KURENAI

"Rojo profundo"

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Tercer eslabón

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Kagome pudo escuchar un jadeo profundo y vio el sudor sobre la piel del pecho de InuYasha. Aquellos dos elementos la llevaron a preguntarse si no sería todo esto una locura. Ver a su compañero encadenado y de cierta forma humillado la inquietaba. Sin embargo, debía reconocer que notaba un tenue calor en el vientre, un punto de energía que se hacía cada vez más intenso y evidente a medida que su poder sobre InuYasha aumentaba. La razón por la que estaban aquí era clara, necesitaban que él consiguiera un mínimo de control consciente sobre su estado youkai. Para ello sólo conocía dos formas, poner en peligro su vida o atraer ese instinto en su compañero a través de exaltar su pasión. Así que desató el cinto que mantenía su hakama en el sitio.

Para Kagome, el leve chasquido de la cadena cuando InuYasha tensó los músculos de los brazos y espalda, consiguió que el calor en su vientre se acentuara un poco más, distendiéndose suavemente por su cuerpo. Lo experimentó como una única ola cálida y placentera que dejó en ella la sensación ligera de que se le ablandaban los huesos, y deseó repetir aquello. De ese modo probó dejando que el hakama, que había mantenido sujeto a la cintura con una mano, se deslizara por sus piernas creando un amasijo a sus pies. Las cadenas chasquearon nuevamente y Kagome experimento una nueva tensión en el vientre y la oleada de calor consiguiente que pareció sumarse a la anterior, creando en ella una sensación que iba en ascenso.

Volvió a detener su mirada en el sudor que le perlaba la piel a su compañero y observó el modo en que una gota se había formado y se deslizaba desde la clavícula hacia el pecho a un ritmo que ella sentía como una lenta agonía. Deseó recoger aquella gota solitaria con la lengua y desde ese toque ascender, tomar la boca de su compañero y que el sabor salado de su sudor se mezclase con el de su saliva. Ese pensamiento volvió a instalar presión en el punto de energía que se intensificaba en su vientre. Respiró de forma profunda y miró a InuYasha directamente a los ojos dorados que la observaban con temeroso anhelo. Quiso olvidar el control que buscaba e ir hacia él con caricias y besos que los saciaran. No obstante se contuvo y su mente ideó otra forma de tocarlo.

Apartó el amasijo que era su hakama y se acercó al carcaj en que estaban sus flechas. Kagome tomó una de éstas por la punta de metal cuyo filo podía rasgar la piel si no se trataba con el cuidado adecuado, y desde ahí acarició entre los dedos la vara que componía el cuerpo de la flecha hasta llegar al emplumado que la ayudaba a volar. Observó a InuYasha en ese momento y dio un suave golpe con la vara en la palma de su mano. A continuación lo escuchó gruñir de forma contenida y percibió un nuevo chasquido de la cadena que desperdigó otra onda de ardor en ella. Conocía las sensaciones de la excitación, no obstante la situación que en este momento transitaban InuYasha y ella los estaba llevando por un camino de juego previo que resultaba oscuramente intenso.

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Continuará

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N/A

Creo que poco a poco se va definiendo el camino que KURENAI busca contar. No sé cuántos capítulos pueda tener esta historia, de momento me parece que no serán demasiados. Sin embargo, veremos qué quieren los personajes.

Un beso

Anyara