Fragilidad
Capítulo 5
Patéticos intentos
Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-
Summary: ¿Amor? - bufó sarcásticamente- Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz… -siseó con rabia contenida - ¿Es… realmente eso lo que deseas? ¿Serás feliz ahora Sasuke? ¿Dejarás que el odio te envenene el corazón?
•••
Pero ¿sabes? Aunque no sé nada sobre el amor si de algo estoy seguro eso es… de que el amor no debería doler como parece dolerte a ti…
Frunció el ceño irritado nuevamente sintiendo las palabras que Neji le había dicho a Sakura esa tarde golpeándole como un puñetazo en el estómago.
Hace dos semanas que Naruto se había marchado de la aldea dejándole completamente solo, desde ese momento la ausencia de Sakura no hizo sino crecer, sin más excusas para tratar con él, ella había optado por desvanecerse del todo como un fantasma, haciéndole pensar que quizás si hubiera sabido que iba a tomarse tan a pecho su petición de desaparecer de su vida quizás no habría pronunciado esas palabras en primer lugar…
Sasuke no dijo nada, permitió que el peso de su cuerpo cayera inerte contra el suyo tembloroso, su cabeza apenas apoyándose en su hombro discretamente, sin querer, descansó arrullado en las caricias que se deslizaban despacio por su espalda, el silencio ya no era abrumador, algo en su interior pareció quebrarse, aunque no lo aceptara, aunque lo negara con todas sus fuerzas y la rabia en su pecho ardiera más fuerte que nunca, muy en el fondo… en el rincón más profundo de su ser algo que había estado dormido por tanto tiempo comenzaba a despertarse.
- ¿Mejor? - inquirió ella suavemente.
Su voz, dulce como un susurro, lo envolvió en una calidez que no recordaba haber sentido jamás, cuando sus miradas se encontraron, su consternación se reflejó en el brillo comprensivo de sus ojos cristalinos, fue entonces cuando lo invadió la vergüenza, un golpe directo a su orgullo.
Rompió el abrazo de manera brusca, como si quemara, apartándose con la rapidez de quien intenta huir de una trampa. El calor de sus manos aún persistía, latente y doloroso en su espalda haciéndole sentir humillado por su vulnerabilidad, una furia ciega lo consumió, visceral e incontenible, la empujó violentamente, descargando en ese gesto todo el odio mal dirigido que no podía expresar con palabras.
- ¡No te atrevas! - gritó con una violencia que atravesaba la calma- Escúchame bien, Sakura… porque no pienso repetirlo- cada palabra pesaba como hierro fundido haciendo a la pequeña pelirosa temblar, sus ojos llenándose de lágrimas adoloridas- quiero que desaparezcas de mi vida, no me vuelvas a hablar, no respires cerca de mí- masculló- aléjate para siempre y no te acerques a mí por tu voluntad. Jamás. ¿Entendido?
Sakura retrocedió tambaleante, la mirada herida pero firme, un brillo de incredulidad empañado por las lágrimas que caían sin freno por su rostro, por un momento, todo en ella fue fragilidad, como una flor a punto de marchitarse, pero su voz, aunque temblorosa, permaneció suave y resignada.
-Entonces… ¿es eso lo que quieres? - preguntó, sorbiendo la nariz mientras las lágrimas seguían su camino hasta el suelo, bufó una risa irónica sintiéndose completamente humillada, su corazón roto pisoteado con saña frente a sus propios ojos.
Con una última mirada cargada de bondad y un apretón a su mano al pasar por su lado, sus palabras finales resonaron como una melodía que se negaba a desvanecerse de su mente.
-Está bien… yo solo deseo es que estés tranquilo.
El sonido de la puerta cerrándose fue como el último clavo sellando la tumba de sus emociones, él no supo cuándo su brazo se extendió hacia el espacio vacío que ella había dejado, anhelante, un reflejo casi desesperado, que se quedó a medio camino.
Las palabras que había lanzado como dagas aún colgaban en el aire, su filo volviéndose contra él y su mano cayó al costado, temblorosa.
Avergonzado, se tragó sus palabras llenas de ira tan pronto como las escupió sin pensar.
Y ella en contra de su naturaleza persistente le había obedecido al pie de la letra alejándose de él, permaneciendo siempre al margen de su voluntad, tratándole con ensayada cordialidad como a un extraño, sus palabras vacilantes no extendiéndose más allá de lo necesario casi haciéndole extrañar su voz.
Pensó que ella estaba deprimida por su culpa, que aquel estado de ánimo permanecería temporalmente privando a toda la aldea de su luz hasta que ella olvidara su explosión de estupidez y volviera a acercarse a él como si nada para entrenar o solo tratar de coquetearle un poco, pero las semanas seguían pasando y lo único que había logrado dilucidar era que su risa seguía flotando divertida por las calles de la aldea, su sonrisa aún bailaba en sus labios acompañando palabras animadas y conversaciones amistosas que ya no compartía con él.
Kakashi tenía razón, lo había arruinado en grande y ahora Sakura tenía nuevos amigos.
Piensa en el diablo y se aparecerá en persona…
-¡No! ¡Suéltala! - la carcajada de Sakura llegó a sus oídos ahogada por la marquesina publicitaria del café en esa calle que ocultaba su figura pero revelaba sus zapatillas, caminó unos pasos más sobrepasándola y observando la interacción del grupo de novatos desde su propia esquina avanzando casualmente hacia el grupo a paso lento- ¡Es mía hoy!- Sakura tiró juguetonamente de los hombros de Hinata hacia ella apegándola a su cuerpo posesivamente como a una pequeña muñeca- Quedamos de ir a ver la nueva película de Koyuki-san al cine esta tarde ¿Verdad Hinata-chan?- la pequeña pelinegra asintió sonrojada y se escondió tras Sakura de la mirada severa de su primo, Rock Lee y Tenten estallaron a carcajadas cuando el ojiperla comenzó a protestar.
-¡Hinata-sama se está revelando! Sakura, sabía que eras una mala influencia para ella…
- ¡¿Yo?!- se indignó graciosamente- Yo solo estoy siendo una buena amiga, tú eres un explotador- lo acusó mostrando la lengua infantilmente, provocando otra ronda de risas, incluso Neji relajó su postura, desviando la mirada con una sonrisa apenas perceptible pero genuina.
-No seas estirado Neji-san, vamos todos- dijo Sakura, radiante, tomando a ambos Hyuga de las muñecas y arrastrándolos con una naturalidad imponente.
Lee y Tenten los siguieron, absortos en su propia conversación defendiendo y criticando a Gai respectivamente, mientras el grupo se llenaba de una energía ligera y despreocupada que parecía pertenecer a un mundo del que él ya no formaba parte.
Sasuke los observó, una sombra en la distancia, el peso de su aislamiento hundiéndolo más profundo con cada paso que ellos daban juntos y apresuró el paso siguiéndolos.
El recuerdo de cuando ella les tomaba del brazo y los arrastraba a su lado, como si su lugar en el mundo fuera siempre junto a ella se superpuso sobre la visión de ella arrastrando a ambos Hyuga hacia sus planes vespertinos, entonces no había necesitado pedir nada, ahora, todo parecía tan lejano, tan inalcanzable.
Su mirada se endureció.
En aquel momento no había creído que su rechazo realmente la alejaría para siempre, tan literal… pero verla rodeada de otros, su calidez ahora compartida con quienes parecían valorarla de un modo que él no se había permitido… dolía, dolía más de lo que admitiría en voz alta o siquiera para si mismo, la envidia punzó bajo su piel, no quería que Sakura fuera tan cercana a esos nuevos amigos.
¿Así de fácil fue reemplazarnos?
Los dedos se le cerraron en un puño, su mandíbula se tensó indeciso y abochornado, antes de poder detenerse, sus pies avanzaron por voluntad propia alcanzando el grupo, su voz cayendo sobre ellos como una tensión helada que los obligó a callar abruptamente, todos los ojos se posaron en Sakura.
- ¿Les importa si me uno?
La pregunta cortó el aire con una frialdad que traicionaba la incertidumbre ardiendo en su interior, no supo por qué lo había hecho.
El orgullo luchó por sofocar la vergüenza que se retorcía en su pecho al haber hecho tan patética petición.
Neji fue el primero en voltear lentamente hacia él, sus ojos perlados sin emoción aparente como siempre, mientras desviaba la mirada fugazmente hacia Sakura, quien no volteó, sus hombros se tensaron y el aire a su alrededor pareció volverse más pesado.
No se atrevió a mirarlo, la pausa fue breve, pero la sintió eterna, hasta que ella, con una calma medida que sonaba a distancia únicamente pronunció:
-Claro, vamos…
No fue cálida, ni sonaba especialmente emocionada, ningún indicio de la sonrisa que siempre le había ofrecido, ningún intento por colgarse de su brazo y entablar una conversación, su voz era suave pero vacía.
Lee ajeno por completo al ambiente, reanudó la charla estallando de emoción.
- ¡Sakura-san! ¡Quiero sentarme a tu lado!
- Valeee…- respondió ella cantarina, pero solo para el entusiasmo del ninja de cejas gruesas.
Mientras reanudaban la marcha, Sasuke quedó caminando unos pasos por detrás del grupo, observaba la manera en que Sakura respondía a los demás, la facilidad de sus sonrisas, el brillo en sus ojos cuando se sumía en conversaciones cotidianas y quejas sobre el oficio, el espacio entre ellos, aunque pequeño parecía un abismo que había cavado él mismo.
Se sintió irremediablemente torpe.
Nadie le integraba y no sabía cómo integrarse por si mismo, ni siquiera Hinata quien solía ser la persona más atenta y gentil al momento de no hacer sentir a nadie excluido, parecía no notarle caminar por detrás del grupo, su atención estaba puesta en protestar débilmente a los intentos de Sakura por chincharla, no sabía qué hacer con las manos ni cómo hallar las palabras correctas para entrar en su conversación, su orgullo y su deseo de redención tiraban en direcciones opuestas.
¿Por dónde se empieza a recuperar algo que tú mismo destruiste?
Levantó la vista, fuera del cine Tenten había abarcado la atención de Hinata preguntando por algo relacionado a Naruto y sus inconfesos sentimientos por él haciendo que la chica no supiera donde meterse, pero no podía despegar la mirada de los cabellos rosas que caminaban junto a Neji acercándose junto con Rock Lee a la dulcería, el castaño con una postura serena y pocas palabras, pero precisas, parecía brindarle una camaradería que él no supo darle.
Un murmullo de celos lo atravesó como un susurro oscuro, pero lo apagó antes de que creciera obligándole a protestar en voz alta y decir algo de lo que pudiera arrepentirse.
Otra vez.
-Sak- su imperceptible llamado fue reemplazado por una voz intensa llamando su atención desde el mostrador.
- ¡Sakura-san! ¡¿chocolate o crema?!
-Chocolate- respondió por ella como un autómata, era su sabor favorito de taiyaki, jamás lo cambiaba.
-Esta vez de crema, gracias, Lee-san- respondió ella pasando olímpicamente de su respuesta como si no le hubiera escuchado.
Humillado se mordió la lengua y quiso salir corriendo de allí cuando incluso Lee le miró de soslayo un tanto incómodo y apenado por él, los ojos de Sakura brillaron con culpa cuando se encontraron con su abrumada expresión deseando huir y rápidamente fiel a su naturaleza dulce corrigió:
- ¡Espera Lee-san! ¡Pensándolo bien mi favorito es el de chocolate! - rio nerviosa.
- Indecisa…- la criticó el Hyuga entornando los ojos casi divertido.
- Calla, tu no entiendes a las mujeres…- ella estalló a carcajadas, la mano que aún sostenía la muñeca del chico Hyuga se cerró alrededor con fuerza haciéndole forcejear para que le suelte mientras le llamaba de todo.
Su intención de hablarle murió en sus labios antes de que pudiera completarla, viendo como sus ojos jade viajaron fugaces de él apenas regalándole una diminuta sonrisa casual.
Y entonces lo supo: Ella no lo ignoraba por despecho, sino porque realmente le había creído cuando le pidió que lo dejara, ella… literalmente no quería molestarlo… no estaba excluyéndolo, solo estaba dejándolo en paz.
Pero le era imposible sentirse en paz sin ella.
Torturado jamás imaginó que doliera tanto que alguien hiciera exactamente lo que le pidió, con ese pensamiento flotando en su mente reanudó el paso volviendo a seguirlos en silencio, Sakura había comprado los boletos para todos negándose rotundamente a que le devolvieran el dinero, excusándose en que así ahora todos le debían un favor haciéndoles reír excepto a él.
Porque él ya le debía demasiado.
La sala estaba oscura y casi llena, reprimió sus absurdas ganas de inflar los mofletes y rabiar como un niño idiota cuando Sakura tropezó con el escalón y por reflejo tuvo la intención de sostenerla, pero quedó como un completo tonto cuando Hyuga estando más cerca le sostuvo sin ningún cuidado por la espalda del vestido mirándola de forma burlona.
¿Desde cuándo eran tan amigos?
Las emociones contenidas en su mirada oscura no parecieron pasar desapercibidas para Hinata quien estando justo en medio de ellos le dio una diminuta sonrisa comprensiva y "tropezó" con el escalón.
-¡Hinata-sama!- Neji la sostuvo con delicadeza un gesto contrario al expresado hacia Sakura, una muda demostración del verdadero carácter del joven y una extraña manera en la que Hinata intentó darle un mensaje que podía ser leído entre líneas, el regaño de Neji por su descuido no se hizo esperar, Sakura reía divertida por la interacción de los primos y sin más dejó que Neji ayudara a Hinata a acomodar su zapatilla mientras avanzaba entre las filas, desde su posición sentada en la escalera y como en un plan secreto totalmente improvisado los ojos perlas de Hinata se cruzaron con sus ojos oscuros con insistencia viajando de él al asiento vacío a la izquierda de Sakura.
¡Oh!
Tenten sentada en el primer asiento, Lee sentado en el segundo asiento quedando en medio de Tenten y Sakura sentado a su derecha, los últimos tres asientos libres, el de la izquierda de Sakura lógicamente correspondía a Hinata y junto a ella Neji, y por supuesto por descarte Sasuke al final, totalmente alejado de la pelirosa, Hinata sin necesidad de palabras pareció comprender antes que él mismo su deseo no expresado por ocupar un asiento a su lado y ahora le miraba insistente avanzando junto con Neji hasta las filas, Neji mucho más iluminado que él mismo y en una muda comprensión de las intenciones de su prima por reconciliarlo con Sakura, le empujó disimuladamente haciendo que se siente en el sitio que le habría correspondido a ella y se sentó junto a él dejando a Hinata en el último asiento, sus ojos perlas arrogantes le miraron de soslayo casi juzgándole de cobarde.
Se hundió derrotado en el asiento en cuanto la imagen en la gran pantalla cambió.
Era una película de terror.
Los ojos chocolate de Tenten brillaban de emoción, mientras se llevaba palomitas a la boca con su aguda concentración fija en la película, su cuerpo estaba ligeramente inclinado hacia adelante, absorta en la pantalla como si su vida dependiera de ello. A su lado, Sakura ni siquiera notaba que Rock Lee, pálido como un fantasma, le apretaba la mano con tanta fuerza que sus nudillos habían perdido color, parecía inmune al dolor, los ojos del cejudo estaban cerrados y la respiración agitada, un temblor recorriendo su cuerpo cada vez que un salto de terror sacudía la sala.
Hinata, menos valiente, había girado completamente la cabeza, escondiendo el rostro en el hombro de su primo. Neji, imperturbable como siempre, bostezaba ligeramente, aburrido, el rostro de mármol apenas mostrando interés mientras las escenas más tensas pasaban frente a él.
De repente, un grito sorpresivo resonó en la sala cuando una criatura monstruosa saltó en pantalla. Las palomitas de Tenten salieron volando en todas direcciones, provocando pequeños jadeos de sorpresa, todos, excepto Neji y Sasuke, ahogaron grititos en el pecho, mientras Hinata se aferraba aún más al brazo de su primo temblorosa.
- ¿Se encuentra bien, Hinata-sama? - preguntó Neji, la preocupación en su voz tan seria que Sasuke frunció el ceño.
La dedicación del genio Hyuga hacia su prima comenzaba a parecerle... extraña. Decidió no pensar demasiado en ello, no porque le faltara curiosidad, sino porque no quería ahondar en territorios que podrían ser... perturbadores.
En cambio, se concentró en Sakura, que sonreía divertida mientras daba suaves golpecitos en la espalda de Rock Lee, consolándole.
-Gracias, Sakura-san… c-cuando sujeto tu mano, recupero mis fuerzas- jadeó Lee, en un hilillo de voz temblorosa pero llena de devoción.
Sasuke lo observó largamente, sus ojos oscuros y aburridos recorriendo cada uno de los patéticos intentos del cejudo por captar la atención de Sakura, un leve hormigueo en la nuca le hizo fruncir aún más el ceño cuando una alarma silenciosa se encendió en su cabeza.
¿Por qué ella seguía tolerando esas cosas?
Lo que vino después le hizo hervir la sangre.
-Ya, ya… -murmuró Sakura con una sonrisa dulce, tomando la mano de Lee con la suya sobre el reposabrazos, un gesto casual y bondadoso, carente de malicia o intención romántica, pero para Lee fue como recibir un golpe directo en el corazón y se quedó rígido, con las mejillas encendidas pareciendo olvidar por completo el terror que le provocaba la película.
Sasuke sintió su mandíbula tensarse.
No había razón lógica para que esto lo irritara, ninguna, Lee ni siquiera representaba una amenaza y sin embargo, sus dedos se movieron por voluntad propia.
Inspiró profundamente y, sin apartar la vista de la pantalla, deslizó su mano con lentitud sobre el reposabrazos, su palma rozando la suave piel del dorso de la mano izquierda de Sakura.
El contacto fue breve, ella parpadeó, girando la cabeza con un ligero sobresalto.
-Oh, perdona… estoy ocupando tu espacio- se disculpó, su tono nervioso y la mano retirándose como si el roce la hubiese quemado.
Tan rápido como llegó, su mirada volvió a la pantalla, mientras Sasuke se quedaba solo, con el orgullo herido arremolinándose en su pecho, su mano, vacía y tensa, permaneció en el reposabrazos.
Rock Lee, por otro lado, seguía aferrado con fuerza a la mano de Sakura, apretando con cada sobresalto, no se molestó en disimular su amargura y cerró los ojos un momento, tragándose el enojo.
A su lado Neji lo miraba de reojo, por supuesto había notado toda la patética interacción y casi había sentido lástima por el Uchiha, su expresión no cambió, pero había algo en la curva de sus labios que podría haber sido compasión o, quizás maliciosa diversión.
El plan de Hinata por reconciliarlos había fracasado evidentemente.
•••
—¿Sakura?
Los ojos de Sakura, verdes como los prados, se alzaron lentamente hacia él, su mirada, una mezcla de jade quebrado e incomodidad, permaneció fija en su rostro, aunque la sorpresa no se reflejaba en ella. Si acaso, solo había una resignación distante.
Sasuke esperó, contando los latidos de su corazón, como si las palabras pudieran quebrarse antes de llegar a sus labios sin saber como iniciar una conversación, era la primera vez en dos meses que coexistían solos en una habitación.
Decidió seguir el consejo de Tsunade y también el de Kakashi, comenzaría por sus compañeros de equipo, iba a necesitar convencer a Sakura para hacer el examen chunin dentro de cuatro meses así que tendrían que mejorar a como diera lugar su trabajo en equipo para no volver a fracasar, para ello requerían entrenamiento en conjunto, tenía un plan, podían usar una sala de entrenamiento ANBU… con Naruto lejos de la aldea, la pelirrosa era su única opción segura, ya encontrarían un tercer integrante juntos.
Suspiró, el silencio se sentía pesado solo roto por la respiración dificultosa de la chica en la camilla sonando más a un gemido largo y lastimero.
Tras el fracaso en el cine ella parecía haberse esfumado de la aldea como de su vida y se había atrevido a juzgarle a él de abandonarles pensó casi irónico.
Sasuke entrecerró los ojos, observando cada detalle de su apariencia, el cabello algo más largo y enmarañado, el uniforme destrozado y sucio, las magulladuras decorando su piel como cicatrices de una guerra librada en silencio, su postura, siempre erguida y firme, parecía ahora frágil, sostenida solo por la fuerza de su voluntad, un ligero temblor recorría sus dedos mientras los llevaba a sus costillas con una expresión que intentaba ocultar el dolor.
-Buenas tardes- dijo ella finalmente, su voz apenas un murmullo contenido, tan tenue que parecía al borde de desvanecerse junto con su aliento- ¿Qué tal el entrenamiento?
El tono era distante, casi formal, como si hablaran de clima en vez de heridas mortales.
-Va bien- respondió él con igual brevedad, pero su atención no se apartaba de ella.
Ella tambaleó.
La vio perder el equilibrio antes de que sucediera, y su cuerpo reaccionó antes que su mente y sus manos firmes se cerraron sobre sus hombros, un toque protector, casi un ancla para sostenerla, pero apenas hizo contacto, ella se apartó con un jadeo agudo, ojos abiertos como platos y una respiración dolorosamente entrecortada.
-N-no… Sasuke-kun, no me muevas… tengo tres costillas rotas- advirtió con esfuerzo- y estoy a punto de perforarme un pulmón.
El mundo se detuvo.
La soltó asustado como si su piel quemara, el eco de sus palabras reverberando en su mente, había malinterpretado todo, el tono bajo y contenido no era por su presencia… era por la fragilidad desesperada de su cuerpo al borde de la muerte.
La puerta se abrió con un golpe y Shizune entró como un vendaval.
- ¡Por todos los cielos, Sakura! ¿Otra vez? - jadeó, el pánico asomándose en sus palabras- ¡Tsunade-sama va a matarte!
-No importa… -murmuró Sakura, su voz aún más débil, un eco de dolor que parecía consumirla por dentro- si me muero es que me lo merezco…- bromeó lúgubre.
Sasuke la miró, su expresión endurecida por emociones que no lograba nombrar.
Shizune se lanzó hacia la pelirrosa, revisando rápidamente sus heridas con manos expertas pero apresuradas.
- ¿Qué necesitas, Sasuke-kun? -preguntó, su tono un intento de amabilidad profesional.
-Me lastimé el hombro- respondió él señalando el profundo corte sangrante, sin apartar los ojos de Sakura, una nimiedad frente a las heridas de la joven.
Observó cómo la conciencia se escapaba del cuerpo de la kunoichi, dejando su semblante pálido e inmóvil sobre la camilla metálica. A su lado, la asistente de Tsunade gruñía con exasperación mientras hacía un inventario de los daños.
- ¿Tres costillas rotas? El hombro derecho dislocado… una hemorragia interna… -murmuraba Shizune con creciente frustración- ¡Está más muerta que viva!
La mandíbula de Sasuke se tensó.
-¿Es así como entrenan los Sannin a sus pupilos? ¿O solo Tsunade? - preguntó con fingida calma, pero una sombra de rabia latente cruzó sus palabras.
Shizune bufó, su tono cargado de indignación.
-Créeme, solo Tsunade-sama es capaz de semejante brutalidad- levantó la vista hacia él con una mueca molesta.
-Si no sobrevive a esto es que no merece ser llamada Kunoichi- la voz apática de Tsunade se alzó desde la puerta, desinteresada.
Una pausa y la mirada de Sasuke volvió a la figura inerte de Sakura, sus dedos se cerraron en un puño inconsciente, mientras sus pensamientos regresaban al roce de su hombro, al susurro de su nombre saliendo de labios que aún estaban dispuestos a preguntar cómo le iba a él, incluso al borde de la muerte.
¿Por qué eres así…?
-Deberías dejarla así, a ti solía dejarte aún peor y sigues viva- masculló la mujer casi riendo sádicamente pero aun así se acercó a la pequeña pelirrosa empezando a curarla- tu encárgate del chico- le señaló con el mentón- esa herida parece profunda.
-Oh lo siento tanto Sasuke-kun, ven aquí- le llamó amablemente.
Avanzó, casi sin pensar, mientras su mirada se quedaba fija en la pelirrosa.
Su respiración apenas perceptible, el cuerpo pequeño que parecía encajar demasiado bien con las camillas metálicas que llevaban los cuerpos a la morgue.
Estaba preocupado por ella, preocupado como cuando Gaara casi la mata, casi se cae para atrás el día en el que la vio muy tranquila tomando un helado con el chico pelirrojo de la arena y sus hermanos escuchando como él le ofrecía sus disculpas por aquel ataque y ella descuidada y risueña solo lo dejó estar.
Chiquilla tonta…
Tenía un corazón demasiado bondadoso para su propio bienestar…
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Notas de la autora:
Un capítulo relajadito, con un toque de humor y Sasuke comenzando a valorar la amistad que solía tener con sus compañeros de equipo, es un tontito.
¡Gracias por estar aquí una semana más!
Con cariño,
Azulen.
