Cómo entrenar a tu dragón(How To Train Your Dragon) está basada en la serie de libros de mismo nombre de la autora británica Cressida Cowell, y realizada por Dreamworks Animation.

No poseo ningún derecho sobre los personajes y detalles originales de HTTYD.

El propósito de este FanFiction es el de entretener, con eso ya dicho, por favor no me demanden.


DRAGONS: A Twins Story

El gélido calvario de una doncella irascible (Pt. 16)

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–¡¿Qué está sucediendo ahí?! –bramó Arngrim en dirección de las puertas de entrada a la arena, que conectaban justamente con el área donde resguardaban a los dragones enjaulados. Pero como una respuesta a sus alaridos, las puertas comenzaron a sacudirse, como si una fuerza descomunal las golpeara con intensidad desde el otro lado, hasta que finalmente cedieron.

Una estampida de dragones se adentró a la arena, rugiendo y gruñendo a todo bandido en su camino.

–¡Esto no era parte del plan! –soltó Fishlegs nervioso –. ¿O si era parte del plan? –preguntó volviéndose a su líder.

Stoick le lanzó una mirada rápida al chico y otra a Barbara. No todo podía salir como se esperaba. Sin más, soltó un alarido de batalla y lanzó contra Arngrim en el centro de la arena. Barbara rápidamente lo imitó y le propino una patada en la entrepierna al primer hombre en su camino. Fishlegs tembló un poco antes de armase de valor y unirse con un chillido, más que un grito de batalla.

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Sobre la colina cubierta de nieve, Honey y Snotlout vieron y escucharon claridad el momento justo en que se desató el caos en la arena bajo sus pies.

–¡Wow! –soltó Snotlout –. ¡Por las barbas de Odín! –para luego volverse hacia Honey y preguntarle –: ¿Es esa la señal?

–Definitivamente esa es una señal de algo –contentó la gemela pecosa poniéndose de pie. Con sus movimientos los dragones extendieron las alas listas para volar.

Honey y Snotlout montaron rápidamente sobre sus respectivos dragones antes de que todos se lanzaran por el cielo. En cambio, los miembros de la armada de Berk que permanecieron ocultos en la colina, soltaron su respectivo grito de batalla, en lo que descendieron a pie por la nieve congelada al campamento de los bandidos.

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El caos se había apoderado del campamento, en lo que algunas explosiones se escuchaban a los alrededores, posiblemente ocasionadas por los dragones que había logrado liberar y otras por los demás jinetes de dragones, también cabía la posibilidad de que los gemelos Thorton estuvieran involucrados. El caos y la destrucción eran acompañados el inconfundible sonido del acero golpeando entre sí y los gritos de batalla.

Los Hooligans habían iniciado su ataque.

–Sus amigos tomaron por sorpresa a los bandidos –confirmó Eggingard mientras vigilaba los alrededores, oculta detrás de una jaula desocupada –. Muchos están corriendo, argg.

Había gran verdad en sus palabras. A pesar de que los invasores vikingos eran superados en número por los bandidos, estos contaban con el apoyo aéreo de los dragones y el elemento sorpresa había suficiente para disuadir a los locales de huir.

Hiccup no pudo evitar sonreír al escuchar eso.

–Al menos algo sale bien para variar –comentó indicando a su dragón el grueso candado que mantenía cerrada una jaula –. Toothless está es la última.

A su orden, el dragón de ébano soltó un poderoso disparo con gran precisión que volvió añicos el candado. Permitiendo al timberjack atrapado en ella extender sus alas.

–¡Vamos! ¡Se libre! –motivó el gemelo pecoso al dragón en lo que había la puerta de la reja de par en par –. ¡Huye!

El dragón de largo cuello dio unas olfateadas al aire de la libertad, antes de salir de su prisión con un par de fuertes aleteos. Hiccup y Toothless lograron apartarse antes de que fueran alcanzados por la envergadura de alas del dragón.

Un sentimiento de seguridad y alegría se apoderó del muchacho, en lo que contempló al dragón alejarse volando del caos en el campamento. Ya solo quedaba uno pendiente.

Hiccup se volvió hacía Astrid.

En la jaula de fondo, la rubia se encontraba dentro de esta, que había sido la prisión de su dragona. Stormfly respondía a los afectos de la rubia con suaves gorgojeos, mientras Spitfire examinaba con su nariz algo en el suelo de la jaula.

–No estoy enojada contigo, chica –le murmuraba Astrid a su dragona en lo que frotaba con cariño su nariz –. Aunque debemos solucionar tu lealtad con el pollo.

Hiccup no deseaba interrumpir aquel momento especial entre la dragona y su jinete, pero el tiempo se les terminaba y no podía quedarse mucho tiempo ahí.

–Astrid ha llegado momento –la llamó Hiccup apresurándola.

–Lo sé, pero Hiccup…. –dijo la rubia mientras negaba con la cabeza – no podemos dejar estos huevos aquí. No sabemos qué planes tiene estos bandidos para ellos –agregó indicando una camada de paja, donde huevos de diferentes formas y colores se encontraban esparcidos por el suelo de la jaula. Aquellos que Spitefire había estado olfateando.

–Tienes razón –aceptó Hiccup alzando sus manos pidiendo paciencia –. Pero hay que apresurarnos antes de que…

–¡¿Quién está ahí? –el gritó de un bandido alertó a los chicos.

Eggingard quien debió estar vigilando, se adentró entre las jaulas corriendo en lo que chillaba como un animal:

–¡Waaaaaarrrr!

Dos grandes, robustos y malolientes bandidos se adentraron entre las jaulas detrás de ella.

–¡Vuelve aquí…! Tú… –bramaron antes pararse en seco al toparse con los dragones de los jinetes.

–Esto complica las cosas –musitó Hiccup dejando caer sus lados a los costados –. ¡Toothless, ataque de plasma! –ordenó señalando a los recién llegados.

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Stoick sacudió su gran hacha como distracción contra su contrincante, ya que su verdadero ataque fue un puñetazo directo a la nariz que derribó al bandido que enfrentaba. El vikingo se volvió sobre sí mismo para contemplar la batalla a su alrededor en aquella arena. Bárbara le aplicaba un candado al cuello a otro bandido con gran eficiencia, mientras su gato le arañaba el rostro.

Al menos la joven parecía no tener ninguna dificultad de controlar a sus contrincantes, a diferencia de Fishlegs, quien sacudía a ciega su pequeña daga mientras gritaba como demente. La única razón por la que no era atacado por los bandidos que lo acorralaron, se debía a que su comportamiento resultaba gracioso para ellos.

Stoick no pudo evitar soltar un gemido de decepción antes de encaminarse a apoyarlo, pero su marcha fue interrumpida por un hacha que pasó volando y se clavó a centímetros de sus pies.

–Debí imaginarme que tratarían de seguirme –gruñó Arngrim en lo que desenvainaba una espada –. Pero no creí que nadie fuera tan estúpido de venir hasta el fin del mundo, a un campamento lleno de cazadores de dragones. Pero es obvio que los hooligans no son para nada brillantes.

–Voy a demostrarte para que somos realmente brillantes los hooligans –soltó Stoick justo antes de lanzarle un puñetazo que tomó a Arngrim por sorpresas y lo hizo caer sobre su trasero.

El bandido era muy bueno con su labia, pero definitivo no con los golpes, ya que le costó trabajo levantarse después de primer puñetazo. Stoick pensó que así era mucho mejor, pronto terminaría con ese patético ladrón y podría salvar a Fishlegs en un par de minutos.

Pero de nuevo los rugidos se apoderaron de la arena, aunque en esa ocasión no les pertenecía a los dragones liberados, en cambio a los dragones de los jinetes de Berk que había llegado justo a tiempo.

Volando sobre sus cabezas, Furry, Barf y Belch, Meatlug, Thornado y Hoogfang, soltaron sus respectivos disparos destrozando algunos puntos clave de la arena, varios de los soportes cayeron antes fuego y las pocas gradas explotaron en pedazos generando un boquete donde el resto de los Hooligans pudieron entrar en la batalla.

Gobber y su grupo tenía limitadas los corredores de escape, y muchos de los que intentaba huir terminaban tumbados en la nieve por un fuerte golpe o eran cabalgado por alguno de los Thorston en sus hombros.

Para terminar, de lo que quedaba de las puertas de aquella arena, salieron volando dos bandidos que habían sido alcanzado sin duda un disparo de plasma. Pronto Hiccup y su dragón de ébano se unieron a la batalla.

–Vaya –soló Stoick satisfecho con el pandemónium a su alrededor y contemplaba como Meatlug aterrizaba sobre los bandidos que amenazaban a su jinete –. Parece que ahora tienes mi completa atención –dijo a Arngrim a sus pies, en lo que tronaba sus nudillos.

El bandido solo pudo arrastrarse un poco por el suelo antes de que recibiera la furia de los puños del líder de Berk.

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Hola a todos.

Lo lamento mucho por la tardanza, sé que el capítulo es muy sencillo para lo que se tardó en salir. En mi defenza, era mi plan que saliera a mediados de la semana pasada, pero me puse mal de salud y tuve que tomarse unos días. Sorry.

Bueno, les puedo asegurar que el próximo capítulo será el último de esta aventura y pasaremos a la siguiente.

Sin nada más que decir, espero que lo disfruten y un saludo.