Soltando un suspiro se recostó en el suelo de la gran habitación. La habitación se encontraba en un profundo silencio con las luces apagadas con todo los estudiantes dentro. Russell sabía que los estudiantes no se encontraban durmiendo.

Los jadeos de angustia de los propios estudiantes se escuchaban por todo el lugar.

Russell intentó taparse los oídos con las manos para amortiguar el sonido de angustia de los estudiantes, pero no sirvió de nada. No era porque aún pudiera escucharlos a pesar de cubrirse, sino porque él también estaba luchando por calmar su propio corazón.

Incapaz de lograrlo, soltó un gruñido de frustración y se incorporó del suelo. Con pasos pesados, salió de la habitación en busca de aire fresco, intentando sofocar la angustia que se expandía en su pecho. ¿Cómo no sentirse así? ¡Podría ser expulsado al día siguiente!

Sus pensamientos se perdieron cuando el viento frío chocó contra su rostro. Russell dirigió su mirada hacia el cielo para observar el hermoso cielo con las nubes acompañándolas junto a la luna destruida por la mitad. Aún tenía esa pregunta que cómo se había destruido la luna, pero ha pasado tanto tiempo que ya no le importaba demasiado eso.

Estando en sus pensamientos no se dio cuenta que dos manos se colocaron en sus dos ojos, haciendo que no pudiera observar la hermosa vista. Russell dio un suspiro de molestia, no hacía falta de saber quien era, no conocía a nadie de este lugar y la única persona capaz de romper su privacidad era nada menos que Blaine.

Russell no hizo ninguna acción para apartar las manos de Blaine.

"Entonces, vas a decir porqué razón decidiste salir en medio de la noche, ¿para admirar las estrellas? Si eso fuera así me decepcionaría un poco de ti, mi amigo Ross."

"Necesito aire fresco, el sudor de toda los estudiantes de en una misma habitación es horrible."

"Uf, ni lo digas. Esa también fue una de mis razones para seguirte hasta aquí."

Russell se quedó en silencio. Blaine se dio cuenta, pero no hizo ningún comentario. En su lugar, apartó las manos y las apoyó detrás de su cabeza.

El silencio era cómodo, pero uno de los dos terminó rompiéndolo.

"¿Pensaste que la prueba de ingreso sería así? La expulsión suena demasiado exagerada por parte del director. ¿En qué diablos estará pensando para hacer algo así? Dios, por su culpa, todos los estudiantes ahí dentro parecen estar al borde de un infarto."

Russell dejó escapar un suspiro ante sus propias palabras mientras se recostaba contra la pared, con la vista aún fija en el cielo. Los rostros aterrorizados de los estudiantes seguían en su mente, junto con los gritos de odio hacia el director por aquella regla tan estúpida.

También quería gritarle, pero el miedo a ser expulsado fue más fuerte.

"No, la verdad es que fue una gran sorpresa para mí saber esto. Pensé que sería diferente, pero no importa. Solo tenemos que vencer a las personas más fuertes entre los 100 participantes para llevarlos a nuestro equipo. Sencillo y fácil, ¿no lo crees, Ross?"

Las palabras de Blaine sonaron como la afirmación de un hecho indiscutible. Russell solo pudo observarlo con sorpresa; aún le parecía asombroso que dijera esas palabras como si conociera el futuro. Ojalá él tuviera esa confianza en ese momento; la necesitaba.

"¿Cómo puedes estar tan tranquilo con eso? ¿Acaso no sientes miedo o nervios por el hecho de que tenemos la posibilidad de ser expulsados para siempre de la academia Haven?"

Blaine soltó una carcajada entre dientes mientras pasaba un brazo alrededor del cuello de Russell.

"¿No me escuchaste? Nosotros ganaremos, de eso no hay duda. Somos fuertes, siempre seremos ganadores y solo conoceremos la derrota cuando la muerte venga por nosotros en la vejez. ¿Acaso dudas de tus habilidades?"

"No dudo de mis habilidades, sé que puedo derrotar a enemigos de mi misma edad. Fui uno de los mejores estudiantes en combate en mi academia anterior, pero... ¿qué pasa si en este lugar hay oponentes más fuertes que nosotros? Siempre hay oponentes fuertes."

Por primera vez en todo el día, Blaine mostró una expresión de incertidumbre ante el comportamiento de Russell.

"¿Por qué te convertiste en cazador en primer lugar, Ross?"

Russell se quedó en silencio por unos minutos, sin saber qué decir. De alguna manera, eso lo dejó perplejo. Los recuerdos de sus padres haciéndole esa misma pregunta vinieron a su mente, y la sola idea hizo que su corazón se llenara de odio. No era odio hacia sus padres ni hacia Blaine; estaba enojado con la pregunta en sí.

Sacudió la cabeza, conteniéndose para no gritar en medio de la noche, donde cerca de ellos había estudiantes intentando dormir.

"¿Toqué un punto sensible?"

Russell simplemente asintió, sin querer hablar del tema.

El silencio en el lugar se volvió pesado. Russell lo sabía, pero no quería hablar; aquella simple pregunta hizo que todo su cuerpo se pusiera en alerta. Un paso en falso y quizás, su boca comenzaría a gritar con fuerza cosas incoherentes.

Blaine soltó su brazo del cuello de Russell, suspiró y se alejó unos pasos, fijando ahora la mirada en la luna destruida.

"¿Sabes por qué quiero convertirme en un cazador, Ross?"

La pregunta tomó desprevenido a Russell, quien abrió los ojos y observó a Blaine en silencio, esperando que continuara. Realmente tenía curiosidad; era un poco egoísta de su parte querer escuchar la motivación de Blaine cuando él mismo no quería revelar la suya... o bueno, si es que realmente tenía una.

Blaine tomó el silencio como una afirmación y continuó hablando.

"No deseo salvar a las personas de los monstruos, como lo hace la mayoría. Tampoco necesito el dinero que gana un cazador; soy tan rico que podría competir con los millonarios más grandes de todo Remnant. Incluso quisieron comprometerme con una heredera de la familia Scheen. No recuerdo su nombre, pero sí recuerdo que era una molestia total."

Russell lo observó por unos momentos. No entendía del todo lo que decía. Bueno, en realidad sí lo sabía; sabía que a Blaine no le interesaba salvar personas ni la fama. Entonces, solo quedaban dos razones: o le gustaba ser famoso, o le gustaba ser poderoso. Una de las dos.

Pero toda su atención se centró en una sola cosa: Blaine había dicho que era millonario. Russell tuvo que pellizcarse el brazo izquierdo y, al sentir el dolor, confirmó que sí, su compañero era uno de los millonarios más influyentes del mundo... o simplemente estaba mintiendo.

Un momento, ¿el apellido de Blaine no era Durand?

Oh, Dios... ¿cómo diablos no se dio cuenta antes?

Durand era un nombre conocido en el reino de Mistral por poseer múltiples compañías dentro del territorio. La única excepción era la industria del Dust, dominada exclusivamente por los Schnee. Sin embargo, mencionar solo algunas de las empresas de los Durand sería quedarse corto.

¡Incluso su padre trabajaba en una de las compañía como trabajador de hora completa!

Russell se perdió en sus pensamientos durante un largo rato, hasta que un repentino toque en su hombro por parte de Blaine lo sacó de sus pensamientos.

"¿Demasiada información?"

"No... bueno, sí, pero... ¿por qué no me dijiste desde el principio que eras millonario?"

"Desde que dije mi apellido, eso debió revelarte quién soy. Pensé que me habías reconocido y que simplemente decidiste actuar así conmigo. Pero, por lo que veo, ni siquiera lo sabías. Es un poco gracioso... pero al mismo tiempo, bastante ignorante de tu parte, Ross."

Simplemente chasqueó la lengua, pero no intentó refutar las palabras de Blaine.

"¿Y entonces... también conoces a la hija de los Schnee?"

"Sí, una molestia total."

"¿Has ido a sus conciertos?"

"Lo hice más por obligación que por interés."

"¿Cómo es su personalidad?"

Blaine levantó una ceja con cierta diversión en su rostro.

"¿Te interesa la Schnee?

Sus hombros se tensaron. Russell sabía que había sido demasiado insistente con las preguntas sobre la Schnee, pero ¿cómo no hacerlo? Se había enamorado de ella por su hermosa voz en cada uno de sus conciertos.

Nunca había asistido a uno; eran demasiado caros y, además, solo se presentaba en el reino de Atlas. Pero, por suerte para él, siempre los transmitían en vivo por televisión.

"N-No, solo me intereso por sus c-canciones hermosas, como ell-..."

"Um, qué malos gustos tienes, Ross. Ella es una pesada; si la conocieras de verdad, estoy seguro de que te miraría con un odio profundo. Nació para ver a los demás con desprecio, créeme, soy la prueba de ello."

Russell solo desvió la mirada mientras susurraba:'Con esa personalidad, ni el más santo te miraría con alegría..'

"¡Jajajaja! Deberías estar de mi lado en vez de con esa reina de hielo, amigo. Ni siquiera la conoces como para defenderla ciegamente."

"Tu personalidad no ayuda en nada, Blaine."

"Bueno, dejando esos temas de lado, ¿ya te sientes mejor?"

Soltó un suspiro; se sentía normal. La ira que lo había consumido antes se había desvanecido. La conversación le había servido de ayuda, pero ahora volvía al mismo punto que lo había llevado allí: el miedo a ser expulsado.

"Un poco... igualmente, gracias por intentarlo, compañero."

Russell le mostró una pequeña sonrisa de agradecimiento.

"¡Puaj! Realmente odio cuando algo no me sale bien. Ya pareces mi padre cuando dice que lo hice bien, pero en realidad lo hice mal."

Blaine hizo un puchero mientras lo miraba. Russell no pudo evitar soltar una risa; la mera idea de imaginar cómo serían los padres de Blaine le parecía una pesadilla. De repente, abrió los ojos y rápidamente sacó su scroll del bolsillo.

20 llamadas perdidas.

40 mensajes.

1 video llamada.

¿Cómo diablos no se dio cuenta? ¿Acaso su mente estaba tan distraída con la expulsión permanente? Russell sacudió la cabeza; no debía poner excusas. Tenía que llamar a sus padres.

Justo cuando estaba a punto de llamar a su padre, miró al cielo. Era de noche. Luego, dirigió la mirada a su pergamino para revisar la hora. Demasiado tarde. Incluso para que su padre estuviera despierto.

"¿Pasa algo? Tu expresión parece incómoda."

Russell suspiró y asintió.

"No he respondido las llamadas a mis padres... y ahora mismo es demasiado tarde para molestarlos."

"Entiendo. Entonces, envíales un mensaje a tus padres. Diles que mañana darás un gran espectáculo."

Sin la más mínima vergüenza, Blaine se acomodó a su lado. Russell solo pudo poner los ojos en blanco; la confianza de Blaine era simplemente desbordante.

Pero, una vez más, volvió su mirada al pergamino.

"Quizás tengas razón, un mensaje de disculpa y u-..."

Blaine lo interrumpió para señalar un lugar específico en el pergamino.

"Presiona donde está el video."

"Es demasiado tarde. Deberíamos dormir para estar completamente despiertos para los combates que nos esperan mañana."

"Oh~ Solo es un video. Un video de menos de cinco minutos no nos hará perder mucho tiempo, Ross."

Blaine parecía un niño curioso, ansioso por descubrir algo interesante. Russell, sin ganas de perder más tiempo, suspiró y presionó el video.

La imagen de su padre apareció en el pergamino.

"Russell... Seguro estás ocupado, por eso no respondes las llamadas. Está bien, lo entendemos. Tal vez esa sea una de las razones por las que no me gustaría que fueras un cazador... Oh, disculpa, otra vez sacando ese tema. Perdona."

Su padre suspiró y desvió la mirada por un momento antes de volver a enfocarse en la cámara. Sus ojos reflejaban una seriedad absoluta, pero Russell alcanzó a notar una sonrisa fugaz, una que desapareció en menos de un segundo.

"Lo que quiero decir es que, aunque tu madre y yo no estemos de acuerdo con que busques algo diferente a ser un cazador, eso no cambia nada. Siempre seremos tus padres, y estaremos orgullosos de todos tus logros, incluso de aquellos que no compartimos. Porque, al final del día, eres nuestro hijo, y nada cambiará eso."

Entonces, aquella sonrisa fugaz volvió a aparecer, esta vez para quedarse hasta el último segundo del video.

"Ve y encuentra el destino que tanto has anhelado, campeón."

El video terminó en ese instante.

"..."

"Qué conmovedoras palabras. Casi me hacen desear cambiar de padres... pero el mío tiene dinero, así que solo casi."

"..."

Se quedó en silencio. De alguna manera, las palabras de su padre despertaron algo dentro de él, una sensación que nunca antes había experimentado. Pero era suficiente para querer seguir adelante.

"Blaine."

"Diga"

"Ganaremos la prueba de mañana."

Blaine lo miró directamente a los ojos, y una sonrisa comenzó a dibujarse en sus labios.

"Puedes apostar a que sí, Ross."

Russell siguió mirando su scroll apagado hasta que, con una expresión seria pero a la vez satisfecha, levantó la mirada hacia Blaine.

"Dime todas tus habilidades de combate junto con tu semblanza."

.

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.

.

.

= Siguiente día, sala de Combate de la Academia Haven =

Russell decidió no hacer ninguna pregunta al holograma del director, quien estaba frente a miles de estudiantes. Cada uno lanzaba sus propias dudas, cada vez con más desesperación, buscando obtener alguna ventaja en la prueba.

Sus ojos se encontraron con los de Blaine, quien estaba a su lado observando la escena con diversión, sin aparentar preocupación alguna. Russell tampoco se sentía intranquilo; la motivación renacida de esa noche había encendido algo dentro de él, haciéndole ver esta prueba como un obstáculo que debía superar a toda costa.

Entonces, sucedió. Los estudiantes dejaron de hacer preguntas, pero no porque estuvieran satisfechos con las respuestas cortas del director. Se detuvieron cuando el holograma del director desapareció y en su lugar, apareció una enorme pantalla. En ella se mostraban los rostros de cien estudiantes, cada uno acompañado por una línea gris al costado de su imagen.

Los estudiantes observaron la pantalla mientras murmuraban entre ellos, tratando de descifrar en qué consistiría la prueba. Russell mantuvo la mirada fija en la pantalla; de alguna manera, todo esto le parecía emocionante.

Las emociones negativas que había sentido esa noche ya no estaban dentro de él.

"¡Por favor, escúchenme todos!"

Dejó sus pensamientos aun lado cuando escuchó una voz gritar con demasiada fuerza para que todo los estudiantes que estuviéramos dentro pudiéramos escuchar. Russell levantó la mirada para encontrarse con un chico parándose donde antes se encontraba el holograma del director. La mirada del chico parecía querer decir algunas palabras.

"¡He hablado con el director y encontré un error en su prueba! Si lo aprovechamos, todos podemos salir victoriosos sin que haya ninguna expulsión permanente, como él pretende."

Las palabras del chico captaron la atención de todos los estudiantes, tanto de los que parecían desesperados como de aquellos que no mostraban interés.

Russell también se sintió intrigado por las palabras del chico. Incluso miró a Blaine, quien, para su sorpresa, también lo observaba con cierto interés.

"Podemos elegir a nuestro oponente, tal como dijo el director. Pero primero hablemos con ese dúo antes de pelear. Aceptemos que sin importar quién pierda, de todas formas serán elegidos, de esa manera nadie será expulsado de la academia."

Las palabras del chico resonaron como un eco en toda la habitación. Ningún estudiante dijo una sola palabra... al menos por unos segundos, hasta que de repente, estallaron en gritos.

Pero no fueron gritos de odio ni de desesperación como el día anterior, sino de alegría y alivio.

"¡Qué salvada, amigo! ¡De verdad me estaba muriendo de nervios con la posibilidad de expulsar permanentemente a alguien!"

"Jajajaja. Hablas como si realmente fueras a ganar, Robert."

"¡No pude dormir en toda la noche pensando que podían expulsarme! ¡Realmente existe un dios ahí arriba, ¿verdad?!"

"¡¿Dios?! ¡¿De qué hablas?! ¡Nuestro verdadero salvador está justo frente a nosotros! ¡¿Cómo te llamas, amigo?!"

Todas las miradas se dirigieron al chico que había renovado las esperanzas de los estudiantes. Con una sonrisa honesta, miró a todos mientras saludaba con la mano.

Russell solo guardó silencio por un momento antes de soltar un suspiro.

"¿Estás decepcionado por cómo resultó todo?"

Blaine, que estaba a su lado, le habló. Russell lo miró por un instante antes de volver su atención al chico que todos llamaban su salvador, quien estaba siendo alabado por todos.

"No... no lo sé. De alguna manera me siento... ¿triste? Sí, es algo feo de mi parte sentirme así, especialmente cuando quiero ser un cazador..."

"No te sientas culpable, Ross. Yo también estoy un poco triste y molesto por cómo resultó todo. Ahora parece que nadie se tomará esta prueba en serio, y nosotros no podremos demostrarles a todos que somos los mejores aquí."

Russell puso los ojos en blanco y decidió ignorar la respuesta de Blaine.

"Entonces vamos a hablar con un dúo para luchar y luego irme a descansar. Solo dormí unas dos horas toda la noche."

"Ni que lo digas. Pasamos casi toda la noche hablando sobre nuestros estilos de combate y semblanza. Lo único rescatable de eso fue conocerte mejor, Ross"

Sus mejillas se sonrojaron ante el tono de Blaine en las ultimas palabras.

"¡No lo digas así, suena raro!"

Blaine solo sonrió con satisfacción.

Los altavoces de la habitación se encendieron, interrumpiendo la conversación de Russell, quien desvió su atención hacia ellos. Al principio, solo se escuchó un sonido irreconocible, hasta que la voz de alguien familiar comenzó a resonar.

Todos los alumnos dejaron de alabar a su salvador y también centraron su atención en la voz.

"Buenos días, estudiantes. Hablamos hace unos minutos para resolver las dudas sobre esta prueba, diseñada por mí para que puedan demostrar su máximo potencial. Es una forma sencilla de enseñarles que, en un campo de batalla, las cosas no siempre estarán a favor del cazador. Sin embargo, gracias a un alumno, este examen no se desarrollará como lo tenía planeado, y han decidido tomar un camino que no era de mi agrado. Algo que, sinceramente, no me complace en lo más mínimo."

La voz del director sonaba autoritaria, como debía ser, pero de alguna manera, cuando mencionó al alumno que propuso la idea de cero expulsiones, su tono se volvió amenazador. Russell lo notó, y todos los demás estudiantes también se dieron cuenta.

Entonces, el mismo chico que había propuesto el plan habló.

"¿¡Me está amenazando!? ¡¿Quiere amenazarme por proponer una idea en la que todos podamos seguir con el sueño de salvar miles de vidas, en vez de ser expulsados de forma permanente por una estúpida prueba?! ¡¿Sabe que podemos denunciarlo ante las autoridades por este trato injusto?!"

"Pueden denunciarme, pero ustedes firmaron un contrato antes de unirse a la Academia Haven, donde se les advirtió específicamente sobre lo que podría ocurrir dentro de mi institución."

Russell abrió los ojos con sorpresa. ¿Acaso las palabras del director eran ciertas? No había leído el formulario cuando se inscribió en la academia. ¿Era realmente necesario hacerlo? Haven era una de las academias más prestigiosas, un lugar donde los cazadores entrenaban para convertirse en lo mejor. ¿Cómo podía desconfiar? Era inaudito.

"¿No les parece extraño que este año solo cien estudiantes se hayan postulado en la academia Haven? Esos alumnos no fueron idiotas como ustedes. Ellos sí leyeron el contrato y decidieron irse a otras academias, donde tendrían más oportunidades. Yo no soy el villano aquí; los únicos estúpidos son ustedes, que insisten en verme como tal."

Un silencio se formó en la habitación.

"Bueno, eso no importa ahora mismo, director de mierda. Todos planeamos seguir mi plan de cero expulsiones, donde aprobemos sin necesidad de sacrificar a nadie."

Las palabras del chico sorprendieron a todos los estudiantes.

"Tiene razón. Nadie será expulsado si seguimos ese plan."

"Claro, no hay necesidad de expulsar a nadie. Todos somos cazadores, no queremos destruir un sueño en el que todos puedan salir ganadores."

Los estudiantes comenzaron a apoyar las palabras del chico. Russell notó que el autor del plan sonreía al ver cómo los demás se sentían aliviados, pero esa sonrisa se desvaneció en cuanto su mirada se dirigió a los altavoces.

"Como puede ver, director, nadie en esta habitación piensa seguir su tonto juego. Todos seremos ganadores, nadie verá su sueño destruido como usted desea. ¿O acaso piensa cambiar algo en ultimo minuto o expulsarme por haber dado la idea? Díganos, director."

Las palabras del chico desafiaron al director. Los altavoces permanecieron en silencio.

"El chico tiene agallas... interesante, pero a la vez estúpido."

Blaine dijo exactamente lo que él también había pensado. No es común ver a un alumno desafiar a un director, y menos aún arruinar sus planes.

"¿Crees que el director lo expulse?"

"Lo dudo. Si lo expulsa, solo le dará la razón."

"..."

Russell simplemente guardó silencio mientras se sujetaba la barbilla con una mano.

"¿Pasa algo, Ross?"

Sacudió la cabeza. Russell no lo entendía del todo, pero algo dentro de él le decía que las cosas no mejorarían como todos estaban pensando.

Y así fue. La voz del director volvió a sonar por los altavoces.

"¿Han terminado de alardear sobre su aprobación dentro de mi academia? Si es así, es hora de comenzar con los combates. Pero antes de que aprueben de forma tan lamentable, me gustaría darles una idea de cómo se ejecutará mi programación dentro de la academia."

Russell guardó silencio, esperando, al igual que los demás estudiantes, las palabras del director.

"Las clases sobre la educación de los Grimm quedarán opacadas por los entrenamientos y las misiones que tengo planeadas para cada equipo. Pero lo más importante es que el entrenamiento será fundamental en mi academia. ¿Cómo? Si un equipo acumula una racha de tres derrotas consecutivas, sus estándares dentro de la academia bajarán. Como resultado, estarán obligados a consumir las comidas más baratas de la institución y dormir en los dormitorios designados para los perdedores. Si la racha de derrotas alcanza cinco consecutivas, ese equipo será expulsado permanentemente de la academia. En cuanto a las misiones, si un equipo falla dos veces seguidas en las asignadas por mí, también serán expulsados de manera permanente. Aún tengo más información para darles, pero eso será cuando todos entren oficialmente a mi academia. Suerte en el combate. Espero a todos ustedes entren como lo tenían planeado."

El silencio reinó por unos momentos antes de que los altavoces se apagaran. Los estudiantes se miraban entre sí, algunos incluso intercambiaban miradas de desconfianza. Russell lo notó, pero en lugar de preocuparse, desvió la vista hacia Blaine, quien, lejos de estar inquieto, parecía divertirse con la revelación del director.

"Bueno, parece que tendremos la oportunidad de brillar frente a todos, Ross."

Russell sonrió ante las ocurrencias de Blaine. Parece que, después de todo, ya se estaba acostumbrando a su forma de ser.

"¡Por favor, escúchenme todos una vez más! ¡No podemos desconfiar entre nosotros! ¡Todos compartimos el mismo sueño! ¡Somos héroes que luchan por un futuro mejor, no enemigos! ¡No permitamos que la duda nos divida!"

Y una vez más, el chico de antes alzó la voz con fuerza, decidido a evitar que las palabras del director sumieran a todos en el caos.

"Amigo, agradezco que lo intentes nuevamente, pero ahora es distinto. No dejaré que mi sueño de ser cazador se arruine por culpa de los débiles."

"¿Débiles? ¿No estarás hablando de ti mismo? Digo, ¿estás tan inseguro que tus manos tiemblan de miedo?"

"¿Pueden callarse los dos? ¿Acaso no piensan? Sigamos con el plan del chico. No importa lo que pase después, enfrentaremos ese problema cuando llegue."

"Je. Seguro lo dices porque eres un maldito debilucho que solo busca la forma fácil de pasar esta prueba."

Russell vio cómo todo se estaba volviendo un caos. Las voces subían de tono, las miradas se volvían cada vez más hostiles y la tensión en el aire se hacía casi palpable. Algunos intentaban calmar la situación, pero otros solo echaban más leña al fuego.

"Esto es un completo caos..."

Russell murmuró, sintiendo una punzada de irritación. Las voces a su alrededor eran un torbellino de acusaciones y discusiones, cada una más ruidosa que la anterior.

"Sí, espero que terminen pronto. No podremos elegir a nuestros oponentes si siguen peleando entre ellos. Ugh, qué molestia."

Sin responder a Blaine, guardó silencio. Mientras esperaba que todo terminara, el fuego de la noche anterior volvió a arder en su interior. Anhelaba una batalla de verdad, sin importarle las consecuencias.

(Esta sensación... me gusta)

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=Un tiempo después=

Las cosas se calmaron. Los estudiantes dejaron de insultarse y guardaron unos minutos de silencio. Incluso el chico que había propuesto el plan antes parecía completamente destrozado emocionalmente. Russell observó la escena por un momento antes de volverse hacia Blaine.

"¿Sabes por dónde empezar?"

Blaine solo cruzó los brazos alrededor del cuello, mirando distraídamente a todos los estudiantes, como si buscara a alguien en específico. Luego suspiró y volvió la mirada a Russell.

"No sé a quién debamos escoger..."

Russell simplemente le lanzó una mirada de desaprobación mientras soltaba un suspiro.

"Tú eras el más emocionado de los dos por pelear contra los más fuertes... ¿y ahora me dices que no sabes a quién escoger? Vamos, Blaine."

"Joo~ No me mires de esa manera, Ross. Haces que mi corazón se rompa en mil pedazos. Pero volviendo al presente, tenía la intención de que los dos peleáramos contra Pyrrha Nikos, la actual campeona del torneo regional."

¿Contra la campeona regional? Russell ya no tenía dudas de que a Blaine le faltaba sentido común. Después de todo, había asistido a la misma academia que la famosa Pyrrha, la academia Sanctum, aunque no al mismo salón de clases. Pero decir que no sabía qué tan fuerte era alguien que había ganado el torneo cuatro veces seguidas era simplemente absurdo.

Estaba seguro de que Pyrrha los barrería del piso a ambos al mismo tiempo, incluso sin la ayuda de su compañero, si es que necesitaba uno para esta prueba. Russell abrió los ojos al percatarse de algo.

Sus ojos recorrieron toda la habitación hasta que se percató de la ausencia de Pyrrha.

"La campeona no está aquí..."

Blaine lo miró antes de asentir con una expresión algo aburrida.

"Sí, es una lástima no poder derrotar a la campeona por nuestra cuenta. En fin, ¿sabes a quién deberíamos elegir como oponentes? Necesitamos rivales fuertes a los que podamos derrotar y que luego se unan a nuestro equipo."

Russell se llevó una mano a la barbilla, pensativo, mientras observaba cómo ninguno de los estudiantes se atrevía a dar el paso para competir en esta prueba.

"No sé a quién debamos enfrentar. No conozco a nadie en este lugar como para saber si vale la pena enfrentarnos a ellos."

Blaine ladeó la cabeza.

"¿Y si escogemos a un dúo al azar? Si durante el combate vemos que son débiles, simplemente no los elegimos y buscamos a otro. ¿No es más sencillo?"

Chasqueó la lengua cuando la idea de Blaine cruzó por su mente. Russell realmente quería en estos momentos competir contra los más fuertes y hacer que se unieran a su equipo, pero... ¿destruir para siempre el sueño de un cazador? No, eso no era lo que quería.

Después de unos minutos de reflexión, Russell tomó una decisión.

"Esperemos a que alguien más tome la iniciativa. Si durante su combate vemos que son fuertes, entonces luchamos contra ellos y problema resuelto."

Blaine lo miró por unos momentos, y Russell podría jurar que vio una leve decepción ante la decisión que había tomado. Acto seguido, Blaine asintió y desvió la mirada hacia los estudiantes.

Russell habría hecho lo mismo, de no ser por lo que sucedió después.

"¡¿Russell?! ¡Hombre, eres tú! ¡Cuánto tiempo sin vernos, amigo!"

Se quedó helado por unos segundos antes de voltear la mirada en dirección a la voz. Entonces vio a dos personas, dos personas que conocía a la perfección.

Ehrhard Treumann

NadineFreund

Dos personas que habían asistido a la misma academia que él. Russell solo pudo tragar saliva cuando ambos se acercaron a él con una sonrisa honesta en sus rostros mientras lo saludaban.

Blaine solo observó a los dos chicos acercarse y luego desvió la mirada hacia Russell.

"Vienen de la misma academia donde estudié y entrené... Esto es malo."

"¿Son fuertes?"

Sacudió la cabeza en negación.

"Son débiles, demasiado débiles. Pero son mis amigos... estoy seguro de que quieren formar equipo con nosotros, pero no quiero que sean parte de nuestro equipo."

"Entonces recházalos, así de simple, Ross."

"Para ti es fácil decirlo, no son tus amigos."

Blaine simplemente ignoró su mirada antes de convertirse en un mero espectador.

Russell cerró los ojos por un momento antes de abrirlos y esbozar una sonrisa ante sus dos compañeros de la academia Sanctum, quienes parecían felices de verlo.

"Hola, hace tiempo que no los veía a ustedes dos."

Fue a estrechar la mano de Ehrhard, quien la aceptó gustosamente, y le dio un abrazo a Nadine, que parecía un poco nerviosa, como siempre.

"Sí, desde que terminó la academia Sanctum no nos hemos visto. Pero mírate, hombre, sigues igual. Es un alivio verte con esa sonrisa. Además, Nadine te extrañó un po— ¡auch!"

Ehrhard no terminó la oración, pues un golpe en el hombro por parte de Nadine lo interrumpió. Sin embargo, en lugar de enojarse, sonrió y se disculpó con ella. Russell solo esbozó una sonrisa forzada ante lo ocurrido; sabía mejor que nadie que Nadine tenía sentimientos por él.

Nadine no le disgustaba, pero él no sentía lo mismo por ella en el ámbito amoroso.

"Entonces, ¿qué van a hacer ahora?"

Russell preguntó con calma, intentando no parecer incómodo ante la presencia de ambos. No los odiaba, pero tampoco los quería cerca, y mucho menos formar equipo con ellos.

Ehrhard fue el primero en reaccionar; juntó las manos y le dedicó a Russell una sonrisa honesta, mientras este solo lo observaba.

Nadine guardó silencio mientras observaba.

"¡¿No es obvio?! Queremos formar equipo contigo y tu compañero. Así pasaremos esta prueba fácilmente y sin bajas."

Russell guardó silencio por unos momentos, a punto de responder, pero fue interrumpido. No fue otro que Blaine, quien apareció a su lado y apoyó un brazo en su hombro para descansar.

"¿Qué te hace pensar que queremos tenerte en nuestro equipo, chico débil?"

"¿E-Eh?"

"Blaine, guarda silencio. Este asunto me concierne a mí, no a ti."

"¿Cómo va a concernirte si mi legado como cazador está en peligro por culpa de estos débiles? Oye, Ross, no pensarás meterlos en nuestro equipo, ¿verdad? No creo que seas tan tonto como para hacerlo ¿verdad? ¿verdad?"

Russell guardó silencio al notar una mirada diferente en los ojos de Blaine. Era una mirada vacía, cargada de emociones negativas. Tragó saliva antes de desviar la vista hacia sus dos amigos.

"Lo siento por él. Es mi nuevo compañero de equipo, un poco raro, pero buena persona... o eso creo, je."

Ehrhard y Nadine se miraron entre sí antes de dirigir la vista a Blaine, quien aún mantenía aquella mirada.

"Es un gusto conocerte... eh.."

"Su nombre es Blaine."

"¡Es un gusto conocerte, Blaine! Espero que nos llevemos bien."

"U-Un gusto conocerte, Blaine..."

Ambos optaron por ignorar las palabras de Blaine y se presentaron de todos modos. Russell esbozó una sonrisa; al parecer, incluso con la actitud agresiva de Blaine, ellos estaban dispuestos a darle una oportunidad.

"Oye, Ross. ¿No crees que ya es hora de buscar oponentes fuertes? Quiero terminar esta prueba e irme a descansar."

Russell estaba a punto de decir algo, pero Ehrhard lo interrumpió.

"Somos fuertes, tan fuertes como Russell. Por eso queremos formar equipo con ustedes. ¿No sería lo mejor para los cuatro?"

Nadine asintió con la cabeza.

Eso era una completa mentira, y Russell lo sabía mejor que nadie. Había estudiado en la misma academia y en el mismo salón que ellos, así que podía afirmar con certeza que incluso juntos, no serían capaces de hacerle un daño grave. Aun así, decidió mantenerse en silencio y le lanzó una mirada rápida a Blaine.

Blaine solo los observó con la misma expresión, antes de que esta se transformara en una desafiante.

"Entonces, hagamos una apuesta."

Los tres chicos guardaron silencio, a la espera de la respuesta de Blaine.

"La apuesta es simple: si ustedes dos, debiluchos, logran bajarnos el aura por debajo del 50%, entonces podrán unirse a nuestro equipo. Pero si no, no los aceptaremos, y eso significará su expulsión total de la academia."

Russell iba a protestar de inmediato, pero la voz de Ehrhard se adelantó.

"Aceptamos, pero si nosotros ganamos, queremos que nos pidas disculpas por la forma en que nos has hablado y que comencemos de nuevo, como buenos amigos."

"Trato aceptado, chico debilucho. ¡Oiga, director! ¡Vamos a combatir contra estos dos debiluchos! ¡Rápido, no tengo todo el día!"

Russell lo agarró de la camisa para alejarlo unos metros y susurrarle al oído.

"¡¿Qué te pasa?! ¡Sabes que no tienen oportunidad contra nosotros! ¡¿Por qué les haces esto?!"

"Son débiles, Ross. Lo puedo sentir, y realmente odio a los débiles. Además, solo les estoy haciendo un favor: no van a sobrevivir en este lugar. Si pasan esta prueba de milagro, estoy seguro de que serán expulsados después de unos días en la academia. ¿Acaso estoy equivocado en mis suposiciones, Ross?"

Se quedó en silencio. Russell odiaba esto, pero Blaine tenía razón.

La primera batalla se va dar en estos momentos.

Blaine Hyatt yRussell Durand vsEhrhard Treumann y Nadine Freund

Por favor, ambos dúos, vayan a cambiarse y alistarse con sus armas. La batalla comenzará en menos de diez minutos.

Buena suerte en la batalla.

Todos los estudiantes observaron a los cuatro combatientes.

Russell solo pudo maldecir. Todo se estaba saliendo de control. Realmente no quería que las cosas ocurrieran de esta manera.

Sin previo aviso, Blaine se soltó de su agarre y salió corriendo hacia los vestidores mientras tarareaba con despreocupación.

Solo pudo suspirar mientras veía a sus dos amigos sonreírle, pero sabía que detrás de esas sonrisas se ocultaba una mirada de miedo.

Se quedó en silencio por un momento, antes de mirar a sus dos amigos a los ojos. Con una expresión difícil de descifrar, finalmente dijo:

"Hagan lo mejor que puedan, les deseo suerte."

No podía decirles nada más. No podía advertirles, ni pedirles que se retiraran. Esto ya estaba en marcha, y lo único que podía hacer era esperar lo inevitable.

Sin decir otra palabra, siguió los pasos de Blaine y desapareció en los vestuarios, dejando atrás a sus dos amigos con sus propias dudas e inseguridades.

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=Vestidores para el combate/ Academia Haven=

"No debiste hacer eso, Blaine."

Blaine, quien se estaba ajustando los guantes, ni siquiera volteó a verlo.

"¿Hacer qué, Ross?"

Preguntó con un tono despreocupado. Russell apretó los puños.

"Forzarlos a esto. No es justo para ellos."

Blaine soltó una risa seca antes de acercarse a él y susurrarle unas palabras al oído.

"No hay justicia en el campo de batalla. O eres fuerte, o eres débil. Y los débiles no merecen estar aquí. Así de simple, Ross."

Russell lo miró fijamente por unos instantes antes de relajar los puños, soltar un suspiro y mirar a su compañero con calma.

"Dime algo, Blaine. ¿Cómo sabes que soy fuerte? No he hecho nada para que me llames fuerte. ¿Y si pierdo este combate? ¿Te irás de la academia sabiendo las consecuencias?"

Blaine finalmente dejó de ajustarse los guantes y giró la cabeza para mirarlo. Por un momento, Russell creyó ver una chispa de curiosidad en sus ojos, pero desapareció tan rápido como apareció.

"¿Sabes, Ross?"

Blaine habló con una sonrisa ladeada.

"Me gusta esa pregunta. ¿Cómo sé que eres fuerte?"

Blaine se quedó en silencio por unos segundos, como si estuviera escogiendo bien sus palabras. Luego, se encogió de hombros.

"Supongo que simplemente lo siento. No eres como esos dos o la mayoría de estudiantes dentro de esta tonta academia. Hay algo en ti... algo que te diferencia de los débiles."

Russell frunció el ceño.

"Eso no responde mi pregunta."

Blaine dejó escapar una risa baja y se giró por completo para encararlo.

"Si pierdes, Ross, entonces significará que estaba equivocado sobre ti. Y si estaba equivocado, entonces no tengo razón para quedarme a tu lado."

Russell sintió un escalofrío recorrer su espalda. Blaine lo decía en serio.

"..."

Russell guardó silencio, con la mirada fija en el suelo. Por más que buscara una respuesta, no encontraba nada que decir en ese momento. Apenas lo conocían desde hacía un día, pero ya sabía que Blaine no hablaba por hablar. Cada palabra suya tenía un propósito.

Russell sintió un nudo en el estómago.

"No te quedes pensando, Ross. Sé que harás lo correcto. Confío en mi intuición lo suficiente para saber que eres igual que yo o incluso algo mejor."

Russell levantó la mirada, sorprendido por esas palabras.

"¿Igual que tú?"

Blaine sonrió de lado, con esa expresión confiada y desafiante de siempre.

"Sí. Alguien que no tiene tiempo para los débiles."

Esas palabras pesaban en su cabeza. Russell no estaba seguro de qué responder. ¿Realmente era como Blaine o solo estaba jugando con él? Sacudió la cabeza por unos segundos antes de fijar la mirada con determinación. Iba a ganar este combate, sin importar que sus rivales fueran sus amigos.

No porque fuera como Blaine, sino porque no podía permitir que todo su esfuerzo por encontrar su destino se viera amenazado por este combate contra sus dos amigos. ¿Qué era más importante para él? Podía sonar egoísta, pero su destino, aquel que siempre había anhelado descubrir, era lo primero.

"Ganemos este combate, Blaine."

Sus palabras carecían de emoción, pero estaban cargadas de determinación. No iba a permitir que sus dos amigos se unieran a su equipo. Russell no dejaría que su sueño se viera frustrado por los débiles.

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=Campo de batalla/ Academia Haven=

Russell estaba en el campo de batalla, con Blaine a su lado, flexionando las manos. Sus ojos se centraron en sus oponentes, quienes parecían nerviosos. Cada uno empuñaba su arma: Ehrhard sostenía un arco metálico con una punta afilada, mientras que Nadine llevaba un arma similar a un rifle de francotirador. Aquello la hacía vulnerable en el combate cuerpo a cuerpo.

Eso significaba que Ehrhard tendría que enfrentarse a ambos en combate cercano, lo que no era una buena noticia para él. Russell sabía mejor que nadie que Ehrhard era mediocre en el cuerpo a cuerpo.

Lo había derrotado miles de veces en los entrenamientos de la academia Sanctum, así que sabía perfectamente cuál sería el resultado de este combate.

Russell le dio una mirada a los dos antes de mirar a Blaine quien terminó con su calentamiento para esperar la voz del director que de comienzo a este notó su mirada y esbozó una sonrisa.

"¿Algo te molesta, Ross?"

"¿No vas a preguntarme cuáles son las semblanzas de mis amigos?"

"¿Es necesario saberlo? Son débiles. No me importan demasiado sus armas secretas, ¿acaso dudas de mis habilidades, Ross?"

Ignorando la pregunta, dirigió la mirada nuevamente a sus dos amigos, quienes por primera vez parecían estar calmados. Se acercaron el uno al otro y, entre susurros, intercambiaban ideas. Russell sabía que estaban trazando un plan; era su única oportunidad de ganar.

Ehrhard y Nadine no necesitaban ganar este combate; solo debían reducir nuestra aura al 50% para cumplir con la propuesta de Blaine.

Los cuatro jóvenes en el campo de batalla, activen su aura para dar inicio al enfrentamiento.

Russell solo suspiró mientras dejaba que su aura envolviera su cuerpo, brindándole protección. Al mismo tiempo, la enorme pantalla frente a todos mostró su nombre junto a una barra de aura al 100%.

Los tres combatientes hicieron lo mismo, haciendo que sus nombres y sus barras de aura aparecieran en la pantalla.

El murmullo de los estudiantes observando el campo de batalla resonó en sus oídos. Russell podría decir que era molesto, pero en ese momento su atención estaba completamente en el campo de batalla.

Bien, en menos de cinco segundos comenzará el combate entre ambos dúos.

Los murmullos se detuvieron.

Cinco.

El ambiente se tornó más denso, cargado de tensión.

Cuatro.

Ehrhard puso su arco en forma de combate de cuerpo a cuerpo.

Tres.

Nadine retrocedió unos pasos para posicionarse para tener más puntería con su arma.

Dos

Blaine sacó de sus bolsillos polvo de electricidad y lo esparció sobre sus guantes.

Uno.

Russell soltó un suspiro mientras sacaba un pequeño objeto metálico, que pronto tomó la forma de una espada.

Comience.

Apenas comenzó el combate, un disparo resonó en el campo de batalla. Russell reaccionó al instante, alzando su espada frente a su rostro para bloquear una bala que buscaba noquearlo. Su mirada se dirigió de inmediato a Nadine, quien tenía un gesto de disculpa, pero aun así continuó disparando. A su lado, Ehrhard permanecía atento, listo para reaccionar ante cualquier ataque.

Russell esquivó las balas mientras lanzaba una mirada a Blaine, solo para darse cuenta de que este ya se había lanzado al ataque contra Ehrhard.

Los dos se alejaron de Nadine, quien mostró una expresión de preocupación antes de retroceder y seguir disparando contra Russell. Tras esquivar la novena bala, él decidió acercarse y asestarle un golpe certero en la cabeza con el filo de su espada. Sin embargo, gracias a su aura, Nadine resistió el impacto y logró correr aún más lejos de él.

Russell no dijo nada ni se movió para continuar su ataque. En su lugar, dirigió la mirada a la gran pantalla y confirmó que el aura de Nadine ya había descendido a la barra amarilla.

Su nivel era simplemente insuficiente

Entonces lo comprendió. Russell fijó su mirada en Nadine, quien había dejado de dispararle para centrarse en Blaine mientras este luchaba contra Ehrhard. No quería ver la pelea; la humillación que Blaine le estaba infligiendo a Ehrhard era demasiado evidente. Incluso con la ayuda de Nadine disparándole, no era suficiente para cambiar el resultado.

Ninguno de los dos debería estar aquí. No servían para ser cazadores. Jamás podrían lograr grandes hazañas como los verdaderos cazadores.

Ehrhard salió volando tras recibir un golpe de Blaine en el estómago. Este último solo esbozó una sonrisa sádica mientras esquivaba las balas de Nadine como si fueran simples piedras lanzadas por un niño. Ehrhard, con dificultad, logró incorporarse, mientras chispas de electricidad recorrían su cuerpo a causa del ataque de Blaine.

Russell volvió a mirar la pantalla y vio que el aura de Ehrhard había descendido a la barra roja. En su antigua academia, eso significaría una pausa en el combate y la victoria automática para el oponente. Pero aquí, la pelea continuaba.

Sin decir una sola palabra, Russell decidió acabar con esta pelea. Blaine solo intentaría divertirse contra ellos, haciéndole daños menores hasta romper sus esperanza de ser cazadores.

Russell apareció detrás de Ehrhard y, con un rápido movimiento, usó el mango de su arma para golpearlo en la cabeza. Ehrhard no tuvo tiempo de gritar de dolor; simplemente cayó al suelo, incapaz de resistirse.

Con la misma velocidad, Russell apareció frente a Nadine, esquivando una bala en el proceso, y colocó su espada contra su cuello. Nadine, paralizada por la sorpresa, no pudo reaccionar.

"Ríndete. Ambos han sido vencidos."

Fueron las únicas palabras de Russell antes de presionar su arma contra el cuello de Nadine. Ella gimió ligeramente por el dolor y finalmente aceptó la petición de Russell.

"M-Me rindo..."

Con esas palabras, Nadine cayó al suelo, sin fuerzas para seguir luchando.

Ehrhard Treumann y Nadine Freund han perdido el combate. Ahora es el turno de Blaine Hyatt y Russell Durand de decidir: ¿permitirles unirse o dejarlos atrás?

Russell solo pudo mirar a Nadine en el suelo, aún jadeando. Era evidente el temblor en su cuerpo, lo que dejaba en claro su miedo. La apuesta que hicieron Ehrhard y ella contra Blaine había sido que las barras de aura estuvieran a la mitad, pero al mirar nuevamente la gran pantalla, Russell se dio cuenta de que tanto su aura como la de Blaine estaban al 100%.

No habían recibido ningún daño por parte de los dos. La batalla ni siquiera duró minutos; apenas se extendió por unos diez segundos.

Nuevamente, Russell dirigió su mirada hacia Nadine, quien ahora lo observaba con una mirada de súplica. El miedo era evidente en sus ojos. Russell la miró por unos segundos antes de sentir una mano sobre su hombro. Blaine había aparecido, mirando primero a Nadine y luego a él.

Pero Blaine no dijo ni una sola palabra.

Estoy esperando una respuesta.

Russell volvió su mirada hacia Nadine, que también estaba esperando una respuesta, y juró que podía ver un poco de esperanza entre toda la desesperación en sus ojos.

"Nadine... ustedes dos lo han hecho demasiado bien..."

Nadine bajó la cabeza en cuanto comprendió cuál sería su respuesta.

"En serio, ustedes dos han mejorado mucho en estos últimos meses en los que no nos hemos vi-..."

"¿Por qué no nos escoges, Russell?"

Russell guardó silencio cuando Nadine habló con agresividad. Era la primera vez que la veía así; la chica tímida de antes ya no estaba.

"¿Acaso no prometimos, el último día de clases, que nos ayudaríamos mutuamente para convertirnos en los cazadores ideales y proteger a los inocentes?"

"Yo..."

"No necesito tu consuelo. Si vas a echarnos a los dos, dilo con las palabras que realmente tienes en mente, Russell. Se nota que ya no eres el mismo de antes."

Russell solo pudo bajar la mirada. Blaine notó su reacción y soltó un suspiro antes de intentar hablar con Nadine, pero se detuvo cuando Russell le puso una mano en el pecho. Su mirada amenazante dejó claro que no debía decir una palabra.

Russell volvió a mirar a Nadine, quien aún lo observaba con una mezcla de odio y miedo.

"Sí, tienes razón. He cambiado para ser mejor. He cambiado para convertirme en un cazador. Pero dime, ¿eso tiene algo de malo? Por lo que veo, ustedes dos, en lugar de entrenar como se debía, desperdiciaron el tiempo en otras cosas. Y mírense ahora... están en el suelo, humillados."

La mirada de Nadine pasó de sorpresa a miedo. No era miedo por las palabras de Russell, sino por el destino que le esperaba en estos momentos.

"¿Acaso algo cambiaría si los dejo unirse a mi equipo? Dios... ustedes dos solo serían una carga si los escogiera. No sobrevivirían, ¿saben por qué? Porque son tan débiles que nunca se tomaron el entrenamiento en serio. ¿De verdad pensaban que los aceptaría? ¿Por eso decidieron pelear contra mí? Fueron tan patéticos que prefirieron enfrentarse a alguien conocido antes que arriesgarse a ser eliminados en esta prueba."

Nadine bajó la cabeza, evitando su mirada. Russell escuchó cómo sus sollozos comenzaban a romper el silencio.

"Solo han sido un estorbo en mi prueba... no quiero volver a verlos en mi vida."

Russell se dio la vuelta para irse, pero entonces vio a Blaine mirarlo. No era solo felicidad lo que reflejaba su rostro... era algo más profundo, algo que iba más allá de la simple alegría.

"Mis instintos no me engañaron después de todo, Ross~"

Ehrhard Treumann y Nadine Freund han sido expulsados permanentemente de la Academia Haven.

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Capítulo dos terminado. La verdad, estoy satisfecho con el resultado. No sé si a ustedes les habrá gustado, pero a mí me ha convencido bastante el resultado final.

Y como habrán notado, Russell no es un ser bondadoso que espere convertirse en un héroe para sus amigos. Sería capaz de romper los sueños de sus antiguos compañeros con tal de encontrar su propósito como'cazador'.Seguramente muchos de ustedes no estarán de acuerdo con él, pero Russell seguirá tomando decisiones así, o incluso peores, en su búsqueda de su destino.

Por otro lado. Blaine está contento con la decisión que tomó Russell. Y, como habrán notado, no está del todo cuerdo. En los próximos capítulos, revelaré la razón detrás de esto, pero por ahora, seguirá haciendo más locuras. Ah, cierto, también di una explicación bastante mediocre sobre sus armas.

Russell solo tiene una espada normal que él mismo construyó. ¿Por qué no la mejoró como todo el mundo en RWBY hace con sus armas? Pues, como dejé claro en el capítulo uno, sus padres no están del todo de acuerdo con que vaya a una escuela de cazadores, así que no le dan el dinero suficiente para mejorar su arma.

Blaine tiene un arma bastante especial: unos guantes diseñados para soportar cualquier tipo de Dust que introduzca en ellos. Gracias a esto, puede usar libremente cualquier Dust en combate cuando lo necesite. En esta ocasión, solo utilizó Dust de trueno porque no consideraba a los amigos de Russell como oponentes dignos de gastar diferentes tipo de dust en personas débiles.

Las armas de los compañeros de Russell eran tal como las describí, pero no mencioné sus semblanza, así que aquí lo aclaro. Ehrhard posee una semblanza que le permite ver con mayor precisión y a largas distancias, como los ojos de un águila. Por otro lado, Nadine tiene la capacidad de amplificar el rango de sus disparos, similar a la de Coco Adel, pero en una versión más débil y menos experimentada.

Las semblanzas de Russell y Blaine no se mostraron porque no eran necesarias para esta pelea, pero en su segundo encuentro, sin duda las usarán. Ya tengo planeados a los combatientes para ese momento y sinceramente, será una masacre.

También, me disculpo por lo corta que fue la pelea. La verdad no tengo mucha experiencia escribiendo combates. Por suerte para mí, este fue muy rápido, ya que los oponentes eran débiles. Sin embargo, en el tercer capítulo, creo que sufriré un poco más si quiero que la pelea dure más tiempo y tenga diálogos en medio del combate.

Sin más que decir, me despido para empezar el capítulo tres de esta historia, creada simplemente para el entretenimiento de ustedes y mío.