DISCLAIMER: Personajes creados por Hiro Mashima. No son de mi propiedad.

Capítulo 1. Ingresa una nueva paciente.

Emergencias…

A media noche entraron dos de los mejores camilleros del mejor hospital de Magnolia manejando una camilla a toda prisa, ya que la paciente a la que le habían proporcionado ayuda se encontraba en estado crítico y el tiempo muchas veces se volvía en su contra.

–¡Wendy! ¡Evergreen! Ingresa una femenina, de aproximadamente 23 a 25 años, caucásica y en estado grave. Ha perdido mucha sangre a consecuencia de una herida de bala en el bíceps braquial izquierdo y otra herida en el abdominal externo derecho –Comentó el camillero a ambas enfermeras que se acercaron a toda prisa a evaluar la situación, mientras situaba la camilla en posición para la intervención.

Wendy, una pequeña enfermera de cabello azul marino peinado en dos coletas, se acercó a un costado de la camilla lista para canalizar a la paciente, mientras que Evergreen, una enfermera más alta que la primera, con cabello castaño y lentes, tomaba los signos vitales.

–Pero Alzack, ¿qué fue lo que pasó? –preguntó Wendy un tanto alterada, ya que era su primera vez en urgencias en el turno nocturno. Había tenido experiencias similares, pero todas a la luz del día junto a sus compañeros de confianza, mientras que ahora, se encontraba en un turno nuevo y con personas con las que casi no había tratado.

–Wendy, ahorita no es momento de preguntas –respondió seria Evergreen al ver la situación en la que se encontraban –esto va a requerir operación –al ver la gravedad del asunto, se dirigió inmediatamente al mostrador para realizar los requerimientos necesarios y que la paciente inmediatamente fuera llevada al quirófano, mientras Wendy continuaba con la evaluación y alistaba todo para la intervención.

Una vez que la paciente ingresó al quirófano, todos los involucrados en la recepción de esa emergencia por fin pudieron tomar un respiro.

La primera en suspirar fue Wendy, su primer turno nocturno y vaya descarga de adrenalina había tenido.

–Por dios, ¿todos los turnos nocturnos son así? –le preguntó Wendy a Evergreen, mientras se sentaba en un asiento de espera, alzando la vista al techo.

–Algunos –contestó su compañera sin darle mucha importancia –vaya que has tenido una noche interesante… bienvenida al turno nocturno –le comento con un deje de burla en su voz y una sonrisa en sus labios, tomando asiento detrás del mostrador de la recepción de urgencias.

Al lado de Wendy, tomó asiento Alzack, un muchacho alto y de rebelde cabello negro, el cual era encargado del area de ambulancias; ya se había cambiado de ropa y se encontraba más calmado; se relajo un momento en lo que esperaba a su esposa (su siempre acompañante en la ambulancia) a que llegara a su lado, ya que ella había ido a comprar unas bebidas en la máquina expendedora.

–Y entonces… ¿Qué fue lo que pasó? –preguntó Wendy mirando a su compañero de asiento, ya que la duda no la dejaba tranquila.

Alzack pareció meditar un poco, todo había pasado tan rápido que hasta ese momento no se había tomado el tiempo de razonar lo que pasó –al parecer hubo una riña en un bar, un loco saltó al ataque y empezó a disparar a todos los que se encontraban a su alcance.

Wendy solo abrió los ojos a más no poder, mientras que Evergreen solo levanto la vista del computador.

–¿Y todos los demás? ¿Cuántos afectados fueron? ¿Qué pasó con el atacante? –la enfermera más pequeña no dejaba de hacer preguntas.

– Wendy, no tenemos todos los detalles –le contestó el muchacho mientras cerraba los ojos y se sobaba las sienes tratando de mantener la calma.

–Si, lo siento –contestó la chica un tanto apenada, al parecer la adrenalina aun corría por sus venas.

Alzack solo soltó una pequeña risa, si bien es cierto que la pequeña enfermera llegaba a hacer cosas imprudentes porque apenas había ingresado a hacer su residencia, no quitaba el hecho de que era una chica muy dedicada y enamorada de su trabajo –al parecer fueron aproximadamente 6 involucrados, pero a todos los trasladaron a diferentes hospitales, por alguna extraña razón solo nos tocó atender a la chica, afortunadamente no hubo decesos.

–Que bueno, menos mal –soltó Wendy, mientras dejaba salir un poco de aire que estaba aguantando mientras el chico contaba todo lo sucedido.

En eso, se acercó una chica alta y de cabello verde, cargando cuatro latas en sus brazos, entregando cada una de ellas a los individuos que se encontraban en ese momento y tomando asiento a un lado de su esposo.

–¡Uff que noche!, no pensé que pasaría algo así –comentó Bisca abriendo su bebida y le daba un sorbo, mientras su esposo la abrazaba pasando un brazo por sus hombros.

–Mucho movimiento –le dijo Wendy mientras sonreía con comprensión, si ellas estando en el hospital había tenido muchas cosas por hacer, no se imaginaba como habían estado ellos.

–Ya que estamos hablando de lo que pasó esta noche –comentó Evergreen de repente, deteniendo sus actividades administrativas y caminando al frente del mostrador, mientras tomaba su bebida. Se recargo en el mueble y solo los observó –¿porque la paciente no estaba canalizada? se supone que es su trabajo y ya tenía que haber ingresado mínimo con eso –le pregunto al dúo mientras cruzaba los brazos y levantaba una ceja.

El matrimonio compartió una mirada cómplice, suspiraron y volvieron a mirar a la castaña, había sido una noche ajetreada.

Al día siguiente en el hospital…

En la recepción del hospital, observando los expedientes de los pacientes ya ingresados y los que acababan de ingresar, se encontraba una chica de grandes ojos color azul y cabello blanco, el cual estaba peinado en dos pequeñas coletas. Ella era enfermera, y se encargaba de dar toda la información necesaria a los doctores que iban a llegar a su módulo antes de empezar su jornada.

Todos los doctores en turno iban ingresando de uno en uno para empezar con sus labores del día, muchos de ellos con termos llenos de café y otros tantos con quizá, algún desayuno extraño. Y así, uno a uno pasaban al módulo de asignación para que la enfermera en turno les otorgara los expedientes de sus pacientes.

En eso, se acercó un muchacho alto, su cabello era de color salmon y poseia unos profundos ojos verde jade, los cuales, junto con su inusual color de cabello, arrebataba suspiros; consciente de ello, el chico solia aprovecharse de eso y hacia lo que quisiera, siempre y cuando el director no lo pillara en una de sus travesuras o llegando tarde, que era lo mas usual que podia pasar.

–Hola Liss, ¿qué hay de nuevo? –preguntó el atractivo doctor mientras se acercaba al módulo con más energía que cualquiera podría tener, mientras se acomodaba su bata blanca y una inigualable bufanda que, debido a sus costuras, daba un efecto que estuviera hecha de escamas.

La enfermera, al escuchar los pasos del doctor, no pudo contener su emoción y llegó a su lado casi de un salto, mientras tomaba en brazos los expedientes de sus pacientes.

–Hola Nats –lo saludo con un suspiro de por medio –¿otra vez llegando tarde? –comentó con una sonrisa en los labios, a lo que el doctor nada más optó por sonreír nada más.

–Si, tuve unas cosas que hacer en la mañana y no me di cuenta del tiempo –mentía, se había quedado dormido por un desvelo nocturno (videojuegos). Lisanna lo sabía, pero la manera en la que el muchacho desviaba la mirada con la esperanza que nadie dudara de su mentira, lo hacía ver adorable, y ella no iba a contradecirlo.

–Ya veo, pues… espero que hayas terminado tus pendientes –comentó la enfermera con voz dulce, mientras se acercaba lentamente al doctor y no le quitaba la mirada de encima.

–... si, supongo –Natsu se aclaró la garganta, la conversación se tornaba un tanto incómoda y él solo quería empezar a trabajar, en especial porque ya iba retrasado –entonces.. ¿Qué tenemos para el día de hoy?

Lisanna pareció percatarse de su ensoñación y de inmediato le entregó su respectiva carpeta al doctor. Mientras Natsu veía el reporte con cautela, ella rápidamente le hacía un resumen con todos los pacientes que él tenía a su cargo.

–Veo que seguimos igual, no hubo complicaciones con ninguno y al parecer la recuperación va teniendo frutos –decía Natsu más serio que nunca, mientras pasaba una a una las hojas de la carpeta. Tal vez no era el más puntual, y muchas cosas se las tomaba de broma, pero en cuanto a tema de sus pacientes se trataba, era uno de los mejores doctores en su ramo, y los pacientes eran de suma importancia para él.

–Así es… y umm me parece que te asignaron una nueva paciente –en cuanto Lissana hizo ese comentario, Natsu levanto la vista a toda prisa, no esperaba que tuviera a su cuidado otro paciente tan pronto, de hecho, al que le tocaba un nuevo paciente era a su colega. Rápidamente pasó las hojas restantes hasta encontrar el reporte recién agregado.

Empezó a revisarlo con cautela, al parecer le habían asignado a una chica, "Lucia Heartfilia" se leía en el expediente.

–Tengo entendido que fue una de las involucradas en el tiroteo de ayer –comentó Lisanna con un tono neutral, ella sabía perfectamente parar sobre sus coqueteos cuando de pacientes se hablaba. Natsu solo apretó los labios y continuó leyendo el expediente mientras fruncía el seño.

–¿Tenemos algún otro implicado?

–No, al parecer a todos los demás los trasladaron a diferentes hospitales, solo nos asignaron a ella. Ingresó ayer en la noche.

–Si, es lo que veo… tuvo una operación de emergencia debido a heridas de bala –Natsu dejó de hablar, no entendía porque, de todos los implicados, solo habían traído a una chica al hospital, sabía de antemano que el atentado había sido desastroso y que había más personas heridas, pero ¿en donde estaban esas personas? y lo que era peor, ¿porque se la habían asignado a él?

–Si necesitas una enfermera asignada para este paciente… yo te puedo ayudar –comentó Lisanna de una manera melosa, abrazando las carpetas que hacían falta por entregar, de una manera que la hiciera ver tierna; colocándose frente a él y sacándolo de sus pensamientos.

–Mmmm gracias, lo tomaré en cuenta – comentó Natsu mientras miraba el reloj que tenía en su muñeca – bien, es hora de irme, que tengas lindo día Liss– se despidió de ella con un sonoro beso en la mejilla y desapareció por los pasillos.

Lisanna solo optó por soltar un largo suspiro, mientras lo veía alejarse; rayos, como le gustaba ese chico, pero nada más él la veía como una amiga, por más que ella había tratado de mostrarle cómo se sentía respecto a él, el doctor no quería aceptar sus sentimientos… En fin, eso no la iba a detener, el guapo doctor Natsu Dragneel, algún día la vería de la misma forma, o al menos… valía soñar; y con ese pensamiento, volvió a sus labores, ya que aún tenía mucho que hacer.