Capitulo:4 ~ La propuesta
ᴍɪᴇɴᴛʀᴀs ᴛᴀɴᴛᴏ
𝗗𝗶𝘀𝗰𝗼𝘁𝗲𝗰𝗮 𝗲𝗹 𝗣𝗮𝗿𝗮𝗱𝗶𝘀𝗲.
El ruido de la música que se escuchaba por todo el lugar era cada vez mayor y por consecuencia del mismo le era imposible el poder escuchar el tono de llamada de su celular.
Mientras se hallaba recostado sobre uno de los sillones que se ubicaban en una de las esquinas del lugar; Renji pensaba en todo lo que había sucedido entre Rukia y el.
Tras su pelea en casa de esta, el pobre no había podido dormir bien durante los primeros 3 días.
El al igual que Rukia, había faltado a clases los primeros 2 días pero después de reflexionar un poco, creyó que lo mejor para su reputación era que el tomase lo que sucedió con ella como algo sin importancia.
Fue por eso que después de haber faltado esos dos dias, el por fin se había animado de regresar a sus clases.
Al reintegrarse, Rangiku vio la oportunidad que había estado esperando y aprovecho la ausencia de la pelinegra para tratar de acercarse le aún más.
Aun cuando ambos tenían casi un mes de haber empezado a verse, su relación solo era de sexo y nada más.
Todo lo contrario a la relación que el mantenía con Rukia.
Con esta, la relación no solo era tener sexo y ya.
Ambos salían de fiesta, iban al cine, compartían tiempo juntos; además de que había ocasiones en las que este la invitaba a cenar en una especie de cita romántica.
Su relación era como la de una pareja formal solo que sin serlo.
Ambos se compartían sus sueños, sus miedos, sus anhelos, asi como sus problemas.
Se conocían a la perfección y eso era algo que ambos disfrutaban, pues tenían una conexión única.
Aun así, el muy idiota tenía sus dudas sobre si formalizar su relación con Rukia era algo necesario para esta.
El sentía que tal vez ella era feliz con lo que tenían, y al mismo tiempo se sentía satisfecha.
¡Grave error!... Pues tal vez en un principio a Rukia no le molestaba el tener ese tipo de "amistad" con el, pero con el tiempo su situación cambió.
Ella había roto la única regla que en un principio ella misma había colocado como su única condición para poder empezar con la relación.
El no "enamorarse" era la pieza clave para que ambos pudieran disfrutar sin compromisos o ataduras su relación.
Mientras que el continuaba sumergido dentro de sus pensamientos, Rangiku; quien era la que le había estado llamando. Llegó al lugar en busca de este.
¿Cómo demonios era posible que este se fuera de fiesta?, sin ni siquiera invitarle o ya de perdida avisarle.
Estaba furiosa pues las amigas de Rukia se habían burlado de ella, el día anterior.
¿La causa?... Bueno, digamos que el poco interés que Renji mostraba por ella, había sido la culpable.
Tras buscarlo como una novia tóxica, ella por fin logro encontrarlo, pero para su desgracia, este ya se encontraba rodeado de algunas chicas.
Cómo por arte de magia ella se deslizó de dónde ella se encontraba a dónde este estaba.
- ¡Te he estado llamando! - le comunico sería mientras se colocaba enfrente de el.
Su comportamiento hizo que aquellas chicas se esfumaran lo más rápido que podían de ahí.
Realmente lucia como una loca.
Renji tras verla solo se rasco su cabeza en señal de su desagradó.
Al parecer el que está estuviese ahí, le fastidiaba.
- ¡Lo siento! - le respondió este alfin. - es solo que no escuché mi celular con todo este ruido - añadió.
Rangiku respiro profundo y de la nada su comportamiento cambio.
- ¡Sabes que me preocupo por ti!, ¿No es así?- le recordó. - por eso me preocupe cuando ví que no atendias a mis llamadas.
Al oírla, Renji solo se limito hacer un pequeño gesto de risa. Sabía que lo que está le había dicho era una total mentira.
Ya le habían comentado que la chica sufría de repentinos cambios de humor, y que en sus relaciones anteriores ella siempre quería tener el control sobre estás.
Aun así el muy idiota se había dejado llevar por su calentura que no le dió importancia alguna a esos comentarios. O al menos no hasta ahora.
- ¡Y dime¡, ¿Quienes eran las chicas con las que estabas? - le hablo de nuevo la rubia.
Renji trato de mantener la calma ante su actitud prepotente, por lo que solo se limito en responderle que no las conocía.
- ¿Eres una broma, verdad?
Ante su respuesta la Rubia no había quedado satisfecha. Su actitud lo demostraba.
Ella lo había visto de lo más casual con aquellas, por lo que sabía que el le estaba mintiendo.
- ¡Es tu problema si no me crees! - le señaló el un tanto fastidiado.
Su actitud ya le habían empezado a molestar.
De un momento a otro pensó que lo mejor sería retirarse de aquel lugar, y en cuanto estaba por hacerlo sus ojos se le iluminaron al ver a Rukia pasar muy cerca de la barra.
- ¡Rukia! - expreso en voz baja mientras su mirada se perdía en la pelinegra.
"Luce tan hermosa y elegante". Pensó mientras se colocaba de pie.
Eso hizo que Rangiku también se percatara de la presencia de esta, y tras notarla su rostro se le oscureció de la nada.
Era como si un balde de agua fría le hubiese caído encima.
Realmente su presencia le molestaba.
Renji trato de alcanzarla pues en cuanto se puso de pie la pelinegra ya no estaba.
Busco entre la multitud que había, y después de algunos intentos fallidos por localizarla; alfin sus ojos la habían mirando de nuevo.
Sin pensarlo dos veces, este se dirigió hasta donde está estaba, y sin más se le acercó.
- ¡Rukia! - le dijo este al tomarla por sorpresa.
Por su parte; en cuanto está escuchó su voz, se paralizó.
Los nervios le empezaron a invadir su cuerpo, y su respiración comenzó a distorsionarse.
Aun no estaba preparada para su reencuentro con este.
Ichigo quien se percato de lo que le sucedia, se movilizó en ayudarla a mantener la calma.
- ¿Que no eres el tipo de aquella vez? - le pregunto este al llamar su atención.
Renji quien en un principio no lo había notado, en cuanto lo escucho hablar reconoció casi de inmediato su voz.
Sabía que se trataba de aquel chico que se había encontrado en la casa de Rukia aquella última vez que la había ido a ver.
- ¿Que demonios haces tu aquí? - le cuestióno el pelirrojo con un tono serio.
Ichigo al ver su rostro, dedujo que el cabello de fresa, ( como el lo había bautizado ) se había molestado debido a su presencia.
Mientras le reflejaba una sonrisa de satisfacción, Ichigo tomo de la mano a la pelinegra, quien al sentirlo provocó que se saliera del trance en el que ella estaba. Y sin dudarlo ni un poco, se la beso de una manera tierna.
Eso hizo que el cabello de fresa se molestará aún más. Y para cuando Rukia reaccionó ante lo ocurrido, ambos hombres ya se hallaban discutiendo.
-¡¿Quien demonios te crees para besarle la mano a mi chica?! - le gritó molestó el pelirrojo.
- ¿Que has dicho? - le respondió Ichigo en tono burlón. - ¡Que yo sepa Rukia no es tu chica! - le añadió ya un poco más serio.
Ambos hombres se miraban entre si de una manera un tanto desafiante.
La gente que se encontraba a su alrededor, se habían percatado de lo ocurrido. Por lo que Rukia al verse avergonzada no dudo ni poco en poner a ambos en su lugar.
- ¡Se pueden callar los dos! - ordenó está molesta mientras los miraba.
Tras oírla, ambos hombres guardaron silencio.
- ¡En primer lugar este no es el mejor momento para que ambos se comporten como unos imbéciles! - añadió. - ¡Renji! - le hablo sería tras mirarlo. - Hasta donde se y tengo entendido. Tu y yo no somos más que "amigos". No entiendo porque te molesta que yo está saliendo con Ichigo. - mientras le decía eso último, ella le había tomado la mano a este. - Para que lo sepas, Ichigo y yo estamos saliendo. - ante sus palabras, el antes mencionado solo la miro sonriente. - a ambos nos gustaría que nos dejarán disfrutar de nuestra primera cita en paz! - prosiguió. - ¡Así que te voy a pedir que te vayas y nos dejes en paz!.
Aquella revelación había tomado por sorpresa a Renji.
Este simplemente no podía asimilar lo que está le acababa de decir.
- ¿Es una broma? - expreso confundido.
- ¡Para nada! - le indico Ichigo al intervenir en la plática. - ¡Creo que ya escuchaste a mi novia! - añadió.
Acto seguido este se acercó a la pelinegra y sin que está lo hubiera visto venir, la beso.
Fue un leve beso sobre sus labios.
- ¡Ahora sí nos disculpas! - le hablo de nuevo. - ¡A mí novia y a mi nos gustaría estar solos!.
En el momento en el que Ichigo expreso aquello, la mandíbula de Renji se le tenso debido a su enojo. Mientras lo miraba fijamente, este empuñó sus manos, pues sentía la necesidad de propinarle un golpe al peli~naranja.
Posiblemente lo hubiera hecho si Rangiku no hubiese intervenido.
La Rubia quien habían presenciado tal escena, en cuanto vio al pelirrojo empuñar sus manos. Supo que de no hacer algo, posiblemente las cosas se habrían salido de control.
Fue por eso que prefiero intervenir.
- ¡Creo que ya fue suficiente! - le señaló está al colocarse le de frente a este.
Renji quien al verla molesta, accedió ante su petición.
Acto seguido ambos jóvenes se retiraron de ahí dejando a Ichigo y a Rukia en paz.
- ¡Por fin se largaron! - señaló Ichigo tras haber tomar asiento.
Rukia por su parte no dijo nada, pues la vergüenza por lo ocurrido le invadía.
No estaba acostumbrada a verse envuelta en situaciones como esas. Por lo que no sabía cómo comportarse ante una.
Ichigo se dió cuenta de aquello, y para tratar de tranquilizarla le comenzó a cantar.
- 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒐 𝒔𝒆𝒓 𝒕𝒖 𝒔𝒐𝒍, 𝒊𝒎𝒂𝒈𝒊́𝒏𝒂𝒕𝒆. 𝑸𝒖𝒆 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒐 𝒗𝒐𝒍𝒂𝒓 𝒚 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒐 𝒉𝒂𝒄𝒆𝒓. 𝑸𝒖𝒆 𝒔𝒆𝒓𝒆́ 𝒕𝒖 𝒍𝒖𝒛 𝒚 𝒍𝒂 𝒃𝒓𝒊𝒔𝒂 𝒒𝒖𝒆 𝒊𝒍𝒖𝒎𝒊𝒏𝒂𝒓𝒆 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒆𝒍 𝒇𝒊𝒏𝒂𝒍.
Rukia tras escuchar su horrenda voz, no pudo evitar reírse.
Realmente la voz del peli~naranja sonaba de lo más horrible.
Enseguida Orihime, Isane, Hinamori, Iduru, Toshiro y Uryu llegaron para hacerles compañía.
Estos al llegar, al igual que ella no duraron en reírse ante la vergonzosa escena.
Por su parte Ichigo le continúo cantando sin importarle la risa de los demás.
El solo había querido animar a su amiga y si para eso tenía que hacer el ridículo, !Que más daba!.
- 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒐 𝒏𝒂𝒗𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒚 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒐 𝒓𝒆𝒄𝒐𝒓𝒓𝒆𝒓... 𝑷𝒖𝒆𝒅𝒐 𝒅𝒆𝒔𝒑𝒆𝒈𝒂𝒓 𝒚 𝒆𝒏 𝒖𝒏 𝒂𝒏𝒐𝒄𝒉𝒆𝒄𝒆𝒓. 𝑸𝒖𝒊𝒆𝒓𝒐 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒉𝒂𝒄𝒆𝒓 𝒚 𝒍𝒍𝒆𝒗𝒂𝒓𝒕𝒆 𝒉𝒂𝒔𝒕𝒂 𝒍𝒂 𝒄𝒊𝒎𝒂, 𝒆𝒏𝒄𝒊𝒎𝒂. - Continúo.
Mientras eso pasaba, Renji quien se había regresado al lugar donde se encontraba antes. Los veía desde su mesa con algo de ira acumulada.
Saber que Rukia lo había botado para comenzar una relación con este. Le provocaba una rabia infinita.
No entendía muy bien el por qué de eso, pero lo que si sabía era que tendría que tratar de hablar en privado con ella.
"Nuestra amistad es más importante que cualquier idiota". Pensó mientras los observaba.
Después de haber hecho el ridículo, Ichigo se había presentado formalmente con los amigos de Rukia.
A estos el peli~naranja les había caído bien.
Haberlo visto hacer el ridículo fue muy gracioso y divertido para todos.
A Ichigo también le había parecido que todos eran unos buenos chicos.
Aún cuando esté era dos años mayor que Rukia y sus amigos. Sintió que su personalidad encajaba perfectamente con la personalidad de aquellos chicos.
Estos eran un tanto desastrosos, pero de igual modo sabían cómo comportarse.
Para Orihime y las otras dos chicas, el peli~naranja lucia como todo un príncipe sacado de alguna película de romance.
No solo les había parecido atractivo, si no que también creían que provenía del Olimpo.
Su cuerpo bien formado les hacía babear aunque con disimuló.
En cuanto a los chicos, estos creían en un principio que el acompañante de su amiga era alguien no muy divertido y tal vez un tanto fastidioso.
Pues tras su apariencia de niño rico, los amigos de Rukia se fueron con la finta de que tal vez no congenearian con este al ser de una posición más elevada a la de ellos.
Pero su sorpresa fue descubrir todo lo contrario.
Ichigo no solo era una cara bonita, un cuerpo bien formado, o un niño rico más del montón.
Ichigo más bien era alguien que inspiraba confianza, y al mismo tiempo su energía positiva los contagiaba de alguna forma.
"Es todo lo contrario a Renji". Pensaron estos al ver lo buena onda que era el chico.
Poco después de la presentación, todos se dispusieron en ir a la pista de baile para bailar.
La música era realmente buena. La energía que se sentía era de lo más tranquila.
Todos se estaban divirtiendo mucho.
Las parejas que se habían formado para bailar en la pista de baile eran las siguientes:
Orihime con Uryu.
Hinamori con Toshiro.
Isane con Iduru.
Dejando como últimos a nuestra pareja principal.
Tras haber permanecido bailando por casi media hora, las parejas conformadas por los amigos de Rukia se dispusieron a ir a tomar algo a la mesa.
Estaban agotados de tanto bailar y necesitaban con urgencia de unos buenos tragos.
Por su parte Ichigo y Rukia permancerion bailando por un rato más. Mientras dialogaban sobre lo ocurrido con Renji.
La chica estaba muy apenada con Ichigo, pues de no haber sido por la interrupción de Rangiku. Muy posiblemente el y el imbécil de Renji se hubieran ido a los golpes.
Pensar en esa posibilidad le provocaba un poco de vergüenza.
Lo último que ella deseaba era provocarle un problema a su ahora amigo.
Ichigo le comento que no tenía nada de que preocuparse. Pues si ese hubiese sido el caso, el se abría dejado golpear sin ningún problema.
De esa manera los guardias de seguridad del antro, lo hubieran sacado por crear disturbios, y a él simplemente le hubieran brindado atención médica de ser necesaria.
-¡Si que estás loco! - le indico la joven al haberlo escuchado decir eso último.
- ¡Un poco! - le informo este al hacer un gesto gracioso.
Mientras bailaban, ambos sentían que en aquella pista de baile no había nadie más a excepción de ellos.
De pronto una de las canciónes favoritas de la pelinegra se empezó a oír por todo el lugar.
- ¡Oh por dios! - dijo ella en un tono alegre. - ¡Esa canción es una de mis favoritas! - añadió.
Ichigo al verla sonreír de la manera en la que está lo hacía; no pudo evitar sonrojarse.
Su rostro era casi como el de un ángel.
Sin dudarlo Ichigo la tomo de la cintura para acercarla un poco más a el. Y en cuanto ambos ya estaban más cerca; la música los comenzó a guiar.
Aquella canción no era otra que Clouds de Pastel Ghost.
Tras permanecer cerca, Ichigo se dejó llevar por sus impulsos y sin más preámbulo le propuso.
- ¿Quieres ser mi novia?
Cᴏɴᴛɪɴᴜᴀʀᴀ́
