Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

La excusa agrava la falta.

Pasó aproximadamente una semana y las cosas entre Bulma y Vegeta iban mejor que bien. Discutían, pero ahora era por tonterías sin sentido y solo para terminar devorándose mutuamente.

Bulma se había decidió a terminar ese día el comunicador y Vegeta llegó a mirar como trabajaba y a molestarla, pero ella estaba tan concentrada que lo dio por su lado, así que el príncipe, al no tener nada más que hacer, decidió ir a su habitación pero vio sobre uno de los sofás algo que llamó su atención. Era una revista que la joven había dejado de lado y que en su portada ofrecía un reportaje sobre como superar un fracaso. Dudó un momento, pero enseguida tomó el ejemplar y, comenzó a leer algunas páginas en voz alta solo para burlarse de lo inútiles y estúpidos que eran los humanos, buscando hacerla enfadar, sin embargo al darse cuenta de que la mujer no le hacía caso terminó recostándose en el sofá y quedándose dormido leyendo el ejemplar.

De un momento a otro Bulma saltó en su lugar, con una enorme sonrisa.

- ¡Vegeta, al fin lo terminé! – gritó ella, de manera triunfal.

El saiyajin gruñó y se enderezó en el sofá, dejando caer la revista que tenía sobre la cabeza - ¡No tienes por qué hacer tanto escándalo!

Ella frunció al ver que él no compartía su felicidad, diciéndole – Bien que pudiste dormir en tu habitación, Vegeta… Yo no te pedí que te quedaras haciéndome compañía... – terminó cerrándole un ojo de manera cómplice a lo que el príncipe refunfuñó - No te creas tanto. Solo vine a ver como despotricabas en contra de ese aparato… - Bulma le sonrió - Yo también te quiero mucho, Vegeta.

El saiyajin se sonrojó un poco ante las palabras de la joven - ¡Bah! Deja de decir eso… - respondió molesto, al tiempo que se sentaba derecho y observaba el desorden de la muchacha – Dijiste que habías terminado… ¿No necesitas probarlo?

-No- respondió ella segura.

Vegeta tomó el pequeño aparato en sus manos y lo observó un momento. Era un círculo blanco con un botón azul en su centro. Lo observó más de cerca y pudo apreciar que en el borde blanco habían unos orificios a modo de parlante, supuso que emisor y receptor. No pudo evitar sorprenderse ante las capacidades de la científica "definitivamente me ayudará a levantar un imperio… Esta relación fue una buena inversión después de todo…"

- ¿Qué opinas? – preguntó Bulma, de manera inocente.

-Hmn… Si dices que este objeto funcionará no tengo más alternativa que creerte…

Ella se sonrió ampliamente - Sabía que te gustaría. Dámelo- dijo estirando su mano hacia el saiyajin – Lo guardaré junto con el rastreador para cuando lo necesitemos.

Vegeta se lo devolvió y la vio comenzar a guardar las cosas, lo que no le interesó por lo que se estiró en su lugar y se levantó para irse.

Bulma cerró la caja de herramientas y miró al príncipe.

- ¿Te vas?

-Sí ¿por qué?

-Bueno, lo que pasa es que no tengo nada que hacer ahora… y supongo que tú tampoco…

- ¿Qué tienes en mente? – preguntó interesado.

-Bueno… estaba pensando en ir a tomar un baño… ¿Quieres acompañarme?

El príncipe se hizo de rogar – No lo sé… ¿Qué ganaría yo con eso?

-¿Es en serio? – preguntó desconcertada.

- ¿Ves acaso que me esté riendo?

-¡Eres insoportable cuando quieres serlo!

-¿Tú crees?

Bulma se lo pensó un momento y se dio cuenta de que el príncipe solo buscaba fastidiarla por lo que le dijo, coqueta – Te ofrezco una tina llena de burbujas, una botella de champaña y a mi totalmente desnuda para tu deleite…

Vegeta ahora la miró extrañado - ¿Burbujas?

-Sí. Es un líquido que se le agrega al agua y produce suaves burbujas que acarician tu piel… - terminó acariciando su propio cuerpo con sus manos de manera seductora a lo que el príncipe no pudo soportar la curiosidad de experimentar aquello por lo que le dijo – Me parece un buen trato, pero más te vale que sea realmente como lo describes.

-¡Te aseguro que ya no querrás volver a bañarte de otra forma!

Las cejas de Vegeta se alzaron en completa sorpresa y se sonrojó un poco al imaginarse aquello tan maravilloso que describía la humana.

-¿Qué dices?

-Guarda tus juguetes y enséñame de una maldita vez aquellas burbujas- le ordenó, solo por conservar algo de su maltrecha jerarquía.

La peli turquesa se sonrió - ¿Ves que no cuesta nada ser gentil y comprensivo?

-Cállate o harás que me arrepienta…

-Está bien, gruñón… Voy a terminar de guardar esto y te sigo… – dijo, cerrándole un ojo comenzando a guardar el resto de sus cosas.

Vegeta se quedó un momento observándola. Luego giró y salió de la habitación, poniendo cara de mártir, para luego fruncir nuevamente "Esta humana nunca deja de sorprenderme pero por otra parte creo que haberla conocido es la forma en que el destino me castiga por todas las muertes que traigo a cuestas… Solo espero que esas dichosas burbujas sean tan sensuales como las describió"

Faltaban unos pocos días para llegar a su destino y para el saiyajin el tiempo había pasado increíblemente rápido, y eso era bueno por una parte, ya que lo único que deseaba era poder comprobar su teoría en cuanto a la mantención de su transformación. Pero por otra parte, se estaba acostumbrando demasiado a pasar tiempo con Bulma y eso le provocaba sentimientos encontrados.

Sus instintos estaban más calmados, aunque no dejaba pasar ninguna oportunidad para perderse en el cuerpo de su compañera, sin embargo ahora cuando no estaba en "eso", Vegeta se encerraba por varias horas en su habitación entrenando mentalmente y Bulma por su parte se entretenía leyendo revistas o trabajando en pequeños proyectos o viendo películas, en una pequeña televisión con un reproductor VHS que le había empacado su madre.

Pronto sería la hora de la cena, por lo que el príncipe decidió ir a ver en que estaba la humana. Llegó a la cocina, esperando encontrarla preparando alguna desastrosa comida, ya que últimamente le había dado la espantosa manía de experimentar nuevas recetas, mientras cantaba. Sin embargo, la vio sentada en uno de los sillones, trabajando en unos circuitos, mientras tenía encendida la pequeña televisión.

-¿No deberías estar preparando la comida?

Bulma levantó la vista un momento y le sonrió - Ya está casi lista… Hoy cenaremos pizza.

-¿Debo alistarme para una indigestión? – le comentó con ironía.

-Sí, lo que digas, Vegeta… ¿me acompañas mientras está lista?

Él la observó con curiosidad y enseguida volvió la vista a la pantalla, comprendiendo de inmediato las intenciones de ella, por lo que se puso a la defensiva - No me obligarás a ver una ridícula película romántica… - enseguida se dispuso a salir de la habitación mientras le decía - Avísame cuando la cena esté lista.

Ella lo miró con suspicacia - ¿y cómo sabes qué es eso? - le preguntó, deteniéndolo, a lo que él se cruzó de brazos y le respondió con autosuficiencia volviendo a verla - Vi suficiente televisión en la Tierra como para saber lo que estás viendo y para mí es más que obvio que quieres que la vea contigo para re programar mi cerebro...

-Bueno, no lo había planeado así pero ya que me descubriste, dime entonces ¿Qué quieres ver? Porque mis padres me enviaron un montón de películas...

Vegeta se encogió de hombros. Le daba realmente lo mismo y, pensándolo bien, no tenía mucho más que hacer encerrado en la nave.

- ¿Hay algo que no sea estúpido?- le preguntó finalmente.

-No lo sé… En esa caja de ahí están las cintas… - respondió ella sin mirarlo, concentrada en su trabajo.

Vegeta se acercó a mirar la caja que le indicó Bulma y luego de unos minutos sacó una cinta al "azar", entregándosela - Toma. Cualquier cosa será mejor que ver esa idiotez.

Bulma lo miró enojada mientras recibía la película. Leyó el título y comentó - ¿Hum? ¿Estás seguro?

Vegeta asintió y tomó asiento al lado de la mujer - Muy bien… - dijo ella, comenzando a soldar unas piezas, pero él observó el desorden y preguntó - ¿en que se supone que estás ahora?

-Oh, esto – comentó indicándole unos circuitos – es algo que tenía pendiente hace mucho. Lo llamo bio-chip…

-Eso no me dice nada…

-Disculpa. Es un micro chip que se auto regenera usando partes metálicas afines… Se me ocurrió cuando me dijeron que Piccoro podía regenerar sus extremidades. Y recordé que lo había empacado entre mis cápsulas, cuando pasó lo del propulsor…

Vegeta frunció al recordar aquel episodio, pero no sacó la vista del pequeño objeto negro - Comprendo… Lo usarás para que los vehículos y naves se reparen solas…

Ella le sonrió feliz - Me encanta conversar de estas cosas contigo… ¡Todo lo entiendes de inmediato!

Vegeta se sonrojo un poco ante el alago de ella, así que para disimular su incomodidad gruñó para enseguida recostarse en el sofá y comenzar a poner atención en la película.

Pasaron unos minutos, y al fin el protagonista y su compañero comenzaron a repartir golpes a diestra y siniestra.

-Qué estupidez ja, ja, ja… - comentó el saiyajin, riendo a mandíbula batiente. Ella lo miró molesta - ¿Me hiciste cambiar mi película favorita solo para ver una cinta de acción y burlarte más encima?

-ja, ja, ja… Es que se nota demasiado que es falso.

-Obvio, es una película, genio. Son para entretenerse – le respondió rodando sus ojos - ¿Acaso querías que se molieran a golpes de verdad?

-Sería lo indicado. De hecho no me molestaría ver uno que otro hueso roto.

-¡Eres imposible! – comentó ella, volviendo a su trabajo.

Pasaron unos minutos en silencio y Vegeta la miró de soslayo, preguntándole, con un dejo de desinterés - ¿Estás enferma?

La joven lo miró extrañada - No… ¿por qué lo preguntas?

-Hmn… - hizo él, sin sacar la vista de la pantalla - Te vi tomar una píldora el otro día…

Bulma no supo porqué pero se puso roja de la vergüenza, sin embargo lo disimuló intentando incomodar al saiyajin diciéndole – No estoy enferma… Lo que me viste tomar era una de las píldoras anticonceptivas que creé para que su alteza no dejara descendencia...

El saiyajin volteó a verla completamente - Comprendo… ¿Lo debes hacer con regularidad?

-Sí. Todos los días a la misma hora…

Vegeta dio por terminado el tema y volvió su rostro a la pantalla pero luego de unos minutos preguntó, sin mirarla - ¿Lo hiciste hoy?

Bulma puso cara de loca y salió corriendo de la habitación "Maldita sea, justo se me olvida tomarme la estúpida píldora el día que se le ocurre preguntarme… Por suerte estoy justo en la hora… pero estaba tan concentrada en mi trabajo que por poco lo olvido. Creo que le debo una a Vegeta..."

Yamcha sintió los primeros rayos del sol en su rostro y fue entonces que se puso de pie, observando a su alrededor con desidia, luego de haber estado meditando en posición de loto desde antes del amanecer. "Otro día en este solitario desierto… Si no fuera por Puar me habría vuelto loco hace mucho… Pero es que este lugar me recuerda mucho a cuando conocí a Bulma… Realmente soy un tonto por haber venido a entrenar aquí..."

Se estiró en su lugar, relajando sus músculos y a continuación tronó sus nudillos, volviendo a mirar hacia el horizonte - Debo volver a la civilización en algún momento… Me gustaría saber si Bulma se encuentra bien después de su decisión... Si tan solo no me hubiera comportado como un imbécil... - comentó, con algo de melancolía.

Caminó de regreso a la pequeña casa cápsula, regalo de los señores Briefs, para ir por algo de desayunar y en ese instante apareció Puar por la puerta - Buenos días, Yam- lo saludó. El guerrero volteó a ver a su amigo - ¡Hola, Puar! ¿Qué tal dormiste? - el gatito levitó hasta quedar a su lado y respondió lleno de entusiasmo – Bien… Oye ¿No vas a desayunar? Porque hoy prepare algo delicioso para que tengas mucha energía para tu entrenamiento...

-Mmm… Sí… voy enseguida - dijo, como ido.

- ¿Qué ocurre?

El ex ladrón del desierto miró hacia el horizonte nuevamente "Este vacío que siento es solo por ella… Día tras día, me siento culpable por dejarla ir… Aun no puedo superar que me haya cambiado por ese enano miserable…" Volteó hacia su amigo y con algo de amargura le respondió - No es nada… Creo que hoy me levanté del lado equivocado de la cama…

- OH, Yam... ¿Estás así por Bulma?

Yamcha suspiró – Sí… Es que no puedo sacármela de la cabeza… Aún duele, Puar, aquí - terminó llevándose la mano al pecho.

-Pero por ahora no puedes hacer nada, Yam… Lo mejor es que esperemos a ver como resultan las cosas.

-Es verdad… - dijo retornando a la casa - Vamos a comer algo y luego iré a entrenar… Eso siempre funciona "Por un momento"

-Sí. ¡Ya verás que te sentirás mejor después de ejercitarte! – respondió su amigo dando unas volteretas en el aire.

Yamcha se lo quedó viendo con un sentimiento de infinito agradecimiento. Luego volteó a mirar hacia donde sabía que estaba la Corporación antes de ingresar a la casa "Algún día te arrepentirás de haberme dejado… Siempre te amaré, Bulma… no me importa que hayas elegido a otro para que comparta tu vida"

Sonó una leve alarma en el cuarto del saiyajin y Bulma al oírla sonrió. Llevaba unos minutos despierta, observando dormir a su amante, apoyada sobre uno de sus codos. Suspiró y se apegó al cuerpo del guerrero, no tenía muchas ganas de despertarlo, pero quería ser ella quién le diera la noticia, por lo que le dijo, remeciéndolo suavemente por el brazo - Vegeta…

-Hmn...

-Despierta…

- ¿Qué ocurre? - le preguntó, algo confundido. Ella se sonrió y le dijo - Nada. Solo que en una hora llegaremos a Temkari…

Vegeta abrió sus ojos de golpe y se encontró con el rostro de Bulma - ¿Estás segura?

-Ajá… La alarma que suena es por eso... La dejé programada hace unos días para poder pilotear el descenso, en el caso de que estuviéramos "ocupados"…

Él se sonrió y con un rápido movimiento se giró quedando sobre ella. Bulma se sobresaltó al sentir el miembro del saiyajin sobre su pierna.

-Supongo que para ti son buenas noticias…- le dijo, risueña.

-Por supuesto… Sabes que luego me dedicaré a entrenar… - le comentó, comenzando a besarla en el cuello.

Bulma cerró sus ojos para disfrutar de la sensación, pero aun así le dijo, entre gemidos - Eso es obvio… Mmmmf… ¿Por qué me lo comentas? - él, sin separarse de ella, continuó diciendo - Porque deberías saber que puede que me pierda por varios días…

Ella abrió sus ojos, mientras fingía enojarse - Eso no me hace gracia… ¿Me dejarás sola otra vez?

Vegeta se apartó y la miró a los ojos. Luego la besó suavemente en los labios - Sí… - le respondió y mordió el labio inferior de la muchacha, liberándola para agregar - … por lo que deberías aprovechar que aún estoy aquí…

Bulma lo miró a los ojos comprendiendo enseguida la indirecta. Rodeó con sus brazos el cuello del saiyajin y lo aproximó a sus labios, mientras le decía - Entonces no perdamos el tiempo… - prosiguió a besarlo y Vegeta sonrió contra los labios de ella, complacido.

Bulma terminó de vestirse y corrió al centro de mando cuando oyó la alerta de aterrizaje. Estaba ansiosa por saber a qué clase de planeta habían llegado por lo que activó de inmediato las cámaras externas y lo que vio en el monitor la hizo apretar sus labios, en decepción.

En la pantalla se apreciaba un paraje desértico, en tonos cobrizos con cielos sin nubes. La luz del sol era amarilla blancuzca y la vegetación era casi inexistente de no ser por unos manchones de tonos petróleo, alejados unos de otros.

-Esto es una estafa… ¡Es un planeta muerto!… -murmuró.

-Así es… en apariencia… - comentó el saiyajin, que había llegado al mando a ver lo mismo que ella.

Ella se volteó a ver a Vegeta, que estaba de pie a unos metros de ella, en su típica pose, aunque vestido con ropa de humano. Él, luego de ducharse, había ido a la cocina a desayunar pero cuando oyó la alarma de aterrizaje, había dejado de lado de inmediato la torre de alimentos que estaba atacando, ya que su estómago se contrajo involuntariamente ante la ansiedad de salir por fin a ejercitarse.

- ¿En apariencia? – preguntó ella, con curiosidad.

-Sí - dijo él, avanzando un poco - Este plantea es diez veces más grande que la Tierra... Solo estamos viendo uno de los muchos desiertos que posee…

-Entonces… ¿hay otros lugares con vida?

-Así es.

- ¡Qué bien! Podré salir a explorar.

-Ja, ja, ja… - río de buena gana el saiyajin, sujetando su estómago ante el comentario de ella.

- ¿Por qué te ríes? – preguntó Bulma, frunciendo.

Vegeta recuperó su compostura y le respondió, con una media sonrisa - No podrás salir. La gravedad que este lugar posee es bastante mayor que la de la Tierra, por lo que apenas si podrás respirar.

Bulma también sonrió, con autosuficiencia - Por eso no hay problema…

-¿? - El saiyajin quedó de una pieza, observándola. Su sonrisa se borró y la de Bulma se amplió para decirle - Supuse que en algún momento viajaríamos a algún lugar con mayor gravedad, por lo que diseñé un dispositivo que me mantendrá segura… ¿Quién se ríe ahora, ah?

Vegeta frunció profundamente. "Vaya… al parecer pensó en todo. Por eso elegí este planeta, para que ella no saliera a aventurarse sola y me sale con esto. Mierda, maldita mujer y su maldita inteligencia"

Se cruzó de brazos e hizo un alto antes de decir - En ese caso… Tienes prohibido alejarte a más de un día de distancia de la nave… No perderé mi tiempo buscándote si es que te metes en problemas…

Bulma ni lo pensó para responderle – Entonces tú tienes prohibido perderte por más de un día. No pienso quedarme encerrada esperando a que vuelvas...

Vegeta gruñó, dándole una mirada de asesino primero pero luego volteó su rostro, molesto - ¡Hmp!… Haz como quieras, pero no esperes que te rescate…- refunfuñó.

-Gracias, Vegeta… Pero aunque lo niegues, sé que me volverás a salvar - volvió a sonreírle.

Vegeta se sonrojó ante su derrota y por las palabras de ella. Enseguida respiró hondo y le iba a advertir algo más, pero ella lo interrumpió diciéndole – No te enojes… Solo debemos asegurarnos de poder estar en contacto todo el tiempo. Así que no olvides llevarte el comunicador y yo me quedaré con el rastreador – continuó Bulma, cerrándole un ojo, de manera coqueta – Además, ya aprendí la lección y te prometo que nunca más saldré con tu armadura… Y si lo piensas bien, difícilmente podría ir muy lejos en mi motocicleta… - enseguida agregó, molesta – Es un desperdició que esos sujetos me hayan quitado mis otros vehículos ¡Ni deben saber que son!

Vegeta frunció profundamente y no dijo nada más. No quería recordar lo ocurrido en Kedrat, por lo que volvió a su camarote, concentrándose solo en que al fin retomaría su entrenamiento y en que probaría de una vez su teoría sobre la duración de su transformación. Ya no necesitaba distracciones, pero tenía claro que ella haría su voluntad sin importar lo que él le dijera y eso le causaba cierta incomodidad.

Bulma volteó a verlo alejarse y simplemente se sonrió, feliz de haber conseguido una victoria frente al saiyajin, demostrándole que ella también podía estar un paso delante de lo que él planeaba. Sin embargo, al ver a Vegeta desaparecer por la plataforma, sintió algo raro, como si su pecho se oprimiera y su respiración se agitó un poco, junto con su corazón.

Suspiró hondo y volteó a ver hacia la pantalla, mientras tomaba los mandos para el descenso pero la incomodidad persistía.

- ¿Mmm? ¿Qué es esta inquietud?... Debe ser la ansiedad… Pero sigo pensando que me estafó. Si fuera por mí, hubiera elegido algún plantea más parecido al caribe de la Tierra… Espero que no tengamos ningún problema…

Los propulsores se detuvieron, haciendo un sonido de aire comprimido bajo la nave, al mismo tiempo que se levantó una nube de polvo. Finalmente habían descendido sobre suelo Temkariano.

Vegeta se vistió con su traje de combate y se apresuró en salir de la nave. Bulma, que aun estaba junto a los controles corrió hacia él y lo detuvo antes de que abriera la compuerta, tomándolo por un brazo y extendiéndole el pequeño aparato de comunicación.

-Prométeme que volverás bien…- le pidió, mirándolo con expectación.

Él volteó su vista hacia ella, extrañado ante el tono de preocupación de su voz - ¿De qué demonios hablas? Solo iré a entrenar… - ella dudó un momento antes de decirle – No te burles, pero tengo un mal presentimiento…

Vegeta se sonrió y retiró la mano de ella con suavidad - No digas tonterías, mujer… - dijo, colocando el comunicador dentro de su armadura - … Dime ¿esto soportará mi increíble poder? – preguntó finalmente, logrando sacarle una sonrisa a la joven.

-¿Sabías que eres un engreído?

-¿Sabías que no hay nada que pueda dañarme, verdad?- le respondió con una sonrisa de autosuficiencia.

Ella lo abrazó un momento, consiguiendo que Vegeta se tensara por completo - Sí, Vegeta. Eres el hombre más fuerte y guapo del Universo. Él se relajó y le sonrió de lado – Supongo que puedo acostumbrarme a esa clase de cumplidos… - volvió a ver al frente, agregando - Deja de poner esa cara, ya que estaré de vuelta para cenar - dicho esto, apartó a Bulma y oprimió el botón de la compuerta. Apenas ésta descendió le dio una furtiva mirada a la mujer y emprendió el vuelo.

Bulma se apresuró en cerrar la compuerta y se llevó una mano a su pecho "Es verdad. Después de todo él es un súper saiyajin y yo soy una científica brillante, esto es una estupidez… Sin embargo, no puedo dejar de estar inquieta… Por lo menos se llevó el comunicador, si llegase a ocurrir algo sabré cómo encontrarlo gracias al localizador que le incorporé…"

Vegeta se alejó a toda velocidad de la nave, buscando un sitio adecuado donde poder entrenar.

Cerró los ojos un momento y frunció en profundidad, volteando un poco su cabeza hacia el suroeste, donde sentía pequeñas presencias. "Hmn… así que aún está habitado… Pensé que luego de lo de Freezer esté lugar quedaría desierto… Seguramente debe existir aun ese asentamiento, pero ¿habrá tropas en él?… Quizás sean solo esclavos que quedaron abandonados a su suerte… Puede que sean de utilidad para mi entrenamiento (sonrió y cambió el rumbo hacia las presencias) Hace mucho que no destruyo un poblado completo… (Frunció, ya que la imagen de la peli turquesa se le vino a la mente, por lo que cambio de opinión y volvió a retomar el rumbo inicial, haciendo una mueca de desprecio)… De todos modos, tengo mejores cosas que hacer… Esas basuras no valen mi tiempo…"

Bulma se instaló en la cocina para trabajar tranquila en su nuevo invento, pero al instante se levantó y fue a la nevera por algo de comer. Tenía unas ganas enormes de contarle a su padre de su nueva creación, por lo que luego de comer algo, se dirigió al comunicador e intentó conectarse. No alcanzó a pasar un minuto y el sonriente rostro de su madre apareció en el monitor, con algo de interferencia

- ¡CARIÑO, TANTO TIEMPO!

-Ho-hola, mamá… Pero deja de gritar. Te escucho perfectamente…

- ¿Cómo han estado? Oye ¡Te ves radiante, Bulma!

- ¿Tú crees? – preguntó ella, llevándose una mano a su mejilla.

-Sí. Tal parece que las vacaciones te han sentado de maravilla… ¿Dónde está Vegeta? Quiero saludarlo también.

-Él salió a entrenar… No sé cuándo vuelva...

- ¿Otra vez lo dejaste salir solo? Eso no es correcto, querida. Si fuera tú, no lo dejaría ni a sol ni a sombra. Es que es un hombre muy guapo y las mujeres deben estar haciendo fila para quitártelo…

Bulma sonrió ante la ocurrencia - Mamá, él es libre de hacer lo que quiera, después de todo, entre nosotros no hay nada realmente serio…

- ¡¿QUÉ?! Eso quiere decir que al fin se te declaró… Sabía que el joven Vegeta era muy tímido, pero siempre tuve fé en que se atrevería a confesarte su amor…

- ¿De qué estás hablando, mamá?

-Oh, bueno… Es que Vegeta siempre te ha querido, a su manera claro, pero yo sé reconocer la mirada de un hombre enamorado (suspiró)… Y Vegeta, aunque lo finge muy bien, no puede evitar mirarte de esa manera tan especial cuando cree que nadie lo está mirando…

Bulma quedó de piedra. Su madre siempre supo de los sentimientos del saiyajin y ella había sufrido un infierno antes de darse cuenta siquiera.

- ¿Y por qué demonios no me lo dijiste antes?

Bunny la miró sorprendida - Amor, no te enojes… Pero ¿no notaste mis indirectas?…

La joven cerró sus ojos molesta, pero la voz de su padre la hizo reaccionar.

-Hijita… ¿Cómo estás? Nos tenías preocupados. Pero tu madre insistió a que esperáramos que tú llamaras…

- ¿?

Su padre se explicó - La última vez se cortó la comunicación…

-Ah, eso… no se cortó – le indicó la muchacha, agregando - Fue el impertinente de Vegeta el que les cortó.

-Ja, ja, ja… ¡Debí imaginarlo! - río su padre – Te debe estar volviendo loca ¿no es así?

-Ni que lo digas, papá… - respondió Bulma, sonrojándose un poco.

Su madre intervino - Ay querido, es que tú no sabes… ¡Ya son novios!

- ¿Qué? ¿En serio?

-Sí, Vegeta ya se le declaró.

- ¡Oh, eso es excelente, querida!

-Te dije que era cosa de tiempo para que Vegeta le dijera que estaba locamente enamorado de ella…

-¿Se lo dijo así?

-No lo sé, pero estoy segura de que debió ser muy parecido… ¡Qué romántico!

A Bulma se le marcó una vena en su frente y apretó al mismo tiempo uno de sus puños al oír a sus padres comentando su vida amorosa como si fuera la novela de moda, aguantó un par de segundos pero enseguida gritó - ¡¿QUÉ?! ¡¿ACASO TODO EL MUNDO SABÍA DE ESTO MENOS YO?!

-No te molestes, Bulma… - intentó tranquilizarla el profesor - pero es que era cosa de verlo como se comportaba contigo…

-Suficiente… No quiero hablar más de eso. Los quiero mucho, pero son insoportables. Adiós.

-Pero...

Cortó la comunicación y se dejó caer en uno de los asientos. "Uy mis padres sí que me van a volver loca… ¡Demonios! Con lo molesta que estaba se me olvidó contarle a papá del bio-chip… Me siento traicionada… ellos lo sabían desde hace mucho y no fueron capaces de hacerme un mínimo comentario… (se enderezó en el asiento y abrió muy grande sus ojos) ¿Pero eso significa que desde hace mucho que él me quiere?... Por supuesto, mi madre nunca se equivoca en esas cosas…"

Una enorme sonrisa se dibujó en sus labios y sus ojos brillaron.

- ¡Sïiiii! – exclamó saltando en su lugar, comenzando luego a brincar por la sala de mandos – ¡Me ama! ¡Sí me ama! … ¡Vegeta realmente me ama!

Dejó de dar brincos y más feliz que nunca se dirigió a trabajar. Aunque ahora, entre tanto y tanto, no podía evitar suspirar al pensar en el saiyajin. Al fin lo había conseguido y ya no le cabía duda alguna al respecto. Vegeta, el príncipe de los saiyajin la amaba y no le importaba si él no quería reconocerlo, ya que ahora le bastaba con todo lo que él había hecho por ella y sobre todo con el testimonio de sus padres. Era simplemente feliz.

Vegeta voló por un par de horas hasta que al fin dio con un lugar de su agrado. Descendió suavemente sobre el escabroso terreno y observó el árido paisaje "Perfecto"

Sin esperar más comenzó a elevar su poder, mientras se concentraba. Sonrió al ver que esta vez le había costado mucho menos transformarse. Una vez se convirtió en súper saiyajin expulsó una ráfaga de ki a su alrededor para probar sus nuevos poderes. Estaba en la gloria, sintiéndose como el ser más poderoso del universo y con la seguridad de que podría derrotar a cualquiera que se le cruzase enfrente.

Luego de darse el gusto de destruir algunas ruinas, bajó su ki, manteniendo su transformación por más de una hora, hasta que ya no pudo más y cayó de rodillas. Su cabello volvió a ser negro, al igual que sus ojos, mientras sudaba copiosamente, pero no se sentía frustrado, sino que todo lo contrario, por lo que una carcajada escapó de su garganta, mientras echaba su cabeza hacia atrás.

-Ja, ja, ja, ja, ja…. "Sí… Esta tranquilidad en mi corazón era lo que necesitaba. Haber tomado a la escandalosa como compañera fue la mejor idea que he tenido en años" Se puso de pie y comenzó a meditar sobre el asunto, mientras se recuperaba "¿De dónde habrá salido la leyenda del súper saiyajin? ¿De algún idiota que descubrió que nosotros podíamos tener esta clase de sentimientos también?… ¿O solo serán algunos sujetos que tienen esa habilidad?… Mi padre siempre creyó que solo yo podría alcanzar este poder pero nunca mencionó nada de cómo conseguirlo y ahora resulta que hay tres sujetos con esa cualidad... ¿Será que los saiyajin nos hemos vuelto blandos?… Hmn, ahora eso ya no tiene importancia... Solo debo ocuparme en crear nuevas técnicas y entrenarme en este estado hasta dominarlo a la perfección"

Ese día y los siguientes Vegeta volvió a cenar tal como se lo pidió Bulma. Salía luego de desayunar y volvía al caer el sol. Bulma no había salido a explorar, pues quería terminar su proyecto lo antes posible y sí salía de la nave de vez en cuando, lo hacía solo para estirar las piernas. Así fue como pasaron cerca de un mes de completa tranquilidad, compartiendo y conociéndose aún más, tanto mental como físicamente.

Temkari era un planeta lleno de misterios para ella, por lo que lo investigó, descubriendo que tenía días de veintisiete horas, que poseía una gravedad ocho veces mayor que la de la Tierra, que su tamaño efectivamente era de diez veces mayor y que contaba con quince pequeñas lunas. Con toda esa información pensó que sería una buena idea salir un día de esos a recorrerlo para tomar muestras y entretenerse analizándolas.

Su dispositivo anti-gravedad había funcionado bien, aunque tuvo que hacerle algunas modificaciones. Al principio lo había integrado al traje, en una especie de collar egipcio, pero era demasiado incómodo, para su gusto, por lo que trabajó un par de días en arreglar ese problema y terminó creando un aparato que parecía más bien un medallón, que era más liviano, pero que mantenía el inconveniente de que el haz de energía protectora le daba un aspecto azulado a su piel y cabello. Decidió dejarlo así, ya que primero quería terminar lo de su bio-chip.

Según sus cálculos ese día habría un eclipse al atardecer, por lo que dejó la cena preparándose y se animó a salir un momento de la nave con toda la intención de ver aquella maravilla.

Estaba preparando un visor para el espectáculo, cuando vio a Vegeta descender a su lado. Parecía cansado, pero no estaba todo sucio como otros días.

- ¿? – la miró extrañado.

Ella se apresuró en explicar, mientras daba un giro mostrándose - Oh, este es mi dispositivo anti-gravedad… ¿te gusta?

-Te ves extraña.

-Lo sé. Pero no pude hacer nada más para mejorar la apariencia del color…

Vegeta notó el extraño medallón - ¿Este es tu dispositivo? – preguntó, tomándolo en su mano, notando como la energía lo rodeaba a él también, volviéndolo también de tonos azulados.

-Sí… Lo reduje al mínimo y ahora parece más bien un accesorio, ja, ja, ja… Ahora tu también te vez extraño...

El saiyajin se quedó estudiando un momento el objeto y luego le dijo - Hmn… Deberías usarlo debajo de la ropa o en uno de tus brazos o piernas… Es arriesgado que solo esté sujeto por esa débil cadena…

Bulma lo observó un momento, luego abrió sus ojos y exclamó - ¡Es cierto! ¿Cómo no pensé en eso antes?

-Era obvio, ya que solo te preocupaste de que fuera estético.

Bulma le sonrió, algo sonrojada. Él siempre tenía buenas observaciones de sus proyectos pero ahora parecía nuevamente preocupado por su bienestar.

Vegeta soltó el medallón y comenzó a avanzar hacia la nave, preguntándole extrañado al verla quedarse - ¿No vienes?

-Aun no… - le respondió ella, aclarándole enseguida - Habrá un eclipse en unos minutos y no quiero perdérmelo. ¡Será tan emocionante!… No te pido que me acompañes porque sé que estás cosas no son interesantes para ti, además debes haber visto muchos de estos.

El saiyajin se encogió de hombros y entró a la nave.

Mientras caminaba por la plataforma pensaba en que ella supuso correctamente que no estaba interesado en esas cosas, ya que él había visto cientos de aquellos fenómenos y tal vez más espectaculares, sin prestarles más atención que un par de segundos quizás. Sonrió al pensar en lo excitada que parecía Bulma por solo ver esa roca bloqueando en parte la luz de la pálida estrella de Temkari.

Fuera de la nave, Bulma ya tenía listo su visor para poder apreciar el espectáculo por lo que miró su reloj pulsera y sonrió al ver que ya casi empezaría, sin embargo, algo la hizo voltear. Era el sonido de la plataforma descendiendo, dejando ver a Vegeta avanzar hacia ella, trayendo el rastreador puesto sobre su ojo izquierdo.

- ¿A dónde vas con eso? - preguntó ella intrigada.

-Decidí acompañarte – dijo serio, mientras presionaba uno de los botones. Luego agregó con fingido desinterés – De todos modos, aún no está lista la cena.

Bulma sonrió y quiso besarlo en ese mismo instante, por lo que dio un paso hacia él, pero Vegeta puso su mano enfrente de ella, adivinando sus intenciones y deteniéndola.

-No lo hagas.

-¿?

-Tu campo de energía podría debilitarse…

Bulma suavizó su mirada – Lo dudo, pero si estás tan preocupado por mí no me queda más que decirte que tú te lo pierdes...

-Piensa lo que quieras… Pero no te quejes después si te dejó sin aliento solo por abrazarte – agregó Vegeta, con una sonrisa maliciosa en su rostro, mientras se aproximaba un par de pasos hasta quedar al lado de la muchacha.

-No pasa nada ¿No notaste que la energía también te cubrió cuando lo tocaste?

El saiyajin comprendió que ella estaba en lo cierto e iba a replicar pero ella exclamó, volteando hacia el sol y apuntando con un dedo hacia el cielo - ¡Mira, ya comenzó!

Vegeta volteó a mirar al ocaso, cerrando su ojo derecho para usar el rastreador. Efectivamente la pequeña luna comenzaba a pasar por frente al sol, que en ese momento descendía en el horizonte.

Volteó a ver a la mujer y esta estaba con unos extraños lentes, que tenían un solo vidrio largo al frente, de color oscuro. Supo por su sonrisa que estaba feliz y aceptó internamente, que verla así, también lo hacía feliz a él. Volvió a mirar al sol, pero ahora con una leve sonrisa curva adornando sus labios.

-Esto es… es maravilloso – comentó ella.

-Hmn… "Estoy de acuerdo"

...

Habían pasado un par de semanas más en completa tranquilidad. Vegeta salía a entrenar, mientras ella trabaja en sus proyectos, luego cenaban y dormían juntos, alternando la habitación en que lo hacían, despertando abrazados con ganas de seguir fundiéndose el uno en el otro.

Esa mañana, habían terminado de "darse los buenos días" y Vegeta estaba de costado observándola reponerse. Le gustaba verla toda despeinada, con las mejillas y los labios rojos. Sin embargo, de un momento a otro frunció y preguntó - ¿Qué tienes?

Bulma se extrañó por la pregunta - Nada… - volteó a verlo - ¿Por qué? - él la rodeó con sus brazos y la atrajo a su cuerpo - Últimamente, has estado extraña… No sé como explicarlo exactamente, pero podría decir que estás más vigorosa…

Ella pestañeó un par de veces - y ¿eso es malo según tú? - Vegeta deslizó una mano por su espalda, acariciándola – No...Diría que es más bien todo lo contrario.

-Yo, no lo había notado… ¿Pero no te quejabas de que no te podía seguir el ritmo?

-Puedo decir que ahora estamos casi al mismo nivel.

-Te he dicho que no seas condescendiente conmigo, Vegeta… Reconoce que ahora soy la mejor y que eso se debe a la práctica – le rebatió, intentando sonar como él.

El saiyajin sonrió y la giró, tomándola por la cintura y dejándola sobre su cuerpo - Wow… Oye con calma, Vegeta…- exclamó ella, divertida.

-Tenía planeado hacerlo de esa forma – dijo, bajando un momento su vista a los labios de ella - pero viendo tu estado actual de energía tendré que exigirte un poco más.

Ese día Vegeta salió bastante más tarde a entrenar.

Cuando Vegeta se fue, Bulma miró el desorden de la mesa. Había bastantes platos y no solo eran del saiyajin. "Vegeta lo notó. Creí que solo era idea mía, pero es que no puedo evitarlo… Es como si necesitara tener sexo todo el día. Y además está esto de que me da mucha hambre, y sin importar la cantidad de alimentos que ingiera no he subido ni un gramo de peso… ¿Qué pasa conmigo?... Hace unos días tuve mi período, no en el día que esperaba, pero era lógico luego de saltarme un día cuando estuve con los kedratianos…" Recogió la mesa y se dirigió al cuarto de baño, donde mojó su rostro. Se secó y miró al espejo, soltando un suspiro. Por un momento había pensado que estaba embarazada pero eso no era posible, ya que había tenido su período y llevaba bien la cuenta de su ciclo y seguía rigurosamente tomando sus pastillas cada veinticuatro horas "Debe ser por el ejercicio que realizo a diario… ¡Claro! Si no comiera lo que como ahora seguramente estaría en los huesos…

Flash Back

Bulma había terminado de ducharse y se dirigía a su cuarto, para dormir. Sabía perfectamente que Vegeta ya estaba instalado allí y no se equivocó, ya que al ingresar encontró al saiyajin metido en la cama y con sus manos tras la nuca. Supuso de inmediato que estaba totalmente desnudo.

Lo miró un instante y le dijo, pasando al escritorio que usaba también como tocador - Lamento informarte que hoy y el resto de la semana tendrás que quedarte con las ganas…

Él se sonrió, acomodándose sobre uno de sus brazos, para poder verla a los ojos a través del pequeño espejo que ella había acomodado allí, para decirle - Sabía que entrarías en esa fase en la que te gusta gritarme más de lo habitual.

Ella frunció y le respondió molesta - No quiero ni imaginar cómo lo sabes, pero mejor así… Si planeas quedarte tendrá que ser bajo mis condiciones...

- ¿Y cuáles serían? - preguntó burlón.

Bulma tomó un cepillo de pelo y giró a verlo, respondiéndole mientras gesticulaba con el accesorio -Bien, compartiremos el espacio, pero solo para dormir ¿de acuerdo? Además, solo podrás abrazarme- Vegeta se sonrió - Hmn… ¿Solo eso?... Está bien, pero no te aseguro nada… después de todo, hay más formas de divertirnos...

Fin Flash Back

Volvió a sonreír ya más tranquila. La explicación que había encontrado la había dejado más que satisfecha por lo que no siguió cuestionándose y se dispuso a ver unas películas para matar el tiempo mientras terminaba su proyecto.

Una semana después por fin había terminado su bio-chip y para probarlo había creado un pequeño robot, de unos veinte centímetros de alto, con la capacidad de volar y seguir algunas instrucciones sencillas.

-Veamos si funciona…- comentó, comenzando con la prueba.

Lo encendió y esperó hasta que un par de pitidos sonaron, notificando que el sistema estaba funcionando y a la espera de órdenes. Así que lo desconectó de su computador personal y dijo - Robot, sígueme.

Comenzó a caminar por la cocina y vio con alegría que su creación comenzaba a elevarse y a seguirla.

- ¡Excelente! Ahora vamos a ir a hacer las pruebas de exterior.

Fue por su dispositivo anti-gravedad, al cual, gracias al consejo de Vegeta le había hecho unas modificaciones incrustándolo en un brazalete por lo que simplemente presionó el botón de activación y salió de la nave, junto con su nuevo acompañante, llevándose consigo la capsula de su motocicleta.

-Muy bien… ¡Ahora iremos a buscar a Vegeta!

Desencapsúlo su motocicleta y subiendo a ella, comenzó a manejar a toda velocidad, mientras observaba por el espejo retrovisor que el robot la siguiera. Comprobó orgullosa que éste estaba a pocos metros detrás de ella - Ja, ja, ja… - rio presumida - Ya quiero ver la cara de Vegeta cuando te conozca… Estoy segura de que él me ayudará a probar tu función de regeneración.

Vegeta levitaba, en su estado normal, practicando una nueva técnica cuando sintió unas presencias muy cerca de él. Expulsó su ki, cambiando su apariencia a la de un súper saiyajin y pudo comprobar que no se equivocaba, gracias a las explosiones de rastreadores que no tardaron en confirmarlo. Miró hacia donde éstas habían ocurrido y encontró a un par de sujetos con cara de espantó que lo estaban observando tras unas rocas. Uno era de apariencia reptiliana y el otro parecía hecho de gelatina, pero ambos llevaban armaduras del Imperio. Vegeta simplemente les sonrió con maldad, reconociéndolos.

-Grünter y compañía… - comentó de manera altanera, mientras descendía frente a los hombres, cruzándose de brazos, sin deshacer su transformación - ¿Qué mierda hacen en este planeta olvidado?

El hombre dudó un momento antes de responder, pero al ver que el saiyajin no tenía intenciones de atacar, se atrevió a dar un paso fuera de su escondite - Yo, este… Me establecí aquí…- respondió con algo de temor la gelatina, pero luego agregó con sorpresa - ¡Eres endemoniadamente fuerte, Vegeta! Los rumores se quedan cortos…

El saiyajin no dijo nada. Solo deshizo su transformación y recién los tipos relajaron totalmente su postura. Ahora fue el lagarto el que habló -He oído que un saiyajin mató a Freezer y a su familia… ¿fuiste tú, Vegeta?

El príncipe sintió un leve tic en su ojo, que por suerte los otros hombres no notaron. Grünter le dijo - Hoy se nos ocurrió salir de cacería y nuestros rastreadores detectaron un poder fuerte, pero jamás imaginamos que fueras tú, es que todos decían…

Vegeta lo interrumpió - No me interesa tu relato… Solo respóndeme, Grünter ¿Aun eres fiel al Imperio?

El hombre miró a Vegeta, intentando adivinar las intenciones del saiyajin. Él lo conocía desde hace mucho y sabía que era impredecible, por lo que prefirió responder con honestidad, sonando lo más amistoso posible -¡Claro que no!… - luego agregó con un tono algo melancólico - Todo se fue a la mierda después de la muerte de Freezer… Oye, si tienes un momento para charlas te contaré lo que ha pasado desde que mataste a Freezer ¿Nos acompañas a beber algo o todavía eres abstemio?

Vegeta nunca bebía cuando estaba con otros sujetos que no fuesen su escuadrón, por precaución pero ahora era el más fuerte del universo por lo que evaluó su respuesta. Debía entrenarse, pero tenía curiosidad sobre los rumores que corrían en el antiguo Imperio, pero sobre todo quería saber en qué estado estaba lo que anteriormente fueran los dominios de Freezer, ya que, después de todo él tenía planeado gobernarlo.

-No ya no – respondió, fingiendo interés– Después de todo, supongo que me vendrá bien un poco de compañía… aunque sea de un par de imbéciles como ustedes...

-Ja, ja, ja… ¿no cambias, eh, Vegeta?

-Ya ves que en parte no – le dijo, de lo más cortés.

El grupo se elevó y partió con rumbo al Oeste.

Cuando llegaron al pequeño poblado, Vegeta quedó impresionado. Lo que antiguamente era una base del lagarto ahora era una pequeña ciudad, instalada alrededor de la enorme construcción blancuzca que fue reconvertida en castillo para el nuevo gobernador del planeta. Un temkariano, supuestamente descendiente de los nativos reyes, auto proclamado después de la derrota de Freezer, según lo que le informó Grünter. Vegeta mentalmente anotó que tendría que hacerle una visita de cortesía más adelante.

Descendieron frente a un edificio de dos pisos, que tenía un cartel que decía algo como "Bar Libertad" escrito en idioma nativo.

Al entrar sintió todos los ojos sobre él, por lo que avanzó con autoridad, notando de inmediato que las personas se apartaban a su paso, lo que le provocó una sonrisa de satisfacción. Los otros hombres también se envalentonaron al estar en compañía del saiyajin y caminaron a su lado hasta que se sentaron en una mesa, casi al fondo y entonces ordenaron. Vegeta se sentía bastante cómodo, casi como si nada hubiera cambiado "Esto me es muy familiar, sin embargo, debo ser precavido… Aun no sé las intenciones de este par. Sin embargo, si su idea es intentar asesinarme no la tendrán nada fácil..."

Una temkariana los atendió, la que tenía aspecto similar a un ratón. Era algo regordeta, pero no por eso poco atractiva, lo que lo hizo sonreír momentáneamente, recordando que Nappa alguna vez le comentó que las temkarianas eran de temer ya que nunca parecían satisfechas. Él no había participado en la dominación de ese planeta, pero lo había visitado en alguna oportunidad, y recordaba a la perfección el aspecto de esa raza, pero sobre todo sabía de su carácter poco dócil, por lo que Freezer solo había conservado a algunos pocos nativos para entretención de los soldados.

Grünter hablaba sin parar, comentándole a él y al lagarto que los acompañaba, lo que se rumoreaba que había ocurrido desde que Freezer viajó a Namekusei.

Vegeta no parecía muy interesado, sin embargo, cuando comenzó a hablar de que había desaparecido también Cooler comenzó a ponerle atención.

-¿Cooler? - pregunto extrañado.

-Sí… Ese hermano medio loco de Freezer… ¿No habías oído de él?

-Pensé que era un mito….

-Pues no lo era… Déjame seguir contándote… Estábamos aquí cuando supimos que Freezer había sido asesinado junto a su padre. Aunque al principio solo se les dio por desaparecidos…. Supimos luego, por un soldado leonido, que Cooler pasaba a ser el Emperador absoluto, pero que éste no había dejado de buscar a quién asesinó a su familia, ofreciendo una recompensa a cambio de información… Para ese entonces ya me había instalado aquí, la base había sido abandonada por la mayoría de los soldados y científicos, y los que se quedaron, se instalaron en la ciudad que está en el Norte…Pero hace unos días me encontré con uno de los hombres de Cooler… ¿recuerdas a Yanelo?

Vegeta asintió, solo por cumplir, ya que no conocía al hombre en cuestión.

-Bueno, él estaba de camino a su planeta natal y había hecho un alto en Temkari, para abastecerse, y me comentó que ahora no había gobernantes y que la mayoría de planetas habían entrado en guerras civiles contra los pocos soldados fieles que quedaban y con los gobernadores establecidos por el Imperio… El asunto es que Cooler pudo descifrar las últimas coordenadas enviadas por la nave de King Cold, y estableció que un saiyajin los había asesinado en un pequeño planeta… ¿Tierra? – le preguntó a su compañero y este asintió.

Vegeta sintió un escalofrío recorrerle la espalda al oír aquello, sin embargo, se mantuvo atento al relato.

Grünter continuó – Sí, ese era el nombre de ese planeta… - bebió un largo sorbo y continuó – El idiota de Cooler creyó que podría vengar la muerte de su hermano, yendo a buscar al saiyajin que lo había asesinado… Pero fracasó, junto con sus mejores hombres… Tú sabes esa parte de la historia mejor que yo.

-Hmn… – hizo Vegeta y agregó con algo de ironía – Ni idea… ¿Por qué no me lo dices?

El hombre lo miró intrigado un minuto, pero luego agregó - ¡Vamos, Vegeta! Sabes que lo hiciste polvo también... Acaso ¿No nos contarás los detalles?

El saiyajin estaba tentado de corregir la información. Sin embargo, para su propósito era más que conveniente que todos continuaran creyendo que él era el asesino de los emperadores, a pesar de que estaba seguro de que Kakaroto era el responsable de la muerte de ese tal Cooler – No tiene sentido hacerlo – les dijo, agregando con altanería - Fue demasiado fácil luego de convertirme en un súper saiyajin.

Los hombres lo miraron sorprendido, exclamando.

- ¿Eso es lo que vimos?

- ¡Sorprendente!

Vegeta volvió a asentir, aunque con algo de desazón.

Luego de un minuto en silencio, el hombre gelatina dijo -Lástima que ahora no haya nadie que tome el lugar de los emperadores…

Vegeta le sonrió con maldad -No seas tan ingenuo, Grünter.

El hombre le dio un codazo a su amigo reptil -Te lo dije… Vegeta será el nuevo emperador.

El otro asintió sonriendo, mientras empinaba su jarra y el hombre de gelatina agregó - Pero Vegeta, aunque seas muy fuerte siempre es necesario tener generales… digo, para los trabajos menores…

El saiyajin entrecerró sus ojos y comentó - Es verdad, pero ¿Dónde demonios encontraré personal competente? - terminó llevándose un dedo a su mejilla, similar a como lo hacía Bulma cuando pensaba.

-Demonios, Vegeta – respondió Grünter, haciendo un gesto de indicarse a sí mismo con sus manos. El saiyajin lo miró curioso - ¿Disculpa?... ¿Te estás proponiendo, acaso?

El hombre comenzó a hacerse propaganda -Bueno, no quedan muchos sujetos fuertes… y sabes que soy uno de los mejores que quedan… Además, mi raza tiene una deuda pendiente con tu familia...

Vegeta cerró sus ojos un momento. El tipo aquel no era de su completa confianza, sin embargo, lo había utilizado sin remordimiento en el pasado. Grünter había servido de chivo expiatorio una vez que él no se había reportado ante Freezer y le debía eso. También sabía que su abuelo había perdonado a la raza del soldado, antes del Imperio. Pero él no sabía realmente el por qué. De todos modos, a él no le agradaba deberle nada a nadie y si con eso saldaba la deuda, mejor, por lo que le dijo -Intentaré compensar tu lealtad – luego bebió de su jarra un largo sorbo y le advirtió – pero no te aseguro nada.

-Gracias, Vegeta… -dijo Grünter – Para serte sincero necesito un trabajo como ese. Aquí hemos tenido que dedicarnos a labores y trabajos comunes… No es vida para un guerrero…

Vegeta lo miró pensando en la mierda de vida que debían llevar ahora los hombres que anteriormente habían sido temidos por pertenecer a las Fuerzas de Freezer.

El otro sujeto comenzó a decir -Dile lo otro, Grünter… le va a interesar…

El hombre gelatina miró a su compañero y sonrió. Vegeta supo enseguida que le estaban ocultando algo - ¿Qué tienen que decirme?

Los sujetos se miraron entre sí y Grünter respondió, en tono de intriga – Es que tengo información que quizás pueda interesarte…

El saiyajin miró al sujeto, arqueando una de sus cejas -¡Suéltalo de una maldita vez!… Sabes que no me gustan las sorpresas.

Grünter dudó un momento antes de comentarle en voz baja, acercándose un poco al príncipe - Lo que ocurre es que en el mercado, cerca del palacio, hay una mujer saiyajin… No es muy bonita, pero es una de tu raza después de todo…

- ¿De qué mierda hablas? – pregunto incrédulo el saiyajin.

-No te miento, Vegeta. Es una hembra saiyajin y vende pieles en el mercado… Llegó hace unos meses y la vi con mis propios ojos…Es más, ella aún conserva su cola.

Vegeta quedó pensativo un momento. Si la información que le estaba dando Grünter era cierta, había posibilidad de continuar con su raza. Sin embargo, la imagen de Bulma se le vino inmediatamente a su mente. Él había aceptado que tenía sentimientos por ella, su instinto la había reclamado como compañera y gracias a ella él había conseguido su transformación. Sin embargo las dudas comenzaron a corroerle el cerebro "Mierda. Si realmente es una hembra saiyajin, podría gobernar el Imperio y procrear un sucesor… ¿Y Bulma?... ¡Maldita sea! Justo cuando creo que tengo mi vida planeada ocurre esto…"

Prefirió dar a los sujetos por su lado - No me interesa… Por ahora vine a este planeta para entrenarme y continuar siendo el más fuerte… No es de su incumbencia, pero tengo unos asuntos que resolver antes de encargarme del Imperio.

Los hombres lo miraron extrañados.

-Ahora respóndeme una cosa, Grünter – interrogó Vegeta, usando un tono suave - ¿Quién más sabe de la existencia del planeta Tierra?

-Solo nosotros dos y Yanelo… pero él regresó a su planeta natal, como te dije.

-Hmn… - hizo, poniéndose de pie mientras dejaba la jarra en la mesa – Debemos afinar detalles referentes a sus nuevos puestos…

Ambos lo imitaron, sin dejar de sonreírse por lo suponían que tenía en mente Vegeta.

- Necesito que me acompañen… - les ordenó - Hay algo que quiero enseñarles.

Los sujetos no dudaron en seguir a Vegeta fuera del lugar.

La joven descendió de su vehículo y se estiró. Había hecho un alto en su travesía para comer algo, por lo que activó una cápsula y apareció un set de terraza, con todo y sombrilla. Bajo la mesa había un pequeño refrigerador del que sacó unos sándwiches, un bol de frutillas con crema, junto con una botella de jugo. No lo pensó más y se sentó a comer de inmediato mientras observaba el paisaje a su alrededor, notando que ya no era desértico sino que comenzaba a parecerse a la savana terestre.

Luego de unos minutos, le pasó el dedo al fondo del tazón y se lo llevó a la boca. Cuando acabó de comer, lanzó un suspiró de satisfacción -¡Ahh!… Ahora sé lo feliz que se siente Gokú cuando termina de vaciar los platos, ja, ja, ja…- se llevó un dedo a su mejilla -Mmm… A decir verdad, Vegeta siempre deja algo en el plato. Se le nota demasiado la realeza, ja, ja, ja… - volteó a mirar el desierto nuevamente y continuó con sus recuerdos - Aun no olvido que cuando lo invité a vivir en a mi casa era muy desconfiado y que me hizo probar todo lo que había en la mesa antes de comer… pero ahora devora todo sin siquiera preguntar qué es... ja, ja, ja.

Descansó unos momentos, observando el árido paisaje, mientras continuaba pensando en su amado saiyajin. "Aun no puedo creer que seamos una pareja… Recuerdo la primera vez que lo besé como si hubiera sido ayer… En ese momento no supe por qué lo hice, pero ahora, viéndolo en retrospectiva él me atraía, y mucho... Tiene ese algo que es imposible de resistir… Ah, Vegeta… Nunca creí que amarte sería tan fácil, pero complicado al mismo tiempo. No me arrepiento. Tú si eres el indicado para mí"

Suspiró, sintiendo su corazón latir con fuerza. Luego, cogió su invento y se lo quedó observando, mientras ladeaba su cabeza a manera de interrogación -Tú necesitas un nombre… Algo que diga lo que eres… mmm… ¿Qué te parece Arep-1?, eso te describe muy bien mi pequeño prototipo de regeneración artificial… - luego ordenó - Robot, nuevo código. Nombre de dispositivo AREP-1…

-AREP-1…Bip… Reconociendo... Bip... Nuevo Código Aceptado… - replicó el robot.

Sonrió satisfecha de su elección y después de guardar su mesa de picnic, volvió a subir a su vehículo para continuar su camino hasta su novio. Estaba segura de que él le ayudaría a probar el bio-chip que tenía incorporado Arep, sobre todo por el humor de perros del que se pondría por ir a interrumpirlo. Si no lo lograba convencerlo de buenas a primeras, ella tenía un plan para hacerlo enojar "Después de todo eso no es tan difícil, je, je"

-Fue una buena idea mejorar el motor de este vehículo ayer… Ahora demoraré menos en encontrar a ese esquivo príncipe… ¿Por qué tiene que ir tan lejos a entrenar?

Cogió a su robot y acomodándolo en su regazo, para ahorrar baterías, emprendió rumbo hacia la señal de Vegeta, la que aparecía a solo a unos kilómetros de distancia.

Salieron los tres ex soldados de Freezer del bar y caminaron por los callejones, hasta llegar a las afueras de la ciudad. Vegeta detuvo su paso y se dio media vuelta hacia los hombres, notando que no había nadie más a su alrededor.

- ¿Qué es lo que nos vas a enseñar? ¿Se trata de alguna técnica que quieres que aprendamos como tus nuevos soldados?

-Yo si quiero – dijo el lagarto, visiblemente excitado con la idea.

Vegeta se cruzó de brazos y cerró sus ojos un momento -Grünter… nunca me dijiste el porqué mi abuelo perdonó a tu raza…

La gelatina se lo quedó viendo un momento, antes de responder - ¿No lo sabes?

-¡Crees que si lo supiera te lo preguntaría?

-Tienes razón.

-Entonces ¿Podrías contarme al respecto?

-Este, sí... Disculpa... Lo que pasó es que con Vegetasei tuvimos una alianza tecnológica muy importante… Nuestros científicos inventaron lo que tú conoces como "sistema atmosférico exterior"… Se las vendimos a ustedes a cambio de protección… Lamentablemente luego apareció Cold y decidió que esa tecnología ahora era suya al igual que mi planeta. Se supone que lo purgarían para venderlo…pero el Rey Vegeta II intervino para que Cold no nos eliminara… Tu abuelo fue un saiyajin de palabra, Vegeta… Desgraciadamente Cold era demasiado poderoso y tuvimos que aceptar ser fieles al Imperio… al igual que ustedes.

-Comprendo… - comentó, cruzando sus brazos - Díganme, par de inútiles ¿Están muy disconformes con sus vidas actuales?

-Eso no tienes que volver a preguntarlo…- respondió Grünter - nuestras vidas son un sinsentido, Vegeta… No es vida sin tener batallas que pelear... Así nos criamos y así moriremos…

El príncipe sonrió malignamente – No se preocupen… Yo mismo los sacaré de esa miseria… Podrás darle las gracias a mi abuelo directamente, Grünter… en el infierno.

Sin más, saltó sobre los hombres y poniendo una mano en el pecho de cada uno les incineró el corazón, con una descarga de ki.

-Ve-Vegeta – alcanzó a gemir Grünter, con sus ojos muy abiertos.

El saiyajin frunció y vio como los cuerpos inertes caían a sus pies. Se inclinó sobre el hombre gelatina y murmuró -De nada, estimado amigo… Lamentablemente para ustedes, par de estúpidos, estaban en el lugar y momento equivocado… - se puso de pie y observó hacia la ciudad - No necesito ayuda para conquistar el Universo… Y no puedo permitir que nadie sepa de la Tierra… No quiero curiosos en aquel lugar… Solo me falta encontrar a ese tal Yanelo… Pero antes, debo confirmar lo dicho por este par. Espero que sea un error… -comentó, comenzando el camino de regreso entre las construcciones, dirigiéndose a la ciudad.

Bulma abrió sus ojos como platos, sintiendo su corazón latir con fuerza al ver lo que estaba en el horizonte - ¡Es una ciudad! … Ese embustero de Vegeta me las pagará… De haber sabido que había algo así en este planeta hubiera venido hace mucho… ¡Claro, él puede venir y relajarse paseando! Pero yo tengo que conformarme con ese estúpido desierto que no tiene nada de divertido. Ya verá.

Aceleró, avanzando hacia los edificios, dejando una nube de polvo a su paso.

Cuando llegó, lo primero que hizo fue encapsular su vehículo y guardarlo en una cartuchera que traía en su cadera. Luego oprimió un botón en el rastreador y encontró la posición del saiyajin, yendo de inmediato hacia él, caminando entre los edificios y asombrándose por la cantidad de razas distintas que pululaban a su alrededor. Se sorprendió también al ver una mujer de apariencia similar a la suya y sonrió pensando que podía pasar desapercibida sin ningún problema. No entendía nada de los letreros que adornaban las tiendas pero no le importó mayormente ya que casi todos tenían sus mercancías expuestas en las calles "Vaya ¡Esta ciudad es sorprendente!" pensó, introduciéndose más hacia el centro de la ciudad.

Vegeta se detuvo un momento y se concentró en sentir algún ki saiyajin. Efectivamente lo encontró en el centro de la ciudad, pero no era exactamente saiyajin "¿Qué mierda? …Quizás Grünter mentía y la mujer es mitad saiyajin… Hmn… Es lógico, ese imbécil no era capaz de notar la diferencia... Pero no tiene sentido… ¿Podría haber otra raza compatible de la que no teníamos conocimiento?… Si es una híbrida se acabaría esta estúpida confusión que tengo y mis planes continuarán inalterables… Aunque de todas formas sería mitad saiyajin… ¡Demonios! (apretó sus puños) Será mejor ir a verificar la información que me entregó ese par de inútiles de una vez por todas"

No lo pensó más y se internó por los pasillos a paso veloz, entre la multitud. La mayoría eran seres de los más variados planetas, pero ninguno poseía un poder importante. Sin más demora siguió su camino, doblando en una esquina, y ahí la vio. Se recostó contra el muro para poder observar sin ser visto y pudo apreciar que en aquel pequeño puesto de pieles había una muchacha a la cual físicamente no la encontró atractiva, solo era una mujer normal pero tenía toda la apariencia de una saiyajin. Esta debía tener aproximadamente entre veinte y treinta años, aunque no estaba muy seguro. Ella estaba detrás de un mostrador, por lo que no podía apreciar si realmente tenía cola. Su largo cabello era negro, enmarañado, y sus ojos oscuros, de contextura atlética, algo robusta para su gusto, y de piel bronceada, un poco más alta que él, por lo que pudo deducir a la distancia. Sus rasgos eran más bien toscos y tenía una cicatriz en su rostro, además estaba vestida con un uniforme, sin armadura, en color negro de mangas cortas.

Sin dudarlo más avanzó hasta la tienda…

Bulma por fin llegó al mercado, los pasillos comenzaron a estrecharse y a aumentar la cantidad de gente, por lo que cogió a Arep-1 en sus brazos, para no perderlo y siguió avanzando entre la multitud.

- Oh, hay tantas cosas que quisiera llevarme… ¿Qué clase de dinero utilizarán?... - volteó hacia una de las tiendas - Esa mascada se le vería hermosa a mamá… ¡Ah!, y ese sombrero extraño se lo llevaría sin dudar al maestro Roshi…

Simplemente quería llevarse todo.

Un anciano de forma humanoide perruna se la quedó viendo cómo si fuera a decirle algo, pero Bulma se molestó y le preguntó - ¿Y usted que me ve? ¿Tengo monos en la cara acaso?

El viejo se alejó de ella al momento y ella lo miró enojada, pero enseguida un olor dulce la hizo olvidar el incidente y la condujo a un puesto de frutas muy diversas, de las cuales ninguna se parecía a alguna que hubiera en la Tierra.

-Hola… ¿Cuánto pide por éstas? – preguntó, señalando unas extrañas esferas de color verde jaspeado con rojo. El sujeto la miró de arriba abajo y chilló - Acepto gemas… Nada del imperio.

Bulma se quedó mirando al sujeto de apariencia ratonil "Comprendo. Así que al morir Freezer dejaron de usar la moneda establecida…es muy interesante" Insistió, a ver si el sujeto le daba alguna muestra gratis – Yo, solo preguntaba… Se ven muy sabrosas y huelen muy bien...

- ¡Vete si no vas a comprar! … - le gritó el vendedor para luego entrecerrar sus ojos grises y proponerle, mientras la veía de arriba a abajo – igk… A menos que quieras hacer un intercambio…

Ella se alejó, imaginando con asco la clase de intercambio que le estaban proponiendo "Uy, qué tipo más desagradable… La próxima vez que venga traeré algunas cosas para intercambiar y poder llevarme algunos recuerdos a la Tierra…"

Vegeta llegó frente a la tienda y comenzó a evaluar la mercancía que vendían allí. Había pieles de variados animales. Unas tan suaves como la alfombra que tenía en su habitación en la Corporación y otras de pelaje áspero, pero que servirían bien para algún traje que protegiera del frío.

- ¿Buscas algo en especial? – preguntó la chica, acercándose al mostrador. Su voz era casi infantil.

Vegeta levantó la vista hacia ella -Hmn… Sí, puede que sí… Dime ¿Qué eres? - respondió haciendo un movimiento con su barbilla.

- ¿Acaso no se nota, bobo? – le preguntó la chica, algo molesta.

El príncipe entrecerró los ojos, obviando el insulto. Acarició una de las pieles que tenía frente a él, mientras comentaba -Oí por allí que eres saiyajin…

-Pues oíste bien… ¿vas a comprar algo? Porque de lo contrario será mejor que dejes de tocar mi mercancía.

Vegeta sonrío ante las palabras de la muchacha -No lo sé… ¿Qué me recomiendas?

-Tengo pieles de los más variados tipos ¿Para que la quieres?

Vegeta se quedó observando a la muchacha un momento, luego respondió - ¿Tienes algo como para soportar el frío del desierto?

Ella lo miró y respondió -Claro. Esta – dijo indicando una piel oscura – es de tirjo y la llevan mucho para eso.

El saiyajin decidió terminar con la charla, había preguntado solo para iniciar un dialogo y conocer qué tipo de carácter tenía la muchacha por lo que le dijo, con voz autoritaria -Dejemos de lado esta farsa. Solo tengo curiosidad por saber cómo es que una hembra saiyajin aún está con vida.

La muchacha se puso pálida un momento, sin embargo, respondió - ¿Solo viniste a interrogarme? ¿Acaso no sabes lo fuertes que somos los saiyajin?

Vegeta se irguió en su lugar y le soltó -No trates de intimidarme, idiota... Soy Vegeta, el príncipe de tu raza.

La mandíbula de ella descendió brevemente, empalideciendo. Era de conocimiento público la legendaria fuerza del guerrero saiyajin que derrotó a la familia imperial y saber que lo tenía en frente casi le provoca un síncope, por lo que a duras penas recobró la compostura y respondió - Oh… Discúlpeme… Es un honor conocerle, señor – terminó haciendo una leve reverencia con toda sinceridad, pero sus piernas le temblaron involuntariamente.

A Vegeta le pareció sospechosa la actitud de ella pero prefirió seguir con su interrogatorio - ¿Cómo te llamas?

Ella dudó un momento y luego respondió -Li-Ka.

Vegeta se quedó mirándola a los ojos. No terminaba de creer lo que veía, sin embargo, el tono de voz de ella no dejaba de hacérsele sospechoso -Ese nombre no es muy saiyajin que digamos…

-Nací en el planeta F-674…- respondió, mientras su cola comenzaba a mostrarse tras ella y a agitarse. Vegeta la miró de arriba abajo, comprobando que efectivamente tenía una cola funcional "Maldición, si es saiyajin… Pero no sé por qué me hace pensar en el imbécil de Kakaroto y su ridícula amnesia" prefirió hacer a un lado esos pensamientos y prosiguió -Eso está muy lejos de Vegetasei… ¿no te parece?... ¿Cómo terminaste en ese lugar?

Ella se puso a la defensiva y sus ojos cambiaron a verde por un segundo. Vegeta notó eso "¿Qué demonios…?"

-Creo que ya fueron suficientes preguntas suyas… ¿Cuál es el interés? – lo interrogó ella ahora.

Vegeta comenzó a cabrearse -No seas altanera y responde. Como saiyajin me debes respeto ¿oíste?

La chica tragó duro e instintivamente dio un paso atrás, tirando unos trastes que estaban a su espalda.

- ¿Me temes? Esa no es la actitud de un saiyajin… ¡Habla! - le ordenó Vegeta, sin apartar la vista de sus ojos.

Li-Ka comenzó a tartamudear por el miedo -Yo … E-esto… sí… sé lo fuerte que es usted… No me haga daño, por favor…

Vegeta apretó sus dientes, comenzando a irritarse "¿qué clase de saiyajin responde de esta forma?"

-Argg… -hizo el príncipe, golpeado con sus puños sobre las pieles, trizando el mesón - Responde a lo que te pregunté de una maldita vez y podrás continuar con vida.

La muchacha dudó antes de hablar -Yo... Yo solo vine buscando un lugar para vivir – respondió.

Al príncipe no le sonó para nada convincente aquella respuesta pero había otra cosa que le intrigaba por lo que le preguntó - ¿Qué mierda fue eso que hiciste con tus ojos y cómo es que sabes ocultar tu poder de pelea?

La chica lo miró e intuyó que debía escapar de allí, pero ella era una sobreviviente por lo que intentaría salvar su pellejo a como diera lugar. Recuperó su compostura y optó por negar todo -No sé de qué habla, señor.

Vegeta saltó el mesón de pieles y quedó frente a Li-Ka. La tomó por los hombros y la azotó contra el muro trasero de la tienda, sin dejar de verla a los ojos y chocando su nariz con la de ella, le gritó - ¡Maldita sea, no te hagas la que no sabes de lo que hablo!

Con un poco de dificultad, Bulma se hizo camino y llegó casi hasta la construcción central, que supuso era algún edificio administrativo o de gobierno, por unas cintas que adornaban sus ventanas.

Llegó a una esquina y al girar encontró al fin a Vegeta. Avanzó unos pasos, pero al verlo de más cerca sus piernas le fallaron, sintiendo un peso en su estómago.

Su novio estaba pegado a una muchacha dentro de una de las tiendas y, desde su perspectiva, parecía que estaba besándola. Pero eso no fue lo que más la mortificó. Lo peor era que la mujer en cuestión tenía una cola como de mono que se erguía a un lado, señal inequívoca de que era una saiyajin. Apretó a Arep-1 contra su pecho con fuerza y sintió que por un momento su vista se nublaba "No puede ser cierto… Esto no puede estar pasándome otra vez… ¿ella es una saiyajin?... Debe ser un maldito malentendido… ¿Acaso Vegeta viene a verla a diario?... Claro, entrenamiento decía él… ¿Cómo pude ser tan estúpida?... Pero no me quedaré con las ganas de decirles sus cuantas verdades…"

Sintiendo que su sangre le hervía de la rabia, avanzó hasta ellos, decidida a encararlos.

Vegeta golpeó a la muchacha contra el muro nuevamente y escupió a un lado - ¿Por qué no respondes, miserable excusa de hembra?

Li-Ka miró sobre el hombro del príncipe y vio que mucha gente comenzaba a agruparse frente a la tienda. Luego volvió su vista al hombre y le propuso -Yo… Creo que este no es el lugar ni el momento para hablar de ello, señor – dijo indicando con su barbilla a la gente que los miraba. Luego agregó con suavidad – Deberíamos hablarlo… en privado…

Él estuvo de acuerdo -Bien… Iremos a otro lugar…

Cogió a la muchacha por un brazo y salió volando, destrozando el techo de la tienda. No esperó a averiguar si ella podía o no hacerlo. Quería alejarse lo más pronto de allí y continuar su interrogatorio sin testigos. "…Li-Ka parece ser una idiota, pero a fin de cuentas es una saiyajin… Argg, necesito zanjar este asunto antes de volver a la nave…"

Bulma abrió sus ojos sorprendida al ver que ellos salían volando de allí. Enseguida pestañeó un par de veces confundida ante la huida de ambos, ya que se había quedado con las ganas de gritarles.

- ¿Qué está ocurriendo? ¿Acaso me vieron?

El mismo anciano perruno de antes y que ahora había estado viendo el alboroto de la tienda, la quedó mirando al oírla hablar sola nuevamente.

-¡DEJE DE SEGUIRME! – le gritó furiosa.

El hombre salió huyendo por entre la multitud, tropezando un poco más allá.

Bulma llegó hasta la tienda furiosa y se apoyó en las pieles del mesón, inclinándose un poco para mirar al interior, para cerciorarse. Pero al no ver a ninguno exclamó -¡Estúpido Vegeta! ¡Esta me la pagas!

Sus manos comenzaron a temblar de la rabia, pero esto no le impidió sacar el rastreador y comenzar a oprimir velozmente los botones para encontrar nuevamente al saiyajin.

-Ahí estas, desgraciado – exclamó cuando halló su señal.

Desencapsuló su motocicleta y puso al robot en su regazo. Aceleró a fondo, sin importarle la gente que saltaba a los lados, para no morir arrollada.

-¡Abran paso, maldita sea! ¡Esto es una emergenciaaaaaaaa!

Vegeta descendió junto con Li-Ka en medio de una plantación de árboles frutales, a las afueras de la ciudad. Apenas tocó tierra, la soltó y Li-Ka cayó al suelo. La chica instintivamente retrocedió, arrastrándose.

-Por favor, no me mate… Puedo serle de mucha utilidad, mi señor – suplicó.

A Vegeta le molestaba a cada instante más la actitud de ella, por lo que se cruzó de brazos y cerró sus ojos, pensando en cómo haría para sacarle la información que necesitaba y saber si realmente era digna para continuar con la herencia saiyajin. Aunque era la última hembra, dejaba bastante que desear en cuanto a su forma de ser y eso lo estaba perturbando al punto de desear asesinarla. Pero se contuvo, y, en cambio, comenzó a elevar su ki, formando un leve cráter a su alrededor, mientras aumentaba su frustración y su mente iba de un lado a otro "¿Por qué mierda pasó esto? Definitivamente lo cambia todo… Ahora podría estar pensando en aumentar mis capacidades como súper saiyajin y solo puedo pensar en que haré con Bulma… No puede enterarse de esto, eso está claro… La necesito a mi lado, no solo por la tecnología que puede darme… Pero como heredero de la sangre saiyajin tengo el deber de mantener mi raza con vida… ¡Maldita sea!"

Flash Back

Nappa volvía de su sector asignado a purgar, exhausto. Descendió a unos pasos y a continuación tomó asiento cerca de la fogata. Acercó sus manos al fuego un instante, pero enseguida miró al príncipe y le preguntó - ¿Ese estúpido de Raditz aun no regresa?

Vegeta, de veinte años, negó levemente con la cabeza, mientras jugaba con una rama, distraídamente, moviendo la fogata.

-Debe estar haciendo lo suyo… - Agregó el calvo con burla - Qué suerte tuvimos en venir a Bisain.

El príncipe lo miró levantando una ceja a manera de interrogación.

Nappa le respondió - ¿No me digas que no te parecieron atractivas las hembras de aquí?

Vegeta hizo una mueca de asco y le hizo saber lo que pensaba a Nappa -Ustedes dos me dan nauseas… Ambos mancillan el orgullo de nuestra raza con esas porquerías que hacen...

-Ja, ja, ja… Tú eres el extraño, Vegeta… Ya no puedes contenerte por mucho tiempo más y lo sabes…

- ¡Cállate, Nappa! – ladró el más pequeño.

Se quedaron en silencio unos minutos, pero Nappa, como siempre, no pudo contener sus comentarios, por lo que le dijo, con algo de malicia -Por suerte nunca me uní a una hembra saiyajin…

- ¿Nunca? – preguntó Vegeta, estrechando sus ojos con suspicacia, ya que él había oído una historia de pasillo con respecto a que Nappa había tenido problemas debido a un desliz con una hembra de clase baja, pero no sabía los detalles y, aunque sinceramente no le interesaba saber sobre la vida de su subordinado, le molestó que él no le hablara honestamente. Sin embrago, por otra parte, supuso que era realmente vergonzoso para un élite aceptar que se había unido a una hembra de clase inferior.

-No… - continuó Nappa - La compañera saiyajin era para toda la vida, Vegeta… ¡Demonios! Te lo explique hace mucho… Nunca pones atención a las cosas...

-No me interesa… - lo interrumpió en seco.

Nappa guardó silencio, sin embargo, se lo quedó mirando de reojo, como ahogado con lo que deseaba decir.

Vegeta rodó sus ojos y soltó un bufido - ¡Por un demonio! Habla de una maldita vez antes de que revientes…

- Eh, sí… Como te he dicho antes, la unión era algo biológico – comentó con menos entusiasmo - Tu cuerpo elegía y no podías negarte... Puedes tirarte cuanta mujer quieras, pero con una compañera el asunto era distinto… Era algo tan increíble, que las demás hembras te parecían esperpentos, sin importar sus cualidades… Por eso nunca me uní, no me convenía… Después de todo, uno tiene ciertas necesidades que atender cuando está en purga…

Vegeta chistó molesto, mientras seguía mirando la fogata. Él nunca sabría lo que era unirse a una hembra saiyajin y eso lo hizo sentirse miserable en ese momento.

Fin Flash Back

Vegeta terminó soltando su frustración con un grito -¡AAAAAAAAAAAHHHHHH!

La muchacha quedó paralizada en su sitio y no se atrevió a hacer ningún movimiento. Solo observaba incrédula el enorme despliegue de poder del príncipe y como las frutas a su alrededor salían volando de los árboles.

Bulma avanzaba a toda velocidad, siguiendo la señal del rastreador. De un momento a otro éste estalló, haciéndola perder el control de la motocicleta, sin embargo, luego de una maniobra y un par de derrapes, pudo recobrar el equilibrio y retomar su ruta.

- ¿Qué es lo que está ocurriendo?... Debo estar muy cerca… ¡Oh! ¡Ya los veo!

Levantó la rueda delantera, tomando aún más velocidad, decidida a sorprenderlos.

Vegeta, ya más calmado luego de liberar algo de tensión de su cuerpo, avanzó unos pasos y quedó frente a Li-Ka. La miró a los ojos y le dijo - Acaso ¿te sorprende mi poder?

Ella asintió, poniéndose de pie con cautela.

- ¿Ahora será que puedes hablar? - la apuró el saiyajin.

Li-Ka le mantuvo la mirada mientras preguntaba - ¿Qué quiere de mí, señor príncipe?

-Solo quiero que respondas a mis preguntas y luego veremos… Soy mucho más veloz que tú, así que te será muy difícil huir.

-Lo sé – dijo ella, sonando más segura. Pensó que era mejor hablar y tratar de llevar de la manera más conveniente al hombre que parecía querer asesinarla. Había sobrevivido al Imperio de Freezer, evitando ser asesinada o esclavizada y por eso mismo no estaba en sus planes futuros morir a manos de nadie, no después de todo lo todo que había hecho para continuar con vida.

-Príncipe Vegeta… No sé de qué habla cuando dice eso del poder de pelea… Y lo de mis ojos… Es algo con lo que nací…

Vegeta arrugó más su ceño - ¿Eres una híbrida?

-¡NO SE A QUE SE REFIERE CON ESO! – gritó ella, apretando sus puños.

Vegeta sonrió. Al fin estaba consiguiendo sacar a flote el verdadero carácter saiyajin de la chica.

-Me refiero – dijo con calma – a que tus padres no debieron ser ambos saiyajin…

-Eso no lo sé… Fui criada por una pareja de ancianos esclavos… Me encontraron vagando por la tundra occidental, mientras buscaban minerales para el Imperio… Es todo lo que sé.

Vegeta la observó evaluando la veracidad de sus palabras, notando que ella parecía ser totalmente honesta. Respiró hondo y se acercó hasta quedar a solo unos centímetros de ella, viendo que la muchacha estaba agitada y que no le sacaba los ojos de encima, mirándolo con algo de recelo. Decidió que era momento de saber si era cierto eso que decía Nappa, por lo que la tomó por los hombros y la acercó a su rostro "Es algo que debo hacer… Es la única forma de saberlo…"

Sin pensarlo más la besó, con la intención de saber si sentiría lo mismo que con su actual compañera.

La chica respondió torpemente a aquella acción, sin embargo, al Vegeta intensificar la presión en sus labios, ella comenzó a disfrutarlo. Estuvieron así un par de minutos, hasta que él la alejó bruscamente, sin soltar el agarre de sus hombros "Ni cerca… ¡Maldita sea! ¿Por qué no siento lo mismo que cuando estoy con Bulma?"

Sintió rabia contra él mismo, por lo que sentía por Bulma y por no poder sentir ese algo especial que sentía por una humana con una mujer de su propia raza.

-Eso fue… -intentó hablar Li-Ka, con la voz entrecortada - ¿Qué es lo que acaba de hacer?

-Te besé – soltó molestó, evitando mirarla.

- ¿Podríamos hacerlo de nuevo?... Se sintió bien – dijo ella algo sonrojada.

Vegeta suspiró con fastidio, acercándola a su pecho nuevamente, para poder verla directamente a los ojos - ¿Sabes por qué te busqué?

Ella negó, mientras se perdía en aquellos intensos ojos negros -No lo sé… - dijo con suavidad la muchacha, mientras sus manos se posaban sobre el pecho del saiyajin.

A Vegeta no le hizo ni cosquillas sentir las manos de la hembra sobre su pecho. "Qué diferente es… ¿Cómo podría siquiera fornicar con ella si no me despierta ni el más mínimo interés?... Pero somos los últimos. Es mi deber como príncipe de mi raza. Es una cuestión de honor" Intentó convencerse mentalmente, pero para su desgracia su instinto ya había elegido a Bulma como su compañera. Sin embargo, si quería levantar un imperio lo mejor era hacerlo con una compañera de su misma especie, aunque fuese una hibrida era mejor que nada. Así que decidió decirle la verdad de una vez a Li-Ka – Escúchame atentamente. Nosotros, como saiyajin, tenemos la obligación de continuar con nuestra raza… Pero desde ahora te digo que no hago esto por gusto, sino que porque es mi deber como príncipe de nuestra raza…

El ruido de un motor los interrumpió, y ambos se giraron hacia dónde provenía. Era la motocicleta de Bulma

- ¡Hmp!

Bulma bajó de su moto, con sus manos en puños y sus ojos en llamas. Tras ella Arep-1, flotando. Caminó dando pisotones hasta estar a un metro de ambos y entonces, luego de darles una mirada de furia, explotó - ¿SE PUEDE SABER QUE DIABLOS PASA AQUÍ?

Vegeta tragó saliva. Recién en ese momento se dio cuenta de que aun sostenía a la muchacha por los hombros. Soltó a Li-Ka como si quemara.

- ¿NO VAN A RESPONDER? – gritó la peli turquesa, de manos en jarras

-Este asunto no te incumbe, mujer - dijo Vegeta, intentando sonar calmado.

Grave error. Su compañera se enfureció aún más.

- ¿QUÉ NO ES DE MI INCUMBENCIA? … ¡ESTOY HARTA DE PASAR POR TONTA! … ¿ACASO CREÍSTE QUE PODRÍAS DEJARME EN LA NAVE, ESPERÁNDOTE COMO UNA POBRE IDIOTA, MIENTRAS TU JUGABAS AL GRAN MACHO SAIYAJIN CON ESTA... CON ESTA ROBA HOMBRES?

Vegeta intentó abrir su boca, pero Bulma le envió una mirada tan fiera que lo dejó congelado por un momento, pero al siguiente se cruzó de brazos y chistó, molesto.

-¡Tsk!

Bulma obvió su rabieta y continuó - ¡Y TÚ! – dijo volteando a ver a la muchacha de arriba abajo – ESTA ME LA PAGAS... SAIYAJIN O NO, NADIE ME QUITA LO QUE ME PERTENECE.

Si Li-Ka había temido por su vida antes con Vegeta, ahora estaba segura de que esa mujer tenía todas las intenciones de asesinarla. Sin embargo, no se dejaría intimidar por alguien que parecía tan débil, sobre todo porque ya tenía todo un plan en su mente para quedarse con aquel fabuloso espécimen saiyajin y seguir con vida. Después de todo, no le caería mal estar bajo la protección del hombre que todos decían que sería el futuro emperador. No tenía idea de la relación de aquella mujer con Vegeta, pero supuso que era una puta que se estaba tratando de pasar de lista.

Dio un paso al frente, sacando el pecho, quedando a un paso de Bulma - ¿QUÉ TE PASA? … Estás muy equivocada… Yo no soy una roba hombres, porque para que sepas, él me trajo aquí para estar a solas conmigo – dijo señalando a Vegeta - Además, él es un príncipe y no tiene por qué darle explicaciones a una simple puta siliari. Por si no lo notaste ambos somos saiyajin y podemos asesinarte si quisiéramos… ¡Así que lárgate porque no tienes nada que hacer aquí a menos que quieras morir!

Vegeta se cubrió los ojos con su mano, masajeando sus sienes "¡Mierda!"

- ¿QUÉ NO TENGO NADA QUE HACER AQUÍ? – Bufó Bulma – Este imbécil es mi compañero… - dijo señalándolo también - Y no soy una puta, ni siliari o como se llame.

Li-Ka se envalentonó - ¿Tú Compañero? Pues te diré que él me acaba de proponer que continuemos con nuestra raza ¿Sabes lo que eso significa, tontita?

Bulma pestañeó incrédula ante lo que acaba de oír - ¿Có-Cómo me llamaste?

-Ton-ti-ta… o acaso debo repetirlo, estúpida.

La voz de Bulma comenzó a sonar aún más aguda - ¡NADIE ME LLAMA TONTA ! - hizo ademán de arremangarse una manga y agregó - ¡Te daré una paliza por meterte con los novios ajenos, así muera en el intento! ¡No me importa que seas una perra saiyajin!

Vegeta intentó detenerla, estirando una mano hacia ella – Bul...

-TU NO ME TOQUES – le gritó Bulma, echando chispas por sus ojos y con los dientes como los de una fiera.

Ante un choqueado Vegeta, Bulma saltó sobre la chica y comenzaron a golpearse.

Ambas rodaron por el suelo, tirando golpes donde cayeran. Luego se pusieron de pie y cada una intentó coger del pelo a la otra. Una vez que ambas lograron su objetivo, Bulma chilló y comenzó a patear el costado de la chica, hasta que consiguió zafarse y con un ágil movimiento se lanzó sobre Li-Ka, haciéndola perder el equilibrio.

Vegeta en un principio temió por la vida de su compañera, haciendo un amague de separarlas, pero su temor pasó a estupor cuando vio que Bulma comenzaba a dominar la batalla, si es que se le podía decir así a la masacre que estaba llevando a cabo su compañera. Prefirió no entrometerse ya que la única vez que había visto una pelea de hembras fue de unas putas a las afuera de una cantina, y esa vez simplemente las incineró a las dos por los molestos ruidos que hacían. Recordando aquello supuso que tenían algún código universal en el que igualaban fuerzas antes de golpearse. Sin embargo, no pudo evitar sorprenderse ante las habilidades de su compañera y una sonrisa ladina se formó en su rostro mientras observaba la pelea.

Bulma estaba a horcajadas sobre Li-Ka y la tenía sostenida del cabello mientras le daba golpes de puño sobre el rostro. La saiyajin parecía un estropajo en las manos de Bulma, y pensó que ni todos los príncipes saiyajin del universo valían una paliza como la que le estaba dando esa mujer, por lo que se dio por vencida - ¡ME RINDO! … ¡ME RINDO! – gritó Li-Ka intentando cubrirse el rostro inútilmente – NO SOY SAIYAJIN, SOY UNA TEDIBEAJIN

Bulma dejó de golpear y la miró incrédula al oírla- ¿Qué dijiste?

Ante ambos la chica se desvaneció en una nube de polvo y apareció bajo Bulma una chica que parecía un osito de felpa blanco, con cabello rojo corto, de ojos verdes y de baja estatura.

La mandíbula de Vegeta cayó, contra su voluntad, al igual que sus brazos.

-Pe- pero qué mier… - murmuró.

La peli turquesa se levantó y se sacudió un poco el polvo de encima, pasó una mano por su labio partido, recomponiéndose de la sorpresa inicial. Aunque le dolía todo el cuerpo, se hizo la fuerte al ponerse de pie de manera engreída por su victoria -Así que solo eres una alienígena que se sabe transformar en otras criaturas… - se cruzó de brazos, notándosele demasiado el tiempo que había compartido con Vegeta - Conozco a otros como tú… Eso explica por qué eres tan débil.

La chica asintió, avergonzada - Sí – dijo con dificultad, mientras se sentaba y se sujetaba su costado, con cuidado – lo hice porque necesitaba una forma que me brindara protección… Y cuando supe lo fuertes que eran los saiyajin me hice pasar por una para que nadie intentara atacarme… Hace mucho tiempo vi a uno en una cantina donde trabajé como cocinera, en el planeta F-84 … Lo-lo lamento…

Bulma le dio la espalda a la chica y avanzó hasta Vegeta. Éste estaba con la mandíbula apretada y los brazos a los lados, procesando la confesión de Li-Ka "Por supuesto. Eso explica que nadie supiera de ella... Se podía transfigurar en cualquier cosa y así pasar desapercibida..."

La voz de Bulma lo sacó de sus cavilaciones -Ahí tienes a tu hembra saiyajin… - le espetó con rabia.

Vegeta miró a Bulma y luego apartó su vista. Nunca en su vida había sentido tanta vergüenza, ni siquiera al ser derrotado por los inútiles humanos, ni cuando fue asesinado por Freezer. Había caído en una burda trampa y si no hubiera sido por su compañera habría mordido el anzuelo de la mujer. Aunque eventualmente la hubiera descubierto, quizás habría sido demasiado tarde.

Bulma caminó hasta su motocicleta y se fue, acelerando a fondo, pensando "Estúpido Vegeta".

El saiyajin volteó a ver por donde se iba su compañera y enseguida su sangre comenzó a hervir, tenía tanta rabia y frustración, que sintió que su cuerpo estallaría si no destruía algo.

-Vete, maldita impostora… Si te quedas un segundo más ante mi presencia no responderé por tu vida – le dijo con una voz ronca a Li-Ka.

Ella no esperó a que se lo pidiera nuevamente, alejándose lo más rápido que respondieron sus piernitas, dejando una nube de tierra a su paso.

Una vez solo, se transformó en súper saiyajin.

-AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH – gritó, hundiéndose en el terreno soltando toda la rabia que tenía dentro, pero en eso vio un objeto que levitaba a unos metros de él. Se acercó al robot y lo cogió en su mano -¿?...

-AREP-1…Ingrese código…

Apretó sus dientes y lo arrojó al aire, con rabia, lanzando luego un rayo de ki expulsándolo del planeta. Hecho esto cerró sus ojos y deshizo su transformación con un suspiro y se quedó de pie, con los brazos a los lados. Su barbilla tocó su pecho en un gesto de derrota "Soy un idiota… ahora Bulma no querrá que me acerque a ella… ¿Cómo pude ser tan ciego? Yo aquí pensando en tener descendencia con una desconocida y ella siempre fue mi mejor opción ¿Qué más poderoso que un híbrido saiyajin-humano para gobernar el universo? … (levantó la vista hacia donde había enviado al robot) … ¿No era ese el plan desde un principio, Nappa? A pesar de que eras un imbécil tenías razón… (sonrió amargamente) Una compañera es para toda la vida y ahora ella me demostró lo digna que es de ser mi mujer, y con creces, enfrentándose sin pensarlo a una hembra saiyajin, aunque finalmente no lo fuera… ¡Maldita sea! Debo hacerle entender mis motivos, después de todo caí en una trampa… Pero si no logro convencerla… (levantó su vista hacia el ocaso) … No puedo perderla, ella es una pieza clave en mis planes de conquista. Ya está decidido…"

La peli turquesa llegó antes de lo esperado a la nave manejando a máxima potencia todo el camino de vuelta, y aunque ya no tenía el rastreador, se había guiado por la posición del sol para orientarse y no perderse en ese enorme desierto.

Apenas llegó se dio una ducha y se cambio de ropa, ya que necesitaba sacarse toda la rabia y la tierra que tenía encima. Pero solo logró limpiarse del polvo "¡Maldición! Lo vi besándola, lo vi con ella en sus brazos… No puedo permitir que me pisoteé como lo hizo el imbécil de Yamcha… Esto no se va a quedar así. Ya no soy la misma estúpida de antes. ¿Acaso pensó que no me daría cuenta? Que entrenamiento ni que nada. Seguro me engañaba todos los malditos días y luego me hacía el amor como si nada…"

Salió de su cuarto, subió a la cocina y encendió un cigarrillo, el cual tuvo que apagar luego de un par de caladas, pues le dio asco. Pensó que se debía a algún efecto del traje anti-gravedad y decidió que lo mejor sería ir a preparar algo de comer, para esperar que se le pasara el efecto.

Buscó entre los víveres algo de comer mientras maldecía entre dientes "Idiota. ¿Así que estaba viéndose con una mujer saiyajin?... Y aunque no lo fuera, eso no lo justifica… ¿acaso pensaba dejarme el muy maldito?... ¡No, no y no! Yo seré quién termine con esto, aunque me duela el alma, aunque mi corazón se rompa en mil pedazos, aunque tenga que volver con la cola entre las piernas a la Tierra… ¡Uy, una cola!… ¿Cómo no pudo darse cuenta de que lo estaban engañando? …Muy inteligente ¡las pelotas!... Bastardo desgraciado… Vio una cola y corrió tras ella, hombre tenía que ser después de todo" Sus lágrimas amenazaron con salir, pero se las tragó orgullosa y finalmente sacó una pizza. Enseguida buscó una película para ver mientras la calentaba, pensando en que sería buena forma de despejar su mente y sacarse un poco de la rabia de encima, ya que estaba segura de que el orgullo de Vegeta lo llevaría a no regresar en mucho tiempo a la nave. Así que se fue al sillón y puso la película, pero el dolor que sentía en su pecho aumentó y la comedia romántica que estaba viendo la hacía sentir peor. "No voy a llorar… No le daré el maldito gusto de verme sufrir por él… ¿Cómo pudo hacerme esto? Me vio sufrir por Yamcha y aun así me hizo lo mismo… Y yo que pensé que era el amor de mi vida… Si tan solo la vida fuera como las películas y siempre hubiera un final feliz… "

Se sobresaltó al oír la compuerta, sintiendo como su estómago se tensaba "¡Es él!… Creí que no se aparecería por lo menos en un mes por aquí… Ojalá se hubiera quedado fuera como lo hacía antes… No quisiera verlo ahora, pero supongo que mientras antes mejor… Como dicen, la herida duele menos cuando se retira el parche de un tirón…"

Vegeta, cumpliendo su palabra de volver a la nave a diario, llegó sigilosamente. Sabía que ella estaba en la cocina, por lo que respiró hondo y se preparó para enfrentarla de una vez y recuperarla a cualquier costo.

Sonó el horno y Bulma se levantó para sacar su cena. Estaba nerviosa, pero intentaría ocultarlo lo mejor posible ya que lo que menos quería era verse débil frente a él. "No puedo dejar de temblar, pero debo ser fuerte" Suspiró, intentando relajarse.

En eso estaba, cuando apareció el príncipe en la cocina. Silenciosamente avanzó hasta quedar a un par de pasos de ella.

- ¿Decidiste volver?… ¿Creí que estarías con tu noviecita? - dijo ella, con ironía y fingida tranquilidad, sin voltear, mientras cortaba un trozo de pizza.

Vegeta estaba nervioso, ya que nunca en su vida pensó que tendría que suplicarle a alguien nuevamente. "Demonios… esto es más difícil de lo que pensé. Pero la mejor estrategia es ir de frente y con calma…" Respiró hondo y le habló – Bulma…yo...

- ¿Tú qué? – preguntó molesta, aun sin mirarlo, sirviéndose una porción de pizza en un plato.

-Lo que ocurrió hace un momento…

-¡Sé lo que ocurrió! – lo interrumpió nuevamente, girándose y mirándolo a los ojos, con el plato en la mano – no necesito que me lo recuerdes.

Vegeta vio un brillo que no había visto jamás en los ojos de ella, era ira contra él pero no como cuando discutían, este fuego era muy distinto. No era el que la hacía desearla, era uno que parecía volverlo pequeño y no le gustó, por lo que frunció y le dijo - ¡Maldición! ¿Me dejarás hablar?

Ella no se lo permitió, diciéndole - No necesito tus ridículas explicaciones… ¿Qué me dirás? ¿Qué no es lo que pienso? ¿Qué esa mujer te obligó a besarla?... No me interesa, Vegeta…

El saiyajin se quedó en su lugar, observando a Bulma. Sintió la necesidad de abrazarla y besarla. Era la única forma que se le ocurría de pedirle disculpas. Además de que estaba, aunque no quisiera reconocerlo, un poco excitado por haberla visto derrotar a una mujer saiyajin, aunque no lo fuera realmente.

Ella pasó por su lado con su plato, haciéndole un desprecio. Vegeta no pudo soportarlo y, tomándola con un brazo por la cintura, la apegó a su cuerpo y llevando su mano libre al rostro de la joven, depositó un salvaje beso en sus labios, lleno de necesidad, intentando traspasarle lo que sentía por ella.

Bulma se sorprendió por el acto, quedándose estática, con el plato con la pizza en una mano y la otra mano arriba, queriendo abofetearlo. Pero no pudo, porque su cuerpo respondió involuntariamente a la acción del saiyajin "Cómo extrañaré esto…"

Se besaron por varios segundos, hasta que él la apartó con suavidad, perdiéndose en cada detalle de su rostro.

-Bulma… - dijo muy suave -…yo…

Ella esperaba una explicación coherente por parte de él ya que, a pesar de estar furiosa con él, ansiaba con todo su ser que todo volviera a normalidad.

-… necesito que comprendas…– agregó él, mirándola a los ojos- que no tengo por qué darte explicaciones de mis actos, pero las circunstancias me…

Ella no pudo evitar sentir aún más rabia contra él - ¿Entonces debo aceptar que me engañes como si nada?

-¡Déjame terminar!… Yo no te he engañado… Iba a decírtelo, eventualmente…

- ¿Eventualmente? ¿Y qué me ibas a decir exactamente que hacías con la señorita transformista? ¿Qué jugaban a la comidita? No me digas esas mierdas Vegeta… ¡No soy la misma ingenua de antes!

El saiyajin comenzó a exasperarse. Necesitaba hacer entender sus razones a Bulma y ella parecía no estar dispuesta a cooperar con ello, por lo que volvió a acercarla, para retenerla y por un momento pensó en no soltarla jamás, porque estaba seguro de que si lo hacía la perdería para siempre. Ella se resistió cuanto pudo, dejando caer el plato que tenía en su mano, el que se hizo añicos en el suelo mientras Vegeta la apretaba con suavidad contra su pecho y exclamaba -¡Demonios, Bulma!…No voy a dejarte ir hasta que me escuches...– le dijo cerca de su oído – Reconozco que besé a esa cosa, pero era necesario…

-Dé-ja-me – le solicitó ella, marcando cada silaba con rabia, comenzando a forcejear e intentando alejarlo, pero le fue inútil, ya que Vegeta colocó estratégicamente una mano en su nuca, para que no escapara. Cuando sintió que ella no intentaría huir de sus brazos, agregó, hablando un poco más rápido, para evitar que ella volviera a interrumpirlo – Escucha... Creí que esa impostora era una verdadera saiyajin y tenía que averiguar si sentía lo mismo que contigo... Acepto que me comporté como un imbécil, pero fue porque tengo deberes que cumplir como príncipe de mi raza… - respiró agitado, sobre el cuello de Bulma y agregó luego suavemente - Te necesito a mi lado, humana escandalosa… Yo... No era mi intención hacerte daño...

La muchacha apretó sus ojos al oír aquellas suaves y reveladoras palabras. Suspiró, aspirando el delicioso aroma de su cuello, percibiendo contra su pecho los fuertes latidos del corazón del saiyajin y lo sintió estremecerse, producto del enorme esfuerzo que hacía para poder sincerarse. Sin embargo, su traición le dolía demasiado y decidió que él debería sufrir tal como ella lo hacía, y aunque deseaba perdonarlo en ese momento con toda su alma, no debía. Era momento de ser inflexible y fuerte, para que el saiyajin comprendiera que lo de ellos era un trato de exclusividad y que tendría que trabajar realmente duro si quería que ella volviera a confiar en él.

-No sigas, Vegeta… por favor - lo interrumpió - Después de lo que has hecho me es imposible volver a confiar en ti, además yo ya no te...

Vegeta entró en una especie de pánico, no queriendo oír el resto de esa oración, por lo que abrió sus ojos espantado y sin pensarlo, exclamó - ¡Quiero un hijo contigo!

Los ojos de la muchacha se abrieron en sorpresa, ya que jamás se esperó que él le pidiera algo así, mucho menos después de lo ocurrido, ni de que la presionó para cuidarse y así evitar tener descendencia, por lo que de inmediato Bulma concluyó que seguramente era uno de sus planes para manipularla "¿Crees que con esa declaración me tendrás nuevamente entre tus brazos y podrás hacer conmigo lo que quieras? No, Vegeta… esto se termina ahora" Un par de lágrimas huyeron sin quererlo de sus ojos, cayendo sobre el hombro del saiyajin. Eran lágrimas de frustración.

Vegeta le permitió apartarse un poco, expectante de si aceptaría o no su propuesta. Pero Bulma simplemente lo miró con odio y él pudo apreciar en lo más profundo de esos azules océanos toda la rabia y decepción que ella sentía hacia él, comprendiendo de inmediato que su compañera no cedería, por lo que bajó su guardia y la soltó del todo, sin siquiera imaginar lo que ocurriría a continuación

¡PAFF!

El rostro del saiyajin giró cuarenta y cinco grados.

- ¡¿Un hijo?! ¡¿Acaso perdiste la razón?! - gritó Bulma, casi fuera de sí - No quiero que te me vuelvas a acercar ¿oíste? No hasta que comprendas el daño que me has causado… Y si eso significa nunca, que sea nunca.

Vegeta volteó a verla atónito y Bulma se dispuso a salir del cuarto, volteando a verlo desde la puerta para decirle irónica - Creí que eras diferente… Que realmente no eras como los patéticos hombres de mi planeta…

El príncipe cerró sus ojos ante sus palabras y susurró - Me iré, Bulma… No volveré a la nave por un tiempo…

-Haz lo que quieras… Después de todo ahora eres libre de hacerlo - respondió ella, de manera tajante.

Vegeta iba a replicar a aquello, pero nada salió de su boca.

Ella agregó - Yo te amaba, Vegeta… A pesar de todo, yo te amaba y tú… - no pudo terminar, su voz se quebró, así que salió finalmente del cuarto para que él no la viera llorar. La compuerta descendió tras ella y entonces se llevó ambas manos a su rostro para contenerlas "¿A quién quiero engañar? Aun lo amo… pero no sé si pueda perdonarlo…" Salió corriendo hacia su camarote, con el corazón roto y su autoestima por el suelo.

Vegeta se quedó en su lugar, con sus puños apretados a los lados y sus ojos cerrados. Enseguida bajó su cabeza con pesar, pensando en que nunca en su vida se había sentido así. Era como morir mil veces y aun así la descripción se quedaba corta. Fue entonces que su atención se posó en el plato quebrado en el suelo. Se lo quedó viendo un momento, dándose cuenta de que así era como se sentía por dentro "Tiene razón… me comporté como un patético humano. Me siento como una mierda... Pero era algo que debía hacer, de lo contrario nunca hubiera comprendido lo que significa realmente una compañera para los saiyajin. La elegí como mi compañera y no me arrepiento de haberlo hecho… Sin embargo, si no me quiere cerca no voy a suplicarle, ya que tengo asuntos más importantes que atender antes de preocuparme de mi futuro imperio y mi descendencia… Debo concentrarme solo en mis principales objetivos, derrotar a los androides y vencer a Kakaroto…"

Avanzó con estoicismo y salió de la habitación. Entrenar hasta casi morir sería una buena forma de olvidar lo ocurrido y darle tiempo a ella de que recapacitara y quisiera aceptarlo a su lado nuevamente. "Unos días bastaran… de lo contrario no haré nada más al respecto. Si mi destino es estar solo, que así sea, de todos modos ya lo había asumido y puedo volver a hacerlo…" Pensó, en un intento desesperado por creer que podría vivir sin ella.

Inmediatamente comenzó a empacar algunas cosas para su estadía fuera. Cuando terminó, guardó las cápsulas en una caja y la metió dentro de su armadura. Salió de su cuarto, pero antes de subir al nivel superior miró hacia el cuarto de Bulma. Chitó, apretando sus puños y frunció, evitando cualquier tentación de disculparse de nuevo. De todas formas, él ya había dicho todo y si ella no quería comprender sus motivos ya no era su maldito problema.

Una vez en el nivel superior avanzó hacia la compuerta y salió de la nave. Ya era de noche y hacía mucho frío. Más del que recordaba que hiciera en Temkari.

Continuará…