«Unstoppable» de HollySnow

Beteado por PaAndreaBlack


—Hola a todos —saludó McGonagall con una sonrisa que iluminó sus ojos—. Estoy muy feliz de veros a todos de nuevo aquí. De hecho, estoy muy orgullosa de ver que la mayoría de ustedes ha decidido regresar para el octavo año. Todos han hecho un gran trabajo luchando por Hogwarts y cuidándolo una vez que la guerra acabó. Estoy muy orgullosa de todos ustedes —dijo emocionalmente, sus ojos verdes brillando por las lágrimas contenidas.

Todos miraron atónitos cómo su directora se inclinaba ante ellos, con el resto de sus profesores rodeándola. Hermione se levantó una vez que la directora y los profesores se incorporaron, y todos la miraron nuevamente sorprendidos mientras ella cruzaba su mano derecha sobre el corazón y les devolvía la reverencia. Harry y Neville la siguieron rápidamente hasta que todos los estudiantes de Gryffindor, Slytherin, Ravenclaw y Hufflepuff imitaron a Hermione.

Los ojos de McGonagall se llenaron aún más de lágrimas al ver a su pequeña leona favorita hacerle a ella y al resto de los profesores una reverencia tan maravillosa y prestigiosa. Era algo que los sangre pura hacían al mostrar un gran respeto por alguien. Hermione no podría haberlo hecho mejor que eso. Los estudiantes volvieron a tomar asiento mientras McGonagall recuperaba el control de sus emociones.

Aclaró su garganta antes de decir:

—Hay algunos cambios y reglas que les voy a comunicar después de que termine la clasificación de los de primer año —hubo muchos murmullos antes de que McGonagall levantara la mano para silenciarlos a todos—. Empecemos con los cambios, ¿de acuerdo? Se ha agregado una nueva ala para los de octavo año. Cada uno de ustedes tendrá su propia habitación para hacer lo que deseen; también compartirán la sala común de octavo año. Sin embargo, hay una puerta que los llevará a las salas comunes de sus respectivas Casas si desean ir. Les mostraré todo eso una vez que termine el banquete. Los de octavo año también podrán ir y venir a Hogsmeade cuando tengan tiempo libre. Todos ustedes son mayores de edad y confío en que no abusarán de tal beneficio que sus profesores y yo hemos decidido otorgarles. Además, no tendrán un toque de queda; sé que pueden despertarse en medio de la noche, y que pueden necesitar caminar o ir a las cocinas, afuera o a la biblioteca, así que esto es otro beneficio para todos ustedes.

Hubo muchos aplausos y vítores una vez que terminó de mencionar los cambios que se habían realizado. McGonagall levantó la mano una vez más para pedir silencio. Los estudiantes se acomodaron antes de que la mayoría enderezara su postura ante la expresión seria que había adoptado.

—Las nuevas reglas son las siguientes: habrá unidad de Casas entre todos ustedes, no habrá insultos despectivos entre Casas. Si sus profesores o yo escuchamos un atisbo de tal conducta repugnante después de que nuestro mundo finalmente haya comenzado a sanar, tomaré medidas. Solo recibirán una advertencia; si sucede de nuevo, serán suspendidos. Si continúa después de que hayan regresado, serán expulsados.

Hubo un silencio atónito.

—Son libres de sentarse en cualquier mesa que deseen durante el desayuno, la comida y la cena. La única vez que tendrán que sentarse en la mesa de su Casa será durante el banquete de bienvenida y al final del año, cuando se otorgue la Copa de las Casas. También entiendo que algunos de ustedes han conseguido algunos familiares bastante sorprendentes y son bienvenidos a quedarse con ustedes durante el año escolar. Algunos de sus profesores y yo también hemos adquirido algunos. Estoy bastante segura de que otros estudiantes también lo han hecho.

Se podían escuchar murmullos emocionados junto con algunos vítores por todo el salón.

—Permítanme dejar una última cosa clara para todos ustedes —tronó de repente la directora McGonagall. Se hizo un silencio total, rápidamente—. Lo prejuicios de sangre de cualquier tipo no son bienvenido en Hogwarts. Cualquiera de ustedes que ponga un pie fuera de la línea, lamentará lo que suceda cuando sus profesores o yo lo descubramos. ¿Está claro? —dijo McGonagall. Sin duda, no era una pregunta. Todos asintieron o acordaron verbalmente. La expresión de la directora cambió nuevamente a su feliz sonrisa—. Maravilloso. Una cosa más, compartirán clases juntos en lugar de con sus Casas como en el pasado. Los de octavo año estarán juntos en cada clase, así que darán ejemplo a los estudiantes más jóvenes en cuanto a la unidad de las Casas. Eso es todo. Los estudiantes de primer a séptimo año deberían llegar en cualquier momento, así que una vez que termine la clasificación, espero que se lleve a cabo el nuevo intercambio de mesas por la unidad de las Casas —McGonagall asintió con firmeza antes de tomar asiento en la silla de directora, similar a un trono.

—Estoy deseando ver nuestras nuevas habitaciones —dijo Harry de repente.

Neville asintió.

—Esto es emocionante. Siempre quise sentarme con las otras Casas. No puedo esperar.

—¿Quieres sentarte con las serpientes? —se burló Ron.

Hermione lo miró con frialdad.

—¿Qué acaba de decirnos la Directora, Ronald? ¿En serio la ignoraste?

La cara y las orejas de Ron se pusieron rojas.

—Escuché…

—Entonces guarda tus insultos odiosos para ti, Ronald —gruñó Hermione.

Ron parpadeó ante la frialdad que emanaba de su novia. Nunca había visto tal frialdad dirigida hacia él. Claro que ella había estado enfadada con él en el pasado, pero nada como esto. Reculó rápidamente. No sabía cómo lidiar con esta Hermione; ella no era la misma de siempre. Se preguntó si tenía la regla o algo así.

Si Hermione hubiese sabido lo que su ex estaba pensando, lo habría golpeado antes de maldecirlo hasta mandarlo al otro mundo. Aún estaba decidiendo cómo cortar con él. No solo su farsa de relación, sino también su amistad. Ronald Weasley había cavado su propia tumba, Hermione lo ayudaría a entrar en ella, rellenar el agujero y poner la lápida, porque ella había terminado con él; por completo. Sin embargo, antes de que él pudiera enviarle una carta a su madre, Hermione se aseguraría de escribirle primero y enviarle el recuerdo junto con ella, porque nada podría hacer que ella se quedara con Ronald. Aunque Harry... Hermione miró a su mejor amigo y hermano de corazón. Harry se había puesto del lado de Ron muchas veces durante su infancia, pero desde que los dejó durante la búsqueda de los Horrocruxes, Harry ya no se ponía tanto del lado de Ron. Hermione se mordió el labio mientras pensaba qué hacer, y nuevamente decidió darle a Harry el recuerdo y dejar que él decidiera.

Momentos después, los estudiantes de segundo a séptimo año comenzaron a llenar el Gran Comedor, ocupando las mesas de las Casas. El profesor Flitwick caminaba con una gran sonrisa en su rostro mientras escoltaba a los estudiantes de primer año al interior. Hermione sintió que una pequeña sonrisa se extendía por su rostro al observar sus caras emocionadas. Eran todos tan pequeños, tenían toda la vida por delante. No pasarían por lo que sus amigos y ella pasaron. El Señor Tenebroso estaba muerto, la guerra había terminado, todos comenzaban a sanar y su mundo estaba volviendo a unirse. Hermione observó cómo el profesor Flitwick convocó un taburete sin varita mientras colocaba el Sombrero Seleccionador encima. Todos escucharon la canción de bienvenida del Sombrero, pero Hermione se dio cuenta rápidamente de que era un poco diferente de antes. Hablaba de paz, unidad y de tiempos que estaban cambiando, luego acabó.

El profesor Flitwick aclaró su voz antes de empezar a gritar los nombres. Todos aplaudieron a medida que cada nuevo estudiante era asignado a sus respectivas Casas. Una vez que la clasificación terminó, el profesor Flitwick alejó el taburete y colocó el Sombrero Seleccionador junto a McGonagall. La directora se levantó justo en ese momento para caminar de regreso al podio dorado.

—¡Bienvenidos de nuevo, queridos míos, y bienvenidos a Hogwarts de Magia y Hechicería, estudiantes de primer año! Este año, y los años venideros, serán bastante diferentes a los anteriores. ¡La guerra ha acabado! Ahora hay paz en todo nuestro mundo y la mantendremos en Hogwarts. Los cambios que se han hecho son los siguientes: lo de octavo año ahora tienen su propia ala nueva. Tienen sus propias habitaciones y su propia sala común, pero hay una puerta que los llevará a las salas comunes de sus respectivas Casas si desean ir allí. Los de octavo año también podrán ir y venir de Hogsmeade cuando tengan tiempo libre, además de no tener un toque de queda como lo tienen los estudiantes de primer a séptimo año. Los de octavo año han obtenido este beneficio, puede que lo cambie para los de séptimo año también, pero veré cómo lo manejan los de octavo año y se los haré saber en otro momento.

Después de eso hubo aplausos por todos lados.

La directora levantó la mano para pedir silencio.

—Las nuevas reglas son las siguientes: habrá unidad de Casas entre todos ustedes, no habrá insultos despectivos entre Casas. Si sus profesores o yo escuchamos un atisbo de tal conducta repugnante después de que nuestro mundo finalmente haya comenzado a sanar, tomaré medidas. Solo recibirán una advertencia; si sucede de nuevo, serán suspendidos. Si continúa después de que hayan regresado, serán expulsados. Son libres de sentarse en cualquier mesa que deseen durante el desayuno, la comida y la cena. La única vez que tendrán que sentarse en la mesa de su Casa será durante el banquete de bienvenida y al final del año, cuando se otorgue la Copa de las Casas. También entiendo que algunos de ustedes han conseguido algunos familiares bastante sorprendentes y son bienvenidos a quedarse con ustedes durante el año escolar —repitió la directora una vez más.

Cuando se mencionaron los familiares nuevamente, hubo muchos murmullos y comentarios. Hermione escuchó a alguien decir que había hecho vínculo con un puercoespín, alguien había hecho vínculo con una cacatúa y otro con un calamar. Era bastante fascinante. Harry había hecho vínculo con uno de los nuevos cachorros de Fluffy. Hagrid le había dado a Harry el cachorro de tres cabezas pensando que lo sacaría de su depresión tras la muerte de Hedwig. Sorprendentemente, Harry y su nuevo familiar de tres cabezas, Noelle, se habían llevado bien rápidamente. Hermione le había presentado a Jasper a él y a Noelle después de regresar y los dos nuevos familiares se volvieron inseparables.

De repente, se hizo el silencio de nuevo. Hermione dejó de lado sus pensamientos y volvió a mirar a la directora.

—Terminaré con mi discurso habitual para los estudiantes de primer año y las reglas. Mientras estén aquí —miró a los estudiantes de primer año antes de abarcar todo el Gran Comedor—, su Casa será algo así como su familia dentro de Hogwarts. Tendrán clases con el resto de su Casa, dormirán en su dormitorio de Casa y pasarán su tiempo libre en su Sala Común. Las cuatro Casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada Casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido brujas y magos sobresalientes. Mientras estén en Hogwarts, sus triunfos otorgarán puntos a su Casa, mientras que cualquier infracción de las reglas les hará perder puntos. Al final del año, la Casa con más puntos será galardonada con la Copa de las Casas, un gran honor. Espero que cada uno de ustedes sea un orgullo para la Casa que ahora les corresponde —miró a todos los estudiantes de primer año. Todos asentían con la cabeza.

—El Bosque Prohibido, también conocido como el Bosque Oscuro, está expresamente prohibido para los estudiantes sin un acompañante del profesorado. La Sección Prohibida de la Biblioteca está restringida a menos que tengan permiso de un profesor. Los estudiantes de tercer a séptimo año pueden visitar Hogsmeade durante los fines de semana. El toque de queda sigue siendo a las diez de la noche para todos, excluyendo a los estudiantes de octavo año. Cualquiera que sea encontrado fuera después de anochecer por un prefecto o Premio anual perderá puntos para su Casa y recibirá una detención —la directora les lanzó a todos otra mirada severa antes de que una sonrisa se extendiera por su rostro—. Ahora, les permito cambiarse a las diferentes mesas de las Casas y comenzar a forjar nuevas amistades antes de que comience el banquete.

Todos estaban en silencio, observando a los demás, antes de que Hermione se levantara de repente. Harry, Neville y Ronald la miraron con asombro mientras toda su Casa la observaba con asombro al verla alejarse de la mesa de Gryffindor. Cada Casa observó cómo la Princesa Gryffindor pasaba por Ravenclaw y se dirigía a Slytherin. Hermione sintió que la observaban desde todas las direcciones al llegar a la mesa y sentarse entre Marcus Flint y Draco Malfoy. Decir que todos estaban atónitos sería quedarse corto. Severus estaba bailando en su mente mientras una sonrisa burlona se extendía por sus labios para que todos la vieran. McGonagall estaba haciendo volteretas en su cabeza mientras sonreía a su pequeña leona.

—¿Qué cojones cree que está haciendo? —susurró Ron con dureza.

Harry le lanzó una mirada que hizo que Ron cerrara la boca de inmediato. Harry nunca le había mirado así antes. ¿Qué diablos estaba pasando con sus amigos? Harry le dio una palmadita en la espalda a Neville antes de levantarse también. Nuevamente, todos observaron cómo «El Niño Que Vivió», «El Salvador del Mundo Mágico», pasó junto a Ravenclaw en dirección a la mesa de Slytherin. Las expresiones de asombro de los Slytherin iban desde la sorpresa hasta la incredulidad. Harry tomó asiento frente a Hermione, sentándose junto a Pansy Parkinson a su derecha y Theo Nott a su izquierda. Se volvió hacia Pansy y sintió que su corazón se aceleraba. Pansy parpadeó mientras un rubor invadía sus mejillas.

—Hola, Pansy —saludó Harry con una sonrisa que llegaba a sus ojos verdes esmeralda.

Pansy parpadeó varias veces antes de que una preciosa sonrisa se extendiera por su rostro.

—Hola, Harry.

Los dos se sonrieron como dos adolescentes enamorados. Hermione se tapó la boca con la mano para ocultar su sonrisa y su risita.

Neville hizo crujir su grueso cuello antes de levantarse. Sin embargo, antes de que pudiera irse, una mano sudorosa se cerró alrededor de su gruesa muñeca. Había crecido unos treinta centímetros y varios más desde que terminó la guerra. Ahora medía 1.90 metros, había perdido su grasa infantil y había ganado músculo y peso en todos los lugares correctos. Su pelo castaño oscuro había crecido hasta sus anchos hombros y lo mantenía en una coleta baja. Frunció el ceño al mirar hacia abajo y ver a Ron mirándolo con los ojos entrecerrados.

—¿A dónde vas, Neville? —susurró con dureza.

—Suéltame la muñeca —dijo Neville. Ron no se movió—. Ahora, Weasley.

Ron estaba tan sorprendido que lo soltó antes de que Neville fuera el siguiente en dejar la mesa. Nuevamente, todos miraron mientras él pasaba Ravenclaw, hacia Slytherin. Tomó asiento entre Pansy y Daphne Greengrass. Decir que Daphne estaba sorprendida cuando Neville se sentó a su lado sería quedarse corto. Ella continuó mirando al chico que se había convertido en adolescente y luego en un joven adulto. Era deslumbrante.

—Hola, Daphne. ¿Te gustaría un poco de zumo de calabaza o algo más para beber? —Neville preguntó con una sonrisa radiante. Había estado enamorado de ella desde segundo año y finalmente iba a hacer algo al respecto.

Los ojos de Daphne se abrieron de par en par antes de tragar.

—Hum, hola Neville. Quiero... Quiero zumo de calabaza, por favor.

—Claro, corazón —sonrió de nuevo antes de servirle un vaso—. ¿Puedo llenarte el plato?

En ese preciso momento, Daphne Greengrass se enamoró del gentil, apuesto y, a veces, feroz Gryffindor. Daphne le ofreció una de sus sonrisas. Neville tragó con dificultad mientras miraba a la preciosa Slytherin.

—Sí, por favor. ¿Quieres que te sirva un vaso de algo, querido?

Neville sintió mariposas en el estómago mientras asentía.

—Agua, por favor.

Los dos estaban en su propio mundo y no vieron los ojos de Hermione brillando de felicidad. Una gran mano se posó sobre su rodilla. Sobresaltada, sus ojos ámbar miraron hacia arriba, encontrándose con el gris acero. Draco miró fijamente a la menuda bruja.

—¿Qué te gustaría beber, Granger? —preguntó con dulzura.

—Zumo de calabaza, por favor.

Mientras Draco le servía un vaso, Marcus y Blaise le llenaban el plato. La habían estado observando durante tanto tiempo que sabían qué tipo de comida solía comer en la cena. Podría sonar un poco acosador, pero a ninguno de los chicos le importaba una mierda. Marcus colocó el plato frente a ella mientras Blaise llenaba un tazón con crema de brócoli. Se lo pasó a Marcus, quien lo colocó al lado de su plato.

Hermione parpadeó al mirar su comida antes de sonreírle a Marcus y Blaise.

—Gracias.

—De nada, princesa —dijo Marcus con una pequeña sonrisa. Blaise asintió hacia ella antes de que ambos comenzaran a servirse.

Mientras todo esto sucedía, más estudiantes se levantaron y comenzaron a sentarse en diferentes mesas. Los de primer año eran un poco tímidos al principio antes de empezar a ir en diferentes direcciones. Hermione estaba cortando su filete cuando sintió que alguien la observaba. Miró hacia arriba para ver la fría y furiosa mirada de Ronald. Hermione arqueó una ceja hacia él antes de ignorarlo por completo.

—Won-Won —chilló Lavender mientras observaba a su amante acercarse furioso a la mesa de las serpientes. Lavender puso los ojos en blanco antes de volver a su comida. Regresaría cuando quisiera.

Ron se dirigió furiosamente hacia las serpientes donde su novia y mejor amigo habían decidido sentarse.

—¡¿Que cojones crees que estás haciendo, Hermione?! —susurró Ron con dureza.

La mesa de Slytherin se quedó en silencio mientras todos miraban a Ron y a Hermione. Ella se limpió la boca delicadamente con una servilleta antes de mirar fríamente a su ex, quien todavía no sabía que habían terminado.

—Estoy cenando —respondió simplemente.

—No, Hermione, ¿por qué estás sentada con ellos?

—Porque quise hacerlo, Ronald. Ahora déjame en paz.

La cara de Ron se puso roja. Podía sentir como le ardían las orejas.

—Hermione, te has estado comportando de forma muy rara. Nunca has salido con…

—Ronald, lo que haga con mi tiempo no es asunto tuyo.

—¡Y una mierda! ¡Eres mi novia! ¡Vamos a casarnos! ¡No permitiré que mi futura mujer se relacione con Mortífagos! Así que levántate y siéntate en nuestra mesa, Hermione, ahora —Ron gruñó con una voz más autoritaria—. No permitiré que me avergüences como lo has estado haciendo últimamente. Vámonos.

—Por el amor de Dios —murmuró Harry mientras miraba en shock lo que estaba sucediendo, o al menos comenzando a suceder. La magia de Hermione comenzaba a salir a la superficie. En cualquier momento su pelo empezaría a brillar y a chisporrotear—. Ron, ¿qué te ha poseído para hablarle así? ¿Has olvidado lo que pasa cuando cabreas a Hermione? ¿Te has vuelto completamente loco? —gruñó Harry entre dientes para que solo aquellos de su lado de la mesa pudieran escucharlo.

Ron parpadeó varias veces antes de que lo que realmente acababa de hacer le golpeara la cabeza... con fuerza. El sudor comenzó a acumularse en su labio superior y en su frente.

—Oh...

Draco, Marcus, Theo, Blaise y Adrian se quedaron mirando conmocionados y sorprendidos cómo el estúpido idiota intentaba calmar a Hermione. Observaban con fascinación cómo una brillante luz azul zafiro comenzaba a brillar alrededor de su cuerpo, su pelo comenzaba a chisporrotear, y sus ojos ámbar brillaban por dentro con luz dorada. Ella era magnífica en su furia.

—Ron, ve a sentarte lejos de ella antes de que te maldiga hasta el olvido —ordenó Neville mientras se echaba hacia atrás, alejándose de la magia salvaje que emanaba de su mejor amiga, y Hermione era definitivamente su mejor amiga. Ella fue la primera amiga que había hecho en su vida.

—Pero…

—Vete, Weasley —ordenaron Pansy y Daphne al mismo tiempo.

Ron puso los ojos en blanco.

—Está bien, pero Hermione, hablaremos de esto más tarde —se dio la vuelta y volvió a la mesa de su Casa.

Harry miró a su hermana. Ella realmente estaba intentando calmarse sin que su magia estallara en sus caras. Observó sorprendido cómo Draco le rodeó la cintura con un brazo y la sentó en su regazo. Marcus y Blaise se acercaron y le pusieron una mano sobre el hombro y la rodilla. Vio de reojo cómo Theo tomaba su otra mano al otro lado de la mesa donde Daphne y Neville estaban sentados, mientras Adrian ponía una mano sobre su cabeza al otro lado de Draco. Draco le susurró algo al oído, haciendo que Hermione tomara una respiración profunda antes de soltarla lentamente.

—¿Qué ha sido todo eso? —preguntó Pansy frunciendo el ceño. Nunca le había gustado Ronald Weasley, y ahora despreciaba aún más al pequeño gusano.

—No lo sé. Hermione ha estado actuando un poco rara desde antes de la reunión. Dijo que me contaría más tarde lo qué le pasa —respondió Harry.

Pansy sacudió la cabeza.

—Sé que Weasley es tu mejor amigo, Harry, pero la forma en que acaba de tratar a Hermione no está bien.

—No, no lo está —asintió Neville frunciendo el ceño.

—Actúa como si fuera su dueño. ¿Cuánto tiempo llevan juntos? —preguntó Daphne mirando a Harry.

—No por mucho tiempo más, eso seguro. Creo que después de esa escena, Ron ya no tendrá novia —dijo Harry mientras se frotaba el cuello.

Pansy frunció el ceño antes de mirarlo.

—¿Qué pasa contigo y la chica Comadreja?

Harry se rio sorprendido por el inesperado giro en la conversación.

—Ginny y yo rompimos antes de que yo me fuera a buscar los Horrocruxes. Nunca volvimos a estar juntos. Ahora está con Seamus. Están bastante enamorados el uno del otro.

Pansy sonrió de repente.

—¿Entonces estás soltero?

Harry se sonrojó mientras le lanzaba una mirada cargada de deseo.

—¿Me estás invitando a salir, Pansy?

Ella se mordió el labio antes de inclinarse hacia adelante, apoyando la barbilla en su hombro y mirándolo.

—Sí. ¿Quieres salir conmigo en una cita, Harry?

Él tragó con dificultad antes de acariciar su mejilla suavemente.

—Sí, me encantaría —se sonrieron el uno al otro.

Marcus y sus mejores amigos estaban tan concentrados en Hermione que no tenían ni idea de lo que estaba pasando.

—Princesa.

—Creo que deberías decirle a la Comadreja que se largue, Granger —susurró Draco—. Deberías enfrentarlo por sus mierdas y retarlo a un duelo por lo que dijo sobre ti antes de la reunión.

—Pensé que los duelos entre estudiantes no estaban permitidos —murmuró Hermione; su mente estaba en otra parte.

—Normalmente, pero lo que la Comadreja estaba diciendo sobre ti, así como lo que planea hacerte, tienes todo el derecho de confrontarlo por faltarte al respeto —le respondió Theo.

—Puedes invocar tus derechos como bruja para retarlo a un duelo —dijo Adrian.

—Pero soy una hija de muggles.

Todos negaron con la cabeza. Debía estar bastante angustiada si no se daba cuenta de lo que estaba diciendo.

—Piensa, preciosa, sé que has leído todos esos libros sobre etiqueta, tradiciones y reglas de los sangre pura —dijo Blaise con una sonrisa.

Hermione frunció el ceño mientras cerraba los ojos y comenzaba a organizar los libros en la biblioteca de su mente. Se quedó callada durante lo que a los demás les pareció una eternidad, hasta que sus ojos se abrieron de repente y una sonrisa peligrosa se asomó en sus labios. Draco sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo. Esa mirada le hizo querer besarla.

—Estoy bien, chicos. Voy a terminar de comer y luego iré a mi nueva habitación. Tengo algunas cosas que hacer. —Hermione se deslizó del regazo de Draco mientras Marcus y Blaise volvían a sus lugares originales. Hermione estaba a punto de dar un bocado a su cena cuando sus ojos se abrieron de par en par al ver lo que tenía delante. Los chicos también miraron con asombro cómo Harry y Pansy se besaban como si no hubiera un mañana, y Neville y Daphne se alimentaban mutuamente con pequeños bocados de su cena antes de besarse—. ¿Me perdí algo mientras hablábamos? —se preguntó Hermione en voz alta.

—Dejémoslos en paz por ahora, princesa. Una cosa a la vez —dijo Marcus mientras acariciaba el pelo con su mano.

Ella asintió antes de volver a cenar. Sin embargo, estaba feliz por su hermano y su amigo. Le gustaban mucho Pansy y Daphne.

Sin embargo, al otro lado del salón, Ron no estaba nada contento. Tendría que adelantar sus planes antes de que sucediera algo más. No iba a permitir que su mina de oro lo dejara atrás.


Nota traductora:

¡Buenas!

Siento la tardanza, continuamos por donde lo dejamos.

¡Hasta la semana que viene!

Paula O.