T2 - Capítulo 41 – Los intrusos

Dusty Pages estaba muy emocionada armando su maleta. Ya lejos había quedado el miedo por abandonar la casa en que había vivido toda su vida, ahora solo la invadía la emoción de llegar lo antes posible a la Comunidad de Retiro Silver Stable, en donde ya vivían varias de sus amigas.

La anciana yegua había sido bibliotecaria de Canterlot por décadas, manteniendo por años un récord perfecto de entregas y devoluciones de libros. Un récord que se había roto abruptamente hacía solo un año atrás, debido a que algún irresponsable pony no devolvió nunca un libro que tomó prestado. Aquello, cambió por completo la vida de aquella anciana yegua, que siempre había buscado la perfección.

'¡TOC-TOC-TOC-TOC!' Alguien tocó rápida e insistentemente la puerta de Dusty Pages, quien de inmediato alzo su cabeza y arrojó una camisa floreada sobre su maleta antes de ir a ver quién era. Apenas abrió la puerta, un joven, y muy nervioso, potro lavanda empujó la puerta y miró con cara de desesperación a la anciana yegua.

"¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento! ¡Lo siento!" Dijo velozmente Dusk Shine, agachando su cabeza repetidas veces en forma de reverencia, para pedir disculpas.

"¿Dusk Shine? ¿Acaso eres tú?" Preguntó Dusty sorprendida, colocándose sus anteojos para asegurarse que su vista no la engañaba. Recordando que en su época de bibliotecaria, le había tenido mucha estima a aquel joven potro, ya que era un apasionado de los libros tal como ella, y siempre los cuidaba mucho.

"¡Fue mi culpa! ¡Yo rompí tu récord perfecto! Por… ¡Por mi culpa te despidieron!" Agregó Dusk muy asustado, hablando aún más rápido. Levitando frente a la cara de Dusty un libro con portada amarilla, al tiempo que alzaba su cabeza y miraba con lágrimas en sus ojos a la anciana yegua.

"¿Eh? ¿'Cómo hacer amigos, para tontos'? ¿Ese es el libro que nunca devolvieron a la biblioteca?" Preguntó Dusty Pages, aún más confundida. Leyendo la portada del libro que Dusk le mostraba.

"La Princesa lo pidió prestado… luego los cambiantes y la boda… y la encargada de los libros… ¡Y tantos restaurantes distintos…!" Gritó Dusk Shine hiperventilándose. Teniendo tantas cosas en su cabeza, que no podía ordenar sus pensamientos ni hablar con mucha coherencia.

En ese instante, Dusty Pages le puso un casco en la boca a Dusk para que dejara de hablar, ya que no entendía nada.

"Querido, necesitas calmarte. ¿Qué tal un té de jazmín?" Preguntó Dusty Page con una sonrisa. Invitando a Dusk Shine a pasar a su casa.

Dusk se extrañó que Dusty se estuviera tomando todo con tanta calma, a diferencia de él. Sin embargo, aceptó la invitación de la antigua bibliotecaria y entró en su casa. Una vez ambos estuvieron sentados, Dusty sirvió el té y ambos bebieron en silencio antes de continuar charlando.

"Bien, ahora que estamos más calmados. ¿Podrías contarme todo desde un principio?" Dijo finalmente Dusty Page. Mirando a Dusk con una mirada curiosa mientras levantaba con su casco el libro que Dusk le había traído.

"Muy bien…" Respondió Dusk, dando un gran suspiro. Queriendo hablar lentamente, pero la historia era tan larga, que le fue imposible hablar calmadamente.

Dusk comenzó a contar cómo hacía más de un año la Princesa Celestia lo había enviado 'gentilmente' hacia Ponyville, para que aprendiera más sobre la amistad. Antes de enviarlo, Celestia le había quitado su credencial de la biblioteca y con esa misma credencial, ella tomó prestado el libro 'Cómo hacer amigos, para tontos' que envió a Dusk para que le sirviera de guía. Tras eso, pasaron muchos acontecimientos que Dusk extrañamente parecía querer contar con mucho detalle, como la forma en que conoció a sus amigas o cuando todas ellas intentaron congraciarlo para que él les diera un ticket para la Gran Gala del Galope.

"Al punto, querido." Interrumpió en un momento Dusty Pages, notando que Dusk se estaba desviando del tema. Aún sin entender en qué se relacionaba el viaje de Dusk a Ponyville con el retraso del libro por más de un año.

Dusk Shine se saltó mayores detalles de sus aventuras en Ponyville y finalmente le explicó que hacía un par de meses atrás, se dio cuenta del atraso del libro e intentó traerlo consigo a Canterlot, justamente el día de la boda de su hermano. Al menos ese era el plan, hasta que fue suplantado y un impostor se llevó su equipaje para hacerse pasar por él en la boda de Shining Armor.

"Dusk, no me estoy haciendo más joven. ¿Podrías llegar al punto?" Volvió a interrumpir Dusty Pages cansada. Justo cuando Dusk comenzaba a detallar su batalla contra Chrysalis.

Viendo que la antigua bibliotecaria comenzaba a cansarse debido a su edad, Dusk apresuró su historia, diciéndole que hacía unos días atrás había vuelto a Canterlot y había descubierto el libro en el equipaje que dejó el cambiante en su habitación. Así, comenzó un alocado viaje por toda la ciudad para devolver el libro. Primero, descubriendo que había una nueva bibliotecaria, quién le dijo que la encargada de devoluciones no estaba. Al salir a buscarla, Dusk visitó todos los restaurants de Canterlot hasta que finalmente la encontró. En ese momento, fue que aquella yegua le contó que corría el rumor que a Dusty Pages la habían despedido por culpa de ese libro, por romper su récord perfecto. Fue entonces que Dusk se desesperó y antes que la encargada se lo dijese, corrió por todo Canterlot preguntando si alguien conocía la casa de la antigua bibliotecaria, hasta que finalmente, luego de visitar más de 30 restaurantes y 42 casas en todo Canterlot, finalmente encontró la casa de Dusty Pages. Todo, para rogarle que lo perdonara.

"Sé que la Princesa Celestia fue quien pidió prestado el libro a mi nombre, pero aun así, era mi responsabilidad devolverlo." Agregó Dusk al terminar su historia. Poniendo una mirada aterrada al recordar lo que había provocado su irresponsabilidad. "¡Jamás pensé que eso causaría que te despidieran! ¡Lo siento tanto! ¡No sé cómo pagar por mi error!" Dijo Dusk bajando su cabeza muy apenado, al borde de las lágrimas.

Tras escuchar aquella larga historia, Dusty Pages simplemente se acercó a Dusk y le dio un fuerte abrazo, riéndose. Aquello hizo que Dusk se quedara perplejo.

"Ay, querido. Que no devolvieras a tiempo aquel libro, fue lo mejor que pudo pasarme en la vida." Sonrió la anciana yegua.

Esta vez fue el turno de Dusty Pages de contar una larga historia. Explicándole a Dusk que efectivamente la pérdida de ese libro había roto su récord perfecto, pero fue aquello lo que finalmente liberó el estrés que por años había guardado en su interior, por siempre buscar la perfección. Tras perder su récord, Dusty se había sentido deprimida y terminó pidiendo vacaciones. Así fue como terminó visitando a sus amigas, en la Comunidad de Retiro de Silver Stable. Allí, participó de tantas actividades nuevas y divertidas, que se dio cuenta de lo inútil que era intentar perseguir siempre la perfección, en vez de disfrutar la vida. Aquella revelación la llevó finalmente a tomar la decisión de renunciar a su trabajo, para disfrutar con sus amigas de los últimos años de su vida.

"E-Entonces… ¿No estás furiosa conmigo?" Preguntó Dusk, aún muy sorprendido por la reacción de Dusty Pages. "¿¡Pensé que la biblioteca y los libros eran tu vida!?"

"Quizás antes lo eran, pero ya no. Ahora sé que los libros son solo libros." Respondió Dusty Pages sonriendo. "Aunque de igual forma, tendrás que devolver el libro a la biblioteca y pagar el retraso. ¡Oh! Y también deberán retirar tu foto del cuadro de honor como 'El mejor usuario de libros de la biblioteca', ¡Jeje! Creo que aún sigue ahí." Se rio pícaramente Dusty, mirando de reojo a Dusk.

"¡Oh! Sí… Temía que eso pasara…" Respondió Dusk avergonzado. Recordando que su fotografía aún estaba enmarcada en la biblioteca, por tener el récord del mejor usuario de libros de la biblioteca. Algo que siempre lo llenó de orgullo, y ahora, le daba pena perder.

"De hecho, ahora que no soy la bibliotecaria oficial, te diré un pequeño secreto." Dijo Dusty, señalándole a Dusk que se acercara para susurrarle algo al oído. "La verdad es que el récord tampoco te pertenece. Tú solo eras el segundo mejor usuario de libros de la biblioteca." Susurró Dusty, soltando una pequeña risita.

"¿Qué? ¿Yo no era el mejor? P-Pero la foto…" Dijo Dusk muy sorprendido.

"Oh, te escogí a ti porque al otro pony que tenía un mejor récord que tú no quería ser fotografiado ni que su nombre saliera publicado. Él era muy reservado." Dijo Dusty con una mirada pensativa. "Era un potrillo que tenía solo uno o dos años más que tú. Nunca supe cómo lo hacía, pero siempre devolvía los libros en un mejor estado de como se los llevaba. Hmm… ¿Cuál era su nombre…?" Agregó Dusty, intentando recordar.

"Nunca supe de eso, ¿Quién sería?" Dijo Dusk sorprendido, luego poniendo una sonrisa avergonzada. "Supongo que me da algo de pena. Me sentía muy orgulloso cuando mi fotografía fue enmarcada en la biblioteca."

"Bueno, te servirá como lección, para que igual que yo, aprendas a no buscar la perfección siempre." Sonrió Dusty Pages, volviendo a tomar su taza de té. "Supongo que no podrás romper el récord perfecto de Star Swirl, jeje. Cuenta la leyenda que un día, el mago más importante de la historia de Equestria estaba tan desesperado por devolver un libro a tiempo, que para no romper su récord perfecto, rompió la puerta de la biblioteca para devolver un libro en el último segundo. ¡Jaja! Cuando la bibliotecaria de aquella época lo reprendió por romper la puerta de cristal, él simplemente la reconstruyó velozmente con su magia y salió huyendo, gritando que pagaría la multa por el ruido, pero que su récord de devoluciones seguía intacto, ¡Jajaja!" Se rio Dusty, divertida con aquella absurda leyenda de Star Swirl que se contaban entre los bibliotecarios.

"Esa anécdota debe ser solo un cuento inventado, no recuerdo haberla leído en la biografía oficial de Star Swirl. Hmm… Supongo que podría volver a leerla para asegurarme." Dijo Dusk con una pensativa mirada.

Ante aquel comentario, Dusty Page se congeló con su taza en la boca y miró seriamente a Dusk de reojo.

"Recuerdo que leíste su biografía al menos diez veces cuando eras un potrillo. No lo pedías prestado, pero siempre ibas a leerlo a la biblioteca." Dijo Dusty Pages, cerrando tranquilamente sus ojos.

"Sí, me encantaba leer sobre Star Swirl." Respondió Dusk sonriendo. "Él fue el primer Archimago del reino y-"

"Siempre ibas a leer ese libro a la biblioteca cuando querías ocultarte de los ponies que te molestaban en la escuela. ¿No es así?" Dijo Dusty Page. Finalmente bajando su taza de té y mirando fijamente a Dusk.

Ante el comentario de la anciana yegua, Dusk puso una mirada de sorpresa y desvió avergonzado la mirada, guardando silencio.

"Lo recuerdo muy bien. Siempre buscabas refugio en la biblioteca cuando querías escapar de algo o de alguien… Joven Dusk, ¿Sucede algo malo?" Preguntó Dusty preocupada. Dándose cuenta finalmente que Dusk ocultaba algo.

"¿A-A qué te refieres?" Preguntó Dusk nervioso.

"Me refiero a que, ¿Pasaste todos estos problemas solo para devolverme un libro? Podrías simplemente haber esperado a que la encargada volviera de su almuerzo, pero en su lugar, recorriste todos los restaurantes de Canterlot buscándola. También, pudiste preguntarle a la misma encargada por mi dirección, pero en su lugar, corriste como loco por media ciudad buscándome." Dijo la astuta anciana, mirando fijamente a Dusk. "Me emocionó mucho que vinieras a visitarme, pero mientras contabas tu historia, me di cuenta que era como si quisieras alargar tu historia lo más posible. Como… como si no quisieras terminar, para no ir ninguna otra parte. Es como si intencionalmente quisieras perder tu tiempo aquí… Dime, Dusk, ¿Hay algo que te molesta? ¿Estás ocultándote de algo de nuevo?"

Ante la pregunta de Dusty Pages, Dusk simplemente guardó silencio y bajó avergonzado su cabeza, mientras sus orejas se sonrojaban.

"Yo… Creo que es tarde. Es mejor que me vaya." Dijo Dusk rápidamente. Levantándose con el libro y rápidamente abriendo la puerta para salir. "¡Gracias por el té! Ya que aclaramos el malentendido, devolveré el libro a la biblioteca ahora mismo. ¡Hasta luego!" Gritó Dusk con una nerviosa sonrisa, luego de despedirse rápidamente de Dusty.

Mientras Dusk corría y se alejaba, Dusty se lo quedó viendo fijamente desde la puerta. Mientras lo hacía, otra duda surgió en la mente de la anciana yegua.

"¿Dusk Shine siempre tuvo dos pequeñas estrellas rojas en su cutie mark? Siempre pensé que las cinco estrellas pequeñas eran blancas." Pensó Dusty Pages, intentando recordar. Pensando que aquello debía ser solo un error de su avejentada memoria, después de todo, era imposible que una cutie mark cambiara. O eso es lo que ella creía.

Mientras Dusk se alejaba de la casa de la antigua bibliotecaria, su mente vagó, recordando los acontecimientos que lo llevaron hasta ese día…

Tras romper con Pinkie Pie en el tren de regreso del norte, Dusk se quedó unos momentos escuchando el llanto de su ex novia y su corazón se apretó al ver lo que había provocado. Sin poder soportarlo más, Dusk se alejó del último vagón del tren y había ido a parar al extremo opuesto de este, atrás de la cabina del conductor. Allí, Dusk simplemente cayó al piso y se hundió en su propia pena. Tras aquel agotador día, el cuerpo de Dusk cayó dormido y solo despertó con el silbato del tren, anunciando que llegaban a la primera estación: Canterlot. Allí, Dusk se puso de pie y nerviosamente caminó de vuelta hacia el vagón en que estaban Spike y las chicas. Por más nervioso que estuviese, no podía evitar ir allí por siempre, tendría que reunirse con sus amigas para explicar lo sucedido, y también… volver a ver a Pinkie Pie.

El hecho de saber que tendría que volver a verse cara a cara con Pinkie Pie luego de haberle dicho que rompieran, causó en Dusk un dolor en su pecho y un sentimiento de incomodidad difícil de explicar, solo asemejándose al sentimiento que había sentido luego que Applejack rompiera con él. Aquella vez, Dusk había estado encerrado en su habitación por días, pero esta vez no podía solo quedarse llorando en soledad, esta vez debía seguir adelante y fortalecer su corazón. Sin embargo, justo antes de llegar al vagón en que estaban todas sus amigas, Dusk desvió casualmente su mirada a una de las ventanas del tren y se quedó paralizado ante lo que vio. Rápidamente se acercó al vidrio y acercó su flanco para ver su reflejo, luego, miró su flanco con sus propios ojos y su rostro se puso pálido… No había duda, su cutie mark había vuelto a cambiar. Ahora ya no solo una de sus cinco estrellas blancas había cambiado a rojo, ahora dos de estas tenían aquel color.

"Hey, Dusk. ¿Qué haces ahí parado congelado?" Preguntó repentinamente Spike, quien también había despertado al notar que el tren paraba en Canterlot. Sorprendiéndose al ver a Dusk en medio del pasillo, mirándose el trasero.

"¡D-Dile a las chicas que me bajo aquí! ¡Debo hacer algo importante!" Dijo rápidamente Dusk, sin siquiera mirar a Spike. Apresurándose para bajar del tren antes que este partiera nuevamente en dirección a Ponyville.

En Canterlot, Dusk había pasado casi una semana corriendo entre su habitación y la biblioteca. Ya se sabía de memoria cientos de libros, pero por las dudas, Dusk volvió a releer todos los libros que tenía a su alcance que hablaban sobre cutie marks y clanes familiares. Por más que buscó, no pudo encontrar nada que hablara sobre los cambios en las cutie marks ni menos aún nada relacionado sobre el clan 'Sparkle'. Lo único nuevo que pudo encontrar, fue algo relacionado con la 'fade star' que Spike había mencionado en Yakyákistan. En los viejos libros de astronomía, se mencionaba la fade star como una estrella que era de las primeras estrellas en aparecer al anochecer, y que luego misteriosamente desaparecía al caer la noche completamente. Aquello, por supuesto, era solo un cuento de astronomía antigua, ya que los telescopios modernos habían descubierto que en realidad aquella estrella no desaparecía, sino que simplemente su brillo era mayor al anochecer por quedar al extremo opuesto de donde se ocultaba el sol, luego, su brillo se veía opacado por el resto de estrellas cercanas que se veían al ocultarse por completo el sol, haciéndola más difícil de ver.

Dusk había leído antes acerca del nombre de aquella antigua estrella, pero nunca lo había asociado con su cutie mark ni con su familia. Sin embargo, luego de investigar más a fondo, Dusk se llevó una gran sorpresa al descubrir que aquella estrella a la que nunca le había prestado atención, estaba rodeada exactamente por cinco estrellas, que formaban exactamente el mismo patrón que su cutie mark. Ya no era una casualidad, un grupo de seis estrellas en que la estrella del centro brillaba solo cuando caía el anochecer 'dusk'. Luego de años sin saberlo, finalmente Dusk había descubierto qué representaba su cutie mark. Pero eso solo dejó una duda aún mayor ¿Qué significaba exactamente que su cutie mark representara ESE grupo de estrellas? Tras pasar días investigando, finalmente Dusk volvió a llegar a un callejón sin salida, sin poder encontrar nada nuevo que relacionara las estrellas con el cambio de su cutie mark ni con el legado de su familia.

Tras irse de la casa de Dusty Page y repasar todo lo sucedido hasta ese día, Dusk volvió cabizbajo a la biblioteca y pagó el atraso del libro que nunca devolvió. La nueva bibliotecaria no le dio mayor importancia al atraso una vez pagada la multa, sin embargo, de igual forma quitó la fotografía de Dusk del cuadro de honor como 'el mejor usuario de libros de la biblioteca'. Lo que clavó un cuchillo imaginario en el orgulloso corazón de Dusk.

Tras un largo y triste suspiro, Dusk se resignó a no ver más su fotografía en la biblioteca y se giró para volver a los pasillos de la biblioteca, listo para seguir investigando los misterios de su cutie mark y su familia, sin embargo, se detuvo a medio camino. Por más que intentaba, Dusk no podía quitarse de la cabeza las palabras que le había dicho Dusty Pages, sobre que él parecía estar huyendo de algo. Dando otro suspiro, Dusk giró su cabeza levemente y miró hacia un rincón de la biblioteca, donde un grupo de pequeñas potrancas leían un comic en la sección infantil. Aquellas risitas infantiles hicieron que Dusk inevitablemente se acordara de ELLA.

"No puedo seguir evitándola…" Murmuró Dusk apenado, soltando un suspiro. Viendo atentamente la alegre sonrisa de aquellas potrancas.

Sin perder más tiempo, Dusk puso una mirada llena de determinación y fue directamente hacia la estación de trenes, listo para volver a Ponyville y volver a encontrarse con Spike y sus amigas. Solo pensar en volver a reunirse con todos le revolvía el estómago, sabiendo que nuevamente tendría que enfrentar una incómoda situación, pero al mismo tiempo, se sintió emocionado de ver nuevamente a todas sus queridas amigas tras una larga semana.

Al llegar a la estación, Dusk vio que aún faltaba media hora para que llegara el tren que iba en dirección a Ponyville. En cambio, se sorprendió de ver que el tren que iba hacia el norte, el mismo en el que había llegado hacía una semana a Canterlot, estaba allí, cambiando el letrero central de este para que indicara una nueva última parada: el Imperio de Cristal.

Dusk sabía que Cadance había llegado esa misma mañana a Canterlot desde el Imperio de Cristal. Esto, porque Celestia seguía desaparecida luego de una semana, y a Luna se le estaba haciendo muy complicado alzar ella sola el sol cada mañana. Por lo que había pedido ayuda a Cadance para realizar juntas aquella ardua tarea.

Ambas alicornios habían acordado hablar con la prensa para demorar lo más posible la noticia de la repentina reaparición del Imperio de Cristal, para darle tiempo a los ponies de cristal de pasar el luto de sus seres queridos perdidos, y también, para que los ponies de cristal tuvieran un poco más de tiempo para acostumbrarse al mundo real antes de recibir una avalancha de ponies curiosos merodeando por su ciudad. Sin embargo, parecía que el poder de los rumores ya no podía controlarse luego de una semana, y finalmente, en el periódico de esa misma mañana, había salido a la luz pública la reaparición del Imperio de Cristal.

Dusk Shine vio atentamente que muy pocos ponies subían al tren, y todos miraban extrañados el nuevo destino final de aquel tren. Aquello lo hizo suspirar con tranquilidad, viendo que al menos pasaría un buen tiempo antes que la hermosa ciudad de cristal del norte se viera atestada de turistas.

El silbato de tren sonó, anunciando el último llamado antes de su partida, y Dusk Shine simplemente se sentó en una de las bancas de la estación, para esperar el siguiente tren. En tanto, su mente se distrajo pensando en qué le diría a Pinkie Pie cuando volvieran a verse cara a cara.

"¡Hngh…! Esto es más incómodo que cuando Applejack terminó conmigo…" Murmuró Dusk frustrado. Desordenándose su melena mientras se apretaba su cabeza. Entonces, alzó la vista al cielo y recordó nuevamente su charla con Dusty Pages. Pesando que quizás estaba huyendo demasiado de las cosas y que solo debía esperar a que las cosas fluyeran de forma natural.

Justo en el momento cuando el tren hacia el norte daba el aviso de partida, con su último silbato, Dusk Shine abrió grande sus ojos al darse cuenta de algo vital. Algo de lo que solo se pudo dar cuenta ahora que recordaba su charla con Dusty Pages con más tranquilidad. Entonces, finalmente el tren hacia el norte partió, con un último pasajero, un potro de color lavanda, que saltó al tren en movimiento, justo antes que este dejara la estación.

"¡Cómo no me di cuenta antes!" Dijo Dusk Shine, agitado luego de correr y saltar al tren en el último segundo. Afirmado aún de la barandilla del tren.

"Esa leyenda del récord perfecto de Star Swirl, pensé que los bibliotecarios debían de haber inventado esa fábula para enseñar a los ponies a devolver a tiempo los libros. Pensé de inmediato que era falsa, porque las puertas de las bibliotecas no están hechas de cristal, por seguridad, pero… ¡Sí hay una biblioteca que debe tener su puerta de cristal! ¡Por qué toda la ciudad está hecha de crista!" Pensó Dusk, emocionado ante su brillante descubrimiento. "¡La biblioteca más antigua del reino acaba de reaparecer en este mundo! ¡Debe tener cientos de libros antiguos que no hay en ninguna otra biblioteca del reino!"

Mientras se alejaba en dirección hacia el Imperio de Cristal, Dusk miró de reojo hacia el paisaje que dejaba atrás, en donde se veía Canterlot, y no muy lejos de esta, el pequeño pueblito de Ponyville.

"No estoy huyendo de Pinkie y de las demás… ¡Esto es lo que debo hacer!" Pensó Dusk, poniendo una seria mirada. Intentando convencerse a sí mismo, pese a que, en el fondo, sabía la verdad... Sí estaba huyendo.


Tras un largo viaje, finalmente Dusk Shine llegó a la estación más cercana que llegaba al Imperio de Cristal. Al bajar en la estación, Dusk Shine observó que habían varios ponies trabajando en la línea del tren, colocando más rieles para acercarse más hacia el Imperio de Cristal. Pero aún faltarían meses para que aquellos trabajos terminaran, por lo que aún había que caminar un buen trecho desde aquella estación hasta el Imperio de Cristal. Afortunadamente, la tormenta del norte había desaparecido por completo gracias a la magia del nuevo Corazón de Cristal, y el trayecto se podía hacer sin problemas.

Cuando Dusk bajó desde el último vagón del tren, vio que solo unos pocos ponies más habían bajado en esa estación, un pequeño grupo de cuatro ponies que miraban hacia todos lados, al parecer, inseguros de saber hacia dónde ir. Esperando que a los ponies de cristal no les molestara que él fuera quien guiara a los primeros turistas al Imperio, Dusk se acercó al grupo de ponies, para preguntarles si querían su guía para llegar al Imperio de Cristal.

Al ver acercarse a Dusk, los dos ponies frente al grupo se lo quedaron mirando con mucho interés, en tanto que tras estos, pareció que los otros dos ponies se movieron agitadamente.

Al llegar frente al grupo de ponies, Dusk vio que parecía ser un grupo más peculiar de lo que parecían desde lejos. Primero que todo, era un grupo de dos unicornios, un pegaso y un pony de tierra. Lo cuál, era peculiar de ver, a menos que estuvieras en Ponyville, ya que los grupos pequeños de viaje normalmente no se conformaban por ponies de las tres tribus. Lo otro particular, era que los cuatro llevaban la misma simple capa de viaje marrón, y todos tenían peinados muy similares, pese a que eran tres yeguas y un potro, peinados muy simples y a la antigua, que a Dusk le recordaron un poco a los padres de Pinkie Pie. Y por último, los dos ponies que estaban enfrente miraban a Dusk con unas enormes sonrisas, tan grandes, que llegaban a resultar algo incómodas de ver.

"Hola, mi nombre es Dusk Shine." Saludó amablemente Dusk. "Espero no les moleste, pero me pareció ver que estaban algo perdidos. Si quieren ir hasta la ciudad, pueden venir conmigo."

"¡Oh, sí! ¡Nos encantaría tu ayuda! Es primera vez que viajamos tan lejos de nuestro pueblo." Respondió el potro del grupo con una gran sonrisa, bajándose su capucha para que Dusk pudiera ver bien su rostro. Él era un pony de tierra, de pelaje y melena color blanco, y ojos color azul. "Mi nombre es Double Diamond."

"Mi nombre es Night Glider, ¡Un placer!" Saludó la yegua al lado del potro, también bajándose la capucha y saludando a Dusk con una enorme sonrisa. Una pegaso de pelaje azul oscuro, melena blanca y ojos celestes.

Desde atrás, otra yegua dio un paso al frente y también estiró su casco para saludar a Dusk.

"¡Un placer! Mi nombre es Sugar Belle." Saludó con la misma gran sonrisa una yegua unicornio de pelaje lila, melena morada con una franja color calipso, y ojos color lila. "Y ella es mi compañera…"

Antes que Sugar Belle pudiera presentar a su amiga, la yegua a su lado se dio media vuelta y salió huyendo de allí, ocultando su rostro con su capucha.

"¡Oh! Lo siento. Al parecer Starlight tenía algo más que hacer." Agregó Sugar Belle, con una mirada apenada. Entonces ella se giró y rápidamente le ofreció a Dusk un muffin que tenía en una canasta que traía con ella. "¿Un muffin? ¡Los cociné yo misma!" Sonrió Sugar Belle, estirando su casco para que Dusk tomara el muffin.

"Eh, gracias." Sonrió Dusk, tomando el muffin. Decidiendo no darle importancia a la huida de esa yegua llamada Starlight, pensando que simplemente era muy tímida.

Dusk le dio una mordida al muffin mientras veía huir a Starlight, y al instante, no pudo evitar distraerse al sentir que sus papilas gustativas gritaban. ¡El muffin estaba horrible! O quizás, fuera que él estaba acostumbrado a los dulces postres que siempre preparaban Pinkie Pie y Applejack. No era la textura ni cómo estaba cocinado el muffin, más bien, era que este no sabía a nada, Dusk no podía diferenciar ningún sabor.

"¿Te gustaría otro?" Preguntó Sugar Belle con una gran sonrisa. Acercándole la canasta con muffins a Dusk.

"Mmm… Quizás más tarde." Sonrió nerviosamente Dusk. Forzándose a tragar el insípido muffin para no ofender a aquella yegua. "Mejor comencemos a caminar hacia la ciudad. Es un largo camino."

Mientras caminaban, Dusk se dio cuenta que aquellos tres ponies se mantuvieron a cierta distancia. Tal parecía que charlaban mucho entre ellos, pero Dusk no alcanzaba a oír de lo que hablaban. Fue al mirarlos de reojo que Dusk se percató que debido a lo cortas que eran sus capas de viaje, sus cutie marks se podían ver mientras ellos se movían, y al verlas, Dusk abripo con sorpresa sus ojos al ver aquellas peculiares cutie marks, si es que se podían llamar así… Tal parecía que ninguno de esos tres ponies tenía cutie mark, en su lugar, tenían dos rayas horizontales grises en sus flancos.

"¿Dónde he visto ese símbolo antes…?" Pensó Dusk, sin poder recordar dónde había visto ese dibujo.

"¿Te estás preguntando por qué nuestros flancos se ven así?" Preguntó Sugar Belle. Que rápidamente se percató que Dusk los estaba mirando.

"Eh, N-no. No los estaba viendo." Respondió rápidamente Dusk nervioso, desviando la mirada. Sabiendo que había sido maleducado al quedárseles viendo fijamente. "Además… Soy el menos indicado para hablar sobre cutie marks." Murmuró Dusk con una triste sonrisa, mirando su propio flanco. Triste al desconocer la razón de su cambio.

"Este es el símbolo de la igualdad, y pronto toda Equestria lo conocerá y vivirá bajo su guía." Dijo Sugar Belle con una gran sonrisa. "Vinimos a esta ciudad para compartir las enseñanzas de la igualdad. Todos los ponies son iguales desde que nacen. Nadie es superior a nadie."

"Todos son iguales ante la ley. Todos tienen los mismos derechos." Agregó Double Diamond, siempre con una gran sonrisa.

"Los talentos de todos son iguales. Nadie es superior." Agregó Night Glider sonriendo, uniéndose a sus compañeros. Entonces los tres ponies continuaron diciendo frases sobre la igualdad y cómo la armonía dependía de no destacar ni sentirse especial.

"¡Genial! Guio a los primeros turistas al Imperio de Cristal, y resultan ser una secta religiosa…" Pensó Dusk un poco frustrado mientras caminaba y oía todo el discurso de aquel grupo. "Aunque, supongo que la igualdad está bien. No es que sea algo malo que todos quieran ser iguales…" Pensó Dusk mientras escuchaba algunas de las frases. Pero rápidamente sacudió su cabeza para no dejarse influenciar tan fácilmente por un grupo de extraño ponies que recién conocía.

Finalmente, Dusk y sus acompañantes llegaron al Imperio de Cristal. Allí, los tres ponies que acompañaban a Dusk miraron con asombro la enorme y bella ciudad hecha completamente de cristal.

"No pensé que fuera tan grande… ¿¡Cómo es que una ciudad así apareció de la noche a la mañana!?" Preguntó la pegaso del grupo, Night Glider, con una mirada llena de asombro.

"Es… Una larga historia…" Respondió Dusk con una triste sonrisa. Recordando lo sucedido la semana anterior, en que, a pesar de lo brillante que parecía esa ciudad, su origen había sido muy oscuro y doloroso.

Mientras caminaban hacia el centro de la ciudad, repentinamente Sugar Belle abrió con sorpresa sus ojos.

"¿Qué es esa extraña magia que siento desde hace un rato?" Preguntó la unicornio, con una mirada impactada. "Se siente más fuerte a medida que nos acercamos al castillo.

Al ver hacia donde miraba Sugar Belle, Dusk entendió de inmediato su reacción, después de todo, ella también era una unicornio y podía sentir la poderosa magia que emanaba de allí.

"Es el Corazón de Cristal." Dijo Dusk sonriendo, acercándose lo suficiente para ver el castillo y a lo lejos, el objeto del que Dusk hablaba, el brillante Corazón de Cristal que flotaba e irradiaba aquella poderosa magia protectora.

Los tres ponies que acompañaban a Dusk se quedaron mirando con asombro aquel mágico objeto, lo que hizo darse cuenta a Dusk de que probablemente Night Glider y Double Diamond también podían sentir aquella poderosa magia pese a no ser unicornios. Al pensar en ello, Dusk recordó que sus amigas también habían podido sentir la magia del Corazón de Cristal, lo que confirmaba que aquel artefacto mágico era tan poderoso que incluso pegasos y ponies de tierra podían sentirlo.

"¡Dusk! ¿Qué haces aquí?" Dijo repentinamente una voz masculina que distrajo a Dusk.

"¡Shining!" Dijo Dusk con una sonrisa. Reconociendo de inmediato a su hermano, que estaba no muy lejos de la plaza central.

Dusk caminó para acercarse a su hermano, pero antes de eso, llamó al grupo de ponies que lo acompañaban, para que lo siguieran, aunque debió llamar dos veces a Sugar Belle para que reaccionara, ya que parecía que se había quedado embobada viendo el Corazón de Cristal. Al llegar junto a Shining Armor, Dusk vio que su hermano estaba reunido con todos los guardias del imperio, que no eran más de ocho ponies. Tal parecía que luego que los ancestros de los ponies de cristal desaparecieran, solo habían quedado tres guardias en todo el reino, y ahora, Shining estaba entrenándolos a ellos como a nuevos reclutas.

"Así que estás entrenando a los guardias para que sean… más como debe ser un guardia." Dijo Dusk, alzando una ceja con una pequeña sonrisa. Recordando su llegada al Imperio y cómo a Shining le había molestado lo indolentes que eran aquellos guardias.

"Sí. Luego que recuperaran sus recuerdos, los ponies de cristal ya son capaces al menos de distinguir entre el bien y el mal, y qué cosa es segura y qué no. ¡Pero años de paz hicieron que tengan cero formación militar!" Respondió Shining Armor, arrastrando frustrado su casco sobre su cara. Mirando de reojo hacia atrás y viendo que algunos de los nuevos reclutas aún ni siquiera sabían sostener bien una lanza. "Por cierto, ¿Qué te trae por aquí?"

"Pues esto." Respondió Dusk, apuntándose su propio flanco. Allí, Shining se quedó boquiabierto al ver que la cutie mark de su hermano había vuelto a cambiar.

Aquello era algo de lo que ya habían hablado por cartas la primera vez que la cutie mark de Dusk cambió, pero tal como le dijera aquella vez, Shining no tenía ni idea de por qué podría haber sucedido aquella rareza. Solo para verificar, Shining miró su propia cutie mark y comprobó que la suya seguía tal cuál como había sido siempre.

"No creo que sea algo familiar. Ambos tenemos la estrella de la familia Shine, o más bien, del clan Sparkle. Pero mi cutie mark no ha cambiado en absoluto." Dijo Shining Armor, rascándose la cabeza confundido.

"No sé por qué sigue cambiando, así que por eso vine aquí. Quería ir a la biblioteca del Imperio de Cristal." Dijo Dusk, suspirando con resignación. "Si no encuentro respuesta allí, no la encontraré en ninguna otra parte de Equestria."

"Hmm… Sí, eso tiene sentido." Dijo Shining con una mirada pensativa. "Te acompañaría, pero debo seguir entrenando a los reclutas. Hay mucho trabajo por-" Repentinamente Shining se calló al mirar hacia atrás y ver a sus reclutas.

Todos los soldados habían dejado caer sus lanzas y habían roto la formación mientras los tres ponies que acompañaban a Dusk les daban muffins y charlaban alegremente con ellos. Tal parecía que los tres ponies visitantes no habían perdido el tiempo y ya comenzaban a dar sus sermones sobre igualdad, mientras que los nuevos reclutas simplemente aprovecharon la distracción para relajarse y dejar de estar quietos como estatuas. Aquello frustró mucho a Shining Armor, que veía que sus flamantes nuevos reclutas no podían soportar estar parados dos minutos sin desordenarse.

"¿Muffin?" Dijo repentinamente Sugar Belle con una enorme sonrisa. Ofreciéndole un muffin a Shining Armor.

"¡Ugh! Me rindo… ¡Descanso de cinco minutos!" Gritó Shining frustrado, tomando el muffin de mala y dándole un mordisco. Algo que hizo que abriera sus ojos con sorpresa al notar lo desabrido que era.

"¡Es sabor natural! Así, ningún sabor destaca sobre otro, ¡Como todos los ponies deberían ser en la vida!" Sonrió Sugar Belle, acercándose nuevamente a los reclutas para seguir charlando sobre igualdad.

"Huff… Será difícil, pero debo preparar a esta nueva generación de guardias para los peligros que puedan amenazarlos." Murmuró Shining, mirando a sus reclutas. Mordiendo el muffin nuevamente, algo tan insípido que le recordaba un poco a las raciones que comían los soldados en su entrenamiento. "Todos hemos crecido en una época de paz, pero como ya hemos comprobado, en cualquier momento puede haber una invasión de cambiantes, poderosos seres que ataquen con magia oscura, o incluso, amenazas internas."

"¿Amenazas internas? ¿A qué te refieres?" Preguntó Dusk, confundido al escuchar el último comentario de Shining.

"Si vas a la biblioteca, lo entenderás." Respondió Shining, mirando con cierta preocupación a su hermano. Ya que sería mejor que lo viera con sus propios ojos para que entendiera sus palabras.

Tras despedirse de Shining, Dusk se encaminó hacia la biblioteca, seguido por Sugar Belle, mientras sus dos amigos se quedaron charlando con los demás guardias.

"Escuche que vas a una biblioteca. ¡Quizás allí tengan libros de recetas que pueda usar para mis nuevos postres!" Dijo Sugar Belle, sonriendo emocionada.

"Sí, y quizás una receta para que puedas ponerle más sabor a tus muffins…" Pensó Dusk, poniendo una sonrisa nerviosa.

Los dos unicornios llegaron a las puertas de la biblioteca, siguiendo las indicaciones que les había dado Shining Armor. Allí, ambos abrieron sus ojos con asombro al ver lo enorme que era aquel edificio, más grande incluso que la biblioteca de Canterlot. Sin embargo, al acercarse, algo más llamó la atención de Dusk. Frente a la puerta, habían dos unicornios vestidos con túnicas doradas, custodiando la entrada, y lo que era más extraño, esos ponies eran ponies de equestria, ya que ni sus melenas, ni cola, ni ojos, tenían el brillo cristalino característico de los ponies de cristal que allí vivían. En cuanto los dos unicornios vieron a Dusk y Sugar Belle, ambos unicornios se acercaron más entre sí para bloquear la puerta y fulminaron a ambos con sus miradas.

"La biblioteca está cerrada por hoy." Dijo seriamente uno de los dos unicornios

"¿Qué? ¿Quién lo dice? ¿Quiénes son ustedes? Ustedes no son ponies de cristal." Preguntó Dusk, dando un paso al frente molesto. A quién personalmente siempre le había irritado que alguien le prohibiera entrar a su lugar favorito en el mundo, que eran las bibliotecas.

Ninguno de los unicornios con capa dorada le respondió a Dusk, simplemente se quedaron de pie inmóviles, bloqueando la entrada a la biblioteca. En tanto que Dusk, al ver más de cerca a ambos unicornios, vio que sus capas doradas tenían una pequeña insignia dorada en uno de sus lados, una herradura dorada rodeada por dos hojas de laurel, un símbolo que Dusk pudo reconocer gracias a sus días en la escuela de magia.

"Eso es… ¿El símbolo de la AEE?" Pensó Dusk sorprendido. "¿Por qué está aquí la Asociación Educativa de Equestria?"

"¿Qué es todo ese ruido?" Preguntó repentinamente una anciana voz desde dentro de la biblioteca. La puerta se abrió y a los unicornios con capa no les quedó de otra que moverse, ya que las puertas se abrían hacia afuera. En cuanto la pony que habló asomó su cabeza, sus ojos se iluminaron. "¡Dusk Shine!"

"¡Amethyst Maresbury!" Dijo Dusk igual de sorprendido. Reconociendo de inmediato a la anciana pony de cristal que había sido la primera pony en verlos a él y a sus amigas cuando llegaron al Imperio de Cristal hacía una semana. Quién los había invitado a su propia casa aquella vez.

La anciana yegua se apresuró a salir de la biblioteca a saludar a Dusk, quien también la saludó con una gran sonrisa. Mientras tanto, Sugar Belle veía confundida a Amethyst, en tanto que los dos unicornios con capa dorada mantuvieron sus frías miradas.

"¿Qué es lo que haces aquí, querido? No pensé que volverías tan pronto a nuestra ciudad." Preguntó amablemente la anciana yegua.

"Lo sé. Es solo que recordé que necesitaba investigar algo, así que vine a la biblioteca del Imperio." Respondió Dusk sonriendo, luego mirando hacia atrás de Amethyst, donde estaban los dos unicornios con capa. "Quería entrar, pero esos dos ponies no nos dejaron pasar."

"La biblioteca está cerrada por hoy." Volvió a repetir el mismo unicornio con capa dorada, quien alcanzó a escuchar lo que reclamaba Dusk.

Al escuchar las palabras de aquel unicornio, Amethyst bajó su cabeza y puso una mirada preocupada.

"No sé lo que pasa... Un grupo de unicornios de Equestría llegó hoy a primera hora de la mañana. Algunos entraron y otros bloquearon las entradas de la biblioteca." Dijo Amethyst, mirando de reojo molesta a los dos unicornios con capa. "El príncipe Shining Armor logró que me dejaran entrar, porque soy la bibliotecaria oficial del Imperio de Cristal, y ahora que todos hemos recuperado nuestros recuerdos y emociones, hay mucho, MUCHO, que hacer en la biblioteca. Pero solo me dejaron entrar a mí con la condición que nadie más entrara y que no sacara ningún libro fuera de la biblioteca."

"Si no vas a volver a entrar, cerraremos la puerta y te quedarás afuera como el resto." Dijo molesto el otro unicornio con capa, mirando fríamente a Amethyst Maresbury.

La anciana yegua de cristal puso una mirada nerviosa y miró apenada a Dusk.

"No sé lo que pasa, pero debo volver adentro, para asegurarme que no le hagan nada a los libros." Dijo Amethyst con voz temblorosa.

Dusk Shine entendió a la perfección el temor que sentía Amethyst. Siendo bibliotecaria, ella temía que ese grupo que estaba asediando la biblioteca pudiera hacer algún destrozo en aquel bello templo del saber. Aquello molestó mucho a Dusk, sin embargo, al descubrir que aquellos unicornios estaban relacionados de alguna forma con una de las organizaciones con más poder en el reino, solo por debajo de las mismísimas princesas, fue que Dusk tuvo que controlarse antes de enfrentarse a esos dos brutos unicornios.

"Lo siento, querido." Dijo Amethyst, acercándose a Dusk para darle un abrazo como despedida. Entonces, la anciana yegua aprovechó el ángulo ciego que tenía frente a los dos unicornios con capa y se acercó a la oreja de Dusk. "La ventana del ala Sur está abierta." Susurró Amethys, dándole una pequeña sonrisa antes de voltearse para volver a entrar a la biblioteca.

Luego que Amethyst entrara de nuevo en la biblioteca, Dusk fingió estar molesto y se fue de la entrada. Por su parte, Sugar Belle había intentado ofrecerles algunos de sus muffins a los guardias mientras les hablaba de las maravillas de la 'igualdad', pero al ver que los guardias ni se inmutaban, ella rápidamente se apresuró para seguir a Dusk Shine.

"Esos ponies son muy gruñones. Te aseguro que si el gran espíritu de la igualdad estuviera dentro de ellos, serían mucho más amables." Dijo Sugar Belle, luego de alcanzar a Dusk. "¿Por qué te vas? ¿Acaso no querías entrar en la biblioteca? ¿Ya te rendiste?" Agregó Sugar Belle, siempre cargando su canasto de muffins. Caminando rápidamente, ya que Dusk también lo hacía.

"Puede que la igualdad no estuviera en sus corazones, pero la amistad sí que lo estaba en el corazón de Amethyst. Y eso nos ayudará a entrar." Dijo Dusk con una mirada llena de confianza. Finalmente, localizando la ventana que quedaba más al sur de la biblioteca.

Con mucho cuidado, Dusk empujó aquella ventana, y tal como dijera Amethys, estaba abierta. Silenciosamente, Dusk se subió a la ventana y cayó dentro de la biblioteca. Entonces, rápidamente alzó su vista y miró dentro, tanto para confirmar si había alguien cerca como para memorizar aquel pasillo, por si necesitaba teletransportarse allí nuevamente en el futuro. Para su sorpresa, Dusk se distrajo cuando escuchó que a su lado también cayó Sugar Belle, aunque para su fortuna, ella también supo hacerlo muy sigilosamente.

"No creo que sea buena idea que me acompañes. Esto puede ser peligroso." Susurró Dusk preocupado, mirando a la yegua.

"Estaremos bien. Estoy segura que el espíritu de la igualdad nos protegerá." Sonrió Sugar Belle, levantando su capa para apuntar a su propio flanco, donde destacaban las dos líneas negras de igualdad.

Decidiendo que ya era demasiado tarde para que Sugar Belle regresara, Dusk solo suspiró frustrado y siguió adelante. Mientras los dos unicornios avanzaron, ambos abrieron grande sus ojos al ver lo enorme que era aquella biblioteca, tres pisos llenos de pasillos con estantes llenos de libros por ambos lados, tan enorme que un pony no tendría una vida para leer todos los libros que allí había. Aquello dejo sin habla a Dusk, cuyos ojos parecían que iban a estallar por lo emocionado que estaba.

"¡Cuidado!" Susurró repentinamente Sugar Belle, empujando a Dusk para que quedara pegado hacia uno de los muros.

Ambos unicornios se quedaron pegados a la sombra de un muro, con Dusk confundido por unos segundos. Entonces, no muy lejos, Dusk vio que un unicornio con capa dorada pasaba por uno de los pasillos, cargando varios libros con su magia.

"Gracias." Susurró Dusk aliviado, agradecido que Sugar Belle lo hubiera ayudado a esconderse justo antes que alguien lo viera.

Una vez el unicornio con capa dorada se alejó, Dusk y Sugar Belle comenzaron a caminar sigilosamente en la dirección opuesta, siempre viendo de reojo por los pasillos para asegurarse que no había ningún pony allí.

"¿Por dónde empiezo a buscar?" Pensó Dusk, deteniéndose finalmente en uno de los pasillos más alejados de la entrada. Tomando el primer libro que quedaba a su alcance y viendo que era un libro de botánica avanzada, luego tomando el libro que estaba al lado, viendo que era un libro con cuentos para potrillos. "Los libros no están bien organizados… ¡Claro! Por eso Amethyst Maresbury dijo que tenía mucho trabajo que hacer. Una biblioteca cuyos libros han sido tomados por ponies que perdían sus recuerdos, ¡Todo debe estar revuelto!"

Dusk empezó a revisar libro por libro, leyendo sus cubiertas y descartándolos rápidamente al ver que no se trataban de libros de historia o de linajes familiares, confirmando lamentablemente que su teoría era verdad y no había ningún orden en los libros allí guardados.

"¡Si encuentras algún libro de recetas de postres, avísame!" Sonrió Sugar Belle divertida. Comenzando también a examinar los libros para ver si encontraba lo que buscaba.

El tiempo pasaba y pasaba, y por más que buscaba, Dusk Shine no lograba encontrar ningún libro de interés. Era cierto que aquellos libros eran muy viejos, y muchas veces Dusk se maravilló en encontrar primeras ediciones de varios libros importantes, pero la mayoría eran libros que Dusk ya conocía y había leído, o libros con temas más banales, como la vexilología de la bandera del Imperio de Cristal o consejos para encontrar los mejores cristales en excavaciones. Nada ni remotamente parecido a lo que Dusk buscaba, respecto a linajes familiares, cutie marks o astrología antigua.

Cuando Dusk sacaba desde una repisa el libro número ciento veinticuatro desde que había empezado a revisar los libros, repentinamente se congeló ante lo que vio. Al sacar el libro que tenía ahora en su casco, se desilusionó por enésima vez al ver que era un libro sobre corte de cristales para construcción, sin embargo, al querer devolver aquel libro a su estante, se detuvo al ver que al lado opuesto del lugar del que había sacado el libro, había un viejo y maltratado libro, en cuyo borde Dusk alcanzó a leer con dificultad que decía: 'La estrella maldita'. Aquello inmediatamente hizo que el corazón de Dusk saltara, siendo la primera pista sobre alguna estrella que encontraba en aquella biblioteca.

Dusk se dispuso a estirar más su casco para alcanzar aquel libro desde donde estaba, pero repentinamente se congeló al ver que el libro se movía. Alguien desde el otro lado lo había sacado justo antes que Dusk lo tomara.

Desde el pasillo opuesto al que estaban Dusk Shine y Sugar Belle, uno de aquellos guardias con capa dorada había tomado precisamente aquel libro, solo porque le había causado extrañeza que aquel libro estuviera guardado al revés, ya que normalmente el lomo debería estar apuntando hacia su lado. En cuanto el guardia tomó aquel libro, miró la portada con interés y lo abrió para darle un vistazo. Mientras el guardia leía la portada, no se percató que por el espacio que había quedado al sacar el libro, se veía el rostro y casco de un asustado potro color lavanda, quien se había quedado congelado a la espera que el guardia no lo viera si no se movía.

"¡Al fin encontré uno!" Dijo el guardia con emoción, cerrando el libro repentinamente, comenzando a caminar rápidamente. Afortunadamente, sin alcanzar a ver a Dusk Shine.

Viendo que el guardia se alejaba con aquel libro, Dusk finalmente se movió y corrió sigilosamente hasta quedar al borde de aquel pasillo, asomándose justo cuando el guardia con capa dorada también salía del pasillo. Mientras el guardia se alejaba, Dusk alcanzó a darle un último vistazo al libro que cargaba el guardia y un escalofrío recorrió su espalda. En la portada de aquel libro no había título alguno, sin embargo, había dibujada una estrella rosa de seis puntas, misma estrella que él llevaba grabada en su flanco.

Mientras Dusk se quedaba paralizado por la impresión, el guardia se acercó al centro del edificio y bajó unas escaleras. Allí, Dusk finalmente salió de su impresión y se acercó al borde del pasillo, viendo cómo el guardia llegaba a una mesa central localizada en el piso inferior y dejaba el libro allí, para luego seguir su camino hacia otro sector de la biblioteca.

"¿Qué sucede?" Preguntó Sugar Belle en un susurro, quien se había acercado a Dusk al verlo alejarse.

Rápidamente Dusk le tapó la boca a Sugar Belle y le indicó que guardara silencio. Finalmente encontraba una pista de lo que buscaba, y no podía permitirse cometer ningún error.

Dusk se teletransportó lo más silenciosamente que pudo hasta quedar justo frente a la mesa en el nivel inferior, donde el guardia había dejado el libro. Al haber estado tocando a Sugar Belle, inevitablemente causó que ella también se teletransportara con él, por lo que Dusk le hizo una seña de silencio y le dijo que lo acompañara.

Al llegar frente a la mesa, Dusk vio que habían unos pocos libros allí, y curiosamente, por los títulos de estos, todos eran desconocidos para él. En cualquier otro momento Dusk se hubiera enfocado también en los otros libros, pero al ver el libro que tenía dibujada la estrella de su cutie mark, sus ojos solo se fijaron en ese.

Dusk tomó cuidadosamente aquel libro entre sus cascos, como si estuviera hecho de cristal y pudiera quebrarse con cualquier movimiento brusco. Primero, analizó la cubierta del libro, viendo que efectivamente era muy viejo, probablemente el segundo más viejo que había entre los libros que había sobre la mesa, ya que había otro que parecía que se rompería con tan solo tocarlo. El libro que sostenía Dusk tenía en su lomo escrito 'La estrella maldita', mientras que en su portada estaba la estrella del clan Sparkle, ya muy borrosa, debido a los estragos del tiempo.

Dusk lentamente abrió aquel libro y vio que en la portada decía exactamente lo que decía el lomo: 'La estrella maldita'. No había duda, aquel era el título del libro.

"La 'fade star', 'la estrella del clan Sparkle', 'la estrella maldita'… ¿Cuál es el significado de todos esos nombres?" Pensó Dusk muy preocupado. Por un instante, creyendo sentir que el libro se movía, pero inmediatamente descartándolo, pensando que solo eran sus nervios.

La boca de Dusk estaba toda seca por la expectación, por lo que tragó saliva ruidosamente antes de proseguir a la siguiente página. ¡Finalmente encontraría las respuestas que buscaba! Ya fuera algo sobre el clan Sparkle o sobre su cutie mark, estaba seguro que ese libro al menos le entregaría una respuesta. Finalmente, Dusk movió lentamente su casco para continuar leyendo el libro. Al hacerlo, su ser completo se paralizó ante lo que vio.

"¡Yuck! ¿Qué es eso?" Preguntó con asco Sugar Belle, acercándose a Dusk al ver que este se había quedado inmóvil.

Al abrir el libro, lo único que encontró Dusk fue a un enorme gusano verde, el cual se estaba dando un festín comiendo todas las páginas que alguna vez había contenido aquel viejo libro.

"E… Es… Es un gusano comelibros…" Respondió torpemente Dusk, como si hubiera perdido toda su energía y luchara por no caer desmayado de la decepción. "L-Las bibliotecas siempre cuidan que estos gusanos no se acerquen a los libros… porque… porque les encanta comerse las hojas viejas…"

Al ver que su última esperanza se había desvanecido, sin querer, Dusk dejó caer el libro ruidosamente sobre la mesa. En cuanto cayó, el enorme gusano comelibros miró hacia el lado, y pasó su lengua por su boca al ver aquellos viejos libros junto a él, ¡Un nuevo banquete para degustar!

"¡No lo harás!" Gritó Dusk aterrado. Cerrando de golpe el libro para impedir que el gusano comelibros escapara y destruyera otro valioso libro.

Tras eso, Dusk tapó su cara con su casco, sintiendo una angustia pocas veces vivida antes. Ni siquiera él mismo estaba seguro si se sentía peor por perder la oportunidad de conocer más sobre su familia y su cutie mark, o por ver destruido lo que probablemente era un libro único, ¡Una auténtica antigüedad destruida por un simple gusano! El amor de Dusk por los libros hizo que aquello fuera una doble estocada en su corazón.

Repentinamente, tanto Dusk como Sugar Belle alzaron sus cabezas al sentir algo extraño, algo que solo un unicornio podría sentir. Sus cuernos sintieron una extraña perturbación mágica, proveniente precisamente de uno de los otros libros que estaban sobre la mesa, y lo más curioso, era que era algo que había empezado muy sutil, pero que se iba incrementando muy rápidamente. Dusk se acercó cautelosamente al libro que parecía emitir aquella peculiar vibración mágica, lo tocó y lentamente lo abrió. En ese instante, por segunda vez en menos de cinco minutos, Dusk Shine se quedó pasmado ante lo que vio…


'Flashback de dos ponies entrometidos.'

Minutos antes que Dusk quedara paralizado ante lo que veía al abrir un libro, otro unicornio miraba con atención otro libro en otra lejana área del piso más alto de la biblioteca. Lo que diferenciaba a este pony de otros que estaban circulando también por la biblioteca, era que este unicornio, pese a tener una capa, no era dorada, más bien, era una vieja y larga capa marrón de viaje. Sin embargo, en el borde de su capa, de igual forma llevaba la pequeña insignia de la AEE. Otra diferencia con los ponies de capa dorada, era que este pony era menos fornido que ellos, más bien un potro delgado. Además, aquel pony tenía el gran rasgo distintivo que tenía una larga cicatriz horizontal sobre su nariz.

"Este libro es interesante, pero no es lo que busco." Dijo aquel pony de capucha marrón, a quien, además, se le alcanzaba a ver su pelaje color gris y sus ojos, color verde. "No trata sobre linajes familiares."

"¡No! ¡Este libro puede sernos útil!" Resonó otra voz etérea, cerca del pony de capa marrón.

Tras escuchar aquella voz, el potro de capa marrón se quedó mirando aquel libro con una mirada pensativa. Aquel momento de distracción causó que no alcanzara a percatarse que alguien más se acercaba hasta él desde atrás.

"¿Qué fue eso?" Preguntó repentinamente una voz femenina desde atrás.

El potro de capa marrón se volteó velozmente al ser sorprendido. Al hacerlo, vio que se trataba de uno de los ponies de capa dorada que debían de estar circulando en ese mismo instante por la biblioteca. Sin embargo, tras un segundo vistazo, aquel pony puso una mirada extraña al ver que aquella pony de capa dorada parecía ser una yegua que no reconocía.

"¿Acaso escuchó tu voz?"

"No lo creo, solo tú puedes oírme."

"No pareces ser del mismo grupo que esos brutos de capa dorada." Dijo la yegua, mirando fijamente al potro frente a ella. "Aunque tienes el emblema de la AEE…" Agregó la yegua, entrecerrando sus ojos al ver aquella insignia que no había podido ver antes, ya que el potro de capa marrón había estado de espaldas a ella.

"Mi nombre es Shadow Lock, enviado especial del Rector Neighsay." Respondió el potro de capa marrón, dejando caer su capucha. Entonces, fue turno de él para mirar con sospecha a aquella yegua. "Por lo que has dicho de la escolta dorada, asumo que esa capa no te corresponde."

Esta vez fue el turno de la yegua de dejar caer su capucha, revelando a una unicornio de pelaje color amarillo, melena dorada y roja, y penetrantes ojos color cian.

"Mi nombre es Sunset Shimmer, y soy la alumna de la Princesa Cadance." Respondió Sunset, mirando también con recelo a Shadow Lock.

"Claro, tenías que venir de parte de una princesa…" Murmuró Shadow Lock molesto. "Ellas, los nobles, todos son iguales. Solo quieren ocultar la historia."

"No tengo idea de lo que te refieres." Respondió Sunset alzando una ceja. "Ni Cadance ni ninguna princesa me ha enviado aquí. Vine por mi propia cuenta."

"Si no eres de la AEE y no te enviaron las princesas, ¿Cómo es que lograste entrar?" Preguntó Shadow Lock incrédulo.

"Bueno, solo digamos que soy muy buena haciendo sigilo." Respondió con orgullo Sunset.

Contrario al orgullo de Sunset, lo que en realidad había pasado, fue que la unicornio amarilla intentó entrar a la biblioteca por una de las puertas de la biblioteca, hasta que fue detenida por dos guardias de capa dorada. Entonces, ella no tuvo paciencia, y sin sigilo alguno, logró noquear a los dos unicornios y robó una de las capas doradas para pasar más desapercibida.

"Me acerqué a ti, porque no llevabas una de estas tontas capas doradas, pero de igual forma tienes uno de esos emblemas de la AEE." Dijo Sunset, luego de recordar su entrada a la biblioteca. Entonces ella abrió con sorpresa sus ojos al percatarse de algo importante. "Pero ahora que me doy cuenta, no has llamado a nadie aún para alertarlos de mi presencia, así que quizás… no soy la única pony que está donde no debería estar." Agregó Sunset con una pícara sonrisa.

Shadow Lock puso una mirada molesta por un momento. Tras un par de segundos, bajó su mirada y dio un largo suspiro.

"Bien, parece que ambos nos descubrimos mutuamente." Dijo finalmente Shadow Lock, decidiendo que no valía la pena discutir. "Lo mejor es que cada uno siga su camino y sigamos sin llamar la atención de la escolta dorada." Agregó Shadow, levitando junto a él el último libro que había estado viendo antes que Sunset lo interrumpiera. Caminando hacia Sunset para pasar por su lado y salir de aquel pasillo.

Justo cuando Shadow Lock pasaba por el lado de Sunset, la yegua levantó su casco y agarró el libro que él levitaba, causando que Shadow se detuviera en el acto.

"¿Qué es lo que traes contigo? Oculto bajo tu capa." Preguntó Sunset con su mirada fija y seria mirando hacia el frente, pese a que Shadow Lock estaba a su lado.

"No es tu problema." Respondió Shadow Lock sin inmutarse, también mirando hacia el frente, sin mirar a Sunset a su lado.

"Así que lo confirma, tiene algo extraño bajo su capa. Esa fue la magia extraña que sentí cuando me acerqué a él por primera vez." Pensó Sunset, con una mirada preocupada. "Por eso me distraje y descubrió mi presencia antes de contenerlo con mi magia. No es la misma sensación, pero cuando vi a este potro con su capucha y con algo extraño emanando magia cerca de su pecho… No pude evitar recordarlo a ÉL." Pensó Sunset, sintiendo un escalofrío al recordar la última vez que había visto al Archimago.

Por varios segundos, ambos unicornios se mantuvieron inmóviles y en silencio, con sus vistas fijas hacia el frente, mientras Shadow Lock levitaba el libro y Sunset impedía que se lo llevara. Finalmente, Sunset bajó su cabeza y dio un suspiro con preocupación.

"No dejaré que lo que pasó esa vez vuelva a suceder. Más aún si se lleva 'ese' libro." Pensó Sunset, levantando su cabeza con una mirada llena de determinación. Pensando que, tras haber sentido esa extraña magia debajo de la capa de aquel potro, definitivamente era peligroso que él se llevara aquel libro, el cuál Sunset había alcanzado a leer su título.

En solo una fracción de segundo, Sunset activó su magia e intentó quitarle el libro a Shadow Lock por la fuerza, sabiendo que probablemente ella era más fuerte con su magia. Lo que la yegua no se esperó, fue que Shadow Lock estaba atentamente esperando aquel movimiento, y antes que la magia de Sunset se activara, Shadow Lock usó un contra hechizo para evitar que la magia de Sunset se activara. La fuerza del hechizo de Sunset restringido por Shadow provocó que un empuje mágico finalmente los alejara uno del otro, algo que esperaba Shadow Lock, por lo que alcanzó a asirse del libro que había estado levitando antes de ser empujado.

"¡Heh! Mi error. Pensé que solo eras un debilucho como los otros guardias." Dijo Sunset sonriendo. Dándose cuenta que detener a ese potro sería más complejo que noquear a los guardias de la así llamada 'escolta dorada', como la llamaba aquel potro.

"Él fue veloz, pero solo sentí su magia, no sentí una magia externa ayudándolo." Pensó Sunset, razonando velozmente. "Eso es bueno, ya que significa que lo que sea que emana magia debajo de su capa, no le brinda poder extra, como era el caso de Trixie y el amuleto del alicornio. Pero también es malo, porque significa que este potro es naturalmente hábil con la magia, y parece que está más acostumbrado a duelos mágicos que la mayoría de los unicornios."

Sin perder tiempo, Shadow Lock hizo brillar su cuerno para activar su magia, causando que instantáneamente Sunset también hiciera brillar su cuerno para defenderse. Sin embargo, para sorpresa de Sunset, cuando la magia de Shadow Lock se activó, tanto él como el libro que cargaba simplemente desaparecieron.

"¿Qué fue eso?" Pensó Sunset sorprendida, corriendo hacia el lugar donde Shadow había desaparecido, activando su magia para sentir algún rastro mágico. "Eso no fue un hechizo de teletransportación, ni tampoco de invisibilidad. ¿¡Dónde se fue!?" Pensó Sunset muy sorprendida.

Tomando un segundo para calmarse, Sunset cerró sus ojos, respiró hondo y usó su magia para buscar otros tipos de rastros mágicos a su alrededor. Tras unos segundos, ella abrió repentinamente los ojos y giró velozmente su cabeza para mirar hacia uno de los estantes de libros que estaba a su derecha. Ella se lo quedó viendo atentamente, sintiendo una extraña vibración mágica proveniente de uno de los libros que allí había. Sunset dio un paso para acercarse, pero inmediatamente se detuvo y giró su cabeza para mirar esta vez a su espalda. La extraña vibración mágica había desaparecido del primer libro que había visto, y en un instante había aparecido ahora en otro libro detrás de ella. Sunset se apresuró, tomo el libro que tenía aquella extraña vibra mágica, que se titulaba 'Cristales mágicos y la resonancia azul', y lo abrió. Al hacerlo, se quedó sin palabras ante lo que vio.

"¿¡Es en serio!?" Dijo Sunset muy sorprendida, no pudiendo evitar pensar en voz alta.

En las páginas del libro que había abierto, no se veían simplemente palabras e ilustraciones. Allí, en esas páginas, se veía claramente a Shadow Lock, como una vívida imagen de él en dos dimensiones, quién corría por las páginas mientras las letras que habían en el libro se movían a su alrededor, como si fueran ondas, deformándose al tiempo que Shadow Lock corría y luego volviendo a acomodarse en su lugar.

"¿Qué es esto? ¿Es el método de Hayscartes? No, ese hechizo no es tan detallado como este. Este es un hechizo nuevo que puede que ni siquiera yo pueda copiar a la perfección. ¿Será algún hechizo familiar?" Pensó Sunset, como siempre, llegando velozmente a certeras deducciones. Aún sorprendida ante lo que veía.

Repentinamente Shadow Lock terminó de correr en la página del libro por la que estaba corriendo y simplemente desapareció, al igual que la vibración mágica que emanaba de aquel libro. Al instante, Sunset sintió una nueva vibración mágica proveniente esta vez de un libro que estaba al otro extremo de los estantes de libros que estaban en ese pasillo. Sunset corrió hasta donde estaba aquel libro y leyó su título, que era 'Cristales mágicos y su uso en artefactos mágicos'. Al abrirlo, Sunset vio que esta vez Shadow Lock estaba corriendo en las páginas de aquel libro.

"Puede moverse entre los libros, pero no entre un libro y otro que estén juntos entre sí, ¡Sino entre libros que tienen temáticas similares!" Pensó Sunset, relacionando rápidamente que ambos libros en los que había visto correr a Shadow Lock, hablaban sobre cristales mágicos. "Esto es malo, si es así, perseguirlo en una biblioteca será imposible. ¡Podría reaparecer en un libro de un tema similar que esté al otro extremo de la biblioteca!"

Viendo que no podía perder más tiempo, Sunset llegó a la única conclusión posible. Ella cerró sus ojos y se concentró, recordando el hechizo de Hayscartes, el cuál nunca había pensado que algún día le sería útil. Repentinamente, Sunset desapareció de la biblioteca, tal como antes lo había hecho Shadow Lock, y en su lugar, Sunset reapareció en las páginas del libro que había estado sosteniendo segundos antes.

Al reaparecer en las páginas del libro, Sunset levantó su casco y suspiró con decepción al confirmar lo que había temido. A diferencia de la imagen de Shadow Lock, quien aparecía tal cuál como era en el mundo real, solo que, plasmado en dos dimensiones, el cuerpo de Sunset solo estaba hecho de trazos, como si ella fuera un dibujo de ella misma, con la diferencia que se podía mover. Tampoco había conseguido llevarse consigo la capa dorada robada, que había caído al suelo junto al libro al momento que Sunset entro al 'Mundo de los libros'.

"Bien, no es perfecto, pero servirá." Dijo Sunset, mirando su casco, ahora hecho de trazos.

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En ese instante, ella se volteó y vio correr a lo lejos a Shadow Lock en la misma página que ella estaba. Sin perder tiempo, Sunset persiguió a Shadow Lock. Así, ambos unicornios corrieron, pasando por decenas de libros localizados en distintas partes de la biblioteca, hasta que finalmente, tras mucho correr, la estabilidad del hechizo que ambos habían usado comenzó a decaer, y ambos finalmente reaparecieron en el mundo real, chocando de sorpresa con un muy sorprendido Dusk Shine.

'Fin del flashback.'


De vuelta en el mundo real, Dusk quedó aturdido cuando abrió el libro con la extraña vibración mágica y vio que dos ponies de dos dimensiones, uno tan real como si fuese una fotografía, y otro hecho de trazos dibujados, se movían en las páginas del libro. Corriendo en su dirección, haciéndose más y más grandes, hasta que ambos se convirtieron en ponies de carne y hueso, y saltaron fuera de las páginas del libro, chocando contra Dusk. Causando que quedará más aturdido, esta vez, literalmente.

Dusk cayó de espaldas, adolorido, sobando su cabeza luego que esta chocara con la de Shadow Lock, quien también quedó tirado en el suelo, sobándose su adolorida cabeza tras aquel repentino cabezazo. Por su parte, Sugar Belle se quedó con sus ojos y boca muy abiertos, muy sorprendida al ver a aquellos dos ponies aparecer repentinamente desde dentro de un libro. Por su parte, Sunset fue la primera en levantarse tras caer al suelo luego de salir del libro, afortunadamente evitado el cabezazo contra Dusk al ir detrás de Shadow Lock, y cayendo más suave al caer sobre dos potros en vez de contra el suelo.

"¿Contra qué chocamos?" Murmuró Sunset un poco mareada, mirando a su alrededor y a los ponies que allí había.

Al ver sobre lo que había caído, o más bien, sobre QUIÉN había caído, a Sunset Shimmer se le heló la sangre y olvidó por completo lo que había estado haciendo segundos antes. Rápidamente miró hacia todos lados, intentando taparse con la capa dorada que había estado usando, solo para recordar que esta se había caído cuando usó el hechizo para entrar en los libros. Entonces, en su desesperación, vio que al lado suyo había una yegua usando una capa de viaje y rápidamente usó su magia para quitársela y hacerla aparecer sobre ella misma. Subiendo su capucha y cubriéndose el rostro justo antes que Dusk abriera los ojos. Dejando a Sugar Belle con una mirada muy perpleja, quien parecía no poder reaccionar aún luego de ver a Sunset y a Shadow Lock aparecer desde dentro del libro.

"¿Q-Qué fue lo que pasó?" Preguntó Dusk, finalmente logrando ponerse de pie, pese a que aún se sentía mareado por el golpe. "¿¡Cómo fue que salieron desde dentro de un libro!? ¿¡Quiénes son ustedes dos!?" Preguntó Dusk, casi en un grito debido al asombro de lo que había visto.

"N-No tengo por qué responderte." Respondió de mal humor Shadow Lock, también poniéndose de pie, igual de mareado que Dusk Shine. Viendo que Dusk no llevaba una capa dorada, por lo que posiblemente era un intruso igual que él y Sunset Shimmer.

"¿¡Quiénes son estos dos!? Si hubiera sabido que era tan fácil evadir a los guardias de la escolta dorada, no habría tenido que fingir todo eso de ser emisario de Neighsay." Pensó Shadow con un ojo cerrado aún, por el dolor de cabeza. Entonces, trató de activar su magia para volver a escaparse hacia el mundo de los libros, pero no funcionó. "¡Maldición! Aún estoy muy mareado."

"Tú… Espera… Te conozco." Dijo repentinamente Dusk, enfocándose esta vez en la yegua con la capa de viaje, que al parecer, le había quitado a Sugar Belle en algún momento. Aunque su rostro estuviera oculto por una capucha, Dusk pudo reconocer el pelaje amarillo y parte de la cola dorada y rojiza que sobresalía tras la capa de aquella yegua. "¿Eres la alumna de Cadance?"

"S-Sí, yo… No deberíamos habernos encontrado así." Respondió torpemente Sunset. Desviando su mirada para que Dusk no pudiera verla directo a su rostro.

"¿Por qué ahora actúas toda tímida?" Preguntó Shadow Lock, sorprendido por el cambio de actitud de Sunset.

"Más importante, ¿¡Cómo es que salieron desde dentro de un libro!?" Volvió a preguntar Dusk casi en un grito. Volviendo a concentrarse en lo importante.

"Era una variación del hechizo de Hayscartes." Respondió Sunset, sosteniendo su capucha para que Dusk no la viera.

"¡No es el hechizo de Hayscartes! ¡Es algo mejor que eso!" Dijo casi gritando Shadow Lock, a quien le molestaba que simplificaran tanto un hechizo que le había costado tanto perfeccionar.

"Hmm… Si el espíritu de la igualdad estuviera en sus corazones, no tendrían este tipo de discusiones ni malentendidos." Agregó repentinamente Sugar Belle, quien había sido ignorada hasta ese instante. "¿Alguien quiere un muffin?" Agregó Sugar Belle, levantando su canasto con muffins.

"¿Quién es la loca?" Preguntó Sunset Shimmer mirando a Dusk, luego de darle un rápido vistazo de desprecio a Sugar Belle.

"¿¡Qué es todo esto!?" Gritó repentinamente una quinta y potente voz desde lejos.

Al voltearse hacia el origen de la quinta voz, los cuatro unicornios vieron que desde el piso superior un unicornio con capa dorada se había asomado a la baranda, mirando a los cuatro unicornios en la mesa central con sorpresa y, principalmente, enojo.

El cuerno del unicornio con capa dorada se iluminó, al tiempo que otros dos guardias se asomaron también a la barandilla del segundo piso. En esa fracción de segundo, Dusk supo que los guardias se teletransportarían hasta allí y los atraparían. Instintiva y velozmente, Dusk también activó su magia y se teletransportó a él, junto con todos los que estaban a su alrededor, desapareciendo justo cuando el primer guardia que los sorprendió aparecía por teletransportación en ese mismo sitio.

En otra parte de la biblioteca, en el pasillo con la ventana por donde Dusk y Sugar Belle se habían escabullido, Dusk y los tres unicornios reaparecieron allí luego de desaparecer del centro de la biblioteca.

"¿Qué fue lo que pasó?" Dijo confundido Shadow Lock, mirando hacia todos lados. Él tan solo había alcanzado a escuchar el grito del guardia, y un instante después, había desaparecido y reaparecido allí. Entonces, el potro gris se giró para mirar a Dusk Shine y entendió que ese potro lavanda había provocado eso con su hechizo de teletransportación.

No solo Shadow Lock se quedó mirando sorprendido a Dusk, sino también Sunset y Sugar Belle. Todos ellos sabían teletransportarse, aquello no era un hechizo nuevo, pero definitivamente ninguno podía teletransportarse tan rápido como Dusk acababa de hacer, su reacción al grito del guardia había sido casi instantánea. Por su parte, Dusk también se quedó un momento en silencio, mirando hacia el suelo con una mirada sorprendida, pues él también lo había notado.

"Siempre he sido rápido para teletransportarme, pero nunca lo había hecho tan rápido, más aun viendo que no me teletransporté solo, ¡Sino con 3 ponies más!" Pensó Dusk sorprendido. "Es como cuando cambió mi cutie mark por primera vez… ¿Acaso mi magia se volvió más rápida con este nuevo cambio?"

Mientras miraba al suelo, Dusk salió de sus pensamientos al percatarse de otro detalle. No solo se había teletransportado él y los otros tres unicornios, también, bajo sus cascos, habían cuatro de los libros que habían estado en la mesa central de la biblioteca y que habían reunido allí los guardias con capa dorada por alguna razón.

"No sé por qué la AEE está detrás de estos libros, pero lo mejor será salir de aquí lo antes posible." Dijo Dusk, tomando los cuatro libros y acercándose rápidamente hasta la ventana del pasillo.

Al llegar a la ventana, Dusk intentó abrirla, pero se sorprendió al ver que no pudo sentir el vidrio. Dusk puso una mirada confundida e hizo un segundo intento, nuevamente sin lograr tocar el vidrio. No había duda, alguien había puesto una barrera mágica.

Viendo que Dusk se había quedado inmóvil, los otros tres unicornios finalmente reaccionaron y se acercaron donde estaba Dusk, confirmando lo que el potro lavanda ya había descubierto.

"Es una barrera mágica muy fuerte." Dijo Dusk Shine, cerrando un momento sus ojos para sentir el nivel de poder de aquella barrera.

"No solo es fuerte, es muy extensa… Probablemente rodea toda la biblioteca." Agregó Shadow Lock, tocando la pared lejos de la ventana y mirando hacia el techo de la biblioteca.

"Además, bloquea los hechizos de teletransportación hacia el exterior." Agregó Sunset, quien por un momento cerró sus ojos para intentar sentir el exterior de la biblioteca, sin lograrlo. "Estamos atrapados."

# Fin del capítulo 41