Se nos fue un poquitín de las manos, cositas que no teniamos planeadas y la flecha de cupido que agarro al bodo de sorpresa, pero bueno...
Aquella noche, mientras los tres hermanos descansaban de sus heridas. Rose decidió adelantar su regreso al Gotei, principalmente para dar el informe correspondiente. Hitsugaya aprovecho y le ordeno a su teniente que también se regresará con el capitán.
-Quería quedarme un poco más- Dijo ella inflando las mejillas.
-Sí, seguro no alcanzaste a hacer todas tus compras- Le reprende el capitán de la décima -Pero la división no puede quedarse sola, es buena oportunidad para que hagas algo de trabajo para variar
Minutos más tarde, tanto el capitán como la teniente partieron. El resto descanso esa noche, a excepción de la capitana de la segunda y la diosa de la velocidad que patrullaron un poco ya que ellas estaban un poco más descansadas que el resto del grupo que ya llevaba algunos días en el mundo humano.
El primero en despertar al día siguiente fue Satoshi, quien se dirigía a la cocina profiriendo un enorme bostezo mientras extendida los brazos hacia arriba. Grande fue su sorpresa y fortuna al encontrarse a la capitana Soi-Fong ya sentada a la mesa.
-Muy buenos días capitana- Saluda galante Sato -Que dicha para mis ojos que seas tú lo primero que vean- Por supuesto, la capitana apenas le dirige una estoica mirada, pero sin responder a su saludo - ¿Puedo ofrecerte un café?
-No es necesario- Dice finalmente con una fría indiferencia.
-Por favor, insisto- Haciendo caso omiso a su negativa, Sato saca dos tazas de la alacena -Es una mañana cálida, uno de mis legendarios cafés fríos es ideal para este clima
Comienza a buscar en la cocina lo necesario. La capitana no le presta gran atención, seguía sentada con la mirada relajada, como si meditara, cosa que fue interrumpida tras unos minutos cuando una taza fue puesta delante de ella.
-Por favor, tómalo como un agradecimiento por salvarnos de los Genzanki
- ¿Genzanki? - Cuestiona alzando una ceja.
-Sí, Asahi los nombro así, me parece que les queda el nombre- Él toma el primer trago.
De reojo le presta atención al gigai de la capitana, aunque como estaba sentada, solo ve que usaba una blusa negra de cuello de tortuga sin mangas, lo que a él le pareció que era un atuendo que la hacía ver bastante atractiva.
-Fue impresionante como destruiste a los Genzanki- Intenta alagar, sonriendo de lado -Te había visto entrenar, pero verte en combate real fue admirable
-Solo hago mi trabajo. La situación se complicó tanto que el capitán comandante tuvo que enviarme para controlarla- Eso era claramente un reproche hacía su interlocutor, y lo dejo muy en claro con su mirada severa.
-Pues fue un verdadero honor ser salvado por una mujer tan poderosa, sin mencionar hermosa- Ignora olímpicamente la mirada asesina de la capitana, incluso se inclina más sobre la mesa -Me intriga esa técnica que usaron. Es de velocidad ¿verdad? He escuchado sobre ella ¿crees que podrías enseñarme como se hace? - Cada vez extendía más su sonrisa galante. Sin embargo, Soi-Fong se para abruptamente de su lugar, mirándolo con una mayor carga de severidad.
- ¿Por qué te enseñaría a usar esa técnica? A duras penas tu y tus hermanos pudieron mantener controlada la situación. Tuvieron que mandarme a mí de emergencia
-Diría que lo siento, pero repito, me gusto ser salvado por una mujer tan bella- Al igual que Soi-Fong, también se pone de pie, admirando el resto de su atuendo.
Llevaba unos jeans ajustados que le daban forma a su cintura. La blusa negra también le quedaba entallada, lo que le permitía ver su figura esbelta. Era en definitiva muy atractiva.
-Ya que estamos aquí, podemos tener una cita y así podrás mostrarme Karakura- La invita sonriendo aún más galante.
-Estamos aquí en una misión de investigar las desapariciones de los shinigamis- Aclara firme, cruzándose de brazos -Deberías tomártelo con la debida seriedad. Errores como el de anoche es imperdonable en esta clase de misiones
-Por eso deberías entrenarme, linda…
El rostro de Soi-Fong empezó a fruncirse, al tiempo que un sonrojo se adueñaba de su rostro ante la furia por la impertinencia de ese novato al hablarle de esa manera. De hecho, comenzó a apretar el puño a lado de su pierna.
-Soi-Fong, aquí estabas- Escuchan la voz jovial de Yoruichi entrando a la habitación junto a un serio joven de tez morena -Buenos días, Yamamoto Satoshi ¿ya te encuentras bien para estar levantado?
-Sí, mis heridas no fueron tan graves- Responde este -Aunque fue gracias a su oportuna y afortunada aparición- Dice esto mirando a Soi-Fong, a lo que ella voltea a otro lado.
-Sí, un poco más tarde y la situación se hubiese tornado grave- Por supuesto nota la mirada de él sobre su antigua pupila -Creo que te buscaba tu hermana, Asami, quiere cerciorarse que tus heridas hayan sanado bien
-Oh, claro, iré enseguida- Se toma de un sorbo el resto de su café, dirigiéndole una última mirada coqueta a la capitana -Espero que me aceptes la cita, linda- Le guiña un ojo, saliendo luego rumbo a los dormitorios.
-Vaya, vaya...- Canturrea divertida Yoruichi -Ese chico tiene bastantes agallas como para coquetearte de esa manera -Se lleva una mano al mentón, mirando en la dirección en la que Sato salió.
-Yo diría que es alguien impertinente, sin disciplina alguna- Exclama Soi-Fong, claramente molesta.
-Quizá, pero es el primer hombre que se atreve a acercarse a ti de esa manera, ninguno lo ha hecho y eso que estas al mando de cientos de ellos en las fuerzas especiales
-Mis hombres tienen suma disciplina- Aclara la capitans.
-Pero apuesto a mi hijo a que más de uno se muere por ti
-Madre- Reclama el joven moreno que estaba detrás de ella.
-Sin embargo, te tienen tanto temor y respeto que ni en sueños se atreverían a acercársete como lo ha hecho Satoshi
- ¿A qué quiere llegar con esto, Yoruichi-sama?
-Solo digo que es un hombre que tanto respeta que seas una mujer fuerte pero que aun así te ve como una mujer y no teme a dejarlo en claro- Toma la taza que Soi-Fong no había ni tocado, dándole un sorbo -Además prepara un excelente café
…
Las heridas de Asahi, Takeshi y Sato estaban sanando correctamente, por lo que no hubo problema para que se levantaran de la cama y se reunieran con los demás. Aunque claro, Sato ya se había levantado mucho antes de que Hanatarō o Asami se aseguraran que ya estaba en condiciones, por lo que recibió una reprimenda de parte de la menor.
Una vez reunidos todos en la sala, Hitsugaya empezó a formar nuevos equipos para inspeccionar los alrededores, sin embargo, Yoruichi intervino.
-Dales un respiro, niño prodigio- Dice la morena, ignorando el enfado del capitán al ser llamado niño -Los niños Yamamoto no han podido conocer bien Karakura, dales un día para que recorran un poco
-No es momento de estar paseando ante esta situación- Reclama firme el albino.
-Velo de esta manera, tienen que conocer bien la ciudad para próximas misiones- Aboga con astucia Yoruichi.
El capitán de la décima solo suspira casi con derrota, pues bien sabía que no podría ganarle en argumentos a esa mujer, era demasiado insistente.
-De acuerdo- Accede, aunque no muy de buena gana -Pero estén todos todo el tiempo atentos a sus celulares por si alguno necesita apoyo
-Excelente- Yoruichi choca las palmas, en signo de triunfo -Soi-Fong ¿me acompañas? Kisuke me pidió conseguir algunas cosas que faltan para la tienda
-Sí, claro- Acepta ella viéndose bastante apacible. Adorable a los ojos de Sato.
- ¿Muy bien ¿gustas acompañarnos Satoshi?
-Por supuesto- Este se pone de pie de un brinco antes si quiera de que Soi-Fong pudiese reclamarle a Yoruichi -Será un placer para mi ser guiado por tan hermosas damas- Claro que esto, lo dijo mirando específicamente a Soi-Fong, quien se vuelve a otro lado con los brazos cruzados y el gesto fruncido.
-Bien, te esperamos a la salido en lo que te colocas el gigai
-No tardare nada- Cual rayo, va a los vestidores.
-Los demás pueden ir a donde quieran, pero tal como dijo el capitán, estén atentos a sus celulares por cualquier cosa- Agregó la morena, sonriente.
-Bueno, tampoco es como que podamos ir tan lejos, será una ciudad, pero tampoco es tan grande- Dice Asahi, llevando ya su gigai desde hace rato –Teniente Abarai, ¿A dónde irá?
-En realidad no lo sé ¿qué les gustaría ver de Karakura? - Pregunta mirando especialmente a Saya
-Yo quisiera ver los sitios donde corren algunas leyendas- Propone Saya -He oído varias cosas que han sucedido en algunos lugares abandonados de la ciudad. ¿qué dices, hermanito? - Lo mira con una malévola sonrisilla - ¿Nos acompañas? Claro, si es que no te da miedo
Se arrepintió de sus palabras, sobre todo, cuando un escalofrío recorrió su espalda. Saya tenía la manía de contarle historias de terror desde pequeño, cosa que el abuelo había intentado evitar a toda costa.
-Si, claro, me parece bien- Dijo el aclarándose la garganta - ¿Alguien hará algo mejor?
Asami se levantó, seguida de Shūhei y Takeshi, por lo que Kensei les imitó, mientras que Sato ya iba detrás de Soi-Fong y la morena. Suspiro.
-Andando Saya- Dijo desanimado, o más bien, triste y derrotado - ¿Vienes Hanatarō?
-Claro, gracias por invitarme- Gustoso, acompaña al grupo, que ya iban de salida.
…
¿Cómo había terminado enredada en un paseo con su antiguo amor, su hermano y el hombre del que parecía estar enamorada? No lo sabía, pero suspiró, tratando de mantenerse serena, pero quizá, no fue la única que lo pensó.
Kensei llevaba un estilo bastante militar. Pantalones cargo con varios bolsos, una camisa sin mangas y sobre ella, una de botones sin abrochar. Luego se dio cuenta de que llevaba casi el mismo estilo, a excepción por las botas y que ella llevaba un top por encima del ombligo y una chaqueta ligera.
-Hey- Shūhei se acercó a ella, había sentido el fantasma de su mano tratar de tomar la de ella, por lo que instintivamente las metió a los bolsos de la chaqueta. Hubo un deje de decepción en el joven moreno, por lo que paso las manos por la nuca -Sabes, hay una librería por aquí cerca ¿te interesaría ir?
-Me parece perfecto- Dijo ella, sonriente.
- ¿Mas libros? Ya te llevo tres- Soltó Takeshi, acercándose a su hermana, alborotándole el cabello -No sé dónde planeas meter tantos, y aun te falta leer la mitad
-Aún te falta leer la mitad- Arremedo la voz de su hermano, acelerando el paso para que este no la atrapara por la horrible imitación -Dos, tres, cuatro… seis, siempre habrá algo que leer en casa
Takeshi se encogió de hombros, tomó la atención de Shūhei y cuando los cuatro llegaron a la librería, Asami se distrajo en la sección de fantasía, mientras que su hermano y el teniente terminaron en la sección de editorial; muy típico de su viejo amigo.
Luego aprovecho esta oportunidad para escaparse, no es que no quisiera estar con su hermano o su amigo, pero necesitaba algo de despeje para afrontar lo que se venía con estos nuevos enemigos.
- ¿Huyendo de tu hermano? – Su voz la tomó por sorpresa, haciéndola dar un respingo y voltearse a verlo -Tranquila, seré una tumba
-Capitán Mugurma- Dijo ella entre risitas, relajándose porque fuera el, o nerviosa por su presencia.
-Puedes decirme Kensei, sin problema- Ella lo miró, sorprendida -Tampoco puedes ir por ahí llamándome capitán
-Bueno, Kensei…- Dijo ella con un tono socarrón y riendo levemente - ¿Qué lo incitó a seguirme?
Touché.
-Eres mi subordinada, y no deberías andar por ahí sin un guía- La chica hizo una mueca de aprobación, ya que ciertamente, no conocía casi nada de Karakura -Shūhei y Takeshi son tenientes, pueden cuidarse solos, en cambio tu…
-Si, lo se… soy una soldado- Dijo con resignación, dejando caer los brazos luego de un suspiro -Entonces, ¿empezamos el tour?
Asami se había interesado por las palabras del mayor, caminaba con pasos tranquilos, aunque se distraía con facilidad ante algunas cosas. Kensei observaba tranquilamente, porque sentía cuando dejaba de ponerle atención y corría hacia algún exhibidor, sobre todo de libros.
-Debes conocer muy bien los al rededores ¿no es así? – Preguntó ella, tanteando el terreno, aunque fue Kensei quien la mirara con curiosidad, instándola a seguir -Su exilio, eres parte de los Vizard ¿O no?
-Así que lo sabes- El tema no estaba a discusión, de hecho, era algo de lo que casi no le gustaba hablar - ¿Quién te lo dijo?
-Nadie- Dijo ella con la mirada perdida al frente, arrugando la frente mientras trataba de que el pasado no la afectara -Nosotros… perdimos a nuestros padres poco antes de que eso sucediera, quizá mucha información no salió de las paredes la oficina del abuelo, pero era fácil escabullirme
Kensei se frenó en seco, mirando a la chica con sorpresa. Sus padres…
- ¿Cuál es tu apellido? De nacimiento- Preguntó él, haciéndola a ella que lo mirara esta vez con sorpresa.
-Yamagawa- Respondió, y ambos continuaron su camino -Mi madre pertenecía a la división cuatro, y mi padre a la cinco, así que las pocas veces que vi, en ese tiempo al teniente Aizen, siempre tuve mala espina- Suspiró -Aún recuerdo cuando el capitán Hirako llegó a darnos la noticia
Un silencio poco incomodo se formó entre ellos, Kensei no tenía intenciones de continuar con la charla, no sabiendo que tanto podría afectar eso a la chica, y definitivamente, no iba a arruinarle un buen día.
Pero ella aliviano el día, había ido a comprar algo de beber, por lo que él también lo hizo, y no es que tuviera mucha sed, pero no pensaba verse con las manos vacías más tiempo. Necesitaba algo con que distraer la tensión.
…
Saya iba bastante entusiasmada cuando se dirigían a una antigua escuela abandonada en la ciudad. Era uno de los principales lugares donde se corrían las famosas leyendas de Karakura. Todo lo contrario, a Asahi que iba detrás ellos. Prácticamente iba arrastrando los pies, parecía incluso que lo llevaban encadenado.
- ¿Estas bien, Asahi? - Pregunta Hanatarō al ver su semblante desanimado.
-Si, todo bien- Dijo con la voz apagada, mirando para todos lados -Esto es, divertidísimo
Ignorando el sufrimiento de su hermano menor, siguieron su camino, pasando por un campo de futbol donde una acalorada discusión los hizo voltear, encontrándose con una chica de unos veintidós o veinticuatro años hablando con dos adolescentes, ambos de aproximadamente doce años, uno de piel blanca y un peculiar cabello naranja y otro de cabello negro y tez morena.
-Creo que he visto en algún lugar al chico de cabello negro- Comenta Asahi, aunque no estaba del todo seguro.
-La chica es Karin, hermana de Kurosaki Ichigo- Informa Renji -Los jóvenes son el hijo de Ichigo y la capitana Kuchiki- Señala al joven de cabello naranja -Y el otro es Daisuke, es el hijo de Yoruichi y Urahara
-Oh cierto, estaba junto a ella y la capitana de la segunda al momento del ataque de los Genzanki- Recuerda Asahi –Los tres nos salvaron el pellejo
-Si, el joven Daisuke es bastante poderoso, pese a ser tan joven ya domina el shikai- Les cuenta Hanatarō.
-Sabes bastante de todos- Comenta Saya.
-Bueno, suelo venir bastante al mundo humano- Admite con un gesto humilde -Acompaño a los shinigamis por si necesitan ayuda médica
Por otro lado, con Karin, Yoshio y Daisuke que seguían tratando de ponerse de acuerdo para arreglárselas a jugar futbol solo ellos tres, no pudiendo lograr nada.
-No tiene sentido que solo sea un portero y dos contra dos- Insiste Karin.
-Pues mejor no hacer nada- Yoshio se cruza de brazos -No veo otra solución
Karin, no conforme con haber ido al campo de futbol por nada, mira a su alrededor, notando las cuatro miradas curiosas que los observaban. Reconociendo entre ellos a Renji, pues era un amigo desde hace mucho tiempo de su hermano y amigo de la infancia de su cuñada.
-Hey, Renji- Agita la mano Karin a modo de efusivo saludo -Cuanto tiempo
-Hola- Devuelve el saludo este, yendo a donde la pelinegra acompañado de los demás - ¿Qué tal, Karin? ¿Cómo has estado?
-Bien ¿y ustedes como les ha ido con lo de las desapariciones de los shinigamis? Mi hermano me ha comentado al respecto
-Aun no tenemos pistas de ellos, pero nos hemos topado con nuevos enemigos- De repente, cae en cuenta que ha presentado a sus demás acompañantes -Oh, por cierto, te presento a Saya y Asahi, hace poco se unieron a las divisiones de la sociedad de almas
-Oh, es un placer chicos- Dice la joven mientras veía a ambos chicos -Bienvenidos a Karakura
-Saya entro junto con su hermano mayor a la división de trece- Anuncia el pelirrojo.
-Oh, donde es capitana Rukia- Comenta Karin mirando a la morena.
-Así es- Confirma esta- Es una gran capitana, a mi hermano Takeshi y a mi nos agrada mucho trabajar con ella
-Y Asahi esta en mi división- Dijo sonriente, como si estuviera orgulloso por la compañía del castaño -Y a Hanatarō ya lo conoces
El joven medico hizo un asentimiento, pero Karin miró a Asahi.
-Que tal- Dijo el castaño, mirando a la pelinegra.
-Podemos iniciar el partido entonces- Dijo Yoshio, aplaudiendo una vez para hacer entrar en acción a todos -La capitana es mi tía, entonces, ¿Quién será el portero? - Mira a cada uno de los nuevos, en espera a que alguien se ofrezca.
- ¿Quieren que nosotros juguemos? - Cuestiona confundida Saya.
- ¿Por qué no? - Agrega Renji con una sonrisa emocionada -En la sociedad de almas no he logrado reunir a nadie para armar algún partido de futbol.
-Porque es una propuesta ridícula- Molesta Saya.
-Si es ridícula entonces no te molestara jugar- Reta Renji a sabiendas que picaría la vena competitiva de Saya, lo que por supuesto, da resultado.
-Muy bien, Abarai, acepto ¿quién más se une? - Mira a Hanatarō y Asahi.
-Yo mejor paso- Dice el tercer oficial -No soy nada coordinado
-Te tienes que unir tu o estaremos incompletos- Pide Karin, mirando a Asahi.
Asahi no pudo evitar mostrar sorpresa, por lo que miro a sus compañeros.
-Está bien, si no hay nadie más- Dice el castaño, no perdiendo de vista a la chica -Solo digo que nunca he jugado
-No debe ser gran cosa si a Renji le gusta- Molesta Saya, provocándole el usual disgusto a Renji.
-Ya veremos si no es gran cosa- Repela el teniente, tomando el balón de las manos de Karin y yéndose junto a Saya al centro del campo.
-Wow ¿siempre son así? - Cuestiona Karin asombrada por la efusividad de ese par.
-Siempre, es divertido- Responde Asahi con una extraña sonrisa coqueta que, sin querer le recordó a Sato -Luego te acostumbras
-Luego tienen una cita para coquetearse- Exclama Daisuke impaciente junto a Yoshio -Ya vamos a jugar
-De acuerdo, no sean impacientes- Les responde Karin a ambos -Entonces ¿estas listo, Asahi?
-Por supuesto- Saya no iba a dejar pasar la oportunidad de balconear a su hermano, y es que prácticamente, había cambiado su actitud ante la hermana del shinigami sustituto.
Como no se podían poner de acuerdo quienes le harían de porteros y quienes jugarían, decidieron irse turnando de puestos, por lo que la primera ronda Saya y Asahi estaban en las porterías mientras que Renji y Karin, competían contra Yoshio y Daisuke.
Ambos equipos eran bastantes buenos, no por nada Renji era un gran aficionado a ese deporte y Karin, bueno, llevaba practicándolo bastante tiempo. Ambos tenían muy buena coordinación al pasarse la pelota y evadir a los contrincantes, siendo Renji quien lanzaba los cañonazos a la portería contraria, de la cual, Saya era la guardameta.
Pese a ser primera vez que jugaba a eso, los reflejos de la shinigami la ayudaban a tajar cada pelota que le mandaban, impidiendo que metieran gol alguno en su portería.
-No te contengas Abarai- Reta Saya.
-Por supuesto que no lo hago- Responde este, por su gesto se le notaba que estaba disfrutando tener ese tipo de retos con Saya.
Lanza el balón justo a los pies de Daisuke, quien lo ataja con facilidad llevándoselo a la portería contraria donde Asahi era el portero. Renji y Karin intentan quitarles el dominio de la pelota, pero los chicos también eran bastantes buenos en estarse pasándoselo para que el rival no se los quitase.
Yoshio patea con fuerza el balón que aparentaba adentrarse a la portería en un ángulo muy difícil de atajar, pero vaya sorpresa que se llevaron cuando Asahi dio un salto y desvió el balón con una patada circular. Entrenar Hakuda con Sato y Saya estaba sirviendo bastante en esos momentos.
-Wow eso fue asombroso- Aclama Yoshio.
- ¿De verdad es primera vez que juegas? - Karin se acerca a Asahi, mirándolo asombrada.
-Ah, claro, nunca había jugado esto, pero los reflejos son de familia- Le guiña un ojo a su hermana, quien también había desempeñado un excelente papel en el lado opuesto -Tu eres muy buena en esto- La chica le sonrió, causando un deslumbre en el joven Yamamoto.
-Bueno, creo que es hora de hacer un cambio- Aplaude Karin, llamando la atención de todos para que se reunieran -Daisuke, Yoshio les toca hacer de porteros- Estos asintieron sin rechistar, yéndose cada uno a una portería -Y ya que Renji y yo tenemos más experiencia jugando, para que sea más justo ¿qué les parece si Renji y Saya hacen equipo y yo juego con Asahi?
-Me parece justo- Acepta Renji, mirando a Saya.
-Solo trata de seguirme el paso- Le dice Saya a este.
- ¿Estás de acuerdo en hacer equipo conmigo? - Le pregunta Karin a Asahi.
-Si, no tengo problema alguno- Dijo él, mirando a la chica, en parte su estatura le recordaba mucho a su hermana Asami -Espero hacer un buen trabajo
-No te preocupes, esto lo estamos haciendo por diversión- Le dice, guiñándole un ojo, provocándole un sonrojo instantáneo a Asahi -Bien, vamos a posicionarnos -Se adelanta al centro de la cancha.
Asahi se queda parado en su lugar, mirando a Karin. Reacciona solo cuando Saya le da un fuerte codazo en el brazo, volteando a ver a su hermana y notando que lo miraba con una sonrisilla picara.
-Quien te viera, hermanito- Canturrea esta.
Asahi la miro con curiosidad, como si no entendiera las palabras de ésta, sacudiendo la cabeza velozmente para salir de su estupefacción.
-Ya te lo diré yo, hermanita- Dijo el, mirándola con los ojos entrecerrados ¿Era esta una venganza por lo de Renji?
Detener el balón para impedir que entrara a la portería había sido sencillo por sus reflejos refinados por los años de entrenamiento como shinigami. Sin embargo, en cuanto a correr con la pelota entre los pies y darle dirección era otro cuento para ambos hermanos; Renji trataba de darle algunos consejos a Saya para que no tropezara al momento de correr junto con el balón, así como darle dirección y que le diera un pase apropiado. Saya batallaba un poco con eso, al momento de querer meter un gol, la pelota chocaba con el poste.
-No es tan sencillo como dijiste ¿verdad? - Le echa en cara Renji.
-De acuerdo, tú ganas- Admite esta de mala gana, cruzándose de brazos.
-Procura patear el balón con la parte interna del pie, no con la punta- Le muestra cómo, poniendo el ejemplo -Así le darás más dirección
-Entiendo- Asiente al poner toda su atención. Esto era nuevo para ella, pero debía admitirlo, le estaba gustando aquel deporte.
Asahi tenía las mismas dificultades cuando el balón estaba en su dominio. Por fortuna no se vio en la vergüenza de caerse de narices frente a Karin, aunque en varias ocasiones tropezaba al pisar el balón en lugar de patearlo al correr con él. Ni se diga al momento de intentar chutar a gol, parecía que la portería era un imán gigante que repelía la pelota al ser ambos el mismo polo.
-Tranquilo, ya iras aprendiendo- Le consuela Karin, poniendo una mano sobre su hombro.
-Bueno, todo es cuestión de practica- Dijo el, agradecido por su paciencia.
…
No era del todo mentira que Yoruichi necesitaba algunas cosas para su esposo, así que fueron a algunas tiendas. Lo entretenido de esa salida era ver como aquel novato, Satoshi, no desistía de sus intentos de coquetear con Soi-Fong mientras que esta parecía hacer un gigantesco esfuerzo de ignorarlo. Aunque claro, la morena conocía muy bien a su antigua pupila y algo le decía que aquel rostro fruncido no era del todo por molestia, también existía cierta incomodidad al no estar acostumbrada a un trato así de parte de un hombre.
-Disculpe Yoruichi-sama, me tengo que retirar unos momentos- Pide la capitana, yéndose a otro lado y dejando a Sato y a Yoruichi esperando por unos artículos.
-Debo decir que es admirable tu persistencia, especialmente con alguien como ella- Le dice Yoruichi, llamando su atención -Pero los coqueteos convencionales no te funcionaran, no con Soi-Fong
-Sí, no es la primera vez que escucho eso- Suspira Sato, mirando por la dirección en la que se había ido la capitana.
-Tengo curiosidad ¿porque estas interesado en ella? - Era una pregunta seria, pues siempre le ha tenido un gran cariño.
Sato lo reflexiona unos momentos, tratando de analizar el impacto que le causo la capitana desde que la vio entrenando. Nada, no había una respuesta rápida a la pregunta de la morena.
-La verdad, es que no lo sé -Finalmente responde, llevándose una mano a la nuca -Pero algo en ella llama mucho mi atención
-Bueno, es sin duda una mujer hermosa, pero a la vez muy letal- Aparentemente su atención estaba en unos estantes –Aunque también tiene su lado gentil y podría decirse que tierno, la conozco desde hace tiempo y esa actitud que muestra es solo su armadura. No ha cualquiera lo dejara verla sin ella- Mira de reojo al hombre, quien de verdad estaba interesado en lo que decía -Debes de cambiar de estrategia con ella, es una mujer fuerte, comandante de las fuerzas especiales. Primero debes dejarle ver que eres un hombre lo bastante poderoso para estar ha lado de ella, no para ser su caballero de brillante armadura que la rescate, si no para estar codo a codo en las peores situaciones. Soi-Fong hace años ha tomado la ideología de que no necesita a nadie
- ¿Por qué me dices esto? - Lo agradecía, pero era raro viniendo de alguien a quien se le notaba que la quería como él a sus hermanas.
-Porque, en primera, eres el primer hombre que tiene el suficiente coraje de intentar cortejarla- Finalmente lo mira, sonriéndole de lado -Y ella también lo sabe, solo es un hueso difícil de roer, pero algo me dice que tú no te darás por vencido- Por la sonrisa del chico, sabía que no lo haría -No deben tardar en entregarme lo que pedí ¿puedes ir a buscar a Soi-Fong?
-Claro
Salió del centro comercial buscando con la mirada a la capitana, algo un poco difícil ya que el lugar estaba lleno a esas horas y ella era de estatura baja.
Camino un poco hasta llegar a un pequeño parque donde alcanzo a verla a lo lejos recargada bajo la sombra de un árbol. Al irse acercando, noto que esta se inclinaba llamando a un pequeño grato negro que se le acercó en busca de caricias. Al inicio no pudo evitar sentirse de lo más patético por sentir celos de un pequeño felino, aunque eso no duro mucho cuando un sentimiento enternecido se apodero de él, dándose cuenta de que eran verdad las palabras previas dichas por Yoruichi; Soi-Fong tenía un lado muy tierno.
-Eso demuestra claramente que los gatos negros no son de mala suerte -La voz detrás de ella la hizo ponerse de pie cual resorte, volteando a ver que era aquel novato –Yo ya quisiera ser él para recibir tan tiernas caricias de parte de tan linda capitana- Se inclina para llamar al pequeño para ahora él acariciarlo en su lomo, pero el felino de nada sale corriendo quizá por algo que llamo más su atención.
- ¿Qué haces aquí? - Pregunta poniéndose a la defensiva.
-Yoruichi me pidió venir a buscarte, ya casi le entregan su pedido
-De acuerdo – sin mirarlo, pasa a lado suyo, deteniéndose tras dar unos pasos, dándole la espalda -Te prohíbo que le digas a alguien sobre lo que viste- Ordena con severidad.
-No te preocupes, linda- Mirando por encima de su hombro, Soi-Fong nota la sonrisa galante de Sato al decir eso -Lo que vi es algo que no deseo compartir con nadie, quiero ser egoísta y quedármelo para mí solo
Ella no dice más, si quiera parece tener expresión alguna por el comentario del novato, tan solo mira al frente, caminando rumbo a donde Yoruichi los esperaba, siendo seguida por Sato.
Cuando llegaron a donde se supone que la excapitana los esperaba, no la encontraron por ningún lado de la tienda. No parecía estar si quiera por los alrededores.
-Supongo que volvió a la tienda sin nosotros- Comenta Sato.
La capitana no dijo nada, tan solo salió del centro comercial en su usual actitud estoica y dura.
- ¿A dónde vas? - Sato la sigue, caminando a un lado suyo.
-Se supone que estamos aquí para investigar- Responde esta sin mirarlo -Hare una ronda de inspección
-Bien, pues vamos
-No necesito compañía- Pese a lo dicho, Sato aun caminaba aun lado de ella.
-Es recomendable ir siempre con un compañero considerando a estos nuevos enemigos. En cualquier momento puede pasar algo…
De la nada, Soi-Fong se da la media vuelta, encarando a Sato cruzada de brazos mientras lo miraba de la forma más dura e inflexible posible.
-Considerando tu desempeño cuando se vieron rodeados, no creo que el que me acompañes haga una gran diferencia si nos atacan. Sera mejor que vuelvas a la tienda y te prepares para regresar a la sociedad de almas. Novatos como tú no deberían estar en este tipo de misiones
Sin decir más, retoma su camino. Esta vez Sato no hizo el intento de seguirla pues había dado en un punto que aún le dolía; en su error que hizo que sus hermanos se vieran heridos, así como él. Además, recordaba las palabras de Yoruichi respecto a cómo debía avanzar con la capitana. Primero, si quería llamar su atención, debía demostrarle de que era capaz, debía de dejar de verse como un simple novato.
…
Habían tomado un pequeño descanso, sentándose en una cafetería, ella terminó por ordenar un frappe y un sándwich con papas fritas, él le imitó, a excepción de haber ordenado un café negro.
-Tengo algo que me inquieta- Esto la sorprendió, pero no por eso, dejó de darle el sorbo a su frappe -Tu relación con Shūhei
Asami soltó el popote, sonriendo, negando con la cabeza.
- ¿Planeas poner el artículo en la revista y complacer al Gotei entero? – Dijo ella, como retándolo, arqueo una ceja y luego compuso su expresión, y suspiro -Si tu pregunta es que, si somos algo, no, no lo somos…
-Pero hubo algo ¿no es así? – Ella lo miró en silencio, luego desvió la mirada, apoyando ambos brazos sobre la mesa aun vacía, solo ocupadas por la taza y el vaso -La gente no habla de un romance solo porque si, o me dirás que Takeshi y Kotetsu no son nada
Ella rodo los ojos, y es que eran bastante obvios todos los días, que luego de un tiempo ella misma ya no volvió a cuestionar las decisiones de su hermano.
-Solo fueron unos meses, pero no llego a nada más- Arrugo la frente nuevamente, tomando el vaso y dando otro sorbo -Y quiero que se quede así, aunque mis hermanos bromeen todo el tiempo con eso
Hubo algo en las palabras de la chica que lo instaron a no continuar con aquello, quizá la información para él era suficiente, y aunque tenía bastantes dudas al respecto, no tenía por qué invadir ese tipo de privacidad. Una mesera apareció al poco rato, entregándoles su orden y retirándose.
La joven agradeció que no continuara preguntando, porque ciertamente, proseguir con ese tema, no era de su agrado. Así que intercambiaron información entre ellos, un tanto personal, pero no más allá de hobbies o actividades secundarias.
Al terminar continuaron con el recorrido, pero pasaron por una tienda de mascotas, donde estaban vendiendo conejos, por lo que la chica corrió a verlos.
-Son hermosos ¿Puedo? – Preguntó a la chica de la tienda, dándole permiso para tomar alguno en brazos. La chica fue hábil, tomando a uno blanco y que llevaba la nariz grisácea hasta los ojos -Mis hermanos se morirían si llevo uno de estos a casa
- ¿No crees que Hogo se lo comería? – Pregunto él, acercándose, tocando levemente al animal entre los brazos de la chica.
-No estoy segura, quizá sean bueno compañeros- Terminó de acariciar al conejo, dejándolo nuevamente en la jaula -Quizá la próxima vez me lleve uno
Kensei estaba almacenando información, conocerla estaba siendo de lo más sencilla, y solo era cuestión de… ¿de qué? ¿para que necesitaba él esa información? No lo sabía, simplemente sabía que, de alguna manera podría utilizarla.
Iban saliendo de la parte intrincada de la ciudad, de las tiendas y locales, iban cruzando un puente que atravesaba el canal de agua, por lo que estaban más cerca de las áreas urbanas. Asami no se sorprendió de escuchar las voces de Saya y Asahi haciendo eco en el aire.
Decidieron pasar por ahí para reunirse con sus compañeros una vez que terminara el partido, así que se detuvieron en algún punto, esperando a que pronto terminaran.
Al momento de que Karin le paso el balón a Asahi, este, para su propia sorpresa, lo pudo contralar bien al tiempo que corría hacia la cancha donde Daisuke se preparaba para atajarlo. No negaría que estaba nervioso, no había podido si quiera llegar cerca de la portería cuando intentaba meter gol. Sin embargo, al momento de ver a su compañera a lado suyo sonriéndole para infundirle confianza, un abrupto ímpetu de querer impresionarla se apodero de él, así que, en plena carrera, pateo el balón con su pie derecho con todas sus fuerzas. Esta vez daba la impresión de que entraría en la portería, iba en dirección a esta, o al menos bastante cerca, pero termino estrellándose en un poste y debido a la velocidad que traía salió volando hacia arriba.
Asami estaba tan enfrascada en su conversación con el capitán, que sus sentidos se habían entorpecido, por lo que nunca pudo prever el balón que se dirigía hacia ella, el cual, terminó por golpearla en la cabeza. Kensei la había atrapado al vuelo, poco antes de que su cuerpo se inclinara más hacia el suelo.
Todos habían corrido hacia ella, principalmente Hanatarō.
-Asami-san... ¡Asami-san! - Dijo el chico al verla medio inconsciente -Tranquila, ese fue un golpe muy fuerte
Karin y el resto llegaron hacia ellos, luego de observar un poco a la chica, prefería no arriesgarse.
-Mi papá es doctor, bueno, algo similar, llevémosla a que la revise- Dijo la peli negra, mirando a Asahi, y por ende a Kensei -Síganme...
-Es algo irónico que no hayas podido dar con una cancha que es bastante amplia, pero si le diste a Asami que estaba a casi un kilómetro de distancia- Se burla Saya mientras Asami era cargada por el capitán de la novena -Y eso que ni siquiera le apuntabas a ella
-No hablemos de eso ¿quieres? - Le dijo a su hermana, sintiéndose sumamente culpable por aquello.
- ¡Basta de quejas! - Dijo el capitán mientras avanzaban -Acepta tu responsabilidad como hombre y pídele disculpas cuando este mejor
-Sí, señor- Dijo Asahi, un tanto taimado por las palabras y tono del mayor.
Avanzaron en silencio hasta la casa de la chica, Asahi realmente se sentía culpable de haber golpeado a su hermana. El padre de la chica los recibió en la clínica, Kensei dejó a la peli blanca sobre una camilla, donde comenzó a examinarla.
-Así que un balón eh, ¿no fuiste tu quien la golpeo, o si Karin? - Preguntó el hombre, haciendo que su hija lo golpeara en la cabeza.
-Claro que no viejo, no digas esas cosas- Respondió la chica, cruzada de brazos -Bueno, ¿está bien ella?
-Se le pasara, de momento es mejor que descanse- Tomó un paño con un poco de alcohol y se lo paso por la nariz, haciéndola reaccionar -Wow, tranquila- Asami había reaccionado bastante sobresaltada, por lo que el padre de Karin la tomo de las manos para tranquilizarla -Todo está bien
- ¿Qué fue lo que me golpeo? - Preguntó ella, con el dolor implícito en su voz, pero su mano se dirigió a la cabeza -Ay, ay, ay ay
-Antes que nada ¿sabes quién soy? ¿recuerdas tu nombre? - Empieza a cuestionar Saya, un tanto en broma, en verdad no creía que Asami haya perdido la memoria.
-Ay Saya, sigues siendo un dolor de cabeza con tus bromas- Dijo ella quejándose del dolor latente que sentía - ¿Alguien me puede decir que paso?
Todos guardaron silencio, y como si las cosas no fueran peor, Kensei miraba de manera acusatoria al menor de los hermanos, quien avanzara como perro, con la cola entre las patas hacia su hermana.
-Lo siento hermana, fui yo- Dijo el con bastante pena, sobre todo, porque el capitán lo hacía ver como un chiquillo -Lance el balón a la portería, pero reboto en el poste y salió volando hacia ti
-Ah- Dijo ella quedamente, tratando de enfocar a su hermano -Bueno, tampoco es como que vaya a hacer algo por eso, solo denme algo para el dolor
-Enseguida- Dijo el hombre mayor mientras se retiraba a unos cajones, sacando unas pastillas y ofreciéndole una botella de agua -Te dejaremos un momento para que te sientas mejor, iré a casa a buscar algunas compresas frías, estaremos en la casa detrás de estas puertas
El hombre señalo las puertas corredizas, invitando al resto a entrar a la casa. Cuando las puertas se deslizarán, Kensei le acercó la pastilla y la botella de agua a la chica.
- ¿Porque no fuiste con ellos? - Pregunto Asami, luego quiso mover la cabeza, solo para darse cuenta de que el movimiento le provocaba dolor -Ya, lo recuerdo, eres mi superior y yo una subordinada, lo entiendo
Kensei la miró en silenció, desde el momento en que colocara la pastilla en su boca, hasta el momento en que escuchó como la pasaba por su garganta, tomando la botella de las manos de ésta y observándola.
- ¿Quieres ir con ellos? - El efecto había sido casi inmediato, la cabeza le dolía menos y podía al menos enfocar la vista.
-Supongo que sí, quedarme embotada en un solo lugar no servirá de nada- Respondió ella, por lo que Kensei le ayudó a sentarse en la camilla y bajar suavemente con un resbalón -Gracias
Ambos avanzaron hacia las puertas, Asami deslizó la principal y volvió a enfocar la vista en su hermano menor. Iba a decir algo, pero el padre de Karin apareció con una compresa.
-Toma asiento, será lo mejor- Dijo el hombre, invitándola al sofá -Lamento no haberme presentado, soy Kurosaki Isshin, y ellas son mis hijas, Karin y Yuzu, siéntanse como en su casa
Asami saludo a ambas chicas, Yuzu era una chica joven de cabello anaranjados claros, Karin, a quien ya había visto en el lado del consultorio, tenía el cabello negro recogido en una coleta alta.
-Un placer conocerlas- Dijo la albina, sentándose en el sofá frente a un televisor y con Kensei a su lado.
El padre de Karin desapareció en algún momento, por lo que Yoshio, Daisuke, Karin y Yuzu se apoderaron por completo de la casa.
- ¡Oye! - Dijo Yoshio al ver como Daisuke lo derrotaba -Con que te crees mejor que yo ¿Eh?
-Obvio, soy más rápido que tu- Dijo el moreno con una sonrisa bobalicona, muy al estilo de su madre -Puedes volver a enfrentarme, a menos de que haya alguien aquí a parte de tu tía que pueda derrotarme
-Hay dos personas aquí que pueden derrotarte- Exclama Saya con una extensa sonrisa y las manos en sus caderas -Bueno, una de ellas no sé si este en condición de jugar- Señala a Asami -Pero Asahi es igual de bueno
- ¿Es cierto eso? - Cuestiona Karin, interesada por lo que la morena afirmaba - ¿Eres bueno? Porque hace mucho no tengo una digna competencia, se ha vuelto un poco aburrido patearle el trasero a ese par- Señala a Yoshio y Daisuke que estaban sentados en la sala.
- ¡Oye! - Reclaman estos.
-Ah, estem... Si, Asami y yo somos muy buenos, ella me enseñó - Dijo Asahi, mirando a su hermana -Si me dejas encargarme de ellos...
-Adelante- Dijo Karin con tono burlón -Esto lo tengo que ver
Yuzu apareció, llevaba una compresa fría en las manos y se la entregó a Asami, al menos para reemplazar la que ya llevaba desde hace rato.
-Gracias Yuzu- Había tomado la compresa y colocándosela en la cabeza se recargo en el hombro de Kensei - ¿Te importa?
-En absoluto- Respondió el, viendo cómo el resto de enfocaba en Daisuke y Asahi.
Asahi se sentó a un lado del moreno, estaba listo. Daisuke estaba bastante confiado en que ganaría y que dejaría en ridículo al joven Yamamoto, sobre todo, porque cuando iniciaron la ronda, Asahi cayó ante él, sin embargo, eso fue lo único que necesitaba, saber los botones que tenía que presionar para saber qué hacía su personaje con cada uno.
La segunda ronda inició, los movimientos de Asahi fueron exactos, esquivó, notando el patrón de ataque del moreno y lo derroto con tres golpes.
- ¡Oye! ¿Qué clase de truco es ese? - Se quejó el moreno, viendo la sonrisita del castaño -Aún me queda otra ronda
Yoshio sonrió, sabía que Daisuke perdería y que entonces él se enfrentaría a Asahi y que quizá podría ganarle. Pero en cuanto la ronda inicio, Asahi fue a por el chico, eliminándolo con su victoria y dejando a un pasmado Daisuke mirando la pantalla.
- ¡Perdiste! ¡Acéptalo! - Gritó Yoshio, señalándolo con el dedo y dejando entrever su felicidad -Ahora es mi turno
-Oye, tus gritos se escuchan hasta la calle- Dijo al momento de abrirse la puerta, y quien miraba a los ahí presentes en su sala - ¿Renji? ¿Kensei? ¿Qué hacen aquí?
- ¿Que tal Ichigo? - Dijo Renji, saludando con la mano a su viejo amigo.
- ¡Renji Oji-san! - Dijo la voz de una niña, corriendo hacia Renji y abrazándolo - ¿Porque no habías venido a visitarnos?
Dijo la pequeña niña mientras inflaba los cachetes y miraba al pelirrojo.
-Hola Hanami, ya sabes que estamos trabajando en la sociedad de almas, y ya va siendo momento de que vuelvan- La niña pareció emocionarse por aquello, por lo que miró a su padre - ¿Por qué no vuelven con nosotros?
-Quizá no sea tan mala idea- Comentó Ichigo, luego miró a su hija -Anda Hanami, a lavarse para cenar
- ¡Si! - Dejo de abrazar a Renji y se fue con Yuzu.
- ¡¿Que?! - Se quejó Yoshio, derrotado ante las habilidades de Asahi -Esto no es justo
-Bien, mi turno- Dijo Karin, pidiéndole el control a su sobrino y sentándose a un lado de Asahi -Veamos qué tan bueno eres
La primera ronda fue un esquive y defensa de parte de ambos, pero fue Asahi quien perdiera por una pequeña diferencia, error que no cometió en la segunda, derrotando a Karin. Podía sentirse la tensión, Asami se mantenía despierta, mientras que Kensei, Saya y Renji los miraban con sorpresa, ambos estaban bastante parejos, lo que finalizó con un empate por parte de ambos.
-Eso si fue una buena competencia- Exclama Saya -Al menos en esto pudiste quedar bien hermanito
Asahi volteo a verla con cara de fastidio, haciéndole una mueca, pero fue Asami quien le diera un punta pie para que se controlara.
-Pudo haber sido peor- Comentó Asami, enderezándose un poco -Lo mejor será que volvamos a la tienda de Urahara, ya llevamos todo el día fuera
-Es verdad ¿tú no habías salido también con Shūhei y Takeshi? - Le preguntó Saya a su hermana, mirándola ceñuda.
-Nos separamos, no supimos en qué momento- Kensei la miró con curiosidad, pero no pensaba delatar a la menor -Además, ¿Qué tiene de malo?
- ¿Shūhei también vino? Vaya, al parecer están en problemas- Dijo Ichigo, aun recargado en la parte posterior del sofá y mirando al grupo -No había visto un grupo así de grande en mucho tiempo
-Es verdad, no los presentamos- Dijo Renji, poniéndose de pie y luego señalo a los hermanos -Ellos son Asami, Asahi y Saya Yamamoto, acaban de unirse a los escuadrones hace poco, son nietos del viejo Genryūsai
La mención del antiguo comandante lo sorprendió, y quizá tuviera la misma duda que el resto de capitanes, pero no podría juzgar al viejo Genryūsai, así que los saludos y les dio la bienvenida a su hogar.
-Apoyare la moción de Asami, debemos volver a la tienda y descansar- Aquello lo dijo Kensei, mirando a Asami, pidiéndole la compresa fría y devolviéndosela a Ichigo -Agradecemos su hospitalidad
-Sigues siendo tan seco como siempre, Kensei- El mayor sonrió, pero de momento, necesitaban organizarse -Vi a Tōshirō de camino para acá, entonces quizá tengan trabajo que hacer
-Así es, estamos investigando las desapariciones de los shinigamis- Le dijo Renji, por lo que Ichigo no mostro sorpresa -Deberías tener cuidado, ya nos hemos enfrentado a nuevos enemigos, los hemos llamado Genzanki
-Ya tenemos un poco más de conocimientos de ellos, pero no sabremos más hasta que la doce nos entregue algo más detallado- Agregó Kensei, luego miró a Asami -El capitán Kurotsuchi le encomendó a Asami capturar una cosa de esas con las habilidades de su Zanpaku-tō
- ¿A ti? - Saya voltea a ver su hermana - ¿Cuándo pensabas decirnos esa encomienda suicida?
-En la reunión de esta noche- Respondió ella, mirando a su hermana -Es algo sencillo de hacer con mi Diamante, solo necesito esperar el momento exacto y no debería haber inconvenientes
-De todas maneras, puede ser peligroso si no tienes cuidado- Agregó Asahi, no muy contento por la encomienda de su hermana - ¿Es muy necesario?
-Supongo que una vez que el capitán Kurotsuchi tenga el espécimen, podremos aclarar más cosas- Agregó Kensei, no queriendo desacreditar al capitán, mucho menos la esperanza del capitán comandante de poder acabar con esa situación lo antes posible -De todas maneras, quizá no nos quedemos todos y algunos deban volver a casa
Esto dejó a los hermanos, e incluso Renji algo pensativos ¿Volver a casa y reducir el grupo? Esa quizá no era una cuestión por tratar, pero por lo demás, había que reunirse con el resto.
Comenzaron a despedirse, agradeciendo su hospitalidad y saliendo poco a poco de la casa Kurosaki.
-Oye, ¿a dónde crees que vas? - Le dijo Ichigo a su hijo, que iba ya con Daisuke -Tú te quedas
-Papá, si Daisuke puede estar ahí ¿Por qué yo no? - Se quejó el chico, mirando al moreno sonreír con socarronería.
-Él vive ahí, tú no, pero cualquier cosa, nos mantendrán al tanto ¿no es verdad? - Dijo el pelirrojo, mirando al capitán presente.
-Lo intentaremos, pero este no es un juego para los niños- Se mantuvo sereno, sobre todo, porque no sabía bien como estaría la situación de la próxima batalla - Los veremos en otro momento
-Sera un placer recibirlos nuevamente, me debes una revancha- Le dijo Karin a Asahi, haciendo que las mejillas de este se tiñeran de rosa.
-Me parece bien el reto- Dijo Asahi, sonriendo -Nos veremos en otro momento entonces
Saya le da un golpe en el brazo con su codo, guiñándole un ojo y sonriéndole con picardía. Este solo decide ignorarla, aunque no puede evitar que el sonrojo de sus mejillas se incrementara.
-Así que aquí estaban- Se oye la voz del capitán de la décima acercándose a donde estaban -Ya es hora de reunirnos para planear las rondas de vigilancia
- ¡Tōshirō! – Exclama Karin, acercándose al capitán -Cuanto tiempo sin verte
-Hola, Karin- Saluda este, apenas mostrando una pequeña sonrisa a la pelinegra.
-Es una pena que no nos hayamos encontrado antes, tuvimos un pequeño partido de futbol, recuerdo que eras muy bueno
Asahi pudo ver de inmediato una chispa entre ellos, por lo que se alejó momentáneamente.
-Sera en otra ocasión- Dijo el albino, mirando al grupo que había salido de la casa del shinigami sustituto, deteniendo su recorrido en su subordinada - ¿Asami? ¿Qué te paso?
La chica se mostró sorprendida, no pensó que su capitán fuera a fijarse que llevaba un vendaje en la cabeza, sobre todo porque había disimulado las vendas con su cabello.
-No fue nada, un balón de fútbol que tomo mi cabeza como blanco, eso es todo- No hizo miradas ni señas a nadie, solo sonrió, y provocó que su capitán se sonrosara levemente, algo que el mayor si noto, haciéndolo resoplar -Bueno, mejor démonos prisa en volver a la tienda de Urahara, me urge tomar un té y descansar
-Quien diría, capitán, que fuese a ser la manzana de la discordia- Dice Saya pasando a lado Tōshirō, tomando ella la delantera a la tienda.
Hitsugaya miro a la morena, confundido, no entendiendo por qué decía aquello.
-Ignore lo que dijo mi hermana, se cayó de chiquita de la cama- Dijo Asahi, tomando la delantera de Saya.
Al volver a la tienda, vaya fue la sorpresa de Takeshi al ver a sus hermanos, sobre todo, a la menor de ellas.
- ¿Cómo que un balón?! - Dijo el mayor interrogando a los tres menores, sentados frente a el - ¿Qué diablos estaban haciendo?
-Asahi quería lucirse frente a una chica- Comenta Saya mirando a Asahi con una sonrisa burlona.
-Oh ¿De verdad? ¿Y por lo menos valió la pena? - Cuestiona Sato, igualmente mirando a Asahi.
-Claro, su recompensa fue conocer su casa y jugar con ella- Dijo Asami felizmente -Es la hermana de Ichigo
-Agh, magnífico - Takeshi se frotó la cara, cansado - ¿Saben qué?, me iré a dormir y haré de cuenta que estoy fue un sueño
-Míralo, quien diría que eres un don juan- Sato pasa el hombro alrededor del cuello del menor -Cuéntame ¿la lograste impresionar?
-Ammm, no lo sé, ella...- Suspiro -Quizá no entro en el juego
Se safo de su hermano, retirándose a las habitaciones.
Asami rodó los ojos, cansada del día, pero no fue hasta que Shūhei se acercó a ella que se tensó.
- ¿De verdad estás bien? - Cuestionó el teniente, tomándola de las manos.
-Si, lo estoy yo...- Shū paso un cabello detrás de su oreja, su cuerpo pedía alejarse o alejarlo -Necesito hablar contigo, crees que podamos ir afuera, por favor
Saya miro de reojo como Asami y Shūhei se iban a un lugar apartado de los demás, aunque en sí, no le tomo importancia pues ellos eran amigos desde hace mucho.
Ambos salieron de la tienda, lejos de los ojos fisgones, por lo que, a una distancia prudente, Asami se detuvo.
-Necesito aclarar esto antes de que se salga de control- Shūhei la observo, la había tomado de las manos, pero ella las retiro nuevamente -Sea lo que sea que estés intentando, que quede claro que no volverá a haber algo entre nosotros
Esto lo sorprendió, sabía lo decidida que era su amiga, así que no se andaba con rodeos.
-Si, lo dejaste claro la última vez- Dijo el, intentando nuevamente tomarle de las manos -Creí que podría... Tener otra oportunidad
-Lo lamento, quizá mi comportamiento no fue el apropiado- Agregó ella, desviando la mirada -Y quizá lo había pensado, pero apareció alguien... Y quiero esclarecer mis sentimientos
-Te entiendo, y lo respeto- Le ofreció su mano, pero está vez para volver juntos -Pero no quisiera que cambies por ese individuo, al menos, quiero seguir siendo parte de la familia
-Y lo eres, además, eres el teniente de mi hermano- Dejo escapar una risita -Ahora, volvamos, que quiero dormir para ver si mejora el dolor de cabeza
…
Deseaba pensar a solas un rato, por lo que mintió acerca de irse a su habitación y fue al tejado de la casa, mirando la noche y perdiéndose en sus pensamientos.
- ¿Pensando en tu chica? - Escucha la voz burlona de su hermano, quien se sienta a lado suyo.
-No estoy para bromas- Suelta Asahi, tajante.
-No, de verdad, vengo hablar enserio- Asahi busca en Sato alguna pisca de burla, pero tenía un gesto comprensivo y es que la respuesta que la había dado al preguntarle si había logrado impresionarla le pareció dolida -Entonces... ¿Conociste a alguien que te impresiono?
-Si, ahora te entiendo - Dijo con la voz apagada, mirando las luces que rodeaban la tienda -Pero... Quizá yo no... Se emociono bastante de ver al capitán Hitsugaya, tienen años de conocerse, por lo que se ve
-Bueno, que se conozcan no significa que haya algo entre ellos. Por lo que he oído, son amigos de Ichigo
-Aja, si, serán... Pero ella se emocionó tanto por verlo- Agachó la cabeza, frustrado -Es una diosa, es hermosa, sus ojos... Y su sonrisa...
Esto último lo dijo bastante ilusionado, mirando a su hermano.
-Pero es humana, crees...
-Bueno... eso complica un poco las cosas- Ve la mirada devastada de su hermano, por lo que se apresura a decir palabras más confortantes -Pero que sea complicado no quiere decir imposible, es decir, la capitana de la treceava tiene a su esposo y sus dos hijos en el mundo humano
- ¿Y si ella no quiere? - Pregunta Asahi, sintiendo que su mundo se derrumbaba -Acabo de conocer a la chica más maravillosa del universo, y sin conocerla absolutamente, siento que mi mundo se está desmoronando
-Wow hermano, de verdad que a ti si te pego la flecha de cupido, y fuerte- Lo rodea del cuello -Sé que esperas un consejo de mi parte, pero por desgracia, estoy pasando por algo similar- Asahi lo mira alzando una ceja, no creyendo en las palabras de un verdadero don Juan como Sato -No me veas así, sé que no me creen, pero también la capitana de la segunda causo un verdadero impacto en mí, y no lo digo solo por el golpe que me dio- Se toca el mentón.
Suspira con algo de resignación, devolviéndole el "abrazo" a su hermano.
-Quizá tengas más suerte que yo- Dice el menor mirando hacia el cielo -Tashi se veía cansado, no quisiera mortificarlo con algo así
-Sí, estaba bastante gruñón- Suelta una pequeña risa -Escucha, creo que sé la clase de impacto que causo esta chica...
-Karin- Completa Asahi.
-Karin, claro- Continua -Cuando vi a Soi-Fong, vaya, mi mundo se movió. Y solo lo confirme al verla salvarnos el pellejo, no se explicarlo con exactitud, pero se quiero hacer todo lo posible para acercarme a ella y conquistarla. Y tú sabes lo terco que puedo ser
-Vamos a ser hombres muertos - Dice el con algo de resignación en la voz -O nos matan, o morimos por ellas
Suelta una carcajada. De verdad que Asahi había caído y duro por una chica.
-No seas tan dramático- Lo inclina para revolverle un poco el cabello, soltándolo al poco tiempo -Si de verdad te dejo tan impactado, entonces valdrá la pena esforzarse, habrá formas de que te reúnas con ella- Le deja en claro su apoyo -Muchos me han dicho que ni si quiera lo intente con Soi-Fong, pero causo tanto en mí, que simplemente no puedo darme por vencido tan fácil. Y tú tampoco lo harás
-Hagamos nuestro mejor esfuerzo entonces- Le ofreció su puño a su hermano, chocándolos -Ahora, veamos que nos separa está misión
-También hagamos nuestro mejor esfuerzo en eso- Se pone de pie, ofreciéndole la mano a su hermano para que se levantará -Volvamos adentro. Creo que comenzarán a asignar las rondas de vigilancia, espero que me toque con la capitana- Sonríe pícaro, aunque de verdad rogaba a todos los dioses para eso.
