Dioses aburridos.

Ranma Saotome, heredero del estilo de combate indiscriminado, se encontraba solo en casa. La familia Tendo había ganado un boleto para un viaje a Hawái para seis personas. Genma y Nodoka decidieron ir para intentar reavivar su relación, mientras que Nabiki no se perdería tal oportunidad y Kasumi había querido tomar unas vacaciones. Akane, por supuesto, tenía grandes esperanzas de tomar el sol en la playa lejos de los problemas de Nerima. Soun no iba a entregar su boleto que ganó con mucho esfuerzo, luego de gastar casi 50 mil yenes en boletos de lotería.

Afortunadamente, Ukyo había ido a París a un concurso de okonomiyakis y las amazonas habían regresado a China temporalmente para tramitar sus papeles. Los Kuno estaban en sus propias vacaciones en los Alpes, por lo que ni siquiera ellos serían un problema.

Y como era de esperar, Ranma fue abandonado en Nerima para cuidar del dojo.

—No hay nada bueno en la TV —suspiró pesadamente.

Ranma y Hinako estaban acostados abrazados con ropas ligeras, viendo la televisión y siendo refrescados por un ventilador de pie. Hinako estaba comiendo un helado, y un poco de este cayó sobre el rostro de Ranma. Ella, con una sonrisa traviesa, limpió el helado con su lengua.

—No me molesta, pero... —dijo Ranma, sonriendo—. ¿Podrías hacer algo con tu apariencia? Seria problemático si alguien llega a la casa.

Hinako rió suavemente y asintió, recordando cuando estaban en una cita en el parque y un policía quiso arrestar a Ranma.

—Tienes razón, no queremos que ocurra otro incidente como aquel en el parque —dijo, evocando el recuerdo con una sonrisa—. O peor aún, que Ryoga Hibiki desorientado aparezca por aquí causando desastres.

Con un suspiro resignado, Hinako utilizó su técnica para absorber el Ki y transformarse en una adulta de unos 24 años.

—¿Mejor? —preguntó, mirando a Ranma con una sonrisa.

—Oh sí, mucho mejor. Definitivamente no quiero repetir lo que pasó la última vez —respondió Ranma, relajándose un poco.

Hinako rió ligeramente y se acomodó a su lado, disfrutando del momento tranquilo juntos.

Si bien, en el pasado ellos nunca dieron señales de tener ese tipo de relación, todo había ocurrido un año atrás, cuando Ranma encontró a su maestra llorando en San Valentín. Debido a su condición, era difícil encontrar a alguien que la quisiera por quien era ella sin que tuviera inclinaciones dudosas, por lo general viejos obesos a los que no se les debería permitir acercarse a menos de 1 km de cualquier primaria.

Ranma, por supuesto no era como esos pedazos de basura de la sociedad, se acercó, muy tímido y con una gran posibilidad de ser atrapado y castigado por las otras chicas, decidió pedirle una cita. Originalmente fue una cita por lástima, pero las cosas habían escalado rápidamente.


Aproximadamente un año atrás.

—Sr. Saotome, soy muy mayor para usted —ella dijo eso, pero tenía una sonrisa de oreja a oreja, con los ojos brillando, incluso uno fue rodeado por un hermoso halo rosa cuando él le pidió una cita.

Normalmente las cosas habrían terminado como un total desastre, con las otras prometidas y pretendientes molestando, pero Ranma se había asegurado una coartada: ir solo a entrenar a las montañas. Pero no solo eso, él había visto el estado en el que se encontraba su maestra, realmente le pesaba el corazón, por lo que llegó lo suficientemente lejos como para cortar su trenza y pintarse el pelo de rubio. Utilizó un producto sospechoso de Jusenkyo que le permitía cambiar el color de su pelo temporalmente.

—¡Sr. Saotome, se ha vuelto un delincuente! —exclamó su maestra, nada mas verlo preparando una moneda de 5yens para absorber su energía vital.

—Oye, será solo por hoy, me volveré a tener el pelo negro para el siguiente día de clases, ¡lo prometo! Pero si no confía en mí, podemos cancelar todo y regreso a...

—¡Está bien!, ¡solo por hoy lo dejaré pasar! —Hinako se sonrojó y tiró de su manga en el preciso momento en el que él se dio vuelta para irse.

Ranma no era de los que les gustaba ligar, tampoco es que fuera ajeno al deseo por una mujer, él simplemente se había decidido a centrarse en su entrenamiento durante mucho tiempo, por lo que era débil ante las mujeres, ya sea cuando lloraban o cuando hacían una expresión tierna y dulce.

—Debo de haber perdido la cabeza —suspiró internamente, ofreciendo su brazo a su maestra, quien gustosamente se colgó de él para iniciar su cita.

La cita en sí comenzó de manera bastante normal. Pasearon por el parque, disfrutaron de un helado y visitaron una feria local. A lo largo de la tarde, Ranma notó pequeños destellos de felicidad en los ojos de Hinako. Había momentos en que se reía sin reservas, y otros en los que parecía perdida en sus pensamientos, agradecida por la compañía que le ofrecía.

—Es agradable poder relajarse así —dijo Hinako, mirando a su alrededor mientras paseaban por el parque.

—Sí, lo es —respondió Ranma, sonriendo al verla tan contenta.

Decidieron sentarse en un banco cerca de un estanque, disfrutando de la tranquilidad del lugar. Hinako se inclinó hacia Ranma, apoyando su cabeza en su hombro mientras observaban a los patos nadar. Ranma sintió una extraña calidez en su pecho, una sensación de paz que no experimentaba a menudo.

Mientras tanto, Akane y Ukyo estaban pasando el rato juntas debido a un proyecto escolar, disfrutando de la tarde. Shampoo estaba trabajando repartiendo comida en su bicicleta. Por pura coincidencia, todas se cruzaron cerca del estanque. Al escuchar una voz familiar, se detuvieron y miraron en la dirección de Ranma y Hinako.

—¿Esa no es la voz de Ranma? —preguntó Akane, frunciendo el ceño.

Ukyo asintió, también reconociendo la voz.

—Sí, pero Ranma se supone que está entrenando —respondió, empezando a caminar hacia el sonido.

Al acercarse, vieron a un chico rubio sentado junto a Hinako en el banco. Las miradas de sorpresa y confusión eran evidentes en los rostros de las chicas.

—Hinako-sensei, ¿qué está haciendo aquí? —preguntó Ukyo mientras se acercaba.

Hinako, un poco nerviosa, intentó mantener la calma.

—Hola, chicas. Estoy pasando el día con mi primo, Kai Ninomiya —dijo, señalando a Ranma.

—Mucho gusto —dijo Ranma, intentando sonar convincente mientras les sonreía—. Soy Kai, pariente de Hinako.

Las chicas intercambiaron miradas de sospecha. La voz y los gestos de Kai les resultaban extrañamente familiares.

—Kai se parece a alguien que Shampoo conocer —dijo Shampoo, observando detenidamente—. ¿Tener trenza?

—Em, no, no tengo —dijo Ranma, girando un poco la cabeza para mostrar que no había trenza alguna.

Ukyo se acercó también, observando detenidamente.

—No parece usar peluca —dijo, tirando suavemente del cabello rubio de Ranma.

Akane, aún con dudas, decidió dar el paso final.

—Vamos a ver si realmente no eres Ranma —dijo, sacando una botella de agua fría y derramándola sobre él.

Para su sorpresa, nada sucedió. Ranma no se transformó en chica.

—Bueno, parece que no es Ranma —dijo Ukyo, algo confundida.

—No se que esta pasando, pero ahora tengo que ir a cambiarme, gracias.—dijo Ranma, sarcásticamente

Las chicas finalmente decidieron que "Kai" no era Ranma y se despidieron, continuando su camino. Una vez que se alejaron, Ranma soltó un suspiro de alivio y se volvió hacia Hinako.

—Perdon por la confusión, Kai.— Akane se disculpo cortésmente antes de marcharse con Ukyo quien seguía mirándole con sospecha.

—¡Aiya! ¡Shampoo perder el tiempo!.— La amazona se retiró en su bicicleta por donde vino.

—Eso estuvo cerca —dijo, sonriendo nerviosamente.

Hinako rió suavemente y asintió.

—Sí, pero lo manejaste bien —respondió, apretando su mano con gratitud.

La cita continuó sin mayores incidentes. Ranma y Hinako disfrutaron de una cena tranquila en un pequeño restaurante, donde hablaron sobre todo y nada a la vez. Hinako se sintió cómoda, por primera vez en mucho tiempo, agradecida por la genuina atención de Ranma.

Cuando finalmente terminaron la cita, él la estaba dejando en la puerta de su casa. Hinako lo tomó de la manga con algo de nerviosismo y lo detuvo.

—Ranma, gracias por hoy. Realmente lo necesitaba —dijo con una sonrisa tímida.

—De nada, Hinako-sensei. Me alegra que te hayas divertido —respondió Ranma, sintiendo una extraña calidez en su pecho.

Hinako se paró en la puerta, algo sonrojada y visiblemente nerviosa, como si estuviese reuniendo valor para decir algo. La brisa de la noche acariciaba su rostro, mientras la luz tenue del atardecer iluminaba sus mejillas ruborizadas.

—Ranma, ¿te gustaría pasar un rato más aquí? —dijo, tartamudeando ligeramente, mientras señalaba hacia el interior de la casa. Sus ojos brillaban con una mezcla de esperanza y timidez.

Ranma, sin sospechar absolutamente nada, aceptó la invitación con una sonrisa amistosa y entró. El ambiente dentro de la casa era cálido y acogedor, perfumado con el suave aroma de flores frescas. Cuando la puerta se cerró con llave, su instinto de supervivencia se activó momentáneamente, pero al ver la mirada tranquila de su maestra, bajó la guardia.

De repente, sin previo aviso, Hinako lo empujó suavemente al suelo, su corazón latiendo con fuerza.

—¿Ma... Maestra Hinako? —Ranma sintió su rostro calentarse, estaba bastante sonrojado cuando ella se subió sobre él y lo miró con el rostro también rojo y con mirada de anhelo.

—Incluso cortaste tu trenza para esta cita... por mí... al menos déjame compensarte —ella dijo con voz temblorosa, olvidando por completo cualquier código moral o de conducta de un profesor. Las palabras salieron de sus labios llenas de sinceridad y deseo.

Por supuesto, Ranma intentó escapar, intentó evitar seguir adelante, pero cuando sintió sus lágrimas caer sobre su mejilla y la vio suplicando que no la rechazara, al menos solo por hoy, él no pudo simplemente rechazarla. Las emociones de la maestra lo envolvieron, y su determinación comenzó a desvanecerse.

Él era débil ante las mujeres, ya no era tan tímido como antes, aun así, le tomó algo de esfuerzo mentalizarse y besar a su maestra. Sus labios se encontraron en un beso casto al principio, apenas rozándose, antes de que el beso se volviera más apasionado. El tiempo pareció detenerse mientras se entregaban a sus sentimientos, olvidando el mundo exterior.

Eran dos almas inocentes que apenas empiezan a explorar el mundo, pero poco a poco fueron sumergiéndose más en esos deseos. Sus labios se encontraron en un suave roce, que pronto se transformó en una danza apasionada, llena de anhelo y éxtasis.

A la mañana siguiente, Ranma despertó con su maestra de aspecto delicado y juvenil, pues había regresado a su forma de loli, acurrucada sobre su pecho. Las marcas de la noche anterior eran evidentes en ambos, como testigos silenciosos de una conexión profunda y prohibida. Las sábanas, arrugadas y desordenadas, guardaban el secreto de dos almas que perdieron su inocencia juntas.

—Estoy tan muerto —murmuró Ranma para sí mismo, recordando las advertencias que siempre le habían dado sobre cruzar la línea con cualquier chica que no fuera Akane. Pero, increíblemente, nada ocurrió. ¿El universo se había roto? Fue lo primero que pensó cuando, una semana después, nadie parecía haberse enterado, y nadie apareció para castigarlo por ser un pervertido infiel o algo así.

Por supuesto, esa no fue la única vez. Hinako había dejado a Ranma en detención a lo largo del año con cualquier pretexto para poder repetir la experiencia, en el aula, en los baños, en la biblioteca, incluso en la oficina del director. Poco a poco, ambos fueron haciéndose adictos a esa sensación de peligro de ser atrapados.

Pero ambos habían llegado a un acuerdo, que cuando Ranma tuviese que casarse con Akane, o más bien si lo hacía, ambos dejarían de verse.


Regresando al presente

Ambos estaban abrazados en la sala, uno al lado del otro, desnudos y cubiertos de sudor y otros fluidos, cuando en las noticias apareció algo que lo llamó profundamente la atención.

En el distrito de Nerima, en el Parque Botánico Takahashi, dos manantiales aparecieron repentinamente. Según testigos, un perro cayó en uno de ellos y salió convertido en una persona, los científicos han cercado el perímetro de acceso para realizar mas estudios de…

La noticia fue más que suficiente para que Ranma se levantara bruscamente de su asiento, tirando a su maestra al suelo en el proceso. Hinako se llevó una mano a la cabeza, adolorida y molesta.

—¡Oye! ¿Qué te pasa? —se quejó Hinako, frunciendo el ceño mientras se levantaba del suelo, frotándose el golpe.

Ranma, sin poder contener la emoción, sonrió con alegría, sus ojos brillando con esperanza.

—¡Esto es! ¡Con esto me desharé de esta maldición! —dijo con fervor, su voz llena de entusiasmo.

Hinako, aún adolorida, se cruzó de brazos y lo miró con una sonrisa traviesa.

—Me alegra por ti, pero tendrás que compensarme por el golpe —comentó con un tono juguetón, mientras se acercaba a Ranma—. Sabes, ¿no te gustaría que experimentáramos un poco con tu forma femenina antes de que te cures?

Ranma levantó una ceja, claramente incómodo con la sugerencia.

—Shhh, no —respondió rápidamente, levantando una mano para detenerla.

Hinako, sin desanimarse, continuó con su intento de picar su ego masculino.

—Pero, ¿no crees que sería un desperdicio no aprovechar la oportunidad? —insistió, acercándose un poco más.

Ranma sacudió la cabeza firmemente.

—No.

Hinako suspiró, exagerando su desilusión.

—¡Aguafiestas! —dijo, cruzando los brazos con un puchero.

Ranma la miró, decidido a no ceder.

—No.

Un destello travieso apareció en los ojos de Hinako mientras sugería:

—Sabes, podría drenarte y mojarte con agua fría, a partir de ahí ya todo sería fácil.

Ranma no pudo evitar soltar una pequeña risa nerviosa antes de repetir su respuesta, esta vez casi rogando con los ojos.

—No, por favor.

Hinako hizo una mueca, pero finalmente cedió, sonriendo con diversión.

—Bueno, tenía que intentarlo. —dijo con un guiño.

Ambos se infiltraron en el Parque Botánico Takahashi bajo el manto de la noche. Los guardias de Nerima no eran precisamente los más disciplinados, lo que hacía la tarea relativamente fácil. Hinako incluso bromeó con una sonrisa traviesa acerca de tener un momento íntimo en alguna de las bancas, dado que no había nadie alrededor.

—Podríamos divertirnos un poco aquí —sugirió Hinako, sus ojos brillando con picardía.

—Tal vez, pero recuerda que aún hay cámaras de seguridad —le recordó Ranma, frenando sus impulsos con una expresión seria.

Al cabo de un rato, ambos llegaron a los estanques, cuyos letreros señalaban de manera curiosa:

"Estanque que convierte en hombre" "¿Estanque misterioso?"

La emoción de Ranma era palpable. Sin pensarlo dos veces, se zambulló en el estanque "que convierte en hombre".

Hinako esperó pacientemente a que su joven amante emergiera, pero pasó un minuto, luego dos, luego tres, y no había rastro de él. La preocupación comenzó a asentarse en su pecho, y con lágrimas formándose en sus ojos, escuchó pasos acercándose. Sin pensarlo dos veces, saltó al estanque con la esperanza de salvar a Ranma.

Poco después:

El nuevo guardia, mucho más competente que sus predecesores, había sido proactivo en mantener el orden en el jardín botánico. Al escuchar un ruido cercano a los estanques, decidió investigar. Sin embargo, al llegar, no vio a nadie, pero algo parecía fuera de lugar.

Al mismo tiempo:

—¿¡Qué demonios cambió el orden de los letreros!? —exclamó, frunciendo el ceño mientras examinaba los alrededores.

Mientras tanto, Ranma se arrepintió de haber saltado tan precipitadamente en cuanto se sumergió. El agua estaba caliente, lo cual era un alivio, pero el problema surgió al atravesar la capa de agua. De repente, se encontró en una caída libre al vacio. Miró hacia arriba y vio cómo la luz de la superficie se alejaba rápidamente mientras él seguía cayendo. Intentó nadar, pero no había agua, solo una delgada capa de unos 2 metros. Ya había caído más de 20 metros y no veía nada a lo que aferrarse o usar como plataforma para saltar.

—Ya son más de 100 metros… va doler—dijo para sí, cruzando los brazos y las piernas resignado mientras seguía cayendo sin fin.

Fue entonces cuando escuchó un grito desgarrador. Una voz femenina llena de angustia y desesperación, aunque no podía entender lo que decía, estaba claro que alguien estaba en peligro.

—¡ASDASD$! —el grito resonó en el vacío, aumentando la sensación de urgencia en el corazón de Ranma.


En las profundidades del laberinto de la teletransportación, un laberinto de rango S donde un solo descuido podría significar la muerte, una maga de cabello azul luchaba por sobrevivir. Roxy Migurdia había caído en una trampa por un descuido y se encontraba a saber qué tan lejos de la salida, rodeada de varios círculos de teletransporte.

Cansada de huir, hambrienta y sedienta, Roxy estaba rodeada por cientos de monstruos de aspecto insectoide que se acercaban rápidamente, sus mandíbulas chasqueando con ferocidad.

¡BOOM! Una roca se estrelló a su lado, rompiendo el muro de piedra que estaba usando como defensa y dejando pasar a un monstruo que se apresuró a saltar sobre ella.

—¡Corta a mis enemigos con una espada abrasadora! —gritó Roxy, desesperada—. [¡Llama cortante!]

Una llama envolvió al insecto gigante, quemando su cuerpo hasta convertirlo en cenizas. Pero no tuvo tiempo para celebrar su pequeña victoria.

—¡Envuélveme en una sublime armadura de tierra! —exclamó, tratando de conjurar más magia—. [¡Fortaleza terrestre!]

Sin embargo, se había quedado sin fuerzas. Exhausta, utilizó su bastón como arma en un intento desesperado de mantener a los monstruos a raya. Pronto, un monstruo en forma de araña atrapó su bastón contra la pared, arrebatándoselo con facilidad.

Desesperada y agotada, Roxy se desplomó en el suelo, sus piernas temblando y su corazón acelerado. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras la desesperación la envolvía.

—No… Por favor… ¡Que alguien me ayude! ¡No quiero morir! —suplicó, cerrando los ojos con fuerza, aterrada hasta el punto de perder el control de su cuerpo.

De repente, se escuchó un grito masculino en un idioma que no conocía.

[¡MOKO TAKABISHA!]

Una explosión resonó, haciendo temblar el suelo bajo ella. Aún con los ojos cerrados, Roxy sintió una oleada de calor y un aura de seguridad que la rodeaba. Cuando finalmente abrió los ojos, vio a un joven de pelo negro y ojos azules, extendiéndole la mano con una sonrisa tranquilizadora.

El joven, mojado por alguna extraña razón, irradiaba una calidez reconfortante. Roxy se sonrojó, sus mejillas ardiendo al notar su apariencia.

Detrás de él, el terreno había cambiado drásticamente. Los incontables monstruos no eran más que restos humeantes esparcidos por el suelo, y los círculos de teletransporte habían sido destruidos.

Aunque no entendía nada de lo que él decía, cuando tomó su mano y sintió su calidez, Roxy se sintió segura. En busca de una manera de expresar su gratitud sin palabras, solo se le ocurrió una única forma. Sin pensarlo demasiado, saltó sobre él, tomó su rostro entre sus manos y lo besó apasionadamente.


En un lugar envuelto por la nada, una presencia vigilaba cada movimiento reciente con interés. Hitogami, el intrigante ser conocido como el Dios Humano, había estado observando los eventos desde su reino misterioso. Había hecho todo lo posible por evitar que Rudeus salvara a Roxy, orquestando diversas trampas y engaños. Intentó que tomara a Pursena y Linia como esposas para distraerlo, entre muchas otras cosas, pero, aun cuando intentó aconsejarlo, Rudeus simplemente lo ignoró.

Sin embargo, sus planes habían sido innecesarios. Al final, un joven extraño se adelantó y salvó a Roxy. La maga de pelo azul, El destino de la maga y Rudeus había sido reescrito completamente.

—Jaja, jajajaja, muajajajaja —Hitogami se regocijó con una risa que resonó en toda la existencia, satisfecho con el inesperado giro de los acontecimientos.

Hitogami se recostó en su trono etéreo, una sonrisa maliciosa adornando su rostro.

—Rudeus, querido Rudeus —murmuró, sus ojos brillando con una luz siniestra—. De haber sabido que las cosas terminarían así, habría invertido menos tiempo en ti, pero aun así debo admitir que fue divertido.

Sus pensamientos vagaron hacia la imagen de Roxy, ahora besando apasionadamente al joven que la había salvado. La ironía de la situación no se le escapaba.

—Roxy, siempre tan valiente y leal, ahora no será más que un recuerdo para ti, Rudeus —continuó, disfrutando de cada palabra—. Este nuevo jugador en el tablero ha alterado el juego a mi favor.

Hitogami hizo un gesto con la mano, como si orquestara una sinfonía, complacido por la dirección que tomaban los eventos.

—La vida es una danza caótica, y yo soy el maestro de ceremonias. Mientras tú, Rudeus, luchas y te esfuerzas, yo manipulo los hilos desde las sombras. Puedes intentar todo lo que quieras, pero siempre estaré un paso adelante.

Una risa oscura volvió a brotar de sus labios, resonando en el vacío.

—¿Qué será lo siguiente? —se preguntó con deleite—. ¿Qué movimientos harás ahora, sabiendo que has perdido a alguien tan importante?

Se inclinó hacia adelante, sus ojos brillando con una mezcla de curiosidad y crueldad.

Hitogami se reclinó de nuevo, su risa resonando en la nada.

—Sí, esto será muy divertido.


Existen muchos universos, cada uno con sus propios dioses internos que manipulan todo a su antojo. Sin embargo, fuera de esa pequeña burbuja que les brinda una ilusión de omnipotencia, se encuentran los dioses externos, aquellos que manipulan las almas y pueden quitar y poner engranajes a gusto.

Justamente, uno de esos dioses había escuchado ese monólogo innecesariamente largo.

—¡Que ruidoso! —exclamó una voz femenina, mientras comía una papita en su trono celestial. Su pelo color aqua se movía de forma sobrenatural con cada movimiento, y su cuerpo brillaba con una tenue luz azul.

Observó el origen del ruido y notó que un molesto dios inferior estaba teniendo aires de grandeza. Intrigada, se preguntó qué lo habría provocado. Observó los acontecimientos de ese pequeño e insignificante mundo...

—Oh~ —exclamó con deleite al ver que una encarnación del caos había caído en ese mundo.

La diosa A, la diosa del inicio, sonrió con malicia mientras se recostaba en su trono. Los engranajes de su mente divina comenzaron a girar mientras consideraba las implicaciones.

—Parece que las cosas se están poniendo interesantes —murmuró para sí misma, saboreando otra papita—. Ese joven... Ranma, ¿verdad? Será divertido ver cómo sacude ese diminuto mundo.

Se acomodó en su trono, su cabello ondeando a su alrededor como una corona líquida.

—Hitogami, con todo su ego, no tiene idea de lo que le espera. Él no es más que un peón en el gran esquema de las cosas —se rió, disfrutando de la idea.

Hasta ahora, solo se había entretenido vigilando las travesuras de Kazuma con uno de sus clones, Aqua era su nombre, la cual era bastante caprichosa y torpe, pero era divertido experimentar ese maravilloso mundo a través de ella, pero el tiempo de Observar ese mundo pronto acabaría, su clon debería regresar al cielo interior más temprano que tarde.

En ese momento, en otro rincón del plano superior, la diosa D, siempre hambrienta de entretenimiento, estaba atenta a todo lo que ocurría. Notó que La Diosa A parecía contenta por algo y decidió investigar. Llegó a observar la situación, deleitándose con lo que la diosa A le contaba.

—¿Qué te tiene tan animada, Señorita A? —preguntó la diosa D, su voz llena de curiosidad y diversión.

La diosa A, con una sonrisa juguetona, señaló hacia el pequeño mundo donde Ranma había caído.

—Mira esto —dijo—. Una encarnación del caos ha entrado en escena, y las cosas están a punto de ponerse muy interesantes.

La diosa D observó atentamente, sus ojos brillando con entusiasmo.

—Oh, esto será un espectáculo digno de ver —respondió, relamiéndose mentalmente ante la perspectiva de tanto entretenimiento.

Ambas diosas se recostaron en sus tronos, listas para disfrutar del espectáculo que se desarrollaría ante ellas.

—Por cierto, ya te has aburrido de tu mascota, esa araña... —preguntó la diosa A. casualmente mientras tomaba otra papita—. ¿Cómo era su nombre?

—Ah, sí, mi querida Shiraori. No, no me he aburrido de ella. De hecho, ha sido bastante entretenida últimamente. Ha crecido mucho y ha causado más caos del que esperaba —respondió la diosa D con una sonrisa maliciosa.

—Bueno, eso suena emocionante. Supongo que siempre es divertido ver cómo tus peones se desenvuelven —dijo la diosa A, levantando su copa en un brindis invisible.

La diosa D asintió, compartiendo el sentimiento.

—Así es. Pero debo admitir que observar a esta encarnación del caos, Ranma, en ese pequeño mundo también promete ser muy entretenido.

La diosa A sonrió, encantada con la perspectiva.

—Sí, definitivamente. Hitogami no tiene idea de lo que le espera.

La diosa D miró a la diosa A con una mezcla de curiosidad y diversión.

—Por cierto, ¿cómo terminó ese agente del caos cayendo a ese mundo? —preguntó D, arqueando una ceja.

A, con una sonrisa traviesa y un brillo en los ojos, respondió mientras tomaba otra papita.

—Parece que... mi torpe clon fue a comprar papitas a la Tierra y dejó abierto un portal en un estanque...

La diosa D la miró fijamente, notando cómo A seguía comiendo papitas con entusiasmo.

—¿Estás segura de que no fuiste tú? —inquirió D, observando con un toque de ironía.

La dios a A soltó una risita, no del todo convincente.

—Bueno, tal vez fue una feliz coincidencia —dijo, encogiéndose de hombros mientras seguía saboreando sus papitas—. Pero, mira el lado bueno, ahora tenemos un espectáculo interesante para observar.

La diosa D sonrió, divertidísima con la situación.

—Sí, tienes razón. Esto promete ser muy entretenido.


Hinako se estrelló contra el duro suelo de piedra. No sabía dónde estaba, pero estaba segura de que ya no se encontraba en Nerima. Al abrir los ojos, se dio cuenta de que estaba en una especie de caverna subterránea. El portal por el que había caído se había cerrado, y su mente solo estaba enfocada en la seguridad de su alumno.

Aún en su forma adulta, se levantó y observó su entorno. El suelo estaba quemado, como si hubiera sido aplanado por algún tipo de energía, y había restos de insectos gigantes esparcidos por doquier. Sin embargo, lo que realmente captó su atención fue la figura de un joven artista marcial parado a pocos metros de ella, con una chica de apariencia infantil besándolo.

—¿Es en serio? —dijo Hinako con incredulidad—. ¿No pasaron ni cinco minutos y ya has engatusado a otra chica?

La chica de cabello azul se apartó rápidamente de Ranma, sonrojada al notar a la voluptuosa mujer gritando en un idioma que no entendía. Hinako se acercó, aún furiosa, y se plantó frente a su estudiante, cruzándose de brazos.

—¡No es mi culpa! ¡Ni siquiera entiendo lo que dice! —se defendió Ranma.

Hinako sonrió y acarició el pelo de Ranma, burlándose de su suerte con las mujeres.

—¡Oh Dios, no me digas que es su esposa! —exclamó Roxy, separándose y arreglándose ligeramente antes de inclinarse en una disculpa.

La mujer mayor no parecía estar enojada con ella; de hecho, su actuar fue extraño. Acarició el pelo del joven como si fuese su hermano y levantó el pulgar.

—Así que, ¿no es su… esposa? —Roxy suspiró aliviada y llena de esperanzas.


En otro lado Ruedeus y su grupo compuesto por su Padre, Elinalise, Talhand y Geese, avanzaba cautelosamente por el laberinto, con Paul a la cabeza. Sin embargo, Paul comenzó a adelantarse, eliminando a los monstruos que se cruzaban en su camino con una feroz determinación. De vez en cuando, Paul miraba de reojo a Rudeus, como si quisiera ver sus reacciones.

—¡Paul, no seas imprudente! ¡Espera al grupo! —frunció el ceño Elinalise.

—No tiene nada de malo, Elinalise. Podemos con esto —respondió Paul, mirando hacia atrás mientras derribaba a un monstruo.

—La última vez que actuaste de esta forma, acabábamos de unir a tu esposa al grupo. ¿Recuerdas lo que pasó? —Elinalise estaba enojada.

Paul se detuvo por un momento, las palabras de Elinalise resonando en su mente. Bajó la mirada, recordando los acontecimientos pasados.

Rudeus observó a su padre en silencio, notando la determinación en sus ojos. "Paul, ya sé que eres un gran guerrero y quieres lucirte, pero no es necesario llegar tan lejos para ser un imbécil", pensó Rudeus. "Incluso ahora, en medio de todo este peligro, trata de demostrar su valía. Pero no necesito que se arriesgue tanto para hacerlo".

—Papá, Elinalise tiene razón. Debemos ser cuidadoso. —intervino Rudeus.

—Oh vamos, apóyame un poco aquí — Paul bajo los hombros y Rudeus le sonrió irónicamente.

—La precaución no nos hará más lentos. De hecho, nos asegurará llegar a tiempo y a salvo —asintió Talhand.

Paul suspiró al ver que no recibiría apoyo.

Geese, consultando el libro, se acercó a Rudeus.

—Oye jefecito, ¿tu intuición no te dice dónde podría estar Roxy? —preguntó Geese, con una ligera sonrisa.

—Mi intuición... —Rudeus se quedó pensando por un momento cuando un fuerte estruendo hizo temblar el laberinto, sacándolo de sus pensamientos. Todos se aseguraron de mirar el techo y el terreno para ver si había desmoronamientos.

Lo cual los ralentizo un poco, y evito que Rudeus pudiese seguir su intuición.


Por otro lado, Roxy se encontraba absorta en sus pensamientos mientras era cargada en la espalda de su joven salvador.

—Así que, Sr. Saotome, ¿crees que no estamos en la Tierra? —preguntó Hinako, aún en su forma adulta, mientras absorbía la energía vital de todo lo que se ponía en su camino.

—Bueno, estas cosas no existen en la Tierra, al menos hasta donde yo sé. Además, la chica habla un idioma que no conozco. Créeme, he estado en Europa, Asia continental, incluso África, y no suena a nada que haya escuchado antes.

—Entonces, el estanque al que nos arrojamos era…

—Probablemente un portal, pero se cerró tan pronto como llegamos aquí —dijo Ranma con tranquilidad. Su postura era relajada pese a la situación.

Roxy no podía entender exactamente de qué estaban hablando ambos, pero no parecía una conversación de pareja. Era lo que más le preocupaba en estos momentos. Incluso si debería preocuparse por sobrevivir, ella había quedado flechada por su salvador y tenía esperanzas de que este la aceptara, o si estaba casado, al menos aceptara tomar una segunda esposa.

Lo que más le sorprendió era que podía sentir una gran cantidad de poder mágico en el joven. Un poder mágico descontrolado; no era precisamente el ser más fuerte en términos de magia, pero fácilmente tenía tanta magia como estar apenas un par de peldaños debajo de ella.

Sin embargo, la situación de esa magia era caótica, como si se rehusara a ser observada. Por otro lado, la mujer detrás de él caminaba tan relajada como él, como si ambos solo estuviesen dando un paseo.

El joven caminaba sosteniéndola en su espalda, pateando casualmente a algún monstruo. Curiosamente, no sentía incomodidad por sus movimientos, era como si eliminara cualquier movimiento innecesario de su cuerpo.

Por otro lado, la mujer más alta caminaba con elegancia. Incluso con esos tacones, no parecía tener problemas en moverse. Aunque hacía expresiones de sorpresa cada vez que algún monstruo saltaba al ataque, ella extendía su mano hacia el objetivo, el cual rápidamente perdía todas sus ganas de pelear, no solo eso, caían inconscientes al suelo, como si les hubiesen drenado la vitalidad, lo mas aterrador y repugnante era que sus cuerpos quedaban arrugados y de un tono verdozo. Y Aquellos que habían saltado sobre ella eran repelidos por algún tipo de magia que Roxy no pudo descifrar. Era una ráfaga de color verde que incineraba a la mayoría de los monstruos más débiles, mientras que a otros simplemente los estampaba contra la pared.

Podría decirse que avanzaron con relativa tranquilidad para ser un lugar tan peligroso, ambos parecían poder sobrellevarlo bien, incluso con una carga como ella.

Grrrr.

El estómago de Roxy gruñó, y ella se sintió avergonzada por unos segundos, antes de que el estómago del joven gruñera aún más fuerte.

—Creo que deberíamos comer —dijo Ranma.

Excavó las paredes de la mazmorra con el Punto de explosión y las limpió con el Rugido del Tigre. La joven de cabello azul pareció sorprendida, pero aunque tenía preguntas, no podían comunicarse.

Prepararon un refugio improvisado y se sentaron en el suelo. Roxy observó cómo el joven rompía la pared con apenas un toque de su dedo y, con una ráfaga de energía azul, limpiaba los escombros para crear un refugio. Ella podría hacer eso con magia, o incluso algo mejor si tuviera energías para ello, pero aun así quedó sorprendida por las habilidades del joven.

Poco después, el joven sacó algo de debajo de sus mangas y encendió una luz. Era como una lámpara portátil, pero no podía sentir que fuese un objeto mágico, y tampoco había olor a aceite quemado. Era una lámpara que brillaba con una luz naranja, pero tenue.

Lo que realmente le sorprendió fue cómo, de debajo de sus mangas, de alguna manera sacó varios objetos: una pava, un objeto metálico redondo y otro objeto con tres patas, además de tres recipientes cubiertos por un material transparente. Básicamente, eran una mini garrafa, una cocina portátil, una pava y tres potes de fideos instantáneos, pero Roxy no tenía forma de conocer esos objetos.

Ella estaba familiarizada con varios métodos mágicos de almacenamiento. Las bolsas dimensionales eran comunes entre aventureros y magos. Estas bolsas, pequeñas y fáciles de llevar, podían contener una cantidad increíble de objetos en su interior, gracias a un espacio mágico expandido. Era una solución práctica y accesible.

Luego estaban los anillos de almacenamiento, más discretos y elegantes. Solo los magos más ricos o poderosos podían permitirse tales lujos. Un anillo podía contener libros de hechizos, pociones y armas, todo sin añadir peso adicional a su portador.

Y, por supuesto, estaba la magia espacio-temporal, una rama avanzada de la magia que permitía a los magos crear sus propios espacios de almacenamiento en una dimensión separada. Pero esta magia era compleja y requería un dominio profundo y sofisticado del maná. Pocos magos alcanzaban ese nivel, y Roxy dudaba que Ranma, con su aparente estilo de combate físico, tuviera tal dominio.

Roxy sonrió, encantada por el ingenio de su nuevo compañero. "Quizás, después de todo, tengamos más cosas en común de las que pensaba."

Mientras Roxy tenía su monólogo interno, Ranma calentó el agua, abrió los potes y vertió el agua caliente. Pronto, el aroma de los fideos instantáneos llenó la habitación improvisada. Roxy recibió un pote junto con dos palillos y pareció confundida, pero Ranma le mostró cómo utilizarlos. Ella lo intentó varias veces, pero fracasó torpemente. Quizás era el cansancio o el agotamiento mental, pero sus manos apenas eran lo suficientemente estables como para no tirar el pote.

—Ranma, dale de comer —ordenó Hinako.

Ranma la miró, luego miró a Roxy, quien obviamente no entendía lo que decían. Después de pensarlo unos segundos, tomó el pote de las manos de Roxy y sus palillos, y le dio de comer. La joven de cabello azul se sonrojó intensamente, sintiendo una oleada de vergüenza.

—Di "Ah~" —dijo Ranma.

Roxy abrió la boca, deduciendo que eso era lo que él quería decir. Ranma colocó la comida en su boca. El sabor era único, algo realmente delicioso que no esperaría de algo que se cocinara solo agregando agua. En lugar de pensar en ello, simplemente degustó la comida y aceptó que la alimentaran hasta saciarse, aunque no podía evitar sentirse avergonzada cada vez que él la miraba.

Ranma le pareció un joven amable, pero fuerte y confiable. Sintió cómo su corazón se calentaba ante tanta atención. Cuando finalmente terminó de comer, sintió que su cuerpo recuperaba fuerzas. Le apenaba un poco que tuviera que ser alimentada por él, cuando él claramente también tenía hambre, pero él no parecía molestarse. Simplemente comió su propia comida a una velocidad comparable a la de un emperador de la espada, probablemente.

Era complicado no poder comunicarse, así que Roxy, ante la barrera del idioma, intentó al menos saber sus nombres. Colocando su mano en su pecho, dijo su nombre.

—Roxy Migurdia... Roxy.

Tanto Ranma como Hinako parecieron entender. Entonces, imitando el gesto, él dijo su propio nombre.

—Saotome Ranma, Ranma.

—Ninomiya Hinako, Hinako.

Después de comer los fideos instantáneos, Ranma, Hinako y Roxy descansaban en la improvisada habitación. De repente, a Hinako se le ocurrió una idea.

—¡Quiero beber cerveza! —dijo con entusiasmo, sacando un pack de seis latitas de entre sus pechos.

Ranma la miró con desaprobación y la regañó.

—Hinako, ¿en serio? ¿Ahora?.

—Como soy la mayor, puedo decidir si es el momento o no —respondió Hinako con firmeza—. Además, estamos en un mundo diferente con reglas diferentes. Ranma, ¿puedes enfriarlas?

Ranma suspiró, pero accedió. Utilizó su Ki frío para enfriar las latas rápidamente. Hinako abrió una lata y comenzó a beberla con avidez, disfrutando del sabor refrescante. Pronto, se puso algo borracha y alegre.

—¡Ah, esto es justo lo que necesitaba! —dijo Hinako, riendo y ofreciendo una lata a Roxy.

Ranma la miró con preocupación.

—¿Roxy tendrá edad para beber? —se preguntó en voz baja.

Roxy, sin entender nada de lo que decían, tomó la lata que Hinako le ofrecía. Observó cómo Hinako la abría y la imitó, abriendo la lata de la misma forma. Luego, bebió un sorbo. El sabor era diferente a cualquier mucho mejor que lo que bebería comúnmente en un bar, por supuesto. Continuó bebiendo, sintiéndose agradecida por poder disfrutar de una cerveza en esa situación tan inusual.

Hinako, viendo que Ranma no había tomado una lata, lo instó a beber también.

—Vamos, Ranma, tú también deberías beber.

—No, gracias. La edad legal es de 21 años —respondió Ranma, recordando cómo se ponían su padre y el señor Tendo cuando bebían, o incluso el mismo Happosai. Dudaba si debía hacerlo.

—Estamos en un mundo diferente, con reglas diferentes —insistió Hinako, pasándole una lata abierta.

Ranma miró la lata con incertidumbre, pero antes de que pudiera decidir, Hinako le dio una palmada en la espalda. Sorprendido, Ranma apretó la lata y derramó cerveza fría sobre sí mismo.

Y Casi como si fuese un mandato divino, Hinako, al quedarse sin reservas de Chi que había absorbido antes, regresó a su forma juvenil de baja estatura.

—¡Hinako! —exclamó Ranma, mirando la escena con incredulidad.

Desde la perspectiva de Roxy, la situación se tornaba cada vez más extraña. Observó cómo Hinako, tras darle una palmada en la espalda a Ranma, Ella comenzó a encogerse rápidamente. Su forma adulta de 1,70 metros se redujo hasta quedar casi a la misma estatura que Roxy, apenas unos centímetros más baja. La transformación fue sorprendente y desconcertante para Roxy, quien no entendía cómo era posible tal cambio.

Al mismo tiempo, Roxy vio lo que ocurrió con Ranma. Al apretar la lata y derramar la cerveza fría sobre sí mismo, su cuerpo comenzó a transformarse también. La figura masculina de Ranma se volvió femenina ante los ojos de Roxy, quien parpadeó repetidamente, tratando de procesar lo que veía.

Roxy, atónita, apenas podía creer lo que estaba presenciando. La situación era completamente nueva para ella. Primero, una mujer adulta se encogía hasta parecer una niña, y luego un joven se transformaba en una chica al ser mojado con cerveza fría. Intentó recordar si alguna vez había leído o escuchado sobre algo similar en sus estudios mágicos, pero nada le venía a la mente.

A pesar de no entender lo que decían, las expresiones y acciones de Hinako y Ranma le indicaban que, de alguna manera, esto era normal para ellos.

Hinako, ahora con su forma juvenil de 1,45 metros, continuó bebiendo su cerveza con alegría. Ranma, ahora en su forma femenina, se acomodó torpemente, limpiándose la cerveza derramada.

Ranma hizo una mueca al notar su cuerpo empapado en cerveza, sintiéndose pegajosa y molesta. Le reclamó a Hinako, quien, con su cambio de forma, también se había vuelto más infantil en personalidad.

—¡Hinako, mira lo que hiciste! —dijo Ranma, tratando de limpiarse.

Hinako, ahora con su apariencia juvenil, solo se burló del ahora femenino Ranma.

Roxy miró la lata en su mano, preguntándose qué demonios había bebido, pues todo esto parecía irreal.

Ranma, aún molesta, sacó nuevamente una tetera de su bolsillo para regresar a su forma original. Al sacar la tetera, un objeto con forma de rombo color amarillo cayó de su bolsillo Chi.

Roxy observó el objeto caer, intrigada por lo que podría ser. Mientras tanto, Ranma vertió el agua caliente de la tetera sobre sí misma, transformándose de nuevo en su forma masculina.

—Esto es ridículo —murmuró Ranma, mirando a Hinako, quien seguía riendo.

Roxy, aún confundida por todo lo que había sucedido y con la barrera del idioma, decidió que lo mejor sería devolverle el objeto a Ranma. Se acercó a él y le entregó el objeto con forma de rombo color amarillo.

Ranma observó el objeto y recordó que lo había confiscado de Mousse, el casi ciego maestro de las armas ocultas. Siempre le había parecido extraño que Mousse hablara tan bien el japonés desde el inicio, mientras que a Shampoo le costaba hablar correctamente. Descubrió que Mousse utilizaba ese objeto en su ropa, lo que le permitía hablar el idioma.

De repente, a Ranma se le prendió la lamparita. Decidió colocar el objeto en la ropa de Roxy, esperando que pudiera ayudar con la barrera del idioma.

—Vamos a ver si esto funciona —murmuró Ranma mientras colocaba el objeto en la ropa de Roxy.

Roxy observó a Ranma con curiosidad, sin entender completamente lo que estaba haciendo. Sin embargo, confió en él y esperó a ver qué sucedía.

Ranma ajustó el objeto en la ropa de Roxy y esperó unos momentos. Roxy, al principio, no sintió ninguna diferencia, pero pronto notó algo extraño. Escuchó a Ranma hablar y, por primera vez, entendió las palabras.

—¿Puedes entenderme ahora? —preguntó Ranma, observando la reacción de Roxy.

—¡Sí! —respondió Roxy, sorprendida. —Puedo entenderte.

Ranma sonrió, satisfecho de que el objeto funcionara.

—Este objeto era de un ¿amigo?, ¿podría llamar así a alguien que ha intentado matarme múltiples veces? Lo que sea, ese se tipo usaba para hablar japonés. Parece que ahora también puedes entender nuestro idioma.

Hinako, aún en su forma juvenil y con una actitud infantil, se acercó riendo.

—¡Eso es genial! Ahora podemos comunicarnos mejor.

Roxy se sintió aliviada y agradecida. La barrera del idioma había sido un desafío, pero ahora podía comprender y comunicarse con sus nuevos amigos.

—Gracias, Ranma. Esto hace todo mucho más fácil —dijo Roxy, sonriendo.

—De nada —respondió Ranma—. Ahora, ¿qué tal si seguimos adelante? No, espera, mejor aún, primero explícanos dónde estamos y cuéntanos un poco de lo que te llevó a estar atrapada en este lugar en medio de esos monstruos.

Roxy asintió, agradecida por la oportunidad de compartir su historia. Se acomodó y comenzó a hablar.

—Estamos en el Laberinto de Teletransportación. Este lugar es conocido por su estructura en múltiples niveles y sus trampas y monstruos impredecibles. Anteriormente, estaba con Paul y su grupo buscando a la madre desaparecida de mi estudiante. Oímos rumores de que desapareció en este lugar hace un tiempo. Durante la exploración, pisé una trampa y fui transportada a otro lugar. He estado atrapada en este lugar por un mes.

Ranma se compadeció de ella, impresionado por su valentía al sobrevivir un mes entero en ese lugar peligroso.

—Lo siento mucho, Roxy. Debe haber sido difícil —dijo Ranma con empatía—. Prometo que te ayudaremos a encontrar a tu grupo y salir de aquí. Y una vez que nos reagrupemos, también te ayudaremos con la búsqueda de tu estudiante.

Hinako, aún en su forma juvenil, sonrió y le dio una palmada en la espalda a Roxy.

—No te preocupes, encontraremos la salida juntos.

Roxy, con voz tímida, preguntó a Ranma sobre las transformaciones que había presenciado. Ranma, dispuesto a aclarar sus dudas, comenzó a explicar.

—Primero, déjame hablarte sobre Hinako —dijo Ranma, mirando a su compañera que ahora tenía una apariencia más infantil—. Cuando era niña, Hinako tenía un cuerpo muy débil y no tenía muchas esperanzas de sobrevivir. Pero debido a un tratamiento que recibió, fue capaz de superar su condición. Sin embargo, este tratamiento tuvo un efecto secundario: su cuerpo dejó de crecer y envejecer. Por eso siempre se ve como una niña, a menos que absorba la energía o aura de batalla de otros seres.

Roxy escuchó atentamente, sintiendo una mezcla de compasión y curiosidad. No podía evitar compararse con Hinako, ya que su propia apariencia no era muy diferente debido a su estatura. Se preguntaba si a Ranma le gustaría alguien con una apariencia tan juvenil.

Ranma continuó con su explicación, sin notar las preocupaciones de Roxy.

—En cuanto a mis propias transformaciones —continuó Ranma—, bueno, es una larga historia. Básicamente, caí en una fuente maldita durante un entrenamiento en China. Ahora, cada vez que me mojo con agua fría, me transformo en chica, y solo puedo volver a mi forma original con agua caliente.

Roxy asintió lentamente, tratando de asimilar toda la información. No sabía dónde estaba China o lo que sea, pero en lugar de preocuparse por eso, sus pensamientos vagaban entre la historia de Hinako y la peculiar maldición de Ranma. Se sintió un poco triste, preguntándose si su apariencia influiría en cómo Ranma la veía.

Roxy, decidida a aclarar sus dudas, preguntó:

—¿Cómo llegaron aquí si ni siquiera conocen el nombre del lugar?

Antes de que Ranma pudiera responder, Hinako saltó sobre él y lo abrazó, como si abrazara a su hermano.

—¡Mi estudiante cabeza hueca! —exclamó Hinako—. Cuando supo que había una fuente que podía curarlo, saltó sin siquiera cerciorarse de que era la correcta.

—¡No me abraces cuando apestas a alcohol! —se quejó Ranma, tratando de liberarse del abrazo de Hinako.

Luego, Ranma prosiguió a explicar:

—Caimos aquí por un portal. No estamos seguros de cómo, pero por lo que he visto, probablemente somos de mundos diferentes.

Roxy asimiló la explicación, dándose cuenta de la complejidad de la situación. Aunque todo parecía confuso, sintió una chispa de esperanza al saber que no estaba sola en este laberinto.

—Gracias por explicármelo —dijo Roxy, sintiéndose un poco más tranquila—. Prometiste ayudarme a encontrar a mi grupo y salir de aquí, y yo también los ayudaré en lo que pueda.

Ranma asintió, decidido.

Los tres continuaron su camino hacia la salida. Ranma miró a Hinako con seriedad.

—Necesitas absorber algo de energía para volver a tu forma adulta. Eres muy despistada cuando estás en tu forma de niña.

Hinako lo miró con el rostro sonrojado y mordiéndose el labio, acercándose lentamente a Ranma.

—Si me hubieses llenado antes de salir de casa, no estaríamos con este dilema —dijo con una sonrisa pícara, sus ojos brillando con una mezcla de travesura y seducción.

Ranma se sonrojó intensamente y exclamó, avergonzado:

—¡No digas cosas raras!

Roxy observó la interacción entre ellos, sintiéndose algo excluida. Había tenido un flechazo por Ranma y estaba ansiosa por saber si él era soltero, si tenía una relación con su maestra o si estaba casado. Quería saber si también podría entrar en esa relación. Al final, la curiosidad le ganó y preguntó directamente a su salvador:

—Dime, Ranma, ¿estás soltero?

Hinako se llevó una mano a la boca y contuvo una risita ante la situación.

Ranma se sonrojó y miró a Roxy, sorprendido por la pregunta.

—Bueno, sí, estoy soltero —respondió Ranma, un poco incómodo—. Técnicamente comprometido... aunque fue cosa de mis padres... no siento que eso vaya a funcionar, así que esperaba hablarlo con ella para terminar bien, aunque creo que me dará una paliza...

—Entonces, ¿Hinako es para ti…?

—Ella es solo mi maestra de la escuela, o algo así… —Ranma se encogió de hombros apenado, no sabía cómo decir algo como "me estoy acostando con mi profesora a escondidas de mi prometida."

Hinako, haciendo pucheros, exclamó:

—¿¡Algo así!? ¡Hace apenas unas horas estabas dentro de mí hasta aquí! —Hinako señaló desde su entrepierna hasta arriba de su ombligo.

Roxy se sonrojó al punto de echar vapor por las orejas… inconscientemente comparó el tamaño que Hinako había señalado en ella misma, pensando en si era físicamente posible que algo tan grande cupiera dentro de ella.

—¡Ay! ¡Señor Saotome es usted muy rudo! —Hinako gimió cuando Ranma trituro sus sienes con los nudillos.

Este es el primer capitulo, la verdad no se si continuarlo… tendre que actualizarme con Mushoku luego del final de la S2.

Puede que hayan alguas cosas repetidas o frases, la verdad, es que para esta historia escribi diferntes escenas en archivos diferentes y los combine, y pues, aun que lo revise muchas, muchas veces, puede que algo se me haya pasado..
avisen!