Los personajes de H.P. no me pertenecen, yo sólo los tomo prestados.

Capítulo 9

1.-

Me despierto al día siguiente dándome cuenta de que me quedé dormida de tanto llorar por Harry y que esto no es un enamoramiento cualquiera, como Ginny creía que se me podría pasar al hacerme novia de otro chico. No solo estoy enamorada de Harry, sino que también deseo que él me bese y me toque como seguramente lo hace con mi madre.

Una sensación de repulsión por este pensamiento perturbador me invade y sacudo la cabeza para alejarlo.

Me levanto de la cama porque ya se me está haciendo tarde para ir al colegio y, rápidamente, me aseo y me pongo el uniforme.

Bajo recordando la herida que le causé a Harry en la cabeza por pensar que era un ladrón y que seguramente recibiré un regaño por parte de mi madre por esto. Pero cuando entro a la cocina, me encuentro con que todo está en calma; mi madre le sirve café a Harry y él está desayunando un sándwich. En su frente, lleva una curita.

—Harry me contó lo que sucedió ayer después de que llegaras del colegio —dice mi madre, sirviéndose también una taza de café y sentándose a comer.

—Lo siento —digo, tratando de evitar el regaño, pero este nunca llega.

—No te preocupes, Hermione. Solo, la próxima vez, asegúrate de no intentar dejarme sin novio. Tienes la suerte de que solo haya sido un raspón. No sé qué hubiera hecho si algo le pasa a Harry —ella continúa y estira la mano sobre la mesa para apretar la de Harry, que le devuelve el gesto de inmediato. Yo bajo la mirada al suelo para que ninguno de los dos, especialmente mi madre, vea el dolor en mis ojos a causa de esa muestra de afecto.

—Harry también me mencionó lo de su coche —yo asiento y me dirijo muy lentamente a la mesa para sentarme a desayunar, aunque no tengo mucha hambre—. Y estaba pensando —dice ella— que como el trabajo de Harry queda de camino a tu colegio, tú lo lleves y lo busques después de salir de la escuela. Yo no puedo porque eso sería desviarme de mi ruta y no puedo llegar tarde al instituto. —Creo que he mencionado que mi madre es profesora de inglés y lo que dice es cierto; ella no puede permitirse llegar tarde a sus clases. Pero lo que ella propone no me gusta en absoluto, ya que eso significa que estaré unos minutos a solas con Harry, y eso solo hará que las mariposas en mi estómago aumenten.

—Amelía, ya te dije que no tengo problemas en tomar el transporte público —afortunadamente, Harry se excusa, pero mi madre insiste.

—Claro que no, Harry. Hermione te puede llevar a tu trabajo y así ahorrarás tiempo y dinero. Además, no creo que mi hija tenga algún problema con eso, ¿verdad, Hermione? —se dirige a mí, y yo no puedo hacer más que asentir, ya que sería muy sospechoso si dijera que no.

2.-

Mi madre siempre sale temprano para ir a su trabajo, lo que me deja a Harry y a mí un momento a solas en la casa antes de que ambos salgamos hacia nuestros respectivos destinos.

Harry ha subido un momento a la habitación porque se le olvidó su reloj de pulsera, y yo lo espero afuera de la casa, ya dentro del coche.

Lo veo salir un momento después de la casa y me tomo la libertad de devorarlo con la mirada antes de que se suba al coche. Él lleva su habitual chaqueta de cuero negra y debajo de esta, una camiseta de algodón del mismo color. Sus jeans son de gris oscuro y me encuentro mordiéndome el labio mientras observo el bulto en su entrepierna. Me remuevo incómoda en mi asiento por el cosquilleo que me exige tenerlo a él dentro de mí, y Harry finalmente abre la puerta del coche y se sube.

Su colonia envuelve todo el espacio y me cuesta un segundo concentrarme y arrancar el coche. Pero lo hago, manejando en un silencio incómodo, hasta que al fin Harry decide romperlo para indicarme que me detenga frente a un edificio que lleva por nombre "Megaomicron Studios". Harry susurra un gracias antes de bajarse del coche, aunque antes se acerca a mí y me da un beso en la mejilla, tomándome por sorpresa y quemándome toda la piel.