CAPITULO 15: Tear I
No recordaba cómo había llegado a casa de Nanami. Era el único lugar disponible que todos conocían y el único que se le ocurrió para llevar a la familia de Kasumi antes de salir a buscarla.
Exorcizó sin problemas a las maldiciones que cuidaban el lugar. La cabeza le daba vueltas, sentía el cuerpo pesado y sus movimientos eran torpes. Casi derriba la puerta al entrar pues aún tenía la tensión de la pelea. Escuchaba gritos y gente corriendo al fondo de la casa; mientras caminaba apoyándose en las paredes se dio de bruces con Geto que corría alertado por la desaparición de sus maldiciones.
Ambos se vieron por algunos segundos y no le gustó la mirada desconcertada de su amigo. —Satoru… ¿Qué te ha pasado? —Sus ojos negros lo veían con sorpresa e incredulidad, una expresión similar al miedo se asomaba en su rostro.
Satoru lo ignoró y continuó su camino hacia el ruido, pero el brazo de su amigo lo detuvo. —Shoko te espera. Vamos, necesitas un baño tienes que limpiar esas heridas, Itadori ha estado prep…
—¿Por qué hay tanto ruido?
Geto lo veía nervioso, una fina capa de sudor se formaba en su frente. —No cometas más locuras. Hay un alboroto terrible en la ciudad. Todos pudimos ver el fuego… y la gente habla de dos hechiceros peleando. Si los Fujiwara se enteran que fueron ustedes…
—¿Por qué hay tanto ruido?
—¡¿Comprendes lo que te estoy diciendo?! Sólo necesitan que los tres grandes les den un buen motivo para ignorar el acuerdo de paz y empezar una guerra.
—¿Motivos? No seas ingenuo. Ellos no necesitan justificaciones para atacarnos, tienen el poder del emperador a su disposición. Lo único que necesitan es tener la certeza de que ganarán y por ahora no podrán hacerlo. Los Fujiwara, los clanes y el acuerdo son lo que menos me importa, que se pudran todos. Iré a ver qué pasa.
Geto se quedó en su sitio, pasmado ante el egoísmo de su amigo al que no le importaba lo que sucediera con los demás. Estaba perplejo. Las palabras y quejas de Utahime sobre él empezaban a cobrar sentido, aunque una parte de sí mismo se esforzaba por entender la situación por la que acababa de pasar… verlo bañado en sangre y con aquella mirada perdida y salvaje, jamás lo había visto así, incluso a él le parecía intimidante.
Satoru siguió avanzando hacia el lugar de donde venían los gritos, el dolor de cabeza aumentaba con el ruido y cada vez le costaba más mantenerse en pie, pero no iba quedarse tranquilo hasta encontrar a quien buscaba. Le parecía que el pasillo no tenía fin, quizás sus pasos eran demasiado lentos o la casa era más grande de lo que pensaba. Cerraba los ojos de trecho en trecho para respirar y recuperar fuerzas, ya faltaba poco. El alboroto se fue haciendo más y más claro conforme se acercaba.
—…todo está perdido por tu culpa! ¡Nuestro trabajo, las tierras, la casa y todo por ti! —escuchaba los gritos de unos chicos acompañando las palabras. —¡Tendremos suerte si salimos vivos de aquí con esos malditos fenómenos dando vueltas!
—…no papá, no son malos, él nos salvó…
—…suéltala, ella no tiene la culpa…
Escuchó la voz de una mujer. —Yo tengo la culpa. Debí haber sospechado, después de tantos años sin querer casarte… es porque eras la mujerzuela de ese tipo. Siempre supe que sólo traerías vergüenza y desgracia a nuestra familia, no sabes cómo me arrepiento…
—Suficiente. —Vio al mayor de los hermanos sujetando a su padre por la espalda y al menor llorando sobre los brazos de su madre que sostenía a Kasumi del cabello. Al verlo, su sola presencia hizo retroceder a todos, menos a ella, que al verse libre del agarre de su madre, fue a su encuentro para ayudarlo a sostenerse.
Sintió sus brazos rodeándolo y un susurro en su pecho. —Regresaste. —Al voltear a verla se vio reflejado en un espejo. Su figura alta le devolvía la mirada, no parecía él, parecía un animal herido de ojos enloquecidos, el cabello era rojo con unos tímidos mechones blancos, la ropa negra llena de cortes se sentía húmeda y al ver sus manos llenas de sangre comprendió esa sensación pegajosa que tenía en todo el cuerpo.
Kasumi levantó el rostro para verlo con ojos brillosos mientras le pasaba una mano por la mejilla. —Satoru, por favor ve con Yuji. Él y Shoko te están esperando…
—No. —Con una sonrisa demente volteó a ver a los padres de Kasumi. —Si les preocupa salir vivos de aquí pueden irse ahora. Andando. —Les hizo una señal con el brazo hacia la puerta, pero ellos no se movieron. —Saben lo que les pasará si salen ¿verdad? —Tuvo que hacer una pausa, la vista se le desenfocaba por momentos. —Mis fenómenos los escoltarán lejos de aquí… y no es necesario que sigan llorando por lo que perdieron… les daré una casa y tierras más grandes que las que tenían. El verdadero culpable ya pagó, no vuelvan a ponerle una mano encima a Kasumi.
—¿Acaso también es su amante? —La mujer retrocedió al ver el efecto de sus palabras.
Satoru dio un paso y la fuerza de su energía se sintió como una ráfaga que removió todo el cuarto. Los chicos fueron con Kasumi para ayudar a contenerlo, a pesar de que si él hubiera querido los hubiera podido apartar sólo activando su técnica. —Kasumi, NO ES mi amante ¡No se atreva a repetirlo! No eche a perder lo que acaba de recibir, que sólo se lo he dado por ella.
Las palabras de la mujer habían avivado la cólera y desesperación que sentía. Jamás le había gustado que se expresaran de ella como su amante y con lo que acababa de suceder, esa palabra era como una daga en sus heridas. Vio al hombre y a la mujer arrinconados, quería cerrarles la boca para siempre. Ambos le devolvían miradas de cólera, incapaces de responder después de su amenaza. Eran tan cobardes como la escoria que lo rodeaba a él desde que tenía memoria: iguales a los viejos malolientes que sólo buscaban poder y alguien que les cuidara el pellejo frente a los otros clanes. No les importaba su hija, lo único que les importaba era el beneficio que pudieran sacar de ella… ante aquel pensamiento una punzada de culpa lo atravesó.
Bajó la mirada y vio a Kasumi sujetándolo del pecho y a los lados sus hermanos, cada uno sujetando sus brazos. Vio su reflejo en el espejo una vez más, la bestia ensangrentada le devolvía una mirada salvaje. No podía dejar que aquel animal lo dominara nuevamente, ya había sido suficiente aquella noche.
Pasó sus dedos por el cabello húmedo de Kasumi; verla a su lado a pesar del mounstro en que se había convertido, hacía que la furia se desvaneciera. Retrocedió hasta apoyarse en el marco de la puerta y con calma se soltó de los muchachos poniéndoles la mano en la cabeza. —Ustedes dos son bienvenidos en la mansión cuando quieran, hay muchos dulces y animales, les gustará. —Volteó hacia Kasumi para agarrarle la mano. —Vamos.
Kasumi les dio una última mirada de lástima a sus padres. —Lamento que se hayan conocido de esta forma. Hablaré después con ustedes… él es alguien muy especial para mí. Ya vuelvo.
Cuando salieron, se quedó de pie sin saber a dónde ir, sentía un ligero zumbido en los oídos y los mareos hacían que todo girara lentamente a su alrededor. Ella lo tomó del brazo, agarrándolo de la mano de nuevo para guiarlo a otro de los cuartos del pasillo.
—No eran necesarias la casa y las tierras.
—Es lo que te ofrecí hace tiempo. —La veía caminar despacio mientras acariciaba su mano y le limpiaba la sangre que tenía.
—¿Y ahora también quieres que me vaya? —Tocó la puerta de la habitación y se quedó parada mirándolo con tristeza.
Asustado le devolvió la mirada. —¿Qué es lo que tú quieres hacer?
Se abrió la puerta y salió Shoko, que al verlo de pies a cabeza soltó las vendas que traía en la mano. —¡Qué demonios!… ¡Estás hecho un desastre! Llamaré a Yuji, tenemos que limpiarte para poder curarte… Miwa-san tú… —Sus ojos se abrieron en sorpresa al ver su cuello haciendo que Kasumi se cubriera con la chaqueta que le había dado Gojo. Shoko volteó a ver a su amigo, parecía estar a punto de preguntar algo cuando Satoru la interrumpió.
—Estamos hablando, danos unos minutos. —Entró a la habitación junto con Miwa y cerró la puerta en su cara.
Desde el pasillo, Shoko miraba la puerta con cólera. —Empieza con un gracias por venir ¡Idiota! Iré por más vendas ¡Prepárate!
Se apoyó en la puerta para descansar, la adrenalina de la pelea estaba desapareciendo y lo dejaba sin fuerzas. Al cerrar los ojos sintió la cabeza de ella recostada sobre su pecho. —¡Estaba preocupada por ti! Tenía tanto miedo de no volver a verte, pensé...
No la dejó terminar y la calló con un beso. Necesitaba tenerla entre sus brazos, saber que estaba ahí con él, que le confesara su amor como lo había hecho hace unas horas, que desmintiera con sus caricias todo lo que había dicho Naoya. Quería saber que no se había jugado la vida en vano, que ella realmente le correspondía. Todo daba vueltas y su cabeza parecía a punto de estallar, si esos eran sus últimos minutos quería aprovecharlos con ella, irse entre sus brazos no parecía mala idea. Intentó ir despacio, pero la necesidad de sentirla era como fuego quemándolo desde adentro.
Ella sintió sus besos desesperados y le correspondió para calmarlo y porque también lo necesitaba. Sin embargo, su ansiedad era más intensa cada vez, parecía estar fuera de sí. Su cuerpo lastimado por la caída y el corte en el abdomen empezó a reclamar el toque brusco de Satoru al recorrer su figura, su agarre cada vez más fuerte le lastimaba la piel y la iba acorralando poco a poco contra la pared. Por reflejo colocó la mano sobre su pecho para tratar de alejarlo mientras el miedo se iba apoderando de ella.
Ella parecía alejarse más de él a cada paso que daba, su cuerpo se ponía más rígido cuando antes solía dejarse llevar por él, sintió su mano sobre su pecho tratando de alejarlo con un temblor que no era de placer. Mareado por los golpes, torturado por las palabras de Naoya y frustrado por el rechazo de Kasumi, jaló sus labios con más fuerza de lo normal hasta sentir el sabor de su sangre acompañado de un quejido que le avisaban que había ido demasiado lejos.
La mordida que había dejado Naoya volvió a abrirse mientras Kasumi intentaba secarla con sus mangas húmedas. Al jalar la tela para detener el sangrado, Satoru pudo ver parte de su cuello y hombros que empezaban a cambiar de color a un rojo púrpura donde el maldito la había tocado. Cabizbaja, intentaba no parpadear para contener las lágrimas, pero estas se le acumularon hasta caer lentamente una tras otra.
¿Qué había hecho? ¿Cómo habían llegado a este punto si hace unas horas eran felices? Si no hubiera huido de su confesión, si se hubiera quedado con ella, probablemente ahora estarían retozando en su cuarto y no aquí recogiendo los fragmentos que quedaban de ambos.
Darse cuenta de la felicidad perdida lo hundió en la desesperación, quería regresar en el tiempo y hacer las cosas distintas. Y como si de un sueño se tratara se vio regresando al punto de partida, ella probándose los vestidos y él mirándola encandilado. Se vio a ellos mismos desnudando sus cuerpos y sus corazones, una versión más valiente de sí mismo correspondiendo los sentimientos de ella para perderse entre las sábanas y no salir en días.
Regresó al presente, al cuarto borroso que no dejaba de girar, a su cuerpo pegajoso y adolorido bañado en sangre. La joven feliz de los vestidos ya no existía y en su lugar, estaba Kasumi secándose las lágrimas y las heridas. La culpa era un peso en el estómago que no lo dejaba respirar hasta que el arrepentimiento y la desesperación sacaron de su boca las palabras que jamás pensó pronunciar. —Perdóname. Todo esto ha sido mi culpa. —Se acercó a ella despacio, como si de un animal herido se tratara. Tomó la mano libre para besarla y la abrazó con cuidado pasando la mano por su espalda para reconfortarla.
El remordimiento logró lo que los golpes no habían podido. Sintiendo que las fuerzas lo abandonaban, intentó apoyarse en la pared, pero las piernas le temblaron y terminó golpeándose, arrastrando a Kasumi con él.
—¡Satoru! Vamos a la camilla, voy a llamar a Shoko… —Le quiso soltar la mano para salir, pero él la retuvo.
—No, no te vayas. Sólo quería pedirte disculpas... quédate.
Sin poder soltarse, lo llevó con pasos torpes hasta la cama, donde Satoru se recostó. Recordando las palabras de Naoya, continuó. —Debes estar cansada de mí… pero esta vez haré bien las cosas… —sonrió con la mirada perdida y los ojos brillantes. —Haré todo bien y te vas a enamorar de mí, ya verás… vamos a ser felices…
Se le escaparon un par de lágrimas más al escucharlo y él le devolvió una mirada angustiada que nunca había visto. Al pasar la mano por su frente para acomodarle el cabello lo sintió caliente y pensó que eran los delirios de la fiebre los que lo hacían hablar. —Déjame llamar a Shoko por favor.
Sus palabras se sintieron como un golpe que lo dejó sin aire. ¿Así era como ella se había sentido cuando él no respondió su confesión? Dolía más que las heridas que tenía, se sintió solo y dudaba que la técnica de Shoko pudiera arreglarlo. El vacío del último beso en su cuarto se hizo presente; quiso reclamar, decir algo que lo acercara a ella, pero ya no tenía fuerzas. La cabeza le empezó a latir y supo que no tenía mucho tiempo. —Está bien, pero regresa… quiero seguir hablando contigo.
Salió corriendo en busca de Shoko que venía en camino con Itadori. —Ieri-san, vamos por favor, Satoru está muy mal, tiene fiebre, ya no puede mantenerse en pie, por favor.
Shoko vio su rostro golpeado, el labio partido, el corte en la cintura y las marcas de las mordidas en su hombro, era un desastre por donde se la viera. —Yuji, ve adelante, empieza con lo que te dije, vamos en un momento. —Miwa, intentó seguir a Yuji, pero Shoko la detuvo. —Espera, será mejor empezar contigo. Mi técnica no es tan refinada como la de mi padre y no sé qué tan graves sean las heridas de Gojo, pero él es fuerte, resistirá y podrá curarse aún si no logro hacerlo yo. Pero, si empiezo curándolo a él probablemente no pueda atender a nadie más.
Kasumi le mantuvo la mirada con determinación y un brillo de molestia. Con voz firme, muy diferente al tono tímido de siempre, le contestó. —Empieza con él. Es un milagro que haya regresado, que siquiera esté de pie ¡Yo vi los golpes que recibió! —Tomó a Shoko del brazo con fuerza, el brillo en sus ojos se hizo más intenso y empezó a temblar. —¡Casi lo vi morir en mis brazos! No importa que tan fuerte sea, nadie sabe lo que le ha costado llegar hasta aquí ¡Empieza con él! ¡Cúralo!
Las dos mujeres se veían a los ojos. Shoko estaba sorprendida, siempre la había visto sumisa, al punto de considerarla alguien débil y frágil, pero ahora había algo en la intensidad de sus gestos y su voz que le recordaba a Satoru. Escucharon arcadas provenientes del cuarto y Kasumi volteó para regresar con él, que intentaba pararse nuevamente. Le dio una última mirada a Shoko y a ésta le pareció ver algo temible agitándose en el fondo de sus ojos. —¡Vamos!
Entre sueños escuchaba sus voces, pero todo era confuso. La veía a su lado limpiándole el rostro con una toalla, sujetándolo de la mano. Quería tocar a Kasumi para saber que estaba ahí, pero estaba atrapado dentro de su propio cuerpo, intentaba llamarla y su voz no salía. Cada vez que Shoko movía su cabeza el mundo giraba y la cabeza le latía como si fuera a estallar.
Sintió como pasaban las horas, días, semanas, perdió la noción del tiempo y sólo veía su rostro afligido a su lado. Entraba y salía del sueño, cada vez más liviano. Después de lo que pareció una eternidad pudo levantar una mano con esfuerzo y le secó las lágrimas con torpeza. —Qué… da… te.
Ella asintió, dándole un beso en la mano y quitándole el cabello del rostro. —Siempre.
—Por un demonio, pesa un infierno. Itadori dame una mano para bajarlo, necesito un descanso… mi columna… Takuma ¿Ya está todo listo dentro?... Abre las puertas de su cuarto.
Escucharon un murmullo desde la camilla que habían dejado en el suelo y lo vieron intentando salir. Geto lo detuvo con el pie. —Aún no, ya casi llegamos. Espérate un rato.
—Suguru ten cuidado, me costó mucho esfuerzo reparar esa herida.
Suguru vio a Shoko fastidiado y se estiró de lado a lado. —Reparar esa herida es lo de menos. Ahora sí que nos ha metido en un lío. No quiero estar en su pellejo cuando despierte.
—Hablas como Utahime. Siempre le has tapado sus estupideces, no sé por qué te quejas ahora.
Geto se quedó callado, recordando las palabras de su amigo cuando llegó a casa de Nanami. "Que se pudran todos". No había podido dejar de pensar si realmente era sincero al decirlo o sólo era a causa de la pelea con Naoya ¿De verdad era tan egoísta para no importarle iniciar una guerra con tal de satisfacerse? Esta vez había ido demasiado lejos, ya no eran simples líos de faldas, era el futuro de la hechicería en juego. Además, él sabía que estaba luchando por ganarse un lugar dentro de la corte del emperador porque quería casarse con Utahime, pero siempre lo terminaba arrastrando en sus problemas. Si era su mejor amigo ¿Acaso no le importaba perjudicarlo? Si no fuera por Nanami…
—Itadori, Takuma, vamos.
Cuando llegaron al lado de la cama Ino ayudó a levantarse a Satoru, pero una vez de pie volteó a ver a todos lados, tambaleándose intentó dar unos pasos, haciendo que tuvieran que agarrarlo entre los tres. —¿Dónde está?
Geto puso los ojos en blanco, mortificado por la obsesión de su amigo. Jamás lo había visto así con alguien y nunca pensó que fuera a llegar hasta ese punto. —Está ahí ¿No la ves? Ve a la cama. —Al escucharlo, Satoru volteó obediente y se metió entre las sábanas abrazando una almohada ante la sonrisa triste de Itadori. —Pobre idiota.
—¡Suguru! Itadori, Takuma, pueden irse. —Antes de irse Yuji dejó algo en la mesita de noche y Shoko se acercó a Suguru que volvía a estirarse con muecas de dolor. Le colocó una mano en el brazo. —¿Quieres que te ayude?
El pelinegro la vio de reojo y siguió estirándose. —Sabes que la técnica inversa sólo funciona con heridas hechas por energía maldita. No servirá de nada. Esto sólo es un estirón.
—No me refería a eso. Suguru… ¿Por qué estás molesto? —Lo tomó del brazo y le pasó una mano por la mejilla. —Tú no estabas ahí cuando sucedió, no tienes de qué preocuparte, no habrá represalias…
Suguru le quitó la mano y se alejó de ella. —Para ustedes nunca hay represalias. Conmigo es distinto. No importa si estuve o no, siempre me culpan sólo por ser su amigo. Intento hacerme un espacio, pero a él parece no importarle. —Ella trató de acercarse de nuevo, pero él la detuvo. —No insistas. Tú no entiendes porque eres igual que él.
Shoko lo vio ofendida por sus palabras. —¿A qué te refieres con eso? Eres su mejor amigo y siempre vas a ser alguien especial para mí. —Tan pronto como lo dijo bajó la mirada y se giró hacia la chimenea avergonzada.
El chico la vio con lástima, pero antes de que pudiera responder se abrió la puerta. —Geto, Ieri. Gracias por traerlo ¿Cómo está?
—Yaga-san. —Ambos hicieron una reverencia al ver al único miembro del consejo con el que Satoru tenía una buena relación. —Está mucho mejor que la última vez. A pesar de que tenía varias heridas y una muy fea en la cabeza, Shoko pudo tratarlo. Parece que empieza a manejar la técnica inversa, pero ella le puede explicar mejor. Los dejo para que puedan conversar. —Geto hizo una reverencia, pero Yaga lo detuvo.
—Suguru. Es bueno que tenga amigos como tú a su lado. Siempre has tenido mejor cabeza que él y te escucha. Gracias por no dejarlo solo. —Geto bajó la cabeza avergonzado. —Me he asegurado de que tu nombre no esté relacionado con el incidente. Puedes estar tranquilo, sólo eres un muchacho viniendo a visitar a su amigo herido. —Le dio unas palmadas en el hombro y el muchacho le dio las gracias con una profunda reverencia.
Shoko veía aliviada a Suguru. Cuando cruzaron miradas pareció decirle "te lo dije", pero Yaga volteó a verla y ella dio un salto en su sitio. —Yaga-san, lo que dice Suguru es cierto. Tenía una herida muy severa en la parte de atrás de la cabeza, Naoya sabía dónde estaba golpeando, definitivamente estaba yendo a matar. —Yaga resopló fastidiado moviendo la cabeza de lado a lado. —Sin embargo, cuando empecé a tratar a Satoru había rastros de curación, quizás logró activar su técnica inversa o su cuerpo reaccionó por reflejo, es muy probable que la herida haya sido mucho peor a lo que yo encontré. Aun así, todavía tengo que esperar para volver a usar mi técnica.
Con un suspiro cansado Yaga preguntó. —Y él ¿Perderá la técnica?
—No creo. Miwa-san dijo que cuando llegó a casa de Nanami pudo usarla nuevamente. —El mayor hizo una mueca cuando escuchó el nombre. Shoko lo ignoró y continuó. —Sin embargo, por los golpes que recibió estuvo muy cerca. Ha tenido suerte. Si hubiera perdido la técnica él estaría al borde de la muerte, por el contrario, se recupera muy bien.
—Comprendo. Lo de la técnica inversa propia coincide con lo que vieron Kento e Itadori. —Al ver la sorpresa de Shoko y Geto, Yaga continuó. —Dicen que un resplandor azul lo envolvió haciéndolo mucho más veloz y fuerte. Cada vez que el resplandor se activaba aparecía inmediatamente en otro lugar. Explicaría también por qué se ha recuperado más rápido que la última vez. Gracias Shoko. —Le puso la mano en el hombro y con una mezcla de tristeza y seriedad continuó. —Hay un coche esperándote. —La chica le devolvió una mirada interrogante. —Tu padre también tuvo una noche bastante complicada, es mejor que vayas a verlo y lo ayudes. Yo me quedaré aquí. Suguru, ve con ella por favor.
Nota:
Ha pasado mucho tiempo desde la última actualización. El título va por la canción "Tear" de BTS, vayan a ver la letra, es bonita, pero triste.
El trabajo me quita demasiado tiempo y energía T_T aunque hace ya varios días que tengo estos capítulos terminados, solo que al llegar a las notas la cólera se me sale de control. Lo siento pero estas notas serán largas.
Llegamos al decepcionante final del manga y sí, lo digo sin penas ni miedo porque es MI opinión. Y no, no es solamente por lo de Satoru, sino en general, la historia cayó en picada desde su salida. Gege tenía muchos personajes e historia para sacarle provecho, pero los fue desperdiciando uno por uno, no sé si por la flojera de desarrollarlos o porque no sabía que hacer con ellos. Empezó con Yuki, siguió con Kenjaku y terminó con su amante Sukuna (Si, su amante, porque lo hizo resistir un año a punta de votos vinculantes y conveniencias de guion).
El final fue totalmente desabrido, contradictorio, vacío y más Disney que los sueños de Mickey Mouse, aunque a favor de Disney debo decir que estos al menos éstos le dejaban una moraleja a los niños, pero JJK ni eso.
Y si hay algo peor que el final de JJK, son los fans de hoy en día con su cultura de represión y moralidad disfrazada de falso respeto, que no aceptan o tratan de defender semejante adefesio y falta de compromiso del autor. Que se enfermó, que lo operaron, que lo acosan, bla bla bla o que sacan la vieja confiable "es que eres un Gojotard", "lo mejor que pudo hacer fue desvivir a Gojo" o "eres hater porque no revivieron a Gojo".
Para empezar, todos somos libres de expresar nuestra opinión, por más faltosa o tonta que parezca. He visto varios diciendo que los que leen el manga de forma ilegal o que no compran merch no deberían opinar XD ¿Todo bien en la casa de sus papás? xD Si las opiniones sólo fueran válidas por el "valor monetario" de las personas, se llamaría dictadura o nepotismo y creo que ya conocemos algunos países de ese tipo ¿no?
Segundo, criticar o cuestionar el arco final no nos hace automáticamente haters o menos fans, sobre todo si hay fundamentos y bases sólidas para hacerlo. Que nos guste una historia, un cantante, una canción, una pintura o un artista en general, NO SIGNIFICA QUE VOY A CERRAR LOS OJOS y decirle amen a cualquier mmda que haga, ni es obligación estar 100% de acuerdo. El amor y respeto no se demuestran diciendo "si a todo", parte del amor y respeto es hacerle saber a las personas cuando hace las cosas mal para que pueda crecer.
El hater o troll es el que odia porque sí y sólo figura para burlarse de los demás. Ejm: es distinto que alguien diga "Odio a Gojo porque sus fans deliran, se sacan teorías del * cuando el autor ya dijo que es un egocéntrico pero la maldición de la comprensión lectora no lo deja pensar".
A alguien que diga: "Sukuna como villano final no dio la talla, pues sólo demostró superioridad con personajes que estaban muy por debajo de su nivel y cuando se enfrentó a un rival de su calibre tuvo que recurrir a una técnica ajena para poder hacerle frente."
Y por último Gege. Gege no es sólo un mangaka, Gege es un artista y como tal SE DEBE A SU AUDIENCIA. No hay justificación para el bajón de calidad en la historia desde la salida de Satoru. Como profesional debe mostrar su compromiso con su público manteniendo la calidad o por lo menos respetando las bases del mundo que el construyó. Que si se enfermó, que si lo operaron, etc etc etc no es justificación para todo un año de capítulos cada cual más aburrido e incongruente que el anterior. Jugando con la idea de regresar a su gallina de los huevos de oro sólo para mantener la atención de su historia y que al final termine con un dedo medio.
Hay mangakas y artistas en general que a pesar de su salud y sus problemas jamás le han faltado a su público, porque saben que se deben a nosotros. Togashi (HxH), Toriyama (DBZ), Michael Jackson, Keanu Reeves, Chadwick Boseman entre otros, tienen / tenían problemas fuertísimos y jamás fueron groseros ni culparon al público de ponerles presión. A diferencia de otros como Bad Bunny que golpea a sus fans o Doja Cat que canceló a los paraguayos.
Lo que ha hecho Gege me parece una falta de respeto y compromiso con su público, especialmente con los fans de Satoru, que fue el personaje que lo llevó a la cima junto con sus fans. Espero que saque una segunda parte o continuación para arreglar su arco final que se zurró sobre todas las reglas de su mundo. Y si su respuesta final es el dedo medio, pues le mando el mío de regreso porque no pienso comprar más allá del tomo 26.
Para terminar dejo una pequeña lista de las cosas que no me gustaron: Megumi superando su obsesión con Tsumiki no por la muerte del hombre que lo cuidó, sino por las palabras evangelizadoras de Yuji. Nobara despertando de un coma de meses después de ser golpeada por Mahito y usando su técnica sin secuelas. Yuji aprendiendo a tocar el alma mágicamente gracias a las notas de Yuki (que jamás dijeron de que iban). Todos sobreviviendo a Sukuna "el jefe final" menos Kashimo y Gojo. Yuta recuperándose cuando textual dijeron que no había cura, pero el cerebro de Satoru que estaba en su cuerpo no se recuperó. Maki gritando y quejándose de todos cuando ella hizo de saco de boxeo. Hakari que se suponía era el 3ro más fuerte no pudo con Uraume a la que Gojo tumbó de un puñetazo. La muerte de Kenjaku. Tengen la inmortal al final si era mortal. Sukuna evangelizado no era malo de nacimiento, sólo bulleado por su cara. Todo un final Crepúsculo 2.0, Etc.
¿Mi final? El dominio de Yuji sería una técnica final como la de Kashimo. El paso al más allá donde elimine al contrincante a costa de su propia vida, ahí en el más allá se encontraría con Nobara (muerta en Shibuya) quién lo ayudaría a separar a Megumi de Sukuna para que el alma de Megumi no vaya al infierno con él (pero igual estaría muerto al pasar al más allá junto con Sukuna). Así se irían los 3 amigos.
El final de Satoru, me lo reservo porque es el que pienso poner aquí. Para ser sincera, esta historia la empecé para explicar el origen de Kenjaku, los 6 ojos, Sukuna, Tengen así que me conviene que Gege haya desperdiciado su lore, porque podré hacer mi versión lo más apegada al manga :D
Ahora sí, ya saqué el veneno que tenía atorado.
Gracias por pasar a leer, nos vemos en el siguiente capítulo esta semana.
Un abrazo.
