Yo sé, yo sé, ni vergüenza tengo para venir a dejar esto en Abril, cuando ya pasó navidad, año nuevo, día de reyes, Superbowl y hasta la llegada de la primavera, pero la verdad es que desde cuando tenía el 99% de esto y por el 1% que se atrasó y se atrasó no quiero dejarlo 9 meses allí sin publicar, entonces... Feliz Navidad en primavera ¡¿y que tiene?!

Les diría que no vuelve a pasar... pero no les quiero mentir n_n'

En fin, espero que con todo y el calorón que hace, lo disfruten, no es la gran cosa pero saben que es con mucho cariño al pokeshipping y a quienes aún buscan historias de estos dos.

The Christmas Waltz

A diferencia de las navidades anteriores celebradas en completa soledad dentro del gimnasio que lideraba desde los quince años, el "maratón navideño" organizado por Delia Ketchum resultaba hasta cierto punto… caótico. Y no era algo que la tomara completamente por sorpresa; sabía por otras ocasiones incluyendo su propio cumpleaños lo que era una verdadera fiesta en pueblo Paleta y aún así, muchos inviernos en solitario ya la habían acostumbrado a un ambiente más tranquilo, así que cambiar de eso a lo que estaba viviendo ese día, resultaba un poco… abrumador.

La decoración con miles de luces brillantes e intermitentes bien podrían competir con las de un gran centro comercial o hasta con un buen parque temático; tenían comida como para alimentar al pueblo entero por una semana y había tantas actividades programadas por parte de la anfitriona que, aún faltaban una hora para la medianoche y ya se sentía agotada.

Decoraron juntos el árbol navideño y todo el exterior de la casa, visitaron varias tiendas del pueblo durante la tarde, intercambiaron pequeños obsequios como preámbulo a todos los demás que ya estaban debajo del pino en la sala principal y Delia insistió en que también ayudara a decorar las galletas que cocinó con formas clásicas de la festividad. Aunque se resistió a eso último porque estaba consciente de sus escasas habilidades culinarias y hubiera preferido quedarse fuera de esa actividad no le quedó de otra más que ayudar también, claro que Delia sonrió ante su "buen trabajo" pero sabía que la señora castaña solo estaba siendo amable.

Habían sido tantas cosas en tan pocas hora que, después de tan ajetreado día, sólo pensaba que le vendría bien un breve descanso, algo de tranquilidad y quizás silencio, pero parecía que no tendría nada de eso en el futuro cercano.

- ¡Vamos Misty! Hasta Psyduck podría hacer un mejor muñeco de nieve que ese. – Brock comentó burlonamente ante el "progreso" de la obra de arte en la que ella llevaba trabajando por más de media hora y aunque la crítica no era precisamente positiva, no podía molestarse con su amigo, puesto que solo decía la verdad.

- Siento no ser la más creativa, – Contestó resoplando un poco fastidiada. – No todas podemos ser como las "gemelas coordinadoras maravilla" de allá. – Misty señaló con cierto encono al súper detallado, casi realista Piplup de nieve que habían creado May y Dawn. Brock también lo observó por un momento para después sonreírle a su amiga pelirroja.

- Tienes algo de razón y es muy probable que ellas ganen este concurso, pero de todas formas es muy divertido participar, ¿no lo crees… amigo? – A la tácita invitación que hacía Brock para que alguien más participara en la conversación, Misty no dudó en dirigir su mirada hacia Ash, quien también la observó con una ligera sonrisa, aunque denotaba cierta timidez, algo raro en el carácter normal del chico, pero que, en ese día había sido una constante en su trato hacia ella.

Cuando llegó a pueblo Paleta y fue precisamente el joven entrenador quien atendió la puerta, esperaba un efusivo saludo o hasta un cálido abrazo ya que cuatro años sin verse no habían pasado sin que le afectara y supuso que para él, ese tiempo apartados había sido difícil también, pero Ash no hizo nada más que sonreír ligeramente al momento que se hacía a un lado para dejar que ella pasara por el umbral.

- Feliz casi Navidad, Mist.

Dijo en un tono juguetón aunque apenas audible debido al bullicio que ya había en la residencia y Misty juró que alcanzó a distinguir un ligero sonrojo en sus bronceadas mejillas cuando dijo esa simple frase, pero esa fue toda la interacción que habían tenido desde su llegada. Después, solo la observaba desde lejos y cuando sus miradas se cruzaban, volvía a regalarle esa media sonrisa que le parecía hecha con cierta timidez, pero que también llevaba un distintivo toque de ternura.

Quiso preguntarle en más de una ocasión si algo ocurría. ¿Acaso estaba molesto con ella? No, no podría ser eso, pues en todas esas veces que sus miradas se cruzaban, no percibía en esos ojos marrones ni un atisbo de desprecio, pero entonces ¿por qué parecía tan… diferente con su trato hacia ella? ¿Es que en verdad había cambiado tanto en esos largos años sin verse? Después de todo, ambos ya tenían 24 años de edad y siempre cabía la posibilidad de que Ash hubiese simplemente madurado y al hacerlo adquiriera un carácter más sobrio…

No, definitivamente no podría ser esa la razón, no cuando era Ash Ketchum de quien estaban hablando; tenía que ser otra cosa y cada minuto que transcurría sin conocer la razón se inquietaba más, sin embargo, todos sus intentos por hablar con él se veían interrumpidos por una nueva y festiva actividad y que además de una docena de los amigos de Ash se hospedaran en una sola casa tampoco facilitaba las cosas, por ese motivo, ya pasaban de las once de la noche sin poder pronunciar más de un par de palabras al joven sin que rápidamente se sumaran otros – en especial otras – a la conversación.

Comenzaba a irritarse con esa situación, sobre todo se estaba impacientando con Ash. ¿Por qué tenía que ser ella quién iniciara el diálogo entre ambos? ¿Por qué no lo hacía él? ¿Acaso no le molestaba esa incomodidad entre ellos? Y es que, recordando cada minuto de ese día fácilmente reconocía esas miradas y esas sonrisas por parte del entrenador sin que ni una sola vez intentara iniciar una conversación con ella.

- Hey Mist, yo… – Parecía como si quisiera llevarle la contraria incluso en sus pensamientos con ese débil intento de, por primera vez en el día hablarle y aunque fuese demasiado orgullosa para admitirlo, eso le daba un poco de alegría, así que solo lo miró con esos ojos aguamarina llenos de esperanza aunque su expresión era neutra intentando darle la confianza para que siguiera hablando, cosa que él hizo con cierto nerviosismo. – La verdad es que... pienso que… – continuó torpemente luego de pasar saliva con dificultad. – tal vez si tú y yo… que si juntos… nosotros podríamos…

- ¡Rápido chicos! ¡Tienen que ver esto! – Dawn intervino y sin esperar una respuesta tomó a Ash por la manga de su chaqueta y comenzó a arrastrarlo hacia el punto en donde se encontraba lo que tan alegremente deseaba mostrarle haciendo que el entrenador solo suspirara mientras se dejaba guiar por la coordinadora alejándose de Misty junto con sus demás amigos.

¡Había vuelto a pasar! Una interrupción más, como todas las que ocurrieron en horas pasadas, alejando - literalmente - alguna posibilidad de hablar con Ash aunque fuera solo por unos minutos, pero esa última en particular logró irritarla demasiado, pues sentía que claramente había "algo" rondando la mente del entrenador y sin duda ella moría por saber de qué se trataba. Además, ella no era precisamente conocida por ser la persona más paciente de la región, y necesitaba saber de qué se trataba cuanto antes, pero exigirlo frente a todos sus… entrometidos amigos simplemente no parecía la mejor de las ideas.

No sintió ganas de seguirlos tampoco, así que solo se mantuvo quieta, observando al resto del grupo jugar con la nieve, riendo, charlando y en medio de toda esa algarabía estaba Ash, quien parecía querer integrarse a la diversión grupal aunque parecía un tanto ausente e incluso miró en su dirección un par de veces, pero terminaba por enfocar su atención en el resto de sus amigos.

Tal vez estaba imaginando que él realmente deseaba estar con ella y con nadie más, pero no podía evitarlo, así como tampoco podía evitar sentirse decepcionada de que eso no ocurriera y mientras continuara así, estaba segura de que no disfrutaría nada de la tan esperada festividad.

Suspiró al ser invadida por una cierta molestia con ella misma, no podía seguir toda la noche así, pues sólo entorpecería todos los planes de Delia con su mala actitud, por eso, decidió tomarse un momento para ella, para aclarar sus ideas, para calmar completamente sus nervios antes de regresar con los demás y poner su mejor cara para aguantar el resto de la velada.

Cómo si el mismísimo Arceus le estuviera indicando dónde podría encontrar la paz que tanto anhelaba, notó un cálido fulgor que la llamaba a acercarse hacia el interior de la residencia y simplemente siguió esa "divina señal".

Con sigilo, ingresó por la puerta de la cocina y siguió la tenue luz hasta llegar a la estancia principal.

No pudo evitar sonreír con cierto orgullo al admirar el trabajo que entre todos habían llevado a cabo para adornar el lugar. Tanta había sido la prisa de dejar todo arreglado antes de la interminable sesión de actividades, que no tuvo tiempo de apreciarlo antes, pero en ese momento a solas pudo hacerlo libremente.

Toda la casa estaba en penumbras, pero a diferencia de las demás habitaciones, la oscuridad se veía ligeramente perturbada por las tintineantes luces blancas del árbol de dos metros de altura que resplandecían en cada rama gracias al cristal de las esferas doradas y plateadas con las que estaba decorado junto con los bastoncillos navideños que ellos mismos pintaron con franjas rojas esa mañana y al pie del mismo, las decenas de cajas con estampados coloridos y moños de todos tamaños también se hacían notar, aún con tan poca luz. Se acercó un poco a la ventana que estaba ligeramente escarchada, lo mismo que todas las copas de los pinos que se alcanzaban a ver desde el interior de la casa, todo gracias a las recientes nevadas que se presentaron en el apacible pueblo, pero que en ese acogedor rincón de la sala parecía no tener ninguna importancia. No sentía frío, sólo había calidez y tranquilidad en ese acogedor sillón donde se acomodó para apreciar la nívea postal que la naturaleza le regalaba a través del cristal del ventanal…

Tomó una gran bocanada de aire que después soltó en un largo y agonizante suspiro. Reconoció que era un poco tonto setirse tan… abatida por la corta comunicación que mantuvo con Ash a lo largo del día cuando estaba tan cerca de él, no como en otros años en los que la distancia no le permitía ni siquiera obtener una felicitación de él sino hasta varios días después de navidad o incluso después del año nuevo.

Debía estar agradecida de poder compartir esas fechas con él, pero… ¿Era demasiado pedir un poco de tiempo a solas con Ash? Lamentablemente, estaba hablando del mismo chico que conocía a la mitad de la población del planeta y no era exageración que muchos de ellos estaban ese día en esa casa, por eso, debía aceptar que probablemente no sería ella lo más importante para el entrenador. Ni que fuera así de especial para él…

- Ah, aquí es donde te escondías. – Nuevamente su voz se hacía presente, contradiciendo sus propios pensamientos por segunda ocasión en la noche, pues al parecer si la estuvo buscando y había una posibilidad de que si fuera así de especial para Ash. Ese pensamiento aceleró su corazón y encendió sus mejillas aunque intentó disimularlo y respondió apaciblemente al joven frente a ella.

- Yo no estoy escondiéndome, solo necesitaba un respiro de tanto… alboroto.

- Ese no es un comportamiento muy festivo de tu parte, Mist. ¿Acaso estás planeando robar la navidad o algo por el estilo?

- Puede ser y ahora que sabes mis intenciones tal vez tengas que ser mi cómplice. – Sonrió ligeramente y el apuesto joven la imitó, aunque… estaba a punto de rechazar esa oferta.

- Lo siento, pero creo que con un aguafiestas en el grupo es más que suficiente. – Ambos bromeaban, sin embargo el comentario disgustó a Misty y lo dejó muy claro al fruncir el ceño para después levantarse de su asiento con cierta molestia.

- Mejor que no exista ninguno, me regreso ahora mismo con los demás. Creo que... ya puedo escuchar los desentonados coros de los chicos, supongo que eso significa que es la hora de los villancicos y…

- Espera Mist. – Para su sorpresa, al querer pasarlo de largo, el atractivo joven la sujetó de la muñeca con suavidad. – ¿Por qué la prisa? Creo que nuestros amigos pueden realizar esa actividad sin nuestras melodiosas voces.

- Habla por ti, Ketchum, yo canto bien. – No dudó en contestar un tanto molesta ante la pequeña ofensa, pero Ash solo sonrió más.

- De cualquier forma, preferiría quedarme a escucharlos desde aquí… contigo. Claro, si a ti no te molesta. – Misty no pasó por alto que aquello lo dijo con suma ternura, aún sujetando su mano ligeramente y la realidad era que estaba haciendo uso de todo su autocontrol para no gritar de alegría en ese momento, atinando a responder "amablemente" solo con un hilillo de voz.

- ¿Por qué habría de molestarme? – Ash rió ligeramente ante tan "agresiva" respuesta aunque a él le pareció más bien linda.

- Entonces tomaré eso como un sí. – Concluyó sujetando con mayor fuerza la muñeca de su amiga y posteriormente posar su otra mano suavemente sobre su cintura y empezar a balancear el cuerpo de la chica de derecha a izquierda con grácil lentitud.

- ¿Q-qué haces? – Preguntó genuinamente sorprendida por el actuar del muchacho, aunque no puso mucha resistencia a sus acciones y ya comenzaba a moverse ante ese lento e improvisado vals.

- Pensé que así disfrutaríamos más los villancicos, ¿no crees?

- Si te parece buena idea bailar al compás de los gritos desafinados de May, seguro.

Ambos rieron, aunque no por eso detuvieron el movimiento de sus cuerpos, que parecían mecerse en total sincronía, como si bailar fuese una actividad que realizaban juntos todo el tiempo, aunque la realidad era que nunca lo habían hecho, por lo menos no de esa forma tan cercana, tan armoniosa… tan íntima.

Parecía como si hubieran escapado del mundo real y ahora se encontraran en una apartada dimensión, donde solo existían ellos dos acompañados únicamente de aquellas pequeñas luces rodeándolos como miles de luciérnagas apenas alumbrando lo necesario para distinguirse mutuamente entre la oscuridad. El olor a canela fresca y chocolate caliente también los envolvía en esa nube de ensueño que no era perturbada por ningún sonido, si acaso su falta de charla era compensada por el suave compás de una sola guitarra en la lejanía, como si aquel delicado sonido estuviera hecho específicamente para acompañar cada uno de sus sincronizados movimientos.

- Mist, yo… – La grave voz del joven hizo que dejara de pensar en la atmósfera que los rodeaba y se enfocara un poco más en el rostros de Ash, que a pesar de la falta de luminosidad del lugar, podía notarlo ligeramente sonrojado. Por lo menos ahora sabía que no era la única nerviosa con esa situación. – H-hay algo que he querido decirte todo el día y creo que es mejor hacerlo ahora que no hay… interrupciones – Su titubeo era tan tangible como sus encendidas mejillas y sintiéndose ella de la misma manera, sonrió antes de querer aligerar un poco el ambiente.

- Creo que puedo adivinar perfectamente de qué se trata.

- ¿A-ah si? ¿Qué tan obvio soy?

- ¿Te refieres a que estás muy feliz de pasar otra vez una navidad conmigo? Si, es bastante evidente Ketchum, seguro en años pasados te aburrías mucho sin mí. – Ash también sonrió antes de afianzar su mano sobre la diminuta cintura de su amiga, pues solo así terminaría de recabar la fuerza suficiente que necesitaba para finalmente decir lo que llevaba todo el día – y días pasados – practicando.

- Eso es muy cierto, pero lo que realmente quería decirte, aparte de que te he extrañado muchísimo… es… que yo me he dado cuenta que.. yo… yo… lejos de ti no… que tal vez nosotros deberíamos… – Definitivamente expresarse verbalmente no era su fuerte y que ella lo mirara tan expectante y tan… linda con esos ojos que lo habían hechizado desde muchos años atrás, no ayudaba a que sus palabras terminaran de formarse en sonidos e ideas coherentes. Desvió la mirada de esos maravillosos ojos que solo aceleraban a su ingenuo corazón y se enfocó en la pequeña boca rosada de la chica.

Eso fue razón suficiente para que perdiera totalmente la cordura y tuviera la completa determinación de tomar lo que pensaba que ya le pertenecía y olvidarse de conversar cuando podría demostrarle a Misty lo que realmente sentía con un imprevisto beso… que no tardó ni dos segundos en ser completamente recíproco.

Y así, junto al árbol de Navidad como único testigo, ambos jovencitos demostraron con ese beso lo que realmente sentían por el otro, lo que habían guardado por años y que en ese cálido contacto de sus labios no necesitaba más explicaciones… pero Misty no iba a dejar pasar la oportunidad de molestar un poco a quien hasta entonces había sido su mejor amigo.

- Qué extraña forma de decirme que me quieres y no puedes vivir sin mí, ¿no Ash? – Dijo mostrando una ligera sonrisa, misma que no tardó en ser igualada por el joven moreno que, estaba verdaderamente feliz de poder demostrar una fracción de todo lo que esa maravillosa pelirroja le provocaba.

- Lo importante es que me entendiste. – Ante la respuesta, Misty hizo una ligera mueca que denotaba picardía.

- ¿Sabes? Creo que no me quedó tan claro.

- ¿En serio? – preguntó el joven ampliando aún más su sonrisa.

- Pero… quizás con un poco más de... información… tal vez lo entienda y… nunca se me olvide…

A cada palabra que expresó con suma lentitud, ambos jóvenes acercaban sus rostros una vez más, con la clara intención de repetir la agradable acción que apenas habían experimentado por primera vez un par de minutos atrás… pero no lograron concretarlo cuando llegó a sus oídos algo más que el sonido de aquella afinada guitarra que los había acompañado por varios minutos. Era algo más… familiar, algo así como murmullos y luego, el susurro dejaba de ser un misterio cuando se podía distinguir en él una voz familiar… o mejor dicho, diferentes voces bastante conocidas.

- ¿Ves? Te dije que si se atrevería, así que págame.

- ¡Demonios! ¡Estaba segura que Psyduck aprendería a nadar primero antes de que esto pasara!

- Pues ya viste que no, claramente yo los conozco mejor, así que deja de ser una mala perdedora y págame.

- ¡Pero May…!

- ¡Shhh! Cállense las dos, ¡lo están arruinando!

- ¡¿Ah qué?!

Aunque ellos se sentían completamente apartados del mundo entero, la realidad era que… seguían estando en la residencia Ketchum, esa misma que albergaba a decenas de entrenadores que estaban allí con la finalidad de pasar la tan ansiada fiesta en compañía de Ash, razón por la que su ausencia fue más que notoria, fue por eso que varios de sus amigos fueron en su búsqueda, encontrando no solamente al entrenador sino toda una escena sumamente interesante.

Por su parte, Misty apenas escuchó las voces intrusas, sintió que la atmósfera romántica se esfumó de golpe y no quedaba más que revelar a los espías; por eso buscó con rapidez el interruptor de la luz principal para revelar a todos aquellos que hubiesen disfrutado del "espectáculo" dado por ella y el joven entrenador y en un segundo, su fantasía invernal desapareció cuando se encendieron todas las luces de la casa para tener perfecta visión de casi la mitad de invitados de la señora Ketchum además de la mismísima anfitriona, quién estaba en "primera fila", secándose unas cuantas lágrimas con un pañuelo.

- ¡Pensé que este día nunca llegaría! – Apenas fueron descubiertos por el par de jóvenes, Delia se expresó con demasiada alegría, aunque seguía derramando un exagerado llanto, avergonzando considerablemente a la pareja, pues ambos entendían perfectamente como todos habían sido testigos de aquel beso y ahora no tenían forma de ocultarlo o de escapar, así que no quedaba otra opción que soportar la cantidad de preguntas y comentarios absurdos por parte de todos sus amigos. – Pensé que mi pequeño se quedaría soltero para siempre, pero sin duda el que hiciera de Misty mi nuera, ¡es el mejor regalo de navidad de todos!

- ¡Mamá! - Si Ash ya estaba avergonzado por la situación, con ese comentario sintió todo su cuerpo ponerse de un intenso color carmín. – ¡Nosotros ni siquiera hemos hablado de…!

- ¡Vamos Ash! – Brock intervino tomando a su amigo por los hombros sacudiéndolo ligeramente. – No te puedes acobardar ahora, ¡ya es solo cuestión de cerrar el trato!

- Si Ash, ya apúrate con eso. – May dijo contando los billetes que recibió de parte de Dawn sin prestarle realmente atención al joven que estaba a punto de explotar.

- ¡Eso intentaba hacer antes de que nos interrumpieran todos ustedes! – Gritó ofuscado y antes de que pudiera arremeter contra sus amigos, May lo tomó del brazo con notoria emoción.

- ¿En serio? ¿No te gustaría apurarte? Podría ganar más dinero si lo haces antes de la medianoche y aún te quedan unos… quince minutos para conseguirlo – May seguía con su petición cuando Dawn comenzó a llorar amargamente ante su inminente derrota.

- ¡No influyas en sus decisiones! ¡Eso es trampa!

- ¡¿Acaso no podemos tener un poco de privacidad?! – Volvió a gritar Ash con desesperación al darse cuenta que ninguno de los presentes tenía la intención de darles un poco de espacio, ni siquiera los más jóvenes de ellos.

- ¿Para que necesitan estar solos? ¿Qué piensas hacer después de la declaración, eh Ash? – Max habló con picardía mientras ajustaba sus gafas y Ash pensó que no podría sentir más vergüenza, tanto que ya ni siquiera sabía si podía llamarlo así, estaba a punto de explotar al ser invadido por tantas emociones que no podía descifrar plenamente, pero no fue sino hasta que escuchó la ligera risa de Misty que se enfocó en ella y dejó de prestarle atención a todos sus desquiciados amigos, quienes básicamente los trataban como la mejor atracción del circo local. – ¿Y a ti que te causa tanta gracia? – Preguntó un tanto enojado, pero genuinamente curioso.

- Nada, – Dijo apenas mirándolo con una ligera sonrisa y un inexplicable brillo en sus ojos de agua que sin duda solo la hacía ver más adorable. – Creo que de cierta forma siempre imaginé que así podría ser… la novia del popular Ash Ketchum.

Ash sonrió sabiendo que quizás tenía razón. Ni siquiera había tenido oportunidad de pedirle formalmente a Misty ser su pareja, pero conociendo a todos sus amigos, quizás era el mejor resultado que podría esperar, así que no lo pensó más y tomó lentamente la mano de Misty, gesto que hizo a todos estallar en nuevos gritos y vitoreos intensificando también el llanto de su madre.

- ¿Ah sí? Pues yo no esperaba que se fueran a poner tan locos y supongo que…

- Que es hora de regresar con todos ellos a la celebración. Me temo que no tenemos otra opción. – La felicidad que Ash sintió hasta ese momento se vio empañada por una ligera amargura al pensar que tendría que pasar mucho tiempo antes de poder estar a solas con su ahora novia y que sin duda ya estaba extrañando la dulzura de su boca. Como si Misty adivinara su pensamiento, se acercó hasta su oído para dejarle en claro que ella no permitiría tal cosa. – Pero te aseguro que a primera hora de mañana, buscaré la forma de escaparnos al bosque verde un par de horas y continuar lo que estábamos haciendo, ¿de acuerdo? – Al escuchar tan buen plan, Ash apretó más la mano de Misty para finalmente contestarle con completa alegría.

- Cuenta con ello.

Y así se integraron nuevamente al grupo entre gritos, preguntas incómodas, lloriqueos y felicitaciones, disolviendo por completo su singular nube de fantasía.

Ash suspiró. Al final de cuentas, resultó casi imposible mantener en privado ese momento perfecto que compartieron por breves minutos, pero lo único que le importaba es que después de tantos años pudo expresar sus sentimientos y no sólo eso, sino que muy pronto podría explorarlos por completo… claro, siempre y cuando lograra escapar de sus ruidosos amigos y tal vez… Podría volver a crear ese hermoso y perfecto momento en medio del bosque nevado, donde pudieran estar solo ellos dos sin nada más que hacer que recrear su primer beso una y otra vez, algo que él estaba dispuesto hacer por lo que durara el mismísimo invierno.


Y si, es todo, es corto y simple yo lo sé, aún así tenía muchas ganas de hacer este pequeño shot, espero les haya gustado a pesar de su temporalidad y bueno, si no les molesta la navidad en otros meses, puede ser que suba uno más antes de diciembre y otras cosas que ya verán en su momento que si tienen que ver con a navidad. Gracias a todos los que siguen leyendo y siguiendo mis historias, pronto habrá más actualizaciones.

Esta canción la encuentran con un montón de interpretes, sinceramente no sé cual sea la original, pero yo la conocí y amé siendo interpretado por She & Him