T2 - Capítulo 44 – Poción de amor número 9

Applejack, Fluttershy y Rarity se encontraban en el Café de Ponyville. Ese día, las chicas había quedado de desayunar todas juntas, por lo que las tres estaban aún a la espera que llegaran Pinkie Pie y Rainbow Dash.

"¿Así que Dusk sigue en el hospital?" Preguntó Applejack a sus amigas, haciendo algo de conversación mientras esperaban a las demás.

"Sí, ayer lo fuimos a visitar y dijo que mañana lo darían de alta." Respondió Fluttershy.

"Hace tiempo que no desayunamos solo las cinco, y esas dos ni siquiera se dignan a llegar temprano por una vez." Dijo Rarity, un poco irritada de tanto esperar a sus amigas.

"Sí, se han demorado más de lo habitual." Dijo Applejack con una mirada pensativa, mirando de reojo al cielo. "Y no creo que sea porque Rainbow esté trabajando. ¡Miren el cielo! Ni siquiera está completamente despejado." Agregó Applejack, notando una solitaria nube oscura en el cielo.

"Supongo que el equipo del clima ha estado algo perezoso." Respondió Rarity pensativa. "O quizás es que Rainbow Dash ha estado muy distraída, y por eso también está llegando tarde hoy."

"¿A qué te refieres?" Preguntó Applejack confundida. Una pregunta que Rarity solo respondió con una mueca de decepción, mirando a Fluttershy para que ella respondiese.

"Cuando visitamos a Dusk ayer, nos dijo que ahora su novia sería Rainbow Dash." Respondió Fluttershy, también con un poco de decepción en su mirada.

"Wow…" Dijo Applejack sorprendida. "Sospechaba que podían acercarse más al estar hospitalizados juntos, pero no pensé que ya se hubieran vuelto novios… Al menos Rainbow Dash no lo demostró así."

"¿Qué quieres decir?" Preguntó Rarity confundida.

"Es solo que ayer Rainbow Dash se dio una vuelta por la granja, pero para nada se veía animada." Respondió Applejack pensativa. "Uno pensaría que con lo que le gusta destacar a Rainbow Dash, estaría con su pecho hinchado de orgullo por haberse convertido en la nueva novia de Dusk, pero ayer… tenía una cara triste, como si en vez de orgullosa estuviera deprimida o algo así." Agregó Applejack, rascándose la cabeza confundida.

"Deprimida, ¿Eh? Eso es injusto. Yo soy la que debería estar deprimida." Dijo Rarity, soltando un gran suspiro y poniendo una cara triste. "Me alegro por Rainbow Dash, en serio, pero de verdad esperaba ser la siguiente. Después de todo, después de ser la primera, ser la tercera novia era la segunda mejor opción." Agregó Rarity mirando triste la mesa.

Tanto Applejack como Fluttershy se miraron confundidas, sin entender el comentario de Rarity, por lo que la unicornio levantó su vista y las miró molesta.

"¿Es en serio? ¿Soy la única que calculó en el calendario las fechas importantes para ser la novia de Dusk?" Dijo Rarity, levemente sonrojada por la vergüenza. "La primera novia podría ir a la boda de Canterlot con Dusk, y la tercera novia-"

"¡Oh! ¡El Día de los Corazones y los Cascos!" Dijo Fluttershy sorprendida.

"¡Exacto! Mañana es el Día de los Corazones y los Cascos, el día más romántico del año para las parejas." Dijo Rarity con seriedad. Entonces ella desvió su mirada y puso una triste mirada. "A mí… me hubiera gustado pasar este día con mi potro especial…" Agregó Rarity con voz baja. Un comentario que hizo que Fluttershy y Applejack también desviaran la mirada con tristeza, pues ellas dos también pensaban lo mismo.

"Uhm… Espero que no sea muy duro para Pinkie Pie." Dijo Fluttershy luego de un largo silencio. "Ver a todas esas parejas enamoradas luego de romper con Dusk hace tan poco, puede ser difícil para ella."

"No solo verá a otras parejas enamoradas, sino que verá a su exnovio en modo romántico con otra yegua." Agregó Applejack, apretando ligeramente su asiento con sus cascos. Pues la verdad era que ella misma había superado que Dusk estuviera con otra de sus amigas, como lo fue Pinkie, pero sabía lo duro que era al principio ver a su exnovio besando a otra yegua.

"Hmm, yo no me preocuparía." Agregó Rarity, encogiéndose de hombros. "Dusk dijo que ya había hablado con Pinkie y que ella lo había tomado muy bien."

"Hablando de ellas…" Dijo Applejack, quien justamente vio que se acercaban las dos yeguas de las que hablaban.

Por un extremo del camino hacia el Café, venía Pinkie Pie, curiosamente caminando en vez de dar sus acostumbrados saltitos. Por otro lado, desde el cielo se veía la estela arcoíris de Rainbow Dash, quien aterrizó frente a sus amigas justo cuando Pinkie Pie también llegaba. Al aterrizar Rainbow Dash, miró con sorpresa a Pinkie Pie, quien también la miró con mucho impacto.

"¡Tú no me hables! ¡Ni siquiera quiero verte ahora!" Dijo Pinkie Pie molesta, girando su cabeza para no mirar a Rainbow Dash.

"¡Vamos Pinkie! No fue mi intención. Yo… Yo de verdad lo siento. "Dijo Rainbow Dash preocupada, acercándose a Pinkie para que la mirara. "Por favor, perdóname. No quería lastimarte."

"¡Pues lo hiciste! Me lastimaste como nunca antes lo habían hecho." Dijo Pinkie Pie con sus ojos cerrados, secándose una lágrima.

Mientras Rainbow Dash seguía rogando por el perdón de Pinkie, sus otras tres amigas se quedaron mirando impactadas la escena. Por un momento, pensaron que todo era una broma orquestada por las dos, quienes amaban las bromas. Pero las lágrimas de Pinkie Pie eran reales, ella definitivamente estaba molesta y dolida con Rainbow Dash. Esto era más grave de lo que se habían imaginado.

"Yo soy tu amiga, confiaba en ti ciegamente y tú…" Dijo Pinkie Pie, volteándose y mirando triste y enojada a Rainbow Dash.

"Pinkie, lo lamento. Lo que siento… es algo que no puedo evitar." Dijo Rainbow Dash, también al borde de las lágrimas al ver cómo había lastimado a su amiga.

"Chicas, tranquilícense." Dijo Applejack, levantándose de su asiento para intentar calmar a sus amigas.

"Quizás el problema es que no lo has probado correctamente. ¡No solo debes abrir tu boca y tragarlo, debes saborearlo!" Dijo Pinkie Pie seriamente.

"Yo… Yo lo he intentando, pero el sabor… el olor…" Respondió Rainbow Dash con una mirada incómoda. "Se siente tan extraño en mi boca…"

"¿¡D-DE QUÉ RAYOS ESTÁN HABLANDO!?" Gritó repentinamente Rarity, roja de la vergüenza. Mientras Fluttershy también se tapaba sus orejas avergonzada. "¡Que sean sus novias no significa que las deje hacer cosas pervertidas con mi querido Dusk!"

"¿Eh? ¿Qué tiene que ver Dusk con esto?" Preguntaron al mismo tiempo Rainbow Dash y Pinkie Pie confundidas. Dejando a Rarity, Fluttershy y Applejack muy confundidas.

"¿N-No estaban peleando por Dusk?" Preguntó Applejack, quien también se había sonrojado un poco. Centrando su vista en Pinkie Pie. "Pensamos que estaban discutiendo porque ahora Rainbow Dash es la novia de Dusk."

"¿Qué? No seas bobita. Jamás me enojaría con Rainbow Dash porque esté de pareja con el potro a quien ama, incluso aunque sea el mismo potro que yo amo." Dijo Pinkie Pie encogiéndose de hombros. Entonces ella se volteó y volvió a mirar muy molesta a Rainbow Dash. "¡Estoy enojada con Rainbow Dash por algo mucho más grave! ¡Quizás el peor crimen que puede haber en el mundo!"

Las amigas de Pinkie Pie siguieron con unas miradas totalmente confundidas, por lo que se giraron para mirar a Rainbow Dash, quien finalmente suspiró resignada y les contó lo sucedido…


'Flashback de Rainbow Dash.'

El día anterior, Rainbow Dash se levantó de su cama e inmediatamente gruñó al sentir un malestar en su ala. Tal parecía que no seguir las indicaciones del doctor de no trabajar luego del accidente, le habían pasado factura, y la pirueta de felicidad que hizo en la noche tras volverse la novia de Dusk, ayudó aún menos a recuperar por completo su ala. Por lo que a pesar que ya habían pasado tres días desde que había salido del hospital, su ala derecha seguía sin estar al cien por ciento.

Al levantarse, Rainbow Dash vio que su poster de los Wonderbolts se había caído de la pared, lo que la hizo gruñir aún más. Luego, al ir al baño, vio que la cañería que conectaba a la nube de agua estaba obstruida por alguna razón, y al mirar por el grifo, toda el agua estalló en su cara, dejándola toda mojada, provocando que volviera a gruñir aún más fuerte. Por último, al abrir la puerta de su casa para empezar un nuevo día, su rostro recibió de golpe a su mascota Tanque, que justamente había estado volando con su hélice mágica y había ido a chocar contra la puerta justo cuando Rainbow Dash la abrió.

"¡Grrr! ¿¡Es en serio!?" Gruñó Rainbow Dash malhumorada. Mirando hacia el cielo, mirando molesta a una solitaria y oscura nube que había en el cielo cerca de su casa. "¡Nube odiosa! ¡Aléjate de mí!" Gritó Rainbow Dash molesta.

La pegaso azul no sabía por qué, pero aquella nube le daba mala espina. Había intentado romperla, pero solo la atravesó sin hacerle nada. A veces, aparecían ese tipo de nubes en el pueblo, que eran difíciles de mover, y para esos casos, hubiera sido necesario solo llamar a todo el equipo del clima, o hacerla desaparecer con una rainplosión sónica. Pero al ser una de las líderes del equipo del clima, le daba vergüenza pedir ayuda para deshacerse de solo una nube, y la opción de una rainplosión sónica estaba descartada, para no exigirle más a su ala en recuperación. Por lo que a Rainbow Dash no le quedó más que seguir conviviendo con esa molesta nube.

"¿No está más grande que ayer?" Pensó Rainbow Dash, gruñendo de mal humor.

"¡Hey! ¡Rainbow Dash!" Gritó desde abajo una voz familiar. Al mirar hacia el suelo, Rainbow Dash vio que bajo su casa estaba Pinkie Pie, saludándola alegremente.

Rápidamente Rainbow Dash voló hacia abajo y aterrizó frente a su amiga.

"Qué tal Pinkie, ¿Qué haces aquí?" Preguntó Rainbow Dash, olvidando su mal humor y sonriendo al ver a su amiga allí.

"Bueno, ya que ahora oficialmente eres la novia de Dusk, pensé en traerte esto." Dijo Pinkie Pie con una enorme sonrisa. Mostrándole a su amiga un gran tarta recién hecha, con la forma de un corazón. "Sé cuánto te encantan mis tartas, ¡Así que te hice una tarta para celebrar tu primer día de noviazgo con Dusk!"

"Ahh… Qué bien… Una tarta…" Dijo Rainbow Dash con una fingida sonrisa.

"¡Genial! Este día se pone mejor y mejor…" Pensó Rainbow Dash frustrada.

Aquel era el secreto mejor guardado de Rainbow Dash, uno que había mantenido oculto de todas sus amigas por años, en especial de Pinkie Pie…. ¡Ella odiaba las tartas!

"¡Gracias Pinkie Pie! Tus tartas siempre son las mejores." Dijo Rainbow Dash sonriendo, tomando la tarta que Pinkie Pie le ofrecía. Algo que hizo a Pinkie Pie sonreír llena de felicidad. "¿¡Eh!? ¿¡Qué es eso!?" Agregó súbitamente Rainbow Dash, apuntando al cielo, detrás de Pinkie Pie.

Apenas Pinkie Pie se volteó, Rainbow Dash hizo lo que hacía siempre que Pinkie Pie le regalaba una tarta. Luego de distraerla, Rainbow Dash arrojó velozmente la tarta a algún lugar que quedara fuera de la vista de Pinkie Pie, que en este caso, fue directo hacia esa oscura nube que estaba en el cielo.

"Al menos que esa tonta nube sirva para ocultar la tarta." Pensó Rainbow Dash luego de arrojar la tarta y fingir que nada había pasado antes que Pinkie Pie volviera a voltearse. "Luego la buscaré y se la regalaré a alguien como siempre."

Tras la veloz reacción de Rainbow Dash, Pinkie Pie se volvió a voltear para mirar a Rainbow Dash. Sorprendiéndose de ver que la tarta ya no estaba, y que Rainbow Dash tenía la boca llena y pasaba la lengua por sus labios.

"Vaya, Pinkie. Esa tarta estaba extra deliciosa. ¡De verdad te lo agradezco!" Dijo Rainbow Dash, fingiendo que tenía la boca llena.

"¡Wiii! ¡Sabía que te gustaría!" Sonrió Pinkie Pie llena de emoción. Causando que Rainbow Dash también sonriera. Sabía que era un poco cruel mentirle a Pinkie, pero simplemente no podía decirle que ella odiaba sus famosas tartas.

Repentinamente Rainbow Dash dejó de sonreír cuando la tarta que arrojó se estrelló directo contra su cabeza.

"¿Eh?" Dijo Rainbow Dash impactada. Tocándose su cabeza y viendo que su melena estaba llena de trozos de tarta.

"Estoy segura que arrojé la tarta hacia la nube… ¡Es imposible que me cayera de vuelta directo en la cabeza!" Pensó Rainbow Dash confundida.

"Esa… ¿Esa es la tarta que dijiste que te comiste?" Dijo Pinkie Pie sorprendida, frunciendo su ceño con tristeza lentamente al entender lo que eso significaba. "Tú… ¿Fingías que la comías? ¿Por qué harías algo así?"

'Hehehe…'

Por un segundo Rainbow Dash se distrajo al jurar que escuchó risas burlescas desde el cielo, pero al levantar la vista no había nada.

"¿Qué fue esa risa?" Preguntó Rainbow Dash confundida.

"Si alguien estuviera riendo, YO lo sabría. Y créeme, nadie se está riendo." Dijo Pinkie Pie seriamente. Con una mezcla de enojo y tristeza. "Yo me esforcé mucho en cocinarte esa tarta… ¿Por qué la arrojaste al cielo?" Preguntó Pinkie Pie consternada.

"Eh… Yo…" Tartamudeó Rainbow Dash, maldiciendo su mala suerte. Pensando que no podría empeorar.

"¡Oh! ¡Hola Rainbow Dash!" Dijo repentinamente una voz femenina no muy lejos de donde Rainbow Dash y Pinkie Pie estaban.

Al voltearse, ambas yeguas vieron que quien las saludaba era la maestra Cheerilee, quien al parecer estaba en una salida de campo con los potrillos de la escuela.

"¡Rainbow Dash! ¿Qué te pasó?" Preguntó la pequeña Scootaloo, sorprendida de ver a su ídola con su cabeza cubierta de tarta.

"¿No es algo pronto para el día de la tarta?" Preguntó Cheerilee preocupada.

"¿Día de la tarta?" Preguntó Pinkie Pie confundida.

"Oh, sí. Exactamente en dos meses es el 'Día de la tarta' en la escuela." Sonrió Cheerilee amablemente. "Lo nombré así ya que se ha vuelto una tradición. Ese día, Rainbow Dash siempre nos lleva una tarta de regalo a la escuela."

Ante la respuesta de Cheerilee, Pinkie Pie se puso pálida, finalmente descubriendo la verdad. Tan pálida como Rainbow Dash, viendo que finalmente habían descubierto su gran secreto.

"En… En dos meses es tu cumpleaños. Tú… ¿¡Tú regalas todas las tartas de cumpleaños que te he regalado!?" Gritó Pinkie Pie al borde de las lágrimas. Viendo que por años, todos sus regalos habían sido desechados por su amiga. "¿No te gustan mis tartas?"

"N-No… Claro que no. Por supuesto que me encantan tus tartas." Dijo Rainbow Dash con una sonrisa nerviosa. Queriendo en vano mantener firme su mentira.

Fue en ese intento desesperado que Rainbow Dash tomó un poco de la tarta que tenía sobre su cabeza y se lo metió a la boca para demostrarle a Pinkie que sí le gustaban sus tartas. A Rainbow Dash nunca le habían gustado las tartas, ¡Ninguna! Pero aún así, hizo el esfuerzo de saborearla e intentar tragarla. Sin embargo, sin darse cuenta, había tragado también un pelo de su melena, por lo que Rainbow Dash se atoró al tratar tragarla e intentó escupirla. Causando que pareciera que el solo hecho de probar la tarta, le estaba provocando vomitar.

Al ver aquel gesto de repulsión hacia la tarta que había hecho con tanto amor, Pinkie Pie se dio la vuelta y salió corriendo llorando. Odiando que su amiga le hubiera mentido por tantos años, sintiéndose traicionada. Todo mientras Rainbow Dash aún luchaba por desatorarse del pelo en su boca, coronando así una horrible, horrible mañana.

'Fin del flashback.'

"Pinkie, de verdad lo siento." Dijo Rainbow Dash luego de contar su historia a sus amigas, mirando a Pinkie Pie con una mirada suplicante. "Sé que te mentí, pero lo hacía porque me gustaba verte feliz. Cuando me dabas una tarta, tú sonreías y saltabas de alegría. Y yo… no quería arruinar tu felicidad."

Ante las palabras de Rainbow Dash, Pinkie Pie abrió con sorpresa sus ojos y luego desvió la mirada, aún con una mirada triste, pero al mismo tiempo, más receptiva.

"Yo… Yo era feliz porque pensé que a ti te hacían feliz." Dijo Pinkie con tristeza. "Eso es lo que me lastima, saber que todo era una mentira."

"Claro que me hacía feliz recibir tus tartas." Dijo Rainbow Dash con una amable sonrisa. "Pero lo que me hacía feliz no era la tarta en sí, sino verte a ti feliz."

Nuevamente Pinkie Pie guardó silencio, con su mirada emocionada al ver que a pesar de lo traicionada que se sentía, no podía enojarse con su querida amiga, ya que ambas solo habían estado buscando la felicidad de la otra.

"Entonces… ¿Ninguno de mis postres te gusta?" Preguntó Pinkie Pie con timidez.

"Claro que no, ¡Adoro tus pasteles! Y todos los demás postres que cocinas, son solo las tartas las que no soporto comer." Respondió Rainbow Dash con una sonrisa avergonzada. "No importa si son de Sugarcube Corner o cualquier otra pastelería pony, es solo que no me gusta ningún tipo de tarta." Agregó Rainbow Dash. Un comentario que hizo que el pelaje de Pinkie Pie se erizara, como si se hubiera roto un cristal a su lado.

"¡Eso es aún peor!" Dijo Pinkie Pie alarmada. "Tantos sabores de tartas… ¡Es imposible que no te guste ninguna! ¡Debo remediar esto!" Agregó Pinkie Pie, corriendo lejos de vuelta a Sugarcube Corner.

"¿¡Eh!? Espera, ¡Pinkie!" Gritó Rainbow Dash en vano, pues su alocada amiga ya se había marchado con su siempre característica hipervelocidad de locura.

"¿En serio Pinkie se molestó porque a ti no te gustan las tartas, y no porque ahora TÚ seas la novia de Dusk?" Preguntó Applejack incrédula. Misma mirada incrédula que tenían Rarity y Fluttershy, y que habían mantenido durante toda la discusión entre sus dos amigas.

"Lo sé. Pinkie Pie es especial." Dijo Rainbow Dash avergonzada, rascándose su cabeza. "Por eso mismo me preocupaba tanto herirla. Huff… Todo funcionó por años, fingiendo comer las tartas y regalándolas luego sin que ella se diera cuenta… ¡Todo perfecto hasta que esa maldita nube de mala suerte apareció!" Gritó repentinamente Rainbow Dash, apuntando a una gran nube oscura que había en el cielo.

Las amigas de Rainbow Dash alzaron la vista para mirar hacia donde apuntaba la pegaso azul y luego se miraron entre ellas confundidas.

"¿Nube de mala suerte? ¿Acaso eso existe?" Preguntó Rarity, mirando a Fluttershy. Pensando que quizás era alguna jerga de pegasos que no conocía.

"No que yo sepa." Respondió Fluttershy, encogiéndose de hombros.

"¡Por supuesto que existen! Al menos eso creo…" Dijo Rainbow Dash, primero con decisión y luego con una mirada insegura. "¡P-Pero es la única explicación a la racha de mala suerte que he tenido desde que empecé a ser la novia de Dusk!"

"¿A qué te refieres?" Preguntó Applejack alzando una ceja confundida.

"Pues que nada ha salido bien desde que empecé a ser la novia de Dusk." Dijo Rainbow Dash con una mirada deprimida. "Han pasado días y no he podido visitarlo en el hospital porque me vetaron del horario de visitas, por colarme sin permiso la última vez. Y siento que cada día que pasa me pasa algo malo, como lo de Pinkie descubriendo que no me gustan las tartas. Todos los días me pasa algo malo."

"No será solo tu imaginación?" Dijo Fluttershy preocupada.

"¡Qué no! Estoy segura que algo me está dando mala suerte, y debe ser esa sospechosa nube que no se va. ¡Pero hoy cambiarán las cosas!" Dijo Rainbow Dash, alzando su vista y mirando desafiante a aquella molesta nube oscura. "Mañana iré a primera hora al hospital para esperar a Dusk cuando lo den de alta. ¡Y así todo mejorará y se acabará mi racha de mala suerte!"

"¡Hola chicas!" Dijo repentinamente Dusk desde la distancia, acercándose a trote hacia sus amigas.

"¡Dusk!" Dijeron todas las chicas muy animadas. Todas excepto Rainbow Dash, cuya boca se abrió con decepción al ver que su plan de ir a recibir a su novio cuando saliera del hospital, se había arruinado.

"¿¡Q-Qué haces aquí!? ¡Se supone que salías mañana del hospital! ¡Yo te iba a esperar!" Dijo Rainbow Dash, mirando a Dusk con cierta desesperación.

"Pues mi hombro se recuperó más rápido de lo esperado, y antes que el Dr. Horse empezara a hacerme más exámenes, la enfermera decidió darme de alta un día antes." Respondió Dusk sonriendo.

Aprovechando que todas sus amigas estaban reunidas, a excepción de Pinkie Pie, Dusk aprovechó de sentarse junto a ellas para desayunar juntos. Al buscar un asiento, deliberadamente Dusk buscó la silla al lado de Rainbow Dash y se sentó junto a ella. Lo que sirvió para que la pegaso azul saliera de su aturdimiento y decepción, y pasara a la sorpresa. Por un segundo, a Rainbow Dash se le olvidó que ahora ella era la novia de Dusk, dado que no se habían visto desde aquella noche en el hospital en que aceptó ser su novia. Por lo mismo, Rainbow Dash se dio cuenta que debía empezar a actuar como tal.

Mientras Dusk veía la carta de menú para ver qué ordenar, Rainbow Dash intentó sutilmente acercarse un poco más a Dusk. Balanceando y empujando su silla con pequeños saltitos para apegarse más al lado de Dusk.

"¿Por qué estoy siendo tan tímida? Pinkie Pie no tenía problemas para acercarse y abrazar a Dusk en todo momento. Incluso lo besaba cuando creía que no la veíamos…" Pensó Rainbow Dash, molestándose consigo misma. Fue entonces que recordó su último encuentro con Dusk y aquel fallido beso, cuando, por estar tan nerviosa, terminó rechazando a Dusk y golpeándolo en su hombro herido. "Debo reparar mi error. No puedo arruinarlo otra vez…"

Cuando finalmente Rainbow Dash logró apegarse más cerca de Dusk, la pegaso sonrió al ver que Dusk seguía leyendo la carta y no se había dado cuenta de su movimiento. Sin embargo, su sonrisa rápidamente desapareció al sentirse observada, y no por quién esperaba. En efecto, Dusk no se había dado cuenta del movimiento de Rainbow Dash, pero quienes sí se habían percatado, mirándola durante todo el proceso, fueron sus tres amigas, quienes la miraban fijamente con tiernas sonrisas. Divertidas al ver lo tierno que actuaba Rainbow Dash, intentando ocultar su deseo de acercarse al potro que amaba.

"No… ¡No me miren así!" Pensó Rainbow Dash, sonrojándose y desviando la mirada molesta.

Ya era difícil para Rainbow Dash aceptar que tenía un lado romántico, además de poder expresarlo frente a Dusk. Pero teniendo a sus amigas y otros ponies frente a ella, se le hacía extremadamente vergonzoso ser vista como una boba yegua enamorada, perdiendo, según ella, su aura de genialidad que la caracterizaba.

En ese momento, Dusk bajó la carta del Café y se dio cuenta que todas sus amigas sonreían tiernamente y miraban fijamente a su lado. Entonces, al girarse, vio que sin darse cuenta, Rainbow Dash se había acercado más a su lado, y ahora miraba hacia otro lado, muy sonrojada.

"¿En qué momento se acercó? ¿Acaso está intentando coquetear?" Pensó Dusk un poco sorprendido. Luego, también poniendo una tierna sonrisa.

Dusk ya había comprendido que ser el novio de Rainbow Dash sería distinto que con sus anteriores novias, ahora tendría que ser ÉL quien tomara la iniciativa en la relación. Por lo mismo, Dusk se giró completamente, para quedar frente a Rainbow Dash y puso gentilmente su casco en su mejilla, para mover la cabeza de Rainbow Dash y que lo mirara. Al hacerlo, Rainbow Dash se quedó mirando fijamente a Dusk, ¡Este era el momento! Aquí y ahora podía corregir el error de evadir el beso de Dusk de la última noche.

Tanto Dusk como Rainbow Dash se quedaron mirando fijamente, ambos sonrojados, pero Rainbow Dash sentía que su cara se ponía más roja a cada segundo, casi a punto de explotar. Sus ojos se intentaban mantener fijos en el rostro de Dusk, pero inconscientemente su vista miraba de reojo a su izquierda, hacia donde estaban sus amigas, mirándola fijamente. El corazón de Rainbow Dash empezó a latir a más no poder mientras un creciente conflicto crecía dentro de ella… Ella quería besar a Dusk, ¡Allí mismo si era necesario! Pero a la vez, se moría de vergüenza de hacerlo frente a alguien más. Habían sido infinidad de veces las que Rainbow Dash había negado estar enamorada e incluso se había burlado de los libros de romance y de las extremadamente cariñosas parejas que a veces paseaban por el pueblo, y ahora… ¡Ella era una de esas bobas parejas enamoradas!

'Hehehe…'

Súbitamente Rainbow Dash creyó escuchar una risita burlona desde el cielo, lo que hizo que en un instante toda la atmósfera romántica se rompiera y ella retrocediera su cuerpo asustada. Al hacerse hacia atrás, Rainbow Dash justo golpeó a uno de los meseros del Café que llevaba un café a otra mesa, provocando que soltara el café sobre Dusk.

"¡Ay!" Gritó Dusk adolorido. Saltando de su asiento al caerle café caliente sobre el cuerpo.

"¡Lo siento!" Dijo el mesero asustado, al mismo tiempo que Rainbow Dash, quien también había saltado de su asiento, poniendo una mirada de pánico al ver lo que provocó.

"D-Descuida, no estaba tan caliente para quemarme gravemente." Dijo Dusk con una sonrisa nerviosa. Tanto para el mesero como para su novia. "Iré un momento al baño a limpiarme." Agregó Dusk, dirigiéndose hacia el baño del Café, seguido por el mesero, que lo siguió, pidiéndole mil disculpas.

Una vez perdió de vista a Dusk, Rainbow Dash cayó sin fuerzas de vuelta en su asiento, con una mirada completamente abatida.

"¿Lo vieron…? ¡Sigue mi racha de mala suerte!" Dijo Rainbow Dash, mirando casi en pánico a sus amigas. Apuntando con su casco hacia el cielo nublado, donde destacaba la enorme nube negra. "Esa maldita nube es la culpable. ¡Estoy segura que se estaba burlando de mí!"

Ante el grito desesperado de Rainbow Dash, sus amigas simplemente se miraron entre sí, con preocupadas miradas.

"Cariño, nosotras no escuchamos a nadie reírse ni burlarse de ti." Dijo Rarity, mirando muy preocupada a su amiga.

"Es… Es que solo yo puedo escucharla cuando se burla de mí." Dijo Rainbow Dash muy frustrada. "¡Les digo que esa nube no es normal! Ya intenté romperla y solo la atravieso, ¡Es una nube de mala suerte!"

"Rainbow, quizás no es que sea una nube de mala suerte…" Dijo Applejack, aún mirando preocupada a su amiga. "Quizás... eres solo tú que te estás traicionando a ti misma."

"¿A qué te refieres?"

"Quiero decir... Que parece que te pones demasiado nerviosa al pensar que ahora eres la novia de Dusk." Respondió Applejack rascándose la cabeza apenada. Sintiéndose incómoda al no saber cómo explicar lo que ella y sus amigas pensaban, para no herir a su amiga.

"Se nota en tu cara, cariño. Estás demasiado preocupada sobre todo lo que te rodea." Dijo Rarity con una pequeña sonrisa compasiva. "Tu mente está jugando contra ti, cuando lo que deberías hacer es dejar que todo fluya con naturalidad."

"Quizás deberías ir con Dusk a algún lugar donde puedan estar a solas y así estar más tranquila." Sonrió Fluttershy tiernamente para apoyar a su amiga. "Así podrás ver que no existe tal cosa como las nubes de mala suerte."

"Yo… ¡Yo no estoy nerviosa! ¡No me importa que los demás me vean estando con Dusk!" Gritó Rainbow Dash llena de frustración. Roja de vergüenza al ver que sus amigas no le creían.

Secándose una lágrima que inevitablemente soltó al saber que en parte sus amigas tenían algo de razón, aunque nunca lo admitiría, Rainbow Dash se levantó de la mesa bruscamente y despegó velozmente de allí, muy molesta.

Mientras veían alejarse a su amiga, las tres yeguas que quedaron en la mesa vieron como a lo lejos la pegaso azul voló directo hacia la enorme nube negra en el cielo, atravesándola varias veces, como si quisiera romperla en mil pedazos, pero sin lograrlo. Causando que a lo lejos Rainbow se detuviera en el aire y gritara llena de frustración. Mientras tanto, en tierra, las tres yeguas se miraron entre sí, las tres pensando exactamente lo mismo… Debían de ayudar a su amiga.


La primera misión de Applejack, Rarity y Fluttershy fue buscar a Pinkie Pie, quien estaba en la cocina de Sugarcube Corner, preparando decenas de tartas en la cocina, buscando nuevas recetas de tartas que Rainbow Dash no hubiera probado antes. Al principio, Pinkie se rehusó a ir con sus amigas, pensando que en ese momento la tarea más importante del mundo entero era convencer a Rainbow Dash que las tartas no eran malas. Sin embargo, luego que las chicas le explicaran lo que sucedió en el desayuno y cómo la situación era tan crítica que podía perjudicar la relación de Dusk y Rainbow Dash, fue que finalmente Pinkie aceptó seguir a sus amigas.

Una vez las cuatro estuvieron reunidas, lo siguiente era buscar un lugar donde planear tranquilamente su siguiente movimiento, y para ello necesitaban un lugar al que ni a Rainbow Dash ni a Dusk se les ocurriera ir de casualidad. Así fue como las cuatro yeguas finalmente terminaron yendo hacia la pequeña casa club que tenían las pequeñas Cutie Mark Crusaders cerca de la granja Apple.

"Hehe… Solo un ingrediente más…" Las cuatro yeguas escucharon decir a Sweetie Belle desde dentro de la casa club, justo cuando iban a abrir la puerta.

Al entrar a la casa club, las cuatro yeguas vieron que allí solo estaban Sweetie Belle y Scootaloo, ambas revolviendo una especie de líquido dentro de un pequeño caldero. Ambas potrancas se paralizaron al ver que alguien las había atrapado infraganti al entrar súbitamente a su cuartel secreto.

"¿Qué es lo que están haciendo?" Preguntó Rarity con sospecha. Sabiendo que su pequeña hermanita era un desastre en la cocina y que lo mejor era alejarla de cualquier posible preparación de comida.

"¡N-Nada!" Dijo rápidamente Scootaloo. Escondiendo velozmente el cucharón con el que había estado revolviendo el caldero tras su espalda.

"¡E-Estamos haciendo limonada!" Dijo Sweetie Belle con una nerviosa sonrisa. "Ya sabes, para intentar obtener nuestra cutie mark de… ¿Vendedoras de limonada?" Agregó Sweetie Belle nerviosa, dándose cuenta de lo absurda que sonaba su respuesta.

"Pues no veo ningún limón por aquí." Agregó Applejack. Notando de inmediato que ambas potrancas mentían y ocultaban algo.

"Eh… Bueno…" Respondió Sweetie Belle nerviosa, sin saber qué responder.

"¿¡Y ustedes por qué están aquí!? ¡Este es nuestro club secreto!" Dijo Scootaloo. Hábilmente desviando la culpa para tener más tiempo de ocultar la verdad.

"Vinimos aquí porque buscábamos un lugar en el que ni a Dusk ni a Rainbow Dash se les ocurriera buscarnos." Respondió Fluttershy, intercediendo para tranquilizar a todos. "Queremos buscar una forma para ayudar a Rainbow Dash, ahora que ella es la novia de Dusk."

"¿¡Qué!? ¿¡Rainbow Dash y Dusk ahora son novios!?" Preguntó Scootaloo sorprendida. "¡Eso es genial! ¡Definitivamente son la pareja perfecta! ¡Ellos son tal para cual!" Gritó Scootaloo muy emocionada, saltando de alegría.

"Pues por muy buena pareja que puedan hacer, su relación podría estar en problemas si no encontramos una forma de ayudar a Rainbow Dash." Dijo Applejack preocupada.

"¿A qué te refieres?" Preguntó Scootaloo asustada. Pasando de la emoción a la preocupación en menos de un segundo.

"Rainbow Dash ha estado teniendo una pequeña racha de mala suerte, o al menos eso es lo que cree ella." Dijo Rarity preocupada. "¡Tanto es así que incluso le echa la culpa a las nubes de su mala suerte!"

"¡Pffft! Eso es tonto, no existen las nubes de mala suerte." Dijo Scootaloo, despreciando aquella boba idea.

"Lo sabemos." Dijo Rarity. "Por eso es que-"

"Los que dan mala suerte son los 'gremlins'." Interrumpió Scootaloo, con una mirada pensativa. "Son pequeños seres rosados con alas de murciélago que se esconden en las nubes para darle mala suerte a los pegasos."

Viendo que Scootaloo había desechado fácilmente la absurda idea de nubes de mala suerte, por una idea aún más absurda, como lo eran los gremlins, hizo que todos se la quedaran mirando con cara cansadas. Como si repentinamente hubieran entendido por qué aquella potranca admiraba tanto a Rainbow Dash… ¡Ambas creían en cosas absurdas y sin sentido!

"¡No existen ni las nubes de mala suerte ni los gremlins! ¡Es solo que Rainbow Dash se pone demasiado nerviosa cuando piensa que ahora es la novia de Dusk!" Dijo Applejack alzando levemente la voz. Viendo que aquella conversación no iba a ningún lado.

Por un segundo, Scootaloo se quedó mirando fijamente a Applejack. Hasta que repentinamente soltó una risita incrédula y desvió la mirada.

"¡Hah! Rainbow Dash nerviosa, eso sí es una locura." Dijo Scootaloo con una mirada de suficiencia, encogiéndose de hombros. Siéndole imposible imaginarse a su ídola como una yegua que estuviese nerviosa por algo tan simple como estar enamorada. "No… definitivamente deben ser gremlins…" Murmuró Scootaloo, con una mirada pensativa.

"Por cierto, ¿Qué cosa es el 'Plan: Match para la maestra Cheerilee'?" Preguntó repentinamente Pinkie Pie. Quien se había acercado a uno de los muros de la casa club, donde habían pegadas muchas hojas con mapas y dibujos. Sacando de la pared una hoja que decía 'Plan: Match para la maestra Cheerilee', con un dibujo del rostro de la maestra de la escuela junto a un signo de interrogación.

Al ver que habían descubierto uno de sus más recientes planes, las dos Cutie Mark Crusaders presentes se pusieron muy nerviosas, sin saber qué responder.

"Eh… ¡Es un match de pelea!" Dijo Scootaloo, pensando en la primera cosa que podría significar un 'match' aparte de significar buscar pareja. "L-Lo que sucede es que la maestra Cheerilee va a pelear por el campeonato mundial de lucha libre… ¡Sí, eso es! P-Porque tiene una hermana gemela que es luchadora profesional y... eh… ella se lastimó una pata, así que la maestra Cheerilee tendrá un enfrentamiento, ¡Un match contra otro luchador!" Terminó de decir Scootaloo, inflando su pecho con orgullo, tras haber terminado su historia convincentemente. Por su parte, nuevamente todos se quedaron mirando a Scootaloo con miradas cansadas, pues era más que obvio que aquello era una absoluta mentira.

"¿¡La maestra Cheerilee una luchadora profesional!?" Dijo Sweetie Belle molesta. Acercándose a su amiga para regañarla. "¿¡En serio no se te ocurrió algo mejor!?"

"P-Podría ser real…" Dijo Scootaloo confundida, sin entender cómo es que nadie le había creído su genial mentira tan bien contada.

"¿Y este otro plan?" Preguntó Rarity, acercándose también a la pared de la casa club y tomando otra hoja para acercársela a su hermanita Una hoja de papel que tenía dibujado los rostros de un potro y cinco yeguas muy bien conocidos. "¿Qué cosa es el 'Plan H'?"

Nuevamente ambas potrancas se paralizaron y desviaron las miradas, muy nerviosas.

"Eso… Bueno…" Respondió Sweetie Belle muy nerviosa. Sabiendo que no podía revelarle su preciado 'Plan Harem' a nadie, en especial a las yeguas allí presentes. "Es… ¡Es Plan Hipopótamo!" Dijo Sweetie Belle, diciendo lo primero que se le ocurrió.

"¿Hipopótamo? ¿En serio? Y después dices que mis mentiras son malas." Dijo Scootaloo, siendo esta vez ella quien regañara a su amiga. "¿¡Cómo vas a inventar una historia que involucre hipopótamos!?"

Antes que el interrogatorio pudiera continuar, repentinamente la puerta del club se abrió de golpe. Por ella aparecieron Apple Bloom y, para sorpresa de todas, el pequeño Príncipe ciervo Bramble, el cuál se había hecho amigo de las Cutie Mark Crusaders desde que fueran capturados por el Reino de los ciervos meses atrás.

"¡Lo conseguimos! ¡El último ingrediente!" Dijo Apple Bloom con orgullo apenas entró en la casa club. Alzando con su casco un frasco de vidrio con un líquido dorado en su interior.

La sonrisa orgullosa de Apple Bloom y Bramble se desvaneció al instante al ver que la casa club estaba llena de adultos, causando que al instante pusieran miradas asustadas.

"Muy bien jovencita. Conozco esa mirada, ¿Qué es lo que están planeando tú y tus amigas?" Preguntó Applejack, acercándose a su hermana y mirándola seriamente.

Mientras Apple Bloom bajaba su mirada apenada, Bramble se dio la vuelta y se dispuso a irse. Sin embargo, justo antes de hacerlo, vio que Scootaloo y Sweetie Belle lo miraban con enormes ojos, viendo lo que haría.

Solo uno días atrás, las Cutie Mark Crusaders habían decidido nombrar Crusader honorario al pequeño príncipe ciervo. Algo que lo alegró mucho, pese a que no podía salir del bosque muy seguido, debido a las restricciones de su padre. Por lo mismo, le dolía abandonar a sus nuevas amigas a su suerte, por lo que Bramble decidió en el último momento quedarse junto a ellas para enfrentar a las ponies adultas y cualquier posible castigo. Así fue como finalmente el interrogatorio continuó, solo que en vez de dos interrogados, ahora se habían sumado dos más.

Viendo que sus hermanas querían saber sobre los dos planes que tenían, las Cutie Mark Crusaders cruzaron fugaces miradas entre sí para tomar una decisión. Por un lado, revelar el 'Plan de Match de Cheerilee' implicaría seguramente un castigo, ya que lo que planeaban hacer no era completamente ético. Por otra parte, revelar el 'Plan H' implicaría probablemente salir sin castigo, ya que aún no habían realizado muchos avances al respecto. Sin embargo, aquello destruiría por completo su idea futura de poder lograr que sus hermanas fueran todas novias de Dusk. Por lo mismo, las tres tomaron una decisión.

Asumiendo un posible castigo, las tres potrancas comenzaron a hablar detalladamente sobre su 'Plan de Match de Cheerilee', para así, desviar la atención y evitar hablar del 'Plan H'…

Un par de días atrás, las potrancas habían tramado todo un plan para buscarle un potro digno a su querida maestra, para que no estuviera sola el Día de los Corazones y los Cascos. Así fue como las tres potrancas llegaron a la conclusión que la mejor pareja para Cheerilee debía ser Big Mac, sin embargo, tras intentar juntarlos, se dieron cuenta que ambos eran demasiado tímidos para expresarse su amor, o al menos eso fue lo que pensaron las potrancas. Al buscar una solución, las potrancas encontraron un libro de cuentos que narraba la historia del primer Día de los Corazones y los Cascos, en donde aparecía la receta de una poción de amor. Tras prepararla, las potrancas la probaron en Cheerilee y Big Mac, pero no obtuvieron ningún resultado.

'Por supuesto que no es la receta real de la poción. El libro fue editado hace años. Sería muy irresponsable dejar una receta así de peligrosa en un libro de cuentos.' Les había dicho Dusk, cuando le fueron a preguntar al hospital.

Tras decepcionarse por no poder completar su poción, se les ocurrió la genial idea de visitar a su más reciente miembro del club, y así poder buscar el libro con la leyenda original en la biblioteca del Reino de los ciervos. Para bien o para mal, la biblioteca del Reino del Matorral no sufría de la censura de los libros de Equestria, y así fue como finalmente las potrancas pudieron conseguir la receta original de la poción de amor.

Una pizca de nube y el brillo de un arcoíris no habían sido problema para conseguir, sin embargo, hubo un ingrediente que no pudieron conseguir ni en Ponyville ni en las cocinas del Reino de los ciervos… Miel de abejas flash. Aquellas eran unas agresivas abejas que vivían en un alejado pantano, por lo que les sería imposible ir a recolectarla, sin embargo, a Bramble se le ocurrió otra idea para conseguir el último ingrediente. Mientras Scootaloo y Sweetie Belle preparaban el resto de la poción, Apple Bloom y Bramble irían a visitar a Zecora, pues ambos se llevaban bien con ella, dado que ambos la visitaban a veces para consultar sobre pociones y plantas, y sabían que la cebra chamán tenía multitud de ingredientes extraños y únicos para crear sus propias pociones.

"Sabíamos que Zecora no nos daría la miel si le decíamos para qué era, así que… mientras yo la distraía, Bramble aprovechó para tomar la miel sin que se diera cuenta." Dijo Apple Bloom con una mirada apenada, luego de terminar de contar su historia.

"Eso es robar, Apple Bloom, y sabes muy bien que está mal." Dijo Applejack, reprendiendo con la mirada, tanto a Apple Bloom como a Bramble.

"Es mi culpa…" Dijo Bramble, muy arrepentido. Queriendo asumir la culpa para ayudar a sus amigas.

"S-Solo íbamos a usar un poco y luego a devolver el resto…" Murmuró Apple Bloom apenada. Sintiéndose muy culpable al ser regañada por su hermana.

"Era por una buena acción." Dijo Scootaloo nerviosa. "¡Probamos ocho tipos de miel distintas y ninguna funcionó! Debía ser la miel exacta para que la receta funcionara."

"Sí. Con esto conseguiremos que la maestra Cheerilee por fin tenga a un novio digno de ella." Dijo Sweetie Belle, con una mirada apenada. Aún creyendo que lo que hacían era una buena acción.

"Espera… ¡Eso es!" Gritó súbitamente Pinkie Pie, dando un salto. Un grito que sorprendió a todos. "¡Tú te vienes conmigo!" Agregó repentinamente Pinkie Pie. Tomando a Bramble por una pata, abriendo la puerta y saliendo corriendo con él velozmente fuera de la casa club.

Aquella súbita e inesperada reacción dejó a todos con una mirada completamente confundida por unos segundos, hasta que finalmente Applejack tosió y miró de nuevo seriamente a las tres potrancas. Decidiendo que por el momento dejaría pasar las locuras de Pinkie Pie, pues aún debía reprender a su hermana.

"Bien señorita, tú te vienes conmigo." Dijo Applejack, tomando a Apple Bloom con ella para salir de la casa club de vuelta a la granja.

"Y tú te vienes conmigo." Agregó Rarity, mirando muy seriamente a su hermanita. Quien solo bajó su cabeza apenada y siguió a su hermana también fuera de la casa club.

Finalmente, en la pequeña casa club solo quedaron Scootaloo y Fluttershy. Por un momento, Scootaloo miró a Fluttershy con una pequeña sonrisa nerviosa, agradeciendo que le había tocado quedarse con la más amable de las yeguas. Sin embargo, Fluttershy entendió que tendría que ser ella que actuara como la hermana mayor de Scootaloo y también reprendió a la potranca con la mirada.

"Lo que hicieron no estuvo bien. Primero robaron y luego querían engañar a dos ponies para que se enamorasen." Dijo Fluttershy seriamente.

"Solo queríamos ayudar… No es nada malo querer ayudar a una pony que quieres mucho." Respondió Scootaloo, bajando apenada su cabeza.

"Aún así… No es correcto entrometerse en la vida amorosa de otro pony, aunque… sea para ayudarla..." Respondió Fluttershy, solo que esta vez, con una mirada más insegura y pensativa.

Mientras Applejack caminaba con su hermana hacia la granja, Apple Bloom guardó silencio unos momentos, hasta que finalmente decidió volver a hablar.

"Hermana, tú sabes lo tímido que es Big Mac y lo malo que es para expresar sus sentimientos, aunque es un buen potro…" Dijo Apple Bloom con una mirada preocupada. "La poción solo iba a ayudarlo a que expresara mejor lo que siente."

"Eso no es algo que nosotros tengamos que resolver. Además, Big Mac ya está enamorado de otra yegua. De hecho, creo que ni siquiera lo he visto hoy en la granja." Dijo Applejack, con una mirada pensativa. "Debes entender que Big Mac encontrará una buena pareja a su debido tiempo. Él expresará sus sentimientos correctamente a la yegua que ama… algún día…" Agregó Applejack, sintiéndose insegura al darse cuenta que pensaba en alguien más aunque estuviera hablando sobre su hermano.

En la dirección opuesta a Sweet Apple Acres, Sweetie Belle intentaba hablar con su hermana mayor mientras Rarity solo se mantenía en silencio, caminando con una mirada indignada.

"No íbamos a hacer nada malo. Solo íbamos a darle un pequeño empujoncito a la relación de Big Mac y la maestra Cheerilee." Dijo Sweetie Belle con una tímida sonrisa.

"No es correcto intervenir en la relación de otros si ellos no lo quieren." Respondió Rarity seriamente. Por un segundo imaginándose a Big Mac y Cheerilee mirándose con amor y luego despreciándose con la mirada. Una imagen que cambió súbitamente por la de Rainbow Dash y Dusk Shine en la misma situación. "Aunque… Aunque de verdad lo necesiten para ser felices…" Agregó Rarity con una mirada preocupada. Recordando la razón inicial por la que ella y sus amigas habían ido hasta allí en prier lugar.

Aún más lejos de la casa club, corriendo velozmente mientras arrastraba a Bramble con ella, Pinkie Pie se había adentrado en lo profundo del bosque Everfree, y tras mucho correr, finalmente llego al hogar de los ciervos: El Reino del Matorral. Una vez allí, Pinkie Pie le pidió a Bramble que la llevara con algún repostero del lugar, por lo que ambos fueron hasta la cocina del castillo.

"¡Oh! ¡Una pony! Es muy emocionante ver ponies en nuestro reino ahora que el Rey abrió las puertas del reino." Dijo la cocinera del castillo, una cierva llamada Almond, una vez que Bramble y Pinkie Pie se le acercaron. "Aún así, siguen siendo pocos los ponies que se acercan por estos lados… Dígame príncipe, ¿Qué se le ofrece a usted y a su amiga?"

"No estoy seguro…" Respondió Bramble rascándose la cabeza confundido. Sin entender por qué esa loca pony rosa lo había arrastrado de vuelta a su casa.

"Quería hacerte una pregunta." Dijo Pinkie Pie, mirando expectante a la cocinera. "¿Los ciervos comen tartas?"

"¿Tartas? Pues claro." Respondió la cocinera, alzando una ceja confundida. "Aunque supongo que nuestras tartas serán algo distintas a las tartas que comen los ponies en sus pueblos."

"¡Eso es genial! Mientras más distinta y única sea, ¡Mejor!" Dijo Pinkie Pie, con sus ojos brillando de emoción.

Mientras Almond guiaba a Pinkie para cocinar una tarta, Bramble se les quedó observando. En un principio, vigilando a aquella sospechosa yegua, ya que, aunque su padre había aceptado que se viera de vez en cuando con ponies, como las Cutie Mark Crusaders, aún le decía que no era recomendable fiarse de todos los ponies. Tras ver que Pinkie solo estaba allí para cocinar y reía junto a Almond, Bramble aceptó que no representaba un peligro y pensó en irse, pero al empezar a oler la tarta cocinándose en el horno, hizo que el joven ciervo se quedara allí para ver si podía probar aquella tarta.

"¡Ya está! ¡Estoy segura que Rainbow Dash no podrá rechazar esta deliciosa tarta de setas y bayas!" Dijo Pinkie Pie con una gran sonrisa, una vez sacó la tarta del horno. "¿Qué no le gustan las tartas? ¡Eso es imposible! Es solo que no ha comido la tarta correcta... Dijo que había probado muchas tartas de distintos lugares y ninguna le había gustado, ¡Pero estoy segura que nunca había probado una tarta con ingredientes de este reino!"

"Rainbow Dash era la pony voladora azul que admira Scootaloo, ¿No es así?" Dijo Bramble, acercándose al oler lo bien que olía aquella tarta. "Lo siento, a veces me cuesta diferenciar a los ponies. Si no fuera por el color de su pelaje y sus melenas, creería que todos son iguales." Agregó Bramble con una risita apenada. Acercándose más a la tarta para darle un mordisco, pero Pinkie Pie la sacó en el último segundo y la salvó.

"Eso es absurdo, todos los ponies somos muy distintos, igual que los ciervos." Dijo Pinkie Pie, sintiéndose levemente ofendida. Sosteniendo la tarta arriba con su casco, para que quedara lejos del alcance del hambriento cervatillo. "Cada uno tiene personalidades distintas, gustos distintos…"

"Hmm, ¿Pero por qué quieren ser todos iguales?" Preguntó Bramble confundido.

"¿Qué? No queremos ser todos iguales." Se rio Pinkie Pie ante aquella absurda declaración.

"Pero dijiste que a tu amiga no le gustaban las tartas y quieres obligarla a que le gusten." Dijo Bramble aún confundido inocentemente. "Pensé que eso era una prueba de lo que decía, que en el fondo todos los ponies son iguales."

Ante las palabras de Bramble, Pinkie Pie abrió sus ojos y se quedó congelada, como si le hubieran tirado un valde de agua fría. Por un segundo pensó que Bramble estaba diciendo cosas sin sentido, pero ahora que se lo decían a la cara, Pinkie Pie se daba cuenta que la única que había estado actuando sin sentido había sido ella.

"Yo… Estoy obligando a Rainbow Dash a que le guste lo que a mi me gusta…" Murmuró Pinkie Pie impactada. Bajando su vista y viendo la tarta que había preparado con una triste mirada.

Viendo que Pinkie Pie había bajado la tarta a su alcance, Bramble se acercó velozmente para morderla, pero nuevamente fue detenido, esta vez por Almond. El pobre Bramble puso una mirada de cachorro regañado al ver que nadie le dejaba comer de esa tarta, pero su mirada cambió y puso una sonrisa al ver que Almond le ofreció otra tarta idéntica a la que sostenía Pinkie. Pues, sabiendo que Bramble querría probar la tarta, Almond había cocinado otra aparte para el pequeño príncipe.

"Esto está mal… ¡No puedo obligar a mi amiga a que le guste lo mismo que a mí! ¡Ambas somos ponies distintas y eso es lo que nos hace especiales!" Gritó Pinkie Pie, molesta consigo misma. Por un segundo levantando su casco y pensando en arrojar la tarta por lo molesta que se sentía consigo misma. Sin embargo, en el último segundo, ella se detuvo y se quedó mirando la tarta fijamente.

'Lo que me hacía feliz no era la tarta en sí, sino verte a ti feliz.' Había sido lo que Rainbow Dash le había dicho esa mañana. Algo que había hecho que terminara por perdonar a su amiga tras mentirle por años.

"Yo también quiero verte feliz." Murmuró Pinkie Pie, visualizando el rostro de Rainbow Dash en la tarta. "Y sé que a diferencia de las tartas, hay ALGO que sí nos gusta a las dos, y que puede hacerte muy feliz si lo dejas entrar en tu corazón..." Agregó Pinkie Pie, con una mirada llena de determinación. Corriendo para volver lo antes posible a Ponyville.

"¡Bafta bronfo!" Se despidió Bramble, diciendo 'Hasta pronto' con la boca llena mientras comía feliz la tarta que habían preparado para él.

De vuelta en Ponyville, la noche ya había caído y todo estaba muy oscuro, en especial aquella lejana parte de la granja Apple, donde se encontraba la casa club de las Cutie Mark Crusaders.

Asegurándose que nadie la veía, Pinkie abrió silenciosamente la puerta de la casa club y entró sigilosamente, cerrando la puerta tras ella. Adentro, Pinkie vio que todo estaba oscuro pero que aún podían verse varias cosas, y entre esas cosas, estaba el pequeño caldero en el que Sweetie Belle y Scootaloo habían preparado los ingredientes para la poción de amor, y al lado, en una mesa, estaba el frasco con la miel que Bramble y Apple Bloom habían robado de la cabaña de Zecora, el último ingrediente para crear la poción de amor perfecta.

Pinkie Pie dio un par de pasos y se acercó al caldero, sin embargo, justo en ese momento su pinkie sentido le advirtió de algo, pero fue demasiado tarde. Pinkie Pie solo alcanzó a escuchar un '¡Puff!' mágico y repentinamente sintió que alguien cayó encima de ella.

"¡Auch!" Gimió Rarity adolorida, luego de haberse teletransportado dentro de la casa club y haber caído justo encima de Pinkie Pie.

"¿Rarity? ¿Qué haces aquí?" Preguntó Pinkie Pie adolorida. Aún en el suelo con su amiga encima de ella.

Antes que Rarity pudiera responder, la puerta de la casa club se abrió, mostrando a Applejack cargando una lámpara. Tanto Rarity como Pinkie Pie se quedaron mirando con sorpresa a Applejack, misma mirada que puso la yegua campirana, que para nada esperaba encontrarse a sus dos amigas allí.

"¿Qué es lo que hacen aquí?" Preguntó Applejack.

"¿Qué es lo que TÚ haces aquí?" Preguntó Rarity, alzando una ceja. Mientras se ponía de pie junto con Pinkie Pie.

"Huff… Parece que todas vinimos aquí por la misma razón…" Respondió Applejack apenada. Acercándose a donde estaban sus amigas. "¿Dónde está Fluttershy?"

"No está aquí." Dijo Rarity, mirando a su alrededor, ahora iluminado gracias a la lámpara de Applejack. "Supongo que ella tiene un a fibra moral mejor que nosotras."

"¡Waaah!" Gritó repentinamente Fluttershy cayendo del techo, justo detrás de sus amigas.

La tímida pegaso llevaba puesto un atuendo negro con una capucha que tenía unas orejas de conejo verde. Ella había sido la primera en llegar a la casa club, vestida con su 'traje de sigilo', pero había saltado a esconderse en el techo cuando escuchó que Pinkie Pie entraba.

"¿Ese es el atuendo que te hice para la noche de Nightmare que nunca usaste?" Preguntó Rarity. Sorprendiéndose más por el atuendo de Fluttershy que del hecho que estuviera allí.

"Bien, como decía, parece que las cuatro estamos aquí para cometer el mismo crimen." Dijo Applejack, con una mirada insegura.

"No es un crimen, solo… estamos ayudando a nuestra amiga." Dijo Pinkie Pie, también un poco nerviosa.

"Todas vimos lo nerviosa que estaba Rainbow Dash esta mañana, y ni siquiera quiso escucharnos cuando le dijimos que lo de la nube de mala suerte era una locura." Dijo Rarity preocupada. "Si hay una poción que hace que pueda expresar sus sentimientos sin estar nerviosa, quizás… pueda ayudar."

"No es correcto darle una poción a alguien sin preguntarle, pero ella jamás aceptará nuestra ayuda ni aceptará que se pone nerviosa por algo." Agregó Fluttershy, con una mirada igual de apenada.

Viendo que todas estaban de acuerdo, las cuatro yeguas se miraron y asintieron, acercándose lentamente hasta el caldero con la poción.

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Todas leyeron el libro con la receta de la poción y comprobaron que las potrancas habían mezclado correctamente los ingredientes. Entonces, abrieron el frasco de miel, que era el último ingrediente, y lo agregaron a la poción mientras lo revolvían. Cada una participando en todo, como si quisieran asegurar que todas tendrían la misma culpa en aquel pecado que estaban a punto de cometer.

"El libro no dice cuánta cantidad de miel hay que agregar." Dijo Fluttershy preocupada.

"El frasco no está lleno ni a la mitad. No creo que haya problema que pongamos todo lo que queda." Respondió Pinkie Pie, vaciando el frasco de miel en la poción.

"Bien. Está lista." Dijo Rarity luego de terminar de revolver. Mientras ella y sus amigas miraban con orgullo y misticismo la poción que habían creado.

"La poción de amor número nueve…" Agregó Applejack, recordando los ocho intentos de poción que habían intentado su hermana y las demás, y que habían terminado en fracaso. "La poción de amor definitiva."


Amanecía en Ponyville y nuevamente era un día nublado, en que una gran nube oscura cubría gran parte del cielo. En su casa en las nubes, Rainbow Dash abrió la puerta de su casa para salir y empezar un nuevo día. Solo con ver el rostro de la pegaso celeste era fácil adivinar que estaba de mal humor. Tenía una cáscara de banana sobre su cabeza, porque había tropezado con la basura de la cocina al prepararse el desayuno, y bajo sus ojos tenía unas grandes ojeras, debido a que pasó gran parte de la noche refunfuñando consigo misma por no ocurrírsele una forma para arreglar su mala suerte y poder acercarse a Dusk sin arruinar el momento.

Al salir de su casa, Rainbow Dash de inmediato miró hacia el cielo y levantó desafiante su casco.

"¡Maldita nube de mala suerte! ¡Déjame en paz!" Gruño Rainbow Dash, por un segundo creyendo haber escuchado a la nube burlarse de ella, lo que la molestó aún más.

Tras quitarse la cáscara de banana de su cabeza, Rainbow Dash emprendió el vuelo y se dirigió hacia el centro del pueblo. Allí, se sorprendió de ver a sus amigas reunidas en el mismo Café en el que se habían reunido el día anterior. Rainbow Dash recordó lo molesta que estaba con ellas porque el día anterior le dijeron que su mala suerte era solo su imaginación y que solo eran sus propios nervios los que la traicionaban en sus intentos de acercarse a Dusk. A pesar de eso, Rainbow Dash decidió tragarse su enojo e ir a verlas, después de todo, ya era suficientemente malo tener una racha de mala suerte, por lo que no quería además estar enojada con sus amigas.

"Hola chicas." Dijo Rainbow Dash, aterrizando frente a sus amigas.

"¡Hola Rainbow Dash! ¡Estábamos esperándote!" Dijo Pinkie Pie con una enorme sonrisa. Corriendo hacia Rainbow Dash y apresurándola para que se sentara junto a ellas.

"Pinkie… ¿Ya no estás molesta por lo de las tartas?" Preguntó Rainbow Dash preocupada.

"¿Eh? ¡Oh! No, para nada. Está todo perdonado." Dijo Pinkie Pie con una sonrisa nerviosa, volviendo a sentarse en su silla. "Entiendo de lo que uno es capaz con tal de ver feliz a una amiga."

"Me alegra escucharlo." Dijo Rainbow Dash sonriendo. Entonces ella miró a sus amigas y vio que todas la miraban con enormes sonrisas nerviosas. Como si quisieran salir corriendo en cualquier momento. "¿Sucede algo malo?" Preguntó Rainbow Dash confundida.

"N-No pasa nada, querida." Respondió Rarity, notablemente nerviosa. "E-Es solo que sabemos que es un día importante para ti, y esperábamos darte nuestro ánimo."

"¿Huh? ¿Día importante? ¿A qué se refieren?" Preguntó Rainbow Dash, aún más confundida.

"Eh… Ya sabes…" Dijo Applejack preocupada. Dándose cuenta que su amiga lo había olvidado. "Hoy es le Día de los Corazones y los Cascos…"

Raibow Dash se quedó estática por unos segundos, como si lo que le hubiera dicho Applejack se hubiera demorado mucho en ser procesado por su cerebro. Entonces, las pupilas de Rainbow Dash se volvieron muy pequeñas, su rostro se puso pálido y puso una cara llena de pánico.

"¡Noooo! ¡No puede ser! ¡No puede ser! ¿¡Cómo es que nadie me dijo que ese día era hoy!?" Gritó Rainbow Dash, respirando agitadamente. "¡Esto es parte de mi mala suerte! ¡Era la oportunidad perfecta para reparar mi relación con Dusk y lo único que hice fue arruinarlo!"

"T-Tranquila Rainbow. Todo estará bien. El día recién comienza." Dijo Fluttershy con una mirada preocupada, intentando calmar a su amiga.

"¡No lo entiendes! ¡No puedo!" Gritó Rainbow Dash, cada vez más alterada. "¡Mi mala suerte me persigue a donde vaya! Aunque intente hacer algo con Dusk, sé que lo arruinaré, ¡Estoy condenada! ¡No puedo hacer nada con esa maldita nube de mala suerte persiguiéndome!" Agregó Rainbow Dash, sosteniendo su cabeza y dejándola caer sobre la mesa. Sin lograr calmarse en absoluto, viendo que perdería la oportunidad de pasar el día más romántico de año con el potro que amaba.

Mientras Rainbow Dash dejaba caer su cabeza sobre la mesa, sus cuatro amigas se miraron entre sí con miradas muy preocupadas. Todas ellas habían optado en última instancia intentar conversar esa mañana con Rainbow Dash para ver si podían solucionar el problema de inseguridad que tenía solo con una charla, pero al verla en tal estado de pánico, todas supieron que no tenían otra opción más que ejecutar el plan que habían planeado la noche anterior.

"Ten Rainbow, estoy segura que esto te calmará." Dijo Pinkie Pie. Colocando algo frente a Rainbow Dash.

Al levantar su cabeza, el pánico de Rainbow Dash pareció disminuir al verse confundida. Pinkie Pie había dejado una tarta frente a ella.

"Pinkie, yo… Te dije que a mí no me gustan las tartas." Dijo Rainbow Dash con una mirada muy apenada. Sintiendo que nuevamente su mala suerte aumentaba ese día.

"Lo sé, pero esta es una tarta que nunca has probado antes." Dijo Pinkie con una pequeña sonrisa. "La hice en el reino de los ciervos, con bayas especiales y… un ingrediente extra muy especial." Agregó Pinkie Pie con una sonrisa nerviosa.

Rainbow Dash pensó en un momento en seguir rechazando la tarta, sin embargo, su estado anímico era tan deplorable que ella simplemente dio un gran suspiro y se resignó.

"Está bien, Pinkie… Por ti, intentaré probar esa tarta." Dijo Rainbow Dash con una triste sonrisa.

Rainbow Dash cortó un pedazo de la tarta y la miró con cierto disgusto, aunque intentó disimularlo para no herir los sentimientos de Pinkie Pie. Entonces ella abrió su boca y se dispuso a comerla.

"¡Alto! Primero debes vendarte los ojos." Dijo Rarity, levantándose y acercándose a Rainbow Dash para vendarla.

"¿Qué? ¿Por qué tengo que vendarme los ojos?" Preguntó Rainbow Dash confundida mientras la vendaban. Siendo lo último que alcanzó a ver, a Applejack corriendo.

"E-Es un experimento." Respondió Fluttershy nerviosa. "Ya que no te gustan las tartas, creemos que si no ves que las comes, podrían gustarte."

"Huff… Como sea…" Suspiró Rainbow Dash resignada. Ya sin ánimo de discutir por nada.

Finalmente, Rainbow Dash abrió de mala gana su temblorosa boca y le dio un pequeño bocado al trozo de tarta que cortó. Así, Rainbow Dash se mantuvo mordiendo por bastante rato el trozo de tarta hasta que finalmente hizo un esfuerzo y lo tragó.

"Definitivamente es una tarta con ingredientes que no reconozco." Dijo Rainbow Dash con una sonrisa nerviosa. "Creo que tiene miel o algo así." Agregó Rainbow Dash, levantando su casco para quitarse la venda.

"¡Espera! Al menos debes comerte todo ese pedazo de tarta." Dijo Pinkie Pie, saltando para evitar que Rainbow Dash se quitara la venda, ya que aún necesitaban más tiempo.

"¿En serio?" Preguntó Rainbow Dash agotada. "Pinkie, mi opinión no va a cambiar por-"

"¡Por favoooor!" Rogó Pinkie, mirando hacia la distancia, a ver si veía a Applejack.

De mala gana, Rainbow Dash bajó su cabeza, resignada a su mala suerte, y volvió a levantar el trozo de tarta que había probado, esta vez devorándolo rápidamente para salir de ese sufrimiento lo antes posible.

"¡Puaj! Lo siento, Pinkie." Dijo Rainbow Dash apenada. "Sé que seguramente te esforzaste mucho, y sé que a cualquiera de ustedes les encantará esta tarta, pero a mí sigue sin gustarme." Agregó Rainbow Dash, finalmente quitándose la venda de los ojos.

"No entiendo. ¿Qué cosa era tan urgente?" Preguntó Dusk Shine al llegar donde estaban todas. Quien había sido sacado de la biblioteca por Applejack y había sido empujado hasta allí por la misma.

Al quitarse la venda, lo primero que vio Rainbow Dash fue a Dusk, quien, por su parte, también se la quedó mirando fijamente, sin entender por qué su novia había tenido vendado sus ojos. Mientras ambos se miraban, las cuatro yeguas miraron expectantes a Rainbow Dash, viendo cuál sería su reacción ahora que había comido de la tarta en la que habían puesto la poción de amor número nueve.

"El libro decía que luego de tomar la poción, el pony que la bebía abriría su corazón y se enamoraría con fervor del primer pony que viese… ¿Por qué Rainbow Dash no ha reaccionada para nada?" Fue la pregunta que pasaba por la mente de las cuatro yeguas.

"Pinkie, ahora que comí de tu tarta, espero que ya estemos en paz y entiendas que a mí simplemente no me gustan." Dijo Rainbow Dash, girándose para ver a Pinkie Pie.

"¿Eh?" Dijo Pinkie Pie sorprendida, viendo que Rainbow Dash seguía igual que siempre. "E… Está bien…"

"¿Esa era la emergencia?" Preguntó Dusk confundido. Sabiendo del problema que Pinkie y Rainbow Dash habían tenido respecto a las tartas, pero no creyendo que fuese tan importante como para que Applejack lo llevará allí por eso. "Por cierto, ya que estoy aquí, tengo algo para ustedes." Dijo Dusk con una sonrisa.

Con su magia, Dusk hizo aparecer cuatro cajas de regalo, las cuales entregó a Applejack, Rarity, Fluttershy y Pinkie Pie.

"Son bombones de chocolate, para… bueno… mostrarles aunque sea un poco lo especiales que son para mí." Dijo Dusk, desviando la mirada sonrojado. Entonces, puso una mirada más firme y volvió a mirarlas. "Lo he estado pensando mucho y sé que todo esto que estamos haciendo es para que aprendamos del amor y para que también yo sea un mejor novio. Por los mismo, quiero ser un buen novio y espero que entiendan que quiera pasar este día solo con Rainbow Dash."

Al escuchar eso, Rainbow Dash se sonrojó profundamente y desvió la mirada. En tanto que las otras cuatro yeguas se miraron entre sí y pusieron amables sonrisas.

"Lo entendemos." Sonrió Applejack, con un poco de orgullo por Dusk.

"Sabemos que nuestra relación es especial, y creo que lo que haces es lo correcto." Dijo Rarity, en parte triste, pero también alegre de ver que Dusk estaba aprendiendo a ser más decidido.

"Espero tengan un hermoso día juntos." Sonrió Fluttershy, también mostrando su apoyo.

"Pues si no hubieras traído bombones, no sé si te hubiera perdonado." Bromeó Pinkie Pie, fingiendo estar molesta. Abriendo de inmediato el regalo de Dusk y comenzando a devorar los bombones de chocolate.

"¿Y bien? ¿Nos vamos?" Preguntó Dusk, volteándose para volver a mirar a Rainbow Dash a los ojos. Extendiéndole un casco para que lo acompañara.

"¿¡Eh!?" Dijo Rainbow Dash aún sonrojada y aturdida por la actitud e iniciativa inesperada que estaba mostrando Dusk.

"¡Vamos bobita! ¡Tu novio te espera!" Dijo Pinkie Pie. Empujando a su amiga para que se levantara de su silla.

"¡Tú puedes, Rainbow!" Susurró Fluttershy desde detrás de Rainbow Dash.

"Este es tu día. Aprovéchalo al máximo." Dijo Rarity, también susurrándole a su amiga desde atrás.

"Todo estará bien, solo sé tú misma." Susurró Applejack, tocando la espalda de Rainbow Dash con su casco.

Viendo que todas sus amigas la empujaban y apoyaban, Rainbow Dash tragó saliva fuertemente, decidiendo no decir nada para no arruinarlo nuevamente e intentar no invocar su racha de mala suerte. Entonces Dusk y Rainbow Dash comenzaron a caminar juntos lejos del Café.

Mientras los perdían de vista, los sonrientes rostros de las cuatro yeguas cambiaron lentamente a miradas de decepción y tristeza.

"Huff… De verdad los apoyo, pero sigue siendo duro." Dijo Rarity con una triste mirada.

"No sé qué es más frustrante." Agregó Applejack, con una triste sonrisa. "Ver al potro que amas invitando a salir a otra chica, o que la dichosa poción de amor no funcionase."

"Sí… Rainbow Dash seguía pareciendo nerviosa." Dijo Pinkie Pie confundida.

"Quizás no funciona en ponies que ya están enamorados, o quizás no pusimos suficiente miel." Dijo Fluttershy, acercándose a la tarta para olerla de cerca y examinarla. Abriendo su boca para darle un pequeño bocado…

Lejos del Café, Dusk y Rainbow Dash caminaban por las calles del pueblo en dirección al parque. En el camino, ya comenzaban a aflorar las parejas de ponies mostrando su amor, ya fuese regalándose flores o besándose, todos aprovechando aquella fecha especial.

"Estaba pensando pasear por el parque y luego ir a un picnic al lago." Dijo Dusk sonriente mientras caminaban. "Quizás podríamos leer algún libro de Daring Do juntos, ¿Qué te parece?"

Para sorpresa de Dusk, su novia parecía no estar prestándole atención. Rainbow Dash se mantenía caminando mirando al suelo, como si no quisiera levantar la vista para mirar a Dusk.

"Rainbow, ¿Te sucede algo?" Dijo Dusk preocupado. Deteniéndose y tocando con su casco a Rainbow Dash. Apenas lo hizo, la pegaso casi saltó de la sorpresa.

"¡E-Estoy bien! S-Solo estaba un poco distraída." Dijo rápidamente Rainbow Dash, con su rostro completamente rojo.

"Pareces algo nerviosa." Dijo Dusk, notando que Rainbow Dash estaba actuando extraño.

"¡C-Claro que no! ¿¡Por qué estaría nerviosa!? ¿¡Solo por que ahora somos novios crees que es suficiente para ponerme nerviosa!?" Respondió Rainbow Dash casi en un grito, muy nerviosa. Entonces ella se dio cuenta que nuevamente estaba arruinando el momento y cerró con fuerza sus ojos. "N-No es que esté nerviosa, ¡Es esa nube que me está dando toda esta mala suerte!" Agregó Rainbow Dash, apuntando molesta hacia el cielo.

"¿Nube de mala suerte?" Preguntó Dusk confundido, mirando a la enorme nube oscura que Rainbow Dash apuntaba.

"¡Sí! ¡Todo ha salido mal desde que esa nube apareció!" Dijo Rainbow Dash, aún roja de vergüenza al saber que estaba actuando algo histérica. "No he podido visitarte en el hospital, no he podido dormir bien en las noches, estoy nerviosa todo el día, Pinkie Pie descubrió que le mentía acerca de las tartas, ayer te quemé con el café en el desayuno, ¡Todo me ha salido mal desde…"

"¿Desde que somos novios?" Preguntó Dusk, notando que el primer hecho de mala suerte que mencionó fue desde lo del hospital.

"¡Exacto!" Dijo Rainbow Dash con firmeza, sin embargo, inmediatamente se dio cuenta de su error. Tal como creyeran sus amigas ayer, Dusk podía creer que ella estaba loca, ¡O incluso peor! Con lo que acababa de decir, parecía que ella le estaba echando la culpa de su mala suerte a él y a su noviazgo. "N-No es lo que quise decir, yo…"

"Bueno, si es una nube de mala suerte, supongo que tendremos que hacer algo al respecto." Dijo Dusk, mirando a la nube con una mirada pensativa. "Supongo que podríamos cambiar los planes que tenía…"

"¿Eh…? Tú… ¿Tú me crees? ¿Crees que esa de verdad es una nube que me está dando mala suerte?" Preguntó Rainbow Dash con una mirada incrédula.

"¿Hm? Bueno, no lo sé. Nunca había escuchado sobre nubes de mala suerte." Dijo Dusk con una sonrisa nerviosa, rascándose la cabeza. "Pero luego de haber sido novio de Pinkie, aprendí que a veces hay cosas locas que no puedo explicar, pero que aún así debo confiar en mi novia." Agregó Dusk con una gran sonrisa. Comenzando a caminar y señalándole a Rainbow que lo siguiera. "Vamos, debemos encontrar una forma de deshacernos de esa tonta nube de mala suerte, jeje."

Mientras Dusk se alejaba, el rostro de Rainbow Dash se puso aún más rojo mientras su corazón latía a mil por segundo. Sintiendo que incluso se sentía mareada por alguna razón, y todo parecía aumentar cada vez que miraba a Dusk.

"¿Qué me pasa…? ¿Acaso me estaré enfermando?" Pensó Rainbow Dash con su respiración agitada. Volviendo a levantar la vista para seguir a Dusk, y sintiendo que su vista se nublaba y sus ojos solo podían ver el cuerpo de Dusk moviéndose, nada más…

En otra parte del centro de Ponyville, una avergonzada Cheerilee intentaba callar a sus más queridas y traviesas alumnas, las cuales estaban de pie sobre unos cajones, usando altoparlantes para que todos los potros que pasasen por allí los escuchasen.

"¡Ella es Cheerilee, nuestra querida maestra!" Gritó Apple Bloom por su altoparlante. "¡No hay yegua más perfecta que ella! ¡Es lista, amable, linda, graciosa…"

"¡Vengan potros solteros! ¡Es su oportunidad de convertirse en el pony especial de la mejor yegua del mundo!" Gritó Sweetie Belle desde su propio altoparlante.

"¡Niñas, por favor basta! Esto no era necesario." Dijo Cheerilee totalmente avergonzada, intentando bajar a las potrancas de las cajas. "¿¡Cómo pudieron creer que yo querría conseguir un novio de esta forma!?"

"Este era el Plan B. Teníamos otro plan, pero se arruinó." Respondió Scootaloo, encogiéndose de hombros.

Repentinamente, las tres potrancas se distrajeron al ver que por una de las calles aparecían dos conocidos y particulares seres. Eran Bramble, que se acercaba hasta allí con una mirada apenada, como si lo hubieran regañado; y junto a él venía Zecora, caminando firmemente hacia donde estaban las potrancas con una mirada muy seria.

"Oh-oh…" Dijeron asustadas las tres potrancas al mismo tiempo. Sabiendo que habían sido atrapadas por lo que hicieron el día anterior…

Volviendo con Dusk y Rainbow Dash, ambos habían llegado a las afueras del pueblo, en donde se encontraba el puesto de alquiler de globo. Allí, Dusk le rogó a Cherry Berry que le alquilara el globo por solo una hora, lo que en otro momento Cherry hubiera hecho sin problemas, si no hubiera sido que ella ya le había alquilado el globo a Dusk una vez y este terminó destruyéndolo indirectamente cuando lo voló sobre la Tormenta del Norte. Sin embargo, luego de prometer que solo volaría dentro del pueblo, Cherry Berry aceptó, por un pago extra por adelantado.

"Bien, logré llegar a un acuerdo." Dijo Dusk sonriendo, volviendo con Rainbow Dash. "Podemos subir juntos en el globo e intentaré deshacerme de esa nube con magia. Ya que ni tú ni los pegasos del clima han podido deshacerse de esa nube con su magia innata de pegasos, quizás la magia unicornio funcione. Además, podría ser romántico dar un paseo en globo solo nosotros dos." Agregó Dusk con una mirada coqueta.

Al ver esa mirada, Rainbow Dash bajó su cabeza, sonrojándose enormemente y sacudió rápidamente su cabeza para negar la propuesta de Dusk.

"¿¡Qué me pasa!?" Gritó Rainbow Dash en su mente. "¡Ya no puedo ni siquiera hablarle! Cada vez que me mira, cada vez que escucho su voz… ¡No puedo dejar de pensar en Dusk y en cuanto lo amo!" Gritó Rainbow Dash en su mente, con su rostro rojo de emoción y su respiración cada vez más agitada.

"¿Sucede algo malo?" Preguntó Dusk, notando lo roja que estaba la cara de Rainbow Dash. Acercándose para tocarla en su costado.

"¡Waaah!" Gritó Rainbow Dash roja de vergüenza y pánico. Sintiendo un escalofrío recorriendo su cuerpo apenas Dusk la tocó.

Viendo que apenas sí podía mantenerse en pie debido a aquella extraña y súbita enfermedad que la estaba aquejando, Rainbow Dash cerró impotente sus ojos y salió corriendo de allí, dado que sus alas estaban tan tensas, que probablemente ni siquiera podría levantar el vuelo y quedaría aún más en ridículo frente a Dusk…

Devuelta en el otro extremo de Ponyville, Zecora se encontraba de pie frente a las tres potrancas y el pequeño cervatillo, reprendiéndolos solo con su mirada, que era suficiente para que los cuatro culpables se sintieran mal por lo que habían hecho.

"Lamentamos haber robado la miel." Dijo Apple Bloom muy apenada. "Queríamos devolvértela, pero cuando fuimos a buscarla hoy en la mañana, el frasco ya no estaba."

"No sabemos quién se la llevó." Agregó Scootaloo tímidamente.

"¡KYAAA!" Se escuchó no muy lejos el agudo grito de una yegua en apuros.

Al escuchar el extraño grito, Zecora, Bramble y las potrancas se distrajeron inmediatamente, y sabiendo que algo muy malo debió pasar para que una yegua gritara así de asustada, los cinco se apresuraron a correr en su ayuda. Tras correr un par de calles, los cinco llegaron al lugar de origen del grito y se quedaron pasmados ante la bizarra imagen que había ante ellos.

Frente al Café de Ponyville estaba Bulk Biceps, quien era quien gritaba agudamente como una potrilla asustada mientras Fluttershy estaba encima de él intentando besarlo por la fuerza, con Applejack, intentando contenerla por la fuerza.

"¡Kyaaa! ¡Noooo! ¡Debo guardar mi pureza para mi querida Twilight!" Gritó Bulk Biceps sonrojado y asustado. Intentando quitarse de encima a Fluttershy.

"Temía que esto pasara." Dijo Zecora, apresurándose para sacar algo de su bolso. Entonces ella corrió hacia Fluttershy y le arrojó a la cara un pequeño saco, que en cuanto chocó contra la cara de Fluttershy, se abrió, liberando varias esporas azules.

Al instante que Fluttershy respiró aquellas esporas, su rostro cambió radicalmente de una mirada llena de deseos por besar, al de un rostro que parecía estar perdido.

"¿¡Eh!? ¿Qué pasó?" Dijo Fluttershy muy confundida. Finalmente dejando de forcejear para besar a Bulk Biceps. Quien, al verse finalmente libre, corrió asustado entre lágrimas, para alejarse lo más posible de aquella acosadora de Fluttershy.

No muy lejos, aparecieron Pinkie Pie y Rarity corriendo, quienes se acercaron a Fluttershy, Applejack y Zecora, acercándose también las cutie mark crusaders.

"Fluttershy, ¿Ya estás bien?" Preguntó Rarity al llegar. Aliviada de ver que su amiga había recuperado finalmente la cordura.

"Yo… No entiendo qué me pasó." Dijo Fluttershy tímidamente. Comenzando a sonrojarse profundamente al recordar lo que había hecho.

"Usaron la miel de abejas flash para fabricar una poción, ¿No es así?" Dijo Zecora, mirando seriamente a Rarity y sus amigas. Quienes no dijeron nada, pero en sus miradas se veía su culpabilidad. "¿Leyeron la leyenda de príncipe enamorado?"

"Seguimos las instrucciones al pie de la letra." Dijo Pinkie Pie con una sonrisa apenada.

"Eso no es una poción de amor, ¡Es veneno de amor!" Dijo Zecora molesta. "La verdadera leyenda cuenta que el príncipe que bebió la poción quedó tan absorto por el amor que sentía por su amada, que abandonó todos sus deberes reales, dejándose llevar solo por su amor, llevando a su reino a la desgracia."

"¿Pero por qué solo afectó a Fluttershy?" Preguntó Rarity confundida. Pues por eso era que ni ella ni Pinkie Pie habían estado allí cuando llegó Zecora.

En cuanto Fluttershy había probado la tarta con la poción de amor, el primer potro que vio pasar fue a Bulk Biceps, y entonces ella se arrojó sobre él para intentar besarlo. Viendo que obviamente algo había afectado a Fluttershy, Applejack se encargó de contener a Fluttershy mientras que Rarity y Pinkie Pie fueron tras Rainbow Dash, pensando que la poción también debía de haberle afectado. Sin embargo, al ver de lejos que Rainbow Dash seguía caminando normalmente junto a Dusk, sin actuar como una loca enamorada, fue que Pinkie Pie y Rarity volvieron para ayudar a Applejack.

"¿A qué se refieren con que solo afectó a Fluttershy?" Preguntó Zecora confundida.

"¡Scootaloo, no!" Gritó Applejack asustada. Viendo que en su descuido, las tres potrancas y el cervatillo se había acercado a la tarta abandonada, ignorando a los adultos, y estaban listos para devorarla. Siendo Scootaloo la primera que alcanzó a comer un bocado.

Viendo que Scootaloo había comido un pedazo de la tarta, todas se asustaron, pensando que enloquecería de amor como lo hizo Fluttershy. Sin embargo, Zecora se mantuvo tranquila y se acercó lentamente hasta donde estaban las potrancas.

"Tranquilas. En los niños no actúa tan rápido como en los adultos." Dijo Zecora tranquilamente, buscando en su bolso otro saco de esporas y esparciéndolo sobre Scootaloo. "Las potrancas aún no desarrollan su libido, la poción afecta más rápido a los ponies que han despertado ese deseo."

"¿Qué cosa es el libido?" Preguntó Scootaloo inocentemente.

"Eso… Es una pregunta para otro día." Respondió Zecora sonrojada, evitando responder la pregunta.

"Es mejor que tú te alejes de la tarta, jovencita." Dijo Rarity, alejando a su hermanita de la tarta. Dejando a Sweetie Belle confundida.

"Como adultas, ustedes ya entienden y controlan sus propios deseos y emociones. Pero para ponies que aún no han despertado ciertos deseos o reprimen ciertas emociones, puede ser muy peligroso." Dijo Zecora, suspirando con alivio al ver que habían evitado un mal mayor. "La poción actuará más lento en ellos, pero al mismo tiempo, actuará con más fuerza, como si un volcán por fin explotara luego de muchos años sin tener una erupción."

Al escuchar la explicación de Zecora, Applejack y las demás se miraron entre sí con pálidas y aterradas caras. Todas conociendo exactamente a una yegua con sus emociones y libido reprimido, y que había comido de aquella tarta envenenada…

En otra parte de Ponyville, Rainbow Dash había corrido para alejarse de Dusk. No era que no quisiera estar con él, sino exactamente todo lo contrario. Ella siempre pensaba en Dusk y en cómo estaba enamorada de ella, pero desde esa mañana ese sentimiento se había multiplicado exponencialmente, haciéndolo insoportable. Cada vez que escuchaba la voz de Dusk, el cuerpo de Rainbow Dash temblaba, su solo tacto hacía que su cuerpo quisiera caer desmayado, cuando él la miraba a los ojos, su cabeza le daba vueltas y solo podía ver su sonrisa… ¡Era demasiado! Ella necesitó huir de Dusk antes de hacer el ridículo.

Tras alejarse del parque, Rainbow Dash fue calmando su paso hasta que finalmente se detuvo. Parecía que todo había sido inútil. Incluso aunque había huido de Dusk, no podía alejarse de su imagen en su cabeza.

"¡Rainbow Dash! ¡Espera!" Gritó Dusk, quien había salido a la siga de su novia.

Al escuchar la voz de Dusk, Rainbow Dash abrió sus ojos con sorpresa e intentó volver a correr, pero su cuerpo no reaccionó. Era como si miles de voces gritaran en la cabeza de la pegaso que se abalanzara sobre Dusk y lo besara mientras una muy pequeña parte de ella seguía luchando por ser una yegua racional y no dejarse llevar por sus deseos.

"Rainbow… ¿Estás bien? ¿Hice algo malo?" Preguntó Dusk preocupado. Acercándose a su novia para tocarla.

"¡A-Aléjate!" Gritó Rainbow Dash dando un veloz paso hacia atrás para evitar ser tocada. Con su cabeza gacha para evitar mirar a Dusk. "No hiciste nada malo, te lo prometo. Solo… Necesito estar a solas por ahora… Por favor…" Rogó Rainbow Dash, usando lo último que le quedaba de fuerza de voluntad para alejar a Dusk.

Dusk se quedó en silencio un momento, con una mirada preocupada. Hasta que finalmente habló.

"Está bien…" Dijo Dusk con una triste mirada. Comenzando a caminar para alejarse.

"Lo siento… ¡De verdad lo siento!" Pensó Rainbow Dash, enojándose consigo misma. Aún con su cabeza gacha para no ver a Dusk. "No sé lo que me pasa hoy, pero si sigues acercándote, ¡No sé qué es lo que voy a hacer!" Pensó Rainbow, aliviada de escuchar que Dusk se alejaba.

"Una última cosa." Agregó Dusk rápidamente, trotando hasta donde estaba Rainbow Dash y levantando su rostro para tocar su frente con su cuerno. "Tu rostro está demasiado rojo, parece que tienes algo de fiebre. Lo mejor será que vayas a casa y descanses." Dijo Dusk sonriendo.

Aquel último gesto de Dusk tomó a Rainbow Dash por completa sorpresa, y lo peor era que había hecho lo peor que podía hacer. Dusk la había tocado, poniendo su cuerno en su frente, quedando su rostro extremadamente cerca del de ella. Al tener a Dusk tan cerca, Rainbow Dash pudo sentir su aliento, oler su cuerpo, ver su rostro, escuchar muy de cerca su voz, sentir el tacto de su casco al levantar su rostro… Aquello fue demasiado para que incluso Rainbow Dash pudiera soportarlo en el estado en que estaba y fue como si un volcán hubiera hecho erupción.

Sin previo aviso, Rainbow Dash empujó con todas sus fuerzas a Dusk, provocando que este cayera de espaldas contra el suelo, con Rainbow Dash encima de él.

"¿¡R-Rainbow Dash!?" Dijo Dusk sorprendido y sonrojado al tener a Rainbow Dash sobre él, con su cabeza pegada al lado de su cabeza.

"Ya no me importa… ¡Ya no me importa nada!" Dijo Rainbow Dash respirando agitadamente al lado del oído de Dusk. Gimiendo mientras pegaba su cuerpo lo más posible al de Dusk, como si quisiera juntar ambos cuerpos en uno.

Mientras Dusk seguía paralizado ante aquella súbita acción de Rainbow Dash, la pegaso comenzó a mover sus caderas para acercarse aún más íntimamente a Dusk, gimiendo mientras lo hacia. Aquello llenó de terror a Dusk… ¡Estaban a punto de hacerlo en público!

"¡Cuidado!" Gritó desde lejos Zecora, arrojando justo a tiempo un saco con esporas sobre Rainbow Dash.

Apenas las esporas se esparcieron en el aire, Rainbow Dash se congeló, como si un valde de agua glacial le hubiera caído súbitamente en todo el cuerpo. Entonces ella levantó su cabeza velozmente, viendo que estaba sentada en una comprometedora posición sobre Dusk.

"¡Waaah!" Gritó Rainbow Dash aterrada, poniéndose inmediatamente de pie. Sonrojándose a más no poder al ver lo que había estado a punto de hacer.

Al levantarse, Rainbow Dash aún se sentía mareada pero entendía perfectamente lo que había hecho. Tal estallido de deseo no era propio de ella y, por lo mismo, ella se quedó paralizada, sintiéndose extremadamente confundida y más avergonzada de lo que jamás se había sentido en su vida.

Mientras Zecora y el resto de sus amigas se acercaban, Rainbow Dash nuevamente creyó escuchar unas risas burlándose de ella. Ella miró aún en pánico y mareada a su alrededor, sin saber si sus amigas se estaban burlando de ella o era alguien más. Entonces, ella alzó la vista y vio la enorme nube negra que cubría el cielo de Ponyville, pensando que las risas de burla venían desde esa nube.

"Tú… ¡Maldita nube de mala suerte! ¡Estás arruinando mi vida!" Gritó Rainbow Dash llena de vergüenza e impotencia. Mirando con rabia a aquella nube. Entonces ella abrió sus alas y salió volando velozmente de allí, justo antes que sus amigas llegaran.

Mientras veían a Rainbow Dash alejarse, sus cuatro amigas pusieron muy tristes miradas, sabiendo que habían hecho algo horrible y deberían de disculparse con su amiga por haberla envenenado y haberse inmiscuido en su vida amorosa. Por su parte, Zecora también se quedó mirando a Rainbow Dash alejarse, pero al hacerlo, reparó en aquella gran nube oscura a la que no le había puesto suficiente atención hasta ese momento, una nube que curiosamente pareció hacerse más grande en ese mismo momento.

"Qué curioso… Una 'dreary'." Dijo Zecora, mirando hacia la nube.

"Dusk, ¿Estás bien?" Preguntó Fluutershy preocupada. Viendo que Dusk seguía en el suelo, dándole la espalda a todas ellas.

"S-Sí, estoy bien. Solo… Necesito calmarme un poco..." Respondió Dusk avergonzado, agregando lo último casi en un murmullo. Pues, aunque él no hubiera bebido de la poción de amor número nueve, si que había tenido a una hermosa yegua sobre él, gimiendo en su oído y moviendo sensualmente sus caderas, lo que obviamente hizo que su cuerpo reaccionara, y ahora fuera él quien se sentía avergonzado de estar tan 'animado' en público.


Luego de casi una hora, Rainbow Dash seguía encerrada en su habitación, con su cara oculta en su almohada, sin poder creer que había hecho algo tan vergonzoso con Dusk. Y así su mal humor y depresión hubieran seguido aumentando si no hubiera sido porque alguien golpeó la puerta de su casa.

Estando su casa flotando en el cielo, sabía que solo pegasos podían tocar así su puerta, o quizás Pinkie Pie flotando con globos. Como fuese, mientras no fuera Dusk, no había problema, así que Rainbow Dash se levantó para ver quién era. Tan solo abrir la puerta ella intentó cerrarla de golpe asustada, pero Dusk Shine lo evitó, poniendo su casco antes que lo hiciera.

"Rainbow Dash, tranquila, no fue tu culpa." Dijo Dusk rápidamente, sabiendo que su novia estaba muy avergonzada y que había que convencerla rápido antes que huyera. "Te envenenaron."

"¿Qué? ¿De qué estás hablando?" Preguntó Rainbow Dash confundida, abriendo un poco más la puerta para ver mejor a Dusk. Al hacerlo, finalmente vio cómo era que Dusk había logrado golpear la puerta de su casa. Él había usado el mismo hechizo que usó en la competencia de vuelo de Cloudsdale, creándose unas bellas alas transparentes de mariposa en su espalda.

"¿Te gustan?" Preguntó Dusk haciendo una pequeña pose. Sabiendo que se veía ridículo con esas alas de mariposa, pero queriendo hacer reír a su novia. "Ven conmigo. El día no ha terminado." Agregó Dusk, mirando a Rainbow Dash y ofreciéndole su casco para que saliera de la casa.

"Yo… Solo lo arruinaré… Otra vez." Murmuró Rainbow Dash avergonzada.

"No lo harás. Confía en mí." Dijo Dusk, mirando a Rainbow con una amorosa sonrisa.

Tras mucho dudarlo, Rainbow Dash finalmente abrió la puerta y aceptó ir con Dusk. Sin embargo, se abstuvo de acercarse demasiado o de mirarlo a la cara, pues solo ver su rostro hacía que ella se sonrojara de vergüenza al recordar lo que había hecho en el parque. Así fue como ambos levantaron vuelo, con Dusk aún volando torpemente, ya que no se acostumbraba a sus alas mágicas. Por su parte, tan distraída estaba Rainbow Dash que muy tarde se dio cuenta de hacia donde la estaba llevando Dusk.

"¿¡Quieres ir hacia esa nube oscura!?" Preguntó Rainbow Dash aterrada, deteniéndose en el aire.

"Te prometo que todo saldrá bien." Dijo Dusk, tomándola del casco para que siguiera volando.

Una vez volaron sobre la nube, Dusk le dijo a Rainbow de aterrizar sobre esta, logrando pararse sobre esta gracias a que Rainbow Dash era una pegaso y que Dusk usó su hechizo para caminar sobre las nubes.

"A pesar de que la atravesabas a toda velocidad, es lo suficientemente densa como para sostenernos." Dijo Dusk con una sonrisa, una vez ambos aterrizaron. Entonces, usó su magia para hacer aparecer una manta y una canasta. "Haremos nuestro picnic aquí."

"¿¡Qué!?" Gritó Rainbow Dash, confundida e incrédula. "Hacer un picnic aquí es una locura. La nube no es lo suficientemente estable, y esta especialmente no es para nada confiable."

"Bueno, te prometí que tendríamos un picnic." Respondió Dusk con una mirada llena de orgullo. "Además, afortunadamente son muy bueno con la magia. Puedo sostener todo esto sin problemas." Agregó Dusk sonriendo, estirando la manta sobre la nube, sentándose sobre esta y buscando algunos refrigerios que había traído en la canasta.

Todo lo que estaba haciendo Dusk le parecía una locura a Rainbow Dash, ¿Cuál era su obsesión por querer hacer todo eso sobre esa extraña y molesta nube? Lo único que Rainbow quería hacer era alejarse lo más que pudiese de esa nube que creía que le traía mala suerte. Sin embargo, Rainbow Dash recordó cómo Dusk fue el único que confió en ella cuando le dijo sobre la nube de mala suerte, por lo que lo mínimo que podía hacer ella, era también confiar en él.

Así fue como Rainbow Dash se sentó junto a Dusk y ambos comenzaron con su picnic de pareja. Dusk había preparado varios sándwiches para comer, los que compartieron mientras veían pasar el atardecer, y sin darse cuenta, Rainbow Dash fue cayendo absorta de la conversación y lo relajante que era estar allí solo los dos, olvidándose rápidamente de todas las preocupaciones que había tenido hasta ese entonces, volviendo a actuar lentamente como la decidida y alegre Rainbow Dash que todos conocían.

Entre las primeras conversaciones que tuvieron, Dusk le contó a Rainbow Dash lo que le habían contado sus amigas sobre la poción de amor que habían hecho y cómo la habían ocultado en la tarta que le hicieron comer. Aquello llenó a Rainbow Dash de enojo, pero Dusk rápidamente se apresuró a decirle que todas ellas lo lamentaban mucho y que solo lo habían hecho por querer ayudarla.

"No lo hicieron con malas intenciones." Dijo Dusk con una triste sonrisa. "Solo creían que tú estabas demasiado nerviosa y que te estabas saboteando a ti misma."

"¿¡Qué!? ¡Eso no es cierto!" Dijo Rainbow Dash muy molesta, sintiéndose ofendida. Sin embargo, en un segundo pensamiento, y ahora con su mente más clara, ella pudo darse cuenta de su forma de actuar los últimos días y se dio cuenta que, aunque odiara admitirlo, ella sí había estado excesivamente nerviosa y deprimida. "Yo… Yo no estaba nerviosa… O bueno… Quizás solo un poco." Agregó Rainbow Dash, levemente sonrojada.

"Así que… ¿Cómo nos vengaremos?" Preguntó repentinamente Dusk.

"¿Eh? ¿Vengarnos?" Preguntó Rainbow Dash confundida.

"¡Claro! Lo que hicieron las chicas no fue con malas intenciones, pero de todas formas no fue correcto." Dijo Dusk fingiendo estar indignado. "Incluso si son mis mejores amigas, no puedo perdonar tan fácilmente que se hayan metido con mi novia, así que tendremos que hacerles una muy buena broma para compensar el daño." Agregó Dusk, mirando traviesamente a Rainbow Dash.

Al escuchar la idea de Dusk, Rainbow Dash estalló en risa, dándose cuenta de lo divertido que sería hacerle una broma a sus amigas en venganza, amando la idea de Dusk. Además, escuchar que Dusk la llamaba novia y que había pensado en vengarse para defender su honor, fue algo que llenó aún más de gozo su corazón.

El resto de lo que quedaba de tarde Dusk y Rainbow Dash la pasaron riéndose mientras se les ocurrían descabellados planes para hacerles bromas a sus amigas. Así, las risas aumentaron y aumentaron hasta que la tarde se fue haciendo más brillante, justo alcanzando su brillo máximo cuando el sol comenzaba a ocultarse tras un hermoso cielo casi completamente despejado.

"¿Eh? ¿Cómo es que el cielo está tan despejado?" Dijo repentinamente Rainbow Dash sorprendida, pensando en voz alta mientras veía el atardecer.

Rainbow Dash miró hacia todas partes, viendo que todo el cielo nublado había desaparecido, y que la única nube oscura que quedaba era la nube sobre la que estaban, la cuál había disminuido enormemente su tamaño, quedando apenas espacio para mantenerlos a ellos dos y su manta de picnic flotando.

"Parece que las sospechas de Zecora eran ciertas." Dijo Dusk, mirando hacia el atardecer con una sonrisa. "Luego que huiste del parque, hablé con Zecora un momento para preguntarle si había escuchado sobre nubes de mala suerte. Y resulta… que no existen las nubes de mala suerte." Agregó Dusk, girándose para mirar a Rainbow Dash y encogiéndose de hombros. "Lo que sí existen, son las 'drearies', nubes muy extrañas, las cuales normalmente son muy pequeñas pero son capaces de crecer mucho si no se tiene cuidado."

"¿Una 'dreary'? Nunca había escuchado de eso." Dijo Rainbow Dash sorprendida, mirando hacia abajo suyo, donde estaba sentada. "¿Qué cosa es eso? ¿Cómo es que creció tanto? ¿Y por qué se achicó así como así?""

"¿No lo adivinas?" Dijo Dusk con una pequeña sonrisa amable. "Una dreary crece por los malos sentimientos que puede tener un pony, como ira, miedo, confusión, nerviosismo… Esta nube se pegó a ti porque se alimentaba de tus malos sentimientos. No era que la dreary en sí te diera mala suerte, pero el creer que tenías mala suerte, te llenaba de ira y confusión que alimentaba a la dreary."

"Entonces… Yo no estaba maldita por una racha de mala suerte…" Dijo Rainbow Dash en shock. Entonces ella alzó su vista para mirar a Dusk y lo abrazó fuertemente. "¡Jajaja! ¡No tengo mala suerte!" Gritó Rainbow Dash, llena de felicidad. Quedando abrazada de Dusk, finalmente en paz, quedándose así ambos en silencio con sus ojos cerrados, disfrutando de aquel cálido abrazo.

Con el grito de Rainbow Dash, la dreary finalmente pudo desaparecer, convirtiéndose en una esponjosa nube blanca común y corriente. Mientras eso sucedía, y Rainbow Dash abrazaba a Dusk, el unicornio lavanda hubiera jurado que escuchó unos pequeños gruñidos. Al abrir sus ojos, Dusk hubiera jurado que había alcanzado a ver a dos pequeñas criaturas rosadas con alas de murciélago, huyendo de la dreary una vez se volvió una nube normal. Sin embargo, justo en esa dirección quedaba la luz del sol, por lo que Dusk no pudo ver bien, y cuando pudo estrechar sus ojos para intentar ver mejor, ya no había nada que ver.

"Heh… No puede ser, los gremlins no existen." Pensó Dusk, sonriendo divertido ante aquel absurdo pensamiento que tuvo, recordando una boba historia de potrillos que Scootaloo le contó una vez, sobre pequeños seres rosa que se escondían en las nubes para dar mala suerte.

"Mala suerte o no, actué como una tonta asustada." Dijo Rainbow Dash apenada, una vez terminaron de abrazarse, mirado a Dusk avergonzada. "Estaba tan nerviosa por arruinar todo contigo, que realmente terminé arruinándolo todo."

"¿De qué estás hablando? No has arruinado nada." Dijo Dusk sonriendo. Entonces él puso una mirada más pensativa y puso una tierna sonrisa nerviosa. "Es cierto que me dolió la vez que me golpeaste en el hospital cuando intenté besarte, o ayer cuando golpeaste al camarero y derramó café sobre mí, pero eso es parte de tu encanto."

"¿¡Te gusta que sea torpe cuando estoy nerviosa!?" Preguntó Rainbow Dash, sintiéndose ofendida.

"No." Dijo Dusk tiernamente, tocando el rostro de su novia con su casco. "Me gusta ver todo lo que te esfuerzas por lograr algo. No siempre logras tu objetivo, pero cada vez que fallas, no veo el error, veo lo mucho que te estás esforzando por tratar de acercarte a mí o de ser linda conmigo, y eso es algo que amo de ti."

Ante aquellas palabras, sintiendo el cálido casco de Dusk en su mejilla, hizo que Rainbow Dash se sonrojara y emocionara al ver a Dusk a los ojos. Sin embargo, esta vez no era el efecto de ninguna poción, sino sus propios sentimientos los que la llamaban a querer estar allí con ese potro por toda la eternidad.

Al mirar de reojo a su alrededor, viendo que el atardecer estaba por acabar, Rainbow Dash vio que casualmente estaban sobre el mismo lago en el que ambos se habían besado por primera vez. Un lago que estaba rodeado de parejas enamoradas que habían ido hasta allí para ver el atardecer en aquel romántico lugar, todos felices de que el cielo se hubiera despejado mágicamente justo antes del atardecer.

La única nube en el cielo era en la que estaban Dusk y Rainbow Dash, justo en el ángulo en que estaba ocultándose el sol, por lo que todos esos ponies solo tenían que levantar levemente la vista para verlos a ambos allí.

"Quizás quieras ir a otro lugar." Dijo Dusk con una amable sonrisa. Dándose cuenta que Rainbow Dash había mirado de reojo a los ponies debajo en el lago.

"No… Yo ya no soy una cobarde en el amor." Dijo Rainbow Dash, con una mirada llena de determinación. "Quiero que todos sepan que estoy enamorada. ¡Quiero que todos sepan que tú eres mi novio y que yo soy tu novia!"

"Eso suena bien para mí." Dijo Dusk sonrojado, acercándose a su novia.

Ambos ponies finalmente se dieron su primer beso de novios, bajo la bella luz de aquel hermoso atardecer. Justo en el mismo lugar que fue escenario de su primer beso, repitiendo aquella hermosa postal por segunda vez en sus vidas, solo que ahora, como novios. Una hermosa coincidencia que sucedió, ya fuera por casualidad o… buena suerte.


Terminando con un nuevo día en aquel bello mundo, Celestia hizo caer el sol, lista para finalmente descansar de aquel agotador día. Pues, tras su ausencia, había quedado mucho trabajo pendiente.

Cuando Celestia se disponía a salir del balcón del castillo, vio que Luna venía entrando, bostezando, aún cansada por despertar más temprano de lo habitual. Esto, debido a que, desde que Celestia había vuelto, Luna se esforzaba para despertar un poco antes de su sueño en la tarde, para alcanzar a compartir más tiempo con su querida hermana.

"Buenas noches hermana." Dijo Luna bostezando, caminando hacia donde estaba Celestia.

"Buenos noches Luna. Espero tuvieras una buena tarde de descanso." Dijo Celestia sonriendo, caminando en dirección contraria para salir. Entonces, un pensamiento vino a su mente y se detuvo en su andar. "Por cierto, ¿No le enviaste ningún regalo a Dusk Shine este día?"

"¿Hmm? ¿Un regalo? ¿Por qué tendría que enviarle un regalo hoy?" Preguntó Luna confundida.

"Bueno… Hoy es el Día de los Corazones y los Cascos." Dijo Celestia sonriendo. Quien, al ver la mirada aún confundida de su hermana, recordó que Luna no conocía esa fiesta. "Es una celebración que los ponies crearon en los tiempos que tú no estabas aquí. Es una fiesta en que las parejas enamoradas celebran su amor, por lo general, obsequiándose regalos."

"¿¡Existe una fiesta así!?" Dijo Luna casi en shock. Entonces puso una nerviosa y pensativa mirada al pensar en si era tarde para enviarle algún regalo a Dusk o si siquiera sería prudente enviarle uno, ¿¡Y qué cosa podría regalarle!? Sin embargo, repentinamente el flujo de pensamientos de Luna se detuvo al mirar de reojo a su hermana. Lo que hizo que su mirada cambiara a una más triste.

"No te preocupes por mí, Luna." Dijo Celestia sonriendo con tranquilidad, adivinando lo que debía de estar pensando su hermana. "A pesar de todo el dolor que viví, pasé muy bellos recuerdos con el potro que amaba. Por eso, espero que tú también puedas crear bellos recuerdos con el potro que amas."

Luna se había alegrado mucho luego que Celestia volviera al castillo, y a pesar que Luna intentaba no tocar el tema de Sombra ni lo sucedido en el Imperio de Cristal, Celestia parecía lucir más tranquila y no sufrir cuando accidentalmente salía a relucir el tema. Sin embargo, un tópico del que ninguna de las dos había hablado aún, había sido el amor de Luna por Dusk Shine, al menos, hasta esa noche.

"Tía…" Dijo Luna emocionada, bajando su cabeza con una triste mirada. Entendiendo que ahora Celestia le estaba dando su apoyo en el amor, pese a lo mucho que ella había sufrido con su propio amor perdido.

"Lulú, creo que lo sabes, pero el camino que estás por elegir puede ser incluso más doloroso del que yo elegí." Dijo Celestia, cambiando su semblante a uno más serio. Mirando con preocupación a su hermana.

Luna se mantuvo con su cabeza gacha, entendiendo a lo que se refería Celestia. Ambas sabían de la visión del Espejo Futuro, que había vaticinado un oscuro futuro para Dusk y Luna. Y si incluso la visión no llegaba a cumplirse, el presente era igual de complejo, pues si Luna elegía perseguir el amor de Dusk, estaría luchando contra otras seis yeguas por el corazón de su amado.

"Yo… ¡Ya tomé mi decisión!" Dijo Luna alzando su cabeza. Mirando a Celestia con una mirada llena de determinación.

Al escuchar la respuesta de Luna y ver aquella firme mirada sin duda alguna, Celestia sonrió tiernamente, reconociendo la mirada de una yegua enamorada que lo daría todo por su seguir a su corazón, incluso aunque ella misma se opusiese. Lejos había quedado en Celestia el sentimiento de miedo que sintió cuando se enteró del enamoramiento de Luna. Tras volver a ver a Sombra, había aprendido lo cruel que era el amor, pero que también era hermoso y que no podía negársele a nadie. Por lo mismo, ahora en lo que pensaba Celestia era en lo feliz que sería si Luna experimentaba la felicidad que ella y Sombra experimentaron alguna vez, y que daría todo de sí para apoyarla y protegerla si esa era su elección.

"Esa era la respuesta que quería escuchar." Dijo Celestia, sonriendo amorosamente. Entonces ella puso una mirada pensativa y su sonrisa cambió radicalmente a una mucho más traviesa. "Bien… Ahora tenemos que hacer un plan para que tú y Dusk se junten..." Agregó Celestia, comenzando a planear divertidas situaciones en que podría divertirse con Dusk y Luna.

"¡Alto ahí! ¡Conozco esa sonrisa!" Dijo rápidamente Luna, alzando un casco para detener a Celestia. "Esto es algo que quiero hacer por mí misma. Prométeme que no me 'ayudarás' con Dusk." Dijo Luna, sabiendo que la posible 'ayuda' de Celestia solo sería basada en cuánto pudiera divertirse su bromista hermana mayor a costa de ella y Dusk.

"Pero…" Dijo Celestia, con una mirada de perrito regañado. Como si le hubieran quitado su juguete a un niño.

"Promételo." Dijo seriamente Luna.

"Huff… Está bien." Dijo Celestia de mala gana. "Yo, Celestia, Princesa del Sol, Guardiana de la magia antigua y blablablá, todos los otros títulos. Prometo no inmiscuirme en tu relación con Dusk."

"Gracias." Dijo Luna, mirando fijamente a su hermana y luego siguiendo su camino hacia el balcón. En tanto que apenas le dio la espalda, Celestia puso de nuevo una traviesa sonrisa. Entonces ella hizo aparecer un maltratado y aplastado collar dorado, que era su collar secreto con el que se transformaba en 'Golden Feather' cuando lo requería.

"Celestia prometió no entrometerse, pero nadie dijo nada de cierta pegaso blanca que conozco…" Murmuró Celestia con una traviesa sonrisa. Pensando en que, como hermana mayor, debía asegurarse que su hermanita no sufriera al enamorarse. E igual de importante, no podía quedarse fuera de lo divertido que sería meterse con Dusk y Luna, ahora que sabía que podían volverse una pareja en el futuro.

# Fin del capítulo 44


**Nota del autor**

PD1: Logré hacer otro capítulo antes de fin de año, así que felices fiestas!

PD2: Si cuento que la primera temporada tuvo 55 capítulos, el 'Interludio' como 1 capítulo extra, y los actuales 44 capítulos... ¡Este sería el capítulo 100! Ya más de 8 años con la historia de Dusk ! y más de 1.250.000 palabras escritas! Sinceramente han pasado volando xD

Como dije en un principio luego de hacer mis 2 comics, esta historia era demasiado larga para hacerla en modo comic, y pues así era :D jaja En fin, ya llevamos más de la mitad de la historia y bueno, espero que puedan seguir la historia hasta el final :)

Como siempre digo, gracias por todos los comentarios, ya que ¡de verdad! son los que me motivan a seguir ;)

¡Saludos y felices fiestas!