¡Hola a todes!

Perdon por la tardanza D: Hice una última corrección anoche, pero no estaba 100% segura y era tarde. Así que hoy volví para corregir, y que bueno que lo hice jaja

Aquí hay otro capítulo…No mas les vengo a recordar que esto avanza lento…jaja perdon, es que estos personajes son bien complicados. Pero como les prometí a algunos esto va a mejorar. De a poco xd

Y también, que ahora va haber un poco más de lo que piensa Freezer. Pero no se enojen jeje

Por último, quiero agradecer a las personas que siguen esta historia. Especialmente a SailorRoss, rdkslov3rr, Silverstrawberryy, Kyun_030 y Brenda19361. Muchas gracias por sus comentarios. Me hacen el dia leer sus impresiones sobre la historia. 3

Sin mas que decir, solo que no olviden seguir a mi amiga/beta Michu Paniagua animation en facebook y Michu_paniagua_z en instagram. Disfruten el capitulo

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~ Mi primera vida ~

Capítulo 29:

Cell había aprendido que la mejor manera de enfrentarse a Freezer era devolverle el golpe con la misma intensidad. Sentir que su vulnerabilidad crecía cada vez más cuando estaba cerca de él lo llevó a tomar una decisión drástica: marcharse y unirse a Cooler. Sabía que esto enfurecería a Freezer aún más, y no solo como una medida de autodefensa, sino como un desafío directo, una manera de herir su orgullo al aliarse con alguien a quien detestaba.

A pesar de sus esfuerzos por mantener una fachada impenetrable, Cell no podía negar que había cambiado. Recuperar su antiguo yo, aquel que no se dejaba llevar por sentimientos, era una tarea ardua, pero se esforzaba por mantenerse firme. Se había jurado superar a Freezer, no solo en poder, sino también en control, dominando las emociones que antes consideraba una debilidad.

Cuando comenzó a entrenar con Cooler, la facilidad con la que se adaptaron lo sorprendió. Al principio, hubo cierta incomodidad; después de todo, habían intercambiado palabras hirientes durante su última batalla. Sin embargo, ambos reconocieron que esas palabras habían sido fruto de la frustración del momento, y decidieron dejar atrás cualquier resentimiento para centrarse en el entrenamiento.

Cooler, a pesar de su naturaleza fría y distante, resultó ser un compañero de entrenamiento serio y comprometido. Aunque sus objetivos diferían, compartían un respeto mutuo que hacía que las sesiones de entrenamiento fueran sorprendentemente efectivas.

En los días en que Cooler no estaba disponible, Cell se conformaba con entrenar con los otros soldados del ejército. Para él, era una oportunidad de medir sus habilidades contra adversarios diferentes. Tal como lo había hecho antes, construyó una plataforma para enfrentarse a ellos, decidido a no repetir los errores del pasado. Si eso significaba empezar desde cero, estaba dispuesto a hacerlo. El androide había vuelto a ser el guerrero imponente que había sido. Eso significó, que nuevamente todos los soldados le temían.

Mientras tanto, las invasiones a nuevos territorios continuaban, y Cell aprovechaba cada oportunidad para absorber la energía de los enemigos que se negaban a unirse al ejército. Aunque esta práctica aterraba a la mayoría de los soldados, Cooler parecía ser la excepción. Fue entonces cuando el androide se dio cuenta de que tal vez no estaba comenzando de nuevo desde cero. Esta nueva alianza con el demonio del frío podría ofrecerle algo más que simple protección.

Además de los entrenamientos y misiones, Cell continuaba visitando al Dr. Gero. Se enteró de que el plan del ejército no había cambiado mucho, y con una cantidad limitada de científicos a su disposición, la mayoría del apoyo recaía en las habilidades brillantes del Dr. Gero, cuya experiencia era crucial para cualquier avance significativo.

Cell llegó a la cueva del Dr. Gero con una bolsa llena de objetos que había encontrado en los alrededores del nuevo territorio. El zumbido de la maquinaria en funcionamiento resonaba en el aire cuando entró. El científico estaba absorto en su trabajo, revisando una compleja máquina cubierta de cables, con una pequeña pantalla dañada parpadeando tenuemente.

-He encontrado algunas cosas útiles. Pensé que podrías necesitar esto.- mencionó Cell colocando la bolsa sobre una mesa.

Pese a la presencia del androide, el científico aún mantenía su vista en la máquina.-Que interesante. ¿Has encontrado algo bueno?- le preguntó el Dr. Gero aún concentrado en su trabajo.

-No estoy seguro, pero parecen ser piezas de alguna tecnología. Tal vez puedas encontrarles algún uso.

El científico continuó observando la pantalla por unos segundos más hasta que una luz roja parpadeó, obligándolo a suspirar y a levantar la vista hacia los objetos. Tras un vistazo rápido a la bolsa, asintió.-No está mal.-dijo mientras comenzaba a examinar los componentes con más detalle. Había varias cosas que podría utilizar.

-¿Has tenido algún avance? -preguntó Cell.

El Dr. Gero negó con la cabeza, sin dejar de analizar las piezas.-He logrado detectar la barrera, pero solo eso. Mi plan ahora es hacerla visible para poder analizar su estructura y encontrar una forma de derribarla.-explicó, mientras sus manos seguían trabajando con precisión en los objetos. Aunque muchos estaban incompletos, ya estaba pensando en cómo utilizarlos.-¿De verdad crees que hay una salida más allá del camino de la serpiente?-le preguntó a Cell.

-Según vi, los peleadores del otro mundo llegaron por esa ruta.-respondió el androide. Al igual que la mayoría, él pensaba que podría ser una potencial salida.-¿O crees tu?

El científico meditó la pregunta por unos instantes.-Teóricamente, si nos encontramos en el infierno y allá arriba hay una especie de cielo. No creo que haya una salida. Los peleadores del otro mundo están en el mismo estado que nosotros: todos estamos muertos.-declaró con franqueza, girando su mirada hacia Cell, quien lo observaba con cierta inquietud, como si no hubiera considerado ese punto.

-Sin embargo...-continuó el Dr. Gero.- …no tengo pruebas para descartar la posibilidad de una salida. O mejor aún, de que alguien con un poder superior allá arriba pueda sacarnos de este estado.

Cell asintió, entendiendo el razonamiento.-Entiendo tu punto...

-De cualquier manera, no me entusiasma la idea de volver a la vida por medios relacionados con la "magia".-añadió mientras se encogía de hombros.- Si salgo de aquí, será por mis propios medios.-concluyó, tomando una pieza de la bolsa y comenzando a desarmarla.

El androide sonrió levemente. El Dr. Gero era terco en sus creencias, prefiriendo siempre el ámbito científico a pesar de haber presenciado todo lo contrario de primera mano.

-Por cierto, ¿no tenías un rastreador? -preguntó el Dr. Gero de repente. Sin darle tiempo a responder, continuó.- Eres quien recorre más terreno que los demás. Quisiera que me informaras de cualquier anomalía que encuentres.

-¿Anomalía?

-Sí... Logré detectar la barrera poco después de esa extraña tormenta de nieve. Podría estar relacionado.-mencionó, volviendo su atención a la máquina en la que estaba trabajando antes de la llegada de Cell.

Aunque comprendía la intención del científico, Cell no creía ser capaz de informarle mediante el rastreador, ya que nunca había sabido cómo usarlo correctamente.-No recuerdo dónde lo dejé.-admitió.

-¿Dónde lo usaste por última vez? -preguntó el científico, aún concentrado en la pantalla.

Cell cruzó los brazos, intentando recordar algo que consideraba insignificante. Finalmente, rememoró la última vez que lo vio, cuando se encontraba en una cueva en el sector nevado, donde se había quedado dormido.-En el sector nevado. Aunque no sé dónde se encuentra exactamente.-dijo, un poco apenado por ser tan despistado.

-Sector nevado... sector nevado.-murmuró el científico, aún enfocado en su máquina.- Está a unos 6 kilómetros al oeste desde aquí.-respondió sin perder la concentración.

-¿Podrás repararlo en caso de que esté averiado?- preguntó el androide, consciente de que desconocía las condiciones del dispositivo.

-Claro...-respondió el Dr. Gero, sin apartar la vista de su trabajo.

Viendo al científico tan concentrado, Cell decidió marcharse en dirección al sector nevado, siguiendo las indicaciones. Aunque todavía pensaba que no tenía sentido tener el rastreador, suponía que podría pedirle ayuda al Dr. Gero para aprender a usarlo.

Al aproximarse a la zona, el paisaje había cambiado drásticamente. Lo que antes era un paraje nevado ahora se había transformado en un desierto inhóspito, con montañas de nieve reducidas a picos rocosos. A pesar de todo, logró encontrar la cueva entre las rocas. Ingresó con dificultad por la estrecha y oscura entrada.

La atmósfera en el interior de la cueva era un tanto fría y silenciosa, con el eco de sus pasos resonando en las paredes de piedra. Al avanzar, Cell encontró rápidamente el rastreador y su huevo en el fondo de la cueva, justo donde los había dejado. Sin embargo, el simple acto de estar allí hizo que una oleada de recuerdos lo inundara. El lugar estaba cargado de la tensión y la desesperación que había sentido durante su última pelea con Freezer. Recordó cómo la furia lo había impulsado en ese momento, cómo cada golpe resonaba no solo en su cuerpo, sino también en su orgullo herido. La frustración, la rabia, y la sensación de impotencia lo habían consumido por completo.

Sin embargo, rápidamente sacudió su cabeza para alejar aquellos recuerdos. Se dijo a sí mismo que eso ocurrió hace mucho tiempo, y lo estaba superando. Había cambiado. Esa furia que antes lo dominaba había desaparecido, dejando en su lugar una serenidad que no había esperado encontrar. Suspiró, y con ese suspiro, dejó ir parte del peso que había cargado desde entonces. Ahora se sentía más ligero, más libre. Estaba mejor, y eso era lo que realmente importaba.

Camino fuera de la cueva y emprendió el vuelo de regreso al laboratorio del Dr. Gero, mientras sostenía el rastreador firmemente en su mano.

Sin embargo, a los pocos minutos de haber dejado ir sus pensamientos, divisó a los lejos a Freezer y un séquito pequeño de soldados.

El demonio del frío se encontraba rodeado de su grupo, de pie sobre una superficie rocosa. Su presencia era inconfundible, emanando una autoridad fría e implacable. Los soldados que lo acompañaban se mantenían en formación, atentos a cada uno de sus movimientos, como si esperaran instrucciones.

Curioso, el androide, redujo la velocidad de su vuelo. A medida que se acercaba, el grupo notó su presencia. Provocando que todas las miradas, incluida la de Freezer se voltean hacia él.

Cell instintivamente se detuvo por completo, como si el aire mismo se hubiera vuelto más denso, dificultando su avance. La atmósfera entre ellos se volvió opresiva, cargada de una tensión que parecía impregnar el entorno.

Freezer mantenía una presencia imponente, su aura de autoridad era innegable. Mientras tanto, los soldados se agruparon temerosos a sus espaldas, y los murmullos de conversación flotaban en el aire entre ellos, procurando no ser oídos por su líder.

-Ahí está Cell. Parece que ha vuelto.-murmuró uno de los soldados a su compañero.

-Pero parece que está evitando al señor Freezer.-respondió otro, observando a Cell con curiosidad.

-Pensé que siempre peleaban. ¿Qué es diferente ahora?-preguntó un tercero, especulando.- ¿Será que está planeando algo?

El androide con su aguda percepción, captó claramente las miradas y los comentarios de los soldados. A pesar de estar tan cerca de Freezer, decidió mantener la distancia. Su mirada se mantuvo firme, sin mostrar arrepentimiento alguno por sus decisiones respecto a su antiguo rival.

La expresión de Freezer se mantenía en un gesto de desdén e indiferencia.-"¿Qué está haciendo aquí?"- se preguntó curioso. Al fijar la vista en el rastreador que el androide llevaba en la mano, un destello de interés cruzó por sus ojos antes de volver a su habitual máscara impasible.

Cell sintió una mezcla de emociones encontradas al ver a Freezer frente a él. Aunque su cuerpo, gracias a su factor de regeneración, siempre se recuperaba rápidamente de cualquier daño físico, su mente era otra historia. Los enfrentamientos con Freezer habían dejado cicatrices profundas, no en su piel, sino en su orgullo. Cada golpe, cada derrota, había dejado una marca invisible que pesaba más que cualquier herida física. La sola presencia de Freezer solía despertar en él una ira ciega, una necesidad imperiosa de demostrar su poder, de vencer a quien lo había lastimado.

Pero ahora, de la misma forma que ocurrió en la cueva, al enfrentarse a esos recuerdos, algo había cambiado. La carga emocional que solía acompañar esos pensamientos se estaba disipando. Esa extraña sensación de inferioridad y rabia que antes lo asfixiaba en presencia del demonio del frío, ahora apenas existía. Donde antes había resentimiento, ahora solo había una calma que lo sorprendía.

Por lo que el androide decidió ignorarlo deliberadamente, dándole la espalda a Freezer. Los soldados observaron la interacción con atención, no hubo intercambio de palabra alguna. Cell se giró levemente para observar al demonio del frío una última vez antes de seguir su camino. Con una sonrisa de superioridad en sus labios, decidió que era el momento de marcharse. Su partida fue firme y decidida, dejando atrás las viejas heridas y la sombra de su pasado. La distancia entre él y Freezer se amplió, marcando un nuevo comienzo en su relación.

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En un terreno vasto y abierto, Cell se encontraba de pie, rodeado por un grupo de soldados, entre ellos algunos de los más temidos y respetados del ejército. El cielo sobre ellos era de un azul profundo, apenas interrumpido por las sombras de las montañas cercanas, creando un entorno aislado y perfecto para lo que estaba por suceder. Cooler, observando desde una distancia prudente, mientras mantenía sus brazos cruzados y su mirada fija en el androide con una mezcla de curiosidad y expectación. Los soldados que lo acompañaban no podían disimular la tensión que se acumulaba en el aire, el pánico era palpable, especialmente cuando el androide comenzó a absorber a aquellos que se habían negado a cooperar y que habían desafiado la idea de unirse al ejército.

A medida que el poder se acumulaba en su cuerpo, una energía verde y brillante comenzó a envolverlo, iluminando el campo con un resplandor antinatural. La transformación fue rápida, pero intensa, con la forma de Cell distorsionándose y expandiéndose a medida que avanzaba hacia su fase 2. Los músculos de su cuerpo se hincharon, su armadura natural se reforzó, y su aura se hizo más densa, casi tangible. El suelo bajo sus pies temblaba con cada cambio, y una onda de energía se expandió desde su posición, haciendo que las rocas cercanas se resquebrajaran y los soldados dieran un paso atrás, aterrados por lo que veían.

Cuando la transformación finalmente concluyó, Cell se erigió en su nueva forma. Su presencia fue imponente. Su figura irradiaba poder y un control absoluto, mientras su mirada fría recorría el rostro de cada uno de los presentes. Cooler, que había observado cada momento con detenimiento, mantenía una expresión de interés intrigante, sus ojos entrecerrados mientras evaluaba el nuevo nivel de poder que Cell había alcanzado.

Los soldados, por otro lado, no podían ocultar su miedo. Algunos retrocedieron instintivamente. Murmuraban entre ellos, llenos de terror por estar en el ejército con ese monstruo. Otros comentaban que al menos a ellos no les haría nada similar, ya que el demonio del frío se lo exigió como una condición para estar en su ejército.

El androide, ahora completamente transformado, observó su nuevo cuerpo con una sonrisa de satisfacción. Cada movimiento que hacía era deliberado, como si estuviera probando la fuerza renovada en cada músculo, en cada fibra. Cuando levantó la vista y sus ojos se encontraron con los de los soldados. Estos se sobresaltaron, retrocediendo aún más, como si su mera mirada pudiera consumirlos. Cooler, sin embargo, no mostró miedo. Al contrario, una leve sonrisa se dibujó en sus labios.

-Parece que tu evolución ha sido exitosa.-mencionó el demonio del frío, su tono estaba cargado de admiración y desafío. Mientras el androide se acercaba a ellos, cada paso resonó en el suelo como un presagio de lo que vendría.

-Esto es solo el comienzo. Pronto seré más fuerte que nunca.-respondió Cell con una sonrisa arrogante.

Las miradas entre ambos se encontraron, y durante un breve instante, una comprensión silenciosa pasó entre ellos. Era como si ambos supieran lo que el otro estaba pensando. Cooler asintió ligeramente, comprendiendo que el androide no estaba satisfecho solo con su transformación; anhelaba probar su nuevo poder.

Cell, con una sonrisa desafiante, se posicionó, preparándose para el combate. Hizo tronar su cuello, un sonido seco que rompió el silencio que se había instalado.-Ahora que estoy en mi forma semi-perfecta, es un buen momento para probar mis límites contra ti.

-Me parece bien.-respondió Cooler, para sorpresa de todos. Su voz era calmada pero firme. Luego, sin apartar la vista del androide, se volvió hacia los soldados que aún estaban presentes, la mayoría de ellos congelados en sus lugares por la intensidad de la situación.-Es todo por hoy, pueden irse.-ordenó. Los soldados, aliviados por la oportunidad de escapar, no lo pensaron dos veces y se apresuraron a retirarse.

Cuando el último de los soldados desapareció de la vista, Cooler adoptó una postura defensiva, sus músculos tensándose en anticipación.-Muéstrame qué tan fuerte te has vuelto.-dijo en un tono desafiante.

Tras unos segundos de suspenso, el entrenamiento comenzó con ataques que, aunque poderosos, estaban cuidadosamente controlados para evitar daños graves. Cell inició el combate lanzando un ataque de energía que Cooler bloqueó con destreza, sus movimientos eran precisos y calculados, reflejando su vasta experiencia en combate. A pesar de la intensidad de la lucha, ambos guerreros mantenían un aire de disciplina, consciente de que esto era solo un ejercicio.

-Tu control sobre tu poder es impresionante, pero aún hay margen para mejorar.- comentó Cooler mientras lanzaba un ataque de energía.

El androide esquivó el ataque con agilidad y contraatacó.-Suena a desafío.- sus palabras estaban impregnadas de determinación. Aunque sabía que aún no era perfecto, esa imperfección no lo detenía. Sus límites eran solo una barrera que él mismo se imponía, y estaba dispuesto a superarlos.

Los intercambios de ataques se intensificaron, y la velocidad de ambos combatientes era asombrosa. Cada golpe, cada ráfaga de energía, estaba cargada de poder, mientras que Cooler, con su vasta experiencia, se daba cuenta del desafío que representaba igualar la fuerza de Cell. A pesar de su habilidad, le resultaba cada vez más difícil mantenerse al nivel del androide, cuya determinación lo impulsaba a dominar la batalla.

En un movimiento veloz, Cell asestó un golpe con tal fuerza que Cooler dejó escapar un jadeo, siendo arrojado varios metros atrás. La potencia del ataque lo había desestabilizado, forzándolo a detener sus ofensivas. Al notar esto, Cell también se detuvo, una señal de que aún necesitaba refinar su control sobre su creciente poder.

Cooler respiraba con dificultad. Su orgullo estaba herido al ser derrotado nuevamente, pero su admiración por Cell seguía intacta.-No puedo negar que has avanzado mucho. Es un desafío mantener el ritmo.- admitió, aún mareado por el impacto reciente.

Tras esa breve pero intensa sesión de entrenamiento, ambos guerreros se tomaron un descanso. El campo de batalla improvisado mostraba las huellas de su enfrentamiento: pequeñas grietas en el suelo y rastros de energía residual en el aire. Se sentaron, agotados pero satisfechos, dejando que el silencio se apoderara del lugar mientras recuperaban fuerzas.

La atmósfera estaba cargada de un silencio contemplativo. Ambos luchadores reflexionaban sobre la intensidad del entrenamiento, sumidos en sus pensamientos. Cooler, siempre observador, miraba a Cell con una mezcla de curiosidad e intriga. Había algo en la manera en que el androide se comportaba, tan reservado y enigmático, que le agradaba. A pesar de todo lo ocurrido entre Cell y Freezer, no tenía nada personal en contra del androide. De hecho, se sentía más seguro teniéndolo cerca y lejos de su hermano. Sin embargo, esos pensamientos no eran algo que compartiera fácilmente.

Mientras meditaba, el rastreador de Cooler emitió un leve pitido, rompiendo el silencio. Al revisar el dispositivo, frunció el ceño al ver un mensaje de Freezer. Hablaba de un problema territorial: una parte del terreno no estaba correctamente asignada entre sus ejércitos.

-"Esto podría ser problemático…"-dijo para sí mismo, no por el territorio en sí, sino por el hecho de tener que enfrentarse a su hermano.-Permíteme un momento.- mencionó el demonio del frio a Cell antes de alejarse unos pasos, buscando un poco de privacidad para hacer una llamada. Tras unos momentos en mentalizarse para la conversación que se avecinaba, marcó a su hermano.

La llamada tardó en ser respondida, y cuando finalmente lo hizo, la voz de Freezer sonó fría y cargada de desdén.-¿Qué ocurre?-No se habían visto ni hablado desde su última confrontación.

-Freezer, recibí tu mensaje.- respondió Cooler con tono neutral, evitando cualquier provocación.-Parece que no se asignó correctamente el territorio entre nuestras fuerzas.

-¿Y qué sugieres? ¿Una disputa por ese pedazo de tierra?- Freezer replicó con un tono cortante, mostrando su desdén habitual.

Cooler suspiró pacientemente, cuidando de que no se notara.-Podríamos resolverlo cuando lleguemos allí. O, si prefieres, el primer ejército que llegue se lo queda. ¿Te parece?

Hubo un breve silencio en la línea. Aunque Freezer estaba claramente molesto, respondió secamente.-Está bien.-A pesar de su tono brusco, parecía estar esperando que surgiera otro tema.

-¿Me quieres preguntar algo?- Cooler añadió con un ligero tono de insinuación, notando que Freezer no colgaba la llamada.

Freezer guardó silencio, pero la tensión era palpable. Cooler decidió empujar un poco más.-Cell está aquí…

-No me interesa.- respondió Freezer de inmediato, su voz cortante y defensiva.

-Está bien, está bien…- Cooler suspiró de nuevo, sin intención de restregarle la situación en la cara. No quería avivar más la hostilidad entre su hermano y el androide, pero le resultaba extraño que Freezer no mencionara nada al respecto. Después de otro momento de silencio, Cooler se preguntaba cómo estaría su hermano en esa circunstancia, aunque sabía que no recibiría una respuesta directa.-Solo me preguntaba si… ¿Has pensado en lo que te dije?

Freezer no necesitaba preguntar a qué se refería. Las palabras de Cooler aún resonaban en su mente: "¡Ni siquiera puedes admitir lo que sientes!"

-No tengo nada que admitir.- respondió Freezer rápidamente, cortando cualquier intento de profundizar en el tema.

Cooler volvió a suspirar, cansado de la misma discusión de siempre.-Ni con golpes entiendes…

Freezer bufó con ironía.-Debes sentirte muy superior ahora que él está en tu ejército, ¿no?-Su tono era sarcástico, cargado de resentimiento.

Este sonrió levemente, aunque su hermano no pudiera verlo.-Solo entrenamos. ¿Te molesta?-preguntó con calma, disfrutando del control que tenía sobre la conversación.

-Claro que no.-se apresuró a responder-¿Por qué debería estarlo?

-Cierto, ¿por qué lo estarías? No hay razón.- manifestó con una ligera sonrisa, que seguramente Freezer podía sentir al otro lado de la línea.

Sin decir más, Freezer gruñó y colgó bruscamente.

Al otro lado de la sala, King Cold, que había escuchado parte de la conversación entre sus hijos, se dirigió a Freezer sin rodeos.-¿Y bien? ¿Ya se disculparon?-pregunto esperanzado.

Freezer lo miró con una expresión de pocos amigos, dejando claro que no había sido así.

-Entiendo...- King Cold suspiró, consciente de que pedía demasiado.

Después de haber separado la pelea entre sus dos hijos y obligarlos a disculparse mutuamente, Cooler finalmente fue claro sobre lo que ocurría entre Cell y Freezer, algo que al parecer él mismo había notado, pero a la vez también había suavizado. Para ser sincero, le agradaba esa idea, pero por otro lado, lamentablemente, ahora ni siquiera se hablaban.

No necesitaba más explicaciones. Como padre, King Cold había tenido una vaga idea de lo que ocurría entre Freezer y Cell. Sin embargo, sabía que era un tema delicado y prefería no interferir directamente. Lo que sucediera a continuación dependía completamente de Freezer.

-Parece que Cooler puede vigilar a Cell.-mencionó King Cold cuidadosamente, procurando no enfadar a su hijo.

-Que Cell esté en su ejército no significa que deba importarme su vida social. Ya te dije que puede hacer lo que quiera.-respondió Freezer con frialdad, conteniendo su molestia.

King Cold lo observó perplejo por unos segundos. Sabía que Freezer estaba claramente enfadado, y tuvo que evitar soltar una sonrisa al presenciar esa actitud tan infantil. Siempre perdía los estribos cuando sus planes fallaban, pero sabía que este tema no estaba relacionado con los planes del ejército, sino con algo más personal.-¿Deberías estar celoso?

-No estoy celoso.-respondió Freezer con una rabia contenida, para luego marcharse visiblemente molesto.

King Cold lo observó preocupado mientras se marchaba. Era uno de esos momentos en los que una notoria vena se marcaba en la frente de su hijo, comprendiendo que ese conflicto no se resolvería con facilidad. Suspiró desalentado. También era uno de esos momentos en que deseaba que Berriblue estuviera allí. Había situaciones que él simplemente no podía resolver.

Freezer caminaba iracundo por los pasillos de su guarida, su cola se agitaba con impaciencia detrás de él. Cualquier soldado con el que se cruzaba notaba inmediatamente su humor, y todos se apresuraban a apartarse de su camino, temerosos de provocar su ira.

El ambiente a su alrededor parecía cargado, como si el propio aire temiera estallar en cualquier momento. Pero Freezer no estaba solo molesto; había una tormenta dentro de él que no lograba apaciguar.

Cerca de la entrada de la cueva, se oyeron unas voces.-Sabías que el Señor Freezer solía entrenar con Cell ¿no? Pero ahora parece que Cell se fue con Cooler…-se oyó una voz baja, pero lo suficientemente alta como para que el demonio del frío lo escuchara.

Freezer se detuvo en seco al escuchar su nombre. Sus ojos fríos se entrecerraron, y su oído aguzado captó cada palabra que los soldados decían, aunque estos creían estar hablando en privado.

-Creo que el Señor Freezer simplemente debe ir y decirle a Cell que entrenen juntos de nuevo.-habló esta vez una soldado, con un tono sugerente.

-El Señor Freezer no es así.-respondió otro soldado con escepticismo.- Nunca dejaría de lado su orgullo por algo como eso.

-¿Y para qué? A Cell no le interesa de esa forma.-comentó otro soldado.- En todo este tiempo solo han estado entrenando.

Esto último hizo que la mayoría guardara silencio al ver que un compañero suyo estaba tan ciego.

-¿Estás seguro? Parecían llevarse muy bien.-volvió a hablar la soldado.- De hecho, Cell se llevaba bastante bien con el Señor Freezer.

-Y no olviden el incidente en el camino de la serpiente. Yo juro que Cell lo dijo a propósito para hacerlo enfurecer.-comentó otro soldado de manera conspirativa.

Freezer sentía que el calor subía por su rostro, su piel se tornó completamente roja con rapidez, aunque no sabía si era por la ira o la vergüenza. La mezcla de emociones lo hizo apretar los puños con tanta fuerza que sus nudillos blanquearon, más de lo normal si es que eso era posible. Sabía que esos comentarios no eran solo simples rumores; reflejaban lo que todo su maldito ejército pensaba.-"Todos lo saben"- pensó amargamente.-"Todos saben que Cell se fue con Cooler a propósito".

Sin poder soportar más, se dio la vuelta bruscamente y se alejó, volando hacia la entrada de su cueva, buscando el único lugar donde podía estar completamente solo. Una vez allí, se dejó caer en el pequeño mirador, mirando al vacío.

El eco de las palabras de los soldados resonaba en su mente. Freezer se masajeó las sienes, un dolor de cabeza comenzaba a formarse.-"Si Cell quería hacerme enojar, lo ha logrado".- No podía evitar pensar que, si él hubiera querido molestar al androide, hubiera hecho exactamente lo mismo: encontrar a alguien más con quien entrenar, alguien más con quien pasar tiempo. Pero, ¿y si no era solo eso? ¿Y si realmente Cell lo había dejado atrás?

-Si fuera al revés…- comenzó a decir Freezer. Si fuera al revés, esperaría que la otra persona se tragara su orgullo y viniera a pedirle entrenar juntos. ¡Que se humillara!

Freezer gruñó con frustración, la idea de disculparse se le hacía cada vez más desagradable. Se había planteado esa posibilidad una vez, pero ahora solo el pensamiento lo enfurecía más. Sin embargo, sus pensamientos parecían tener vida propia, y sin darse cuenta, llevó la mano al rastreador, activándolo. Comenzó a observar la información para distraerse. Así se mantuvo unos segundos hasta que recordó el rastreador del androide. Sabía que aún tenía el suyo. Poco a poco, la tentación de llamarlo comenzaba a volverse abrumadora.

Durante un largo momento, Freezer mantuvo su dedo sobre el botón del rastreador, temblando ligeramente. La lucha interna era evidente en su expresión; sus ojos reflejaban una mezcla de deseo y negación. Pero finalmente, dejó caer la mano, exhalando un suspiro profundo.-"No, no puedo…"- pensó con amargura. En una cosa esos soldados tenían razón. Él no es así.-"No me humillaría por Cell" .- pensó amargamente.

Entonces, ¿por qué estaba tan molesto?

Se cruzó de brazos y se apoyó contra la pared con fastidio al pensar en eso. Simplemente, odiaba que Cell estuviera con Cooler, porque...-"Porque…" -pensó sin completar sus propios pensamientos, pues algo dentro de él cedió provocando un asombro en sí mismo. Se quedó en silencio, mirando el paisaje, completamente en blanco. Finalmente admitió lo que había estado negando durante todo este tiempo.

Freezer dejó escapar un suspiro lastimero.-Estoy celoso…-dijo, reconociendo un sentimiento que lo lastimaba al considerarlo una debilidad. Simplemente no quería compartir a Cell con nadie, ni siquiera con su propio hermano.

A pesar de su extraña relación con el androide, no deseaba que él estuviera por ahí con otros. Ni siquiera cuando él mismo no lo quería cerca.

Volvió a sujetarse la cabeza hastiado por lo contradictorio de sus pensamientos.

Admitirlo en voz alta, aunque sólo para sí mismo, fue como quitarse un peso de encima, pero también dejó una sensación amarga en su boca. Freezer sabía que esta revelación no resolvería nada, y que seguía siendo incapaz de actuar según lo que realmente sentía. Porque aún no podía admitir nada.

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El demonio del frío no se mostró sorprendido por la manera grosera en que su hermano cortó la llamada. Simplemente se encogió de hombros, acostumbrado a ese comportamiento. Dejando de lado el asunto, caminó hacia Cell, quien aun estaba sentado un poco más lejos, y se acomodó a su lado.

Este, sin alzar la vista, notó su presencia de inmediato y lo miró de reojo.-¿Qué pasó?-preguntó, con una mezcla de curiosidad y precaución en su voz.

Cooler evitó el tema con frialdad.-Nada importante…- respondió secamente, intentando desviar la conversación.

El androide arqueó una ceja, incrédulo.-Parece ser que no lo sabes, pero tengo un excelente oído. Escuché todo.-declaró.

Cooler suspiró, algo avergonzado por haber sido escuchado sin darse cuenta.-Es solo un problema territorial…- mencionó con desdén.-Lo resolveremos una vez que lleguemos allí.- Trató de sonar despreocupado al mismo tiempo que evitaba mencionar a Freezer.

Sin embargo, el androide no dejó pasar la evasión.-Tu hermano es un idiota temperamental.- comentó Cell, sin ningún tipo de reserva.

El demonio del frio soltó una breve carcajada, amarga y sin humor.-Freezer comanda un ejército; es natural que sea así.-Admitió, aunque en el fondo sabía que la actitud de Freezer iba más allá de su posición de poder.-A veces, se convierte en un egoísta incapaz de ver más allá de sí mismo.

Cell bajó la mirada, pensativo. Recordaba las interacciones que había tenido con Freezer, la ira y el dolor que le habían causado. Pero lo que realmente lo confundía era por qué le importaba tanto. Con el ceño fruncido, preguntó en voz baja, casi para sí mismo.-¿Por qué es así? Parece que se esfuerza por alejar a todos.

Cooler asintió, reflexionando sobre el pasado.-Es cierto, antes no era así. Pero para liderar un ejército, no puedes ser blando.-Sus palabras estaban cargadas de nostalgia y quizá un poco de envidia, pues esa era la razón por la que él no tenía tal puesto.-Freezer endureció su carácter demasiado. Y a veces, no piensa en las consecuencias.

Cell guardó silencio, procesando las palabras de Cooler. Mientras tanto, el demonio del frío lo observaba de reojo. Sabía que Freezer había sido un completo idiota con Cell, pero algo en la relación entre ellos lo intrigaba. Recordó momentos recientes, especialmente la última vez que vio a Freezer. Había notado algo diferente en su hermano, algo que no había visto antes: una vulnerabilidad que rara vez mostraba.

Cooler suspiró, sintiendo que no podía hacer más por ninguno de ellos, y que lo único que podía hacer era mantenerlos separados para que cada uno resolviera sus propios conflictos con la esperanza de que así se mantuvieran. Alejados.-Aunque admito que contigo se comportaba diferente, a veces...-comentó finalmente, en un tono más bajo, como si no quisiera que las palabras salieran de su boca.

El androide levantó la vista, observando a Cooler con sospecha.-¿A qué te refieres?

Cooler vaciló antes de responder.-Creo que se sentía lo suficientemente cómodo como para bajar la guardia cuando estaba contigo.- mencionó aún sin querer admitirlo del todo.

El androide no respondió de inmediato, pero una chispa de comprensión brilló en sus ojos. A pesar de todo, había momentos en que se había sentido cómodo con Freezer, aunque ahora también lo estaba considerando como una debilidad.

Cooler, al notar esa chispa en el androide, se apresuró a corregir el rumbo de la conversación.-Eso no significa que deba hacerlo.- su tono se volvió más serio, casi como si estuviera regañando a Cell.-Él sigue siendo el emperador del universo. No puede permitirse distracciones.

Cell observó detenidamente a Cooler. Era tan diferente a su hermano. Entrenar con él era una experiencia metódica y productiva, sin embargo con Freezer era todo lo contrario. Era caótico, casi impredecible. Y, aunque estaba consciente de que Freezer no lo trataba como a los demás soldados, solo saber que su sola presencia hacía que bajara la guardia le provocó una sonrisa maliciosa.

Cooler lo vio y suspiró, sin saber exactamente en qué pensaba el androide, pero sintiendo que no era nada bueno.-¿Qué?-preguntó Cell, algo ingenuo al notar la mirada del demonio del frío sobre él.

Cooler lo miró y dejó escapar un suspiro pesado.-Por eso no me agradas cuando estás cerca de él.- admitió a regañadientes.

Cell resopló, irritado por la costumbre de los demonios del frío de decir lo que pensaban sin filtro.-¿Y ahora?-preguntó con molestia, dado que literalmente se encontraba lejos de Freezer.

Cooler, algo sorprendido por la pregunta, se quedó en silencio por unos segundos, mirando al androide detenidamente. A pesar de no querer admitirlo, había algo en él que lo atraía y le resultaba interesante. Y al mismo tiempo esa atracción le resultaba incómoda, especialmente porque Cell le recordaba demasiado a su hermano. Sentir algo así por alguien tan similar a Freezer le resultaba raro.

Se aclaró la voz, manteniendo la calma pese al nerviosismo que el androide le generaba.-Individualmente, creo que eres agradable.- respondió Cooler, desviando la mirada para ocultar su incomodidad.

Cell sonrió con autosuficiencia.-Obvio que lo soy.- respondió con su habitual arrogancia.

El demonio del frío suspiró agotado mientras se llevaba una mano a la cabeza.-Se parecen tanto que es espantoso.- murmuró, casi para sí mismo, recordando a Freezer en sus años más jóvenes.

El comentario irritó visiblemente a Cell, quien lo fulminó con la mirada.

Cooler sintió la creciente tensión en el aire, lo que lo incomodaba aún más. No temía a Cell como lo hacían otros, pero había momentos en que esa mirada fría que lo inquietaba. Con un rápido carraspeo, Cooler se puso de pie.-Tal vez deberíamos continuar el entrenamiento más tarde.- comentó cambiando el tema bruscamente, aunque ambos sabían que era para aliviar la incomodidad.

Cell suspiró, resignado.-Como quieras.- aceptó, aunque su tono mostraba una clara molestia.

Cooler notó nuevamente ese parecido con su hermano, lo cual le causó nuevamente esa incomodidad que no pudo ignorar. Desvió la mirada, afligido, y murmuró un "Nos vemos" antes de alejarse del lugar con rapidez.

Mientras se alejaba, el demonio del frío volvió a suspirar. Esta vez inquieto. No solo por la sensación que el androide provocaba en él, sino también por la situación que tanto había querido evitar. Lo cierto es que a pesar de sus intentos, nada parecía funcionar. Después de esta llamada comenzaba a comprender que el androide era capaz de distraer a Freezer incluso cuando no estaba presente. Eso lo alarmaba, su plan no funcionaba. ¿Debía hacer algo más? se preguntó impaciente. Y aunque su respuesta fuera positiva, ya no tenía más ideas.

La situación quedó en un silencio incómodo mientras Cell observaba cómo Cooler se marchaba.-"Demasiado perfecto" .-pensó casi inconscientemente para sí mismo. Todo era demasiado perfecto con Cooler. Estaba acostumbrado al caos, y nadie encarnaba más ese caos que Freezer: pequeño, inmaduro, irascible, narcisista y, en comparación, débil. Se sentía cómodo junto a él, pero ese confort lo desconcertaba al mismo tiempo.

Un gruñido angustiado escapó de los labios de Cell. No quería seguir pensando en el demonio del frío, pero su mente traicionera volvían a Freezer una y otra vez. Finalmente, decidió marcharse también, pero justo cuando se disponía a irse, recordó que había dejado su rastreador sobre una roca cercana. No debía olvidarlo otra vez.

Mientras recogía el dispositivo, su mirada se quedó fija en el comunicador. La imagen de Freezer invadió su mente de nuevo, esa mezcla de caos y control que lo hacía tan fascinante como frustrante. Con un suspiro, activó el aparato, sintiendo una combinación de resignación. No tenía intención de comunicarse con nadie, pero el simple hecho de sostenerlo le recordaba la constante conexión que, de algún modo, siempre existía entre ellos. Sin embargo, la pantalla permaneció en blanco, reflejando sólo su propio rostro. La frialdad del cristal le devolvía la mirada, vacía, pero con un atisbo de algo más... ¿nostalgia? Sacudió la cabeza, rechazando la idea de inmediato.

-No puedo permitirme distracciones.- se dijo en voz baja. Pero los recuerdos de Freezer persistían, como una espina clavada en su conciencia. Entre sus remembranzas, llegó a él cómo lo había herido, y lo mucho que eso le había dolido, más de lo que estaba dispuesto a admitir.-Quizá yo también bajé la guardia…-murmuró para sí. Sabía que no debía dar nada por sentado, y no sería la primera vez que cometía ese error; ya le había ocurrido cuando subestimó a los Guerreros Z, o cuando pensó que él y Freezer podrían ser un equipo.

Nuevamente sacudió la cabeza, despejando esos pensamientos. Ahora estaba en el ejército de Cooler, se había marchado para fastidiarlo y marcar una línea clara. Y lo había logrado. No debía retroceder.

Colocó el rastreador en su oreja, y mientras lo hacía, no pudo evitar pensar en una llamada que nunca llegaría. Observó la pantalla por un instante, y luego soltó una risa amarga. Lo cierto es que, no deseaba hablar con Freezer.-"A menos que…"-comenzó a pensar. Pero de inmediato bajó la vista y desvió la mirada, negando para sí mismo.

No esperaba una disculpa. Era algo imposible. Sabía que Freezer era incapaz de pronunciar las palabras "lo siento". Pero la idea de que tal vez hubiera una pequeña señal, un indicio de que el demonio del frío comprendiera el daño que había causado… Tan solo que pudiera reconocer lo que había hecho, por más mínimo que fuera…sin embargo, otra vez esa sola idea parecía imposible.

-Es una idea estúpida.-expresó volviendo en sí. No podía seguir pensando en él, no podía esperar que se arrepintiera de sus acciones, y menos con esa actitud tan obstinada. Pero algo dentro de él anhelaba que Freezer pudiera entender, aunque solo fuera un poco. Deseaba que, de algún modo, pudiera sentir el peso de lo que había hecho. Comprender el dolor que había causado. No solo a él, sino también a otros.

Entendía que Freezer estuviera molesto porque se había unido al ejército de su hermano, pero esperaba que, con el tiempo, comprendiera que su decisión había sido necesaria. Tal vez incluso para ambos.

Lo mejor sería continuar con su vida, seguir mejorando y sanando. Pero, en el fondo, una parte del androide deseaba que el demonio del frío también pudiera hacer lo mismo. Tal vez la única forma de sanar para ambos sería no volver a cruzar sus caminos.

Sin mirar atrás, el androide comenzó a alejarse, con la esperanza de que en algún momento, ambos pudieran encontrar su propio camino hacia la paz. Incluso si eso significaba no volver a verse nunca más.

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Ya quisieran que Cell lo llamara por accidente xd Aunque seria un chiste tonto (muy a lo dragon ball) no era el momento. Mi pequeño Cell estaba creciendo como persona/androide/bicho o lo que sea. Ese es mi niño ;)

Y freezer… bueno, freezer sigue siendo freezer. Al menos admitio algo

Por ahora es mejor que se queden separados…. y por ahora me refiero a por ese capitulo xd ya veremos el siguiente jeje

Eso es todo por ahora. gracias por leer y nos vemos por alla del 29 de septiembre. Gracias a todos por sus comentarios. (espero responder todos pronto) Y tambien espero que sigan comentando para saber qué piensan de la historia. Nos leemos. Bye