Capítulo 20: Diez décadas

Si bien en el pasado nunca tenían certeza de cuánto tiempo el Padre celestial permanecería con ellos (sus hijos) o cuánto tiempo estaría lejos, los mayores (Joel, Leliel y Azrael), estaban extrañados de no saber nada de él desde hace casi dos décadas. Sobre todo porque nunca imaginaron que se iría mientras sus 'pequeñas estrellitas', sus claramente hijos favoritos, fuesen aún tan pequeños, mucho menos sin despedirse de ellos o mencionarles de que eso podía ocurrir. Evidentemente aquello había afectado profundamente a los dos menores debido a la cercanía que ambos tienen con él, por un lado Samael se volvió más tímido y algo temeroso, por otro Salael un poco más fría y distante. Los pequeños risueños, alegres e inquietos con ganas de aventurarse y explorar a toda hora prácticamente ya no existen, a pesar de que es un alivio que no salgan y se pierdan de noche o de día, aún así sus hermanos extrañaban aquello. Ambos ya no corrían alegremente y de forma coordinada hacia ellos cuando los veían, ya no habían historias de nuevos descubrimientos y aventuras, ya no había sonrisas traviesas o miradas cómplices que maquinan una nueva travesura. Samael y Salael habían cambiado demasiado drásticamente sus personalidades, se habían 'apagado', al menos la relación entre ellos seguía siendo más o menos igual.

Hace tan sólo un par de años Joel, como encargado de la familia, les concedió a los tres menores ocupar sus habitaciones del penúltimo piso a pesar de no estar del todo seguro o convencido, sin embargo, debido a los argumentos de sus hermanitos no pudo negarse. Miguel ya era casi tan alto como Gabriel que mide 1.9 mts, con una contextura, mentalidad y personalidad de un adulto joven, un claro guerrero y líder del ejército celestial de su Padre que necesitaba independencia. Salael, la única niña de la familia, la única con sólo un género, ya había notado aquello y necesitaba espacio para ella a pesar de aún ser la más pequeña y 'frágil' de todos. Y Samael, su pequeño hermano/hijo que si bien no es mucho más grande que su hermanita, necesita más autonomía y espacio para ganar confianza y plasmar sus ideas en los pergaminos sin restricciones horarias o de orden, en ausencia de su Padre sentía que debía documentar sus ideas para mostrarselas cuando regrese.

Desde que se mudaron los más pequeños sólo habían vuelto a dormir con sus hermanos mayores, en sus propias habitaciones nuevas los primeros días mientras se acostumbraban al cambio, sin embargo, habían comenzado a dormir juntos con frecuencia y en algunas ocasiones con su hermano mayor de generación, Mike. Aunque en realidad ellos simplemente se colaban en su cama, a veces juntos, a veces por separado.

En esta ocasión Samael y Salael dormían juntos en la terraza de él, durante la noche se habían quedado despiertos hasta tarde observando las estrellas que aman. Joel, había subido a buscarlos un poco más temprano de lo usual para evitar que descubrieran anticipadamente la sorpresa que les tenían preparada. Hoy cumplen diez décadas desde que su Padre los creó y si bien él no estaba con ellos, querían celebrarlos.

No es usual que hagan esa clase de cosas, pero sus pequeños hermanos insistieron en realizar una celebración cuando su hermano mayor de generación cumplió cien años, para ellos era un número importante por alguna razón desconocida. Tenían todo planificado cuando hablaron con sus hermanos mayores y al ver el entusiasmo que tenían ambos por celebrar a su hermano guerrero no pudieron negarse, sobre todo por las sonrisas que tenían durante la preparación. En esa época pensaron por un instante que volverían a ser los mismos, pero no, poco tiempo después de la celebración sorpresa volvieron a apagarse paulatinamente.

Joel ingresó en silencio al balcón, y tal como le había dicho Miguel estaban durmiendo ahí entre los grandes cojines de su hermana, sonrió al verlos dormir, desde que fueron creados cuando dormían juntos siempre fue igual y algo único entre ellos. Samael suele dormir con sus hermanos y Padre 'desparramado' sobre ellos, generalmente babeandolos, pero con su hermanita no. Con ella suele dormir de forma más 'ordenada', a pesar de tener una diferencia ínfima de edad, siempre él la abraza protectoramente al dormir y a veces la cubre con sus grandes alas, como ahora. Ella suele dormir con la cabeza apoyada en su pecho manteniendo los brazos entre ellos.

Se veían tan dulces y pacíficos que pasó por su mente dejarlos dormir hasta tarde hoy, mordió su labio inferior mientras decidía. Finalmente suspiro, todos habían acordado hacer esto, bajo hasta la altura de ambos y los movió con suavidad -Samy… Sally… Despierten… Se les hizo tarde para desayunar-

Ambos emitieron un quejido mientras se movían adormilados, Salael fue la primera en reaccionar aunque lentamente -¿Joeh?- Preguntó confundida mientras trataba de enfocarlo, bostezo con pereza y se sentó con suavidad -Samy despierta- movió con suavidad a su casi gemelo -Nos quedamos dormidos… Joeh está aquí- volvió a bostezar.

-¿Eh?- emitió confundido el rubio menor, inesperadamente se levantó algo asustado, enredándose con los cojines y su pijama, perdiendo el equilibrio.

-¡Cuidado!- Joel lo atrapó a milímetros de aplastar a la menor -Uf… Ten cuidado hermanito-

-Je je- Sonrió nervioso -Perdón- se disculpó nervioso con las mejillas algo doradas.

Salael entrecerró los ojos mirándolo directamente -Casi me aplastas-

-Lo sé… Perdóóóón- La abrazo preocupado.

-mmm… Demasiado cerca- se quejó divertida. Samael fingió estar ofendido antes de sonreírle y besar su frente.

Joel sonrió, aunque sentía culpa por el despertar tan abrupto -Escuchen- ambos lo miraron expectantes -Ya se hizo tarde- No era verdad -Así que por está vez para no retrasarnos permitiré que bajen a desayunar en pijama… ¿De acuerdo?-

-Gracias… No volverá a ocurrir- Se disculparon al mismo tiempo.

La culpa lo golpeó nuevamente al ver sus caras de preocupación, pero debía actuar con normalidad -Está bien… a veces pueden pasar estas cosas… Lo importante es que no se haga frecuente- Les tendió la mano para que se levanten, ambos la aceptaron y se pararon, cuando lo hicieron los tomó en brazo -Aún están algo adormilados… Así que para no ocurran accidentes los llevaré yo-

-Está bien- ambos apoyaron sus cabezas en su pecho -Gracias- cerraron los ojos, seguían teniendo sueño así que aprovecharían el aventón.

Joel los acomodó con facilidad y caminó con ellos (es el segundo más alto, midiendo un poco más de dos metros y medio, para él sus hermanos son demasiado pequeños aún), podría teletransportarse o crear un portal al comedor familiar, pero no. Si bien durante estas dos décadas ellos no habían crecido ni un solo centímetro, Samael sigue midiendo 1.34 m y Salael 1.18 m, y tan poco han 'envejecido', no sabía hasta cuando conservaran ese tamaño y apariencia o hasta cuando les permitirán que los cargue, así que aprovecha cada instancia para consentir a sus hermanitos mientras pueda. Salió de la habitación de su pequeño hermano hasta el vestíbulo de los tres menores con ellos totalmente ausentes, recargados con naturalidad en su pecho. Al llegar a la escalera del tercer nivel donde está su propia habitación se cuestionó si seguían despiertos.

Ingresó al comedor, sus otros hermanos los vieron extrañados -Creo que se volvieron a dormir en el trayecto- sonrió divertido.

-¿Por qué no me extraña?- Comentó Miguel rodando los ojos, aunque eso le divertía, podría fastidiarlos con eso en el futuro próximo.

Azrael se acercó a Joel para tomar a su hermana, cuando la tuvo entre sus brazos ella se acomodó naturalmente en él, sonrió con cariño. Ambos, Joel y Azrael, se sentaron en la cabecera de la larga mesa, con suavidad ambos los movieron para despertarlos.

Los menores abrieron sus ojos lentamente y lo primero que vieron fueron unas pequeñas, aunque de distinto tamaño e intensidad, luces de energía (como las que suele hacer Samael, pero más tenues) -Woooo- emitieron sorprendidos, aun sin percatarse bien del entorno -Qué lindas… parecen pequeñas estrellitas- sus ojos brillaban por la emoción, una de las cosas que más les gusta a ambos son las estrellas.

-Fue mucho más difícil de lo que esperábamos… Es lo mejor que logramos hacer con Joel- les comento Gabriel, ambos lo miraron, entonces al fin se dieron cuenta.

-¿Y esto?- Preguntaron confundidos al mismo tiempo. En la mesa habían diferentes preparaciones y dos grandes tartaletas con una vela cada una, el comedor familiar estaba decorado con cintas de diferentes colores, patitos y mariposas hechos de papel -¿Qué sucede?- Aún no lo captaban a pesar de ser bastante inteligentes.

-Que lentos- se burló Miguel tocando sus frentes con un dedo simultáneamente.

-¡Hey!- lo miraron con el ceño fruncido, él sonrió burlesco.

Leo puso sus manos en los hombros del rubio guerrero en señal de advertencia, miro a los menores -Hoy se cumplen exactamente diez décadas desde que Padre los creó a ambos-

-Aunque no precisamente a esta hora…- comentó Rafael.

Gabriel le tapó la boca antes de que diga algo inapropiado -Eso es irrelevante… Lo importante… es que hoy vamos a celebrarlos a ambos-

-Así es- Leroy les sonrió -El día de hoy nos tomamos todos el día libre para pasarlo juntos-

Ambos miraron a cada uno de sus hermanos asimilando lo que está ocurriendo y luego se miraron entre ellos, sonrieron como solían hacerlo, sus ojos brillaron por la emoción y felicidad, incluso Samael brillo brindando una calidez especial en los corazones de sus hermanos -Gracias- murmuraron.

Azrael abrazo contra su pecho a su querida hermanita ella sonrio y beso su mejilla -Con Leroy hicimos esta tartaleta de frutas para ti-

-¿Puedo comerla con seguridad?- preguntó algo intrigada, ese tipo de preparaciones llevan algunos elementos de origen animal y con el tiempo se dieron cuenta que tienen un efecto negativo en ella al igual que algunos frutos secos.

Rafael se acercó a ella -No debería causarte ningún problema… supervise personalmente los ingredientes y preparación-

-¡Genial!- Fue la animosa respuesta de ella.

Gabriel le revolvió el cabello a su pequeño hermano y dejó frente a él la tartaleta de manzana -Con Joel hicimos tu favorita Samy-

El pequeño la observó con una sonrisa hace mucho que sus hermanos no se la preparan -Gracias- Los abrazo a ambos.

Miguel chasqueo sus dedos y ambas velas se encendieron con su clásico fuego azulino pálido, una de las pocas habilidades mágicas que tiene -Ahora sólo les toca pedir un deseo en secreto y apagar las velas para que podamos comer-

Sus hermanitos asintieron, cerraron los ojos y sin planearlo pidieron lo mismo, "Deseo que Padre regrese pronto", ambos lo extrañan demasiado. Soplaron las velas y todos comenzaron a comer y comentar anécdotas algo vergonzosas de ellos.

Una vez que todos estuvieron satisfechos, los menores subieron para cambiarse, al bajar nuevamente sus hermanos tenían todo preparado para salir. La siguiente locación era uno de sus lugares favoritos del pequeño reino celestial, el bosque junto a la laguna bajo la protección de las gemelas de la naturaleza Jophiel y Ariel.

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Descendieron hasta su punto favorito frente a la laguna, ambas hermanas estaban ahí terminando los últimos detalles -Bienvenidos príncipes- Se inclinaron ante ellos con respeto -Y princesa- agregaron antes de levantar la mirada con sus hermosas sonrisas.

Joel dio una mirada al lugar, habían instalado una tienda rectangular con solo tres 'paredes' y el piso alfombrado, una mesa baja con nueve cojines grandes alrededor, una colchoneta amplia con varios cojines y mantas, como decoración colgaban cristales en forma de pequeñas flores desde el 'techo' -Todo quedó espectacular… Muchas gracias Ariel y Jophiel-

-Estamos para servirles mi príncipe- se reverenciaron con elegancia.

Samael tiro delicadamente un par de veces la manga de su hermano mayor -Joeh- susurró, ambos cruzaron miradas, luego la menor también miró al mayor.

Joel sonrió al entender esas miradas y estaba de acuerdo -Ariel… Jophiel… Acompáñenos por favor, si es que no es molestia para ustedes- Eso las sorprendió -Nuestros hermanitos- revolvió divertido el cabello de ambos -Las quieren mucho… Ustedes nos han ayudado a cuidarlos y ellos quieren tenerlas aquí a ambas de ser posible en este día especial-

Fuera de todo protocolo Samael corrió hasta Ariel y Salael hasta Jophiel levantando los brazos para que los alcen, ambas lo hicieron por acto de reflejo -Digan que sí- les pidieron al mismo tiempo con sus vocecitas y miradas manipuladoras.

-Como podría decir que no mi pequeño príncipe- respondió Ariel abrazando con cariño maternal al pequeño rubio.

Salael se apegó aún más a Jophiel -¿Y tú Joph?-

La arcángel guardiana de las plantas, belleza y arte, beso su mejilla con cariño -Si usted lo desea, por supuesto que me quedaré mi pequeña princesa- la menor sonrió.

Las arcángeles guardianas de la naturaleza y belleza son las primeras fuera de sus hermanos con las que interactuaron, las únicas con las que son tan cariñosos y cercanos, debido a que desde temprana edad han confiado en ellas para cuidarlos. La relación con ellas es estrecha así que no es de extrañar que hayan pedido aquello, es sabido que para los menores ellas son familia.

Azrael junto sus manos, llamando la atención de los presentes -Está decidido entonces… Jophiel y Ariel pasarán el día con nosotros-

El día era cálido y agradable, la mayoría de los príncipes celestiales estaban jugando en el agua. Rafael estaba hablando con Jophiel sobre plantas medicinales con los pies en el agua. Leroy estaba con Ariel observando las aves, lo más cercano que tenía el rubio de cuatro ojos a sus adorados y erradicados dinosaurios.

Los celebrados se habían ido a dormir hace poco, después de jugar intensamente en el agua con sus hermanos se agotaron completamente, Samael despertó lentamente atraído por un sonido nuevo -Hey… Sally… despierta- movió con suavidad a su hermana.

Ella se sentó adormilada -¿Qué sucede Samy?- bostezo.

-¿Escuchas ese sonido?-

La menor cerró los ojos concentrándose -Sí, es similar al de una… flauta… creo que proviene del bosque- apuntó a su derecha.

-Tienes razón- dirigió su mirada en la dirección que señaló su hermana, observó a sus hermanos. Una idea cruzó su mente -¿Y si vamos a averiguar quién toca ese instrumento?-

Ella parpadeó lentamente mientras captaba la idea -De acuerdo- un poco de aventura no se oía mal.

Ambos se levantaron en silencio y con cuidado para no ser descubiertos. Samael tomó la mano derecha de su hermana con su mano izquierda y los teletransportó al interior del bosque. Miraron hacia atrás, nadie los había visto, sonrieron sintiendo en sus pechos una antigua sensación de emoción por hacer algo que no deben. Siguieron la música hasta lo más profundo del oscuro bosque, en un pequeño claro vieron una especie de 'flauta' redonda con runas rojas que levitaba.

Se acercaron curiosos mirando alrededor con desconfianza, algo no se sentía bien.

-No conozco esas runas- reflexionó la menor examinandolas de cerca pero sin tocarlas.

Samael tomó la mano de su hermana -Esto no me gusta- la jaló un poco alejandola del misterioso instrumento de viento -Regresemos-

-Vaya… vaya… vaya-

Ambos se voltearon, dos desconocidos de piel rojiza y cabellera plateada avanzaron hasta el claro. Ambos eran tan altos como Azrael y mucho más robustos que Leliel, no reconocían sus rostros y su anatomía era diferente a las usuales creaciones de su Padre.

La menor reconoció esas alas sin plumas, trago saliva preocupada "Son creaciones de Roo… Estoy segura" le comunicó mentalmente a su hermano "Debemos irnos".

Sin soltar a su hermana Samael se puso frente a ella extendiendo sus tres pares de alas para verse más grande -¿Qué buscan?- su voz era fría.

-Pfff- Uno de ellos sonrió burlesco -¿Realmente crees que nos intimidas mocoso?- dio un paso al frente -Buscamos… Buscamos…- Comenzó a tararear divertido -A un par de mocosos curiosos- sonrió mostrando sus dientes puntiagudos y amarillentos -Una niña y un niño… dicen que se parecen- dio otro paso hacia ellos -Nuestra señora los quiere y se los llevaremos- avanzó más -¿Los han visto?-

Ambos menores apretaron sus labios pensando en cómo librarse de ellos y a la vez dar aviso de la ubicación de estos enemigos infiltrados.

Los extraños dieron un paso más hacia ellos de forma amenazante, sin embargo, del suelo emergieron dos enredaderas con espinas que los envolvieron.

-¿Y eso?- El rubio estaba confundido. Los desconocidos luchaban y cortaban, pero la enredadera volvía a envolverlos.

-Samy… ahora-

Samael asintió, apuntó con su dedo índice al cielo, creó varias explosiones y fuegos artificiales antes de correr al interior del bosque con su hermana de la mano -¿Lo de las plantas lo hiciste tú?-

-No tengo esa habilidad, Joph debe estar cerca o supongo que automáticamente su bosque nos protege… como sea, nuestros hermanos ya se debieron haber dado cuenta-

Samael disminuyó la velocidad un poco -Nos van a regañar por esto- se quejó.

-¡Los tengo!- triunfante uno de los creados por Roo, aunque lastimado los atrapó. Con una de sus manos tomó ambas muñecas del rubio, lo levantó y atrapó horizontalmente presionandolo en su cintura.

-¡sueltameeee!- se retorció en esa extraña posición mientras lo pateaba, con sus manos atrapadas no podía hacer magia.

-Deja a mi hermano- Salael exigió frunciendo el ceño soltandose y pateando con fuerza su pierna derecha.

Él la golpeó con su mano libre en la mejilla provocando que pierda el equilibrio -Maldita mocosa… ya veras-

–¡Sally!- gritó su hermano preocupado, sin pensarlo mucho mordió con fuerza el brazo que lo atrapaba, el enemigo sangro.

-Arg- gritó y lo soltó abruptamente.

Samael corrió hasta su hermana -¿Estás bien?- la ayudó a levantarse

Ella asintió, su mejilla golpeada se había tornado rápidamente dorada y se estaba inflamando, sus ojos ya no eran de distintas tonalidades de azul, eran dorados y su esclerótica era negra, estaba molesta -Perdóname Samy… Sé que no te gusta, pero tengo que hacerlo- Antes de que su hermano reaccione, ella corrió hasta el enemigo que estaba sacando una maza, lo tocó y una llama negra lo envolvió por completo. Se alejó un poco y sonrió con satisfacción, el enemigo se retorció y gritó de dolor, nada apagará sus llamas especiales, sólo se extinguirán cuando lo consuman por completo.

Samael estaba perplejo por lo que veía, si bien eran enemigos, eso era cruel.

El segundo desconocido apareció levantando un sable -¿Qué es lo que hicieron malditos mocosos?- Exigió con el rostro contorsionado de ira al ver a su compañero arder ya inerte -Les enseñaré una lección antes de llevarlos con mi señora- Los amenazó. Blandió su espada directo hacia ellos.

Los menores se congelaron un momento, en un parpadeo vieron la punta del sable con sangre dorada, había atravesado a alguien. Lentamente levantaron la vista, temerosos -¡Ari!- Gritaron ambos al reconocerla, estaba de espaldas a ellos, su cabello largo y grisáceo estaba cada vez más dorado por la sangre que emanaba de ella.

Varias enredaderas espinosas emergieron y envolvieron al invasor, Jophiel apareció sorpresivamente detrás de los menores -¡Príncipes!- Ambos se sobresaltaron -Tranquilos, soy yo- Los abrazo, sintió un nudo al ver a su hermana así, pero su prioridad ahora era defenderlos, movió su manos y las enredaderas lo alejaron de ellos, él sacó el sable de la arcángel y luchaba incansablemente -Manténgase detrás de mí, mis niños-

Ambos se miraron un momento -¡Ari!- ambos se acercaron a ella.

La menor examinó la herida que atravesaba su abdomen -Samy… Tú puedes ayudar a cerrar la herida… Eres el único además de Rafi que puede hacer magia de curación-

-Pero no soy tan bueno- Tenía miedo y estaba dudoso.

Ella tomo sus hombros -Eres la mejor opción que tiene para sobrevivir-

-Está bien… Lo haré- La determinación estaba en su mirada y en su voz. Boto aire y comenzó a moldear la magia dorada sobre la herida, tal y como le había enseñado su hermano Rafael, sintió como la herida se cerraba lentamente, era verdad si podía, era más lento que su experto hermano, pero podía, se concentró al cien por ciento en esta tarea, ama a Ari y no soporta verla así.

Salael se alejó de su hermano y Ariel, sus hermanos se estaban tardando, Jophiel se veía cansada y cada minuto sus enredaderas eran menos efectivas, ella podía hacer algo pero no quería que otros vieran su verdadera naturaleza, así que tomó una decisión. Sin que se dieran cuenta con su magia creó unas runas alrededor de las gemelas de la naturaleza y de su casi gemelo, ese era un escudo tan fuerte que sólo su Padre podría hacer caer y con dificultad, se alejó lo suficiente y lo activo, ellos quedaron en una cúpula visible.

-Princesa… ¿Qué es lo que hizo?- Jophiel estaba en pánico, trató de salir pero no pudo, su fuerza había disminuido y el invasor estaba libre.

-Qué dulce eres mocosa, te sacrificas por ellos- Se mofo agitando su sable.

La menor le sacó la lengua y le mostró el dedo del medio, eso lo había aprendido de su querido hermano pelinegro -Ven por mi idiota- Ese leguaje no era apropiado, pero la idea era provocar al enemigo y lo consiguio, se veía furioso, desplego un par de alas y volo al interior del bosque, miro hacia atrás para corroborar que si la seguia.

Samael no podía creerlo, su mandíbula se desencajó y por primera vez en su vida se sintió molesto con su hermana -¿Cómo puede ser tan… tan…- No encontraba la palabra correcta, frunció el ceño, "Definitivamente la regañaré por esto" pensó molesto "Hay no… Sueno como Joeh". Como si lo hubiese invocado apareció frente a ellos, descendió del cielo junto a Leo y Azy.

Los tres analizaron con curiosidad el escudo, Joel puso cara de alivio al ver a su hermano menor, pero frunció el ceño en preocupación al ver a Ariel herida, se acercó pero sin tocar el escudo.

-¿Y esto qué es?- Azrael estaba curioso y sin pensarlo mucho lo tocó, al hacerlo una descarga eléctrica recorrió su cuerpo y lo hizo caer de rodillas.

-No… lo toques- Samael suspiro -Lo siento, fue demasiado tarde mi advertencia-

Leo sonrió de lado -Que torpe… Ven Azy- tomó su mano, una suave descarga entumecio su mano.

-Je je- se burló el pelinegro levantándose -Seeh, bastante tarde Samy… ¿Cómo la desactivamos?-

El pequeño rubio suspiro, bajó su mirada y sonrió al ver la herida completamente cerrada, no había rastro de ella -Ari- abrazo a la arcángel y se quedó ahí.

-Gracias por salvarme mi pequeño príncipe- besó su mejilla mientras los mantenía entre sus brazos.

La tranquilidad de todos estaba impacientando a Jophiel, ¿cómo podían no darse cuenta que faltaba la pequeña princesa? Apretó sus mano y caminó hasta los gemelos -Príncipe Azrael- el aludido dio un pequeño salto algo asustado, su tono salió más enojado de lo que quería, no le importo -La princesa Salael nos encerró dentro de este escudo e hizo que el intruso lo siga-

-Intruso- repitieron los tres desconcertados.

-Si… dos creaciones de Roo o algo así dijo Sally… a uno…- desvió la mirada a una mancha negra en el pasto, movió la cabeza y miró a los gemelos -El otro atravesó a Ari con un sable… bueno… ella se puso en medio… Joph lo retuvo lo más que pudo con sus enredaderas y Sally se fue por ahí- apuntó detrás de ellos -El intruso la seguía… él es peligroso- Los ojos de sus hermanos se abrieron como más de lo que esperaba.

-¿Es una broma?- Azrael fue el primero en hablar.

-¡Claro que no!- Samael pisoteo el piso frustrado -Vayan por ella antes de que la lastime-

Leo reaccionó y llevó a su gemelo al interior del bosque.

Joel frunció el ceño -Samael- su tono era serio y demandante, su hermanito trago saliva -Dime lo que está ocurriendo y quiero la verdad-

El menor ladeo la cabeza -La verdad- repitió confundido -¿No vinieron hasta aquí porque sabían que entró un desconocido?-

-No… vimos tus clásicos fuegos artificiales, no estaban ni Jophiel ni Ariel… Así que pensamos que era un juego o algo así- acercó su mano al escudo sin tocarlo -¿Salael hizo este escudo?- Su hermano asintió -¿Puedes salir de él?-

-No puedo- se cruzó de brazos -Tampoco se pueden hacer portales para salir o teletransportarse… Padre nos enseñó a hacer estos escudos más fuertes- apuntó el piso algo avergonzado -Con una de esas runas se puede desactivar… Pero no recuerdo cuál… No se me da muy bien este tipo de magia en realidad- bajo la mirada apenado.

Ariel lo alzó y apego un poco a ella -No se preocupe mi pequeño príncipe… La magia entre hermanos puede ser distinta o similar… Usted cerró mi herida, fuera del principe Rafael es el único que puede acero y estoy muy agradecida por eso-

-Ariel tiene razón… Ahora dime… ¿Cómo llegaron hasta aquí?-

-Bueno… estábamos durmiendo- comenzó a jugar con sus manos aún entre los brazos de la arcángel -Sentimos una melodía y la seguimos- finalizó con una sonrisa nerviosa-

Los tres adultos corearon -¡Eso no está bien!-

-Definitivamente hablaremos de esto antes de que acabé el día- Prometió Joel con el ceño fruncido.

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Lejos de cualquier mirada la menor podía usar con libertad su poderes, su Padre la había entrenado para defenderse muy bien y una parte de ella estaba disfrutando al fin llevar a la práctica lo aprendido. En la distancia ya había hecho que su enemigo tuviese visiones aterradoras de su colega cuando era quemado por unos minutos le hizo sentir lo mismo, eso lo hizo enfurecer más al momento de volver a la realidad. También desvaneció su segundo sable y dagas cuando la quiso atacar y ahora le fracturó el hueso de la pierna izquierda a corta distancia apretando su puño cuando la atacó con el único sable que le dejó. Sonrió de lado, podía ver el temor en los ojos del infiltrado, ella podía sentir cada hueso, cada vaso sanguíneo, cada órgano, con sólo desearlo podría destruirlos uno a uno, con solo desearlo podría desvanecerlo, con sólo desearlo podría destruir su mente y dejarlo vegetal, habían tantas opciones. Se acercó a él para intentar algo nuevo, pero a medio metro se detuvo, sus hermanos estaban cada vez más cerca -Si dices algo de mi… Te haré desear la muerte- Lo amenazó fríamente antes de cambiar su apariencia nuevamente. Sus alas negras, volvieron a ser blancas con plumas secundarias azul claro como el cielo, la esclerótica negra fue reemplazada por blanca y sus ojos dorados volvieron a ser azul oscuro el derecho y azul claro el izquierdo.

-¡Maldita mocosa!- gruñó levantando el sable para cortarle el cuello. Pero fue interceptado por una guadaña de hoja dorada.

-¿Quién te crees que eres para amenazar a mi hermanita?- Azrael estaba furioso, movió su guadaña para cortar su cabeza, pero se detuvo involuntariamente a milímetros.

Salael tomo la guadaña de su hermano, algo que tenía prohibido desde que tiene recuerdos -Zazy espera- la hoja dorada se volvió negra sin que ella se diese cuenta -No lo mates… El grupo de Leih (Así le dice a Leroy) debe interrogarlo para saber cómo entró aquí- Un círculo mágico de color negro aparecio bajo sus pies, cademas envolviron al intruso.

Leo finalmente llegó junto a ellos -Lo que dice nuestra hermana tiene mucho sentido- Examinó sin decir nada el camino de colores de la guadaña de su gemelo, intercambiaron miradas -Ven Sally- La alejó de la guadaña, inmediatamente la hoja volvió a ser dorada, al igual que las cadenas y el círculo mágico que las invoca -Dejemos que Azy se encargue- Le dijo con naturalidad.

-Está bien- Murmuro tímidamente, Leo casi nunca la toma en brazos. Él no es precisamente alguien cariñoso.

-Leo… Llévatela de aquí- El pelinegro le pidió serio.

Su hermano asintió, sin decir nada desplegó sus dos pares de alas azul oscuro y se la llevó entre sus brazos. Voló en silencio con ella hasta llegar con Joel.

El mayor se acercó a ella y la examinó -¿Quién te golpeó?- Preguntó visiblemente enojado al ver su mejilla dorada e inflamada.

Ella parpadeo un un par de veces antes de apuntar al manchon negro en el pasto -Él- rspondió con simpleza. Sus hermanos se miraron atónitos, al igual que las gemelas de la naturaleza.

-Se lo merecía- murmuró Samael -Hermana- la miró serio -Deshace esto ahora-

La menor ladeo la cabeza -Tú deberías… Padre te enseñó-

-Claramente lo olvidé- Se cruzó de brazos indignado.

Ella sonrió -Leo me puede bajar por favor-

-¿Eh?... ¡Claro!-

Cuando la bajaron movió su manos y las runas desaparecieron liberando del escudo a las gemelas de la naturaleza y a su casi gemelo, corrió para ver a Ariel -¿Estás bien?-

-Sí mi princesa-

Joel se acercó a las gemelas -Jophiel… Ariel… Muchas gracias por ayudarnos… Estaremos eternamente agradecidos-

-Es un placer ayudar siempre mi príncipe- respondieron ambas.

El mayor se agacho a la altura de sus hermanitos y los abrazó, nuevamente estuvieron en peligro, hay muchas cosas que debe averiguar -Despidanse… volvemos ahora al castillo-

-Perooo…- Trataron de protestar con un puchero.

-Sin peros… sólo háganlo-

-Esta bieeeen- Ambos inflaron sus cachetes nada felices. Abrazaron y besaron las mejillas de las gemelas de forma alternada -Gracias por todo… Nos vemos pronto-

-Cuidense y no se alejen de sus hermanos- le dijeron ambas.

Joel les dio 'esa' mirada, claramente los regañara por alejarse -Leo pueden decirles a los demás que regresen-

-Claro-

-Bien- y con eso desapareció junto a los menores.