Hola mis amigos!
Primero que nada, quiero darles las gracias a todos por apoyar y comentar en este fic. Nunca pensé que fuera a tener tantas vistas o tantos comentarios. Siempre me imagine que los fanfics de dragon ball se seguirán leyendo porque la franquicia siempre saca cosas nuevas, pero no creí que la gente en el 2024 buscaría fic de freezer y cell. Muchas gracias por leer. Los quiero mucho a todos
Con respecto al fic, recordarán que cell y freezer llegaron a un acuerdo y se podría decir que están relativamente bien el uno con el otro. PERO creo que ya todos sabemos que no va a durar mucho tiempo jeje ustedes me entienden
Recuerden seguir a mi amiga michu por face: animation, e instragram: michu_paniagua_z. Y disfruten el capitulo
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~ Mi primera vida ~
Capítulo 32:
El sol se alzaba en el horizonte mientras Cell y Freezer se encontraban en el centro de un vasto terreno rocoso, lejos de cualquier interferencia. Las montañas a su alrededor temblaban con cada intercambio de golpes, y la energía de ambos combatientes creaba ondulaciones en el aire que provocan distorsiones en el paisaje.
Después de lo que había parecido una eternidad de tensiones entre ellos, ahora se entendían de una manera diferente, y aunque cierta rivalidad seguía ahí, había un respeto mutuo que fortalecía sus entrenamientos.
Freezer respiraba con dificultad, pero sin dar señales de dejarse vencer.
-Has mejorado, Freezer.-mencionó el androide con una sonrisa ladeada, mientras daba un paso adelante, preparándose para el siguiente asalto.
Freezer bufó, limpiándose un rastro de sangre de su labio inferior. Aunque estaba cansado, su determinación era inquebrantable.-No te emociones tanto. Aún no has visto nada.- respondió con su tono frío, pero esta vez, una chispa de diversión cruzó por sus ojos antes de lanzarse contra su oponente.
El sonido del impacto resonó como el eco de un trueno. El demonio del frío movía sus manos con velocidad apenas visible, lanzando ráfagas de energía que Cell esquivaba con movimientos calculados. Aunque Freezer solía depender de su astucia y brutalidad, ahora estaba demostrando una resistencia física mucho mayor que antes. Había momentos en los que lograba forzar a Cell a retroceder, y en más de una ocasión, llegó a conectar varios golpes directos, algo que hace mucho tiempo hubiera sido impensable.
-No está mal.-declaró Cell después de recibir un puñetazo que le hizo retroceder unos metros. Se sacudió el polvo de sus hombros, su sonrisa estuvo presente en todo momento.-Pero aún puedo superarte.
Los ojos de Freezer se entrecerraron peligrosamente. Atento ante el próximo ataque del androide.
Cell aun con su sonrisa, decidió que, al ver los avances del demonio del frío, era el momento de mostrar cierto ataque. Con una rápida serie de movimientos, Cell canalizó su energía en sus manos, era una técnica que había estado perfeccionando en secreto. Unos ataques que había visto ejecutar a los guerreros Saiyajin que tanto despreciaba. El único detalle es que esas técnicas se efectuaban de manera individual, a diferencia de cómo planeaba ejecutarla en ese momento. Concentrando su poder en sus manos, estas se iluminaron con una mezcla de energía dorada y azulada.-Final... ¡Kamehameha!-gritó Cell, lanzando el ataque.
El rayo de energía avanzó con una fuerza abrumadora. Freezer, aunque lo vio venir, no pudo reaccionar lo suficientemente rápido. El ataque lo alcanzó de lleno, envolviéndolo en una explosión cegadora de poder.
Cuando el humo se disipó, Freezer estaba arrodillado, respirando pesadamente mientras intentaba levantarse, pero sus extremidades temblaban por las heridas. Su rabia era evidente, tanto por el dolor físico como por el hecho de que Cell había usado una técnica basada en los guerreros Saiyajin, los mismos a los que había jurado odiar con cada fibra de su ser.
-¡Maldito seas!-exclamó Freezer, furioso, sus ojos ardiendo con una mezcla de frustración y orgullo herido. Aunque las heridas no eran letales, el simple hecho de que el androide hubiera utilizado una técnica inspirada en sus enemigos lo lastimó más que cualquier cosa.
Cell aterrizó suavemente frente a él, observándolo con una sonrisa complacida.-Sabes... creo que voy a quedarme con esa técnica.-comentó, cruzándose de brazos.- Tiene su encanto, ¿no te parece?
Freezer apretó los dientes, levantándose lenta y pausadamente. A pesar de su enojo, no podía negar que Cell le había superado en ese momento. Pero en lugar de estallar, lo dejó pasar. Estaba irritado, sí, pero algo en su dinámica había cambiado. Tal vez era el respeto que habían cultivado con el tiempo, o quizás simplemente estaba demasiado cansado para prolongar la pelea. Resoplo con indiferencia.-Es una técnica ridícula... pero la próxima vez no tendrás tanta suerte.-gruñó, dándole la espalda al androide.
Cell lo observó, sintiendo una extraña satisfacción por haber logrado ejecutar una técnica tan poderosa. Al final, este entrenamiento había sido más que una simple batalla de poder. Aunque ambos mantenían su orgullo, podía sentir que algo había cambiado entre ellos. No solo entrenaban para hacerse más fuertes, sino también para empujarse mutuamente hacia nuevos límites.
Después del intenso entrenamiento, el ambiente quedó en silencio. Las respiraciones entrecortadas de Freezer y Cell eran lo único que se escuchaba mientras el polvo de los escombros aún flotaba en el aire. Ambos estaban agotados, pero satisfechos. El demonio del frío, aún con el ceño fruncido, observaba de reojo al androide. Mientras recuperaba el aliento, en su interior experimentaba una extraña mezcla de alivio y tranquilidad que no terminaba de reconocer del todo.
No era como en los viejos tiempos, cuando Cell siempre parecía encontrar la manera de humillarlo. No solo lo desobedecía y lo enfrentaba en cada oportunidad, sino que también lo superaba en fuerza y habilidad. La herida más profunda, sin embargo, había sido cuando Cell se fue con su hermano. Ese simple acto lo había irritado por completo y, en su mente, lo había sentido como una humillación que jamás podría borrar.
Solo pensar en eso, provocó que apretara el puño con un leve temblor, recordando cada desafío que Cell había lanzado en su contra. Pero ahora las cosas habían cambiado. Después de tantas incomodidades, finalmente podía sentir que todo estaba en su lugar. Entrenar con el androide, ya no lo alteraba ni lo hacía sentir torpe o expuesto como antes.-"Al menos ahora, Cell está exactamente donde quiero que esté."- pensó con tal certeza, que podía encontrar paz en esa situación. Ya no sentía la necesidad de indignarse o de mostrarse superior cada segundo; habían llegado a un acuerdo tácito. Y aunque seguía siendo desobediente, confrontacional, y lo superaba en poder, estaba bien con eso. Mientras mantuvieran su acuerdo, Freezer podía tolerarlo.
Cell, por su parte, también parecía en paz consigo mismo. Después de semanas entrenando con el demonio del frío, se sentía más a gusto que en mucho tiempo. Estar al lado de él era, curiosamente, más cómodo que cuando había estado bajo el mando de Cooler. Aunque le había prometido que en algún momento volverían a entrenar, por ahora, disfrutaba del tiempo que pasaba aquí.
-Buscaré por aquí cualquier cosa que pueda ser útil para el Dr. Gero.-expresó Cell, rompiendo el silencio, mientras miraba a su alrededor.- Después de todo, él es la única esperanza que tenemos para derribar la barrera.
Freezer asintió, su mirada todavía fija en el androide, pero su expresión había cambiado. La dureza habitual de su semblante había cedido ligeramente. Aunque seguía manteniendo una distancia emocional, podía admitir para sí mismo que estaba más cómodo con la situación de lo que hubiera imaginado.
-Haré lo mismo.-respondió Freezer, cruzándose de brazos aun adolorido.- Veré si algún soldado ha encontrado alguna otra oficina o algo que pueda ser útil.
Ambos sabían que lo que ocurría era simplemente una rutina, algo que hacían de manera mecánica. Pero era precisamente esa normalidad lo que hacía que todo fuera más llevadero. Después de tantas semanas entrenando juntos, lo cierto era que se habían acostumbrado a la compañía del otro. Ya no había lugar para los nervios o la incomodidad. El tiempo y los entrenamientos habían disipado cualquier tensión. Freezer podía decir, con cierta satisfacción, que había logrado controlar su temperamento cerca de Cell.
-Nos vemos luego.-dijo Cell, despidiéndose con una calma inusual. No había hostilidad, ni tensión, sólo una separación rutinaria.
Freezer asintió levemente en señal de despedida. Y sin más palabras, se alejaron del lugar, cada uno por su lado. Después de todo lo que había pasado, parecía que finalmente las cosas habían vuelto a la normalidad, y para Freezer, eso era todo lo que necesitaba para sentirse en control de nuevo.
Cell volaba a baja altura, explorando el terreno que se extendía por kilómetros. No había mucho que destacar en el paisaje monótono, y en ocasiones, parecía que no había absolutamente nada interesante a la vista.-"Otra vez, kilómetros de vacío"-pensaba con algo de frustración. Sin embargo, cuando decidió alejarse un poco más, notó algo peculiar: en la distancia, distinguió a los miembros de las Fuerzas Ginyu. Estaban agazapados detrás de unas rocas, discutiendo entre ellos en un tono bajo.
Intrigado, el androide decidió acercarse.-"¿Qué estarán tramando ahora?"-pensó, mientras descendía casi al nivel del suelo, moviéndose con cautela para no ser detectado.
-¡Asómate! -susurraba Burter a Jheese con impaciencia.
-¡No, asómate tú!-respondió Jheese con igual nerviosismo.
-¿Y si saben que los estamos siguiendo? -intervino Recoome, con un tono más bajo, mirando inquieto hacia las rocas.
Rápidamente, Cell se aproximó y aterrizó con suavidad cerca de ellos, causando que todos se sobresaltaron por su repentina aparición. Los soldados se miraron entre ellos, intentando mantener la calma.
-¿Qué sucede aquí?-preguntó Cell, cruzando los brazos, su tono curioso, pero con esa aura intimidante que siempre lo rodeaba.
-¡Cell! Vimos unos ogros recorriendo la zona -explicó Burter en voz baja.- Estábamos siguiéndolos para ver hacia dónde se dirigían, pero no podemos hacerles nada, ya sabes... si los atacamos, podrían encerrarnos otra vez.
El androide entrecerró los ojos, visiblemente interesado en lo que los soldados habían visto. Era un hallazgo inusual, y podría haber alguna utilidad en seguirles la pista. Sin embargo, advirtió cómo los soldados lo miraban con una chispa de esperanza. Supo de inmediato qué estaban pensando. Sin más, los Ginyu adoptaron su famosa postura, asumiendo que el androide los ayudaría.
-¡Sí, reunamos al equipo! -gritó Jheese con entusiasmo, levantando un puño.
Rápidamente, sus compañeros le cubrieron la boca para evitar ser vistos. También estaban entusiasmados, pero no querían delatar su posición a los ogros.
Cell rodó los ojos con resignación.-Nunca haré esas poses.-dijo en tono seco, sintiendo una mezcla de lástima y desaprobación ante su teatralidad.
Después de recuperar la compostura, todos se asomaron con cuidado desde su escondite. Efectivamente, dos ogros estaban frente a una formación rocosa, aparentemente inmersos en una discusión. No eran los típicos ogros que divisaron con anterioridad, sino que eran los ogros pequeños y con uniforme. Sin embargo, lo que más capturó la atención de Cell no fue la conversación en sí, sino un objeto cercano: un pequeño automóvil estacionado junto a los ogros.-"Interesante" -pensó, enfocando su vista en el vehículo. Si funcionaba correctamente, el Dr. Gero podría utilizar sus partes para la máquina que estaba construyendo.
-Llevan varios minutos ahí... ¿qué estarán haciendo? -murmuró Recoome, sin quitarles la vista de encima.
Cell aguzó sus sentidos, concentrándose en las palabras de los ogros a la distancia.
-Tenemos una irregularidad en el sector 6.-decía uno de los ogros, mientras el otro anotaba. Este ogro comenzó a caminar alrededor de la formación rocosa hasta que se detuvo.-No se ve a simple vistogra, pero las coordenadas indican este lugarogro. Debe estar al interiogro de esta cueva.
-¿Es una cueva?- preguntó el otro ogro al levantar la vista de su libreta. Comenzaron a discutir sobre si era una cueva o no, ya que la entrada a esta era muy pequeña.
-Están hablando de una anomalía.-dijo Cell, en voz baja pero firme. Escuchaba cada palabra a la perfección.-"Parece que han detectado algo interesante."
-¿Pudiste oír lo que decían desde aquí? -preguntó Burter, sorprendido.
-Puedo escuchar a kilómetros de distancia.-respondió Cell sin apartar la mirada de los ogros, ignorando la preocupación que comenzaba a crecer entre los soldados, quienes tragaron saliva, temiendo que el androide hubiese escuchado alguna de sus conversaciones pasadas.
Sin embargo, Cell estaba inmerso en la importancia que podria tener esta "anomalía". Si realmente existía algo dentro de esa cueva, debería informarle al Dr. Gero. Pero, entonces, recordó con molestia que no tenía su rastreador.-"Maldita sea."- pensó, frustrado consigo mismo. Aún no había aprendido a usarlo correctamente, lo cual le molestaba profundamente en momentos como esos. Aun así, decidió no demostrarlo.
-Díganle al Dr. Gero sobre esto.-ordenó a uno de los soldados.- Él sabrá qué hacer con esta información.
-Los rastreadores están fallando en esta zona.-respondió Gurdo con nerviosismo.- Tal vez sea por esa anomalía de la que hablaban los ogros. Intentamos comunicarnos con el Señor Freezer, pero solo escuchamos estática.
Cell se asomó nuevamente, sus ojos estaban fijos en el auto.-"Podría llevárselo fácilmente."-pensó. Pero sabía que actuar así en el Infierno traería consecuencias, probablemente lo volverían a encerrar si causaba demasiado alboroto. Tendría que ser más estratégico.
Se volvió hacia los soldados.-Escuchen.-dijo el androide, formulando un plan rápidamente.- Burter y Jheese, distraigan a los ogros. Cuando ellos no se den cuenta, Recoome y Gurdo, tomen ese auto y llévenselo al Dr. Gero. Él necesita más materiales para su máquina. Yo seguiré a los ogros para ver a dónde se dirigen sin su vehículo.
Los soldados asintieron rápidamente, listos para actuar. Burter y Jheese salieron de su escondite acercándose a los ogros y, sin mucho esfuerzo, lograron espantarlos. Los ogros se sorprendieron y, en lugar de huir, como Cell esperaba, entraron corriendo en la cueva.
-¿A dónde creen que van?-murmuró Cell, algo desconcertado.
Mientras tanto, Recoome y Gurdo ejecutaron el plan, tomando el auto sin problemas y desapareciendo en dirección al laboratorio del Dr. Gero. El androide, por su parte, se acercó a la entrada de la cueva con cautela, junto a los otros soldados.
-Vigilen el perímetro.-ordenó a Burter y Jheese.- Esos ogros pueden escapar por otro lado.
Los soldados obedecieron sin dudar, mientras Cell observaba el interior de la cueva, pensativo en cuál sería su siguiente paso.
Tardaron unos minutos en recorrer los alrededores de la formación y los lugares cercanos, por lo que al regresar solo había una única alternativa para el androide.
Sin pensarlo, dio unos pasos hacia la cueva con intenciones de entrar. Jesse, antes de irse, le entregó su rastreador a Cell.-Si vuelve la señal, te avisaremos si los vemos acá afuera.
El androide aceptó el rastreador sin pensarlo demasiado, aunque recordó con una punzada de frustración que aún no sabía cómo usarlo. No iba a admitir eso frente a los Ginyu, así que decidió ignorar el detalle por ahora.
La entrada de la cueva era angosta para alguien de su tamaño, pero eso no fue un problema. Con un poco de esfuerzo, Cell rompió parte de la entrada y se abrió paso. Caminaba levemente agachado, sus alas rozando las paredes de la cueva, pero logró avanzar sin problemas.
Se detuvo en seco cuando escuchó a los ogros a lo lejos. Sonrió con malicia al seguirlos con facilidad por el claro sonido de sus pasos. De repente, todo quedó en silencio. Cell entrecerró los ojos, agudizando su oído, pero no hubo más ruidos.-"¿Qué demonios?" -Se preguntó, deteniéndose. Era como si los ogros hubieran desaparecido, como si se hubieran desvanecido en el aire.
Extrañado por lo ocurrido, el androide avanzó por el túnel hasta que se encontró con una bifurcación que se dividía en varios caminos. Suspiró, eligiendo uno de los túneles al azar, sin saber a dónde lo llevaría. Tras recorrerlo por unos pocos segundos, se dio cuenta de que era un callejón sin salida. Volvió sobre sus pasos hasta la división inicial.
Estaba a punto de tomar otro túnel cuando escuchó algo detrás de él. Aún era incapaz de percibir el ki. Recordar aquello, siempre lo irritaba, y en ese momento, también lo puso en alerta. Sin hacer ruido, se escondió en la entrada del túnel sin salida. No estaba dispuesto a meterse en problemas por algo tan trivial.
Vio una luz tenue que se acercaba, iluminando el interior de la cueva. Una esfera de energía flotaba en el aire, y pronto reconoció la figura de Freezer, quien avanzaba sin prisa.
-Oh, eres tú, Cell.-dijo Freezer con indiferencia, notando al androide al salir de su escondite. Aún se veía algo maltrecho por el entrenamiento que tuvieron hace poco.
-Vi a unos ogros entrar aquí. Sospecho que este podría ser un pasadizo hacia algún lugar que ellos frecuentan.-respondió Cell, manteniendo su tono frío.
-Recibí el aviso, aunque fue confuso con la interferencia. Me pusieron al tanto fuera de la cueva.-replicó Freezer, observando el túnel con cierta curiosidad.
De repente, un sonido extraño rompió el silencio de la cueva, captando la atención de ambos. Los dos giraron al unísono hacia el túnel de la derecha, de donde provenía el ruido. Sin mediar palabra, caminaron en esa dirección.
El túnel era largo y oscuro, pero al final de este comenzó a verse una luz resplandeciente que cubría lo que fuera que estaba al otro lado. Por unos segundos, se detuvieron en la entrada, desconcertados por la extraña luz que cubría el final de la cueva.
El demonio del frío no lo pensó mucho y sin vacilar, dio un paso al frente desapareciendo en la luz.
Cell observó desconcertado tal acción.-"Que imprudente"-pensó con fastidio. Sin embargo, y de igual manera, también se aproximó hacia la luz para ingresar en ella. Aunque a diferencia de Freezer, tuvo que hacer un esfuerzo para internarse.
La luz lo rodeó por completo. Era lo único que podía ver a su alrededor, hasta que de pronto, esa luz se convirtió en lo que parecía ser un torbellino. El androide podía sentir como descendía y ese torbellino lo arrastraba hacia una dirección.
Súbitamente, su vista cambió, convirtiéndose en un extenso campo de flores. Aun dentro del torbellino, siguió bajando hasta llegar junto a Freezer, quien miraba este nuevo lugar anonadado y confundido.
-¿Qué es este lugar?-preguntó Cell igual de desorientado que el demonio del frío.
-No lo sé. Pero no me gusta nada.-murmuró Freezer, frunciendo el ceño.- Parece un paraíso...
-¿Qué hace algo así debajo del infierno?-se preguntó perplejo el androide en voz baja. Podía ver más torbellinos de luz a lo lejos, descendiendo hacia el mismo campo de flores. La escena era tan extraña que incluso él, acostumbrado a lo inusual, se sintió desconcertado.
Freezer nuevamente sin pensarlo demasiado, extendió su mano hacia fuera del torbellino. En el instante en que su mano salió hacia el campo, comenzó a recubrirse de metal. Alarmado, retiró rápidamente su brazo, y la transformación desapareció al volver a la seguridad del torbellino.
-¿Qué demonios...? -Freezer miró su mano, claramente impactado.
El androide observó con asombro lo que acababa de suceder, pero su curiosidad fue mayor que el temor. Igualmente, extendió su propia mano hacia fuera del torbellino, esperando experimentar lo mismo que Freezer. Sin embargo, para sorpresa de ambos, nada ocurrió.
-Parece que esto no me afecta.-mencionó Cell, con una leve sonrisa de autosuficiencia.- Voy a explorar este lugar.-Sin esperar una respuesta del demonio del frío, salió completamente del torbellino, voló por el campo de flores sin mostrar ningún signo de transformación.
Freezer, molesto por la diferencia de reacciones, respondió.-"¿Por qué a ese androide no le afecta?" -gruñó, mientras volvía a considerar salir fuera del torbellino.
Guiado por la molestia y esta vez más decidido, salió completamente del torbellino. Y de inmediato, sintió cómo su cuerpo comenzaba a recubrirse de metal, como si volviera a transformarse en su forma de Mecha Freezer. El miedo lo superó, y antes de que la transformación avanzara más, volvió al interior del torbellino.
Suspiró aliviado al ver que su cuerpo volvía a la normalidad. Miró con seriedad el campo de flores desde la seguridad del torbellino, preguntándose qué clase de lugar era ese.
De repente, vio a Cell regresar a toda velocidad. Su rostro reflejaba una urgencia inusual.-Nos siguen. Debemos irnos.-advirtió el androide llegando a su lado, sin más preámbulos.
Freezer entrecerró los ojos, escéptico.- ¿Y por qué deberíamos preocuparnos?
-Si nos encuentran aquí, podrían sellar este lugar, sea lo que sea.
-Pero... -el demonio del frío iba a objetar, pero ambos voltearon al mismo tiempo al escuchar el sonido de un auto acercándose. Claramente, era un vehículo conducido por ogros y se aproximaban hacia su posición.
Antes de que Freezer pudiera protestar, el androide lo tomó bruscamente del brazo y lo arrastró por el largo del torbellino, de vuelta hacia la cueva.
-¡Oye, suéltame! -gritó Freezer, claramente irritado por ser tratado de esa forma, pero Cell no le prestó atención hasta que llegaron a la cueva.
Una vez ahí, finalmente lo soltó, y ambos comenzaron a caminar apresuradamente hacia la salida. Freezer aunque molesto por la reacción del androide, género otra esfera de energía para iluminar su camino. Llegaron a la bifurcación de los túneles, sin embargo Cell se detuvo en seco, al escuchar pasos que venían del exterior.
-Hay más ogros acercándose.-expresó el androide en voz baja, agudizando su oído.
Freezer también lo notó, sintiendo el débil ki de los nuevos intrusos que comenzaban a entrar a la cueva. Su mente comenzó a trabajar frenéticamente, recordando lo que podría suceder si los volvían a capturar. No deseaba que los volvieran a encerrar en una celda.
Justo cuando estaba a punto de sugerir un plan, Cell se aferró a su brazo nuevamente y lo jalo rápidamente hacia el único túnel sin salida que conocía.-Por aquí.-dijo Cell, sin dudar, mientras ambos se ocultaban en lo más profundo del túnel.
Ambos se toparon con el final del túnel con rapidez, pues no era muy profundo. Cell finalmente soltó al demonio del frío, pero la situación no mejoró mucho. La cueva era más pequeña de lo que esperaban, y el techo bajo obligaba a Cell a agacharse ligeramente para evitar golpearse la cabeza. Freezer, aunque con un cuerpo más pequeño y ágil podría moverse con mayor facilidad, la sensación de encontrarse en un espacio reducido le causaba gran incomodidad. Ya resignado a ese plan, desvaneció la esfera de energía en su mano, sumiéndolos en una completa oscuridad.
El demonio del frío respiraba de manera controlada, con un rostro serio y la mandíbula apretada. Pese a la oscuridad, sus ojos se mantenían fijos en la entrada del túnel. Sin embargo, la proximidad entre él y Cell no era algo que pudiera ignorar. Apenas había espacio entre ellos, y el cuerpo de Cell, mucho más grande, casi rozaba el suyo.
El androide, por un lado, intentaba estar igual de inmóvil, pero por otro lado se encontraba inquieto por la peculiaridad de la situación. Esa proximidad con Freezer, era algo que nunca antes le había afectado hasta ese nivel, ni siquiera cuando lo había sujetado hace unos instantes. Ahora se sentía nervioso de una manera que no terminaba de comprender.
La frialdad de la piel de Freezer era palpable, como si la energía de ambos se mezclara en el reducido espacio. Sentía su respiración, lenta pero calculada, y el simple hecho de estar tan cerca en una situación que no fuera una batalla, lo estaba llevando a pensar en cosas que normalmente no tendría en mente. Sacudió levemente su cabeza, debía enfocarse en los ogros, en la misión… pero era difícil concentrarse en esa situación, se encontraba demasiado consciente de Freezer.
De repente, el demonio del frío hizo un pequeño movimiento, apenas inclinándose hacia un lado, y eso fue suficiente para que el brazo de Cell rozara el suyo. El contacto fue tan breve como un latido, pero fue suficiente para que el androide sintiera un ligero escalofrío recorrer su cuerpo, no por la frialdad habitual de Freezer, sino por una sensación que le causó. Su respiración se aceleró ligeramente y por primera vez en mucho tiempo, no era por una batalla.
Freezer notó el roce, pero no dijo nada. Se limitó a ajustarse contra la pared del túnel, como si intentara crear más espacio entre ellos. No obstante, la situación no le ofrecía mucho margen de maniobra. El androide apenas pudo ver cómo el demonio del frio entrecerraba los ojos, claramente molesto o incómodo, pero ni él se atrevió a moverse mucho más. Todavía escuchaban a los ogros cerca de la entrada, eran muy lentos. Mientras se tomaban su tiempo para llegar hasta ellos, la tensión que ambos sentían en ese túnel oscuro y estrecho iba en aumento.
El nerviosismo aumentaba con cada segundo que pasaba, y Cell, aunque intentaba mantener su compostura habitual, no podía evitar ser consciente de cada pequeño detalle de Freezer. Su vista se estaba acostumbrando a la oscuridad, por lo que podía percibir su respiración, el casi imperceptible movimiento de su cola cuando cambiaba ligeramente de postura y el latido constante de energía que compartían estando tan cerca. Todo le parecía amplificado.
Sabía que hace un tiempo había tenido una cierta atracción hacia el demonio del frío, pero algo en ese momento le resultaba diferente. No podía llamarlo "atracción", ni mucho menos. Había algo más, algo que lo inquietaba.
Un silbido repentino cortó el silencio, sacando a Cell de sus pensamientos. Era una llamada al rastreador del demonio del frío, un sonido agudo que resonó en el túnel.
Freezer frunció el ceño, algo avergonzado por haber sido sorprendido, pero respondió rápidamente.-Señor Freezer.-se escuchó la voz de Burter al otro lado, su tono claramente entusiasta.- Están llegando más ogros al sector y han entrado en la cueva.
-Retírense del área.-ordenó Freezer en voz baja, pero con firmeza.- No levanten sospechas.-demandó antes de apagar el rastreador. Aunque por fin habían obtenido señal, era mejor apagar el aparato para no delatar su ubicación.
El androide observó todo en silencio, consciente de que su propio rastreador seguía encendido. Ciertamente, no sabía cómo apagarlo, y después de un segundo de incomodidad, se lo quitó resignado y se lo extendió a Freezer.-Apaga este también.-pidió, algo avergonzado. Había tenido un rastreador por mucho tiempo, pero nunca se había molestado en aprender a usarlo más allá de responder llamadas. El Dr. Gero solo le había podido enseñar a realizar esa acción, y cualquier otro intento de hacer algo más con el aparato había terminado en desastre.
Aunque se encontraban en medio de la oscuridad pudo sentir la mirada del demonio del frío sobre él, cargada de incredulidad y molestia. -¿Es en serio?-preguntó Freezer, su tono era suspicaz, pero no obtuvo respuesta del androide. Con un suspiro de resignación, tomó el rastreador y lo apagó antes de devolverlo.
Después de esto, el silencio volvió a apoderarse del túnel.
Ambos se mantuvieron expectantes, hasta que, de repente, un destello de luz se proyectó por uno de los túneles. Los ogros habían llegado a la intersección, usando linternas para revisar cada rincón. Cell y Freezer se sobresaltaron casi al mismo tiempo, pero sin moverse demasiado. Instintivamente, ambos se apretujaron más contra la pared del estrecho túnel sin salida en el que se habían escondido. El androide, obligado por el reducido espacio, se inclinó aún más, y su pecho se encontró con la espalda de Freezer, quien permanecía más rígido de lo normal.
Cell trago saliva incómodo por la situación, lo cual fue evidente para el demonio del frío.-No te muevas.-le susurró con una voz apenas perceptible, su tono demostraba tanto incomodidad como irritación.
Del otro lado, las voces de los ogros rompieron el silencio. Por lo que se podía escuchar, había al menos tres.-¿Dónde está la irregularidad-ogro? -preguntó uno de ellos mientras movía la linterna de un lado a otro.
-Debería ser fácil de ver. Es una anomalía.-respondió otro con tono indiferente.
-No veo nadogro.-agregó un tercero.- Deberíamos seguir buscando.
Freezer, con cada segundo que pasaba, podía sentir los latidos de Cell como si retumbaran en el aire. Nunca lo había percibido tan agitado, ni siquiera en medio de una pelea. Giró apenas la cabeza hacia él, y sus ojos captaron un brillo extraño en el androide, una mezcla de incomodidad y concentración.
El androide, sintiendo la mirada de Freezer sobre él, lo miró de reojo, pero el contacto visual entre ambos duró apenas un segundo. Ambos desviaron la mirada rápidamente, intentando ignorar la incomodidad y la proximidad que compartían.
La luz de las linternas de los ogros comenzó a iluminar el túnel donde se encontraban, haciendo que ambos contuviesen la respiración. Unos segundos más y quedarían expuestos.
-¿Cual es la dirección-ogra? -preguntó uno de los ogros, mientras la luz de su linterna barría el espacio frente a ellos.
Hubo un momento de silencio en el que tanto Freezer como Cell se prepararon mentalmente para lo peor. Estar atrapados allí era una posibilidad real. El corazón de Cell se aceleró aún más, y Freezer, aunque estaba más calmado, mantenía su mirada fija en la luz, calculando cada posible desenlace.
Sin embargo, de repente, un alboroto de voces rompió la tensión. Otro grupo de ogros apareció en escena. El eco de sus pasos y gritos llenó el túnel.
-¡Ah, eran ustedes! -se quejó uno de los recién llegados.- Nos asustaron, ogro.
Freezer y Cell aprovecharon la distracción para apretarse aún más contra la pared, tratando de no moverse demasiado mientras las luces rebotaban de un lado a otro.
-¿De dónde salieron-ogro? -preguntó uno de los ogros.
-De allá.-explicó otro.- Nos escapamos de unos tipos extrañogros, y cuando veniamos de vuelta, vimos a alguien más entrar en la cuevogra.
-Acabamos de llegar, tal vez ya se fueron.-comentó otro.
Hubo un suspiro colectivo, como si los ogros compartieran el mismo miedo a estar en el infierno, incluso siendo habitantes regulares de ese lugar. La mención de "esos soldados extraños" recorrió la conversación, haciendo que Freezer frunciera el ceño ligeramente.
-¿Y qué sucede con la anomalíogra?-preguntó uno de los ogros más curiosos.
-No se puede cerrar.-respondió otro con tono seco.- No sabemos por qué, ogro.
-¿Estás segurogro?-dijo otro
-Si digo que no se puede repararogro, es porque no se puede...-respondió el ogro, mientras las luces comenzaron a alejarse, arrastrando las voces de los ogros con ellas.
Cuando por fin volvieron a quedar en completa oscuridad, Freezer soltó un suspiro de alivio apenas audible, y Cell hizo lo mismo. El silencio en el túnel era denso, casi sofocante, pero ambos permanecieron quietos, asegurándose de que los ogros realmente se hubieran ido.
Ninguno de los dos habló de inmediato; la proximidad entre ellos se volvía más incómoda con cada segundo que pasaba. Cell, aunque confuso y nervioso por las sensaciones que se acumulaban hasta ese momento, no podía dejar de notar que, a pesar de la situación, ese contacto incómodo comenzaba a mitigarse. Con el paso del tiempo, incluso esa incomodidad se desvanecía, y empezaba a habituarse al contacto con Freezer.
-Ya debieron irse.-murmuró Freezer de repente, con un tono bajo, refiriéndose a los ogros. La frase estaba cargada de impaciencia.
-Quizás deberíamos esperar un poco más.-respondió el androide en voz baja, consciente de que los pasos se habían alejado, pero también sabiendo que moverse ahora podría atraer su atención. Este comentario provocó que Freezer lo mirara, tal vez no había interpretado lo mismo que él.-Digo... aún los escucho.-añadió, algo avergonzado. No era mentira; podía oír los pasos de los ogros a lo lejos. Aunque, siendo honesto consigo mismo, no sabía si estaba listo para romper ese extraño momento.
Freezer volvió la mirada al frente con rapidez y suspiró de manera controlada. El silencio dominó nuevamente el espacio. Ninguno se movía, y cada segundo juntos hacía más evidente esa sensación extraña, como una tensión que ninguno de los dos quería reconocer, pero que los envolvía sin poder evitarlo.
Finalmente, los pasos de los ogros desaparecieron en la lejanía, y su ki débil ya no se sentía en absoluto. La cueva quedó completamente en silencio. El demonio del frío fue el primero en moverse, caminando hacia la salida con un movimiento brusco, como si quisiera escapar no solo del túnel, sino también de lo que acababa de pasar con el androide.
Cell tardó unos segundos en reaccionar. Al volver en sí, y sin decir nada, se deslizó fuera del túnel, moviéndose con cuidado para no hacer ruido hasta llegar a la intersección de los túneles.-Eso fue…-comenzó a hablar, pero su voz se apagó rápidamente. No parecía tener intenciones de terminar la frase, como si prefiriera no reconocer lo que acababa de pasar entre ellos.
-Sí, bueno, al menos no nos encontraron.-respondió Freezer, manteniendo su tono neutral, pero sintiendo que algo dentro de él seguía fuera de lugar. Quería ignorarlo, no darle importancia. Pero la sensación no desaparecía.
Al percatarse de que seguían en la oscuridad, esta vez fue Cell quien creó una pequeña esfera de energía para iluminar el espacio.
Ante esto, el demonio del frío, de inmediato desvió la mirada, levemente incómodo.
El androide quería decir algo para aliviar ese incómodo silencio, pero fue Freezer quien se aclaró la garganta.-No sabemos qué es eso.-comenzó a decir, en un tono sorprendentemente calmado para ambos.-Pero será mejor vigilar lo que sea que los ogros están haciendo aquí.-añadió, y Cell solo asintió, percibiendo que, a juzgar por la situación, Freezer podía ser más resistente y estoico de lo que parecía.
-Daré el comunicado.-manifestó Freezer, con la intención de marcharse, pero al dar unos pasos, se detuvo y tomó aire. Con lo que le quedaba de dignidad, se volteó hacia Cell. Aunque mantenía su habitual rostro serio, sin embargo tenía claramente las mejillas sonrojadas, algo que intentaba disimular. Esto provocó una especie de agitación en Cell, quien no supo qué decir al verlo así. Seguramente, él también se veía igual de avergonzado.
Freezer extendió la mano y, a la distancia, hizo levitar el rastreador de Cell hacia su mano. Lo encendió con facilidad y, sin mirarlo directamente a los ojos, dijo en su tono habitual de autoridad.-Será mejor que aprendas a usarlo. No siempre estaré aquí para hacerlo por ti.-añadió con un dejo de irritación, pero luego después de unos segundos, su tono cambió sutilmente, como si hablara más para sí mismo que para el androide.- Aunque... de alguna manera, siempre termino haciéndolo.
El androide alzó la vista sorprendido por esa última frase. Aunque sonaba como un reproche, presintió algo más escondido en esas palabras, algo que lo dejó pensativo por un momento. Sentía un extraño reconocimiento en el comentario de Freezer.
-Estoy aprendiendo.-murmuró Cell, algo avergonzado. Después de todo este tiempo, había aprendido muy poco sobre el rastreador, y eso era humillante. No podía evitar sentir que dependía del demonio del frío más de lo que le gustaría admitir.
Freezer lo miró de reojo, y por un instante, algo en su expresión cambió. Tal vez era la admisión del androide o el ambiente cargado de su interacción, pero algo lo hizo bajar la guardia.-Lo sé.-mencionó en voz baja, casi en un susurro.
Cell quedó atónito. No esperaba esa respuesta, mucho menos de Freezer. Esa sola palabra, tan simple, lo dejó confundido, como una revelación inesperada.
Al darse cuenta de lo que había dicho, Freezer frunció el ceño, su actitud se endureció nuevamente, y cerró los ojos como si quisiera borrar el momento. Sin embargo, no podía negar el nerviosismo que comenzaba a sentir.-No te confundas, esto no cambia nada.-agregó rápidamente, forzando su tono autoritario mientras extendía su mano para entregarle el rastreador a Cell.
Al recibirlo, sus manos se rozaron accidentalmente. Ambos se quedaron quietos por un segundo que se sintió eterno. Fue un toque insignificante, pero en ese breve instante, el androide sintió de nuevo esa oleada de incomodidad nerviosa que lo había invadido en el túnel.
Freezer apartó la mano de inmediato, y aunque intentó mantener la compostura, el ligero temblor en sus dedos lo traicionó. En lugar de decir algo más, giró bruscamente sobre sus talones.-Me voy.-dijo, casi atropellando sus palabras mientras se alejaba apresurado, intentando disimular el desconcierto que lo invadía. Aunque intentaba mantener su calma habitual, era evidente que lo que había pasado en el túnel le había afectado de alguna manera que no admitiría.
Cell lo vio marcharse perplejo. A pesar de sentir una leve incomodidad, no podía sacudirse la sensación de que algo había cambiado. No sabía exactamente qué, pero había algo en Freezer que lo hacía sentir diferente, algo que no lograba analizar del todo.
Finalmente, se apresuró a salir de la cueva. Le tomó unos segundos sacar su cuerpo por completo del estrecho umbral. Al salir, el paisaje vacío lo recibió: ni un alma a la vista.
Se detuvo un momento, dejando que el frío viento lo envolviera mientras observaba el cielo despejado. Aunque intentaba concentrarse en el plan, sus pensamientos volvieron a ese contacto accidental con el demonio del frío. Aún podía sentir la fricción de sus cuerpos, el breve roce de sus manos, y ese extraño temblor que lo había sacudido. El día había comenzado bien: entrenaron juntos, sin mayores problemas. Sin embargo, a medida que avanzaba el día, la tensión entre ellos había crecido. Lo que antes eran intercambios tranquilos, ahora estaban cargados de incomodidad.
Pensó en el momento en que sus manos se rozaron; había sido perturbador al principio, pero al pensarlo mejor, esa sensación se desvaneció casi al instante. Ahora, solo quedaba una vaga inquietud, como si lo que realmente lo incomodaba no fuera el contacto en sí, sino lo que implicaba. Estar juntos en ese túnel, compartir ese silencio cargado, lo había hecho sentir extraño, pero no necesariamente de una forma mala. Lo cierto es que, no podía negar que algo había cambiado. Y aunque era incapaz de definirlo con precisión, sabía que lo había afectado.
Cell sacudió la cabeza y se elevó en el aire, asegurándose de que nadie lo viera, especialmente ningún ogro. Su próximo destino: la cueva del Dr. Gero. Con suerte, los Ginyu ya habrían entregado el auto.
Y efectivamente, al llegar, lo primero que vio fue el vehículo estacionado cerca de la entrada, junto a los soldados reunidos a un lado del científico. Recoome y Gurdo intercambiaban bromas, mientras inspeccionaban el auto, y el Dr. Gero, absorto en su trabajo, emanaba una calma que Cell había empezado a asociar con ese lugar.
Los Ginyu lo saludaron con su habitual informalidad.-Misión completada.-anunciaron ambos al mismo tiempo con una amplia sonrisa. El androide sintió una leve incomodidad ante el tono militar que no había solicitado. Después de todo, no creía que tuvieran que reportarse con él.
El científico rió por lo bajo y volvió su vista al auto, revisando el interior.-Fue una gran idea.- comentó el Dr. Gero mientras examinaba el cofre.-Ahora sí, tengo muchas piezas para hacer funcionar la máquina.-Sentía que muy pronto podría derribar la barrera.
Antes de que Cell pudiera responder, Burter y Jeice llegaron, radiantes por el éxito de la misión.-¡Cell! Llegaste antes de lo que pensé.-exclamó Jeice, bastante relajado, como si no hubiera ninguna tensión en el ambiente.
-¿Encontraste algo interesante? -preguntó Burter, siempre curioso.
-No lo sabemos.-respondió Cell brevemente. Aunque el hallazgo podría ser algo de gran importancia, no quería seguir pensando en lo que había ocurrido en la cueva.
-Ya se corrió el rumor de que es una salida.- comentó casualmente el científico, aún absorto en el interior del auto.
-No parecía una salida.-corrigió el androide.- Era un lugar completamente diferente a este...muy distinto al infierno.-Aunque no sabían de qué se trataba ese lugar, no parecía una salida y no deseaba que se hicieran falsas esperanzas.
Los Ginyu se miraron entre ellos, emocionados ante la idea de una novedad.
-Los ogros mencionaron que es una anomalía que no pueden arreglar… por ahora.- declaró directamente al científico. Esto captó de inmediato la atención del Dr. Gero, que levantó la vista con un brillo de interés en sus ojos.
-Una anomalía, eh.-murmuró el científico con una sonrisa de satisfacción. Ya imaginando las posibilidades de estudio que ese lugar le ofrecía.- Me gustaría verla.-expresó antes de volver a enfocarse en el auto.
-Yo también quiero ir.-añadió Gurdo, inquieto y lleno de curiosidad.
-Por ahora, ese lugar está bajo vigilancia de los ogros.-interrumpió Cell, cruzándose de brazos.- Es mejor mantenernos alejados por el momento.
Los Ginyu parecieron desanimarse por un momento, pero Jeice no tardó en alentar al grupo.-Tal vez después podamos ir a investigarlo juntos.-propuso con una sonrisa.
Los demás asintieron con entusiasmo, y Recoome declaró alegremente.-¡Sí, será otra misión de equipo!
En su típico estilo exagerado, los Ginyu empezaron a posar junto a Cell, quien los observó con expresión de pocos amigos.-No hagan eso.-gruñó el androide. Pero, los soldados lo ignoraron por completo, disfrutando de su pequeño show. Con un suspiro resignado, el androide se quitó el rastreador de la oreja y se lo entregó a Burter.-Ten.-dijo secamente, tratando de disipar la situación.
Luego se acercó al Dr. Gero, observando el auto con curiosidad. A decir verdad, nunca había visto uno tan de cerca, y había algo en su simplicidad que le intrigaba. Por un momento, fue una leve distracción.
A pesar del hallazgo en esa cueva, sin saber qué era con exactitud, confiaba fervientemente en que la máquina del Dr. Gero sería la solución definitiva. La barrera caería. Estaba seguro de ello.
Aun así, esa anomalía lo seguía inquietando. Parecía un lugar que no debería estar ahí, y lo más extraño era que no había nadie del Otro Mundo tratando de detenerlos. Su mente se enfocó brevemente en Paikuhan, provocando que frunciera el ceño. Sabía que lo enfrentaría de nuevo. Y esta vez, se aseguraría de derrotarlo, cueste lo que cueste.
Mientras estaba absorto en sus pensamientos, los Ginyu se asomaron detrás de él, empujándose ligeramente para ver qué hacía el científico. Cell los observó con perplejidad. Se comportaban como siempre, sin miedo, actuando con la misma confianza despreocupada que se tenían entre ellos. Solamente que ahora se encontraban junto a él. Había pasado mucho tiempo desde que notó que ya no temían su presencia.
Cell siempre se había sentido orgulloso de ser único, pero al mismo tiempo le molestaba ser diferente y no poder relacionarse de manera eficaz con los demás. Antes, la soledad era algo natural para él. Pero ahora, rodeado por ese grupo estrafalario, empezaba a sentir que, tal vez, había encontrado un lugar al que pertenecer.
Miró a los soldados un momento más, y una leve sonrisa de complacencia se asomó en su rostro.
Hasta ese momento, se dio cuenta de lo mucho que había cambiado desde que llegó allí. Antes, era un ser solitario, destinado a buscar poder y destrucción sin compañía alguna.
Ahora con el ejército de Freezer, se sentía realmente cómodo con ellos y trabajando juntos.
El suave murmullo de los soldados, las bromas ligeras y la dedicación del Dr. Gero lo hacían sentir que ya no estaba tan solo como antes. Había empezado a apreciar a esa gente, a disfrutar su compañía de una manera que nunca pensó posible. Tal vez no lo admitiría en voz alta, pero ese lugar, con todas sus peculiaridades, se había convertido en su hogar.
Al final, mientras la cueva se llenaba con el sonido de las risas, Cell se permitió un momento de calma. Se sentía en paz. Por primera vez en mucho tiempo, no estaba solo. Y eso, por ahora, era suficiente.
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Creo que puedo comentar muchas cosas de este capítulo jeje pero no creo que tenga tanto espacio en esta parte xd Solo dire..
Primero: Cell sacó su barrio interior y robo un auto como lo harían en la Tierra xd
Segundo: creo que ya hacía falta otra escena de tensión entre ellos. Tal vez fue una tontería, pero a veces en dragon ball ocurren cosas así xd
Y tercero y como dato curioso… el final Kamehameha es una técnica de Vegito, pero creo que sí Cell tiene células de goku y vegeta, creo que podría hacer el ataque, ¿no? nadie? Bueno, me gusta soñar :D
Y tambien que me gusta mucho el idioma de los ogros xd
No sigo comentando, sino nunca terminare de escribir jeje Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado. Gracias por sus comentarios y sus votos. Diganme que les pareció este capitulo. El proximo capitulo estara por ahi del 31 de diciembre. Espero no pasarme para el 1 de enero, pero si ocurre nos vemos en el 2025. Un abrazo a todos! Nos leemos. Bye bye. Los quiero mucho.
