T2 - Capítulo 43 – Amor de golpe
Amanecía en Ponyville y Dusk Shine estiraba sus cascos para comenzar un nuevo día. Su rostro esbozó una sonrisa al sentir la suavidad de su cama. No era que en comparación su antigua habitación de Canterlot fuera incómoda, sino que realmente sentía que ESA era su cama y su habitación. Tras vivir más de un año en Ponyville, cada parte del cuerpo de Dusk sentía que ese era su verdadero hogar, y cuando no estaba allí, realmente lo extrañaba.
Al mirar a su lado, Dusk volvió a sonreír al ver que Spike había terminado acostándose junto a él en vez de dormir en su cama-canasta. Dusk por poco olvida que no habían dormido juntos en casi un mes, luego que Spike se quedara en la Tierra Dragón, por lo que su hermanito no pudo evitar querer dormir junto a él al ver que volvió de Canterlot.
Mientras veía a Spike dormir, Dusk puso una mirada levemente más seria, dándose cuenta que probablemente Spike no era el único que lo había extrañado esa semana.
"Bien… Hora de empezar el día." Murmuró Dusk con una mirada pensativa. "Hoy hay muchos ponies a los que debo ver." Agregó, con una mirada más preocupada. Pues sabía que al menos había dos importantes conversaciones pendientes que tenía ese día.
Tras levantarse y salir a caminar por las calles de Ponyville, Dusk llegó directamente a la feria del pueblo, donde la mayoría de los ponies agricultores ya habían madrugado y exhibían sus productos para vender. Allí, Dusk se concentró en un puesto específico de frutas: el puesto de manzanas, en donde ya estaban Applejack, Big Mac, y una adormilada Apple Bloom, quien no disfrutaba tanto como sus hermanos mayores de levantarse tan temprano ese día de la semana.
"Hola Applejack." Saludó Dusk con una amable sonrisa.
"¡Dusk! ¿Cuándo fue que volviste?" Preguntó Applejack, sorprendida de ver a Dusk allí. "Habías estado fuera tantos días, que comenzabas a preocuparnos. Si no volvías mañana, pensábamos ir a buscarte con las chicas a Canterlot." Agregó Applejack, acercándose más a Dusk. Mirándolo atentamente, como si buscara alguna herida en su cuerpo.
"No te preocupes, estoy bien." Respondió Dusk con una sonrisa nerviosa. "Es solo que…"
"Necesitabas tiempo." Interrumpió Applejack, adivinando lo que Dusk iba a decir. Mirándolo con una triste sonrisa. "Lo imaginaba. Por eso convencí a las chicas para que te esperáramos unos días. Yo… Sé que es difícil." Agregó Applejack, desviando la mirada y mirando apenada a Dusk. "Ya sabemos lo que pasó entre tú y Pinkie Pie."
"Sí… Esta vez fui yo quien tuvo que terminar con Pinkie." Dijo Dusk, también desviando la mirada, algo incómodo.
Por unos momentos, ambos se quedaron en silencio, sin ser capaz de verse el uno al otro. Ambos seguían siendo los mismos de siempre, dos grandes amigos. Pero por mucho que lo intentasen, no podían evitar recordar los momentos en que fueron novios. Tanto aquellos bellos momentos como los malos.
"Lamento que fueras tú quien tuviera que romper conmigo." Dijo Dusk con una triste mirada. "Yo… ahora pude entender lo difícil que es estar de este lado. Terminar con alguien a quien… aún amas."
"Lo es..." Dijo Applejack rascándose un hombro con su casco. Sonrojándose levemente, aún sin poder ver a Dusk a los ojos. "Me imagino que del otro lado también fue difícil. Tú has estado en ambos… Y aún tienes que vivirlo tres veces más."
En ese instante, tanto Dusk como Applejack miraron de reojo a Big Mac y Apple Bloom que estaban allí cerca. El primero parecía no estar prestándoles atención y la segunda parecía haberse quedado dormida de pie, pero de todas formas, Applejack y Dusk entendieron que era mejor no seguir hablando del 'trato' que tenían entre ellos y sus amigas, sobre ser novios de prueba.
"Así que… ¿Estuviste en el castillo todos estos días?" Preguntó Applejack con una sonrisa nerviosa. Forzándose a cambiar de tema.
"No exactamente…" Sonrió Dusk.
Mientras escogía unas manzanas para desayunar, Dusk comenzó a contarle a Applejack lo sucedido durante su ausencia de Ponyville, explicándole lo cobarde que se sintió al evadir ver a Pinkie Pie luego de romper y cómo el cambio en su cutie mark fue la excusa perfecta para huir de todos. Luego, contó como terminó yendo al Imperio de Cristal, donde conoció a varios ponies muy particulares.
"Allí encontré a Sunset Glimmer, la alumna de Cadance, y a otro potro muy interesante. Ambos eran muy buenos con la magia." Dijo Dusk, llegando al punto en que se escabulló dentro de la biblioteca del Imperio. "¡Oh! También estaba Sugar Belle, por poco la olvido. Aunque ella era interesante, pero en un sentido más… raro, jeje." Sonrió Dusk tímidamente, recordando a los ponies de 'la secta de la igualdad' que había encontrado en el norte.
"¿Raro? ¿Raro cómo?" Preguntó Applejack, sin entender el por qué de la sonrisa nerviosa de Dusk.
"Bueno, ella y sus amigos estaban obsesionados con una especie de nueva religión que están creando o algo así. Sus amigos se separaron rápido de mí, pero ella me siguió en todo momento, incluso dentro de la biblioteca." Dijo Dusk, rascándose la cabeza al recordar. "Otra cosa, es que probablemente era la peor repostera que he conocido, jaja." Agregó Dusk con una pequeña risita al recordar aquellos insípidos muffins que probó. "Lo que me preocupa, es haberla hecho desaparecer con mi magia. Me pregunto si estará bien."
Repentinamente Dusk y Applejack se distrajeron cuando escucharon algo caer. Al darse la vuelta, ambos vieron que Big Mac había dejado caer una caja de manzanas y miraba a Dusk con una fiera mirada. Sin prestarle atención a las manzanas que había dejado caer, Big Mac se acercó con paso firme hasta quedar en frente de Dusk y lo empujó con toda su fuerza contra una pared, manteniendo presionado un casco fuertemente sobre el hombro derecho de Dusk para que no pudiera huir, causando que Dusk quedara parado en dos patas.
"¡Big Mac! ¿¡Qué haces!?" Gritó Applejack asustada. En shock al ver a su normalmente tranquilo hermano, con una mirada tan furiosa. Moviendo su cabeza para mirar entre Big Mac y Dusk, sin entender el estallido de furia de su hermano.
Por su parte, Dusk se quedó congelado al recibir el empujón de Big Mac. Lo cierto era que el gran potro rojo lo empujó con bastante fuerza, y su agarre en su hombro dolía. Pero lo que más lo dejó paralizado fue ver también aquella extraña y súbita reacción del potro rojo.
"¿¡Qué fue lo que dijiste sobre Sugar Belle!?" Dijo Big Mac, como si no hubiera escuchado a su hermana. Con su mirada fija en Dusk. "¿¡A qué te refieres con que la hiciste desaparecer!?"
"¿C-Conoces a Sugar Belle?" Preguntó Dusk, aún muy confundido. Sorprendido de ver que Big Mac había estado atento a su conversación con Applejack.
"Me callé cuando tú y Applejack rompieron. Guardando mi enojo pese a ver a mi hermana llorar por tu culpa." Dijo Big Mac, con su mirada aún fiera. "Ahora me entero que rompiste también con Pinkie Pie. ¿Qué acaso las yeguas son un juego para ti? ¿¡No dejaré que le hagas lo mismo a mi dulce Sugar Belle!?"
Dusk se quedó pálido ante las palabras que oía. Era cierto que Big Mac no sabía sobre 'el trato' que él y sus amigas tenían, pero de todas formas, de la forma que Big Mac las decía, Dusk ciertamente parecía un completo villano, y en el fondo, una parte de Dusk sí sentía culpa por haber aceptado el trato con las chicas y sentir que era su culpa, por no poder elegir a solo una de ellas. Misma sorpresa que sintió Applejack, que ahora lamentaba no haberle explicado bien las cosas a su hermano mayor. Sin embargo, hubo algo que llamó aún más la atención a Dusk y Applejack.
"¿Acaba de decir MI dulce Sugar Belle?" Pensaron Dusk y Applejack al mismo tiempo.
"Sugar Belle es la yegua más dulce del mundo, tan dulce como los postres que cocina. ¡No permitiré que la difames!" Gritó Big Mac enfurecido. "Probablemente la engañaste igual que engañaste a Pinkie Pie y a mi hermana. Y tú… ¿¡Tú la miraste a sus lindos ojitos color cereza y simplemente la hiciste desaparecer!? ¡Jamás te lo perdonaré!" Gritó Big Mac, listo para darle otro golpe a Dusk.
"¡Big Mac, lo siento!" Dijo Dusk asustado, viendo que Big Mac parecía estar demasiado furioso como para calmarlo con palabras. "Yo jamás quise lastimar a Applejack o a Pinkie Pie, y sobre Sugar Belle-" Agregó Dusk rápidamente, iluminando por inercia su cuerno para defenderse, pero apagándolo inmediatamente, sabiendo que no podía lastimar a Big Mac. Hasta que algo de lo que dijo Big Mac lo hizo abrir con sorpresa sus ojos. "Espera un momento… ¿Dijiste ojos color cereza? La Sugar Belle que conozco tiene los ojos azules, casi púrpura, no rojos."
Ante las palabras de Dusk, Big Mac se congeló, como si le hubieran tirado un balde de agua fría. Su mirada furiosa desapareció en el acto.
"Hmm… ¿Tiene el pelaje rosa?" Preguntó Big Mac.
"No. Ojos azules, pelaje lila." Respondió Dusk, con una expectante mirada.
Ambos potros se quedaron mirando en silencio por un largo rato sin decir nada. Ambos lo entendieron, pero ninguno quiso decirlo en voz alta. Big Mac se había equivocado de yegua.
Lentamente Big Mac soltó a Dusk de su agarre y desvió la mirada, mientras que Dusk simplemente volvió a quedar en cuatro patas y sobó su adolorido hombro en silencio, también desviando la mirada. Big Mac se dio la vuelta en silencio y comenzó a caminar lentamente hacia donde había dejado caer las manzanas.
"¡Hey! ¡A dónde vas!" Gritó Applejack molesta, mirando a su hermano. "Le debes una disculpa a Dusk."
Big Mac miró a su hermana, luego a Dusk y luego de nuevo a su hermana, con una mirada levemente apenada.
"No me disculparé por ser un hermano mayor que se preocupa por su hermana." Dijo Big Mac seriamente, aunque en su mirada se notaba que en parte sí estaba avergonzado por su exabrupto.
"Eso no tuvo nada que ver conmigo." Dijo Applejack molesta. "Te enojaste porque pensaste que esa yegua que te gusta-"
"Ya basta, Aplejack. Tiene razón." Dijo Dusk interrumpiendo a Applejack y poniendo una triste sonrisa. "Big Mac tiene razón, no con lo de Sugar Belle, pero sí contigo y con Pinkie Pie. Yo… Lamento haberlas lastimado."
"Tú no tienes la culpa de nada." Dijo Applejack, preocupada y molesta al ver que la baja autoestima de Dusk afloraba y comenzaba nuevamente a culparse por todo. "Fue parte del trato que hicimos. Todas estábamos de acuerdo. Incluso, en nuestra relación, fui yo quien-" En ese momento Applejack se calló al darse cuenta de algo.
Applejack había estado tan molesta que había empezado a gritar, y sin darse cuenta, muchos ponies a su alrededor los miraban atentamente. Muchos curiosos que compraban en la feria se aquedaron sorprendidos al ver al tranquilo Big Mac empujar a Dusk contra la pared, y todos intentaban escuchar atentamente todo lo que pasaba, especialmente las tres floristas que estaban en el puesto de al lado de Applejack. Quienes, al ver que Applejack se detuvo, fingieron volver a su trabajo, pero en el fondo seguían atentas a aquel nuevo chisme que se estaba generando.
"Rayos… Lo hablaremos más tarde." Murmuró Applejack molesta, inclinando su sombrero. Sabiendo que hablar sobre 'el trato de ser novios' en un lugar público, no era buena idea. Menos con esos chismosos ponies de la feria alrededor.
"Tranquila, todo está bien." Dijo Dusk, acercándose a Applejack y sonriéndole, para que viera que no había caído en una depresión ni nada parecido. "Sé lo que quieres decirme, pero está bien. Esto es también parte de lo que acordamos. Es inevitable que romper con dos yeguas en dos meses traerá rumores y malentendidos, pero es algo que estoy dispuesto a aceptar." Agregó Dusk con una sonrisa. Una que dejó más tranquila a Applejack, viendo que Dusk parecía estar más estable emocionalmente de lo que pensó.
Tras despedirse de Applejack, Dusk encaminó hacia su siguiente objetivo. Ya había aclarado el tema con Applejack, sobre lo difícil que tuvo que ser para ella romper. Ahora tocaba charlar sobre una herida más reciente, tocaba ir hacia Sugarcube Corner.
Mientras caminaba, Dusk no pudo evitar ver que varios ponies que estaban por la calle veían a Dusk y susurraban cosas al verlo. Tal parecía que los rumores volaban como el rayo y ya se hablaba en todo el pueblo sobre la pelea que tuvieron Dusk y Big Mac.
"¡Hey! ¿Dónde vas galán?" Dijo repentinamente una voz masculina mientras Dusk caminaba. Al tiempo que sintió un casco abrazando su cuello firmemente.
Al girarse, Dusk vio que quién lo había agarrado era Lucky Clover, quien le sonreía. A su lado estaban Thunderlane, Caramel y Bulk Biceps, rodeando a Dusk. Todos sonriéndole amablemente. Aquel era el grupo de potros con el que Dusk se había hecho amigos en Ponyville. Un grupito con el que no se juntaba tanto como con sus queridas amigas yeguas, pero que de igual forma, Dusk apreciaba, ya que le permitieron formar parte de aquella única hermandad masculina que tenían.
"¡Hola chicos! Ha pasado un tiempo." Dijo Dusk sonriendo a sus amigos.
"Nos enteramos de lo que pasó en la feria." Dijo Thunderlane, mirando preocupado a Dusk. "¿Te ibas a enfrentar a Big Mac? Viejo, ¡Estás loco! Te podría hacer puré de manzana en dos segundos." Agregó Thunderlane, cambiando velozmente su gesto a una risa más divertida.
"Una vez intenté ligar con una de las primas de Applejack. No te recomiendo meterte con los Apple…" Agregó Caramel, sintiendo un escalofrío al recordar como los primos de Big Mac lo persiguieron a muerte por atraparlo besando a una de sus primas a escondidas.
"Oh, gracias por la preocupación. Pero no se preocupen, todo fue un malentendido." Sonrió Dusk, agradeciendo el apoyo masculino de su hermandad.
"Bien, ahora que vimos que estás bien, hay otra cosa que tenemos que resolver." Agregó Lucky Clover sonriendo igual de amable, mientras una sombra siniestra oscurecía sus ojos y los de sus amigos.
Dusk sintió que el abrazo de su amigo sobre su cuello se hacía más fuerte. Entonces, los otros tres potros se pararon frente a él y lo miraron con enormes y exageradas sonrisas, las cuales contrastaban enormemente con las miradas asesinas que tenían en ese momento. Miradas que Dusk solo les había visto cuando vieron que Dusk iría a la Gran Gala del Galope con sus cinco amigas.
"Así que has estado de novio y has roto con dos de las chicas más lindas del pueblo, mientras tus hermanos mueren en la soltería…" Dijo Caramel, mirando a Dusk con una sonrisa asesina.
Dusk se puso a sudar cómicamente viendo que sus 'hermanos' querían asesinarlo solo por celos. Por un momento, abrió su boca para inventar alguna excusa, contándoles lo que de verdad había sucedido. Sin embargo, al pensar en sus cinco queridas amigas, Dusk no pudo evitar bajar su cabeza triste, sabiendo que no podía decirles a sus amigos potros sobre el trato que él y las chicas tenían.
"Lo siento… Debí contárselos, pero… No ha sido fácil." Dijo Dusk, desviando la mirada con una triste sonrisa.
Al ver que Dusk dejó de tomarse todo eso como una broma, los potros se miraron entre sí y suspiraron tristes. Tal parecía que su amigo realmente estaba sufriendo por amor, lo que hizo que sus celos masculinos desaparecieran y su hermandad por ayudar a un hermano se volviera más fuerte.
"Ah… Está bien casanova. Supongo que no es tu culpa haberte enamorado." Dijo Caramel, encogiéndose de hombros.
"Sí, no te lo tomes tan a pecho. Solo íbamos a amordazarte y a dejarte colgado en un precipicio por una semana." Bromeó Lucky Clover, soltado el cuello de Dusk y sonriendo.
"Si necesitas cualquier cosa, sabes que estaremos allí para ti." Dijo Thunderlane, sonriendo con una brillante y confiable sonrisa.
"¡Síííí!" Agregó Bulk Biceps, flexionando sus cascos.
"Chicos…" Dijo Dusk mirando a sus amigos con unos enormes ojos. Emocionado por esa muestra de apoyo masculino.
"Sí… Pero aún así…" Agregó Caramel, cambiando rápidamente su sonrisa amable por una siniestra. "No puedes irte sin un castigo de tus 'bros' por ser el único del grupo en haber tenido dos lindas novias." Agregó Caramel, levantando su casco. Mismo gesto que hicieron los otros tres potros.
Entendiendo que sus amigos querían algo de retribución para calmar su sed de sangre, Dusk soltó un suspiro resignado y aceptó que sus amigos le dieran un golpe.
"Está bien. Solo denme un golpe en mi hombro izquierdo. El derecho aún me duele por el golpe de Big Mac." Dijo Dusk, girándose para que su hombro izquierdo quedara frente a sus amigos.
Si Dusk hubiera tenido más amistades masculinas hasta ese momento, se habría dado cuenta de su grandísimo error. Pues, al decir que su hombro derecho le dolía más, los cuatro potros sonrieron con traviesas y malvadas sonrisas e hicieron exactamente lo contrario. Los cuatro se dieron la vuelta y cada uno le dio un golpe a Dusk en el hombro.
"¡Auch! ¡Auch! ¡Auch! ¡AUCH!" Gritó Dusk con dolor. En especial con el último golpe, que fue el de Bulk Biceps.
"¡Nos vemos casanova!" Dijo Thunderlane sonriendo. Retirándose entre risas con sus otros tres amigos.
"Aún no me acostumbro a esto de la hermandad masculina…" Pensó Dusk, sobando su adolorido hombro, pero por alguna razón, sonriendo divertido al sentir la amistad de los chicos. Comenzando a caminar nuevamente para volver a su objetivo.
Finalmente, Dusk llegó a Sugarcube Corner. Al llegar, estiró su casco para abrir la puerta, sin embargo, se detuvo por un momento. Sobando su adolorido hombro, por un segundo pensó que quizás debía ir a descansar y dejar esa conversación para más tarde, sin embargo, rápidamente descartó aquel pensamiento. Su hombro dolía, pero no tanto, lo que realmente le impedía entrar era su cobardía, y ya era momento de enfrentar sus propios sentimientos y a Pinkie Pie. Así que Dusk se forzó y entró a la pastelería, mentalmente preparado para charlar con su ex novia.
Al entrar, Dusk vio que no habían muchos ponies allí. Solo estaba la Señora Cake, ordenando varias bandejas de postres detrás del mostrador, tantas que parecía que no cabrían allí; y por otro lado, un delgado y alto potro delgado, de pelaje gris y melena café cortada muy corta, en forma de tazón. Este último pony, se quedó mirando fijamente a Dusk una vez lo vio entrar. Una mirada que dejó algo incómodo a Dusk, recordándole a alguien conocido, pero no sabiendo exactamente a quién.
Dusk esperó a que la Señora Cake terminara de ordenar las bandejas de postres antes de acercarse. Por su parte, quien se acercó a Dusk fue precisamente aquel delgado potro gris, que caminó hasta Dusk lentamente, parándose frente a él y mirándolo en silencio con una mirada indiferente.
"Hmm… Tú no te pareces en nada a una rama." Dijo aquel potro delgado, con un lenta y monótona voz.
"Eh… No. Supongo que no." Respondió Dusk, sintiendo un extraño déjà vu. Desviando la mirada, al ver que aquel desconocido potro lo miraba fijamente sin razón.
Repentinamente Dusk sitió que algo lo tocó en su costado. Al girarse, vio que no había nada a su lado, solo el mismo potro que seguía mirándolo fijamente. Entonces, Dusk bajó su mirada y vio que en el suelo, entre aquel potro y él, había una pequeña rama de madera.
"Lo lamento. A veces 'Twiggy' se pone violento con los ponies malvados." Dijo el potro delgado. Agachándose para recoger la pequeña ramita. "Por cierto, Twiggy es mi mascota."
"¿Tiene de mascota una rama de madera?" Pensó Dusk confundido. Cada vez sintiéndose más atrapado en un déjà vu. "Espera, ¿Él me arrojó esa pequeña rama?" Pensó Dusk, aún más confundido.
"Mudbriar, no." Dijo repentinamente una monótona voz femenina desde la puerta. Al girarse, Dusk se sorprendió al ver que era Maud Pie, la hermana de Pinkie. "Nooooo…" Dijo Maud lenta y largamente, caminando lentamente hasta donde estaban Dusk y aquel potro delgado.
Ya conociendo a Maud Pie, Dusk entendió que aquel 'noooo' largo de Maud, era casi un grito para ella. Ya que la tranquila hermana de Pinkie nunca elevaba su tono de voz ni era fácil detectar las emociones que tenía.
Tras su 'grito desesperado', Maud miró a Dusk y luego a aquel potro gris delgado.
"Mudbriar, te dije que no armaras un escándalo ni pelearas cuando vieras a Dusk." Dijo tranquilamente Maud, viendo al potro gris.
"Técnicamente, no hemos peleado." Respondió monótonamente Mudbriar. Sin embargo, al ver la mirada de Maud, decidió no seguir justificándose, entendiendo que Maud estaba molesta, aunque para todo el resto del mundo, la expresión de Maud era exactamente tan inexpresiva como siempre.
Tras 'calmar' a Mudbriar, Maud se giró para mirar a Dusk.
"Lamento que mi novio se pusiera tan violento. Normalmente es alguien muy tranquilo." Dijo Maud, mirando a Dusk, siempre con lo que parecía ser una indiferente mirada.
"Eh… Sí, yo... ¿¡Eh!? ¿¡Tu novio!?" Dijo Dusk muy sorprendido.
"Técnicamente, sí. Soy el novio de Maud." Dijo Mudbriar, con la misma mirada casi inexpresiva de Maud. "Lamento que vieras mi lado salvaje… Twiggy también lo siente."
"Eh… Claro. Todo perdonado…" Dijo Dusk con una sonrisa nerviosa. Quien para nada se sintió insultado o lastimado en algún momento.
"Dusk, recuerdas lo que te dije la última vez que nos vimos." Dijo repentinamente Maud, mirando fijamente a Dusk, para que volviera a concentrarse en ella. "Te dije que nunca hicieras llorar a Pinkie Pie."
Ante aquellas palabras, Dusk abrió grande sus ojos y sintió como si alguien hubiera clavado un puñal en su corazón. Justo en la herida que luchaba por cicatrizar.
"E-Es cierto…" Dijo Dusk con una mirada llena de dolor. "Yo… rompí mi promesa."
Sin previo aviso, Maud levantó su casco y le dio un golpe a Dusk en el hombro derecho, justo en donde había sido golpeado toda la mañana. Por la fuerza del golpe, Dusk no pudo evitar dar un paso atrás por la inercia. Si tuviera que decirlo, ese golpe fue el más doloroso de todos, tanto física como emocionalmente, debido a las palabras de Maud. Sin embargo, a diferencia de los otros golpes, Dusk se mantuvo inexpresivo. Era cierto que le dolía mucho el hombro, pero sentía que aquello era un castigo muy bajo por haber roto su promesa y haber hecho llorar a la pony más feliz del mundo.
Mientras recordaba las palabras que Maud le había dicho aquella vez que se despidieron en el tren, luego de visitar a los padres de Pinkie, Dusk puso una mirada confundida al recordar que Maud había roto un trozo de pared de una roca muy dura solo con un golpe. Comparado al golpe que acababa de recibir, no había sido nada. Si Maud hubiera querido, podría haberle roto el hombro de un golpe.
Al levantar su mirada, Dusk vio que Maud lo miraba atentamente, pero sin pizca de enojo, pese a lo inexpresiva que era, Dusk habría notado si Maud hubiera estado furiosa con él, y no lo estaba.
"Cuando llegué al pueblo, Pinkie me explicó que ustedes habían terminado su relación, pero no pudo contarme muchos detalles, ya que cada vez que hablaba, se ponía a llorar. Por eso Mudbriar estaba molesto contigo." Dijo Maud, hablando tranquilamente. "Pero hoy finalmente pude hablar con Pinkie y ella me contó bien lo que sucedió. Sobre el trato que tienen tú y tus amigas."
"¿T-Te contó sobre eso?" Preguntó Dusk sorprendido.
"La obligué. Hace un tiempo hicimos una pinkie-promesa para contarnos todo." Dijo Maud siempre tranquila. "Somos 'Mejores Hermanas Amigas Por Siempre' después de todo."
"Ya veo…" Dijo Dusk suspirando. Sin saber cómo sentirse en ese momento.
"No comparto lo que están intentando hacer, pero confío en Pinkie Pie y en ti." Agregó Maud, girándose para retirare. "Si creen que es lo correcto y que los ayudará a aprender sobre el verdadero amor, lo aceptaré… Lamento que hayamos peleado, pero siempre cumplo mis promesas."
"Técnicamente no pelearon, solo lo golpeaste." Acotó Mudbriar, también con una monótona voz. "No pensé que tenías también un lado salvaje… Hmm, me gusta ver otros lados de ti."
"Sí, creo que ambos somos demasiado emocionales." Dijo Maud monótonamente, al tiempo que ella y Mudbriar se miraban, sin demostrar ninguna emoción en sus rostros.
Para el ojo inexperto, Maud y Mudbriar se miraba sin ningún ápice de emoción, sin embargo, Dusk pudo ver como los ojos de Maud brillaban más al ver a su novio, lo que lo hizo sonreír, viendo que efectivamente parecía que Maud había encontrado el amor.
"No he dejado de amar a Pinkie." Dijo Dusk, mirando con una mirada llena de determinación a Maud.
Aquello hizo que Maud se volteara y volviera a mirarlo. En ese momento, Maud hizo un muy sutil gesto que Dusk detectó, ella sonrió. Tras eso, Maud y Mudbriar se retiraron de Sugarcube Corner, dejando solo a Dusk y a la Señora Cake, quien había terminado de ordenar el montón de dulces y pasteles que tenía y se había quedado hipnotizada mirando la extraña escena entre Dusk, Maud y Mudbriar.
"Buenos días Señora Cake." Dijo Dusk, acercándose hasta el mostrador. "Quería saber si Pinkie Pie está en casa."
"¡Oh! Bueno, sí, ella sí está en casa. De hecho, ahora mismo está en la cocina." Respondió la Señora Cake, con una sonrisa algo nerviosa. "De hecho, no ha parado de cocinar en días. Por eso tenemos exceso de dulces." Agregó la Señora Cake, señalando las decenas de bandejas con postres que tenían. "Iré a decirle que vienes a verla."
La Señora Cake desapareció tras las puertas de la cocina mientras Dusk esperaba en el mostrador. A los pocos segundos, Dusk se sobresaltó al escuchar que varios platos y bandejas parecían haberse caído y roto en la cocina. Dusk se dispuso a entrar para ver si podía ayudar, sin embargo, antes de entrar, la Señora Cake salió y se interpuso en su camino.
"Lo siento, querido. Pinkie Pie está algo ocupada y… Huff…" Dijo la Señora Cake, dando un suspiro cansada. Mirando a Dusk con una mirada apenada. "Ella dice que necesita más tiempo."
"Oh, yo… lo entiendo." Dijo Dusk con una pequeña sonrisa triste.
Por unos segundos, Dusk se quedó mirando la puerta de la cocina, pero luego, él se dio la vuelta y salió de la pastelería.
"Ella está haciendo lo mismo que yo. Está evadiéndome." Pensó Dusk mientras caminaba por la calle. "No puedo pedirle que ella actúe según mis propios tiempos de pena y aceptación. Ella tiene sus propios tiempos, y cuando por fin esté lista, estaré ahí para ella." Pensó Dusk, con una mirada llena de determinación.
Repentinamente Dusk se detuvo al doblar una calle y ver que justo por esa calle venía caminando Rarity, quien también se detuvo al verlo allí. Al principio, Rarity sonrió al ver a Dusk, pero entonces, ella puso una mirada sorprendida, como si repentinamente hubiera recordado algo, y entonces puso una mirada asustada.
"Popó de pájaro… ¡Popó de pájaro!" Gritó repentinamente Rarity, dándose la vuelta y corriendo en la dirección opuesta a donde estaba Dusk.
Tras aquella escena, Dusk se quedó congelado mientras su cerebro intentaba entender qué era lo que acababa de pasar. Entonces bajó su cabeza y olió sus cascos, pensando que quizás ese particular grito se debió a que él olía mal. Sin embargo, al comprobar que no era su olor, Dusk puso una mirada confundida y comenzó a caminar en dirección hacia donde había huido Rarity.
En las afueras de Ponyville, Rainbow Dash le mostraba orgullosa un dibujo hecho en una hoja de papel a Fluttershy, mientras esta última ponía una mirada muy confundida.
"Así que… ¿Quieres dibujar 'un trasero' en el aire?" Preguntó Fluttershy confundida y sonrojada al decir la palabra 'trasero'.
"¿Qué? ¡No! ¡No es un trasero! ¡Es un corazón!" Dijo Rainbow Dash molesta. Tomando el dibujo que había hecho y dándolo vuelta para que Fluttershy lo viera bien. Aunque la verdad, daba lo mismo el lado por el que se viera, era simplemente que el dibujo de Rainbow Dash de verdad parecía un trasero. "Quiero hacer una rainplosión sónica y luego volar velozmente para dibujar un corazón en el cielo con mi estela." Agregó Rainbow Dash orgullosa, sacudiendo con su casco su melena arcoíris.
"¡Oh! Un corazón en el cielo. Eso es muy romántico." Dijo Fluttershy sonriendo, luego mirando fijamente a su amiga y poniendo una sonrisa más pícara. "Supongo que es una sorpresa para Dusk."
Al escuchar eso, Rainbow Dash se sonrojó y desvió molesta su mirada.
"¡N-No es algo romántico! ¡Y ese tonto no se lo merece después de irse sin siquiera despedirse!" Dijo Rainbow Dash casi en un grito, muy molesta, pero aún sonrojada. Entonces ella desvió la mirada y puso una mirada más triste. "Es solo… Que no quiero que olvide que a pesar de todo, nosotras… yo…" Agregó Rainbow Dash, sin ser capaz de terminar su frase.
"¡Popó de pájaro! ¡Popó de pájaro!" Se escuchó repentinamente a alguien gritar a lo lejos, causando que ambas pegasos alzaran sus orejas y miraran en esa dirección. Al voltearse, vieron que quien gritaba era Rarity. Con su cara roja por la vergüenza y el cansancio de correr rápido hasta allí.
"Rarity acaba de gritar… ¿Popó de pájaro?" Preguntó Fluttershy, incrédula al escuchar a su elegante amiga gritar algo así.
"¡Pfft! ¡Jajajaja! ¡No puedo creer que de verdad lo gritara! ¡Jajaja!" Dijo Rainbow Dash, estallando en risa.
"¿Por qué está gritando eso?" Preguntó Fluttershy, aún confundida.
"Le dije que estaría practicando este truco para recibir a Dusk cuando llegara." Dijo Rainbow Dash luego de calmar su risa, secándose una lágrima por haberse reído tanto. "Le pedí de favor a Rarity que usara esa palabra clave si veía a-" Repentinamente la sonrisa de Rainbow Dash se esfumó al darse cuenta de por qué Rarity corría gritando tan agitada en esa dirección. Y tal como temiera, al ver en esa dirección, Rainbow Dash alcanzó a ver que a lo lejos, justamente se acercaba quien temía: Dusk Shine. "¡Rayos! Aún no estoy lista." Maldijo Rainbow Dash, despegando velozmente para comenzar con su acrobacia.
Al volar, Rainbow Dash se dio cuenta que no tendría tiempo para llegar a lo alto del cielo y bajar con una rainplosión sónica, por lo que cambió de plane. Si volaba lo suficientemente rápido, de todas formas su cola y melena dejarían una estela arcoíris que podría durar lo suficiente para formar un corazón en el cielo. Así que Rainbow se apresuró a alcanzar su máxima velocidad y se alzo hacia el cielo formando un arco, luego, vino la parte complicada. Rainbow Dash giró haciendo otro arco más pequeño, bajando un poco y haciendo un giro muy cerrado para volver a ascender velozmente. Aquel rápido movimiento forzó las alas de Rainbow Dash al máximo.
"¡Hngh!" Gimió Rainbow Dash cuando sintió una fuerte punzada en su ala derecha. Un dolor que Rainbow Dash decidió ignorar hasta que terminara su acrobacia.
Tras la pequeña vuelta cerrada, Rainbow Dash hizo otro arco en el cielo, hasta que comenzó a bajar en picada, para cerrar abajo la forma de corazón. Mientras descendía a toda velocidad, Rainbow Dash vio hacia el lado y sonrió al ver que, tal como planeó, la estela de su cola volando a toda velocidad podía verse por al menos uno o dos segundos, que sería todo lo que necesitaba para que Dusk lo viera.
Mientras descendía a toda velocidad, Rainbow Dash vio que Dusk y Rarity ya habían llegado junto a Fluttershy y los tres miraban asombrados la acrobacia que ella hacía en el cielo. Aquello hizo que Rainbow Dash sonriera orgullosa, sabiendo que había logrado su objetivo de sorprender a Dusk.
Al bajar a toda velocidad, Rainbow Dash abrió más sus alas para bajar su velocidad, sin embargo, al hacerlo, Rainbow Dash nuevamente sintió una fuerte punzada en su ala derecha, que le impidió abrirla bien. De esta forma, Rainbow Dash no pudo frenar en el aire y se dirigió a enorme velocidad en picada directo hacia Dusk y sus amigas.
"¡CUIDADO!" Gritó Dusk en el último segundo, notando que algo andaba mal con la caída de Rainbow Dash.
Con el grito de Dusk, tanto Rarity como Fluttershy saltaron para salir de la trayectoria de Rainbow Dash. Por su parte, Dusk también se movió para saltar a un lado antes que Rainbow Dash lo chocara, sin embargo, en el último segundo, él se quedó donde estaba y levantó sus cascos para atrapar a su amiga.
En un veloz instante, Rainbow Dash chocó a toda velocidad contra Dusk, causando que ambos salieran volando y rodaran lejos violentamente, quedando ambos inmóviles tirados en el suelo.
'Doctor Horse, Diagnóstico Médico'. En el hospital de Ponyville, el jefe del Departamento de Diagnóstico Médico, un amargado doctor con barba desprolija, cojeaba mientras caminaba frente a su nuevo equipo médico, un potro mayor de pelaje blanco, de baja estatura y casi calvo; otro potro de pelaje marrón y pelo negro ondulado; y una bella yegua joven de pelaje rosa y una cutie mark con el número trece.
"Bien, tenemos dos heridos con riesgo vital, un potro con una fuerte herida en su hombro y una pegaso con su ala rota. ¡Ideas!" Dijo el Doctor Horse, cojeando mientras caminaba frente a su equipo médico.
"Los pacientes no están en riesgo vital, solo se lastimaron al chocar." Dijo una enfermera desde la puerta. Quien no era parte del equipo del Doctor Horse.
"Podría ser artritis reumatoide juvenil." Dijo el potro calvo, como si no hubiera escuchado a la enfermera. "Tendremos que hacer análisis de sangre y pruebas de anticuerpos."
"También podría ser una infección viral. Un parovirus puede generar dolor articular y fiebre en ponies jóvenes." Dijo la yegua con la cutie mark del número trece.
"Que no es una enfermedad rara, ¡Solo chocaron y se lastimaron!" Volvió a decir la enfermera desde la puerta. Aún siendo ignorada por el Doctor Horse y su equipo.
"Si han estado expuestos a pesticidas, podría ser envenenamiento por Talio." Dijo el potro de pelaje marrón. "Aunque también podría ser Lupus."
"¡Nunca es Lupus!" Gritó el Doctor Horse irritado. "¡Qué esperan! ¡Comiencen las pruebas! Los pacientes están en riesgo" Agregó el Doctor Horse, abriendo un frasco y tragando varias pastillas. Saliendo de la habitación cojeando, junto a su equipo.
"¡Que solo chocaron! ¡Ugh!" Gritó frustrada la enfermera, cerrando la puerta para que el excéntrico Doctor Horse no volviera a molestarlos. "Qué doctor más irritante."
"No lo sé. A mi me pareció interesante." Comentó Spike, quien estaba sentado junto a la cama de Dusk, comiendo palomitas de maíz.
En la habitación, además de la enfermera, estaba Dusk Shine, recostado en una cama y Rainbow Dash, recostada en la cama de lado. El primero tenía vendado su hombro y casco derecho, mientras que la segunda tenía vendada su ala derecha. Junto a ellos, estaban Spike, Applejack, Fluttershy y Rarity, quienes también se habían olvidado por un momento de la verdadera razón por la que estaban allí, y se habían quedado absorbidos por el drama del Doctor Horse y su equipo médico.
Tras la colisión de Dusk y Rainbow Dash, Fluttershy y Rarity se apresuraron a buscar ayuda, y junto a Applejack, los tres llevaron a Dusk Shine y Rainbow Dash al hospital, ya que ambos quedaron bastante malheridos tras el choque, aunque para nada algo tan grave como creía el Doctor Horse y su equipo.
"No les hagan caso. Lo único que tienes es un ala doblada." Dijo la enfermera al acercarse a las camas, mirando a Rainbow Dash. "Deberás estar en reposo hoy, pero lo más seguro es que mañana te demos de alta." Agregó la enfermera sonriendo, luego girándose para ver a Dusk. "Lo tuyo tampoco es grave, parece que te dislocaste el hombro. Aún estamos esperando las radiografías, pero tendrás que estar con más días de reposo, eso es seguro."
"Oh, eso es un alivio." Suspiró Fluttershy, quien por un segundo se asustó al escuchar todas las enfermedades mortales que listaban el Doctor Horse y su equipo.
"Aún así, es extraño que te lastimaras solo un hombro si, como dijiste, atrapaste a tu amiga de frente con ambos cascos." Comentó la enfermera, mirando a Dusk con una mirada pensativa.
"Sí… Solo digamos que no fue un buen día para mi hombro derecho, jeje." Sonrió Dusk con un poco de vergüenza. "Pero lo importante es que no fue nada grave, así que estaré bien."
Al escuchar a Dusk, Rainbow Dash puso una mirada llena de impotencia y se giró, cubriendo su rostro con su almohada.
Las amigas de Rainbow Dash la vieron y se miraron entre sí con tristes miradas. Todas entendían lo mal que debía sentirse Rainbow Dash en ese momento. Todo el esfuerzo que había puesto para hacerle una linda sorpresa a Dusk, había terminado de la peor manera, causando todo lo contrario, lastimando a Dusk en vez de alegrarlo.
"Por cierto, lo mejor es que ya se vayan." Dijo la enfermera, mirando a las amigas de Dusk. "La hora de vistas ya casi termina y aún hay visitantes que esperan entrar." Agregó la enfermera, apuntando a la puerta.
Al mirar hacia la puerta, todos vieron que alguien la había abierto nuevamente. Allí, estaban esperando Lucky Clover, Caramel, Thunderlane, Bulk Biceps, Big Mac, Maud Pie y Mudbriar. Todos mirando atentamente a Dusk en la cama.
Spike y las amigas de Dusk se despidieron de Dusk y Rainbow Dash, aunque esta última se mantuvo inmóvil en su cama con su rostro oculto por su almohada, y entonces entraron los demás visitantes. Los primeros en acercarse a Dusk fueron su grupo de 'bros', los chicos pusieron apenadas miradas mientras veían a Dusk, en especial Bulk Biceps, que comenzó a llorar.
"Lamento lo que sucedió Dusk. No pensamos que nuestros golpes te lastimarían tanto." Dijo Lucky Clover, con una triste mirada.
"No se preocupen, no fue su culpa. Solo fue una acumulación de cosas." Sonrió Dusk, para que sus amigos no se preocuparan.
"Aún así, te debemos una disculpa." Dijo Thunderlane, también seriamente. "No sé cómo te lo compensaremos."
"No es necesario." Respondió Dusk con una sonrisa nerviosa.
"¡Ya sé! ¡Qué tal si hacemos una fiesta!" Dijo Caramel, recuperando su energía.
"¡Oh! Tengo una amiga de la escuela que viene de visita mañana al pueblo, ¡Junto con tres amigas!" Dijo Lucky Clover emocionado.
"Eh… Yo seguiré estando en el hospital mañana…" Murmuró Dusk. Sintiendo que comenzaba a sentirse igual de ignorado que como se sintió la enfermera frente al equipo del Doctor Horse.
"Sí… Cuatro yeguas y cuatro potros, podría funcionar. Debemos tener una clave para ver quién se quedará con quien cuando las veamos." Dijo Thunderlane con una pensativa mirada.
"También debemos conseguir algo de cidra y algunos juegos." Dijo Caramel, emocionado por la fiesta con chicas que estaban organizando.
Así, los cuatro 'bros' de Dusk salieron de la habitación emocionados mientras armaban la fiesta para disculparse con Dusk, olvidando por completo que Dusk estaba herido, y solo emocionándose por ver que podrían tener una fiesta con algunas lindas yeguas. Dejando a Dusk con una incrédula mirada, aún siéndole difícil entender cómo funcionaba su amistad con su así llamada 'hermandad masculina'.
Luego que los amigos de Dusk se fuesen, el siguiente en acercarse a Dusk fue Mudbriar, quien simplemente levantó su casco y mostró la pequeña rama que siempre traía con él.
"Twiggy dice que lo lamenta. Él no controla su propia fuerza." Dijo Mudbriar, pensando que Dusk podía tener el hombro lastimado por el 'fiero ataque' de Twiggy en Sugarcube Corner.
Luego de eso, Mudbriar se retiró, quedando solo Big Mac y Maud Pie. El primero, se mantuvo con una mirada preocupada, sin ser capaz de ver a Dusk a los ojos, mientras que Maud mantuvo fija su mirada en Dusk, tan indiferente como siempre, aunque Dusk pudo notar ya cierta sutileza en sus gestos y creer ver cierta pena en su mirar.
"No es necesario que se disculpen, no fue su culpa." Dijo Dusk. Adivinando lo que ambos ponies callados pensaban al verlo allí. "La verdad es que entiendo que se hayan molestado conmigo, después de todo, ambos aman a sus hermanas y aunque no lo quisiera hacer intencionalmente, yo sí las lastimé." En ese punto, Dusk puso una mirada triste al pensar en sus dos rupturas y en lo doloroso que fue. "No puedo prometerles que no las haré llorar nuevamente, porque he comprendido que el amor no es tan simple. Pero lo que sí puedo prometerles, es que siempre las protegeré y que ellas siempre estarán en mi corazón."
Tras las palabras de Dusk, Maud y Big Mac se miraron entre sí y salieron lentamente de la habitación, sin decir nada. Sabían que Dusk los perdonaba por golpearlo, y ellos lo perdonaban por haber hecho llorar a sus hermanas. Sabían que Dusk no era un mal potro, y ahora también lo habían confirmado, él aún seguía amando a sus hermanas. Comprendieron que la relación que Dusk y sus hermanas tenían era compleja, pero decidieron confiar en sus hermanas, y también, en aquel amable potro lavanda.
"Espero que te recuperes pronto." Dijo Maud desde la puerta, antes de retirarse.
"Y… Síp." Agregó Big Mac, también retirándose.
Luego que todos los visitantes se fueran, finalmente Dusk se dejó caer hacia atrás, apoyando su cabeza en la almohada, dando un gran suspiro, ya que realmente se sentía agotado mentalmente luego de aquella agitada mañana.
"Tienes razón. No es su culpa. Es mía." Murmuró Rainbow Dash, con su boca tapada por la almohada.
"No es tu culpa. Ya te lo dije, fue solo que hoy esforcé mucho mi hombro derecho. Tú solo… Le diste el último golpe, jeje." Sonrió Dusk, riéndose un poco para intentar levantarle el ánimo a su querida amiga.
"Eres demasiado amable con todo el mundo." Dijo Rainbow Dash, sacándose finalmente la almohada de la cara, mirando hacia el techo molesta. "Como huiste del tren y te quedaste en Canterlot, pensé que estarías muy deprimido luego de romper con Pinkie, así que quería hacer algo para animarte. Pero solo lo arruiné." Agregó Rainbow Dash, golpeando con su casco molesta su cama.
"Oh, sí. Ahora que lo dices, ¿Qué era lo que querías hacer? La verdad no estoy seguro." Dijo Dusk con una mirada confundida. Recordando el momento que vio volar a Rainbow Dash haciendo esa temeraria acrobacia y dejando una veloz estela en el cielo para dibujar algo. Un símbolo que no vio muy bien, debido al ángulo en que lo vio. "¿Estabas dibujando un trasero en el cielo? ¿Era una especie de broma?"
"¡No era un trasero!" Gritó Rainbow Dash frustrada. Dándose cuenta que ni siquiera su espectáculo resultó como quería.
"Entonces, ¿Qué estabas intentando dibujar?" Preguntó Dusk confundido.
Ante la pregunta de Dusk, Rainbow Dash abrió la boca para contestar, pero al ver que Dusk se la quedó mirando fijamente, hizo que ella se sonrojara, haciéndosele imposible admitir el gran gesto romántico que había preparado.
"Hngh… ¡Gahh! ¡Nada me sale bien!" Gritó Rainbow Dash frustrada. Tomando su almohada y volviendo a taparse su cara con ella.
Dusk Shine se quedó confundido ante la actitud de su amiga. Por más que intentó volver a hablar con ella, Rainbow Dash se negó a hablarle. Ella solo se volteó y decidió ignorar a Dusk, sin que Dusk supiera que aquella reacción no era porque estuviera enojada con él, sino porque se avergonzaba que ninguno de sus intentos por animarlo hubieran funcionado.
Tras mucho intentar, Dusk soltó un suspiro resignado. Él estaba por darse por vencido con Rainbow Dash hasta que algo llamó su atención. Justo en ese instante, en la puerta de la habitación, se asomó una enfermera del hospital, llevando un pequeño carrito con varios libros en él. Al parecer, ella los iba repartiendo a los pacientes, para que leyeran algo en su tiempo ocioso allí en el hospital.
"¿Libro?" Preguntó la enfermera desde la puerta.
"Sí por favor." Dijo Dusk sonriendo. Mientras el carrito entraba, Rainbow Dash disimuladamente miró de reojo el carrito. "Rainbow Dash, ¿Quieres un libro del carrito?"
"Hmm… No soy una cerebrito, yo no leo libros." Murmuró Rainbow Dash, volteándose rápidamente para ignorar el carrito de libros.
"¿De qué hablas? No hay que ser una cerebrito para que te guste un buen libro." Dijo Dusk sonriendo.
Al revisar los libros que tenía el carrito, Dusk abrió grande los ojos al ver un libro que sería perfecto para esa ocasión, y si tenía suerte, también serviría para arreglar el estado de ánimo de su amiga.
"Creo que tomaré este." Dijo Dusk, intentando tomar el libro con su casco derecho, pero dado que estaba vendado a su cuerpo, se giró para tomarlo con su otro casco. "¡Daring Do y la Búsqueda de la Estatua de Zafiro!" Agregó Dusk con exagerada emoción mientras la enfermera se retiraba.
Ante la emoción de Dusk, Rainbow Dash se volteó de nuevo sutilmente para ver a Dusk, pero rápidamente se dio vuelta para ocultar su rostro nuevamente.
"¡Vaya! Con solo mirar la portada sé que será un buen libro." Dijo Dusk hablando alto, siempre mirando de reojo a Rainbow Dash. "¡Una valiente pegaso huyendo de uno feroces cocodrilos en medio de la selva!"
"¡Hmpf! Si fuera una pegaso lista, simplemente volaría en vez de correr por la selva." Gruño Rainbow Dash, que escuchaba lo que Dusk decía, aunque aún se negaba a voltearse a verlo.
"Oh, pero resulta que corre por la selva porque no puede volar, ya que se lastimó su ala. Justo como otra pegaso genial y valiente que conozco." Dijo Dusk sonriendo, mirando a Rainbow Dash. Quien, por su parte, solo se encogió de hombros y se mantuvo de espaldas a Dusk.
Pese al gesto de indiferencia de Rainbow Dash, Dusk sabía que en realidad sí le estaba prestando atención. Las orejas de Rainbow Dash se habían levantado en alto al escuchar lo que él dijo, así que su querida amiga realmente estaba muy atenta a todo lo que decía. Ahora, solo faltaba dar un pequeño empujar para hacer caer a la pegaso azul.
Dusk intentó tomar el libro entre sus dos cascos, pero le fue imposible, debido a que uno de sus cascos estaba inmovilizado.
"Auch… Ouch… ¡Ay…!" Gimió exageradamente Dusk, hasta que obligó a Rainbow Dash a voltearse para averiguar por qué gemía tanto de dolor. "Lo siento. Quiero leer el libro, pero no puedo leerlo debido a mi casco lastimado." Dijo Dusk con una falsa y teatral mirada de pena. "Si tan solo hubiera ALGUIEN que me ayudara a leer este interesante libro…"
"Está bien, está bien, ya entendí." Dijo Rainbow Dash, desviando su mirada de mala gana y estirando su casco para que Dusk le pasase el libro. "Te leeré el tonto libro."
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"No es tonto, créeme. Estoy seguro que te gustará." Dijo Dusk con una pequeña sonrisa.
"Cómo sea." Dijo Rainbow Dash resignada, abriendo el libro para comenzar a leerlo en voz alta para Dusk.
'Mientras Daring Do recorría la enorme selva tropical, el calor húmedo absorbió su energía e hizo más lento cada paso. Si tan sólo pudiera escapar de esa opresiva atmósfera y volar hacia el refrescante cielo azul, pero su aterrizaje forzoso en la selva había lastimado su ala y se quedó varada por algunos días... Bien podrían ser algunos meses, o algunos años.'
"Sí… te comprendo, hermana" Agregó Rainbow Dash, sintiéndose identificada de inmediato con la protagonista del libro.
Al principio, Rainbow Dash lanzaba uno que otro comentario para dar su opinión, interrumpiendo la lectura. Pero al cabo de un par de páginas, sin darse cuenta, Rainbow Dash comenzó a leer cada vez más seriamente el libro, avanzando cada vez más rápido, e incluso, haciendo algunas pausas al leer algo que la asombraba. En tanto que a su lado, Dusk Shine sonreía satisfecho, no solo por haber logrado que Rainbow Dash saliera de su estado de ánimo deprimido, sino también por haber logrado interesar a Rainbow Dash en el mundo de los libros.
Así fue como Rainbow Dash se sumergió a fondo en la trama de la historia, leyendo emocionada como la heroína del libro, Daring Do, corría por la selva huyendo de feroces tigres, temibles panteras, veloces jaguares y aterradores pumas.
"Sabes, todos esos felinos viven en hábitats distintos. Dudo que una selva pueda tener todos esos animales al mismo tiempo." Dijo Dusk, con una mirada pensativa.
"¡Shh! ¡Calla!" Dijo Rainbow Dash, sin quitar en ningún segundo la vista del libro. Totalmente emocionada por lo que leía.
'Usando una liana para saltar por un enorme acantilado, Daring Do finalmente se topó con un enorme templo. Ante ella estaba el antiguo templo perdido que había buscado incansablemente por más de sesenta días y noches. El olor a decadencia y peligro llegó a Daring Do mientras avanzaba por la entrada débilmente iluminada del antiguo templo…'
Rainbow Dash siguió leyendo emocionada cómo Daring Do entró en el templo y evadió decenas de trampas, dardos lanzados desde las paredes, hachas colgantes, pisos falsos, pasillos con fuego, pozos con cocodrilos, hasta que finalmente alcanzó la sala del tesoro, en cuyo centro, iluminado por una pequeña entrada de luz en el techo, estaba la preciada estatua de zafiro que tanto buscaba. Entonces, Daring Do se apresuró a tomar la estatua con su boca, sin siquiera imaginarse que aquello activaría un mecanismo que destruiría por completo el piso del templo, haciendo que una laguna de lava comenzara a inundar rápidamente el salón, dejando atrapada a Daring Do en el centro, sin aparente escapatoria.
"Sabes, es algo tonto hacer que un templo se derrumbe si roban su tesoro. Es decir, ¿Construyen decenas de trampas y mecanismos para terminar destruyendo lo que quieren proteger?" Dijo Dusk, rascándose su cabeza confundido.
"¡Shh!" Volvió a callar Rainbow Dash molesta, volviendo a sumergirse en el libro.
Rainbow Dash continuó leyendo emocionada cómo la lava estaba a punto de quemar viva a Daring Do, hasta que logró saltar a unos pilares y pudo huir por el pequeño agujero que daba luz al centro del salón. Al ver que Daring Do se salvó, Rainbow Dash dio un gran suspiro de alivio, como si ella misma se hubiera salvado de aquel mortal piso de lava. Sin embargo, su alivio no duró mucho, al leer que al salir del templo, Daring Do terminó siendo capturada por el malvado guardián del templo, ¡El temible Ahuizotl!
"Oye, si Ahuizotl es el guardián del templo, en teoría Daring Do sería una ladrona de tesoros." Comentó Dusk, interrumpiendo la lectura al darse cuenta de ese detalle.
"¡Hngh! ¡No interrumpas!" Dijo Rainbow Dash molesta. Finalmente quitando su vista del libro para mirar a Dusk. Sin embargo, al hacerlo, sus ojos se abrieron con sorpresa.
Sin que Rainbow Dash se diera cuenta, Dusk había encendido la luz de la habitación porque ya había anochecido… ¡Ella había leído durante todo el día sin parar!
"¿Ya es de noche…?" Murmuró Rainbow Dash. Totalmente incrédula de que aquel libro hubiera sido tan emocionante como para perder por completo la noción del tiempo.
"Bwahh… Sí, y creo que ya fue suficiente lectura por hoy." Dijo Dusk bostezando, usando su magia para tomar el libro que Rainbow Dash sostenía, para dejarlo en la mesa al otro lado de su cama.
Tras guardar el libro, Dusk apagó la luz de la habitación, deseándole buenas noches a Rainbow Dash. En tanto que a la pegaso azul le costó un poco salir de su aturdimiento y también le dio las buenas noches a Dusk, acomodándose en su cama para también dormir.
Tras un agotador día, Dusk Shine cayó dormido rápidamente. Mientras tanto, el cuerpo de Rainbow Dash también estaba exhausto luego del accidente de su ala, sin embargo, su mente le impidió conciliar el sueño. En la mente de Rainbow Dash, no paraba de preguntarse cómo sería que Daring Do lograría escapar de sus terribles captores.
Los primeros rayos del sol salieron y un lejano gallo en Sweet Apple Acres daba el primer canto de la mañana. Dusk abrió lentamente los ojos y lo primero que vio fueron un par de enormes ojos carmín viéndolo fijamente.
"¿Ya despertaste?" Preguntó Rainbow Dash
"¡Waaah!" Gritó Dusk asustado. Casi cayéndose de la cama por el susto.
Rainbow Dash había pasado casi toda la noche sin dormir. Su mente no dejaba de imaginarse a Daring Do y en cómo podría escapar de las peligrosas garras de Ahuizotl. Finalmente, cuando logró quedarse dormida, lo primero que hizo apenas sintió que ya había amanecido, fue saltar de su cama para mirar atentamente a Dusk, esperando que despertara.
"¿Qué pasa contigo? Pensé que eras mala madrugando." Dijo Dusk confundido, acomodándose mejor en su cama tras aquel abrupto despertar.
"Hm, ahora que lo mencionas, creo que nunca había despertado tan temprano." Dijo Rainbow Dash también sorprendida. Entonces ella sacudió su cabeza y miró expectante a Dusk. "Como sea, pásame el libro. ¡Quiero terminar de leerlo y saber qué le pasó a Daring Do!"
Al ver lo emocionada que estaba Rainbow Dash, Dusk abrió sus ojos con sorpresa, y entonces entrecerró sus ojos y puso una enorme sonrisa llena de satisfacción.
"¿Q-Qué pasa con esa sonrisa?" Preguntó Rainbow Dash, confundida al ver esa extraña sonrisa complaciente de Dusk.
"Parece que alguien se muere por leer un libro." Preguntó Dusk sin dejar de sonreír, con una sonrisa burlona. "¿No que los libros eran solo para cerebritos?"
Ante el comentario de Dusk, Rainbow Dash abrió sus ojos con sorpresa. Ni siquiera ella misma se había dado cuenta de lo emocionada que se había puesto por querer volver a leer ese libro. Aquello la llenó de vergüenza, haciendo que se sonrojara y comenzara a sudar nerviosa.
"¡Y-Yo no quiero leer ese tonto libro! ¡T-Tú me obligaste a leértelo!" Gritó Rainbow Dash, roja de vergüenza.
"Tranquila, no es nada malo que quieras saber qué le pasó a Daring Do en su gran aventura en la selva." Dijo Dusk, poniéndose serio por un momento. Pero la tentación de reírse un poco a costa de Rainbow Dash fue demasiada. Así que Dusk acercó el libro al rostro de Rainbow Dash y lo usó para tocarle la mejilla. "Léeme Rainbow Dash. Léeme y convirtámonos en unos cerebritos, jejeje…" Dijo Dusk con una aguda voz de bebé, fingiendo que el libro le hablaba a Rainbow Dash.
"¡Y-Ya te lo dije! No me interesa leerlo, ¡Solo lo leía para hacerte un favor!" Dijo Rainbow Dash sonrojada, quitándose el libro de la cara y volviendo molesta a acostarse en su cama. En tanto, Dusk estalló en risa al ver lo fácil que era meterse con Rainbow Dash, y lo tierna que se ponía cuando se avergonzaba.
Por los siguientes minutos, Rainbow Dash hizo lo imposible por distraerse para demostrarle a Dusk que se equivocaba y que ella no era una cerebrito. Afortunadamente, había una pequeña pelota anti estrés en una de las mesas de al lado y Rainbow Dash la usó para lanzarla contra la pared para tener algo más que hacer. Mientras lanzaba la pelota, Rainbow Dash luchaba por intentar no distraerse al recordar a Daring Do y el gran problema en el que estaba. Inconscientemente, comenzó a lanzar la pelota más y más fuerte, y cada cierto tiempo, mirando de reojo el libro que Dusk tenía al lado de su mesa. Fue en un descuido, mientras miraba el libro, que Rainbow Dash apuntó mal su lanzamiento, causando que la pelota rebotara en otro ángulo y saliera rebotando por la ventana.
Habiendo perdido su único elemento de distracción, Rainbow Dash se obligó a mirar en la dirección opuesta a donde estaban Dusk y el libro. Entonces, empezó a jugar con la pequeña lamparita que estaba sobre la mesa al otro lado de su cama, prendiendo y apagándola una y otra vez. Mientras el tiempo pasaba, Rainbow Dash encendió y apagó la lámpara cada vez más rápido, hasta que finalmente, el cristal mágico de luz se fundió y dejó de funcionar.
Finalmente, Rainbow Dash miró de reojo el reloj que estaba en la pared y se dio cuenta que todo ese largo rato en que ella se distrajo jugando con la pelota y con la lámpara a su lado, no fueron más que dos minutos de tiempo real.
"¡Agh!" Gimió Rainbow Dash frustrada. Dejándose caer sobre su cama molesta, viendo que el tiempo apenas sí que avanzaba y que por más que lo intentaba, no podía sacarse de la cabeza la imagen de Daring Do siendo atrapada por Ahuizotl.
Mientras todo eso había pasado, Dusk había mirado atentamente a Rainbow Dash, divirtiéndose con el pequeño espectáculo de su impaciente amiga. A pesar de su diversión, Dusk sonrió una última vez, decidiendo que ya había hecho sufrir demasiado a su testaruda amiga, quien nunca admitiría que leer libros no era solo para cerebritos.
"Perdóname Rainbow Dash, tienes razón, los libros son solo para cerebritos, y tú definitivamente no eres una." Dijo Dusk, con una tierna sonrisa. "Sé que a ti no te gusta leer, pero te agradecería que me ayudaras a terminar el libro. Ya sabes, debido a mi casco lastimado." Agregó Dusk, levantando su pata vendada y exagerando una cara de dolor al levantarlo. Ofreciéndole el libro a Rainbow Dash con su otro casco.
Al escuchar a Dusk, a Rainbow Dash se le iluminaron los ojos, viendo que podría terminar de leer el libro. Pero tan mala actriz como era, ella desvió la mirada sonrojada y fingió desinterés.
"¡Hmph! Si tanto insistes, supongo que no me quedará de otra." Dijo Rainbow Dash, antes de casi saltar de su cama debido a su emoción, acercándose para tomar el libro que le ofrecía Dusk.
Justo antes que Rainbow Dash tomara el libro, la puerta de la habitación se abrió. Tras esta apareció una de las enfermeras del hospital, empujando un carrito con dos bandejas con el desayuno de cada uno. Viendo que ya era hora de desayunar, Dusk volvió a poner el libro en su mesa, mientras que Rainbow Dash apretó fuerte sus dientes para ocultar su desesperación por querer leer ya aquel libro.
No queriendo perder más tiempo, Rainbow Dash se apresuró a comer su desayuno lo más rápido que pudo en cuanto la enfermera le entregó su bandeja con comida, asustando a la enfermera al ver lo salvaje y poco elegante que comía Rainbow Dash, debido a su prisa. En tanto, Dusk tomó su bandeja de comida con tranquilidad y tomó el periódico de Ponyville que venía en el carrito de la enfermera. Al abrir el periódico, Dusk se sorprendió de ver en una de las páginas el título: 'Misterioso corazón aparece en el cielo a pocos días del Día de los Corazones y los Cascos', junto a una fotografía del cielo de Ponyville, en donde se veía la forma de un corazón en el cielo formado por una estela arcoíris.
"¡Bla blegmigé ge gomegh!" Dijo Rainbow Dash, aún con la boca llena de comida, intentando decir 'Ya terminé de comer'. Al voltearse, vio extrañada que Dusk la miraba fijamente, con una tierna y amorosa mirada. Una que dejó confundida a Rainbow Dash.
"¡Heh! Nadie adivinaría que esa tosca yegua tan poco elegante es una de las yeguas más tiernas y románticas de Ponyville…" Pensó Dusk sonrojándose levemente. Viendo a Rainbow Dash con su melena desordenada y su boca llena de comida, y aún así, pensando que era una de las yeguas más bellas y tiernas que conocía.
"Así que era un corazón." Dijo Dusk sonriendo tiernamente. Mostrándole el periódico a Rainbow Dash. "Perdona por no haberlo visto bien… Gracias."
Al ver el periódico y entender el repentino cambio de actitud de Dusk, viendo cómo ahora la veía con una brillante y amorosa sonrisa, hizo que Rainbow Dash se sonrojara y tragara de una toda la comida que aún tenía en la boca. Aquello fue demasiado repentino para la pegaso azul. Ella se había preparado mentalmente el día anterior para que Dusk la halagara luego de su gran acrobacia, sin embargo, luego que todo saliera mal, había olvidado por completo toda esa preparación, ¡Y lo peor era que nunca se imaginó que Dusk le sonreiría tan tierna y amorosamente justo esa mañana! Aquello hizo que Rainbow Dash no fuera capaz de reaccionar bien y que, pese a abrir la boca, no supo qué decir.
"E-Eso… Yo… Bueno… no es… E-Eso… ¡Eso solo fue trasero, no era un corazón!" Gritó Rainbow Dash roja de vergüenza, al sentirse vulnerable por ser atacada por la sonrisa de Dusk sin haber estado lista. Entonces ella se volteó y se acostó rápidamente en su cama, nuevamente dándole la espalda a Dusk.
Pese a que Rainbow Dash estaba de espaldas, Dusk podía ver lo rojas que estaban las orejas de su querida y tierna amiga, lo que hizo que él sonriera aún más tierno. Sin embargo, esta vez no quiso molestar a Rainbow Dash y simplemente se quedó en silencio, esperando a que su amiga se calmara.
"No lo entiendo. ¿Por qué te bajaste del tren y te fuiste sin decirnos nada? ¿Por qué sigues sin confiar en mí?" Preguntó repentinamente Rainbow Dash luego de un gran silencio, aún dándole la espalda a Dusk. Una pregunta que esta vez tomó a Dusk completamente por sorpresa, dejándolo sin habla. "Cuando nos enteramos, quería volver a Canterlot de inmediato a buscarte, pero… Applejack dijo que necesitabas tiempo a solas para aclarar tu mente." Agregó Rainbow Dash, mostrando algo de tristeza en su voz. "Parece… Que ella te entiende mejor que yo. Y no puedo negarlo, después de todo, ella fue tu novia."
Dusk se mantuvo con una mirada perpleja ante las palabras de Rainbow Dash. Aunque no lo quisiera admitir, ella tenía razón, él también creía que Applejack lo entendía un poco mejor. No era porque Applejack fuera una mejor amiga que Rainbow Dash, era solo que la intimidad que Dusk había tenido con ella o con Pinkie Pie había hecho que ese entendimiento que había entre ellos, llegara a un nivel aún mayor.
Tras quedarse en silencio un momento, Rainbow Dash siguió de espaldas a Dusk, pero siguió hablándole.
"¿Es verdad lo que le dijiste a los hermanos de Applejack y Pinkie Pie?" Preguntó Rainbow Dash, aún con pena en su voz. "Que ellas aún siguen en tu corazón."
Dusk bajó la cabeza un momento, pensando antes de responder impulsivamente, debido al estado de ánimo de Rainbow Dash. Sin embargo, finalmente puso una mirada llena de determinación y decidió decir la verdad.
"Así es, yo aún las amo. Me duele saber que ya no soy su novio, y no saber si algún día podremos ser tan felices como lo fuimos en ese entonces." Dijo Dusk con convicción. "Aún así, no me arrepiento. Si no hubiéramos tenido esta loca idea, no habría pasado esos bellos momentos con Applejack, y si no hubiera roto esa relación, jamás hubiera conocido la felicidad que tuve con Pinkie Pie…"
"¿Las amas más que a Rarity, a Fluttershy o…? ¿O a mí?" Interrumpió Rainbow Dash, finalmente volteándose. Mirando a Dusk con una seria mirada, levemente asustada, por la respuesta que podía obtener.
"No…" Respondió Dusk, bajando su mirada pensativamente, pues él mismo se había hecho esa pregunta muchas veces. "Pero sí, creo que me he vuelto más cercano a ellas, de una forma que no puedo explicar."
Rainbow Dash se mantuvo mirando a Dusk en silencio, con preocupación y cierta impotencia en su mirar. Mientras Dusk se mantuvo mirando al suelo, sintiendo que su querida amiga estaba actuando como su propia conciencia, haciendo las mismas preguntas que tanto lo atormentaban a él.
"He visto lo tristes que han quedado los tres luego de romper." Dijo finalmente Rainbow Dash, siendo esta vez ella quien no pudo evitar desviar la mirada. "Yo… No sé si quiera pasar también por todo ese dolor."
"Yo… Lo entiendo." Respondió Dusk, poniendo una triste sonrisa. "Jamás te obligaría a hacer nada que no quisieras. Quizás… lo mejor sea seguir nuestra relación tal como está. Te prometo que mis sentimientos por ti no cambiarán."
"Hngh… Ese es el problema. Yo… Sí quiero que cambien." Gruño Rainbow Dash, poniendo un casco sobre su cara, sintiéndose frustrada y confundida. "Yo… Quiero entenderte tanto como ellas lo hacen. Quiero… Quiero ser más."
En la habitación quedó un largo silencio que pareció eterno. Dusk entendía que Rainbow Dash estaba teniendo una lucha interna en su corazón, decidiendo en ese mismo instante si Dusk continuaría solo siendo su amigo o aún lo veía como una posible pareja romántica. Aquello llenó a Dusk de temor, lo que había dicho era cierto, él amaba a cada una de sus amigas, lo había aceptado ya hacía tiempo, pero lo lastimaba ver que una de sus queridas amigas estuviera sufriendo por su culpa.
Dusk puso una tierna mirada y abrió la boca para continuar con aquella seria y trascendental charla. Hasta que al levantar la vista vio como una almohada se estrelló fuertemente en su cara, rompiendo por completo la tensión que había tenido en su mente.
"¡Gaaahh! ¡Eres tan molesto!" Gritó Rainbow Dash, llena de frustración. Haciendo una cómica pose mientras desordenaba su melena. Haciendo que Dusk olvidara por completo a la melancólica Rainbow Dash que había visto tan solo segundos antes. Entonces Rainbow Dash apuntó a Dusk y lo miró seriamente, levemente sonrojada. "¡Tú me enojas! ¡Y también me haces ponerme nerviosa! A veces incluso me haces ponerme muy triste. Pero también… A veces me haces muy feliz." Agregó Rainbow Dash, sonrojándose levemente más. "¡Gahh! ¡No sé cómo sentirme contigo! ¡Eso me molesta!" Gritó finalmente Rainbow Dash frustrada, cayendo de espaldas fuertemente contra la cama, quedando con su vista fija en el techo.
Tras ver la explosiva reacción de Rainbow Dash, Dusk no pudo evitar sonreír, viendo que sin quererlo, Rainbow Dash había logrado romper aquel tenso momento en el que habían estado sumergiéndose. Tan rápida como era Rainbow Dash volando, también lo era cambiando de emociones radicalmente, y aquello, para Dusk, era parte del encanto de Rainbow Dash. Lo que hizo que esta vez Dusk fuera quien se sonrojó levemente mientras la veía.
"Si esto del trato de las novias que hicimos fuera una carrera, sería más fácil tomar una decisión." Murmuró Rainbow Dash, más hablando consigo misma que con Dusk. "Ya sé que no fui la primera, así que simplemente podría salirme de la carrera."
"Hmm… Bueno, es cierto que no fuiste la primera. Pero ibas a serlo…" Murmuró Dusk, mirando pensativamente al techo mientras recordaba.
"¿Eh?" Preguntó Rainbow Dash confundida, sin entender lo que Dusk había dicho.
"¿Recuerdas que tras el festival de comics a ustedes se les ocurrió esta loca idea de ser novio de las cinco, una a la vez? Ese día me dijeron que si no elegía a una de ustedes antes de una semana, lo tomarían como señal que solo las quería como amigas." Dijo Dusk rascándose la cabeza mientras miraba a Rainbow Dash. "Aquella vez pasé varios días encerrado en la biblioteca sin saber qué hacer. No sabía a quién elegir, pero sabía que tenía que elegir a una o las perdería a todas para siempre. Así que bueno… Ese día, antes de volver a verlas, decidí que te pediría a ti ser mi novia. Aunque claro, luego paso todo lo de la competencia de jugo con los hermanos Flim y Flam, y terminé casándome por 'accidente' con Applejack." Agregó Dusk, con una pequeña sonrisa nerviosa.
"¿T-Tú me ibas a elegir a mi primero?" Preguntó Rainbow Dash. Quien se había levantado de su cama, quedando parada sobre esta. Mirando a Dusk con la boca abierta. "¿¡Por qué me ibas a elegir a mí!?"
"Bueno… Sinceramente, cuando dije que las amaba a las cinco, era verdad. Aquello hizo que no pudiera poner a ninguna por sobre la otra." Dijo Dusk, sonrojándose avergonzado. "Así que finalmente pensé que lo más justo era elegirte a ti, porque tú fuiste la primera que se atrevió a abrir su corazón y a decirme que me amaba."
En ese momento, Rainbow Dash puso una mirada de sorpresa mientras su mente recordaba la noche en que se le declaró a Dusk en la Gran Gala del Galope. Con las demás chicas, habían decidido no discutir sobre quién había sido la primera chica en declarársele a Dusk esa noche, para no pensar que una de ellas podía tener prioridad para ser la novia de Dusk. Sin embargo, al recordar lo sucedido aquella noche, era obvio que Pinkie Pie fue la última en declararse, y en cuanto a las demás, Rainbow Dash siempre creyó que la primera debió ser o Fluttershy o Applejack. Jamás se imaginó que ella fuese la primera en declarársele a Dusk esa noche.
"No me refiero a la Gran Gala del Galope." Dijo Dusk con una pequeña sonrisa. Viendo el rostro confundido de Rainbow Dash y adivinando lo que debía de estar pensando. "Me refiero a la Carrera Anual de las Hojas."
Aquello sorprendió aún más a Rainbow Dash. Quien entrecerró un ojo mientras luchaba por recordar, sin entender a qué se refería Dusk.
"¿No lo recuerdas? En aquella carrera de otoño que competiste corriendo contra muchos ponies, incluyendo las demás chicas, cuando te iba a adelantar, para distraerme, dijiste que me amabas." Dijo Dusk, con una pequeña sonrisa. Fue solo entonces que Rainbow Dash recordó aquella carrera y lo que había dicho, sonrojándose a más no poder. "Aquello no fue solo para distraerme, ¿No es así? Desde ese momento, tú ya sabías lo que sentías por mí y te atreviste a decírmelo."
"N-No… S-Solo fue para distraerte y… Y-Yo quería ganar y… Eh…" Comenzó a tartamudear Rainbow Dash, roja de vergüenza. Casi olvidando por completo aquel lejano momento en que en la emoción del momento, declaró sus sentimientos, sabiendo que Dusk pensaría que solo fue para distraerlo.
Tan avergonzada como estaba, Rainbow Dash abrió la boca para seguir intentando justificarse, pero lo cierto era que en el fondo sentía que tampoco quería ocultar más sus sentimientos. Aquello hizo que la pegaso azul hiciera muchas caras graciosas, sin saber cómo reaccionar. Hasta que finalmente, Rainbow Dash tomó la otra almohada que aún le quedaba y volvió a lanzársela a Dusk, solo que esta vez Dusk pudo prevenir el ataque y la atrapó, riéndose ante la reacción de Rainbow Dash ante la vergüenza. Viendo a Dusk reír, Rainbow Dash se sintió aún más avergonzada, pero también se sintió muy feliz y divertida de poder compartir ese momento a solas con Dusk.
"¡Ugh! ¡Eso me molesta de ti! ¡Me haces sentir feliz y molesta al mismo tiempo!" Gritó Rainbow Dash, roja de vergüenza mientras Dusk reía aún más fuerte, viendo lo infantil y tierna que era Rainbow Dash a veces.
Viendo que Dusk no para de reír, la vergüenza que sentía Rainbow Dash extrañamente fue disminuyendo ante la dicha de ver tan feliz a Dusk. Aquello hizo que Rainbow Dash finalmente también comenzara a reír, aceptando que Dusk la había atrapado y, aunque la avergonzara, Dusk se había dado cuenta que ella también tenía un lado romántico, y eso la hizo sentir muy feliz en el fondo.
"Y bien… Dejando ya de lado las conversaciones serias, las sorprendentes revelaciones y todas las risas que hemos tenido, ¿Qué tal si seguimos leyendo?" Dijo Dusk, tomando el libro de Daring Do que tenía a su lado. Sonriéndole a su amiga.
"¡Claro que sí!" Respondió inmediatamente Rainbow Dash, con sus ojos sumamente brillantes por la emoción. Quitándole rápidamente el libro a Dusk, abriéndolo y pasando rápidamente por sus páginas, para buscar el capítulo donde se habían quedado.
"Recuerda, nos quedamos cuando el bondadoso Ahuizotl atrapaba a la malvada Daring Do por robarse su tesoro." Dijo Dusk, con una pícara sonrisa.
"No molestes. Daring Do solo está intentando proteger la estatua." Rio Rainbow Dash, mirando a Dusk con una gran sonrisa. Finalmente encontrando la página donde se habían quedado y comenzando a leer en voz alta.
Ni cuando Rainbow Dash comenzó su lectura, ni antes, cuando Dusk y Rainbow Dash rieron, ni mucho antes, cuando tuvieron toda su conversación sobre el amor, ninguno se percató que desde la puerta, una difusa sombra se había estado ocultando. La sombra de una pony rosa que había llegado allí a primera hora y se había mantenido detrás de la puerta, escuchando todo atentamente…
Pinkie Pie se había sentido muy mal consigo misma por no haber ido a visitar a Dusk y Rainbow Dash el día anterior. Ella de verdad se preocupaba mucho por ambos, pero aún sentía que no estaba lista para enfrentarse a Dusk cara a cara. Sin embargo, al despertar esa mañana, la culpa pudo más que sus nervios y se apresuró para ir a visitar a ambos al hospital.
Al acercarse a la habitación, Pinkie Pie vio cómo la enfermera salía de aquella habitación luego de entregar el desayuno, por lo que Pinkie Pie se apresuró para entrar, sabiendo que sus amigos ya estaban despiertos. Sin embargo, ella se detuvo en la puerta cuando escuchó que mencionaron su nombre. Aquello hizo que Pinkie Pie se congelara y solo se mantuviera detrás de la puerta, escuchando lo que hablaban.
Así, Pinkie Pie escuchó todo lo que Dusk dijo sobre ella y Applejack, cómo él aún sentía que las amaba. Aquello hizo que Pinkie Pie cerrara sus ojos con frustración, dándose cuenta que Dusk sentía lo mismo que ella. Luego, Pinkie Pie se sorprendió al escuchar que Dusk había pensado en Rainbow Dash como su primera opción de novia. Finalmente, Pinkie no pudo evitar sonreír al escuchar cómo Dusk se reía de lo frustrada que se sentía Rainbow Dash al no poder expresar bien sus sentimientos. Todo un carrusel de emociones que Pinkie Pie compartió con ellos como uno más, a pesar de estar detrás la puerta.
Tras escuchar toda su conversación, Pinkie se sentó un momento en el piso y apoyó su cabeza hacia atrás en la pared, mirando al techo con una pequeña sonrisa triste. No podía negar su intenso amor hacia Dusk, pero escuchar cómo Rainbow Dash abría lentamente su corazón hacia Dusk, por alguna razón la llenó de mucha felicidad, en vez de generarle celos como pensó que lo haría.
"Si Applejack no hubiera terminado con Dusk… Yo nunca…" Pensó Pinkie Pie, derramando una lágrima pero sonriendo. Recordando todos los bellos momentos que ella y Dusk vivieron el pasado mes como novios.
Repentinamente Pinkie Pie se distrajo cuando escuchó el ruido de cascos caminando por el pasillo. Alguien se dirigía hacia esa habitación.
"Daring Do había sido capturada por Ahuizotl. No había forma de escapar de aquella terrible cámara mortal, donde había sido dejada a su suerte." Dijo Rainbow Dash emocionada, aún leyendo el libro en voz alta en la habitación. "Las paredes se cerraban… ¡Y de ellas salieron mortales agujas! ¡Del techo caían serpientes y arañas! ¡Incluso el mismo piso se fue hundiendo debido a las arenas movedizas!"
"¿No es un poco exagerado?" Dijo Dusk con una pequeña risita. "Además, ¿Por qué Ahuizotl no simplemente acabó con Daring Do cuando tuvo la oportunidad? Los villanos de ficción son tan torpes…"
"¡No interrumpas! ¡Lo estás haciendo a propósito!" Dijo Rainbow Dash molesta, mirando a Dusk con su ceño fruncido. Mientras que Dusk simplemente le devolvió la mirada con una sonrisa burlona. Divirtiéndose con Rainbow Dash, viendo que era tan testaruda que, a pesar de toda la evidencia, seguía sin admitir que le gustaba leer y que no solo lo hacía por ayudarlo.
Las puertas de la habitación se abrieron repentinamente, entrando en esta el Doctor Horse junto a un grupo de enfermeras, que empujaron dentro de la habitación una silla de ruedas en la que estaba un pony que parecía haber sufrido un muy grave accidente, ya que le habían vendado todo el cuerpo y solo se podían ver sus ojos.
"Coloquen al paciente al lado del joven potro lavanda." Dijo el Doctor Horse, apuntando a Dusk pero con su vista enfocada en su libreta. Entonces, él levantó su vista y puso una mirada confundida al ver a Rainbow Dash ahí. "¿Qué haces tú aún aquí? Ya descartamos Botulismo y Síndrome de Chester. Resulta que solo tienes el ala torcida. Luego de una noche de observación, ya puedes irte a tu casa. Necesitamos la habitación para los nuevos pacientes." Agregó el Doctor Horse. Haciendo un gesto a una de las enfermeras, que se acercó hasta Rainbow Dash y rápidamente le quitó la mayoría del vendaje que tenía en su ala, dejándole solo una pequeña parte vendada.
"¿¡Eh!? N-No, yo aún… Aún no terminamos…" Dijo Rainbow Dash con una mirada asustada. Mirando de un lado a otro entre Dusk y la enfermera, y también, intentando ocultarlo, mirando de reojo el libro que estaba en su cama.
"Ten, puedes terminarlo por tu cuenta." Dijo Dusk con una sonrisa. Levantando el libro y estirando su casco para que Rainbow Dash lo tomara.
Los ojos de Rainbow Dash brillaron de emoción, pero al ver que Dusk la miraba con una bondadosa sonrisa, ella se sonrojó y desvió la mirada, rechazando el libro.
"Y-Ya te lo dije, no soy una cerebrito como tú. Solo te leía el libro porque tú me lo pediste." Respondió Rainbow Dash, fingiendo desinterés. Algo que para nada borró la tierna sonrisa de Dusk, quien por dentro se divertía al ver lo terca que era Rainbow Dash para admitir que le gustaba leer.
"Bueno, pero al menos puedes guardármelo hasta que me recupere de mi hombro." Dijo Dusk con una tierna sonrisa. Entonces él se volteó para mirar a una de las enfermeras. "¿Está bien si ella se lleva el libro para guardármelo y lo regresa en un par de días?"
"No hay problema. Lo importante ahora es que desocupe su cama para los nuevos pacientes." Respondió la enfermera con una sonrisa nerviosa. Quien en realidad estaba más preocupada por atender al nuevo paciente que de un simple libro.
Rainbow Dash no pudo evitar abrir su boca con sorpresa y alegría al ver que podría llevarse el libro para terminarlo por su cuenta, pero ella rápidamente desvió su cabeza para que Dusk no la viera así de emocionada.
"B-Bueno, si no hay de otra, supongo que puedo guardártelo por un par de días." Dijo Rainbow Dash desviando la mirada. Fingiendo muy mal su falso desinterés en seguir leyendo.
Tras eso, Rainbow Dash tomó el libro, se despidió de Dusk y salió de la habitación rápidamente. En tanto que las enfermeras se apresuraron para acomodar al nuevo paciente en la cama al lado de Dusk. Luego que las enfermeras terminaran su trabajo, salieron de la habitación, cerrando la puerta tras de sí. Sin embargo, no pasaron ni siquiera cinco segundos antes que la puerta se volviera a abrir.
"Tenía el presentimiento que no te irías tan fácil…" Sonrió Dusk, alzando su cabeza y sonriendo, pensando que era Rainbow Dash quien había vuelto a la habitación, por lo testaruda que era de aceptar llevarse el libro. Sin embargo, su sonrisa se esfumó al ver que en vez de la pegaso, quién había entrado, fue su ex novia, Pinkie Pie.
"Hola Dusk…" Saludó tímidamente Pinkie Pie, con una pequeña sonrisa triste.
"Pinkie…" Dijo Dusk, muy sorprendido, ya que ambos no se habían visto cara a cara desde que él le pidiera romper su noviazgo.
Ambos se quedaron mirando fijamente en absoluto silencio por varios segundos, como si ninguno supiera bien qué decir ni quisiera ser el primero en hablar.
"Lamento no haber podido visitarte antes." Dijo finalmente Pinkie, con tristeza. "Yo… Necesitaba tiempo para aclarar mis sentimientos."
"Lo entiendo. Yo… tuve que vivir por lo mismo dos veces." Respondió Dusk con una triste sonrisa. Ambos se mantuvieron en silencio nuevamente.
"Escuché tu charla con Rainbow Dash. Sobre que aun nos amas, a Applejack y… a mí." Dijo Pinkie Pie, con una pequeña sonrisa triste. Un comentario que sorprendió a Dusk. Él abrió su boca para decir algo, pero antes de hacerlo, Pinkie Pie continuó hablando. "Yo también te sigo amando Dusk, y seguiré haciéndolo. Me encantaría tanto seguir siendo tu novia, pero…" En este momento, Pinkie cerró sus ojos, quedando en silencio un momento, y luego sonrió con menos tristeza que antes. "Yo te pedí que terminaras conmigo, y ahora más que nunca, creo que fue lo correcto. Vivimos muchos bellos momentos como novios, pero que dejemos de ser novios no significa que no podemos tener más bellos momentos en el futuro, ya sea como amigos o… lo que nos depare el futuro. Y… ¡Y más importante! ¡Quiero que mis amigas sean tan felices contigo como yo logré serlo!" Agregó Pinkie Pie muy emocionada, con sus ojos brillando debido a contener las lágrimas, pero finalmente, con una bella sonrisa llena de alegría. La verdadera sonrisa de Pinkie Pie.
Al escuchar las palabras de Pinkie, los ojos de Dusk también se humedecieron. Sabía que Pinkie había tenido que luchar mucho con sus propios sentimientos para poder finalmente liberarse del peso de ya no ser novios, y lo que le dio fuerza, fue la sincera esperanza que sus amigas pudieran ser felices, y eso era precisamente lo que debía motivar a Dusk también.
"Pero… Son realmente felices conmigo…" Pensó Dusk con una triste mirada y un peso en su pecho. Recordando los rostros llenos de lágrimas de Applejack y Pinkie Pie cuando rompieron.
"Por supuesto que hemos sido felices contigo, bobito." Dijo Pinkie Pie con una sonrisa. Adivinando a la perfección lo que debía de estar pensando su querido Dusk al ver su triste e insegura mirada. "A todas nosotras nos hace muy feliz estar junto a ti, más de lo que tú mismo te imaginas. Todas aceptamos la prueba de sentir que nos rompieran el corazón, a cambio de volvernos más unidos y que nuestro amor creciera más fuerte."
Ante las palabras de Pinkie, Dusk recordó la frase que él mismo le dijo a su amiga Golden Feather en el tren para confortarla.
"El amor es solo para valientes…" Pensó Dusk, levantando su rostro con una mirada más determinada. Recordando todos los bellos momentos que vivió junto a Applejack y Pinkie Pie siendo su novio. Dándose cuenta que, tal como decía Pinkie, los momentos felices eran muchísimos más que los momentos tristes.
Pinkie Pie se sentó en la cama de Dusk y le acarició el rostro, mirándolo fijamente con una tierna sonrisa.
"Sé que te lo cuestionas y que incluso para ti debe ser aún más difícil, ya que tu corazón debe volver a abrirse al amor y romperse tres veces más. Sé que puede ser doloroso, pero también será hermoso." Dijo Pinkie Pie, acercándose a Dusk y dándole un pequeño beso en la mejilla. "Quiero que sigamos siendo amigos, ¡Más unidos que nunca! Y espero que mis amigas puedan reír y ser felices junto a ti, tanto y más de lo que yo lo fui contigo." Sonrió Pinkie Pie, con su rostro brillando de esperanza.
Tras las palabras de Pinkie, Dusk bajó su cabeza un momento con una mirada pensativa. Entonces levantó su casco bueno y tocó su pecho. Al escuchar su palpitar, Dusk sonrió, sintiendo que las dulces y sinceras palabras de Pinkie finalmente habían logrado sanar por completo su corazón, viendo que ella también había sanado por completo. Lo que decía Pinkie era cierto, su corazón temblaba al imaginarse tener que sufrir nuevamente un rompimiento, pero era un precio que estaban dispuestos a pagar con tal de abrirse al amor verdadero.
"Así que… ¿Ya sabes quién será la siguiente?" Dijo Pinkie Pie, mirando a Dusk pícaramente. Finalmente volviendo a hablar como los buenos amigos que siempre habían sido.
Por un momento Dusk bajó su mirada y puso una mirada pensativa, pero tras solo un par de segundos, volvió a levantar la cabeza y miró a Pinkie Pie, también con una pícara sonrisa.
"Heh, lo sé. Es bastante obvio, ¿No?" Sonrió tiernamente Pinkie Pie. Muy emocionada ante lo que vendría.
Tras salir del hospital, Rainbow Dash se quedó mirando fijamente el libro. Ella quería desesperadamente leer el libro y saber cómo terminaba. Entonces ella tomó rápidamente el libro y comenzó a buscar la página en dónde se había quedado. Sin embargo, rápidamente cerró el libro y lo ocultó tras su espalda cuando vio que una madre se acercaba con su pequeño potrillo enfermo camino al hospital. Ella sí que deseaba leer el libro ahí mismo, pero se asustó al darse cuenta que en su impulso, casi lee en público, lo que era lo peor que podía haber hecho. Si alguien la veía leyendo… ¡Todos pensarían que era una cerebrito!
"Sabía que no resistirías leer ese libro, jeje…" Rainbow Dash se imaginó a Dusk diciéndole aquello, con una sonrisa burlona.
"Hngh… ¡No te daré el gusto! ¡No leeré este tonto libro hasta que salgas del hospital!" Gritó Rainbow Dash frustrada, con una mirada llena de determinación. Gritándole a un Dusk Shine imaginario.
Rainbow Dash abrió sus alas y rápidamente voló hasta su casa, que quedaba en unas nubes a las afueras de Ponyville. Una vez llegó a su casa, Rainbow arrojó el libro en el piso de su habitación, y se arrojó sobre su esponjosa cama hecha de blandas nubes.
Rainbow Dash intentó distraerse mirando hacia el techo, luego mirando a la pared y luego a la ventana, pero le era imposible dejar de mirar de reojo el libro en el piso cada pocos segundos. Era como si el libro la llamara para que ella lo continuara leyendo, y la fuerza de voluntad de Rainbow Dash flaqueaba más y más a cada segundo.
Sabiendo que debía distraerse de otra forma, Rainbow Dash decidió salir de su casa e ir a ayudar un rato a la patrulla del clima, pese a que el doctor le había aconsejado no trabajar por un par de días. Pese a las recomendaciones del doctor, Rainbow Dash se apresuró a patear y romper algunas nubes que se escapaban del salvaje bosque Everfree. Mientras lo hacía, Rainbow Dash fue volando y pateado nubes cada vez más rápido, como si quisiera escapar de algo.
Lo cierto era que Rainbow Dash sí quería escapar de algo, ¡De su deseo por leer! Por más que intentaba concentrarse en otra cosa, su mente solo podía volver a imaginarse a Daring Do encerrada en la mortal trampa de Ahuizotl, sin posibilidad aparente de escapar con vida.
Tras deshacerse de la última nube cercana, Rainbow Dash miró hacia el horizonte y vio con decepción que aún faltaba para que atardeciera. El día ni siquiera terminaba y ya no se le ocurría qué más hacer para distraerse, por lo que finalmente, se rindió. Rainbow Dash dio un gran grito de frustración, sabiendo que si leía el libro y lo terminaba por su cuenta antes que Dusk saliera del hospital, él se burlaría de ella, pero ya no le importaba. Tras gritar y deshacerse de su frustración, Rainbow bajó su cabeza y puso una sonrisa llena de satisfacción, ya no le importaba perder ante Dusk, lo único que importaba en ese preciso instante era solo poder saber cómo terminaba la gran aventura de Daring Do.
Sin perder tiempo, Rainbow Dash voló velozmente de vuelta hasta su casa. Una vez allí, voló hacia su habitación a la velocidad del rayo, tomó el libro que estaba en el piso y se arrojó sobre su cama con una gran sonrisa, abriendo el libro y buscando dónde se había quedado.
"Mientras más luchaba por soltarse, Daring Do sentía que las sogas se ajustaban más a su cuerpo, haciendo que la posibilidad de soltarse se hiciera cada vez más difícil a cada segundo." Comenzó a leer emocionada Rainbow Dash, leyendo por inercia en voz alta, tal como lo había hecho hasta ese momento. "Las arañas comenzaron a rodear el cuerpo de Daring Do, acercándose con sus feroces colmillos. Las serpientes se reunían sobre ella, listas para lanzar su veneno. ¡La paredes llenas de agujas estaban ya a casi nada de atravesarla…!" En ese momento, Rainbow Dash hizo una pequeña pausa emocionada, mirando por instinto a su izquierda, por un momento pensando que había estado leyéndole a Dusk en el hospital. Al instante, su emoción se disipó al recordar que estaba sola.
"Qué tonta, ¿Por qué sigo leyendo en voz alta?" Murmuró Rainbow Dash, poniendo un casco sobre su cara con una triste sonrisa. "Ahora no tengo a ese bobo de Dusk interrumpiéndome a cada segundo. Ahora… Puedo leer todo lo que quiera sin ser molestada." Agregó Rainbow Dash, por alguna razón, sin sentirse feliz al decirlo.
Ella levantó el libro e intentó seguir leyendo, pero tal como le sucediera durante toda esa tarde, por más que intentaba concentrarse, su mente la distraía, pensando en otra cosa… Rainbow Dash se sintió extrañamente sola y, por alguna razón, fría. Ella tomó su almohada, y la abrazó entre sus cascos.
"Era más divertido leerle a ese bobo…" Murmuró Rainbow Dash, abrazando su almohada y oliéndola fuertemente. Intentando oler un aroma que ya no había allí, pero su mente aún se imaginaba recordarlo. Aquella almohada estaba hecha con la nube que Rainbow Dash se había llevado a su casa el día que salvó a Dusk luego de caer en la competencia de vuelo de Cloudsdale. La nube en que ambos se habían dado su primer beso.
"Tú ibas a ser la primera… Te pediría a ti ser mi novia…" Eran las palabras que Dusk le había dicho en el hospital, y ahora que Dusk estaba lejos, Rainbow Dash no podía quitárselas de la cabeza.
"Yo iba a ser la primera…" Pensó Rainbow Dash sonrojándose, sintiendo una gran felicidad al recordar las palabras de Dusk.
Esa era una de las cosas que más amaba Rainbow Dash de Dusk, que con solo unas simples palabras, podía hacerla inmensamente feliz. Para ella, una experta voladora de carreras, la palabra 'primera' tenía un enorme impacto, y pensar que aunque fuera por un momento, Dusk la había tenido a ella por sobre todas sus amigas en su corazón, la llenó de una gran emoción y felicidad. Aquello hizo que Rainbow Dash cerrara sus ojos por un momento, dejando de lado su fachada despreocupada, para que sus sentimientos pudieran ser claros para ella. Entonces, ella abrió sus ojos y puso una mirada llena de determinación, sabiendo exactamente lo que debía hacer.
Rainbow Dash se levantó de la cama con una mirada llena de convicción. Al mirar a su lado, vio el libro de Daring Do y lo tomó entre sus cascos. Ya no podía soportarlo más, necesitaba terminar ese libro, pero para eso, no solo necesitaba el libro, sino que necesitaba estar junto al potro que amaba.
"Tú ganas…" Dijo Rainbow Dash con una pequeña sonrisa mientras miraba el libro. Hablándole tanto al libro como a Dusk en su imaginación. Entonces ella alzó la cabeza e inhaló fuerte para dar un gran grito. "¡Soy una cerebrito y estoy enamorada de un cerebrito!" Gritó Rainbow Dash, finalmente aceptando lo que la había mantenido frustrada durante esos últimos dos días.
"Vaya, eso sí que es un grito de amor." Dijo repentinamente una voz femenina, que sorprendió por completo a Rainbow Dash.
"¿¡Pinkie Pie!?" Gritó Rainbow Dash, sorprendida y asustada, al escuchar la voz detrás de ella. Volteándose y viendo que fuera de la ventana de su habitación estaba Pinkie Pie, flotando gracias a una decena de globos atados a su cintura. "¿¡Q-Qué haces aquí!?" Agregó Rianbow Dash, aún sorprendida, pero ahora también sonrojada. Dándose cuenta que su amiga la había escuchado gritar algo sumamente vergonzoso.
Viendo lo nerviosa que estaba Rainbow Dash, Pinkie Pie no pudo evitar sonreír tiernamente. Ella conocía muy bien a su amiga, y si la dejaba así como estaba, Rainbow Dash volvería a encerrar sus sentimientos de amor y volvería a negarlos y a ser la yegua terca que siempre era respecto a sus sentimientos. Por eso, se dio cuenta que necesitaba darle un último empujón.
"No pierdas más el tiempo, bobita." Dijo Pinkie Pie con una gran sonrisa. "¿No ves que esta es una carrera que aún puedes ganar?"
Ante las palabras de Pinkei Pie, Rainbow Dash abrió sus ojos con mucha sorpresa. Ella era lenta para entender algunas cosas, especialmente las relacionadas con el corazón, pero esta vez, ella entendió a la perfección los sentimientos de Pinkie Pie. Ella la estaba apoyando, pese a todo lo que Pinkie amaba a Dusk, ella la apoyaba. Aquello hizo que Rainbow Dash se emocionara, viendo a su querida amiga con una luz que nunca antes había visto. Entonces ella cerró sus ojos antes de dejarse llevar por sus emociones y luego puso su característica mirada llena de convicción y seguridad.
"Gracias Pinkie." Dijo Rainbow Dash sonriendo. Entonces ella saltó de su cama, tomó el libro y salió volando por la ventana, yendo directo hacia el hospital, dejando una estela arcoíris mientras el cielo comenzaba a teñirse rojizo debido al atardecer.
Al ver a Rainbow Dash volando velozmente con una gran sonrisa, sabiendo que su corazón había tomado una gran decisión, hizo que Pinkie Pie estallara en tiernas risas. Ella no había visto hasta entonces la sonrisa de Rainbow Dash enamorada, y ahora sabía que era su nueva sonrisa favorita. Pese a la pena de saber que ya no era la novia de Dusk, Pinkie se sintió plena en ese momento, sabiendo que había ayudado a una amiga a elegir el amor.
Al llegar al hospital, Rainbow Dash pensó entrar directamente a la habitación de Dusk por la ventana, pues era tanta la adrenalina que sentía en ese momento, que no podía esperar más por juntarse con Dusk. Sin embargo, al acercarse, vio que la ventana estaba cerrada, por lo que no le quedó de otra que aterrizar en la entrada. Una vez allí, se arregló su melena y se apresuró a entrar, caminando con una gran sonrisa llena de confianza, hasta que al dar solo un par de pasos dentro del hospital, casi choca de frente con una enfermera que se interpuso en su camino.
"El horario de visitas ya se terminó." Dijo la enfermera, mirando seriamente a Rainbow Dash. Por su parte, Rainbow Dash se quedó boquiabierta con una boba expresión, sintiendo que toda la emoción de su epifanía se diluía.
"¡P-Pero necesito entrar a ver a Dusk!" Dijo Rainbow Dash asustada. "¡Es muy importante!"
"Lo siento, querida. Lo mejor será que vuelvas mañana." Dijo la enfermera con una amable sonrisa.
"Yo… No quiero esperar a mañana…" Murmuró Rainbow Dash. Sintiendo que debía aprovechar la emoción y valor que sentía en ese momento para estar con Dusk, de lo contrario, esa intensa emoción se desvanecería.
"Espera… ¿Qué haría Daring Do en esta situación?" Pensó Rainbow Dash por un segundo. Decidiendo que quizás debía ser tan lista como su nueva heroína favorita y pensar en una manera más inteligente para poder escabullirse en el hospital…
En el segundo piso, Dusk Shine terminaba de resolver un puzle que venía junto al periódico que había tomado esa mañana. Lo cierto era que, aunque no pudiera usar su pata derecha debido a los vendajes, aún podía perfectamente leer y sostener cosas gracias a su magia. Aquello fue un detalle del que Rainbow Dash no se percató. Él solo había fingido no poder leer el libro para que Rainbow Dash se interesara finalmente por la lectura.
"A esta esta altura, ya debió haber terminado de leer el libro." Pensó Dusk, sonriendo al pensar en Rainbow Dash. Dejando el periódico en la mesita del lado de su cama y acercando su casco a la lampara para apagar la luz.
Repentinamente Dusk se detuvo cuando de improviso Rainbow Dash abrió velozmente la puerta, entró a la habitación y cerró la puerta tras ella igual de rápido que como la abrió.
"Heh… Hola…" Dijo Rainbow Dash sonriendo. Respirando agitadamente por alguna razón.
"¿Rainbow Dash? ¿Qué haces aquí a estas horas?" Preguntó Dusk sorprendido y confundido. "¿No había terminado ya el horario de visitas?
"Tengo mis métodos, jeje." Dijo Rainbow Dash, inflando su pecho y sonriendo con mucho orgullo. "No solo Daring Do puede ser inteligente y sigilosa para escabullirse en un lugar."
En ese momento Dusk y Rainbow Dash se distrajeron cuando escucharon el ruido de varios pasos de cascos por el pasillo, acercándose a la habitación. Entonces Rainbow Dash puso una mirada llena de pánico y corrió a esconderse debajo de la cama de Dusk. Justo entonces la puerta se abrió y dos enfermeras, más el guardia del hospital, entraron en la habitación.
"¿No ha entrado nadie en esta habitación?" Preguntó una de las enfermeras, mirando seriamente a Dusk.
El primero que intentó responder, fue el pony que estaba en la cama de al lado de Dusk. Quien había visto entrar a Rainbow Dash e intentó advertirle a la enfermera que Rainbow Dash se había escondido allí. Sin embargo, dado que el pobre potro estaba todo vendado, incluyendo su cara y boca, lo único que se oían eran sus gemidos, mientras sus ojos intentaban apuntar hacia debajo de la cama de Dusk.
"N-No, nadie ha entrado aquí." Respondió finalmente Dusk con una sonrisa nerviosa. Usando su magia para cerrar la cortina de la cama de su vecino, para que las enfermeras no le prestaran atención. "¿Acaso están buscando a alguien?" Agregó Dusk, fingiendo ignorancia, para ayudar a esconder a su amiga.
"Ugh, es la otra paciente que estaba en esta habitación esta mañana. Llegó pidiendo entrar, pero como la hora de visitas había acabado, le dijimos que volviera mañana." Dijo la primera enfermera, con una mirada molesta. "Entonces, usó de excusa que su ala aún le dolía y armó un escándalo fingiendo dolor… ¡Pero la muy boba se equivocó de ala y no se dio cuenta que su ala mala era su ala derecha que estaba vendada, no la izquierda!"
"Cuando se dio cuenta que lo había arruinado, simplemente nos evadió y subió corriendo al segundo piso." Agregó la segunda enfermera encogiéndose de hombros. Aún sin entender cómo alguien podía ser tan torpe para escabullirse. Aunque finalmente la intrusa lo había logrado de igual forma.
Tras explicar lo sucedido, las enfermeras y el guardia se disculparon por entrar abruptamente a la habitación y salieron, cerrando la puerta y continuando su búsqueda de la intrusa. Fue entonces que Rainbow Dash finalmente salió de debajo de la cama de Dusk y se paró al lado de su cama, desviando la mirada sonrojada.
"Así que, te escabulliste de forma inteligente y sigilosa, ¿Eh?" Dijo Dusk, haciendo un esfuerzo para no reírse.
"Bueno… Es que… ¡N-No tuve mucho tiempo para pensar!" Dijo Rainbow Dash, roja de vergüenza. Haciendo que Dusk no pudiera evitarlo más y riera, como siempre lo hacía al ver la linda cara avergonzada de Rainbow Dash. Lo que causó que Rainbow Dash se sonrojara aún más.
"Descuida, en todo caso, sí que te escabulliste como lo haría Daring Do." Agregó Dusk, parando de reír y sonriendo más tiernamente. "Ella siempre intenta ser inteligente y sigilosa cuando entra a los templos, pero siempre termina activando todas las trampas y destruyendo los templos." En ese momento, Dusk hizo una pequeña pausa y, a pesar que le alegraba ver a Rainbow Dash, aún había una importante pregunta pendiente. "Por cierto, ¿Por qué te escabulliste así en el hospital?" Preguntó Dusk confundido.
En ese instante, Rainbow Dash abrió con sorpresa sus ojos, ya que con todo lo sucedido casi lo olvida. Entonces ella se agachó para levantar lo que había traído consigo. Ella levantó el libro de Daring Do que había traído y se lo acercó a Dusk, levantándolo frente a su cara.
"Yo… Soy una cerebrito…" Murmuró muy bajo Rainbow Dash, sonrojándose nuevamente. Usando el libro como barrera para que Dusk no la viera a los ojos.
"¿Qué? No te escuché." Dijo Dusk confundido, ya que el murmullo de Rainbow Dash fue tan bajo, que Fluttershy estaría orgullosa.
"Di… ¡Dije que soy una cerebrito!" Gritó Rainbow Dash, quitando el libro y mirando fijamente a Dusk, completamente sonrojada. "Lo admito, me gusta leer. ¡Leer a Daring Do es una de las cosas más emocionantes que he hecho en mi vida!" Dijo Rainbow Dash, mostrando en su rostro una gran emoción. Entonces, ella hizo una pequeña pausa y desvió la mirada, mirando de reojo a Dusk. "Y… Y a mí me gusta más cuando… Cuando leemos juntos…" Agregó Rainbow Dash sonrojada, con una tierna mirada.
La declaración de Rainbow Dash tomó a Dusk completamente por sorpresa. Él ya sabía que Rainbow Dash amaba leer, lo había visto desde que Rainbow tomó el libro, aunque ella misma lo negara. Lo que sorprendió a Dusk fue ver que a pesar del fervor que Rainbow Dash tenía por aquel libro, deseando con todo su ser saber cómo terminaba la gran aventura de Daring Do, ella había reprimido aquel deseo porque quería leer junto a él. Aquello hizo que Dusk mirara con ternura a Rainbow Dash y esta vez fuera él quien se sonrojara.
"Bien, podemos seguir hablando después." Dijo repentinamente Rainbow Dash. Ya no soportando más al ver que finalmente tenía las dos cosas que más quería en ese momento: el libro de Daring Do y a Dusk Shine. "¡Hora de terminar este libro y saber qué pasa con Daring Do!" Agregó Rainbow Dash muy emocionada.
La pegaso miró hacia el lado de Dusk para ver su lugar de lectura, que había sido la cama al lado de Dusk. Fue entonces que Rainbow Dash puso una mirada decepcionada al recordar que ya no podía ocupar ese lugar para leer, ya que la cama estaba ocupada.
"Podemos leer juntos." Dijo Dusk sonriendo. Moviéndose un poco en su cama para quedar al borde de esta y así dejar espacio para Rainbow Dash.
En ese instante, el rostro de Rainbow Dash pasó por muchas emociones en solo un segundo. Primero se sorprendió ante aquella propuesta, luego se emocionó, después se sonrojó, luego intentó fingir indiferencia, entonces, abrió su boca para decir algo, pero pareció arrepentirse en el último segundo, hasta que finalmente desvió la mirada sonrojada, intentando ocultar su nerviosismo.
"S-Solo no intentes nada raro." Dijo Rainbow Dash, fingiendo desinterés. Acercándose a la cama de Dusk y sentándose a su lado en el espacio que le había dejado. Apoyando su espalda contra la almohada.
"Tranquila, no te voy a morder." Dijo Dusk sonriendo, levemente sonrojado. Haciendo que Rainbow Dash también se sonrojara profundamente.
"Bobo, eso ya sucedió una vez..." Pensó Rainbow Dash roja de vergüenza. Recordando la vez que conoció a Dusk y él mordió su cuello cuando hicieron una broma juntos. Un pensamiento que decidió guardárselo, sin saber si Dusk lo recordaba o no.
"Por cierto, la que sí estaba en una trampa la última vez que la vimos, era Daring Do, ¿No es así?" Agregó Dusk sonriendo
"¡Es verdad! Dejemos lo de la mordida para después, ¡Ahora hay que saber qué le pasó a Daring Do!" Dijo Rainbow Dash sobresaltada. Olvidando por completo su vergüenza y nerviosismo por estar al lado de Dusk, y finalmente haciendo que su mente volviera a concentrarse en lo que no la había dejado tranquila en dos días, averiguar cómo se salvaba Daring Do. Mientras que Dusk solo puso una mirada confundida, sin entender aquello de 'la mordida para después'.
Sentada al lado de Dusk, Rainbow Dash abrió velozmente el libro y encontró la página en donde se había quedado. Aunque leía en voz alta, ahora Ranbow Dash no leía para Dusk, sino para ella misma, pero aún así, sentir a Dusk a su lado la hacía sentir una paz interior que le permitió sumergirse por completo en el mundo de Daring Do. Así fue como Raimbow Dash casi grita de emoción al leer cómo Daring Do logró zafarse de la trampa de Ahuizotl, arrojando su sombrero para golpear una palanca, que detuvo las trampas.
"Que conveniente que justo ahí hubiera una palanca que podía detener todas las trampas." Rio Dusk. Quien había iluminado un poco su cuerno para que Rainbow Dash pudiera ver mejor.
"Jeje, ya lo sé. No molestes." Rio Rainbow Dash, a quien poco le importaban esos agujeros en la trama. No pudiendo evitar sonreír ante el comentario de Dusk.
Era cierto que a Rainbow Dash aún le molestaba que interrumpieran su lectura cuando estaba inmersa en el mundo de Daring Do. Sin embargo, los comentarios de Dusk le hacían recordar que él estaba a su lado. Ella ya no se sentía fría al leer como se sintió en su casa al intentarlo, a su lado podía sentir el calor del cuerpo de Dusk y eso hacía que por dentro ella también se sintiera cálida y feliz, haciendo que en todo momento leyera con una enorme sonrisa en sus labios.
Finalmente, Rainbow Dash continuó con el final del libro, en que Daring Do logró huir del templo y rastreó la guarida de Ahuizotl. Mientras el guardián del templo se regocijaba por haberle robado la estatua a Daring Do, la valiente pegaso se afirmó de una liana, saltó para balancearse en el aire y le robó nuevamente la estatua de zafiro a Ahuizotl, quien solo se quedó pasmado viendo cómo Daring Do había logrado escapar de su trampa y ahora huía nuevamente lejos de la selva y de su alcance.
'…Y así, con Ahuizotl derrotado y la estatua de zafiro asegurada, Daring Do corrió por la selva, lista para vivir nuevas aventuras.'
Al terminar de leer el libro, Rainbow Dash lo cerró y lo abrazó fuertemente cayendo hacia atrás con una tierna sonrisa, llena de satisfacción. Dándose cuenta que ahora tenía una nueva heroína a la que idolatrar y una nueva pasión, la de leer, aunque por ahora fueran solo los libros de Daring Do.
"¿Y bien? ¿Te gustó el libro?" Dijo Dusk sonriendo, ya que sabía que la respuesta era obvia.
"No solo me gustó, ¡Lo adoro! ¡Amo los libros de Daring Do!" Dijo Rainbow Dash llena de felicidad, abrazando aún más fuerte el libro.
Fue solo entonces que Rainbow Dash reparó en algo, ella tuvo que mirar hacia arriba para responderle a Dusk. Sin darse cuenta, ella se había acurrucado al lado de Dusk al caer de espaldas. Entonces, ella se quedó mirando fijamente a Dusk mientras él también la miraba con una sonrisa.
"Yo… lo amo." Dijo Rainbow Dash seriamente, con sus mejillas sonrojadas y sus ojos emocionados.
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"Yo también…" Dijo Dusk nervioso, sonrojándose. Ambos mirándose fijamente sabiendo exactamente lo que habían hecho. Ambos dejando en el aire la duda a lo que se referían, si a la lectura o… a algo más.
Tras unos segundos, Rainbow Dash se enderezó y volvió a sentarse, dándole la espalda a Dusk… ¡Había estado tan cerca! Ella le había dicho que lo amaba de frente, pero ni siquiera fue capaz de decirlo sin que pareciera un malentendido.
"¡Soy una cobarde! Todos piensan que soy muy valiente, pero en momentos así, me acobardo por completo." Pensó Rainbow Dash, mirando hacia el suelo con una mirada frustrada y molesta. "En la carrera, le dije que lo amaba cuando no me miraba, y luego le mentí diciendo que solo fue para distraerlo. En la Gala de Canterlot, tampoco fui capaz de declararme de frente, solo pude hacerlo abrazándolo de espaldas. ¡Incluso la última vez que lo besé! Solo lo hice cuando él tenía los ojos cerrados y no se lo esperaba. Yo… ¡Yo soy una cobarde!"
Al ver a Rainbow Dash molesta, Dusk la miró fijamente por varios segundos, hasta que finalmente entendió la verdad. Por un segundo, él pensó que Rainbow Dash se había enojado con él por evadir su declaración, pero esa mirada de preocupación y enojo no era contra él, sino contra ella misma. Dusk finalmente logró entender a la perfección lo que estaba pasando por la mente de Rainbow Dash en ese mismo momento, y lo hizo porque él se sentía exactamente igual en ese momento.
"No has hecho nada malo Rainbow Dash. Soy yo quien… lamenta ser un cobarde." Dijo Dusk, entrecerrando sus ojos con culpa. Un comentario que sorprendió a Rainbow Dash e hizo que se girara nuevamente para verlo a la cara. "Tú has sido capaz de expresar tus sentimientos por mi muchas veces, pero yo no he sido capaz de darte una respuesta adecuada…"
En ese momento, Dusk se quedó en silencio, poniendo su casco bueno sobre su frente, como si estuviera pensando en algo. Aquello hizo que Rainbow Dash abriera grande sus ojos y bajara su mirada con tristeza.
"Lo entiendo… No eres capaz de decirme que yo no te gusto. Que no quieres ser mi novio…" Pensó Rainbow Dash, entendiendo por qué Dusk no era capaz de completar su oración. Entonces ella cerró sus ojos y puso una triste sonrisa. Alzando nuevamente su mirada para ver a Dusk.
Cuando Rainbow Dash miró nuevamente a Dusk, todo lo tenso y triste del momento se desvaneció al ver que Dusk ponía una graciosa cara confundida mientras raspaba su cabeza y melena con su casco. La misma escena que había sucedido en la tarde de ese día, solo que esta vez era Dusk quien ponía una cara confundida y divertida al no saber cómo expresar sus sentimientos.
"¡Agh! ¡No lo entiendo! ¿¡Por qué te gusto!?" Dijo Dusk con una divertida mirada confundida. "¡Eres Rainbow Dash! ¡La pony más genial que conozco! Eres de las mejores voladoras que he visto en mi vida, puedes hacer una rainplosión sónica que es una acrobacia única en el mundo. Eres divertida, valiente, atrevida, y además… ¡Eres EXTREMADAMENTE tierna y linda cuando te sonrojas y te pones nerviosa! Yo… Quiero pedirte que seas mi novia, pero de todas las chicas, eres la que menos entiendo por qué te enamoraste de mí, ¡Es tan frustrante! Pero aún así, lo haré…"
"Espera… No es que no quiera ser mi novio porque no le guste. ¿No quiere ser mi novio porque no entiende por qué me gusta?" Pensó Rainbow Dash sorprendida. No pudiendo evitar taparse su boca para ocultar una carcajada. Pero entonces, lo último que dijo Dusk le llamó la atención.
"Espera, ¿Qué cosa es la que harás?" Preguntó Rainbow Dash confundida.
Ante la pregunta de Rainbow Dash, Dusk aplastó un poco su melena para que no estuviera tan aplastada y miró seriamente a Rainbow Dash.
"Sé que soy un cobarde y un indeciso, y que quizás te arrepientas, pero…" Dijo Dusk, con sus mejillas sonrojadas. "Rainbow Dash, ¿Te gustaría ser mi novia?"
El corazón de Rainbow Dash latió tan rápido como latía cuando ella volaba en una carrera. Sus ojos se abrieron llenos de emoción al escuchar finalmente las palabras que tanto había soñado escuchar, y entonces, nuevamente empezó el festival de caras graciosas. Rainbow Dash puso una cara llena de emoción, que rápidamente trató de evitar mostrar cerrando fuerte su boca, como si aguantara la respiración. Viendo que no podía ocultar bien su alegría, Rainbow Dash desvió su mirada e intentó mostrarse enojada para contrarrestar toda la felicidad que sentía dentro de ella, pero aún así, su boca no podía evitar de temblar y sonreír a ratos, pese a que intentaba no mostrarse tan emocionada, generando la cara más divertida de todas.
"B-Bueno, si no hay de otra. S-Supongo que podría darte una oportunidad y ser tu novia." Tartamudeo Rainbow Dash con una fingida mirada seria, pese a que no podía evitarlo y sonreía, mientras sus mejillas estaban totalmente rojas por la emoción contenida.
Tal como dijera Dusk, aquellas divertidas caras de Rainbow Dash, esforzándose por ocultar sus sentimientos, eran las caras más tiernas y lindas que Rainbow Dash hacía sin darse cuenta. Al verla así, Dusk no pudo evitar sonrojarse, viendo que, aunque él aun no lo entendiera del todo, Rainbow Dash sí que lo amaba, y mucho.
Por primera vez, Dusk le había preguntado directamente a una yegua si quería ser su novia. Sin malentendidos ni confusiones, como había pasado con sus dos anteriores novias. Aquello lo hizo sentir bien consigo mismo, viendo que él también estaba creciendo como potro emocionalmente. Él había aprendido mucho en sus dos relaciones previas, por lo mismo, entendía que tal como ahora, él debía tomar más la iniciativa, que eso era algo que un buen novio sabía y debía hacer.
"Creo que este es un buen momento…" Pensó Dusk, con una renovada confianza, viendo que su declaración había sido aceptada por Rainbow Dash, por lo que ahora solo faltaba sellarlo con un gesto romántico.
Dusk estiró su casco bueno para acariciar la mejilla de Rainbow Dash y acercó lentamente su rostro, buscando los labios de su nueva novia. Al ver lo que se avecinaba, Rainbow Dash se sonrojó aún más por la sorpresa, pero se dejó llevar por el momento, cerrando lentamente sus ojos y acercándose también a Dusk.
Desde la cama de al lado, el pobre pony que tenía todo el cuerpo vendado, gimió molesto. Dado que no podía moverse y que Dusk había cerrado su cortina, no podía saber lo que pasaba en la cama de al lado, pero había estado escuchando ruidos toda la noche y ya no soportaba más, por lo que gimió para quejarse que lo dejaran dormir.
Aquel gemido pasó inadvertido para Dusk, quien estaba nervioso y concentrado acercándose a su novia para darle un romántico primer beso, sin embargo, Rainbow Dash sí que lo escuchó, haciendo que la pegaso saliera de la ensoñación del momento y volviera al mundo real, en que estaba a punto de besar a Dusk en una cama de hospital, con alguien al lado escuchándolos.
"A... ¡Aquí no!" Gritó Rainbow Dash cerrando sus ojos, roja de vergüenza. Alejando a Dusk y golpeándolo en el hombro. Avergonzada y molesta al sentir que Dusk la había tomado demasiado desprevenida.
"¡Auch!" Gimió Dusk adolorido. Causando que Rainbow Dash abriera sus ojos y solo entonces se diera cuenta que, debido a su torpeza, había golpeado sin querer el hombro herido de Dusk.
"L-Lo siento, ¡Lo siento!" Se disculpó rápidamente Rainbow Dash. Sintiéndose muy tonta y apenada por lo que hizo.
"¿¡Qué es todo ese ruido!?" Gritó desde el pasillo una enfermera. Quien justo pasaba por allí y se preocupó al escuchar los gemidos de un paciente y el grito de dolor de otro.
"¡Oh no!" Dijo Rainbow Dash asustada. Escuchando que la enfermera se acercaba hasta allí. Sabiendo que con todo ese ruido, esta vez no sería suficiente esconderse debajo de una cama.
"Por la ventana." Dijo Dusk, apuntando a su lado, abriendo la ventana con su magia. "Debes irte para poder vivir nuevas aventuras." Agregó Dusk con una sonrisa cómplice. Diciendo las mismas palabras con las que terminaba el libro de Daring Do.
Entonces, antes que se fuera, Dusk abrió con su magia un cajón de la mesita que estaba a su lado y levitó frente a Rainbow Dash otro libro: 'Daring Do y el Cáliz del Grifón', el segundo libro de la saga de Daring Do.
Rainbow Dash tomó el libro emocionada y se acercó a la ventana, abriendo sus alas, lista para escapar del peligro, como lo haría su heroína. Pero entonces, ella se volteó una última vez y miró seriamente a Dusk con una bella sonrisa.
"No más aventuras en solitario." Dijo Rainbow Dash. "Desde ahora viviremos una aventura JUNTOS."
"Y será la mejor de todas las aventuras." Agregó Dusk, también sonriendo tiernamente.
Justo cuando la puerta de la habitación se abría, Rainbow Dash salió volando velozmente por la ventana.
"¿Qué fue todo ese ruido?" Dijo la enfermera que entró en la habitación. Mirando extrañada a Dusk, la ventana abierta y a la cama del paciente que gemía molesto tras la cortina
"Lo siento. Me golpeé el hombro sin querer." Mintió Dusk, aliviado de que no hubieran descubierto a Rainbow Dash.
"Ya es tarde. Lo mejor es que vuelvas a dormir." Dijo la enfermera. Acercándose a la ventana para cerrarla.
"¡Woo-hoo…!" Se escuchó a lo lejos un grito en el cielo. Uno que Dusk y la enfermera alcanzaron a escuchar. Un grito lleno de felicidad y emoción.
"¿Qué fue eso?" Preguntó la enfermera confundida. Mirando hacia el cielo nocturno, que era iluminado hermosamente por la luna llena. "Eso… ¿Eso es un corazón?" Preguntó aún más confundida la enfermera. Sin saber que, sin darse cuenta, Rainbow Dash había hecho una pirueta mientras huía. Formando un perfecto corazón en el cielo con su estela arcoíris.
"Heh… ¿Qué es eso?" Respondió Dusk sonriendo. Dejándose caer de espaldas y mirando al techo con una sonrisa al imaginarse a Rainbow Dash volando y riendo de felicidad. "Es solo una bella yegua enamorada de un tonto muy afortunado." Rio Dusk. Sin poder evitar reír al pensar que ahora él era novio de otra extraordinaria y maravillosa yegua.
# Fin del capítulo 43
*Nota del autor*
Personalmente me gustó mucho escribir este capítulo, más que por la trama, por sentir que volvía a mis orígenes, como en los primeros capítulos del fanfic xD ya que los últimos capítulos fueron con un tono más serio, e incluso cuando tuve la pausa de meses, fue justo cuando escribía el arco del Imperio de Cristal, y con todo lo emocional que fue, me hizo bien escribir algo con más humor y centrándome en el amor de Dusk y las chicas. Además de tener referencias a varios capítulos de la primera temporada, me hizo sentir bastante nostálgico de todo el tiempo que llevo escribiendo :O :D
En fin, espero les guste y ojalá me alcance el tiempo para escribir otro capítulo antes que termine el año. Si no fuese así, felices fiestas! :D
