Hola!
Espero que se encuentren muy muy bien y que hayan tenido una bella navidad ¡Ya se nos fue el año! Para mi pasó muy rápido, y al menos puedo decir que cumplí todos los meses con un capítulo jeje Mil gracias por su apoyo!
Sobretodo gracias a los que siempre comentan y dejan su voto 3
Especialmente quiero agradecer a las personas que siguen esta historia. SailorRoss, rdkslov3rr, Silverstrawberryy, Kyun_030, holqfr, Brenda19361, miazakura16 y MAANIAKKK. Me alegra saber que siempre esperan a fin de mes para leer un capítulo nuevo. ¡Un abrazo a todos!
También quiero mencionar que hoy es el cumpleaños de mi amiga/beta Michu. Me ayuda demasiado con este fic, tanto que diría que la historia es de las dos. Así que gracias michu, ¡Que tengas feliz cumpleaños con tus amigos y tu familia! Y gracias por apoyarme con esta ship. Lo que comenzó como algo piola se descontroló y creo que aun no quiero saber cuando va a terminar jaja (en serio, no quiero saber xd)
Recuerden que pueden seguirla en sus redes: Michu Paniagua animation en facebook y Michu_paniagua_z en instagram.
Y bueno, en este capítulo van a ocurrir un par de cosas, que harán que la historia avance un poco más…recuerden que la idea es alcanzar el canon de la serie. Mejor no los aburro mas y disfruten el capitulo xd
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~ Mi primera vida ~
Capítulo 33:
El androide le hacía compañía al Dr. Gero, mientras se preparaban para probar, por primera vez, la máquina diseñada para destruir la barrera. Se habían alejado considerablemente de la cueva; ninguno de los dos quería que, fuera cual fuera el resultado -bueno o malo- pudiera ser rastreado hasta ellos.
Finalmente, se detuvieron en un sector solitario. Cell cargaba, literalmente, el motor del auto que habían robado, el cual estaba conectado a la máquina que Gero ahora manipulaba con concentración. El científico, ocupado en sus preparativos, rompió el silencio con un comentario inesperado.
-Te veo de buen ánimo.-mencionó sin apartar la vista de su trabajo.
Cell, distraído mientras vigilaba los alrededores, se volvió hacia él, sorprendido por la observación.-¿Por qué no lo estaría?-respondió con una ligera sonrisa.-La máquina ya está lista para la prueba.-Aunque solía ocultar sus emociones, en el fondo estaba realmente entusiasmado. No solo porque la máquina podría ser un éxito, sino también por todo lo que estaba ocurriendo en su vida últimamente. Se sentía bien. A pesar de los recuerdos persistentes de lo que había ocurrido con Freezer en la cueva, algo que seguía considerando extraño, el balance era positivo. Estaba, de alguna manera, confuso, pero en paz consigo mismo.
El Dr. Gero lo observó de reojo. Sabía que había cosas que el androide no se atrevería a contarle, pero aun así sonrió, estaba feliz por él. No dijo nada más y, en su lugar, activó la máquina.-Aquí vamos...
Se oyó un fuerte zumbido que llenó el aire mientras un rayo de energía fue disparado hacia el cielo. Al impactar contra la barrera invisible, una luz cegadora estalló, obligando a ambos a apartar la mirada por unos segundos. Cuando finalmente la luz se desvaneció, el androide y el científico observaron incrédulos el cielo.
-¿Qué ocurrió? -preguntó Cell, claramente desconcertado.
El Dr. Gero sin tener una explicación a lo ocurrido solo frunció el ceño al percatarse de que el resultado no era lo que esperaba.-¿Cómo es posible? -murmuró, igual de atónito.
La barrera, que antes era completamente imperceptible, ahora era visible. Se había transformado en una estructura amarillenta, ligeramente transparente, como una enorme pantalla vidriosa que se extendía a lo largo del cielo.
Ambos volaron, acercándose cautelosamente a la barrera. Cell fue el primero en tocar el "vidrio" que ahora flotaba sobre ellos, sintiendo su superficie con curiosidad. El Dr Gero, más dudoso, hizo lo mismo.
-Es probable que sea una reacción a la baja potencia que usamos.-explicó el científico, tratando de encontrar lógica en lo que veían.- Tendré que recalibrar la máquina para alcanzar la potencia adecuada.
-¿Y cómo sabrás cuánta potencia es la necesaria?-preguntó el androide, sin apartar la vista de la barrera.
Gero suspiró pesadamente.-Creo que solo lo sabremos probando.-admitió con desgano.- Con los pocos recursos que tenemos, no puedo hacer pruebas controladas como me gustaría.-Suspiró de nuevo, mostrando su frustración.- Después de todo, no tengo otra opción más que avanzar de forma algo desorganizada.
Cell lo observó de reojo, antes de volver su atención a la barrera. De repente, sin previo aviso, tomó impulso y golpeó la barrera con fuerza. El impacto resonó por todo el lugar, y para sorpresa de los dos, la barrera no cedió, sino que una grieta gigantesca apareció extendiéndose a lo largo del cielo.
Ambos miraron la escena, atónitos.-¿Por qué siempre intentas resolver todo con fuerza bruta?-le reprochó el Dr. Gero, con una mezcla de disgusto y cansancio.
-Creí que se rompería.-respondió el androide mientras sacudía su mano algo adolorida por el golpe. Esa barrera no era cualquier cosa.- Quizás con otro tipo de ataque…
Comenzaba a acumular energía en sus manos cuando el científico lo detuvo de inmediato.-¡Espera! -exclamó, poniéndose entre Cell y la barrera.- No debemos llamar la atención.-le dijo como si estuviera regañando a un niño.
Cell suspiró con exasperación, desviando la mirada. Estaba convencido de que su enfoque sería más rápido, pero el científico ya lo estaba sermoneando sobre los riesgos de usar la fuerza bruta, la inestabilidad de la barrera, el peligro de atraer atención no deseada, y cómo otros idiotas, igual de impulsivos que él, podrían intentar hacer lo mismo. Después de todo, esto solo era una prueba inicial.
-¡Los ogros!-se escuchó gritar a alguien en la distancia. Tanto el científico como el androide, se miraron entre sí antes de dirigir la vista en todas direcciones, buscando la fuente del alboroto. Finalmente, los vieron. Unos ogros enormes se aproximaban. Estos no eran los típicos ogros de oficina que se encargaban de papeleo y recepción en el Infierno; eran de los que, a pesar de ser conocidos por su cobardía, a veces se atrevían a acercarse a algunos seres del infierno.
Al voltear hacia la barrera, Cell y el Dr. Gero notaron que no eran los únicos que habían sido atraídos por el repentino cambio en el cielo. Había un creciente grupo de curiosos que miraban hacia arriba, con expresiones de sorpresa y miedo. Rápidamente, ambos decidieron retirarse, fingiendo ser parte del público y observando como si no supieran nada de lo ocurrido. Con un poco de suerte, culparían a alguien más de lo sucedido.
El científico fue el primero en retirarse, dirigiéndose hacia la máquina que habían dejado escondida entre unas rocas. Mientras tanto, Cell, antes de irse, echó un último vistazo a la barrera. Su mirada se detuvo en la grieta que había creado con su golpe. En la base de la fractura, un pequeño fragmento de la barrera se había separado del resto. Curioso, lo arrancó. Era sorprendentemente ligero y, al mirarlo de cerca, casi translúcido. Satisfecho con su hallazgo, se apresuró a reunirse con el Dr. Gero, quien ya había recogido la máquina y lo esperaba impaciente.
Escondidos detrás de las rocas, ambos observaron a los ogros acercarse. Los mirones que antes estaban alrededor de la barrera comenzaron a dispersarse, algunos volando lejos o escondiéndose rápidamente para evitar ser involucrados. Cell y el Dr. Gero intercambiaron una mirada nerviosa antes de decidir que lo mejor sería alejarse lo más rápido posible. No podían permitir que los ogros descubrieran lo que habían hecho; si lo hacían, podrían encerrarlos o, peor aún, hacerlos desaparecer como al mago que había destruido la barrera hace unos años atrás.
Apresuraron el paso, con Cell cargando el pesado motor y Gero llevando la máquina. No tardaron en divisar la cueva de Freezer, por un segundo pensaron que podría considerarse como un lugar seguro, ya que los ogros probablemente no se atreverían a entrar allí.
Mientras se acercaban, el androide divisó a las Fuerzas Especiales Ginyu en las cercanías. Aprovechando la oportunidad, disminuyó la velocidad y, sin detenerse del todo, les dio una orden rápida.-Distraigan a los ogros.-dijo con frialdad, apuntando hacia los gigantes que iban a unos metros detrás de ellos.
Sin esperar respuesta, él y el científico se apresuraron a entrar en la cueva. Una vez dentro, dejaron la máquina en el suelo y se asomaron cuidadosamente por la puerta, observando cómo los ogros continuaban acercándose. Parecía que estaban buscando a un sospechoso.
Estaban mirando inquietos, esperando que -como habían planeado- los ogros no se atrevieran a entrar ahí.-¿Qué ocurre? -una voz resonó detrás de ellos, sorprendiéndolos.
Ambos se voltearon de inmediato, sobresaltados por lo nerviosos que estaban. Al ver que se trataba de King Cold, suspiraron aliviados.
-Escapamos de los ogros por lo que hicimos.-admitió Cell, sin darle demasiada importancia.
King Cold observó la máquina que habían traído consigo y, aunque sabía que el Dr. Gero llevaba tiempo trabajando en ella, no entendía del todo qué había sucedido.
-¿Qué hicieron?-preguntó, mientras se asomaba hacia afuera de la cueva. Fue casi inevitable notar la apariencia del cielo. Al verlo, su mandíbula cayó levemente, impresionado por la gigantesca grieta que atravesaba la barrera.
-Falta muy poco para que esté lista, aunque aún hay que hacer ajustes.-mencionó el Dr. Gero.- Pero no deben descubrirnos.
El demonio del frío dirigió su mirada más allá, hacia las Fuerzas Ginyu, quienes ahora estaban interactuando con los ogros. Para sorpresa de todos, los miembros del equipo Ginyu no solo lograron distraerlos, sino que comenzaron a hacer poses ridículas, como era su costumbre, lo que impresionó tanto a los ogros que empezaron a aplaudir. Parecía que el peligro había pasado.
El androide dejó de observar la escena y ahora más calmado, se volvió hacia el Dr. Gero.-Ten.-Con un gesto tranquilo, sacó el pedazo de barrera que había tomado anteriormente y se lo entregó.
Este lo observó atónito y sonrió con humor, después de todo ese impulso salvaje que tenía el androide había servido de algo.-Con esto será más fácil.-comentó el científico, sorprendido por el hallazgo. Una amplia sonrisa apareció en su rostro, mientras lo analizaba.- Solo tendré que hacer algunos ajustes y fijar un rango adecuado con esa muestra.
El androide observó en silencio cómo el Dr. Gero comenzaba a revisar los últimos detalles de la máquina. Aunque no entendía del todo su funcionamiento, solo se limitó a observar mientras el científico estaba ajustando algunas cosas en el aparato.
Se hizo un silencio mientras King Cold dejaba de observar a los soldados, estos parecían estar manejando bien a los ogros, por lo que enfocó su atención en el Dr. Gero. Aunque el demonio del frío no tenía muchos conocimientos sobre los temas científicos, el interés en otro tema surgió en su mente. Dirigió una mirada hacia el androide y con una sonrisa astuta decidió romper el silencio.-Ah, por cierto, he escuchado por ahí que tú y Freezer están entrenando juntos de nuevo.-comentó casualmente, pero con una chispa de malicia.
Cell no se molestó en mirarlo, manteniendo su vista fija en lo que hacía el científico. Sus manos se tensaron levemente, pero aun así intentaba mantener una expresión relajada.-Sí, bueno... estamos entrenando, pero no es para tanto. Solo eso.-respondió, restándole importancia, aunque una ligera rigidez en su voz lo traicionaba. No deseaba pensar en lo ocurrido en el túnel.
King Cold arqueó una ceja, visiblemente intrigado, y avanzó un paso hacia Cell.-¿Solo entrenando? Hmm... Porque también he escuchado algunas otras cosas...-agregó, con un tono divertido y sugerente.
Cell pareció quedarse en blanco por un instante. Había algo en el tono de King Cold que le hizo fruncir el ceño. Su mandíbula se apretó, una mezcla de alarma y desdén apareció en su expresión cuando volteo lentamente hacia el demonio del frío.-¿Qué cosas? -preguntó con voz baja, pero cargada de molestia. Lo último que deseaba, es que estuvieran circulando historias sobre lo ocurrido en la cueva.
-Ya sabes, ciertas... cosas.-King Cold no apartó la mirada, su tono estaba lleno de insinuaciones mientras sus labios se curvaban en una sonrisa, demostrando que no le temía al androide.- Cosas que podrían significar algo más que solo entrenar.
El aire entre ellos se volvió más denso. Cell suspiró, intentando calmar el calor que comenzaba a subirle a la cabeza. No iba a caer en las provocaciones. O eso quería creer.-No. Solo estamos entrenando. Nada más.-declaró, con la voz más cortante de lo habitual, clavando sus ojos en King Cold.
-Yo también he oído un par de rumores... diría que más que solo entrenar.-agregó el Dr. Gero, con un tono burlón, sin apartar la mirada de su trabajo.
Cell se giró rápidamente hacia el científico, sorprendido.-¡¿Tú también?!-exclamó, sin poder ocultar su incredulidad.
El científico asintió con la cabeza, conteniendo una risa mientras seguía ajustando la máquina, como si la situación fuera de lo más trivial.
Cell bajó la vista, notablemente avergonzado. Sus brazos se cruzaron con fuerza sobre su pecho, como si tratara de protegerse de los comentarios. Aunque no hacían referencia a lo ocurrido en la cueva, tenían ideas equivocadas sobre lo que estaba haciendo con Freezer las últimas semanas. -¡No puedo creer que esos chismosos anden diciendo esas cosas! ¡Es ridículo!-gruñó, aunque el leve enrojecimiento de sus mejillas no pasó desapercibido.-No ocurrió nada. ¡Nada en absoluto!-anuncio frustrado.
-¿De verdad? Porque suena como si todos estuvieran viendo algo que tú te niegas a admitir…-dijo King Cold con un tono burlón, mientras observaba a Cell con una sonrisa en el rostro. Tal vez aún tenía algo de esperanza.
El androide chasqueó la lengua, su incomodidad estaba volviéndose palpable.-¡No hay nada que admitir!-su tono era cada vez más defensivo y sus ojos brillaban con una mezcla de frustración e irritación. Dio un par de pasos hacia la salida y se apoyó contra la pared.- Solo estamos entrenando. Nada más.
Tanto King Cold como el Dr. Gero intercambiaron una mirada cómplice, con una risa contenida en sus rostros.-¿Entonces no ha pasado nada? -insistió King Cold, claramente disfrutando de la reacción de Cell.
-¡No! Porque no hay nada.-respondió en un tono rápido y defensivo. Miraba fijamente hacia el exterior, como si quisiera escapar de la conversación.-...Ni va a haberlo.
El silencio que siguió fue incómodo, con Cell visiblemente molesto y avergonzado, mientras King Cold y el Dr. Gero intentaban reprimir sus sonrisas. El androide, por su parte, miraba hacia el horizonte, deseando estar en cualquier lugar menos allí. Sabía que si seguían con esa charla, pronto perdería la calma.-Esos chismosos...-murmuró para sí mismo, con las mejillas todavía enrojecidas y la sensación de que la conversación no había terminado en absoluto.
-Ya veo…-hablo King Cold, dejando que su tono se volviera más serio, abandonando la ligereza anterior.-Aunque me parece curioso que digas eso, Cell...-el androide lo miró con desconfianza, preguntándose por qué el cambio repentino en su actitud.-Hay algo que me molesta en todo esto. Siempre pensé que Freezer podría desarrollar una debilidad, volverse vulnerable de alguna manera. Que algún día podría aferrarse demasiado a alguien… pero jamás lo vi hacerlo.
El tono del demonio del frío, normalmente tan impenetrable, ahora se escuchaba afligido, como si este pensamiento lo hubiera inquietado durante años.
El cambio tomó por sorpresa a Cell, pero trató de ocultarlo detrás de una respuesta sarcástica.-¿Y crees que yo voy a ser esa debilidad?-resopló como si fuera una broma que estaban apunto de decirle.
El demonio del frío ignoró el tono irónico y defensivo del androide, continuando con una calma casi inquietante mientras avanzaba hacia él.-¿Sabes? Siempre pensé que mostrar emociones era una debilidad. Algo que debía evitarse a toda costa.-explicó con simpleza, aunque sus palabras estaban cargadas con la sabiduría de los años.- Es algo que ayuda mucho cuando tienes que comandar un ejército, cuando debes ser invencible ante tus enemigos.-King Cold llegó hasta donde estaba el androide, quedando casi hombro a hombro con él. Su voz se suavizó, casi como si estuviera compartiendo un secreto.-Pero con el tiempo… he aprendido que, por más que uno lo intente, esas debilidades son inevitables.
Cell lo observó de reojo, aún molesto por el rumbo de la conversación.
King Cold no esperaba que lo comprendiera de manera tan apresurada. Incluso, también fue difícil de digerir para sí mismo. Había pasado años siendo frío, endureciendo su corazón, indiferente a todo, para que de un momento a otro haya quedado totalmente expuesto. Freezer y Cooler, eran su mayor debilidad. Aunque era algo que le tomó trabajo admitir, comprendió que no podía luchar contra eso. Cuando se trataba de ellos, era fácilmente susceptible a terminar afectado. Era vulnerable.
Al haber intentado inculcar sus mismos valores en sus hijos, podía ver que ellos eran más duros que él mismo. Y en el caso de Freezer, siempre estuvo orgulloso de su forma de ser, de ser completamente frío de carácter. Y aun así, albergaba una pequeña esperanza de que en algún momento, podría tener una debilidad hacia alguien. Sin embargo, mientras transcurrían los años, nunca lo vio mostrar un lado diferente.
King Cold suspiro un poco apesadumbrado.-Así que si. Puede que tú seas esa debilidad.-expresó con un tono pensativo, después de todo aunque no había visto del todo las interacciones de su hijo con el androide, podía presentir que había algo ahí.-Siempre pensé que sería algo bueno para Freezer, encontrar a alguien en quien confiar. Alguien que le importara, aunque fuera un poquito.
Cell apartó la vista, sintiéndose incómodo, reacio a aceptar la idea. No quería ser la debilidad de nadie. Menos aún de alguien tan complicado como Freezer.-No creo que le importe lo más mínimo.-respondió, su tono sincero. Sabía que, la única razón por la que el demonio del frío le pidió entrenar juntos nuevamente, fue porque quería alejarlo de Cooler. Nunca se le pasó por la cabeza que le importara.- Si quieres saber la verdad, creo que ambos estamos... fastidiados de todo esto. Y yo no voy a insistir en algo que no sé qué es y que no tiene futuro.
El silencio que siguió fue roto abruptamente por King Cold, quien se volteó hacia Cell con una expresión firme, cruzando los brazos en un gesto imponente.-¿Esa es tu opinión o la de Freezer?-preguntó con un tono tan serio que incluso hizo que Cell se estremeciera por dentro.
-Es mi opinión... bueno...-comenzó a decir, pero luego se detuvo, buscando las palabras.- Él fue quien sugirió que volviéramos a estar "como antes". Como si nada hubiera pasado.-declaró encogiéndose de hombros, Y aunque ambos estuvieron de acuerdo no creía que eso fuera un detalle en qué pensar.
King Cold soltó un suspiro exasperado, visiblemente irritado, mientras se llevaba una mano a la frente. A veces no sabía porque su hijo hacía idioteces como esas.-Freezer siempre reprime lo que siente.-dijo con tono severo, como si fuera un hecho que lo frustraba profundamente.- Reprime sus emociones hasta el punto en que parece que nada le afecta. Pero te lo digo, Cell... A Freezer sí le importas, aunque se niegue a admitirlo.
Freezer fue elegido como emperador por muchas razones, una de ellas fue su capacidad de no mostrar debilidad. Pero, como padre, había tenido momentos donde se entristecía verlo tan solo. No es que necesite estar acompañado, pero era natural pensar que alguien con tanto poder también debería tener a alguien a su lado. Y después de tantos años, por fin tuvo un poco de optimismo al conocer al androide.
Cell abrió la boca para responder, pero las palabras se le quedaron atascadas en la garganta. Le costaba procesar el alcance de lo que estaba diciendo. ¿Le importaba realmente a Freezer? ¿Era él esa "debilidad" que King Cold describía? La idea lo incomodaba profundamente.
-¿Y eso qué tiene que ver con todo esto?-preguntó Cell, frunciendo el ceño, sin comprender del todo el sentido de la conversación.
El demonio del frío suspiró sin perder la paciencia y sujeto al androide de los hombros, esperando que así pudiera tener toda su atención.-Eso no tiene por qué ser una debilidad.-mencionó suavizando su tono.- A veces, tener a alguien a tu lado puede darte más fuerza de la que imaginas.
El comentario de King Cold resonó en el androide, quien lo escuchó en silencio, sin saber qué responder de inmediato. Aunque al principio había pensado en rechazar cualquier idea, una parte de él no podía evitar reflexionar sobre esa posibilidad.-¿Más fuerza...?-dijo en voz baja, más para sí mismo.
El científico, quien los observaba de reojo, suspiró un tanto disgustado. Al parecer, Cell decidió quedarse con solo esa parte de la conversación. Desde su perspectiva, el androide solo había prestado atención a la mención de "más fuerza". Aun así, una ligera sonrisa apareció en su rostro mientras seguía trabajando en su máquina.
King Cold asintió y soltó al androide, satisfecho de ver que sus palabras estaban calando en él.-Y bueno… si hay algo más que surja entre ustedes, ya sabes que tienes mi apoyo.-agregó con una sonrisa pícara, mientras apoyaba su mano en el hombro del androide.
El rostro pensativo de Cell cambió de inmediato a uno de pocos amigos.-¡Pero no hay nada!-exclamó, alzando la voz, visiblemente enojado.
-Por ahora.-añadió el Dr. Gero, provocando que el androide se girara molesto hacia el científico.
-Supongo que es solo cuestión de tiempo.-expuso King Cold en tono burlón, encogiéndose de hombros. Esta vez, la vista furiosa del androide se fijó en él.
-¡Basta ya! ¡Les digo que no hay nada!-gritó Cell, ya exasperado, mientras les daba la espalda tratando de ocultar su incomodidad. Sin pensarlo mucho, saltó fuera de la cueva, prefiriendo arriesgarse a cualquier cosa antes que seguir escuchando esas insinuaciones.
Varios metros más abajo, Cell aterrizó y levantó la mirada, aún molesto. Sus mejillas seguían ligeramente sonrojadas. Negaba con fuerza lo que ambos habían sugerido, y no podía entender quién había empezado con esos rumores. Podía sentirse presionado si es que esos rumores tuvieran algo de verdad, pero esta vez no había ocurrido nada de lo que le insinuaron. Solo habían entrenado. A excepción a lo ocurrido en los túneles. Al recordar eso, sintió como su rostro se enrojeció aún más.-"Tampoco ocurrió nada" .-se dijo molesto.
Aunque había sido una situación confusa e incomoda, no confirmaban esos rumores.
Suspiro junto con un gruñido de cansancio. La situación parecía estar saliéndose de control en cuanto a los rumores, y esa reciente conversación lo había incomodado demasiado.
-"¿Una debilidad?"-se preguntó pensativo. A pesar de sus negativas, no podía dejar de pensar en que, si realmente había algo de verdad en lo que le decían. Después de todo, si todos opinaban igual, podría haber algo que estaba pasando por alto. No podía imaginar que alguien como Freezer pudiera pensar tanto de él como para ser considerado una debilidad o verse vulnerable. En su caso, y obviando la extraña atracción que tuvo hacia el demonio del frío en el pasado, sólo podía decir que lo apreciaba. No pensaba que eso lo podría afectar. Claro, apreciaba la compañía del demonio del frío, pero no creía que eso significaba algo má ¿qué más podría esperar?
Solo quería entrenar con él, se dijo convencido. Aunque fue casi inevitable imaginar algo más. Y al igual que le ocurrió la primera vez que lo tuvo en cuenta, un escalofrío recorrió su cuerpo sólo con considerar ser pareja de Freezer. Sería imposible. Le había tomado años llegar a tener una relación normal y estable con él sin la necesidad de recurrir a la violencia, y no podía imaginarse ir más allá de eso.-Preferiría estar muerto.-se dijo inconscientemente, pero de inmediato se cruzó de brazos, sintiéndose tonto al recordar que ya estaba muerto.
Al fin y al cabo, estaba bien como estaban. No quería arruinar lo que por fin había logrado, y menos pelearse con Freezer por tonterías de rumores o distanciarse otra vez. No importaba los rumores o lo dijeran los demás. Suspiró, un tanto apesadumbrado. Solo quería dejar todo eso atrás.
Pero, aun así, las palabras de King Cold persistían en su mente.-"¿Podría ser vulnerable cuando se trataba de Freezer?"-se preguntó nuevamente, sintiendo cómo su corazón comenzaba a latir con fuerza, lo que lo desconcertó aún más. Resopló molesto consigo mismo y comenzó a caminar de manera altanera, fingiendo que nada le ocurría. No quería seguir pensando en eso.
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Con el pasar de los días, la tensión crecía entre las filas del ejército. Todos esperaban con ansiedad que la máquina estuviera lista, conscientes de que cada segundo los acercaba hacia su libertad. Mientras tanto, algunos soldados, más curiosos o temerarios, investigaban disimuladamente aquel extraño "túnel mágico" en los momentos en los cuales los ogros no estaban cerca. Se habían esparcido rumores sobre ese lugar: Una anomalía en medio del infierno. Y aunque muchos lo intentaron, ninguno logró cruzar esa entrada de luz que brillaba en su interior. Para la desgracia de todos, la entrada que lo protegía era impenetrable.
A pesar de las ocasionales visitas de los ogros, quienes también habían notado la anomalía, ni siquiera ellos pudieron hacer nada para arreglar el misterio que representaba. Nadie sabía qué era ese lugar, por qué estaba "abierto" o qué propósito tenía. La incertidumbre rondaba entre los soldados, quienes empezaban a especular si aquella entrada o grieta dimensional estaría ligada a algún poder mayor o si era simplemente un error del infierno mismo.
En un momento dado, algunos llegaron a pensar que ese lugar había sido cerrado. Sin embargo, una visita reciente de Cell, acompañado por el Dr. Gero, desmintió esa suposición. El androide, al igual que en la ocasión anterior, logró atravesar el portal de luz y adentrarse hasta el torbellino de energía que culminaba en el misterioso campo de flores.
El científico, observando este fenómeno con detenimiento, llegó a una conclusión intrigante: Freezer, al ser el primero en entrar, parecía haber establecido una especie de vínculo o precedente con el lugar, lo que podría explicar por qué Cell también podía cruzar la barrera, ya que compartía células con él. Sin embargo, el Dr. Gero sospechaba que este fenómeno era exclusivo para ellos, y que los ogros, al ser entidades del infierno, estaban más allá del alcance de esas peculiaridades.
A pesar de la fascinación por la anomalía, el Dr. Gero decidió centrarse en su trabajo. No podía perder tiempo en un misterio que no podía controlar ni monitorear. Regresó a su laboratorio improvisado dentro de la cueva y continuó ajustando los últimos detalles de la máquina que había construido para romper la barrera que los mantenía prisioneros en ese lugar.
Finalmente, posterior a unas cuantas pruebas, llegó el momento decisivo. Después de recalibrar los mecanismos con una precisión meticulosa, activó el dispositivo. Un rayo fino y concentrado emergió del artefacto, no tan ostentoso como uno esperaría, pero con la potencia suficiente para su objetivo: un pequeño fragmento de la barrera.
Bajo la atenta mirada del científico y del androide, el rayo impactó en la muestra. El fragmento comenzó a vibrar, como si intentara resistir, pero pronto se desintegró por completo. Ambos intercambiaron miradas con una sonrisa victoriosa, ambos lo sabían.-Se puede romper la barrera.-dijo el científico, con la calma y seguridad que siempre lo caracterizaba, aunque una chispa de triunfo brillaba en sus ojos.
La noticia no tardó en esparcirse. El ejército se movilizó de inmediato, y Freezer fue el primero en dar la orden. Ya había organizado todo, y esta vez, la invasión no fallaría. Los soldados, con una mezcla de emoción y nerviosismo, se reunieron alrededor de la cueva, impacientes. Sabían que estaban ante un punto de inflexión. Si la máquina del científico funcionaba, esta sería su única oportunidad de salir de ese tormento infernal.
Todos los soldados se reunieron alrededor de la cueva, el nerviosismo era palpable. Los guerreros murmuraban entre sí, y algunos intercambiaban miradas de anticipación, con sus ánimos preparados para lo que estuviera por venir.
Dentro de la cueva, Cell se mantenía al borde de la penumbra, mirando hacia afuera a los soldados que esperaban la orden. Sin embargo, su mente se encontraba en otra parte. Aunque también estaba impaciente por lo que estaba por suceder, sus pensamientos se desviaban constantemente hacia su conversación con King Cold. Sus palabras seguían resonando en su mente, haciéndolo dudar sobre sus sentimientos hacia Freezer. ¿Qué significaba realmente todo esto?
-"¿Debilidad?"-pensó con seriedad. Aunque la respuesta no le resultaba tan clara como quisiera. ¿Podía siquiera considerar que Freezer lo apreciaba de alguna forma? La idea le parecía tan lejana que se sintió desanimado. Al final, no creía que Freezer tuviera la capacidad de estimar a alguien, mucho menos a él.
Constantemente recordaba algo que no podía sacar de su cabeza: lo que Freezer le menciono sobre la debilidad, especialmente cuando lo recriminó por proteger al Dr. Gero. Había sido una crítica severa, y sin embargo, el androide no podía evitar sentir aprecio por el científico. Lo respetaba como a un padre y creador, y lo protegía de manera casi instintiva, irritándose cada vez que alguien intentaba lastimarlo o interferir en su trabajo.
-"Quizá Freezer tenía razón…"-reflexionó cabizbajo-"Tener aprecio por alguien te hace débil…"-pensó mientras comenzaba a comprender las palabras de King Cold. En su caso, se trataba del científico, pero ¿podía Freezer ser su debilidad?
Su mente trataba de desenredar ese pensamiento mientras recordaba las veces que había bajado la guardia por el demonio del frío. Sabía que había riesgo de salir lastimado, como ya había ocurrido una vez. Sin embargo, las cosas eran diferentes ahora. Ambos habían establecido límites claros, y aunque podía admitir libremente que Freezer le agradaba, no pensaba que podría ser una debilidad. Todo estaba bien entre ellos, mientras que este a su disposición para entrenar.
En ese momento, Freezer, que había estado de pie junto a él durante unos segundos, se aclaró la garganta. El sonido lo sacó de sus pensamientos. Se sobresaltó, dándose cuenta de que no había notado la llegada del tirano.
-¿Cuánto tiempo llevas aquí?-preguntó el androide, algo sorprendido por su propia distracción.
-Lo suficiente.-respondió Freezer, con una sonrisa que no llegó a sus ojos, aunque no hubo rastro de reproche en su tono.
Debido a lo ocurrido en el túnel, había un tanto de tensión entre ellos. Intentaban hablar como si nada hubiera pasado, pero en el fondo, ambos sabían que algo era diferente. Esa rigidez se notaba en cada intercambio de palabras, en cada gesto.
Freezer pareció dudar por un momento, su mirada se desvió hacia los soldados en la distancia. Había algo que quería decir, pero no parecía capaz de encontrar las palabras adecuadas. Finalmente, fue el androide quien rompió el silencio.-¿Necesitas ayuda con Paikuhan?-preguntó directamente, cansado de esperar. Sabía que el demonio del frío había intentado enfrentarlo y que, inevitablemente, terminó siendo derrotado.
Freezer lo miró, algo sorprendido por su franqueza. Por un momento, pareció que iba a negar la oferta. Su orgullo luchaba contra la lógica, pero al final asintió con seriedad.-Supongo que sería lo más sensato. Paikuhan es más fuerte de lo que imaginé, y no tengo intenciones de perder esta oportunidad por él.-admitió, aunque su tono sugería que odiaba cada palabra que pronunciaba. Suspiro resignado, pero manteniendo su severidad habitual.-Te necesito para sacar a Paikuhan de mi camino.-añadió con una mirada intensa.
El androide no pudo evitar sentir una pequeña punzada de satisfacción. No porque Freezer admitiera una posible derrota, sino porque expresó que lo necesitaba.
Aquellas palabras, tan simples, pero cargadas de significado, despertaron algo en el androide. Aunque no era perfecto y aunque sabía que tenía mucho por mejorar, escuchar esas palabras lo enterneció de una manera que no había esperado. Era un reconocimiento, por pequeño que fuera. Esto provocó que se le escapara una sonrisa sincera.-Está bien.-respondió el androide, sintiendo una calidez inesperada en su pecho.- Haré lo que pueda.-Lo cierto, es que a pesar de entrenar constantemente en los últimos meses, no quería afirmar que podría derrotar a Paikuhan. No quería confiarse.
El demonio del frío, notando la reacción del androide, desvió la mirada rápidamente hacia los soldados que esperaban afuera, incómodo con la intimidad del instante. No sabía si Cell sonreía como una burla hacia él al pedirle ese favor o realmente estaba alegre por la batalla que se avecinaba. Conociéndolo podría ser cualquiera de las dos opciones.
Suspiro altaneramente, prefiriendo ignorar ese detalle. Activó su rastreador y una sonrisa fría apareció en su rostro mientras daba un paso hacia adelante.-Estamos listos para la invasión.-declaró con voz firme.
La señal se transmitió a través de todos los rastreadores de los soldados, incluyendo el de Cell, que aún se encontraba a unos pasos de él. Ambos observaron cómo los soldados recibían las órdenes. La tensión se disolvió, reemplazada por la expectación del inminente ataque.
El Dr. Gero, sin perder tiempo, activó la máquina. Un rayo de luz estalló desde el dispositivo, impactando la barrera con precisión. Tal como lo habían anticipado, la barrera comenzó a hacerse transparente, desintegrándose lentamente ante sus ojos. Un segundo rayo se disparó, provocando que la barrera finalmente cediera y explotara en mil fragmentos brillantes que cayeron como cenizas desde el cielo.
Freezer dejó escapar una carcajada triunfal.-¡Vamos!-gritó, señalando el camino hacia adelante. El androide lo siguió, sabiendo que, por primera vez en mucho tiempo, sentía que estaba exactamente donde debía estar.
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¡Cerramos el año con otra próxima pelea! Como mencione antes, es difícil para mí escribir peleas, pero como es un fic de dragon ball debe hacerse el esfuerzo xd. Va a quedar la caga xd
¿Y qué les digo? Cuando uno se aburre el chisme esta potente xd Imaginense, cuantos años deben estar atrapados allí y ni siquiera tienen avance de su novela D: Yo tambien me estaría inventado cosas jeje
Y bueno… En el próximo capítulo veremos los resultados de los pensamientos de Cell. ¿Tener un vínculo con alguien puede hacerte más fuerte? Obvio, el poder del (Aunque les recuerdo que esto es slowburn xd)
Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado el capítulo. Comenten que les está pareciendo la historia, además de lenta xd El proximo capitulo estara arriba por ahí del 31 de enero o 1 de febrero. ¡Los quiero a todos! ¡Nos leemos! ¡Y que tengan un gran año nuevo 2025!
