La primera conversación de calidad entre David y Emma. Tiene lugar algún tiempo después de 2.9. No un tema muy original pero mi interpretación :)


Hace veintiocho años, una infancia, una maldición, y un mundo, David imaginaba cómo sería la primera vez que estaría solo con su bebé. Al principio, imaginaba un recién nacido, acurrucado en su pecho unas horas después de su nacimiento, mientras Blanca dormía. Cuando comenzaron a hacer planes para la maldición y hablaron del árbol mágico, tuvo que cambiar esa imagen. Empezó a imaginar a una joven mujer, una mezcla de él y de Blanca, a quien pediría disculpas una y mil veces por haber faltado a toda su vida hasta ese momento.

El momento tardó más de lo que había imaginado, incluso la segunda vez. Con Blanca y Emma en el Bosque Encantado, y Emma tan incómoda con sus padres tras una infancia por la que – de los pocos detalles que conoce – David sabe que jamás podrá disculparse lo suficiente, ella evitaba quedarse a solas con ellos. La oportunidad no se presentó entonces hasta casi un mes después de comenzar a vivir juntos como familia.

Y David entró en pánico. Nunca en sus pensamientos había sentido tanto pánico. Pero tampoco en sus pensamientos su hija era tan distante. Estaba sentada con rigidez en un sillón en el extremo opuesto del sofá de donde él estaba, con la mirada fija en la televisión como si Law and Order contuviera el secreto de la vida eterna.

Como Emma había dicho que las series policiales deberían ser obligatorias para todos los miembros de las fuerzas de seguridad, Blanca sugirió que podían ver algunas cuando Henry estuviera dormido. Una propuesta muy inocente, aunque era un momento de calidad en familia. Todos los tres, sin presiones para nadie… Si su esposa, la traidora, no se hubiera dormido.

De hecho, probablemente había sido su intención desde el principio. Blanca, quien no trabaja en las fuerzas de seguridad, no tiene el menor interés en las series que no sean dramas de época, y que se había acomodado en el sofá con la cabeza sobre el regazo de David a fin de dormirse en los primeros veinte minutos del episodio.

Pero ella sabía que Emma y David ambos entrarían en pánico si los dejaba solos; por esto, su plan de evil genius. Y ahora, David se encontraba solo con su hija, intentando desesperadamente encontrar cualquier cosa para decirle a esta mujer a quien le debía tanto.

Blanca interrumpió sus pensamientos con un gemido en su sueño. David sonrió, pasando la mano por su cabello corto, relajándose al enfocar su atención en su esposa.

'No eres como él,' la voz de Emma le tomó totalmente por sorpresa.

'¿Como?' preguntó David, confundido.

'No eres como David Nolan,' precisó Emma, mirándolo de forma escrutadora y señalando con la cabeza a Mary Margaret. 'La miras como si fuera lo más preciado del mundo. Como si preferirías morir antes que hacerle daño. David Nolan no hacía otra cosa que dañarla.'

David sintió una punzada. El tono de Emma era acusador, y no podía refutarlo. Lamentaba todo lo quesu versión hechizada había hecho, sobre todo lo que concernía a la persona que nunca habría querido lastimar.

'No. Haría cualquier cosa para evitar que algo le ocurriera. Espero no ser como él.' Emma asintió con la cabeza y se volvió a concentrarse en la televisión. David entendió para ella la conversación había terminado y no quería forzarla a seguir hablando, pero él no estaba satisfecho.

'Lo siento, de verdad.' Emma siguió mirando la pantalla, pero David supo que lo estaba escuchando. 'Siento haberle hecho daño a ella, y haberte hecho daño a ti por extensión.' Emma se tensó, pero David vio que aún estaba escuchando, así que continuó. 'Nunca habría querido que mi primera impresión para ti fuera esa.'

Por fin, Emma lo miró. Su expresión era neutral, lo cual era mejor que la mirada acusadora de antes, y David sintió más alivio del que se esperaba por haber provocado ese cambio.

'Es lo mismo contigo,' añadió, impulsado por ese suceso. 'Preferiría morir antes permitir que algo te ocurriera.'

Emma lo observó largo rato. David sabía que esa no era la disculpa que le debía, y solo podía esperar que, algún día, su hija estuviera dispuesta a recibir la que realmente quería darle. No era como había imaginado.

Pero finalmente, Emma se abrazó a sí misma de una manera que le recordó a Blanca y le dedicó una sonrisa pequeña pero agradecida. Una sonrisa que reconoció como una de sus propias expresiones. Una mezcla de Blanca y de él, tal vez.

Emma se relajó en su sillón, y ambos continuaron viendo la televisión tranquilamente.

La primera vez en que David estuvo solo con su hija no fue como había imaginado. Pero pocas cosas en su vida lo son.