Ensayar los movimientos siempre es una nueva experiencia. Por mucho que los fanáticos tengan sus preferidas, siempre hay que lanzar canciones nuevas y eso significan pasos nuevos. Encontrar una nueva manera de mostrar la misma lindura y pureza es un reto que no siento que consigamos tanto como me gustaría, pero no puedo hacerlo todo yo. Mi trabajo es ser linda y cantar aún mejor.

Ser una Idol no fue necesariamente como creí que iría mi vida, pero no me quejo. Es lindo que te amen e intentar amar de vuelta. Con Aqua y Ruby siendo mis fanáticos número uno, eso me motiva a darlo todo. Por eso seguí la coreografía a pesar de que a este punto mis tobillos comenzaban a resentirse. No importa cuánto tenga que repetir una escena, en el momento en que todo salga perfecto, habrá valido la pena.

Además...

—Es suficiente. Son artistas, no deportistas. Sudar en exceso no trae nada bueno y tienen que comer lo debido. Se termina por hoy— La mujer a cargo de nuestros bailes, una antigua Idol que al parecer fue bastante popular en su momento, nos despidió con una cara amargada mientras iba a por sus cosas sin sudar ni una gota. Como se espera de quien cumplió el rol de una 'belleza helada' en ese grupo.

Ojalá yo pueda envejecer así de bien. Tiene más de cuarenta pero se mueve mejor que varias de nosotras.

—Ah, pero antes de irme...— Llamando nuestra atención, la mujer con su mochila ya en su espalda, me miró con unos ojos un poco más suaves de lo normal. —Hoshino, a pesar de que tus movimientos son más rigidos de lo debido, tienes ese 'brillo' que solo tienen las mejores. No sé qué te ocurrió en este último tiempo, pero bien hecho. Aunque los fanáticos no piensan mucho, ellos sienten en su corazón cuando una Idol transmite 'felicidad'.

Aunque la felicidad de la que hablaba no sonaba tan bien como debería, sonreí con humildad —... Yo-

—Pero no te relajes. Es un estado temporal: siempre lo es. Asegurate de que dure el tiempo suficiente para el próximo gran show— Sin agregar nada más, la señora con tres hijos se fue sin prestarnos atención. Me quedé con las palabras en la boca y las felicitaciones vacías del grupo no me ayudaron a quitarme esa sensación. Recuperada en cuanto vi a Saitou, fui hacia él con pensamientos extraños en mi cabeza.

Digo, ¿de verdad tengo ese brillo que ella dice? No me siento diferente y no creo que me haya pasado nada demasiado grandioso. Mi rutina estos últimos días se ha mantenido sin cambiso salvo lo de visitar a Hachiman-san, que en realidad no es tanto una rutina como una acción especial.

... B-Bueno, es verdad que nuestro último encuentro fue... algo. Algo, si. No me gusta recordar toda esa verguenza que pasé o el hecho de que durmiera con un libro de portada obscena al lado, pero, cuando lo pienso, no todo fue malo. En realidad la mayoría es bueno, porque ahora tengo a alguien que quiere ser mi... mi amigo.

... Si, yo tampoco lo creo. Ese mujeriego seguro empieza con lo mismo con todas las demás chicas en su vida y no ayuda que mi experiencia social no sea la mejor. Es verdad que él de todas las personas no debería tener motivos para querer algo conmigo, pero, por otro lado, soy muy linda y en menos de una semana voy a ser legal.

Eso me recuerda, ¡tengo que celebrar mi cumpleaños! Bueno, tengo que hacer que Aqua y Ruby pasen el mejor momento de su vida dándome amor. ¡Eso sería taaaaaan lindo!

—Jejeje~

—... Lo que ayuda una cara bonita, ¿eh?— Saitou suspiró pero no dijo nada más allá de ofrecerme una botella de agua que acepté con una sonrisa. Las demás se fueron cada quien por su rumbo y pude sentir en una de ellas, la más especial de todas, un poco de sentimientos raros, pero nada a lo que no estuviera acostumbrada. Como la estrella, es normal que sea la favorita.

—¿Verdad~? Mis posters se venden muy bien. Debemos seguir impulsando mi carrera de modelo— Con todo el caos de mis hijos y el cambio de rutina en este último tiempo, hemos descuidado las fotos. Si, puede que varios de los compradores no sean precisamente los de lasintenciones más puras, pero también es amor, ¿no? Mientras me amen, todo esta bien.

Ah, pero claro, nada de cosas sucias. Mis hijos son un amor, pero dos son suficientes hasta que estén en la secundaria por lo menos. Y si bien esa persona no fue el mal tipo en nuestra relación, me gustaría que cuando vuelva a hacer eso, sea con un chico con el que no vuelva a cometer esos errores.

Hm, me pregunto cómo estará...

—La humildad ante todo, ¿verdad?— Sonriendo como un asqueroso, devolví el golpe.

—Mejor que una falsa humildad es la honestidad, ¿verdad?— Nadie quiere a los arrogantes, pero son peores las personas que usan una falsa modestia. Esa clase de gente me hacen no querer amarlos: igual lo voy a hacer, pero el punto sigue ahí.

—Supongo... Veré si te consigo algo, pero después del concierto. Tienes que enfocarte en que esto salga bien, Ai— Caminando por el estudio hacia mi camerino, Saitou comenzó a regañarme como el padre que me habría gustado tener. —Puede parecer una simple tocada en un programa de televisión, pero este programa de concursos es el de más audiencia entre los jóvenes de 18 a 30: TENEMOS que llegarle a ellos. Piensa en la cantidad de fans nuevos que podemos tener.

—... Si, tienes razón— No me gusta mucho el que sea de esos programas en el que se busca encontrar el amor a través de una entrevista. Incluso si creo que el amor pueden ser mentiras, tengo mis límites. La burla, la crueldad y los inevitables finales tristes me generan rechazo. Si no fuera tan popular, definitivamente habría rechazado participar.

Pero si quiero brillar como una estrella, tengo que ir más alto. Además, no es el peor lugar en el que he estado.

—Claro que la tengo, pequeña pelota pro-estrés. No me puedes fallar ahora— Pese a sus palabras un poco groseras, Saitou siempre encuentra la forma de decir todo con un carisma inverso que lo vuelve carismático. Además, él de verdad quiere ayudarme con mi sueño y trabaja más que yo en eso. —Además... me debes una tras dejarte hacer esa estupidez la semana pasada.

Lo dijo como un susurro, pero lo escuché perfecto. Ya sabiendo a qué se refería, pensé en qué decir a continuación para demostrarle que no fue en vano. —Aunque no fue la mejor idea, me ayudó mucho. Gracias— Dejé un poco de lado la energía típica de la actriz Hoshino Ai y me mostré más como una chica a la que le hicieron un gran favor. Pero tampoco me mostré tan sensible.

No quiero incomodarlo más de lo que ya lo hago.

—Tú... Aaaah, mientras lo entiendas y me lo agradezcas, todo bien— Murmuró algo sobre que era demasiado bueno conmigo, algo con lo que no estuve en desacuerdo. Con mi camerino en frente, me despedí temporalmente de él y comencé a prepararme para comenzar la segunda parte del día. Emocionalmente, la más importante.

Una sonrisa algo más sincera escapó de mis labios.

—Mamá los... los quiere cuidar.

Tuve un sabor agrio al no haberme atrevido a decir esas palabras ni aunque estuviera sola, pero eso no me frenó. Mis niños están inquietos y quieren a su mamá con ellos, por lo que tengo que darlo todo.


—... Hikki, quiero p-pedirte algo.

Actualmente estábamos yendo a nuestras casas tras que todo el calvario por el que sufrimos terminó valiendo la pena. Las notas fueron buenas y otro año llega a su fin, por lo que tenemos un poco de tiempo de reponer energías antes de que la universidad vuelva a ser una perra. Ya me estoy imaginando durmiendo más de ocho horas, leyendo novelas basura a cualquier hora y pensando en lo bello que es vivir solo.

Las dos molestias al parecer también lograron superar la crisis y no pudieron estar más contentas con ello, diciendo que iban a ir a 'festejar' con unas amigas. Por supuesto que sé muy bien qué van a hacer y por supuesto que, ya quiera alejar a Yuigahama o no, me niego a dejar que se una a ese crimen contra el buen gusto. Yuigahama tiene que mantenerse pura hasta el casamiento: es lo que su madre hubiera querido.

Bueno, en realidad dijo que debía ser yo quien la guiara en ese ámbito, pero son detalles. ¿Que mejor guia hay que la que no puedes ver ni escuchar ni conocer? Honro fielmente la tradición del shinobi. Pero como sea, puede o no que haya tomado un exceso de café en pos de calmarme los nervios y puede o no que eso esté afectando mis pensamientos o su coherencia, pero nada que el azucar no arregle.

—Azucar...

—¡Hikki, te estoy hablando!

—... Yuigahama, cuanto tiempo. ¿Cómo has estado?

—¡HIKKI!

Me reí como un maleante ante la frustración que prontó se convirtió en verguenza para Yuigahama, quien no escatimó en golpearme con sus manos suavecitas que no daban una sensación suavecita. Me dolía un poco, pero aun así mantuve mi sonrisa, agradeciendo que a pesar de que el tiempo pasó, ella seguía siendo tan Yuigahama. Puede ser más aplicada y madura cuando es necesario, pero en general es como una mascota. Una que es...

—... Ahora que te veo, Yui, has crecido mucho— Si bien nunca será más alta que yo, tiene una altura relativamente alta para ser una chica y aunque claramente tiene un encanto juvenil que atrae miradas, siento que ella envejecerá con una cara más seria que Gahamama, que parece una universitaria. Tal vez algo tenga que ver con que Gahamama se dedicó a las tareas del hogar en vez de ir a la universidad.

No es que las tareas del hogar no sean laboriosas: mamá me ha clavado esa idea casi como queriendo desahogarse cuando estaba irritable por su trabajo y lo poco que hice cuando quería cuidar a Komachi no fue sencillo. Como amo de casa en construcción, comprendo las dificultades de esa labor muchas veces menospreciada. Pero eso y esto no son lo mismo: el estrés, las desveladas y la presión de darlo todo o no obtendrás nada son el epitome de lo que es la universidad.

Tenemos que formar nuestro futuro y ya no tenemos profesores que nos estén guiando en momentos complicados. A ojos de la sociedad somos adultos y los fracasos que cometamos serán de adultos, no de niños que están aprendiendo. Ya aprendimos y solo nos queda elegir de qué tipo de mecanismos queremos ser una tuerca más. Por eso disfruto tanto estos momentos de calma y eso a veces me hace decir cosas que no suelo decir.

—¿Eh? ¿A qué te refieres?...— Me refería concretamente, aparte de la altura y su rostro cada vez más comparable a la de una adulta, a que esos ojos están un poco más apagados, pero no de una manera preocupante. Siento que veo en ellos una claridad que, por más que oscurezca un poco el mundo, te da una comprensión que te permitirá enfrentarte a la vida sin que te derribe.

Pero al ver como de repente bajó la mirada y sus mejillas adquirieron un rojo casi caricaturesco, me di cuenta de que, quizás, le estaba dando demasiado crédito a Yuigahama. —¿Q-Q-Qué estás diciendo? ¡P-Pervertido! ¡Eres el peor!— Cubriéndose 'esa zona' de manera tan tosca que solo logró resaltarlas más, pese a que mi disfrute no es cero, la amargura me pudo más.

—No es eso. Sabes que no suelo decir estas cosas— Las pienso y siempre he creído que Kawasaki notó más de una vez esas miradas curiosas a más de una chica de nuestro grupo, incluyendo ella misma. Seguro pensaba que era asqueroso, pero Kawasaki siempre tuvo la suficiente madurez para saber que era inevitable. Ni siquiera Hayama se salvaba, aunque el bastardo lo ocultaba mucho mejor que todos.

Mientras solo se quedara en eso y no hicieramos más, todo estaba bien. Y prueba de ello es que nunca tuvimos ningún incidente de ese estilo: fuimos un gran grupo de amigos que hacían cosas de amigos y se separaron siendo amigos. Dentro de lo que suelen ser los adolescentes hormonales, fuimos muy recatados.

Aunque... —¡Eso es aún peor! ¿Quién sabe qué es lo que piensas cuando te quedas en blanco? ¡Seguro pensaste cosas muy feas de mí cuando nos conocimos!

—... Bueno, recuerdo que te llame bitc-

—¡No quiero escucharlo!— Y seguí sus deseos, no diciendo nada. El resto de nuestra caminata relativamente solitaria transcurrió con ella criticando mi defectos como hombre a nivel biológico mientras de paso me reclamaba cosas más emocionales. Nada serio, puesto que extrañamente esta es su forma de liberar estrés. Ella se guarda todo para sí misma y es muy buena en eso, pero a veces es necesario tener una pelota antiestrés.

Yo soy la pelota, claro.

Aun así... Mirándola más detenidamente, me doy cuenta de que Yuigahama no está tan enojada como dice. Entre que su sonrojo no desaparece y como ahora directamente está realzando sus pechos con sus brazos, me doy cuenta de la 'cruel' verdad de que el malentendido que se gestó está lejos de molestarla. Como una chica obstinada, se aferra a cualquier cosa para seguir en su lucha, queriendo que haya una posibilidad.

Y supongo que el hecho de que, por más que trate, no pueda evitar darle una hojeada a esas dos cosas que, fuera de chiste, sí han crecido en este año, no ayuda en nada. No mentiré y diré que tengo la mente pura o que sigo siendo un adolescente timido al que la miedo pensar en tomarse de las manos con una chica. Supongo que ser adultos, el estrés que eso conlleva y... algo más oscuro, ya nos hacen jugar estos juegos.

Suspiré internamente, molesto porque la posibilidad de que terminara haciendo algo que no debo cada vez es más grande. Yuigahama es una gran amiga y ya bastante cosa me da el pensar en ella 'de esa manera' cuando el cansancio por el estudio desvía mi mente a horizontes que suelo cerrar con candado. Mi plan de consiguerle un buen tipo que la ame sin dejarla como segunda opción sigue en pie, pero definitivamente NO serán los que quiere Miura.

En mi opinión Hayama nunca fue tan genial, pero comparado a sus 'novios' actuales el príncipe se ve como uno genuino. Es increíble como el estándar está por lo suelos con esa mujer.

—...

—... Uum...— Tras hacer un ruido de estar convencida por una idea que solo se discutió en su cabeza, Yui me miró con un brillo peculiar en sus ojos a la vez que de alguna manera aumentaba su lindura más de lo que es posible. —Hikki, ¿puedo ir a tu casa hoy?

...

Suspiré en el mundo real, lamentando que una vez más perdiera ante su encanto. —Solo no te quedes a dormir. Tengo solo una cama.

Y me niego a dormir en el piso otra vez.

—Jeje~

Satisfecha consigo misma, volvió a mirar al frente, esta vez ya sin tratar de atraer mi mirada. Eso debería ser un alivio, y lo es, pero algo en la pureza de su felicidad me hace sentir... algo en el pecho.


—Esto es una muy mala idea, niños.

—Calla o serás maldecida, mortal.

—¡Hiiii!

Rodé los ojos ante el intento más que obvio de fingir ser alguien más madura y que de hecho haya funcionado en Miyako. Sé que debe ser sorprendente que un par de bebés hablen, pero aun así... Como sea, si bien no estaba del todo de acuerdo con el plan que ideamos, a estas alturas no es que nos quede mucho margen de maniobra. Es eso o dejar que Ai siga cometiendo cosas tontas por motivos menos que validos.

El hecho de que no volviera a casa ese día fue preocupante y lo fue aun más el hecho de que cuando volvió, a pesar de que trató de ocultarlo, sus ojos tenían un aura de alivio que nunca había visto. De una... 'felicidad' que ella nunca sintió ni debería sentir hacia nadie que no sea su familia o gente muy cercana. Un universitario matón no es alguien que debe tener ese efecto en ella.

Podemos estar actuando en base a miedos sobre 'perder a mamá': sé que Ruby lo hace con esa intención y una parte de mí, la más infantil, está de acuerdo con eso. Mas esto tiene un sentido más práctico: Ai no puede hacer esto por el bien de su carrera, del sustento que nos da de comer. Como una chica que ni siquiera hizo empezó la preparatoria, el futuro que nos espera si se llega a descubrir esto es sombrío.

Saitou-san probablemente no nos abandone, no de inmediato al menos, y siempre podemos seguir jugando a ser Dioses para mantener a Miyako de nuestro lado, pero Ai tendrá que estudiar y no parece que tengamos gente que esté dispuesta a costearnos la vida mientras. Nuestro padre, sea quien sea, no está en nuestra vida por una razón. Si no quiso estar con nosotros ahora, dudo que lo quiera hacer cuando tenga que mantenernos.

Además, a menos que Ai haya cometido un gravísimo error, nuestro padre también era un adolescente. Si es de la misma edad o un poco mayor, ahora está centrado en sus estudios universitarios. Si es menor, ahí estamos fritos: seremos una gran familia rodeada de miseria y comiendo migajas. Incluso si nuestro padre tiene familia, nada nos garantiza que sean comprensivos.

Es frustrante dudar de todo, pero es lo que nos queda. No sabemos nada.

Pero es por eso que tenemos que evitar tener que hacernos estas preguntas. No tenemos que dudar de la relación con nuestro padre o cómo vivir si el problema se corta de raíz. Si Hikigaya Hachiman desaparece, todo estará bien. Hay que espantarlo lo suficiente para que no se atreva a hablar más con mamá.

Y conozco dos niños que pueden lograrlo solo con hablar...

—Ugh, voy a ir presa... Ichigo me va a matar y luego voy a ir presa...— Desvariando con absoluto pavor sobre las consecuencias, me lamenté un poco de la situación de Miyako. Claro, al parecer no tuvo las mejores intenciones al casarse con Saitou-san, pero se nota que es una mujer normal metida en todo este drama. Que tu mayor pecado sea ser superficial y estar aquí me hace sentir un poco mal.

No la voy a detener, pero prometo que después de esto te vamos a dejar en paz un par de años, Miyako.

—¡Tranquila! No es como si fueran a quedar testigos— En el pasado las palabras de Ruby me habrían horrorizado, pero a estas alturas estoy tan insensibilizado que solo suspiré mientras veía a nuestro alrededor, buscando el mejor lugar para nuestro discurso.

La casa de Hikigaya Hachiman es... curiosa. No es linda ni tampoco está muy bien cuidada, pero grita a todas luces que es la de un universitario. Como alguien que pasó por todo eso, este desorden y dejadez se sienten casi nostalgicos, recordando una era más sencilla... Bueno, era una mierda y no era nada sencilla, pero supongo que mi situación actual aligera las cosas.

Aun así, ver tantas latas de café me hacen sentir como un veinteañero otra vez.

—Ugh, eso no me tranquiliza— Ruby bufó y ahí quedó el asunto. gateando por el lugar y viendo lo mejor que pude, lo más interesante que pude ver fue una calcomanía de unas chicas mágicas pegadas en las patas de las mesas. Peculiar, pero cada uno es otaku de algo y no es que esto lo haga más peligroso o algo así: si acaso me preocupa la posible corrupción que pueda sufrir mamá.

Los fans masculinos de las Magical Girls son una cosa, si.

—Puaj, un otaku— Por supuesto que una chica que tiene la pinta de crecer para convertirse en una diva en el futuro diría eso, y también sería lo suficientemente hipócrita para no reconocer que sus actitudes hacia las Idols, hacia mamá, superan a varios otakus que he conocido.

Negué con la cabeza, pero dejé que siguiera con su juego. Miré a Miyako que veía toda la casa como si se la fuera a comer y, con una Ruby al lado, decidí nuestro 'escenario'.

—Por favor subenos a la mesa. Y luego escóndete: tendrás que llevarnos a casa después y tal vez pueda asustarse demasiado— No sabemos cómo es realmente Hikigaya Hachiman. Puede que él sea como Miyako y se asuste a un punto de reverencia con nosotros, si, o puede ir a por la escoba. Como bebés, temo lo que un golpe serio de un joven adulto pueda hacernos.

—... Solo quería un novio bonito...— Lamentándose hasta las lágrimas y con rabia en sus ojos, Miyako obedeció ante una emocionada (en el mal sentido) Ruby con un compasivo yo. A este paso tendré que intentar de verdad conseguirle un buen novio... O mejorar las cosas con Saitou-san: compasión o no, tenerla a nuestro lado es útil.

Tras sentarnos y ver mejor esta casa, solo nos queda esperar.

...

...

...

Un voraz rugido de dragón me sacó de mi meditación.

—... Aqua, tengo hambre.

...

—... Por supuesto que sí, Ruby.

Mientras Miyako iba casi que en modo automático a darle su leche, sentí que esto era una premonición de cómo nos iban a salir las cosas.


El resto de nuestra caminata transcurrió sin demasiados contratiempos más allá de que el perro que sacó a pasear una señora de veras tenía ganas de morderme el pie. Fue molesto, pero supuse que la risa de Yuigahama acabando con esa tensión extraña que se formó hizo que valiera la pena. Nos la pasamos en un silencio cómodo, de esos que llevabamos desde hace años.

Cuando pienso en esto, no puedo evitar sentir que es un remanente de ese pasado que compartimos en el Club de Servicio: es natural, puesto que ella me marcó demasiado en esa época y vive de eso. Usualmente eran cosas como esa las que me hacían querer alejarla de mí románticamente debido a mi dolor por lo de Yukinoshita, pero... quizás debido a toda esa introspección, ahora no me siento tan mal.

Puedo ver ese entonces y reírme de los buenos momentos o burlarme de nuestras tonterías. No hay duda en mí de que este es el primer paso para superar a Yukinoshita, de dejar esa molesta mancha y eso es... eso es bueno, supongo. Me cuesta pensar en ello como tal aún, pero en un momento llegaré a pensar así. Este es el primer paso, después de todo.

Llegará el día en que mis sentimientos solo serán un vergonzoso recuerdo que Komachi le contará a mis sobrinos. Así va la vida: de ser lastimado y recuperarte para la siguiente batalla.

—¡Pero aun así es increíble! ¡Sacaste muy buenas notas, Hikki! Yo me quedé muy atrás— Negué ante la baja autoestima de Yuigahama.

—Solo es que estudié como un enfermo. En Sobu tú eras muchísimo más vaga, pero basta con que te lo tomes en serio para aprobar de sobra. Estudiar lo que yo estudio no es bueno, Yuigahama: ¿que no ves mis ojos?— Ante eso último ella se centróen ver la fuente de mi mayor complejos y negar con la cabeza, entre derrotada a la par que decepcionada.

—Es verdad que tener tantas ojeras no es bonito, pero aun así es frustrante, ¿sabes?

... ¿Quien dijo algo de mis ojeras? Hablaba de mis ojos muertos.

Quería rebatirle mis ojeras perfectamente normales para un hombre de mi edad, pero el impulso murió tan pronto como llegó. Terminando de subir el último escalón, decidí que mi reproche vendría después. —Como sea, no sé qué planes tengas para querer venir conmigo, pero te quiero fuera antes de las diez. Recuerda que tengo que acompañarte.

Yuigahama me dio una mirada juguetona mientras se aguantaba una risilla. —No tienes que hacerlo, ¿sabes? Sé que es Tokyo, pero he ido a lugares más peligrosos y más tarde. Si no quieres acompañarme, no lo hagas.

—... Si, mejor no lo hago. Demasiado probl-¡Ouch!

Yuigahama, fiel a su yo emocional, me pellizcó el brazo con toda la intención de hacerme daño. —¡Eres horrible! ¡Demasiado cruel! ¡No has cambiado en nada!

Bufando y cambiando su enfoque hacia el frente, ella se me adelantó hasta mi puerta, a pesar de que soy yo quien tiene las llaves. Negué con la cabeza ante su incapacidad de tomar de vuelta un chiste inocente y dejé que se adelantara, prefiriendo dejar que se diera cuenta de que estaba siendo irrazonable al no poder abrir la puerta.

Y luego Yuigahama abrió la puerta y entró.

...

...

...

Me quedé congelado mirando el escenario por el que acababa de pasar una cosa incomprensible. Parpadeé una vez para confirmar que, de hecho, esto era la realidad. Lo hice de nuevo al sentir que no era suficiente. De repente sintiendo que esto de alguna manera era el karma por haber confiado en la voluntad de que el Dios de la Comedia Romántica se había aburrido de mí, solté:

—... ¿Pero que mierd-

—¡KYAAAAAA!

¡!

—... Mierda, ¡mierda, mierda, mierda!

¡Un ladrón! ¡Por supuesto que entraría un ladrón a mi jodido departamento de todos los posibles en este lugar de porquería! ¡¿Es que acaso no he aprendido que las cosas nunca me salen bien?!

Desistiendo de quedarme amargado ante mi mala suerte, entré con el corazón a mil a mi departamento con el pensamiento de que sí o sí tenía que impedir el peor resultado. A pesar de que el tiempo apremiaba, me detuve un momento en la entrada de mi departamento a ver qué podía usar de arma, encontrando para mi fortuna un paraguas de madera con la punta rota, y por ende, afilada.

Agradeciendo a mi abuelo por su viaje a Europa y que se acordara de que existo, agarré como pude esa cosa y avancé con sudor frío hacia la persona que, a pesar de no ser siempre la de intenciones más puras, es sin duda de las pocas personas que me quieren sinceramente. Si tengo que matar, mataré. Si tengo que morir, moriré.

Hubo un breve lapso de milisegundo en que consideré que era mejor idea ir a buscar ayuda, que Yuigahama no iba a morir... Y fue cuando pensé en qué podía pasarle si no era la muerte que, aparte de la determinación, fue una ira asesina lo que destruyó todo ese miedo. Mirando mi sala de estar, no encontré nada, por lo que, con mi mirada más aterradora, me giré hacia atrás, a la cocina, encontrándome...

...

—¡Kyaaa! ¡Son taaaaan lindos! ¡Parecen como estrellitas! ¡Y encima son idénticos!

—...

Si... Ahora que lo pienso, quizás el pánico que me invadió tras la sorpresa me hizo no prestar atención a qué más ruidos se estaban haciendo. Cuando me centro demasiado en algo, bloqueo todo lo que no sea yo y mi cerebro. Culpo a los estudios por eso, y como los estudios son una obligación de la sociedad, culpo a la sociedad.

—A-Aguu...

—Guuu...

Los dos causantes de mi momento más vergonzoso en lo que llevamos del año estaban agobiados por las caras tontas y un poco preocupantes de Yuigahama, actuando como adultos que podían bien sentir de primera mano la incomodidad que se siente al tener a una mujer tan cerca de ellos con caras que les lanzarías a un perro.

Pero solo son ideas mías: son bebés, al fin y al cabo.

—... ¿Acaso la casera me trajo esto para echarme de aquí? ¿O para tener algo con lo que sobornarme si quiero revelar lo de ese día?— Me puse a divagar sobre esa horrenda señora que tiene algo en mi contra a la par que me acercaba mientras jugaba con el paraguas con filo. Finalmente notando mi existencia, así sea por un segundo, ella me miró con unos ojos cautivadores.

—¡Son taaaan lindos! ¡Parecen peluches! No sabía que estabas siendo niñera.

Yuigahama es una chica mucho más racional de lo que quiere admitir, pero, ya sea por ser hija única o el hecho de que a ella le suelen gustar mucho las cosas lindas que se mueven, más de una vez ha estado fascinada por perros, gatos, bebés e incluso un maldito cuervo de todas las cosas solo porque tenía una ala herida. Si Miura no tuviera mano dura, temo que su departamento se convertiría en un hogar de animales.

Supongo que parte de esa emoción tiene que ver con que Sable está con su madre, pero aun así...

Negando con la cabeza mientras me centraba en ver a esos dos niños de ojos ciertamente atrayentes, hablé. —¿Te parezco alguien que puede servir de niñera? ¿Crees que cualquier padre querría a sus hijos conmigo a menos que quiera deshacerse de ellos?

Soy bueno con los niños, pero la gente no piensa eso: Tsurumi Rumi o la hermana de Kawasaki fueron de las pocas ocasiones en las que pude demostrar mi genuino aprecio a esas criaturas inocentes que no conocen nada de la vida. Ojalá Kawasaki hubiera venido a Tokyo así al menos mantenía el contacto con Keika, pero ella quiso estudiar en Chiba para estar más cerca de su familia.

No la culpo. Teniendo en cuenta el desastre que está haciendo Komachi y sin poder hacer nada, de verdad la entiendo.

—... Ahora que lo dices, no, ¿verdad?— Estando de acuerdo con una facilidad insultante, miré a los dos bebés que parecen rondar el año y me centré en sus ojos. Algo en ellos me llamaba la atención: eran... demasiado maduros para ser los de unos infantes que no pueden ir al baño todavía. Y puede que mis ojos no brinden seguridad, pero pude sentir en ellos un rechazo extraño. Odio.

¿Por qué sienten eso? ¿Desde cuando los niños de un año pueden mostrar abiertamente eso? ¿Ni siquiera pueden pensar palabras y ya pueden mirarme con un odio maduro? De verdad la juventud está perdida.

Bufando a esos infantes, centré mis ojos en Yuigahama. —Antes de que pienses algo grosero, yo nos los traje aquí. No soy tan idiota como para secuestrar niños e incluso si lo hiciera, no los dejaría en la mesa ni permitiría que vinieras a visitarme. Te aprecio demasiado para meterte en problemas.

—... Si, lo haces— Centrándose en eso último, ella se sonrojó más de lo debido y sonrió como una colegiala enamorada. Suspiré, más que acostumbrado a su actitud cada vez menos oculta. Los bebés pusieron una cara rara al ver esta escena, pero no es como si importara: no es como si fueran a recordar esto. ¿Y quién les dio el derecho de juzgar mi vida amorosa? Solo yo puedo hacer eso.

... Tch, ¿qué estoy haciendo? Pelear con bebés en mi mente no es productivo. ¿Tanto me afecta el animo haber sobrevivido otro año?

—Yo dejé la puerta cerrada, por lo que alguien los trajo. ¿Pero quien...?

Mientras pensaba en el par de sospechosos, Yuigahama me miró confundida. —¿Por qué harían eso, Hikki? ¿A quien hiciste enojar? Y traerte un par de ternuritas no parece un buen castigo.

Esas 'ternuritas' me están mirando raro y tú no te quedas atrás: su lindura está empañada. —Aparte de la casera, supongo que está esa mujer lamentable, ¿no?

—¡!

—Aguu...

Observando a los dos infantes de repente enderezándose, confirmé que estos niños son demasiado extraños. —¿Una mujer lamentable...?— El tono con el que lo dijo Yuigahama fue peculiar sin duda, como estar en el polo sur en traje de baño de un doujinshi.

—No te pongas celosa: no fue nada romántico.

—¡¿Q-Q-Q-Quién está celosa, tú, pervertido a-asqueroso?! ¡Desagradable! ¡Hikki!

—Hikki no es un insulto...— Respondí sin pensarlo mucho, porque en realidad hay algo en esos ojos que me llaman mucho la atención y también me traen recuerdos muy recientes de una chica más que peculiar. —Yuigahama, ¿no notas algo en los ojos de estos bebés? Parecen estrellas.

—¿Eh?... A mí me parecen ojos normales— Una segunda mirada de repente le puso una expresión rara. —Hum, pero es verdad que se sienten como estrellas. ¡Son super lindos! Me recuerdan a esa Idol que le gusta a tu hermana. A Komachi le gusta B-Komachi, jeje~

—Supongo que son tal para cual, si...— Más interesado en armar el rompecabezas con las piezas que tengo, aun así no me perdí el hecho de que ambos infantes de repente tenían caras raras de una forma menos ofensiva por alguna razón. —Sinceramente, algo en ellos no me gusta. Siento que me odian un poco demasiado intensamente para ser bebés, ¿sabes? Ni siquiera Miura me odió tanto al comienzo.

Por supuesto no hablé solo por el placer de hacerlo, ya que me centré mucho en cómo reaccionaban ambos: el niño, el de la mirada más fría, actuó con normalidad en el sentido de que siguió mirando con el mismo rechazo que antes, sin cambios, mas la que asumo es una niña se mostró de repente... ¿avergonzada? Y dejó de mirarme de frente.

—¿Tal vez sea por tus ojos? No es la primera vez que haces llorar a un bebé, Hikki. Si te vistieras diferente podrías parecer un yakuza.

—Demasiado riesgoso y agotador para un hombre que quiere hacer lo mínimo. Además, mi hermana se pondría triste y eso no lo puedo permitir. No hay nada más importante que la familia— Por mucho que varios digan que exagero, mi relación con Komachi es especial y lo será todo lo que pueda mantenerla. E incluso si llega el día en que ella ya esté demasiado lejos de mi alcance, seguiré viéndola de la misma forma.

Esa es mi manera de pagarle por hacerme tan feliz.

—Ugh, Siscon...— El desagrado fue tan exagerado que me reí un poco y ella me contestó con una sonrisa radiante. Enseguida la apagó y volvió a mirar a los bebés, quienes ahora definitivamente hacían unas caras demasiado extrañas para ser de seres que dudo puedan caminar hasta la salida sin caerse. —¿Entonces qué hacemos? ¿Llamamos a la policía o a tu casera? Si estoy yo seguro que no te mandan preso, asi que tranquilo, ¿si?

... Estoy tranquilo, si, pero muy herido, Yuigahama. Como siempre la sociedad es una perra.

—Si esto es un intento de difamación, esto no ha terminado: quienquiera que sea, volverá. Si es una broma de algún tipo, falta que venga el niño o sus padres para que les pueda enseñar cómo castigar a ese hijo de... una madre muy respetable— No me perdí la intensidad en los ojos de Yuigahama en mi nuca y actué en consecuencia. —Y si esto es algo diferente, bueno, espero que puedas servirme, ¿sabes?

Una sonrisa torcida se formó en mis labios y fue respondida por una extrañamente identica. —Si, dar un servicio es lo que solíamos hacer, ¿verdad? Es como volver a los viejos tiempos— Si bien sonaba feliz en gran parte al decir eso, había un sentimiento oscuro en esas palabras, uno que trata de ocultarme pero no tanto como en el pasado.

Supongo que no la puedo culpar. La elegí a ella, ¿no? Y dejando de lado que no me arrepiento de eso ni creo que deba ir por la otra opción, es normal que Yuigahama no vea con tan buenos ojos esa época.

Problemas para el futuro yo, supongo.

Volviendo a centrarme en esos dos infantes confundidos, pregunté. —Bueno, ¿qué hacemos con ellos? ¿Alguna idea?

—... Si... Tengo una.

... No me gusta el tono de eso, Yuigahama. Los bebés tampoco parecen muy emocionados.


—...

—...

—...

—... Ryusuke-san, no podemos seguir avanzando si está todo el tiempo en silencio. Ya es la tercera sesión.

... Miré a la mujer delante de mí e intenté que se formara algo, pero nada coherente salió. Salieron solo débiles quejidos, de un animal inmundo que fue abandonado por el amor y volví a bajar la cabeza, no dispuesto a seguir cediendo más en esta farsa que me conseguí solo porque me dijeron que era lo mejor.

—... Yo... he tenido muchos pensamientos en mi cabeza. Ninguno... ninguno es bueno, ¿sabe?

Ai me traicionó, Nino ya no está a mi lado y mis padres no quieren saber nada de mí. Estoy en mi punto más bajo, en el peor basurero que me pudieron crear y todo por culpa de una perra infiel que se negó a comprometerse con sus fans. Todas esas palabras que le dicen a nosotros, los débiles de corazón, son mentiras. Ella misma es una mentira y yo caí en ella.

Si tan solo aquella vez no se metiera ese doctor en mi camino...

—... Ryusuke-san, tener pensamientos negativos es natural. Todos atravesamos una mala etapa y el trabajo está en seguir a pesar de las voces— Dejando a un lado ese asqueroso y feo cuaderno donde anotaba cosas, ella me miró de manera un poco menos falsa. —Lo ideal que tendría que decirte es que entiendas tus demonios y trabajes en superarlos... pero no quieres escuchar eso, ¿verdad? No pareces dispuesto a ese proceso y no puedo evitar sentir que no piensas muy bien de mí.

No sentí verguenza y por eso seguí mirándola, pero aun así quise quedar un poco bien. —No es tanto usted, doctora, sino que... Descubrí que odio las mentiras, especialmente las que buscan hacerte sentir bien.

Eso me convirtió en un asesino, uno que, de existir el más allá, me hará pasar un infierno. No espero menos, pero si al menos pudiera vengarme...

—... ¿Sabe? Eso me recuerda mucho a otro paciente mío. A él tampoco le gustan las mentiras— Diciendo cosas extrañas con un tono más extraño, me permití analizar sus palabras antes de sonreír y reírme un poco, quitándome asi sea un segundo la amargura de haber sido traicionado. De estar solo en el mundo, sin ninguna clase de amor.

—¿En serio? Me gustaría hablar con él entonces. Siento que nos llevaríamos bien.

Tal vez pueda mantener estas sesiones hasta conocerlo. Sé que soy un paria, pero me gustaría no sentirme solo, aunque en realidad lo esté.

Je, que patético. Pero así soy yo y ya no puedo cambiar.


La trama va tomando forma. Los gemelos hicieron otro movimiento, solo que esta vez las cosas no les salieron tan bien. Hachiman sospecha mucho de ambos, pero al final la insistencia de Yui es más. El próximo capítulo sin duda será el más 'chistoso' que he hecho hasta ahora. Y finalmente me animaré a intentar incluir el punto de vista de Ruby, que ya va siendo hora.

Si Aqua fue el único de los gemelos en recibir ese trato, se debe mucho a que no suelo ser bueno en tener personajes 'simples'. Ruby no es simple y tiene una profundidad que creo muchas veces no se toma en cuenta, pero es innegable que, sobre todo al principio, es el corazón de Oshi no Ko mientras Aqua es el cerebro. Es más emocional y en esta parte de la historia un poco más 'boba', pero bueno, hay que ponerse retos.

Y sobre el final, bueno, no piensen mucho en ello por ahora, pero si, por mucho que el foco sea el romance y el día a día de los personajes, ya no estamos en la historia de Oregairu, sino en la de Oshi no Ko. La tragedia quiere consumirlo todo y, incluso si el final pueda ser esperanzador, no quita que es a costa de un precio que muchos no querrían pagar.

Y es ahí cuando entran el trío del Club del Servicio para hacer caos. De cierta forma estos tres, más allá de las parejitas, serán los salvadores que intentarán guiar a los personajes por un mejor camino. Supongo que es por eso que escribo esto: para, más allá de mis deseos de complacencia más 'cachondos', mi objetivo también es darle un final más feliz a Ai, uno que le permita también dar un mejor cierre a la historia de Aqua y Ruby.

... Digo eso, pero falta para llegar ahí. No es que Yukinoshita vaya a aparecer en el futuro cercano, aunque será un personaje muy relevante apenas haga acto de presencia. De momento el foco será Ai y un poco en menor medida Yui, porque si les doy a ambas los mismos momentos, por mucho que quiera, al final es inevitable que ella acabe ganando.

Lo siento, Yui, pero es lo que pasa por cargar la maldición de Toyama Nao. Pero mira el lado positivo: podrías ser Inori Minase XD.

En fin, a los comentarios.

Thanatos System:

Si, el capítulo anterior sirve para cerrar de mejor manera el capítulo 6, que es el que tiene en realidad todo el peso narrativo. Supongo que podría considerarse 'relleno', pero una ventaja que tienen los fanfics es que no necesariamente todo contenido tiene que avanzar la trama a buen ritmo. A veces quieres y debes solo... dejar que las cosas sucedan. Pero si, me divertí mucho haciéndolo.

Al final Hachiman cambió, pero en esencia sigue conservando muchas características del pasado, entre ellas el hecho de que, por mucho que quiera decir lo contrario, es un chico muy sensible que teme abrirse a los demás. Yukino le destruyó la confianza que fue ganando y los amigos que hizo le devolvieron a un punto más estable, pero ya he dejado entre ver que este Hachiman no es muy sociable. Puede que sea un poco exagerado, pero a esa edad todo lo es y no es que haya pasado tanto tiempo. Ni siquiera cumplió 20 años.

Otra razón para no profundizar demasiado es que quiero jugar un poco con los gemelos siendo entes del caos antes de que se revele la verdad. Me permite hacer más comedia y de paso que los gemelos puedan ver a Hachiman de formas distintas antes de que ocurra el evento. No son los protagonistas, pero son los secundarios más relevantes y con el tiempo tendrá cada vez más protagonismo.

Y el tercero es que Ai emocionalmente agotada y con sueño es una manera un poco anticlimática de revelar cosas que están mejor ocultas. Quiero que esa charla sincera y lo de los gemelos sea más especial. Tardará un poco en llegar, pero espero que cuando lo haga pueda sentirse mejor que si lo hiciera así, sin más.

Gracias por comentar.

Guest:

Thanks! Te agradezco el elogio y espero que tengas un buen día. Espero este y los siguientes capítulos sigan siendo de tu agrado.

Wally991:

Bueno, que bueno que a partir de ahora eso será cada vez más común. Si, todo hasta fue un poco demasiado centrado en Hachiman y Ai, pero es porque es el centro de todo esto, sea romántico o no. Ya tenemos a Yui con los gemelos y el final de este mini arco tendrá un encuentro que será el inicio de una 'rivalidad' que es, bueno, también el foco de la historia.

Y si, he notado esa tendencia. Asumo que mucho se debe a que, como esas historias se centran en la relación de HachimanxAi, meter a personajes de Oregairu, sobre todo a cualquiera de las chicas interesadas en él tanto en la serie como en el fanficverso, sería meter sus historias peligrosamente en el terreno del triangulo/cuadrado/harem amoroso y por eso no se dan esas circunstancias. Si mis gustos no se hubieran contaminado tanto por leer fanfics de DxD desde la primaria y luego un montón de web novels igual de cuestionables, también habría ido por ese rumbo.

Digo, no todo lo que escribo es harem (Autoconvencimiento no tiene romance, Sagami es sobre Sagami, la de Kawasaki tampoco planeaba que tuviera romance, la de Ash y Red planeo que a lo máximo sea una sola relación y Sin escapatoria directamente renegaba del harem), pero si notaste bien, casi todas esas historias son de hace años. Quizás el ser más complaciente conmigo mismo o no renegar tanto de mis deseos me hizo ser un poco... bueno, yo.

Pero me desvio: si bien dije ya que no necesariamente esto terminará en harem y lo mantengo, sí me hizo adoptar la idea del cuadrado amoroso que planeo hacer. Otros autores pueden no querer hacerlo o directamente hacer un harem, pero como estoy tan podrido en ese aspecto, en cierto punto he 'visto la luz'. Estoy dispuesto a hacer una comedia romántica al uso en la que cada uno tomará bandos y también, de paso, incluir mejor ambos mundos. Hacer que los personajes interactuen debido a que el foco emocional lo hace entre sí.

Si Yui y Yukino van a formar parte de este drama amoroso, por defecto también lo hacen de toda la debacle de Kamiki y los gemelos.

... Ah, y lo de Komachi y sus padres es solo porque, bueno, en realidad muchos nos olvidamos de ellos. Yo lo he hecho en varias ocasiones. Komachi es adorable y con sus padres hay potencial de drama, pero no son intereses amorosos y eso es lo que muchos tenemos en mente al estar aquí. El núcleo de Oregairu está en el crecimiento personal a través de las relaciones con los demás y el romance como meta al final del camino: a menos que nos vayamos por el norte o queramos escribir sobre las relaciones familiares, no hay mucha cabida en ellos en muchas historias.

Igual, tal vez tengan otros motivos esos autores: tampoco soy alguien que tenga derecho a criticarlos cuando yo escribo peor que ellos. Y este comentario se ha hecho mucho más largo de lo que debería, pero bueno, así soy yo. Cuídate y espero este capítulo te haya parecido entretenido.

(Espero no haberte espantado)

Guest:

Me alegro que te gustara el capítulo. Espera más de Hachiman y Ai, pero no necesariamente en los siguientes capítulos. De momento el foco estará puesto en las dos bendiciones y en Yui jugando a... bueno, ya lo verán.

Cuídate.

...

Bueno, me he spoileado un montón de cosas que ocurren después del anime, pero aun así me voy a leer el manga para experimentar la historia y el buen dibujo de la artista. Ahora mismo no porque tengo que volver a verme RWBY para publicar esa historia que es una espina clavada en mi pecho, pero a mediados de Febrero debería estar al día y ¿quien sabe? Tal vez disfrute más del final que lo que he escuchado.

Ya no puedo ver los endings del anime de la misma forma...

...

En fin, ¡nos vemos hasta otra!

Próximo Capítulo: 5 de Febrero.