—¡Aquí está, estoy segura!
Bradley conducía en la dirección que Alyssa indicaba.
—¿Porqué crees que esto va a ser tu historia? —Bradley miró de reojo a su amiga.
—Tengo una intuición.
—¿Por un viejo libro? Yo te contaré lo que pasó: se agotaron los minerales de la mina y se piraron a otra parte. ¡Fin!
—No, aquí hay una buena historia, créeme.
—Sí, la historia que te estás montando en la cabeza.
—Ja ja ja… Muy gra… —Las palabras se detuvieron de golpe.
—¿Qué te pasa?
—Bradley, delante tuya…
Ante los ojos del joven apareció una enorme montaña anaranjada.
—¿Eso es la Big Thunder Mountain?
Alyssa asintió.
La montaña estaba rodeada por un enorme lago, y en su orilla se situaba la villa de Thunder Mesa.
—Wow, parece que estamos en una película del Lejano Oeste.
Tras aparcar el coche, los amigos empezaron a recorrer el pueblo.
—Este lugar parece congelado en el tiempo… —Dijo Alyssa mientras se asomaba por las ventanas de uno de los edificios del lugar.
—Y que lo digas…
Recorrieron varios lugares: un bar, una barbería, un banco, una estación de tren, incluso encontraron un puerto.
—¡Alyssa, mira, hay un barco aquí!
Alyssa se asomó al lugar, sorprendida.
—Parece que está en perfecto estado, pero mejor no subir por si acaso.
—¡Oye, no seas aguafiestas! Siempre he querido montar en un barco antiguo…
—Allá tú si te hundes, a saber que hay en estas aguas.
—¿Sabes qué? Ya no tengo ganas…
Alyssa sacó una cámara y sacó todas las fotos que pudo del barco y de la zona.
Entonces, la vió, una enorme mansión victoriana en lo alto de una colina.
—La Mansión Ravenswood…
—¿Ésa es la mansión que buscabas? Se ve… Un poco espeluznante.
—Bradley, ahí dentro está la mayor historia jamás escrita, créeme.
La joven fué en dirección a la mansión, fijándose en una indicación por el camino donde ponía Boot Hill.
—¿Qué es Boot Hill? —Se arrascó la cabeza Bradley.
—Creo que es como se llama la colina.
Una enorme valla daba la bienvenida al inicio de la subida hacia Boot Hill.
Con cuidado, Alyssa abrió la verja y entró en el lugar.
Una enorme fuente redonda era lo primero que te encontrabas al llegar. Y enfrente, la enorme mansión.
—De cerca impresiona más. —Tembló Bradley.
—Es precioso.
—Preciosamente tétrico…
Alyssa avanzó hacia la mansión… Sin darse cuenta de que algo los observaba atentamente.
El vestíbulo estaba a oscuras, sólo iluminado por la luz de la puerta.
Al fondo, una gran escalera permitía subir al piso de arriba.
En el centro del lugar, un cuadro de Henry y Melanie Ravenswood colgaba, con sus expresiones frías y distantes.
—Esos tal Ravenswood no se ven como el alma de la fiesta…
—Parecen tristes…
Alyssa se acercó al cuadro. Melanie tenía la mirada perdida, mientras Henry parecía estar juzgándote intensamente.
—El sitio parece el hogar de Drácula. —Una sonrisa burlona se formó en el rostro de Bradley.
Alyssa puso los ojos en blanco e ignoró el comentario.
—Era una broma…
La joven siguió inspeccionando el lugar, mirando las escaleras polvorientas, las velas colgando de las paredes, el cuadro de Henry y Melanie sonrientes…
—¡Espera un momento!
Alyssa volvió a mirar al cuadro, que había cambiado por completo.
—Este cuadro no es el que habíamos visto antes…
—Quizá lo hemos visto mal antes…
—¿Los dos?
Los amigos se quedaron sorprendidos por un momento, pero siguieron su camino después de un rato. Después de todo, es imposible que un cuadro se transforme en otro, ¿no?
Pasado el vestíbulo, un enorme pasillo se extendía ante los dos amigos, con la luz del móvil en su mano.
—La mansión es más grande de lo que parece desde fuera…
En las paredes había cuadros de diferentes tamaños, todos mostrando a los dos residentes de la mansión.
—Siento como si los cuadros nos miraran…
El oscuro pasillo seguía y seguía, con la mirada fría y juzgadora de los retratos de Henry Ravenswood.
—Este es el pasillo más largo en el que he estado, madre mía…
Alyssa se detuvo de golpe.
—Oye, ¿qué te pasa? —Bradley tropezó con su amiga.
—Me ha parecido ver… un candelabro flotar, al final del pasillo.
El chico miró detenidamente al frente, pero no vió nada que se pareciese a un candelabro.
—Y a Casper también has visto, ¿no? —Tras decir esto, un cuervo graznó justo encima suya.
Bradley se levantó por lo menos dos metros del suelo.
—Con eso no sueltas ningún chiste, ¿eh? —Alyssa se vió divertida con aquello.
Los amigos siguieron caminando, ante la atenta mirada del cuervo.
Tras caminar y caminar llegaron a una sala redonda y grande, donde colgaban cuatro retratos, cada uno representando a Melanie con un hombre diferente en cada uno.
—Caray, ¿y esto?
—No lo sé, no parecen familiares. —Contestó Alyssa—. ¿Quizá antiguos novios suyos?
—¿Porqué hacer un cuadro de tu ex?
—Quizá porque algo les pasó…
Como no había más que observar, siguieron su camino hasta dar con una biblioteca.
—Supongo que aquí vendrían a pasar el rato Melanie y su padre.
Mientras observaban los libros, algo se acercaba detrás de ellos…
