Rias estaba demasiado conmocionada como para poder reaccionar adecuadamente, su amado caballero había muerto en sus manos y no pudo hacer nada para defenderlo, sus manos manchadas de sangre aun eran visibles y muy claras cada vez que cerraba los ojos al recordar, los demás miembros del clan Sitri en su desesperación habían extendido sus alas evitando el ataque directo del pilar demoniaco, aun cuando evitaron el ataque que provocaría su muerte, la onda de expansión los alejo a gran velocidad a la niebla donde se ocultaron.

Issei formando un pacto con draig en su desesperación por salvar a Rias había sacrificado su brazo derecho para rescatar a su presidenta que aun estaba en un estado de shock mientras caía al vacío del infierno, su transformación duraría poco dándole tiempo para que su amada no cayera, los océanos de sangre llenaban cada rincón de la ciudad de Kuoh, pero por irónico o estúpido que parezca ignoro ese detalle sangriento concentrándose en dos bolas de grasa que rebotaban con el viento, decidió ayudar a la presidenta y a las dos nekomatas que caían sin poder extender sus alas, como un regalo o suerte, logro sujetar a las dos nekomatas además de tocar sus pechos, algo que potencio su poder y lo hizo volar más rápido.

El tiempo estaba terminando y su armadura pronto desaparecería, agarrando los pechos de ambas chicas con sus manos descendió al edificio más cercano, Koneko atorada sobre su cabeza, apenas logro mantenerse sujetada sobre su casco.

Cuando su armadura se destruyó, Issei cayó al suelo cansado y muy agotado por el drenado de mana que llego a tener, con la cabeza boca abajo no pudo ver como varios destellos dorados iluminaban la oscuridad del cielo. Desde el cielo los demás demonios que habían huido de la niebla lo seguían por detrás mirando como el pervertido hacía de las suya

Momo y Reya tenían en sus espaldas a las dos exorcistas que lucían muy heridas, teniendo cuerpos humanos estas no pudieron resistir el impacto del ataque, sus brazos estaban rotos y sus piernas desbordaban grandes cantidades de sangre, aun cuando tenían magia a su disposición, no pudieron curar a las exorcistas debido al shock que estaban sufriendo, ver la ciudad que alguna vez los vio nacer. Arder en llamas fue traumante, más sabiendo que sus familias ya estaban muertas, apenas tocaron sus pies el techo de los rascacielos, cayeron de rodillas llorando, sus lágrimas manchando el suelo cubierto de sangre.

No habían visto algún cuerpo cercano, pero la sangre sin duda era humana, el olor a hierro hizo que todos vomitaran sin contenerse, las personas habían trato de salvarse subiendo al techo y solo se encontraron con la muerte no teniendo oportunidad de luchar, todos se miraron las manos cuestionándose si de verdad había valido la pena convertirse en demonio, las promesas de un futuro radiante y mejor parecieron ser sofocados en los océanos de sangre.

Como si fueran políticos, los sangre pura habían prometido de todo a sus seguidores, pero con la única desventaja que solo lo obtendrían una vez cuando hubieran dado todo de ellos por sus amos, la sangre y vomito mancho sus piernas y solo gritaron de frustración, el dolor que cubría sus corazones era tanto que las chicas se desmayaron sin darse cuenta en su desesperación, Saji aunque haciéndose valiente no resistió mucho al imaginarse a su amada hermana muerta de las peores formas, su mente lo torturo al imaginarse a ella sola luchando sin su amado hermano para que la protegiera, su corazón se apretó imaginándose como ella lloraba.

Con todos los demonios desmayados por el inevitable dolor, Issei se encontró en la oscuridad de su mente, el dragón rojo encadenado que le había brindado su poder se encontraba mirándolo con burla, después de todo no había conocido a un humano tan apasionado por los pechos que ignoraría a las únicas personas cercanas que lo vieron crecer, prefiriendo tocar unos grandes pechos antes que salvar a su familia, no siendo esa la razón de su descontento, sino la debilidad de no poder aguantar el poder que le había prestado, maldiciendo el nombre de su portador por la humillación de ser su portador.

Kuroka que había sido manoseada en su caída se sintió extrañamente sucia, no era la primera vez que se dejaba tocar y mucho menos coquetear abiertamente mostrando la belleza de su cuerpo, pero ser tocada por el pervertido se sintió demasiado asqueroso, no importaba que fuera con la intención de salvarla, la sensación de su mano en su pecho aún se sentía y le daba asco, sentimiento que oculto para no dar una mala imagen, después de todo el asqueroso demonio poseía a un dragón mata dioses, sin embargo, su preocupación máxima era su hermana que estaba a unos metros de distancia mirando el cielo.

Al ver en su dirección noto como un pilar de luz ascendía a los cielos, sin duda la monja excomulgada de la iglesia era más de lo que parecía, su plan, aunque fallido logro funcionar de buena manera. Con sus brazos sangrantes hizo todo lo posible para sentarse, sus piernas y brazos estaban destrozadas al tocar la espada sagrada de la exorcista, además de que apenas lograron soportar el ataque, siendo Koneko la menos herida de las dos hermanas, la gata blanca que giro su cabeza en su dirección comenzó a soltar lagrimas –Shirone, estas bien-

Cuando estaba lista para arrastrarse donde su hermana, un dolor inimaginable la invadió obligándola a gritar de dolor agonizante, Koneko que estaba tirada en el suelo se giró para ver a su hermana que se agitaba en el suelo con mucho dolor, preocupada Koneko se giró comenzó a arrastrase por el suelo como un gusano.

-hermana, estas bien- con brazos temblorosos, el dolor de ver a su hermana sufrir supero por creces su propio dolor, pero por alguna razón el dolor de su cuerpo comenzó a desaparecer mientras avanzaba, mientras se acercaba donde Kuroka que se agitaba con mucho dolor hasta que sus huesos crujieron y la sangre de su alrededor comenzó a cubrirla, Koneko asustada por lo que sucedía se puso de pie sin darse cuenta que sus heridas habían desaparecido, cuando corrió al lado de su hermana una marca sobre su abdomen comenzó a brillar, este brillo carmesí fue ignorado por Koneko que miraba todo de rojo, pero estaba más desesperada en ver el estado de su hermana que no se dio cuenta, su hermana que se agitaba de dolor fue sujetada por Shirone que con ojos lloros trato de calmar el dolor de su hermana.

-Shirone- con una leve sonrisa coqueta y labios temblorosos, la sonrisa de Kuroka calmo la ansiedad de Koneko que comenzaba a llorar, hasta que el dolor de ambas hermanas había terminado abruptamente, ambas después de abrazarse notaron el cambio en sus cuerpos haciendo que se miraran confundidas –mis heridas- Kuroka comenzó sorprendida cuando sus brazos parecían haberse curado sin dejar algún rastro de cicatriz.

Koneko que había sentido el dolor de sus heridas se sorprendió como estas habían desaparecido, incluso Kuroka que estaba más herida ya no tenía sus manos quemadas o sus piernas dobladas, aunque el brillo en el abdomen de Koneko fue más grande y notable que captó la atención de Kuroka, al levantarse la camisa, una marca que lucía similar a la del clan Gremory brillo con más fuerza, esta imagen confundió sus pensamientos sabiendo que ya no era parte del clan Gremory, pero también sabía que servía a un nuevo maestro, sus pensamientos duraron poco hasta que un rugido estruendoso de criaturas y múltiples explosiones llamaron su atención.

Al girar en dirección del rugido se encontraron con los miembros del clan Sitri y las dos exorcistas convirtiéndose en criaturas más grandes y huesudas, Kuroka reconoció la trasformación y su boca se abrió de asombro, antes de que pudiera decir algo, las criaturas que antes eran sus compañeros rugieron de ira destrozando su ropa al dejar su forma humana que los definía, convirtiéndose en algo más, como si siguieran ordenes de una mente colmena, todos los wendigos encima del techo saltaron al abismo de sangre que yacía en el suelo, Koneko no entendía como es que estaba sucediendo algo así, hasta que ambas hermanas se pusieron de pie, cosa que se lamentarían al ver la masacre de las calles. Cuando cayeron pensaron que la ciudad convertida en un infierno solo era una ilusión.

Justo cuando estaban en shock, el sonido de alas moviéndose llamo su atención –Koneko, estas bien- levantando la mirada Koneko se encontró con su amiga que traía en brazos a una cansada Asia, además de una pequeña niña que se sujetaba de sus alas de ángel caído.

-quien es ella- Koneko confundida por como una niña pequeña se encontraba ahí, miro a su compañera que negó con la cabeza –ella apareció con la niebla, no sé qué está pasando- la tristeza de Akeno era demasiado notoria, cuando vieron en dirección de sus ojos, se encontraron con Rias sosteniendo los brazos amputados de Kiba, el cual ya no estaba a sus alrededores. Koneko al darse cuenta de lo que había pasado con Kiba comenzó a llorar.

Siendo consolada por su hermana que la abrazo con fuerza, talvez el abrazo no solo fue para consolar a Koneko, sino para calmar su agitado corazón, en su vida no había visto tal carnicería que dejaría a cualquiera traumado. Kuroka había luchado fuerte para que algo tan horrible no se le fuera mostrado a su amada hermana.

-donde está el demonio- con ojos cansados, Asia abrió los ojos a pesar de su cansancio, el sacramento de bautizo había drenado todo de ella, además que la Excalibur que había usado, succiono hasta el último rastro de mana de su cuerpo, aunque su cuerpo carecía de mana, este lucia sin alguna herida, al igual que Akeno que lucía intrigada.

-lo derrotaste- Akeno hablo con una sonrisa nerviosa y lista para soltar lágrimas, la victoria ante la muerte más cercana hizo que sus vidas pasan ante sus ojos , al final sus vidas eran tan fáciles de arrebatar que las hicieron pensar en cosas –no, su cuerpo fue exorcizado, el sigue vivo- las palabras de Asia congelaron a las chicas que tan pronto termino sus palabras, un rugido resonó en la ciudad, un temblor pronto agito todo el edificio comenzando a destruir su estructura –hay que irnos de aquí- con un grito asustado, Akeno trato de usar su magia, pero no funciono, haciendo que abriera sus alas comenzando a volar y tomar distancia del edifico temblante, Koneko agarro al pervertido de una pierna y Kuroka agarro a Rias que estaba en shock, sus ojos abiertos no dejando que parpadeara, pero carentes de conciencia.

Con el fuerte rugido que hizo temblar el edificio, el grupo entero vio como el suelo estaba cubierto por criaturas ya conocidas, todas abrieron los ojos por la sorpresa y un temor cruzo la mente de Koneko que pensó en varias posibilidades, pero la única palabra que podía describir todo lo que sucedía era –Shiro- al mencionar su nombre todas giraron su cabeza en su dirección, las criaturas que estaban inmóviles bebiendo la sangre en el suelo pronto comenzaron a correr como una manada de animales.

Aunque confundida por lo que estaba pasando, decidieron seguir a distancia a las criaturas que corrían sin descanso, la ciudad en llamas y las grandes cantidades de sangre, daban ya una mala imagen a lo que había sucedido en la ciudad y su gente.

.

Sona y Tsubaki se quedaron en silencio mirando como los wendigos despedazaban a los ángeles caídos que resucitaban una y otra vez, solo que esta vez lucían monstruosos cada vez que un wendigo les arrancaban un pedazo de su cuerpo, como si los trozos de carne que antes eran ángeles caídos pudieran levantarse o moverse una vez que se les arranco una extremidad.

No siendo algo llamativo ya que las criaturas que antes eran estudiantes habían devorado hasta el último de los ángeles caídos, los pocos que habían escapado o salido heridos, volvieron luchar desde el aire, lugar donde eran más fuertes, pero Sona y Tsubaki no se quedaron inmóviles, levantando sus manos trataron de usar su magia, pero no funciono, eso incluía al sacred gear de Tsubaki. No siendo algo tan importante ya que los wendigos formaron una pirámide aplastándose unos a otros creando una montaña la cual podían escalar.

Mientras ambas amigas tenían una especie de paz, un temblor se hizo resonar en toda la ciudad, sus cuerpos se tamalearon cayendo al suelo impotentes por lo que había ocurrido hasta que lo vieron. A las afueras de la ciudad, la sangre que cubría el suelo comenzó a reunirse en un solo punto formando un tornado de sangre, Sona que miro esto se estremeció, desplegando sus alas junto con su Reyna sobrevolaron la cúpula de sangre de Shiro, cuando estuvieron en el aire vieron con horror como la sangre comenzaba a formar una figura humanoide de gran tamaño que igualaba a un edificio cercano.

Llegando a tomar la altura de un edifico de cinco pisos, un brazo emergió de la sangre sujetándose de los departamentos destruidos, este brazo demoniaco estaba cubierto de escamas, sobre las escamas estaban tallados los rostros aterrados de varios humanos, dichos rostros tenían ojos que se movían en varias direcciones como si buscaran algo, no tardando ni dos segundos en darse cuenta de ellas. Abriendo la boca los rostros gritaron de agonía destrozando los pocos vidrios que aun resistieron a la masacre.

Sona tembló y Tsubaki dejo de respirar, talvez fue el poder que la criatura desprendía lo que aterro a los demonios, pero su miedo se transformó en horror cuando la sangre continúo cambiando hasta que otro brazo tomo forma, luciendo igual de grotesco que el primero, como si tratara de emerger de la sangre, este comenzó a agitarse hasta que una cabeza se manifestó, la cabeza no lucia a una que hubieran visto antes.

Sino que lucía más deformada con grotescas franjas carnosas que mostraron los ojos que se ocultaban entre las pequeñas aberturas, de su torso cuadrúpedo emergieron tentáculos con ojos brillantes, cada parte de su cuerpo luciendo una abominación hecha de restos humanos, cuando la criatura se giró para verlas abrió la mandíbula mostrando un gran ojo dentro de esta que irónicamente las observaba, cosa que comenzó a canalizar una gran cantidad de poder mágico a su alrededor, los ojos brillantes de su cuerpo se iluminaron de un carmesí oscuro.

Sona agarro a Tsubaki y se hizo a un lado justo a tiempo para que el ataque pasara de lado, pero no fue suficiente ya que el ataque lucio más como un rayo de poder el cual seguía a los dos demonios que volaban por el aire tratando de evitar ser exterminadas, pero mientras volaban por el aire, el rayo de poder desintegro los edificios cercanos a su onda expansiva, como si fuera un láser destruyo los edificios dejando una marca de quemadura a su lado.

Cuando el ataque finalizo los edificios que conformaban la ciudad de Kuoh ahora tenían marcas de una batalla imposible de igualar, los wendigos a su alrededor solo rugieron en desafío antes de correr en una dirección específica, como si algo tratara de reunirlos. Sona que estaba jadeando por el temor de casi morir, miro el daño a la ciudad, esta clase de destrucción fue algo que no podía igualarse en sus más profundos sueños. Perdida en sus pensamientos no noto como la criatura demoniaca ya no les prestaba atención, como si hubiera encontrado su principal objetivo, este cambio su enfoque comenzando a ignorarlas.

El repentino cambio fue algo que noto a primera vista, luego escucho los leves aleteos de varias alas acercándose, cuando se giró vio con nostalgia y algo parecido al alivio, cuando miro a los demás demonios –Akeno, Rias- volando donde ellas Sona estaba tan extasiada que le dio un fuerte abrazo a Akeno que se mostró confundida por su abrazo, pero sobre todo la desesperación que se reflejaba en su mirada –que sucedió Sona- Akeno que aún estaba en negación quería buscar una respuesta falsa que le diera esperanzas al infierno que las rodeaba.

Sona alejándose del abrazo trato de hablar, pero su voz se apagó al notar que sus demás miembros de clan no estaban con ellas –donde esta Saji, Momo, Reya,…- como si tuviera una piedra atorada en la garganta, Sona no pudo evitar tartamudear al ver que no había rastro de su peerage, todos guardaron silencio, no porque no supieran lo que sucedió, sino porque no sabían cómo explicarlo.

-presidenta, concéntrese debemos volver con Shiro- al mencionar el nombre del ejecutor de la iglesia todos tuvieron una repentina chispa de esperanza en sus ojos, como si el pudiera solucionar el infierno en vida –que paso con mi peerage- ignorando las palabras de su Reyna, Sona miro con furia a Rias que estaba siendo sostenida por Kuroka, una gata con alas de demonio que reconoció como la hermana de Koneko, yendo donde Rias, Sona agarro el cuello de Rias con ira agitándola muy enojada, pero Rias que estaba en shock no sintió nada.

-maldita sea, que sucedió con mi peerage- el grito de frustración y dolor que Sona sentía asusto a los demás demonios que se alejaron un poco, pero Akeno voló rápidamente adelante deteniendo la ira de Sona al sujetar su hombro –cálmate Sona, no es momento para pelear-

-cómo quieres que me calme, ustedes tampoco me dicen que sucedió con mi peerage- las venas se marcaron en el rostro de Sona aumentando la tensión en el lugar –no sabemos lo que sucede aquí, cuando bajamos, la sangre los cubrió y transformo, no sabemos lo que sucede o porque no nos trasformamos, pero estoy segura que tiene que ver con Shiro- Koneko salió en la defensa de Akeno que estaba muy molesta por la actitud de Sona, pero ella desconocía lo que tuvo que sufrir durante sus momentos de soledad con Tsubaki.

Al escuchar las palabras de Koneko, Tsubaki y Sona abrieron los ojos sorprendidas por lo que acababan de escuchar, ellas sabían a que se referían con transformar, de alguna manera este mensaje calmo a Sona lo suficiente para dejar de agitar a Rias, cuando todas se estaban calmando, un poderoso rugido sonó en toda la ciudad despejando toda nube en cielo, después un poderoso terremoto hizo temblar la ciudad, las grietas en el piso se abrieron dejando que los ríos sangre se desvanecieran por las grandes grietas, los edificios pronto comenzaron a derrumbarse ante el terremoto, los demonios se estremecieron y quedaron inmóviles ante el rugido, pero podían ver como el terremoto estaba destruyendo la ciudad.

-PRESIDENTA- el grito de Tsubaki llamo la atención de Sona que aún tenía en sus manos a Rias, al girar la cabeza en dirección donde Tsubaki apuntaba, sus ojos se abrieron y la desesperación la inundo, tragando saliva y casi jadeante soltó a Rias que cayó al instante, Akeno al ver a su amiga caer fue donde su amiga agarrándola en el vuelo, su fuerza como demonio fue suficiente para sujetar a Asia y Rias con ambas manos, pero el grito de Sona la hizo temblar.

¡SSSSSHHHHHHHIIIIIIRRRRRRRROOOOOOOOOOO!

Tsubaki que miraba en dirección de la escuela, vio al colosal demonio lanzar uno de sus poderosos ataque hacia abajo, la figura colosal que había sido ignorada estaba lanzando su ataque hacia abajo, Tsubaki sabia mejor que nadie que el lugar en donde estaba lanzando su ataque mágico, era el lugar donde se encontraba Shiro, lugar que debía estar protegiendo.

La primera en reaccionar fue la propia Sona que voló en dirección del colosal demonio de varios ojos, que ya la había visto ni bien se hacerlo a su campo de visión, los múltiples ojos que sobresalían de su cuerpo se enfocaron en su figura que se acercaba lentamente, los ojos comenzaron a brillar con fuerza hasta que de estos varios círculos mágicos se mostraron encima lanzando varios ataques mágicos, luciendo como lanzas de luz estas fueron arrojadas a Sona la cual se movió ágilmente de un lado a otro.

Sin darse cuenta su fuerza había aumentado y la cresta mágica que brillaba en su pecho empezó a cubrir el cuerpo de Sona de un color azul, a su paso el agua de toda la ciudad comenzó a reunirse en un solo punto el cual estaba siguiendo a Sona, los múltiples proyectiles que fueron arrojados comenzaron a ser bloqueados por el agua. Parándose en frente del demonio la cantidad de agua reunida comenzó a comprimirse en varias esferas, la mirada de furiosa de Sona pondría temeroso a cualquiera, pero no para un dios demonio que solo la miro como si fuera basura.

Con sus manos levantadas los círculos mágicos de color azul comenzaron a potenciar el agua comprimida hasta que estas fueron lanzadas como si fueran pistolas, para la sorpresa del dios demonio, el ataque lanzado logro perforar un poco su piel gruesa, su resistencia mágica anormal redujo la mayor cantidad de daño, apenas luciendo como leves cortes, Sona que jadeaba miro impotente como su mayor ataque había sido reducido a nada, para su peor temor las heridas se cerraron como si no hubiera pasado nada.

Lanzando un rugido, Sona fue empujada por la onda de choque contra un edificio cercano, sus tímpanos habían sido dañados y de sus orejas chorros de sangre comenzaban a caer, su cuerpo herido yacía entre los escombros de lo que alguna vez fue una casa, los demás se quedaron en silencio mirando al dios demonio, el miedo primordial que sentía fue tal que los incapacito para moverse o luchar, habiendo una excepción.

Soltándose del agarre de su amiga, Rias voló contra el dios demonio, el poder de la destrucción juntándose sobre ella, la ira que la rodeaba podía ser visible por la inmensa cantidad de poder que reunía –me las pagaras bastardo- los demonios eran conocidos por su sentimentalismo posesivo, cuando estos sufrían una alteración en sus emociones, su poder podía sufrir un cambio relativo, aumentando o disminuyendo, todo dependía de la capacidad de los demonios que podían manejar mejor sus emociones, pero Rias corrupta por el odio solo pudo sentir dolor, un dolor tan fuerte que la impulso a desafiar al dios demonio en frente suyo.

El cielo negro que rodeaba la ciudad fue brevemente sometida al poder carmesí que Rias desbordaba, su cuerpo vibraba de poder como nunca antes, con un círculo mágico en frente de ella, su poder de la destrucción fue canalizado más allá de su control luciendo a una bomba atómica, usaría todo de ella para derribar al dios demonio en frente de ella, como si fuera algún tipo de competencia o prueba, el demonio abrió sus fauces mostrando varios ojos que se arremolinaban en su oscuro ser, al igual que Rias un círculo mágico se manifestó en frente suyo, pero este era de mayor tamaño y el poder reunido comenzó a eclipsar el rojo carmesí de Rias que no se dejó intimidar ante el verdadero poder.

Ambos no se detuvieron y Rias desesperada lanzo todo su poder contra el dios demonio, como una tormenta negra de destrucción, este destruyo no solo os edificios cercanos, sino el mismo aire fue destruido, este ataque choco contra el círculo mágico del dios demonio que no se mostró alterado, casi como en una risa grotesca, los innumerables rostros que lo conformaban comenzaron a reír, una risa que podía compararse al lamento eterno.

Devolviendo el ataque, el poder de la destrucción de Rias fue opacado por el poder del dios demonio que se abrió un camino sobre la tierra, la tierra carbonizada solo mostraba el poder que lanzaba en ese ataque. Akeno que se mostraba inmóvil solo pudo mirar como su amiga comenzaba a ser alcanzada por el ataque del dios demonio.

Tsubaki miro en la dirección donde se encontraba Shiro solo para ver un profundo pozo sin fondo, sin él, los wendigos debieron a verse convertido en humanos o eso esperaba, pero también significaba que habían perdido su fuerza de ataque y también el pilar que sostenía la baja moral, sin poder creérselo trato de moverse y buscar a Shiro, pero su cuerpo no obedeció al sentir la mirada imponente de la vil criatura que parecía no conocer la derrota.

Koneko y Kuroka que se mantuvieron calladas solo vieron como la muerte se acercaba a Rias, la cual desesperaba gritaba de ira, su poder de la destrucción que una vez le concedió el título de princesa de la ruina comenzaba a ser opacado. Cuando toda esperanza se desvanecía de los demonios que miraban impotentes, algo capto su atención.

Durante los últimos segundos de lucha, donde Rias trataba de frenar el ataque mágico del dios demonio, vio su vida pasar ante sus ojos, una vida llena de lujos que la llenaban de felicidad absoluta, una felicidad tan falsa que en su hora de morir se dio cuenta que estaba vacía.

Aun con la ira irradiando en su mirada, cerro los ojos al ver como el ataque de su enemigo comenzaba a sobrepasarla, aun cuando casi conoció la muerte hace unos meses atrás, no espero ser rescatada esta vez, solo por esa ocasión decidió darlo todo, pelear aun sabiendo que perdería, los mangas e historias que leía siempre mostraban que el mundo era un lugar donde uno con la determinación y amistades cercanas podían superar cualquier dificultad.

Que idiota era, abriendo los ojos decidió mirar directamente a la muerte, que más importaba, lo había perdido todo, desde su estatus hasta su perraje, incluso ahora a la persona que decidió amar, no se encontraba a su lado, ver el mundo arder y bañado en sangre le dio un pensamiento claro, Rias nunca había visto a Sona tan enojada como en el momento que cargo contra el demonio, incluso su amiga la había superado una vez más, pero ver su dolor al gritar el nombre de su esposo la termino de romper, solo ver la mirada de dolor de Sona le dio la respuesta que no quería aceptar, ya no le quedaba nada, pero al menos lucharía hasta el final.

Al borde de la muerte el suelo debajo de Rias se agrieto, como si fuera un geiser, la sangre que había caído por las grietas hechas por el terremoto, comenzó a surgir bañando todo a su alrededor, todo fue tan rápido y confuso que Rias solo vio sangre emerger del suelo, antes que el ataque chocara contra ella o eso pensaba que iba a suceder.

Sus ojos se abrieron y sus lágrimas comenzaron a caer, no sabía cuántas veces había llorado ese día, pero estas lagrimas no eran de tristeza o dolor, están lagrimas eran más de alivio y amor que alguna vez le hicieron pensar en un futuro radiante.

Emergiendo debajo de la tierra una inmensa criatura que igualaba en tamaño al colosal demonio se interpuso en medio del ataque de Rias, esa figura la había visto antes y su corazón rodeada de dolor conoció el alivio, delante suyo una criatura sobre natural, cubierto de carne palpitante emergió de la tierra, sus grandes cuernos cubiertos por la llama del infierno.

El ataque que fue lanzado contra Rias fue detenido en seco, como si un muro invisible hubiera disipado la magia misma o mejor dicho negado, desapareciendo en motas de luz, el cuerpo del wendigo ahora estaba medio destruido, apenas sostenidos por huesos que se comenzaron a rodear su cuerpo con una armadura blanca, rugiendo en desafío el dios demonio se lanzó sobre el gigantesco wendigo arrendándole el brazo de una mordida, en represalia el brazo derecho que se había recuperado se hundió en las grandes fauces del dios demonio que apretó su mandíbula con fuerza destruyendo y devorando el brazo, quedando sin brazos, el dios demonio se subió encima del wendigo que rugía en desafío, el dios demonio trato de abrir su mandíbula, pero lo único que salió fue una cantidad absurda de huesos negros que emergieron de su propio cuerpo como si fueran parte suya, el brazo amputado se convirtió en una semilla que hizo brotar huesos negros desde su interior.

El icor negro que sobresalía del dios demonio baño al wendigo que rugió con nuevas fuerzas cuando los brazos volvieron a formarse, estando conformado de huesos, en el pecho del wendigo una marca carmesí grillo con fuerza, este brillo con poder prestado del demonio de cabello carmesí que volaba a su lado, con sus brazos extendidos, ella embullo al wendigo con todo su poder de la destrucción.

En respuesta los brazos del wendigo fueron cubiertos por un brillo negro que al contacto con la piel del dios demonio, esta se abrió como si fuera mantequilla, el poder de la destrucción había sido invadido en sus brazos, el cual funcionaba como una espada, atravesando la cabeza del dios demonio, el wendigo comenzó a despedazarlo en un frenesí sangriento, pero el demonio no se quedó atrás, su regeneración superior comenzó a unir la carne desgarrada y múltiples tentáculos golpearon al wendigo empujándolo contra los edificios.

Como si sus mandíbula se abriera en un acto de desafío, esta se abrió por completo, mostrando los incontables ojos perforador por el brazo cercenado convertido en espinas que atravesaban su cabeza, como si fuera basura un tentáculo agarro los huesos y se los arranco dejando caer sus restos al suelo que comenzaron a tomar forma de criaturas monstruosas de múltiples ojos, cuando comenzaron a correr tras el wendigo de mayor tamaño, otro se interpuso, como si fueran dos lobos monstruosos, comenzaron a pelear desgarrándose la piel con cada ataque, mientras más icor salía del dios demonio, mas criaturas fueron formadas.

Como si una señal de guerra se hubiera mostrado, los wendigos que habían abandonado el lugar emergieron entre las grietas del suelo, como si estuvieran esperando algún estimulo durante todo el tiempo que el dios demonio emergió, cientos de wendigos de menor tamaño comenzaron una guerra sangrienta contra las aberraciones creadas por el icor del dios demonio que miraba a las incontables criaturas que corrían por el suelo.

Cuando el dios demonio tenia sus ojos abiertos en una sola dirección, un resplandor dorado cegó momentáneamente su visión, su cuerpo no sufrió algún daño realmente, pero si lo cegó lo suficiente para que grandes fauces se apretaran sobre su cabeza, Akeno que veía todo desde la distancia, uso su ataque de rayo más poderoso para segar la visión del dios demonio, su ataque sería inútil, pero al menos le daría algo de tiempo al wendigo de mayor tamaño que se ponía en pie. Fue en ese momento que uso su rayo en su mayor capacidad que el wendigo ignoro su colosal tamaño y heridas, para pararse sobre el colosal demonio.

Con sus mandíbulas abiertas el poder de la destrucción comenzó a rodear sus afilados colmillos y este comenzó a desgarrar los miles de ojos que lo miraban, los tentáculos a su lado comenzaron a sujetarlo, estos pronto rodearon el cuerpo del wendigo que grito con furia antes de que estas fueran cortadas, con los tentáculos cayendo al suelo, una figura rubia con un vestido de novia sangriento miro divertida la situación, con la Excalibur re forjada en sus manos Asia que había recuperado un poco de su mana gracias al mana transfer con Akeno sostuvo su espada con una leve sonrisa.

El wendigo de mayor tamaño aprovecho este momento y comenzó a morderlos, comenzando a comer al dios demonio que se agitaba, el poder de la destrucción que lo rodeaba hacia más fácil el devorar la carne de un dios demonio que bañaba al poderoso wendigo de color negro con el icor que desprendía de cada desgarro ocasionado, en su desesperación el dios demonio atravesó al wendigo con un tentáculo, los huesoso y partes carnosas cayeron al suelo comenzando a desvanecerse, pero el ataque no iba para él, sino para Rias que aun imbuía al wendigo con el poder de la destrucción, cuando el ataque estaba a punto de llegar, una pequeña figura se interpuso despedazando el tentáculo, el pequeño assassin en forma de niña miro levemente a Rias antes de seguir despedazando los tentáculos que emergían del suelo.

Desde la distancia, Kuroka lanzo ataques similares a fuego fatuo, estos al tener contacto con los múltiples tentáculos comenzaron a arder y paralizarse, cosa que aprovecho Koneko que saltaba entre los tentáculos, golpeando con todas sus fuerzas a todo lo que amenazara a Rias, aunque no lograban hacer un daño verdadero, ganaban tiempo para que la pequeña niña comenzara a despedazar todo a su paso.

Tsubaki que había ido por su rey, espero encontrarse con su amiga destrozada y herida, pero al igual que ella fue curada en su totalidad, la cresta mágica que brillaba en su pecho fue una señal del poder que recorría su cuerpo, ayudada por su Reyna, Sona miro como los tentáculos que atravesaban al poderoso wendigo que no dejaba de atacar.

Ella no necesitaba saber quién era la inmensa criatura que se devoraba a la otra, ella podía sentir una pequeña conexión con el poderoso ser que enfrentaba al dios demonio, cuando quedo inconsciente se había visto a ella parado en la inmensa oscuridad, no sabía que sucedía, pero un sentimiento familiar hizo que caminara entre la oscuridad, como si algo la atrajese, cuando llego a su lugar destinado, se encontró con un chico de cabello rojo mirándola, ambos cruzaron sus miradas y un sentimiento de nostalgia la invadió, como un chiste o forma pagana de representar un evento bíblico, el hombre de cabello rojo se encontraba crucificado por sus propios huesos, encima suyo una inmensa criatura que lo bañaba con su sangre, confundida y preocupada por lo que sucedía trato de acercarse y ayudarlo, pero no pudo.

Solo podía mirar como el sacrificio de uno evitaba que ella fuera herida, notando ahora que en su pecho la marcha del clan Sitri brillaba, este a la vez la rodeaba y confortaba, antes de que supiera que sucedía, fue arrojada a la realidad conde se encontró con su amiga.

Levantada sobre al aire, la batalla comenzaba a ser desesperante, los múltiples ojos volvían a brillar con poder, un ataque que ella había conocido antes de ser derrotada, levanto la mano y trato de invocar el agua, sus círculos mágicos carentes de poder, no lograron invocar el agua, no fue porque ella no tuviera el poder, sino que sus emociones en ese instante la invadían, sometiéndola a no usar magia.

Cuando el dios demonio sujeto el cráneo del wendigo e introdujo sus garras sobre sus cuencas vacías, Sona jadeo al sentir un sentimiento de dolor, casi como si estuvieran conectados, aunque confundida por ese momento, la ira la invadió, toda felicidad que podía sentir desapareció y una vez más levanto su mano desesperada de ayudar en algo, no queriendo ser una inútil y patética chica que solo servía como un trofeo.

Sus círculos mágicos chisporroteaban con un rayo carmesí oscuro a su lado, Sona podía sentir en ese momento que su magia estaba reaccionando, pero no de buena manera, en vez de salir sus típicos animales de agua que usaba, fue sorprendida cuando varios carámbanos de hielo emergieron, el repentino cambio sorprendió a Tsubaki que la sostenía, Sona no le presto mucha atención, para ella ayudar aunque sea un poco era más que necesario, no desenado ser un estorbo, con una mirada afilada, los carámbanos de hielo fueron arrojados a los brazos del dios demonio, estos apenas llegaron a incrustarse en su piel, pero Sona podía sentir algo más, cerrando sus puños y con los círculos mágicos activos, el hielo comenzó a rodear los brazos demoniacos, comenzando a congelarlo, haciendo falta un pequeño rayo para destruirlo.

Akeno igual que Sona ataco con todo lo que tenía, tratando de cegar o apoyar lo mejor posible, ya que el mayor deño lo estaba haciendo Shiro convertido en wendigo que ya había comido rápidamente el cráneo y faltaba poco para su núcleo.

Después de una pequeña batalla desesperada el mundo reacciono y el cielo negro desapareció, mostrando ahora las incontables estrellas que brillaban en los confines del mundo, la ciudad una vez ruidosa y llamativa se volvió un cementerio, todos estaban agotados y cayeron al suelo, el caos ocasionado por el dios demonio era irreparable, mas sabiendo que los humanos habían muerto o esos eran sus pensamientos.

La pequeña niña que había ayudado en la pelea, se paró firme en frente de un edificio en ruinas solo para estar a la altura del wendigo –mami, cuídate- con sus palabras pronunciadas, esta comenzó a desaparecer en motas de luz sabiendo que su tiempo había terminado, el wendigo la vio desaparecer y con un fuerte rugido que estremeció la ciudad comenzó a llenarse de vapor, pero no antes de mostrar su nueva forma.

Los wendigos que habían luchado contra las pequeñas aberraciones igualmente comenzaron a desparecer en vapor, todo el grupo cayó al suelo reunidos en un círculo de dolor, ahora con la batalla finalizada, por fin podían soltar su dolor, Kuroka solo abrazo a Koneko para que se desahogara sabiendo que ella lo necesitaba, Akeno ajena a casi todo solo se acercó a Asia que estaba inmóvil en el suelo, toco su cuello y noto que ella aun respiraba.

Luego miro a su amiga Rias que cayo desmayada con Sona, las emociones las agotaron dejándolas fuera de combate, Akeno levantando sus alas bolo por el lugar donde el wendigo había comenzado a desaparecer, aunque la victoria había sido para ellos, desconocían el precio del poder, cuando se acercaba al lugar donde estaría Shiro, miro con ojos sorprendidos como varios cuerpos desnudos yacían durmiendo en el concreto, los wendigos pequeños habían tomado una forma humana una vez más mostrando personas comunes.

Volando desesperadamente donde Shiro, solo encontró para su terror un cuerpo quemado, con la carne negra aun palpitando, las venas rojas manchando de sangre el suelo, ella estaba asustada, pero no importo como lucia en ese momento, ella corrió a su lado abrazándolo, su magia de curación activa con toda su capacidad, no importaba si se desmayaba por su agotamiento, tenía que salvarlo, con ojos llorosos, solo vio como el cielo oscuro era inundado por miles de alas blancas, las plumas blancas cayeron como una lluvia y temió lo peor.

-ese idiota, lo logro- encima del cráter estaba Olga con su compañera de cabello blanco y un nuevo integrante que miraba impasible la situación –Archer, puedes ver cómo están los demás- el hombre bronceado la miro y sonrió –claro master- desapareciendo en la oscuridad.

Lamento la mala escritura, espero que se entienda.

Una consulta, pensaba poner para los siguientes cap. mas integración, citas, 18, discusiones, declaraciones etc. que dice o sigo con la masacre.