¡Hola hola mi gente!

Espero que se encuentren muy bien. No se en que parte estan leyendo esto, pero al menos por aca en chile, tuve unas semanas de vacaciones, pero debo volver a la chamba el lunes :c Espero que hayan tenido buenas vacaciones, sino solo que esten bien jeje

Quiero agradecer a quienes siguen este fic desde el inicio y también a quienes se han estado integrando el camino. Mil gracias por su apoyo y comentarios.

Bueno… retomando el capítulo anterior, recordarán que les dieron una paliza al ejército xd Y muchos supieron de inmediato donde se encontraba Freezer jaja, pero bueno, no era un misterio. Así que aquí el capítulo y disfrutenlo.

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~ Mi primera vida ~

Capítulo 35:

El sonido de la música seguía resonando, una melodía absurda que parecía diseñada para enloquecer a cualquiera. Freezer, atrapado en un capullo y colgado del Árbol del Infierno, intentaba mantener la compostura mientras los ángeles y hadas danzantes tocaban sus ridículos instrumentos sin descanso. Las notas estridentes y repetitivas eran como dagas perforando su mente, intensificando la tortura de su encierro.

Era un castigo que no solo lo aislaba físicamente, sino que también lo despojaba de cualquier sensación de control. La impotencia lo consumía. En su interior se agitaba una tormenta de frustración y rabia, acompañada de una sensación sofocante de desesperanza. Cada vez que cerraba los ojos, intentando ignorar el entorno, los ecos de su orgullo herido lo invadían. Era el emperador del universo, un ser que había sembrado terror por toda la galaxia, reducido ahora a un simple espectador de su propia desdicha.

La frustración lo arrastraba hacia los rincones de su mente, donde los recuerdos comenzaban a formarse como sueños fragmentados, mezclando el pasado y el presente de una manera que no podía controlar.

Sin poder evitarlo, una imagen borrosa lo llevó a un tiempo en el que él y Cooler eran niños. Se encontraban en la sala de entrenamiento de la nave, teniendo un combate amistoso.

Aunque sabía que era un prodigio desde su nacimiento, con un poder abrumador incluso en su juventud, Cooler siempre tuvo algo que él no había desarrollado: paciencia.

-Eres muy rápido, pero tus movimientos son predecibles.-dijo Cooler mientras esquivaba otro de sus ataques, atrapándolo fácilmente por detrás y arrojándolo al suelo con fuerza.

Freezer se levantó, furioso, su cola golpeando el piso.-¡Eso fue un golpe sucio! -protestó, cruzando los brazos.

-¿En serio? ¿O es que no soportas perder?-Cooler se ría, mientras daba un paso hacia él.-Eres más fuerte que yo, pero no sabes cómo usar tu fuerza.

Freezer apartó la mirada con enojo, su orgullo herido lo mantenía en silencio. Cooler se agachó frente a él, colocando una mano en su hombro.-Escucha, yo también solía ser impulsivo. Si quieres mejorar, tienes que pensar antes de actuar. Si no, nunca vas a ganarme.

Aunque molesto, Freezer consideró ese consejo mientras lo miraba de reojo. Cooler le sonrió de vuelta.-Vamos, intenta otra vez.-dijo con amabilidad, volviendo a su posición inicial de pelea.

Aquellas palabras lo irritaron en ese momento, pero ahora, atrapado en el Árbol del Infierno, no podía evitar recordar la admiración que sentía por Cooler. Incluso cuando peleaban o discutían, su hermano siempre encontraba la forma de calmarlo y de guiarlo.

Sin embargo, su mente no se detuvo en ese combate. La imagen se distorsionó, como si su propia conciencia no quisiera quedarse en un solo lugar, y el recuerdo cambió a otra escena de su infancia.

Apenas era un niño, más pequeño que en el recuerdo anterior, pero ya tenía claro su lugar en el imperio de su familia. Sin embargo, en esa ocasión, su padre había decidido que Cooler iría a una misión importante del ejército.

Aunque ya había hablado previamente con su padre, el pequeño demonio del frío se mantenía sentado en un sillón haciendo pucheros.-¿Por qué no puedo ir yo? - preguntó, cruzando los brazos y mirando a Berriblu con una mezcla de tristeza y enojo.

-Porque aún eres pequeño, mi lord.- Berriblu, siempre amable, se inclinó hacia él, ofreciéndole una sonrisa tranquilizadora.- Tu padre confía en ti, pero quiere que sigas aprendiendo antes de enfrentarte a algo tan peligroso.

-¿Aprender qué?-replicó, frustrado.- Soy más fuerte que muchos soldados.

-Eso es cierto.- Berriblu se sentó a su lado, con las manos cruzadas sobre las rodillas.- Pero ser fuerte no siempre significa estar listo.

Freezer bajó la mirada, y por un momento, pareció menos seguro de sí mismo. Resopló conteniendo un sollozo.-Es injusto...

Berriblu le dio unas palmaditas en el hombro, como si supiera exactamente cómo calmarlo.- Tal vez lo sea. Pero algún día, cuando llegue tu momento, vas a demostrarles a todos lo que puedes hacer.

Freezer, aún triste, levantó la cabeza levemente para verla. Ella le sonrió.- Y estoy segura de que ese día no está tan lejos.

Recordó con claridad cómo se apoyó en el hombro de Berriblu, intentando encontrar alivio. Tal vez fue una de las pocas veces en las que reaccionó como un niño normal, vulnerable y necesitado. Ese recuerdo, aunque breve, lo reconfortó en su situación actual. Solo quería sentir un poco de calma.

Como un hilo que conecta los pensamientos dispersos, la transición entre este recuerdo y el siguiente fue suave pero impactante. El calor de la memoria infantil se desvaneció, dando paso a algo más complejo.

Esta vez, se vio a sí mismo cuando era adolescente, mientras caminaba en uno de los pasillos de la nave. Frente a él, se encontraba un joven soldado del ejército, alguien de su edad. Era un chico delgado, de piel rojiza y con una estatura apenas mayor que la del joven demonio del frío.

-¿Qué haces aquí?-preguntó Freezer, con su tono característico de superioridad, el cual no perdía ni un ápice de dureza pese a su juventud.

El soldado, visiblemente nervioso, se enderezó de inmediato, consciente de que la sola presencia de Freezer pudiera aplastarlo.

-Nada, mi Lord. Solo estaba… patrullando.- respondió, su voz temblorosa y sus palabras tan apresuradas que parecía temer que fueran su última oportunidad de hablar.

Freezer comenzó a caminar lentamente hacia él, con pasos deliberados y la cola moviéndose de un lado a otro, como un depredador jugando con su presa.

-¿Patrullando? - repitió, alzando una ceja.- ¿O perdiendo el tiempo?

El soldado tragó saliva con dificultad mientras el rubor en su rostro se intensificaba. Incapaz de sostener la mirada de Freezer, bajó los ojos, avergonzado.-De verdad… estoy patrullando.-admitió con torpeza, sin sonar demasiado convincente.

La actitud tímida del soldado provocó que una chispa de diversión se encendiera en los ojos de Freezer. Con un movimiento ágil, alzó una mano y le tocó la barbilla con dos dedos, obligándolo a alzar la mirada hacia él.-Mírame.- ordenó, su voz suave, pero innegablemente autoritaria.

El chico se estremeció al contacto, sus pupilas temblando por el miedo y la cercanía de su superior. Freezer, sin soltar su barbilla, ladeó la cabeza ligeramente, como si evaluara la situación.- Eres tan patético.- murmuró con una sonrisa despiadada, inclinándose lo suficiente como para invadir su espacio personal.

La tensión en el aire era palpable. El soldado intentó retroceder, pero el agarre de Freezer lo mantuvo en su lugar. Su cuerpo temblaba de forma evidente, su rostro, a pesar de tener un color rojizo natural se ruborizaba con tal claridad que era difícil de ocultar y aunque no decía una palabra, todo en su lenguaje corporal mostraba sumisión.

Freezer dio un vistazo rápido a su alrededor, asegurándose de que no hubiera testigos. El pasillo estaba vacío.- Entra.- le ordenó con un leve gesto hacia una puerta cercana.

El chico titubeó, su nerviosismo aumentando visiblemente.- ¿Q-q-qué? ¡¿Ahora?! - tartamudeó, mirando alrededor con miedo, como si esperara que alguien apareciera y los descubriera.

-No finjas que no quieres lo mismo.- dijo Freezer, con una mezcla de amenaza y seguridad que dejaba claro que no aceptaría un "no" como respuesta.

El soldado bajó la vista una vez más, avergonzado. Finalmente, con un asentamiento torpe, accedió. Freezer lo tomó del brazo y lo empujó hacia el interior de la habitación. La puerta se cerró con un leve chasquido, y en ese momento, el recuerdo comenzó a desvanecerse.

Sin embargo, el sentimiento persistía. Incluso mientras su mente volvía al presente, Freezer no pudo evitar reflexionar sobre aquella "relación" de su juventud. Ambos sabían que era unilateral, manipuladora y tóxica. En aquel entonces, justificaba su comportamiento como simple curiosidad o como una necesidad de afirmarse en su rol de líder, pero ahora comenzaba a pensar que había algo más detrás de sus acciones.

Quizá era su obsesión por el control. Quizá era un reflejo de las propias inseguridades que intentaba sepultar bajo su actitud altanera. O quizá, en el fondo, aún había algún fragmento de empatía que no quería admitir.

De regreso al presente, en su capullo, Freezer se estremeció. La melodía absurda continuaba, perforando sus oídos, y los ángeles y hadas seguían danzando, como si se burlaran de él. Se sentía atrapado, tanto en su confinamiento físico como en los oscuros rincones de su mente, donde los recuerdos y las emociones que siempre había evitado lo atacaban sin piedad.

Por un instante, pensó que podría romperse. Pero no, no lo haría. Él era Freezer. Y aunque el infierno mismo lo torturara, no le permitiría ganar.

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Cell, al igual que los demás soldados, había sido liberado hacía poco. El tiempo que permanecieron encerrados esta vez había sido significativamente mayor que en sus otros castigos, una eternidad que parecía haberse extendido más allá de lo soportable.

Al salir, escuchó los murmullos entre los soldados. Después del shock inicial por haber sido derrotados, comenzaron a confirmar lo que parecía una decisión unánime en el ejército: debían buscar a Freezer. La orden llegó oficialmente poco después, transmitida por King Cold. Sin embargo, para el androide no era necesario esperar instrucciones.

Se lanzó a la búsqueda de inmediato, recorriendo zonas mucho más lejanas de lo que cualquiera habría considerado en años. Sin embargo, al igual que Babidi, el demonio del frío parecía haber desaparecido sin dejar rastro.

Después de largas horas de búsqueda, Cell se detuvo en una formación rocosa y dejó escapar un suspiro cargado de frustración. Era una sensación que lo invadía y, a la vez, lo inquietaba profundamente. Desesperación. Se negaba a aceptar que Freezer hubiera desaparecido.

Esa emoción extraña seguía apretándole el pecho. No era solo la idea de no encontrarlo que lo atormentaba, sino también lo que significaba. ¿Y si no lo volvía a ver? ¿Qué haría él sin saber dónde se encontraba Freezer?

Cerró los ojos un momento, intentando calmarse, pero una imagen apareció fugazmente en su mente. Cell, de pie, solo, en su plataforma en la Tierra, esperando los días para el inicio de su torneo. La sensación de aquel entonces era muy diferente a lo que podría imaginar ahora.

Antes no le hubiera importado: Estar solo. No preocuparse por nadie. Pero ahora, si no volvía a ver a Freezer, sería...-"¿Triste?"-Se preguntó el androide, y la palabra resonó como una campana en su interior. Ese pensamiento le heló por dentro.

Apretó los puños mientras sacudía la cabeza con molestia, negándose a rendirse.-Tengo que encontrarlo.-murmuró, como si repetirlo lo hiciera más real.

Se dispuso a continuar hacia otro sector cuando un sonido lo hizo detenerse en seco. Desde la distancia, divisó a dos ogros que caminaban despreocupadamente. Con rapidez, Cell se escondió tras unas rocas. No podía permitirse otro enfrentamiento, y no por la falta de poder, sino por el temor de ser encarcelado nuevamente.

Los ogros reían entre ellos mientras conversaban en voz alta, sin percatarse de que estaban siendo observados.

-Te digo que no voy a volver ahí.-dijo el primero, un ogro grande de piel azulada, sacudiendo la cabeza al igual que su mazo, como si quisiera alejar un mal recuerdo.

-¿Por qué no? Es el lugar más tranquilogro para esconderse de esos revoltogros.- respondió su compañero, un ogro igual de grande, pero de piel verdosa.

-¿Tranquilogro? ¡Ja! Es espantosogro. Esa cueva tiene algo extraño.- hablo inquieto.

-Esos susurros no reales, es el vientogro pasando por las grietas.- dijo para calmar a su compañero

El ogro de piel azulada se detuvo y se cruzó de brazos, claramente molesto.-Sí, claro, es el "vientogro".

El otro ogro rodó los ojos.-Solo son historias.-Luego se encogió de hombros.-Nunca ocurrió nada malogro en ese lugar. Es un escondite segurogro.

Las palabras de los ogros despertaron algo en la mente del androide. Recordó la cueva que tenía en su interior aquella anomalía. Aunque después de explorar ese lugar, la había descartado como irrelevante, ahora las palabras de los ogros lo hacían considerarlo.-"¿Podría estar ahí?"- pensó. Su mente luchaba por calmar la inquietud que no dejaba de crecer. Si existía la posibilidad, por pequeña que fuera, de encontrar al demonio del frío en ese lugar, no podía ignorarla.

Se mantuvo quieto hasta que los ogros se alejaron, sus voces perdiéndose en la distancia. Sólo entonces salió de su escondite, con prisa y con la mirada fija en el horizonte. Dio un salto desde el risco y retomó su vuelo, más decidido que nunca.

El androide no perdió el tiempo. Se dirigió al sector donde solía estar el ejército, un lugar que había descartado al principio por considerarlo improbable. Pero ahora, mientras volaba a toda velocidad, no podía evitar sentirse algo tonto por no haber pensado antes en ese lugar. Freezer lo detestaba. Ese sería el último lugar donde el demonio del frío desearía estar.

Aumentó su velocidad, impulsado tanto por su determinación como por la frustración acumulada durante los últimos meses. Cuando llegó a las cercanías de la cueva, se apresuró a entrar. Aunque la entrada estrecha dificultaba su paso debido a su tamaño, avanzó con rapidez. Sintió una mezcla de alivio y ansiedad cuando vio que el portal de luz seguía allí, vibrando como un faro entre las sombras de la cueva. Sin dudarlo, lo atravesó.

El torbellino lo envolvió, llevándolo a través de un flujo interminable de energía hasta que emergió en el campo de flores, tan brillante y surrealista como lo recordaba. El androide aterrizó pesadamente, con los sentidos alerta y una mirada frenética, buscando a su alrededor. Pero entonces se detuvo en seco.

Ahí estaba.

A lo lejos, bajo la sombra de uno de los pocos árboles que adornaban ese extraño lugar, se encontraba Freezer.

Por un instante, Cell quedó inmóvil, sus emociones chocando como una tormenta en su interior. Un suspiro escapó de sus labios, y con él, toda la angustia, la frustración y la tensión que había cargado durante meses. Sintió un alivio que lo sorprendió tanto como lo irritó.

Una leve sonrisa asomó en su rostro, aunque se desvaneció rápidamente. Sus ojos se entrecerraron, y bajó la mirada, cruzando los brazos con molestia.

Podía sentir cuán vulnerable lo hacía esa conexión, cuán fácilmente el demonio del frío podía herirlo. Pero no quería enfrentar esas emociones. No ahora.

Se dio media vuelta, decidido a marcharse.-Ya lo encontré. Está bien. Eso es lo único que quería saber.-murmuró, casi convenciéndose a sí mismo.

Pero apenas había dado unos pasos cuando se detuvo. Su mandíbula se tensó, y dejó escapar un suspiro cargado de frustración. Miró por encima del hombro hacia Freezer, quien permanecía inmóvil, aparentemente ajeno a su presencia.

-"¿De verdad voy a dejarlo así?"-ese pensamiento lo carcomía. Por un lado, deseaba alejarse y cerrar ese capítulo de una vez. Por otro, sabía que algo en su interior no lo dejaría en paz si lo hacía. Vaciló un instante más, sus emociones dividiéndolo entre el orgullo y algo más profundo, algo que apenas podía aceptar, pero que no podía ignorar.

Por otra parte, Freezer intentaba mantenerse cuerdo, ignorando a los ángeles y hadas que tocaban música alrededor del árbol. Su paciencia, ya de por sí limitada, se veía puesta a prueba en ese lugar que encontraba insoportable. Como ya era costumbre, sus pensamientos divagaban sin que pudiera controlarlos. Esta vez, recordaba enfrentamientos pasados, las batallas con los peleadores del Otro Mundo, y luego, inevitablemente, Namek. La imagen de Goku surgió de manera inesperada, llenándolo de irritación.

De pronto, abrió los ojos sobresaltado. Un ki poderoso se aproximaba. Por un instante, sintió al saiyajin, quizá influido por sus recuerdos recientes. Al mismo tiempo los ángeles y hadas, percibiendo peligro, detuvieron su música y retrocedieron, inquietos.

Entonces, Cell apareció, volando a toda velocidad.- ¡Freezer! - exclamó, su voz firme y directa, deteniéndose en seco frente a él.

El impacto de su llegada hizo que el capullo en el que estaba Freezer se balanceara violentamente. Los ángeles y hadas huyeron despavoridos, intimidados por la amenazante figura del androide.

Pese al movimiento del capullo, el demonio del frío fijó su mirada en Cell, su expresión era una mezcla de sorpresa y escepticismo. El androide al notar esto, dudó unos segundos antes de hablar.

Aunque confundido por su presencia, experimentó una leve sensación de alivio. La presencia de Cell, aunque inesperada, significaba que al menos tendría un respiro de los molestos habitantes de ese lugar.-¿Qué haces aquí?-preguntó con su característica altivez, aunque no podía ocultar del todo la curiosidad en su tono.

Cell observó con detenimiento el rostro del demonio del frío, había vuelto a recuperar su aspecto mecánico. Tenía el mismo aspecto que solía tener cuando lo conoció. Sin embargo, pese a ese insólito cambio, su vista se detuvo en el extraño capullo en el que estaba atrapado.-Tu padre envió a todo el ejército a buscarte.-comentó con calma, aunque su mirada permanecía fija en la peculiar prisión.- Y aquí estás… Como suponía.-Hizo una pequeña pausa sin quitar la vista del capullo. Tal vez quería evitar una conversación más profunda, pero ese llamativo método de castigo le provocaba curiosidad.- Qué ironía, ¿no? ¿El gran Freezer atrapado en un capullo? - agregó con una pizca de diversión.

Freezer arqueó una ceja, visiblemente molesto.-Si viniste a burlarte, hazlo rápido. Estoy algo… incómodo.- respondió, con ese tono entre desdén y dignidad que lo caracterizaba.

Cell sonrió de lado, aunque en sus ojos había un destello de alivio que no podía ocultar.-¿Y no puedes salir? - preguntó aun manteniendo una sonrisa divertida.

Freezer desvió la mirada, incómodo. El capullo era más resistente de lo que parecía, y estar atrapado en él era humillante. Al no obtener respuesta, Cell soltó una ligera risa.

-¡No es tan fácil!-se quejó Freezer, explotando en frustración.- Incluso si escapara, volverían a encerrarme. Es mi sanción, según ellos.

Cell se encogió de hombros, echando un vistazo a su alrededor.- Es un lugar encantador. No me sorprende que te castiguen aquí. Un lugar que odias…-comentó con intención de molestarlo, pero no pudo evitar notar lo decaído que se veía Freezer realmente. Siempre solía verse irritable, pero ahora aparentaba algo más que un simple cansancio físico.

Por lo que el androide, carraspeo y su tono cambió ligeramente, volviéndose más neutral.- Podría intentar sacarte de ese capullo…

Freezer lo miró brevemente y suspiró.- Odiaría depender de alguien más para salir de esta situación… - admitió, aunque su orgullo le impedía mirarlo directamente.

Cell desvió la mirada y bufo, cruzando los brazos con un gesto defensivo.- No vine a rescatarte.- dijo con firmeza, como si se lo repitiera a sí mismo.-Sólo quería asegurarme de que no te hubieras hecho pedazos en esta ridícula prisión.

Freezer esbozó una sonrisa burlona.-¿Preocupado por mí?-resopló con gracias.- Eso sí que es curioso. No sabía que los androides desarrollaban emociones tan… humanas.

El comentario tocó una fibra sensible en Cell, quien frunció el ceño pero no respondió de inmediato. Un breve silencio se instaló entre ellos antes de que hablara nuevamente.

-Lamento que tu plan no funcionara…-murmuró, cambiando de tema con evidente incomodidad.

El recuerdo de su fracaso seguía pesando sobre él. El demonio del frío suspiró levemente. Aunque su plan no resultó como esperaba, casi todos sus pensamientos de esa misión se enfocaban en el momento en que estuvo frente a los kaios. Se veían muy firmes ante la idea de que nadie podía escapar de ese mundo. Incluso sabiendo que podrían morir, no revelaron nada. Solo estaban resignados a decir lo que sabían.

Sacudió la cabeza, dejando esas ideas a un lado. Aún no estaba seguro de que pensar de eso. Por otro lado, comprendía a qué se refería el androide. A pesar de no haber presenciado toda su pelea contra Paikuhan, pudo observar como Cell se enfrentó a él con gran fuerza. -Está bien. Realmente, no esperaba menos de ti.-comentó con sarcasmo, aunque su tono no era tan cortante como de costumbre.

Cell bajó la cabeza, recordando el poder que había logrado alcanzar y el propósito de defender al demonio del frío, que lo había llevado tan lejos.-Debí esforzarme más…- dijo en voz baja, sintiendo el peso de emociones que aún no lograba comprender del todo.

Freezer bufó, molesto al ver la actitud decaída del androide.-Has mejorado, ¿no es eso lo que querías? Al menos sé que no eres un inútil.-añadió, casi sin darse cuenta de que sus palabras tenían un dejo de reconocimiento.

Cell levantó la vista, ligeramente avergonzado. Aunque no estaba seguro de cómo tomarlo ¿Era un insulto o halago? De todas formas, ese comentario lo hizo sentir un poco mejor.-Gracias… creo.-respondió, mientras un leve sonrojo se asomaba en su rostro.

Freezer lo observó con una sonrisa sagaz, claramente divertido por la reacción del androide.-Es fascinante, ¿sabes? - comentó con malicia.- Ese extraño brillo en tus ojos cuando hablas de tus fallos. Como si realmente te importara lo que yo piense.

Cell vaciló un momento, pero finalmente dejó escapar una leve sonrisa sincera.-Tal vez me importa…- susurró en voz baja.

Ambos se quedaron en silencio por un instante. Freezer, aunque lo disimulaba, sentía la intensidad de la mirada del androide, una intensidad familiar para él, pero que no sabía cómo interpretar.

Cell, sin quitar esa sonrisa, se acercó lentamente, su mirada fija en Freezer, estudiándolo con cuidado. A pesar de las burlas y las palabras punzantes, sintió algo más detrás de su actitud.

Su sonrisa sincera cambió al recordar cómo el demonio del frío le pidió su ayuda con el peleador del Otro Mundo antes de la batalla.- Es curioso. A pesar de tus palabras, pareces necesitarme más de lo que estás dispuesto a admitir.- dijo Cell, con una sonrisa que intentaba parecer desafiante, aunque no lograba ocultar del todo su vulnerabilidad.

Freezer arqueó una ceja con desdén ante sus palabras. Si bien no pudo evitar notar lo cerca que estaba el androide, y aunque odiaba esa familiaridad que se atrevía a tener con él, no se permitió retroceder ni mostrar incomodidad. En su lugar, endureció su expresión y respondió con frialdad.- O quizás seas tú quien no puede mantenerse lejos.- replicó con una voz tan afilada como una daga.- ¿Qué es, Cell? ¿Fascinación? ¿O algo más? ¿Es que tienes un interés especial en mí?

La reacción de Cell fue inmediata. Su confianza titubeó y la sonrisa desapareció de su rostro. Desvió la mirada con un gesto incómodo, retrocedió volviendo a mantener la distancia mientras su mano subía instintivamente para frotar la nuca con inquietud.

En ese instante, Freezer se percató de lo que tanto temía. Esa forma de actuar del androide era inconfundible.-"Oh, no..." - pensó, una mezcla de incredulidad y alarma cruzando su mente.- "¿Es posible que todavía...?"- El demonio del frío sintió una chispa de nerviosismo, algo poco común en él. Se sobresaltó ante la posibilidad de que los sentimientos que Cell había confesado tiempo atrás siguieran presentes, sobre todo después de la gran pelea que tuvieron hace años.

Su intención no era seducirlo ni coquetear con él. ¡Por supuesto que no! Todo lo contrario. Solo había intentado usar las tácticas y estrategias que siempre utilizaba para mantener a Cell en línea, y ahora parecía haber desatado algo completamente diferente.

-"Genial, Freezer, excelente jugada."-pensó con sarcasmo, reprimiendo un suspiro exasperado. Lo último que necesitaba ahora era un androide confundido emocionalmente merodeando a su alrededor… de nuevo.

Por mucho que quisiera reírse de la situación de Cell, no podía ignorar la realidad. A pesar de todo lo ocurrido entre ellos, no deseaba que el androide se alejara nuevamente del ejército. Era demasiado fuerte y útil; aún deseaba utilizarlo para sus propósitos. Y, si esos sentimientos mal dirigidos servían para mantenerlo cerca, quizás no era tan malo, ¿verdad? Se dijo a sí mismo, tratando de convencerse.

No estaba dispuesto a arriesgarse a perder a Cell de nuevo. Con ese pensamiento, Freezer decidió jugar sus cartas con cuidado, consciente de que cualquier movimiento en falso podría alterar el delicado equilibrio de poder entre ambos.

Cell, quien lo vio de reojo, pareció notar el cambio en la expresión de Freezer, pero decidió no mencionarlo. En lugar de eso, respiró hondo y recuperó algo de compostura.- Debería irme. No vine a interrumpir tu... "castigo" más de lo necesario.- dijo, tratando de sonar neutral.

Freezer inclinó la cabeza ligeramente, con una sonrisa burlona que intentaba ocultar su creciente incomodidad.- ¿De verdad? Me sorprende que no te quedes un poco más, considerando cuánto disfrutas de mi compañía.- lo dijo en broma y casi por instinto. De inmediato se regañó mentalmente por decir algo que el androide podría malinterpretar.

Cell le lanzó una mirada breve pero significativa. Algo en sus ojos indicaba que quería decir más, pero se contuvo. Aunque un leve nerviosismo aún recorría su cuerpo, finalmente, con una ligera inclinación de cabeza, habló.-Será en otra ocasión, Freezer. Intenta no perder la cabeza aquí dentro.

Se detuvo por un instante, recordando la supuesta principal razón por la que se encontraba allí.-Ah, y le diré a tu padre dónde estás… - mencionó antes de dar media vuelta.

Sin embargo, el androide seguía quieto sin moverse y miró por encima del hombro hacia el demonio del frío. Su expresión seguía siendo algo insegura, pero esta vez logró forzar una sonrisa ligera, casi provocativa.

-Por cierto, Freezer...- dijo con un tono que oscilaba entre la casualidad y la intención.- Es curioso cómo siempre terminas queriendo mi compañía, incluso cuando no lo admites.-manifestó con un toque de gracia.- Quizás, en el fondo, tampoco quieres que me aleje.

Y sin esperar respuesta, se marchó hacia el torbellino, dejando a Freezer sumido en un silencio incrédulo.

No alcanzó a responder, incluso si aún estuviera ahí, no sabría qué decir. Sólo se limitó a observar cómo el androide se alejaba, su mirada de sorpresa se entrecerró con el ceño fruncido y dejó escapar un largo suspiro.-"¿Qué juego estás jugando, Cell..?"-pensó, mientras intentaba convencerse de que aún tenía el control de la situación.

Freezer se quedó observándolo mientras se alejaba, y un pensamiento lo asaltó de repente.

Era cierto lo que tanto su padre como Cooler le habían señalado alguna vez: Cell les recordaba a él mismo, pero en una versión más joven. Un destello fugaz de su infancia en el ejército cruzó por su mente. Solía ser tan inocente, tan ingenuo... igual que Cell.

El demonio del frío gruñó con fastidio, reprimiendo un escalofrío.-"Detestaba esa parte de mí. Qué bueno que la destruí."

Pero incluso ahora, algo lo inquietaba. Recordó las palabras de su padre, insistiendo en que debía mantenerse emocionalmente distante de todos en el ejército. Y lo había hecho. Aprendió a fingir, a ocultar cualquier lazo emocional como una destreza que, con el tiempo, se volvió natural. Ahora, simplemente no se conectaba con nadie.

Cell, sin embargo, parecía ser la excepción a esa regla. Tal vez porque compartían células, o tal vez porque Cell había alcanzado algo que Freezer nunca logró: un aislamiento emocional completo. Eso era admirable... o lo sería, si no fuera por ese molesto toque saiyajin y su obsesión por pelear.

A pesar de todo, Freezer no pudo evitar notar cómo el androide había cambiado. Contra todo pronóstico, había aprendido a socializar, al menos un poco, y eso lo hacía más parecido a él, antes de cerrar su corazón al mundo.

En un inicio, le pareció un ser interesante. Y aun así, después de tanto tiempo, su curiosidad hacia Cell seguía intacta. Cualquiera hubiera pensado que perdería interés, pero no. Odiaba que fueran tan similares, pero lo entendía. Ese reflejo de sí mismo lo atraía y lo repelía al mismo tiempo.

Dejó escapar una risa resignada. Siempre que pensaba que el androide no podría sorprenderlo, hacía algo que lo asombraba. Esta vez, fueron las palabras que dijo antes de irse. A pesar de los sentimientos que claramente lo invadían, Cell había tenido el valor de mantener la compostura.

El demonio del frío había enterrado tan profundamente su capacidad de empatizar o congeniar con alguien que ahora le resultaba desagradable cada vez que afloraba. Pero ahí estaba, admitiendo para sus adentros que, después de tantos años, le agradaba Cell. -"¿Agradar?"-La palabra resonó extraña en su mente. Le resultaba casi insoportable, pero, al mismo tiempo, no lo consideraba tan terrible como lo hubiera hecho años atrás. Era una sensación pequeña, diminuta, pero real. Suspiró con algo de aceptación.-"Me agrada... un poco."-se permitió pensar.

Sabía que ese sentimiento no era mutuo. Era consciente de lo que el androide sentía, mientras que él solo lo apreciaba. Y estaba bien con ello. Podía manejarlo.

Mientras esta idea rondaba en su mente, una leve sonrisa cruzó sus labios sin que se diera cuenta.

Entonces, los ángeles y las hadas llegaron con su alboroto habitual, tocando y cantando con la energía que tanto detestaba. Freezer sintió cómo la frustración lo inundaba al instante.-¡YA BASTA DE ESA MALDITA CANCIÓN!-gritó, agitándose en el capullo mientras intentaba callar el desastre musical que se desataba a su alrededor.

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Cell entró al salón de la cueva con pasos firmes, aunque su expresión demostraba un cansancio profundo. No solo era físico, sino una carga emocional que se había acumulado durante meses de incertidumbre. El ambiente en el salón era tenso. King Cold, revisaba su rastreador revisando comunicados con movimientos rápidos y repetitivos, claramente intentando mantener una compostura que no le salía natural.

-Lo encontré.- anunció Cell sin rodeos.

King Cold alzó la vista al instante. La tensión en su rostro se relajó apenas, aunque su mirada seguía cargada de preocupación.-¿Está bien? - preguntó, su tono mezclando alivio y curiosidad en partes iguales.-¿Dónde está?

El androide cruzó los brazos, midiendo sus palabras.-Podría estar mejor…Aunque no puede escapar.-admitió, recordando el ligero cambio que había notado en Freezer. Intentaba convencerse de que el estrés que percibió en él era algo pasajero. Una parte de él no podía ignorar la intranquilidad que eso le había provocado.- Se encuentra en ese lugar misterioso, al que se llega a través de la cueva con la anomalía.

En ese momento, Cooler apareció por la entrada con rapidez. Había visto pasar a Cell por la zona y supuso que traía noticias importantes por la prisa con la que iba. Se detuvo a unos metros de la entrada, alcanzando a escuchar la confirmación del androide. Una risa seca escapó de sus labios, pero no añadió nada, solo dio unos pasos hacia el centro de la habitación.

King Cold, por su parte, dejó escapar un largo suspiro, permitiendo por primera vez en mucho tiempo una leve sonrisa.-Me alegra escucharlo. Por mucho que ese niño me saque de quicio, no puedo evitar preocuparme por él.

El androide sintió la mirada de Cooler, quien fruncía el ceño de una manera extraña y en silencio.

El hermano de Freezer finalmente habló, con un tono bajo y cortante.-¿Y tú?

-¿Qué hay conmigo?- respondió Cell mientras lo miraba con una ligera confusión.

Cooler se encogió de hombros con una indiferencia que no parecía del todo sincera.-Pareces… distraído.

Mientras observaba al androide, recordó la última vez que lo había visto. Fue durante el caótico enfrentamiento con Paikuhan. Ambos habían estado al límite, apenas capaces de mantenerse en pie tras recibir el ataque devastador del peleador del Otro Mundo. Aunque parecían derrotados, habían encontrado la fuerza para levantarse y seguir luchando. Sin embargo, la situación se volvió insostenible cuando más luchadores se unieron al ataque. Cooler, consciente de lo que estaba en juego, había insistido en que Cell siguiera a Paikuhan, sabiendo que el guerrero iba tras Freezer. Recordaba claramente la mirada de frustración en el rostro del androide cuando Paikuhan logró escapar y se dirigió hacia el palacio.

El demonio del frío había cargado con una sensación de inquietud desde ese momento. No solo por la tensión de la batalla, sino también por algo más profundo, algo que prefería no analizar demasiado.

Ahora, mirando al androide frente a él, podía notar ese mismo agotamiento en su postura, un eco de lo que había visto aquel día. Pero esta vez, la carga no era sólo física. Había algo más, algo que Cell no estaba dispuesto a compartir, y esa barrera invisible lo hacía sentir aún más inquieto.

Por otra parte, las palabras de Cooler resonaron en el androide. No podía negarlo. La conversación con Freezer, aunque breve, lo había dejado emocionalmente agotado. Había pasado meses encerrado, atrapado en un ciclo de angustia y frustración, sin saber dónde se encontraba Freezer. Ahora que lo sabía, el alivio que debía sentir luchaba contra una sensación de vacío que lo descolocaba.

King Cold rompió el silencio con una suave risa.-Lo veo normal.-comentó, mirando a Cooler con un aire de superioridad.- Después de todo, tu encuentro con Freezer debió ser… interesante.

Cell parpadeó, un poco desconcertado por la elección de palabras, pero de inmediato frunció el ceño y desvió su mirada.-No sé de qué hablas.

Aunque intentó evitar el tema, el peso de la mirada de Cooler era ineludible. Era como si estuviera midiendo cada palabra, cada gesto, buscando algo más allá de lo que decía.

King Cold dejó escapar otra risa, pero esta vez sus ojos se fijaron directamente en el androide, con un interés renovado.-Oh, vamos, muchacho, no finjas que no te afectó. Es natural, considerando lo magnético que puede ser Freezer.- el comentario tenía un toque burlón, pero también llevaba un trasfondo sincero que lo hizo aún más irritante.

Cell apretó la mandíbula, sintiendo cómo el calor subía a su rostro. No respondió, limitándose a mirar a King Cold con expresión de pocos amigos antes de girarse y abandonar la cueva sin decir una palabra más.

Cooler, por su parte, le dio una mirada molesta a su padre antes de ir tras el androide. Para su suerte, aún se encontraba de pie cerca de la entrada de la cueva. Se detuvo a su lado y lo observo de reojo con incertidumbre.-Lamento lo que dijo mi padre.-comentó, un tanto incómodo por la situación que el susodicho había ocasionado.- Él es tan… -suspiró sin saber cómo completar la oración. Lo cierto, es que en ocasiones como esas no podía defenderlo.- A veces no piensa antes de hablar.-concluyó, algo avergonzado.

Cell bajó levemente la vista, todavía con frustración.-Da igual…-respondió ásperamente.

A sus ojos, el androide seguía viéndose distraído, incluso cansado.-Como sea… -comenzó a decir para romper el silencio que se había generado entre ambos.- Me alegra que Freezer esté bien, pero no sé si se puede decir lo mismo de ti.

El androide se tensó levemente, y después de unos segundos, se volteó hacia el demonio del frío.-Estoy bien.-dijo con tal seguridad que nadie dudaría de su estado de ánimo.

Sin embargo, Cooler lo observó detalladamente por un instante, aunque no estaba de acuerdo con sus palabras no quiso contradecirlo. Por lo que, después de unos segundos de mantener su mirada fija en el androide, volvió su vista al frente sin más.-Si necesitas distraerte, siempre estoy disponible para entrenar.

Cell aún lo miraba directamente, con una expresión neutral.-Lo agradezco, pero prefiero entrenar solo por ahora.

El demonio del frío levantó una ceja, como si no estuviera sorprendido, pero insistió.-¿Estás seguro?

El androide también volvió su vista hacia el paisaje y tomó una respiración moderada, esperando no llamar la atención.-Estoy seguro.-respondió, con un tono firme pero tranquilo. Luego añadió, casi como una excusa.-Necesito enfocarme.-mencionó, desviando un poco la mirada.

Cooler lo observó de reojo por un momento más antes de asentir con una sonrisa contenida. Al menos el androide reconoció que algo le ocurría. Solo esperaba que encuentre lo que necesite para mejorar, no importaba si eso lo incluía.- Está bien, no insistiré. Pero si cambias de opinión, ya sabes dónde encontrarme.

Cell solo asintió, sin quitar la vista del paisaje.

Dicho esto, el demonio del frío se giró y se marchó hacia el interior de la cueva, dejándolo solo.

El androide permaneció inmóvil por unos segundos antes de emprender el vuelo hacia un lugar más tranquilo.

Voló por unos minutos hasta que divisó un risco alto, donde el viento soplaba fuerte y el paisaje se extendía hasta el horizonte. Descendió con algo de torpeza y pesadez reflejando su estado físico. Se sentó con las piernas cruzadas, cerró los ojos mientras dejaba que el sonido del viento llenará el silencio.

Por un momento, trató de vaciar su mente, pero los recuerdos del encuentro con Freezer seguían regresando. Sus palabras, su mirada, incluso la forma en que había intentado justificarse sin perder su orgullo.

Por más que intentaba calmar su mente, las palabras de Freezer, incluso las de Cooler y King Cold seguían rondando.

Estaba agotado. Todo lo que había pasado en los últimos meses lo había desgastado de una forma que no esperaba. Pero más allá del cansancio, una verdad incómoda flotaba en su mente. No podía seguir ignorando que sentía algo por Freezer. Siempre había algo en Freezer que lograba tocar una parte de él, algo que lo había estado incomodando por mucho tiempo.-Es molesto…-murmuró para sí mismo.

No importaba cuánto intentara mantener su distancia, Freezer siempre encontraba una forma de meterse en su cabeza. Durante mucho tiempo, había tratado de contener esos pensamientos, de apartarlos como si fueran un error de su programación, algo que podía superar con fuerza de voluntad. Pero ahora, algo dentro de él comenzó a ceder.

No era solo atracción, como había considerado hace años. Había una conexión más profunda que no lograba entender del todo, pero sabía que estaba ahí, latiendo con fuerza, exigiendo ser reconocida. Había pasado meses luchando contra esa vulnerabilidad, tratando de convencerse de que era una debilidad, la cual podría erradicar. Sin embargo, al admitirlo, al permitirse sentir, esa resistencia dentro de él comenzó a desmoronarse.

Ya no tenía caso fingir.

Abrió los ojos lenta y agotadamente, dejando que su mirada se perdiera en el horizonte. Las nubes amarillas inundaban el cielo, y el viento soplaba con una intensidad que parecía querer arrancar las dudas que aún se aferraban a su mente.-No está tan mal...-murmuró, su voz baja y frágil, cargada de una emoción desconocida.

El viento respondió con un susurro más fuerte, acariciando su rostro mientras el androide dejaba escapar un suspiro largo y profundo. Por primera vez en mucho tiempo, el torbellino de pensamientos en su mente comenzó a calmarse. Esa intrusión, esa conexión que Freezer siempre encontraba una forma de imponerle, ya no se sentía como el peso incómodo al que estaba tan acostumbrado. Ahora era diferente.

A medida que esa verdad se asentaba en su interior, una sensación de alivio lo invadió de igual manera. Como si al aceptar lo que sentía, hubiera soltado un peso invisible que había estado cargando durante años. El agotamiento emocional que lo había desgastado finalmente encontró un respiro.

Dejó que el viento y la serenidad del momento lo envolvieran por completo. Sus párpados comenzaron a cerrarse, y por más que intentaba resistirse, el cansancio lo arrastró lentamente hacia un sueño profundo e involuntario.

Era casi inaudito que Cell sucumbiera al sueño de esa manera, pero en ese risco, con el horizonte infinito y el viento como única compañía, se permitió algo que no había tenido en mucho tiempo: paz.

Por primera vez en meses, no había tensión en su cuerpo ni caos en su mente. Solo calma, solo ese extraño pero reconfortante pensamiento de reconocimiento hacia el demonio del frío.

Mientras su respiración se volvía más tranquila, el androide se quedó dormido, dejando que la aceptación de sus emociones lo llevara a un descanso que no sabía cuánto necesitaba.

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Ok, 35 capítulo y por fin Cell lo acepto :3 ¿Qué les digo? Dije que era un slowburn jeje Y bueno, Freezer al menos admitió que le agrada Cell (peor es nada) y es más de lo que podría decir cualquiera xd

Creo que de alguna forma siempre hago sufrir a Cell, perdon xd Pero creo que todo esto es necesario o al menos así me imagino como seria para Cell que se de cuenta de que siente algo por Freezer…(o sea, muy slowburn xd)

Gracias a todos por su apoyo, y también es mi deber informarles, que ya estamos cerca de la recta final. Este fic tendrá 40 capítulos. Así que están advertidos jeje

Aunque también recuerden que habrá segunda parte. Todavía no sabemos cuántos capítulos tendrá, pero son muchos jeje (no es broma, es un grito de ayuda D:) Así que la historia va a continuar ;) Solo que esta primera parte está enfocada en el infierno.

Eso es todo por ahora, espero que les haya gustado el capítulo :3 Dejen sus comentarios para saber que les está pareciendo la historia. El proximo capitulo estara arriba por ahí del 29 de marzo. Eso es todooooo. ¡Los quiero a todos! ¡Nos leemos!