FRAGMENTOS

¡Hola! Nuevo cap. :D

- Cbt1996: ¡Jajaja, me hiciste reír mucho con tu review! Entiendo totalmente esa rabia, ¡a veces Inuyasha se lo busca a pulso! :D Ojalá Kagome tomara la decisión que te gustaría, pero bueno... la historia aún tiene mucho por dar. ¡Y el drama sigue! Me alegra que, a pesar de todo, disfrutes del capítulo. Y en cuanto a tu opinión sobre Inuyasha... quién sabe, tal vez al final te haga retractarte, o quizás no. ¡Nos vemos en el siguiente capítulo, bella! ¡Gracias por tu comentario!

- Ferdy Arevalo: ¡Jajaja, Teresa! :D No te preocupes, entiendo completamente esa rabia. ¡Inuyasha realmente se merece una buena lección por su estúpida actitud! Pero, tranquilo, tal vez el karma lo alcance y termine arrepintiéndose antes de que tengas que usar el sartén. ¡Me alegra mucho que disfrutes la historia a pesar de todo el drama! Y gracias por tus buenos deseos, hasta ahora todo va de maravilla con los estudios :) ¡Nos vemos en el próximo capítulo! ¡Un abrazo!

- Karii Taisho: ¡Hola, hola! ¡Vaya que este capítulo trajo muchos giros interesantes! Estoy totalmente de acuerdo contigo, el hermanito para Moroha podría ser una gran forma de calmar las aguas con Naraku, y ese plan de Koga ha sido muy bien ejecutado para darles una pequeña victoria en medio de tanto caos. Aunque, como siempre, Inuyasha arruinando las cosas por sus celos y falta de confianza es algo que desespera :o Pero, como dices, Inuyasha sigue cegado, y su amenaza de involucrarse con Kikyo solo muestra cuán poco está entendiendo de la situación. ¡Qué coraje! Ojalá se despierte antes de hacer una tontería de la que se arrepienta. Gracias a ti por comentar y por tu apoyo constante, ¡me alegra saber que disfrutas la historia a pesar de la frustración! Jeje ¡También amo leer tus reviews! :D Nos vemos en el siguiente capítulo, ¡y esperemos que Inuyasha logre entrar en razón pronto! ¡Un abrazo!

- kcar: ¡Totalmente de acuerdo! Inuyasha está demostrando una vez más que sus celos lo están cegando, y lo peor es que no se da cuenta del daño que puede causar. Veremos que sucede... Gracias por tu comentario, ¡sé que todos estamos esperando ver cómo se resuelve este lío! Espero que te guste el capítulo. ¡Nos vemos pronto!

- Valentinehigurashi: ¡Hola linda! Primero que todo, gracias por compartir todo esto conmigo, me siento muy agradecida de tener tu apoyo y tus palabras. :) Te entiendo completamente con las actitudes de los hombres en la historia. Es cierto que, aunque Sesshomaru esté pasando por mucho, su comportamiento es difícil de entender, sobre todo cuando lo comparamos con la calma y madurez de otros personajes como Koga. ¡Y sí! Koga ha dado un giro impresionante, madurando y actuando con más responsabilidad. ¡Estamos tan orgullosas de él! Jeje Tu análisis de Inuyasha es muy acertado. Me duele mucho ver cómo su confianza está sobre un hielo tan delgado, y es cierto que Kikyo sigue siendo su esposa, y Kagome es, de alguna forma, la "segunda opción" en su vida. :( Es triste, pero la realidad es que Kagome merece alguien que la valore completamente, pero no nos apresuremos, recuerda que en esta historia todo puede pasar... ¡Me encanta que estés trabajando en tu historia! Me emociona mucho saber que estás en fase de investigación y construcción de personajes, sobre todo con un InuxKag como base, eso siempre es muy emocionante. :D Seguro te quedará una historia preciosa, ¡y me muero por leerla cuando la termines! ¡Sí que sí! Recuerda que puedes contar conmigo para lo que necesites, y agradezco mucho que siempre compartas tus pensamientos, me alegra saber que estás en un buen momento personal, buscando nuevas aventuras como el gimnasio y clases de costura. ¡Qué bueno que estés tomando esas decisiones que te hacen sentir más feliz y en control de tu vida!️ Te mando un abrazo enorme, lleno de buena energía para que sigas logrando todos tus objetivos. Estoy segura de que grandes cosas vienen para ti. Gracias por ser una inspiración para mí también, ¡te quiero muchísimo! ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! Un abrazo grande y muchos besos.

- Rosa. Taisho: Te entiendo completamente, a mí también me desespera Inuyasha con su terquedad y sus decisiones tan impulsivas. Es imposible no sentir frustración por lo que está haciendo, pero créeme que todo esto tiene un propósito en la historia. ;) El drama es necesario para que los personajes puedan evolucionar y para que el conflicto llegue a su punto más crítico. Lo sé, mi corazón también está hecho pedazos con todo lo que pasa, pero los próximos capítulos prometen mucho. Aún hay tiempo para que las cosas se resuelvan y para que Inuyasha se dé cuenta de su error. ¡Todo tendrá sentido al final! Te agradezco mucho por tu apoyo, me hace muy feliz saber que disfrutas tanto de la historia, incluso cuando te hace sufrir un poquito jeje. Y claro que sí, aquí ando amando tu Fic 'No por él', espero una nueva actualización. ;) Nos vemos pronto, ¡gracias por el comentario tan lleno de emoción!

- Annie Perez: ¡Totalmente! Inuyasha tiene que abrir los ojos antes de que sea demasiado tarde. Si sigue así, puede perder a Kagome para siempre y, sinceramente, ¡sería devastador! Pero como bien sabes, el drama es parte de la historia, y todos estos errores y malentendidos son lo que llevará a los personajes a su crecimiento. :D Así que crucemos los dedos para que Inuyasha se dé cuenta antes de cometer una tontería irreversible. ¡Nos vemos en el próximo capítulo!

- Kayla Lynnet: ¡Jajaja, morí con tu review! La verdad es que te entiendo totalmente, Inuyasha está siendo un completo idiota en este capítulo. La desconfianza que tiene hacia Kagome está llevando todo a un nivel tan absurdo que, si no se detiene, va a arruinarlo todo. ¡Como bien dices, está a punto de cometer una locura de proporciones épicas! Y ni hablar de la amenaza con Kikyo, ¡eso fue lo peor! Pero bueno, ya sabes cómo son las cosas, el drama y la tensión son el pan de cada capítulo. Estoy feliz de que te estés divirtiendo (aunque también sufriendo un poquito, jaja). El lío con Naraku, Sango, Koga... todo está tomando un rumbo más complejo, y eso solo puede significar más tensión y sorpresas por venir. ¡Y sí, Sango y Koga tienen que encontrarse en algún momento, eso sería épico! Gracias por tu comentario lleno de tanta emoción. Me encantó leerlo, y me hace muy feliz que disfrutes la historia, ¡aunque te haga gritar un poco de frustración! :D ¡Nos vemos en el siguiente capítulo y a ver qué pasa con ese "perro" inmaduro! ¡A cruzar los dedos para que se dé cuenta de la metida de pata que está a punto de hacer!

- 309: ¡Totalmente de acuerdo! Es que Inuyasha se está complicando la vida él solito. No puede seguir tomando decisiones impulsivas basadas en celos y venganza. Si Kikyo queda embarazada, las cosas se van a poner aún más difíciles para él, y ni hablar del daño que le hace a Kagome. Como bien dices, cuando se entere de la verdad, ya será tarde y las consecuencias van a ser horribles. Es frustrante ver cómo actúa, pero, como siempre, todo este drama es lo que mantiene la emoción. ¡Gracias por tu review! :)

- Lin Lu Lo Li: ¡Totalmente de acuerdo! Inuyasha está haciendo todo mal, y ni siquiera se da cuenta de las consecuencias de sus acciones. La forma en que trató a Kagome fue completamente injusta, sobre todo cuando la dejó en la cuerda floja con esas palabras tan hirientes. Y lo de Miroku... ¡es que no sabe cuándo parar! El pobre ya tiene suficiente con sus propios dilemas como para que Inuyasha se ponga a molestarlo. :o Está claro que se va a arrepentir, sobre todo cuando vea cómo abusó de la confianza de Kagome y cómo ella ha estado soportando todo esto. En cuanto a Sango, ¡sí! Ella es la que realmente está encontrando un camino hacia la paz. La recuperación de su familia es un paso importante para ella, y sobre Miroku, aunque su relación esté complicada, al menos parece que están encontrando una conexión única. Es un respiro entre tanto drama. ¡Gracias por comentar!

¡SPOILER! LEER DESPUÉS DE TERNINAR EL CAPÍTULO :D

¡SPOILER! LEER DESPUÉS DE TERNINAR EL CAPÍTULO :D

¡SPOILER! LEER DESPUÉS DE TERNINAR EL CAPÍTULO :D

Cumplí con avisar...

Jajaja Me sorprende mucho la poca confianza que le tienen a mi Inu-bonito. Amigas, un granito de fe en él, solo eso pido :)

La verdad es que solo las y los estoy preparando para lo que se viene, tengo algo grande rondando mi mente, algo gigante e intenso y sí, incluye mucho drama y dolor, ese dolorcito que se forma en el pecho y nos lleva a pensar ¡¿Por qué?! Jaja, solo que para eso tendremos que esperar un poquito más.

En fin, espero que disfruten este capítulo, ámenlo, abrácenlo, y muchas gracias por sus hermosos reviews, siempre es un gusto leerlos y responderlos. ¡Hasta pronto!

Atte. XideVill


Disclaimer: Los personajes de esta historia son de Rumiko Takahashi.


CAPÍTULO 24.

KAGOME

Por más que lo intentaba, no conseguía dormir; daba vueltas en la cama sin encontrar comodidad. ¿Qué era esta extraña y molesta sensación en el pecho? Me senté, y aunque todo estaba completamente a oscuras, podía ver lo necesario. Tomé mi celular de la mesita de noche, y el brillo de la pantalla me cegó al encenderlo. Busqué en mis contactos, y cuando encontré su nombre, marqué.

Esperé… hasta que la llamada se cortó. Hice otro intento, solo para que esta vez me enviara directamente al buzón. Solté un suspiro y me dejé caer sobre la cama. ¿Cuánto tiempo podía estar enojado? ¿Acaso no me extrañaba como yo lo extrañaba? Por un instante, deseé arreglar las cosas, estaba dispuesta a contarle toda la verdad, pero su orgullo parecía pesar más.

Inuyasha…


INUYASHA

–Inu… –jadeó sobre mis labios.

Su aliento cálido contrastaba con la frialdad de su piel. Mientras besaba su cuello, sentí sus manos bajándome los pantalones.

Abrí los ojos de inmediato y la detuve.

–Espera…

–¿Qué pasa? ¿Ya te arrepentiste…?

Por alguna razón, noté un asombroso parecido entre Kikyo y Kagome, y aquello me golpeó de inmediato.

'No lo harías…'

Tienes razón mi amor, no lo haría.

–Lo siento… –Me aparté de encima de ella.

–Inuyasha ¿A dónde vas? –Me lanzó una mirada molesta al verme recoger mi abrigo y me cuestionó con un dejo de enfado.

–Necesito tomar un poco de aire… solo es eso…

–Vuelve aquí.

–Lo siento, Kikyo…

–¡Inuyasha!

Al salir de la habitación, el silencio era casi inquietante. Evité hacer ruido para no despertar a nadie y me dirigí al patio trasero de la mansión. Me acomodé en una de las sillas que mi madre tenía en medio del jardín y encendí un cigarrillo. El humo y la embriagadora sensación de la nicotina eran justo lo que necesitaba en ese momento.

¿En qué estaba pensando? ¿Traicionar a Kagome? Si después de más de cinco años, desde su presunta muerte, no lo había hecho, ¿por qué habría de hacerlo ahora que ella está viva?

¡Maldición! Soy un completo idiota.

Antes de que pudiera desquitar mi enojo conmigo mismo, me entró una llamada. Al ver su nombre, me sentí la peor escoria del mundo. ¿Qué se suponía que iba a decirle? ¿Con qué cara la miraría después de esto? No tenía ningún derecho.

La llamada finalizó y, en cuanto lo hizo, preferí apagar el celular. No quería seguir torturándome con eso; al menos ya tenía suficiente con mi propia culpa.

.

–Cariño… hijo despierta.

–Madre –solté al abrir los ojos.

–¿Dormiste aquí afuera?

Miré a mi alrededor, el sol apenas salía y el jardín se veía inmenso.

–Solo quise tomar un poco de aire fresco.

–Claro –dijo mi madre retirando algunas colillas–. Tus pulmones seguro que te lo agradecen.

Sonreí como un niño pequeño.

–Hace mucho que dejaste de fumar –comentó sentándose frente a mí.

–Ahora está Moroha, tengo que pensar en ella.

–¿Y en quién pensabas cuando decidiste volver a intentarlo? –soltó acusadora.

–No tuve una buena noche, madre.

–Eso es evidente.

–Tengo mucho en qué pensar.

–Como todos.

–Gracias, eso me hace sentir mejor –dije con sarcasmo.

–Mi querido hijo, solo quiero que entiendas que, aunque no lo parezca, todos llevamos nuestras propias cargas. Y cada uno de nosotros, al igual que tú, estamos buscando una manera de resolver nuestras dificultades.

–Lo sé, mamá. Es solo que… es complicado.

Izayoi se levantó para besar mi frente.

–Todo estará bien, ya lo verás. Ahora anda, date un baño de agua tibia o vas a resfriarte.

Asentí, aunque lo último que quería era regresar a la habitación y encontrarme con Kikyo. Seguramente su enojo era monumental, y no podía culparla.

Al entrar en la habitación de Moroha, la encontré completamente dormida, con el cabello esparcido sobre la almohada. Me encantaba verla así, con sus largas pestañas adornando su rostro perfecto. Sin duda, era hermosa, una característica única que había heredado de su madre.

Le di un beso en la mejilla y sonreí al verla removerse, incómoda. Volví a besarla y esta vez usó sus manos para protegerse. Intenté una vez más, y entonces escuché su risa suave llenar la habitación.

–Papi…

Destapé las sábanas y la levanté en mis brazos, cubriéndola de besos mientras reía y se retorcía, intentando escapar de mi abrazo.

–Uy… te amo, princesa.

–Papi hueles raro.

–¿Así? –dije, mientras me hacía para atrás para mirarla–. ¿Eso crees?

–Sí.

Malditos cigarrillos.

–¿Qué te parece si me doy un baño rápido y luego salimos a desayunar?

–¡Sí, tengo hambre!

Sonreí y luego volví a besar su mejilla.

Necesitaba despejar mi mente, mantenerme ocupado para no seguir siendo presa de mis tormentos y culpa.

Al entrar en la habitación, encontré a Kikyo cepillando su cabello frente al espejo del tocador. Al verme, detuvo lo que estaba haciendo.

—Vaya, hasta que por fin apareces –exclamó viéndome a través del espejo–. Pensé que no te vería en todo el día.

–Sé que te debo una…

–Ahórrate las disculpas, sé muy bien que nos las sientes.

–Kikyo…

–¿Qué vas a decir, Inuyasha? –Volteó a verme– ¿Que no eras tú el de anoche? ¿Que estabas ebrio y no sabías lo que hacías?

–No estaba ebrio.

–Lo sé, y eso lo hace más doloroso… –musitó–. Te creí, ¿sabes? Realmente confié en tus palabras ese día, ¿lo recuerdas? Me dijiste que querías una familia para Moroha, que querías que intentáramos hacerlo funcionar.

–Sé lo que dije.

–Entonces, ¿por qué haces esto? –Me dijo con la voz quebrada–. No me has tocado desde que nos casamos, y anoche, cuando pensé que finalmente daríamos un paso adelante… simplemente te fuiste como si hubieras cometido un error.

–Lo siento.

–¡No quiero tus disculpas! ¿Qué no lo entiendes? –Se acercó lentamente, intentando encontrar mi mirada–. Te quiero a ti… Inuyasha.

Retrocedí sutilmente cuando sus manos comenzaron a deslizarse por mi cuello.

–Mi padre también pregunta mucho por nosotros; de hecho, ansía que le demos un nieto.

–Kikyo…

–Sí, también creo que es patético –siguió hablando–. Supongo que tendremos la oportunidad de explicarle por qué no podremos darle nietos hoy en el desayuno.

–¿Naraku vendrá?

–Ay, no, cariño. De hecho, los tres iremos a su casa.

–¿Los tres? –pregunté confundido.

–Sí, Moroha, tú y yo. Iremos como una gran familia feliz.

–Kikyo, espera, por favor. ¿Hablas en serio?

–¿Por qué bromearía? Ayer pensaba decírtelo, pero las cosas cambiaron de dirección y ya no tuve oportunidad. Así que ahora, arréglate y manda a alguien para que se ocupe de la niña. Los estaré esperando en el auto. Y por cierto… –Se detuvo antes de salir–. Posiblemente también esté mi querida hermana.

¡Kagome…!

–Así que no tardes –sentenció antes de irse.

¡Maldición!

No había forma de que llevara a Moroha a ese nido de ratas, de ninguna manera. Eso solo haría que Kagome terminara odiándome para siempre. Y luego estaba el tema de Kagome... ¿Cómo se suponía que podría mirarla a los ojos después de lo que sucedió?


KAGOME

–¿Esperamos a alguien? –cuestioné un poco impaciente.

Me había tomado completamente por sorpresa su invitación para desayunar. Si bien Naraku no era de hacer este tipo de cosas, supuse que lo hacía por el hombre que estaba sentado a mi lado. El mismo Raigo Okami, padre de Koga y ahora también padre de mi querida amiga Sango.

Sonreí con timidez cuando el hombre me regaló una sonrisa.

–Tranquila, querida. Te noto un poco ansiosa.

–Sí… bueno…

–Son los nervios –intervino Naraku–. Mi preciosa hija solo está un poco nerviosa al no tener a su prometido cerca. ¿No es así, Escargot?

–Sí… padre… –mascullé ante su fría mirada.

–¿No es un encanto? –dijo Raigo–. Mi querida nuera, se parece tanto a la madre de Koga.

Ambos hombres soltaron una risa.

–¡Ya llegamos!

Me tensé al escuchar aquella voz en el pasillo. ¿Kikyo? ¿Pero qué hacía ella aquí…?

Todo mi sistema se paralizó al verla entrar acompañada de Inuyasha. ¿Qué significaba todo esto?

–Padre.

Naraku se puso de pie para recibirlos, su expresión oculta tras una sonrisa grata me desagradaba.

–Me alegra que por fin están aquí. Los estábamos esperando –Naraku era de lo peor.

–No me esperaba esta sorpresa –comentó el padre de Koga–. Pero qué alegría, hacía años que no te veía, muchacho –Extendió su mano hacia Inuyasha, como si todo fuera completamente normal.

–Siempre es un gusto, señor Okami.

–Ay, hijo, deja las formalidades, llámame Raigo.

Inuyasha le sonrió, asintiendo con la cabeza en señal de respeto.

–¿Y ya conociste a mi nuera? Ven hija, acércate –dijo Raigo con una sonrisa cálida mientras extendía una mano hacia mí.

–Claro que la conoce –intervino Kikyo al saludar al hombre–. Después de todo somos familia.

–Es cierto –Raigo me miró suavemente.

Agradecí en silencio la intervención de Kikyo, ya que, de no ser por ella, habría quedado en vergüenza frente a todos.

–Bien, tomemos asiento –indicó Naraku mientras hacía un gesto para que sirvieran el desayuno.

Kikyo tomó su lugar habitual junto a Naraku, quien se encontraba en el centro de la mesa, y ahora ella se sentaba frente a mí.

–Creí que vendría toda la familia –comentó Naraku.

–¿Familia? –cuestionó Raigo.

–Así es, Inuyasha y Kikyo tienen una hija pequeña…

Eso me dolió como una puñalada directa al corazón.

–¿Y dónde está? Quisiera conocerla –Raigo habló con entusiasmo y mis alarmas se encendieron de inmediato.

Miré a Inuyasha esperando una respuesta. Mi hija no podía estar en este lugar, y él lo sabía muy bien.

–Ella está…

–Buenos días.

Salté al escuchar la voz de Sesshomaru irrumpir de repente.

–Disculpen el retraso, es que nos demoramos un poco en la entrada.

Mi pulso se aceleró al ver a mi hija en sus brazos, Moroha reía mientras él la miraba. De pronto, sus ojos, aquellos ojos idénticos a los de su padre, se fijaron en mí.

–Ma… ¡Mami!

Bajé la mirada y escondí mis manos bajo la mesa, apretándolas en un puño.

No vengas…

Por favor, no vengas…

–¿Mami?

Mi respiración se entrecortó al sentir su mano aferrarse a mi brazo.

Miré a Naraku con duda, notando que parecía disfrutar al verme en esa situación.

–No, niña, yo no… –Tragué saliva– Yo no soy tu madre.

Moroha no me dejó ir, sus pequeñas manos insistieron en que la levantara. Miré a Inuyasha, completamente desbordada por la situación.

–Ven, hija…

–No, yo quiero estar con mi mami.

–Pequeña, creo que te estás confundiendo –intervino Raigo–. Tu madre está justo allá –Apuntó a Kikyo.

–No, ella no es mi mami.

–Pero…

–Está bien –dijo Naraku–. Es comprensible que sienta cierta simpatía por Escargot, considerando que esta pequeña ha perdido a su madre recientemente. La pobre quedó bajo el cuidado de su padre tras la muerte de su madre.

Tomé a Moroha en mis brazos y cubrí sus oídos para que no escuchara nada que pudiera lastimarla.

–Ya es suficiente, ¿no cree que eso fue demasiado cruel? –cuestionó Inuyasha al ponerse de pie y caminar hacia nosotras–. Es solo una niña, no tenía necesidad de ser tan directo.

–Lamento si fui un poco imprudente.

–Mami…

Miré a Moroha y al ver sus mejillas húmedas, una rabia inmensa invadió todo mi ser.

–Ven, princesa –Inuyasha estaba dispuesto a quitármela–. Ven conmigo, papá te cuidará –aseguró secando sus mejillas.

Moroha se lanzó hacia él de inmediato, dejándome completamente sola. Su llanto comenzó a escucharse, y aunque quería consolarla, él ya se había alejado demasiado.

–Veo que te gustan los niños –comentó Raigo, rompiendo con la incomodidad del momento.

–Eh… sí, no puedo evitarlo, son tan… inocentes –dije soltando un suspiro.

Miré de reojo a Inuyasha, él aún intentaba calmar a Moroha.

–Veo que serás una excelente madre para mis nietos.

Inuyasha clavó su mirada en mí y yo desvié la mía, evitando su contacto.

–Bueno… Koga y yo no… –aclaré mi garganta–. Aún no hemos hablado de eso.

–Tranquila, querida, estoy bastante seguro de que pronto lo harán.

–Ya que estamos tocando ese tema –intervino Naraku–, me alegra mucho que estemos todos aquí. Si bien es una reunión pequeña y familiar, agradezco que también estés aquí, Sesshomaru. Después de todo, estuvimos a punto de ser familia.

Sesshomaru solo asintió con la cabeza.

–Ahora bien, los reuní a todos para discutir algunos asuntos. Uno de ellos es la próxima fecha para la boda entre mi hija y tu hijo.

–Hablé de eso con Koga –dijo Raigo, con tono calmado–. La boda se llevará a cabo cuando el luto que afecta a tu familia termine. Ambos entendemos lo difícil que es perder a alguien importante, por eso preferimos esperar unos días, para que no haya comentarios innecesarios.

–¿Días? –cuestionó Naraku–. ¿De cuánto estamos hablando?

–Bueno, mencioné días, pero tú y yo sabemos que el luto es algo que perdura, probablemente por un par de meses o incluso más.

–¿Y mientras tanto qué? ¿Mi hija continuará siendo el tema de conversación de todos por no haberse casado?

–Visto así, no hay necesidad de apresurarse. Después de todo, son jóvenes y no tienen ninguna razón que los obligue a apresurar la boda.

Naraku me miró fijamente.

–Aún no… –Lo escuché musitar–. Entiendo, y agradezco tu consideración. A menos que haya una razón de peso que los empuje a casarse, por ahora parece que lo único que queda es esperar.

–Así es.

–Bien… –Naraku soltó un suspiro–. En cuanto a ustedes, ¿Cómo les está yendo? ¿Ya se han adaptado a su nueva vida de casados?

–Aún estamos en eso, padre.

–Parece que no era lo que esperaban.

–Para ser sinceros, no –respondió Inuyasha–. Pero tratamos de que esto funcione.

–Solo espero que pronto lleguen los nietos. Ya saben, uno con sangre Taisho y Hirano.

Las náuseas me invadieron. Si tan solo supiera que, a miles de kilómetros de aquí, se está formando un bebé con esas mismas características, quedaría fascinado. Lástima que no supo valorar como debía a Kagura.

–Lo intentamos, padre –dijo Kikyo, regalándome una sonrisa algo desafiante antes de mirar a Inuyasha–. ¿No es así, cariño? Anoche casi ni dormimos.

–Kikyo… –Inuyasha se movió incómodo.

Naraku y el padre de Koga rieron al unísono.

–Qué bella es la juventud, ¿no lo crees, Hirano?

–Ya lo creo, siempre tan incontrolables.

–Lo siento –dije levantándome–. Tengo que contestar.

–¿Es mi hijo? –preguntó el señor Okami.

–Así es.

–Adelante, hija, ese muchacho no puede vivir sin ti.

–Así parece –comenté, avergonzada, antes de salir.

Acomodé mi vestido al entrar a mi habitación y cerrar la puerta.

–Koga –dije de inmediato–. Gracias.

–¿Mal momento? –cuestionó del otro lado de la llamada.

–De hecho, fue el momento justo. No lo creerás, pero Naraku organizó una reunión sorpresa. Tu padre está aquí, también vinieron Inuyasha y Kikyo, y puedes creer que trajo a Moroha.

–Está loco –aseguró.

–Lo está. ¡Ah! También vino Sesshomaru, toda la familia reunida, solo faltabas tú para ser los payasos de este circo.

Escuché su risa al otro lado y eso me dio algo de paz.

–Lo siento, no he preguntado, ¿cómo estás?

–Pensando en comprar el primer vuelo que me lleve hasta allá o no.

–Ni se te ocurra –advertí.

–Lo sé, es solo que me preocupa haberte dejado sola, y más ahora que el idiota se comporta como idiota.

Era evidente que hablaba de Inuyasha.

–¿Y cuando no lo ha hecho? –Me dolió decir eso.

–Bonita…

–Ya sé, yo sola me torturo.

–Eres más fuerte de lo que crees, Kagome, y por eso te admiro.

–¿Admirarme? Yo soy la que debería admirarte. Lograste convencer a tu padre para cancelar la boda, e incluso conseguiste que hablara con Naraku sobre eso. Escuchar a tu padre decir que no había necesidad de apresurarnos fue como oír cantos celestiales.

–Estás exagerando…

–¡No! Claro que no, sabes que es cierto, y por eso acabas de convertirte en un ángel para mí.

–Eso sí que suena bien. Repítelo.

Sonreí.

–Eres mi ángel, Koga…

Pegué un sobresalto al oír la puerta cerrarse de golpe.

–¿Qué fue lo que acabas de decir?

–Inuyasha…

–Bonita ¿Está todo bien?

Inuyasha se abalanzó sobre mí para arrebatarme el celular.

–Deja de soñar con que alguna vez mi mujer será tuya, Koga, porque el día que eso suceda, tendría que estar muerto.

Lanzó mi celular sobre la cama y me miró con una furia evidente.

–¿Qué haces aquí…? –pronuncié tratando de mantener la calma–. Si Naraku o Kikyo…

–Para lo que me importa –soltó agrio–. ¿Qué fue eso?

–Solo hablaba con Koga.

–¿Y siempre eres así de cariñosa con él?

–No te atrevas a cruzar esa línea, Inuyasha.

–Responde.

Respiré hondo y me aparté para salir de la habitación, pero él fue más rápido, atrapándome contra uno de los muebles.

–Suéltame… –musité para no alarmar a nadie–. ¿De qué sirve que te dé explicaciones si solo escuchas lo que quieres oír?

–¡Kagome! –gruñó muy cerca de mí–. No agotes mi paciencia.

–Ni tú la mía. Ya estoy harta de tus inseguridades.

–Pues no me des razones.

–Eres un idiota. Ya suéltame.

Forcejeé con él, intentando zafarme de su agarre.

–¿Pero en qué pensabas al traer a Moroha a este lugar? –reclamé–. La estás poniendo en peligro y ni siquiera lo notas. Y, encima, esa mujer tiene el descaro de insinuar que se acostaron. No puedo evitar dudar, sobre todo después de aquella amenaza que hiciste. Dime, ¿te gustó? ¿Te gustaría tener un hijo con Kikyo? ¿O me vas a salir con que no es asunto mío?

Inuyasha me sujetó de las mejillas con una sola mano, y me acercó hacia él.

–Odio admitirlo, pero tenías razón... no lo haría, jamás lo haría, y eso lo sabes incluso mejor que yo. Lamento lo que dije y cómo te hice sentir. Es solo que me cuesta mantener la calma cuando se trata de él. ¿Por qué él? –cuestionó–. Mi mayor miedo es perderte por su culpa. Ya te perdí una vez, y no creo poder soportarlo una segunda vez.

Froté mi nariz contra la suya, dejándome envolver completamente por su aroma.

–No me perderás –susurré suavemente, mirándolo a los ojos mientras me perdía en su cercanía–. Estoy aquí contigo, y nadie podrá cambiar eso.

Inuyasha rozó suavemente sus labios contra los míos en un beso ligero.

–Es hora de dejar ir el pasado… –susurré.

–Tengo miedo…

Sonreí mientras acariciaba su cabello, peinándolo suavemente hacia su nuca.

–Yo siempre estaré aquí para ti.

Volvió a rozar mis labios.

–Lamento ser tan idiota –Se disculpó.

–Inuyasha, aquella noche Koga y yo…

–Shh… no digas más, de ahora en adelante confiaré plenamente en ti.

–¿Y si digo que el cielo es rojo?

–Entonces te creeré.

Sonreí al sentir sus brazos rodear mi cintura, apretándome con ternura.

–Lástima que estemos aquí, de lo contrario, te haría el amor en esa cama –sugirió.

–¿Y desde cuándo eso te detuvo? –dije con una sonrisa juguetona.


INUYASHA

–¿Dónde estabas? –Sesshomaru parecía molesto.

–Lo siento, ¿demoré mucho?

–Usar a Moroha de excusa no será suficiente.

Ambos miramos a mi hija, quien jugaba distraída en una de las salas de la casa.

–¿Valió la pena?

Lo miré con una sonrisa.

–Creo que Kagome estará indispuesta hasta la hora de la cena –Respondí mientras me dirigía hacia Moroha–. ¿Lista para irnos?

Me arrodillé para estar a su altura.

–Papi, ¿por qué mami no me quiso?

Besé su mejilla y la atraje hacia mí.

–¿Recuerdas lo que hablamos antes de venir?

–¿El juego? –preguntó dudosa y yo asentí.

–¿Y de qué trataba?

–Era sobre fingir que no nos conocíamos y el que más tiempo duraba ganaba. Papi, creo que perdí... es que extraño mucho a mi mami... solo quería estar con ella…

–No, mi amor –dije, alzándola en mis brazos y abrazándola con fuerza–. Por favor, no me pongas esos ojitos.

–Genial –comentó Sesshomaru–. Te has vuelto un experto en hacer llorar a mi sobrina.

–Creo que fue una mala idea haberla traído –Fui sincero.

–Ya es muy tarde para arrepentimientos, sin embargo, sabes que conmigo no correrá peligro.

–Lo sé –respondí–. Por eso te traje, para que estés con ella en todo momento. No confiaría a mi hija a nadie más, créeme.

–¡Al fin los encuentro! –Kikyo apareció de pronto–. –¿Qué hacen aquí? ¿Aún no logran calmar a la niña?

–Te sorprendería saber cuánto tiempo pueden durar los niños llorando –dijo Sesshomaru con ironía.

–Como sea, ya es tarde. Papá ya se fue con el señor Okami a ver unos asuntos de trabajo, mientras yo te estuve esperando completamente sola, sentada en esa mesa. Creí que Escargot bajaría, pero nunca lo hizo. Parece que su prometido la mantuvo muy entretenida en esa llamada.

–Eso parece –agregué, tratando de esconder mi cinismo.

–¿Qué es eso? –dijo Kikyo caminando hacia mí.

–¿Qué cosa?

–Es un moretón… –susurró pasando sus dedos en mi cuello.

–No lo toques, debe ser ese raro virus que se propagó en la clínica, ¿no es así, hermano?

Sesshomaru me miró, intentando contener la risa.

–Sí, seguro es eso, será mejor que ni te le acerques, es muy contagioso.

–Pero tiene a la niña.

–Eh... sí, eso es porque...

–No hace efecto en los niños –dijo Sesshomaru y yo lo miré mal.

¿No se le pudo ocurrir algo mejor?

–Mmm… bueno –dijo Kikyo, no muy convencida–. En fin, parece que todo continuará como estaba.

–¿A qué te refieres?

–Me refiero a que al parecer no habrá boda, al menos no hasta que regrese Koga. Eso hace que las cosas sigan como antes.

Era cierto. Sin duda, nos esperaban días de completa armonía y algo de paz, aunque algo me decía que esa paz no duraría mucho.

Continuará...