- ¡Rukia, Hinamori ya esta aqui! - le grito su Nana desde las escaleras pues ya era algo tarde y evidentemente si no se apuraba no llegaría a tiempo a la última prueba del banquete y el pastel.
- ¡En un momento bajo! - le respondió esta desde la puerta de su habitación - ¡Un segundo!- añadió poco después mientras buscaba entre su armario su bolso favorito.
Mientras tanto Hinamori se encontraba sentada en el sofá de la sala mirando cada cinco minutos su reloj de mano un tanto desesperada debido a que ya se les había echó algo tarde para asistir a sus compromisos.
- ¡Demonios Rukia!- recriminó la joven algo preocupada.
Ella había sido seleccionada por la pelinegra para que fuera una de sus damas de honor además de ser quien la acompañaría en todo lo relacionado con la preparación de la boda.
Hinamori es alguien que le gusta ser perfeccionista en todo lo que hace y tener en sus manos la responsabilidad de ayudar a su amiga en su boda era algo que la tenía vuelta loca. Pues Rukia era todo lo contrario a ella en cuanto a disciplina y se podría decir que también en personalidad.
- ¿Quieres un panecillo? - le pregunto Nanao; la Nana de su amiga al verla un poco nerviosa mientras sostenía entre sus manos una bandeja con panecillos recién horneados.
- ¡Hay muchas gracias! - le respondió esta de manera amable al tomar uno. Luego de eso Nanao regreso a la cocina pues necesitaba revisar si su estofado de cerdo ya se hallaba listo.
Poco después de que ella abandonara la sala, Rukia hizo acto de presencia.
- ¡Hola Hinamori discúlpame por haberte echo esperar! - le señalo la joven sonriendo mientras se tocaba su cabeza un tanto apenada por la demora.
- ¡No tienes remedio!, ¿Verdad?- le respondió esta un poco molesta - ¡Ya era hora de que llegaras!, ¿Ya viste la hora?, tenemos mucho que hacer el dia de hoy - añadió mientras la tomaba de la mano y la jalaba hasta la puerta principal.
- ¡Oye espera! ... ¡Yo quería un panecillo! - se quejó Rukia mientras era casi arrastrada por su amiga.
- ¡Cuando estemos con Yumichika e Ikkaku tendrás tiempo de comer!, - le señalo Hinamori - !Ahora camina que ya vamos tarde!
- ¡Esta bien!- le expreso inconforme - ¡Pero ya no me jales que me vas a quebrar mi brazo!
- ¡Pues date prisa y no te quejes!
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Mientras tanto
Yumichika e Ikkaku se hallaban revisando los últimos detalles sobre su próximo trabajo.
Ambos habían sido contratados para realizar el servicio de banquetes en la boda de Rukia e Ichigo.
No por algo Yumichika es considerado como unos de los mejores chef que hay por todo Tokio.
Tanto el como su novio son reconocidos por su exelente trabajo.
Fue justo por eso que en cuanto Rukia le dijo a Ichigo que ellos serían los encargados de realizar el servicio de banquetes para su boda, el peli naranja había aceptado sin titubear.
Eso además de que ambos jóvenes en el pasado habían sido compañeros de escuela de la pelinegra, y ahora que ella había vuelto de londres su amistad con ambos se había retomado.
- ¡Amor mira lo que dicen en la revista people'! - le expreso Ikkaku mostrandole una enorme sonrisa mientras le pasaba la revista a su novio.
Este al verlo tomo la revista con algo de curiosidad para tratar de saber cuál había sido el motivo de su sonrisa.
- ¡Aver! ... Mmm - dijo al ojearla - ¡Oh!, ¡Esto Es Fabuloso! - añadió con entusiasmo.
En aquella había una nota donde se hablaba sobre el y su excelente trabajo.
- ¡Si Amor!, Te estas volviendo cada vez más famoso, ahora no solo eres reconocido en Tokio si no que también en otros lados. ¡Eres genial! - añadió Ikkaku poco antes de acercarsele para colocarle un pequeño beso sobre su frente.
- ¡Somos! - le recordó el joven - Recuerda que sin ti yo no hubiera podido llegar tan lejos. Tu fuistes y eres mi fuente de inspiración a la hora de cocinar.
- ¡Eres encantador!, Te amó.
Tras haberle dicho eso último, Ikkaku le quitó de las manos aquella revista y sin más le propinó tremendo beso a su amorcito de los feliz que estaba por el y sus logros.
En ese momento Rukia y Hinamori iban llegando al lugar que al percatarse de la escena ambas chicas se sonrojan al ver lo dulce y romántico que luce aquella escena.
- ¡Cómo me gustaría que me besaran con esa misma pasión - señaló Hinamori poco antes de morderse su labio inferior.
- ¡Si!, a mi igual - agrego Rukia entre suspiros.
- ¡Chicas! - expreso Yumichika al notar su presencia - ¡Al fin llegan! - añadió.
- ¡Si! - expreso Hinamori - Ya se que es tarde pero con Rukia uno siempre llega tarde - añadió irónica.
- ¡Tampoco es que sea tan tarde! - se excuso Rukia.
- ¡No te preocupes! - le señaló Ikkaku al tocarle la cabeza - Aun hay tiempo para que prueben los postres que hemos seleccionado para la mesa de postres.
- ¡Exelente! - festejo Rukia en un leve grito.
Tras ese acto tanto Ikkaku como Yumichika no pudieron evitar el no reírse.
Simplemente era encantador ver a la joven llena de alegría y estusiasmo.
- !Bueno!, ¿Y que probaras primero? - le cuestióno Yumichika al llevarlas hacia la mesa donde se encontraban los postres.
- Todo luce espectacular y se mira delicioso - balbuceo la pelinegra mientras evitaba no babear sobre si.
- Tal vez deberías de empezar por el pastel - le sugirió su amiga.
- Sabes que a mí el pastel no me agrada tanto. - le recordó mientras efectuaba un gesto de desagrado - Prefiero probar los bocadillos que servirán de postres - añadió luego con estusiasmo mientras le mostraba una evidente sonrisa.
- Y si no te gusta el pastel, ¿Entonces por qué carajos pediste que te preparan dos?
Había ocasiones en las que Hinamori no entendía muy bien cómo es que era posible que alguien tan despistada y sin preocupaciones como solía ser Rukia la mayor parte del tiempo podía ser su amiga.
Confundida y talvez un poco cansada, Hinamori sintió que lo mejor sería que fuera Orihime y no ella quien se encargará de ayudar a su amiga. Realmente ya estaba a nada de enloquecerse.
- Es que a Ichigo si le gusta el pastel - añadío Rukia - y bueno, como el también es parte de todo esto pensé que sería buena idea que el pastel que se sirviera en la boda fueran dos de sus preferidos.
- Y si no los vas a probar, ¿Cómo sabrás que son ideales para la boda? - le cuestióno de nuevo confundida.
- ¡Bueno, es justo por eso que tú estás aquí! - le indicó sin chistear.
- ¿Es una broma? - le expreso Hinamori mientras arqueaba una de sus cejas.
- ¡Nop! - le confirmo está.
- ¡Sabes que en mi dieta el pastel está descartado!
- ¡Si pero que tan malo es que solo pruebes un poco y ya!
- Eres un caso perdido, ¿Sabes?
- Si, pero aun así este caso perdido es tu mejor amiga y es por eso que no me fallaras.
- ¡Está bien!, yo probaré los dichosos pasteles.
Luego de haberle dicho eso último, Hinamori paso a efectuar la prueba de los pasteles.
El primero era un pastel de zanahoria el cual estaba cubierto por crema y nuez.
¿Quien demonios combina la crema con nuez y zanahoria?, pensó segundos antes de probarlo.
El sabor de aquel pastel no era tan malo, pero aun así a la pobre le había costado algo el poder disfrutarlo.
En efecto nunca más volveria a probar tal combinación.
El segundo era de un pastel de tres leches con sabor a vainilla.
Este a diferencia del primero le había gustado.
Hinamori no era alguien de comer cosas dulces o llenas de calorías, pero la sensación que sintió tras probar aquel trozo de pastel le provocó el querer terminarselo todo.
Realmente estaba delicioso.
- ¡Sin duda este es el mejor pastel que he probado! - expreso muy segura de ello.
Ante su respuesta, tanto Yumichika como Ikkaku se enorgulleceron. Ambos sabían que en efecto aquella rebanada de pastel era una de las mejores que la chica podría haber probado.
Mientras que Hinamori devoraba lo que quedaba de aquella rebanada, su celular dentro de su bolsa sonó.
- ¡Demonios! - expreso un tanto molesta.
Ante su actitud Rukia no pudo evitar reír. A ella realmente le había encantado ese pastel.
Hinamori busco entre su bolso su celular y en cuanto lo encontró respondió a la llamada.
- ¡Ichigo! - dijo la joven al contestar - ¡Si!, ella está conmigo. ¿Porque? - añadió.
Aquella llamada no duró mucho, pues el joven solo le había marcado para informarle que por asuntos del trabajo el no podría llegar por ellas al restauran.
- ¡Entiendo!, no te preocupes - dicho eso la joven terminó con la llamada y en cuanto miro a su amiga para informarle lo que este le había comentado noto que está ya estaba con un semblante un tanto apagado.
Inmediatamente dedujo que tal vez ella ya sabía por lo que Ichigo la había llamado.
- ¡Eh!... Ichigo dice que no podra pasar por nosotras - le informo.
Rukia al escucharla solo dejo salir una pequeña sonrisa. ¿Realmente su prometido le había vuelto a cancelar una salida solo por cuestiones de trabajo?.
Está no era la primera vez que Ichigo le hacía algo similar.
Aun así Rukia intento mantener la calma pues pensó que tal vez su amado se encontraba resolviendo todo en su empresa para poder disfrutar de su luna de miel sin compromisos ni contratiempos.
Sacudiendo su cabeza para no pensar más, ella sonrió como siempre y sin más se dispuso a despedirse de Yumichika e Ikkaku.
Hinamori quien ya sabía que lo ocurrido le había dolido de cierta forma, intento animarla por lo que luego de haberse despedido de los jóvenes, le informo a su amiga qué por haber logrado llegar a tiempo a la prueba le invitaría almorzar en su restaurante favorito.
Rukia al escucharla dio pequeños saltos de felicidad, pues en aquel lugar había una sección de niños en la que algunos de los trabajadores del lugar vestían con botargas de animalitos y entre esos estaba el favorito de ella.
Para nadie era un secreto que la debilidad de la pelinegra eran los conejos. Ya fueran reales o no.
Tras llegar al lugar, ambas chicas se dirigieron a la sección infantil.
Una vez ahí ambas ordenaron casi lo mismo de no ser por Rukia quien además de su pedido también había ordenado un kit de niños.
Esto con la finalidad de obtener el obsequio que viene con ello; un pequeño peluche de conejo.
Hinamori al verla emocionada por descubrir cuál sería su regalo se dejo ver feliz, pues ella realmente distrutaba cada que veía a su amiga feliz.
Era justo por eso que cuando supo de su compromiso de esta con Ichigo, no dió a conocer su inconformidad con ella.
Pese a que el peli naranja no era de su total agrado, ella se había tenido que resguardar su opinión sobre lo que pensaba pues en cuanto miro a su amiga llena de felicidad mientras le daba la noticia, a la pobre no le había quedado de otra que guardar silencio.
Si su amiga era feliz ella también lo sería.
Luego de casi una hora en aquel lugar, ambas se marcharon con dirección a la empresa de dónde Ichigo era el principal dueño y director.
Está es una empresa tequilera altamente reconocida a nivel mundial.
Tras bajar del taxi, ambas se adentraron al lugar notando que había una conferencia de prensa donde uno de los invitados para ser entrevistados era el abuelo de Rukia.
Este era el socio mayoritario que la empresa tenía.
Era justo por esa razón que el había sido invitado a la celebración de la nueva línea de tequilas.
Rukia trato de pasar sin ser notada pues odiaba a los reporteros y todo lo que significaba el pertenecer a una de las mejores familias de todo Tokio.
Tras lograr su objetivo, tanto ella como Hinamori subieron por el ascensor hasta el piso donde se encontraba la oficina de su amado, y una vez que llegaron ambas pasaron sin ser antes avisadas por la secretaria de este, pues aquella no se encontraba en su lugar de trabajo.
Tras abrír la puerta de la oficina Rukia quedó perpleja ante lo que sus ojos veían.
Hinamori quien entró después soltó tremenda maldición al ver como el prometido de su amiga tenía intimidad sobre su escritorio con una mujer que evidentemente no era su amiga.
𝑪𝒐𝒏𝒕𝒊𝒏𝒖𝒂𝒓á
Qᴜᴇᴅᴀ ᴘʀᴏʜɪʙɪᴅᴏ ᴇᴅɪᴛᴀʀ, ʀᴇᴘʀᴏᴅᴜᴄɪʀ ᴏ ᴘᴜʙʟɪᴄᴀʀ ᴛᴏᴛᴀʟ ᴏ ᴘᴀʀᴄɪᴀʟᴍᴇɴᴛᴇ ᴇꜱᴛᴀ ʜɪꜱᴛᴏʀɪᴀ ᴇɴ ᴄᴜᴀʟQᴜɪᴇʀ ʙʟᴏɢꜱ, ᴘáɢɪɴᴀ, ɢʀᴜᴘᴏ ᴏ ᴘʟᴀᴛᴀꜰᴏʀᴍᴀ ꜱɪɴ ᴍɪ ᴄᴏɴꜱᴇɴᴛɪᴍɪᴇɴᴛᴏ ᴇxᴘʀᴇꜱó.
ᴇꜱᴛɪᴍᴀᴅᴏ ʟᴇᴄᴛᴏʀ:
ɴᴏ ᴘʟᴀɢɪᴇꜱ ɴɪ ᴀᴘᴏʏᴇꜱ ᴇʟ ᴘʟᴀɢɪᴏ.
