Fragilidad

Capítulo 4

Las decisiones que marcan nuestra historia

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Amor? - bufó sarcásticamente- Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz… -siseó con rabia contenida - ¿Es… realmente eso lo que deseas? ¿Serás feliz ahora Sasuke? ¿Dejarás que el odio te envenene el corazón?

•••

—¡Yo' Sasuke-chan!

El tono jovial, casi una burla canturreada, se coló por la habitación oscura como una corriente fría, Kakashi encendió la luz aun de pie relajado en el marco de la puerta con una sonrisa bajo su inseparable máscara.

- ¿Conoces el significado de privacidad? - gruñó una voz adormilada desde debajo del edredón azul oscuro, donde Sasuke se había enterrado para evadir al intruso.

-Por supuesto- respondió Kakashi con una sonrisa traviesa- pero eso es algo que tendrás que ganarte.

El edredón se sacudió cuando el Uchiha se cubrió hasta la coronilla gruñendo con hartazgo.

-¡Bien, es hora! ¡Arriba, jovencito! No hay tiempo que perder… —insistió Kakashi, esta vez arrancando la cobija de un tirón encontrándose de frente con el rostro gruñón del menor.

-Son las malditas tres de la mañana… —protestó el más joven con los ojos encendidos de irritación.

- ¿Y? ¿No es esto lo que querías? - arqueó una ceja, disfrutando del momento de verle ser un niño otra vez- Si no te veo en la entrada en cinco minutos, puedes despedirte de la llave de las salas de entrenamiento ANBU, no te la mereces- le picó.

Un suspiro exasperado fue la única respuesta emitida antes de que Sasuke se incorporara con movimientos lentos y apesadumbrados, su sombra alargada se proyectó sobre las paredes cuando finalmente se levantó de la cama, su expresión endurecida por una mezcla de cansancio y determinación.

Las gotas de humedad de la madrugada cubrían el camino pedregoso mientras Kakashi caminaba con pasos ligeros hacia la torre general del ANBU, el aire estaba tenso y la ansiedad en su interior le hacía difícil respirar, le seguía en silencio, con los hombros rectos y los ojos fijos en el símbolo de la hoja marcado en el chaleco táctico de su maestro.

-Tú fuiste un ANBU.

No fue una pregunta, sino una declaración afilada clavándose en su espalda, sus pasos resonando con la precisión de un latido contenido, el shinobi de cabello plateado no se detuvo, pero aminoró la marcha lo justo para mirarlo de reojo, sus ojos perezosos ocultando deliberadamente la intensidad de sus pensamientos mientras el niño le igualaba el paso.

-Fue hace mucho tiempo- su voz fue ligera, casi melancólica.

-Tienes veintisiete.

Kakashi esbozó una sonrisa casi imperceptible, ladeando la cabeza apenas un poco antes de responder.

-Sí, pero me convertí en ANBU cuando tenía tu edad.

El asombro se deslizó por los ojos de Sasuke, un destello fugaz que no pudo ocultar, sus labios se entreabrieron, las palabras atrapadas en su garganta jugaban con la incredulidad y admiración involuntaria.

- ¿A los trece...?

- A los trece- la confirmación fue como una piedra arrojada en un lago oscuro casi con desdén, creando ondas de significado que se extendieron en el silencio entre ambos- y a los diecisiete fui capitán de un escuadrón.

Sasuke no pudo evitar contener el aliento, sus ojos atentos a las palabras de la persona junto a él quien ante la información repentinamente le pareció un desconocido.

-Capitán del escuadrón en el que entrené a tu hermano.

Ningún nombre se deslizó entre sus labios, pero pendió entre ellos como una sombra palpable, Sasuke inevitablemente rígido, apartó la mirada con la mandíbula tensa, la bruma de sus pensamientos se volvió más densa que la neblina de la madrugada.

-Itachi... —murmuró finalmente, su voz casi inaudible, inconsciente.

Kakashi se detuvo, sus ojos oscuros mirándolo con una mezcla de comprensión y algo similar al pesar.

-Así es- asintió- nunca olvidaré el primer día que lo vi empuñar un tanto, era aún más joven que tú y sus movimientos...-la mirada de Kakashi se perdió momentáneamente en un pasado que aún podía sentir en las yemas de sus dedos- tenía tal precisión... era perfecta, pero no era solo su habilidad lo que destacaba si no, su profunda observación… y su claridad.

-¿Claridad?

Kakashi asintió, sus palabras fluyendo con una cadencia reflexiva.

-La mayoría de nosotros lanzamos shuriken con la intención de acertar, él lo hacía como si ya hubiera acertado, no desperdiciaba energía, no dudaba, sus ojos podían ver la trayectoria del arma en su mente antes de que saliera de su mano, un talento innato.

El silencio creció entre ellos, cargado con las ausencias que las palabras no podían llenar, el recuerdo de un hermano atento y amoroso se deslizó dolorosamente en la mente del pequeño escurriendo como arena entre sus dedos.

-Pero la precisión sin dirección puede ser un arma peligrosa, Sasuke- Kakashi dejó que la advertencia se asentara como una bruma pesada- no basta con ser fuerte, el error de Itachi fue creer que sus ojos podían controlarlo todo, le impidió ver los hilos que le controlaban a él.

Los puños de Sasuke se apretaron a los costados, el aire vibrando con la tensión de las emociones contenidas.

-Yo no soy como él- su respuesta fue un gruñido bajo reafirmando su declaración casi para sí mismo.

Kakashi no lo contradijo, simplemente reanudó el paso permitiendo que sus huellas le guiaran.

-En realidad… eso espero…- murmuró con suavidad, tan bajo que el viento arrastró sus palabras sin llegar a los oídos del menor.

Avanzaron por las silenciosas calles de la aldea sin mediar más palabras hasta que las puertas de la torre de entrenamiento se cerraron tras ellos, solo entonces se volvió hacia su joven pupilo, el brillo de sus ojos visibles bajo el resplandor tenue de las lámparas del recibidor, no pasó desapercibido para Sasuke el respeto mostrado por los ANBU hacia su maestro mientras avanzaban por los pasillos.

De pie frente a una gran puerta de madera tallada con una ranura metálica en lugar de cerradura Kakashi le extendió la mano en una petición silenciosa por la tarjeta negra que les permitiría el paso, se la cedió casi sintiendo curiosidad por lo que encontraría dentro, las salas de entrenamiento ANBU eran un secreto absoluto cuya existencia conocía únicamente por sentido común y por una que otra anécdota de su propio hermano.

Era consciente de que Konoha contaba con invaluables recursos para la formación shinobi, pero jamás imaginó que tanto, sus ojos se pasearon asombrados por el interior aislado de la enorme sala, ahora tenía sentido que las torres del ANBU fueran tan grandes.

-Bien, ahora que estamos aquí- habló lentamente, casi como un susurro que resonaba en el espacio vacío- muéstrame lo que tienes, Sasuke.

El silencio se expandió por la sala denso y cargado de tensión, en un parpadeo, Kakashi apareció en el pequeño balcón de observación, desde donde dominaba la sala dejándole solo, en el centro del salón, permaneció inmóvil, anticipando lo que estaba por suceder.

Con un rápido movimiento, extrajo un kunai de su portaarmas, aferrándolo con fuerza, su mirada fija, activó su sharingan listo para repeler cualquier ataque, sin pedir instrucción y con la mirada llena de resolución, se deslizó entre giros agiles a lo largo del salón esquivando y repeliendo shurikens y kunais desviándolos con certeros movimientos hacia maniquíes de madera y paneles móviles diseñados para simular enemigos en el combate.

Kakashi observó con los brazos cruzados, su postura relajada pero su mente analizando cada detalle, no podía evitar ver la sombra de Itachi en cada ágil movimiento, era muy claro que en su temprana formación su hermano mayor había sido su mentor e inspiración, su pequeño cuerpo se movía esquivando las armas tan grácil como en una coreografía, la imagen de Itachi casi a la misma edad se superpuso, eran tan idénticos y al mismo tiempo tan distintos.

No había pasado mucho tiempo desde que había comenzado a entrenar a Sasuke, pero cada día era un recordatorio del potencial devastador que tenía el último Uchiha.

Era… inquietante, ver la proeza natural de sus pequeñas manos, aun mas pura que la de aquel que fue llamado "El prodigio"

Los shuriken volaron.

Uno tras otro, con la precisión de un cirujano y la velocidad de un rayo, las estrellas metálicas cortaron el aire y se clavaron en los blancos móviles en una segunda ronda, Sasuke no solo atacaba con fuerza, genuinamente sus manos parecían danzar en una coreografía mortífera, ajustando la trayectoria con reflejos que desafiaban la lógica, su sharingan absolutamente puro, teñía de carmesí su mirada cargada de un brillo distinto, era ahí donde radicaba la principal diferencia, los ojos de Itachi siempre calculadores y apagados carecían de la pasión y motivaciones que reflejaban los ojos de su pequeño hermano.

Los dos, distintas caras de una misma moneda, dignos hijos del hombre que una vez fue leyenda. El ojo maligno, Uchiha Fugaku.

Los paneles se movieron, pero no lo suficiente rápido. Sasuke había calculado el giro antes de que ocurriera.

Cuando las últimas armas impactaron, el sonido metálico reverberó en las paredes.

Kakashi dejó escapar un leve suspiro, había algo escalofriantemente familiar en el talento que ahora veía desplegado ante él, tan prodigiosamente antinatural como solo un Uchiha podía ser, las sombras de su sanguinario linaje parecían abrazarle.

-Impresionante…- murmuró, más para sí mismo que para el chico- ¿Estuviste practicando solo?

Sasuke, con el pecho apenas agitado, volvió sus ojos hacia su sensei, esperando sin pedir reconocimiento, la expectativa colgaba en el aire.

Kakashi avanzó un paso.

-Tienes el instinto y la precisión, puedo ver que eres hijo de tu padre- su voz era baja, cargada de una gravedad que Sasuke no esperaba- pero el poder sin propósito es como una espada sin filo. ¿Cuál es tu propósito, Sasuke?

El silencio volvió a la sala, el eco de la voz de Kaskashi reverberando dentro de sí, la pregunta pareció atravesarle como un kunai justo en el centro de su cabeza.

-Mi propósito… es reestablecer el honor de mi clan, llevaré justicia a mi apellido siguiendo mi propio camino - respondió, casi desafiante.

- ¿Es así? - Kakashi alzó una ceja, su mirada penetrante casi orgulloso de verle dar aquel giro- entonces… es momento de que empieces a crear tus propias técnicas.

Sasuke asintió.

-El próximo ejercicio será más difícil. No se trata solo de atacar… sino de pensar más rápido que tu enemigo- concluyó Kakashi, apuntando hacia una serie de objetivos que comenzaban a moverse en patrones erráticos, volvió a su lugar en el balcón accionando desde su sitio un cronómetro.

El entrenamiento apenas comenzaba, pero la verdadera batalla hace mucho se libraba dentro de su corazón.

•••

La mañana estaba impregnada de un aire melancólico, el viento susurrando una cruel despedida, Sakura se acercó a Naruto con pasos firmes pero temerosos, su rostro teñido de tristeza cuando lo rodeó en un abrazo que le enterneció.

-Cuídate mucho ¿sí? Come más verduras, no te atragantes de ramen por favor, que Jiraiya-sama no te lleve por el camino de las prohibiciones shinobi- sus palabras eran una mezcla de cariño y una preocupación fraternal que ni siquiera ella misma podía disimular.

Naruto, sorprendido por la presión de su abrazo y sintiendo sus costillas seriamente amenazadas, intentó hacer una broma, aunque su voz tembló con un nudo en su garganta.

-M-me ahogas, Sakura-chan- masculló, sonrojado, correspondiendo a su abrazo, pero era claro que le costaba separarse, podía sentir el peso de las lágrimas de ella sobre su hombro.

A pesar de la espina hincándole en el pecho, Sasuke no podía evitar observarlos, aquella escena, la preocupación de Sakura por Naruto, el vínculo tan fuerte que compartían… lo golpeaba de una forma inesperada.

Sin embargo, se mantuvo callado y distante como siempre lo hacía.

-Ya… no llores, volveré, y seremos un equipo otra vez- dijo Naruto con su sonrisa amplia, levantando el pulgar como si fuera una promesa- te traeré un regalo ¿sí?

Sakura asintió, sus ojos llenos de lágrimas, pero sus palabras se apagaron, ahogadas en un nudo emocional, finalmente se apartó de él, con la mirada fija en el suelo mientras sus palabras se entrelazaban con la tristeza.

-Pórtate bien… no des muchos problemas- susurró, el timbre de su voz quebrado, mientras soltaba lentamente el abrazo- hasta pronto, Naruto…

Kakashi, al observar la escena con una sonrisa traviesa, no pudo evitar un pequeño golpecito en la espalda de Sasuke, empujándolo suavemente hacia el centro de la atención invitándole a despedirse de su mejor amigo.

-Nos vemos, Usuratonkachi- masculló Sasuke, apenas audible, sin ganas de destacar.

Naruto, sin embargo, no se dejó amilanar, con su inconfundible risa estruendosa, agitó las manos, la energía burbujeante de siempre lleno de expectativas por su emocionante viaje.

- ¡Cuida bien de mi Sakura-chan! Ni se te ocurra mover ficha a mis espaldas ¿eh?- exclamó animado, ya dándole la espalda, sin darse cuenta de lo que acababa de provocar.

El rostro de Sasuke se tensó en una fracción de segundo, un leve fruncimiento en su ceño, ni siquiera Sakura notó el pequeño gesto de consternación que cruzó su rostro, ya que ella mantenía sus ojos fijos en la figura de Naruto, alejándose, correteando hiperactivo como siempre, seguido por su nuevo maestro.

Sin embargo, los ojos de Kakashi, siempre astutos, captaron aquel destello fugaz en el rostro de su alumno.

Kakashi se acercó a ellos, rompiendo el silencio que había caído entre todos, y con un tono alegre, un tanto travieso, intentó suavizar el ambiente.

- ¿Quieren ir a comer? ¡Yo invito esta vez! - dijo, colocándoles una gran mano sobre las cabezas, revolviendo sus cabellos con una sonrisa juguetona oculta tras su máscara, intentaba reunirlos, habia notado la forma en la que la relación cercana que tenian parecia haberse roto o mejor dicho Sasuke la habia roto.

Sakura, aun ligeramente sonrojada por la situación, lo miró avergonzada.

-Lo lamento, Kakashi-sensei, otro día será- respondió, sus ojos verdes parpadeando evasiva.

La incomodidad aumentó cuando su mirada se cruzó fugazmente con la de Sasuke, allí, en ese breve encuentro visual, algo permanecía suspendido entre ellos, sus ojos intensos compartían una conexión incomprensible- debo regresar a entrenar con Tsunade-sama o me castigará-añadió rápidamente, con la punta de su lengua fuera, como si tratara de restarle importancia a la situación, su sonrisa falsa casi suplicante, buscaba la comprensión de su maestro.

Kakashi, sabiendo bien lo que pasaba entre ellos, soltó una risa suave, pero con una pizca de misterio en su voz, al parecer la reconciliación entre ese par aún tomaría su tiempo fue su pensamiento viendo a su única estudiante femenina perderse entre el mar de gente apresurada.

-Bien, parece que solo seremos tú y yo otra vez- dijo, su tono ligeramente burlón- rechazados por una linda niña… qué dolor- exageró, haciendo una mueca cómica y luego se giró hacia el pelinegro con una sonrisa enigmática- ¿Verdad, Sasuke?

Sasuke, con su rostro impasible, no respondió, había algo en esa mirada oscura clavada en la figura de Sakura mientras se alejaba que hablaba más de lo que cualquiera podría entender.

En su pecho, el remolino de emociones que había tratado de ignorar durante tanto tiempo comenzaba a moverse de nuevo, sin que él pudiera evitarlo, tal vez, en algún rincón profundo de su ser, quería que las palabras de Naruto tuvieran un mayor peso.

Tal vez, una parte de él temía perder algo que, aunque no lo admitiera, le importaba mucho más de lo que dejaba ver.

Sakura, por su parte alejándose a paso rápido tragó el nudo en su garganta y mordió sus labios con fuerza intentando ignorar el dolor que representaba la sola cercanía de Sasuke, su voz carente de emociones, esos ojos negros en los que solo encontraba desdén.

Sufría.

Y le hacía cuestionarse… ¿Por qué Sasuke parecía haber volcado su odio hacia ella?

Al escuchar las palabras de Kakashi, no podía dejar de sentirse un poco avergonzada, la despedida, tan cargada de sentimientos no expresados, le había dejado un sabor agridulce, le dolía ver marchar a Naruto, pero lo que más le preocupaba, lo que más la desgarraba, era esa sensación de que, tal vez, nunca lograría que Sasuke entendiera lo que realmente sentía por él, y en realidad ya ni siquiera lograba comprender qué sentido tenía seguir guardando esos sentimientos.

Si solo le provocaban desprecio…

El viento soplaba suavemente entre su cabello como un recordatorio de que, por ahora, las palabras permanecerían guardadas en lo más profundo del alma, sus promesas la atormentaban día con día, se sentía una pequeña mentirosa… porque no tenía entrenamiento con su maestra esa tarde, solo no quería seguir exponiéndose al desprecio de su amor no correspondido.

¡Haría cualquier cosa por ti!... así que... ¡Por favor, quédate, te lo ruego! Cualquier cosa que me pidas, lo haría... por favor, quédate conmigo…

Sus ruegos la torturaban al dormir y al despertar sintiéndose absolutamente patética, deseaba tanto ser fuerte y al mismo tiempo aún con todo el dolor sabía que estaba dispuesta… dispuesta hacer lo que sea para darle tan solo un atisbo de felicidad.

Quiero que desaparezcas de mi vida, no me vuelvas a hablar, no respires cerca de mí.

Incluso alejarse.

Un hilillo de sangre escurrió por la comisura de su labio tras morderlo con fuerza.

Aléjate para siempre y no te acerques a mí por tu voluntad.

Ya no quería sentir esto… ese dolor tan profundo en su pecho, aún era muy temprano para sentirse tan deprimida.

•••

La tarde había caído suavemente sobre Konoha y el aire fresco la llenaba de una calma melancólica, contrastando con su deprimente humor de la mañana, a pesar de que había intentado esconder su tristeza durante el día.

-¿Sakura-chan?- la interceptó la dulce voz de Hinata asomándose tímidamente desde detrás de un poste- ¿Te encuentras bien?

Sakura sonrió forzadamente, intentando ocultar la tristeza que aún la embargaba, sin embargo, al ver los ojos perlados de Hinata devolverle una mirada contagiada supo que no había logrado engañarla.

- ¡Hinata! - saludó tratando de sonar más animada de lo que realmente se sentía—. Lo siento, Naruto se fue temprano, estoy algo triste por eso ¿Estabas entrenando? - un suspiro profundo escapó de sus labios, alzó la mirada y vio que Hinata asintió, con la misma pena reflejada en sus ojos.

- ¿Querías despedirte, verdad? - preguntó Sakura suavemente.

Hinata asintió otra vez, su rostro mostrando la vulnerabilidad de alguien que se había quedado con palabras no dichas, si, Sakura comprendía muy bien ese sentimiento de impotencia y suspiró, en un gesto de amistad genuina, rodeó con su brazo el delicado brazo de Hinata, sintiendo la conexión que había surgido entre ellas.

Nunca fueron tan cercanas en la academia, pero en estos últimos meses la convivencia entre equipos las había acercado, habían compartido risas, entrenamientos y más importante aún, habían compartido la carga estar enamoradas de idiotas ciegos e insensibles, por lo menos Hinata no había sido rechazada de forma cruel como ella lo fue y podía si quiera conservar una ligera esperanza.

- ¿Ibas a confesarle tus sentimientos? - preguntó, con una pequeña sonrisa en sus labios, aunque algo de tristeza seguía presente en su tono.

Hinata se sobresaltó, con el rostro rojo como un tomate, su mirada se desvió, incómoda con la pregunta directa.

- ¿Qué pasa? No seas penosa Hinata ¡Todos lo sabemos! - rió Sakura con más energía, tratando de aligerar el ambiente, aunque su tono parecía más juguetón, había algo nostálgico en sus palabras, en algún lugar de su ser, deseaba que las cosas fueran más fáciles para ella también, más dulces, menos dramáticas, que sus propios sentimientos pudieran ser tan transparentes e inocentes como los de Hinata por Naruto- Naruto es el único idiota que no se da cuenta- añadió, aunque su risa se apagó cuando vio la expresión apesadumbrada de Hinata.

-¿Qué harás por la tarde?- preguntó Sakura, cambiando de tema, queriendo seguir adelante y llevando a Hinata con ella, un ligero brillo de curiosidad apareció en sus ojos.

-E-entrenar... con Neji-niisan- respondió Hinata tímidamente, sus ojos brillando con una mezcla de admiración y respeto hacia su primo- necesito mejorar mi taijutsu.

Sakura sonrió de manera genuina, admirando la relación de confianza entre los chicos del clan Hyuga, la idea de ver cómo entrenaban le despertó una emoción de anticipación.

-Puedo verlos? - preguntó, con una chispa de emoción, la duda apareció rápidamente en su mente- ¿Crees que a Neji le moleste? Se que tu clan es muy hermético respecto a sus técnicas...

-¡N-no es así!- respondió rápidamente Hinata, su expresión reflejando su timidez y sus ansias por hacer una amiga- Por supuesto, vamos- añadió sonriendo tímidamente, Sakura sintió una cálida sensación en el pecho al ver la amabilidad de la pequeña chica de ojos perla.

Al llegar, Neji ya estaba allí, practicando una serie de movimientos rápidos y fluidos en el amplio jardín frontal, su postura era firme y su expresión, como siempre, seria y concentrada.

Al verlas llegar, Neji elevó la mirada sin mostrar sorpresa, solo una leve inclinación de cabeza saludando a las recién llegadas.

- ¡Neji-san! Tiempo sin verte…—saludó Sakura con entusiasmo, a pesar de que no tenían una relación cercana, había algo en él que le inspiraba respeto.

No le sorprendió que Neji respondiera con un simple asentimiento y una pequeña sonrisa amable.

- ¿Qué tal, Sakura? - saludó con voz neutral y sin esperar respuesta devolvió su enfoque a su entrenamiento personal.

Se sentó en el engawa observándole golpear con precisión y ligereza un muñeco de entrenamiento, Hinata se había internado un minuto antes en la casa para cambiar su atuendo por las prendas tradicionales de entrenamiento que usaban los Hyuga, aunque Neji llevase su ropa de siempre, tras un par de minutos más Hinata salió de la casa con una sonrisa un tanto más alegre de lo que la había notado al encontrársela en la calle, le devolvió el gesto con la misma naturalidad apoyando los codos sobre las rodillas y el mentón sobre las palmas de sus manos.

Observó con atención los movimientos de Neji y Hinata, la velocidad y precisión de los ataques de Neji, su control absoluto sobre el chakra, su capacidad para anticipar los movimientos de su oponente... todo ello la dejó sin palabras.

Hinata, aunque no tan rápida como él, demostraba una fuerza creciente, respondiendo con destreza a los movimientos de su pariente.

-Son increíbles... pensó para si misma, admirando la forma en que los chicos Hyuga se movían con tanta sincronía, como si su estilo de lucha estuviera perfectamente sincronizado como en una coreografía de batalla.

Era algo… preciosamente letal, no tenía otro modo de describirlo.

Después de un par de intercambios, Sakura no pudo evitar sentirse atrapada en su propia inseguridad, era consciente de que sus exhaustivos entrenamientos con la quinta estaban mostrando resultados, pero si quería mejorar tendría que aprender de ellos también, ese dominio sobre su chakra, esa precisión al golpear, la idea de mejorar su taijutsu a través del estilo de entrenamiento de los Hyuga se filtró en su consciencia como una hormiga.

-Hinata-sama, siento mucho interrumpir- la voz de una doncella llamó la atención de los combatientes quienes voltearon hacia ella con miradas curiosas- su padre solicita su presencia en el salón de té- anunció con una reverencia respetuosa y se marchó con paso grácil.

-Solo será un momento- se excusó Hinata con una suave sonrisa tranquilizadora- ya vuelvo.

Sakura la vio con ojos curiosos perderse en el interior de la casa, con una profunda inhalación y notándose cómodo con su presencia Neji se sentó a su lado parsimoniosamente.

-Sabes, Lee ha estado entrenando mucho más duro últimamente- comentó como si nada llevando la cantimplora a sus labios finos.

El comentario era ligero y despreocupado, pero ella no pudo evitar que sus ojos jade se desviaran hacia su perfil definido fijándose en la forma en que la luz jugaba sobre sus rasgos refinados, de cerca, Neji Hyuga era aún más atractivo.

- Ah ¿sí? - Su sonrisa se tornó suave, el calor de una alegría genuina comenzando a extenderse por su pecho- seguro está emocionado porque la operación fue un éxito, me alegro tanto por él…

-De hecho, está más emocionado porque le permitiste invitarte a un yogur- una chispa divertida asomó en su mirada mientras un esbozo de sonrisa curvaba sus labios- se ha propuesto que la próxima vez aceptarás una cita.

El susurro de su risa escapó de sus labios antes de que pudiera detenerlo, un sonido que Sakura no había escuchado jamás, no esperaba escucharlo reír mucho menos con una calidez tan ligera, como si dejara caer una máscara hecha de solemnidad, la sorpresa la hizo sonreír aún más, sintiéndose por un instante aligerada de su propio peso.

- ¿Tú también sabes reírte? - bromeó, apoyando su barbilla en una mano mientras lo miraba con renovada curiosidad.

-A veces- sus ojos perlados la buscaron con una intensidad contenida pero clara- te ves mejor, ese día en el hospital… realmente preocupaste a todos…

-Ah… lo siento… no fue intencional…- un suspiro cargado de recuerdos escapó de ella- que Sasuke-kun intentara dejar la aldea y luego casi… casi muriera- la pausa se alargó, una grieta peligrosa abriéndose bajo sus pies- y todos casi mueren por traerle… fue una locura, no pude pegar el ojo en días, yo… me sentí responsable de alguna manera y luego Sasuke… - sus palabras quedaron inconclusas sus palabras cortándose como quien muerde su lengua para reprimirse de no admitir lo innecesario.

-Te lastimó ¿Es así? – Sakura se sorprendió por el repentino interés del genio Hyuga sobre los acontecimientos de su vida pues jamás quiso ni quería pensar en él cómo un chismoso, pero ahí estaban, esos ojos perlas brillando casi entretenidos.

Bah que más daba… no había tenido una oportunidad ni con quien desahogar sus patéticos sentimientos, se sentía especialmente sincera y vulnerable esa tarde, Neji Hyuga no podría hacerle sentir peor ¿No?

Suspiró y asintió

-Todos hablan de eso- el castaño se encogió de hombros suavemente y comenzó a girar su cabeza y mover sus hombros para destensar sus músculos agarrotados por el entrenamiento- es muy obvio que le has estado evitando todo este tiempo, así que hay rumores de que algo ocurrió entre ustedes, pero en mi opinión personal, sea lo que sea que haya pasado para que te apartaras… estoy seguro de que él se lo buscó.

-Me pidió alejarme- suspiró, la verdad en sus labios sonó vacía e impersonal- fue muy cruel y ahora no sé qué pensar…

-Los hombres somos idiotas- Neji asintió con la gravedad de quien pronuncia una verdad universal, Sakura no pudo evitar que su rostro y su afirmación le hicieran gracia y rio suavemente su pequeña carcajada extendiéndose y ganando fuerza bajo la mirada consternada de Neji preguntándose que había sido eso tan gracioso que dijo para hacerle reír tan jocosamente.

-¡Lo sé!- logró decir, secándose una lágrima que escapó en medio del alivio inesperado de sentirse comprendida por la persona de quien menos lo habría esperado.

La vida te da sorpresas.

-Hablo en serio - El Hyuga frunció el ceño su expresión tornándose seria- Oye… espero no sonar machista, pero, a nosotros los hombres no se nos da nada bien el romance- aclaró su garganta dispersando la incomodidad en su voz- eso es algo que va mejor con las mujeres, así que muchas veces cuando nos sentimos abrumados por nuestros sentimientos… solo, no sabemos qué hacer y acabamos apartándolas sin querer… ¿entiendes?

- ¡Espera! ¿Estás defendiéndolo? - La incredulidad en su tono se mezcló con una chispa de diversión.

- ¡Claro que no! - Su rostro, súbitamente ruborizado, se ladeó con indignación, sus manos agitándose como si pudiera disipar la incomodidad que lo invadía al hablar de esos temas tan íntimos- Sólo digo que, bueno…

Sakura estalló a carcajadas nuevamente, viéndole reaccionar tan avergonzado, era absolutamente tierno, jamás creyó que llegase el día en el que recibiera un consejo romántico de Neji Hyuga, la situación tan tierna como hilarante dispersó aquel remanente de dolor en su pecho, Neji hacía que su dilema amoroso se viera gracioso.

-¿Practicas para aconsejar a Hinata cuando sea su turno?- picó, su sonrisa abierta y luminosa- estoy segura de que Naruto por tonto que sea, jamás haría sentir a Hinata de esta forma… - susurró- él es incapaz de dañar a nadie…

Neji dejó caer la cabeza hacia atrás, derrotado por completo y tras una breve pausa en la que parecía absolutamente sumido en sus pensamientos volvió a hablar con un tono más serio.

-Pero ¿sabes? Aunque no sé nada sobre el amor si de algo estoy seguro eso es… de que el amor no debería doler así... como parece dolerte a ti- masculló, Sakura notó sus mejillas teñirse de carmín tímidamente, de ese modo le encontró el parecido a Hinata más allá de sus ojos perlas- nadie merece verse tan triste por estar enamorado.

-¿Verdad que no?- suspiró y sonrió melancólica- Gracias…- susurró- ¿Puedo enamorarme de ti?- bromeó y volvió a reír a carcajadas esta vez dejándose caer relajada contra el suelo de madera sujetando su abdomen intentando recordar como respirar.

-Sakura, no tienes remedio- murmuró resignado, viéndola reír la sensación de ver un ave que ha escapado de la jaula y volado hacia su libertad le hizo esbozar una curva suave en sus labios.

Cuando ella, finalmente pudo detener su ataque de risa, suspiró con los ojos en el cielo y una sonrisa satisfecha bailando aún en su boca.

-Tranquilo, es solo una broma, ojalá fuera así de sencillo, pero los sentimientos de una chica no pueden cambiar tan fácilmente.

Por un instante, los silencios llenaron los espacios con una comodidad que se siente sólo en compañía de verdaderos aliados.

-Hinata esta tardando, no soy una Hyuga, pero si me lo permites ¿Te importaría entrenar conmigo un rato? - preguntó, su voz un tanto titubeante, el castaño la observó por un instante, curioso.

-Si crees que puedes seguirme el ritmo, adelante- respondió con fingida indiferencia, intentando borrar el momento antes compartido y recuperar su dignidad.

Sakura rio con suavidad, pero poniéndose de pie se irguió y asintió con seguridad, lista para aprender del genio.

Se posicionó frente a Neji y recordando los fluidos movimientos de Hinata intentó imitar el estilo comenzando a intercambiar golpes, mientras sus cuerpos se movían, Sakura no podía evitar evaluar su propio progreso.

Había entrenado duro con Tsunade-sama, pero al compararse con Neji, se dio cuenta de lo lejos que aún estaba de alcanzar ese nivel en taijutsu, el estilo de los Hyuga era limpio, refinado incluso elegante y ella estaba determinada mejorar.

•••

Caminaba cerca de la casa Hyuga, sin rumbo fijo después de almorzar con Kakashi y que este le dejara tras ser convocado por la quinta, sin más que hacer se había dedicado a caminar por la aldea perdido en sus propios pensamientos, la tarde estaba en calma, pero algo lo hizo detenerse.

Una carcajada que sentía no haber escuchado en años se alzó en el viento llamando su atención.

-¡Lo sé!

Una voz familiar le alcanzó, la voz de Sakura embebida en carcajadas que sobrepasaban con fuerza desde el patio delantero del recinto Hyuga.

-Hablo en serio… Oye espero no sonar machista, pero, a nosotros los hombres no se nos da nada bien el romance, eso es algo que va mejor con las mujeres, así que muchas veces cuando nos sentimos abrumados por nuestros sentimientos… solo, no sabemos qué hacer y acabamos apartándolas sin querer… ¿entiendes?

¿Ese era Neji Hyuga?

Algo en su pecho se tensó y le obligó a quedarse quieto preso de la intriga, escuchando de pie a un lado de la puerta de madera, ocultó su presencia tan bien como pudo para pasar desapercibido por los ojos perspicaces de los Hyuga, podía oírlos claramente.

-¡Espera! ¿Estás defendiéndolo?

-¡Claro que no! Sólo digo que, bueno…

Apretó los puños, una rabia que no podía identificar se extendió por todo su cuerpo desde su corazón, sentía el rostro arderle y le invadieron una ganas arrolladoras por entrar al recinto y golpearlo, podía casi intuir su rostro enrojecido, le irritó el ligero titubeo de su voz grave y nerviosa al interactuar con Sakura hablando sobre sus sentimientos, aconsejándola como si tuviera algún derecho.

Le enervó y una roca le aplastó el pecho cuando repentinamente su delicada voz pronunció:

-¿Puedo enamorarme de ti?

-Sakura, no tienes remedio…

Su corazón se detuvo, así como el tiempo a su alrededor, su mano se extendió hacia el portón de madera conteniendo el temblor que le provocaba la rabia y la decepción fluyendo por sus venas, frunció el entrecejo con la clara intención de abrirla e interrumpir el momento, impedir que él le diera una respuesta, se vio detenido en seco cuando entre suaves suspiros recuperando el aliento ella repentinamente pronunció:

-Tranquilo, es solo una broma, ojalá fuera así de sencillo, pero los sentimientos de una chica no pueden cambiar tan fácilmente.

-Hinata esta tardando, no soy una Hyuga, pero si me lo permites ¿Te importaría entrenar conmigo un rato?

Sasuke se alejó de la puerta hasta pegar su espalda contra el mural del recinto de enfrente, preguntándose por qué ella había mentido sobre su entrenamiento con Tsunade.

¿Por qué dijo que debía entrenar con la bruja cuando en realidad estaba aquí?

Su mente se llenó de dudas, de recuerdos recientes de su propia crueldad hacia ella, de las veces que la había ignorado, de las palabras que le había dirigido sin pensar y que ahora le orillaban al arrepentimiento y la soledad.

-Supongo que me lo merezco…- pensó, una amarga sensación envolviendo su corazón.

¿Sabes lo que quiero Sakura? Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz.

Las palabras se hundieron dolorosas en su corazón, ella tenía derecho a alejarse… si él mismo la había orillado a ello, con ese pensamiento, Sasuke giró lentamente, comenzando a caminar de regreso sin mirar atrás.

No sabía cómo disculparse, no sabía cómo acercarse a ella después de todo lo que había dicho y hecho, ella solo le había ofrecido su apoyo y su bondad, se sentía un idiota.

Solo sabía que, en su interior, una parte de él quería que las cosas fueran diferentes, aunque no sabía cómo cambiar lo que ya había ocurrido, deseó retractarse, solo tenía dos amigos en la vida y Sakura era uno de ellos.

La culpa lo acompañó mientras se alejaba, un peso que se arrastraba por su pecho como cadenas invisibles castigando a su boca, cuando el odio y la ira se desvanecieron con las semanas, lo único que quedó fue el eco de sus propias palabras, el cruel discurso que había desgarrado el corazón de la única persona que lo había amado de verdad, y aun así… no tenía idea de cómo enfrentarlo, ni siquiera estaba seguro de poder definir qué era lo que sentía por ella, aunque sonara como un patán egoísta solo sabía una cosa con certeza:

Ya no quería que ella lo siga evitando.

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Notas de autora:

Sasuke es una criatura incomprendida.

¡Buff! Que puedo decir, emmm si alguien de aquí lee mi fic Entre Lineas, publicaré el capi el sabado o el domingo, he tenido una semana complicada, por otra parte ya que tengo esta historia bastante adelantada y siento que el inicio está un poco lento y ya quiero llegar a lo bueno JAJAJA voy a ir subiendo capis más seguido, quizás dos o tres por semana.

Por otra parte, este fic tendrá de todo, momentos de risa, momentos de llorar, momentos de enojarse con la autora, pero para los que me leen desde hace tiempo y les gustan mis historias mas comicas/romanticas en esta daremos un giro, siento que estoy entrando en una nueva "era" como escritora y este es mi primer fic con tintes amargos sensibles, no amargos alocados como en Luces de Neón, asi que cuando lloren con este pueden ir a leer mi fic Entre Lineas para reirse un poco JAJAA o Persuación para derretirse de amor con el primer epilogo y para mis nuevos lectores gracias por acompañarme! Los invito a leer mis otras historias! :)

¡No olviden dejarme un comentario si les está gustando el fic! Asi me ayudan un monton para saber que tanta actividad tenemos por aquí xD

¡Gracias por leer!

Con cariño,

Azulen.