El estado de su hombre misterioso era grave y no es que Tony tuviera a los mejores doctores en su edificio, o sea el dinero podía hacer muchas cosas, pero no jugaba tan sucio para comprar a estas personas cuando otros los necesitaban.
Lo llevó a la mejor clínica privada que el dinero podía pagar, gente que trataba políticos caros y mantenía todo el secretismo.
En cuanto pudieron, le dieron una foto de su rostro y aun inconsciente como estaba.
Tony le pidió a VIERNES que buscara los datos del hombre. Sorprendentemente, no encontró coincidencias con el rostro. Así que, el hombre no tenía registros.
Esto fue entendible luego de que le pasaran un diagnóstico rápido con imágenes.
En efecto, tenía algo en la pierna y la mano, un material no identificable.
Junto con eso le dieron una larga lista sobre las enfermedades.
Lo principal que captaron fue tumores en los pulmones. Por fortuna, el cirujano no era un médico estirado, así que pudo conversar con él libremente.
—Es un milagro que esté vivo. Me pregunto qué diablos ha estado respirando este hombre.
Tony se sentía responsable por él. No pudo quedarse, pero asignó un reemplazo.
Ahí entra Darcy Lewis.
