Fragilidad

Capítulo 23

Una grieta en el cristal

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, esta historia es de mi total autoría no está permitida su publicación en otros sitios sin previa autorización. -Azulen-

Summary: ¿Amor? – bufó sarcásticamente- Lo que quiero es que te largues y me dejes en paz… -siseó con rabia contenida - ¿Es… realmente eso lo que deseas? ¿Serás feliz ahora Sasuke? ¿Dejarás que el odio te envenene el corazón? - ¿Qué hubiera pasado si Sasuke nunca se hubiese ido de Konoha?

•••

El tenue murmullo de las voces en el pasillo flotaba en el aire filtrándose por la puerta entreabierta como un eco lejano en su mente dispersa, en el exterior la tarde parecía avanzar lentamente entre cálidos rayos de luz solar que besaban su piel a través del ventanal del despacho de Shizune, los papeles sobre la mesa estaban ordenados en pilas meticulosas, pero para Sakura, eran poco más que un borrón de tinta sin sentido, sus pensamientos iban y venían en un torbellino silencioso, lo suficientemente fuerte como para hacerla olvidar por completo el sonido de la voz de Shizune.

-Y creo que eso sería todo… ¿Uh? ¿Sakura? ¿Estás aquí?

El llamado la arrancó de su letargo y levantó la cabeza de golpe, parpadeando como si emergiera de un sueño, se forzó a sonreír con ligereza, pero Shizune la escudriñó con ojos afilados, oscuros y perspicaces.

-¿E-eh? S-si, estoy escuchando.

-¿Qué acabo de decir?- rio suavemente, aunque la pregunta no tenía verdadera malicia.

Sakura titubeó, revolviendo en su mente en busca de cualquier palabra que pudiera encajar.

-Ehh… ¿s-suministros?

Shizune ladeó la cabeza con una sonrisa divertida.

-Dije que la sección norte del hospital estará cerrada temporalmente por la remodelación de las salas de maternidad, lo mencioné hace un minuto, moveremos los cuneros al ala este sala 203 ¿Lo marcaste?

Sakura se encogió un poco en su asiento, sintiendo la vergüenza calarle en los huesos.

-L-lo siento… estoy algo distraída- masculló ruborizada mientras anotaba en una de las hojas.

Shizune apoyó el codo sobre la mesa y, con una sonrisa traviesa, le tiró suavemente de la mejilla.

-Oye- susurró con tono cómplice- Sé que todos me ven como una solterona- bromeó- pero eso no significa que no haya tenido mis experiencias románticas, así que dime… ¿Es por Sasuke-kun?

Sakura exhaló un resoplido resignado, sintiendo cómo el peso de la semana entera caía sobre sus hombros. No era solo Sasuke. Era el cansancio acumulado, las desapariciones esporádicas de él y sus escuetas respuestas al respecto, por supuesto lo sabía en ANBU existía una confidencialidad absoluta por lo que los detalles de su entrenamiento y misiones eran estrictamente secretos lo que los dejaba sin un tema de conversación potencial considerando que no había otra cosa de la que le gustase hablar a Sasuke más allá de entrenamiento o armas lo cual era básicamente lo mismo, y estaba ahí ese nudo de ansiedad que le apretaba el pecho cada vez que pensaba en la sangre, la suya, la de otros, el momento en el que descubrió aquel nuevo miedo irracional.

Había sido una semana extenuante, pero al menos ya era viernes y el sábado sería su primer día libre en mucho tiempo, tenía todo planeado: Una escapada a las aguas termales del pueblo vecino con Sasuke-kun, no podría decir que no, quizás así podrían reconectarse un poco, quizás así ella podría encontrar un poco de calma y desestresarse.

-Un poco…-admitió al fin, su voz apenas un susurro, su mirada jade se perdió en el ventanal, observando cómo el sol bañaba la aldea de una forma tan pacifica que comenzaba a envidar aquella calma- Me preocupa que las cosas cambien demasiado ahora que sus responsabilidades han aumentado, lo noto más ausente y eso que últimamente vivo en su casa- rio nerviosa.

Shizune no respondió de inmediato, solo extendió su mano y la posó con calidez sobre su hombro en un gesto fraternal, no necesitó palabras para transmitir su comprensión, el roce ligero de sus dedos sobre su piel hablaba por sí solo.

-Es normal… -murmuró con dulzura.

Sakura sintió un nudo apretarse en su garganta.

-Ya no son genin y están entrando en su juventud- continuó Shizune con una suave sonrisa, su tono revestido de la serena sabiduría que solo los años pueden otorgar- Las misiones se vuelven más difíciles, las responsabilidades pesan más, y el tiempo juntos… inevitablemente, se vuelve más escaso, así es la vida shinobi, tendrás que acostumbrarte a largos periodos de ausencia… y a la incertidumbre de no saber si volverá con vida.

El pecho de Sakura se contrajo, como si la realidad la golpeara de lleno.

-Sé que intentas darme ánimos, pero tu franqueza me duele, Shizune-san- rio suavemente, con una sonrisa que no alcanzaba sus ojos.

Shizune también rió, pero su mirada no perdió ese matiz de ternura casi maternal.

-La verdad a veces duele, pero es necesaria, el mundo no se suaviza para nadie, Sakura, en este camino se gana pero también se pierde.

La joven bajó la vista, enredando los dedos en el dobladillo de su bata, dejando que las palabras calaran en su interior.

-Pero- continuó Shizune, con un brillo de orgullo en su voz- sé que llegarás a ser una médico ninja de primer nivel, tienes un talento impresionante y una mente prodigiosa, no me cabe duda de que pronto, quizás, estén haciendo misiones juntos y así podrán dar lo mejor de ambos para protegerse siempre.

Sakura rio, esta vez con algo más de sinceridad.

-No sé si pueda aguantar el entrenamiento ANBU.

-Sobreviviste al entrenamiento de Tsunade-sama, créeme, el entrenamiento ANBU es un paseo en comparación con eso- soltó una fina carcajada animada antes de añadir- a veces en las relaciones hay momentos de incertidumbre, situaciones en las que tendrás que poner más de ti, y momentos en los que estarás tan vacía que él tendrá que ponerlo todo por los dos, el amor tampoco es perfecto, Sakura, nada lo es, pero se trata de abrazarse cuando brille el sol… y abrazarse cuando llueva también.

La médico deslizó su mano con ternura por su hombro antes de retirarla, dejándole una calidez reconfortante en la piel con un aire de sincera fraternidad rodeando su presencia, sintió su corazón aflojarse un poco tras escuchar aquellas palabras e inspiró hondo, por primera vez en todo el día le dio una sonrisa amplia y honesta.

-Gracias, Shizune-san, para ser sincera… me siento mucho mejor.

•••

A sus casi quince años de vida ya se había convertido en una de esas personas que no pueden dejar de darle vueltas a todo como ciertos aspectos de su día a día que la hacían sentir satisfecha consigo misma por alguna razón, sentirse mayor era una de esas cosas, dio un saltito para evitar pisar un charco, el atardecer teñía la aldea con tonos lavanda y anaranjados que se le antojaron melancólicos extendiendo sombras largas sobre los tejados y callejones.

Caminaba con paso relajado después de despedirse de su amable maestra, sintiendo el leve cosquilleo del cansancio acumulado en sus piernas después de estar recorriendo el hospital todo el día, pero aquello no le impidió disfrutar de la brisa fresca que anunciaba la inminente llegada de la noche, contrario a lo que podría parecer a Sakura le gustaba mucho más la noche que el día, la aldea estaba animada a esa hora con niños corriendo por las calles y algunos vendedores cerraban sus puestos para poder retirarse a descansar, otros apenas abrían llenando el ambiente de deliciosos aromas de comida que flotaban en el aire abriéndole el apetito.

Giró en una callejuela estrecha que pasaba por detrás de la gran residencia Hyuga para acortar camino hacia su casa, un camino poco transitado donde el silencio se asentaba más denso pero casi lo prefería así, escuchó un suspiro y alzó la vista, entre los relieves del tejado, distinguió una figura familiar sentada entre las tejas, el cabello azulado de Hinata brillaba con el resplandor del sol poniente y su postura, con los brazos descansando sobre sus piernas cruzadas, tenía un aire nostálgico, como si el peso de un pensamiento distante la hubiera atrapado haciéndole olvidar la existencia misma.

Sakura entrecerró los ojos con curiosidad.

-¡Hina!

Hinata no reaccionó de inmediato, tan perdida en su ensimismamiento que apenas notó la presencia de quien ya consideraba su mejor amiga, Sakura chasqueó la lengua con diversión antes de flexionar las piernas y dar un salto ágil aterrizando con suavidad en el tejado a su lado.

-Vaya ¿qué tienes? ¿esperas a alguien?- preguntó con picardía, dejándose caer junto a ella con las piernas colgando sobre el borde del tejado.

Hinata dio un salto en su sitio por la repentina aparición llevándose una mano al pecho pero parpadeó volviendo a la tierra y bajó la mirada con una leve sonrisa.

-Hola Sakura-chan… no, solo… estaba pensando.

Sakura ladeó la cabeza con escepticismo, el viento revolviendo algunos mechones sueltos de su cabello rosa.

-¿Pensando en alguien?

El rubor en las mejillas de Hinata fue tan inmediato y evidente que Sakura tuvo que reprimir una carcajada.

-¡N-no es eso!

-Uhmm… si… claro…- Sakura apoyó una mano en el tejado y la miró con una ceja arqueada- venga Hinata, somos amigas- rio- me lo puedes decir si quieres.

Hinata suspiró, enredando sus dedos nerviosamente en la tela de su falda.

-Es solo que… me preguntaba si… la quinta sabría algo de Naruto-kun…

-¿Naruto?- Sakura rio enternecida- No seas penosa puedes preguntármelo ¿Sabes? El está bien, aun tarda en volver, pero volverá y tú deberías estar emocionada por eso, pero en cambio tu cara luce como si estuvieras presenciando un funeral- parloteó finalizando con un fingido gesto apesadumbrado.

Hinata se sonrojó y entrelazó las manos sobre su regazo, su mirada perla se mantuvo fija en el horizonte donde el sol se hundía detrás de los edificios.

-Es solo que… no sé si yo haya cambiado lo suficiente, él ha estado fuera entrenando con Jiraiya-sama, volviéndose más fuerte, creciendo… pero yo… -susurró, con una expresión melancólica- me siento un tanto estancada… me prometí que me haría fuerte para cuando él regresara…

Sakura suspiró con dramatismo y se dejó caer de espaldas sobre el tejado, apoyando la cabeza en sus manos.

-Por amor a Kami, Hinata, eres mucho más fuerte de lo que crees, te he visto entrenar, además si sigues esperando a sentirte "suficiente" pasará otra década y Naruto ya tendrá cinco hijos con alguna despistada por ahí.

El rostro de Hinata se volvió color granate y ahogó un sonido de protesta, pero la risa de Sakura haciendo ecos en el silencio de la calle la relajó.

-¡Hinata!- llamó en un tono exigente- cuando ese cabeza hueca regrese, déjale claro lo que sientes, y si no lo entiende, Sasuke-kun y yo le daremos un buen golpe para que reaccione ¿Hecho?- sonrió.

Hinata rió suavemente, conmovida por el entusiasmo de su amiga.

-Está bien… lo intentaré…

Sakura le dio una palmada en la espalda antes de resoplar con cansancio la imagen fugaz de Sasuke cruzando su mente, soplo algunos mechones de cabello que caían sobre su frente.

-Ugh, me está creciendo demasiado rápido- murmuró- y se cae con la misma velocidad… estoy tan estresada- su cuerpo se volvió lánguido sobre el tejado haciendo una pequeña rabieta.

Hinata la observó con curiosidad.

-¿Te lo dejarás crecer?

Sakura negó con la cabeza.

-No, solo que no he tenido tiempo ni ganas de cortarlo, estoy exhausta, el cabello es un estorbo.

-Te queda bien así- comentó Hinata con suavidad- Aunque debo admitir que es un cambio verte con el cabello más largo otra vez, siempre te ves bonita como lo lleves.

Sakura sonrió y le dio un leve codazo.

-Mira quién habla, tú también lo tienes más largo ahora.

Hinata bajó la mirada, acariciando una hebra azulada que le caía sobre el hombro.

-Sí… quería dejarlo crecer, el otro día Neji-niisan dijo que me veía bien.

-Oh, qué tierno- canturreó una voz desde abajo.

Ambas asomaron la cabeza por el borde del tejado justo a tiempo para ver a Ino, que pasaba por la calle con una cesta de mandados en los brazos y una sonrisa traviesa en los labios.

-¿Desde cuándo Neji se convirtió en tu asesor de imagen, Hinata? ¿Acaso tiene un fetiche con las primas o algo así?

Hinata se atragantó con su propia saliva y Sakura soltó una carcajada.

-¡I-Ino-chan! No digas cosas raras- protestó la chica Hyuga ligeramente exaltada.

Ino soltó la carcajada y sin más preámbulos, se impulsó hacia el tejado con un salto ágil, dejando la cesta a un lado al aterrizar.

-No te pongas tan nerviosa Hinata, solo bromeaba- dijo, aunque la sonrisa maliciosa no desapareció de su rostro.

Justo en ese instante, una gota fría de lluvia aterrizó sobre la nariz de Sakura.

-Mierda… va a llover otra vez -musitó, viendo cómo otras gotas empezaban a caer, oscureciendo el tejado con pequeños puntos dispersos.

-Será mejor que entremos- sugirió Hinata, poniéndose de pie.

Las tres bajaron rápidamente aterrizando en el jardín y dejando sus zapatos en el engawa antes de ingresar a la sobria habitación de Hinata.

El cuarto tenía una atmósfera tranquila, con la tenue luz del atardecer colándose a través de las cortinas y el sonido de la lluvia golpeando suavemente el techo, Ino se dejó caer relajada en una silla, cruzando las piernas con pereza, mientras Sakura se acomodaba en la cama, apoyando la espalda contra la cabecera y recogiendo las rodillas contra el pecho, Hinata por su parte, se sentó relajadamente al pie de la cama, estirando las piernas y apoyando la espalda contra la pared.

-Vaya día del asco… -suspiró Ino, quitándose el flequillo de la cara- No sé ustedes, pero mi madre aprovecha cada uno de mis días libres para enviarme a hacer mandados, ni siquiera puedo descansar.

-Suenas como una esposa frustrada- se burló Sakura.

-Ni lo digas- bufó Ino- ¡Ah es cierto!- sus ojos azules se ampliaron recordando algo repentinamente.

Revolvió en la cesta y sacó unos pequeños paquetes de colores pastel.

-¡Conseguí esto en el mercado! Son mascarillas faciales, pensaba probarlas más tarde, pero es más divertido entre amigas, improvisemos una tarde de chicas- sonrió traviesamente.

-Oh, vi un comercial de esas anoche- comentó Sakura con curiosidad.

-Entonces hay que probarlas- canturreó Ino con una sonrisa entusiasmada.

Las tres tomaron un paquete y comenzaron a aplicarse las mascarillas, riendo y codeandose al ver lo ridículas que se veían con los rostros cubiertos de distintas tonalidades, las tres tumbadas relajadamente sobre la cama con los cabellos colgando del borde una cortina tricolor que se balanceaba suavemente con sus risas, vieron el sol caer y las gotas de lluvia entrelazarse con los últimos rayos de luz entre quejas sobre la rutina y confesiones ligeras y el lavanda del cielo desapareció dando paso a un oscuro cielo nublado contrastando con el clima, Sakura se sentía relajada otra vez, plena y cómoda con la calidez de la amistad llenando la habitación, mientras afuera la llovizna seguía cayendo en un ritmo pausado, como un murmullo reconfortante que envolvía la aldea en una atmósfera de calma y silencio.

El sonido de unos nudillos golpeando la puerta interrumpió momentáneamente las risas dispersas entre las chicas, Hinata, que estaba limpiándose los restos de la mascarilla de las manos con una toalla, alzó la voz con suavidad.

-Adelante.

La puerta corrediza se deslizó con un leve crujido y una mujer de edad madura, con el cabello recogido en un moño pulcro y una expresión amable, asomó la cabeza con una leve inclinación.

-Buenas noches, Hinata-sama ¿Necesita algo?

Hinata le dedicó una sonrisa cálida.

-Himiko-san, mis amigas han venido a visitarme ¿Podrías traer un poco de té y algunos aperitivos, por favor?

Himiko sonrió con amabilidad, lanzando una mirada cómplice a las invitadas.

-Por supuesto, enseguida regreso.

Cerró la puerta con suavidad y se retiró.

Sakura, que hasta ese momento había estado examinando sus uñas con aire distraído, tomó una pequeña lima de la mesita y comenzó a limárselas con movimientos rítmicos, después de unos segundos, dejó escapar un resoplido frustrado.

-Ya… no aguanto más, tengo que decirlo- Ino y Hinata posaron sus ojos en ella con interés- no puedo creerlo… con lo bien que iban las cosas y ahora Sasuke se está alejando otra vez, me siento tan… ni siquiera sé como me siento al respecto.

Hinata e Ino intercambiaron miradas antes de que Ino preguntara intrigada.

-¿Lo de la semana pasada?

-¡Es que no es mi culpa!- Sakura bajó la lima con exasperación- Todo iba tan bien, estábamos empezando a… no sé, tener algo más estable y de repente ¡bam! Tsunade-sama le ofrece una plaza en ANBU y siento que todo se está yendo por un tubo…

-Bueno… -Hinata comenzó a decir con su tono sereno, pero en ese instante un nuevo golpe en la puerta la interrumpió.

-¿Hinata-sama?

La voz firme y educada de Neji resonó desde el pasillo.

-¿Quién está contigo?

Antes de que Hinata pudiera responder, Ino y Sakura se adelantaron con diversión.

-¡Somos nosotras, Neji!

-¡Tus primas favoritas!- bromeó Ino picando a Hinata.

Hinata rio discretamente ante la broma, ya conociendo el carácter de Ino.

-Puedes pasar, Neji-niisan, Himiko traerá té y aperitivos, así que si quieres puedes quedarte a charlar un rato.

La puerta se deslizó lentamente y Neji entró con su característico porte serio, observando la habitación con ojos calculadores, al notar los restos de mascarillas en los rostros de las chicas, su mirada se volvió curiosa.

-¿Qué están haciendo?

Hinata le sonrió con inocencia.

-Nos pusimos mascarillas faciales ¿Quieres probar?

Neji frunció el ceño con incomodidad y desvió la mirada.

-No, gracias es algo de mujeres.

-¡Eso no es cierto!- Hinata rió cruzando los dedos de sus manos tímidamente- Cualquiera puede interesarse en cuidar su piel.

Ino, por supuesto, no dejó pasar la oportunidad de provocarlo.

-Además, Neji, sinceramente… tienes el cutis un poco seco…

Neji la fulminó con la mirada.

-Eso no es verdad.

-No sé ¿eh?- Sakura se unió a la provocación, entrecerrando los ojos con aire pensativo- Es posible que envejezcas prematuramente si no te cuidas la piel Neji-san…- agregó con una sonrisilla maliciosa mal disimulada.

Neji frunció el ceño, ofuscado.

-Eso no va a pasar.

-Solo hay una manera de asegurarnos- Ino chasqueó los dedos y miró a Sakura con complicidad- ¡Atrápenlo!

Antes de que pudiera reaccionar, Neji sintió cómo Sakura lo sujetaba del brazo y lo arrastraba más adentro de la habitación.

-¡Suéltame Sakura!-protestó con tono severo, pero en un instante Hinata e Ino lo sujetaron también, inmovilizándolo entre risas.

-¡Neji-niisan, no te resistas!

-¡Vamos, solo es una mascarilla!

-¡Es por tu propio bien, Neji-san!

Neji forcejeó unos segundos, pero estaba en clara desventaja numérica y no quería desobedecer una orden de Hinata, finalmente resignado ante su inevitable derrota, cerró los ojos y dejó escapar un largo suspiro.

-Da igual, hagan lo que quieran…

Las chicas rieron victoriosas y en pocos segundos lograron aplicarle la mascarilla. Cuando terminaron, Neji se sentó con los brazos cruzados sobre la cama, su expresión completamente impasible, como si aceptara su destino con dignidad.

-Bueno, bueno… Ahora que el prisionero está asegurado- bromeó Ino -podemos volver al tema.

Hinata miró a Sakura con dulzura y dijo con suavidad:

-Sakura-chan, quizás es que estés extrañándolo ¿No crees? Sasuke-kun te quiere, estoy segura de que su entrenamiento en el ANBU no cambiará eso.

-Hmp… Ojalá tengas razón- Sakura suspiró, abrazando sus rodillas- A veces siento que él y yo estamos en planos distintos de la realidad.

Ino bufó con impaciencia y se inclinó en su silla, Neji encorvó una ceja con sus ojos aun cerrados fingiendo ignorar la conversación.

-Bueno, al menos tú conseguiste hacer realidad el sueño de todas las chicas de la aldea- expresó Ino con sus azules ojos entrecerrados.

Hinata se llevó una mano a los labios para ocultar una pequeña risa.

-No de todas, yo nunca estuve interesada en Sasuke-kun.

La rubia la miró con incredulidad su boca exagerando un gesto de sorpresa antes de sonreír con burla y codearla con suavidad y complicidad.

-Vaya vaya… cuando te lo opones tienes una lengua afilada Hinata- rio.

-Es porque son una pésima influencia para ella- agregó Neji.

Las tres chicas estallaron en carcajadas incontrolables rodando por la cama, incluso Neji tras un instante de resistencia, dejó escapar una leve carcajada y negó con la cabeza, rindiéndose ante la calidez del momento.

•••

El aire en la sala de entrenamiento estaba frío y seco escapando silencioso por el sistema de ventilación, el sitio estaba en el subterráneo completamente apartado de los ojos curiosos de cualquiera, aliados o enemigos, el aroma metálico del sudor y el material resistente al ninjutsu que cubría la sala como una especie de prisión gris y amplia.

Sasuke sabía que era pasada la medianoche, pero los ANBU no tenían horario, ni descanso, ni tregua, así que jadeaba, apoyando una rodilla en el suelo mientras el dolor punzante en su costado se extendía como un incendio bajo su piel, extenuante, era la palabra adecuada para describir la bestialidad del entrenamiento ANBU, su katana yacía a un metro de distancia, arrebatada de sus manos con una facilidad humillante por el capitán Nishimura, el hombre a cargo de entrenarlo en ausencia de Kakashi.

Altivo, se mantenía firme e imponente bajo la intensa luz de las lámparas que rodeaban la sala, Nishimura era un hombre de treinta y tantos pero cuya dureza le hacía aparentar muchos más años de los que tenía, alto, de hombros anchos y músculos curtidos por las décadas en el campo de batalla, las cicatrices en sus brazos y rostro eran testigos mudos de una vida dedicada a la violencia, Sasuke solía preguntarse internamente sobre una marca en especial, una cicatriz profunda que cruzaba su mejilla derecha, como una grieta que nunca terminó de sanar, le hacía preguntarse que clase de monstruo tenía la habilidad de herir de esa forma a un hombre como él.

-Ya estás listo- anunció con una certeza indiscutible, haciendo girar el kunai entre sus dedos antes de guardarlo- Mañana por la noche partimos a tu primera misión oficial con el ANBU.

Sasuke apretó la mandíbula, sus músculos aún temblaba de agotamiento y su cuerpo exigía agua a gritos, pero no podía beber una sola gota del tan deseado líquido vital, Nishimura se lo había prohibido hasta finalizar definitivamente era parte del entrenamiento de resistencia, procesó sus palabras y la expectativa encendió algo dentro de él haciéndole olvidar la sed.

Su primera misión oficial, finalmente le entregarían su máscara.

Un sonido de pasos haciendo eco en el gran salón interrumpió el momento y desde la oscuridad de la antesala que conectaba al pasillo una silueta emergió con la confianza de quien acostumbra a transitar por allí.

Sasuke posó sus ojos sobre el hombre que acababa de llegar, de cabellos negros azulados que caían de forma rebelde sobre su frente y un una musculatura trabajada, su lenguaje corporal indicaba una actitud que oscilaba entre la arrogancia y el desprecio con sus ojos grises reflejando su desdén, le sostuvo la mirada escaneándole con tanta agudeza como él, una cicatriz delgada atravesaba su clavícula, no iba a intimidarlo.

-Tsk ¿Quién es el crío, Tenko-taichou?- preguntó con una risa áspera, cruzándose de brazos, su tono denotaba un desinterés absoluto.

-Estás aquí… Koseki- murmuró Nishimura sin girarse, llamándolo por su nombre, su voz arrastraba una nota de fastidio.

El de cabellos azulados ignoró la advertencia implícita y avanzó, evaluando a Sasuke como si fuera un producto defectuoso.

-Así que este es el reemplazo de Sumire… ¿Qué demonios, Nishimura? ¿La Quinta Hokage metió a un mocoso escuálido en el escuadrón?- bufó, con una sonrisa torcida, Sasuke no respondió, simplemente lo observó con frialdad- Con lo que me costó deshacerme de esa perra de Sumire… las mujercitas no están hechas para le ANBU- sonrió elevando el mentón, Sasuke pensó que le escupiría en algún momento- y los mocosos aún menos.

-…

-Pero mira que brazos más delgados… ¿Estás seguro de que la vieja estaba sobria cuando lo envió?- su voz rasgada destilaba ironía.

-No lo subestimes - replicó Nishimura con un deje de diversión en la voz, pero sin molestarse en defenderlo demasiado.

-No me jodas- Koseki chasqueó la lengua y se giró hacia Sasuke con descaro- No veía una estupidez así desde que metieron a la nenaza de Uchiha y Kakashi-dono al ANBU… aunque al menos Kakashi valía la pena.

El ambiente se tensó con el comentario, Nishimura dejó escapar una carcajada áspera lanzándole una mirada suspicaz de reojo, casi pudo adivinar sus pensamientos, Sasuke sintió que la sangre se le helaba por un instante. Hasta ahora, no había prestado demasiada atención a cómo su hermano había sido percibido entre las filas del ANBU, pero empezaba a quedar claro que no era precisamente alguien respetado entre ellos, el comentario de Nishimura cuando supo su objetivo ahora cobraba más sentido.

Antes de que Sasuke pudiera procesarlo del todo, un brillo plateado cortó el aire, el kunai con el que Nishimura juguetaba en sus manos pasó silbando y rebanó la piel cerca de la comisura de los labios de Koseki, la sangre brotó en un hilo fino y el ANBU retrocedió un paso, tocándose la herida con incredulidad.

-¡Maldito sádico!- gruñó, girándose hacia Nishimura con furia- ¿Me cortaste la cara por joder al puto novato?

El capitán sonrió con sorna.

-Te corté la cara porque no sabes cerrar la boca- replicó con indiferencia- Y porque este novato ha demostrado más potencial en dos semanas que tú en diez años, al menos él claramente no terminará envenenado en un burdel de cuarta como un maldito principiante.

Sasuke observó en silencio cómo la expresión de Koseki se ensombrecía.

-Tu nombre- inquirió con frialdad, sus ojos grises posados en él con una sombra de fastidio y letalidad.

Entre los ANBU, la lealtad no se basaba en la camaradería ni en el respeto, sino en la utilidad, no había compasión, no había palabras de aliento, solo un pragmatismo cruel y una hostilidad soterrada que disfrazaban de disciplina.

Era un mundo de asesinos que priorizaban la misión por encima de todo, incluso de sus propios compañeros, todo lo que le habían enseñado hasta ahora sobre el compañerismo shinobi se desmoronaba poco a poco descubriendo un mundo completamente nuevo para él, un mundo que existía justo debajo de sus pies y Sasuke solo pudo preguntarse en qué clase de hombre terminaría convirtiéndose en ese infierno de inmensas paredes de concreto y metal.

-Uchiha Sasuke- respondió sin ápice de emociones, ni siquiera reaccionó cuando Koseki dibujó una sonrisa casi maligna en su rostro antes de desatarse en una horrenda carcajada llena de ironía.

•••

La brisa de la madrugada le heló los brazos y al mismo tiempo la arrulló tan fresca y silenciosa, impregnada con el aroma de la lluvia reciente y el murmullo lejano de las hojas mecidas por el viento que le invitaban a perderse en sus pensamientos otra vez, se sentía mucho mejor después de pasar el rato con sus amigos, pero no era suficiente, la calidez que añoraba era distinta a la que todos estaban dispuestos a ofrecerle.

-¿Sakura?

La voz grave y familiar hizo que su corazón diera un brinco en su pecho y se giró rápidamente, con una sonrisa instintiva iluminando su rostro antes de que la preocupación la reemplazara en un instante.

-¡Sasuke-kun!

Él se acercaba con pasos lentos y pesados, casi cojeando, su silueta oscura destacándose contra el resplandor blanquecino de un farol, su respiración era acompasada, pero sus movimientos traicionaban el cansancio y el dolor, la adrenalina que debía haber estado sosteniéndolo hasta ahora se estaba disipando, dejándolo expuesto ante la realidad de sus heridas, Sakura conseguía apagar el modo supervivencia con su sola presencia y eso le resultaba tan incómodo como contraproducente.

Pero ella frunció el ceño y se apresuró hacia él.

-¿Estás bien?

Sasuke esbozó una mueca fugaz, más resignación que molestia.

-Estoy bien, solo creo que tengo un calambre… -murmuró con su típico tono indiferente, aunque sus músculos tensos delataran lo contrario- Sakura, te dije que no hace falta…

Pero ella ya estaba arrodillándose frente a él, su chakra verdoso iluminando la penumbra con un resplandor etéreo mientras sus manos rozaban con delicadeza su pierna apuñalada, disipando el dolor en cuestión de segundos.

-Calla o te dejaré peor por mentirme- lo amenazó sin mirarlo, concentrada en sellar con precisión los cortes profundos en sus brazos, su voz era firme y quizás incluso un tanto decepcionada, pero en su interior un torbellino de angustia y ternura se mezclaba con su determinación por curarle.

Sasuke suspiró, resignado, pero no protestó más, sintió el alivio inmediato recorrer sus extremidades, relajando la tensión acumulada en su cuerpo.

-¿Tienes idea de lo que te pasaría si esto se infectaba?- continuó Sakura con severidad señalando la herida ya curada, su ceño aún fruncido mientras sus manos recorrían su cuerpo sanando heridas menores con un cuidado casi reverente.

Sasuke la miró en silencio, observó el modo en que sus labios se apretaban en una línea tensa, el sutil temblor de sus pestañas cuando sus ojos repasaban sus heridas, la manera en que su respiración se volvía contenida, como si estuviera absorbiendo su dolor y enfado.

-Sakura… -murmuró con algo parecido a la exasperación, pero su voz sonó más suave de lo que pretendía.

Ella finalmente alzó la vista, encontrando la suya en la penumbra.

-¿Qué haces en la calle a estas horas?- inquirió él con leve curiosidad- Deben ser… las dos de la mañana o algo así.

Sakura parpadeó, sorprendida por la hora y luego se encogió de hombros.

-¿Ah, sí? Salía de casa de Hinata- señaló con la cabeza el recinto Hyuga, unas cuantas cuadras a la distancia, su voz sonando más ligera a propósito.

Sasuke asintió con una expresión neutra.

-Ya veo…

-Sí, estábamos destrozándolos con nuestras lenguas viperinas- bromeó.

La sonrisa traviesa que le dirigió fue como una chispa en la oscuridad.

Sasuke dejó escapar un sonido bajo una breve y sincera risilla que hizo que el corazón de Sakura latiera con fuerza, últimamente ya no le era común escucharle reír y cuando lo hacía, tenía el extraño efecto de hacer que todo lo demás pareciera más lejano, menos importante, porque se sentía más cerca de él cuando le mostraba alguna emoción distinta a esa fría indiferencia shinobi que portaba como una máscara desde que ingresó al ANBU.

-¿Y bien?- preguntó ella, buscando aferrarse a la normalidad de la conversación mientras su pecho aún vibraba con esa sensación cálida- ¿Cómo estuvo el día?

Sasuke suspiró con cansancio, pero su expresión se suavizó con un atisbo de satisfacción.

-Como todos- Sus labios se curvaron en una media sonrisa, cansada pero sincera- Mañana tendré mi primera misión oficial… Así que vamos a casa, solo tengo unas tres horas para dormir.

Fue solo una frase, dicha sin dramatismo, sin la intención de ser cruel y mucho menos teniendo en cuanta su plan secreto pero aun así el impacto en ella fue inmediato, sintió una punzada en su pecho, como si las palabras le hubieran apuñalado, en su mente los planes que había estado construyendo con tanto esmero se disolvían como arena entre los dedos y supo que la visita a las aguas termales estaba jodida, perdería la oportunidad de compartir un poco más de tiempo con él… todo eso se esfumaba con la simpleza de su declaración.

Pero no era culpa de Sasuke.

Solo era trabajo.

Se obligó a sonreír.

-¡Genial! entonces ¿Ahora serás oficialmente un ANBU?

Sasuke la observó por un momento, su mirada oscura y penetrante pareciendo analizarla en el silencio de la noche y extendió una mano hacia ella.

-¿Qué dices? Si ya soy un ANBU oficial desde hace dos semanas, Sakura.

Sakura rio despacio y tomó su mano sin vacilar, sintiendo el leve roce de su piel áspera contra la suya, sus dedos se entrelazaron con naturalidad y aunque no había palabras de por medio, en ese gesto encontró una pequeña promesa silenciosa.

Si, todo estará bien.

.

.

.

.

Notas de autora:

Un capítulo relajadito, no tengo mucho que decir más que agradecer enormemente sus reviews, me animan muchísimo a continuar la historia, me hace muy feliz que les guste tanto de verdad, un agradecimiento especial a visitorq04 que ha estado bastante activa, un abrazo!

¡Muchas gracias por leerme!

Con cariño,

Azulen.