Se decidió que mandarían de regreso a la sociedad de almas a Takeshi, Asahi, y Shūhei. Aunque los hermanos se encontraban mejor de sus heridas, no desearon arriesgarlos nuevamente a un nuevo ataque, ya que, en palabras de Hanatarō, era mejor que siguieran bajo la observación de la capitana Kotetsu. Kensei decidió mandar a su teniente de regreso para que supervisara la división y comenzara a hacer los reportes pertinentes.

-Satoshi ¿tú te sientes en condiciones para quedarte? También fuiste herido- Pregunta Kensei a su subordinado.

-No hay problema, capitán. Mi herida no fue tan grave- Responde este, mostrando una extensa sonrisa confiada.

-Muy bien, pediré que abran las puertas del Senkaimon para que los demás regresen de una vez- Dice Hitsugaya sacando su celular.

Sato, casi de inmediato nota la mirada de su hermano menor, y claro, al haber hablado con él puede deducir que su expresión desilusionada se debía a que no esperaba regresar tan pronto a casa, impidiéndole despedirse de la chica que lo había impactado tanto.

-Capitán, un momento- Sato detiene a Hitsugaya - ¿Puede darnos unos quince minutos? Mi hermano y yo necesitamos... hablar de unas cosas personales a solas- Dice esto acercándose a Asahi y rodearlo del cuello con su brazo.

-Ya no es tiempo de andar paseando- Advierte el capitán de la décima -Tenemos que seguir con lo que se supone que venimos a hacer

-Será rápido ¿verdad, Asahi? - Mira a este guiñándole un ojo.

-Ah, claro- Dijo sin entender completamente las palabras de su hermano, pero siguiéndole el juego.

-De acuerdo- Accede el capitán -Tienen quince minutos

-Gracias, capitán. Vamos Asahi- Toma a este del cuello de su camisa, llevándoselo rápidamente afuera de la tienda.

Prácticamente su hermano se lo llevó a rastras, hasta que estuvieron a unas cuadras de la tienda, fue que hablo.

-Pero... ¿A dónde vamos? - Pregunto el menor, aun mostrando su decepción por ser devuelto a casa tan pronto.

-Al templo de tu diosa para que te despidas de ella- Respondió, mostrando una sonrisa extensa.

-Espera ¿Qué? - Pregunto confundido, mirando a Satoshi -Con... ¿Karin?

-No, con la Diosa de la luna- Suelta con sarcasmo - Por supuesto que con Karin, tienes que despedirte de ella, así verá que le interesas

Asahi miro la hora en su celular, llevaba ya cinco minutos desperdiciados por lo que apresuró el paso.

Llegaron a casa de los Kurosaki, y casualmente, ella iba saliendo de la casa.

- ¡Karin! - Grito el chico al verla, sorprendiendo la -Me alegra verte, yo... Vine a despedirme

-Asahi, te vas tan pronto? - Dijo ella con algo de consternación -Creí que estarías aquí más tiempo

-Me enviaran a casa, lo siento- Mantenía la expresión serena, pero la respiración agitada -Prometo volver y tener una revancha, y quizá, podamos salir juntos

-Sí, eso me gustaría. Quisiera conocerte un poco más- Acepta con toda naturalidad y una gran sonrisa.

La sonrisa de Asahi fue inevitable, alentándolo aún más.

-El sentimiento es mutuo- Dijo mirándola a los ojos.

Quizá se quedaron minutos u horas mirándose a los ojos, sea cual sea el tiempo exacto, se vio interrumpido cuando Asahi sintió una pequeña piedrita golpeándole la cabeza, descubriendo al mirar en la dirección de donde vino, a Sato asomándose de un rincón y señalándose el mismo su pecho y luego a él.

- ¿De dónde salió eso? - Pregunta Karin asomándose también, por lo que Sato rápidamente volvió a ocultarse.

-Aaaah, no, no lo sé- Dijo velozmente, atrayendo nuevamente su atención y viendo a que se refería Sato con sus señales al ver el collar de copo de nieve que había comprado en una de sus rondas, quitándoselo y poniéndoselo a Karin en el cuello -Es una promesa, volveré

-Gracias, es muy gentil de tu parte- Se pone un poco de puntillas para alcanzar la mejilla de Asahi y darle un rápido beso -Espero verte pronto

Se sentía como en una nube, articular palabra era difícil, pero tuvo que hacer un esfuerzo.

-Yo también. Adiós, Karin- Dijo el castaño, alejándose lentamente de la chica, que lo miraba, hasta perderlo de vista en una esquina.

-Eres un desgraciado suertudo- Aparece Sato detrás suyo, prácticamente cayéndole encima y por poco haciéndole tropezar - ¿Vez? Te conviene hacerme caso de vez en cuando- Camina entonces a lado suyo.

-Ay, vamos, has salido con más chicas que yo- Dice el menor, jugueteando con su hermano -Ahora hay que darnos prisa, tenemos cinco minutos

-Tranquilo, te esperaran- Le da un pequeño golpe en la espalda -Pero ya verás, te aseguro que cuando vuelvas Karin aun conservara el collar, lo que significa que también le agradaste de una forma especial

-Eso espero- Suspiro, bastante esperanzado y confiado en las palabras de su hermano.

Asahi llegó justo a tiempo, las puertas del Senkaimon se abrieron, se despidió velozmente de sus hermanos y corrió al lado de su hermano mayor. El trayecto de vuelta a casa había sido apacible, no había nada de qué hablar, solo Takeshi que sentía bastante feliz a su hermano menor.

- ¿Paso algo de lo que deba enterarme? – Preguntó con curiosidad, alzando una ceja y mirando a su bodoque -Llevas la sonrisa que pone Sato cuando algo le sale bien con una mujer

-La misma que pones tu cuando estas coqueteando con Isane- Respondió Asahi, socarrón, ganándose que su hermano lo tomara por el cuello y frotara la coronilla con los nudillos - ¡Ay!

Takeshi había volteado a ver a su colega, pero Shū parecía medio absorto en sus pensamientos. El secreto de su relación con Kotetsu ya era muy bien sabido por todo el Gotei, solo estaban esperando el momento en que tanto la capitana como el, ahora teniente, la formalizaran e hicieran oficial ante todos.

-Si bueno, algo tenías que sacar de nosotros- Dijo Takeshi, dejando tranquilo a su hermano para que se acomodara el cabello -Mejor démonos prisa, los de la división cuatro ya han de estar esperando por nosotros y, mi otra preocupación, es que Hogo ya tiene bastante tiempo solo

Los tres vieron como lentamente se abrían las puertas al final de su trayecto, y una vez las atravesaron, Takeshi vio a su chica, apresurándose hacia él.

-Estoy bien, estoy bien- Dijo Takeshi, pero Kotetsu no pudo contenerse a tomarle de las manos y mirarlo con devoción -Lamento si te preocupaste, Asami se encargó de mí, ya me regaño

-Y con justa razón, ahora vayamos rápido a la división, necesito encargarme de ustedes dos- Se dirigió de la misma forma a Asahi, severa y decidida -No sé cómo la pobre de Asami no ha muerto de un infarto

Shūhei se dio cuenta de la actitud de su antigua compañera, Kotetsu había sido siempre bastante retraída, nerviosa, incluso hasta insegura. Pero la simple presencia del mayor de los hermanos la descolocaba; pero no iba a tocar el tema, no de momento.

- ¡Yamamoto! – Ambos hermanos voltearon, pero Asahi comprendió velozmente que solo le hablaba a su hermano, por lo que continuo su camino -Encárgate de tu parte del reporte, el comandante querrá saber de primera mano lo que hemos descubierto

-No te preocupes Shū, lo hare- Dijo el moreno, retirándose a la cuatro mientras Kotetsu lo halo de la mano -Confía en mi

Shūhei se dirigió a su división, Mashiro lo había reñido insistentemente por haberla dejado sola, claro, Kensei no había vuelto probablemente de su última junta y apenas una notificación le aviso de la ausencia del albino.

Entro a la oficina de su superior, se rasco la cabeza mientras veía el reciente desorden. Tenía solo unos días más que su amigo de haberse ido, y sinceramente, la oficina estaba bastante desordenada, así que se tomó su tiempo para ordenar un poco los archivos y carpetas por ahí desperdigadas.

Pero su atención se centró en una carpeta color rosa pastel, la única que desentonaba con el resto de las carpetas amarillas o verdes, la tomó y la abrió, reconociendo inmediatamente la pulcra caligrafía de su amiga. La columna de recetas que siempre le había pedido estaba ahí, pero no era en su oficina, estaba directamente sobre el escritorio de Kensei.

Se sentó en la silla, admirando cada detalle de esa bella caligrafía que ya casi nadie acostumbraba, consciente de que Asami amaba escribir con detalles en cada uno de sus trazos.

Ahora ¿Por qué estaba haciéndolo si ella misma decía que no deseaba hacerlo? ¿Tenía algo que ver la presencia de su capitán en las últimas visitas a la casa Yamamoto?

La dejó a parte, volviendo a sus deberes y poniéndose a escribir el reporte que debería entregar al resto de los capitanes.

La partide de tres de ellos los dejaba con menos integrantes, pero no por eso, indefensos. Los tres capitanes presentes tomaron la decisión de retomar las rondas, habían hablado y discutido la formación, por lo que un equipo iría con tres miembros, sin embargo, Daisuke terminó por acoplarse al equipo de Soi-Fong quien, casualmente, iría con Satoshi por órdenes de Hitsugaya y, sin querer, la presencia del joven moreno tenía que ver con la decisión de Yoruichi.

Hitsugaya iría con Renji y Saya, mientras que Kensei iría en compañía de Asami. La formación no estaba mal, Hitsugaya tenía cierto compañerismo con Renji y, por ende, con Saya, quien le fuera de utilidad la última vez.

Este recorrido era diferente del paseo del día anterior, ambos iban fuera de sus gigai, nadie podía verlos esta vez, por lo que llevar su Zanpaku-tō en una ronda oficial la hizo sentirse diferente al día anterior.

-Entiendo el objetivo, asegurarnos de que no haya enemigos, o ser cazados- Dijo la chica mientras caminaba, llevaba una palma de la mano extendida, algo que hizo a Kensei preguntarse mentalmente el que hacía -Pero solo somos dos ¿no corremos más peligro?

- ¿Temes que seamos atacados? - Dijo el mayor, aunque había un tono burlesco en su voz, intento disimularlo al aclararse la garganta -Corremos el mismo peligro que los otros equipos, a menos de que dudes de tus habilidades

Esto la frenó en seco, haciéndola cerrar la palma de la mano y que arqueara una ceja.

-No, no dudo de mis habilidades- Dijo ella con tono firme, decidida -Mis habilidades de resguardo, ataque y defensa superan por mucho algunas técnicas de mis hermanos, pero no son indestructibles

Esto llamó la atención de Kensei, si su habilidad era el diamante, que en general era una piedra preciosa sumamente resistente ¿Por qué decía que no era indestructible?

-Veamos, dices que tus habilidades pueden ser superadas- Dijo Kensei, frenándose y mirándola de frente - ¿Ya lo han hecho?

-Por supuesto, es algo que hacemos muy seguido, conocer nuestros límites y mejorar- Respondió, mirándolo a los ojos -El abuelo siempre ponía a prueba todas nuestras habilidades, la resistencia, la velocidad, reacción ante un ataque, mis diamantes son más lentos que Saya, quien es de las más veloces junto con Sato

- ¿Y defensa? – Siguió avanzando, con ella a su lado -Dices que puede ser destruida

-Contradiciendo mis palabras anteriores, puedo decir que es de las mejores- Agregó ella, haciendo aparecer un diamante en su mano, el cual, giraba como una brújula con un imán cerca -Si, me gusta llevarme la contraría muchas veces, pero no dudo de mis habilidades, solo soy sincera con lo que se y con lo que puedo hacer

- ¿Qué haces con ese diamante?

-Asegurándome de que todos están en su lugar, que no falte ninguno. Si el diamante se detiene en alguna dirección, la parte más fina apuntara hacia el lado en que ha desaparecido- Kensei se acercó, ella pudo sentir el calor que emanaba de su cuerpo, aunque no pudo evitar alzar un poco la vista para verlo a él. Se aclaro la garganta, guardando el diamante nuevamente -Tengo toda la ciudad cubierta con diamantes

- ¿Desde cuándo?

-Desde que salimos a patrullar, no necesito estar presente para crearlos o tener activo mi shikai o Bankai, son habilidades que el abuelo no pudo ocultar o que no tienen explicación- Respondió ella, continuando con su andar lento, con el albino a un lado -Los activo cada que salgo de la tienda

-O sea que mientras estas en ella, los desactivas- Kensei al miró, estaba bastante relajado con su compañía, pero no por eso bajaba la guardia - ¿Tienes algún motivo?

-Las restricciones hacen mella en ciertas habilidades, me hacen sentir cansada. Es como si entrara en un estado de hibernación, de reposo total para recuperarme, aun no me acostumbro a esto- Afirmó ella, dejando caer los hombros a manera de rendición.

-Lo harás con el tiempo- Él le colocó una mano sobre el su hombro, le estaba dando apoyo y consuelo, porque entendía que aquello no era fácil -Terminemos la ronda, así volveremos a la tienda y podrás descansar

-Gracias, Kensei- Su nombre en labios de la chica le provocó un escalofrío, era la primera vez desde el día anterior que ella le decía por su nombre, sin burla -Bueno, y tú, además de tu Zanpaku-tō de viento, que habilidades te confiere…

Siguieron hablando sobre sus habilidades, conociéndolas, era más fácil para ambos entenderse en ese aspecto. Ahora ella sabía un poco más sobre él, y aunque él podría pedir la información directa con algún expediente, era más fácil obtenerla de ella misma.

Con el grupo conformado por Saya, Renji y Tōshirō todo iba tranquilo. Los que más hablaban eran por supuesto Renji y Saya sobre el partido de futbol que tuvieron con la hermana de Ichigo junto a Daisuke y Yoshio. Ese par era bastante escandaloso en la opinión del capitán de la décima, pero, teniendo en cuanta que era frecuente que lo mandaran con Ayasegawa y Madarame que también era un par demasiado dinámico, no le molestaba del todo escuchar la charla que estaban teniendo sus acompañantes en aquella ronda de vigilancia.

-Bueno, quizá te ayude a poner una especie de club de futbol en la sociedad de almas- Comenta Saya -Debo admitir que es bastante divertido

- ¿Enserio? - Exclama Renji no pudiendo ocultar su emoción, pues si empezaba a convencer a más personas, no sería tan difícil hacer ese club.

-Podemos aprovechar que Sato está en la novena- Sugiere Saya- Le pediré que escriba una propuesta para iniciar un club de futbol. Sera un buen ejercicio recreativo para los shinigamis

-No es una mala idea- Para sorpresa tanto de Renji como de Saya, es el capitán quien dice aquello.

- ¿Está diciendo que se uniría, capitán? - Cuestiona el pelirrojo con ansia, pues si se unía un capitán a su club, más shinigamis se animarían.

-Lo considerare- Fue su única respuesta fría y cortante -Pero ahora no es tiempo de ponernos a hablar de eso, hay que estar atento a la ronda de vigilancia

-Sí, señor- Se yergue Renji.

-Yamamoto- La mencionada se pone atenta ante la posible orden de su superior en turno - ¿Posees un bankai? - La pregunta la tomo por sorpresa, más que nada de la duda del porque preguntaba eso tan de repente -Sin duda tus habilidades con el shikai son buenas, pero necesito conocer si también dominas un bankai por si la situación se sale de control. Ante estos nuevos enemigos no podemos confiarnos- La mira de reojo, él iba unos pasos adelante de ella y Renji.

-Domino el bankai, capitán- Responde -Pero...

-Sin peros, Yamamoto. Si la situación lo requiere, no debes dudar en usar todo tu poder o de lo contrario, puedes poner en riesgo tanto a la misión como a tus compañeros y a ti misma ¿comprendes?

-Si, comprendo- Responde esta obediente, sin represalias.

Renji queda un poco inquieto por la expresión de Saya, le pareció un tanto inquieta, cosa rara en ella que siempre se mostraba bastante segura.

- ¿Pasa algo con tu bankai? - Finalmente le pregunta una vez que vio que el capitán se adelantaba un poco a ellos.

-No, nada- Responde un tanto seria -Solo, procura no estar muy cerca si lo tengo que utilizar. Tanto mi bankai como el de Sato son de los más destructivos, por eso el abuelo nos llevaba lejos del gotei para entrenarlo

-Cualquiera diría que te preocupas por mi- Le dice con una sonrisa socarrona, ganándose un golpe en su costado.

-Lo digo porque al ser un bankai de fuerzas de la naturaleza es un tanto impredecible, incluso para mi

-Entiendo, pero no te preocupes por nosotros, tanto el capitán como yo nos hemos enfrentado a todo tipo de enemigos. Sabremos reaccionar ante tu bankai

-No lo dudo, pero, aun así, Sato y yo preferimos no usarlo. Tememos que cause más desastre- Solo con sus hermanos se había sincerado ante el temor por el poder destructivo de su bankai, era primera vez que se lo decía a alguien más.

-Pero, también si no lo usan no podrán mejorar en controlarlo- Le aconseja, a lo que ella claro que le daba razón -A la próxima entrenemos con el Bankai, iremos a una parte alejada del gotei si quieres

-Te patearía más rápido el trasero, pero como quieras, es tu funeral- Eso en su idioma era que aceptaba entrenar con el usando su Bankai, y Renji claro supo interpretarlo. No por nada la conocía desde hace tiempo.

Siendo hijo de Yoruichi, el joven Daisuke también poseía una naturaleza curiosa, por lo que en la ronda de vigilancia en la que acompaño a Sato y a la capitana Soi-Fong no pudo evitar cuestionarlo especialmente por sus habilidades, ya que su mamá le había contado que eran nietos adoptivos del antiguo capitán comandante. Eso lo hizo deducir en automático que debían ser bastantes poderosos.

Sato, por supuesto, no tuvo inconvenientes en charlar con el joven. Además, era una forma de darse a conocer de forma indirecta ante Soi-Fong que, aunque iba caminando a unos pasos delante de ellos, sabía que los escuchaba.

-Bueno, mi Zanpaku-tō es tipo viento- Explica con orgullo Sato -Puedo dar golpes a distancia o alejar a mis atacantes con una ráfaga

- ¿Y tus hermanos? - Cuestiona el moreno -No pude alcanzar a ver del todo bien sus modos de pelea

-Pues, Takeshi posee una Zanpaku-tō de tipo fuego, mientras que la de Asahi es tipo nieve

-Supongo que es su primera misión, es decir, cuando llegamos la situación parecía habérseles salido bastante de control- Dice sin filtro, hasta un poco presuntuoso.

Para el orgullo de Sato fue como si le cayera una piedra encima que Daisuke, que ciertamente era mucho más joven que él, le echara en cara eso. Aunque no dejaba de ser cierto y su mismo orgullo le impedía justificarse con que era su primera misión.

-Debo admitir que fue por un descuido mío- Reconoce, sintiendo el verdadero peso al recordar que sus hermanos resultaron muy heridos por eso- Mi shikai tiene dos funciones, por así decirlo. Vientos del norte y vientos del sur- Comienza a explicar, no dándose cuenta de que Soi-Fong delante suyo también prestaba atención -Uno son masas de aire fría y vientos fuertes, el otro son vientos más cálidos

-Invocaste al viento equivocado- Concluye Daisuke.

-Exacto, el plan era provocar frio ya que la genética de los Genzanki son insectos, así que no toleran el frio. Asahi ya los había inmovilizado parcialmente, pero debido a que les di más calor recobraron la movilidad- Esto lo decía como si se estuviera auto recriminando, pues al hablarlo, de verdad que sonaba como un error bastante absurdo -Eso nos distrajo por unos momentos

-Mi madre dice que un segundo de distracción puede definir todo en una batalla

-Como la diosa de la velocidad, tiene razón y fundamentos para decir eso

-Bueno, es verdad, que fue un error absurdo- Vuelve a decir sin filtro alguno, a lo que Sato emitió un gruñido más que nada hacía si mismo -Pero cualquiera puede cometerlos. Mi madre es bastante estricta con mis entrenamientos, pero a la vez, es comprensiva. Cuando cometo un error dice que me asegure de no olvidarlo, para no volver a cometerlo en un momento verdaderamente crítico

-Wow, que curioso, mi abuelo decía algo parecido- Era a lo que Asahi se refería cuando le pidió disculpas por haberse equivocado- En fin, llegaron en el momento preciso, no estaba del todo seguro de poder contra tantos enemigos y al mismo tiempo proteger a mis hermanos- Luego recordó la técnica que habían utilizado al momento de su llegada - ¿Cuál es esa técnica de velocidad que usaron? Es sorpréndete

-Es el Shunkō- Lo dice irguiéndose, orgulloso -Mi mamá lo inventó hace mucho tiempo y me lo enseño a mí. Mi papá dice que lo domino bastante bien a pesar de ser tan joven- Infla el pecho al presumir eso, a Sato comenzaba a agradarle la confianza del joven -Si dices que tu Zanpaku-tō es de tipo viento debes ser veloz; podríamos hacer una carrera para comprobarlo

-Seria estimulante competir contra el hijo de la diosa de la velocidad

-Aunque te advierto que no te la dejare fácil- Presume, mirándolo desafiante. En cierta manera aquel joven le recordaba un poco a si mismo cuando fue descubriendo la velocidad que era capaz de alcanzar. Quería conocer a shinigamis veloces para competir contra ellos e ir superándose.

-Más te vale que no te contengas- Le condiciona Sato.

- ¿Y posees Bankai? - En verdad estaba curioso por ellos, su madre parecía interesada por los Yamamoto, debía ser por algo.

- ¡Claro! - Afirma orgulloso.

- ¿Y porque no lo usaste cuando estaban rodeados?

Unos pasos más adelante, Soi-Fong incluso volteo levemente sobre su hombro en espera de la respuesta del novato.

-Estaba a punto de hacerlo cuando me quede solo porque mis hermanos estaban heridos- Contesta Sato con seriedad -Mi bankai procuro dejarlo de última opción ya que es algo inestable y destructivo

Las palabras de Sato dejaron un poco intrigada a la capitana, cuestionándose si era verdad que su bankai era tan poderoso que llegaba a ser destructivo o solo era fanfarronería. Sin embargo, se trataba de los nietos del antiguo capitán comandante. No dudaba que, al tenerlos bajo su protección, los haya entrenado personalmente.

Luego de la ronda de vigilancia y de reunirse en la tienda nuevamente, Saya y Asami se fueron a los baños, se habían dado cuenta que de momento era el lugar más tranquilo de la tienda, así que fueron a tomar un buen y merecido baño para relajarse un poco.

Asami llevaba el cabello recogido en un moño alto, no es que no quisiera mojárselo, pero lo dejaba siempre para el último. Mientras que, Saya, optaba por dejarlo siempre suelto, que flotara con el agua mientras ella también se relajaba.

- ¿Qué tal la ronda con el capitán y el teniente? – Pregunta Asami a su hermana, que estaba bastante relajada, con el agua cubriéndole el cuerpo, mientras que mantenía los brazos por fuera del agua para no hundirse -El capitán te solicito explícitamente a ti

-Bueno, eso explica porque su amable comentario del porque debo usar el bankai si la situación lo requiere- Era claro el sarcasmo en su voz, especialmente porque rodo los ojos al decir eso -En fin, supongo que cuando nos atacaron hicimos buen equipo al combinar mi Zanpaku-tō de agua con la suya de hielo. Aunque en esta ronda no hubo nada nuevo

-Tampoco en la nuestra- Respondió la menor, notando el tono de la voz de su hermana -Estos enemigos no nos van a dejar opción, vamos a tener que usar nuestros bankai si llegasen a necesitarse. Tu y Sato deberán hacerlo ¿Quieres que practiquemos?

- ¿Aquí, justo ahora? - Cuestiona alzando la ceja -Destruiríamos la tienda de Urahara

-Claro que no tonta- Dijo ella lanzándole agua a la cara como pudo -Cuándo volvamos a casa, una barrera de diamante, soy la única además del abuelo que puede soportar tu bankai

-No es mala idea, Sato y yo necesitamos tener un poco más de control sobre nuestros bankai- Juguetea un poco con el agua al mover los pies -En fin. Entonces ya no hubo más balones salvajes que te dejaran inconsciente haciendo que el capitán de la novena te cargara en brazos ¿verdad? - Suelta de repente, mostrando una extensa sonrisa pillina.

Las palabras de su hermana la hicieron abrir los ojos, notando su sonrisa. Su reacción más afable, fue la de resoplar, lanzándose un cabellito suelto por ahí, que volvió a caer en el mismo lugar.

-Al menos me ayudo- Dijo la menor, volviendo a cerrar los ojos -No sé qué estas tratando de insinuar

-No estoy insinuando nada, solo se te nota muy cómoda con él- Para fingir un poco, acumula un poco de agua en su mano para luego dejarla caer -Y bueno, se ve que también el contigo. Tanto que no le pidió a Asahi, siendo él tu hermano, que te cargara, él se apresuró a hacerlo y hasta regaño al peque

Vio a Saya muy entretenida con su "pelota" de agua, pero no pudo disimular la sorpresa por aquello.

- ¡¿Qué hizo que?! - Exclamó, lanzándose al frente para alcanzar a su hermana en el agua -Ay dios, no

Asami terminó por hundirse en el agua, sacando el aire, hasta que dejaron de salir burbujas del agua.

- ¡Oye! - exclama Saya apresurándose a sacar a su hermana del agua -No seas tan dramática ¿Cómo le voy a explicar a Takeshi que moriste en el mundo humano mientras tomábamos un baño?

Tomo aire, agarrando los brazos de su hermana, mirándola fijamente.

-Es que no puedo mantener este secreto contigo- Le dijo en un susurro, alzando la cabeza hacia la entrada para asegurarse de que no había nadie. Luego miró nuevamente a Saya - ¿De verdad es tan obvio?

-Son igual de disimulados que Isane y Takeshi- Arremete -Bueno, quisa no tanto como ellos, pero se nota algo

Las mejillas de Asami terminaron de rojo intenso. Los brazos le temblaron por la obviedad y las palabras de su hermana.

-Takeshi va a matarme, si se molestó porque Sato está detrás de la capitana de la segunda, ahora imagínate yo- Sacudió a Saya de atrás hacia adelante -Él...

Guardó silencio al momento en que la puerta se escuchó, momento para el cual, Yoruichi y Soi-Fong entraron.

-Oh, disculpen, no pensamos que estuviera ocupado- Habla la morena, aunque en un tono tan jovial que incluso parecía divertida -Podemos volver en otro momento

-Está bien, supongo que no hay problema ¿o sí? - Saya voltea a ver a su hermana -Digo, el baño es bastante grande

-Sin problema- Agrega Asami, acomodándose a un lado de su hermana -Solo somos nosotras, ¿Qué más da?

Las dos mujeres pasaron entonces, cada una con un gesto muy contrariado de la otra pues mientras Yoruichi mantenía su expresión jovial y divertida, la capitana parecía mantenerse absorta en sus propios pensamientos.

Al tener un carácter casi felino, la morena sentía bastante curiosidad por los niños del viejo Genryūsai, por lo que no pudo evitar cuestionarlas sobre algunos aspectos de sus vidas, de sus habilidades, etc.

-Bueno, sus hermanos cometieron un error de novatos, pero, para ser su primera misión en el mundo humano he oído que lo han hecho bastante bien- Comenta la morena sentada a la orilla de la bañera con sus piernas cruzadas y una toalla envolviéndole la cintura y la mayor parte de los pechos -Tú los curaste ¿cierto? - Mira a Asami -Incluso a Hanatarō le parecieron extrañas sus heridas, pero tu actuaste rápidamente

Asami había pasado un poco de largo con la morena, pero al ver que se dirigía a ella, la miro.

-Aja, bueno, los ataques de esas cosas impiden que las heridas sanen con un kidō normal, el objetivo es que perdamos poder espiritual- Explico ella, concentrándose en lo que había visto -Las heridas de Takeshi estaban cauterizadas por su Zanpaku-tō, pero no estaba cerrada por completo, así que el reiatsu seguía escapando por ahí

-Buena observación para ser primera vez que ves las heridas de esas cosas- Alaga Yoruichi -Ya veo porque a pesar de no pertenecer a la cuatro la capitana Kotetsu te mando como refuerzo ¿ella te enseño kidō curativo?

-No, yo entrene con la capitana Unohana por órdenes del abuelo- Respondió ella -Además, hay algo en mis habilidades con mi Zanpaku-tō que me ayudan a sanar heridas

-El viejo Genryūsai sabía lo que hacía- Yoruichi entonces dirige su atención a la otra hermana -Creo que tu apenas necesitaste tratamiento. O corriste con mucha suerte para que no te hirieran o lograste esquivar todos los ataques

-En realidad, si me hicieron un rasguño durante el primer ataque- Confiesa Saya -Nada grave, ya que en general mi Zanpaku-tō cura mis heridas- Ante lo dicho, Yoruichi exclama un disimulado "oh". Las niñas del antiguo comandante estaban resultando ser bastantes interesantes, y aun le faltaba preguntar por sus otros tres hermanos -Aunque esa herida tardo más de lo usual- Continúa relatando Saya -En el segundo ataque logre evitar que me alcanzaran- Dice con orgullo.

-Debes ser bastante rápida- Apunta la morena. Incluso Soi-Fong parece prestar más atención a la charla -Es decir, eran bastantes enemigos y sé que se multiplican y son demasiado rápidos

-Debo admitir que es gracias a mi hermano Sato, que logre adquirir velocidad en mis atasques y reflejos- Prosigue Saya -Solía tener bastantes competencias de velocidad con él, ya que como tiene una Zanpaku-tō tipo viento, lo ayuda a ser bastante rápido

-Oh interesante ¿no te parece, Soi-Fong? - Codea a esta, que, igual que ella estaba sentada al borde de la bañera solo con los pies en el agua y una toalla a la cintura cubriéndole el torso -Tu admirador puede que resulte un digno prospecto para ti -La capitana solo emite un pequeño gruñido disgustado, sin agregar más. Aunque claro que estaba poniendo atención precisamente a eso de que eran rápidos - ¿Y que me dicen de sus otros dos hermanos? Por desgracia, ya no pude charlar con ellos

-Bueno, Asahi es el más pequeño, sin duda es el más consentido, podría parecer apático, pero es muy buen chico, muy servicial y definitivamente es con el que más tiempo comparto jugando videojuegos; lejos de lo personal y sentimental, es un oponente digno en las batallas, y su Zanpaku-tō de tipo nieve, aunque bastante impredecible, es bastante fuerte- El recuerdo de su hermano no hizo más que dejarle una mueca de felicidad en el rostro -Y Takeshi, que siempre ha visto por nosotros, es un excelente estratega, es bastante observador y suele estar atento a cualquier situación, el intenta llevarse bien con todos nosotros, pero ciertamente sabe cuándo debe reprendernos por nuestros errores y, bueno, solo queda hablar de Sato...- Le dio una mirada rápida a su hermana, que se encogiera de hombros -Podrá ser algo atolondrado, pero es un buen chico, a veces sus ideas más locas suelen ser la mejor opción, es leal y muy perseverante, aunque creo que es quien nos ha enseñado el significado de serlo, ciertamente la familia no sería lo mismo sin él, suele ser un buen contrincante, pero nadie ha logrado aun superarlo en velocidad, no de momento

-Interesante- Repite la morena, pues de verdad los niños del viejo Genryūsai, que bueno, en realidad ya no eran niños, estaban llamando su atención. Incluso noto en su antigua protegida un leve atisbo de interés, y estaba segura de que fue cuando hablaron de aquel que no tenía miedo de cortejarla -Quisa, Soi-Fong, puedas bajarle un poco los humos compitiendo con él en velocidad

Esto ciertamente dibujo una mueca prepotente en la capitana, pues no era secreto que gustaba de humillar a su contrincante.

-Dudo que Satoshi sea un digno contrincante para mí, juzgando el error de novatos que cometió en su enfrentamiento contra los Genzanki...

Justo en ese momento, el mencionado pasaba tranquilamente, con las manos en la nuca, por la puerta del baño de las mujeres. Escuchó que la voz de Soi-Fong pronunciaba su nombre, lo que le hizo tener una gran curiosidad de saber que era lo que decía de él y recargarse en la puerta, y sin notar de estaba mal cerrada, provocando que se abriera y diera un tras pie, adentrándose en el baño.

Quedo inmediatamente mudo cuando sus ojos se dirigieron primeramente a Soi-Fong, quien estaba de pie, apenas sosteniendo una toalla delante suyo para cubrirse solo al frente, pero dejando ver el resto de su piel que estaba húmeda y con algunas gotitas provocadas por el calor del vapor. Decir que se quedó completamente de piedra era poco, la cara de bobalicón al rojo vivo pudo haberse quedado congelada para la posteridad, de no haber sido porque justo a quien miraba con tanto embeleso se le lanzo encima a una velocidad impresionante, dándole una serie de golpes que lo mando fuera del baño, donde se estrelló contra una pared, quedando inconsciente.

Dicho escándalo por supuesto alerto a Renji y Kensei, que salieron corriendo a ver que estaba sucediendo y al ver a Sato golpeado e inconsciente en una esquina lejos del baño, su primer pensamiento es que estaban siendo atacados dentro de la casa, por lo que no lo pensaron dos veces para entrar al baño y ver que sucedía.

Los ojos del teniente se dirigieron cual imán hacia a Saya, que estaba levemente levantada, mirando hacia afuera, un poco preocupada por la paliza que recibió su hermano. Aunque en segundos fue sustituido, cuando su cara se tiño de un fuerte rojo por la furia mezclada con vergüenza de ver como Renji la miraba sin disimulo alguno y para colmo, saliéndole sangre de la nariz. Segundos después, Renji siguió el mismo camino previo de Sato, volando hacia la pared y quedando inconsciente a lado él con fuertes golpes en el rostro, mientras que tanto Soi-Fong como Saya, se dirigían cada quien a sus respectivas habitaciones asignadas. Ambas mostraban casi la misma expresión que era una mezcla de indignación, molestia y vergüenza.

-Dos fuera y queda uno- Dice Yoruichi de lo más divertida y sin reacción alguna a pesar de que ella prácticamente también estaba desnuda - ¿Disfrutando de la vista, capitán Muguruma? - Pregunta con descaro al ver que este seguía parado con la vista fija en la espalda desnuda de Asami.

Se había levantado, por lo que su espalda daba hacia la puerta, la verdad es que no le interesaba mucho que el tonto de su hermano hubiera sido golpeado por la capitana, o si Renji había quedado K.O. por su hermana, pero al escuchar que la morena nombraba al capitán, se giró lentamente, encontrándose con los ojos del mayor, ciertamente ruborizado, aunque ella podría estar igual.

Tomo la toalla más cercana del suelo y se la enrollo en el cuerpo como pudo, aunque, el espectador aun podía ver por una franja lateral bastante piel expuesta que, sin duda, le hicieron ruborizarse más al acercarse cada vez más a él.

Si bien estaba molesta por la intromisión, lo único que hizo fue alzar la mano para darle una cachetada, aunque su mano fue interceptada por la de este, que estaba firmemente afianzado, haciendo que sus miradas conectaran. Bueno, a Asami no le quedo de otra más que la de soltar la toalla y tomar con su otra mano el brazo del capitán, aplicándole una llave y lanzándolo al mismo rincón que los otros dos.

-Bueno, ciertamente corrió con más suerte que los otros dos- Comenta Yoruichi con una mano en la cintura y la toalla amarrada desde el pecho, mirando a los tres hombres contra la pared, dos de ellos inconscientes -Aunque fue una excelente llave- Mira a Asami a lado suyo, sonriéndole de una forma muy picara que daba a insinuar algo entre sus palabras.

-No soy tan salvaje como mi hermana, y quizá tampoco como lo fue la capitana- Respondió Asami, arrugando la toalla aun medio enredada en su cuerpo -Con su permiso...

Les dio una leve ojeada a los tres hombres, Kensei la veía de cabeza, por lo que solo alcanzo a terminar de ver el tatuaje de su espalda.

-Vaya que ha sido un baño muy entretenido- Suelta la morena, a lo que Kensei solo frunce el gesto.

-Pero ¿qué paso aquí? - Grita alarmado Hanatarō al entrar a la casa. Había salido para traer algo de comer para todos y se encontraba con Sato y Renji inconscientes y al capitán Muguruma de cabeza - ¿Hubo un ataque dentro de la casa? - Va a revisar a los dos hombres inconscientes, tratándolos enseguida.

-Algo así, fuimos atacados por ángeles con alma de demonio- Explica Kensei, aunque eso dejo más confundido al tercer oficial.

Luego de aquel intrincado accidente, de comer y que solo algunas charlas ocuparan la mesa, todo se dividieron nuevamente. Aunque, para la morena que había visto todo el desenlace del incidente, le pareció sumamente extraño que la joven Yamamoto aceptara la petición del capitán Muguruma de ir con el nuevamente.

Andaban lentamente por las calles, callados, alejados uno del otro, sin mirarse, ni siquiera estaban patrullando, el debate interno de cada uno no los tenía en completa concentración.

Kensei volteo a ver a la chica, realmente quería pedirle disculpas, porque a final de cuentas, había sido error de él y de Renji precipitarse de esa manera al baño de chicas. Pero este hecho solo le corroboró lo que su corazón sentía, al menos, a él.

-Creo que te debo una disculpa- Dijo el mientras caminaban, pero al decir esas palabras, ambos se detuvieron. Asami no lo miró directamente, de hecho, su vista permaneció al frente -Lo de esta tarde…

-Disculpa aceptada- Interrumpió las palabras de albino, volteando lentamente la mirada hacia el -Y a menos de que sea relevante, no le veo el caso a hablar de lo sucedido en estos momentos

¿De dónde había sacado ella esas palabras? Claro que quería hablarlo, quería saber de él lo que había visto, y a estas alturas, retractarse…

-Creo que debemos hablar de lo sucedido- Dijo Kensei al momento en que sus mejillas se tiñeron de un rosa pálido, mientras se rascaba la nuca, pero alcanzó a ver la mirada cargada de sorpresa de la chica -Creo que está claro que hay bastante tensión entre nosotros, y lo de hoy solo vino a hacerme confirmar que cada que te veo, algo me atrae hacia ti

Fue el turno de Asami, pero sus mejillas se tornaron de un rosa intenso por la confesión del capitán.

-Bueno, creo que… no está por demás decir que he pensado lo mismo- Agregó ella, agachando un poco la mirada -Últimamente he pensado que nuestros encuentros y acercamientos no son coincidencia

Kensei la miró, acercándose a ella por instinto, como si un imán lo atrajera a ella.

-Me ofrecí a acompañarte por impulso, si de algo estaba seguro en ese momento… es que quería protegerte

Si bien se sentía mejor y más tranquilo, no estaba completamente seguro de cómo iba a reaccionar ella.

-Y agradezco que hayas sido tú- Dijo ella, olvidándose por el momento, de que él era su superior y ella la subordinada -No creo que hubiera podido soportar a alguien más, has sido lo bastante paciente conmigo desde esa tarde que me escape de mi hermano, y conocerte me ha hecho darme cuenta de lo que verdaderamente siento por ti

Ella arrugo la frente, pero no por lo que iba a decir, si no porque sintió en ese momento como sus diamantes desaparecían.

- ¿Asami? – Preguntó el al ver el pánico en sus ojos - ¿Qué sucede?

-Desaparecieron- Su cabeza se giró de un lado a otro, llevándose una mano a la boca -Todos mis diamantes desaparecieron, no queda ninguno en la ciudad, ellos… los alimenté, consumieron mis diamantes que están hechos de reiatsu, se alimentan de reiatsu, fui una tonta- En ese momento sintió el reiatsu de sus hermanos entrar en combate -Saya… Satoshi…

-Tenemos que ir a donde ellos- Él la tomo de la mano, transmitiéndole un poco de seguridad -No eres una tonta, no sabías que esto iba a pasar

-Debí haberlo previsto…

-Andando, tienes una misión que cumplir- La seguridad en las palabras del hombre le dieron un respiro, la tranquilidad que necesitaba -Vamos

Ella asintió, avanzando ambos hacia el punto donde los hermanos de ésta habían comenzado a luchar.

- ¿Por qué se concentraron en un solo punto? Pudieron haber atacado simultáneamente- Dijo ella entre pasos, siempre mirando al frente -Simplemente cambiaron de estrategia, están atrayéndonos a todos ahí

-Te has respondido tu sola- Dijo él, viéndola de reojo ente un paso y otro -Son listos, lo bastante como para atraernos a su trampa ¿Tienes algún plan para que salgamos vivos de esta?

Asami lo miró, frenándose en el camino y haciendo que Kensei lo hiciera unos dos metros más adelante.

-Estas confiando mucho en mi- Dijo la menor con total seriedad -Soy la defensa y escudo de mis compañeros, y más aún la parte médica. Todos volvemos al Gotei mientras yo esté en este equipo

-No has respondido mi pregunta- La voz firme del hombre la hizo reaccionar.

-No, y estoy siendo bastante sincera- La determinación de la chica lo hizo sonreír -Necesito estar en el campo de batalla, y una vez ahí, necesito tiempo para analizar la situación. Estamos perdiendo el tiempo ¿tienes algo más que decir o podemos seguir?

Kensei negó con la cabeza, la determinación de la chica por ir a apoyar a sus hermanos le incito a éste a continuar, por lo que se movilizaron velozmente hacia el punto en que los reiatsu del resto del grupo estaban reuniéndose.