Sus ojos recorrieron su entorno hasta encontrarse con las miradas de todos los estudiantes, quienes lo observaban como si fuera un monstruo. Russell reprimió una maldición en su mente antes de apartar la vista y centrarse en la sexta pelea, que estaba a punto de comenzar en el campo de batalla.

Las cinco peleas que siguieron después de la derrota y expulsión de sus dos antiguos ex amigos fueron relativamente normales: combates justos en los que ambos oponentes tenían una fuerza similar. Sin embargo, para él resultaron aburridas. De alguna manera, casi todos esos combatientes poseían la misma fuerza y velocidad que Ehrhard y Nadine.

Peleas aburridas de personas debiluchas, así lo diría Blaine, y él no podía evitar estar de acuerdo con esa afirmación.

Russell abrió los ojos ante ese pensamiento. ¿Acaso había pensado como lo haría Blaine? Sacudió la cabeza y dirigió su mirada al combate en curso en el campo de batalla. Era casi idéntico a las cinco peleas anteriores: los cuatro luchadores atacaban a sus oponentes por separado, y cuando uno caía, su compañero acudía en su ayuda para asegurar la victoria.

La diferencia entre estas peleas y la primera radicaba en que los ganadores aceptaban a los perdedores en sus equipos. Algo que él no hizo, y por ello todos los estudiantes lo miraban como si fuera un monstruo. Tampoco ayudaba el hecho de que sus palabras durante el combate se transmitieran por los altavoces, lo que significaba que todo lo que le dijo a Nadine se había escuchado en toda la sala.

Dejando esos pensamientos de lado, Russell cerró los ojos cuando el combate terminó con el mismo resultado que las cinco peleas anteriores, con los ganadores eligiendo a los perdedores para unirse a su equipo. Parecía que todos habían decidido seguir el plan del chico que propuso no dejar a nadie expulsado. De alguna manera, eso le provocó un leve sentimiento de culpa, pero, aun si pudiera retroceder en el tiempo, haría exactamente lo mismo. Sonaba idiota de su parte, pero no le importaba. Su destino era más importante que cualquier otra cosa.

Russell tragó saliva al darse cuenta de la forma en que había pensado, pero lo dejó pasar por alto.

La séptima pelea estaba a punto de comenzar y Blaine aún no había regresado del baño. Russell odiaba estar solo en momentos como este; las miradas seguían clavándose en su espalda. Si tan solo Blaine estuviera allí con él, al menos la atención se dividiría a la mitad, y quizá podría dejar de sentir cómo sus hombros se tensaban más con cada segundo que pasaba bajo esas miradas.

"Esto es un desastre..."

Susurró para sí mismo y volvió la mirada al combate, pero esta vez su curiosidad se centró en los dos luchadores de la parte izquierda. El chico de cabello gris observaba la escena con una expresión desinteresada, mientras que a su lado, una chica de estatura demasiado baja y cabello negro sonreía a sus oponentes. No era una sonrisa cualquiera, sino una sádica, similar a la de Blaine cuando peleaba o aun peor.

Mientras tanto, en el otro lado, había dos sujetos. Uno tenía una mirada engreída, como si el combate estuviera completamente bajo su control, mientras que el otro, aunque intentaba imitar esa actitud, no podía ocultar el miedo en sus ojos. Ambos dúos portaban armas distintas: el primero sostenía un gran mangual modificado, mientras que el segundo empuñaba dos pistolas con pequeñas espadas en la punta del cañón.

Fue entonces cuando sus ojos se abrieron al darse cuenta de algo. Russell giró rápidamente la cabeza hacia los sujetos de la izquierda y notó que ninguno de los dos tenía sus armas en las manos. No llevaban nada con qué enfrentarse.

Russell llevó una mano a su barbilla, perdido en sus pensamientos, tratando de adivinar qué planeaban los dos luchadores de la izquierda. Tan absorto estaba que no notó cuando alguien se sentó a su lado. Solo cuando sintió una presencia familiar se percató de que era Blaine, quien había regresado justo a tiempo para presenciar el combate.

"¿Me perdí de algo divertido?"

Blaine preguntó con su tono habitual, como si nada le preocupara.

Russell no respondió, pero hizo un gesto sutil hacia el combate que estaba a punto de comenzar, esperando la orden del director. Blaine frunció el ceño, ligeramente confundido, antes de girar la cabeza en la misma dirección. Entonces, al igual que Russell unos segundos antes, comprendió la situación.

"Vaya, esos sujetos van a pelear sin sus armas... mmm, je, interesante."

Blaine murmuró con una sonrisa divertida, como si ya anticipara un buen espectáculo. Russell lo observó y no pudo evitar compartir su sentimiento: la emoción de presenciar la humillación de los desafortunados.

"Veremos si son fuertes. Si lo son, los enfrentaremos y ganaremos, así se unirán a nuestro equipo quieran o no. ¿Entendido, Blaine?"

Blaine dejó escapar una risa corta y ladeó la cabeza con diversión.

"Entendido, entendido. Aunque... suenas como si estuvieras más ansioso que yo por saber si esas personas son fuertes, Ross."

Russell no respondió de inmediato, solo mantuvo la mirada fija en el combate que estaba por comenzar. Tal vez Blaine tenía razón, pero al final, eso no importaba.

Lo único que realmente importaba era reclutar a los más fuertes para sobrevivir en esta academia.

Y en ese momento, Russell tenía a esos dos sujetos en la mira.

El séptimo combate va a comenzar en unos momentos.

Russell mantuvo la mirada en el campo de batalla mientras el dúo de la derecha se alistaba, ajustando sus armas en posición de combate. Los dos chicos dejaron de lado las distracciones aun lado y fijaron la vista en sus oponentes con seriedad. Se miraban cada pocos segundos, como si ya tuvieran un plan en mente para derrotar a los dos enemigos frente a ellos.

Por otro lado, Russell dirigió la mirada hacia la izquierda y vio algo inesperado. Los dos combatientes estaban discutiendo... o al menos, el chico de cabello plateado hablaba, aunque Russell no podía escuchar lo que decía. Mientras tanto, la chica de baja estatura agitaba las manos en señal de protesta antes de lanzarle el dedo medio y desviar la mirada con frustración.

La escena desorientó a todos los presentes; incluso Blaine tenía una expresión de confusión, aunque mezclada con diversión mientras soltaba unas carcajadas. Russell pudo jurar haberlo oído murmurar.

"Me agrada esa chica."

Russell decidió ignorar las palabras de Blaine y centró su atención en cada movimiento del dúo de la izquierda. Por alguna razón, su corazón temblaba de miedo cada vez que aquellos dos dirigían la mirada en su dirección, como si pudieran ver directamente dentro de su alma.¿Los conocía? No era bueno con la memoria, pero podía jurar que no. Ni siquiera recordaba haber tenido contacto con el director, a pesar de lo que Blaine le había dicho en ese momento.

Algo estaba ocurriendo en esta academia. Russell podía sentirlo... y de algún modo, sabía que él formaba parte de ello.

Por favor, cada alumno active su aura. El combate está por comenzar.

Ninguno de ellos objetó y activaron su aura, haciendo que sus nombres y barras de aura al 100% aparecieran en la pantalla grande.

Mercury Black yNeopolitan Bennett vsJacob Harris yDaniel Walker

Nombres que jamás había visto aparecieron en la pantalla. Russell los observó por unos segundos antes de volver su atención al campo de batalla.

Mercury y Neopolitan seguían discutiendo sobre un nuevo tema, lo que provocó que sus rivales los miraran con cierta curiosidad y también con cierto enfado por ser ignorados, como si no fueran gran cosa en la pelea que iba a iniciar.

5

La sala volvió a sumirse en el silencio, todos expectantes por el inicio del combate.

4

Jacob y Daniel se prepararon, cada uno enfocando su mirada en un enemigo distinto.

3

Jacob sostuvo su gran mangual y presionó un botón en la parte inferior, haciendo que la soga que sujetaba la bola con pinchos se alargara unos dos metros.

2

Daniel sacó de su bolsillo un dust de hielo para recargar sus pistolas.

1

Mientras tanto, Mercury y Neopolitan simplemente siguieron en lo suyo: discutiendo entre ellos.

Comience.

*POW*

"... ¿Eh?"

Russell comentó al ver la escena que se desarrollaba ante sus ojos. Neopolitan atacó a su propio compañero con una patada en el rostro, saltando del suelo para asestar el golpe con precisión.

Mercury retrocedió unos pasos, creando distancia entre él y Neopolitan, quien sonreía con aire triunfante. Russell intentó encontrarle lógica a la repentina acción de la chica, pero ninguna de sus teorías lo llevó a una respuesta clara.

Sus pensamientos fueron interrumpidos por los gritos de diversión de Blaine, quien ahora apoyaba ciegamente a la chica para que acabara con su propio compañero.

Todos los presentes estaban igual de confundidos que él por la repentina acción de la chica. Por otro lado, Mercury, tras recibir el golpe, simplemente sonrió, levantó las manos en señal de rendición y se alejó aún más, tanto de su dúo como de los enemigos a los que debía enfrentar.

Tras su propia acción, Neopolitan saltó emocionada antes de fijar la mirada en los dos rivales que debía enfrentar. Russell se quedó helado. ¿Acaso pensaba pelear contra ambos a la vez y sin armas? Era una locura, incluso para alguien fuerte. Pero si lograba ganar de esa manera, significaría que tendrían que retarla a un combate para llevársela junto a su dúo.

Entonces la pelea comenzó por parte del equipo rival, donde Daniel intentó dispararle en las piernas con sus dos armas para inmovilizarla con el dust de hielo, pero fue un fracaso total cuando la chica Neopolitan esquivó el ataque con un giro impresionante hacia atrás.

Pero para su mala suerte, Jacob ya estaba detrás de ella, con su mangual listo para golpearle la espalda. Neopolitan reaccionó a tiempo, esquivando el ataque con un rápido movimiento lateral y en el proceso, asestó un golpe directo a la mandíbula de Jacob, haciéndolo tropezar varios pasos hacia atrás.

Russell observó cómo la sonrisa de Neopolitan se torcía en un gesto sádico con el golpe que asestaba. No era solo una pelea para ella... lo estaba disfrutando. Un escalofrío recorrió su espalda. No, ella no era como Blaine. Ella era algo más. Algo mucho peor.

"¡Jacob, necesito recargar mi arma, cúbreme!"

Daniel gritó con fuerza mientras retrocedía aún más de Neopolitan, quien simplemente lo dejó escapar. En cambio, avanzó con calma hacia Jacob, que intentaba recuperar el aliento tras el golpe recibido.

"No creo que tengas que preocuparte por eso... Parece que quiere pelear conmigo, idiota"

Apenas terminó de hablar, Jacob alzó su mangual a tiempo para bloquear el golpe de Neopolitan, que iba directo a su rostro. Sonrió satisfecho por haberlo detenido, pero su alivio duró poco. Antes de que pudiera reaccionar, una patada subió velozmente, dirigida sin piedad a su entrepierna.

El golpe de Neopolitan conectó de lleno, haciendo que el imponente Jacob se retorciera en el suelo. Su arma cayó con un sonido seco mientras él se sujetaba la zona afectada, completamente incapacitado por el dolor.

Russell observó la escena con una leve mueca ante el sufrimiento de Jacob, antes de desviar la mirada hacia la gran pantalla, donde la barra de aura del combatiente había descendido al 30%.

Neopolitan estaba a punto de rematar a Jacob con una patada en el rostro, pero se vio obligada a retroceder cuando un disparo de fuego se dirigió hacia ella. Una clara expresión de molestia apareció en su rostro mientras giraba la mirada para identificar al responsable.

"¡Mierda, Jacob, no es momento de descansar en el suelo! ¡Esta chica nos va a ganar!"

Daniel fue el responsable del disparo y no se detuvo, continuando con una ráfaga de disparos contra Neopolitan. Sin embargo, ella esquivaba cada bala con movimientos acrobáticos asombrosos. Russell tuvo que admitir que la forma en que se movía era impresionante, casi hermoso, pero esa belleza se desvanecía cuando atacaba, sonriendo con satisfacción ante el sufrimiento de sus oponentes.

"¡Me ha dado en los malditos testículos! Ten un poco de compasión, pedazo de mierda."

"¡Tenías el aura activada, eso amortigua el dolor, idiota!"

"¡Un golpe en los testículos sigue siendo un golpe en los testículos, mierda!"

"¡Y como dije ant-...!"

Daniel fue interrumpido por un golpe directo al estómago, haciéndolo jadear de dolor mientras se sujetaba la zona afectada. No tuvo tiempo de reaccionar antes de que Neopolitan lo rematara con un puñetazo en el rostro, seguido de una serie de golpes implacables. Ya en el suelo, apenas pudo levantar los brazos en un intento desesperado por protegerse de la imparable ofensiva de la chica.

El sonido de los golpes impactando contra el aura era lo único que rompía el silencio, hasta que los gemidos de dolor de Daniel comenzaron a escucharse. Pero eso no detuvo a Neopolitan. Al contrario, parecía aún más motivada para seguir atacándolo.

"¡Detente! ¡Para, me rindo! ¡Me duele, solo para!"

Las súplicas de Daniel cayeron en oídos sordos. Neopolitan simplemente continuó golpeándolo sin piedad mientras yacía en el suelo.

Antes de que pudiera continuar con la tortura, Jacob apareció detrás de Neopolitan. Aprovechando el momento, la sujetó por la espalda en un fuerte abrazo, impidiéndole moverse. Neopolitan forcejeó de inmediato, intentando zafarse, pero Jacob solo apretó más su agarre. Echó una rápida mirada a Daniel, ahora inconsciente en el suelo, y su determinación se reforzó. Mientras tanto, Neopolitan intentaba patearle la entrepierna con desesperación, pero su baja estatura le impedía alcanzarlo.

Entonces, el aura de Jacob comenzó a brillar con intensidad, irradiando un resplandor llamativo. Al mismo tiempo, el aura de Neopolitan empezó a debilitarse visiblemente. Russell abrió los ojos con sorpresa y dirigió la mirada a la pantalla gigante, donde pudo ver cómo la barra de Jacob se restauraba poco a poco, mientras que la de Neopolitan se desvanecía rápidamente.

Una semblanza demasiado útil para la situación en la que se encontraba. Russell sabía que el poder de Jacob no era particularmente impresionante; si un enemigo conocía su habilidad, jamás bajaría la guardia. Pero ahora, Neopolitan estaba sufriendo las consecuencias de haber subestimado a sus oponentes. Incluso siendo más fuerte que ambos juntos, había cometido el error de jugar con ellos y ahora lo estaba pagando.

Pronto, el aura de Neopolitan cayó al 50% y seguía disminuyendo rápidamente, mientras que la de Jacob ya se había recuperado hasta un 80%.

"Lo admito, eres demasiado fuerte para que siquiera podamos hacerte daño. Pero subestimarnos de una forma tan humillante... bueno, eso terminó siendo tu perdición, enana."

Jacob mantuvo su agarre firme alrededor de Neopolitan, mientras ella seguía luchando por liberarse a pesar de su aura debilitada. La furia en su mirada lo decía todo: si lograba escapar, haría pagar a Jacob por esto. Pero eso no importaba. La victoria ya estaba asegurada o al menos, eso era lo que Russell vio reflejado en el rostro de Jacob.

Una patada impactó en el rostro de Jacob, obligándolo a soltar a la chica mientras retrocedía varios pasos, sacudiendo la cabeza por el dolor repentino. Ante su vista apareció Mercury, aún con la pierna en alto, observándolo con expresión aburrida antes de desviar la mirada hacia su compañera, quien ahora estaba arrodillada en el suelo, intentando recomponerse.

"Genial, ahora me toca a mí sacar la basura. Parece que fue demasiado trabajo para la niñita, aunque con ese tamaño, supongo que había más basura de la que podías manejar."

Mercury habló con una sonrisa dirigida a Neopolitan, provocando que ella le lanzara una mirada asesina. Él solo suspiró antes de volver su atención a Jacob, quien sostenía su arma con firmeza, observándolo fijamente.

Jacob observó a Mercury por unos segundos antes de soltar un bufido con desdén.

"Dejaste que una enana hiciera todo el trabajo y solo entraste cuando estaba a punto de terminar con todo. Solo eres un cobarde que intenta hacerse el rudo cuando todo está por acabar, ¿no?"

"¿Eh? Interprétalo como quieras, no me importa lo que la gente piense de mí. Al final, la única opinión que importa aquí es el mío, ¿no lo crees, niñita?"

Mercury solo recibió un dedo del medio por parte de su compañera, pero eso solo hizo que su sonrisa se ampliara.

"Mira, tengo su aprobación, ¿lo ves?"

"Lo único que veo es a un hipócrita, tratando de hacerse el rudo frente a la multitud."

El chico de cabello plateado llevó un dedo a su mentón antes de sacudir la cabeza.

"Meh, no hay nadie aquí lo suficientemente genial como para que yo intentara hacerme el rudo... ¡ni siquiera tú, Emerald!"

"¡Jódete!"

Un grito se perdió entre la multitud que observaba la pelea, pero eso solo hizo que Mercury alzara la vista hacia una persona. Russell lo ignoró y observó cómo el imponente Jacob avanzaba con su arma, lanzando la parte superior en dirección a Mercury. Sin embargo, este la desvió con una patada antes de volver su mirada a su oponente.

"¿No es de mala educación golpear a un tipo que solo intenta coquetear?"

"Estamos en una pelea, y el ganador seré yo, basura."

Jacob tiró del mango de su arma, atrayendo la parte superior de su mangual, donde se encontraba la esfera espinosa, justo cuando estaba a punto de impactar contra la espalda de Mercury. Pero en el último segundo, este simplemente saltó, permitiendo que el arma regresara completamente a las manos de Jacob.

"¿Pelea? Para mí, esto es más que un simple entretenimiento. De hecho, es solo un calentamiento después de tanto caminar."

Un golpe con la mano iba directo al rostro de Mercury, pero este lo esquivó con facilidad antes de que una ráfaga de puños volviera a arremeter contra él con un arma. Aunque el ataque se detuvo cuando una patada en el muslo impactó a Jacob, obligándolo a arrodillarse mientras se sujetaba la zona golpeada.

Los ataques contra el cuerpo cubierto por aura no causaban daños a largo plazo, pero eso no significaba que el dolor no se sintiera. Russell lo sabía mejor que nadie, y ver cómo un golpe a toda potencia impactaba contra el muslo de un oponente debía de ser doloroso, casi tanto como un golpe en los testículos. La diferencia era que la vez anterior, la atacante había sido una mujer de baja estatura, mientras que esta vez se trataba de un hombre de altura promedio.

Un gemido de dolor ahogado, acompañado de palabras llenas de ira, escapó de los labios de Jacob mientras dirigía su mirada a Mercury. Sin embargo, este apenas le dedicó una mirada unos segundos antes de lanzar otra patada directa a su yugular. El impacto envió a Jacob varios metros hacia atrás, dejando tras de sí una cortina de polvo, una clara muestra de la fuerza con la que Mercury había golpeado.

El silencio envolvió el campo de batalla por un instante, hasta que un bufido de Mercury rompió la quietud. Luego desvió la mirada hacia su compañera Neopolitan, quien seguía en el suelo con una mano en el mentón de manera cómica, esperando a que la pelea terminara.

"¿Sabes que me voy a burlar de ti por el resto del tiempo que estemos juntos por lo humillante que fue tu derrota, verdad? Ese tipo es lento como una maldita tortuga, y aun así te atrapó. Es demasiado gracioso."

Fue entonces cuando, entre el humo de la arena, una sombra el doble de grande que Mercury apareció detrás de él. Neopolitan lo notó, pero en lugar de advertir a su compañero sobre el inminente ataque, simplemente le dedicó una sonrisa. Mercury al verla, respondió con una risa despreocupada.

"¡Eres igual que tu compañera, un egocéntrico de mierda!"

En la gran pantalla se podía observar el aura de cada uno de los participantes.

Mercury Black 90%

Neopolitan Bennett 32%

Daniel Walker 9%

Jacob Harris 20%

Jacob lanzó su mangual directamente hacia la región occipital de Mercury, pero para su desgracia, al gritar, delató su ataque. Su enemigo se percató de inmediato y esquivó el proyectil con un simple movimiento lateral. Mercury lo observó con una sonrisa de suficiencia mientras preparaba una patada que en su mente, acabaría por completo con embargo, Jacob también sonrió, pues su mangual había desplegado sus púas en todas direcciones. Para su fortuna, una de ellas iba directo a los ojos de Mercury, quien no tuvo más opción que usar sus manos para protegerse.

Esa pequeña fracción de segundo en la que Mercury decidió protegerse en lugar de prestar atención a Jacob le costó caro. En ese instante, Jacob aprovechó para lanzarle un golpe directo al estómago con toda la fuerza que aún le quedaba.

Mercury salió disparado por los aires durante unos cinco segundos antes de aterrizar de nuevo en el suelo, aunque aún de pie. Tras unos instantes de procesar lo ocurrido, dirigió la mirada a la gran pantalla y vio cómo su barra de aura había descendido al 50%.

"Di toda mi fuerza en ese golpe... pensé que caerías derrotado. En serio, soy patético."

Con esas últimas palabras, Jacob cayó al suelo sin dar señales de que volvería a levantarse pronto.

Russell observó toda la batalla sin apartar la vista ni un solo segundo. La pelea podría haber terminado en cuestión de segundos si Mercury y Neopolitan se hubieran tomado en serio el combate desde el principio. En lugar de eso, optaron por humillar a sus oponentes. La estrategia funcionó con uno, pero contra Jacob resultó más costosa de lo esperado. Pero aun así, la victoria seguía siendo suya.

La pelea había sido demasiado buena.

Russell no podía negarlo.

"Una pelea digna de admiración para Jacob y una humillación total de Mercury y Neopolitan. ¿No lo crees, Ross?"

Russell dirigió su mirada hacia Blaine, quien observaba cómo los paramédicos de la academia entraban al campo de batalla y rápidamente se llevaban a Jacob y Daniel.

"Pensé que odiabas a los débiles."

"¿Hm?"

"Jacob era demasiado débil. Lo único que lo ayudó fue que sus oponentes intentaran lucirse para inflar su ego, y él supo aprovecharlo. Incluso su semblanza resultó demasiado conveniente en el momento justo. Si sus oponentes no hubieran jugado con él, Jacob no habría sido más que un saco de boxeo."

Russell no pudo sorprenderse por su actitud cuando Blaine comenzó a reír y sacudió la cabeza, como si fuera un profesor escuchando las tonterías de un niño. Russell solo lo miró con un leve enojo, pero decidió no responder y esperar su respuesta.

"Mi querido Ross, parece que tendré que enseñarte mi forma de pensar después de todo."

Blaine alzó un dedo de cada mano frente al rostro de Russell. Este solo puso los ojos en blanco.

"Para mí existen dos tipos de débiles: los débiles físicamente y los débiles mentalmente. Tus compañeros de la primera ronda eran ambos. Pero en la pelea que acabamos de presenciar, Jacob era débil físicamente, aunque mentalmente era diferente. A pesar de que el combate estaba en contra, decidió seguir atacando e incluso se levantó cuando su aura estaba en un lamentable 20%. Jacob es el tipo de fuerte mentalmente que me agrada."

Russell llevó una mano a su barbilla. Esa forma de pensar de Blaine era nueva para él... ¿o quizá simplemente clara? Sacudió la cabeza y volvió a mirar a Blaine, con una pregunta en los labios.

"¿Y qué pasa con Mercury y Neopolitan? ¿No son de tu agrado también?"

"Para nada, son débiles mentalmente. ¿No viste que, por su arrogancia, casi pierden contra dos rivales más débiles?"

La ceja de Russell tembló ante las contradictorias palabras de Blaine, algo que este notó antes de soltar un suspiro.

"Jacob puede tener una mentalidad fuerte, pero sigue siendo físicamente débil, Ross."

Russell estuvo a punto de protestar, pero la voz del director lo interrumpió.

Jacob Harris y Daniel Walker han sido expulsados de manera permanente de la academia Haven.

Russell volvió a mirar el campo de batalla y observó cómo Mercury y Neopolitan se dirigían a los vestuarios hasta desaparecer. Los murmullos de los estudiantes no se hicieron esperar, criticando a los dos combatientes que habían puesto fin a la carrera de dos estudiantes.

Esto podría haberlo alegrado, de no ser porque dos estudiantes fueron expulsados, al igual que sus dos compañeros de equipo. Russell tuvo que ignorar el sentimiento de culpa y volvió su mirada a Blaine, quien para su sorpresa, parecía un poco triste. Esto era nuevo.

"Una lástima por Jacob, pero al final, era débil."

Russell juró que algún día entendería la forma de pensar de Blaine, pero por ahora tenía otros asuntos que atender.

Sin decir palabras, se levantó de su asiento para dirigirse hacia otro lugar.

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=Pasillos de la academia Haven=

No sabía si debía llamar a sus padres en ese momento, pero el hecho de no haber respondido sus llamadas ni mensajes el día anterior lo estaba carcomiendo. Russell tomó una bocanada de aire antes de sacar su scroll y marcar el número de su padre. El tono de llamada sonó un par de veces antes de que un rostro familiar apareciera en la pantalla.

Russell esbozó la mejor sonrisa que pudo y saludó con la mano a la cámara.

"¡Hola, mamá! Lo siento por lo de ayer, pero ha sido un día difícil, como te puedes imaginar."

Su madre sonrió al verlo, pero aquella expresión pronto desapareció. Seguramente porque aún no aceptaba del todo que su hijo estuviera en la academia Haven. Russell decidió ignorar ese pensamiento y optó por hablar de cosas triviales.

"Entonces, mamá, ¿cómo te ha ido hoy? ¿Extrañas la ausencia de tu hijo favorito? Seguro que papá debe estar llorando ahora que ya no tiene mi ayuda para sacar la basura de la casa, jejeje."

La risa de su madre ante su broma hizo que las preocupaciones de la noche anterior se desvanecieran. Russell sabía que no había sido buena idea dejar en visto los mensajes de sus padres antes de dormir, pero ya era demasiado tarde. Para cuando quiso responder al día siguiente, ya era de madrugada, y el director había decidido comenzar los combates de manera inmediata.

No era completamente su culpa; simplemente, así de impredecibles podían ser los días.

"Y... ¿por qué tienes el celular de mi papá? No me digas que volvió a olvidárselo..."

Su madre simplemente sonrió.

"Ya conoces a tu padre, a veces puede ser un poco olvidadizo con sus cosas. Supongo que tantas noches en vela por el trabajo ya le están pasando factura."

Russell no se rió ante la broma de su madre; simplemente se quedó ahí, sumido en sus pensamientos. Su madre se dio cuenta de eso y decidió hablar de eso.

"Hijo, no tienes que preocuparte por nosotros. Solo sigue tu sueño, nosotros haremos cualquier sacrificio por verte feliz, pero necesito saber si tu sue-..."

"Mamá, por favor... todavía no tengo una respuesta a esa pregunta. ¿Podrías... intentar no hablar de ese tema? Mejor hablemos de cómo ha sido tu día o de cómo están las cosas en casa sin mí. Esas cosas."

Su madre solo suspiró antes de desviar la mirada fuera de la cámara.

"Solo quiero lo mejor para mi hijo... ¿es tan difícil de entender?"

Ahora fue él quien desvió la mirada de su madre. Russell entendía que ella intentaba presionarlo, como siempre lo hacía para que diera una respuesta clara sobre su futuro. Pero en ese momento, simplemente no tenía esa visión. Solo sabía que su camino a su destino estaba en convertirse en cazador. Sonaba estúpido, quizás ingenuo, pero su corazón le decía que era lo correcto.

Por un breve instante, la borrosa imagen de su verdadera madre apareció en su mente.

Russell sacudió la cabeza, tratando de alejar esos pensamientos. No entendía por qué siempre relacionaba esa imagen borrosa con su madre verdadera. Ni siquiera sabía cómo era ella realmente, pero de alguna manera inexplicable, sentía en lo más profundo de su ser que lo era.

Fue entonces cuando el sonido de unos pasos acercándose en su dirección lo hizo volver a la realidad. Russell le dedicó una última sonrisa a su madre mientras se despedía con la voz alegre que siempre usaba con sus padres.

Con su scroll apagado, suspiró aliviado al sentir cómo toda la presión que pesaba sobre él se desvanecía. La llamada había sido corta, pero suficiente hasta el día de mañana para llamarla de nuevo.

Russell giró la cabeza, esperando ver a Blaine acercándose, pero para su sorpresa, se trataba de una mujer desconocida. Sus ojos color ámbar lo observaban con una mezcla de intriga y diversión, y si uno se fijaba bien, también con un poco de sorpresa.

Sin saber cómo reaccionar ante la mirada de la mujer, Russell optó por saludarla con la mano, esbozando una sonrisa incómoda.

La mujer se percató de ello y simplemente sonrió, dejando de lado las otras emociones que Russell había visto unos segundos antes. Luego, comenzó a acercarse a él.

"Mucho gusto. ¿Tu nombre es Russell, verdad? Es una gran sorpresa verte por aquí en lugar de competir con otro dúo para formar tu equipo de cuatro. Me da curiosidad, ¿sabes?"

Russell la miró con ligera sorpresa ante sus palabras.

"¿Eh? ¿Sabes mi nombre?"

La mujer simplemente se cubrió la boca mientras comenzaba a reírse.

"Recuerdo que fuiste el primero en pelear para intentar unirte a un equipo, pero al ver que tus oponentes no estaban a la altura, los expulsaste por considerarlos un estorbo. Todos los que presenciamos el combate escuchamos tus crueles palabras hacia el otro dúo."

Una pesada roca imaginaria pareció caer sobre la cabeza de Russell, quien solo pudo mirar en todas direcciones, evitando los ojos de la mujer. Luego juntó los dedos y bajó la mirada, mientras su cuerpo temblaba ante las palabras de la mujer.

"Técnicamente, fue el director quien los eliminó... Yo solo no los quería en mi equipo. Quiero decir, eran buenas personas, pero yo necesito compañeros fuertes. No sabemos qué tiene planeado el director dentro de su academia, ¿sabes...? Je... je..."

La mujer solo arqueó una ceja ante el repentino cambio de Russell, mientras una de sus manos se apoyaba en su cintura.

"Eres diferente cuando solo hablas. En combate, pareces una persona completamente distinta, ¿lo sabías? Eres demasiado frío con los demás."

"¡No! No soy así. Solo actúo de esa manera por las estúpidas reglas del director. Si él hubiera puesto reglas normales, habría aceptado con gusto a mis antiguos amigos de la academiaSanctum."

"¿Entonces decidiste echar a tus amigos de un sueño que seguramente han tenido desde que eran niños? ¿Fuiste tan cruel como para romper sus esperanzas solo porque eran demasiado débiles según tú? ¿Eso es lo que me estás diciendo?"

Russell sintió una punzada de culpa en el corazón. Abrió la boca para intentar defenderse, pero las palabras no salieron. Esa mujer lo estaba atacando psicológicamente, y estaba funcionando.

Después de unos minutos de silencio, Russell habló en voz baja, casi en un susurro.

"No era mi intención, pero... no podía poner en peligro mi sueño por otros..."

Russell abrió los ojos con sorpresa cuando sintió una mano suave sujetando su barbilla, obligándolo a alzar la mirada. Su respiración se entrecortó al encontrarse de frente con aquellos ojos ámbar. Pero a diferencia de cualquier otro chico que se hubiera sentido avergonzado por el contacto de una mujer hermosa, él solo sintió miedo.

Era una sensación visceral, como si estuviera mirando un pozo profundo sin fondo, uno que buscaba obtener lo que más deseaba, sin importar las consecuencias.

Un escalofrío recorrió su espalda.

"Tienes unos bonitos ojos..."

La mujer murmuró con una sonrisa.

"¿Es hereditario?"

Russell tragó saliva. Había algo en su tono, en la forma en que lo observaba, que lo ponía más nervioso de lo que quería admitir.

"N-No... soy adoptado."

Fue entonces cuando abrió los ojos de sorpresa. Había dicho algo que debía permanecer en el ámbito familiar, un secreto que nadie más debía conocer. Russell maldijo su descuido, pero de forma extraña, también sintió alivio al ver cómo la mujer lo miraba con una leve decepción antes de soltarlo y alejarse sin decir una palabra.

Antes de que la mujer desapareciera de su vista, decidió hacerle una última pregunta.

"¡¿Quién eres?!"

Russell exclamó, sintiendo su corazón martillear en el pecho. Fue entonces cuando los pasos de la mujer se detuvieron. Ladeó la cabeza lentamente y lo miró. No sonreía, pero en su expresión se dibujaba algo parecido, aunque más oscuro.

No era como la sonrisa de locura de Blaine ni como la diabólica sonrisa de Neopolitan.

No, esta era peor. Peor que ambas juntas.

"Mi nombre es Cinder. Nos volveremos a ver Russell, eso es un hecho."

.

.

.

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= Sala de Combate de la Academia Haven =

Russell entró nuevamente a la habitación donde los combates de supervivencia por tu sueño se podía hacer añico por un segundo. Sus ojos se abrieron al darse cuenta que se encontraba completamente vacío. Bueno, no completamente vacío. Un cabello morado resaltaba en uno de los asientos mientras tarareaba una música.

Russell se dio cuenta que no era otro que su compañero Blaine, sentado mirando en campo de batalla completamente vacío, pero aun así viéndolo.

"Si las comitas fueran de limón nadie las comería, pero si el durazno fuera de salami, todos vomitarían~"

Se detuvo por un momento. ¿Blaine estaba rimando palabras sin sentido? Sacudió la cabeza y como siempre, decidió ignorar las tonterías de su compañero.

"Oye, Blaine, ¿dónde se fueron todos los demás estudiantes?"

Blaine dejó de tararear, giró la cabeza y lo miró con una sonrisa. Russell observó con más detenimiento cómo todo el lugar estaba completamente vacío; incluso el eco de sus pasos al acercarse a Blaine resonaba en la habitación.

"Oh~ Por fin llegaste. Pensé que seguirías luchando con tu demonio interno ahí en el baño."

Russell suspiró y sacudió la cabeza.

"No estaba haciendo mis necesidades, solo hablaba con mi madre. ¿No recuerdas que ayer la dejé en visto cuando vimos el video de mi padre? Me sentí un poco mal y decidí llamarla un rato para saludarla y saber cómo estaba, eso es todo."

"Qué aburridoooo~"

Russell chasqueó la lengua. Blaine tenía un talento innato para fastidiar con facilidad.

"¿Y tú no tienes que llamar a alguno de tus padres? Estoy seguro de que estarán preocupados por ti, ya que eres una persona importante para ellos."

Blaine simplemente miró hacia arriba, como si estuviera reflexionando sobre las palabras que acababa de escuchar. Russell solo pudo poner una expresión de fastidio antes de que, en cuestión de segundos, un scroll apareciera frente a su rostro. Una conversación se reflejaba en sus ojos.

'Blaine, hijo mío, espero que estés bien en la nueva academia a la que tanto insististe en ingresar. ¿Sabes lo difícil que fue convencer a ese sucio fauno para que te aceptara? No, porque fui yo quien hizo todos tus trámites falsos, maldito hijo malagradecido. Espero que por lo menos, me des las gracias.'

'¡MUCHAS GRACIAS, PADRE! ERES EL MEJOR PADRE DEL MUNDO. Y POR FAVOR, NO ME VUELVAS A HABLAR HASTA QUE YO LO DIGA, MALDITO VIEJO DECRÉPITO.'

Russell se mantuvo en silencio mientras observaba tanto la conversación como la sonrisa de Blaine. No había duda de que el padre de Blaine había tenido que sufrir mucho. Tampoco le sorprendían los trámites falsos; de alguna manera, le parecía lógico viniendo de Blaine y su riqueza.

"Entonces... ¿soborno?"

Sus palabras habían salido de forma tan monótona.

"Sí, el mejor padre~"

Russell lo miró antes de soltar un comentario sarcástico.

"¿Y aún así le tenías envidia a mi padre, con el que tienes?"

Blaine solo soltó un puchero.

"¡Oye! Tu padre te envió un video, el mío solo un comentario. Es obvio que me iba a sentir un poco celoso, pero mi padre es rico, así que los celos disminuyen."

Russell, de alguna manera, se sintió ofendido, pero decidió dejarlo pasar.

"Nos estamos saliendo del tema. ¿Dónde diablos están todos los demás?"

"El director nos dio a todos una hora de descanso, durante la cual podemos ir al comedor de la academia y pedir los mejores desayunos. ¿No es una buena noticia?"

"Viniendo del director, eso sí que es una gran noticia. En fin, ¿por qué no fuiste a desayunar?"

"¿No es obvia la pregunta, Ross~?"

"¿Eh?"

Blaine puso un dedo en la nariz de Russell.

"Te estuve esperando para que fuéramos juntos a desayunar. ¿En serio pensaste que dejaría a mi compañero del alma solo y perdido en una habitación vacía? ¡Qué monstruosidad piensas de mí, mi querido Ross!"

Russell sintió cómo sus mejillas comenzaban a calentarse. No sabía la respuesta, pero estaba seguro de que no le gustaría conocerla.

Sin decir una palabra, se dio la vuelta para salir de la habitación y guiándose por su instinto, intentaría encontrar el comedor de la gran academia él mismo.

Y también ignorar las quejas de Blaine por ser ignorado; era mejor eso que escuchar sus palabras sin sentido.

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=Comedor de la academia Haven=

"Oye, Blaine"

"Dime~"

Russell estaba sentado en uno de los asientos del comedor, observando cómo todos los estudiantes lo miraban como si fuera basura que debía ser desechada lo antes posible. Suspiró y volvió a mirar su desayuno, que increíblemente estaba delicioso: unos huevos revueltos con tocino a un lado, acompañados de pan y un jugo de durazno.

"¿Por qué todos los estudiantes me miran de esa manera?"

"¿Cómo de esa manera? Yo solo veo sombras a nuestro alrededor, como si el mundo me dijera que esas personas no tienen importancia y que nosotros somos los verdaderamente importantes."

Las palabras de Blaine sonaron tan sinceras que Russell no sabía si decía la verdad o si solo hablaba por orgullo. Aun así, decidió ser más específico.

"Esas personas me están mirando con odio, pero aún más desde que pedimos nuestros desayunos. Quiero decir, ¿acaso es realmente malo pedir comida para estar bien?"

"Oh, eso. Bueno, antes de irse el director mencionó que los dúos que derrotaran a otro dúo y los eliminaran tendrían la oportunidad de elegir un menú completamente libre."

Russell dejó de comer y observó su plato por unos momentos antes de mirar los platos de los otros estudiantes, que consistían en medio pan y un vaso de agua.

"Oh... ya veo."

Decidió seguir comiendo sin darle más vueltas al asunto. Su reputación en la academia ya estaba por los suelos, y esto no hacía mucha diferencia. Además, no era su culpa tener una mejor comida que ellos por una simple eliminación; si tenían que culpar a alguien era con el director, no con él.

"Parece que ya estás entendiendo que las miradas de las personas sin importancia no valen la pena prestarle atención."

"Tal vez esta vez tengas razón, Blaine."

Blaine simplemente asintió, feliz con la respuesta. Russell decidió seguir comiendo hasta que alguien apareció en su campo de visión. Esas personas, necesarias para su equipo, seguramente tenían el defecto de darles oportunidades a sus enemigos, pero no se podía negar que eran fuertes.

Tras comer la última porción de huevo, decidió mirar nuevamente a Blaine. Russell solo pudo poner los ojos en blanco al ver a un noble sentado en su mesa. Blaine, con total elegancia, usaba los cubiertos para cortar el pan, luego tomaba un trozo junto con un poco de pollo con su tenedor y lo llevaba a la boca. Después, sacó una servilleta de quién sabe dónde y se limpió con delicadeza.

Russell sacudió la cabeza y volvió a mirar a los dos recién llegados al comedor. Soltando un suspiro, decidió ponerse de pie e ir hacia ellos, quienes parecían buscar un sitio para sentarse, aunque sin mucho apetito por el hecho de no pedir nada a la señora.

"¿De verdad piensas retarlos, Ross?"

Russell no miró a Blaine y simplemente asintió.

Sin escuchar ninguna protesta de Blaine, Russell caminó en dirección al dúo fuerte que ya estaba sentado. Al llegar, esbozó una sonrisa y levantó la mano en señal de saludo.

"Hola, mucho gusto. Mi nombre es R-..."

"Russell Durand. Te vi en el primer combate, nada sorprendente, pero esas palabras finales para rematar a los otros fueron geniales. Bien hecho, amigo."

"¿Eh?"

"Ya sabes, 'ustedes solo fueron un estorbo, no quiero volver a verlos nunca más en mi vida' o algo así. Fue genial."

Russell no sabía qué responder, así que decidió mirar a la chica Neopolitan, quien simplemente cerró los ojos y con una sonrisa, levantó el pulgar en su dirección, como si estuviera afirmando las palabras de Mercury.

Mirando nuevamente a Mercury, esbozó una sonrisa incómoda, dejando claro que no se sentía a gusto con el tema.

"¿Pueden olvidar eso? No me siento muy a gusto con la decisión que tomé, preferiría olvidarlo."

Bueno, en realidad Russell no lo sentía del todo, pero era mejor dejar ese tema en el olvido.

"Meh, si es lo que quieres. ¿Para qué estás aquí entonces? Pensé que querías hablar de tu grandeza o de esas cosas con las que los adolescentes intentan impresionar, ya sabes."

La chica Neopolitan se colocó al lado de Mercury y asintió frenéticamente. Luego, llevó una mano a su mentón, como si estuviera pensando, hasta que una idea pareció ocurrírsele. Entonces, sacó un cuaderno de su falda y comenzó a escribir algo.

De pronto, lo estampó en el rostro de Russell, y de alguna manera, eso le recordó a Blaine hace unos minutos en la sala de combate.

'Lo siento, no estoy interesada en salir con niños con problemas de identidad.'

Russell simplemente alzó una ceja, confundido por las palabras que la chica había escrito.

La chica se dio cuenta de su confusión y señaló a Blaine, luego a él, y finalmente simuló un beso en el aire mientras abrazaba el vacío. Russell observó cómo sacaba la lengua y la movía de forma casi erótica. Sus mejillas se sonrojaron antes de sacudir la cabeza y decidir explicarse rápidamente.

"¡No! No tenemos ese tipo de relación. Es solo mi compañero raro que hace cosas extrañas en momentos aún más extraños. ¡Y además, no soy gay! Ni siquiera estoy buscando tener una relación contigo, solo me haces recordar un poco a é- digo... ¡mejor olvídalo!"

Una ceja divertida se alzó en el rostro de Neopolitan.

Russell decidió calmarse por completo antes de mirar a los dos chicos y explicar rápidamente por qué estaba allí, o las cosas se pondrían aún más raras de lo normal.

"Ustedes dos, luchen contra mí y mi compañero. Los quiero en mi equipo."

Levantó la mano en dirección a los dos chicos, mientras ponía una mirada seria en sus ojos.

"Los derrotaremos para que se unan a nuestro equipo."

Fue entonces cuando Mercury se quedó mirando a Russell por un rato, una mirada penetrante, antes de que Neopolitan tomara la mano de Russell y la moviera de un lado a otro, como si estuviera aceptando el trato. La sonrisa en su rostro parecía tan angelical que Russell no lo creyó, pero decidió devolverle la sonrisa.

Pero antes de que Russell pudiera decir algo, la mano de Mercury agarró la camisa de Neopolitan por detrás, llevándola junto a él. El rostro de Mercury era serio, pero Neopolitan solo sonrió y con un golpe en el rostro, hizo que Mercury lo soltara de mala gana.

"Cinder te va a matar si sigues rompiendo el trato, niñita."

Neopolitan hizo como si no escuchara nada, mientras nuevamente le tendía la mano a Russell. Sin embargo, este sí prestó atención a las palabras de Mercury.

"¿Cinder?"

El combate entre Mercury Black y Neopolitan Bennett contra Blaine Hyatt y Russell Durand tendrá lugar en cincuenta minutos, por las heridas aun sanando del dúo de Mercury.

Por favor, cada dúo prepárese para su siguiente enfrentamiento.

El suspiro de Mercury hizo que Russell olvidara que seguramente el director lo estaba observando en el comedor.

"Bueno, no hay de otra. Haremos el combate rápido, para que esa mujer no se enoje con nosotros. ¿Entiendes, niñita sorda?"

La chica movió la mano como si fuera una boca, intentando reflejar las palabras de Mercury en la mano. Mercury decidió ignorar el gesto y miró nuevamente a Russell, esta vez con un rostro medio feliz y amenazante.

"No me culpes si con este partido, tus sueños se van al traste como lo que hiciste a los chicos de la primera ronda, amigo.'"

Russell no se inmutó ante las palabras amenazadoras de Mercury.

"No te preocupes, ganaré y los haré parte de mi equipo."

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=Cincuenta minutos después / Campo de batalla, Academia Haven=

Russell intentó calmarse. Realmente estaba esforzándose en mantenerse sereno mientras sus dos oponentes, completamente tranquilos, se plantaban frente a él. Lo sabía, eran mucho más fuertes que él e incluso haciendo algunas teorías podrían ser más fuerte que Blaine. Entonces, ¿por qué diablos les propuse un combate? La respuesta era sencilla: eran demasiado egocéntricos para pelear sin sus armas y al mismo tiempo, disfrutaban jugar con sus oponentes.

Esas eran debilidades que podían aprovecharse en una batalla. Russell lo sabía mejor que nadie; había visto pelear a Mercury y Neopolitan y cómo habían sufrido por su exceso de confianza. Si todo salía como lo planeaba, los tendría en su equipo

Sintió una mano sobre su hombro. Era Blaine, quien parecía emocionado por la pelea. Incluso pudo notar leves destellos de aura en sus ojos. Russell tomó eso como una señal de que su compañero estaba más que listo para el combate. Y si Blaine estaba listo, entonces él también lo estaba.

Sin titubear, sacó el objeto de su bolsillo que pronto tomó la forma de una espada. Observó su reflejo en la hoja por un instante, cerró los ojos brevemente y al abrirlos de nuevo, su mirada reflejaba una firme determinación, y eso era derrotar a sus oponentes.

"Blaine, cuando grite tu nombre, usa tu semblanza en mí. Pero hasta entonces, no lo hagas. El factor sorpresa será clave para nuestra victoria."

Blaine asintió con los ojos cerrados. Ya tenía sus guantes puestos y de ellos, emergieron dos tipos de dust diferentes. De una mano brotaron chispas eléctricas, igual que en su primera pelea, mientras que en la otra comenzaron a formarse pequeños cristales, señal de que estaba usando Dust de hielo.

"Entendido, Ross~. No arruinaré la sorpresa. Solo dime cuándo y haré mi magia."

Russell no respondió de inmediato. En su mente, repasaba su estrategia. Sabía que enfrentaban oponentes peligrosos, pero también que la confianza desmedida de Mercury y Neopolitan podía jugar a su favor.

Apretó el mango de su espada con más fuerza.

"Bien... solo espera mi señal."

Por favor, cada alumno active su aura. El combate está apunto de comenzar.

Russell activó su aura como Blaine y sus oponentes.

Mercury Black y Neopolitan Bennett vsBlaine Hyatt y Russell Durand

Buena suerte en la batalla.

Cuando el director terminó de hablar, un silencio pesado cayó sobre sus hombros. Russell volvió a observar a los dos oponentes, pero esta vez la situación era diferente a la pelea que había presenciado antes. Ninguno de ellos hizo un movimiento arriesgado que pudiera jugar a nuestro favor; en su lugar, simplemente se quedaron parados al frente, sin hacer nada.

La calma con la que Mercury y Neopolitan permanecían inmóviles hizo que Russell apretara los dientes. No era la misma actitud confiada que habían mostrado en el combate anterior, no había movimientos impulsivos ni provocaciones. Solo estaban ahí, de pie, observándolo como si estuvieran esperando algo.

La situación se prolongó durante unos minutos, hasta que Blaine, que estaba a su lado, chasqueó la lengua con fastidio.

"Qué aburrido. ¿No van a moverse primero?"

Russell guardó silencio, observando atentamente a sus dos oponentes. Ambos mostraban casi la misma expresión: una mezcla de diversión y desdén. Parecía que estaban jugando con ellos y por la reacción de Blaine, lo estaban logrando.

Aun en silencio, Russell tomó el hombro de su compañero. Blaine lo observó por un momento, hasta que él decidió hablar en un susurro.

"No intentes atacar primero. Deja que ellos tomen la iniciativa."

Blaine desvió la mirada hacia sus oponentes por unos segundos antes de volver a fijarse en Russell, luego hizo un puchero de molestia.

"Eso es aburrido."

Russell le lanzó una mirada rápida; podía sentir cómo una vena se marcaba en su rostro.

"¿Podrías tomártelo más en serio, Blaine? ¡Estamos a punto de luchar contra oponentes fuertes! ¡Esto significa un gran paso para formar a nuestro equipo en el futuro!"

Blaine simplemente se tapó los oídos y desvió la mirada.

"No me grites, mis oídos son sensibles."

"¡Entonces compórtate en serio, esto podría decidir nuestro futuro!"

La batalla comenzó hace diez minutos, jóvenes. Los demás estudiantes también deben realizar la prueba, por si no se han dado cuenta.

Russell dejó de lado su enojo al escuchar la voz del director resonar por los altavoces. Luego notó cómo los demás estudiantes los miraban con un odio tremendo. Bueno, en realidad, tanto él como Blaine y sus dos oponentes recibían la misma mirada.

A decir verdad, ninguno de los cuatro en el campo de batalla tenía una buena reputación después de haber eliminado a los otros dúos. Russell se dio cuenta de que, si ganaba esta batalla y unía a los dos, se convertirían en el grupo más odiado de toda la academia.

Con ese pensamiento, soltó un suspiro y blandió su espada, fijando la mirada en sus oponentes con el deseo de terminar todo de una vez.

"Blaine, acabemos con esta pelea de una vez. Quiero irme a descansar... este día ha sido terrible."

Solo esperaba ganar.

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= Sala del director de la Academia Haven =

Leonardo Lionheart observaba con detenimiento el combate que estaba a punto de comenzar, sin saber exactamente qué pensar del chico llamado Russell. Su aparición lo tomó por sorpresa, y un escalofrío recorrió su espalda cuando sus miradas se cruzaron. La semejanza de aquel joven con Summer, la aprendiz preferido de Ozpin era inquietante.

Lamentablemente, aquella mujer desapareció mientras intentaba cumplir una de las misiones que Ozpin le había encomendado. Leonardo no sabía qué pensar al respecto. ¿Acaso Ozpin la había enviado a una muerte segura? No podía asegurarlo, pero tampoco se atrevía a juzgarlo. Contar con una guerrera de ojos plateados en su bando hacía que enfrentarse a aquel monstruo pareciera, al menos, un poco menos aterrador.

Pero con la desaparición de la cazadora Summer, la situación no hizo más que empeorar. Sus compañeros tomaron caminos distintos y, aunque esto quizá no afectaba directamente los planes de Ozpin, la traición de Raven, una de las compañeras de Summer y portadora de la magia de Ozpin, fue el golpe más duro para todos. La idea de que alguien tan cercano a Ozpin pudiera darle la espalda hizo que Leonardo comenzara a dudar de si realmente podían ganar esta guerra.

Una guerra que, según las palabras de Ozpin, requería sacrificios para, al menos, contener a Salem por un tiempo. Pero Leonardo no quería simplemente retrasar lo inevitable, quería erradicar la amenaza de una vez por todas. Tampoco aceptaba la idea de sacrificios; él quería ganar esta guerra y salir de ella sano y salvo.

No iba a luchar por una causa en la que no tuviera asegurada su propia supervivencia.

Fue entonces cuando tomó una decisión que, sin duda, haría que Ozpin quisiera matarlo: unirse al bando contrario. Leonardo nunca tuvo esa intención, pero la situación llegó a un punto en el que era mejor aliarse con el equipo ganador que enfrentarse a ellos.

Esa era la única manera en que podía garantizar su propia supervivencia; no había otra opción. Leonardo se odiaba por haber traicionado sus principios como director de una de las academias cuyo propósito era proteger a quienes no podían defenderse de los monstruos llamados grimm, pero la decisión ya estaba tomada, y no había marcha atrás.

Solo esperaba que nadie descubriera su traición por el momento. Aunque, para entonces, Ozpin ya debía estar sospechando, sobre todo después de que le propuso la idea de expulsar permanentemente de las academias de cazadores a cualquier estudiante que fracasara en la academia Haven.

Con la excusa de brindarles a los estudiantes la motivación necesaria para volverse más fuertes y encontrar una manera de sobrevivir en un mundo donde la amabilidad no existía. Leonardo lo sabía mejor que nadie: fuera de las murallas no solo acechaba la temida Salem, a quien tanto Ozpin como él deseaban derrotar, sino también monstruos disfrazados de humanos o humanos actuando como monstruos.

Esa excusa fue suficiente para que Ozpin, e incluso el general Ironwood y el propio consejo de Mistral, aceptaran la petición con dudas. Ahora Leonardo solo tenía que seguir adelante con el plan o mejor dicho, con el plan ideado por Cinder, la mujer que le ofreció la oportunidad de unirse a las filas de Salem.

Y hablando de eso, Cinder estaba sentada a su lado, observando a través de las pantallas el combate entre el joven Russell y Blaine contra sus dos aliados, quienes habían decidido arruinar las oportunidades de los estudiantes por mera diversión.

Leonardo le dirigió una mirada discreta a Cinder antes de preguntar.

"¿Cuál es el sentido de seguir con esta prueba, Cinder?"

Preguntó. Ya tenía una idea de la respuesta, pero era mejor escucharla de la propia boca de la mujer que había convertido este año académico en un infierno para los estudiantes, y eso que apenas estaba comenzando. Cinder ya tenía planeadas misiones en las que la mayoría de los estudiantes podrían morir.

Y él solo podía aprobar las peticiones por miedo a que Cinder se enfadara y decidiera expulsarlo de las filas de Salem.

"Un simple experimento... o quizás solo una duda existencial dentro de mi cabeza. Quiero saber qué harían esos estudiantes en una situación así, cuando su único propósito es morir a manos de los grimm."

Leonardo guardó silencio por un momento, hasta que fijó su mirada en la pantalla y observó la pelea entre los dos dúos. Según Cinder, sus aliados eran lo suficientemente poderosos como para derrotar a todos los estudiantes de la academia. Sin embargo, Leonardo no había visto eso en su primer enfrentamiento.

Lo único que había visto eran dos sujetos soberbios que casi pierden por culpa de su arrogancia.

"Entonces, ese chico llamado Russell... ha ganado cierta fama desde su llegada a la academia, ¿no?"

Leonardo observó la pantalla. La pelea aún no había comenzado, pero ese chico ya estaba ideando un plan junto a su compañero, Hyatt, el próximo heredero de su familia. Era curioso. Viendo la personalidad de cada uno, había pensado que nunca se acercarían el uno al otro, pero ahí estaban, formando un dúo para aprobar este examen.

"¿Tienes un informe sobre el chico?"

Las palabras de Cinder hicieron que sus hombros se tensaran antes de mirarla a los ojos, esos ojos diabólicos que, estaba seguro, ya tenían en la mira al pobre Russell. Nacer con ojos plateados era prácticamente una sentencia de muerte si Salem llegaba a descubrir su existencia. Según Ozpin, todos los guerreros de ojos plateados habían sido cazados por Salem, ya que poseían el poder de contrarrestar a los Grimm que amenazaban a todo Remnant, un poder capaz de aniquilar a miles de ellos con un solo parpadeo.

Por esa razón, Summer era la aprendiz favorita de Ozpin: era un arma eficaz contra Salem, incluso más que una Doncella. Sin embargo, las Doncellas eran la clave para acceder a las reliquias ocultas en cada una de las academias de cazadores.

"Un chico de la academia Sanctum, considerado uno de los mejores de su clase, aunque no al nivel de Pyrrha Nikos."

Cinder lo observó con una mirada penetrante, lo que hizo que un escalofrío recorriera su cuerpo.

"Información completa."

"Sus padres biológicos desaparecieron. Fue adoptado en el reino de Vale, a las afueras de una iglesia. Eso es todo lo que menciona el informe proporcionado por sus padres adoptivos."

Cinder solo tarareó ante la información.

"Entonces, no mentía... Interesante."

Sin decir una palabra más, Cinder caminó hacia la puerta, donde una adolescente de cabello verde y ojos rojos la esperaba. Cuando salió, la chica la siguió en silencio, pero antes de irse, le lanzó una mirada vacía y al mismo tiempo escalofriante.

Entonces, ambas mujeres abandonaron la habitación.

Leonardo soltó un suspiro cargado de emociones, emociones que desearía no sentir. Sus ojos volvieron a fijarse en la pantalla grande, donde la pelea ya estaba en marcha. Los cuatro oponentes luchaban, cada uno enfrentándose a su rival. Sin embargo, Russell intentaba interceder en la batalla entre Neopolitan y Blaine para ayudar a su compañero, pero cada vez que lo hacía, Mercury aprovechaba la distracción para asestarle una patada en alguna parte vulnerable de su cuerpo.

La pelea estaba relativamente equilibrada, pero la ventaja la tenían los aliados de Cinder, quienes, a diferencia de su primer enfrentamiento, no parecían estar jugando esta vez.

"Russell..."

El chico intentaba defenderse con su espada de cada ataque que Mercury lanzaba. Su mirada reflejaba su esfuerzo por encontrar un punto débil en su oponente, pero sus pensamientos eran interrumpidos una y otra vez por los implacables ataques de Mercury.

"Guerrero de ojos plateado."

Russell logró detener una de las patadas de Mercury con una mano y sin perder tiempo, usó la otra con la que sostenía su espada, para asestarle un golpe certero en el estómago. Sin embargo, para su mala suerte, Mercury aprovechó la pierna atrapada para disparar Dust de viento directamente al rostro de Russell.

Esto obligó a Russell a soltarlo y tomar una distancia considerable. Mientras retrocedía, usó la mano con la que había sujetado la pierna de Mercury para limpiarse los ojos, aún irritados por la ráfaga de aire que lo golpeó de lleno.

Esto le dio a Mercury la oportunidad de acercarse sigilosamente por detrás de Russell para asestarle una patada en las costillas. Sin embargo, Russell, apenas reaccionando a tiempo, logró interponer su espada en el punto donde iba a ser golpeado. Esto obligó a Mercury a detener su ataque y, por primera vez, usó su mano para lanzarle un puñetazo directo al rostro. Russell no pudo evitarlo y lo recibió de lleno.

Russell se recuperó de inmediato e intentó asestar una estocada en las costillas de Mercury, pero este esquivó el ataque con un ágil retroceso. Sin perder tiempo, Mercury se lanzó sobre él con un feroz combo de patadas, acorralándolo. A pesar de la intensidad del asalto, Russell logró bloquear cada una de ellas, resistiendo la embestida.

Mercury detuvo sus ataques por un momento y lo observó, asintiendo levemente en un gesto de aprobación. Russell no tuvo tiempo de reaccionar antes de ver cómo Mercury se dejaba caer de espaldas al suelo, impulsándose en una serie de volteretas. Al mismo tiempo, disparaba proyectiles de Dust al aire, creando a su alrededor un remolino de aire comprimido que rápidamente lo envolvió.

Russell se quedó mirando por unos momentos antes de que una sonrisa se dibujara en su rostro. Luego, dirigió una rápida mirada a Blaine. Leonardo, intrigado por su reacción, desvió la vista hacia otra pantalla para observar el combate de Blaine contra Neo. La chica parecía estar jugando con él, esquivando cada ataque con gracia y al mismo tiempo, asestándole golpes precisos en cada oportunidad.

La reacción de Blaine era de pura frustración. Retrocedió un paso cuando el siguiente golpe impactó directamente en su estómago. Neo, en cambio, lo observó con diversión antes de sacar, de algún lugar desconocido, una lata de refresco. Con total tranquilidad, bebió un sorbo y esbozó un gesto de satisfacción, como si la pelea no fuera más que un simple entretenimiento para ella.

La expresión de Blaine cambió de molestia a una sonrisa entre irritada y maliciosa. Sin perder tiempo, apoyó una mano en el suelo, activando el dust de hielo incrustado en su guante. Al instante, una capa de escarcha comenzó a extenderse, congelando el suelo a su alrededor.

Neo bajó la mirada al suelo, observando cómo el hielo se extendía bajo sus pies. Entonces, llevó las manos a su rostro, fingiendo una expresión de sorpresa y horror. Con un aire exageradamente dramático, actuó como si estuviera completamente desconcertada, como si no supiera qué hacer ante la situación.

Con un rápido movimiento, Blaine retiró el dust de congelación de su guante y lo reemplazó con dust de fuego, mientras que en su otra mano colocaba Dust de electricidad. Acto seguido, apoyó en el suelo la mano con el dust de fuego, derritiendo el hielo y convirtiéndolo en un charco de agua. Sin perder tiempo, extendió su otro guante hacia el agua, listo para electrocutar a Neo, pero una voz lo detuvo de golpe.

"¡Blaine, es el momento!"

Leonardo desvió la mirada hacia Russell, quien esquivaba con dificultad las ráfagas de aire dirigidas contra él, mientras Mercury seguía generando más. La mayoría de los impactos golpeaban su cuerpo, pero él los ignoraba, resistiendo el dolor y manteniéndose en movimiento. Sabía que debía aguantar hasta que Blaine hiciera su siguiente jugada.

Los ojos de Leonardo se abrieron de sorpresa ante la siguiente acción.

Blaine ignoró a Neo por un momento y juntó sus manos, mientras una leve ráfaga de aura envolvía su cuerpo. Neo, confundida por la acción, optó por hacer lo que cualquier persona haría al ver a alguien cargando su poder: quedarse en su lugar y esperar.

Ese fue el error de Neo.

"¡Intercambio!"

Russell desapareció en el instante en que usaba su espada como última defensa contra las ráfagas de aire de Mercury. En su lugar, apareció Neo, serena al principio, pero esa tranquilidad se desvaneció en cuanto vio cómo miles de balas de aire se dirigían hacia ella. Sin tiempo para reaccionar, cada proyectil impactó directamente en su cuerpo.

Mercury abrió los ojos con sorpresa y dejó de generar más proyectiles. Una densa nube de humo comenzó a formarse en el lugar donde Neo había estado momentos antes.

De repente, la risa de Blaine rompió el silencio que se había formado.

"Bien hecho, Ross."

Russell jadeaba, con una mano sujetando su costado.

"Pero tú... *jadeo*... hiciste todo... *jadeo* el trabajo..."

"Tú esperaste el momento justo. Si no fuera por ti, lo habría usado solo para fastidiar a esa enana cada segundo que pudiera, y seguramente habría descubierto mi habilidad y como funcionaba. Las cosas habrían sido muy distintas."

Russell no dijo nada; simplemente asintió.

Leonardo escuchó la conversación entre los dos estudiantes. Si las palabras de Blaine eran ciertas, Russell podría ser de esos que sirven más como líderes, como lo fue la cazadora Summer. Sacudió la cabeza; no era momento para pensar en eso.

Sus ojos se dirigieron en las barras de los oponentes.

Blaine Hyatt 61%

Russell Durand 40%

Mercury Black 79%

Neopolitan Bennett 45%

Los ojos de Leonardo se abrieron con sorpresa al ver el nivel de aura de Neo. ¿Cómo era posible? Los ataques la impactaron de lleno, sin darle tiempo para esquivarlos. Si contaba bien, habían sido más de veinte proyectiles. Como mucho, su aura debería haber descendido al 10%, no quedarse cerca del 50%.

Entonces lo comprendió. Cuando el humo que rodeaba el área se disipó, reveló a Neo en el mismo lugar, pero ahora sostenía un paraguas rosa completamente desplegado, el cual había usado como escudo contra los proyectiles de , para su mala fortuna, el paraguas yacía en sus brazos, hecho trizas.

Leonardo solo pudo quedarse en silencio.

Fue entonces cuando el primero en romper el hielo en el combate fue Russell.

"Ah, demonios."

Esas palabras marcaron la reanudación del combate, pero esta vez con nuevos oponentes. Russell apenas logró esquivar un golpe de Neo dirigido a sus partes íntimas, solo para recibir de inmediato un puñetazo en el ojo izquierdo que lo hizo gemir de dolor.

Al ver a su compañero en apuros, Blaine decidió ayudarlo en un combate de 2 contra 1. Sin embargo, para su mala fortuna, Mercury intervino para impedir que se metiera en la pelea. Blaine solo le sonrió y, con un rápido movimiento, cambió el dust de fuego en su guante por dust de viento, lanzándole pequeñas ráfagas para alejarlo. Pero esto no tuvo mucho efecto.

Russell intentó seguir esquivando los golpes de la chica, pero cada ataque que lograba evitar apenas, era seguido por otro aún más rápido. Entonces, un golpe directo a las costillas lo dejó sin aliento, seguido de otro en el muslo. Los golpes continuaron implacablemente, impactando diferentes partes de su cuerpo sin darle tregua.

La expresión de enojo de Neo se desvaneció, dando paso a una sonrisa sádica y extasiada al ver cómo su oponente recibía cada uno de sus golpes. Sin embargo, antes de que pudiera seguir atacando, la figura de Russell desapareció, revelando en su lugar a Blaine. Este ya tenía su puño listo, cubierto con dust de trueno, y lanzó un golpe directo. El impacto conectó de lleno en la mandíbula de Neo, quien solo pudo soltar un grito en silencio al sentir la descarga recorriendo su cuerpo.

En otro lugar, Russell se encontraba esquivando y contraatacando con dificultad los ataques de Mercury, quien ahora impulsaba sus patadas con dust de viento para moverse a mayor velocidad.

Una vez más, Leonardo fijó la mirada en las barras de aura de los combatientes.

Blaine Hyatt 48%

Russell Durand 25%

Mercury Black 60%

Neopolitan Bennett 33%

La pelea estaba relativamente equilibrada, pero la participación de Russell dejaba mucho que desear. Incluso si había sido él quien sugirió utilizar la Semblanza de Blaine en un momento clave, sus combates contra Mercury y Neo habían sido poco destacables. Se limitaba a bloquear y recibir ataques; en ocasiones lograba contraatacar, con suerte acertando uno o dos golpes. Pero eso era todo. No había nada más.

Leonardo se limitó a observar la pelea, esperando que el resultado fuera el que había previsto. Quería comprobar si ese alumno, Russell, realmente tenía lo necesario para estar a la altura del poder que implicaban tener los ojos plateados. Pero si el desenlace lo decepcionaba, simplemente lo ignoraría y permitiría que Cinder hiciera con el chico lo que quisiera.

"Demuéstrame que acabo de cometer un error garrafal con mi vida, Russell... demuéstramelo."

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=Campo de batalla, Academia Haven=

Su respiración era entrecortada. Russell solo pudo maldecir mientras esquivaba por enésima vez una patada dirigida a él, desviándola con su espada. Acto seguido, intentó contraatacar con un tajo al pecho de su oponente, pero este retrocedió con rapidez, solo para lanzarse de nuevo e intentar golpearlo con otra patada.

La pelea contra Mercury continuó con la misma dinámica durante un buen rato. Russell decidió mantener ese ritmo hasta que se le ocurriera un plan; no quería usar su Semblanza todavía. No mientras sus oponentes no recurrieran a las suyas. Lo de Blaine había sido distinto: no podía desaprovechar una oportunidad como esa para herir a sus enemigos de forma brutal.

Sin embargo, sus pensamientos fueron interrumpidos cuando una patada fue dirigida a su rostro, enviándolo a rodar varios metros.

"¿Eso era todo? Esperaba algo más... interesante de ti, Russell."

Russell gimió de dolor por la patada, ignorando las palabras de Mercury mientras se levantaba rápidamente del suelo para esquivar otra patada, esta vez dirigida a su nariz.

"¿Sabes? Tus palabras en el comedor realmente me emocionaron un poco, e incluso me sentí algo feliz, si es que se puede llamar así, cuando le gritaste a tu amigo que usara su semblanza en ese momento. Pero... ¿es eso todo? ¿Esa era toda tu idea? ¿No vas a usar tu semblanza? ¿Acaso no tienes una? ¿Por qué te limitas a recibir mis patadas? ¿Por qué eres tan débil?"

El corazón de Russell se congeló por un momento. Echó una mirada rápida hacia Blaine, quien luchaba con dificultad contra Neopolitan, pero aún resistía el embate, mientras él mismo solo seguía recibiendo golpes de su oponente. Poniendo su orgullo por encima de la victoria.

Si perdían esa batalla, su sueño de encontrar su destino se iría a la mierda.

Del cuerpo de Russell comenzaron a emerger pétalos rojos, los cuales pronto lo rodearon por completo, deteniendo a Mercury en seco. Los ojos de Mercury se abrieron, sorprendidos, antes de soltar un silbido y mirar con una sonrisa desafiante ante la repentina semblanza de su enemigo.

"Entonces, ¿dejarás las tonterías de lado o qu-..."

Mercury no pudo terminar sus palabras cuando, instintivamente, esquivó un viento cortante de pétalos de rosa que se dirigían hacia él. Sin embargo, el ataque no se detuvo y continuó persiguiéndolo por todo el campo de batalla.

Intentó usar sus patadas con dust de viento para lanzar ráfagas de aire en dirección a los pétalos, pero solo logró dispersarlos por unos segundos, antes de que se reagruparan y continuaran siguiéndolo. Mercury frunció el ceño, pero no se rindió. Siguió intentándolo, repitiendo el mismo ataque, con la esperanza de que los pétalos finalmente dejaran de perseguirlo.

Sin darse cuenta, Russell apareció detrás de él, alzando su espada para asestar el golpe de gracia en la cabeza y terminar con la pelea, para luego ir en ayuda de su compañero Blaine. Sin embargo, eso no ocurrió.

*Crack*

Russell solo pudo gritar cuando sintió cómo su aura dejaba de funcionar y el crujido de una de sus costillas a punto de romperse. Su cuerpo salió volando varios metros antes de tocarse la zona afectada, mirando con una mezcla de odio y terror a su atacante.

Neopolitan Bennett era la responsable.

Russell solo pudo mirarla unos segundos antes de buscar a su compañero Blaine. Lo encontró, pero no de la manera que había imaginado. Estaba en el suelo, derrotado.

Fue entonces cuando Russell decidió echar un vistazo rápido a la pantalla gigante para comprobar el nivel de aura de cada uno.

Blaine Hyatt 00%

Russell Durand 00%

Mercury Black 50%

Neopolitan Bennett 20%

Sus ojos se abrieron de par en par y con esfuerzo, intentó levantarse, pero sus piernas cedieron y cayó de nuevo al suelo. Lo intentó una vez más, pero el resultado fue el mismo. Desesperado, usó su espada como apoyo y con dificultad, logró ponerse de pie. Sin embargo al hacerlo, sus piernas comenzaron a temblar y sintió cómo un hilo de sangre salía de su boca.

Intentó ignorar el dolor y se puso en guardia, preparándose para la batalla en desventaja 2 contra 1. Pero antes de que pudiera activar su semblanza o siquiera intentar usarla con su aura reducida a cero, la voz del director resonó en el campo.

Mercury Black y Neopolitan Bennett son los ganadores de este combate.

Russell se quedó helado ante las palabras del director. Su mirada se desvió hacia sus oponentes, quienes lo observaban fijamente. Esa mirada lo decía todo, y Russell supo en ese instante todo lo que necesitaba saber.

Ellos no iban a escogerlo.

Él y Blaine iban a ser eliminados.

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Capítulo tres terminado. ¡Dios, lo he odiado! ¡Fue un verdadero infierno escribir los combates, me sentí realmente estresado! Al menos ya está por ahora. Y sí, sé que algunos estarán preguntándose: ¿el protagonista ha sido eliminado? No voy a dar detalles, pero por ahora me despido.

Y si se han dado cuenta, la semblanza de Russell la usó al último momento, más por desesperación que por estrategia, cuando se dio cuenta de que podía perder la partida por culpa de su orgullo. Sin embargo, obligó a Blaine a usar la suya, lo cual fue algo bastante hipócrita por su parte. Pero bueno, ahora es responsabilidad de Russell por no haber usado su semblanza en el momento adecuado. Desde el principio quedó claro que debía usar su semblanza.

La semblanza de Russell no está rota, pero sí evolucionará hasta convertirse en una habilidad casi rota.

En cuanto a la semblanza de Blaine, es teletransportación, pero solo con personas que tengan aura en un radio de 30 metros. Una habilidad poderosa, pero con sus desventajas, que explicaré más adelante.

También, Russell tiene un parentesco con Summer y Ruby, pero en versión hombre. Esto ya debería haberse notado desde el capítulo 1, cuando mencioné su reflejo en el espejo.

Y ahora sí, me voy.

Necesito dejar de pensar en peleas. También siento que en los últimos momentos de la batalla, no logré transmitir toda la emoción que querí que las peleas largas son una pesadilla para escribir.