Kayla Lynnet: ¡Hola linda! X2 Inuyasha imaginándose que sango se puso celosa y abandonó a Miroku jajaja. Pero Miroku es todo un hermano y un padre con Kag regalándole de todo lo que ella necesite; y esa vendedera en modo "Gracias kami por esta jugosa comisión de este mes" jajaja Y ¿cómo que la autora quiera dar sorpresas? Jajajaj no, yo jamás haría esas cosas jajaja.
El juego que ni se cómo se escribe de memoria jaja me encanta y más imaginarme a InuKag en eso wow, lo amo, me encanta.
La vida de mi pequeña Kag está cambiando y para bien, eso me hace feliz por ella
¡Saludos linda!
Cbt1996: ¡Hola linda! En este momento es donde yo digo "odio ser pobre", quiero la suerte de Kag, que me traten como reina y me compren de todo, y que mis héroes sean tan bellos como Inuyasha y Miroku jajaja, pero soy pobre y me tengo que conformar que por lo menos, mi Kag tenga esa suerte que nosotras no tenemos mija jajajaja.
Sango, ahhh, mija, no sabes lo que va a pasar con Sango más adelante, ay Cindy no sabes jajaja.
Mi Kag corriendo y riendo como una niña de 5 años, es que es mucha ternura, y esa frase de Inuyasha "la protegeré con mi vida", ay me derrito cuando él se pone de ese modo tan protector con kag
¡Saludos linda!
Annie Pérez: ¡Hola linda! Sí, Kagome ya empezó a ser feliz y se lo merece jajaja, tú misma lo dijiste, Miroku es como su hermano e Inuyasha, mmmm quien sabe jaja ¡Saludos linda!
Karii Taisho: ¡Hola linda! No te preocupes linda, me alegra que te haya gustado el capítulo linda. Y sí, yo igual quiero matar a Mukotsu, pero esos días de tristeza de Kag ya quedaron en el pasado y ahora será pura felicidad.
Todo lo que Kag cocina aquí son recetas verdaderas bella, así que, si se te antoja, las puedes hacer con toda confianza linda jijiji.
Yo igual quiero unos chicos que me compren cosas jajaj y me llenen de lindos recuerdos, y me alegra que guste linda ¡Saludos!
Guest: ¡Hola linda! Me alegra que te haya gustado bella. ¡Saludos!
Marycel: ¡Hola linda! Muchas gracias por leer bella, me alegra mucho saber que te haya gustado. Ojalá este cap también te guste. ¡Muchas gracias! ¡Saludos linda!
CAPÍTULO 4
*Perspectiva de Inuyasha*
Ya había pasado una semana desde que Kagome vivía conmigo, y se me estaba haciendo costumbre verla todos los días en casa cuando llegaba del trabajo. Siempre me recibía con una sonrisa y un abrazo, además de tener un plato de comida caliente para que pudiera comer, muy a pesar de que, más de una vez, le había dicho que no era necesario, pero ella lo siguió haciendo.
No sé en qué momento pasó que mi fría casa se convirtió en un cálido hogar, un hogar que, conforme pasaban los días, me gustaba más.
-¿En qué piensas, amigo? -miré hacia la puerta y era Miroku.
-En nada, Miroku.
-Mientes, estás muy pensativo.
-En nada, de acuerdo.
-¿Seguro?
-Miroku ¿cómo se encuentra Sango con Kohaku? -dije cambiando el tema.
-Bien, en unos días más, ella estará otra vez aquí. Ah, Sango; ya quiero presentarle a Kagome.
-Sí, creo que se llevarán bien.
-Dalo por hecho, amigo -dijo muy sonriente.
-Bien, ya es tarde. Me voy a casa, Miroku.
-Sí, vamos.
-¿A dónde? -pregunté un tanto confundido.
-A tu casa -respondió despreocupado.
-¿A mi casa? ¿Y por qué no te vas a la tuya?
-Porque ahí no hay nadie. Me siento solito.
-Miroku, tú tienes tu casa. Ve allá. -expresé de mala gana.
-Pero estaré solo. En cambio, en tu casa está Kagome; podemos jugar a las cartas.
-Miroku, no seas mentiroso. Quieres ir porque deseas comer de lo que cocina Kagome, ¿cierto?
-Bueno, también eso -admitió con gran facilidad-, pero también es para ver a Kagome -Solté un suspiro de derrota.
-Miroku, se te hará tarde para irte después a tu casa.
-Entiendo. Ahora que tenemos a una hermanita pequeña como Kagome, yo ya no te hago falta, ¿verdad? -exclamó con melancolía; o más bien, era su chantaje habitual-. No te preocupes, iré a mi casa. Tal vez si tuviera a mis padres vivos...
-Está bien, Miroku, puedes venir -dije entre dientes-. Maldita sea, odio que hagas lo mismo siempre.
-Gracias, Inuyasha. Ya vamos que se nos hace tarde.
-Sí, sí, ya voy -maldije internamente mientras caminábamos hacia el ascensor.
*Perspectiva de Kagome*
Estaba terminando de pelar las papas para preparar una deliciosa sopa de pollito mechado. Tomé la olla, le eché un poco de aceite, y lo puse a calentar. Cuando ya estaba listo, le agregué ajo picado, verduras, morrón picado, sal, orégano molido, y la pechuga de pollo desmechada. Lo revolví hasta que se hizo un sofrito. Después le puse pimentón para que no se quemara y le agregué el agua de inmediato. Lo dejé ahí hasta que dio su primer hervor. Después, esperé 15 minutos más para el pollo, y por último, las papas picadas con fideos finos. Los dejé ahí unos 15 a 20 minutos más. Lo probé por si le faltaba sal, pero estaba en su punto. Cuando ya se cumplieron los minutos, apagué la estufa.
Para hacer un rico postre, en un bol puse agua caliente y le eché un sobre de gelatina, lo revolví y lo dejé ahí para que se enfriara un poco. En otro bol puse leche evaporada y con la batidora lo revolví hasta que quedó hecho espuma. Después, le añadí con mucho cuidado la gelatina en forma de hilo mientras seguía batiendo. Cuando ya había agregado toda la gelatina, seguí batiendo hasta que se integró la mezcla. Luego, la deposité en varias copas de postre y las llevé al refrigerador.
-¡Listo! -exclamé emocionada-. Ya tengo la cena y el postre. La ensalada la hice más temprano y también está en el refrigerador.
Estaba terminando de poner la mesa cuando escuché el auto de Inuyasha estacionándose afuera. Me asomé por la ventana y vi también el auto de Miroku. Salí corriendo a la puerta para recibirlos.
Cuando Inuyasha abrió, los saludé.
-Inuyasha, bienvenido -lo saludé con un abrazo y un beso en la mejilla.
-Gracias, Kag.
-¿Y para mí no hay abrazo? -escuché a Miroku haciendo un puchero, lo que me dio ternura.
-Claro que sí, Miroku.
Le di un abrazo y un beso en la mejilla, pero enseguida sentí cómo Inuyasha nos separaba para decirme algo.
-Kag, este flojo va a cenar con nosotros -dijo mientras cerraba la puerta.
-¡Genial! -exclamé emocionada-. Hice suficiente sopa para los tres y también hay postre.
-¡¿De verdad?! Me muero por probarlo. Vamos al comedor -Miroku me abrazó y caminamos hacia el comedor.
*Perspectiva de Inuyasha*
Me quedé atrás viendo cómo Kagome y Miroku desaparecían con dirección al comedor mientras me golpeaba la cabeza con la mano.
¿Por qué me molesta tanto que Kagome abrace a Miroku? Sé que él la ve como su hermana pequeña, pero ¿Cómo ve Kagome a Miroku? ¿Y por qué mierda pienso en esto? Me recriminé mentalmente mientras caminaba hacia el comedor.
-¡Miroku, no te olvides de lavarte las manos antes de cenar! -le grité.
Cenamos entre risas y chistes, platicamos de lo que habíamos hecho en el trabajo, para después probar el postre que preparó Kagome.
-Mmm, pequeña Kag, la cena y el postre te quedaron exquisitos. ¡Muchas gracias! -le dijo Miroku a Kagome.
-Me alegra que les guste -ella sonrió mientras yo me quedaba observándola un momento.
Terminamos el postre y después jugamos un poco a las cartas hasta que dieron las 10 de la noche.
-Ya es tarde, chicos. Es mejor que me vaya a casa -exclamó Miroku, agotado.
-Sí, es cierto, ya es tarde -respondí recogiendo las cartas de la mesa.
-Bien, ya me voy. Nos vemos mañana, pequeña.
-Nos vemos mañana, Mir. -respondió sonriente.
-¿Mir? -pregunté algo confundido.
-Sí -respondió Kagome-. Verás, Inuyasha, yo a ti te digo Inu, a mí ustedes me dicen Kag, así que a Miroku le diré Mir, ¿no es genial? -me dijo sonriendo con gran emoción.
-Oh, pero qué tierna eres Kag, ¿verdad, Inu? -respondió Miroku mientras abrazaba a Kagome y ella le correspondía. Una punzada de celos me invadió en ese instante.
-Miroku, ya se te hace tarde -fue lo que único que pude decir.
-Sí, ya me voy, hermano. Cuídense, nos vemos.
-Nos vemos, Mir.
-Adiós, Miroku.
Acompañé a Miroku a la puerta mientras Kagome se quedaba guardando el resto de las cartas.
-Bien, amigo, nos vemos mañana, ¿sí?
-Sí, está bien. Nos vemos.
Nos despedimos y cerré la puerta. Llegué a la sala y Kagome ya tenía todo ordenado.
-Listo, Inu, ya guardé todo y ahora me voy a dormir.
-Espera, Kag. -Quise tomarla de la mano, pero me contuve.
-Eh? ¿Qué pasa? -preguntó con curiosidad.
-Dame un segundo -Caminé hasta la mesa donde tenía mi maletín para sacar un pequeño regalo; me acerqué a Kagome y se lo entregué-. Toma, es para ti, ojalá que te guste.
-¿Qué es? -su curiosidad iba en aumento.
-Ábrelo.
La vi abrir el regalo muy emocionada, y eso me daba mucha ternura; simplemente me gustaba verla feliz.
Cuando por fin abrió el regalo, se quedó mirándolo, sin mostrar ninguna reacción.
-¿Un teléfono? -preguntó.
-Sí, es un Samsung Galaxy A55. Ojalá te guste, Kag.
*Perspectiva de Kagome*
¡No podía creerlo! Inuyasha me estaba regalando un teléfono. Pero por lo poco que sabía, ese teléfono era muy caro. No podía permitir que gastara tanto en mí. Lo mire a los ojos y le regresé el regalo.
-Gracias, Inu, pero no puedo aceptarlo. Esto te debió costar mucho dinero.
*Perspectiva de Inuyasha*
La miré algo confundido.
-Kagome, pero si lo compré para ti -le dije mientras pensaba: "¿Por qué a Miroku sí le acepta todos los regalos y a mí no?"
-Inu, yo...
-Pensé que éramos amigos, pero veo que no quieres nada de mí -solté, algo molesto y celoso.
Me quedó viendo sorprendida, y agachó la cabeza. Al verla triste, me maldije internamente por hacerla sentir mal.
-Kagome...
-Inu, no es eso -me interrumpió-. Es que ya tengo mucha vergüenza con todos los regalos que Mir me ha hecho. Y ahora… -soltó un suspiro profundo-… este teléfono es muy lindo, pero te debió costar un ojo de la cara. Ya es suficiente con que me dejes quedarme aquí, la comida y...
-Kagome -ahora yo la interrumpí-. ¿No quieres el teléfono por el precio o es un rechazo hacia mí?
-¿Eh? -exclamó mirándome. - No digas eso, Inu. Yo jamás te rechazaría, pero es que te tuvo que costar mucho dinero. Sólo es eso.
Me sentí aliviado al escuchar aquello. 'Así que era por el precio', pensé. Me acerqué a ella para levantar su rostro.
-No te preocupes por eso, Kag, solo es un regalo que quiero hacerte. -dije con más calma-. Por favor, no lo rechaces, ¿sí?
-Pero...
-Shh, solo acéptalo, linda, ¿sí?
La vi sonrojarse y no pude reprimir las ganas de pasar mis dedos por sus mejillas, lo que provocó que se pusieran aún más coloradas. Tenía tantas ganas de besar esas mejillas, pero tuve con controlarme para no asustarla.
-¿Lo vas a aceptar, Kag?
Se mordió el labio inocentemente, y una ola de calor invadió mi cuerpo, haciéndome soltar sus mejillas y separarme un poco de ella, mientras ella me miraba y sonreía.
-Está bien, Inu, acepto el regalo. Muchas gracias.
Y sin previo aviso, saltó a mis brazos para abrazarme y darme un beso en la mejilla mientras repetía varias veces:
-¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias!
Sonreí por verla tan feliz mientras la abrazaba por la cintura.
-No tienes nada que agradecer, linda. Me alegra que te haya gustado.
-Sí, está muy lindo. ¿Tú lo escogiste, Inu?
-Claro, pequeña, yo lo escogí. Aunque, admito que para la carcasa le tuve que pedir ayuda a la vendedora.
-También me gustó la carcasa, Inu. Muchas gracias.
-Tranquila, pequeña. En la agenda de contactos está mi número y el de Miroku.
-¿Puedo enviarle un WhatsApp?
-Claro, puedes hacer lo que quieras.
Sentí cómo se removió entre mis brazos y, en ese momento fue que me di cuenta de que la aún tenía abrazada.
-Inu...
-¿Eh? ¿Qué pasa? -pregunté mientras deshacía el abrazo.
La vi jugar con el teléfono en sus manos mientras bajaba la mirada, algo avergonzada.
-Inu, ¿me ayudas a hacer las cuentas? Es que no sé cómo hacerlas -susurró con timidez. Sin importar cuales fuera sus gestos, siempre se veía muy tierna.
-Claro, aún es temprano. Yo te enseño cómo hacer las cuentas.
-Muchas gracias, Inuyasha -agradeció con una amplia sonrisa.
Caminamos hacia el comedor y empezamos a hacer las cuentas en su teléfono.
*Perspectiva de Miroku*
Llegué a mi casa y entré sin prender las luces; estaba muy cansado y solo quería dormir. Caminé directamente a mi cuarto, pero justo detrás de mí se encendió una luz y escuché una voz muy familiar:
-¿Qué hora son estas de llegar a tu casa, Miroku? -Me di la vuelta y me encontré con mi bella esposa.
-¡Sanguito...! -exclamé y ella sonrió:
-¿Dónde estabas, Miroku? -Ignoré su pregunta y corrí hacia ella para abrazarla y besarla como si no hubiera un mañana.
-Sango, te extrañé mucho. ¿Por qué no me dijiste que llegabas hoy, mi amor?
-Quería darte una sorpresa, pero casi me quedo dormida esperándote -respondió con diversión.
-Perdóname, amor. Estaba en la casa de Inuyasha. Sabes que me siento solito cuando no estás conmigo. Te extrañé tanto.
-Y yo a ti, mi amor.
Nos volvimos a besar con ternura; había extrañado el dulce sabor de sus labios. Ese beso se fue haciendo más intenso, más apasionado.
-Miroku -dijo Sango entre gemidos.
-Sí, sí, dime.
-¿Cómo te fue en estos días, amor?
-Igual que siempre, cariño.
-Me alegro -dijo, mientras yo le desabrochaba la blusa.
-¡Miroku...!
-Sango, te extrañé mucho -la apegué más hacia mi cuerpo, pero ella se alejó de inmediato y sonrió.
-Yo igual te extrañé, cariño -expresó con picardía en su voz-. Y, ¿sabes? Me compré un lindo conjunto de lencería y lo tengo puesto sólo para ti. ¿Quieres verlo?
-Claro que sí, cariño -respondí con la voz ronca por lo que estaba por venir.
La vi caminar hacia las escaleras, y me llamó haciendo un gesto con su dedo índice. Amaba cuando ella quería jugar conmigo. No la hice esperar más y subí las escaleras detrás de ella como un perrito obediente. Entramos al cuarto, y ni siquiera me preocupé de cerrar la puerta; al fin y al cabo, solo éramos ella y yo. Me acerqué para abrazarla y besarla con pasión, como si mi vida dependiera de ello.
El beso además de apasionado se sentía desesperado; fueron muchos días alejados que sólo quería poseerla y tenerla solamente para mí. Le quité la blusa y mi ojos se llenaron de deseo al ver el sexy brasier de encaje color rosa con negro; me relamí los labios.
-¡Wow, amor! ¡Qué sexy! sabes que me vuelve loco verte con esos colores.
-Lo sé, por eso lo compré -respondió y se mordió el labio inferior.
-Y yo feliz de verlo amor
Nos volvimos a besar con más pasión. Sango comenzó a desabrochar con torpeza mi camisa, así que la ayudé en el proceso. Después, nos quitamos el resto de la ropa quedando ambos en ropa interior. La observe de pies a cabeza, admirando su maravilloso y exquisito cuerpo. La abracé y nos tiramos en la cama, comenzando un juego de seducción mediante caricias
-Me encantó el regalo, Sanguito, pero… -lentamente fui quitando ese bello conjunto de ropa interior-… me gusta más ver tu exquisito cuerpo desnudo -susurré lamiendo el lóbulo de su oreja, provocando un jadeo por parte de ella.
-Mmm, sabes que soy solo tuya, Miroku -dijo jadeante, y eso me excitó aún más.
La besé con intensidad, perdiéndome en el exquisito sabor de sus labios, mientras Sango acariciaba mi cuerpo; bajó su mano hasta meterla dentro de mi ropa interior y tomar mi endurecido miembro. Un ligero gruñido escapó de mis labios.
-Shhh San… Sango -pronuncié con dificultad.
-Mi… roku… te necesito ya -susurró en mi oído.
El deseo que se sentía en el cuarto se acrecentó con aquellas palabras. No pensaba hacerla esperar más, yo también la necesitaba, estaba desesperado por ser uno sólo con ella, después de tantos días separados. Tenía que hacerla mía, hacerla gritar y que deseara mucho más.
Me levanté de la cama sin despegar mi mirada de sus hermosos ojos marrones. Me quité de un tirón mi ropa interior para quedar desnudo frente a ella. Me subí sobre su cuerpo acomodándome entre sus piernas; Sango abrazó mi cintura con ellas y comencé un frotar mi miembro en su entrada, provocando que sintiéramos corrientes de placer.
-Miroku… hazlo ya… -suplicó en medio de gemidos. Sonreí al escucharla tan deseosa de mí.
-Yo igual te eché de menos, mi amor -susurré sobre sus labios.
Sin esperar más, me hundí en su interior de una sola estocada, ahogando nuestros gemidos de placer en un beso intenso que nos robó el aliento. Al principio mis movimientos eran lentos, y poco a poco fui subiendo la intensidad, hasta perderme en un vaivén rápido y profundo.
-¡Mi… Miroku… te amo tanto! -exclamó jadeante.
-Y yo a ti mi reina
No sentimos el pasar de los minutos y las horas, estábamos perdidos en nuestra entrega total, disfrutando de la calidez de nuestra piel, disfrutando del sonido provocado por el choque de nuestros cuerpos, que resonaba por toda la habitación. Mis embestidas se volvieron más rápidas, más salvajes.
Sentí el cuerpo de Sango tensarse, en una clara señal de que ya le faltaba poco para llegar al clímax. Aceleré mis embestidas para que ambos llegáramos al cielo.
-A… amor.. ya… estoy…
-Lo sé… Sanguito… lleguemos juntos…
Segundos después, ambos gritamos extasiados, experimentando un orgasmo descomunal.
-Mirokuuuuuuu
-Sangooooooo
Me derramé dentro de ella, mientras nuestros gemidos de satisfacción se mezclaban, formando una excitante melodía para mis oídos. Las corrientes eléctricas provocadas por nuestros orgasmo aun recorrían nuestros cuerpos
Me derramé dentro de ella, mientras nuestros gemidos de satisfacción se mezclaban, creando una melodía que resonaba en mis oídos, cargada de pura excitación. Las corrientes eléctricas provocadas por nuestros orgasmos aún recorrían nuestros cuerpos, manteniéndonos en ese estado de intensa conexión, como si el mundo entero hubiera desaparecido, dejando solo el latido compartido de nuestros corazones.
Nuestras miradas se encontraron y sonreímos satisfechos. Salí lentamente de ella, me recosté en la cama y la abracé fuertemente pegándola a mi cuerpo; besé su frente y le susurré:
-Extrañaba esto, Sanguito.
-Yo también, Miroku
Sango se aferró a mi, y disfruté de tenerla nuevamente en mis brazos. Cerramos los ojos, y solo escuchábamos nuestra respiración volviendo a la normalidad y los latidos de nuestros corazón unidos en una sincronización perfecta. Sin darnos cuenta, el sueño nos invadió por completo.
*Perspectiva de Sango*
Los rayos del sol iluminaron mi cara, aunque era un poco incómodo, así que abrí mis ojos lentamente, volviéndolos a cerrar al sentir la claridad. Me senté en la cama tratando de adaptarme a la luz que entraba por la ventana, estiré mis brazos y froté mis ojos.
El sonido del agua cayendo desde la regadera, me hizo voltear hacia el lado de Miroku, el cual estaba vacío.
'¡Así que se está bañando!' Me dije a mi misma, con la intención de entrar, pero sabía que si lo hacía, terminaríamos haciendo el amor en el baño y Miroku llegaría tarde al trabajo, así que descarté la idea.
Me levanté de la cama, dejando mi desnudez al descubierto, tomé la camisa de Miroku y me la puse. Luego me dirigí al clóset para buscar la ropa de ambos, cuando de repente, su celular comenzó a recibir algunas notificaciones.
La curiosidad me ganó y tomé su teléfono, pensando que tal vez sería algo importante de la empresa. Para mi sorpresa, se trataba de un número desconocido que le estaba enviando mensajes por WhatsApp. Fruncí el ceño y abrí los mensajes para saber de quién se trataba.
"¡Hola, Mir! Buen día. Este es mi número de teléfono; regístralo para que podamos hablar. También te envié una solicitud de amistad en Facebook para seguir conectados, ¡¿No es genial?! Saludos".
Todas mis alertas se activaron al leer el mensaje, necesitaba saber de quien se trataba, así que revisé la foto de perfil, pero sólo había una flor.
Salí de WhatsApp y de inmediato fui a Facebook para revisar la solicitud; era de una mujer. Apreté fuertemente el teléfono en mi mano al descubrir que en la foto de perfil se encontraban Inuyasha y Miroku abrazando a una chica en la playa.
-¡¿Pero qué mierda significa esto?! -exclamé sin quitar la mirada de esa foto. Después revisé el nombre de esa persona: Kagome Higurashi.
De pronto, la puerta del baño se abrió detrás de mí.
-Amor, el agua está exquisita ¿Te quieres bañar ahora? ¿O prefieres desayunar primero?
Preguntó mientras se secaba el cabello. La sangre me hervía por los celos, así que me di la vuelta para encararlo.
-¿QUIÉN MIERDA ES KAGOME HIGURASHI? ¿POR QUÉ TE MANDA MENSAJES A ESTA HORA DE LA MAÑANA? ¿Y QUÉ HACES TÚ EN UNA FOTO CON ELLA ABRAZÁNDOLA? ¡RESPÓNDEME MIROKU! -Grité mientras le mostraba el teléfono en mi mano
Él soltó una risita nerviosa intentando responder.
-¡Sango, todo tiene una explicación¡ Sólo siéntate y tranquilízate, te explicaré todo amor.
-¡Bien! -exclamé sentándome a orilla de la cama!-. Te escucho
Continuará...
Si llegaron hasta aquí, ¡Gracias!
Crédito de la ortografía a la bella autora Kayla Lynnet ¡Gracia linda!
P.D. Todo lo que Kag cocina, son recetas verdaderas. Por si a alguien se le antojó la sopa o el postre, puede prepararlo sin miedo. Quedan muy ricos.
Besos…
