«Unstoppable» de HollySnow

Beteado por PaAndreaBlack


Después de que el banquete de bienvenida acabara, los prefectos escoltaron a los estudiantes de primero a séptimo año a sus respectivos dormitorios, mientras que la directora McGonagall y el profesor Snape escoltaron a los estudiantes de octavo año a su nueva ala. Hermione estaba de buen humor en ese momento mientras observaba a Harry y Pansy caminar juntos frente a ella. Harry tenía su brazo alrededor de los hombros de Pansy. Ella estaba presionada contra su costado con fuerza, sin importarle en absoluto, ya que tenía un brazo alrededor de su cintura mientras hablaban en voz baja entre sí.

Hermione miró hacia la nueva pareja para ver otra. Neville acompañaba a Daphne con los brazos entrelazados. Los dos sangre pura parecían de la realeza mientras seguían caminando, hablando en voz baja también entre ellos.

Ron había intentado que Hermione caminara con él hasta que ella le gruñó que la dejara en paz o le maldeciría algo muy importante que tenía entre las piernas. Él palideció antes de correr hacia adelante para caminar con Lavender y Parvati. Hermione estaba maldiciendo su nombre hasta la saciedad cuando Draco de repente entrelazó su brazo con el suyo. Ella lo miró sorprendida antes de que él le diera una tranquila sonrisa. Ella se mordió el labio mientras le devolvía la sonrisa. Hermione había llegado a conocer a Draco después de que le pidió a Dumbledore unirse a la Orden del Fénix y proteger a sus padres cuando se enteró de lo que Voldemort quería que le hiciera a Dumbledore. No había forma de que Draco fuera a quitarle la vida al Director. Los tres Malfoy se habían convertido en agentes dobles, al igual que el profesor Snape.

Mientras Hermione pensaba en el pasado, otra mano cogió su mano derecha, haciendo que Hermione mirara sorprendida una vez más. Theo le sonrió antes de continuar su conversación con Blaise y Adrian.

Hermione frunció el ceño.

¿Dónde estaba Marcus?

De repente, todos se detuvieron frente a un enorme retrato del mar con un hombre y una mujer caminando por la playa, tomados de la mano. Hermione parpadeó, sorprendida, al sentir brazos rodear su cintura, tirando de ella hacia un amplio pecho. Miró hacia arriba y vio a Marcus detrás de ella. Ella mordió su labio una vez más mientras él se inclinaba hacia ella, nariz con nariz.

—Tienes que dejar de morderte el labio, princesa, o voy a empezar a hacerlo yo en tu lugar —gruñó en voz baja.

Hermione inhaló profundamente antes de soltar su labio maltratado. Marcus acarició su nariz contra la de ella antes de besarla en la frente. Hermione se dio la vuelta con los ojos muy abiertos.

«¿Qué demonios pasa conmigo?», pensó Hermione. Los chicos siempre se habían mantenido alejados de Hermione. Ella era, más bien,una sabelotodo. Los chicos no se fijan en ella. Al menos no hasta cuarto año, cuando se vistió para el Baile de Navidad y fue con Victor Krum, el buscador famoso de Quidditch. Entonces se fijaron en ella, pero eso se desvaneció o al menos pensó que había sido así. Después de volver de las vacaciones de verano este año, había cambiado bastante. Su pelo ahora estaba domado, había perdido su grasa infantil, convirtiéndose en la preciosa chica que ahora era. Bueno, para ser honesta, no veía lo que los demás veían cuando la miraban; todavía se sentía como esa niña pequeña con dientes de conejo y un nido de pelo encrespado. Pero ahora que había vuelto a Hogwarts para su octavo año, había estado recibiendo muchas miradas de admiración. Ahora eso incluía a los cinco Slytherins que parecían haberla reclamado como suya. Hermione no sabía cómo reaccionar a esto exactamente. Tenía que lidiar con Ronald antes de enfocarse en cualquier otra cosa. Después de lidiar con Ronald, solo quería tener un año relajante.

«¿¡ERA TAN PUTO DIFÍCIL PEDIR UN AÑO TRANQUILO?!», pensó con el ceño fruncido. No quería ningún drama, pero Ronald obviamente nunca recibió el mensaje.

—Contraseña, Directora —preguntó el hombre en el retrato.

—Casa de la Unidad —respondió.

La pareja hizo una reverencia a la Directora antes de que el retrato se abriera. El profesor Snape y ella pasaron primero antes de que el resto de los de octavo año los siguieran. Todos se dispersaron y miraron a su alrededor con emoción y asombro. La sala común era enorme. Había una gran chimenea con un retrato de los cuatro fundadores. Ellos observaban en silencio mientras los de octavo año se reunían alrededor de los dos grandes sofás en forma de L de color azul oscuro. Había algunos sofás de dos plazas alrededor de la sala, junto con varios sillones de orejas. Las mesas para hacer los deberes estaban esparcidas por la sala común, y una pared entera estaba dedicada a libros, desde el suelo hasta el techo. A Hermione le picaban las manos por tocarlos. También había dos escaleras en espiral que llevaban al segundo y tercer piso donde había más muebles, más estanterías y lo que parecían ser muchas puertas.

McGonagall se acercó a una gran puerta arqueada de madera oscura antes de girarse para mirar a los estudiantes de octavo año.

—Esta puerta conduce a las salas comunes de sus respectivas Casas. Todo lo que necesitan hacer es colocar su varita en la puerta y decir a qué Casa pertenecen, y se abrirá a esa sala común. Hay diez habitaciones en cada piso. La derecha es para los chicos y la izquierda para las chicas. Algunas de las habitaciones tienen baños, pero también hay un baño de octavo año que todos ustedes compartirán. La contraseña, si no la oyeron, es «Casa de la Unidad». Todas sus cosas deberían estar en sus habitaciones. Si lanzanAtrast Istabu,encontrar habitación, su firma mágica los llevará a su habitación. El desayuno, como de costumbre, se sirve a las 7:30 de la mañana. Las clases comienzan a las 9 de la mañana. Espero que todos tengan una agradable noche. Buenas noches —la Directora asintió con la cabeza antes de salir.

El profesor Snape se quedó atrás. Los miró a todos antes de decir:

—Hay una última cosa que la Directora quería que les dijera a todos ustedes —todos lo miraron, esperando escuchar de qué se trataba—. Si alguno de ustedes necesita hablar sobre... digamos, cualquier cosa... todos nosotros, los profesores, tenemos nuestras puertas abiertas. Pueden hablar con su Jefe de Casa o con cualquier profesor con el que se sientan más cómodos. La Directora también ha dicho que su puerta está abierta si prefieren hablar con ella —inclinó la cabeza hacia todos ellos—. Buenas noches entonces. —Snape se marchó después de eso, con sus túnicas negras ondeando como siempre. Hermione iba a aprender cómo lo hacía. Aún estaba bastante segura de que había un hechizo involucrado.

Soltó la mano de Theo mientras buscaba su varita, que estaba en una funda de muslo nueva de cuero de dragón. Hermione movió su varita sin decir las palabras y vio una puerta brillando en el tercer piso a la izquierda, cerca de una ventana arqueada.

—Voy a ir a ver mi habitación —les dijo a los chicos mientras desenganchaba su brazo de Draco y comenzaba a caminar hacia la escalera de caracol.

Lavender vio que Hermione había lanzado el hechizo de la habitación y dijo:

—Qué maldita fanfarrona. Honestamente, ¿por qué está presumiendo? A nadie le importa que pueda lanzar el hechizo sin decir las malditas palabras —le dijo a Parvati.

Hermione miró a Lavender, levantó una ceja hacia ella mientras continuaba subiendo los escalones y le hizo un gesto obsceno.

Lavender estaba muy sorprendida, al igual que el resto de los de octavo año, que se quedaron aún más atónitos cuando Harry y Marcus comenzaron a reírse a carcajadas. Neville, Draco, Blaise, Theo, Pansy y Daphne se unieron a ellos mientras el resto comenzaba a unirseo a reír en voz baja.

—No sé por qué intentas avergonzarla, Lavender. Hermione es diez veces la mujer que alguna vez desearás ser —dijo Luna Lovegood con toda seriedad antes de retomar su expresión distraída. Ella también lanzó el hechizo con un solo movimiento de su varita sin usar las palabras. También estaba en el tercer piso con Hermione—. Maravilloso. Espero que los Blibbering Humdingers no estén cerca de nosotras —comentó antes de saltar tras Hermione.

—¿Lunática acaba de...?

—No la llames Lunática, Brown —gruñó Neville con un ceño fruncido. Lavender soltó un agudo chillido mientras se alejaba varios pasos de él.

Daphne miró con desdén a la tonta y avergonzada niñata.

—Creo que su nombre es Luna Lovegood. Te sugiero que te revises la audición si no te has dado cuenta de eso aún. —También sacó su varita y la movió sin decir el hechizo. Otra puerta brilló en el tercer piso—. Oh, mira, estoy con Hermione y Luna también. Pansy, verifica si tú también estás ahí arriba.

Pansy sacó su varita de detrás de su cabeza. Estaba en una funda para la espalda. También la agitó sin decir una palabra mientras miraba a Lavender. Lavender se mordió los labios mientras un rubor se apoderaba de su rostro. La habitación de Pansy también estaba en el tercer piso.

—Parece que me uniré a vosotras. Disculpa, cariño —dijo mientras le daba un beso en la mejilla a Harry, esperó a que Daphne también le diera un beso en la mejilla a Neville antes de subir los escalones hacia el tercer piso.

—Nunca aprendes, Brown —dijo Millicent Bulstrode en voz baja desde detrás de Lavender, quien dio un brinco—. Ella no es una bruja con la que se pueda jugar, como bien sabes. ¿No recuerdas cómo era durante la guerra? No eres más que una pequeña mota en su radar —Millicent ni siquiera sacó su varita mientras lanzaba el hechizo sin palabras y sin varita. Su habitación también estaba en el tercer piso. Se alejó dejando a Lavender tambaleándose en silencio mientras todos los demás la miraban.

Lavender dio un pisotón en el suelo. Odiaba no salirse con la suya. Lavender miró a las otras chicas mientras sacaba su varita y lanzaba el hechizo sin decir las palabras, pero no pasó nada. Lo intentó varias veces más antes de murmurar las palabras. Una puerta brilló en el primer piso, al otro lado de la sala, junto a la escalera de caracol. Maldijo en voz baja mientras se dirigía hacia ella, abrió la puerta de un tirón y la cerró de un golpe.

Los labios de Ron se tensaron. Parecía que no iba a conseguir nada después de eso.

El resto de los de octavo año lanzaron el hechizo de diferentes maneras antes de que todos se fueran a buscar sus propias habitaciones. Harry, Neville, Draco, Theo, Blaise, Marcus y Adrian estaban todos en el tercer piso. Ron estaba en el primero. Harry pensó en ello, pero no sabía si significaba algo o si era solo una coincidencia, así que se encogió de hombros y fue a revisar su nueva habitación y jugar a la pelota con su familiar, Noelle.

En su nueva habitación, Hermione estaba de muy buen humor al ver cómo era. Tenía una cama de matrimonio con dosel y cortinas. Cambió las pesadas cortinas rojas por unas de color blanco y púrpura, junto con la ropa de cama. Tenía un escritorio junto a una ventana arqueada. Una estantería ocupaba toda una pared llena de sus muchos libros. Sin embargo, tendría que reorganizarla, además de sacar algunos de los libros que estaban en su bolso de cuentas. También había una cama enorme y de felpa para perros que había comprado para Jasper, quien estaba sobre ella en ese momento.

Hermione sonrió al mirarlo. Era del tamaño de un poni, unos centímetros por encima de su cintura. Si quería, podría montar sobre él sin problemas. Se rio ante la idea mientras se arrodillaba para acariciarlo. Jasper abrió sus ojos dorados para mirar a su ama. Le lamió la mano antes de volver a dormir. Su pelaje negro brillaba a la luz de su habitación, junto con los tres aros dorados que tenía en su puntiaguda oreja izquierda y el collar metálico dorado que llevaba alrededor del cuello, con una esmeralda del tamaño de su pulgar incrustada en el medio. Hermione se había sorprendido al ver la joyería cuando lo conoció por primera vez. Uno de los magos monjes le había dicho que era para ayudar a controlar la poderosa magia que había en él. También le habían dicho que era una magia antigua perdida que nadie más, excepto algunos que aún recordaban las viejas costumbres, usaba.

Hermione había estado fascinada con la historia de las joyas mágicas. Le había contado al Monje Mago Jefe sobre su magia y cómo esta brotaba de ella cuando su ira había ido más allá de lo normal. Le dijo que en situaciones desesperadas o cuando alguien cruzaba la línea con ella, o cuando estaba muy emocional, su magia se desbordaba. El Monje Jefe le había dado un antiguo collar de plata con forma de gargantilla que tenía pequeños diamantes y amatistas incrustados, junto con pendientes de amatista en forma de lágrima. El Monje Jefe le había dicho que esas joyas mágicas sagradas no se habían usado en mil años. Una vez habían pertenecido a la alta sacerdotisa antes de que ella falleciera sin un heredero. Ella no quería que sus joyas mágicas fueran para cualquier persona porque eran bastante poderosas. Él eligió a Hermione para tenerlas cuando Jasper la reclamó como su bruja.

Ella guardaba la gargantilla y los pendientes en una caja en su bolso, pero se los pondría más tarde, ahora que Ronald estaba causando un drama. Además, le ayudarían a controlar mejor el flujo de su magia cuando se enfrentara a su ex. Un momento después, caminó hacia su armario para ponerse el pijama. Minutos después, salió de su baño con unos pantalones cortos negros, una camisola blanca y calcetines gruesos hasta la rodilla con los colores del arco iris, con su largo pelo recogido en un moño desordenado, sostenido por su varita y un encantamiento de adherencia. Se puso sus gafas de lectura con efecto ojo de gato color violeta después de crujir el cuello y los dedos.

Hermione tenía algo de lectura que hacer. Mañana sería un nuevo día; también sería el día en que Ronald Weasley se arrepentiría de haberla traicionado. Tenía una lista de «cosas por hacer», y empezaría a completarla por la mañana cuando se despertara.

«Mañana será muy divertido», pensó con una sonrisa salvaje.


Nota autora:

Antes de que se me olvide, estas parejas se formarán bastante rápido. No quise alargar ese tipo de cosas, así que no te preocupes demasiado. Todos tienen una química increíble, así que simplemente pasó.