Capítulo 4
Al día siguiente Liv compartió el desayuno junto a Caleb y Skul. Dos aldeanos Southuldra con los que había conseguido más apego. Skul era muy bromista y enérgico con el cabello rizado tapado por un gorro; delgado con cuerpo de velocista. En cambio, Caleb era espalda ancha, musculatura trabajada, piel bronceada y ojos color almendra. Ambos eran agradables y fueron los que la hicieron sentir más bienvenida y tranquila. No la llenaban de preguntas ni la atosigaban con su nueva identidad. Simplemente la acompañaban en el desayuno deseándole suerte en la búsqueda de su hermana, mientras que ellos aprendían a adaptarse en la aldea Northuldra.
Con la promesa de verso después, Liv se dirigió a buscar a Elsa para comenzar la búsqueda.
No la encontraba a la vista; lo cual le parecía extraño ya que no era difícil de distinguir. Su vestido blanco brillante y su aura mágica se podrían ver fácilmente. O eso detectaba cuando solo veía aldeanos con ropa marrón y azul.
Fue entonces que notó a muchos aldeanos reunidos hablando en voz baja mientras que Honeymaren sostenía una prenda cortada y cubierta de sangre. Un Northuldra había sido atacado por un lobo en un intento de defender a unos renos.
-Es el tercer ataque en dos semanas. Esta vez Bandai resultó herido de gravedad. Está vivo, pero hay que esperar que despierte para que nos diga que sucedió.
-¿Más renos resultaron heridos?
-Perdimos a dos adultos y una cría. -Confesó Honeymaren y apretó los dientes con enojo-. Solo quedaron sus restos.
Los aldeanos se miraron angustiados y preocupados.
–Deben ser los lobos, se han movido en esta última temporada a los territorios del noroeste.
Liv alzó la vista al ver la pista que tenía Honeymaren en sus manos. Sin siquiera preguntar se introdujo para tocar la tela. Analizó el olor, la textura y las rasgaduras.
-Las garras de la tela no coinciden con las uñas de un perro. -Concluyó. –Debe ser otra criatura.
Honeymaren frunció el ceño y le arrebató la tela de las manos. –Los cadáveres de los renos no dicen lo mismo. Debemos realizar un cambio de terreno. Mover los renos a otro sector hasta que podamos apaciguar los lobos.
Ninguna de las dos se percató que Elsa había llegado presenciando la conversación. Previamente a eso había hablado con Yelena sobre ese asunto. Había ofrecido su ayuda, pero el líder Northuldra dijo que la pondría a carga a Honeymaren del problema y en caso que se requiriera su ayuda mágica la llamaría.
Fue entonces que al escuchar a Liv y ver como Honeymaren había desestimado su opinión pensó que la forastera se defendería. Pero Liv simplemente rodeó los ojos y se fue la ronda encontrándose con ella.
-Hola ¿Lista para irnos? -La saludó.
Y así lo hicieron.
Comenzaron por el sur; Elsa le propuso llegar hasta la entrada del bosque por donde había entrado con su familia la primera vez y Liv ayudó. Caminaron en silencio, en ciertas ocasiones Liv chiflaba con todas sus fuerzas y en otras gritaba el nombre de Riven por si había resultados de su caballo.
Si, resultó ser que Riven era el nombre de un caballo, no de un hombre.
En el camino Elsa recapituló la mañana con el problema de los renos y los lobos. Y por como Liv estudió la tela teniendo una percepción totalmente distinta a los aldeanos. Los Northuldra eran excelentes criadores de animales. Los ataques de lobos a los renos eran poco ocurrentes, pero ahora estaban sucediendo más a menudo.
¿Cómo Liv había llegado a esa conclusión?
Decidió preguntárselo.
-¿Cómo aprendiste a detectar la tela?
Liv estaba unos metros más adelante mirando a su alrededor. –Mi padre me enseñó. pasábamos mucho tiempo en los bosques de Switzland; me enseñó a cazar; me enseñó la anatomía de los animales, a detectar rastros y diferenciar olores.
Liv se detuvo y rio por lo bajo.
-¿Por qué la risa? –Preguntó Elsa.
-Porque recordé el día que por perder una apuesta me obligó a acercarme a un zorrillo…
-¿Eso es gracioso?
Liv giró a ver a Elsa y esperó a que la alcanzara.
-Sí, dos horas después de eso mi madre nos obligó a dormir afuera por días.
-¿A tu padre también?
-¡Pues claro! -Rio Liv-. Él fue el de la idea.
Elsa rio por la historia mientras avanzaban.
-Por lo poco que Honeymaren me dejó ver la tela estaba rasgada con uñas largas y gruesas. -Dijo Liv-. Los lobos no atacan con uñas, atacan con mordiscos y arrancones. Debió ser otro animal.
-Los lobos son los únicos animales aquí que atacan a los renos y los Nouthuldra lo tenía controlado. -Dijo Elsa-. Pero desde hace un mes los ataques no han parado de frecuentarse.
-Si, atacaron a los renos. -Puntualizó Liv mientras empezó a escalar una cornisa de piedra-. Pero no a un ser humano. Ya toman por sentado que fueron los lobos sin buscar más pistas.
Elsa miró hacia arriba la cornisa, Liv miró hacia abajo y le ofreció su mano, pero ella simplemente creo una pila de nieve que la elevó hacia la cima.
-Bien entonces. -Alzó los hombros Liv sin importancia terminando de subir y así reanudar camino.
-Esa chica Honeymaren. -Dijo Liv caminando-. Es algo terca…
Elsa se detuvo molesta. Liv dijo eso con tanta naturalidad sin conocer a Honeymaren.
No iba a permitir que hablara de ella así.
-Es una de las mejores exploradoras y criadora de renos de la aldea.
-Si tanto sabe debió reconocer que no fueron lobos. -Contradijo Liv-. Además, parece que no acepta sugerencias de otras personas que no sean Northruldra.
-Ella seguramente lo resolverá, es inteligente.
Liv se detuvo en seco y volteó a ver a Elsa. La rubia no pudo evitar sentirse incómoda al ver como Liv la analizaba a arriba abajo para luego darle una sonrisa juguetona.
-Aaaah. -Dijo tarareando-. Ya veo que sucede aquí…
Elsa sintió la sangre subir a sus mejillas.
-¿Q-qué?
-¿Están juntas no es así?
-¿¡Qué!? -Exclamó Elsa ahora si sintiendo todo su rostro sonrojado-. No es así…
-¿Ah no? -Alzó la ceja Liv-. Oh lo siento, fue solo mi instinto femenino…
Elsa quedó cabizbaja. No subió la cabeza hasta que vio los pies de Liv. Allí estaba ella mirándola curiosa.
-¿Dije algo malo? No fue mi intención…
Elsa se puso firme y decidió retomar la caminata tomando la postura serie y refinada de una reina.
–No.
Escuchó unos rápidos pasos y Liv la alcanzó obstaculizando su camino.
-Ey, a mí no me engañas. -Dijo Liv-. Hay algo mal con ella ¿Acaso si hubo algo?
-No hay nada malo. -Volvió a negar Elsa esta vez empezando a sentirse algo molesta-. ¿Ahora podemos retomar camino?
Elsa decidió evadirla, pero Liv rápidamente volvió a estar frente a ella.
-¿Qué haces? –Preguntó Elsa frunciendo el ceño. Ya estaba empezando a molestarse.
-Intento saber que sucede.
Elsa intentó nuevamente avanzar, pero la castaña caminaba de espaldas sin cortar el espacio entre ellas. -¿Le gustas a ella? ¿O te rechazó?
-¿Por qué quieres saberlo? -Elsa exclamó esta vez teniendo que mover el brazo de Liv para avanzar-. No te incumbe.
-Porque explicaría porque te pusiste así…. -Liv volvió a alcanzarla y se volvió a meter en el medio-. Y porque te molesta que pregunte.
-Me molesta que seas tan irritante. -Esta vez Elsa sentía que iba a estallar-. ¿Podrías dejar de hablar? O juro que…
-¿Juras qué…?
Elsa vio los ojos traviesos de Liv. Quería amenazarla, ponerla a prueba.
Sus poderes actuaron involuntariamente después de años. En un parpadeo disparó una inmensa bola en Liv haciéndola desaparecer en ella.
Muchas cosas atravesando sus ojos en un segundo. Anna, su accidente de niñas, lo que sus impulsos había dañado a los demás.
-¡No! -Dijo Elsa y corrió hacia la enorme bolsa y empezó a desenterrar-. ¡Liv! ¿Estás bien?
Algo la golpeó en la cabeza con fuerza. Se tocó el cabello y notó que era nieve. Alzó la cabeza y Liv estaba sentada sobre la enorme bola de nieve.
-Fallaste. -Dijo Liv con otra bola de nieve que se las arrojó sin vacilar.
Elsa recibió la segunda bola en el rostro cubriendo totalmente su cara de nieve.
-Ya verás… -Dijo simplemente desapareciendo la nieve de su rostro con magia.
Y Liv vio como movía sus manos revelando copos de nieve y más brillo.
-Mierda.
Tiempo después estaban tendidas en el suelo con partes de su cuerpo cubiertas de nieve al igual que su alrededor de otoño. Jadeaban exhaustas. La guerra de nieve se había expandido demasiado dejando rastros de nieve en los árboles y ramas. Liv apenas había podido hacer escudos débiles con el poco aire que podía invocar, sumado a su sorprendente destreza física había provocado la pelea sea más difícil de lo que Elsa había imaginado.
Elsa se quedó mirando el cielo soleado descansando sus flojos músculos hasta que Liv se levantó lentamente quedando sentada haciendo que más nieve cayera sobre ella.
-¿Te sientes mejor? -Preguntó.
-¿Disculpa? -Dijo Elsa aún tendida en el suelo.
-Te veía algo… tensa. Admitió Liv. –Pensaba que persuadiéndote podrías desahogarte, verbalmente claro. Pero no tomé la decisión correcta así que discúlpame si te hecho sentir mal.
Elsa se recostó en sus antebrazos mirándola sin poder decir nada.
-No volveré a mencionar a Honeymaren. Si eso te hace sentir mejor…
-No, no… está bien. -Elsa se sentó imitando a Liv-. No tienes la culpa, yo… soy alguien que… no habla demasiado ¿Sabes?
-Creo que en eso nos parecemos en algo. -Admitió Liv-. Mi hermana siempre tenía que sacarme las palabras de mi boca. A veces tenía que provocarme a tal punto que yo pudiera decirle lo que realmente sentía. Mejoré con los años… pero no creas que tanto.
Elsa vio que Liv tomaba nieve en sus manos y dejaba que cayera entres sus dedos, realizando ese movimiento reiteradas veces.
–Si no quieres hablar no lo hagas; pero no dejes que se te quede guardado por mucho tiempo. Te lastimará.
Liv sonrió hacia la nieve y la lanzó de su mano hacia arriba. Elsa se quedó en silencio, pero sintió tibieza en su pecho al ver la sonrisa de Liv. Solo con esa sonrisa sintió que le trasmitió calma, confianza, que podía salir de su zona de confort.
-La verdad es que… si estoy interesada. -Elsa se cacheteó mentalmente por no encontrar las palabras correctas. No le era fácil explicarse. –En Honeymaren. No hace mucho decidimos darnos una oportunidad.
-Eso es estupendo. -Sonrió Liv juntando la planta de sus pies balanceándose levemente para quedar más enfrentada a Elsa-. ¿Qué tiene de malo?
-Es sólo que… -Elsa se abrazó los hombros sin poder mirarla a los ojos-. Es difícil para mí… es la primera vez… que estoy con alguien. Y aún no estoy lista para que todos lo sepan… y…
-¿Tienes miedo verdad? -Adivinó Liv llevando sus manos detrás de su torso para apoyarse.
Elsa no quiso decir eso, pero no pudo negarlo. Se sintió avergonzada de sí misma si saber si debía decir, o sentir algo diferente.
-No importa a quién ames si amor es lo que abunda tu corazón. -Dijo Liv-. Realmente la quieres y ella te quiere igual ¿No es así?
Elsa asintió.
-Entonces no tienes de que preocuparte. Y si te preocupa lo que dirán los demás recuerda que esto es lo que te hace feliz.
Elsa flexionó sus rodillas y se abrazó en ellas. -Pero más allá de eso. Ella y yo vamos a diferentes ritmos; ella quiere mostrar afecto en público y yo aún estoy… averiguando lo que está sucediendo.
-Entonces averígualo. La única forma de hacerlo es estando con ella; de seguro lo entenderá… aunque sigo pensando que es algo terca.
Elsa le arrojó nieve en respuesta y Liv apenas se cubrió con su brazo.
–No lo volveré a decir… ahora ¿Vamos? Quiero retomar mi búsqueda.
Se paró primero y extendió su mano. Elsa intercambió miradas en la mano hacia sus ojos plateados. Tapando el sol sus ojos se veían ligeramente opacos, pero igual de llamativos. Aceptó su mano y al hacerlo una poderosa ventisca empujó la nieve generando un círculo limpio a su alrededor.
-Nada mal… -Dijo Liv y Elsa con solo mover sus manos hizo desaparecer toda la nieve.
-Gracias por… esto. -Admitió Elsa.
-No hay de qué…
-Vuelves a hacerlo y te mato.
-De acuerdo. -Liv alzó sus manos en señal de defensa y trotó para alcanzarla-. Pero ya lo sabes.
-¿Saber qué? -Elsa giró a verla sin detenerse.
-Qué si tienes algún problema puedo escucharte.
Elsa asintió en silencio. Nunca pensó que podrían ser amigas, pero al hacerlo se percató que no le había costado nada en tratar a Liv como una.
Liv se había ido de la aldea esa noche. No le gustaba estar allí con todas esas personas que no conocía y que incluso la miraban al pasar.
Se alejó, subiendo a una saliente y luego hasta la rama de un pino para tener una mejor vista no solo de la aldea sino del bosque.
Un impulso de intentar huir nació de ella, pero fue rápidamente desestimado ya que sabía que Gale la detendría.
Ya era de noche, pero los árboles otoñales se veían preciosos, las fogatas iluminaban la lejanía y allí Liv pudo ver a los aldeanos interactuar.
Hasta incluso vio a Elsa que compartía la cena con algunos de ellos incluyendo a Honeymaren.
Liv las miró y sonrió de lado. No imaginaba que serían pareja, pero ella no era nadie para juzgar eso. Había mucha historia que no conocía y que sinceramente no sentía curiosidad por averiguarlo.
Pero admitía que le era algo tierno ver a alguien con las características de Elsa de encontrar el amor e intentarlo.
Por lo que ajena a sus responsabilidades y sus propias ambiciones le deseó suerte en silencio.
Fue entonces que un ruido detrás de ella la hizo voltear asustada.
-Oh, mala mía. No quería asustarte.
-No me asustaste. -Negó Liv y se bajó del árbol de un solo movimiento.
El muchacho llamado Caleb sonríe mostrando los dientes.
-Regresaba de una cacería nocturna. Los Northuldra nos enseñaron sus territorios. Te vi aquí parada y decidí acercarme para ver como estabas. ¿Cómo estás?
Liv alzó los hombros ligeramente y regresó la vista a la vista.
-Estoy…de estar.
Caleb soltó una sorpresiva y sincera carcajada. Liv también sonrió ligeramente por su propia respuesta.
Ya no sabía decir si estaba bien o si estaba mal. Todo era tan extraño.
-Entiendo. Muchos estamos iguales. -Caleb se paró a su lado-. aun no podemos creer todo lo que ha pasado; todo lo que se ha descubierto.
-Dímelo a mí. Liv rodeó los ojos.
-¿Encontraste alguna pista de tu hermana?
-Nada. -Negó Liv sin mirarlo.
-Mañana tal vez entonces. -Intentó animar Caleb con una sonrisa.
Liv desvía ligeramente la mirada para verlo. Su sonrisa era muy expresiva y hasta incluso contagiosa. Ella en agradecimiento le sonrió ligeramente en respuesta.
-Mañana tal vez. -Repitió.
De repente observaron como muchos de los aldeanos comenzaron a agruparse alrededor del enorme fuego mientras los tambores y flautas comenzaban a sonar de forma anímica produciendo que un leve baile comenzara seguido de aplausos y vítores.
-Hey… -Caleb le chocó levemente el brazo-. Van a comenzar un baile ¿Quieres ir?
-Em… -Liv apretó los labios; vio a las personas muy congregadas y no se sentía muy bienvenida-. Tal vez en otra oportunidad.
-Oh vamos ¡Te gustará! -Animó el muchacho-. Podrás ver un poco de nuestro baile y aprender de nosotros…
-No estoy segura… ¿Puede ser otro día?
-¿Lo prometes?
-No lo prometo. -Alzó su mano en señal de negación-. Últimamente hacer promesas solo me ha causado problemas.
Caleb sonrió.
–De acuerdo entonces… solo te convenceré.
-Suerte intentándolo.
El muchacho se despide y Liv observó cómo se alejaba para adentrarse a la aldea.
Suspiró desganada y se dejó caer para dejar que el tronco la sostenga. Cerró los ojos para pensar hasta que escuchó en un volumen bajo los aleteos de unas alas.
-"De acuerdo entonces solo te convenceré…"
Liv rio al escuchar a su amigo ave imitar una voz masculina y fuerte como la de Caleb. Abrió los ojos y lo encontró encima a ella sobre una rama.
El ave se dejó resbalar con sus garras para quedar de cabeza como un murciélago un poco más arriba de la cabeza de Liv.
–Que valiente muchacho…. ¿Se lo dices tú o se lo digo yo?
-Aster…
-Perdón, pero puedo ver cinco veces más que el ojo humano y eso me hace disfrutar mucho más ver cómo le haces creer que tiene una oportunidad. Ya sabemos que no te interesa… ¿O sí?
Liv dirigió la mirada al enorme fuego que ahora se había vuelto morado y se cruzó de brazos dejando su cabeza recostada.
–No, pero… ¿Importa si fuese así?
-Pero por supuesto que importa. Debemos buscar a Keyla y a Riven ¿Recuerdas? Además, si llegaras a generar más amistades más peligroso será salir de aquí.
-Lo sé, lo sé….
Liv chilló de dolor sentir un leve picotazo de Aster en su cabeza.
-¡Hey!
-¿Entonces por qué sigues haciéndolo?
-¿Hacer qué? -Liv gruñó mientras se frotaba la cabeza con la mano.
-Lo que hiciste hoy en el bosque con la chica nieve. -Dijo Aster-. ¿Acaso piensas ayudarla? ¿Ahora serán mejores amigas?
Liv miró como el ave carraspeó y se llevó un ala al pecho. Luego se escuchó casi a sí misma en su voz.
-"No importa a quién ames si amor es lo que abunda tu corazón". Generó un ruido de asco. -¡Oh vamos! ¿Ahora eres experta en el amor?
Liv se alzó de hombros.
–Pobre ella, tiene miedo a intentarlo.
Unos aullidos de alegría y fuertes tambores retumbaron en la enorme fogata. Se quedaron en silencio unos segundos sintiendo a Gale pasar.
-Además… ¿No te parece buena idea? Me acerco lo suficiente al quinto espíritu, genero confianza y entonces…
-Podría dejarte ir para buscar a Keyla…
-Exacto… -Asintió Liv en desánimo acariciando sus brazos.
-Eeey. -Cantó Aster balanceándose-. Excelente idea; siempre un paso adelante Liv.
-Esta guerra… o lo que sea que esté por suceder no me incumbe.
Eso era lo que ella quería. Pero en un interior tenía un presentimiento de que se estaba equivocando.
-Solo me importa rescatar a Keyla. Debo hacer lo mejor para encontrarla.
-¿Crees que harán algo los espíritus?
-No lo sé. –Suspiró-. -No lo sé… ¡Ah! por cierto…. ¿De verdad ves cinco veces más?
-¡Puedo distinguir mi presa a más de tres kilómetros! No lo digo por presumir. -Guiñó el ojo el plumífero hamacándose dos veces hasta volver a estar encima de la rama-. ¿Por qué?
-Mhm. Liv pensó unos momentos y miró a su amigo. –Necesito que me ayudes con algo mañana.
La mañana del día siguiente transcurrió sin problemas. Elsa y Liv hicieron un trazado de exploración para saber que territorios tenían cubiertos y cuáles no. La búsqueda fue idéntica a la de ayer.
No encontraron absolutamente nada.
En el camino de regreso Elsa espió a Liv. La castaña no parecía demasiado afligida al respecto; simplemente se veía totalmente profundizada en sus pensamientos mientras sus ojos se movían constantemente para ver todo lo que podía del bosque encantado.
Elsa imaginaba las decenas de cosas que Liv podría estar pensando. Pero no llegaba a concluir ninguna.
Al llegar a la aldea Liv simplemente se despidió con un ademán de mano deseándole un buen día y se alejó de ella. Como si realmente supiera a donde quería ir.
¿No querrá huir de nuevo verdad?
Espió cómo Liv llegó a un árbol y alzaba la vista. Aster estaba allí; alzó las alas y emprendió vuelo. Liv se sacó el listón de su cabello paro dejárselo suelto y comenzó a correr para seguirlo, escapando de la aldea.
Elsa frunció el ceño confundida. Hasta que Gale pasó por ella elevando su cabello y vestido continuando el camino que Liv había dejado.
Eso le dio tranquilidad de que Liv no huiría. No por el hecho que quería tenerla confinada; sino porque no quería discutir con ella de que debía quedarse.
En su interior quería darle la libertad para que vaya a buscar a su hermana. Pero había tantas cosas que no sabían ni tampoco entendían. Lo mejor para todos era que Liv se quedara hasta averiguar realmente que estaba sucediendo.
Además, podría ser muy peligroso. Quien sabe que fue del ejército de Switzland en la batalla. Podrían haberse ido… como no.
¿Pero entonces por qué se fue de allí con Aster? ¿Iban a buscar de nuevo o acaso iban a hacer otra cosa?
La curiosidad la estaba matando. La verdad tenía mucha intriga de que podría hacer la forastera sola en el Bosque Encantado.
Miró la aldea y luego el camino que Liv había dejado. Podría invocar a Nokk, cabalgar un camino de rutina y encontrarla por coincidencia…
-¡Elsa!
Se sobresaltó como si hubieran escuchado sus pensamientos. Volteó y vio a Honeymaren sonriéndole.
-¿Qué tal tu mañana? -Preguntó la aldeana llegando a ella.
Elsa negó con la cabeza. –Sin hallazgos. Algo aburrido si puedo ser honesta…
Honeymaren le hizo ademán a la aldea. -¿Quieres que almorcemos? Y puedo contarte como progresamos con el caso de los lobos.
Elsa apretó los labios insegura. No rechazaría de almorzar con ella; pero le llamaba la atención de descubrir que tenía Liv entre manos.
Fue entonces que se dio cuenta que no era de su incumbencia. Siempre y cuando Liv no escapara ni generara problemas. Y si lo hacía se enteraría cuando el problema estuviera hecho.
Ni que fuese su niñera. Solo tenía que estar con ella por las mañanas.
Por lo que respiró y asintió. –Claro.
Honeymaren se paró a su lado para caminar juntas. Aún no se habían tomado de la mano y Elsa quería hacerlo… pero aún le generaba timidez.
Entonces recordó lo que había hablado con Liv ayer.
Solo tienes que darte tiempo. Averigua cómo te sientes.
Prestó atención a sus sentimientos y finalmente enredó sus dedos con los de Maren. La aldeana sonrió y siguieron caminando como si nada.
Elsa sonrió hacia sus adentros por haber sobre actuado demasiado a la situación.
Pasó tan bien el almuerzo que olvidó completamente de la curiosidad de a donde se había ido Liv.
Mientras tanto escuchó lo último que había hecho Maren.
-Hemos re agrupado a todos los renos. Y los movimos a otro territorio. Aumentamos los cuidadores y estaremos armados en caso de defendernos.
-¿Los lobos son tan peligrosos?
-No podemos estar seguros. Las heridas que le dejaron a Bandai son… muy agresivas. Tardará mucho en volver a su vida normal.
Elsa tragó saliva preocupada. Tomó de su mano y la apretó. –Ten mucho cuidado.
-Siempre la tengo Elsa. No te preocupes, resolveremos esto.
-Puedes pedirme ayuda para lo que sea.
-Lo sé. Pero tenemos todo controlado. Lo que si…
Elsa esperó el favor, pero Honeymaren le sonrió.
-¿Podríamos salir mañana? Termino más temprano y necesito un descanso.
Elsa sonrió aliviada.
-Claro que sí. Haremos lo que quieras.
No se dio cuenta que sus miradas se habían aproximado demasiado. NI siquiera pensó que eso le molestaría.
Por lo que dejó que Honeymaren hiciera lo que quisiera.
Fue entonces que una ráfaga de aire pasó entre ellas separándolas.
-¿Gale?
El espíritu no era de interrumpir así. El aire se envolvió en Elsa incitándole a que se pusiera de pie.
-Parece que necesitan tu ayuda quinto espíritu. -Ríe Honeymaren.
El aire se envolvió en ella y salió disparado al bosque. Elsa reconoció el camino. Era el camino por el que Liv se había ido.
El entusiasmo nació… al igual que la preocupación.
-Iré a ver qué sucede ¿Nos vemos más tarde?
-Seguro.
Cuando llegó a donde Gale la había guiado se llevó una gran sorpresa.
Liv estaba en medio del bosque, sentada con sus rodillas apoyadas mientras acariciaba con mucho afecto un enorme lobo blanco. Junto al canino Elsa contó cuatro cachorros que jugaban entre sí y caminaban alrededor de ella.
Todos los cachorros eran diferentes. Uno era completamente negro, otro un combinado de negro y blanco, otro marrón y el último era blanco idéntico al lobo adulto.
Loa cachorros gemían y ladraban tiernamente. Saltaron al regazo de Liv comenzando a reclamar atención y a morderla con sus pequeños dientes.
-Oh. -Gimió con dulzura-. ¡Son tan hermosos! Liv abrazó a uno que no paraba de pasarle la lengua por el rostro mientras que los otros saltaban y mordían sus brazos para reclamar atención. –Bien, bien… ¡calma!
Liv reía hasta que fue vencida por la fuerza de los cachorros y cayó de espaldas al suelo dejándola vulnerable para que los perritos la invadieran de amor.
Elsa sonrió de lado ante la excesiva ternura que estaba presenciando. Era la primera vez que veía a Liv tan feliz y mostrando tanto afecto. Verla acariciar los lobos le proporcionaba una dulzura y un tono de voz que Elsa nunca había visto en ella y debía admitir que no le desagradaba.
El quinto espíritu no quería interrumpir el momento. Los cachorros eran hermosos y ver a Liv acariciándolos y jugar con ellos era un espectáculo que le generaba mucho regocijo.
Estaba tan concentrada en observarla que jadeó de sorpresa cuando Gale la empujó con fuerza hacia adelante logrando que tropezara con sus propios pies. Ahora todos los ojos estaban en ella.
De pronto Elsa escuchó un fuerte gruñido detrás de ella. Volteó y se le presentó a escasos metros un lobo. Gruñendo, mostrando todos sus dientes ante la presencia de un posible peligro.
Elsa sintió como todo eso regocijo se disipaba para ser reemplazado por miedo. La piel del lobo se erizó como espigas; sus dientes amarillos y filosos se mostraban en toda su dentadura y sus ojos azules se dilataron provocando el iris apenas se viera como una uña.
Al ver que el lobo no se detenía Elsa invocó nieve en sus manos. Algo debía hacer para evitar ser atacada.
-Elsa.
Intercambió miradas con Liv. La castaña tenía su brazo estirado a ella y le trataba de transmitir calma.
-No uses tus poderes. Te atacará sino.
¿La? Elsa concluyó que debía ser la madre de los cachorros.
A pesar que Liv intentaba manejar la situación la loba no dejaba de soltar baba por su boca y penetrarla con sus ojos asesinos.
-Bien… -Jadeó mostrando temblor en su voz-. ¿Qué hago entonces?
Los cachorros gimieron y se acurrucaron entre sí en las piernas de Liv. La joven con su mano abierta hacia Elsa le dio el paso a paso.
-Respira. La loba podrá oler tu miedo. Respira y quédate de rodillas.
Elsa mantuvo sus ojos abiertos en Liv y se aseguró que su respiración sea profunda. La magia desapareció de sus manos y se sintió muy vulnerable al tener que detenerlos, pero esta vez decidió apostar y confiar en Liv.
Sus manos volvieron a la normalidad mientras terminaba de apoyar sus rodillas. La loba se había detenido pero su postura era erguida y su gruñido era constante provocando temblor en Elsa.
-No despegues tus ojos de ella. -Dijo Liv-. Debes trasmitirle que no le harás daño a sus crías.
Elsa parpadeó y enfocó sus ojos en el canino. Los ojos del lobo eran azules como los de ella, pero más oscuros y mostraban acecho. Los segundos pasaron y Elsa comenzó a sentir intranquilidad y dudas sobre si el lobo la atacaría eventualmente. Pero finalmente el gruñido de la loba comenzó a disminuir y su boca se cerró completamente. Elsa no pudo evitar suspirar mientras los latidos de su corazón se aceleraban.
-Ahora, muy despacio estira tu mano con la palma hacia arriba. Deja que ella se acerque y te huela.
Lentamente intentando controlar el temblor Elsa estiró su brazo como Liv le había indicado. Dejó su mano colgando al igual que las esperanzas que la loba la aceptara.
Para su suerte, el animal se acercó y olfateó con mucha fuerza su mano humedeciéndola. Entonces Elsa a su propia voluntad giró su mano para descansarla en el hocico y éste no la rechazó. Mantuvo su mano allí sintiendo el áspero pelaje hasta que decidió con su otra mano acariciar su cabeza y el lobo la bajó cediendo a sus frías caricias.
Li en cambió soltó un aliviador suspiro.
–No fue tan difícil… -Bromeó.
Elsa siguió acariciando el animal deleitándose por su belleza. Su pelaje blanco y voluminoso, sus patas grandes que dejaban huellas hermosas en la tierra. Sus ojos azules eran preciosos. Sin duda era una bella criatura… si sacabas la idea que comían a los renos de la aldea.
Sobre eso… Elsa realmente se percató de su duda.
-¿Cómo los encontraste? -Preguntó mientras la loba regresaba hacia Liv y las crías.
-Estuve rastreando. -Dijo Liv mientras las crías corrían a su madre-. Aster me ayudó con su vista de águila y los encontramos. Parece que se separaron de su manada…
Elsa se puso de pie y avanzó para sentarse cerca de Liv. Los cachorros jugaban con las hojas y a morderse entre ellos hasta que el pequeño color blanco saltó a la falda de Elsa provocando risas entre las chicas.
-Son tan hermosos. -Admitió Elsa alzándolo para acariciarlo y dejar que besara su mejilla.
-Te ves bien con él. -Liv apoyó sus manos detrás para sostenerse y la loba saltó a su espalda apoyando sus patadas delanteras a cada hombro. –¡Oof! Tranquila.
Elsa se tapó la boca para resistir la risa al ver como la Loba ignorando su enorme peso y contextura se subía sobre Liv mimándola como si fuese una cachorra más. }
La cabeza de la loba madre que se apoyó en uno de sus hombros y comenzó a refregarse en muestra de afecto y Liv correspondió con sus manos refregándose en su cuello.
–No esperé que fueras tan cariñosa…
Los cachorros peleaban por la atención de Elsa mientras que Liv lidiaba con la madre. Finalmente, después de una buena sesión de caricias y juegos la loba se recostó apoyando la cabeza en el regazo de Liv mientras ella pasaba su mano distraídamente por su lomo. Los cachorros eventualmente dejaron a las chicas para jugar entre ellos.
-Mira Elsa. -Señaló Liv.
Elsa miró a los cachorros, pero también encontró a Gale que comenzó a jugar con ellos elevándolos levemente o levantando alguna rama para que los lobos saltaran a atraparla.
-Verlos así me hacen creer que no fueron quienes atacaron a Bandai…
-Es que no fueron ellos. -Negó Liv-. Debió ser otro animal. No sé cómo, pero esta loba con sus crías se separó de su manada.
-¿Crees que no sabe cómo regresar? -Preguntó Elsa.
-No… es que algo la detiene para regresar y creo que el responsable es lo que atacó al northuldra. Tengo una teoría…
-¿Cuál? -Preguntó Elsa intrigada.
-Los lobos cuando atacan renos no dejan solo restos… nunca consiguen mucho de él porque el Nouthrldra se da cuenta cuando falta un reno.
Elsa asintió comprendiendo totalmente. Tenía sentido y es cierto. En los pocos ataques de lobos que hubo el año pasado, los renos solamente habían tenido heridas. Algunos más graves que otros, pero no eran heridas mortales.
Por lo que escuchó con atención como terminó Liv su teoría.
-El animal, o bestia que atacó al aldeano Bandai…tiene la fuerza y la mandíbula suficiente como para devorarse a un reno en poco tiempo. Pero es un animal tan peligroso que ni los lobos pueden contra él, y esta loba está sola con sus crías sin poder regresar con su manada porque el animal está en los territorios cazando los renos.
Elsa vio nuevamente a los cachorros divertirse y luego a la Loba que descansaba sobre el regazo de Liv. Los ojos azules de la canina la miraron con vulnerabilidad.
La teoría de Liv le veía cierta lógica. Pero aun así es solo una teoría; no hay prueba suficiente para constatar que fuera cierto.
-Entonces… ¿Qué animal fue el que atacó a Bandai y a los renos?
De pronto un fuerte aullido se oyó como un eco en todo el bosque. La loba inmediatamente se puso de pie con sus orejas paradas prestando atención al aullido. Sin embargo, no contestó, simplemente se quedó en total silencio hasta que se escuchó un rugido que fue mucho más fuerte y cercano haciendo que los cachorros se encogieran y gimieran de miedo.
Elsa jadeó del susto y Liv miró rápidamente hacia la dirección del rugido.
-Eso no sonó a un lobo. -Susurró Liv.
La loba pegó un pequeño ladrido y los cachorros inmediatamente se unieron a ella. La loba se alejó de las chicas hasta que se mezcló en el follaje.
-Tal vez fue a seguir el aullido. -Dijo Elsa viendo el rastro que el animal había dejado.
-O fue a esconderse de ese rugido. -Liv se puso de pie sacudiendo su cuerpo que estaba lleno de pelos-. –Será mejor que nosotras también nos vayamos.
-Debemos informar a la Aldea. -Dijo Elsa convencida ahora de la teoría de Liv.
Liv asintió y en silencio tomaron el camino contrario que tomaron los lobos para regresar.
Elsa todavía estaba asombrada por la sorpresa que se había llevado. Al igual que no podía sacar la tierna imagen de Liv jugando con cachorros.
Fue entonces que pensó como había aprendido Liv a ganarse la confianza de esos animales salvajes.
-¿Dónde lo aprendiste?
-¿Aprender qué? -Preguntó Liv sin entender mientras se sacudía los pelos de perro de la ropa.
-Eso… que me hiciste hacer con la loba.
-¿Quieres la verdad?
Elsa le hizo un gesto obvio.
-¿Solo la verdad?
-¿Ya puedes decírmela?
-Improvisé completamente.
Liv rio de la expresión de Elsa que estaba atónita.
-¿¡Qué!?
-Pues si… lo improvisé yo primero y funcionó. ¡Pero Hey! Todo salió bien al final ¿No?
Al llegar a la aldea Elsa inmediatamente se desvió para hablar con Yelena de lo que había sucedido mientras que Liv decidió quedarse en la entrada para esperar.
Segundos después escuchó un aleteo sobre ella. Sin siquiera mirar sabía que era Aster aterrizando sobre la rama del árbol.
-¿Cómo te fue? -Preguntó Aster.
-La loba y los cachorros están bien… pero me preocupa lo que los Northuldra harán si llegan a verlos.
-Podrían hacer un buen tapete…
-¡Aster!
-Solo decía… sugiero que mejor que vayas allá.
Aster movió su cabeza y Liv vio una pequeña congregación detectando rostros familiares. Eran los que trabajaban con los renos.
-Oh por favor… -Rodeó los ojos y avanzó al grupo. Honeymaren era el centro de atención con un collar de tela y una pequeña campana.
-Esta vez fue Darla, una hembra. La aldeana presionó la tela con fuerza. -¡Ya no podemos seguir perdieron crías así! Hay que hacer algo.
-¿Mudar los campos de los renos? -Propuso Ryder.
-¿Duplicar las guardias? -Preguntó otro Northuldra.
-Debemos hacer algo con los lobos que los atacan. -Dijo Honeymaren-. Unas trampas, algo para alejarlos.
-Los lobos no son quienes atacan a los renos.
Honeymaren no ocultó el desagrado de escuchar a Liv entrometiéndose. Todos ahora la miraban a ella.
-No es algo que te incumba. Estamos tratando de resolver algo aquí.
Honeymaren se puso de perfil a ella para continuar con la reunión. Pero Liv no estaba dispuesta a rendirse.
-¿Cómo estás segura que son lobos quienes atacaron a los renos?
La aldeana tuvo que tomar una respiración y tratar de mantener la calma. No le gusta que se entrometieran en su trabajo. Más alguien como Liv.
-Ryder los vio acechando a los renos anoche. Una manada de una docena. Antes del amanecer dos desaparecieron y solo encontraron a Darla por la mitad siendo comida por ellos. No me hagas más preguntas y te pido por favor que no te metas en asuntos que no puedes ayudar.
-Hay otro animal en el bosque acechando a los renos. -Afirmó Liv-. Si hacen una mejor barrida de exploración podrían encontrarlo y…
-Cállate.
Todos los ojos estaban en Honeymaren. Algunos a su alrededor decidieron hacer dos pasos atrás y Liv pudo detectar que no estaba contenta.
-No nos manejamos así. Tal vez de donde tu provengas sí pero no vamos a acatar tus ideas. Yo estoy al mando.
-¿Vas a dejar que entonces más animales indefensos mueran por tu orgullo? -Liv frunció el ceño de forma amenazante-. Escuché a ese animal y es peligroso…
-Mi mayor responsabilidad es mantener mi pueblo a salvo y tú desde que llegaste solo has traído problemas. Déjanos hacer nuestro trabajo en paz.
Aster desde el árbol movía sus hombros entrando en calor disfrutando el espectáculo que estaba por comenzar. Ver a Liv enojada era una maravilla en acción y Honeymaren estaba haciendo un buen trabajo.
-¿Qué pruebas tienes de que oíste ese animal? -Espetó Honeymaren con las cejas en alto. -¿Tienes pruebas? ¿Lo has visto?
-No, pero…
-Entonces no hay nada que podamos hacer con eso. Estamos preocupados por la pérdida de nuestros renos y no voy a quedarme de brazos cruzados. Así que no te entrometas.
-¡Acepta mi ayuda cabeza de piedra!
-Extranjera inadaptada.
Liv tomó la camisa de Honeymaren con fuerza y la acercó a ella amenazadoramente. Algunos aldeanos jadearon al sentir una onda de viento que los hizo retroceder.
-Di eso otra vez…
Honeymaren frunció enfurecida y también la tomó de su atuendo apretándolo con mucha más fuerza.
Antes que pudieran ir más lejos apareció Ryder, el hermano de Honeymaren, saltó a defender a su hermana sumado a otros dos northuldra más.
Y allí Liv vio venir de repente a Skul que las separó y a Caleb que tomó a Ryder del pecho para alejarlo.
-Cálmense. -Ordenó Caleb.
Ryder frunció el ceño y apretó la muñeca de Caleb que estaba en su pecho.
-Dile eso a tu forastera. -Dijo agregando amenaza.
Liv supo que había empeorado la situación. Pero antes de que pudiera detenerse algo la tomó de la cabeza la empujó con fuerza hacia a la cabeza de Honeymaren.
Ambas cabezas chocaron entre sí haciendo un sonido hueco. Algunos aldeanos aullaron de y las chicas cayeron de inmediato de rodillas con las manos en la frente soportando el fuerte golpe.
Honeymaren soportando que la lágrima no saliera subió la mirada y se encontró con Yelena que aun tenía las dos manos abiertas.
-¿Terminaron de jugar niñas? -Preguntó la líder.
Liv se tomó la frente y se mordió la lengua con fuerza para no decir vulgaridades. ¿Estuvo siempre ahí? ¿Cómo no la sintió llegar?
A lo lejos podía oír carcajadas de su amigo animal.
Aster la iba a pagar apenas lo viera.
-¿¡Por qué lo hizo!? -Exclamó Caleb.
-Mejor retrocede. -Ordenó Yelena manteniendo su firmeza e intimidación y enfocó sus ojos en la mano que no soltaba el pecho de Ryder.
Caleb no tuvo otra opción que apretar molesto los labios, soltó lentamente su mano y retrocedió de un Ryder aún molesto.
-¿Qué sucedió? -Preguntó Elsa que solo llegó para ver la congregación y el golpe de Yelena.
-Parece que los nuevos en la aldea aún no aprenden a respetar a los que están en cargo. -Dijo Honeymaren ya poniéndose de pie aun acariciando su frente con la palma de su mano.
-Oye; a ti también te golpearon para que conste. -Liv gimió levemente tocándose la frente-. Que cabeza dura eres…. ¿Entiendes? Cabeza dura…
-Es suficiente. -Yelena fulminó con la mirada a Liv. Se notaba a simple vista que solo le estaba diciendo a ella. Liv respiró.
-¿Tiene que ser necesario que se te repita la advertencia Liv?
Los Northuldra no la estaban viendo con buenos ojos. Eso solo hizo sentirse más molesta de que por solo querer ayudar todo había terminado así.
Por lo que tuvo que tragarse su orgullo y redimirse a la mujer que la mantenía cautiva aquí.
-No.
-Bien. -Asintió Yelena y miró a Honeymaren. –Acompáñame, tenemos que hablar. Y los demás…
Miró a sus aldeanos y a los tres Southuldras.
-Estaremos mucho tiempo conviviendo. Yo que ustedes, encontraría la forma de llevarse bien.
Liv seguía con su mano en la frente y mientras se ponía de pie miró a Elsa. El quinto espíritu no la estaba mirando con buenos ojos.
Por lo que se sintió molesta porque Elsa en realidad no sabía cómo había empezado la discusión.
Elsa finalmente dejó de mirarla y tomó a Honeymaren del brazo para que vayan juntas con Yelena. Seguramente a conversar lo que habían descubierto.
En pocos segundos los demás aldeanos se alejaron dejándola sola con los tres southuldras.
-Oye ¿Duele mucho? -Señaló Skul con el dedo.
-Solo me duele el orgullo. -Intentó bromear Liv lentamente sacando la mano de su frente. –No tuvieron que haber metido.
-Oye, te debemos una; es lo menos que podemos hacer por ti. -Alzó los hombros Caleb desinteresadamente.
-Además quien se cree que es esa chica para hablarle así a nuestro Guardián… ¡Auch!
Caleb le pegó un fuerte puño en su espalda para que se callara. Liv se sentía más incómoda ahora.
-Bueno, después nos vemos. -Dijo Caleb y le hizo además a su amigo para que se fuera.
Finalmente, sola, fue allí que Liv se mordió el labio con mucha fuerza. Enojada consigo misma y por sentirse así de humillada dio el primer paso para irse.
Fue entonces una ráfaga de aire brotó levantando todas las hojas de su alrededor a muchos metros encima de ella.
Liv miró a su alrededor cómo las hojas caían hamacándose en el aire. De pronto todo ese enojo se movió a sus manos.
Su vida se estaba volviendo cada vez más extraña con cada día que pasaba.
Saludos para los que dejaron su reseña o marcaron esta historia como favorito.
Mi camino como escritora me ha llevado a darme otra oportunidad y publicar esta historia. Espero estar a la altura y poder seguir actualizando el contenido.
Muchas cosas me animaron a escribir estas palabras y terminar de editar este capítulo. Que me gustaría ir contando en el trasncurso del camino.
Dato de Color: Por mi cariño a Disney he insertado Easter Eggs en cierto capítulo. Más que nada expresiones y dialógos de películas animadas que tiene el doblaje hispanohablante. En caso que alguno descubra cuál es el Easter Egg espero que te haya hecho sonreír. (Y claro si quieres me lo mencionas en comentarios)
Cualquier lector/a que haya llegado hasta aquí. Bienvenido/a. Acompáñenme en este fic de un posible "Frozen 3" (a ver si lo llego a terminar antes que llegue el estrene al cine).
Cariños.
Xmena
