Aquí Ninja Britten 11 reportándose.

Una nueva historia Rider ha llegado y será bastante original, aunque tengo que dejar en claro que la inspiración para esta historia fue la película de Shin Kamen Rider del 2022.

La apariencia de la protagonista de esta historia se basará en el Hongo Takeshi de esa película, aunque con algunos colores cambiados los cuales se describirán más adelante.

DISCLAIMER: Shin Kamen Rider no me pertenece. Todos los créditos correspondientes a Ishinomori Productions y Anno Hideki.

Sin más, comencemos…

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Muchas veces se dice que la familia es lo primero o que la sangre es más espesa que el agua, pero en sí, solo son frases ya que no siempre es así.

Familias enteras han sido destruidas por muchos problemas entre padres o hijos, aunque el caso que nos trae hoy, es uno que sinceramente afectaría mucho a una joven la cual no tendría culpa de haber nacido en una familia tan disfuncional.

En una casa más o menos normal, todo parecía estar bien desde afuera, aunque lo que pasaba dentro, era todo lo contrario.

- ¡¿Por qué sigues apostando?! ¡Sabes que ya no tenemos dinero!

- ¡¿Y tú por qué me reclamas?! ¡Hace poco gastaste en ese maldito maquillaje caro! – los dueños de esa casa, un matrimonio que se notaba que les faltaba amor, discutían por uno de los males que más molesta y estresa a las personas el cual es la falta de dinero.

Mientras estos discutían, una joven de unos 16 años estaba encerrada en su cuarto, todo porque no quería salir de ahí por las peleas que tenían sus padres. Su cabello castaño y ojos morados mostraban una buena apariencia, aunque a pesar de eso, se notaba en su rostro que estaba estresada y cansada por el drama familiar que siempre había.

Su nombre era Okawa Natsumi. Aunque era una chica que tenía calificaciones promedio, no podía concentrarse mucho en los estudios debido a las constantes peleas de sus padres, así mismo, estos le recriminaban por el hecho de no ser de los más altos del cuadro de honor, a pesar de que ellos eran causantes de los problemas de la castaña.

A pesar de todos los inconvenientes, Natsumi quería a su familia, pensando que ellos correspondían a esos sentimientos, pero lo que la oji morada no sabía es que todo ese amor que creía, no era más que una ilusión que luego se desmoronaría por completo.

Un día, los problemas de la familia Okawa fueron demasiados y llegó al punto en que el padre de familia estaba escondido como si alguien lo buscara.

- ¡¿Qué demonios hiciste?!

- Si no les pago a esos tipos, me matarán, estoy seguro de eso – el señor se acostó en el suelo – estoy perdido.

- ¡Genial, mira a donde nos condujiste!

- ¡Tú no hables que no contribuyes a nada! – la pelea siguió un buen rato más hasta que se calmaron un poco.

- ¿Hay alguna forma en que podamos evitar que nos hagan algo?

- Sí, pero creo que no te va a gustar – el hombre suspiró – les tendríamos que dar a Natsumi.

- ¿A Natsumi?

- Parece que les gustó y me dijeron que si no pagábamos, se llevarían a Natsumi y quien sabe que harían con ella. ¿Qué dices?

- No importa – la madre de la castaña se molestó al inicio, pero luego asintió – esa niña solo es un montón de gastos, no es buena en nada, es solo una pérdida de tiempo. Si ella vale tanto para que pagues eso, dáselas, ¡dales a Natsumi!

La decisión final estaba tomada y mientras tanto, la castaña pensaba que todo iba bien, aunque todo se desmoronó cuando horas después, unos hombres entraron a su cuarto a la fuerza.

- ¡¿Qué?! ¡¿Quiénes son ustedes?!

- Llévensela – dos de los hombres tomaron a la castaña, llevándosela a la fuerza de ahí.

Mientras era bajada, esta rogaba a sus padres que la salvaran, pero estos solo le dieron la espalda, sin saber que ellos la usaron como pago por las deudas del hombre de familia.

Lo que siguió para Natsumi no fue precisamente algo mejor, si de por sí, su situación empeoró debido a que los sujetos que se la llevaron, la trataban muy mal, como una sirvienta que solo anhelaba volver a casa.

Los maltratos que recibía iban desde insultos hasta golpes físicos que muchas veces la hacían sangrar. Todo esto duró un mes en donde fue hecha añicos, tanto físicamente como mentalmente, llegando al punto de sufrir el peor de los abusos, todo con tal de satisfacer las macabras necesidades de sus captores.

Al final de ese mes, unos hombres vestidos de una forma extraña vinieron hacia los tipos que la tenían prisionera y aunque Natsumi no escuchó mucho, tal parece que la compraron ya que luego sería llevada por esas personas.

- Por favor… solo quiero volver a casa… no quiero nada más.

Sus súplicas no llegaron a oídos de nadie. Su nuevo hogar fue una oscura celda la cual estaba muy fría, no tenía nada en donde acostarse calentita, además de la poca comida y agua que recibía.

No sabían dónde estaba y que intenciones tenían con ella. Pasaron varios días así, en una paz inquietante hasta que finalmente llegaría el día en el que su vida cambiaría para siempre.

- Okawa Natsumi – un guardia algo grande y de apariencia maligna, tomó a la castaña del cabello. Esta se iba quejando sobre el dolor, pero al hombre no le importó eso.

Cuando menos acordó, la oji morada fue puesta en una fría cama en medio de una sala, atada de pies y manos y sin nada de ropa en su cuerpo.

- ¡¿Qué me harán?! ¡Por favor, no me hagan nada! – los lloros de la castaña eran sonoros. En ese momento, entró un grupo de enfermeros, aunque lo irreal de estos sujetos es que no todos lucían como humanos, parecían animales antropomórficos, aunque solo unos cuantos si eran humanos.

- Tenemos una participante para volverla una de nuestros soldados y esa persona, eres tú Okawa Natsumi – una voz fuerte se oyó en lo que parecía ser un quirófano.

- ¿U-Un soldado? – la mirada de miedo que poseía la chica era evidente y trataba de soltarse, pero no podía, las amarras eran fuertes y no podía hacer nada.

- Sí, cuando despiertes, todo será un nuevo comienzo para ti, ¡duérmanla! – a pesar de las protestas de Natsumi, este fue inyectada con anestesia o algo similar a lo que se fue durmiendo hasta que todo se volvió negro.

Y su humanidad acabó ahí.

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Al despertar, la apenas luz de los reflectores iluminó un poco la celda de Natsumi quien fue recobrando el sentido. Cuando esta abrió los ojos, sintió un dolor en su cuerpo, algo que nunca antes había sentido.

Se tocó la zona del abdomen, especialmente en donde estaba su vientre sintiendo una punzada muy fuerte que la hizo llorar del dolor hasta que uno de los soldados de ese sitio llegó a donde estaba.

- Por fin has despertado.

- ¿Q-Qué me hicieron? Me duele.

- Te hemos hecho una de nosotros, así que mejor acostúmbrate a ese nuevo cuerpo que te ha dado nuestro amado líder.

- ¿Nuevo cuerpo? ¿De qué hablas? – Natsumi se quiso levantar, pero ese mismo dolor la hizo arrodillarse.

- El dolor es temporal, te acostumbras luego – el hombre se fue dejando a la castaña en el suelo, tomándose la zona afectada.

Al cabo de unas horas luego que Natsumi despertó, fue llevada a una especie de campo en donde sería arrojada en medio, con un montón de monstruo humanoides que la veían como esperando recibir órdenes.

- La operación que te hicimos fue un éxito, así que es bueno que sepas que ahora no eres más una humana, sino un ciborg de nuestra amada organización DANGER – el que parecía que dirigía todo hablaba de forma calmada, cubierto con una túnica que evitaba ser visible su rostro – ahora mismo, probaremos tus poderes.

- ¿Mis poderes?

- Mejor dicho, tu capacidad. ¡Bestia Anguila!

- A la orden – el que lucía como el mencionado animal, estiró sus brazos parecidos a tentáculos y lanzó un rayo hacia Natsumi quien gritó de dolor sintiendo como su cuerpo era electrocutado hasta que segundos después paró.

- Muy bien. Has aguantado 100 mil voltios, algo que ningún humano podría aguantar, pero al ser modificada, lo has hecho. ¡Bestia Halcón!

- Con mucho gusto – empleando sus alas, el animal humanoide creó una corriente de aire la cual arrastró a la castaña muchos metros en el aire hasta que cayó fuerte al suelo.

- Una resistencia a una fuerte ventisca es sinónimo de éxito. Muy bien, ahora vamos con lo demás – otros 4 monstruos atacaron a Natsumi de varias formas hasta que finalmente, todos acabaron de probar sus poderes y habían dejado a la castaña muy lastimada – excelente, sinceramente ha sido una de nuestras creaciones mejor hechas. Y ahora, solo nos queda ver su transformación.

El cuerpo de Natsumi estaba cansado por los daños que le dieron, pero sin darse cuenta, su físico fue cambiando hasta que apareció con su nueva forma.

Su nuevo cuerpo era parecido a un saltamontes humanoide, con el color azul en su mayoría, con excepción en la zona del pecho en la cabeza que era de un morado muy oscuro, además de los ojos rojos brillantes.

Un cinturón estaba en la zona media de su cuerpo, además, se notaba el enorme poder que tenía, aunque no lo manifestaba debido al shock que estaba teniendo.

- Muy bien, lo has hecho excelente – el hombre aplaudió ante eso. Natsumi se quedó en silencio mirando su cuerpo, sin poder creer que había mutado y ya no era una simple humana como lo era hasta hace un tiempo.

- ¿Q-Qué me han hecho? ¡¿Por qué me hicieron eso?! – esta se tomaba la cabeza y fue peor para ella – ¡¿Qué le han hecho a mi cuerpo?!

- Y antes de que hagas alguna tontería, te recomiendo que lo pienses mejor – los monstruos ahí estaban mirando fijo a la castaña quien supo que no tenía escapatoria – así que es mejor que seas cooperativa, Batta.

- ¿B-Batta?

- Si, Saltamontes – el cansancio pudo con ella y su transformación se perdió, cayendo sin muchas fuerzas.

La chica estaba siendo llevada de nuevo a su celda, además, escuchó decir a unos enfermeros que le lavarían el cerebro para que olvidara todo y finalmente se volviera una bestia en todo el sentido.

Esa noche, Natsumi ya no podía más. Había soportado mucho toda su vida. Al menos su vida en casa de sus padres era mejor que estar siendo maltratada por todos los que la tuvieron y ahora, la habían convertido en un monstruo.

Cuando todo estaba tranquilo, la chica fingió un dolor agudo en su pecho, lo que llamó la atención de uno de los guardias el cual entró a la celda. Ella no podía romper las celdas debido al material del que estaban hechas.

- ¿Qué te pasa? Deja de ser una mari… – antes de que pudiera terminar, Natsumi logró noquearlo y con eso, pudo escapar, aunque su fuga no sería desapercibida.

Rápidamente, todo el mundo se enteró sobre la huida de Natsumi y esta, sin saber cómo, activó sus poderes y logró correr de ahí, aunque no sin antes escuchar los gritos de las bestias las cuales irían tras ella.

No importó cuanto corrió, no se detuvo hasta que se dio cuenta que estaba lo suficientemente lejos de esa zona como para tomar un respiro. Se dio cuenta que seguía transformada, aunque no sabía cómo, no estaba acostumbrada.

Natsumi no tenía idea de donde estaba, miraba para todos lados, pero ningún lugar le daba una pista de donde podría encontrarse.

- ¿A dónde tengo que ir? No puedo quedarme aquí mucho tiempo, me llevarán de nuevo a ese sitio – antes de que pudiera seguir caminando, una fuerte ventisca fue hacia ella elevándola varios metros hasta que cayó fuertemente en el suelo.

- ¡Te encontré, Batta!

- ¿Cómo… me encontró?

La Bestia Halcón fue hacia Natsumi, golpeándola varias veces con sus alas hasta que la dejó algo afectada, no pudiendo ver lo que tenía delante.

- Este es tu fin, traidora. Los que traicionan a nuestra organización, tendrán que morir ya que no se permiten ese tipo de personas – el halcón humanoide fue hacia la castaña para rematarla, pero la chica, siguiendo su instinto, dio un fuerte brinco, esquivando las intenciones de su enemigo.

Pero justo cuando recibió un golpe en la cabeza que la dejó tambaleando, Natsumi se quedó en silencio un momento. Algo en ella se quebró finalmente y justo cuando la Bestia Halcón iba a darle otro golpe cuando Natsumi se dio la vuelta, tomándolo de las alas, fue como si un chip que nunca había tenido se encendiera.

- ¿Qué?

- Ustedes me han hecho lo peor… los tipos de antes también… mis padres… todos son unos malditos… ¡todos ustedes merecen morir! ¡Los mataré uno por uno! ¡Haré que lloren y no tendré piedad! – con su nueva fuerza sobrehumana, arrancó de golpe las alas de su enemigo el cual gritó de dolor.

La cosa no terminó ahí ya que la castaña le dio unos cuantos golpes. Ya no era la misma Natsumi que había antes, ahora ya no tendría compasión de todos los que la habían dañado, ahora ella sería su verdugo.

La bestia fue mandada hacia atrás y fue cuando la oji morada decidió que debía dar un golpe final para matarlo de una vez. Sintiendo como su energía se iba hacia su puño derecho, atacó.

El puñetazo fue certero ya que el monstruo volador no podía concentrarse debido a la potencia del golpe, pero eso no sería todo ya que Natsumi ahora sentía como su poder iba a su pierna derecha.

- ¡Este es tu fin! – con esa fuerte patada, el poder que le dio la castaña a la Bestia Halcón fue demasiada para su cuerpo, por lo que acabó estallando en miles de pedazos.

Ya con esa amenaza acabada, Natsumi se fue de ahí, huyendo de que alguien la pudiera ver, pero aun así, algo había cambiado en ella ya que no iba con su actitud triste y decaída como lo había pasado estos meses.

Su nueva expresión era de una persona que iba decidida a acabar con todos, así como acabaron con sus sueños, su cuerpo y futuro.

Y quien se cruzara en su camino, lo pagaría muy caro.

Ese era el inicio del camino para la Bestia Batta, mejor dicho, Okawa Natsumi.

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Semaru DANGER

Jigoku no gundan

Warera wo nerau Kuroi kage

Sekai no heiwa wo Mamoru tame

Go! Go! Let's Go!

Kagayaku Machine

Rider (Jump!)

Rider (Jump!)

Kamen Rider

Kamen Rider

Rider!

Rider!

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Continuará…