Disclaimer: Naruto no me pertenece.
Aclaraciones: Modern Times. Universo Alternativo.
Advertencias: Capítulo con interacciones NaruSaku en su totalidad.
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Néctar de Lavandas
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Capítulo 6
Con cada paso dado Sakura sentía cómo sus pies eran despedazados por el apretado ajuste en sus tacones; debió optar por usar unos más cómodos o al menos de un talle más grande para permitirle respirar a su piel, empero en cuanto Ino le dijo que usaría unas hermosas botas negras que su padre le compró la obligó a no quedarse atrás. Esa competitividad natural contra Ino no le dejaba pensar con claridad, teniendo como único pensamiento igualarla o lucir mejor que ella.
Siempre tuvo envidia de Ino. Primero por la seguridad con la cual caminaba, incluso de niña no temía decir lo que pensaba sin temor a ser juzgada. Era tan bonita, con ese cabello rubio natural que siempre robaba las miradas de todos. El de ella era de un color extraño, no existía día en que alguien se acercara a preguntarle el tono exacto de su tinte cuando era su color de cabello natural.
Ino brillaba con más luz propia que ella, en todos los sentidos. Siempre demostró quererse más a sí misma que andar detrás de un hombre que no le hacía caso.
Y aunque Sakura en esa noche no caminara sola como Ino, sino siendo sostenida por la mano firme de Naruto quien se dedicaba a protegerla de ser empujada por las olas turbulentas de gente a los costados, no podía sentirse bien consigo misma. Envidiaba la libertad con la cual Ino reía sin parar por las estupideces que Kiba le contaba, el cómo les sonreía coqueta a todas las miradas masculinas que le viesen, esa seguridad de mover sus caderas…
Ino era preciosa. Demasiado. Quizá por eso se sintió inferior en cuanto supo que a Ino también le gustaba a Sasuke. De entre las dos era Ino quien más destacaba mientras Sakura era la niña de la frente más grande de todo el colegio. Por supuesto que alguien tan apuesto como Sasuke-kun se fijaría en ella al verlas. Por eso rompió amistad con ella, porque temía ver con sus propios ojos el acercamiento, quedarse callada por respetar la amistad que mantenía con Ino y guardarse sus emociones; una vez roto su lazo, no tendría por qué sentirse mal de traicionarla. Hizo lo correcto al decirle a la cara que ella también estaba enamorada de Sasuke Uchiha y pelearé por su amor.
Sin embargo ninguna de las dos resultó vencedora. Sasuke continuaba siendo el mismo cretino de siempre que le rompía el corazón con su mirada oscura y palabras gélidas. Siempre pensó que un chico delicado y sensible se ocultaba debajo de esa fachada de seriedad, pero mientras más convivía con él pudo descubrir que esa era la fea personalidad de Sasuke.
Acercarse al joven Uchiha era como convertirse en una amante del dolor autoimpuesto. Las espinas que rodeaban a Sasuke se incrustaban en la delicada corteza de su corazón, hiriéndolo, haciéndola dudar de sí misma, de preguntarse miles de veces qué de malo tenía ella si solo quería ofrecerle sus honestos sentimientos a su chico favorito.
Sakura estaba haciendo lo correcto. Madurando. Ya no era la misma niña que solía ir detrás del chico quien siempre le ignoraba. Debía reconocer su propio valor porque no solo se estaba lastimando ella sola, sino también a sus padres; ellos siempre se preocupaban de verla en estrictas dietas, preocupada por su aspecto, levantándose a tempranas horas solo para verse linda y recibir una mirada siquiera de Sasuke-kun. Incluso Ino se le notó preocupada en esos días cuando le veía más pálida, ingiriendo solo un pedazo de tofu para no romper la dieta, comprobando entre clases que su cabello largo siguiera hidratado y mantuviera el mismo aroma a cerezo.
Cometió errores y ahora hacía lo posible por remediarlos. No estaba enamorada más de Sasuke. Al decirle sí a Naruto todo lo relacionado a la maldición de su primer amor se quedaría atrás, enterrado.
Pero, ¿por qué era tan difícil enamorarse de Naruto?
Le miró, notando su amplia sonrisa, el cálido agarre en su mano y la seguridad de que él estaría a su lado en todo momento; que siempre iría a donde ella estuviera sin poner excusas, que la pondría primero, que cruzaría un camino de brasas con tal de recibir una sonrisa de su parte.
¿No era esa acaso el sueño de toda chica? ¿Ser amada a ese nivel? Naruto se había arrastrado con tal de que ella aceptara una cita. Dejado el orgullo a un lado e implorarle con sus ojos una oportunidad, tan solo una para demostrarle que podría convertirse en el hombre que ella tanto buscaba.
Pero Sasuke nunca se iba. Las fantasías tampoco. Los sueños de rosa pastel la mantenían con la esperanza en la mano de que algún día Sasuke pudiese verla y corresponderle tal cómo ella estaría dispuesta a hacerlo.
Más nunca pasó.
Ignoró la llamada entrante en su teléfono. Naruto, de nuevo. Era la quinta vez que le llamaba y ella no sabía de qué otra manera dejarle en claro que estaba ocupada. Los exámenes de medicina eran importantes y quería tener una buena calificación desde el primer año. No podía desviarse de su primer objetivo.
―Si no apagas ese celular, Sakura, con gusto lo lanzaré desde el tercero piso ―gruñía Ino con la cabeza metida en su grueso libro de Anatomía. La rubia tamborileaba el lápiz contra las hojas en un intento por no perder la cordura de llevar sentada en la biblioteca de la facultad casi cuatro horas seguidas
―Había olvidado lo gruñona que te pones en semana de exámenes.
―Eso es porque nosotros, los mortales, no tenemos el tamaño de tu cerebro ―respondió Ino con una sonrisa tensa. Estaba molesta―. Por esa razón tienes una frente tan grande para lograr que quepa.
Sakura tenía listo un insulto en la punta de la lengua cuando el celular sonó de nuevo. Sí, Naruto otra vez. Denegó la llamada. No tenía humor de contestarle ni escuchar nada de parte suya. Tenía tantas cosas en la cabeza en esos momentos que la Haruno solo quería tranquilidad y un momento a solas.
A Naruto se le olvidaba darle la debida importancia a las carreras que cada uno estudiaban. No eran más muchachitos de preparatoria con planes iniciales de cómo iniciar la vida adulta, estaban en universidad. Ella tenía sueños que cumpliría. Sakura le había dejado en claro al hiperactivo muchacho que la etapa universitaria sería distinta. No tendrían tanto tiempo de verse debido a la diferencia de horarios que cada uno manejaba. Él vivía con su hermano y Sakura con sus padres; tenía reglas que cumplir si quería tener la tarjeta de crédito de papá al alcance.
―Sé que te di el consejo que te hicieras la difícil ―Ino habló al notar la indiferencia de la rosada con respecto a su novio―, pero hasta yo comienzo a sentir lástima por ese idiota. Al menos envíale un mensaje de que estás ocupada para que deje de llamar. Pobrecito.
―Él sabe que me encuentro ocupada, se lo he dicho por varios días ―respondió sin querer dar explicaciones ni sentirse mal consigo misma por la crítica de Ino―. En ocasiones es tan empalagoso que me hace querer alejarme de él por unos días.
―Bueno, eso lo sabías desde siempre ―señaló Ino con obviedad.
Naruto Uzumaki siempre se encargó de dar a conocer a todo mundo su enorme amor hacia Sakura Haruno. Le perseguía como un perrito mendigando atención, siendo el peor ejemplo de lo que un chico sin orgullo era capaz de hacer por estar locamente enamorado. Ino solo podía quedarse en la distancia, sintiendo pena ajena de ser espectadora de ese espectáculo tan humillante.
―Decidiste ponerte la soga al cuello tú solita cuando le diste el sí.
―¿Podemos seguir estudiando en silencio? ―no quería hablar en esos momentos de Naruto ni de su relación con éste.
Ino se encogió de hombro sin importarle acatar la petición de la rosada. Sakura agradeció el gesto y ambas continuaron en su lectura. Por un momento ella pensó que la tranquilidad volvería a inundar el cubículo privado que rentaron pero las notificaciones del celular de la Yamanaka desconcentraron a Sakura, siendo ahora ésta quien miraba mal a la otra.
―Ups ―rio Ino al agitar su celular―. No lo puse en silencio.
―No te ves tan preocupada por tus calificaciones ―reprendió al ver cómo Ino se dedicaba a responder mensajes privados en sus cuentas privadas. Peleó con el impulso para no rodar los ojos, era las consecuencias de contar con amigas demasiado populares―. Mira cómo aprobar Anatomía quedó en segundo plano solo por recibir una notificación…
―Es una foto de Sasuke-kun.
Admirar la belleza masculina en redes sociales era uno de los pasatiempos que a Ino la mantenían entretenida sin la necesidad de liarse sentimentalmente. Sabía lo que valía y no entregaría más que sus coqueteos a un chico de sonrisa sexy. Aunque Sasuke no formaba parte de su lista de opciones, no podía negar que los años le habían vuelto un joven atractivo. Hasta se quedaba viéndole como idiota, no dejando de decirle lo cretino que era. Tenerlo en sus redes sociales no fue tarea sencilla; mendigar atención de otros no era algo que Ino estaría dispuesta a cometer, menos por un hombre, pero por algún milagroso suceso caído de los cielos Sasuke accedió a aceptar su invitación de amistad, y ahora tenía el acceso a sus publicaciones, que aunque no fueran demasiadas ni frecuentes, a ella le bastaba saber qué hacía el Uchiha.
Cuidaba mucho de no caer en la obsesión. Salir del hoyo que representaba la maldición del primer amor le costó demasiado como para volver de regreso. Le daba unos cuantos likes sin verse tan urgida y comentaba en ocasiones.
―¿Ah, sí? ―Sakura fingió indiferencia pero Ino venía conociéndola de niñas; sabía lo que el Uchiha seguía ocasionando en la rosada, las mariposillas que sin duda estarían bailando en su estómago por la mención del chico―. Qué bien. Pero eso no es relevante en nuestro examen.
―Creo que está saliendo con alguien.
El agarre en el lápiz de Sakura endureció por lo dicho por Ino. Desconocía si la rubia estaba jugando o solo quería hacerla enojar a propósito. Como la amiga del Uchiha debía sentirse feliz de que su amigo encontrara a alguien especial, entender que los primeros amores nunca se cumplen y que así es la vida. Pero dentro de sí, esa pequeña Sakura que se negaba a dejar escapar el último tramo de su esperanza, se negaba a creer que algo así sucediera.
No podía ignorar que Sasuke fuera hombre y guardara secretos que no estaba dispuesto ni siquiera a compartir con Naruto. En ocasiones celaba la relación de ese par que era más estrecha de lo que ella podría crear con el azabache. Veía cómo Sasuke no se retiraba ante el contacto travieso de Naruto ni se mostraba incómodo por su cercanía. Todo lo contrario a ella. En un principio porque representó una molesta fangirl que le seguía los pasos, y ahora porque ella era la novia de su mejor amigo.
Desconocía el número de amantes con las cuales Sasuke estuvo, y aunque se repetía constantemente que aquello no era de su incumbencia, se encontraba a veces dándole vueltas al asunto hasta que el Sol del siguiente día le pegaba en la ventana.
―Bien por él.
―Qué pésima mentirosa eres. Desde aquí huelo el veneno.
―En serio, Ino, si no vas a estudiar, vete. Prefiero quedarme sola que escuchar tus estupideces.
―Ya, qué genio ―resopló la rubia, echando un mechón detrás de la oreja, deslizando el aparato al centro de la mesa, captando el interés de la Haruno―. Solo es Hinata-chan y él, en una foto grupal con sus familias.
―¿Y cuál es la necesidad de mentir, eh? ―gruñó Sakura con la curiosidad quemándole las yemas al alcanzar el teléfono y ver por su cuenta lo que Ino describía.
Y en efecto era así. Una fotografía que alguien de una editora tomó en una ceremonia donde ambas familias se reunieron. La descripción no decía mucho salvo la fecha del día en que fue tomada. Ignoró el impulso de suspirar por lo bien que Sasuke lucía en traje, prefiriendo dar una mirada general a todos los rostros enmarcados en el momento. El padre de Sasuke, Fugaku-san, lucía tan pulcro y serio como siempre, al lado de la hermosa mujer que era la madre de Sasuke, la fuente de sus hermosos genes. Acompañándoles se hallaban el hermano mayor del joven Uchiha, Itachi-san, así como el primo de éste, Shisui-san; éste último era quien llevaba la mueca más amigable que había visto en las facciones de un Uchiha.
Pero no eran los únicos. La familia de Hinata estaba ahí. De pronto el recuerdo de Hinata decirles que acompañaría a su familia a un evento resonó dentro de la mente de Sakura al tener los ojos puestos en lo linda que lucía con su vestido para la ocasión, elegante y con un aura que transpiraba clase alta cómo la señora Uchiha quien miraba al centro con una sonrisa perfecta y sutil, casi de pintura. Las facciones serias del señor Hyuga eran igual de estrictas tal cómo las recordaba cuando le vio durante pocas ocasiones en las reuniones de padres en la secundaria; la hermanita de Hinata, Hanabi, acompañaba a la mayor en el lado derecho, igual vestida para la ocasión pero con colores más sombríos a comparación del blanco puro que llevaba Hinata. El otro joven alto que se hallaba al costado izquierdo lo reconoció como Neji porque le había admirado más de una vez por ser un joven atractivo, aunque de una personalidad tan seca que no le provocó seguir sintiendo curiosidad por él.
Todos lucían apuestos en la foto y era como si se volvieran tan inalcanzables. Sasuke se hallaba cerca de su madre, igual de serio que su progenitor, pero con una mano apoyar el hombro de su progenitora en un gesto cariñoso. Las interacciones entre ambas familias no eran desconocidas ni una sorpresa para el país, era algo común que ese tipo de reuniones ocurrieran y consideraba normal ese tipo de acercamientos entre su amiga y Sasuke.
Sasuke no era el tipo de Hinata. Ni viceversa. No, ni siquiera sabía qué tipo de mujer le atraía a Sasuke. Por años vivió engañada al creer que las chicas con cabello largo eran sus preferidas, pero él mismo se encargó de desmentir aquello, considerando esa creencia una bobería que solo niñas infantiles se creerían verdaderamente.
―Lucen bien ―devolvió a Ino su celular―. Hinata-chan debería vestir más seguido así.
―¿Quieres darle más trabajo a Kiba y Shino de mantenerla lejos de los lobos? ―Ino negó como si esa fuera una imagen desastrosa―. Aun con esas sudaderas que lleva puestas no dejan de verla como un pedazo de carne. Está mejor así, que todos esos desgraciados se queden al otro lado de la pantalla, conformándose con eso.
Sakura rio por las ocurrencias de Ino y esa manía de defender a Hinata como una madre osa. No le culpaba, el instinto por proteger a Hinata de cualquier mal o perversa intención era natural en ellas. Siendo su amiga tan tímida y en ocasiones inexperta, muchos podrían aprovecharse de ello y ocasionarle un par de incómodas situaciones que ni Ino ni Sakura estaban dispuestas a dejar que le pasaran.
―Tanto esfuerzo para que terminara saliendo con ese… ―la sola mención de su nombre le daba reflujo―. Con ese imbécil.
―¿Te refieres a Menma?
―¿A quién más?
Ino suspiró soñadoramente, haciendo a Sakura mirarla como si hubiera perdido el juicio.
―¿Y a ti que te pasa?
―Nada, es solo que no dejo de pensar en los shoujos cada vez que los veo ―mencionó con voz melosa, de aquellas que toda chica adopta en cuanto ve su escena favorita plasmada en papel―. Ya sabes, el chico malo y arisco que no muestra sus sentimientos, y la chica tímida y adorable que tiembla como un Chihuahua con una sola interacción de su parte. Vamos, ¿no es romántico?
―Es un cliché muy gastado ―cortó la imaginación de parte de la Yamanaka, espantando cualquier nube rosa que la rubia quisiera contagiarle.
―¿Y qué chica no ama los clichés?
―Hubiera preferido que Hinata-chan saliera con ese lindo chico que la invitó a Disneyland. Él se veía más apropiado.
―¿Ahora quién se comporta como una mamá osa, eh?
―Solo… ―Sakura bufó al no saberse expresar bien; Hinata tenía todo el derecho de salir con quien deseara, por favor, ¡estaba feliz de que ella comenzara su vida amorosa! Pero, ¿tenía que ser precisamente con Menma Uzumaki? ¿En serio?―. No quiero que la lastime. Conozco el carácter petulante de Menma y, bueno, Hinata-chan es delicada, linda y amable. No quiero que la hiera.
―En eso tienes razón, pero si quiere tener a Hinata a su lado, tendrá que cambiar de trucos ―concordó Ino al reconocer igual que la rosada que Menma no era el tipo de cualquiera―. Pero es injusto juzgarlo así solo por cómo te trata.
―¿Hah?
―Digo, solo porque Naruto ande babeando tras de ti no significaba que Menma estuviera igual, ¿no?
―Disculpa, pero yo no he insinuado que me gustaría tener a Menma detrás de mí. Eso sería una pesadilla, prácticamente entraría a mi Top Ten de las peores cosas que podrían sucederme.
―No digo que quieras que Menma esté detrás de ti, o que te guste la idea, simplemente señalo que no todos los chicos te tratarán como Naruto, ¿sabes?
―Eso lo sé ―Sakura fruncía el ceño―. ¿A qué viene eso?
―Nada. Solo… quise señalarte eso. Para que lo tengas presente.
―Ino, si quieres decirme algo, dilo. Odio que te andes con rodeos.
―¿Hace cuánto que sales con Naruto?
La pregunta la dejó muda porque no se la esperaba. No era común que Ino se sintiera curiosa ni interesada en su relación con el rubio.
―Ah… ―rascó su cabello en un repentino ataque de nervios, recordando. Sakura hacía cálculos. Desde el verano comenzaron a salir, casi a punto de graduarse en la preparatoria. Las vacaciones la pasaron juntos, incluso Naruto quiso invitarla al viaje familiar que hacían a Osaka pero ella tuvo que rechazarlo por sentir que era demasiado pronto para que el rubio hiciera una presentación con sus padres―. No sé, ¿seis meses?
―Exacto ―apuntó Ino a Sakura con el lápiz, como si la estuviera acusando de algo―. Seis meses y no he visto cambios en ti.
―¿Qué clase de cambios…?
―Los típicos que una chica que quiere olvidar a su primer amor hace cuando decide salir con el otro chico que siempre la ha seguido.
Sakura jadeó por el ataque repentino. En ocasiones era confuso catalogar a Ino como su mejor amiga o como una enemiga que quería hacerla caer.
―¿De qué hablas, Cerda? ―rio para no enfadarse―. Estoy saliendo con Naruto, poco a poco lo estoy queriendo, a mi ritmo.
―Un ritmo muy lento he de decir ―Sakura se encogió de hombros por no contradecir aquello. Pero ni así le dio misericordia, si ella no le decía nada, ¿quién lo haría? La madre de Sakura veía a su hija como la chica más perfecta sobre la Tierra―. ¿Realmente crees que Naruto no se cansará de que lo trates así?
―Trato bien a Naruto, ¿sí?
―Claro, ignorando sus llamadas.
―Estoy estudiando…
―Así como él, pero contrario a ti, Naruto sí halla el tiempo de dedicarte un espacio a ti. Sobre todo con lo mal que se le dan los estudios.
―¿A ti qué te pico, eh? ¿Acaso hoy te levantaste de la cama con la intención de defender a Naruto y señalarme a mí como si fuera la mala? No he hecho nada que lo hiera, siempre hablamos y estamos bien. No hay nada malo. Ahora, quiero terminar de estudiar esto porque la cabeza me quiere explotar en estos momentos, y hablar sobre mis asuntos privados no me parece adecuado estarlo discutiendo contigo, Ino.
Dejó zanjada esa discusión pero Sakura no dejaba de pensar sobre el asunto. Menos ahora que Naruto iba a su lado. Le daba el lugar que se merecía, siempre le preguntaba las cosas antes de hacerlas, y aunque su comportamiento siempre pusiera al límite su paciencia, Sakura a veces llegaba a pensar que el rubio era tierno. Tenía cariño hacia él, se preocupaba por él, sin embargo, no alcanzaba a lo que Naruto siempre le ofrecía y eso le hacía sentir como la mala.
No dudaba de que los chicos del grupo pensaran que era una pésima novia por cómo trataba a Naruto, pero no podía evitarlo. Era difícil acostumbrarse a las muestras de afecto del rubio, no desconocerlo y pelear con su impulso de quitárselo de encima como si aún fuera el chiquillo escandaloso que le tomaba las manos cada vez que podía.
―Hey, ¿estás cansada? ―la pregunta la hizo girarse para verle. Los ojos azules solo viéndole a ella. Sakura asintió―. ¿Quieres descansar?
―Eso me gustaría, pero aun debemos seguir caminando. Encontrar un taxi que nos lleve a la fiesta de Kiba será complicado desde aquí…
Naruto mostró la sonrisa de héroe que a Sakura le hacía doler.
―Podemos llegar después. Que ellos sigan caminando, los alcanzaremos al rato.
―Es buena idea, pero primero hay que decirles…
―¡Oi, chicos! ―Naruto no esperó a Sakura y ya gritaba a toda voz. Tuvo que desgarrarse un poco la garganta para que fuera escuchado por encima de la música y el bullicio―. ¡Chicos!
―¡¿Qué?! ―preguntó Kiba de vuelta, parándose en la orilla para que no les aplastaran.
―¡Sakura está cansada, los veremos en la fiesta! ―agitaba las manos para hacerse notar―. ¡Ustedes sigan y no se preocupen por nosotros!
Ellos accedieron, dejando atrás a la pareja, caminando hacia adelante sin preocuparse de que Naruto en compañía de Sakura no les siguieran el paso. Nuevamente Naruto la llevó, buscando un atajo que les evitara seguir cruzándose con gente y encontrar un lugar tranquilo donde ella pudiera descansar. Pasaron por un callejón poco iluminado, escuchando apenas el eco del ruido en la calle principal. Mientras más se adentraban, el frío debido a la penumbra obligó a Sakura a intentar abrigarse con su mano libre la piel expuesta gracia a su traje.
―¿Es seguro caminar por aquí? ―preguntó a Naruto quien daba la impresión de saber por dónde iba.
―Claro, no debes de temer teniéndome cerca. De veras.
Sakura puso una mueca de duda que a Naruto le hizo volver a poner énfasis en su perfecta orientación.
―La última vez nos hiciste perdernos en el bosque.
―E-Eso no fue mi culpa. El guía no explicó bien las rutas.
―No culpes al pobre guía cuando estuviste hablando en todo el momento.
La pequeña plática aligeró ese nerviosismo de Sakura al no ver la salida, más cuando distinguió la luz cerca de ellos pudo sentirse aliviada. Caminaron un poco más hasta que llegaron a un parque donde juegos infantiles se lograban observar en la lejanía, haciendo que Naruto le soltara por unos cuantos segundos la mano a Sakura para correr y sostener el columpio, invitándola a sentarse.
―Siéntate un rato aquí ―ofreció―. Y si quieres puedo darle un masaje a tus pies.
―No, gracias ―se negó―. Solo necesito descansar un poco.
No rechazó la oferta de Naruto y tomó asiento en el columpio; obviamente éste no le fue cómodo a Sakura pero no se quejó porque era mejor a estar caminando con los tacones. Al no sentir más el peso de sí misma sobre sus dos adoloridos pies sucumbió al alivio temporal. Solo esperaba que no le hubieran hecho ampollas o podría pasar dificultades durante sus clases al cambiarse frecuentemente de salón.
―¿Quieres que te traiga algo de comer? No comiste nada en el departamento.
―No tuve apetito.
―Sakura ―él frunció el ceño al verla―, ¿no estarás haciendo dieta de nuevo, verdad?
―Claro que no ―bufó Sakura a modo de respuesta―. Solo no tuve hambre.
―¿Segura?
―Segura.
Un pequeño lapso de silencio se generó entre ambos y él se quedó cerca de ella, aun de pie, pensando en qué decir, cómo seguir atrayendo esos ojos bonitos hacia su figura sin forzar un chiste malo o tener que molestarla. A veces no sabía qué decir salvo seguir la misma rutina de siempre en comportarse como se suponía un chico trata a su novia, pero los consejos dados en revistas para adolescentes no siempre tenían la respuesta correcta para aplicarla en los inesperados giros de la vida ni los comportamientos tan distintos de las chicas. A veces su padrino Jiraiya tenía razón al haberle remarcado que no sabía tratar con las mujeres, ya fuera por solo haberse fijado en una sola chica casi toda la vida o por los genes heredados del despistado de su padre. Solía quejarse de que el anciano le llamara así, basándose en su punto de vista para criticarlo por no tener la experiencia necesaria cómo él en cuanto a las mujeres.
―¿Puedo sentarme?
Sakura le miró como si no considerara relevante que le diese permiso.
―Naruto, no debes pedirme permiso. Puedes hacer lo que quieras.
―Claro, claro ―carcajeó por haberse escuchado tan raro preguntando eso, como si necesitara la aprobación de Sakura para toda acción que realizara.
Tomando asiento al lado del columpio de Sakura, él comenzó a balancearse lentamente, con el ruido metálico de arriba chirriar debido a la falta de aceite. El parque estaba solitario a pesar de encontrarse alumbrado. De no estar acompañado por Sakura la idea de quedarse ahí le hubiera aterrado por cómo las siluetas de los resbaladeros y esos monos aparentemente tiernos decorando las atracciones infantiles lucían.
Quiso hablar de muchas cosas, principalmente preguntarle a Sakura si estaban bien. Pero a Naruto le daba miedo hacerlo porque no quería escuchar de parte de ella un He estado pensando sobre nosotros y… La idea de romper le provocaba un terror más poderoso que levantarse un día y darse cuenta que había reencarnado como el rubio idiota de toda película americana en una película típica de gore y terror.
Peleó tanto para conseguir una afirmación de parte de Sakura, ganarse una oportunidad para que todas sus ilusiones, esos castillos en el aire que estaban tomando fuerza se desmoronaran con un "Creo que es mejor terminar".
―Ahm, ¿todo bien? ―aunque tampoco podía soportar estar tan callado. Podía tener a Sakura a su lado, pero siempre sentía que estaba más lejos de lo que se suponía.
Ella reaccionó a la pregunta del rubio, mirándole por un fugaz momento para sonreír de manera convincente.
―Todo bien, ¿por qué preguntas?
―Por nada en especial, es solo que… Hoy te he visto demasiado pensativa ―detuvo el balanceo del columpio para quedar cerca de ella―. ¿Algo te molesta?
―No.
―¿Segura? Si hice algo que te molestara…
―Naruto, sé que la mayoría del tiempo haces cosas tontas, pero no eres el único que me puede provocar molestias, así que tranquilo. No pasa nada ―rio―. Tampoco es como si fuera a romper contigo.
Quiso contagiarse de la risa despreocupada de Sakura pero solamente pudo sonreír forzadamente como si eso no le hubiera erizado el pellejo de la nuca y hacer que su corazón bombeara. Una actitud negativa era imposible de engendrar en Naruto Uzumaki, sabía levantarse pese a las dificultades, la prueba de ello era estar estudiando en la Universidad de Tokio y tener a la chica de sus sueños acompañándole en esa noche.
Pero a veces las inseguridades de Naruto le tomaban de los tobillos, haciéndole detenerse en el camino y fijarse en cosas que él mismo procuraba ignorar. Detalles a los que prefería no prestarles demasiada atención y enfocarse en lo mejor que podía hacer.
―He estado pensando sobre Sasuke últimamente ―confesó espontáneamente, cargando todavía con las sospechas de la cercanía de su mejor amigo e Hinata. Trataba de no centrarse tanto en eso porque participar en asuntos amorosos que no fueran los suyos no era su asunto, pero esa noche era de los momentos más serios que podía tener con Sakura y solo quería ponerla a prueba, ser testigo de que a ella de verdad Sasuke no le importaba, que estaba seriamente comprometida a estar con él.
―¿Acaso estás confesando que lo extrañas? ―tal idea le pareció divertida a Sakura, permitiéndose quitarse un poco la tensión para mirar a Naruto detrás de sus pestañas, adoptando una mueca más animada.
Naruto negó exageradamente, formando equis con los dedos.
―¡Nunca!
―Es normal que los amigos se extrañen. Apuesto que él deberá pensar lo mismo sobre ti.
―Sakura-chan, no juegues con eso.
―Okay, okay ―decidió darle tregua al rubio quien pedía misericordia―. Ahora dime por qué has estado pensando tanto en Sasuke, eso es común de tus enamoradas, no de ti.
―Bueno… ―no sabía cómo comenzar a hablar sobre las sospechas que tenía en la mente, no era fácil vociferarlas abiertamente y compartirlas con alguien aparte de él. Podía estar acusando injustamente no solo a Sasuke, sino también a Hinata; incluso podría comprometerla a una situación complicada con Menma―. Digamos que he visto ciertas cosas que, al principio no me parecieron raras, pero después de darle vueltas al asunto he llegado a crear ciertas teorías…
―¿Teorías de qué?
―De que Sasuke pueda estar saliendo con una chica que ya tiene novio.
Él lo dijo tan rápido que a Sasuke le costó procesar la información lanzada violentamente a ella sin estar preparada. Solo pudo quedarse viendo a Naruto con perplejidad, como si aquella idea fuera la cosa más idiota que pudiese escuchar. Por un momento pensó que el Uzumaki bromeaba pero Naruto tenía el ese tinte serio en su mirada azulada, negándole cualquier travesura ideada por él.
Solo pudo bufar.
―¿De qué hablas? ―rio para que su desconcierto fuera más notorio―. ¿Sasuke-kun saliendo con una chica así? Por supuesto que no.
―¿Y por qué no? Sakura, Sasuke es un hombre, a veces los hombres…
―Sasuke-kun no es esa clase de hombre, Naruto ―la mirada jade de Sakura se endureció―. Podrá tener sus malos hábitos y defectos, pero no sería alguien que quisiera robarle la novia a alguien. Digo, ¿cuál sería la necesidad? Sasuke-kun puede tener a la chica que quiera sin mover siquiera un dedo. No le veo haciendo eso.
―Suena a como si lo estuvieras justificando.
―No lo justifico ―bramó Sakura repentinamente molesta de tal acusación de Naruto hacia ella―. Solamente señalo que es una tontería lo que dices, sobre todo sin tener pruebas de ello. ¿Si quiera has hablado con él para pensar eso?
―No, pero…
―Entonces no digas nada a espaldas de Sasuke-kun. Se supone que eres su mejor amigo, Naruto. ¿Por qué quieres atacarlo así?
―Hey, dejemos en claro algo: no estoy atacando a Sasuke. Solo digo que existe la probabilidad de que él esté saliendo con una chica que, bueno, tiene novio.
―¿Conoces a la chica? ¿Has visto a Sasuke-kun coquetearle o algo por el estilo?
―No… ―se sintió ahogado de la mirada estricta de Sakura, como si la hubiera ofendido a ella en lugar de Sasuke―. Al menos no personalmente. Pero he visto un par de publicaciones que… Bueno… Me hacen pensar que…
―¿Ahora te volviste un stalker?
―¡Claro que no!
―¿Entonces qué haces revisando las publicaciones de Sasuke-kun…?
―¡No estaba revisando nada del teme, solo entré a la cuenta de Hinata y vi cosas…! ―Naruto se detuvo al darse cuenta que estaba elevando la voz. Se calló y miró a otro lado, sintiéndose colérico de la reacción de Sakura.
―¿Qué estás insinuando, Naruto? ―las cejas de Sakura se fruncían cada vez más―. Pero, más importante, ¿qué hacías en las cuentas de Hinata?
―Nada, solo caí ahí por casualidad ―respondió sin tratar de ocultar algún sucio secreto. Pero la mirada de Sakura se tornaba en una acusadora. Bufó―. ¿Por qué me miras así?
―Hinata es mi amiga, Naruto.
―Lo sé.
―Y es la novia de tu hermano.
―Lo sé, gracias por decirme algo que he visto muchas veces. Pero esto no se trata de mí. Se trata de Sasuke.
―¿Y qué tiene que ver Sasuke con Hinata?
―Que existe una probabilidad de que estén saliendo en secreto…
Sakura soltó una risa, interrumpiendo a Naruto por esa ridiculez.
―Ay, no, no puedes estar hablando en serio…
―Sakura ―Naruto se puso de pie, quedando a cuclillas en frente de ella―. Suena loco, lo sé. La primera vez lo pensé también, pero he visto cosas en las publicaciones de ella dos veces. Y no creo que sea coincidencia.
―¿Eres consciente que las familias entre Sasuke-kun e Hinata se frecuentan, no? Hasta Shisui-san suele comentarle en sus publicaciones.
―Sí, sí, pero, esto no tiene nada que ver con eso. Es… ―quería darse mejor a entender pero ni él comprendía bien la situación―. Es complicado.
―No, nada es complicado. Solo eres tú diciendo un montón de idioteces. Podrás pensar eso porque no conoces a Hinata tan bien como yo, pero que la acuses de algo así cuando ni siquiera ha tenido una pizca de interés en Sasuke-kun es injusto. Y muy ofensivo incluso para mí, Naruto.
―Okay, okay, probablemente me estoy precipitando, pero, ¿qué hay con esto, eh? ―él sacó su celular, buscando en su galería las fotos que buscaba. Al encontrarlas se las puso frente a Sakura―. Mira la primera foto. Ella está usando una gorra de colección limitada que le he visto a Sasuke. Ya sabes lo picky que es con la música, escucha unas bien raras y no hay variedad de la mercancía de esos grupos. ¿No es demasiado coincidencia que tu amiga tenga algo así también? ¿Y que sea justamente parecido a lo de Sasuke?
Sakura tomó el celular de Naruto, dejando pasar la pregunta de por qué estaba guardando fotos de Hinata, centrándose en la foto. No era nada raro ni Hinata estaba haciendo algo sospechoso, solo era ella sonriéndole a la cámara.
―Puede que a Hinata le guste esa música también ―justificó―. O a su hermana, Hanabi es un poco alternativa, quizá le prestó la gorra…
―¿Y esto? ―Naruto le arrebató el celular a Sakura, pasando a la otra imagen―. No puedes negar que el que la está acompañando no sea Sasuke…
Con cada cosa que salía de la boca de Naruto, Sakura sentía una enorme irritación. No le gustaba que estuviera hablando de Hinata de esa manera, pero tampoco disfrutaba escuchar como el aparentemente buen amigo de Sasuke-kun estuviese hablando de esa manera de él, como si fuera un mujeriego incapaz de respetar las relaciones ajenas.
―Sabes que tiene un tatuaje en el tobillo. Es él.
―Sí, es él.
―¡¿Y?!
―Pues pasa que yo tengo el contexto de esa foto ―masculló Sakura al sacar su propio celular, buscando algo más. En cuanto localizó la publicación guardada en su cuenta de Instagram, se la plantó a Naruto sin tener cuidado de que la pantalla pudiese hacerle daño a los ojos―. Shisui-san e Itachi-san ganaron unos boletos para ver a los Samurai Japan en Tokyo Dome. Hinata-chan me dijo que la habían invitado para llevarse mejor debido a rumores de que sus familias parecían no congeniar bien, diciéndome que Sasuke-kun también asistiría ―explicó y la cara de desconcierto se formaba poco a poco en Naruto―. Me pregunto si estaba bien que fuera y le dije que lo hiciera, yo no tenía opinión en nada de lo que ella y Sasuke-kun hicieran juntos porque no es mi asunto ―dijo―. Porque mi novio eres tú. Shisui-san compartió la foto. Sasuke-kun e Hinata no estaban solos, estaban acompañados.
El ángulo de la cámara daba a Sasuke y a Hinata viendo hacia el frente sin tener interés de intercambiar palabras, parecían entretenidos en el espectáculo o algo así. Lentamente la adrenalina que le invadió se disipó hasta dejar una sensación agridulce en su paladar por haber dicho lo que dijo.
Sakura quitó el móvil de la cara de Naruto y lo guardó, sin dejarle de ver enojada y molesta.
―¿En serio asumiste que Hinata y Sasuke-kun pudieron haber tenido un desliz por esas fotos?
―Es que…
―No solo acusaste a tu mejor amigo, nuestro amigo de la infancia, de cometer algo tan horrible, sino que también implicaste que Hinata-chan pudo serle infiel a Menma. No sé si de parte de Menma eso puede ocurrir, pero de Hinata jamás. Es la chica más fiel que he visto ―le miró duramente―. Estuvo enamorada de un solo chico después de darse cuenta que no iba a ser correspondida para abrirle su corazón a otra persona. Lo sé porque estuve ahí. Y sé que ella no podría hacer nada de lo que insinuaste. Ella ha sido muy amable contigo, con todos, para que solamente te dejes guiar tan superficialmente.
El regaño Naruto se lo merecía por cómo actúo, lo aceptaba. No debió haber dicho eso. Solo vio una parte del iceberg cuando Sakura sabía lo que había a profundidad. Si Sakura era la amiga de Hinata, no era extraño que la Hyuga supiera sobre el enamoramiento de la rosada hacia el Uchiha; por supuesto que estaba enterada de lo que Sasuke representó para Sakura para haberle preguntando antes de ir con el propio azabache a una salida grupa en la que Itachi y Shisui también asistieron.
Se sentía de lo peor y no era de extrañar que Sakura lo estuviese fulminando severamente con sus preciosos ojos.
―Lo siento… ―era lo que podía decir porque no hallaba las palabras correctas para remediar la metida de pata que hizo. Hablar de Sasuke delante de Sakura debió ser la peor idea que pudo ocurrírsele, sobre todo teniendo falsas acusaciones―. Yo… Me deje llevar.
―¿Sabes? Siempre te has mostrado ante cualquier persona que te insulta de frente, diciéndole que te diga las cosas a la cara. Ha sido una de las cosas que me gustan de ti, incluso cuando estábamos en secundaria, a pesar de que no dejaba de pensar que eras un poco tonto por meterte con chicos más grandes que tú. No dejaba de decirme "No podrá ser el chico perfecto, pero al menos hace de frente las acusaciones", pero ahora que te escuché decir todas estas cosas de mis dos amigos, eso se ha destruido ―finalizó al ponerse de pie, ignorando el dolor en sus pies.
―Sakura, espera ―Naruto se sintió alarmado de ver a la chica caminar lejos de él―. ¿A-A dónde vas?
―A casa ―respondió con apuro, buscando una calle donde tomar un taxi.
―Pero, ¿qué hay de la fiesta?
―Ya no tengo ganas de ir. Solo quiero irme a casa.
―Entiendo que estés molesta ―Naruto trotó hacia ella, no dejándole continuar a pesar de que ella buscó esquivarlo―. Lo entiendo, de verdad, y tienes todo el derecho por estarlo, ¿pero no estás sobreactuando?
―¿Sobreactuando? ―Sakura le envió una mirada gélida―. Por supuesto que no. Estoy reaccionando como cualquier otra amiga de las dos personas a las que involucraste falsamente en tus fantasías haría. Ahora muévete.
―Sakura ―quiso detenerla pero ella le rodeó―. ¡Sakura!
―No quiero oírte nada en lo que queda de la noche, así que ni se te ocurra llamarme. No voy a decirle nada a Sasuke ni a Hinata, sobre todo a ella porque es demasiado linda para que sepa lo que realmente opinas de ella…
―Hey, no opino que Hinata sea una mala persona, admito que me precipité pero…
―Pero nada ―Sakura lo encaró y Naruto tuvo que frenar sus pasos para no estrellarse contra la figura de la chica―. Ya no quiero hablar contigo. Ahora deja de seguirme, quiero irme sola.
La voz en su cabeza le dijo que la siguiera, que incluso se pusiera de rodillas para pedirle perdón pero no entendía la reacción de Sakura; sí, fue un cretino por haber atacado a Hinata y entendía que la Haruno quisiera defenderla, ¿pero de Sasuke? Sakura pensaba que Sasuke no rompía ningún plato cuando no era así. Le había visto salir con varias chicas, a pesar de que no representaran algo serio sino una simple noche de sexo. Pero Sakura seguía creyendo que Sasuke no podía hacer nada malo, que era perfecto.
Sakura no pudo seguir caminando porque sintió el estirón en su brazo que la hizo abrir los ojos con sorpresa. Pensó que estaba siendo atacada pero al reconocer el borrón rubio logró identificar a Naruto. Estuvo a punto de gritarle que la soltara, pero éste ni le dio tiempo al arrastrarla a un callejón solitario y oscuro, no importándole que estuviera a punto de tropezarse varias veces.
―¡¿Qué te pasa?! ―comenzó a forcejar, algo asustada de esa etapa en Naruto; él nunca la trataba así―. ¡Naruto, suéltame, me estás lastimando…! ―pero él no le hizo caso, ni siquiera parecía reaccionar.
Intentó rasguñarle, más era como si el rubio hubiera ordenado a su cerebro desconectar el nervio del dolor. Solo cuando llegaron a donde Naruto creyó era un buen lugar, soltó a Sakura, encargándose de haberla dejado arrinconada sin que pudiese irse.
―¡¿Qué mierda sucede contigo?! ―disparó al verle desconcertada de ese brusco ataque. La muñeca le dolía.
―No, ¿qué mierda sucede contigo? ―atacó él con una voz algo más profunda con la habitual.
Sakura se estremeció por el radical cambio, por observar las facciones endurecidas de Naruto. Por un momento pensó que Menma tomaba el lugar del rubio, pero la presencia era de Naruto. Un nuevo temor se instaló y la posibilidad de que Naruto pudiese hacerle daño apareció.
―¿De qué hablas? ―gruñó, aparentando seguridad―. ¿Perdiste el juicio? ¡Fuiste tú el que me agarró así y me trajo hasta aquí!
―Te pedí que esperaras.
―Y yo te dije que no quiero hablar contigo, ahora quiero irme. Ahora.
―Te dejaré ir siempre y cuando me respondas con la verdad.
―¿Y qué quieres que te responda? ¿Si sigo creyendo en tus sospechas de que Sasuke-kun e Hinata son amantes o algo así…?
―No ―negó Naruto―. Quiero saber si realmente sientes algo por mí, Sakura.
Sakura rio por la incredulidad. No podía ser cierto que Naruto le estuviese haciendo esa pregunta.
―Claro que lo hago ―contestó―. Por algo estoy saliendo contigo.
―¿En serio? ―preguntó él, con una sonrisa un tanto burlona que a la chica le provocó un escalofrío―. Qué raro, no siento que sea así…
―Si quieres decirme algo, dilo.
―Creo que todavía sigues amando a Sasuke.
Unos brazos invisibles brotaron de la sombra oculta detrás de ella para limitarle el aire a sus pulmones y que se sintiera nerviosa por esa afirmación. Quiso reírse, decirle que era un idiota por tener esas ideas pero no tuvo la fuerza para responderle, solo mirarle, sorprendida de escucharle decir aquello como si lo estuviera sospechando, como si siempre lo hubiera sabido.
―C-Claro que no ―aun así hizo el esfuerzo por hacerlo, por incluso engañarse a sí misma de que sus sentimientos hacia Sasuke terminaron. La prueba de ello era que estaba saliendo con Naruto, el chico que siempre la persiguió―. Sabes que lo que sentí por él quedó en el pasado…
―¿Ah, sí? Entonces, con seguridad, ¿puedes mirarme a los ojos y decirme que ya no amas a Sasuke?
―No voy a hacer algo tan tonto solo para ahuyentar tus inseguridades, Naruto. Cuando decidí salir contigo lo hice teniendo mi mente clara, con Sasuke fuera de mi cabeza y corazón. Decidí darte una oportunidad porque pensé que sería lo mejor…
―¿Lo mejor para quién? ¿Para mí? ¿O para ti?
Nuevamente Naruto dejó callada a Sakura quien no tuvo otra manera de responder que desviando la mirada, jugando con su cabello.
―No quiero discutir, aquí no me parece el lugar apropiado. Si deseas hablar sobre esto, lo haremos mañana, no ahora. Solo quiero ir a casa…
―Sakura… tú de verdad crees que soy una idiota, ¿no?
―Ahora mismo estás actuando como el mayor de ellos.
―No, siempre has pensando que lo he sido. Tu idiota personal, al que piensas que puedes engañar con solo darle un poco de atención para que no siga pensando que lo estás abandonando.
Naruto sacó el celular, deslizando el dedo para mostrarle una lista de llamadas. Era enorme y Sakura pudo identificar que era su propio número al que él llamó tantas veces.
―¿Qué quieres probar con eso…?
―Solo me pregunto que, en caso de que fuera Sasuke quien te llamara, ¿le hubieras respondido o le habrías ignorado, como a mí?
―Te he dicho que he estado ocupada con mis estudios. Medicina es pesado y no puedo confiarme…
―¡Pues mi carrera también es pesada y siempre hallo la manera de darte el tiempo que te mereces! ―gritó, dejando muda a Sakura quien se pegó más a la pared en la cual se hallaba atrapada, con el cuerpo de Naruto obstaculizándole la huida―. ¡Tengo que trabajar medio turno para lograr cubrir mis gastos, estudiar más que los demás porque no tengo el mismo nivel intelectual que Sasuke o Menma, esforzarme más para así no serle una carga a mis padres y hacerles sentir tranquilos de que su hijo problema ahora puede cuidarse solo! ¡Y aun así siempre pienso en ti, respondo a tus llamadas en el primer timbre y voy a cualquier lado sin importarme qué tan temprano deba levantarme al día siguiente! Pienso en cómo estás, si estás comiendo bien, si estarás pensando en mí… Hago lo posible por ser el novio que mereces porque quiero darte todo lo que no pudiste obtener de Sasuke, pero… A veces siento que no sirve de nada si sigues pensando en él.
―Naruto… ―humedecía sus labios, buscando qué palabras decirle, sorprendida de esa confesión, de conocer los verdaderos sentimientos de Naruto, de darse cuenta de que el chico delante de ella estaba lastimado―. Yo… Juro que ese no es mi propósito, de verdad…
―Siempre que tenemos sexo te muerdes los labios ―ella soltó un jadeo mientras Naruto dibujaba una sonrisa triste―, al principio me dije que era porque te hacía sentir bien y eso me hacía el chico más feliz del planeta, pero luego… Cuando te levantas rápido, como si no quisieras seguir a mi lado, pude sentir que probablemente no era la persona con la cual querías compartir esos momentos… Que seguramente, cuando cierras los ojos, estás pensando en él y no en mí.
―¡E-Eso no…!
―¿No es verdad? ―él bufo con tristeza―. Sé que puedo parecer un idiota que no se da cuenta de nada, Sakura, pero no es así ―la miró largamente, tratando de que ella entendiera que sí estaba doliendo dejar salir todos esos pensamientos reprimidos―. Prefiero ignorar esa voz que me dice que tú no me quieres como yo te quiero, seguir finiendo ser tu novio tonto que actúa como tu perro personal para no pensar demasiado en que el que está haciendo funcionar esta relación soy yo, que solo estoy siendo utilizado por ti… De que pronto vas a enamorarte de mí y de verdad olvidarás a Sasuke. Pero cuando él está presente, noto cómo tus ojos se iluminan más que cuando estás conmigo; cuando él no está, te pones tan triste que nada logra sacarte una sonrisa; que cuando alguien lo acusa de cosas que probablemente podría o no hacer, lo defiendes con toda el alma, contrario a mí que cuando Ino me insulta o dice cosas de mí solo estás de acuerdo o ríes junto a ella…
―N-Naruto… ―quiso acercársele, pero él retrocedió. A Sakura le dolió―. N-No sabía que te sentías así, yo…
―Por supuesto que no sabías ―contestó, desviando la mirada―. Nunca te he interesado como para que quieras conocerme un poco.
―¡Eso no es verdad! ―negó con firmeza―. H-Hago lo posible por conocerte. Lo estoy intentando, pero… ―soltó un suspiro tembloroso, abrazándose a sí misma de confesar tales cosas―. No es tan fácil…
Él sonrió al verla así, tan desecha.
―¿Es tan difícil amarme, Sakura…?
Sakura le miró, dolida por observar esa expresión lastimada perforarle el alma. Ella era una chica inteligente con el poder de resolver un examen complicado y dar las respuestas correctas a los diagnósticos sorpresas a los que los profesores preguntaban en clase, pero en frente del chico que le hacía una simple respuesta, no pudo decir nada.
Naruto rio.
―Sí, tal como pensé…
―Naruto…
―Pedí un Uber para ti, estará cerca de la esquina. Descuida, ya lo pagué. Asegúrate de llegar con bien, Sakura.
―N-Naruto, espera, ¿a-a dónde vas…? ―lo vio darse la vuelta pero no paraba ante sus llamados, perdiéndose entre la oscuridad, solo escuchando sus pisadas lejanas―. ¡Naruto! ―le llamó pero no recibió respuesta, ni siquiera cuando le siguió fuera del callejón, viéndole cruzar a la otra calle sin siquiera mirarle, teniendo que detenerse ante el pasar de los autos por esas vías.
Sakura se quedó sola, sintiéndose por primera vez completamente desamparada.
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Rincón de Zafira
Las discusiones y las heridas salen sin permiso. Una persona revela sus verdaderos colores cuando está herida y cansada. Naruto ha soportado mucho, acumulado muchos reclamos y por fin lo ha dado a conocer y Sakura volvió a saborear ese sentimiento de abandono.
Espero les guste y tomen esto como el inicio de todo. Tal cómo lo he dicho: nadie es el bueno aquí. Nadie.
No todos se pueden mover entre la luz y la oscuridad sin pisar ambos lados de vez en cuando, ¿no?
Muchas gracias por leer y sus comentarios. Amo sus teorías.
Próximo capítulo se viene cargado con smutty.
