Luego de las primeras y de no tener indicios de algo nuevo, las cosas estaban comenzando a poner ansiosos a todos, no sabían si estaban siendo cazados, podrían ser emboscados en cualquier momento, pero mientras eso sucedía, debían encargarse de vigilar.
Esa tarde, Rose había tomado la decisión de que sería la última inspección, de no encontrar nada, volverían a la Sociedad de Almas y darían su informe, quizá el comandante enviaría a otro equipo y ellos tomarían un descanso mientras tanto.
Asahi volvía a pasear con el capitán, era interesante hablar con él, que aunque no compartía el mismo gusto por la música como sus hermanos mayores, podía llevarle el ritmo en la conversación.
-Es interesante como no conoces de música, pero puedes entenderme- Afirma Rose mientras caminaban juntos por las calles - ¿Qué otras cualidades tienes?
-Más que la música, creo que me interesan otras cosas, prefiero los videojuegos, junto con mi hermana Asami- Respondió el, llevaba las manos en la nuca, llevando una expresión bastante relajada -Luego de eso, creo que me gusta dibujar
-Al final te gusta el arte, que interesantes son todos- Afirmó el rubio, luego recordó lo que Takeshi había ido a buscar -Takeshi dijo que iba a la librería, le prometió unos libros a tu hermana ¿cierto?
-Asami es un ratón de biblioteca, le gusta leer y su colección de libros no tiene fin- Confirmó el castaño, bajando los brazos -Creo que al final se los merece, hace mucho por nosotros
Rose continuó charlando con el joven, estaba bastante interesado por ellos como el resto de los capitanes, sobre todo, por la educación y entrenamiento que tuvieron de parte del anterior Comandante.
Por su parte, Takeshi debía lidiar con la actitud perezosa y vanidosa de la teniente de la décima.
- ¿Libros? Que aburrido- Dijo la pelirroja, dejando a Takeshi a medio entrar - ¿De verdad vas a entrar ahí?
-Le prometí a mi hermana que le llevaría tres libros y debo cumplir mi palabra- La pelirroja hizo un mohín, incomoda -Suficiente hace en la casa, como para todavía tener que hacer el trabajo de una teniente perezosa ¿Vas a venir o no?
Matsumoto terminó por entrar con él, no iba a quedarse a las afueras del inmueble, así que comenzó a leer los títulos de los libros.
- ¿Quién lee estas cosas? – Preguntó con desdén, recibiendo un golpe con un libro por parte de Takeshi -Oye…
-La gente que gusta de usar una parte de su cerebro- Le replica Takeshi, suspirando -Asami esta buscando una edición especial desde tiempo, si no esta aquí, la buscare en otra librería, pero encontré dos libros que se que le gustaran
-Hummmm…- Exclamó ella, un poco molesta por la situación, pero tenía el momento perfecto para atacar -Bueno, ya que estamos tan en confianza ¿Qué hay entre tu e Isane?
Takeshi volteó a verla, confundido, sabiendo de las especulaciones que había por el Gotei, y tal como le había dicho días anteriores, lo mejor era finalmente oficializar su relación, y que mejor, con un anillo.
-Somos amigos, desde antes de que ella se hiciera capitana de la cuatro- Respondió el, atento a los estantes llenos de libros -Mi madre era una shinigami de la cuatro, mi padre era de la cinco, todos sabemos algo de kidō curativo gracias a ella, pero creo que Sato y Saya podrían ser la excepción
- ¿Amigos? Pareciera que son algo más- Agregó, cruzándose de brazos por no obtener la respuesta que deseaba -Todo el Gotei habla de eso
-Lo sé, pero todos pueden creer lo que quieran- Respondió, tajante -Eres la reina de los chismes en el Gotei, amas hacer la siesta en el sofá de tu capitán y pasearte por todas las divisiones antes que hacer tu trabajo- La sorpresa no se hizo esperar en el rostro de la pelirroja - ¿Creías que no sabía nada de ti? También se que te gusta ir de compras, y que te escapas al mundo humano a cada oportunidad que tienes a comprar ropa
No le había quedado tiempo para reprochar nada, parecía que el moreno conocía perfectamente su vida, así que prefirió guardar silenció por un rato. Takeshi encontró lo que buscaba, por lo que pagó por los libros y salieron de ahí en silencio.
-No tengo nada en contra tuya, Rangiku- Dijo finalmente el moreno para romper el silencio -Pero me gustaría que fueras mas productiva en tu labor, mi hermana esta haciendo tu trabajo, y el capitán Hitsugaya podría fácilmente quitarte el título de teniente y otorgárselo a Asami
- ¿Cómo crees? El capitán y yo hemos pasado por mucho juntos- Afirmó la pelirroja, un tanto molesta quizá -El no se atrevería…
-No, pero podría hacerlo- Dijo bastante serio el muchacho, encarándola -Tómalo como un consejo
Todo su plan de interrogarlo le había salido mal, por lo que prefirió ahorrarse otro sermón y continuar patrullando con el chico.
…
Por otro lado, Renji iba bastante alerta en aquel recorrido que le toco justamente con Saya. Según los informes, los shinigamis habían desaparecido sin que se hubiese sentido o detectado la presencia de hollow, por lo que no podía confiarse de sentir la presencia de estos.
Saya, por su lado, caminaba incluso con las manos en la nuca, en su usual actitud despreocupada. Era normal verla de esa manera por el Gotei, pero aquí estaban investigando del porque las misteriosas desapariciones de shinigamis y ante la incertidumbre de que les había ocurrido no podían ir tan descuidados.
-Oye, será mejor que estes más atenta- Le aconseja Renji -No sabemos si son hollow a lo que nos enfrentamos, recuerda que no se pudieron detectar ni sentir su presencia
-Lo sé, también leí el informe- Sin embargo, seguía aparentemente relajada -No te preocupes por mí, vas a ver como seré yo quien termine salvando tu pellejo- Presume, con una extensa sonrisa confiada, ante lo que Renji solo emite un bufido, continuando atento a su alrededor.
-No se decirte si es bueno o malo que no estes nerviosa siendo tu primera misión
- ¿No me digas que tú tienes miedo? - Lo mira, alzando una ceja -Sé que tú has venido al mundo humano bastantes veces
-No es miedo- Asegura, orgulloso -Pero no estamos seguros de que sean hollow los causantes de las desapariciones, prácticamente vamos a ciegas
-Y es por eso por lo que no vale la pena estar nerviosos- Responde Saya, siguiendo tan calmada como en un inicio -Sea lo que sea que nos encontremos, ya actuaremos según lo requiera las circunstancias
-Tsch, no has cambiado nada, solo apareces y golpeas sin coordinación alguna…
-Y eso me sirvió para patearte el trasero en nuestro primer enfrentamiento en la academia- Le recuerda, mostrando una mirada soberbia, a lo que Renji no discutió más, tan solo se cruzó de brazos mirando al frente.
Caminaron en un silencio cómodo, aunque Renji iba reflexionando sobre su relación con Saya desde que estuvieron juntos en la academia de shinigamis. Verdad que en su momento fue un gran golpe a su orgullo que Saya lo venciera; sin embargo, también era verdad que tanto tiempo entrenando juntos lo había hecho mejorar y podría decirse que ya existía cierta amistad entre ellos, aunque una un tanto conflictiva.
El punto de su debate interno era, que nunca han tenido una salida tranquila entre ellos, sin que hubiese entrenamiento de por medio y bueno, Saya le agradaba y con el pasar del tiempo le ha ido pareciendo que era muy bonita. En una manera salvaje pero atractiva.
-oye...- Trata de empezar, pero también siente como sus mejillas adquirían cierto calor, por lo que no se atrevió a mirarla directamente -He pensado... que... tal vez... deberíamos...- Pero de forma abrupta, es empujado a un lado.
La intención de un reclamo hacia Saya por haberlo empujado de esa forma y de la nada quedo atorada en su boca al ver a la shinigami forcejeando con un aguijón enorme de una especie de ¿hollow? No estaba seguro de que lo fuera. Es decir, había visto diversas formas de hollow durante su vida como shinigami pero nunca uno con forma de araña y cola de escorpión como al que Saya estaba deteniendo con ambas espadas cruzadas.
-No es momento de quedarse admirándolo- Reclama Saya -Me vendría bien una mano, teniente Abarai
Al fin reacciona, liberando su shikai. Saya, al estar tan acostumbrada a la presencia y formas de ataque de Renji, siente la espada expandida de este acercándose, por lo que empuja a aquella criatura dejando salir de sus espadas un fuerte oleaje, procediendo a alejarse y permitir que Renji la cortara a la mitad.
-Eso fue sospechosamente fácil- Dice Renji al tiempo que Saya aparecía a su lado.
En cuanto dijo aquello, aparecieron dos más de esas cosas desde las mitades cortadas.
- ¿Qué demonios? Nunca había visto a un hollow haciendo eso- Exclama Renji preparándose para el inminente ataque.
-Entonces en definitiva no son hollow- Saya se lanzó al ataque, seguida de Renji.
Ambos luchaban contra los aguijones, cuyos ataques eran de una fuerza brutal. Se les dificultaba encontrar el momento de contraatacar ahora que cada uno luchaba contra aquellas cosas que eran imparables.
-Saya, trata de alejarte de él- Ordena Renji.
-A la orden, teniente- Puede que lo dijera con un poco de sorna o no, pero obedece.
Aprovecha que su Zanpaku-tō tenía la habilidad de convertir en energía cada golpe que le daban a sus espadas al estar cruzadas, por lo que la ola que salió fue lo bastante fuerte para empujar aquella cosa lo suficiente lejos y permitirle a Renji cortar a ambas con su Zabimaru. Sin embargo, casi al instante, otras dos más salieron de los cortes, por lo que ahora se enfrentaban a cuatro.
-En definitiva, cortarlas no es una opción- Dice Saya - ¿Algún plan?
-Supongo que, si no podemos cortarlas, podemos aplastarlas- Responde el teniente, reflejando en su rostro qua ya sabía que hacer -Pero lo ideal sería que pueda capturar a todos a la vez- Mira a Saya, quien no necesito de más órdenes para entender.
-Déjamelo a mí, pero será mejor que seas rápido- Desaparece en un shunpo, colocándose delante de esas cosas que ya venían a atacar.
Dos de ellas venían hacia Saya, mientras que las otras dos se dirigían a Renji quien ya había liberado su Bankai, aunque no mostraba intención alguna de contraatacar a las criaturas que se le acercaban, tan solo estaba firme, esperando. Estaban a pocos centímetros suyo con los aguijones listos para atacar cuando una fuerte ola arraso con ellos, arrinconándolos; seguido de eso, los otros dos siguieron el mismo camino, estrellándose los cuatro uno con el otro tras ser arrastrados por el mismo oleaje salvaje.
Renji no perdió segundo alguno y tomo a las cuatro con la mano de simio de su Zabimaru, estrangulándolos hasta que escucho el fin de los alaridos de dolor y sentir que no quedaban más que pedazos de patas y demás pedazos de aquellos insectos. Pero, aun cuando cayeron al suelo, Saya y Renji se mantuvieron en guardia en caso de que volvieran a regenerarse, cosa que, por fortuna, no paso.
-Te dije que sería yo quien te salvara el pellejo- Presume Saya llevándose ambas espadas al hombro.
-Gracias- Era un agradecimiento sincero, notando luego el hombro de Saya que sangraba, aunque no aparentaba ser una herida demasiado grave -Te hirieron- Tal comentario preocupado hace a Saya mirar su hombro.
-No es nada, aunque es extraño que Kairyū no me haya curado aun- Su Zanpaku-tō solía curar sus heridas casi al instante, por eso le era raro que siguiera sangrando.
Escucha el sonido de ropa rasgándose, notando que era Renji que había cortado un trozo de una de sus mangas de su uniforme. Apenas iba a preguntar qué era lo que estaba haciendo cuando Renji amarro ese trozo de tela a la herida de su hombro izquierdo, lo que le ocasiono un instantáneo sonrojo.
-N-no... no es necesario que hagas eso- Tartamudea Saya -Mi Zanpaku-tō cura mis heridas
-No sabemos nada de estos nuevos enemigos- Formula Renji mientras con cuidado vendaba a Saya -Es mejor ser precavidos ¿estas bien? - Pregunta al terminar de vendarla.
-Sí, ya te dije que no es nada- Declara obstinada, alejándose, aunque aún con un notable sonrojo en el rostro.
-De acuerdo, como digas- No en vano llevaba conociendo a Saya desde hace tiempo, por lo que no discute con ella. Sabía lo orgullosa que podía llegar a ser -Pero de todas maneras volvamos a la tienda de Urahara para que examine la herida
Saya no pone replica pues, aunque no lo admitiera a viva voz, si le era un poco preocupante que una herida, que era incluso apenas un rasguño, siguiera sangrando. Ese tipo de heridas las curaba Kairyū al instante, pero ahora parecía estar tardando.
…
Tanto Rose como Asahi habían sentido el reiatsu de Renji y Saya en pleno combate, habían salido de sus gigai para ir a auxiliarles cuando unos animalejos les frenaron el paso.
-Estos no son hollow- Comentó Asahi, viendo la avispa con tenazas frente a él -Espero sus órdenes, capitán
-Buena observación, Asahi- Rectifico el capitán, observando al otro enemigo con cuerpo y cabeza de serpiente, pero patas de araña -Atacar con precaución
Apenas dicho aquellas palabras, ambos fueron embestidos por aquellas cosas, Asahi decidió esperar antes de invocar su shikai, a diferencia de Rose, que había activado su Kinshara.
-Son bastante veloces- Murmuró Asahi, más para si mismo que para que el capitán lo escuchara, pero el cuerpo de la avispa se movía ávidamente de un lado a otro -No hay un patrón específico. Koyuki…
Su katana desapareció, convirtiéndose en un remolino de nieve alrededor de las alas de aquel monstruo. Cayó al suelo al cabo de minutos, momento para el cual, Rose lo hiciera explotar con su Kinshara.
-Menos mal que estaba lejos Yamamoto- Dijo el capitán al ver las cenizas de la avispa -Ahora, tenemos un problema con esta cosa
La serpiente se lanzó a atacarles, por poco termina clavándole los colmillos a Asahi en la pierna, pero una tormenta de nieve la desvió. La nieve comenzó a arremolinarse en aquel monstruo, pero en lugar de enfrentarlos, huyo.
Ambos chicos estuvieron atentos para ver si volvía, sin embargo, aquella cosa nunca apareció.
-La hiciste huir- Le dijo Rose al chico mientras ambos se movían hacia la presencia de Renji y Saya -Al parecer tienen características de los animales, las serpientes no van por el frío, así que huyó
-Aparentemente pueden congelarse, son demasiado rápidas, pero se mueven diferente entre ellas y no tienen un patrón de ataque- Dijo el menor, sorprendiendo a Rose -No fueron un equipo, quizá, si hubieran sido ambos terrestres o ambos voladores, el resultado hubiera sido distinto
El capitán se dio cuenta de lo analítico que era el menor de los hermanos, había visto más cosas que el en tan poco tiempo, así que tenía puntos a favor del chico.
…
Tanto Takeshi como Matsumoto se movilizaron hacia el reiatsu de sus compañeros, Takeshi sabía que Saya obedecería a Renji, ante todo, siempre era respetuosa con sus superiores, incluso con él, por lo que confiaba en que estaría bien.
- ¿Qué es eso? – Preguntó Matsumoto al ver varios insectoides movilizarse rápidamente hacia ellos - ¿De dónde salieron?
-No lo sé- Takeshi desvió un aguijón hacia un lado, luego empujó a Matsumoto hacia otro lado, frenando un segundo ataque -Son bastante rápidos
-Haineko, ataca- La Zanpaku-tō de la chica desapareció, cortando a uno de ellos en cuatro partes -Que fácil… ¿eh?
Las cuatro partes se unieron en dos partes, lo que creo ahora a tres enemigos frente a ellos. La sorpresa no tardo en aparecer en sus ojos.
- ¿Cómo vamos a acabar con ellos si no podemos cortarlos? – Cuestiono la pelirroja - ¿Tienes un plan?
-Aun no- Confesó Takeshi, tratando de encontrar la manera de enfrentarse a sus enemigos -Vuelve a cortarlos Rangiku
- ¿Qué? Pero eso…
-Necesitamos saber hasta cuantas veces pueden dividirse- Dijo el moreno, mirando la paciencia de sus enemigos para esperar el siguiente movimiento -Son demasiado inteligentes, nos están analizando tanto como nosotros a ellos. Corta solo a los que ya se dividieron, no toques al otro, yo me encargare de él
-Entendido- Matsumoto movió la empuñadura de su espada, cortando a ambas mitades ya divididas.
Por otro lado, Takeshi alejó al otro monstruo, impidiendo que se acercara a las cenizas de Haineko.
-Sora kara moeru, Ryū no Raijin- Su Zanpaku-tō se había cubierto de llamas, el ambiente alrededor del chico se sentía caliente, por lo que luego de invocar su shikai, fue decidido a cortar a su enemigo.
Cuando su enemigo retrocedió, el cuerpo dividido se retorció, queriendo aparecer del área cercenada el resto de las extremidades para finalizar la división, pero el fuego del golpe del Yamamoto seguía activo.
- ¡Takeshi! – La voz de Matsumoto lo hizo distraerse, ella se enfrentaba ahora a cuatro enemigos -Crees que…
-Vuelve a hacerlo, deben tener un límite, el otro no pudo dividirse- Los restos del otro monstruo se incineraron lentamente por las habilidades del muchacho, por lo que solo quedaba el enemigo divisible -Te ayudare con los otros dos
-Entendido- Afirmó la pelirroja, lanzándose al ataque de los dos enemigos frente a ella.
Takeshi extrajo un wakizashi de la empuñadura de su katana, arma que utilizo para cortar a sus enemigos. Ambos tenientes observaron como lentamente cada parte de aquel ser volvía a crecer, teniendo ahora un total de ocho enemigos.
- ¿Quieres volver a cortarlos? – Preguntó Matsumoto con duda, asustada, porque el chico se veía bastante tranquilo.
-Por supuesto, el experimento aun no termina- Afirmó el chico con confianza, haciéndola sudar de miedo. Los monstruos se abalanzaron esta vez sobre ellos, haciéndoles retroceder mientras esquivaban los aguijones y los venenos que alcanzaban a lanzar –
¡Cuidado con los fluidos!
Takeshi observaba cada movimiento de sus enemigos, eran poco coordinados, lanzados al azar, no había un patrón más que seguir; pareciera que sus capacidades inteligentes habían desaparecido. Esta vez cortó a uno con la wakizashi, haciendo que se desintegrara lentamente.
- ¡Es su última división! No pueden dividirse más- Anunció el chico, dándole luz verde a Matsumoto para que pudiera atacar sin piedad a sus enemigos, sin embargo, un movimiento en falso la llevo a una trampa, donde uno de los monstruos uso su cola para que esta tropezara, amenazándola con sus aguijones - ¡Rangiku!
No lo dudo, lanzándose a salvar a la chica de los aguijones, a efectos de ser levemente herido. Su mejilla sangró levemente, pero no solo eso, sintió que su reiatsu disminuyó.
-Basta de juegos Ryū no Raijin- El fuego de su Zanpaku-tō se avivó, pero al mismo tiempo, se convirtió en una clase de energía brillante -Acabemos con ellos
Alejándose de la pelirroja, Takeshi se movió ávidamente entre todos los enemigos, incinerándolos en poco tiempo. Sintiendo la diferencia al cortar al primer cuerpo, a estos que eran las divisiones finales.
-Vayamos a la tienda de Urahara, necesitamos hacer una reunión- Dijo el chico luego de que las cenizas de sus enemigos se dispersaran por una corriente de viento -Andando Rangiku
Ella asintió, desapareciendo ambos en un shunpo.
Finalmente, con el equipo reunido en la tienda de Urahara, y de que Rose se asegurara de que todos estaban bien, se dispusieron a hablar sobre lo ocurrido.
-Estos nuevos enemigos no son hollow, son algo completamente desconocido- Dijo Rose mirando a todos los presentes, incluido el mismo tendero – Por desgracia, no pudimos analizarlos, las características físicas y biológicas de nuestro enemigo lo hicieron huir debido al shikai del joven Asahi, así que no pudimos recolectar información
-Saya y yo intentamos cortarlos a la mitad como se supone que se vence a un hollow- Agrega Renji -Pero no funciono, de hecho, estos enemigos al cortarlos a la mitad se dividían. Lo que se me ocurrió fue aplastarlos con mi Bankai, fue así como pudimos vencerlos
-También hay algo extraño en sus ataques- Habla Saya quitándose la venda improvisada que le puso Renji en el hombro, dejando ver la cortada que aún no sanaba del todo -Se supone que Kairyū tiene la habilidad de curar mis heridas casi al instante, y este pequeño rasguño está tardando en sanar
-Absorben el reiatsu, o al menos, ese es su objetivo- Dijo Takeshi al finalizar su hermana -Ryū no Raijin cicatrizó la herida, pero no cierra, generalmente puedo cerrarlas con algún kidō curativo, pero está tardando en sanar
-También los dividimos, los cortamos a su límite máximo- Agrego Matsumoto, llamando la atención del capitán -Una de esas cosas puede dividirse hasta en ocho enemigos
-Capitán, creo que será prudente recurrir a más refuerzos y entre ellos a alguien de la cuarta división- Sugiere Renji -Esta vez no hay heridos de gravedad y enfrentarse a estos nuevos enemigos fue relativamente fácil, pero no sabemos si seguiremos corriendo con la misma suerte
-Enviare un mensaje para solicitar al tercer oficial Yamada, solicitaré al capitán Hitsugaya y al teniente Hisagi, necesitamos reforzar las filas- Suspiro, analizando un poco la situación -Dependiendo de cómo resulte esto, iremos analizando si necesitamos más gente o vamos despachando gente de vuelta a la sociedad
-Son enemigos que atacan de manera errática, pero son inteligentes, nos analizaron a Matsumoto y a mi- Agrego Takeshi, cruzándose de brazos -El fuego fue lo único que los acabo de manera efectiva
-No hay muchas Zanpaku-tō de tipo fuego- Comento el capitán -Si no podemos acabarlos con fuego, tendremos que encontrar otra manera efectiva de hacerlo, lo analizaremos durante la marcha
-Lo que hay que impedir en lo posible es que se multipliquen- Habla Saya -El problema es que son demasiado rápidos en su regeneración. También hay que evitar que nos hieran de gravedad
-Si una herida como la de Saya o el teniente Yamamoto está tardando en sanar entonces una de mayor gravedad podría ser fatal- Secunda Renji un tanto más alarmado.
-Tampoco es seguro que un kidō cualquiera pueda sanarlos- Dijo Asahi, haciendo a su hermano mayor voltear -Si las habilidades del tercer oficial Yamada son buenas, deberá poder cerrar ambas heridas, pero ¿Y si no puede con una más grande?
-Valoraremos la situación en dado caso- Dijo el capitán, debían analizar todas las posibles situaciones -Deberemos ser cuidadosos, estén atentos, y si nos enfrentamos a ellos nuevamente, recabemos toda la información posible.
…
Sato había vuelto al trabajo al día siguiente, y las cosas fueron bastante tranquilas. No había noticias todavía del grupo en la misión, por lo que supusieron, todo iba en orden.
Asami estaba en casa, como siempre, llegaba antes que su hermano, por lo que estaba ya haciendo la cena. Pero, el sentir el reiatsu de su hermano, seguido de unos cuantos más, la puso en alerta.
-Creo que Asami ya está en casa- Escucha la voz inconfundible de su hermano.
-Satoshi, insisto que primero debiste preguntarle - Reconoce la voz de Yumichika reclamándole -La pobre de por si siempre cocina para todos ustedes y ahora que tiene un descanso venimos a importunarla
-Obviamente le voy a ayudar- Vuelve a escuchar a Sato, esta vez escuchándose más cerca -Hola ¿cómo está mi hermana favorita? - Dice asomándose con una extensa sonrisa pícara que ella muy bien conocía.
Suspira con resignación, momentos antes de la entrada de su hermano, saliendo a su encuentro.
-Con que la favorita ¿Eh? - Arquea una ceja, mirando al grupo -Te toca el arroz
Le dice al momento de ponerle la olla en las manos, momento en el que pudo ver al capitán Muguruma hablando con Shū, observando sus libros.
- ¡Hola Yumi! - El pelinegro se acerca a ella, enroscando en su dedo un mechón de cabello.
-Insistí, pero el acelerado de Sato no quiso avisarte primero
-Seguro que echa de menos cocinar para todos- Dice este mientras se ponía a limpiar el arroz -La casa ha estado muy silenciosa desde que nuestros hermanos se fueron al mundo humano
-No creo que extrañe el cocinar para un ejército- Dice Yumichika, dirigiéndose luego a Asami -En fin ¿en qué podemos ayudarte?
-Todo está bajo control Yumi, estoy acostumbrada- Su mirada se dirigió inconscientemente a la sala.
-Ah, aja- Mascullo el moreno, disimuladamente mirando hacia la sala -Bueno, lo que necesites aquí estoy
Asintió, volviendo al trabajo y, sin querer, dándole con la cuchara a su hermano en el hombro.
-Me hubieras avisado antes- Le riño -No estaba preparada para esto
-Lo siento, solo había invitado a el capitán y a Shūhei, pero nos encontramos en el camino a Yumichika e Ikkaku y se me escapó invitarlos- Explica sonriendo apenado mientras se rascaba la nuca -Por cierto ¿porque no ha entrado Ikkaku? - Mira a Yumichika, quien solo se levanta de hombros.
-¡Sato! - Justo se oye el grito de por quién preguntaba -Quítame a tu perro de encima
-Creo que tengo que repararlo- Dice tras haber soltado una carcajada, dirigiéndose a la entrada para salvar a su amigo -Enseguida vuelvo
Al escuchar el escándalo de Sato tratando de alejar a Hogo de Ikkaku (escuchándose más risas que ordenes de parte su hermano) y notar que no estaba teniendo éxito al salvar al teniente de la onceava, Asami profiere un fuerte grito llamando al perro, quien no tarda en entrar corriendo y salir por la puerta trasera, desapareciendo en un santiamén. Luego le siguieron los pasos de ambos hombres entrando a la casa.
-Mejor tu hermana puede controlar a ese animal- Refunfuña el teniente de la onceava mientras se limpiaba la baba de la cara.
-En mi defensa, era demasiada divertida la situación- Se burla Sato, obteniendo una mirada asesina de Ikkaku.
-El animal sabe quién le educó y quién lo ha cuidado- Dijo el capitán -A Sato le falta el don de mando.
Ahora era Ikkaku quien mostró una sonrisa burlona a Sato por el comentario del capitán Muguruma. A lo que esté solo lo rodeo por el cuello y empezó a rosarle la calva con los nudillos y yendo de vuelta a preparar el arroz.
- ¿Enserio no quieren que ayudemos en algo? - Se ofrece ahora Shūhei -Es lo menos que podemos hacer por haber llegado de improviso
-De acuerdo, ven para acá- Le dice a su amigo, llevándolo hacia un bol donde tenía un par de claras -Bate las claras, recuerdas como se hace ¿No?
El moreno miró con sorpresa la encomienda, pasando saliva con dificultad al sentir las manos de su amiga. Kensei observo la acción, había escuchado un par de rumores, muchas veces confirmando que había algo entre ellos desde la academia.
-Aquí se está cocinando algo más que la cena- Canturrea Yumichika mirando primero al teniente de la novena y luego al respectivo capitán.
-Donde hubo fuego...- Agrega Sato, sonriendo con picardía.
-Tu sigue picando el pulpo- Le dice Asami a su hermano mientras le pega con la cuchara de madera en la espalda -Nadie te pregunto
Todo continuo tranquilo, la chica termino la cena con ayuda de su hermano, y su amigo le ayudo con el postre.
-Mmmm, yo venía con la intención de probar el postre de Asami- Se quejo Yumi, mirando a su amiga -Pero seré feliz con la cena
-Tranquilo Yumi, ya verás que estará igual de bueno que si yo lo hubiera preparado- Le guiño el ojo, sirviendo los okonomiyaki en el centro de la mesa, seguido de los condimentos que pudieran agregar -Provecho
Ella volvió a la cocina, termino de sacar algunas porciones más y volvió a la mesa, sentándose a un lado de su hermano.
-Podría comer esto todos los días- Dice con emoción Sato, sirviéndose con los palillos.
-Está bastante rico- Exclama en voz baja Ikkaku al dar el primer bocado.
-Nada que mi Asami no pueda cocinar- Agrega Yumichika, sentado a un lado del capitán de las novena - ¿Qué opina capitán? Una columna de arte culinaria no estaría mal
Kensei volteó a ver a la chica, quien sonriera, acción que no pasó desapercibida por el tercer oficial.
-Sigue rechazando mi propuesta- Respondió este, no quitando la mirada de la chica -Ni siquiera Satoshi ha logrado convencerla
-Primero convenzo al diablo de mudarse al polo norte que a mis hermanas- Responde este alzándose de hombros -Y eso que logre interesar a muchos del Gotei que no solían leer la revista
La chica rodo los ojos, suspirando.
-Solo no he tomado una decisión, es todo- Y tomo su taza, dando un sorbito -He tenido mucho trabajo en la división, pareciera que soy la teniente
-Pues quizá deberías- Le dice Shūhei -Seria un buen castigo para ella
-Ni de broma, no soy nadie para quitarle su puesto a alguien- Tomo otro okonomiyaki de la charola y condimento, luego miro a Shū -Tu no debes bromear con eso
-Nada como saber que estás haciendo un buen trabajo sin importar tu puesto- Sorpresivamente fue Sato quien dijo esas sabias palabras -El viejo Genryūsai y nuestro padre nos lo decían a menudo, Saya por eso no ambiciona un puesto de mayor rango en su división- Estaba por tomar el ultimo trozo de okonomiyaki que tenía una buena porción de cerdo, pero Ikkaku rápidamente lo toma y se lo lleva a la boca.
- ¡Ja! Lento- Presume sonriendo con malicia.
-Maldita bola de bolos- Le lanza una mirada asesina a su amigo, mirada que este le devuelve por el apodo.
Asami suspiro, levantándose de la mesa y sacando de la sartén unas cuantas porciones más de la cena, y unas con cerdo.
-No conoceré a mi hermano- Dijo ella, luego miro a todos - ¿Alguien necesita algo más?
-Gracias cariño, todo está perfecto - Respondió Yumichika.
-Gracias- Agregaron Shūhei y Kensei al mismo tiempo.
-Disculpa a este tragón Asami. Parece que le gustó mucho tu comida, pero no lo quiere admitir- Eso hace a Ikkaku sonrojarse al tiempo que hace una mueca.
El resto de la comida paso con charlas triviales, la mayoría protagonizadas por Sato que, como siempre, era un auténtico perico. Daba algunas ideas sobre posibles nuevas columnas para la revista, las cuales, eran en mayor parte bastantes interesantes, denotando que se había adecuado muy bien a su división. Durante esas charlas mientras disfrutaban del postre, de alguna manera salió el tema de los videojuegos, charla en la que Ikkaku se atrevió a decir algo imperdonable.
-Va ¿qué chiste pueden tener? Solo es apretar botones- Dice el teniente undécima división con gesto aburrido.
Sato apenas pudo contener la risa, por poco y escupe el café que en ese momento se estaba tomando. Shūhei por su parte de inmediato voltea a ver a Asami, pues sabía que dicho comentario le haría reaccionar.
Asami estaba llevándose su taza a la boca, sus labios apenas habían rozado la orilla cuando el teniente dijera aquello. Sus ojos se dirigieron hacia él, abiertos de par en par y haciendo a Shūhei estremecer.
- ¿Solo apretar botones? - Pregunto, con aire herido en la voz.
-No le veo nada de desafiante – dice Ikkaku alzándose de hombros e ignorando la mirada asesina de Asami, quien estaba a punto de decir algo más hasta que Sato se adelantó.
- ¿Qué te parece si jugamos tú y yo para ver si es cierto que te es tan fácil? - Reta a Ikkaku -En todos estos años no he logrado vencer a Asami, el único que le hace la competencia es Asahi. Así que si logras vencerme, luego puedes retar a la jefa final- Dice esto señalando a Asami.
-Trato hecho ¿qué quieres perder? - Responde Ikkaku levantándose de la mesa.
-Pasearas a Hogo por un mes- Sato también se pone de pie -Se nota que le agradaste
-Muy bien, y cuando tu pierdas, vas a ir a limpiar mi oficina por un mes
La oficina de Ikkaku era un total y completo desastre, era necesario todo un día para dejarla más o menos decente. Yumichika por un tiempo le ayudaba, pero termino dándose por vencido y mejor evitaba ir a la oficina de su amigo, y si lo hacía, pasaba por ahí con los ojos cerrados.
-Trato hecho- Sellan con un apretón de manos, yendo luego cual ráfagas hacia la sala donde estaba la consola.
-Al menos esta vez no irán destrozando el Gotei por uno de sus desafíos- Comenta con resignación Yumichika -De todos modos, me aseguraré de que no destrocen tu consola- Le promete a Asami.
Relajo la espalda, haciendo una mueca, sabiendo que Sato conocía sus capacidades para derrotarle en cualquier juego.
Se levantó de la mesa, recogiendo los platos, todos se habían ido a la sala, colocándose en los sillones delante de la televisión.
Shūhei la observó, había comenzado a fregar los platos mientras que Sato e Ikkaku ya habían comenzado a jugar. El teniente estaba confundido, mientras Sato simplemente le golpeaba.
-Deja eso ahí, ven- Se acercó el moreno, haciéndola suspirar - ¿Tan aburridos somos?
-No, solo no quiero patearles el trasero- Respondió burlona, momento para el cual, Shū tomo sus manos y la sacó de la cocina -De acuerdo, está bien. Dejaré que Sato lave esto más tarde
-Que lindos tortolos- Canturrea Sato al verlos salir de reojo.
No era necesario prestar demasiada atención a la partida contra Ikkaku. De hecho, era el teniente a quien se le veía claramente con la vista fija al televisor mientras apretaba sin coordinación alguna los botones del mando, mientras que Sato, apenas y se le veía hacer el mínimo esfuerzo.
Asami rodo los ojos, ya encontraría el momento de vengarse de su hermano, por el momento, no discutiría con él.
-Buen chiste hermano- Dijo ella soltándose de las manos del teniente -Iré a ver si Hogo necesita algo
Shūhei suspiro, no tenía esa intención, mucho menos que Sato comentará algo al respecto, y para no verse tan obvio, volvió al sofá con ellos.
Por su parte, Asami salió con el gran danés, quien la recibiera entre brincos y juegos.
-Hola chico, anda, trae la pelota- El perro alzó las orejas, y salió disparado a buscar la pelota, volviendo con el objeto en el hocico y dejándolo caer frente a los pies de esta -Anda, ve tráela
Hogo salió corriendo en cuanto la pelota voló por los aires, la atrapó en el aire, y volvió a donde la chica.
-Ahora entiendo porque te obedece- La voz del capitán la tomó por sorpresa, este se había escabullido del bullicio del interior, podían escucharse los gritos del teniente de la onceava y de su hermano limpiamente -Es un excelente can
-Bueno, el abuelo nos lo obsequió, quería que fuéramos responsables, pero no todos entendieron el concepto- Dijo ella mientras le ordenaba con la mano al can que se sentara -Le dedicaba más tiempo que mis hermanos, Sasakibe-dono me ayudó a enseñarle algunas ordenes
Hogo reaccionó al movimiento del capitán, por lo que se alzó en dos patas, apoyándose en las manos de éste, pero bajo al cabo de unos segundos, tomando la pelota y dejándola a los pies del albino.
-Creo que le cayó bien- Dijo ella, sonriéndole con autentica alegría -No a cualquiera le deja su pelota a los pies, a Sato le trae una varita de madera, a Asahi el peluche que eh remendado como cincuenta veces, y con Takeshi, bueno... a él le trae una piedra ¿Porque? Aun no lo desciframos
- ¿Una piedra? - Preguntó intrigado, notando algo oculto en la mirada de la chica -Quizá algún día lo descubran
Ella le tomó la mano, como si de un viejo amigo se tratase, un impulso que saltó por la cercanía de ambos, pero su mano era tan cálida que le fue imposible soltarla tan fácil.
- ¿Has considerado la columna de recetas? - Preguntó el, distrayendo su mente para disfrutar un poco más de la cercanía de la chica -Necesitamos retirar algunas que definitivamente no podemos retomar
-No he tomado una decisión, de momento el trabajo en la diez me tiene bastante ocupada- Suspiró, y luego el teléfono del capitán recibió un mensaje - ¿Es urgente?
-El equipo en el mundo humano solicito algunos refuerzos- Esto provoco que ella le diera un leve apretón en la mano -Vamos, están solicitando a Shūhei y al tercer oficial Yamada
Ambos volvieron a la sala, que curiosamente, estaba medio en silencio.
-Capitán- Dijo el moreno al ver a su superior -Estoy listo para partir, el capitán Hitsugaya lo estará también
El teléfono de la chica sonó en ese momento, el capitán se su división le contacto.
-Me... Me dejó a cargo de la división- Dijo al momento de colgar, para esto, aún mantenía la mano de Kensei entre la propia, pero la soltó lentamente -Takeshi...
- ¿Hay alguien herido? - Pregunto alarmado Sato, poniéndose de pie cual resorte. Siendo imitado por Ikkaku.
-No dice nada referente a eso, pero quizá hayan descubierto algo- Nervios, podía sentirlos, y todos provenientes de la chica - ¿Qué tal si te llevas al novato? Hablaré con el comandante y el capitán Hitsugaya
-Me parece bien, ¿Que dices Satoshi? - Pregunta el teniente al mirar a su amigo.
-Por supuesto, será emocionante- Acepta con su clásica sonrisa socarrona y confiada; luego voltea a ver a su hermana - ¿Estarás bien sola?
-Estaré bien, ve- Dijo ella tranquilamente -Tendré suficiente con que distraerme mientras no esté el capitán. Asegúrate que Takeshi y Saya estén bien
-Yo me encargaré de ella, está en buenas manos- Dijo Yumichika, acercándose a la chica -Además, Hogo me adora, así que están en buenas manos
-Gracias y tú- Se dirige ahora a Ikkaku -El comienzo de tu apuesta inicia mañana, suerte con Hogo -El teniente solo hace una mueca de fastidio, pero no repela, verdad que se había tragado sus palabras y los videojuegos resultaron ser más complejos de lo que creía - ¿Cuándo nos vamos?
-Vayamos a donde el capitán Hitsugaya, si todos están de acuerdo, pueden partir en este momento- Kensei observa con detenimiento el rostro de la chica -Van a estar bien
Todos comienzan a salir de la casa, Sato y Asami terminaron de despedirse, pero al ver que Yumichika no los siguió, se defendió.
-Me quedaré con ella un rato más- Sonrió ligeramente -Alguien debe ayudarle a limpiar la casa
Sato sabía que podía irse tranquilamente, Asami no estaría sola mientras Yumichika estuviera ahí, pero las intenciones de esa noche eran otras, no solo acompañarla.
- ¿Estas bien cariño? - Preguntó luego de que ambos entraran a la casa, notando la seriedad en el rostro de la chica -Asami...
-Lo siento Yumi, es solo que...
-Que estas nerviosa- Interrumpió el, conociéndola -Siempre han estado juntos desde que el viejo Genryūsai los adoptó, y ahora, estar tanto tiempo lejos te mantiene alerta ¿me equivoco?
Ella volteó a ver a su amigo, quien sonriera satisfecho por tener la razón, haciéndola suspirar. Pero no dijo nada más, se fue a la sala a acomodar un poco lo que los otros habían dejado a medias, apago la consola, acomodo los controles en su lugar, los cojines, recogió vasos y tazones de botanas, permitiéndole a ella encargarse de los trastes sucios.
- ¿Que hay entre tú y Shūhei? - Esto la hizo arrugar la frente, mirando a su amigo con consternación -Ay, por favor... "¿recuerdas cómo se hace?" - Dijo el, imitando su voz y acercándose más a ella -La academia dejo una huella en ustedes ¿no es así?
Su boca se movía, pero las palabras no salían. Tuvo que dejar de mirar a su amigo, formular bien sus respuestas, pero pareciera que Yumichika lo sabía mejor que nadie.
-Lo intentamos, salimos un tiempo, nunca lo hicimos oficial- Respondió ella, haciendo a Yumichika soltar un gritito de miedo -Créeme, fue algo muy lindo, pero con todo lo que el abuelo tenía sobre nosotros, al final decidimos quedar solo como amigos
Yumichika había tomado uno de los trapos, comenzando a secar algunos platos, observando a la chica y como hablaba respecto a aquel romance, escuchándola con paciencia, hasta que acabo de contarle un poco más sobre ellos.
- ¿Y actualmente? - Nuevamente la mirada confundida, lo que lo hizo sonreír -Te gusta, le gustas, se conocen...
-No Yumi, no lo volvería a intentar, eso ya paso y Shū lo sabe- Dijo un poco resignada, suspirando -Soportaré las burlas de mis hermanos, pero nunca habrá algo más allá que amistad entre él y yo
-Y... ¿Qué me dices del capitán? - El plato que llevaba en las manos se le resbaló, alcanzando a tomarlo antes de que golpeara la orilla de la tarja -Te convertiste en otra chica en cuanto lo viste, tanto, que ni siquiera llevabas tus pantuflas de conejo
-Ay por favor, eso es absurdo, las mías se mojaron por culpa de hogo y tome las de Asahi, es todo- Dijo ella pacíficamente, continuando su labor -No quieras buscarle tres pies al gato Yumi
Debía ser cuidadoso, los detalles eran esenciales, y aunque pudiera encontrarle una justificación a todo, su carta magna la dejaría para el final. Y es que luego de recoger y dejar decente la cocina y el comedor, aún les quedo algo de tiempo para sentarse a ver una película. Iba a actuar, pero cuando volteó a verla, está ya estaba dormida.
-Cariño, despierta- Apenas dijo aquellas palabras, Asami abrió un poco los ojos -Ve adormir, yo me encargare de cerrar la puerta
-Gracias Yumi- Respondió apenas, adormilada -Que descanses
Le observó subir las escaleras, hasta que escuchó el sordo golpe de su cuerpo caer en la cama, lo que lo hizo reír.
-Cuídala bien hogo, mañana me encargaré de traer a Ikkaku para que te saque a pasear- El perro gimoteo, acercándose a Yumichika y luego subiendo las escaleras hasta la habitación de Asami -Pero este interrogatorio no ha terminado
Salió de la casa Yamamoto, cerrando la puerta detrás de si y dirigiéndose a sus aposentos.
