Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

Insensatez y sentimientos.

Vegeta regresó a su habitación y abrió la botella de agua con una sonrisa en sus labios. Tenía la sensación de que todo le estaba saliendo a pedir de boca y eso le provocaba una paz que literalmente jamás creyó experimentar. Al fin había conseguido superar a su rival, obteniendo su tan anhelada transformación, además de que en pocas horas podría reclamar a la científica como propia y con esto se aseguraría su fidelidad para la instauración del nuevo imperio saiyajin que levantaría luego de deshacerse de las chatarras anunciadas por el tipo del futuro.

Avanzó hasta su cama y luego de dejar la botella en la repisa sobre ésta, se dejó caer en ella con la intención de dormir un poco antes de la cena.

-Al fin podré poseer a esa maldita mujer… - susurró, cerrando sus ojos, pero al hacerlo comenzó a pensar en cuál sería la manera adecuada de provocar un acercamiento tal entre ellos que deviniera en sexo y no en una plática con tintes sentimentales o hasta en una pelea que lo alejara de su meta. En ese momento sus ojos volvieron a abrirse y sintió sus manos algo sudorosas. Sabía que había trabajado bien a la humana, tanto como para estar seguro de que ella le saltaría encima pero…

-Pero ¿Y si aun no está lista?... Imposible. Ya me ha dado pistas concretas de que está dispuesta a hacerlo, me desea y también tiene sentimientos terrícolas de amor hacia mí por lo que no debiera tener problemas…Sin embargo no puedo fiarme del todo, ya que podría tenerme preparada alguna jugarreta… - entrecerró sus ojos y sintió un nudo en su estomago - ¡Mierda! No puedo dejar de pensar en que seguramente tiene un plan para evadirme llegado el momento, por lo que debo anticiparme a cualquier jugada en mi contra… Sabe que soy incapaz de forzarme en ella y seguramente usará eso a su favor… ¡Demonios! No le permitiré burlarse mí. Soy el príncipe de mi raza y ninguna hembra, ni siquiera ella, me impedirá conseguir mi objetivo… - respiró hondo y se llevó una mano a su pecho, sintiendo su corazón agitado por la ansiedad, por lo que se calmó a si mismo diciéndose – No se lo permitiré… Ya verá… No podrá resistirse a mis tácticas de conquista… La trataré con indiferencia para luego ceder lo suficiente para que sea ella quién dé el primer paso… Sí, con eso bastará para tenerla suplicándome de rodillas que la posea - soltó un largo suspiro que lo dejó contrariado, pero prefirió no seguir dándole vueltas al asunto y cerró sus ojos, dispuesto a descansar un momento, pero su cerebro parecía no querer apagarse. Se dio cuenta entonces de que no era ansiedad lo que sentía sino que estaba realmente nervioso. Él debía ganar esta partida a como diera lugar, pero ni su estómago ni su pecho lo dejaban relajarse, sintiéndose casi como un cachorro en su primer celo.

En el pasado había sido sencillo lidiar con ello, puesto que cuando sentía esa clase de impulsos simplemente los transformaba en ansias de sangre, volviéndose un asesino casi suicida en las conquistas, pero ahora era distinto. Pronto podría poseer al fin a una hembra que le era totalmente deseable y a la cual se sentía atraído de una manera tan misteriosa que su cuerpo reaccionaba casi por su cuenta cuando estaba cerca de ella.

Apretó sus ojos con fuerza y se esforzó en conciliar el descanso, sin embargo todo parecía inútil. En su mente comenzaron a formarse distintos escenarios en los que podría conseguir su tan anhelada meta pero ninguno le parecía lo suficientemente convincente. Sin embargo las escenas comenzaron a hacer estragos en él por lo que por un momento pensó en calmar sus ansias auto complaciéndose.

-¡No! – se regañó a sí mismo, al darse cuenta de lo que estaba a punto de hacer – Sería patético retomar esas prácticas cuando estoy tan cerca de conseguir mi propósito… Además, soy un saiyajin de élite y no necesito de esa mierda para controlar mis instintos en este momento… Solo un par de horas más. Solo eso. – terminó intentando sonar indiferente.

Colocó sus manos tras su nuca y cerró sus ojos nuevamente.

Nunca le parecieron tan eternas un par de horas.

Dos horas más tarde, Bulma permanecía sentada en el sofá, leyendo una revista mientras esperaba a que sonara el timbre del horno. De repente bajó la revista sobre sus piernas semi cubiertas por una minifalda blanca y se quedó pensando"Hoy Vegeta ha estado muy sociable pero también insufrible… Supongo que es porque está de buen humor… ¿Quién lo diría? ¡Al fin es un súper saiyajin!… pero ¿Cómo lo consiguió? Se supone que algo debe gatillar la ira para conseguirlo y definitivamente se debe tener sentimientos de cariño por alguien siquiera… Ya, Bulma, deja de engañarte. Quizás había otra forma de conseguirlo… ¿Pero y si no es así? Si realmente su transformación fue posible gracias a los sentimientos que dice no tener por mí el señor "Argg, odio a todos"… Si tan solo fuera así, eso significaría que soy muy importante para él… Pero ese canalla jamás reconocerá que tiene sentimientos por mí… Pero ya verá. Me propuse conseguir que se enamoré de mí y no me detendré hasta que caiga rendido a mis pies o me dejo de llamar LA GRAN BULMA BRIEFS…"

El timbre del horno la sacó de sus pensamientos, por lo que se levantó con calma y preparó los platos, para enseguida dirigirse al comunicador para llamar al saiyajin.

-La cena está lista – le avisó, presionando el botón.

-Ya era hora…

-Al menos podrías darme las gracias por avisarte…

No hubo respuesta, por lo que Bulma rodó sus ojos y, apagando la comunicación, regresó a la mesa y tomó asiento a la espera del saiyajin. Se sintió algo decepcionada por la interacción pero supuso que a Vegeta se le había pasado la algarabía, así que simplemente suspiró mientras jugaba con su tenedor en el plato pensando en la manera de conseguir un poco más de información durante la cena acerca de la transformación de su novio en súper saiyajin.

No pasó ni un minuto e hizo su aparición en el comedor el príncipe, vestido tal como lo había visto más temprano con la diferencia de que ahora se veía menos amistoso.

Efectivamente, Vegeta no tenía muy buen semblante tanto por no haber descansado como también por los nervios que sentía que lo carcomían por dentro. Se sentía algo torpe, por lo que al ingresar ni siquiera la miró a los ojos, sin embargo al pasar junto a la mesa deslizó su vista de soslayo por el cuerpo de la joven apreciando que estaba con una blusa ancha rosa y una falda que apenas le cubría lo indispensable.

Bulma notó aquello sonriéndose disimuladamente y diciéndole a modo de regaño – Mis ojos están acá arriba, por si lo olvidaste…

Vegeta simplemente desvió la mirada al frente nuevamente y, frunciendo aun más para fingir tranquilidad, pasó de largo la mesa dirigiéndose a uno de los muebles del cual sacó una botella de vino mientras decía – No lo hacía. Solo verificaba si habías llevado algo de beber… pero obviamente lo olvidaste.

Ella abrió su boca para defenderse de la acusación pero vio la botella y exclamó - ¡Es verdad! Debemos celebrar que eres un súper saiyajin.

Vegeta regresó junto a ella, abriendo enseguida la botella con algo de apuro y sirvió, primero a Bulma y luego a él.

Ella le sonrió al recibir su copa y esperó a que él tomara asiento a su lado para brindar - ¡Por las metas cumplidas! – exclamó cerrándole un ojo, y Vegeta aceptó de buena gana el motivo del brindis alzando su copa también, para enseguida beber todo el contenido siendo imitado por Bulma, aunque ella solo bebió un sorbo mientras miraba de reojo al saiyajin, pensando en el momento correcto de iniciar su interrogatorio sobre su transformación.

Comenzaron a cenar y Vegeta no dejaba de tragar, más que nada porque hacía mucho que no cenaba algo medianamente decente. Ella al notar tal entusiasmo se sonrió, satisfecha de su elección de menú para la ocasión y le comentó -¡Me alegra ver que te gustó! Porque se me ocurrió agregarle algunas especias que me gustan para darle un toque diferente...

El saiyajin prefirió tragarse su comentario gruñendo - Hmn…"Espero que no sean venenosas… pero no está tan mal, aunque ni cerca del sazón de la loca".

Bulma comió un poco y prosiguió con su charla – Vegeta, ya que estamos celebrando que al fin conseguiste transformarte en un súper saiyajin en serio me intriga saber que se siente...

Él dejó de tragar para preguntar -¿Qué cosa?

-Transformarse, obviamente.

La miró un segundo y volvió a mirar su plato al afirmar sin emoción alguna - Se siente bien – para volver a comer enseguida.

Bulma alzó una de sus cejas con incredulidad -¿Solo eso me dirás?

-No hay mucho más que decir – respondió, sin levantar la vista de su comida. Bulma se lo quedó viendo con frustración, comprendiendo que le sería más difícil de lo que esperaba sacarle información. Así fue que optó por cambiar de táctica, por lo que cambiando su voz a una más melosa, le preguntó – Oye, Vegeta…y que tal si solo me cuentas ¿Cómo fue que lo conseguiste?

Él no la miró, simplemente tragó lo que tenía en la boca para responder - La ira – fue todo lo que dijo y volvió a comer. La respuesta de él no le aclaró nada, por lo que ella insistió - ¿La ira? ¿Solamente eso? ¿Ira contra qué?

Vegeta la miró a los ojos y le ordenó - Deja de interrogarme… Si no quieres comer en silencio enciende ese maldito aparato que a tu padre tanto le cuesta decidir donde instalar…

Ella se sorprendió un segundo pero enseguida se sonrió, ya que esperaba que el saiyajin no notara que su padre había instalado el dichoso aparato de música, pero ahora que lo sabía era mucho mejor, ya que así no tendría que ocultarlo de él cuando estuviese trabajando en sus proyectos. Así que se giró, aceptando la sugerencia, y extendiendo una de sus manos presionó un panel del muro tras ella. Una pequeña compuerta cedió y bajó, apareciendo un pequeño equipo de música.

-No creí que lo notarías – dijo volviendo a verlo, después de encenderlo.

-¿Cómo no notarlo? Si no pude dormir por culpa de esa estúpida cosa… - mintió él.

Bulma rio y Vegeta frunció, volviendo a tragar.

Pasaron unos minutos y ella terminó de comer. Se reclinó en el sofá cruzando sus piernas y sujetó la copa con ambas manos, fijando su vista en el saiyajin, lo que fue notado por él, que comprendió de inmediato que ella no cejaría hasta saber más sobre su transformación.

- ¿Qué quieres ahora? – gruñó él.

-Vamos, Vegeta… no seas malo. Dime cómo fue que lo conseguiste…

Él respiró hondo y le dijo – No lo comprenderías, humana. Así que deja de interrogarme.

-Por favor…

-Olvídalo.

-Vegeta…

-No – dijo el saiyajin, casi saliéndose de sus casillas.

Bulma hizo un mohín con sus labios pero enseguida se sonrió y le dijo, coqueta - Si me lo dices, podría hacer algo por ti… ¿Qué quieres a cambio de decírmelo?

– Solo deseo que me dejes comer en paz ¡Maldita sea! – gritó, ya enojado por la insistencia de ella.

-¡Trato hecho! – exclamó Bulma, cerrándole un ojo al tiempo que él comprendía que había caído como un infante en una trampa.

La científica bebió mientras esperaba pacientemente a qué Vegeta finalizara su cena. Una vez vio que el saiyajin dejó los cubiertos sobre la mesa, le insistió - ¿Ahora me lo dirás?

El príncipe dio un suspiro de cansancio y bebió un poco de vino antes de comenzar a hablar, reclinándose hacia atrás en el asiento – Sé que crees que puedes entender cómo funciona la biología saiyajin, pero te diré que esto va más allá de ello, Bulma…Esto se trata del poder latente de nuestra raza. Un poder que no tiene límites… - cerró sus ojos para concentrarse en lo que le diría a continuación y así evitar decirle la verdad, prosiguiendo – Si tanto quieres saber cómo ocurrió te lo diré pero con la condición de que no lo divulgues…- ella asintió entusiasta y el príncipe hizo una pausa dramática antes de comenzar su relato – Ocurrió un día en que estaba lo suficientemente frustrado por no poder alcanzar mi transformación. Tanto, que me debatía entre continuar o desistir de mis esfuerzos. Fue entonces que simplemente sucedió, y aunque solo fue un destello, fue suficiente para comprender al fin cuál era el gatillante de mi propia transformación… Debía sentir ira, pero no cualquier ira… debía ser ira producto de la frustración… - se quedó en silencio un instante, decidiendo no hablar más de ello para no delatarse, por lo que agregó volviendo a mirarla a los ojos - Por eso planeé este viaje. No quería que los idiotas que tienes por amigos se percataran de mis avances… Así que como comprenderás, siempre hubo otra manera de conseguirlo sin tener que recurrir a inútiles sentimientos y las otras estupideces que mencionaste… - terminó cruzándose de brazos de manera engreída.

-Sí, eso parece… - le respondió Bulma algo turbada, quedándose pensativa un instante, mientras sacaba sus propias conclusiones de lo dicho por Vegeta. Se sentía algo desilusionada, ya que esperaba que el saiyajin hubiese conseguido su transformación gracias a los supuestos sentimientos que ella creía que tenía hacia su persona, pero todo indicaba que cada saiyajin conseguía de modo particular su transformación"Si tan solo pudiera saber cómo aquel chico del futuro consiguió la suya podría tener más datos… Aun así es increíble que Vegeta lo haya conseguido por su cuenta, aun con la información errónea que le di… Aunque esperaba en serio que su transformación hubiese sido provocada por los sentimientos que quiero creer que tiene por mí, pero supongo que debo resignarme a que solo le atraigo físicamente por ahora… Sin embargo debo reconocer que realmente es un hombre con mucho carácter…"Así que, conforme con sus conclusiones, dio un suspiró de satisfacción para enseguida alzar su copa y decirle con una sonrisa - Te felicito, Vegeta. Para serte sincera jamás pensé que lo conseguirías. Pero estaba equivocada, y que lo hallas logrado por tu propia cuenta me confirma que eres un hombre que jamás se da por vencido y que persigue sus metas a pesar de lo que digan los demás… Eso es algo muy loable, ya que muchos en tu lugar se hubiesen dado por vencidos ante el primer obstáculo…

El saiyajin se sonrojó levemente por el cumplido, pero enseguida la acompañó en su nuevo brindis, pensando en que había ganado bastante terreno con la humana con solo demostrarle que él era capaz de lo que se propusiese. Comprendió también, en ese momento, el misterio del porqué ella se había sentido atraída por él. Y aunque supuso en un principio que solo había sido por su fuerza y apariencia o solo porque se sentía sola, ahora entendía que era su determinación lo que la había hecho preferirlo por sobre la sabandija, sin contar que tal parecía que a ella también le atraía su inteligencia, así como se lo había hecho notar el día que lo invitó a su hogar cuando regresaron de Namekusei, o como cuando le compartía información de sus proyectos. Aquellos pensamientos lo hicieron sonreírse disimuladamente un momento pero al siguiente se levantó sin decir nada, trayendo consigo otra botella, no porque quisiera emborrachar a la humana sino más bien porque a pesar de sentirse en ventaja aun estaba ansioso y eso para él era una debilidad que debía eliminar o al menos disminuir.

Sirvió nuevamente ambas copas y comenzó a beber, recostado en su sitio con un brazo sobre el respaldo y la vista puesta en un punto cualquiera, fingiendo estar desinteresado en lo que ocurría, pero solo pensaba en cómo iniciar un acercamiento que culminase en un encuentro íntimo con la muchacha y no en desastre.

Bulma fue quien rompió el silencio – Oye, Vegeta, ¿En tu planeta había una reina?

Vegeta casi se ahoga por lo repentino de la pregunta, ya que estaba sumido en sus propios pensamientos. Sin embargo respondió, mientras levantaba una de sus cejas y la miraba a los ojos en tono de broma – No formalmente pero ¿Acaso quieres serlo? Porque te advierto que siendo mi compañera solo podrás aspirar a ser princesa…

-Ja, ja, ja… ¡No! ¿Cómo crees eso?… En la Tierra ya soy más importante que cualquier reina, princesa o emperatriz… - bebió de su copa y prosiguió - La verdad es que me intriga saber cómo elegían a las madres de los herederos en tu planeta… Con eso de que no tienen sentimientos de amor por nada más que por las peleas… - lo miró insidiosa y agregó - O acaso ¿Vas a negarme queamaspelear?

Vegeta entrecerró su mirada comprendiendo que ella ya estaba algo ebria, cosa que le hizo gracia pero lo que no le hizo gracia es que tratara de empujarlo al territorio de los sentimientos, por lo que le respondió seco - Los saiyajin noamamos… Nuestra inclinación hacia las batallas es porque somos una raza adaptada evolutivamente para luchar. Está en nuestra sangre.

-Pero entonces ¿Cómo fue que te concibieron?

-¿En serio necesitas que te explique cómo se hacen los bebés? Ja, ja, ja… - rio él ante la pregunta, sintiéndose al fin algo más relajado.

Bulma lo miró molesta - ¿Me vas a decir cómo elegían a quien sería la madre de los príncipes o no?

Él dejó de reír pero mantuvo su sonrisa burlona, ya que le divertía que ella intentara sacarle información y que fuera tan altanera al hacerlo, así que le respondió sin más rodeos, aunque su respuesta fue más como para sí mismo - ¿Cómo quieres que sepa aquello? Supongo que como debíamos asegurar una descendencia poderosa al trono también se elegía a la hembra más apta para concebir a los herederos… - a continuación se quedó en silencio recordando las historias que les contaba Nappa al respecto, las cuales siempre variaban en algo.

- ¿No me dirás nada más? Porque recuerdo que habías comentado algo sobre ello… – le preguntó ella, aun intrigada.

Vegeta resopló y agregó – Supongo que lo dije para fastidiarte, pero no es algo de lo que tenga certeza… Lo que sé es que en Vegetasei, llegado el momento en que el monarca estuviese en edad de engendrar, se hacia una competencia entre las hembras designadas… - se reclinó sobre la mesa y agregó, dejando la copa en ella – pero desconozco las reglas que utilizaban para ello… Era un cachorro cuando desapareció mi planeta y todo lo que sé sobre las costumbres de apareamiento de mi raza fue por lo que me contaba Nappa y el imbécil era muy bueno inventando historias…

-Entonces ¿No sabes nada sobre cómo se conocieron tus padres?

-¿Y por qué debería saber eso?

- No lo sé… Por curiosidad, quizás…

-Eres demasiado curiosa… - comentó, algo molesto. Él solo quería tener sexo y ella seguía dilatándolo con su conversación sin sentido - ¿Qué ganas con ello?

- Solo me interesa saber más de tu vida, Vegeta - respondió con seguridad fingida, ya que en el fondo se sentía bastante nerviosa por lo que estaba tratando de dilatar lo más posible la conversación, segura de que el saiyajin la presionaría para que al fin consumaran su relación después de la cena.

-Ya sabes lo necesario - le dijo Vegeta con su tono autoritario.

-No. Solo sé algunas cosas de ti… Como por ejemplo, podrías contarme sobre tu educación… Porque debes admitirlo, no eres como los otros saiyajin que visitaron la Tierra…

-¿A qué te refieres?

-Bueno, siempre me ha llamado la atención la elegancia con la que comes a pesar de tragar como si no hubiese un mañana… Y para serte sincera no te vez tan temible.

-¿Qué no te parezco temible? – preguntó, algo descolocado.

Bulma sonrió y bebió un sorbo antes de responderle –La verdad es que no, quizás alguien de mal carácter pero no te ves tan temible como los otros saiyajin que vinieron. De hecho cuando te vi en la televisión te veías bastante comedido y en Namekusei te temía más porque conocía tu fuerza que por tu comportamiento… Bueno, hasta que te vi asesinar frente a mí a ese sujeto verde… Fue espantoso… al igual que cuando golpeaste a Gohan…

Vegeta se sonrió un momento pero enseguida retomó su seriedad – Hmn, ese chiquillo es un desperdicio de potencial así que no te sientas mal por la golpiza que le di, además se lo merecía por insolente… En cuanto a Zarbón…

-Es verdad. ¡Zarbón!… ya había olvidado que me habías dicho su nombre – comentó ella, ante el recuerdo del nombre aquel.

El príncipe continuó –A decir verdad la muerte de ese bastardo fue demasiado misericordiosa… Debí hacerlo sufrir un poco más por todas las veces que me humilló en el pasado… De no ser porque el maldito tiempo me jugaba en contra lo habría hecho pagar caro por cada una de sus afrentas… – terminó apretando un poco el puño de la mano que descansaba ahora sobre su muslo.

Bulma sintió un leve adormecimiento en su cuerpo de solo imaginar lo que hubiese hecho el saiyajin si hubiese tenido más tiempo para jugar con Zarbón antes de asesinarlo. Decidió no seguir indagando en eso y volver a lo que le interesaba, por lo que insistió - ¿No me dirás nada sobre tu educación?

El príncipe respiró hondo debido a que no tenía deseos de responder, pero pensó que era un sacrificio que debía hacer con tal de que ella terminara cediendo a sus propósitos, por lo que comenzó a relatar sobre lo que recordaba - Mi formación sobre el planeta y sus costumbres estaba a cargo directamente de un tutor, aunque a veces mi padre también participaba, pero era mi tutor quien debía encargarse de que yo aprendiera las costumbres de mi pueblo, además de procurar por mi entrenamiento como guerrero e instruirme sobre política, diplomacia, estrategia militar, administración del reino, ciencias y tecnologías… Te confesaré que siempre lograba evadirme de su presencia cuando las cosas no eran de mi interés… Pero eso fue hasta que falleció…

Ella se enderezó y dijo – ¡Vaya! Tenías bastante que aprender.

-Como futuro rey, era la norma. Luego de que falleciera mi tutor fue sustituido por Nappa… - respondió, omitiendo que él mismo había puesto fin a la vida del anciano y que Nappa después se convirtió en su guardaespaldas mientras crecía en el ejército de Freezer.

- Que interesante - comentó ella, con una sonrisa mientras medio bromeaba - Aunque jamás podría imaginar a ese enorme sujeto enseñándote a comer con la boca cerrada…

-Nappa era un Bruto a pesar de ser un élite... – la científica rio ante el comentario y enseguida le preguntó –Oye, Vegeta, tú conoces a mis padres pero no sé nada sobre los tuyos… ¿Cómo eran ellos?

El príncipe se la quedó mirando perplejo"¿Mis padres? Recuerdo a mi padre perfectamente pero ¿y a mi madre?... Hmn, seguramente era alguna élite…¿Qué recuerdo de ella? ¿Cómo era su rostro?"

-Vegeta… ¿No me vas a responder?- insistió ella, con suavidad.

Su voz lo sacó un poco de sus pensamientos, por lo que abrió un poco sus ojos y volvió a mirar a la muchacha, respondiéndole – Realmente yo… no lo sé… - contestó solo por responder algo y luego bajó su vista a la mesa. Lo único que recordaba de su madre es que había muerto tras dar a luz a su hermano, durante el gobierno de Freezer.

Bulma se dio cuenta del cambio de ánimo en el saiyajin, así que por lo mismo comentó relajada - ¡Uff!… Debo decir que tus padres hicieron un excelente trabajo considerando que son una raza de guerreros… Ahora que recuerdo, yo tuve muchos tutores, pero del que más aprendí fue de mi propio padre. Recuerdo que pasaba horas con él en el laboratorio y cuando dejé la escuela comencé a pasar aún más tiempo con…

Vegeta dejó de oírla. Se había quedado distraído en sus recuerdos, con la vista perdida sobre la mesa, olvidando todo, inclusive su plan de fornicar a la humana"¿Mi madre? ¿Cómo era ella? No puedo conseguir recordar su rostro… ¿Y mi hermano? No a él si lo recuerdo de cuando mi padre dijo en la sala de incubadoras que era una vergüenza y que no quería volver a saber de él… Pero mi madre ¿Cómo se llamaba?… Recuerdo la ceremonia que se realizó en el reino cuando falleció y a mi padre dando un discurso sin sentido y con la mirada perdida hasta que habló del valor de la libertad, de cómo los saiyajin debían defender el orgullo de su sangre guerrera y su legado con la vida… Y fue ovacionado… ¡Qué mierda de discurso es ese para un servicio fúnebre! Si hace dos generaciones que éramos súbditos de Cold, y desde que nací fue el bastardo de Freezer quien nos gobernó a su antojo, pasándose por el culo nuestras leyes..."

Vegeta apretó sus puños con fuerza, necesitando olvidar, pero los recuerdos ahora habían llegado aún con más fuerza a su mente, por lo que se llevó ambas manos a su cabeza, cerrando sus ojos. Necesitaba desechar aquello y ocultarlo en las profundidades de su subconsciente como siempre hacía pero, lamentablemente para él, las imágenes continuaban pasando frente a sus ojos, casi como si estuviera allí. Definitivamente era algún efecto secundario de haber aceptado que tenía sentimientos de afecto hacia la humana o tal vez de haberse convertido en súper saiyajin. Se maldijo por eso, ya que un sentimiento de tristeza se posó en su pecho. Se vio sentado en el regazo de una mujer de cabello oscuro. Enseguida la vio interviniendo ante su primer tutor cuando aprendía a usar correctamente su ki y la voz de su padre diciendo que lo estaba volviendo débil… Enseguida se vio en el cuarto donde quedó sangrando luego de su primer enfrentamiento con los saibaiman, para después verse en la ceremonia fúnebre, recordando que jamás hubo un cuerpo a quien despedir "Maldición, no murió en el parto… ese lagarto afeminado la hizo eliminar…"

Flash Back

Vegeta se había logrado escapar de su tutor y se escabullía por los pasillos de palacio. Buscaba a su madre, que en ese entonces estaba por dar a luz a su hermano.

Debía cruzar el salón del trono para poder ingresar al pasillo donde estaban las habitaciones de la realeza. Pero al llegar a la enorme puerta, oyó voces que provenían de éste y se contuvo de ingresar. Tenía terminantemente prohibido entrar allí cuando su padre atendía algún asunto, por lo que se quedó tras la puerta, que estaba entreabierta, permitiéndole oír y observar un poco de quién se trataba.

Vio a un sujeto de aspecto bastante extraño, acompañado por dos aún más raros. Eran Freezer, Zarbón y Dodoria.

-Esa mujer será tu ruina, Rey Vegeta… - le decía Freezer con condescendencia - Y siendo sincero contigo, no me cae en gracia que haya dos herederos al trono de Vegetasei.

Su padre apretó los puños un momento, sin embargo, agacho su cabeza al decir - Señor Freezer, no era mi intención incomodarlo.

El aludido, se giró, dándole la espalda - Pero lo hiciste y esto se ha transformado en un problema para mis propósitos… ¿Dos herederos? ¿En qué demonios pensabas? … Te recuerdo que en nuestro acuerdo se especifica claramente que solo puede haber un rey por cuadrante.

-Vuelvo a disculparme, mi lord – respondió Vegeta III, sin atreverse a mirar a los ojos al emperador.

Freezer volvió a mirar al Rey - A veces pienso en ustedes como una plaga. ¡Se reproducen como animales!... Creo que es momento de hacer algo al respecto…

El Rey vio claramente hacia donde iba la petición, por lo que prefirió dar él mismo la solución al problema. Con aplomo levantó la vista y se apresuró en decir -Señor, si me permite, esto solo fue un accidente que no se volverá a repetir… Es más, cuando nazca mi segundo hijo y según su nivel de pelea, desterraré al más débil.

- ¿Me lo prometes?

-Por supuesto, mi señor – respondió el Rey, haciendo ahora una reverencia, con su mano sobre el pecho. Freezer lo miró con desconfianza un momento pero al siguiente sonrió - Entonces no se hable más del asunto. Haz un decreto o lo que tengas que hacer, pero solo debe haber un príncipe al trono de Vegetasei…Oh, y otra cosa… Para que no ocurran mas "accidentes" deberás encargarte de tu compañera o de lo contrario me veré en la obligación de darte una mano…

-Como usted diga… Muchas gracias por su comprensión, lord Freezer.

Vegeta, sintió que su estómago se apretaba. Si su hermano era más fuerte, él sería enviado a quién sabe qué lugar olvidado del imperio, además, ya era totalmente consciente del término "encargar".

No alcanzó casi a terminar de sentir pánico, cuando tuvo que retroceder y apegarse al muro, pues las visitas se retiraban.

Se mantuvo estoico en su sitio, sin demostrar ninguna emoción en su rostro pero su pecho subía y bajaba delatando su agitación. En ese momento sus ojos se encontraron con los del lagarto y este le envió de vuelta una sonrisa malévola. Luego su vista se fijó en Zarbón que lo observó con despreció.

- ¡Oh! ¿No es adorable?... Eres el príncipe Vegeta ¿No es así, pequeñín? – dijo Freezer, inclinándose un poco hacia él con una sonrisa en sus labios, la que más que confortarlo le dio pavor.

-Sí, señor, lo soy. Soy Vegeta IV – respondió él, sacando pecho tratando de parecer lo más confiado posible.

Los otros sujetos lo miraron con burla.

- ¿Te gustaría ser el más fuerte del Universo?- le preguntó el emperador.

-Sí, señor.

Freezer se sonrió complacido al ver que Vegeta parecía bastante obediente y se irguió nuevamente para decirle -Entonces nos veremos muy pronto, joven príncipe… y dale mis saludos a tu madre.

-Adiós, señor. Así haré.

Los sujetos se fueron, pero el príncipe alcanzó a oír parte de la conversación.

- ¿Qué planea hacer, mi lord? - preguntó el hombre obeso.

-Nada por ahora… Pero presiento que me haré de una nueva mascota… ¡un monito!

Los otros dos rieron por la ocurrencia de Freezer, mientras Vegeta corría preocupado por los pasillos hacia la alcoba de su madre.

Fin Flash Back

-¡Vegeta! ¿Qué te pasa? ¡Reacciona! – gritó Bulma, sacudiéndolo por uno de sus brazos y trayéndolo de vuelta a la realidad.

Él levantó su cabeza y la miró confundido un segundo, como si no la conociera para después tomarla por el cuello y obligarla contra el respaldo del sofá. Bulma abrió muy grande sus ojos y le dijo, con un hilo de voz – Ve-Vegeta… soy yo…Bulma…mírame…

El príncipe recobró sus sentidos, frunciendo levemente al tiempo que la soltaba y se apartaba de ella. Había estado a punto de asesinarla y todo por un maldito recuerdo. Llevó sus manos a sus sienes y las masajeó levemente mientras le decía – No era mi intención atacarte…

Bulma se sobó un poco el cuello y le dijo - ¡¿Qué mierda fue lo que te pasó?! Por poco y me matas…

Él bajo la vista a la mesa y respondió, calmado – No es nada… No he dormido bien desde que abandonamos la Tierra… – Enseguida alzó sus ojos y le sostuvo la mirada, asegurándole que estaba todo bien mientras pensaba"¡Mierda! Por poco y lo estropeo todo... No vale la pena pensar en ellos.¿Qué mierda me importa lo que le haya pasado a mi madre o a mi hermano? No eran más que basura… Solo el más fuerte sobrevive. Y si ellos no lo eran, no es mi problema… No puedo sentir más que desprecio por ellos…"Intentó engañarse a sí mismo, sabiendo que en el fondo, muy en el fondo, le hubiese gustado saber que hubiera sido de su vida si su familia hubiera permanecido unida… pero, por sobre todo, viva.

Bulma lo miró aun con preocupación y le dijo – Creo que deberías ir a recostarte… Te haría bien descansar...

-¡Te dije que estoy bien! – se exaltó él.

-Oye, ¡No tienes por qué gritarme! Yo solo estaba preocupada porque parecía que te habías ido a algún lugar lejano y no reaccionabas - le respondió molesta ella.

Vegeta se dio cuenta de su error involuntario y le dijo, más calmado – Te he dicho que no tienes que preocuparte por lo que me ocurra…

Ella se lo quedó viendo y le dijo, intentando bajarle la intensidad a la situación– En serio me asustaste, Vegeta ¿Se puede saber que fue lo que te que ocurrió?

-Son cosas de saiyajin… No lo entenderías, terrícola…

-Entonces ¿No me dirás nada?

-No – respondió escuetamente, bajando su vista a la mesa para enseguida tomar la botella y comenzar a beber el contenido directamente.

-¡Oye! – le reclamó Bulma, pero enseguida lo miró comprensiva. Supuso que el saiyajin había recordado algo realmente doloroso de su pasado y se sintió identificada con él. Ella también deseaba olvidar parte de su pasado, por lo que esperó a que él dejara de beber y llamó su atención– Vegeta…

Él la miró intrigado, con la botella aun en su mano, al notar que la muchacha no decía nada más. Fue entonces que la científica se aproximó él y abrazándolo por el cuello depositó un beso en sus labios, dejándolo estático en su posición.

Fue un beso breve pero Vegeta pudo sentir una sensación muy cálida que se propagaba por su pecho, sin embargo no necesitaba sentir eso ahora. Lo que necesitaba era poder poseer a la humana por lo que, con su mano libre, la sujetó por la nuca y profundizó la unión de sus bocas, cosa que ella aceptó brevemente para después apartarse y decirle - Quiero que me ayudes a olvidar…

El saiyajin la miró con perplejidad, pero enseguida respondió – Si esa es tu manera de pedirme que te folle, humana, pues no me dejas otra opción…

Bulma lo miró a los ojos y le dijo, muy seria – ¡No lo digas de esa manera! Esto es algo importante para mí y quiero creer que también lo es para ti… - enseguida suavizó su voz para agregar - Supongo que es algo que ambos queremos en este momento…

-Supones bien… Pero te advierto que una vez que aceptes no habrá marcha atrás, mujer.

-Lo prometo, Vegeta… - asintió Bulma, agregando con serenidad - Pero solo quiero pedirte una cosa y es que por favor seas gentil conmigo…

-Los saiyajin no somos gentiles… Solo tomamos lo que necesitamos y lo sabes- terminó sonriendo ladino.

Bulma volvió a mirarlo a los ojos, dudando un momento, pero enseguida volvió a abrazarlo y le dijo – Tómame, Vegeta. Llévate mi dolor y te prometo que hare lo mismo por tí…

Los ojos del saiyajin se abrieron en sorpresa. Ella nuevamente le estaba ofreciendo algo a cambio, pero esta vez era algo que anhelaba con ansias"Acaso ¿Ella tiene el poder de hacer eso? Imposible… Son solo palabras sentimentales que dicen los terrícolas…"Ella estaba logrando confundido pero él no se dejaría enredar en sentimentalismos por lo que decidió que lo mejor sería distender el momento diciéndole – Al fin sabrás porque dije que no era como los patéticos hombres de tu planeta, mujer.

-Aparte de engreído, embustero – le respondió Bulma con malicia, pero no alcanzó a darse cuenta cuando sorpresivamente estaba pegada a uno de los muros, con las muñecas firmemente sostenidas sobre su cabeza mientras el saiyajin la observaba con lascivia poco disimulada - ¿Acaso crees que miento? – le susurró él, ampliando su sonrisa de satisfacción.

Bulma sintió entonces el miembro endurecido del saiyajin contra su vientre, lo que le provocó un ligero estremecimiento que intentó disimular incitándolo aun más - ¿Crees que esto es nuevo para mí?

Vegeta frunció y respondió- No te conviene retarme, mujer… No sabes con que fuerzas estás jugando…

- Eres tú el que no sabe con qué está jugando, Vegeta… ¿Por qué no aceptas de una vez que te vuelvo loco y que no puedes vivir sin mí, saiyajin hipócrita?

-Sabes muy bien que los únicos sentimientos que poseo son la ira y el orgullo de mi raza.

-Niégalo todo lo que quieras como siempre haces, pero sé que ahora posees otra clase de sentimientos… De lo contrario no hubieras podido alcanzar tu transformación…

Él se presionó aún más contra ella y acercándose a su oído le susurró – Te equivocas, Bulma. Mi transformación no se la debo a nada ni a nadie… Era mi destino convertirme tarde o temprano en un súper saiyajin – agregó, para enseguida besarla en el cuello sin soltarla, consiguiendo que ella cerrara sus ojos y comenzara a emitir leves gemidos de placer. Vegeta, al oírla, sintió un espasmo de placer en su espalda y reclamó entonces su boca, comenzando a besarla mientras anticipaba en su mente lo que conseguiría al fin. A medida que el beso subía en intensidad fue soltando las muñecas de la joven, necesitando tener sus manos libres para poder recorrer su cuerpo a voluntad. Así fue como cada cual comenzó a acariciar el cuerpo del otro, buscando sus puntos débiles, mientras la temperatura de la habitación aumentaba gradualmente.

Vegeta acariciaba los pechos de la joven por sobre su blusa, sosteniéndola con su cadera contra el muro, como si ella fuera a huir de no hacerlo. Podía sentir como si su cuerpo estuviera a punto de estallar, era una especie de euforia, similar a lanzar y mantener un enorme ataque de energía.

Bulma, por su parte, no dejaba de acariciar los brazos y hombros del saiyajin, queriendo sentir más de él, hasta que finalmente descendió por su espalda, sintiendo los músculos del saiyajin tensarse bajo su tacto hasta alcanzar finalmente sus caderas, donde presionó sus dedos obligándolo a presionarse aun más contra su cuerpo. Fue entonces que él comprendió que ella estaba totalmente dispuesta, así que se apartó un poco para comenzar a desvestirla. Tomó la blusa desde la base y la retiró, mientras Bulma levantaba sus brazos para facilitarle las cosas. Apenas la vio liberada de su ropa, retiró su propia ropa por completo, dejándola en el suelo bajo él y luego volvió sobre los labios de la chica, sintiendo sus montes pegados a su piel, provocándole una sensación más que placentera mientras agradecía que ella no se hubiese puesto brasier. Deseaba perderse en el cuerpo de la joven y olvidar. Olvidar que era un guerrero despiadado, olvidar su pasado, olvidarlo todo. Necesitaba sentirse uno con aquel ser que le demostraba que el Universo no era un lugar tan inhóspito y despiadado. Que le demostrara que había más de lo que él nunca imaginó encontrar en el espacio y que para ello solo debía volverse uno con una criatura de un pequeño planeta, un planeta menospreciado por gobernantes y dioses, pero cuya belleza y riqueza eran inconmensurables.

Continuaron besándose y acariciándose mientras una de las manos de Vegeta buscó la intimidad de ella, introduciéndose bajo su falda hasta llegar a sus bragas. Sonrió contra los labios de ella al llegar a su destino y descubrir que la prenda ya estaba húmeda por la excitación de la humana. Entonces comenzó a mover sus dedos por sobre la tela de la forma en que ella le había enseñado, arrancándole algunos gemidos más altos a su compañera, descendiendo enseguida a atender con su boca uno de sus montes mientras lo sujetaba con su mano libre. Necesitaba sentir más de ella, así que movió a un lado la ropa interior, y aprovechándose de la excitación de su compañera introdujo uno de sus dedos, sintiendo su calidez en mayor intensidad. Bulma gritó y el príncipe de inmediato la estrechó contra su pecho para besarla, mientras comenzaba a estimularla desde su interior, atreviéndose ahora a introducir otro de sus dedos dentro de ella al tiempo que rozaba con su pulgar su centro.

Bulma no dejaba de gemir, mientras se sujetaba prácticamente del hombre para no caer rendida al suelo, ya que sentía que sus piernas se doblaban como gelatina bajo las caricias del guerrero, y fue peor cuando alcanzó su orgasmo.

El saiyajin la dejó disfrutar mientras observaba extasiado su expresión, hasta que ella quedó laxa contra él. Sin embargo ahora era su turno de de obtener lo que quería, por lo que la miró a los ojos mientras probaba el sabor de ella directamente de su mano. Ella se sonrojó, pero este acto solo la excitó más, si esto era posible por lo que lo besó sintiendo su propio sabor de los labios del guerrero, el cual de inmediato la tomó por las caderas, alzándola y obligándola a rodearlo con sus piernas. Su masculinidad rozó la intimidad de Bulma, pero ella lo detuvo - No…- susurró en su oído.

Vegeta se tensó un momento."¿Pero qué mierda le pasa ahora?... No puede dejarme así"

Ella notó su confusión y le aclaró - No quiero hacerlo de pie… No nuestra primera vez…

Vegeta respiró hondo, comprendiendo de inmediato que el trato era ayudarse a olvidar mutuamente, así que sin soltarla la llevó hasta el sofá donde la recostó, volviendo a besarla, recordando que debía ir con calma si quería conseguir plenamente su objetivo, por lo que detuvo su ímpetu y comenzó a besarla más lentamente, disfrutando el momento. Ella respondió a sus besos, mientras enredaba sus dedos en el cabello del saiyajin. Vegeta procedió entonces a besar su cuello, siguiendo luego un camino por entre sus pechos y bajando hasta su intimidad, retirando la falda y las bragas de la peli turquesa para poder besarla en su centro sin estorbos. Una vez abajo, hundió su boca entre sus piernas extasiándose por el sabor de su compañera hasta que supuso que ella alcanzaría su segundo orgasmo, por lo que abandonó su labor y subió por el mismo camino por donde había bajado, posicionando ahora su miembro en su entrada, pero en vez de volver a sus labios, la miró a los ojos y esperó.

Bulma comprendió de inmediato que le estaba solicitando su consentimiento para penetrarla, por lo que con algo de indecisión elevó un poco sus caderas y cerró sus ojos porque, aunque estaba muy excitada, en el fondo tenía algo de temor.

Vegeta aprovechó la posición y comenzó a introducirse dentro de ella muy lentamente, mientras la observaba con atención hasta que la sintió tensarse. En ese instante el guerrero decidió entrar de una vez para evitar que ella se arrepintiera a última hora, sintiendo como ella lo contenía por completo envolviendo de manera perfecta su carne.

La joven gimió y se aferró a sus fuertes brazos, sintiendo como era llenada por el saiyajin. Él entonces se recostó sobre ella y la abrazó por debajo de los hombros, para enseguida besarla profundamente mientras comenzaba con un ritmo lento que luego fue subiendo en intensidad. Sentía lo estrecha que estaba ella alrededor de él y eso lo enloquecía, por lo que comenzó a acelerar aun más la velocidad de sus embestidas, aunque con fuerza medida para no matarla en el proceso.

El placer que sentía Bulma no tenía comparación. Cuántas veces se había imaginado como sería hacerlo con alguien que la amara. Sin embargo, ahora estaba con Vegeta, ese saiyajin que llegó a su vida de una manera violenta y que ahora se mostraba ante ella naturalmente, simplemente como nada más que un hombre que lograba robarle el aliento y conducirla hacía un paraíso que creía perdido para ella. En este momento no le importaba que le dijera si la amaba o no, lo único importante era la extraordinaria forma en que la poseía. Podía sentir los latidos agitados de su corazón y también lo gentil que estaba siendo con ella, sabiendo que en cualquier momento podría matarla sin quererlo siquiera.

Vegeta no sentía menos. Jamás imaginó lo que se sentiría hacerlo con una hembra que realmente se estuviera entregando en cuerpo y alma a él, y ahora mismo lo estaba experimentando y aun así le parecía casi irreal, como si estuviese probando algo que solo le estuviese permitido a los dioses.

Bulma continuaba sujeta a su espalda, sintiendo que con cada embestida del saiyajin podría desmayarse. De un momento a otro sintió llegar su orgasmo, apretando sus piernas sobre las caderas del saiyajin. Vegeta no pudo contenerse más e irguiéndose con ayuda de sus manos sobre la humana, dio uno cuantos embistes más para enseguida liberarse en su interior, emitiendo una serie de gruñidos guturales de placer.

Una vez culminado el acto, Bulma se sentía plena. Su pecho subía y bajaba producto de la actividad reciente. Sin embargo, Vegeta pareció recobrar casi al instante las fuerzas, pues comenzó a moverse dentro de ella nuevamente.

La miró a los ojos y le sonrió ladino, diciéndole – No creas que he terminado contigo – descendió nuevamente para poder besarla, para luego volver a apartarse con las manos a ambos lados de la cabeza de ella, prosiguiendo a embestirla nuevamente.

Así estuvieron, por no se sabe cuánto tiempo hasta que al fin los venció el cansancio. Vegeta abrazado a Bulma por la espalda de manera posesiva, dejándose vencer por un dulce cansancio y la sensación de victoria. Ella estaba en las mismas condiciones, así que le dijo -Deberíamos ir a alguna habitación a dormir – le comentó Bulma.

-No veo la necesidad de hacerlo… Tal vez luego de que descanses porque te advierto que solo estaba haciendo calentamiento.

- Engreído – le dijo ella y abrazó con fuerza el brazo del saiyajin que la sujetaba por la cintura.

- Descansa un poco, humana gritona - le ordenó, agregando después con malicia - En unos minutos te demostraré que no estoy bromeando… - enseguida frunció un momento recordando algo y le preguntó - Cuando regresamos de Namekusei me dijiste que yo debería haber permanecido muerto… ¿Te arrepientes de eso ahora?

Bulma se sonrió y le respondió - ¿Cómo iba a saber que terminaríamos juntos?

-Eso no responde mi pregunta – le insistió él.

-Ay. Está bien. Pero recuerda que en ese momento tú todavía eras nuestro enemigo…

-Solo responde si te arrepientes o no, maldita sea – le ordenó.

Bulma rodó sus ojos y pensó brevemente en que nunca podría acostumbrarse a los cambios de humor del saiyajin.

-Sí, Vegeta – le dijo finalmente, mirándolo por encima de su hombro - Me arrepiento de haberte deseado la muerte, así como me arrepiento de no haber tenido sexo antes contigo…

Él se sonrió con orgullo y le preguntó al oído, mientras su mano bajaba de su cintura a su vientre, provocándole un leve estremecimiento a su compañera - ¿Lista para continuar, humana?

...

Gokú volvió a su estado base, mientras observaba hacia el precipicio donde había desaparecido su retoño. Frunció el ceño un momento para luego relajarlo y descender en la cima del risco. Él sol comenzaba a ocultarse y una brisa fría se hacía sentir en las montañas.

-¡Vaya!… la tarde se me pasó muy rápido – dijo el guerrero de cabello alborotado, con la respiración un poco agitada, mientras se sentaba en el suelo.

-Ni que lo digas – respondió el namekuseijin, descendiendo a su lado.

El saiyajin volteó a ver a su compañero de pelea - ¿Sigues molesto?

-Mhgr… Regenerar una extremidad no es parte de mi entrenamiento…

El hombre se sonrió - Disculpa, Piccoro… -le dijo Gokú, con cara de arrepentimiento. Después, se puso serio, para agregar - Pero yo hablaba de haber ido a la casa de Bulma…

-No, ya no…- le respondió escuetamente el otro.

-¡Qué bien! Porque creí que por eso me habías atacado con tanta fuerza hoy… ¿Sabes? Yo tampoco estaba muy convencido de ir, pero creo que era necesario saber en qué estaban esos dos. Y aunque me sorprendió mucho saber que Bulma había viajado con Vegeta al espacio, jamás pensé que sus padres estuvieran enterados de lo de Trunks... Además, ellos fueron muy amables y no podía rechazar su invitación. Y recuerda que Milk dijo que era necesario ir…

El hombre de tez verde no respondió de inmediato. Avanzó unos pasos, hasta quedar junto a su interlocutor para preguntarle - Gokú… ¿No te preocupa que Vegeta se convierta en un súper saiyajin?… creo que eso es más importante en este momento…

El aludido frunció un momento para enseguida decir, como recordando - Estuvo cerca aquella vez…

El namekuseijin asintió, mientras se cruzaba de brazos, observando el risco a sus pies - Lo sé…pero ¿crees que lo haya conseguido finalmente?

-Sí… Él es capaz de eso y más ahora…- respondió el saiyajin con una mueca de orgullo.

Piccoro se quedó meditando un momento y luego agregó - ¿Qué harás si te supera?

Gokú simplemente se encogió de hombros para responder -Nada…

-¿?... - lo miró algo sorprendido, agregando después con algo de preocupación - Te vez muy confiado… Acaso ¿Tienes algún plan?

El saiyajin se sonrío, mientras se ponía de pie y miraba hacia donde supuestamente estaba su hijo - No… Pero no me preocuparía tanto. Después de todo ya está con Bulma, je, je, je…

El hombre de tez verde rodó sus ojos. Después volvió su vista al risco y gritó - ¡Gohan, terminamos por hoy! – volvió a mirar a Gokú y le comentó algo escéptico – Espero que estés en lo correcto, Gokú… Para mí Vegeta siempre será un imbécil ególatra con complejo de emperador y eso significa problemas para nosotros…

Ambos hombres voltearon al ver aparecer al pequeño todo magullado, por el borde del precipicio.

-Ay, no… Milk nuevamente nos va a regañar… - se quejó el saiyajin, poniendo cara de mártir.

-Habla por ti… - dijo Piccoro - Yo iré a ver a Kami Sama…"Prefiero ir a ver al viejo que enfrentarme a esa mujer…"pensó y emprendió rumbo al templo. Tenía unas dudas que aclarar y el dios de la Tierra hace tiempo que había solicitado su presencia de manera telepática.

Padre e hijo se quedaron viendo por donde se había ido el Namekuseijin hasta que Gokú miró a su retoño y revolviéndole el cabello, le dijo – Vamos a casa, hijo.

Gohan asintió y ambos emprendieron el vuelo de regreso.

Vegeta despertó y notó, de inmediato, que no podía moverse. Podía ver perfectamente la situación, aunque como la mayoría de las veces su habitación estaba casi en absoluta oscuridad, de no ser por la tenue luz auxiliar que estaba sobre la cabecera de la cama.

Aspiró hondo y sintió el olor de su compañera inundar sus fosas nasales, y era lógico, pues ella era la causante de su inmovilidad, utilizando uno de sus brazos como almohada. Se sonrió satisfecho al tiempo que nuevamente sentía deseos por ella."Hmn… y yo que alguna vez pensé que con una vez bastaría… Me tomó más tiempo del esperado, sin embargo valió la pena… Realmente necesitaba yacer así con ella… Es mucho mejor de lo que esperaba…No. Es mil veces mejor de lo que imaginé… Ahora sí podré mantener mi transformación, sin problemas… Y ella al fin es completamente de mi pertenencia..."

La sintió moverse y aprovechó de retirar su brazo y salir de la cama. Se dirigió al baño y luego de asearse, volvió al cuarto por algo con qué vestirse, eligiendo un pantalón suelto, sin ropa interior. Hecho esto, se sentó en un sillón que había en su cuarto, viéndola dormir y recordando lo ocurrido. Una sonrisa ladina se formó un su rostro y se cruzó de brazos sobre su torso desnudo"Veamos con que me sale ahora… Ya no tiene nada que reclamarme, ni motivos para dudar de mí… Tengo su absoluta confianza… Ahora solo debe obedecerme y serme fiel, aunque con esta mujer nunca se sabe… La fornicaré hasta que lleguemos a Temkari y luego podré entrenar tranquilo al fin, sin preocupaciones de mierda… Me lo merezco después de todo lo que he padecido para llegar a ser al fin un súper saiyajin, libre de la tiranía de Freezer…"

Un quejido de la mujer lo sacó de sus pensamientos. La observó removerse en la cama y despertar. Luego amplió su sonrisa, al verla buscándolo inútilmente en la cama, con los ojos aun cerrados.

Bulma se despertó e intento girarse, dándose cuenta de que le dolía todo el cuerpo. A pesar de ello, una sonrisa se dibujó en sus labios. Se estiró y su sonrisa desapareció al percatarse de que se encontraba sola en la cama"¿Se fue?... Bueno ¿acaso podía ser de otra manera?… ¿por qué le es tan difícil afrontar este tipo de cosas?..."

-Siempre hace lo mismo… – terminó diciéndose a sí misma en voz alta, mientras se sentaba y flexionaba sus piernas, sujetándolas con sus brazos.

- ¿Hablando sola otra vez? Estás loca, mujer.

Bulma tornó su vista hacia el rincón de la habitación y allí, con dificultad, divisó al saiyajin.

- ¿Vegeta? ¿Qué haces allí?

Él se puso de pie y avanzó hasta ella. Encendió la luz que estaba sobre la cabecera de la cama y se quedó observando a la muchacha unos instantes, contemplando su cabello desordenado, enseguida su rostro y deteniéndose en sus labios aun algo hinchados por la pasión de que fueron víctimas. Se inclinó, tomando a Bulma por los hombros y, sin decir nada, comenzó a besarla, subiéndose, poco a poco en la cama. Ella correspondió al beso y fue cediéndole espacio, hasta que ambos quedaron acostados y enfrentados.

Vegeta sujetó una de las piernas de la joven, colocándola sobre su cadera. Ella sintió de inmediato la dureza de su miembro y comenzó a restregar su pelvis contra él, mientras lo abrazaba por el cuello. El saiyajin respondió gruñendo muy bajo, en aceptación, mientras sujetaba la baja espalda de la joven, con una de sus manos, y la presionaba más contra su cuerpo. Sintió la urgencia de poseerla nuevamente, por lo que la empujó con su propio cuerpo, dejándola de espaldas bajo él y deslizó su ropa con una mano, para poder liberar su hombría. Bulma estaba también muy ansiosa, por lo que comenzó a mover sus caderas para incitar al saiyajin a penetrarla. Vegeta comprendió al instante lo que ella quería, pero decidió fastidiarla, eso sí sin dejar de estimularla. Dejó de besarla y descendió a atender sus montes. Bulma comenzó a jadear y a emitir pequeños quejidos de placer, sin dejar de mover sus caderas, intentando provocarlo, pero él no se daba por aludido y continuaba pegado a sus exuberantes senos.

-Vegeta… - susurró ella, entre gemidos

El levantó su vista hacia ella, comenzando a lamer lentamente - ¿Qué quieres? - susurró

-Mmm… por favor – dijo ella, mientras sus manos intentaban atraerlo hacia ella.

Él se sonrió y dio un pequeño mordisco - Dilo…

-Oh… Vegeta… vamos… no seas malvado… sabes lo que quiero…

-No… - dijo entre dientes, sin dejar de lado su ataque -… no lo sé…

Ella terminó desesperándose - Por un demonio, tómame de una vez…

-Debiste ser más específica… - le respondió con media sonrisa, pero aún así ya no pudo seguir con su juego, porque también quería fusionarse con ella. Así que se acomodó, posicionándose en la entrada de la joven para enseguida penetrarla, con fuerza medida, mientras ahogaba con sus labios los gemidos de placer de la humana.

Ambos comenzaron un ritmo frenético hasta que él dejó de besarla y levantó una de las piernas de la muchacha sobre su hombro, para después apoyar en la cama sus manos, a ambos lados de la mujer, al tiempo que ella se sujetaba de sus brazos.

Bulma mantenía sus ojos cerrados y Vegeta la observaba, perdiéndose en la expresión de placer de su rostro.

Aumentó la velocidad de sus embestidas, hasta que ella gimió, alcanzando su orgasmo. Al sentir las contracciones alrededor de su miembro, no pudo resistirse más, dando un par de embistes y desparramándose en su interior, alcanzando su propia liberación. Cerró sus los ojos y emitió una serie de quejidos ahogados y bajos, mientras mantenía su espalda tensa. Cuando se sintió en calma abrió sus ojos y se encontró con los de ella, sonriéndole, para después bajar su mirada hacia donde estaban sus cuerpos unidos. Con cuidado, se apartó de ella, acomodando su ropa y recostándose al lado con sus manos tras la nuca.

Bulma pensó que era endemoniadamente seductor el gesto del guerrero, y a la vez carecía totalmente de maldad, de hecho, estaba cargado de ternura, según ella, por lo que se sonrió también, mientras observaba al hombre que mantenía su vista en el techo. Aún no podía digerir lo que había ocurrido solo hace unas horas y nuevamente experimentaba el placer de la fusión de sus cuerpos. Ahora le pertenecía totalmente al saiyajin, no había vuelta atrás y a pesar de no estar segura de que él también sintiera lo mismo, eso no le importaba en ese momento ya que estaba segura de que había logrado penetrar en esa coraza aunque fuese de manera física.

Girándose en su lugar, pasó un brazo sobre el fornido pecho del guerrero, el cual no le reclamó por su atrevimiento, ya que se sentía demasiado bien como para considerar aquel acto de afecto como un atrevimiento por parte de la terrícola. Es más, puso atención a la aun agitada respiración de la muchacha y deslizando su mano por el brazo de ella, en una especie de caricia tosca, comentó medio en broma -Estas pegajosa, mujer...

Bulma encontró divertido el comentario y viendo al hombre de tan buen humor le preguntó – Oye, Vegeta… ¿Por qué sudas tanto cuando entrenas y no cuando… bueno, tu sabes?

- ¿Al hacer qué? – pregunto molestándola, ya que sabía perfectamente de que hablaba Bulma.

- ¡Vamos! No me hagas decirlo…

- ¿Al fornicar dices tú? - le preguntó alzando una de sus cejas mientras la miraba de reojo, provocando que Bulma se sonrojara. Esa palabra se le hacía desagradable a la peli turquesa, le sonaba a como si hablara de animales, por lo que le dijo - No lo digas así, Vegeta… suena sucio…

-Ja, ja, ja… Te he oído decir cosas que harían avergonzarse a un soldado clase baja… y si está en el dichoso diccionario ese, se puede decir ¿No?

-De acuerdo… al fornicar – murmuro ella, derrotada. Él se sonrió victorioso, mientras ella volvía a preguntarle – ¿Por qué no transpiras como los humanos al hacerlo?… Es extraño, digo, para mí… ¿Todos los saiyajin son así?

-ja, ja, ja – le sacó una carcajada.

- ¡Oye! - reclamó, dándole un pequeño golpe con la mano sobre el pecho

-Lo que pasa es que ustedes son unos débiles - comentó, deshaciéndose del "abrazo" y sentándose en la cama para luego ponerse de pie, dándole la espalda, seguro de que la conversación tomaría algún rumbo con tintes de sentimentalismo por parte de ella. Así que optó por huir, diciéndole - Quedas relevada de tus obligaciones como técnico por las siguientes doce horas - terminó poniéndose serio.

Bulma lo miró extrañada, mientras apoyaba un codo en la cama y dejaba su cabeza descansar sobre su mano, entrecerrando sus ojos, con suspicacia - Tengo el presentimiento de que no debo agradecerte por eso… Pero dime ¿por qué?

Él volteó a verla – Porque solo estarás a cargo de mis necesidades sexuales.

Ella se sonrojó - ¡¿QUÉ?! ¿Estás diciendo que hoy solo haremos esto? – preguntó, algo exaltada. Él se sonrió ante el recato de ella para evitar decirlo como se debía nuevamente y le respondió - Sí, Bulma... Hoy solo fornicaremos… ¿algún problema? – se mofó, cruzándose de brazos.

Ella instintivamente se cubrió con la sábana, pero una leve sonrisa se formó en sus labios - Bueno… quería trabajar en el comunicador que me pediste… pero, si tener sexo conmigo es lo primordial para ti… supongo que no tengo otra opción… - hizo un alto y agregó, como haciendo memoria, llevándose un dedo a su mentón - Pero, si mal no recuerdo, eso quiere decir ¡Que te gustó hacerlo conmigo! - terminó cerrándole un ojo coqueta.

Vegeta le volvió a dar la espalda ya que se había sonrojado. Maldijo internamente la buena memoria que tenía ella ya que no quería admitir que ella tenía razón, que no podía dejar de desearla y que ella era de su completa pertenencia. No le diría, ni bajo tortura, que la había tomado realmente como su compañera o, según las costumbres de los terrícolas, su mujer. Mientras nadie más la reclamara y siguieran fornicando. Y que, si alguien se atrevía siquiera a tocarla, o si siquiera se le insinuaba, la pagaría caro.

- ¡Hmp! - hizo, recuperando enseguida su calma para agregar – Te equivocas, Bulma. Solo significa que no me has aburrido… - Prefirió tomar la salida diplomática, agregando, en tono de orden - Iré a comer algo… Tú también deberías.

Dicho y hecho. Salió del cuarto dejándola sola.

Bulma esperó que el saiyajin abandonara la habitación y amplió su sonrisa por lo amable que estaba siendo él con ella. Aun tenía sus dudas, pero todo estaba tan bien entre ellos, que prefirió no enfocarse en ello, por lo que se levantó, llevándose el cobertor, para poder ir al cuarto de baño ya que estaba completamente desnuda cuando Vegeta la trajo al cuarto de él cuando cayó rendida. Así que apenas ingresó al cuarto de baño dejó caer el cobertor y se metió bajo la regadera mientras pensaba en su relación con el saiyajin"Por supuesto que le gustó hacer el amor conmigo, no me puede engañar… ¡Por Kami!… Ahora sé con más certeza que siente algo más por mí que solo deseo... ¿Por qué más sería tan delicado conmigo al hacerlo?... aunque él insista en que es solo fornicar, para mí realmente fue extraordinario. La forma en que me hizo suya, la manera en que me miraba y me tocaba… Mmm, fue tan dulce y apasionado a la vez…(suspiró)… Además, de dejarse acariciar y responder a mis caricias…(Frunció un momento)Pero el idiota es demasiado orgulloso para admitirlo abiertamente… ¿Qué tan terrible puede ser? No va a dejar de ser un guerrero saiyajin solo por decir un par de palabras…"

Se terminó de enjabonar y dejó que el agua corriera sobre su cuerpo. Aunque él hubiera contenido su fuerza, para no dañarla, las huellas del saiyajin se notaban, puesto que tenía en el muslo y la pantorrilla del lado izquierdo, además de en sus caderas y los brazos, unos dedos en color azul sobre su blanca piel.

-¡Ese bruto de Vegeta!… - reclamó, para enseguida suavizar su tono de voz - Bueno, por lo menos lo intenta, porque con lo apasionado que es me extraña que no me haya roto un hueso… - suspiró, relajándose y pensando en que no se había equivocado cuando se imaginó que este viaje sería como una luna de miel.

Piccoro descendió suavemente sobre la blanca plataforma del templo sagrado mientras el sol comenzaba a salir en esa zona del planeta. Frunció y avanzó hacia el edificio no muy convencido de lo que estaba haciendo, encontrándose en la entrada con su anciana mitad, que permanecía de pie y como siempre sujetando su bastón.

-Hola, Piccoro. Te he estado esperando… - lo saludó, cuando el hombre llegó a su lado.

-Mhgr… Vaya si eres insistente, Kami…

-Yo diría que esta vez fui conveniente…

Piccoro gruño antes de decir - ¿Qué quieres ahora, viejo? Por si lo olvidaste los parientes ya se fueron… - el anciano sonrió levemente y le comentó - Supe que Vegeta se marchó… y en muy buena compañía…

El namekuseijin rodó los ojos.

- ¿Tú también?… Eres un maldito chismoso… Pero no hay que ser un dios para darse cuenta de eso. Lo puedes ver todo desde aquí…

-No. Solo era un comentario… Pero mejor iré al grano, Piccoro. Te llamé porque me intriga saber cómo fue que conseguiste aumentar tu fuerza durante los sucesos en mi planeta natal…

El más joven frunció en profundidad.

- ¿Por qué quieres saber?

-Sé que ahora no estás solo… En tu esencia pude sentir la presencia de otro ser.

Piccoro se cruzó de brazos y suspiró con hastío - Está bien, te lo diré. Mientras antes terminemos con esta charla absurda mejor… Cuando viajé a Namekusei conocí a un sujeto de nuestra raza, de la raza guerrera de los namekuseijin… Su nombre era Neil… Cuando me topé con él, se encontraba muy malherido… Dijo que si quería aumentar mis poderes más allá de lo que jamás imaginé, debía absorberlo, tomar su esencia y hacerla parte de mi… El tipo no mintió.

Kami Sama se quedó en silencio, meditando.

-Mhgr… Comprendo… - dijo finalmente.

Piccoro desvió su mirada y le comentó - Eso me recuerda que yo también tengo una duda… Dime ¿Tu fuerza disminuyó cuando expulsaste a mi padre?

El anciano cerró sus ojos antes de responder - Sí… Junto con la maldad, se llevó la mitad de mi poder… - volvió a mirar al joven - Sin embargo, conservé mis habilidades y, lamentablemente, tu padre también…

Piccoro observó al anciano mientras sus ojos se entrecerraban un poco. Él siempre creyó que al separarse habían conservado el mismo poder.

-Entonces ¿es reversible? – preguntó, sin mirar al viejo dios.

El anciano lo observó un momento con suspicacia pero decidió que debía ser sincero, a sabiendas de que aquello le podría traer consecuencias en un futuro no muy lejano - Sí. Pero si lo hago dejaría de ser el dios de la Tierra…y las esferas dejarían de existir… - terminó advirtiéndole.

-Mhgr – hizo Piccoro.

-Mhgr – hizo Kami Sama.

Luego de un par de minutos en que ambos estuvieron en silencio, el más joven dijo, dando media vuelta y avanzando hacia la enorme loza blanca – Si no me requieres para nada mas, es mejor que me marche. Nos vemos, viejo…

-Adiós.

Piccoro se elevó por los aires de regreso a la montaña Paoz. La plática con el anciano dios, le había dejado un sabor amargo en su boca, y, aunque había aprendido algo nuevo acerca de sus habilidades, por el momento le pareció información innecesaria y sin ninguna utilidad ya que aunque deseaba más poder, sería una estupidez perder las esferas solo por su capricho.

Varias horas más tarde, Bulma caía de espaldas sobre uno de los sillones de la cocina totalmente rendida, sin dejar de sonreírse. Definitivamente el saiyajin era hombre de palabra. Estaba totalmente exhausta y eso que faltaban aun varias horas para la cena. El itinerario había consistido en desayunar y hacerlo en la cocina sobre la mesa, luego él la cargó en brazos para ducharse juntos, pero habían terminado haciéndolo en la bañera. Después fueron al cuarto de ella y lo hicieron en la cama, donde retozaron unos momentos para luego de una rápida ducha, ir a comer algo. Pero bastó una insinuación por parte de la joven, para acabar haciéndolo en los sillones.

Vegeta se inclinó y mordió suave, pero deliberadamente uno de los botones rosa de su compañera, provocando un reclamó sensual por parte de la joven. Retiró sus manos de las caderas de ella y rompió la unión de sus cuerpos, para enseguida recoger su pantalón y ponérselo, caminando luego hasta la nevera de dónde sacó dos botellas de agua, dejando una sobre la mesa.

- ¿Qué pasa, humana?... ¿No eres capaz de seguirme el ritmo? – soltó medio en broma, mientras abría su botella.

Bulma frunció y respondió como pudo - ¡Es imposible seguirte el paso y lo sabes!

-Eso es natural… Mi raza es más poderosa – le respondió con soberbia, tomando asiento en el sillón. Bebió un poco de agua y continuó, mientras apartaba su mirada del cuerpo de la mujer – Te permitiré que descanses. Después de todo, no lo has hecho tan mal…

- ¿Qué no lo he hecho tan mal? – replicó ella, enderezándose para sentarse mientras acomodaba su camiseta y cogía después la botella que estaba sobre la mesa – No seas condescendiente conmigo, Vegeta… Acepta de una vez que te soy irresistible y que te he satisfecho más de lo que jamás imaginaste… - abrió la botella y bebió un gran sorbo, para luego agregar – y habló en todo sentido… Pero viniendo de ti, voy a tomarlo como un cumplido.

-Ja, ja, ja… Tómalo como quieras… gritona… - hizo una pausa y se levantó de su asiento, dirigiéndose a su habitación, con la botella de agua en la mano. No quería demostrarlo, pero él también necesitaba un descanso. Mantener su fuerza a raya para no dañarla le estaba pasando la cuenta, y, aunque era una excelente y gratificante forma de gastar en algo su energía estando sin ninguna otra actividad, era realmente desgastante luego de unas horas. Se dio cuenta también de que se sentía de buen ánimo y totalmente relajado, pero eso mismo le producía un poco de desazón, ya que su conciencia de guerrero y príncipe saiyajin le gritaba que no era correcto sentirse así, que debía poner algo de distancia, ya que él era un guerrero de élite y ella una simple, frágil y débil humana."No, no es una simple humana… ella es mi compañera"Se dijo a sí mismo, acallando aquella molesta voz. Ya después habría tiempo para volver a ser él mismo y luchar con su conciencia, después de todo se merecía disfrutar de la compañía y el cuerpo de la muchacha, sobre todo después de conseguir transformarse en un súper saiyajin. Así que, antes de cruzar la compuerta, le dijo, con tranquilidad - Tienes tres horas, Bulma... Duerme y luego prepara de cenar.

Ella sonrió y aceptó gustosa la propuesta de él, por lo que bebió su agua y se quedó profundamente dormida en el sofá.

...

La alerta de colisión los sacó a ambos de su sueño, al mismo tiempo que las luces de toda la nave cambiaron a rojo.

Bulma abrió sus ojos algo desorientada al principio pero al ver las luces en rojo se levantó de un salto y corrió a los controles de la nave, encontrándose con Vegeta de pie frente a la consola, vestido tal cual lo había visto hace un par de horas.

- ¿Cuál es la situación? – preguntó ella, mirando el monitor. Vegeta frunció profundo y la miró de reojo, mientras pasaba el control de automático a manual, sin responderle. Él era el que estaba a cargo, no ella, por lo que ni siquiera le respondió. En ese momento, la alarma se detuvo, pero la luz de la nave mantuvo el color rojo, advirtiéndoles de una colisión inminente.

-Oye – agregó Bulma, colocando sus manos sobre los controles, intentando sacar con sus caderas al saiyajin – ¡Quítate!… Conozco esta nave mejor que tú… déjame encargarme.

- ¡No! Conozco este lugar como la palma de mi mano… Aquí solía estar el planeta Leganor… Así que deja que un piloto de verdad se encargue, mujer entrometida.

- ¡Nada de eso! Yo soy el técnico en esta nave y digo que ¡YO ME HARÉ CARGO!

Ambos comenzaron a teclear en la misma parte de la consola pero con no muy buenos resultados ya que la nave se sacudió debido a un impacto con un asteroide.

-¡Maldita sea! Suelta los comandos ¡Es una orden!

-¡Ni loca, Vegeta! ¿O quieres que nos estrellemos?

Algo más los golpeó.

-Argg, ¡Deja de llevarme la maldita contra, Bulma!

-¡Uyy, Deja de gritarme, Vegeta!

El príncipe frunció profundamente mientras cerraba los ojos y un par de gotas bajaban por su sien. Si seguían discutiendo, lo más probable sería que la nave terminara estrellándose con una de las grandes rocas. Pero la joven era tan terca que lo sacaba de quicio. Respiró hondo y soltó - Esto no puede continuar... Tú te encargarás de los verticales y yo de los horizontales, así que ve a tu asiento y apóyame.

Bulma asintió, encontrándole toda la razón a Vegeta. Así fue que ambos comenzaron a teclear con velocidad en la consola esquivando con eficacia el bombardeo. Después de un momento ya lo estaban disfrutando y parecían dos chicos jugando videojuegos.

-Por tu izquierda – indicaba ella.

-Métete en tus asuntos, mujer… Mejor enfócate en esa roca que tienes enfrente, a menos que quieras que yo me encargue... – respondía él.

Las luces volvieron a su color normal cuando al fin lograron salir de los asteroides por lo que Bulma exclamó, dando un salto de su asiento - ¡Lo logramos, Vegeta!

Vegeta solo se sonrió de lado, reconociendo para sus adentros que la mujer era bastante hábil, pero no era tan imbécil como para decírselo, así que solo comentó – Perfecto… Ahora ve a preparar la cena – ordenó, caminando de vuelta a su cuarto, ya que aún no había dormido lo suficiente, pero ella lo detuvo al verificar en el tablero los posibles daños que podría haber sufrido la nave - Espera… tenemos un problema…- le dijo, mirando preocupada la consola.

Vegeta se volteó a verla, intrigado - ¿De qué demonios hablas?

Bulma mordió su labio, nerviosa. Luego prosiguió, indicándole algo en el tablero con su dedo - ¿ves esta luz amarilla?... Al parecer uno de los propulsores recibió un golpe y ya no funciona… Por lo que retrasará nuestro viaje…

Vegeta se cruzó de brazos y observó desde donde estaba la pequeña luz amarilla que titilaba. No parecía ser un daño mayor, por lo que preguntó - ¿Cuánto tiempo?

-Bueno… la reducción es de un cuarto de la potencia, por lo que estimo que nos tomará de tres a cuatro días más llegar a Temkari…

-Repáralo cuando lleguemos – respondió el príncipe, volteando para irse haciendo un gesto con su mano pero ella le insistió - Es que eso no es todo…

Vegeta abrió sus ojos un poco más y enseguida frunció, temiendo que lo que oiría no le gustaría para nada - ¿Qué más? – preguntó, entre dientes, sin voltear, con un leve tic en su ceja. Bulma comenzó a hacer cálculos mentales - De acuerdo… Si tomamos en cuenta que tenemos solo cuatro propulsores y uno está dañado, el resultado es que…

- ¡MALDICIÓN, VE AL GRANO, BULMA!… - gritó exasperado, girándose hacia ella.

Ella se sobresaltó y gritó, casi atropellando las palabras - ¡Nos desviaremos de la trayectoria si no lo reparamos ahora!

El soltó el aire. No era un problema sin solución, para él era una tontería por lo que le dijo – No me molestes entonces y arréglalo- ordenó, intentando nuevamente marcharse. Pero ella insistió, diciéndole - Lo que ocurre, Vegeta, es que hay que salir y retirar el antiguo propulsor y reemplazarlo…

El entrecerró sus ojos, intuyendo que no saldría bien parado de esa conversación - Y supongo que esperas que yo salga a reemplazarlo… - la joven se acercó a él y, rodeándolo, lo abrazó por la cintura, mirándolo a los ojos, suplicante – ¿lo harás, Vegeta?

-No - dijo, intentando ignorar la cercanía de ella desviando su mirada, pero enseguida se sonrió, mirándola a los ojos – Tú eres el técnico a bordo… Así que repáralo - Bulma lo miró con suspicacia y se apartó de él, pero sin cambiar su tono amistoso le dijo - Si… pero…

- ¡Pero nada! - exclamó él, avanzando por enésima vez hacia la plataformas, sin embrago Bulma soltó su argumento con el cual él no podría negarse aunque quisiera – Pero Vegeta… Hoy me relevaste de mis funciones como tal… ¿no lo recuerdas? - dijo ella, usando una voz suave, con una sonrisa victoriosa en su rostro, mientras le cerraba un ojo coqueta.

El saiyajin se detuvo otra vez y frunció en profundidad -¡Tsk!… "mierda"

Una hora después, Vegeta comenzó a quitarse el ridículo traje espacial que lo había hecho usar Bulma para poder salir a reparar el propulsor. "Maldita mujer… ¿Por qué mierda termino haciendo lo que quiere? Yo solo quería ir a dormir y tuve que salir a reparar esta estúpida nave… Maldita nave y maldita hembra… Yo tengo la culpa también por no poder dejar de desearla… Pero esto no se quedará así… Ya me las pagará…"

Bulma, mientras terminaba de cerrar la escotilla, le comentó -Ya verifiqué que estamos en curso nuevamente… - terminó haciendo un gesto con su pulgar en alto.

- ¡Hmp! – hizo el, dándole la espalda.

Ella se sonrió y yendo hacia él, comenzó a desabotonar la parte trasera del traje espacial de él - Eres un excelente apoyo, Vegeta… ¡Gracias! – dijo, poniéndose en puntillas y afirmándose en los fuertes hombros de él, para depositar un beso en la mejilla del guerrero. Él frunció aún más molesto, sintiendo un leve calor en sus mejillas - ¡La próxima vez que ocurra algo similar saldrás tú! ¿me oíste, humana tramposa?

Ella se sonrió - Por supuesto… Aunque yo no hice trampa, después de todo fuiste tú quién me dio el día libre, por así decirlo… Pero dime, Vegeta ¿acaso no te gusto destruir el propulsor antiguo y de paso ese asteroide?

Vegeta no respondió. Terminó de sacar sus piernas del traje, dejándolo en el suelo para luego irse a su habitación sin mirarla.

Bulma lo miró alejarse y se sonrió triunfal. Enseguida guardó el traje y se dirigió a la cocina. Tenía una hora para preparar una cena de agradecimiento.

Mientras tanto, en la montaña Paoz…

Era de noche y la paz de la montaña era interrumpida por unos gritos que provenían del interior de la casa de los Son.

-NO, GOKÚ… ¡YO QUIERO IR DE VACACIONES!

-Pero Milk… Tenemos que entrenar para lo de los androides...

-¡No me importa!… ¡Estoy harta del dichoso entrenamiento!… ¡Quiero salir unos días contigo y nuestro hijo a descansar!

-Pero ¿Dónde iríamos? – preguntó Gokú, algo incrédulo de la petición.

-¡A cualquier lugar lejos de aquí! Me da igual con tal de salir unos días de la rutina…- declaró con frustración para luego agregar con tono de mártir – Gokú, la verdad es que quiero pasar tiempo con ustedes antes de que nos maten y así poder atesorar aquellos momentos en el otro mundo...

- ¡Milk! No puedes pensar en que vamos a morir…

La mujer lo miró a los ojos y se dejó caer de rodillas, comenzando a llorar con el rostro entre sus manos - ¡Gokú!… Tú mismo me dijiste que morirías en el futuro… ¿Cómo no voy a querer pasar tiempo contigo y Gohan? ¿Qué pasará si algo sale mal?

El saiyajin desvió su mirada, avergonzado. Luego volvió a mirar a su mujer a la cual amaba, pero a la que sabía que jamás comprendería. No era momento de descansar ni mucho menos de irse de paseo, no con unos sujetos tan fuertes amenazando con aparecer y destruir la Tierra. Así fue que se armó de valor para decirle - Milk, si no entrenamos lo suficiente, entonces sí nos eliminarán ¿Quieres eso?

La mujer levantó su vista y miró a su esposo a los ojos - No, pero tampoco quiero morir sin haber disfrutado plenamente a mi familia… - él se medio sonrió y se arrodilló junto a su mujer, para enseguida abrazarla y decirle – Milk… más que nunca te necesito de mi lado y solo te pido un poco de tiempo… Cuando esto termine podremos hacer todo lo que tú quieras...

Ella dudó un segundo, para luego colgarse al cuello del héroe - Lo comprendo, pero prométeme entonces que saldremos aunque sea a un picnic familiar como lo hacíamos antes y que cuando termine la batalla trabajarás…

El guerrero la atrajo contra su cuerpo, poniéndola enseguida de pie junto con él. La miró a los ojos y le dijo - Está bien, lo prometo… Pero cálmate ¿sí?… Sabes que no me gusta verte llorar.

La mujer depositó un suave beso en los labios de él – Gracias. Yo te prometo que seré paciente pero a cambio quiero que me prometas también que no morirás…

El guerrero se la quedó viendo un momento. Sabía que no podía prometerle eso, porque no sabía exactamente a que fuerzas se enfrentarían, pero le dolía demasiado ver sufrir a su mujer, por lo que le dijo - No sé qué pasará en la batalla con los androides, Milk… Pero te prometo que haré lo posible por no morir…

Ella se sonrió y lo abrazó con fuerza. Confiaba en su esposo, pero oír de su boca aquello la tranquilizó aún más, ya que sabía que su Gokú jamás rompía una promesa.

Bulma miró con satisfacción la mesa de la cocina. Platos y cubiertos listos, junto con una deliciosa, además de velas, música y ella vestida con un más que sugerente vestido ajustado, muy corto y de color rojo.

-Perfecto. Con esto supongo que ese saiyajin malhumorado dejará de estar molesto porque lo vencí con sus propias reglas… ¡Vaya si es rencoroso! Pero no se podrá resistir a esta deliciosa cena ni mucho menos a mi vestido de la suerte… - se alejó de la mesa hacia el comunicador e iba a presionar el botón cuando la voz del saiyajin la hizo gritar de la impresión.

- ¿Qué significa esto?

- ¡Mierda! - Bulma se volteó molesta hacia él - ¡Oye! ¿Qué demonios te pasa, Vegeta? ¡Cómo se te ocurre asustarme de esa forma!

El príncipe, a pesar de los gritos, se mantuvo estoico en su sitio e insistió -¡Responde! – le ordenó, con cara de pocos amigos. Seguía molesto por haber tenido que salir él a reparar la nave, pero no era nada que no pudiera solucionar simplemente vengándose de ella, y para ello tenía un plan en mente con el cual se cobraría la humillación de hace unas horas.

La científica se lo quedó viendo enojada - ¡Eres un grosero! Preparé esta cena especial para compensarte por lo de la reparación y me lo agradeces siendo un cretino.

El saiyajin alzó ambas cejas desconcertado - ¿Por eso te vestiste así? – realmente no se esperaba que ella le compensara de alguna forma que lo obligara a ir fuera de la nave a hacer reparaciones.

Bulma se sonrió algo incómoda. Sabía que él no la alagaría y tampoco quería darle una explicación respecto a que, si se había vestido así, era para llamar la atención de él, por lo que le respondió - No. Solo quería sentirme como en una cita… Ya que nunca tuvimos una de verdad…

-Comprendo… - dijo escuetamente y pasó a tomar asiento. Bulma supuso que aún estaba molesto por lo de la reparación "¿Por qué demonios es tan orgulloso… De lo que debería estar orgulloso es de haber cambiado correctamente el propulsor de una nave en el primer intento… ¿? ¿Lo habrá hecho antes? Seguramente, después de todo viajaban solo guerreros cuando iban de conquista…"

Comieron en silencio, pero Bulma no se aguantó las ganas de preguntar - ¿Vegeta…?

El frunció y siguió comiendo, pero ella no se dio por vencida y continuó - Oye ¿no era primera vez que cambiabas un propulsor, verdad?

El saiyajin dejó de comer y dijo - No… Y para tu conocimiento, te diré que he hecho reparaciones mucho más complejas que la de esta arcaica nave… Lo único que no he podido solucionar es la falta de profesionalismo de cierto técnico que no se preocupó de llenar el tanque de reserva de mi nave…

Bulma mordió su labio inferior en frustración. "Tenía que sacar el tema del combustible… Es un maldito rencoroso" Sin embargo, no se dejó amedrentar y continuó con la charla, mientras comía - Se me pasó por la mente algo así, después de todo viajaban en esas esferas recorriendo grandes distancias y visitando planetas que no siempre tenían tecnología afín… Pero imaginé que esos trabajos lo hacían tus subordinados…

"¿Nappa y Raditz?", pensó Vegeta, recordando una anécdota al respecto.

Flash Back

La purga había resultado bastante bien a excepción de un grupo de nativos que había logrado escapar y de los cuales se harían cargo luego de comer algo en el campamento, por lo que emprendieron el vuelo de regreso. Cuando al fin lo divisaron se encontraron con la sorpresa de que los nativos faltantes estaban disparándoles a sus naves aunque sin mucho éxito, porque no lograban hacerles ni un rasguño a éstas.

Vegeta se sonrió ladinamente y comentó en voz alta, para que lo oyeran los raquíticos sujetos de piel azul.

-Nappa, al parecer la búsqueda era mutua…

-Así es… Yo me encargo, Vegeta… - Dijo el saiyajin calvo, lanzando un ataque a los nativos.

-¡IDIOTA, NO! – alcanzó a gritar Vegeta, mientras observaba como la nave de Raditz volaba por los aires y volvía a caer en su lugar, sobre los cuerpos carbonizados.

Un golpe secó en la mandíbula de Nappa lo hizo caer a tierra.

-Argg – gruño Vegeta, descendiendo junto a su subordinado, dándole una mirada de furia que hizo a Nappa cerrar su boca, que había abierto para preguntar el por qué del golpe.

Vegeta avanzó hasta la esfera y frunció su ceño al ver el daño. No había forma de reparar la dichosa nave sin tener los repuestos, sin embargo debía hacer pagar a esos dos por descuidados. Él explícitamente le había dicho a Raditz que se mantuviera de guardia mientras él con Nappa viajaban al interior de una espesa selva en búsqueda de los habitantes que faltaba aniquilar. Sabía que el desgraciado no estaba muerto, porque lo pudo comprobar en el rastreador. Presionó nuevamente los botones, afinando la búsqueda del clase baja y lo encontró, por lo que de inmediato se dirigió hacia él hallándolo cerca de unos arbustos, a bastantes metros de distancia del campamento.

El golpe que recibió en su estómago hizo a Raditz caer de rodillas al suelo.

-Ve- Vegeta…- alcanzó a decir antes de caer.

El príncipe escupió y le dijo, con los dientes apretados - ¿Se puede saber que mierda hacías escondido?

-Argg… - hizo apretándose su estómago – Te dije que estaba enfermo y que no me sentía bien…

Vegeta se cruzó de brazos, más que molesto - Eso ya lo sé… Por eso te quedaste en el campamento…

-Maldición, Vegeta, solo me alejé para poder defecar tranquilo… - logró justificarse Raditz.

El príncipe se cabreó y lo agarró del cuello de la armadura, jalándolo hacia él, para justificar la diferencia de tamaño - Te lo dije, imbécil – le escupió en el rostro - Si tienes que cagar, cagas, pero no abandonas las naves… - lo soltó con brusquedad y le dio la espalda. Luego caminó hacia donde estaba Nappa, seguido por Raditz, quien caminaba medio encorvado y sujetando su estómago.

-Hmn… - hizo el príncipe y le dio un puntapié a la nave dañada logrando abrir una compuerta en el interior. Se agachó a mirar y ordenó a los hombres Vean si pueden repararla, par de inútiles, de lo contrario se van de vuelta juntos. Tienen cinco minutos.

Ambos hombres se miraron con sorpresa. Nappa habló, con algo de duda en sus palabras - Pero, Vegeta… No cabemos los dos en una nave…

- ¿Estás cuestionando mis órdenes? – Se volteó a verlos.

-Claro que no… - respondió el grandulón - Es solo que sería mejor que uno de nosotros comparta nave contigo…

-¡¿?!... Ja, ja, ja… que gracioso eres Nappa… – se carcajeó el príncipe llevándose las manos a las caderas, para luego volver a ponerse serio – Les quedan cuatro minutos… - les dio la espalda y comenzó a golpetear con sus dedos sobre uno de sus brazos, los que había cruzado.

Raditz se desesperó y aunque su instinto le decía que no hiciera enojar más al hombrecillo, prefirió ignorarlo y gritó - ¡Pero es imposible repararla en ese tiempo y lo sabes, Vegeta!

Vegeta cerró sus ojos y sonrió con malicia, luego volteó y avanzó hasta los hombres, mirándolos con paciencia y les preguntó con un tono suave cargado de ironía - ¿Así que no pueden repararla? De acuerdo… Nappa, Raditz, nos vemos en el cuartel… - luego agregó, con su mejor tono de amenaza - Más les vale estar antes del anochecer en la base de lo contrario se las verán conmigo… -diciendo esto subió a su nave y se fue, dejando al par observándolo alejarse.

Cuando llegó al planeta base no se alejó de los hangares ya que quería saber cómo se las arreglarían para regresar ese par de idiotas. Por suerte esto ocurrió aproximadamente media hora después. Fue entonces que vio descender la brillante esfera y que como, al abrirse la compuerta, se asomaba un embrollo de piernas, brazos y colas, sacándole una carcajada que resonó por toda la plataforma de aterrizaje.

Fin Flash Back

"Aun no puedo comprender como lograron cerrar la compuerta de la nave… ja, ja, ja…"

Contra su voluntad, Vegeta soltó la primera carcajada de la noche - Ja, ja, ja…

- ¿Qué es tan gracioso?- le preguntó ella, extrañada., pero Vegeta solo se puso serio de golpe y le dijo

- Olvídalo. Solo era una tontería que recordé...

Ella supuso que habría recordado algo respecto a lo que ella había dicho por lo que se animó a decirle – A propósito...Mi padre me comentó que Gokú también tuvo que hacer una reparación de la nave cuando viajaba a Namekusei pero que casi termina en desastre…

Vegeta no pudo evitar comentar - No me compares con Kakaroto. Seguramente era una tontería y ni eso pudo hacer bien…

-En eso estas en lo correcto. Debía reemplazar una de las losas externas y el pobre tuvo que volver sin las botas al interior de la nave ¡porque derramó el pegamento y se quedó pegado al exterior! - comentó divertida, al relatar lo que su padre le había confidenciado del viaje de su amigo.

Vegeta volvió a reír - Ja, ja, ja… era de esperarse de ese idiota…es un completo imbécil…

A Bulma se le salió, sin pensar – Sí, Gokú es muy despistado… ¿Ves que es imposible que haya sacado información a mis padres?

Vegeta se puso serio de golpe y comentó - Una cosa es que sea un estúpido. Lo otro es su instinto de guerrero… Y debo reconocer que el idiota ese lo tiene bastante desarrollado… Exceptuando solo porque le gusta dejar a sus enemigos con vida. Yo no concuerdo con él, para mí eso es debilidad.

Bulma dudó un momento antes de preguntar. Quería recordarle que gracias a esa "amabilidad" de su amigo ahora estaba vivo, pero temía que el saiyajin se molestara nuevamente, pero ella no era de las personas que se quedaban con una duda así que le preguntó, cobrándose a la vez la pregunta que él le hiciera - Mmm... ¿Hubieras preferido estar muerto ahora?

Vegeta se quedó en silencio un momento. Tiempo atrás hubiese dicho sin dudar que sí, que prefería morir que vivir con la deshonra de haber sido derrotado y perdonado por un clase baja. Sin embargo, luego de todo lo ocurrido, de haber conocido a Bulma y de ser ahora un súper saiyajin, su percepción había cambiado bastante. Sin contar que su breve estadía en el infierno había sido eso, un infierno. Definitivamente no le apetecía estar muerto, por lo que le respondió - No. Pero si sigues de parlanchina, probablemente…

-¡Eres un aguafiestas!

Vegeta ignoró el insulto y volvió a comer, dando por terminada la charla y cerrándose a cualquier intento de continuar conversando. Bulma también siguió cenando, pero de tanto en tanto miraba a Vegeta, él que aun se veía molesto, por lo que se le ocurrió despertarle los celos para componer las cosas como hacía con Yamcha "Eso nunca falla para hacer reaccionar a un hombre y seguramente Vegeta no será la excepción…" pensó de manera ingenua, para enseguida decirle - Me pregunto que estará haciendo Yamcha en este momento…

Vegeta se quedó mirándola atónito un segundo "¿Qué mierda le pasa a esta hembra? ¿Por qué saca al insecto a la conversación?... (entrecerró sus ojos de manera casi imperceptible) Hmn, comprendo. Quiere que la cele como lo hacen los ridículos humanos… Pero está muy equivocada si cree que caeré en ese juego tan patético…" Dejó de comer y comentó, mofándose de la mujer - Supongo que debe estar revolcándose con alguna puta barata…

Bulma infló sus mejillas, más que molesta.

- ¡Vegeta!

- ¿Te molesta acaso que hable mal del gusano ese?... Para tu información solo estoy respondiendo a tu pregunta de manera lógica… La sabandija esa no podía mantener su pito en los pantalones… Y si me dices que estoy equivocado y que está entrenando, te responderé sin dudar que no tiene la disciplina necesaria para mantener un correcto entrenamiento.

Bulma lo miró molesta, pero luego relajó su ceño. El saiyajin tenía razón, su ex no podía mantener un ritmo de entrenamiento, puesto que siempre fue adicto a la buena vida. Después de todo eso era lo que buscaba siendo un ladrón en el desierto, la vida fácil y cómoda del que vive de lo ajeno. La única vez que él le había contado que había entrenado de manera más o menos continua fue cuando se prepararon para el último torneo de las Artes Marciales al que habían asistido.

Suspiró y apoyó sus codos en la mesa. Su jugada había resultado, pero no en la forma que ella esperaba. Vegeta ahora parecía más receptivo a charlar por lo que supuso que ya no seguía molesto. Así que aprovechando el tópico impuesto por ella se le ocurrió aprovechar la oportunidad para sonsacarle algún indició de sus sentimientos hacia ella, por lo que le comentó – Concuerdo contigo en que Yamcha es un idiota, pero no puedes negar que él era lo bastante hombre como para decirme que me amaba...

Vegeta se sonrió ante lo predecible que era ella en ese sentido y decidió burlarse de la situación - No me hagas reír… Si ese imbécil te hubiera amado de verdad, como dicen ustedes, no te habría engañado con unas putas…

-¡Eres un saiyajin insensible! - le gritó ella, comenzando a enojarse. Vegeta bebió un sorbo de su copa y agregó, con ánimos de seguir fastidiándola - ¿Querías charlar? Pues tendrás que escucharme ahora y espero que lo que diga se quede de una vez y para siempre en esa cabeza terca que tienes… Esas tonterías no sirven de nada… Tu ridículo novio te engañaba a diario y aun así seguía jurándote amor eterno… ¿Querías mi opinión? Para mí eso no es más que cinismo… - se sonrió y agregó - Pero hay que aceptar que es un gran actor ya que logró engañarte por bastante tiempo.

Bulma mordió su labio inferior. La conversación estaba tomando un matiz demasiado desagradable para ella, y además notó que todavía le dolía la traición de Yamcha. Cogió su copa y bebió casi la mitad del contenido, con rabia, para enseguida dejarla en la mesa y mirar a Vegeta a los ojos para decirle - Cómo tú, ¿verdad?

-¡Hmp! – hizo él desviando su mirada – ¡No digas idioteces!

Bulma bebió de una vez lo que quedaba en su copa y volvió a recostarse hacia atrás en el sillón, cruzando sus piernas, para enseguida soltar un suspiro de fastidio y voltear su vista hacia la puerta, mostrándose indiferente, mientras le soltaba con sorna - ¿Sabes qué? Estoy harta, Vegeta… Harta de que subestimes los sentimientos, harta de que te burles de mi y harta de que no seas capaz de decirme a la cara lo que sientes realmente por mi… - frunció y volteó a verlo con furia - Se acabó el trato. No volveré a tener sexo contigo hasta que seas capaz de reconocer que sientes algo más por mí que simple deseo… ¿me oíste?

Vegeta amplió su sonrisa, mientras también se reclinaba en su asiento. Ya había logrado enfurecerla y con eso se daba por pagado, pero no dejaría que ella se saliera con la suya - Me temo que eso no es posible…

Bulma lo miró con extrañeza ante el comentario - ¿? ¿Y eso por qué? Si según tú mismo dijiste no somos nada más que un par de personas que tienen sexo por conveniencia… Tú quieres divertirte y yo no quiero estar sola ¿o no fue ese tu argumento cuando me propusiste que fuera tu compañera? Por lo mismo deberíamos poder terminar unilateralmente con esta relación cuando queramos... Además no pienso quedarme atascada en una maldita relación que solo se basará en el sexo ¡No soy tu puta, Vegeta!

Vegeta cambió su sonrisa a una sádica para decirle – Pensé que eras mi compañera, pero si consideras que eres una perra no me dejas más remedio que tratarte como tal…

-¿De qué mierda hablas? – le preguntó con furia en sus ojos, cosa que se le hizo irresistible al príncipe por lo que le dijo -Hablo de que te mereces un castigo por tu insolencia… y yo un premio por salir a reparar la nave en tu lugar...

Bulma ahora lo miró con fastidio - ¡Estás demente! Ya dejamos en claro que hoy tenía el día libre – él la miró a los ojos con maldad - No era tu día libre, solo te liberé de una de tus funciones y no necesito recordarte el motivo… Y deja de hacerte la inocente… Esa ropa que llevas no es solo por querer sentirte como en una ridícula cita. Es obvio que te vestiste así para mí y no pienso desaprovechar la oportunidad de quitártelo por las buenas o por las malas - Vegeta metió la mano en el bolsillo del pantalón que traía puesto mientras le decía - Eso me recuerda que tengo algo que irá bien con tu atuendo… - terminó sacando de su bolsillo finalmente la cinta que le había quitado del cabello antes de irse solo al espacio. Vegeta sostuvo la tela delante suyo un momento, para luego inclinarse un poco y dejarla caer suavemente sobre la mesa - Te dije que debíamos repetirlo… ahora será mucho más estimulante – murmuró sensualmente.

Bulma no pudo evitar sonrojarse de solo imaginarse siendo atada nuevamente con la cinta que alguna vez usó en su cabello y que terminó en sus muñecas, pero estaba tan molesta por no conseguir sacarle nuevamente ni un miserable "me gustas" al saiyajin, que simplemente se cruzó de brazos y le hizo un desprecio - ¡No voy a dejar que me ates!… Te dije que ya no habrá más intimidad entre nosotros…

Vegeta se sonrió ladino, para luego de un momento decir con una voz ronca - No puedes negarte… desde aquí puedo oler que la idea te excitó, mujer…

La muchacha sintió un leve espasmo en su intimidad "¿por qué tiene que ser siempre tan sensual? Demonios…" pero aun así volvió a fruncir y le reclamó - Te dije hace mucho que dejarás de olerme. ¡Eres un grosero!

-Y tú una escandalosa… y sin embargo aquí estamos – le respondió sonriendo.

Bulma trago saliva con dificultad al verlo tan decidido y, aunque en el fondo ansiaba experimentar lo que sea que tenía preparado Vegeta, ya que hasta el momento todo con él era excitante, ella ya había dicho que no, e intentaría mantenerse firme el mayor tiempo posible. Intentaría, porque cada segundo que pasaba la idea se le iba haciendo más y más tentadora.

Sacudió su cabeza con fuerza, intentando apartar los pensamientos indecorosos mientras Vegeta no dejaba de verla mientras bebía, divertido ante la lucha interna que mantenía su compañera.

Finalmente se decidió. Se haría la fuerte, aun en contra de sus deseos - Adiós, Vegeta… gracias por la compañía – dijo poniéndose de pie y caminando hacia la salida.

El saiyajin no hizo ni un intento por detenerla. Se sonrió ladino y le soltó - No seas ridícula… No puedes evadirme el resto del viaje…

Bulma mordió su labio y comenzó a dar pisotones hasta la plataforma -¡Claro que puedo! – le respondió, mostrándole su dedo medio y desapareciendo tras la compuerta, furiosa a la vez que le gritaba - ¡Te odio, Vegeta!

El príncipe bebió lo que le quedaba en su copa, cerrando sus ojos. Enseguida suspiró, mientras dejaba ésta sobre mesa para luego comentar para sí mismo – Maldita embustera… Pero ni crea que se saldrá con la suya.

Bulma se sentía triste y molesta a la vez, por lo que apenas ingresó a su camarote lanzó lejos sus zapatos, apoyándose enseguida contra la compuerta. En ese momento se dio cuenta de su error al tratar a Vegeta como solía hacer con Yamcha, terminándolo con la esperanza de que éste corriera tras ella, suplicándole que no le terminara e intentara convencerla de volver de inmediato mediante dulces palabras y caricias tiernas.

Observó su cama, pensando en que hace tan solo unas horas había estado allí con Vegeta, por lo que suspiró al pensar que con su decisión perdería aquello. Pero ella también era orgullosa y no podía deshacer lo dicho. No, eso sería aceptar que había metido la pata al enojarse y romper con él, aunque fuese por culpa de ella misma.

Cerró sus ojos conteniendo sus lágrimas al pensar en qué se había esmerado tanto en preparar la comida y en elegir su vestuario… Si ¡hasta se había maquillado y perfumado! Todo para agradecerle y, sin embargo por su culpa todo terminó descontrolándose y volviéndose un gran fiasco.

Abrió sus ojos y volvió a suspirar, pero ahora con fastidio. "Estúpido Yamcha…" ahí había empezado todo. Trato a Vegeta como a su ex novio, esperando inútilmente que él reaccionara igual que su ex ante sus provocaciones. "¿Me estoy desquitando con Vegeta por lo que me hizo Yamcha?… No… Me molesté porque no logré que dijera que siente algo por mí… ¡Tonta, tonta, tonta!" Lo había estropeado todo por culpa de su ego, de su mal carácter y terquedad. Se sentía como una jovencita inexperta y tonta.

- ¡Actuaste como una estúpida, Bulma! – se dijo entre dientes, mientras golpeaba con su cabeza la compuerta de su cuarto, dejando al fin salir algunas lágrimas.

El tercer golpe la hizo recordar las palabras del saiyajin.

"No soy como los patéticos hombres de tu planeta"

Sonrió con pesar al pensar en ello. Vegeta tenía razón, él no era un humano y ella lo sabía, pero se estaba obsesionando tanto por oír un par de palabras de afecto que lo había olvidado por completo nuevamente, esto debido a estar a solas con él en aquella nave en medio de la nada o quizás por que viajó ilusionada en que ese viaje sería como una luna de miel. Cualquiera fuera el caso sintió la necesidad de ir a disculparse, pero no pudo porque su cuerpo se quedó inmóvil, pegado a la superficie luchando por tomar una decisión. Fue entonces que frunció y apretó los puños a ambos lados de sus piernas, dando con ellos un par de golpes tras ella sobre la compuerta "No, maldición… Soy una mujer, después de todo… ¡Quiero que me digan cuánto me quieren!… ¡También quiero que me digan que me veo hermosa!… ¡Demonios! Si puedo entender que él no es humano, él tendrá que entender que yo sí lo soy… ¿por qué debería ceder yo y no él?"

Suspiró cansada y pasó con rabia sus manos por las mejillas, borrando los rastros de su llanto.

- ¡Maldito terco orgulloso! – exclamó, separándose de la puerta y comenzando a pasearse por su cuarto.

"De todos modos, tiene razón… no puedo ignorarlo ni evitarlo el resto del viaje… Pero si voy y me disculpo con él, voy a quedar como una tonta y seguramente se reirá de mí y me lo sacará en cara y escucharé su risa burlesca durante varios días…"

Se llevó las manos a la cabeza un momento, imaginándolo, luego volvió a levantar su vista - ¡Uy! Pero me propuse hacer que se enamorara de mí y sería tonto renunciar justo ahora que creo que estoy tan cerca de conseguirlo… ¿Qué haré?

La compuerta se abrió, haciéndola saltar en su lugar al tiempo que Vegeta aparecía tras ésta.

- ¿Se te pasó la rabieta?

El rostro de la peli turquesa se volvió una braza - ¡¿Cuánto tiempo llevas allí?!

Vegeta simplemente se encogió de hombros, fingiendo desinterés pero al observarla notó de inmediato las manchas negras que la científica tenía bajo sus ojos. Era obvio que había llorado y eso le molestó, porque a él le gustaba verla altanera, furiosa y desafiante, no de esta manera en que evidenciaba ser lo que era. Se quedó viéndola un momento más y a continuación, le comentó con sorna, ignorando su pregunta – Vine a decirte que empaques tus cosas porque te llevaré de regreso a la Tierra.

Los ojos de la peli turquesa se abrieron muy grandes por un segundo y replicó- ¡¿Qué?!

-Lo que oíste, Bulma… He meditado sobre tu comportamiento, y he estimado que lo más conveniente para ambos es que regreses a tu planeta y prescindir de tus servicios.

-¡No puedes hacerme eso!

-Si puedo... Además, sería un estúpido al mantener a bordo a alguien que me odia… - se sonrió ladino para agregar - Tómalo como una precaución.

-Pero…

-¿Qué no oíste? – le preguntó, ahora molesto, agregando - No te necesito.

Ella iba a protestar nuevamente pero se detuvo en seco y se quedó mirando a los ojos al saiyajin ya que una epifanía la golpeó como un rayo. Se sintió mareada y su corazón dio un par de latidos con fuerza, por lo que se cubrió la boca con sus manos "Oh, por Kami… Él nunca me necesito para sus propósitos"

Vegeta entrecerró un poco sus ojos, expectante ante la agitación en ella, pero no se esperaba para nada lo que ella diría a continuación.

– Es verdad… - murmuró Bulma, sintiendo un nudo en su garganta - Tu nunca me necesitaste… ni como técnico, ni para curar tus heridas, ni para alimentarte… Me trajiste simplemente por que querías pasar tiempo a solas conmigo...

- No digas idioteces – se defendió Vegeta, frunciendo profundo.

Bulma casi no lo oyó, estaba demasiado concentrada en su descubrimiento, además, sentía que el suelo bajo sus pies no estaba firme y que sus manos sudaban, como si estuviese a punto de caer por un precipicio. Sin embargo se armó de valor para seguir exponiendo - Pero se suponía que no ibas a traermeSin embargo, volviste por mí…

Vegeta apartó su mirada. Aunque quería rebatirle con todas sus fuerzas prefirió dejarla continuar con sus conclusiones ya que era conveniente a sus propósitos que ella supusiera lo que ocurría y así no tener que reconocer nada, ya que de todos modos ni siquiera él sabía exactamente que eran todas esas sensaciones que ella le provocaba y tampoco estaba interesado en clasificarlas por ahora, así que simplemente se cruzó de brazos y la dejó continuar.

Bulma prosiguió - Además, ya eras un súper saiyajin cuando regresaste por mí… También pudiste dejarme morir a manos de los kedratianos y aun así me rescataste, igual que cuando casi muero en casa… también fuiste tú quién me advirtió del engaño de Yamcha y me diste ánimos cuando más lo necesitaba… - hizo una pausa al sentir que su mirada se volvía borrosa por las lágrimas y suspirando intentó continuar - … Todo lo que has hecho… solo lo hiciste porque te preocupas por mi bienestar… - no pudo continuar. Apartó su rostro y cerró sus ojos con fuerza. La embargó un sentimiento de rabia y pena, por no haberse dado cuenta antes. Gruesas lágrimas corrieron aún más su maquillaje y siguieron camino por sus mejillas. Se había obsesionado tanto en escuchar ese par de palabras que obvió por completo todas las muestras de amor que había realizado el saiyajin por ella. De repente las ganas de oírlo decir un "Te amo", o cualquier palabra de afecto similar, se habían ido por completo. Ahora solo quería estar entre los fuertes brazos del saiyajin y que le demostrara su amor, de la única manera que él sabía hacerlo: físicamente.

Volvió a mirar a Vegeta esperando una confirmación pero lo veía borroso a causa de sus lágrimas. Él permanecía en silencio, observándola con cautela. Finalmente decidió romper el momento, sin confirmar ni negar nada.

-Deja de llorar… te hace ver débil, mujer… - murmuró él finalmente, evitando sonar suave.

Bulma secó las lágrimas de sus mejillas con los dedos, intentando calmar su corazón. Enseguida le sonrió y le dijo – Vegeta… tú ¿Te sientes tan incómodo como yo?

Vegeta frunció profundamente, pero no dijo nada.

Ella continuó, luego de suspirar - No voy a volver a la Tierra… Quiero quedarme contigo, Vegeta… porque te amo…

Él se sorprendió pero no lo externalizó. Que ella le confesara aquello era el equivalente, para él, a quedar totalmente expuesto en batalla. Su amenaza había tenido mayor éxito de lo que esperaba, por lo que se dio como vencedor y se sonrió para comentar – Lo suponía… Era la única explicación a que te comportaras como una demente… Pero creo que puedo tomarlo como una disculpa y permitirte permanecer a bordo por ahora. Pero no olvides que ahora me perteneces.

Ella lo observó, comprendiendo que él tenía en parte razón al decir eso, ya que ella le pertenecía en cuerpo y alma, pero lo que Vegeta no veía, o comprendía aún, era que él también a ella.

-Pues si yo te pertenezco, deberás aceptar que tú también a mí…

-¿? …- la miró extrañado un momento, pero enseguida llegó a la conclusión de que no era algo tan terrible de aceptar comparado con la urgencia que lo estaba devorando por concretar su fantasía con la mujer. Deseaba verla sometida ante él y fornicarla hasta hartarse cuanto antes, por lo que respiró hondo y le respondió, descruzándose de brazos - Si acepto esa estupidez… ¿Dejarás de importunarme con tus idioteces sentimentales?

Ella lo miró fijamente y le dijo – Te lo prometo, Vegeta… - luego sonrió – bueno, excepto para fastidiarte…- él frunció profundamente antes de decirle, fingiendo fastidio - Supongo que no podría ser de otro modo contigo, mujer…

- Entonces, ¿Estamos bien? - le preguntó la peli turquesa, mirándolo expectante.

Él no respondió, solo cerró sus ojos y asintió con un leve movimiento de su cabeza.

Bulma se sintió tan feliz que lo abrazó tan fuerte como pudo, recostando su cabeza sobre el hombro del saiyajin. Vegeta al principio se quedó estático, indeciso entre alejarla o no, pero su cuerpo terminó respondiendo como por instinto y la rodeó con sus brazos, acariciando su lacio cabello y aspirando el aroma que emanaba de éste, cerrando sus ojos y sintiendo como su corazón latía más fuerte dentro de su pecho, llenándose de aquella calidez que tanto le gustaba y que lo confundía al mismo tiempo.

-Me gustaría quedarme así para siempre… – murmuró la científica.

Aquellas palabras lo sacaron de su trance, recordando de inmediato que tenía un asunto pendiente con ella - Volviendo a lo que nos concierne… – comentó, apartando a la mujer un poco para poder meter la mano a su bolsillo y sacar la dichosa cinta – Aún tenemos asuntos pendientes…

Ella miró la mano del saiyajin y un leve escalofrío le recorrió la espalda.

-Oh, eso… - le respondió Bulma, usando un tono sensual – De acuerdo… pero quiero que me prometas que no me lastimarás demasiado…

Vegeta la observó y comentó en tono de burla - No cuentes con eso… de todos modos, ya te ves terrible…

Bulma lo miró con curiosidad un momento y luego recordó que su maquillaje seguramente estaba todo corrido por causa de las lágrimas que había derramado - Es tu culpa…- respondió ella, apartándose un paso hacia atrás, mientras limpiaba con sus dedos la máscara de pestañas que tenía bajo sus ojos.

- Yo no te pedí que te pintarrajearas la cara como para ir a la guerra

Bulma levantó una ceja -¿?

Vegeta rodó sus ojos, para luego explicarse - En los libros que había en la biblioteca vi uno con unos individuos que se pintaban para cuando iban a las guerras… ¿desciendes de ellos acaso? – bromeó él.

Bulma rio - No, esas son tribus antiguas de la Tierra... Olvídalo ¿quieres? Mejor terminemos como corresponde nuestra cita. Creo que aún queda media botella de vino – terminó cerrándole un ojo para salir del cuarto rumbo a la cocina.

Vegeta se quedó un momento en su lugar viéndola alejarse "Ya era hora... esto se estaba volviendo demasiado ridículo… y yo demasiado patético… Jamás pensé que tener una hembra fuera tan complicado… Bah, no es tan malo después de todo. La recompensa lo vale…" Caminó con rumbo a la cocina, pensando en que para él esto solo podía tener un final feliz.

Continuará…