Cómo entrenar a tu dragón (How To Train Your Dragon) está basada en la serie de libros de mismo nombre de la autora británica Cressida Cowell, y realizada por Dreamworks Animation.

No poseo ningún derecho sobre los personajes y detalles originales de HTTYD.

El propósito de este FanFiction es el de entretener, con eso ya dicho, por favor no me demanden.


DRAGONS: A Twins Story

El gélido calvario de una doncella irascible (Pt. 17)

-ooOO000OOoo-

Una vez que el caos de la batalla terminó, Hiccup alzó la mirada en dirección del campamento semi desolado y algo destruido por la huida de los cazadores y bandidos. Los guerreros de la guardia Berk daban sus últimos rondines entre las chozas en busca de algún rezagado, mientras el resto arrastraba a los capturados al centro de la arena en una pila de cuerpos golpeados, amoreteados y maniatados.

Mientras, los jinetes de Berk se esparcían en los alrededores en compañía de sus dragones, en lo que intentaban recuperar algo de calor del que emanaba desde el interior de las bestias. Ya, por último, la familia y miembros de la tribu de nómadas del norte, comenzaron a examinar las edificaciones y pertenecías que los cazadores habían dejado atrás.

–Eggingard –Hiccup llamó a la joven de piel de oso polar, quien devoraba desesperadamente las sobras de un potaje en un caldero olvidado en una fogata. Sus mejillas normalmente pálidas, se sonrojaron ante lo hinchadas que estaban por toda la sopa que contenía su boca.

La chica tomó el resto del potaje de un solo trago, antes de volver en dirección del gemelo pecoso con una gran sonrisa.

–Mira Hiccup –dijo ella orgullosa señalado una chaza de maderos chuecos siendo examinada por su madre –. Esa será mi nueva casa, arggg.

–Estupendo –musitó el chico rascándose la nuca, compartió una mirada culposa con su dragón de ébano antes de agregar –: Pero… ¿será seguro que se muden al campamento? ¡No regresaran los cazadores?

Eggingard abrió la boca para responder, pero las palabras nunca salieron garganta ya que sus ideas no pudieron reproducirse como tales. Pero pronto una tercera voz salió al rescate de la joven de piel de oso.

–Yo lo dudo, Hiccup –respondió detrás de él su hermana gemela, quien rápidamente se unió al grupo en compañía de su dragón peludo –. Este campamento era un lugar secreto ¿no? Con nuestra llegada los hemos asustado, y lo más probable es que ahora busquen un nuevo lugar para instalar su campamento secreto –dijo haciendo burla de los planes misteriosos de los cazadores.

El chico pecoso contempló por unos segundos en silencio el semblante de su hermana, meditando el origen de las palabras: fuera por la lógica o por un instinto profundo e incomprensible que le aseguraba tal hecho. No podía estar seguro.

Cualquiera que fuese la razón, los nómadas de norte habían tomado ya una decisión, y cada una de las familias elegía su nuevo hogar.

–Esperemos que no estes equivocada –finalmente él soltó compartiendo una mirada con su hermana –. Por el bien de Eggingard y su familia.

–Argg.

Honey le sonrió a su hermano de tal manera que le confirmó el origen de tal seguridad. A veces esa capacidad le resultaba más consternarte que reconfortadora. Sin decir una palabra más, Hiccup dejo a ambas amigas en lo que platicaban entusiasmadas sobre el nuevo y solido techo que tendría Eggingard sobre su cabeza, y se encaminó en compañía de su dragón de regreso al centro de la arena.

En lo que sus pasos lo acercaban más a su destino, el gemelo no pudo evitar contemplar de nuevo la entrada a la zona trasera de jaulas donde lo dragones había estado cautivos, y pensar en lo que estuvo por suceder en el interior.

O al menos lo que pensó que sucedería.

¿Y habría sido tan terribles que sucediera de verdad? ¿Qué Astrid le dijera que lo pesaba decirle? ¿Si era justamente lo que se imaginó? ¿Qué con su amistad era suficientes para ambos? No podía negarlo, habían tenido momentos difíciles últimamente y era probable que Astrid se hubiera cansado de él hasta ese punto.

Pero para llegar a retroceder todo lo que habían avanzado en su relación…. ¿O… realmente tenían una relación? Nunca fueron muy claros con los términos.

Además, era normal que las parejas tuvieran sus discusiones, y no era la primera vez que chocaba en un tema con Astrid, pero Hiccup no podía sentir que esto había sido diferente. Como si Astrid se hubiera fastidiado de él, de su insistencia y compañía.

Como si la arrastrara a sus métodos y no le permitiera auto descubrirse. Por eso tenía la impresión que lo primero que saldría de su boca de la chica sería un rechazo.

O simplemente lo estaba sobre analizando.

Por suerte para Hiccup sus pensamientos pararon una vez que alcanzó a su padre. Tendría más tiempo para pensar en ello de camino de regreso a Berk.

–Estos son todos lo que pudimos capturar –le aseguró Lydia a Stoick arrojando sobre el montón de bandido, a un pobre hombre a maniatado sobre su hombro.

–La mayoría escapó –agregó Barbara, en lo que frotaba el pelaje negro de su gato guerrero.

–Eso no importa, tenemos por el que vinimos –soltó Spitelout indicando con la cabeza a Arngrim. El bandido había quedado irreconocible después de la paliza que le propinó el líder de Berk. Tenía los dos ojos morados, el labio partido, un pómulo machacado, el cabello y barba enmarañados, y la nariz sangrante.

Pero a pesar de su pésimo aspecto ante el castigo que recibió, aún tenía fuerzas para gritar:

–¡Vamos adelante, condénenme! Como si le tuviera miedo a su prisión.

Los hooligans compartieron algunas miradas antes sus palabras.

–En realidad la prisión de Berk no es para encerrar por mucho tiempo a los culpables –comentó Stoick con sequedad.

Arngrim lo miró confundido.

–Es más como un lugar de transición –explicó Hiccup ante la incertidumbre en rostro del bandido –. En lo que se decide el verdadero castigo, y la mayoría son degradantes, como el cadalso.

–Lo hemos experimentado –comentó Ruffnut –, no es divertido.

–… o ser apaleado con fruta podrida –agregó su hermano y acto seguido le arrojó un repollo podrido a Arngrim al rostro.

–¡Basta! –gruñó el bandido –. Eso no será suficiente para detenerme, imbéciles. Sé sus secretos y será fácil cambiarlo por mi libertad.

Los hooligans volvieron a compartir una mirada silenciosa.

–El maldito tiene razón – dijo Snotlout adelantándose al pensamiento de la mayoría.

–Podemos desterrarlo –sugirió Fishlegs.

–¿A dónde? ¿Con los outcast? –afirmó Gobber –. Él los conoce y hace tratos con ellos.

–Podría sugerir algo –comentó Smolder atrayendo todas las miradas a ella.

-ooOO000OOoo-

Arngrim levantó su hacha con fuerza contra el tronco del árbol, un fuerte golpe se escuchó al unísono con otros una vez que la hoja de metal chocó en la madera. Una y otra vez.

Después de quito golpe consecutivo, el ladró bajo su hacha sobre la nieve y dio un largo suspiro de agotamiento.

–¡Hey! –lo llamó Smolder –. Nunca terminaras si continúas tomando descansos.

Arngrim soltó un gruñido y agregó:

–Pensaba que los hooligans no tomaban esclavos– dijo indicando los grilletes en sus tobillos, era visible en su pantorrilla descubierta la marca quemada en forma de "S" que indicaba su nueva condición –. Y al menos podrías darme una piel más gruesa, está más helado que maldito Hel.

–Disculpa princesa, debimos imaginarnos que mucho trabajo era demasiado para tus manos delicadas de ladrón –comentó Gobber haciendo compañía Smolder en la vigilia de los trabajos forzados de los nuevos esclavos de Chilblain – y sobre el frío –agregó –, debiste pensar eso antes de regalar tus pieles con cada comprador.

–Además, esto no Berk, idiota –le aclaró Smolder con una sonrisa orgullosa.

Soltando un último gruñido, Arngrim continuó con el resto de esclavos sus trabajos forzados cortando madera.

–¿Crees que podrán tenerlos controlados? –le preguntó el herrero a Smolder en voz baja.

–¿Qué dices? Por Thor que sí –río la mujer –. Acaso crees que somos unos debiluchos, pensé que ya nos conocías bien, Gobber.

–Tengo motivos para preocuparme – dijo Gobber –, él sabe cosas importantes sobre Berk.

–Y también yo – se burló Smolder cruzando sus brazos sobre su enorme pecho –, y ni siquiera he estado ahí. No te preocupes, su secreto está seguro –le aseguró tomando más seriedad en el tema –. Pero debes de tener cuenta que más personas se han enterado de su secreto, tarde temprano no podrán ocultarlo más. Hasta ese momento…

–Te lo agradezco... por todo.

–Es bueno dejar a un lado la dura y áspera naturaleza vikinga, aunque sea por momento –dijo la mujer extendiendo su mano al herrero –, y limar viejas reciñas con algo de perdón, y algo de manos extras para trabajar completamente gratis.

–Puedes llamarlo así –aceptó Gobber tomando su brazo.

-ooOO000OOoo-

La tormenta invernal ya había amainado, el mar seguía en gran parte congelado, pero las aguas de regreso a Berk se contemplaban libres para navegar. El viaje de retorno del Pingüino peregrino estaba por zarpar, pero no solo Arngrim y el resto de los bandidos capturados serían los únicos en quedarse en Chilblain.

–¿Estás segura que no deseas volver con nosotros? –le preguntó Astrid a Barbara en lo que ambas cruzaban las frías playas de Chllblain.

–Mi visita a Berk era solo temporal, los mares y peligros son mi hogar –aseguró la joven mujer orgullosa, postrando sus manos en sus anchas caderas –. No sería una aventurera si me quedara en una sola isla.

–¿Fue por eso que nos acompañaste en primer lugar?

–En parte –admitió Barbara rascando la barbilla de su gato sobre su hombro –. Pero en mucho tuvo que ver tu primo… y otro poco por ti.

–¿Yo? –soltó Astrid dando un respingo.

–Sí, me recuerdas un poco cuando era más chica –continuó la joven de cabellera negra –, sería una estupenda aventurera. Sabes incluso si lo quieres, podríamos…

–¿Me invitas a que te acompañe?

–Solo si lo deseas.

Astrid contempló a la mujer delante de ella y por primera vez se percató, que Barbara era precisamente el tipo de guerrera por mucho tiempo quiso ser, una aventurera lista para el combate y sin restricciones. Luego ocurrió la tragedia y lo único que podía pensar era ayudar a su familia a levantarse de la vergüenza. Pero ahora, se daba cuenta que no estaba segura de lo que deseaba en verdad, de cual sería el verdadero camino para cubrir su crecimiento y madurez.

Había tantas cosas que quería probar a sí misma como a otros, pero aún no estaba segura de cual era el camino correcto.

–Hace unos días si me lo hubieras preguntado, probablemente te habría respondido que sí –dijo ella –. Tenía gran deseo de probarme a mí misma, pero ahora… –su mirada se enfocó en el navío pronto a zarpar y al grupo de vikingos y dragones en este –, me doy cuenta, que no es necesario.

–¿Y dejar a tu chico domador de dragones? –le preguntó sorpresivamente Barbara dándole un leve empujón con el hombro.

–Entrenador de dragones –la corrigió ella con una leve sonrisa y sonrojo en sus mejillas.

–Tal vez en eso diferimos, yo no tuve problemas con dejar a Ansred atrás.

–Podrías tener la razón –aseguró la rubia –. Aun así, gracias por todo Barbara, yo y Stormfly siempre estaremos agradecidas.

–Si un día me enseñas en como volar en mi propio dragón, podremos decir que estamos a manos.

Astrid volvió a mirar al Pingüino peregrino y fácilmente distinguió a sus dragones esperando por ella sobre la proa del barco.

–Creo que podemos solucionar eso.

-ooOO000OOoo-

Les tomó varías horas al Pingüino Peregrino regresar a las aguas frías de Berk, pero después de haber recuperado lo que había ido a buscar, no había tanta prisa por regresar. Fue hasta el día siguiente, los hooligans pusieron sus pies sobre el muelle de su isla.

Stoick ordenó un gran banquete por su regreso, el cual fue aplaudido por el resto de los habitantes. Debido al alejamiento de la tormenta invernal, mucho de los comerciantes habían dejado Berk, solo algunos de los visitantes de confianza como el mercader Johan permanecieron para el gran festín.

En la cena se relataron los desafíos y aventuras del viaje, así como la victoria y el castigo del bandido de Arngrim, los lazos que sanaron con Chilblain y los nuevos amigos leales que ayudaron en el camino. El mercader Johan estuvo muy interesado a escuchar más sobre los cazadores de dragones, que, según él, solo había escuchado en rumores.

Al día siguiente los jinetes retomaron su rutina diaria como si nunca hubieran salido a altamar. Así era la vida vikinga, una aventura tras otra. Hiccup había recolectado varios objetos de los cazadores para traer de regreso a Berk a examinar, y una vez que pudo retomar su trabajo en la forja, no perdió ni un momento para descubrí los secretos de los cazadores.

No solo Johan había generado un interés en ellos.

–Esto es increíble, Hiccup –le dijo el joven regordete después de examinar con detenimiento la puerta de una de las jaulas de los cazadores.

–Lo has repetido como cinco veces, Fishlegs –comentó Hiccup con calma en lo que retiraba varios de los pernos de metal.

–Lo siento, no puedo evitarlo cuando estoy emocionado –continuó Fishlegs Frontado sus manos sobre el metal lustroso –. Pero después de lo que hemos descubierto no puedo evitar notar lo mucho que deben saber los cazadores de los dragones. Todas sus jaulas, son hechos con hierro de gronckle, lo que las vuelve indestructible y para los dragones…

–Incapaces de escapar –completó Hiccup para nada seguro que fuera un hecho para estar emocionado –. Pero eso genera otra pregunta.

Fishlegs se apartó finalmente de la puerta de la jaula y se volvió en su compañero, finalmente la sonrisa desapareció de su rostro y compartió una mirada consternada con Hiccup.

–¿Desde hace cuánto tiempo los cazadores sabían hierro de gronckle? –dedujo Fishlegs la que sería la terrible realidad –. ¿Y qué más sabrán que nosotros aún no?

-ooOO000OOoo-

Los últimos meses habían sido una ruleta de emociones para el joven gemelo vikingo, no solo había descubierto misterios familiares, una traición en la realeza del pasado, había sido marcado en la espalda y descubierto la existencia de un antepasado muy similar a él. Y a todo eso, se sumaba la banda de bandidos que se dedicaban a comerciar con dragones en las zonas más alejadas del archipiélago.

Pero los cazadores de dragones no era el único problema reciente que tenía que enfrentar Hiccup en un futuro inmediato, el otro gran dilema era hablar finalmente con Astrid.

Ambos jóvenes se habían evitado mutuamente desde su regreso como si tuvieran la plaga, pero la verdad radicaba en una charla pendiente que ambos no deseaban continuar. Hiccup hizo lo posible para perder la mayor cantidad de tiempo en la forja, y Astrid por igual permaneciendo en la arena. Al pasar el tercer día desde su regreso, Hiccup se dio cuenta que no podía evitar más lo inevitable.

–Hola, Hiccup –lo saludó secamente Astrid cuando el gemelo finalmente tuvo el valor de entrar en la academia de dragones. En una de las jaulas que antes se usaban para contener a las bestias escupe fuego, Astrid había preparado un nido seguro para Stormfly y todos los huevos sin eclosionar que habían traído consigo del campamento bandido.

Toda la experiencia había despertado el instinto maternal de su dragona.

–Astrid –le devolvió el saludo el chico –. Veo que Stormfly se está cómoda de regreso en casa.

La dragona se encontraba hecha un enorme ovillo sobre un montón de ramas y paja que formaban un nido caliente.

–Todos estamos felices de su regreso –explicó la rubia indicando como sus monstruos nightmare saludaba alegremente a Toothless.

–Fue lindo lo que hiciste por Barbabra –agregó el gemelo pecoso buscando cualquier tema para continuar la conversación –, llevarla sobre Spitefire hasta el siguiente puerto.

–Ella quería volar sobre un dragón –dijo Astrid con una risita, en lo que acariciaba con calma las púas azuladas de su dragona –. Yo solo cumplí su deseo en agradecimiento. Sin la ayuda de todos no habría recuperado a Stormfly y no habríamos detenido a Arngrim de liberar nuestros secretos.

–Tú y Stormfly son parte de nosotros y entre todos no apoyamos.

–A pesar de todo –musitó Astrid en voz baja casi evitando la mirada de Hiccup.

No podían evitarlo más, el gemelo tragó saliva y comenzó lo inevitable:

–Astrid, sobre lo que ibas a decir en el campamento…

–No me hagas caso –lo interrumpió ella rápidamente con una risita nerviosa –, no era importante. Bueno, el disculparme contigo de verdad si era lo importante, pero lo demás…

–Bueno, es que me pareció que querías terminar…

–¿Terminar? Yo no… porque debería…

–Es que yo también pensé… que nosotros no hemos…

–Si quisiéramos terminar… deberíamos tener una relación primero…

Ambos pararon en seco sus balbuceos nerviosos y después de mantener toda la conversación eludiendo la vista del otro, finalmente ambos jóvenes se vieron a los ojos. En sus miradas se podía reflejar todo: miedo, culpa, vergüenza y tristeza.

¿De verdad estaba sucediendo?

Esos días en altamar habían confundido a Hiccup, pero el tiempo de regreso le permitió recapacitar y tener una mejor perspectiva de la situación. Tal vez… había siendo algo egoísta con Astrid, exigiendo de ella una versión idealizada de sí mismo, cuando él, ni siquiera podía decirle con confianza de la "S" en su espalda.

Astrid necesitaba espacio… necesitaba crecer a su propio ritmo…

–Astrid…

–Sí, Hiccup.

–Después de todo lo que sucedió –continuó él sin saber a dónde iban sus palabras –, no pude evitar darme cuenta que tal vez… estamos apresurando las cosas…

–Oh… –masculló la otra.

–Creo que aún tenemos mucho que descubrir de nosotros, de lo que queremos y…. –continuó el muchacho sin saber que era lo que salía de su boca – además, los dragones…

–Tienes razón –lo cortó de inmediato Astrid tajantemente, pero pronto sonrió –. Tenemos una academia que sacar adelantes, y aún hay rito de madures que debo descubrir… yo sola.

–Lo sé… es por eso…

–Bueno, pues… creo que estamos de acuerdo.

–Definitivamente.

–Es bueno saberlo. Entonces… ¿Seguimos… amigos?

–Somos amigos, Hiccup.

Quedaron en silenció de nuevo y fue el momento más incómodo que habían pasado ambos en su vida.

–Bien –soltó el gemelo completamente nervioso dando unos pasos en reversa hacía la puerta –, creo que es mejor que los deje por ahora.

–Te veo luego –masculló Astrid casi atragantándose con sus palabras –. Y Hiccup… de nuevo gracias.

Hiccup dio unos últimos pasos y salió de la celda sin mirar atrás. Astrid espero unos cuantos minutos para asegurarse que estaba realmente sola y comenzar a llorar.

-ooOO000OOoo-


Hola a todos.

Lo lamento mucho por la tardanza, pero tuve algunos problemas de salud que me obligaron a tomar varios días de descanso. Pero finalmente lo logre y traje este capitulo justo a tiempo antes de que iniciaran las fiestas.

Tengo que admitir que esta aventura fue difícil de completar ya que ambicione mucho al agregar tantos elementos, espero no haberlo arruinado. Es por eso que el siguiente buscare que sea algo más uniforme.

Pero eso sería todo sobre el capitulo por ahora. Sé que hace unas semanas HTTYD estuvo en boca de muchos por la información nueva de liveaction, mi opinión al respecto la compartí en mi blog de Tumblr, pero creo que a pesar de que sea bueno o malo el liveaction, eso ha traído de vida de nuevo a la franquicia y podamos ver nuevos contenidos, artículos y participación del fandom.

Ya por último quiero desearles a todos una feliz navidad y prospero año nuevo, y no veremos en el 2025 con una nueva aventura. Un abrazo.