A/N: Sabía que este mes iba a ser difícil. Pero no me imaginaba que lo fuera a ser tanto, la verdad. Estas dos últimas semanas me consumieron mucho... Pero lo logre. Aquí está el primero de este mes, y confío en poder sacar el segundo. No hago promesas del séptimo capítulo de la secuela, porque tengo mis dudas, eso sí.
Pero por otro lado. Tengo preparadas algunas sorpresas para el Shirou Day que empezará este Sábado así que me parece un intercambio más que justo a decir verdad.
Me alegra que el capítulo anterior haya sido tan bien recibido. Realmente motiva a uno leer comentarios así en forma de Reviews o mensajes privados.
So, a pasar a responder los que están publico:
- orocontra2012: Oww, muchas gracias. Aunque me temo que Tomoe vendrá hasta el siguiente capítulo xd. No en este.
Aprecio la mención a la escena del Vuelo del Tengu. Ese momento era algo que tenía en mente desde la planeación del arco.
- NERO1002:
1) En este libro, Shirou está recibiendo un "boleto dorado". Porque más adelante, terminará por meter la pata y esta vez las consecuencias sí que van a doler. Sobre Kohaku... Eh, no cantes victoria aun.
2) Nope. Araya tiene una marioneta que fue creación de Kashin Koji. Si regresas a la escena, tendrás otra pista de cual es. Tecnicamente, podría decirse que es un Noble Phantasm. Técnicamente.
3) Dos razones. Estéticamente, se ve bien. Fuera de eso, es una muestra de que tiene sus habilidades de Shugendou activadas y mientras mayor es su concentración, mayor es el cambio en los ojos... Aunque quizás en el futuro, el estado le otorgue algo extra por ahí.
4) Si bien no pude escribirla tal como fue en el Canon, estoy satisfecho con lo que hice aquí. Gracias por tus palabras sobre ella.
Ah, Beryl...
Mejor no digo nada xd.
- Polnaret: Muchas gracias, me alegra que te haya parecido así.
- muramasa Alter 0.5:
1) Bueno, para ser justos. Shirou aquí tiene otras ventajas que su contraparte canónica carece: Linaje y atributos taumatúrgicos establecidos, principalmente. Por no decir instrucción de parte de dos de los magi más brillantes del Nasuverse hasta cierto punto.
Sobre el Elixir... Ah, lo realmente complicado de este es descifrar el proceso (Que Paracelsus hizo) y reunir los ingredientes. Fuera de ahí, Shirou con ayuda de Kohaku es perfectamente capaz de prepararlo.
2) Acabas de literalmente adivinar algo que tomará lugar en el primer arco del tercer libro, felicidades.
3) Ah, si. Terriblemente hilarante. Y mejor no mencionemos como será cuando este Shirou alcance la misma edad que el canónico tuvo en la Guerra, porque no sería justo.
4) Su relacion con ambos en el Arco del Monte Kurama fue de aliados imprevistos. A Arou lo salvo de que sus hermanos lo tuvieran encerrado y coopero con el, Shirou realmente no ha pensado mucho en el ultimo Myourenji... Pero en el futuro, ya veremos como cambia la cosa.
Con Kouma Kishima, su relacion en el Arco del Monte Kurama es mas curiosa. Fue Kouma el primero en reconocer la naturaleza intrinsicamente belica de la existencia de Shirou, quien lo recuerda como el otro colaborador de los Tohno que lo ayudo una vez.
Kouma por otro lado, considera que dentro de una decada Shirou bien que podria convertirse en alguien capaz de hacerle frente. No le guarda ninguna malicia a Shirou, simplemente asi es su naturaleza.
Pero tiene sus profundidades ocultas.
5) El Incidente del Monte Kurama fue bastante fuerte para Shirou, porque tenia diez años y le toco ver como varias personas que conocía murieron de maneras bastante brutales. El Incidente de Shinjuku por otro lado, se cobro menos del lado personal... Pero si tuvo sus secuelas en Shirou. Secuelas que el reprime en el Libro II por andar tomando pildoras contra las pesadillas.
Habiendo terminado ya. Pasamos al capítulo. Como siempre, encontrarán una segunda nota hasta el fondo.
AVISO Obligatorio: La serie de Fate, sus personajes y todo elemento del Nasuverse presente en lo siguiente no me pertenece. Es propiedad de Type-Moon.
Clave:
'Pensamientos.'
"Diálogo."
Especial
"Voz sobrenatural/Resaltado"
"Taumaturgia."
Í͕̟͓̈́͑ǹ͛͒co͎͉̍̐n̨̼͔̤̉ͮ͊c̘̪̟͉e̖͐b̬̝̪͢í̡ͣ̏̄̚bͤl̗͙͕̘͠ͅͅe̟̝͓̘̘͍̮ͤ̿͒ͯ̽̒̀ ̺͕̇ͪ
Konton no Tatakai
Capítulo Treinta y Nueve.
"Cola de Ciclón."
Mifune - Tokyo.
13 de Junio de 1998, 16: 24 PM...
"Este controvertido plan para la remodelación urbana de múltiples secciones de los distritos de Shinjuku, Shibuya y hasta Mifune ha sido presentado finalmente hoy ante la Dieta." Las noticias podían escucharse desde la calle, cortesía de la televisión apostada muy cerca de la entrada de una peluquería. "Su promotor, el director del Grupo Kanda, Aritaka Hirano continúa defendiendo que..."
No era como si ella quisiera escuchar más. Tenía suerte de que tuviera un paraguas consigo, pero no disfrutaba para nada la lluvia de verano caer a su alrededor, salpicandola aun. De por si su estado de humor estaba por los suelos como para que el clima viniera a empeorarlo.
Otoko dejó escapar un suspiro de entre sus labios mientras continuaba con su caminata, evitando colocarse en medio del paso de otros transeúntes. Por fortuna, nadie le echo más de una mirada permitiéndole así cobijarse en el anonimato. Todo mientras que una sola pregunta se repetía en su mente, cargada de un humor sardónico y amargo.
'¿Cómo es posible que todo haya salido tan mal?'
Un año atrás, su mayor preocupación había consistido en alcanzar el puntaje necesario en el examen de ingreso a la Universidad de Tokyo. Recordaba bien haber pasado noche tras noche estudiando, incluso dejando de lado cualquier trabajo que pudiera realizar en el antro de su familia. Depositó todas sus esperanzas en sus esfuerzos, y los había arrastrado hasta lo máximo confiando en tener lo requerido en el día prometido.
Naturalmente, el inflexible martillo de la realidad había terminado por caer sobre ella al final cuando el correo que había estado esperando solamente le informo que había estado debajo del límite necesario. Quizás en otra ocasión, las autoridades hubieran sido más lenientes. Pero cabia la desgracia de que justamente ese mismo año múltiples aspirantes habían intentado entrar y el cupo simplemente había sido rebasado. Mala suerte o insuficiencia... El daño estaba hecho.
Regresar a Fuyuki con la cola entre las patas era una opción, una que no había tomado por una profunda vergüenza que la había invadido. ¿Cómo podía llegar a su casa y mirar de frente a sus padres sin derrumbarse? Se hubiera sentido como si cayera en un pozo todavía más profundo que la grieta a donde habían ido a parar sus ilusiones. Por lo que no, se había aferrado como podía a los fragmentos todavía quebradizos de su orgullo destrozado con tal de mantenerse en pie como pudiera.
Estaria bien, asi lo dijo. Estudiaría aún más duro durante los siguientes meses y tendría un trabajo para poder ganarse la vida durante el proceso. Le convendría también aprender algo más de independencia. Había estado tan segura de ello y por un tiempo, lo había creído así.
Pero no estaba preparada. No para la vida en Tokyo, no para tener que lidiar con empleos sin experiencia ni resiliencia suficiente para aguantar la presión. El estigma de su fracaso también había estado presente, recordandole alegremente como no lo había conseguido.
Todo eso se terminó por acumularse por tanto tiempo que al final no tuvo de otra que buscar formas de distraerse. Por un lado, no había sido nada difícil encontrar opciones a su alcance en Tokyo. Fiestas y reuniones sobraban, donde podría escaparse de su realidad tan solo por unas horas.
Todo iba bien. Solo necesitaba aguantar. Solo necesitaba aguantar un poco más.
Pero incluso con el alivio de aquellos ambientes no había sido suficiente y terminó por acudir a ciertas personas con las que había tenido contacto en busca de otro tipo de consuelo.
Lo que un pez debió de experimentar antes de morder un anzuelo, presa del hambre.
"..." Otoko se detuvo para intentarse en un callejón y entonces se apoyó a la pared antes de verificar que nadie la estuviera mirando y entonces se permitió extraer desde el bolsillo de su chaqueta una bolsa de plástico con una serie de píldoras. Tragar tan solo una le devolvió brevemente las fuerzas, pero también hizo que la envolviera una profunda sensación de vergüenza.
Al principio esta le había hecho sentir bien pero no tardó en empezar a deslizarse por el tobogán de la adicción poco a poco y no se dio cuenta de que tan grave sería la cosa hasta que un día cayó en cuenta de que ni siquiera tenía dinero suficiente para la comida de una semana. Esa realización la había llenado de un horror inmenso y obligado a deshacerse de todo lo que había comprado.
Un error fatal. Porque el deseo terminó por ser todavía más profundo y voraz no mucho tiempo después, impulsandola a comprar el doble de lo que normalmente adquiria. Gastos así, hicieron estragos en su propio dinero obligandola ahora a tomar decisiones todavía peores al estar presa de la desesperación.
Ahora no tiene otra opción que ayudar a vender lo que ella misma desea comprar. Un trato peor que injusto pero del cual no puede librarse por más que quisiera. Y era como hundirse en el océano, porque conforme transcurría el tiempo le tocaba ver cosas peores en las penumbras abisales, como por ejemplo...
Finalmente llegó al lugar. Ignoro todo lo que había en favor de aquellas escaleras y entonces alcanzó la hilera de departamentos donde residia lo peor de lo peor.
Y este parecía saber exactamente cuando estaba cerca, porque no tardo nada en depositar a través de la puerta del perro una bolsa con su contenido especial.
"Sabes bien que debes de hacer." Fue lo que le ordenó, aun dentro de su departamento. "Todo. Repartelo todo."
" ..." Otoko ni siquiera tuvo la idea de discutir y solamente tomó la bolsa antes de salir corriendo. Sabía que no era la única, por lo tanto, no indispensable. Y ese fenómeno debía de saberlo también. Aun así, sus manos estaban atadas.
Y solamente podía maldecir el hecho de que no podría irse. No sin que eso la persiguiera.
'Debí haber regresado...' Se lamentó.
xXx
Garan no Dou - Mifune.
27 de Junio de 1988, 17: 33 PM...
El sótano del Garan no Dou normalmente solía estar bien iluminado. Normalmente. Porque ya fuera porque Touko aumentar la dificultad de la prueba o simplemente buscaba satisfacer su lado dramático, en esos momentos apenas había un par de luces encendidas, lo cual sumió al sitio en un aura lúgubre y casi liminal a consecuencia de los pasillos extensos y suspendidos flanqueados por barreras semi-transparentes que sabía bien que conservaba la textura y propiedades de algo no muy diferente a la gelatina. Y detrás de esas paredes mágicas, yacían muchas de las marionetas de su mentora.
'Esa no es, esa no es.' Pensó mientras se guardaba de caminar no sin antes revisar las que tuviera cerca con tal de no ser sorprendido por detrás como las ocasiones anteriores. Touko había dejado muy en claro que usaría solamente una de sus creaciones y ninguna otra. Pasearse de marioneta a marioneta a voluntad y esperar que él pudiera hacerle frente limitado como estaba era prácticamente imposible. Claro que ella no había puesto una medida en cuales no usaría, lo cual sí que llegaba a preocuparle.
'Espero no sea la que tiene el cañón en la cabeza.' Contra esa no tenía ninguna oportunidad y lo sabía bien a menos de que pudiera usar su proyección, y esa era justamente la prohibición más pesada que tenía encima. 'Veamos...'
Sniff, sniff.
Apenas detecto cual de todas las marionetas era la que estaba activa, retrocedió para poder prepararse para el inevitable asalto.
Click.
Desde el otro lado de la barrera, justamente a unos cinco metros de distancia, emergió entonces una marioneta del mismo tamaño de un adulto cuyos ojos rojos se quedaron grabados en él. Con una especie de sombrero cónico de punta caída y una túnica roída envolviéndola, su diseño parecía evocar a la apariencia de una bruja clásica, con todo y una risa de lo más macabra que surgió desde su boca.
"Ohohohoho."
Por si no fuera más obvio el hecho de que estaba siendo controlada directamente por Touko.
Entonces la bruja mecánica le señaló con un índice, antes de disparar una maldición verdosa de aspecto enfermizo que pudo esquivar sin problemas, solo para verse forzado a continuar con ello un par de veces más. Usando Shugendou, hubiera sido endemoniadamente fácil pero estando como estaba, solo le quedaba depender de sus reflejos.
Aunque le dio el tiempo suficiente para dibujar cierta runa sobre el aire con su energía mágica mientras que se concentraba en la imagen de una hoguera ardiendo.
"Óss..."
Esperando el momento adecuado, canalizó más energía a la runa dibujada. Una vez que esté la recorrió, se manifestó en la forma de una esfera ígnea que salió disparada por encima de la última maldición y alcanzó a golpear directamente en la mano a la bruja, infringiendo daño no exactamente ligero.
Había tenido problemas usándola de esa manera inicialmente. No por aptitud, no por no estar acostumbrado. Simplemente, descargar algo así incluso en su faceta más debilitada había sido suficiente en un inicio para despertar esos recuerdos. Aun si no tenían ya el agarre tan fuerte que habían tenido sobre él en el pasado, seguían ahí y no parecían tener intenciones de querer irse a algún otro lado.
'Tsk.' Shirou sacudió su cabeza mientras observaba como su contraataque había logrado su cometido. La marioneta de Touko retrocedió, deteniendo su asalto por un par de segundos, tiempo suficiente para que Shirou comenzará a dibujar las siguientes runas en el aire lo más rápido que podía.
"Íss. Yr. Nauðr." Las cuatro brillaron frente a él tras ser trazadas alrededor de un círculo imaginario y entonces fueron empujadas por su palma en dirección a la marioneta enemiga.
ᴾᵒᶻᵒ ᴳˡᵃᶜⁱᵃˡ "Ísbrunnr"
Un hechizo rúnico algo más avanzado que todo lo que había conocido desde antes que contaba con la habilidad de convertirse en un campo delimitante que mantenía atrapado lo que fuera a parar en su camino. También podría ser usado como una trampa de captura si era colocado sobre una superficie, aunque su forma más básica actuaba de la manera en que lo había arrojado.
Sin embargo, la cadena rúnica circular se deshizo en motas de luz apenas se acercó al cuerpo de la marioneta y Shirou no tardó en entornar los ojos al detectar algo más en el aire frente a esta.
'Claro, un disruptor de campos delimitantes.' Debió de haberse imaginado que Touko colocaría algo en la que usaría.
"Ohohohohoho..." La bruja se rió nuevamente antes de que su boca se expandiera más aún y desde su cuerpo comenzaran a surgir múltiples cosas aladas hechas como de alquitrán que entonces revelaron fauces con colmillos puntiagudos y cuencas vacías.
ᴸˡᵒᵛⁱᶻⁿᵃ ᴸᵘᵐⁱⁿᵒˢᵃ
Shirou rápidamente trazó tres runas más de modo que pudiera conjurar la Lysende Duskregn, dejando que las múltiples saetas de energía perforaran el aire para poder interceptar a los murciélagos mientras que él esquivaba nuevamente la misma maldición de antes, ahora siendo disparada desde la mano opuesta de la marioneta.
'¿Qué hago? ¿Qué hago?' Repaso mentalmente las otras combinaciones que conocía, intentando buscar una que tuviera un poder de fuego algo mayor y que no le tomara tanto el disparar. Las opciones eran limitadas y eso que era contando la que no tenían todos los requisitos que buscaba.
'Un momento...' Sus ojos se abrieron de par en par al considerar otra más y casi hasta sonrío con satisfacción una vez que cayó en cuenta apenas sus ojos reposaron en una pequeña esfera de madera olvidada en un rincón. Shugendou o no, su agilidad no era precisamente escasa y no le fue particularmente difícil el desplazarse rápidamente hacia allá y sujetarla a la par que trazaba tres runas más.
"Thurs. Sól. Kauner..." Y las concentró en su puño derecho, como queriendo aplastarlas antes de finalmente dejarlas ir. Una flecha de luz con forma abultada y encima teniendo ciertos zarcillos eléctricos recorriéndola salió disparada, haciendo ver el proyectil inicial que había soltado como una vela en comparación. El nuevo ataque golpeó directamente la cabeza de la marioneta, mientras que Shirou grababa tan rápido como podía otra runa sobre la esfera y entonces la arrojaba.
La madera se volvió metal inestable y decadente cuando Úr fue grabado de forma simple sobre esta. Pero un perdigón era un perdigón y encima siendo arrojado de aquella forma por Shirou era suficiente para infringir aun mas daño.
Habiendo tenido su núcleo alcanzando, la marioneta se desplomó hacia atrás sin siquiera poder emitir su risa inquietante.
"Muy bien." Dijo Shirou tras un jadeo, antes de observar como uno de los murciélagos se avalanzaba sobre él con las intenciones de morderlo, obligándole a propinarle un manotazo en el aire. "No."
Meses atrás, sin embargo…
"Me había tomado la enseñanza rúnica con calma al principio." Se notaba a leguas que Touko preferiría tener un cigarrillo entre sus labios en lugar de la paleta que tenía. "Pero viendo cómo has sabido usar bien las dos, después tres que ahora tienes. Y encima te adaptaste rápido a la primera cadena rúnica que te enseñe, parece que eso va a cambiar ahora."
"¿Hmm?" Shirou ladeo su cabeza hacia la derecha. "Pero... ¿Cómo será ahora? Las vacaciones de primavera casi se terminan. Solo podremos vernos algunos fines de semana a menos que vengas a mi casa en Misaki."
"Pfft, no puedo poner un pie en ese lugar sin causar un alboroto, creeme." Resoplo Touko, sacudiendo la cabeza. "¿Tu papa alguna vez te contó lo que hice ahí con mi hermana?"
"Ah..." Shirou recordó vagamente un comentario de parte de su mejor amiga. "Kohaku me contó que tuviste una pelea ahí hace casi como diez años."
"Por supuesto que lo hizo." La respuesta de Touko vino en la forma de un suspiro. "Dejémoslo ahí, mejor."
La pobre Kohaku encima llevaba una semana castigada. Aun con lo que había pasado, su rol en lo que esa mujer había desatado simplemente no había podido ser escondido bajo la alfombra e ignorado. Él había protestado, insistiendo en que el podía tener la mitad de la infracción... Y los tres adultos lo mandaron a freír espárragos.
"Por ahora lo dejaremos así. Una reunión, marionetas. Otra reunión, runas. Ya lo organizaremos mejor." Shirou estaba bastante bien con eso. Hasta que Touko prácticamente arrastró la silla móvil donde estaba sentado hacia una pizarra donde estaba dibujada la Runa Yr, y le forzó a mirar la superficie antes de obligarlo a trazarla varias veces mientras que recitaba su nombre. Eso, durante casi media hora.
"Fue una excepción de emergencia ese día. Ahora la vamos a resolver, y te va a gustar." Touko realmente no mentía cuando le decía que tenía muy en mente el grabarle todo sobre cada uno de los símbolos que le enseñaría.
"Como puedes ver. El significado no siempre es solo tejo, también cae en cuerno y en vado. Recuérdalo bien porque eso significa que puede servir de esta forma y..."
Tres meses habían transcurrido con el nuevo programa que le dejaba dos símbolos nuevos cada uno. Thurs (Gigante) y Óss (Dios) había tomado lugar en Abril. Reið (Montar) y Nauðr (Necesidad) les siguieron en Mayo. Y en Junio, Kauner (Ulcera) e Íss (Hielo) también habían acudido. Al menos la mitad de cada sesión donde les tocaba estudiarlas, Shirou había tenido que aprender el significado completo de cada una y observar ejemplos de sus usos aparte de practicar el trazo tanto con sus dedos como con otro medio.
La diferencia de su conocimiento era más notable ahora, por supuesto. Nueve runas conocía ahora, dejando unas siete aún por aprender. Apenas tuviera las dieciséis que conformaban las llamadas Runas Modernas clásicas (Había preguntado por qué sonaba tan... Raro aquello, solo para recibir un comentario entre dientes de parte de Touko maldiciendo a un tal Amairen), podría decirse que habría alcanzado el nivel suficiente para ser considerado un usuario de runas hecho y derecho.
Aun así, Touko insistia en ir todavía más a fondo.
"Hubiera preferido que alguien me guiara por completo cuando comencé." Había admitido, decidida a darle una mano mejor durante la instrucción. "Ahora, este repaso es aburrido, te lo advierto de una vez. Pero es muy necesario."
"¿Que hay con ese?" Shirou se imaginaba tener que escribir las nueve runas otra vez hasta que los trazos bien fueran comparables a los de cualquier página que ella usara para calificarlos. Sin embargo, era todo lo contrario.
En la pizarra, estaban grabados los dieciséis símbolos que debía de aprender a dominar. Todos rodeados por un círculo que rezaba encima...
"Runas Modernas, así las llamamos. Fáciles de usar, de diseño simple y muy apropiadas para toda clase de hechizos y rituales. Aun si tienen ese nombre aquí igual, fuera del Mundo de la Taumaturgia a este alfabeto se le llama el Futhark Joven, un lenguaje escandinavo usado comúnmente en la baja Edad Media en lo que hoy se conoce como Noruega. Sigue siendo ampliamente usado ahí y en otras partes del norte de Europa. ¿Hasta aquí me sigues?"
"Si, si." Justamente a un costado de la pizarra, se encontraba justamente un mapa de ese continente, y la vara que Touko estaba usando para marcar algún punto en específico estaba bien concentrada en un país alargado que Shirou se imaginaba que no podía ser otro que al que ella se refería.
"Bien, sin embargo..." La vara entonces descendió hasta tocar lo que él reconoció como Inglaterra y otra parte que estaba enfrente de esta pero separada por el mar. "Existen también las Runas Viejas. Estas no son solo un alfabeto, son varios. 'Runas' es solo el nombre que se le da a la escritura de las culturas germánicas, y las variantes no son todas iguales en si. Antes de que el Futhark Joven apareciera, teníamos a estas de aquí."
Ahora eran más de veinte símbolos, algunos ligeramente similares a los que conocía y otros completamente nuevos. "Este es solo un ejemplo en la forma de las Runas Viejas que más son usadas. El alfabeto Anglosajón, que quizás llegaremos a cubrir algún día. ¿Reconoces a tu favorita?"
Shirou no tardó en encontrar a Sol o al menos a la contraparte de Sól ahí. La sentía mucho más dura e inflexible comparado con la que conocía, pero asintió mientras la señalaba. "Ahí está."
"Aquí se llama Sígel, y si bien no pierde mucho su significado como Sol. No es el mismo caso con otras. Este varía ocasionalmente de alfabeto a alfabeto, y se termina por pronunciar de acuerdo a como la escriben. Aunque eso sí. Los efectos de las Runas Viejas son superiores a los de las Modernas, pero son temperamentales y difíciles de usar en comparación, de ahí a que no terminen por ser tan populares." Touko se había terminado ya la paleta que tenía."Incluyeme en ese número. Casi nunca suelo usarlas igual, pero conocerlas era necesario para poder operar el último nivel y el definitivo."
La vara reposo entonces en el círculo que estaba en el fondo, con un cúmulo más de runas. Era como ver una especie de pintura deshacerse poco a poco hasta que solo quedaran los rasgos más simples; tanto de comienzo como de revés. Conforme uno miraba de arriba hacia abajo, era posible apreciar como la semblanza estética comenzaba a perderse hasta terminar en una serie de trazos más rústicos, casi primales. Y aun así, estos últimos símbolos desprendían algo más.
"Runas Primordiales." Decir que Shirou lo adivino, estaría mal. Ya conocía ese dato, pero hasta el momento jamás lo había apreciado de una manera que condujera a semejante explicación hacia el fondo.
"El Futhark Viejo, el alfabeto Proto-Germanico como le llamarían de manera mundana... Ah, pero de este lado se le conoce bien como la creación del Gran Dios del Norte de Europa, el Rey de los Aesir, Odín." Touko tocó nuevamente la pizarra con la vara. "Al menos en la Mitología Nórdica se dice que este se colgó desde el árbol cósmico Yggdrasil al perforarse con su lanza y reposo durante nueve días y nueve noches con tal de manifestarlas como remanentes de sabiduría divina. Llamarla Taumaturgia seria casi un insulto, pero aun así permaneció en ese mundo y durante las leyendas que lidian con este fueron usadas por tanto dioses como héroes hasta que las imitaciones que puedes ver arriba comenzaron a aparecer para tomar su lugar cuando el conocimiento y aptitud para usarlas de manera apropiada terminó por finalmente perderse."
"¿Ah? ¿Como que se perdió el conocimiento?" Shirou había estado intentando imaginar lo que él había contado. Alguien empalandose y encima colgando de cabeza durante más de una semana... Vaya experiencia más horrenda. "Pero si ahí están escritas. ¿No funcionan como las otras?"
"Puedes memorizar sus significados y sus trazos. Puedes canalizar cuánta energía mágica quieras, pero a menos de que esta sea la suficiente para mandar a volar una montaña entera, una Runa Primordial trazada por ti jamás funcionará de la misma manera que las Viejas y Modernas." La vara de Touko finalmente abandonó la pizarra. "Se deben de seguir pasos increíblemente complicados para poder hacer uso de una, y sus efectos serán sólo la sombra de lo que deberían de ser. Pasos que pocos están dispuestos a realizar porque se pueden cobrar desde los circuitos mágicos hasta la vida."
Shirou se estremeció al escuchar aquello mientras que Touko soltaba un nuevo suspiro.
"Es más común que un magus busque fragmentos o artefactos que las tengan grabadas y realice ciertos rituales para conectarse a estas. Le permitirán al menos poder manipularla en tanto tengan a la mano el objeto pero entenderás lo limitado que es un uso de esa manera." La explico secamente, añadiendo. "Tenía tres de estas. Me costó hasta diez veces más dinero que este edificio el adquirirlas tras mucho regateo, y aun así valió totalmente la pena porque cualquiera de ellas superaba con creces a cualquiera que yo pudiera trazar... Y entonces las perdí."
La mueca que Shirou realizó bien que demostraba como se sentía ante aquella pieza de información. "Lo lamento."
"Ah, déjalo. Fue una tontería mía... Pero en fin. El privilegio de las Runas Primordiales como tal solo le pertenece a quienes tuvieron la fortuna de existir en la Textura Nórdica. Iré a buscar un cuaderno con algunos ejercicios. ¿Tienes una pregunta?"
"¿Qué es una textura?"
El suspiro exasperado de Touko al volver a caer en cuenta de que Shirou tenía once años y carecía de un tutor particular bien versado se pudo escuchar por toda la estancia.
xXx
Shinjuku - Tokyo.
3 de Julio de 1998, 16: 11 PM...
"Es tu turno, Shirou." Le comento Kohaku apenas cerró la puerta detrás de sí. El niño por su parte olfateó el aire, rápidamente encontrando más de una distorsión en el almacén a medida que descendía por las escaleras. No era un sótano tan grande; pero el hecho de que las ventanas brillaran por su ausencia y estuviera casi dividido por tres hileras de anaqueles que llegaban hasta el techo daban la impresión de que el espacio que ocupaba era mucho más vasto de lo que aparentaba. La casi penumbra que lo envolvía no ayudaba mucho.
"Bueno, nos dijeron que no íbamos a estar solos y no lo estamos." Le confirmo apenas llegó al final de las escaleras. Seguramente pasarían un par de horas buscando por ahí lo que necesitaban, aunque viendo que tenían la vía libre para recolectar lo que quisieran al tratarse de un espacio abandonado, quizás no sería algo tan malo después de todo.
"¿Así la estoy sosteniendo bien?" Pregunto entonces Kohaku, revelando la espada de madera de durazno. Una copia más completa que había analizado en el templo que habían visitado el mes anterior, y que había proyectado desde antes para que su amiga la pudiera usar.
"No tan tensa." Shirou corrigió ligeramente su postura al ajustar su muñeca. "Igual, no creo que pase algo aquí. Normalmente los Tsukukogami y los Shikigami que encontramos en estos lugares se esconden o salen corriendo cuando nos ven."
"O nos terminamos por topar con otro más grande. ¿Ya se te olvido la vaca loca que nos quería perseguir?" Resoplo Kohaku por su parte, mirando de vez en cuando a sus alrededores, como si el espectro de aquel bovino fuera a cargar desde las sombras y someterlos a otro intento de rodeo.
"Eso fue solo una vez." Shirou tocó con su dedo índice su mochila. "Además, si llega a salir algo tan grande como eso, aquí tengo algo que se encargará. Confía en mí."
"Tu sabes bien que lo hago, Shirou. Pero casi siempre pasa algo." No había fastidio en el tono de Kohaku, más bien una resignación bastante marcada.
"Si, no lo niego. Pero comparado a ya sabes que... No ha sido nada realmente malo estos meses. ¿Recuerdas?" Shirou continuó argumentando su caso, obligando a Kohaku a reconsiderar mientras pasaba por sus memorias de las últimas desventuras.
"Está bien, en el templo solo estaba esa... Cosa en la puerta, que provocaba que lloviera. Pero no tuvimos que pelear con esta al final porque Ryougi-san la mató." Le tocó conceder. Ese no había sido tampoco el mejor día, porque ella se había mojado más de lo que le gustaría y un banco de niebla había hecho que Shirou casi se estampara contra un pilar. "¿Pero qué hay de la vez que fuimos por las piedras que lloran? No me digas que fue bonito tener que sellar esa cosa que salió del pozo."
"Ah... Eso." Shirou sacudió su cabeza, recordando cómo había reunido un puñado de las curiosas rocas... Solo para que una soltara un alarido del demonio, y de un agujero de ladrillo excavado en un costado amenazara con emerger una cosa esquelética que les había obligado a cerrar la tapa y todavía poner muchas piedras encima. Así como dos campos delimitantes por si las dudas. "Pensé que ibas a hablar de la vez en que teníamos que podar el arbusto vampiro."
"Shirou, te voy a golpear." La forma tan seca de hablar de Kohaku contrastaba enormemente con lo que decía..
Los meses anteriores... Habían tenido sus espacios entretenidos. Lejos de encontrarse solamente en el Garan no Dou durante sus ratos libres en algunos fines de semana, no era tan raro que dieran vueltas por ahi para realizar encargos que sus respectivos maestros requerian o incluso asistir en uno que otro "trabajo" a las peticiones que Touko consideraba por debajo de su atención pero que igual le gustaría ver resueltas. Donde normalmente aquello caía bajo la ocupación de Mikiya o Shiki, había ocasiones donde los dos pelirrojos tomaban el cargo y no necesariamente teniendo a uno de los dos jóvenes como chaperón.
No eran encargos pesados. Desde buscar objetos perdidos en ciertos lugares y transportarlos a otro lado hasta investigar uno que otro sitio y a veces lidiar con una aparición o criatura que no debía de estar ahí. Actividades así no representaban ninguna molestia para Shirou. Al contrario, las apreciaba bastante por el hecho de que mejoraba aún más su práctica... Y de paso le enseñaba a Kohaku el cómo defenderse.
En esos momentos, estaban buscando una piedra de tinta especial que debía de estar en alguna parte de un almacén abandonado que según había estado a nombre de un magus que se había ido hace mucho tiempo, llevándose consigo todo lo valioso de sus recursos e investigación. Ni siquiera se había molestado en reparar el campo delimitante más simple que lo rodeaba.
No era un pedido del todo particular. Touko también quería una parte de la piedra para sus propias cosas, y si los dos encontraban cosas interesantes, bien que podrían llevarselas igual para el Garan no Dou, hasta los había equipado con bolsas y todo antes de que pudieran decir que si o no.
Lastimosamente, lo único que podía notar como algo llamativo ahí no era otra cosa que el Ungakyou. El espejo poseído que bien que estaba apoyado en un rincón, con el aura que despedía siendo suficiente para que Shirou pudiera identificarlo como lo que era. Múltiples paneles colocados también en las paredes tenían una condición similar, siendo uno de los tipos de apariciones más comunes de encontrar. Pinturas cuyo dibujo cambiaba de un pestañeo a otro, vigilándote sin que uno se diera cuenta.
"¿Por qué lugar empezamos?" Escucho a Kohaku preguntarle hasta que ella noto que se había tensado. "¿Shirou?"
"Mantén la postura." Los ojos de su amigo se entornaron mientras intentaban perforar las sombras distantes, como si quisiera revelar lo que se estaba escondiendo en estas. "Parece que no nos van a dejar solos."
Tap. Tap. Tap.
Sandalias. Un par de sandalias que caminaron rápidamente desde abajo de unos anaqueles en dirección hacia donde estaban como una especie de araña aplastada y retorcida. Al menos hasta que Shirou guió la muñeca de Kohaku de tal modo que pudiera propinarle un golpe a estas que las mandó a volar con un quejido.
"... ¿Sandalias?" Sobraba decir que Kohaku no estaba nada impresionada por aquello. "¿Solo eso?"
CRAACK.
Casi como si hubieran estado esperando a que ella dijera aquellas palabras, otras cosas no tardaron en surgir de igual manera desde los anaqueles. Como una colección siniestra de juguetes, la parada desfiló desde sus espacios con tal de rodearlos. Había sombrillas puntiagudas cuyos pliegues se habían tornado carnosos desde donde se perfilaban ojos saltones y lenguas barbadás. Había rollos y rollos de tela envueltos en cuerdas y abrazaderas que chillaban e intentaban reptar como orugas gigantescas e hinchadas, sus cuerpos abultandose en torno a los caracteres fundidos en la piel. Había linternas de papel de todos los colores y tamaños, que se deformaban en muecas burlonas mientras flotaban como una parvada de globos siniestros.
ᴸˡᵒᵛⁱᶻⁿᵃ ᴸᵘᵐⁱⁿᵒˢᵃ
"Lysende Duskregn."
Shirou disparó múltiples balas de luz contra las apariciones, aturdiendo a algunas mientras que el resto se acercaba a una velocidad mayor. "Solo golpealos una vez. No gastes tus fuerzas."
"S-Si..." Asintió Kohaku, preparando la espada de madera. Al cabo de un rato, no tardó en propinar mandoble tras mandoble sobre el aire, enviando hacia atrás a las linternas flotantes como si estuviera jugando beisbol. Salvo que estas terminaban por explotar apenas las balas mágicas de Shirou llegaban a perforarlas. Y no limitandose solo a estas, Shirou no tardó en producir una piedra rúnica desde su bolsillo y murmurar antes de arrojarla en medio de los Kyourinrin que habían intentando juntarse, simulando un nido de anacondas para poder atacarlos mejor. El zafiro se quebró, no sin antes liberando una red de zarcillos punzantes en luz que les consumió hasta hacerlos arder. Lo único que quedaba ahora no era más que un montón de parafernalia rota y quemada.
"¿Crees que eso fue todo?"
Antes de que Shirou pudiera responderle, una manta cayo desde donde estaba apoyada, revelando así un inmenso reloj de torre cuya aura ahogaba incluso la del espejo y los paneles. Aura que entonces se proyectó sobre ambos a medida que las agujas de su cara comenzaban a moverse en sincronía con su péndulo.
GONG!
La presión ejercida por la energía mágica no se apostó directamente arriba de ellos. Lo hizo en la habitación y apenas el infernal sonido se manifestó, fue como si el ambiente mismo hubiera sido reemplazado por una burbuja de silicona que los mantenía atrapados.
'¿Ah?' Shirou podía pensar normal, pero al intentar mover hasta sus dedos, no pudo hacer otra cosa que alarmarse al ver que estos apenas podían doblarse. '¿Está como congelando el tiempo? ¿Qué? ¿Como?' Apretó sus dientes antes de dejar fluir energía mágica a través de sus circuitos con tal de protegerse de aquel efecto. Sin embargo, apenas dejó de hacerlo para poder moverse, la presión nuevamente lo atenazó de golpe. Se sentía como si estuviera nadando en goma de plástico.
'¿Kohaku?' La pobre lucía exactamente como la última vez que la había visto, claramente más afectada que él por los efectos del reloj poseído. Nunca había tenido la mejor defensa contra la taumaturgia. Pero el hecho de que su expresión permaneciera en un rasgo de sorpresa le hizo entornar mentalmente los ojos al caer en cuenta de cuál era el truco detrás de ese espacio. 'No está deteniendo el tiempo. Eso es estupido. No se puede hacer eso. Está intentando detener como lo sentimos.'
Y como no podía estar ciclando tanta energía como para alcanzarlo, necesitaba usar otra cosa. Por fortuna, tenía justamente algo ideal.
"Om Amogha Vairocana Mahamudra Manipadma Jvalapravartaya Hum."
La energía mágica en sus circuitos tomó un flujo distinto, haciéndole sentir más ligero. Y por lo tanto, mucho más rápido. Incluso si no creía poseer la misma velocidad que debería, era suficiente para moverse y tomar la espada que Kohaku usaba antes de cruzar la distancia que le separaba del reloj y entonces golpearlo con todas sus fuerzas.
GONG!
Si bien no había sido suficiente para destruirlo, el ataque había causado algo de daño a su misterio, dejándolo adormecido.
"¿Ah? ¿Que?" Kohaku sacudió su cabeza, antes de mirarlo perpleja. "¿Qué sucedió?" Y entonces observo el reloj y parpadeo. "Ah... Zorigami. Pensé que eran una broma."
"¿Estás bien?" Shirou le propinó un último golpe al reloj por si las dudas antes de acercarse, aún preocupado por lo que había tomado lugar.
"Si, fue solamente... Hmm, nunca me voy a acostumbrar a ver tus ojos así." Kohaku señaló. Shirou ni siquiera tuvo que preguntar a qué se refería, y terminó el uso de Shugendou. No se había dado cuenta de que eso ocurría hasta que había visto su reflejo de pura casualidad durante una de sus prácticas... Y vaya que se había llevado una sorpresa.
"La verdad es que no sé de dónde salió, pero no siento nada diferente." Lo admitió, encogiéndose de hombros. El Shugendou podía otorgar ciertos cambios en uno, pero viendo que los Myourenji y los hermanos de Jiroubou habían terminado por convertirse en... Esas cosas, estaba bien con lo que le tocaba a sus ojos. Aunque si admitía que esos anillos acomodados de aquella manera podían sentirse un poco inquietantes si se quedaba viendolos.
"Si tu lo dices." Kohaku entonces miro el espejo abandonado y se acercó antes de murmurar de su parte, conjurando un sello especial con tal de evitar que este reanimara o soltara otras apariciones mientras que Shirou la observaba con curiosidad. "¿Sabes, Shirou? Si es que necesitábamos otra prueba más de que no somos primos, está el hecho de que no puedes usar ni lo más simple del libro."
Shirou puso los ojos en blanco. Incluso teniéndolo confiscado, Kohaku recordaba algunas de las cosas que había leído del grimorio de su clan y durante un tiempo había compartido un poco de este... O al menos lo había intentado. Incluso con Shirou teniendo un manejo decente del Kuji-In. Su uso estaba limitado tan solo a las tres técnicas del Shugendou que conocía.
"Yo nunca te digo nada porque no puedes ni proyectar una pelo..." Se quedó callado al detectar algo más y mirar hacia el fondo de los anaqueles, seguido por Kohaku. Y entonces terminaron por observar a un... León. No, la figura de un león del estilo de los templos elaborado con algo lloroso que emitia rugidos en silencio y se preparaba para cargar. Este era directamente un Shikigami, y por si su apariencia no fuera suficiente para delatar que no era amistoso, sus manierismos solamente desprendían hostilidad.
Los dos pelirrojos solo compartieron una mirada, antes de que Shirou abriera su mochila y de esta extrajera un cristal rojizo y adormecido y depósito en el suelo antes de activarlo.
"Trace on."
El Elemental ardió en llamas ilusorias, casi como en desafío al familiar renegado y una de sus caras recubiertas de estacas acristaladas se enfocó en este.
"Óss." Murmuró Shirou, antes de que el símbolo de aquella runa brillara sobre la superficie del Elemental de Fuego, descargando entonces un torrente fogoso contra el Shikigami, haciéndole arder apenas entró en contacto. Una pequeña colaboración entre Touko y Caster cuando lo había creado hace unas semanas. Era una fortuna que justamente esa runa fuera endemoniadamente apropiada para hechizos alineados bajo Fuego.
"Eso es nuevo..." Murmuró Kohaku, ladeando su cabeza hacia un costado. "¿Y dices que quieres hacer uno de Agua también? ¿Cuándo?"
Sobraba decir que se había ofrecido inmediatamente para ayudarle con la muestra de ese elemento.
"Eh, tenemos todo el verano para eso." Respondió Shirou. "Ahora... ¿Ya comenzamos a buscar?"
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Garan no Dou - Mifune.
6 de Julio de 1998, 18: 37 PM...
"Ah... Fujimura. Si, reconozco el rostro pero no me acordaba de su nombre." Comentó Mikiya mientras miraba la fotografía. Habían pasado unos... ¿Cuatro años tal vez? Pero la impresión permanecía, muy para la no sorpresa de Shirou quien se encontraba no muy lejos, terminando de rebanar el pepino que debía de ir para el emparedado que estaba preparando.
"Fuji-nee es difícil de olvidar." Asintió casi sabiamente antes de ladear su cabeza hacia un costado, mientras colocaba el aderezo sobre una de las lonjas de pan. No estaba acostumbrado a preparar cosas así, pero Touko realmente podía llegar a ser bastante perezosa e impaciente con el almuerzo. De ahí a que prácticamente le arrastrara hasta que pudiera preparar cualquiera de los indicados en una hoja de papel que servían como el menú no oficial de la cafetería del Garan no Dou.
"Jamás pensé ver a alguien capaz de igualar a Shiki." Añadió Mikiya. "Sin contarte a ti, claro."
"Hmm." Shirou resoplo de buena manera. "Solo con magia."
"¿No le dicen taumaturgia ustedes?" Aquello le hizo casi encogerse. Había tenido que convencerse a sí mismo de no soltar esa palabra en conversaciones normales. Por poco se le había escapado una vez en la escuela, y ese no era un episodio que deseaba ver repetido.
"Ah, si. La costumbre..." Intento disimular, mientras finalmente terminaba con el emparedado y se lo servía. No había tenido mucho trato con el asistente de Touko, la única persona normal en todo el edificio, encima. Normalmente este se encontraba con Kiritsugu o en los momentos donde él estaba fuera lidiando con otra cosa. Solamente en ocasiones así o cuando él tenía que acompañarlos a Shiki, Kohaku y él, podían hablar.
Y la verdad, Shirou entendía perfectamente porque todos lo tenían en tan buena estima. Su aura tranquila, la forma en que hablaba. Era como si uno pudiera confiar en él casi de manera inmediata.
"¿No vas a hacerte uno o al menos comer algo?" Mikiya entonces le preguntó, un tanto extrañado.
"No puedo. No sirve de mucho si justo después voy a..." Shirou miró el reloj en la pared y suspiró al ver que ya casi era la hora. "Ah, ya tengo que ir." Y entonces se retiró, casi trotando.
Mikiya miró al emparedado en la mesa y lo pensó por unos segundos antes de levantarse y seguirlo. No disfrutaba ver cosas violentas y menos comer al hacerlo, pero dudaba que fuera a pasar algo. A Shiki le importaba el niño a su manera, no era como si fuera a golpearlo bruscamente o algo.
O al menos así esperaba que se mantuviera.
THUD.
Las dos espadas de plástico colisionaron en medio del aire mientras que quienes las portaban trataban de presionar con toda la fuerza que tenían a su disposición para que el oponente cediera. Y estaba muy claro quién tenía la ventaja ahí.
"Agh..." Zafandose del embiste dual, Shirou se movió a la derecha y rápidamente asestó una estocada que fue interceptada por Shiki sin esfuerzo. Aunque era evidente que aquella muestra de iniciativa no era algo común a juzgar por la ligera sorpresa que Mikiya había alcanzado a detectar en ella.
El duelo continuó durante varios minutos más, muy para la sorpresa de Mikiya. Normalmente esos encuentros no solían ocupar tanto tiempo, ya fuera porque Shiki era lo suficientemente oportunista como para tomar cualquier entrada para terminar lo antes posible o porque simplemente seguía manteniendo la misma ventaja de antes.
Mucho más rápida, mucho más fuerte y mucho más hábil. Mikiya tenía que reconocer que el esfuerzo del niño para mantenerse firme ante esa adversidad era digno de admirar. Pero honestamente aun si no era una actividad que hiciera, no apostaría por él en un encuentro así. No contra ella, y no a menos de que usara su taumaturgia.
Mikiya continuó observando cómo ambos intercambiaban golpe tras golpe, desviando y bloqueando los que pudieran con tal de evitar ser alcanzados. Jamás había tenido interés alguno en una actividad así, pero podía reconocer cuánta habilidad tenían los dos. Ya fuera una por talento y el otro por esfuerzo.
'¿?' Entonces sus ojos se abrieron de par en par al ver de la nada como...
THUD.
"¿...?" Un paso en falso, una finta demasiado bien coordinada. Muchos lo llamarían una casualidad, pero ahí estaba. La punta de la espada de Shirou presionada contra el costado de Shiki, quien había estado a nada de asestarle un golpe a su cabeza.
El reconocía esa expresión. La había una sola vez antes en la azotea de la escuela, justamente cuando le había dicho a ella que no diría nada de lo que había visto la noche anterior. Claro, no tan marcada pero aun así...
"Muy bien hecho." La sorpresa le llegó a él después de escuchar aquello, y no era el único.
"¿Ah?" Shirou ladeo su cabeza tras escuchar las felicitaciones de parte de Shiki.
"Después de meses, pero tengo que admitirlo." Fue lo último que le dijo ella, optando por permanecer en silencio. No era como si fuera a admitir que se había visto forzada a emplear su autosugestión un par de veces. 'No es lo mejor que puede hacer. Antes era como un río intentando mantener su curso mientras se introduce en múltiples canales, sin estar seguro a donde ir realmente.'
Una comparativa así solo podía funcionar dentro de la mente de la joven, encima. De ahí a que no valiera la pena compartirla. '¿Quizás debería de enseñarle? Tendría que preguntarle a mi padre... ¿Cuándo fue la última vez que ocurrió algo así, encima?'
"Tengo hambre." Entonces declaró. Ya sería algo que viera después.
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(Tres meses atras)
Apartamentos Onagawa - Mifune.
3 de Abril de 1998, 16: 34 PM...
Le había dolido un poco el cuello en aquellos días, ya fuera porque había pasado varias horas estando mal acomodado o por alguna secuela de la... Posesión, no sabría decirlo. Aun así unos días después, Mikiya se había dirigido hacia el complejo de apartamentos de la otra vez con la excusa de "devolver" algunas de las pertenencias de Kijima a quien fuera que habitara el lugar aparte de él. Lo había ofrecido en calidad de voluntario a su tío y este había accedido sin pensarlo mucho. Sería algo que él hubiera hecho normalmente de igual manera.
Pero tal y como lo esperaba, no había nadie más ahí. El difunto vivía solo de acuerdo a lo que el portero le había contado desde su estación cuando había entregado las cosas directamente ahí ya que por obvias razones no era como si pudiera entrar nuevamente a escabullirse.
"Pobre hombre." Había sacudido su cabeza el portero. "Tuve un sobrino que compró una moto barata sin que le dijeran que los frenos estaban mal ajustados. Incluso si choco contra un auto, que no fuera tan rápido le salvó. ¿Pero esto?"
Le había agradecido por la amabilidad, y Mikiya entonces salió de ahí. Hubiera hecho lo mismo con el edificio, de no ser porque se había topado con un rostro familiar.
"¿Asagami-san?"
No la había visto desde hace tiempo, pero la reconoció de inmediato. Con su elegancia natural, Fujino ascendía con pasos suaves y precisos, pero se detuvo en seco al notar la presencia de Mikiya. Lentamente, giró su cabeza para mirarlo, su rostro manteniendo una expresión tranquila, pero con una ligera chispa de sorpresa en sus ojos.
"Kokutou-kun" Dijo, su tono sereno y casi melódico. Había algo en la manera en que lo nombraba, una familiaridad que denotaba más que simple reconocimiento. Una pequeña sonrisa apenas perceptible se formó en sus labios, reflejando una sutil alegría.
Mikiya, sorprendido de encontrarla allí, la saludó con su habitual amabilidad. No era del tipo que mostraba emociones de manera ostentosa, pero su genuina curiosidad se reflejaba en su mirada. "¿Cómo has estado?"
Fujino lo observó por un momento antes de responder, como si considerara cuidadosamente sus palabras. Su voz, tan calmada como siempre, mantenía ese toque suave que la caracterizaba.
"He estado bien, gracias." Respondió, inclinando levemente la cabeza. Había en su tono algo que denotaba sinceridad, aunque no profundizó en detalles. Aun así, su mirada denotaba un leve brillo, como si verla a él le resultara un pequeño alivio.
Mikiya asintió, sin querer forzar la conversación. Por lo que recordaba de ella, no era alguien que compartiera mucho de sí misma sin una razón concreta, y respetaba eso.
"Vine a entregar unas cosas a un inquilino." Explicó, al menos para no dejar un ambiente incomodo.
"Yo he estado viviendo aquí desde hace un tiempo." Ella comentó, con la misma serenidad, como si se tratara de una simple aclaración.
Ambos parecían reconocer el paso del tiempo y la prisa en el ambiente. No había lugar para una larga conversación en ese momento. Era como si el destino solo les hubiera concedido unos minutos para coincidir antes de que cada uno volviera a su ritmo.
"Parece que ambos estamos apurados." Dijo Mikiya, sin perder su cordialidad. Aun si no era el momento para una plática prolongada, tampoco quería parecer distante.
Fujino asintió, su expresión manteniéndose calmada, aunque quizás con un pequeño atisbo de decepción.
"Sí, es verdad." Contestó suavemente. No añadió más. Con una inclinación ligera de la cabeza a modo de despedida, Mikiya se giró y se dirigió hacia la salida. Fujino observó por un momento su espalda antes de continuar su camino por las escaleras.
Al salir de los apartamentos Onagawa, Mikiya se detuvo un instante a reflexionar sobre el encuentro antes de acercarse al auto que lo esperaba. La figura de Kiritsugu estaba en el asiento del conductor, con la mirada fija al frente, como si hubiera estado en otro pensamiento mientras lo esperaba. Cuando Mikiya subió al auto, Kiritsugu lo miró brevemente, su expresión siempre seria y contenida.
"¿Y bien?"
La investigación que habían estado realizando había terminado por toparse con varios topes. El principal y más incómodo, era la alta probabilidad de que el individuo responsable de todos esos incidentes, el llamado "Hombre Vacío" que Kirie Fujou había mencionado antes de ser brutalmente asesinada estaba consciente hasta cierto punto de sus actividades, algo que no servía realmente como un alivio para ambos. De ahí a que evitaran el acercarse a los edificios marcados por un tiempo y encima, de una forma indirecta. Claro que aquello no les había impedido moverse por otras vías. Lo último que necesitaban era atraer la atención de quien debía ser este, no otro que el tal Wagner.
"Una empresa de demolición llamada Tenpechii al parecer tenía la firma para lidiar con esos terrenos." Mikiya había conseguido hallar desde su lado, y no solo eso. "¿Reconoces estos nombres?"
Kiritsugu le había dado una leída primero periódico que Mikiya estaba sosteniendo y sus ojos de inmediato se posaron en la fotografía de un hombre americano de cabello rubio y sonrisa confiada así como la leyenda que rezaba debajo: Aaron Goldie de la Marble Trading Company ha hecho acuerdos con...
De fondo, estrechaba su mano con otro hombre mientras que en el fondo podía verse una pancarta con el emblema de otra compañía que también estaba avalando a Tenpenchii. El Grupo Kanda.
Por si fuera poco con esa nueva preocupación, también permanecían alerta de la substancia que habían estado fabricando en aquellos lugares y no parecía que fueran a distribuir aun. Aun cuando un par de meses después, volvieron a salir a las calles en busca de nuevas pistas, la red que habían tejido no había capturado nada aun.
Algo nuevo que había salido de eso, era que Mikiya tenía terminantemente prohibido andar por su cuenta sin unas gafas nuevas elaboradas especialmente por Touko para que cumplieran el rol de amuletos que rechazaran energia magica. Lo suficiente para nulificar hechizos de acción simple. Quizás no era mucho, pero suponía ser mejor que nada.
Ella había cooperado ocasionalmente en la investigación. Era claro que después de lo que había ocurrido con Kirie Fujou, la situación no era algo que podía dejar solo a cargo de Mikiya. De ahí a que terminaran su reunión del mes, aprovechando que estaban los tres solos en su oficina.
El reloj de pared hacía un leve tic-tac que llenaba los silencios entre las conversaciones. La atmósfera estaba impregnada del aroma del cigarrillo que ella había tomado, el humo formando volutas que ascendían hacia el techo en penumbra. Frente a ella, Kiritsugu permanecía sentado, con su característica expresión neutral, como si su mente estuviera siempre a kilómetros de distancia, incluso cuando estaba presente.
"Debería irme." Dijo Mikiya en voz baja. "Prometí acompañar a Shiki a su departamento."
Ofreció una leve inclinación de cabeza hacia Touko y Kiritsugu antes de salir con sus pasos resonando en el piso de madera. El sonido de la puerta cerrándose detrás de ellos dejó la oficina sumida en un pesado silencio.
Touko, sentada detrás de su escritorio desordenado, apagó su cigarro y miró a Kiritsugu por encima de sus gafas tintadas.
"Rara vez tenemos oportunidad de hablar a solas, ¿no es así?" Dijo con una sonrisa ligera pero algo irónica. "Me sorprende, considerando lo pequeños que son nuestros respectivos mundos."
Kiritsugu la miró, su expresión seguía siendo distante, pero algo en sus ojos sugirió que también lo había notado.
"Es cierto." Murmuró. "Supongo que ambos estamos demasiado ocupados. Cuando no estas con Shirou, encima."
Touko se acomodó en su silla, cruzando las piernas con una elegancia despreocupada.
"Y no mentiré. Realmente adoro enseñarle a tu hijo." Comentó ella, encendiendo otro cigarro. "¿Pero sabes? Hay algo que siempre quise decir contigo cerca. Es curioso que fuera de mi hermana y yo, eres el único japonés que parece haber logrado un reconocimiento en la comunidad internacional del Mundo de la Taumaturgia. No es algo común. Normalmente, los japoneses no solemos ser... ¿Cómo decirlo? notorios en esos círculos. Sin embargo, aquí estás."
Kiritsugu no respondió de inmediato, su mirada perdida en algún punto de la oficina, donde las sombras se alargaban con la luz tenue. Sabía que Touko no lo estaba halagando, simplemente exponía un hecho, pero siempre había algo en su tono que hacía que sus palabras se sintieran como una especie de juego retorcido.
"No fue por elección". Contestó finalmente, con una voz más baja de lo habitual. "Había cosas que tenía que hacer. Supongo que eso me ganó cierto... Reconocimiento."
Touko soltó una risilla suave y volvió a exhalar el humo.
"Ah, sí. El pragmatismo que te caracteriza. Me pregunto si te diste cuenta de lo que dejaste atrás de ti. Pero..." Sus ojos se entornaron ligeramente. "No he olvidado lo que le hiciste a Lord El-Melloi. Aquello fue... Interesante."
"No es algo que pueda revelar. Lo sabes ya." Fue la respuesta que Kiritsugu le dio.
Ella solo lo miró de reojo, como si estuviera evaluándolo.
"Puede que sea así para ti. Pero, como sea, no te preocupes. Aunque sigo siendo curiosa, aún con el contrato que tenemos, no rompo mis acuerdos. Al final, todos tenemos nuestras propias reglas, ¿verdad?"
Kiritsugu asintió levemente, sabiendo que el tema no iría más lejos, al menos no esta noche.
La conversación dio una pequeña pausa. Ambos, aunque en algunos sentidos similares, eran demasiado distintos como para volverse completamente transparentes entre ellos. Y quizás, precisamente por eso, existía una especie de entendimiento tácito que les impedía cruzar ciertas líneas.
"Me agradas, Kiritsugu Emiya. Y creo que son muy pocos adultos los que han recibido algo parecido." Finalmente volvió a hablar la titiritera.
"Que considerada."
Kiritsugu se puso de pie, alisando las arrugas de su abrigo con un movimiento mecánico. "Tenía mis dudas de esto. Pero reconozco estar equivocado, Aozaki." Dijo, casi en tono de despedida. "Al menos sé que hay... Hmm, no importa."
Touko asintió ligeramente, pero no respondió. Sus ojos se mantuvieron fijos en Kiritsugu mientras él se dirigía hacia la puerta. Ambos sabían que esta conversación, aunque breve, había dejado cosas sin decir, pero en el fondo sabían que esa era la naturaleza de ambos.
Cuando la puerta se cerró tras Kiritsugu, el sonido resonó en la oficina vacía. Touko dejó escapar un largo suspiro, bajando la vista hacia su escritorio.
"Me pregunto..." Murmuró para sí misma antes de sacudir su cabeza. No, tenía otras cosas en que preocuparse de por sí.
No pudo evitar pensar en lo que Kirie Fujou había mencionado. Sabía perfectamente a quién se refería, pero lo estaba evitando, como si él no decirlo en voz alta pudiera retrasar lo inevitable. Pero la realidad era distinta, y Touko lo sabía mejor que nadie.
De pie, se dirigió a un cajón bajo su escritorio y sacó una foto que, a diferencia de muchas otras, no había quemado. La sostuvo en sus manos durante unos momentos, observando los rostros en la imagen con una mezcla de melancolía y frustración.
"¿Qué demonios vendrá pronto?" Se preguntó en voz baja, sabiendo que, por mucho que se preparara, lo que se avecinaba siempre tendría un elemento de caos que no podría controlar.
El silencio volvió a llenar la habitación, roto solo por el tic-tac persistente del reloj.
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Apartamentos Onagawa - Mifune.
6 de Julio de 1998, 23: 28 PM...
"No tengo palabras suficientes para poder agradecerle por toda su paciencia, Maestro." Poco le faltaba para plantarse de rodillas frente a la figura que permanecía de espaldas, examinando uno de los calderos. El espeso líquido carmesí contenido en este había dejado de burbujear hace mucho tiempo, indicando que su tiempo de reposo se había extendido lo suficiente. Pero así estaba bien. No necesitaban estimular la fórmula de más.
"Tus talentos han sabido probarse invaluables para nosotros, señor Wagner." La voz gruesa de Araya perforó el aire, aun sin dignarse a mirar hacia atrás. "Hubieran sido malgastados dentro de una celda en las entrañas de la Torre de Londres y el proceso detrás de ambos brebajes estaría perdido para siempre."
"El Gizurr está casi completo. Aun si es incapaz de crear circuitos mágicos artificiales temporalmente, sí que puede llegar a mejorar la calidad de algunos hasta cierto punto. También es una buena terapia para aflojar los que están atrofiados." Informó animadamente Wagner, antes de dirigirse hacia el segundo caldero, permitiéndose casi sonreír de satisfacción. "También puede ser usado para acelerar los efectos del segundo."
El líquido también era carmesí y parecía ser idéntico a simple vista. Hasta que uno aguzaba un poco más la mirada y notaba como este lucía un tanto más oscuro y pustulento. "Hjarrandi, lo llamo. Y es simplemente... Perfecto."
"El Departamento de Fundamentos Individuales mantiene toda investigación que atañe el tema de los Orígenes bajo una comisión especial que permite solamente la extracción de factores a partir de restos biológicos, algo que debería caer normalmente bajo la jurisdicción de Zoología." Comentó Araya, acercándose para examinar el líquido. Naturalmente, sería incapaz de distinguir cualquier remanente de los huesos de su cuerpo original que habían sido cuidadosamente molidos y cultivados para producir un catalizador más en la droga preparada por Wagner. "La fortuna te sonrió con que pudiéramos encontrar las notas suficientes que no fueron quemadas por la comisión."
"Yo estuve ahí, Maestro." Añadió Wagner mientras que asentía. "Recuerdo como si fuera ayer cuando tuve que entregar los resultados de mi propia investigación. Pero ya no más. Aquí mismo... Mi Droga de Origen, completamente refinada y llevada hasta la cúspide de su naturaleza. Puede ver bien sus efectos en el sujeto de prueba inicial, incluso si usted lo alteró. Sinfjotli."
"Ah, Lio-kun." Araya no reaccionó con sorpresa una vez que reconoció el nombre clave que Wagner le daba a ese... Experimento suyo. "El solamente sería la mejor prueba, pero no el estándar. Mantén la producción de manera continua."
"Se hará, Maestro." Asintió nuevamente Wagner, mientras que Araya se retiraba del corazón del edificio que servía como taller central. Apenas estuvo fuera, supo de inmediato que había otra presencia.
"Agrippa." Saludo, antes de que el hechizo de invisibilidad que ocultaba su silueta se disolviera, revelando así el sonriente semblante de un hombre de facciones aristocráticas y un largo cabello color platino cayendo sobre su espalda.
"Esa clave entre ambos no tiene mucho sentido, Araya." El hombre acomodó su sombrero de copa. "No con la historia que tenemos."
"Alba, entonces." Decidió el antiguo monje, mientras cruzaba sus manos hacia sus espaldas. "¿Escuchaste la conversación, entonces?"
"Más de lo que me hubiera gustado." Resoplo Cornelius Alba a la par que caminaba al lado de él. "Ese hombre sobreestima demasiado el valor que le damos. De no ser porque Lord Edwyle murió el año pasado y su hijo es un auténtico imbécil manejando su legado, hubiera sido imposible para Iolo y para mí el adquirir todo lo que necesitaba Wagner. Pocas cosas ofrece a la mesa aparte de su conocimiento. Su contacto con el señor Hirano y su amistad con el anterior Lord Reiroukan es todo lo que nos da. No es muy diferente a Gólgota dentro de nuestro círculo, peldaños debajo."
"Paciencia, viejo amigo." Agregó Araya a medida que alcanzaban finalmente el elevador. "Reemplazos para ambos, tenemos. Hemos localizado y contactado ya a dos."
"¿Oh?" Un dejo de intriga invadió el tono de Cornelius mientras el ascenso se movía hacia arriba. "¿Alguno que conozca?"
"El Libro del Dios Falso, para empezar." Fue difícil para el magus en rojo no soltar un resoplido por la impresión que le dio aquel dato. "Y otro más. Un hombre interesante de la tierra de mis ancestros que acaba de asentarse en este país, buscando resolver el brote de esa dolencia tan curiosa."
"Interesante." Cornelius asintió, tomando en cuenta aquello. "A propósito. Wagner le prometió la inducción al que tomó bajo su égida. ¿Lo autorizaste?"
"Es avaricioso querer conservar a este Tokitou, cuando tenemos al último Myourenji en nuestras manos." Sentenció Araya."Ponganlos a prueba contra el otro. Uno ha de sobrevivir y ese será el que tome su lugar en nuestros diseños."
"Y ahí es donde tengo mis dudas, viejo amigo." Añadió Cornelius. "Dejando de lado tu participacion. ¿Tanta inversion solo para recibir un Cofre Negro? Incluso con lo escasos que son en este mundo, sabes bien que podríamos adquirir otro de parte de nuestro amigo en China."
"Es una apuesta que hemos de tomar." Araya ahogó su comentario. "Y beneficios han salido de esta empresa. Una semilla podrida como es el Clan Isemi ha germinado para nuestro beneficio, Yggdmillennia supo recomendarlos bien."
"Confiar en la Lengua de Ocho Forcas." El resoplido de desdén emitido por su compañero era suficiente para dar a entender cuánto desprecio le tenía el hombre a esa persona. "Aun con todo lo que sé. No puedo permitirme entenderme con esa víbora."
"Tu preocupación es innecesaria. Darnic Prestone Yggdmillennia ha sido quebrado una vez. Ha entendido que jamás fue digno del asiento que alguna vez ocupó y no tendrá siquiera la oportunidad de calentarlo para cuando su legítimo dueño regrese desde donde haya ido a parar ahora." El semblante de Araya no cambió. "La única prioridad es mantenerlo alejado de ese hombre."
"Ah, es verdad." Si es que no podía ser más evidente que tampoco era de mucha estima el que no habían nombrado aún. "Aun si fue uno alguna vez, la animosidad que se ha cultivado debería de tenerlos como enemigos. ¿Por qué se insiste aún en mantener diplomacia con ese cadáver putrefacto?"
"Acuerdos se hicieron con Zolgen Makiri. Y acuerdos se respetaran también." Fue lo último que dijo Araya antes de que el ascensor finalmente los dejara cerca de la entrada a la azotea, donde la brisa de la noche les acarició. A la distancia, las luces de la ciudad podían vislumbrarse.
"Dos años. Dos años de trabajo continuo y finalmente, está terminado." Incluso con lo que había escuchado, Cornelius no pudo resistirse a hablar una vez más. "Que ironía que esto fue comisionado originalmente con la idea de ser donde la Azul encontrarse la muerte... Hasta que nuestra querida Touko se acobardó. Ahora será usado para acabar con ella, y su protegida."
"Y si los Yakou se apresuran. Podrán usarlo igual para cobrarse a sus propias presas."Dijo Araya por su parte antes de colocar su palma en el suelo. "Despierta."
A/N: Bueno, podemos ver hasta cierto punto que ha pasado después de un tiempo del capítulo anterior. Esta sería solo la introducción, por supuesto... Quedan cinco capítulos de este arco, y los últimos cuatro van a ser bastante... Intensos.
¿Qué quiero comentar?
1) Bueno, para estas alturas es evidente que la Taumaturgia Rúnica va a ser una de las principales que Shirou emplee dada la versatilidad que esta maneja. Por supuesto que empezará a ser relegada para cuando la Proyección de Shirou vea su eficacia aumentar. Entre lo de este capítulo y algunas cosas del siguiente, van a darse una idea de cómo va a pelear Shirou con Fezgram en el duelo de la secuela.
2) Ya estaba desde el capítulo quince, pero ahora pueden verlo en carne y hueso. Cornelius Alba, y créanme que no es la broma unidimensional que fue en el Canon. Por todo lo demás, una mirada un poco más amplia del misterioso grupo que tendrá el rol de ser los antagonistas principales de toda la Saga.
A propósito. Aprovechando. Me gustaría pedirles por favor a quienes piensan comentar si preferirían que lo que saldrá para el Shirou Day en este perfil sea publicado como una historia aparte o formase parte de Indrajaala Sunyata (Que lleva dormida desde 2022). Independientemente de los votos, esa historia comenzará a recibir más entradas continuas a partir de Diciembre.
Eso sería todo por el momento. Espero hayan disfrutado este capítulo, y nos vemos hasta la siguiente entrega.
- Melqart. 16/10/24.
