Izuku estaba... Bueno, francamente, no tenía ni idea de cómo se había metido en este lío. Todavía no estaba del todo seguro de cómo, pero una cosa llevó a la otra y ahora estaba en una "cena familiar" con su familia y la de Bakugo. Entonces se encontró sentado en una larga mesa con su madre Inko, su amigo Katchan (afortunadamente lejos de él) y su hermanita Itsuki Bakugo, y el matrimonio Bakugo.

Estaban aproximadamente a mitad de comer unos mariscos muy raros cuando un par de delicados pies cayeron en su regazo, presionando firmemente contra su entrepierna.

—¿Qué…?— Su voz se fue apagando mientras miraba debajo de la mesa para ver los pies unidos a unas piernas largas y delgadas que se extendían hasta el lado opuesto de la mesa… hasta donde estaba sentada Mitsuki.

—¿Izuku? —preguntó Inko al notar su confusión— ¿Qué ocurre?.

—Na-nada. Solo, eh, me derramé salsa en los pantalones— Tardíamente, sacó una servilleta para cubrirse el regazo (y, por extensión, también los pies de Mitsuki) y le dedicó a su madre una sonrisa tímida.

Inko sonrió con cariño y continuo con su cena. Izuku le dedicó una sonrisa forzada al sentir los pies descalzos de Mitsuki rozarle la ingle. Miró al otro lado de la mesa con aire acusador, donde la sra. Bakugo sonreía con un brillo travieso. La rubia le guiñó un ojo a Izuku desde el otro lado de la mesa, procedió a desabrocharle los pantalones y bajarlos, todo con los pies para la incredulidad (y admiración) de Izuku, hasta que estuvieron alrededor de sus tobillos. Y ahora estaba persuadiendo a su pene para que saliera por la ranura de sus bóxers. Su pene ahora estaba completamente erecto. Los pies de Mitsuki alternaban entre tirar de su pene con los arcos de sus pies y masajear sus bolas con los dedos de los pies.

Izuku emitió un suave grito cuando sus suaves pies acariciaron sus genitales desnudos. Sus dedos rozaron sus testículos antes de recorrer su longitud de arriba a abajo. Izuku no podía creer lo que estaba pasando... bueno, si lo podía creer, pero aun así no hacía que esto fuera más fácil. Sus suaves plantas rozaron la longitud de su pene rígido. Mitsuki levantó el pie derecho y lo rozó contra su miembro. Continuó comiendo con firmeza mientras lo acariciaba con los dedos. Izuku notó que había metido una mano entre sus muslos, bombeando sus dedos dentro de ella mientras sus ojos se nublaban por el increíble placer.

—Mmm, Inko— dijo Mitsuki, sin apartar la mirada de Izuku —Estas patas de cangrejo son enormes, debieron costar una fortuna— Recorrió toda su longitud con los dedos de los pies mientras enfatizaba la palabra "enorme".

Mientras Inko se sentía apagada por el comentario de su amiga, Mitsuki acarició a Izuku con un pie y luego con el otro. Levantó ligeramente las piernas para colocar los pies a ambos lados de su pene. Se cerraron alrededor de su miembro. La rubia frotó su miembro de arriba abajo, acariciándolo con sus elegantes arcos. Izuku se maravilló de la emoción de que la madre de su mejor amigo le hiciera una paja con los pies.

—Bueno, Izuku —dijo el padre de Bakugo desde el otro lado de la mesa— Supimos que te va bien en tu segundo año en la UA.

—Esperemos que sea mas tranquilo que el primero— dijo nervioso, quejándose por dentro por el cliché y por la sensación de Mitsuki frotándose las plantas de los pies contra su rígida verga.

Masaru Bakugo soltó una risita en acuerdo, mientras su esposa metió un segundo dedo entre sus muslos. Un vistazo rápido por debajo de la mesa reveló que no llevaba bragas. Su montículo estaba completamente afeitado para la ocasión.

—¿Y que tal te va con tu novia?— presionó el Sr. Bakugo, mientras Mitsuki apretaba las plantas de los pies contra la base de su pene.

—Eh —dijo Izuku con astucia— Ochako está bien, aunque se sentía algo mal por su estado— recordando que su novia esperaba a su segundo hijo, mientras cuidaba del pequeño Toshinori en casa de sus padres con su "hermanita", Hana Uraraka.

Inko interrumpió su conversación anterior con Katchan para participar en esta. Nunca perdiendo la oportunidad de hablar sobre sus lindos nietos.

Izuku sonrió agradecido cuando Masaru dirigió su atención a Inko. Sus testículos se tensaron cuando los pies de Mitsuki lo llevaron al límite. Tosió para llamar su atención e hizo un gesto para hacerle saber que se corría. Ella entonces dejo caer su tenedor.

—¡Ups!— dijo con su sonrisa traviesa, mientras se agachaba debajo de la mesa.

De repente, Izuku la sintió besar su virilidad, antes de meter toda mi verga en su boca y empezar a chuparlo. Probando su descaro, Mitsuki procedió a darle una mamada al hijo de su mejor amiga, mientras que está y su marido e hijos estaban en la misma habitación. Su boca caliente envolvió su verga de una manera casi sobrenatural. Envolvio la verga de Izuku con su lengua y siguió chupando su cabeza furiosa, haciendo ruidos casi audibles para los demas en la mesa.

Izuku gimió emi ante la sensación y pase las manos por el sedoso cabello rubio de Fleur para animar sus actividades. Pero ella se detuvo, volvio a poner mi verga en mis pantalones, y salio de debajo de la mesa, mientras tomaba su plato.

-Ya e tegminado, estague en la cocina - dijo mientras me guiñaba un ojo y se iba, entonces senti una mano en mi muslo, era Ginny, la cual al parecer se percato de lo que paso, ella sonrió.

Unas cuantas sorbidas más lo hicieron perder el control por completo. Sus ojos se pusieron en blanco, al igual que los de ella, mientras llegaba clímax. Mitsuki recibió un "batido de vainilla" completo directamente en su estómago, bebiendolo directamente de la fuente. La rubia apretó sus testículos para ordeñar toda la semilla que pudiera, gimiendo del gusto e Izuku agradeció que el sonido de las conversaciones ahogaran sus gemidos.

Mientras Mitsuki volvía a su asiento, se pasó un dedo por su barbilla, recogiendo un hilo perlado. Lo subió y se chupó el dedo seductoramente.

—¡Mmm, Inko, debes darme la receta de esta salsa, está deliciosa!.

Inko sonrió radiante y prometió hacerlo. Mitsuki continuó.

—Ahora, si me disculpan, necesito ir al baño.

—Claro —respondió Inko y miro a su hijo—¿Cariño, puedes mostrarle a Mitsuki donde está el baño?

Mitsuki sonrió de una manera depredadora. Izuku entró en pánico por un momento antes de sentir que su miembro volvía ser guardado en sus pantalones y su cierre volvió a subirse. Preguntándose si Mitsuki también era capas de escribir o pintar con sus pies, se levantó torpemente, intentando que su erección no se notara demasiado.

—Por supuesto, mamá.

Mitsuki le agarró la mano con fuerza.

—Tranquilo, Izuku, no muerdo— ella dijo.

Izuku sonrió débilmente, sin estar muy seguro de eso. Él la acompañó al baño obedientemente. Hizo ademán de esperarla afuera, pero ella lo agarró de la muñeca y tiró de él hacia adentro. Lo empujó sobre la tapa del inodoro.

—Haz sido un chico travieso, Izuku— se rió la rubia, mientras se acercaba a él —Hace mucho que no visitas a tu tía... ¿Esas pequeñas perras te mantienen ocupado?... O será... —le pasó una pierna por la cintura y se sentó a horcajadas sobre él, mientras levantaba su blusa, revelando sus enormes melones pálidos de MILF sin sosten—... ¿que ya no me encuentras atractiva?.

Izuku dudo un momento. Se preguntó que diría Ochako de esto. Entonces una imagen de ella sosteniendo un letrero que decía "¡Aprovecha el BUG!", apareció en su mente.

Así que se metió a fondo.

Mientras ella se alineaba con su verga, Izuku extendió la mano, la agarró por las caderas y la empujó hacia abajo, prácticamente empalándola contra su pene.

—¡Mmm!— Mitsuki soltó un grito ahogado mientras se mordía el labio para no gritar.

De una sola embestida, él la había penetrado hasta el cérvix y podía sentir la punta rozando su útero. Soltó un gruñido cuando las suaves y aterciopeladas paredes se cerraron ante la repentina intrusión. Mitsuki era sin duda mucho más firme que Ochako, si las comparaba. Claro que Ochako era una estudiante, mientras que Mitsuki era una mujer veterana.

Tras unos instantes para acostumbrarse al tamaño, Mitsuki empezó a moverse lentamente. Al principio solo rozaba un poco sus caderas, pero luego se inclinó hacia adelante mientras subía y bajaba el trasero. A medida que iba cogiendo ritmo, alternaba entre ambos movimientos. Continuó alternando para que su amo lo disfrutara.

Después de unos minutos, sintió que se acercaba al sentir su verga palpitar y moverse un poco para adaptarse a su ritmo. Estaba a punto de correrse y, dada su posición, le era imposible evitar recibirlo. No era que la rubia tuviera otros planes. Mitsuki se mordió el labio ante la perspectiva de estar sentada en la mesa frente a toda su familia, escurriendo el semen del hijo de su mejor amiga, también presente en la misma mesa. Todo mientras un Izuku, sentado a su lado, tenía su miembro, tan viril y grande escurriendo su semen caliente directamente de su enormes bolas. Bolas que había metido hasta el fondo dentro suyo y se había atrevido a vaciar profundamente dentro suyo, embarazandola por segunda vez.

Pronto sintió una oleada de placer cuando él la azotó y la mantuvo en su lugar. Una cálida sensación la inundó al sentir los gruesos chorros de semen rociando su coño. Sin embargo, a diferencia de su último orgasmo, continuó moviendo las caderas, sacándolo con todas sus fuerzas y disfrutando de su propio orgasmo.

Ella ordeñó hasta la ultima gota, mientras le abrazaba con sus brazos y no le solto hasta que su vientre vulnerable quedara completamente lleno. Cuando estuvo segura de que ambos habían terminado, se dejó caer sobre su pecho, jadeando mientras recuperaba el aliento.

—Mmmm, me alegra ver qué sigas encontrando apetecible a tu tía MILF, Izuku-kun —decia muy satisfecha y le dió un último beso.

Fue en ese momento que recorde que Ginny me esperaba en la ducha, me dirigi al cuarto de baño, donde se oía el agua de la regadera, y entre, solo para notar la espectacular y curvilínea figura detras de la cortina del baño, me desvestí lo mas rapido que pude, y al entrar, mi sorpresa fue absoluta.

Para cuándo regresaron, Mitsuki cumplió sus depravados deseos de escurrir el esperma de Izuku durante el resto de la cena.