Disclaimer: Los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es anhanninen, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: The following story is not mine, it belongs to anhanninen. I'm only translating with her permission.


Capítulo 4

Jasper llega primero, y se sorprende de encontrar a Edward ya aquí. Le cuento sobre mi día, y como pensé, se pone loco y tiene una rabieta sobre cómo necesito tener más cuidado.

—Sí, lo entiendo —digo—. Debería haber esperado a los refuerzos, pero no sabía qué tan herida estaba Jane y necesitaba llegar a ella.

—Vas a hacer que te maten si no paras de jugar a la heroína.

Bueno, no se equivoca sobre jugar a la heroína. Tengo un complejo, y soy muy consciente de ello. Me convertí en policía porque mi papá era uno, y me encanta. En Seattle, trabajé en el equipo SWAT y amaba la adrenalina que sentía durante una redada.

Pero entonces todo salió mal, y recibí tres disparos, y casi muero debido a mis heridas. Es por eso que me mudé aquí. Seguía queriendo ser policía, pero necesitaba un ritmo más lento. Te destroza el alma cuando estás tan cerca de la muerte.

—La próxima vez, esperaré a los refuerzos —prometo mientras llaman a la puerta.

Todos los chicos llegan aquí en minutos justo cuando saco las pizzas del horno. Nos sentamos alrededor de la mesa, y Jasper reparte las cartas mientras yo paso el bol para que pongamos nuestro dinero. Solo cuesta veinte dólares la entrada.

Hacemos esto una vez al mes solo para desahogarnos. Honestamente, soy mala en el póquer. Apenas entiendo las reglas, ¿y la cara de póquer? No tengo una. Pero cuando Jasper me invitó al grupo de amigos después de mudarme, no pude decir que no.

Emmett, James, y Eric me han convertido en una de ellos, y considerando que James es el alcalde, nunca está de más tenerlo de tu lado como jefe de policía. Sé que me salgo con la mía más que los otros oficiales debido a él. Además, él es adorable con gafas y un protector de bolsillo de los años ochenta.

—¿Estás bien? —me pregunta mientras miramos nuestras cartas—. Debes estar muy adolorida.

—Nah, nuestra chica puede soportarlo —dice Emmett. Él es bombero como Jasper—. Vaya, todos están en problemas esta noche.

—Subo la apuesta —dice Jasper, empujando varias fichas antes de que todos hagamos lo mismo—. Y no, no puede soportar ser golpeada con un bate. Este pueblo se ha vuelto peligroso.

—No es tan malo —protesto—. Si hubiera esperado a los refuerzos, no hubiera salido lastimada. Este pueblo tiene un problema de violencia doméstica y tenemos que hacer algo al respecto.

James asiente con la cabeza.

—Tal vez podemos incluir un mensaje en el festival de alguna manera. Sé que vas a competir, Bella, pero quizás Eric pueda repartir volantes junto con otros oficiales. Podemos hablar de ello abiertamente y tal vez salvemos a varias mujeres de sufrirlo.

Asiento.

—Me parece bien. El departamento tiene un puesto de seguridad, pero el mensaje de este año puede ser sobre violencia doméstica. Estoy harta de recibir este tipo de llamadas.

—Sí, realmente te afectan —dice Eric—. En parte, culpo al cierre de la mina. Estos hombres están sin trabajo y ahora muchos están enfermos. Claro, eso no es excusa para lastimar a otra persona, pero estos tipos necesitan ayuda.

Estoy absolutamente de acuerdo. Cuando cerró la mina, las cosas cambiaron en este pueblo. La mitad de los hombres aquí trabajaban en ella y ahora tienen problemas para encontrar trabajo. Hemos contratado a tres oficiales nuevos que solían trabajar en la mina. Esos son los afortunados.

—Hablaré con el jefe del departamento de psiquiatría a ver si podemos organizar una reunión o algo para los hombres —dice Edward—. Otro problema es el abuso de sustancias. Veo muchísimas sobredosis entre estos hombres.

—Es una jodida lástima —dice Emmett—. Además, vean y lloren.

Baja sus cartas y todos maldicen. Una escalera real.

—Vete al diablo, amigo —dice Jasper, bajando sus cartas—. Entonces, el concurso de repostería será pronto. ¿Vas a competir de nuevo, Edward?

Él sonríe con suficiencia.

—Alguien tiene que destronar a la reina.

Pongo los ojos en blanco.

—En tus sueños, Doc. ahora, dame mis cartas. Estoy lista para darles una paliza.