Hikaru... Si, no puedo decir mucho de él. Más bien, no me siento digna de hablar de él tras cómo acabaron las cosas. Le provoqué un dolor que seguro debió atormentarlo un montón de tiempo y tampoco ayuda que me fuera de su vida debido a mis propios problemas. No es que crea que, si volviera al pasado, me atreviera a hacer algo diferente, pero quiero por lo menos creer que algún día tendré las ganas de hacerlo mejorar.

Él se desapareció de mi vida y también, obviamente, nunca vio a nuestros hijos. No creo que quiera verlos tampoco y ellos dos son muy pequeños para que eso les afecte, pero... no puedo evitar sentir que he perdido algo muy importante por culpa de mis errores. Algo para ellos, en realidad, ya que nada de lo que pude haber perdido sería algo de lo que fuera digno de todas formas.

No he escuchado más de él desde entonces. Sé que debe estar haciendo algo por ahí, trabajando, estudiando o persiguiendo sus sueños. No... no sé si de la mejor manera o con las mejores compañias, pero quiero creer que sí. Si no lo hiciera yo... yo no sé si podré seguir viéndome al espejo. O de amar a alguien.

Lo que siento por Hikaru es... es complicado. No sé qué es el amor, pero incluso así estoy segura de que mis sentimientos no se pueden catalogar como algo tan 'sencillo'. No lo odio, como él debería hacerlo por todo, ni tampoco me es indiferente. Hikaru es... me hace sentir cosas extrañas. No, no las mariposas en el estómago, pero... tampoco creo que sea algo tan lejano.

Soy la peor, una mentirosa que no puede amar de verdad, pero creo que mis sentimientos hacia él no fueron mentiras. Tampoco una verdad: un doloroso tercer camino del que ni yo ni nadie sabe qué es. Si a día de hoy sigo pensando de vez en cuando en él o queriendo olvidarlo cuando me hace sufrir mucho, ¿eso quiere decir que lo amo?... No, no creo. No del todo, al menos.

Pero aunque no sea amor, Hikaru nunca dejará mi mente. Él vive en mi mente en forma de nuestros hijos. Cuando los veo, no dejo de pensar en Hikaru. Más allá del pelo rubio, se nota que sacaron muchísimo de él. Aqua ya de bebé es como un Hikaru en miniatura a veces y eso lo hace adorable de una forma que me hace sentir extraña. Lo amo con locura, por supuesto, pero... en realidad no tiene mucho de mí.

Si no los viera a los ojos, no tendrían nada de mí...

...

Bueno, al menos Ruby se emociona tanto como a mí me gustaría hacerlo. Al menos ella se parece a Hoshino Ai, la Idol.

Hikaru ya no está y no creo que vuelva a estarlo, pero, aunque no lo merezca, me dio dos hermosos regalos antes de que lo dejara. A pesar de que soy la peor y él quizás no la pase tan bien como debería, aun así me dio a Aqua y Ruby. Gracias a él tengo una motivación para empezar a amar de verdad. Ya no puedo posponerlo o seguir basando todo en mentiras. Por eso, aunque él me odie, solo tengo gratitud hacia él.

Una parte de mí piensa que esta es una manera de compensarle dándole todo el amor que merecíamos a nuestros hijos... la parte tonta, si. Dudo que él se sienta agradecido de esto. No... no estoy segura de si siquiera piensa bien de nuestros hijos, o si siquiera piensa en ellos. Cuando le conté la noticia, no reaccionó ni tampoco mostró deseos de conocerlos. No es que yo hubiera insistido, pero...

... Si, todo esto es tonto. Creo que todo esto de intentar entenderme a mí misma, de aprender a amar, me está haciendo cuestionarme y pensar en cosas que me parecía resueltas hace días. Nunca lo estuvieron, sino que me forcé a dejarlas de lado por el bien de mi estabilidad. Como Idol y como madre, no puedo flaquear. Tengo que ser firme, un hermoso retrato que inspire solo cosas buenas.

Una bonita mentira es lo que quise ser, lo que me hizo sentir cómoda... Es una pena que para amar de verdad, esa imagen tan cómoda la tenga que destruir. Ya la estoy rompiendo, de a poco y eso es bueno... creo.

No, aunque para mí pueda no ser lo mejor del mundo, definitivamente lo será para Ruby y Aqua. Me volveré en una gran mamá, no cometeré los mismos errores que en el pasado y, tal vez, pueda arreglar parte de mis errores con lo que aprenda gracias al maestro que me conseguí. E incluso si ese maestro me termina dejando un día, confio en que me dé las herramientas para luchar lo que se me aparezca, como un buen maestro.

Si, por mis hijos, por Hikaru y por mí misma, voy a darles un amor genuino. Voy a romper ese horrible ciclo.

Por eso... Para romper nuestros problemas necesito a...

—¡Mis hijos! ¡¿Dónde están?!

—¡Te dije que no sé! ¡Miyako no me contesta!

Aquí, en un departamento que parece normal salvo por tener la puerta abierta, manchas de sangre y un vaso roto, de repente me estoy dando cuenta de que mantener una máscara en todo momnto no es tan fácil como creí. Saitou no para de llamar a su esposa y yo no dejo de sentir que el mundo que estuve imaginando, ese mundo perfecto, era destruido y escupido por auténticos demonios que quieren verme llorar.

Pero no quiero llorar. Hoshino Ai no llora, sino que soluciona. Y si las máscaras no sirven, entonces tengo que pasar a la acción.


—Quiero llorar...

Estoy llorando.

¿Por qué me pasa esto? ¿Por qué tengo que vivir esto? ¿Qué diablos he hecho para merecer esto? ¿Solo porque quería un marido apuesto tengo que sufrir todo esto? ¿Acaso, como he pecado como esposa, de repente los Dioses decidieron que tengo que sufrir tanto hasta desear la muerte? ¿Ese insensible en realidad está tan bendecido por los de arriba hasta el punto de lastimar a alguien tan hermosa como yo?

¡Inaceptable! ¡Me esforcé tanto para estar donde estoy! ¡Me rebajé, me arreglé y he sido una asistenta no remunerada por todo este maldito año! ¡Y encima de un maldito bastardo como él, que solo piensa en su trabajo y a veces ni recuerda que tiene una esposa! ¡Sin regalos, sin citas y muchas veces ni duerme conmigo! ¡¿Cómo quieren que sea pura cuando a ese idiota no le importo?! ¡Si él pudiera se casaría con su traje!

¿Pasar tiempo conmigo? ¿Ver una película? ¿Comer juntos? ¿Un misero abrazo? ¡No hay tiempo, porque Ai estornudó dos veces en menos de cinco minutos!

—Me duele...

Por supuesto que estuve nerviosa antes de venir aquí. ¿Es tan increíble que me terminara por dominar la presión? Si, rompí un plato y me corté un poco con la ceramica, ¡pero es perfectamente normal! ¡Lo que hago ahora es un delito, por dios! ¡Es un milagro que no me haya roto!... O quizás sí me rompí y solo estoy en un extraño estado, como si estuviera borracha.

Todo esto es algo que podría imaginar estando borracha: sollozando, escondida debajo de un maldito sofá y con mi dedo indice quemándome... Ah, si, y cómo olvidar ser la sirvienta de una madre adolescente que recibe más cariño de mi supuesto esposo que, pensándolo bien, se casó muy rápido conmigo... y con una cara muy plana.

Y ahora tengo que tratar con Dioses. Son tan volubles, tan mandones y extraños como auténticos Dioses. Está bien que se preocupen por Ai: yo también lo hago un poco, ¡pero hacerme hacer esto es cruel! ¡Es ilegal! ¡Voy a ir presa, sin un joven apuesto y con un marido que, incluso si me visita en la cárcel, será con ese mismo traje de mierda porque 'siempre tiene que estar al pendiente de ella'!

Maldita sea... Es tan injusto... Y lo peor es que todo esto lo hice para escuchar a escondidas una discusión de pareja de un par de universitarios melosos que juegan a ser papás. ¡Parezco una mujer desesperada cuando en realidad todavía estoy en la flor de mi juventud! ¡Mi imagen está destruida: ya nadie va a querer estar conmigo!

¡Esto es culpa de Ichigo! ¡Él permitió todo esto y no da ninguna explicación, solo nos deja a la sombra diciendo que es 'algo privado'!

¡Jódete! ¡Y jodeme a mí también al menos una vez! ¡A este paso me van a salir canas de todo este estrés!


—... Yuigahama...

—¿Sip?

—...

Miré a la bebé furiosa siendo arrullada con muchísimo cariño por una Yuigahama que estaba muy metida en su propia nebulosa cuya densidad es inimaginable: sino no me explico cómo diablos puede seguir haciéndolo sin notar que esa bebé vestida de forma pintoresca quiere matar a alguien. Particularmente, me quiere matar a mí y solo puedo culpar a mis ojos ricos en omega-3.

Al final nada salió de mi boca y Yuigahama, olvidándose rápidamente de mí, volvió a jugar con la bebé. Su amor por las cosas lindas y la carencia que ha tenido es una cosa, pero esta actitud hacia esa bebé no es ni medio normal. Si, ella es linda de una forma en que los bebés no suelen serlo, ¿pero es para tanto? Además de que no puedo evitar sentir algo extraño en ellos.

Hm, ¿tal vez tengan memoria fotogenica o algo así? La idea de que sean super genios sigue siendo fuerte, pero... Si, como que algo no cuadra con eso. No me imagino a Einstein sabiendo que odia fuertemente a alguien sin siquiera saber hablar. Claro, nunca traté con un super genio de bebé, pero aun así...

—Oye, Hikki...— Soltando un sonido de estar escuchando, Yui dejó de hacerle caras 'chistosas' a la bebé para mirarme de forma un tanto... extraña. —Tú, eh... ¿Crees que son lindos?... ¡E-E-Es que no pareces muy feliz! No es que esté pensando mal ni nada pero... recuerdo que te llevabas bien con Keika-chan.

Así que me estaba prestando atención, ¿eh? Supongo que eso me pasa por juzgar demasiado, por pecar de arrogante.

Dejando de lado eso, pensé en cómo explicarme de una manera que nos satisfaciera a los dos. Con los bebés de fondo y siendo espectadores curiosos, llegué a una respuesta que me gustó. —Obviamente son lindos. Se nota que sus padres son personas de muy buena apariencia: la genética los bendijo.

—Ugh, cuando lo dices así suena horrible.

Si, supongo que si. —El punto es... que aunque me parezcan lindos, es... es un poco difícil estar emocionados por ellos, ¿sabes? Aparte de lo obvio de que ya estoy temiendo escuchar a la policía venir aquí, yo... supongo que la diferencia entre ellos y Keika es que Keika me quería más. Yo... yo siento cuando los niños no me quieren. No lo esconden muy bien, ¿sabes?

Sobre todo la niña. El niño al menos se ha esforzado en mantener una cara de indiferencia fría que de seguro volverá locas a las chicas cuando sea mayor, pero la niña no ha parado de demostrar odio. Como si me culpara de sus problemas, como si pudiera ser consciente de ello. Y más allá de si son bebés normales o no, por lo menos tienen la facilidad de expresarse de unos.

—Hikki...

Yuigahama es una buena chica y una buena amiga: por supuesto que, tras años de conocernos, ella entendería más de lo que dicen mis palabras. Diablos, a veces me entiende mejor que yo mismo. Sonriéndole de una forma que no era ni alegre ni tampoco despectiva, traté de que ella no empezara a tener pensamientos raros.

—No te preocupes por mí. Si te encantan, adelante. No están llorando, asi que no les debe molestar esto. Solo soy yo— Y estaba siendo sincero. No, no quería rebajar mi autoestima ni tampoco quería entrar en un estado depresivo. Tras tanto tiempo, he aceptado que tengo limitaciones que otros no tienen. Y eso está bien: crecer, en cierto modo, es darse cuenta, de aceptar cosas que de más joven no quieres.

—...

—... Jeje, no me mires así. Solo te cuento como me siento.

—Aguuu...

El bebé que sostenía en mis manos siguió viéndose indiferente y la bebé por lo menos ya no me miraba con tanto odio. Eso, en mis libros, es una victoria.

—... No tienes que ser tan pesimista, ¿sabes? ¡Seguro que eso es solo una sensación tuya!— Como si todo lo que le hubiera dicho solo sirviera para motivarla aún más, Yuigahama de repente quiso transmitirme algo de su optimismo. —E incluso si es algo de verdad, ¡que no lo es!, puedes trabajar para arreglarlo. Tú lo hiciste con todos en el pasado y luego lo hicimos contigo. ¡Es posible!

... Si bien no sonreí, tampoco fruncí el ceño. Más que esperanza o renuencia, lo que creo que transmitía mi cara era la de reconocimiento: supe de ese camino, largo y espinoso como él solo, pero que ya transitamos en el pasado. Y es verdad que ese fue un camino que todos recorrimos y más allá de como resultara eso, no quita que Yuigahama tenga razón en que se puede intentar.

Pero hablar de eso con bebés desconocidos que me pueden meter en juicio es un poco...

Aun así, Yuigahama merecía una respuesta. —Creo que, a veces, el hecho de que algo se pueda hacer una vez no quiere decir que suceda la siguiente. Tuviste suerte, se dieron las circunstancias adecuadas o había un factor extra que no se suele repetir. Y aunque es molesto, creo que a veces está bien aceptarlo. No necesitas forzar el mismo camino para cada cosa.

El hecho de que me la pasara 'salvando' a los demás no quiere decir que estuviera bien o que las cosas salieran mejor que regulares ni tampoco que el hecho de haber sido rescatado del pozo profundo me vuelve el ser humano perfecto. Son caminos imperfectos con resultados imperfectos, y eso está bien. Valoro mucho el esfuerzo que hicieron y estoy seguro de que si no fuera por ellos ni siquiera me estaría animando a mejorarme por mi cuenta.

Y aunque mis métodos no fueron los mejores ni tampoco me siento orgulloso de ellos... fueron MIS métodos. Fueron Hikigaya Hachiman y por eso, claro, me avergonzaré o querré enterrar mi cara en la almohada, pero no rechazaré lo que fui. Ya no. Son tan yo como mi yo actual.

Pero...

—¡P-Per-

—Pero aun así vale la pena intentarlo, ¿no?— En un mundo en que no solo estábamos los dos, sin nadie más, sino que encima era una vuelta a un pasado no tan lejano, sentí que me estaba comunicando por última vez con una Yuigahama Yui que ya no está aquí. —Quizás ahora no me den ganas de salir de mi zona de confort, pero quiero que algún día lo haga. Quiero que llegue ese día y... quiero que estés conmigo.

Como amiga... Si, decir eso último suena feo hasta para mí. Ni yo soy tan insensible a los sentimientos amorosos.

—... Hikki...— Su cara, hasta entonces llena de sentimientos complejos, de repente fue convirtiéndose en una de felicidad amena. No estaba tan feliz con lo que dije y es obvio el por qué, pero a pesar de eso, siento que ella aprecia de verdad que mi respuesta continuara. En el pasado no lo habría hecho... Hace una semana no lo habría hecho.

Le sonreí sin decir nada y dejé de mirarla, de repente siendo consciente de que este momento estaba lejos de ser el de simples amigos. Como siempre, las cosas no son fáciles cuando se trata de Yui: nunca lo fueron en el pasado, cuando me daba miedo hablarle más de la cuenta, ni tampoco ahora, que tengo que lidiar con el hecho de que nuestras charlas tienen un peso detrás.

Yui es mi amiga... y al mismo tiempo algo más. No es una novia, pero...

—Aguuu...

¿Hm?... Oh, si, ustedes están aquí, ¿verdad? Mirándolos de reojo, ninguno parecía cómodo con este momento, especialmente la niña, que aparte de verse tan furiosa como siempre, de alguna manera se las arregla para sentirse diferente. Negando mentalmente, acomodé mejor al niño de ojos azules que tiene toda la pinta de ser un mujeriego cuando crezca. Un raijuu más bien.

¿Quizás sea un nuevo Hayama? Espero que al menos no mienta tanto. O que tenga amigos con los que pueda confiar a diferencia del príncipe, que se fue sin lograr concretar nada.

De repente escuché un golpe en la puerta al que le siguió otro par, de mucha más intensidad. —¡Si es la policía, le aseguro que soy inocente! ¡Soy una víctima de la sociedad!— Lo dije medio en broma, esperando que el mundo no tuviera de repente un sentido del humor comparable al mío.

Mientras Yui seguía teniendo una expresión más relajada y yo ya me preparaba para defenderme en un juicio, de repente una voz se escuchó. —¡Hachiman-san, necesito tu ayuda! ¡Por favor abre!

—¡!

—...

—...

—Aguuu...

Me quedé en silencio. TODOS nos quedamos en silencio cuando escuchamos a Ai-san hablar en voz alta, desesperada a un punto en que me es doloroso. La bebé puso una cara de sorpresa ridícula como si fuera parte de un anime, el niño se sintió más tieso que de costumbre y yo no paré de pensar de que, al final, los Dioses de la Comedia Romántica tienen una cruzada contra mí. Y Yuigahama...

—... Ve a abrir, Hikki~

Voz animada, una sonrisa de mil voltios y unos ojos brillantes es lo que mostraba Yuigahama Yui... pero yo la conozco. Tras años de ser amigos y sobre todo ahora que ella dejó de idealizarme tanto, reconozco los pequeños gestos. Esa sonrisa temblante, esos ojos erráticos de forma casi imperceptible y una voz que pecaba de agudez. Sumado al hecho de que hacía contacto fijo con mis ojos, me di cuenta de que Yuigahama es una buena chica.

Y se enoja como una.

—...

—¡Hachiman-san, por favor! ¡Es importante!— Ai-san, inconsciente de como cada letra pronunciada me expone más a un drama que debería pertenecer a mis padres o a mí con mi novia de alquiler, siguió golpeando. —¡Sé que debes estar cansado, pero por favor! ¡Por favor, Hachi!

—¿Hachi~?

—Aguuu...

No me sirve de nada tu compasión sin acción, pequeño.

Temblando con el bebé en manos, la presión en el aire comenzó a ser agonizante y ahora Yuigahama cerró los ojos. No me gusta cuando cierra los ojos: cuando lo hace, todo suele acabar mal para mí de una u otra forma. O peor aún es cuando de repente decide que es una buena idea irse a hablar con Komachi de cosas que nunca me deja escuchar y de las que solo tengo el ligero tono de desaprobación parcial cuando hablamos.

Peor que tener una amiga que va a hablar con mi hermana es tener una hermana que no solo está de acuerdo con eso sino que lo alienta. Si Yuigahama tiene ese comportamiento es solo porque Komachi está desesperada porque 'no me muera solo' y también porque le cae bien Yuigahama.

—Aguuu.

Despertándome de mis recuerdos gracias al niño, lo dejé sentado en el sofá con cierto descuido y caminé velozmente hacia donde estaba la causante de lo que se me viene encima y, a su vez, mi última oportunidad de tomar un respiro. Con los nervios al máximo y dudando en si es una buena idea desahogarme un poco con ella, apenas abrí la puerta me encontré con una cara histerica, desesperada y hasta llorosa.

Eso último se veía como una mentira a medias: Komachi también solía utilizar sentimientos genuinos para exagerarlos de tal forma que lograra mejor sus objetivos, sean cuales fueran. —¡Hachi, por favor ayudame!

Sentí que la oscuridad detrás de mí se hacía más fuerte. Necesitaba hacer control de daños. —En primera, ya te dije que no me gusta que me llames así. En segundo lugar, ¿qué pasa, Ai-san? ¿Se perdió algo importante?— Mis palabras parecieron generar una cara de dolor más genuinas en ella, pero no obstante pronto empezó a explicarme qué es tan importante.

—Mis... sobrinos vinieron a mi casa. Su mamá estaba ocupada en el trabajo y me los encargó a mí. Yo los dejé con una niñera pero... pero no están. ¡P-Parece que los secuestraron!

—¡!— Todo intento de cuestionar a Ai-san se esfumaron. Por mucho que no dé la impresión de ser un buen samaritano, no necesito de un impacto visual para entender lo grave que es esto. —¡E-E-Eso es...! ¡¿Llamaste a la policía?! ¡No tengo idea de cuando ocurrió esto, pero aún estamos a tiempo! ¡No pudieron ir muy... lejos...

...

...

De repente la oscuridad detrás de mí comenzó a ser oscura por otros motivos...

Por mucho que a veces pecara de ser muy analitico hasta un punto ridículo, de repente pensé en los ojos de esos bebés y el mundo se me vino encima. Ya me di cuenta de cómo es que pensaban arruinar mi vida los Dioses. De repente, la idea de destruir la sociedad por un mal día ya no sonaba tan mal. Quizás, sin el Hombre Murcielago, podría tener más éxito. Japón finalmente puede caer.

—... ¿Hachi-san?

Más allá de que este era mi fin social, aún me las arreglé para contestar con un intento de respuesta que terminó saliendo de forma inentendible hasta para mí. Sin prestarle atención a nadie que no fuera el cómo mudarme a Indonesia, entré en mi departamento por última vez tras invitarme con un gesto a Hoshino Ai. Sin mirar si ella entró o no, miré a Yuigahama Yui, quien de repente dejó de querer hacerme sufrir cuando mi cerebro ya estaba haciendo todo el trabajo.

—¿Hikki?

Y así, frente a una amiga celosa, con un par de bebés extraños y una Idol que le va a sobrar tiempo para hacerme una demanda, sentí que estas palabras mías debían ser dichas con mucho cuidado. Algo tenía que salir de mí, cualquier cosa, y fue cuando pensé en esos ojos estrellados, en su rareza a la par que belleza que, al final, terminé sonriendo. Derrotado, pero sonriendo.

—Si mirar al sol te deja ciego, mirar las estrellas es invitar a no ver nunca más.

... Eh, pudo ser mejor y pudo ser peor. Al menos creo que tiene calidad suficiente para una Web Novel de bajo presupuesto a la par que nula ambición.

—Qu-¡! ¡Aqua! ¡Ruby! ¡Están aquí!

Y así la historia de Hikigaya Hachiman encuentra el final que define su existencia: escuchando a una Idol correr hacia esos bebés como si fueran sus hijos y él fuera el depredador a punto de lastimarlos a todos, como cada chica de su secundaria creyó que terminaría haciendo debido a mis ojos muertos. Como si esas palabras que me dijo Yukinoshita fueran un temor auténtico y no un ataque a mi ego inexistente por aquel entonces.

¿Tal vez el problema fue que tuve un ego? ¿Volé demasiado alto?

—¿Quizás debí ir tras Totsuka?

Tal vez, al final, debí ir por el otro camino para ser feliz. O nunca haberme enamorado de Yukinoshita. Tal vez ser más como Zaimokuza y abrazar los delirios para dedicarme a hacer novelas ligeras mediocres.

Tal vez, tal vez... Siempre es un tal vez, ¿eh?

—Hikki...

—Aguuu...

—G-Guu...

Y así, mientras todos menos Ai-san me miraban de forma extraña, este capítulo de mi vida se cierra.


—¡Me tenían muy asustada! ¡No me quiero ni imaginar que habría pasado si de verdad los secuestraran!

Hoshino Ai, la Idol más prominante de B-Komachi y una estrella cada vez más en ascenso, tiene a dos bebés encima de ella, dándoles un cariño que me da diabetes. Los niños, lejos de todo ese odio visceral hacia mi persona, aceptaron con gusto el amor de su tía. Bueno, el chico, Aqua, intenta aparentar cierta molestia, pero en el fondo sé que le gusta. Es un presentimiento que tengo.

Aun así... Aqua y Ruby, ¿eh? Son unos nombres, eh... peculiares. No son los peores, los Dioses saben que he visto peores, pero no son nombres muy normales. Si, tienen ojos azules y rojos (¿rosados más bien?). También es verdad que sus ropas van a juego con sus nombres pero es... ¿cómo decirlo? ¿Unos nombres que se le ocurrirían a una adolescente? No siento que una mujer madura les pondría esos nombres.

Al menos son distintivos. No creo que haya un Aqua por Japón y Ruby es un nombre extranjero para empezar, asi que por ese lado los padres estuvieron bien.

—...

Yuigahama veía todo este suceso con una expresión extraña. No estaba contenta, aunque su enojo inicial terminó menguando. No quita que la aparición de una mujer que no está ocultando el hecho de ser una Idol le genere muchas más preguntas. Hasta ahora estuve aprovechando su confusión para prolongar el suceso, pero es solo temporal y no siento que vaya a terminar bien.

Si voy a caer, tiene que ser en mis términos.

—Ella es mi vecina, Yui. Me pidió una vez un favor y desde entonces hablamos de vez en cuando, ¿verdad, HOSHINO-san?— Mi repentino levantamiento de voz pareció devolverla al entorno que estoy padeciendo. Confundida por mis palabras, le bastó un segundo para sonreír ya no como una tía muy cariñosa que acababa de quitarse un peso de encima, sino como una vecina amable, de las que no hay tantas como me gustaría.

—Exacto. Hikigaya-san ha sido un salvavidas. Es muy amable y a veces no gusta quedarnos charlando.

... Eso último no fue necesario, Ai-san.

—... Hm...— Mirándonos a ambos con sospecha, Yuigahama demostró una vez sus superiores habilidades sociales. Pero así como ella puede ver que hay algo que no le estamos diciendo, también sabe que preguntarlo, sobre todo ahora, no es una buena idea. —Entiendo... Asi que Hikki es el vecino amistoso de una Idol. Si, eso es muy normal. No hay nada raro en esto.

... Honestamente uno creería que lo diría con sarcasmo, pero Yuigahama lo decía con una sinceridad casi que ofensiva. ¿Qué clase de imagen tiene de mi vida? El hecho de que viviera una comedia romántica no hace que de repente esté destinado a encontrarme chicas por ahí como si fuera un Entrenador Pokémon. Lo que ocurrió en Sobu fue un fallo del sistema que no se volverá a repetir.

...

De verdad espero que no se vuelva a repetir. No quiero que de repente me vuelva muchísimo más cercano con mi psicologa o que en mitad de la calle me vuelva a encontrar con una Hiratsuka-sensei todavía soltera. Y juro que si de repente alguna de mis medio amigas de Sobu aparecen en mi vida para querer algo más, me tiro de un puente.

...

... Ugh, de repente pensé en Tsurumi Rumi y pude saborear al FBi en mi nuca.

—Pues sí. Supongo que este es un paso para tener amigos, ¿no crees?— Sonreí. Yuigahama no lo hizo. Tosiendo falsamente para cambiar el ambiente incómodo, agregé. —Perdón si te lo estuve ocultando, pero Hoshino-san es muy famosa y me pidió que no le contara nadie sobre ella. Sabes cómo se ponen los otakus de las Idols.

Temblando del asco de forma que me hirió hasta a mí, Yuigahama asintió de mala gana. —Si, es razonable, ¡pero no a mí! Soy tu... persona más importante. ¿De verdad crees que le contaría a alguien que conoces a Hoshino-chan? ¿Qué clase de imagen tienes de mí?

No dudé en decir la verdad —Una que no sabe mentir.

El golpe a Yuigahama fue crítico. Se le ve en la cara. Hachiman está asustado: sus defensas han bajado.

—¿Me llamó 'chan'?

Pasando de largo del comentario de la Idol, Yuigahama me miró con un enojo muy emocional. —¡Que cruel! ¡Hikki es horrible! ¡El peor!

—Si, si. Soy el peor y no te merezco.

—¡Eso es obvio!

... Si soy honesto, la razón por la que le oculté a Yuigahama sobre Ai-san no fue solamente por su seguridad, que fue un factor, sino para no tener que lidiar con lo que se va a venir de ahora en adelante. Por mucho que no quiera aceptarlo, Yuigahama y yo tenemos una relación demasiado personal para que esto pase desapercibido.

Es verdad que ella no es mi novia y que, teoricamente, podría decirle que son mis asuntos en los que no tiene que involucrarme, pero... Si, no es tan sencillo. En este punto ni yo me creo esas palabras. Si tanto quisiera separarme de ella, para empezar no la mantendría tan cerca de mí. Directamente podría haberle ignorado o ser grosero de una forma que lastime de a poco, para desenamorar.

Pero no lo hice.

—... Jiji~ Ustedes se deben divertir mucho— Comentando con un tono divertido, Ai-san me miró como si le estuvieramos haciendo un acto de circo muy divertido. —Asi que ella es la chica del 'Hikki', ¿eh? Pensé que un apodo tenía que venir de una persona muy adorable, y así fue.

Noté, además de la buena voluntad, un sentimiento más complejo. Supuse, en toda mi presuntuosidad, que esta clase de relaciones no es algo que una Idol pueda vivir por lo general a menos que sea el mundo de Love Live o algo así. Como una solitaria 'genial' como Kawasaki, estuvo rodeada de admiradores distantes, no de amigos. Como mentirosa compulsiva, sin duda podría tener por lo menos compañia, pero es una Idol.

Los grupos de Idols son como compañeras de trabajo: claro, te puedes llevar bien con ellas y es hasta saludable hacerlo, pero en el trabajo tú trabajas, no haces amistad. No ayuda que ese entorno, como todo en el espectáculo, sea uno de estresante competencia a veces entre las propias miembros.

Quizás... Ai-san nunca tuvo amigas.

...

De repente sintiendo ya esa mirada de celos, decidí aprovechar a Ai-san para no solo evitar la bala, sino también para molestar un poco a mi querida amiga.

—... Bueno, si, Yuigahama es así de linda. Y también muy maternal. Me cuida como si fuera su hijo... o algo más.

—¡!

—¿Eeeh? ¿En serio? ¡Que envidia!

Mientras Ai-san seguía la conversación como si nada, me permití mirar de reojo a una Yuigahama extremadamente silenciosa, sin atreverse a mirarme a los ojos pero no por eso no notándose la cara rosada. Por mucho que Yuigahama maduró en muchos aspectos, sus defensas contra los cumplidos siguen siendo bajas. Ya no por su baja autoestima o su tendencia a querer complacer a los demás, sino a que le averguenzan demasiado.

Los bebés estaban mirando todo el espectáculo con caras que oscilaban fuertemente el aburrimiento por parte del niño y de furia absoluta de la tal Ruby. No entiendo por qué ella está enojada, pero bueno, cosas de bebés. En este punto ya estoy aceptando la idea de que en unos años me va a dibujar como un malvado ogro en la escuela, incluso cuando la última vez que la vea sean años atrás.

Los niños son crueles y las mujeres guardan mucho rencor: terrible combinación que genera complejos con las mujeres desde antes que puedas dormir sin mojar la cama.

—Me alegra que los hayas encontrado sanos y salvos, Hoshino-san, pero ¿de casualidad sabe cómo terminaron aquí? ¿Tiene una pista?— Todo bien con la comedia romántica (en realidad no), pero ya he ignorado lo suficiente el hecho de que alguien busco incriminarme y que pueden volver a hacerlo. Tuve muchísima suerte de que fuera Ai-san la afectada, pero si llegaran a ser otros niños, yo tendría que aguantar las burlas de Miura en mi contra.

—No...— Sonando tan preocupada como yo, abrazó aún más fuerte a sus sobrinos, de forma maternal. —Es extraño. ¿Con qué intención alguien querría traerlos a otro departamento y ya? No tiene sentido... Y encima seguimos sin poder contactarnos con Miyako-san. Espero que esté bien.

Ah, si, la cuidadora de los sobrinos que de repente desapareció. Ese nombre genera algo en mí, como un presentimiento extraño. —Si los niños solo acabaron conmigo, dudo que le haya pasado algo grave. A lo mejor ella se fue a hacer algo y los raritos aprovecharon para llevarse a los niños.

Eso ignora el fin con el que lo hicieron y qué es más importante que el trabajo para esa mujer. Y según lo que comentó Ai-san, esa escena que encontró al llegar está lejos de ser una normal.

Mientras mi mente comenzó a notar cómo los niños se ven más tensos de lo normal, Ai-san asintió con desgana. Yuigahama pareció recuperarse lo suficiente del ataque para prestar un poco de atención ya. —Supongo... Aun así Saitou-san está MUY enojado. Estos niños son su responsabilidad también y él se toma su trabajo muy en serio.

Si, el represante, ¿eh? Sorprendentemente no lo he visto en ningún momento a pesar de que debe estar volviéndose canoso con mi sola existencia. No sé cómo sea ni qué relación tenga con Ai-san, pero por lo poco que he escuchado, parece un adulto que no tiene tanto poder como le gustaría.

Pobre tipo.

—Ya veo... Espero que Miyako-san no sufra demasiado. A lo mejor tenía una razón comprensible. Tal vez tuvo que atender los caprichos de los Dioses.

Ai-san se rió y hasta Yuigahama se permitió una sonrisa pequeña... Los niños de repente parecían querer estar en cualquier otro lugar menos este.

...

...

Si... extraño, ¿no?

—... Esto... ¿Hoshino Ai-san?

Sorprendentemente, Yuigahama se animó a hablar con Ai-san. Ella, curiosa mas con buena actitud, le devolvió el gesto. —Hoshino-san está bien. O solo Hoshino. Um, aunque Hoshino-chan tiene su encanto...

Como siempre, incluso en un entorno relajado, los poderes sociales de Ai-san entraron en vigor: no podía NO verse linda, como una muñeca, ante una desconocida. Yuigahama se mostró un poco abrumada ante eso, pero enseguida lo superó y, en lugar de una respuesta inmediata, tomó una respiración profunda a la vez que cerró los ojos.

Cuando los abrió, apareció una Yuigahama decidida... combativa.

—Usted es una Idol popular y es muy linda. Seguro que muchos chicos creen que usted es la más linda— Cualquier respuesta que quisiera dar Ai-san fue detenida con lo que casi se sintió una confesión de odio. —¡Pero Hikki estará conmigo! No importa si se trata de Idols, modelos o actoras, no voy a perderlo. Voy... ¡Voy a ganar.

...

...

Incluso cuando la comedia romántica llegó a su fin, el mundo no se cansa de crear secuelas innecesarias y basuras.

Mientras yo me quería hundir hasta desaparecer en el sillón barato y los niños tenían caras extrañas y molestas respectivamente (ya es obvio quien es quien), Ai-san se quedó perpleja ante palabras tan innecesarias... hasta que, sonriendo como una mujer adulta, responsable, pareció querer dar una respuesta que calmara este drama antes de que escalara.

—Me alegra por ti, Yuigahama-chan, pero aun así puedes compartirlo de vez en cuando, ¿no crees?

—¡!

—¡!

—¡!

—... ¿Por qué?

Sobreviví a una chica burbujeante, a una kouhai oportunista, a una solitaria genial y a una chica con cuchara de plata, pero al parecer también me hacía falta traer a una densa romántica que no entiende el peso de sus palabras.

—Jiji~

... Por favor diganme que ella no lo entiende.

Por favor...


Antes de que alguien se lo pregunte, no: Ai no se está enamorando de Hachiman. Al menos no al nivel que se puede interpretar. El final del capítulo es ella prácticamente haciéndole una broma a Hachiman una vez que notó que Yui está celosa. Lo aclaro por si se quejan de que todo va demasiado rápido.

Con eso dicho., aquí termina otro capítulo, el que más quería mostrar. Al final no salió tan bien como quería por cuestiones de que me di cuenta, tardiamente, de que escribir todo lo que quería iba a hacer que no llegara a los tiempos que prometí. No es que necesariamente cortara contenido, pero si es verdad que me habría gustado que Ai y Yui hablaran más. Pero bueno, para eso están los siguientes capítulos, ¿no?

Por lo demás, este capítulo marca el final del primer arco de esta historia. El primero de a saber cuantos arcos, pero ya me imagino que esta historia va a ir para largo. Definitivamente no llegará al nivel de Eroge: NADA va a llegar a ese nivel por el bien de mi salud, pero definitivamente más que los 40 capítulos de Mi Segunda Oportunidad. Quizás sean los cincuenta y muchos que planeé para Autoconvencimiento, pero creo que irá un poco más. Espero no desgastar la idea.

Sobre mis planes a futuro, supongo que no tengo muchos. Claro, hay tramas que quiero explorar, ciertas escenas que quiero escribir y al menos ya tengo más o menos pensado cómo va a ocurrir ESE día o su versión de aquello en mi fic, pero después hay cosas que se me complican como qué hacer con Kamiki: si hacerlo como se ve en la historia original o querer ir más por el supuesto plan que fue cambiado para usar mejor el final original.

No sé, ya dije que no leí el manga. Estuve ocupado leyendo Re:Zero, volviendo a ver RWBY por 'trabajo', tratando de ver algunos animes de temporada (Red Ranger Isekai es mi favorito) e intentando ver cosas del romcom que he ignorado como Makeine, Roshidere, Blue Box (¿se llamaba así?), Bokuyaba y hasta tratando de ver algún shoujo para ver otras perspectivas.

Si... Honestamente no soy de ver romcoms. Fue un milagro que un día me apeteciera ver Sono Bisque Doll hace unos meses. Sé que soy fanboy de Oregairu, pero ya dije que es especial para mí por el momento en que la vi. Dudo que me llamara taaanto la atención si la viera hoy en día.

Curioso pensarlo, ¿no?

En fin, yendo al capítulo en sí, quizás no cumplió las expectativas, pero me gustó como quedó. De nuevo, lo siento por generar tantas expectativas pero es que el tiempo no me da. Debí hacer como Eroge y no dar una fecha exacta para su actualización: de esa forma pude haber tenido muchísimo tiempo de pulirlo, extenderlo y que quedara un capítulo increíble. Quizás pequé un poco de soberbio y también de no confiar tanto en que ustedes lo aceptarían.

No los estoy juzgando: lo que pasa es que muchos de ustedes, más que nada los que comentan, no parecen estar muy metidos en mis otras historias y viceversa. No los culpo y no están obligados a hacerlo, pero como es un público diferente, supongo que no estoy muy confiado en su, ironicamente, confianza en mí. Me gustaría que me dijeran si, para la próxima, están dispuestos a aceptar una espera más larga cuando el capítulo lo amerite.

En fin, eso sería todo. Solo hay un comentario y tiene toda la pinta de ser una estafa. E incluso si no lo es, no tengo el dinero o la confianza para meterme en eso del fanart en mis historias. Me gustaría, claro que sí, pero sé que soy un don nadie en esta página y que el fandom español no suele tenerla tan fácil para eso. Además de que ese tipo de cosas se suelen dar en los fandoms más activos/actuales. Oregairu ya es un fandom añejo tristemente y muchos autores grandes ya se fueron de la plataforma o a otros fandoms.

Aunque Oshi no Ko es actual, eso mismo lo hace parte de los fandoms de AO3. Me gustaría leer fanfics en español de Oshi no Ko no solo por la experiencia, sino porque mi idea, muy, MUY a futuro, es escribir una historia para ese fandom. Habrá que ver cuando tendré tiempo.

En fin, los aburrí mucho, ¿verdad? Lo siento. Cuídense.

PD: Mientras escribía esto me di cuenta de que hay un nuevo comentario... Si, eso es incómodo.

Apoliteo:

El tema de Ai y los niños es más que nada tener una figura paterna, no necesariamente un padrastro. En el canon esa es una idea que le surgió ya cuando fueron más grandes y vio a Ruby siendo una otaku de las Idols, pero aquí, si bien no se llegó a eso, esta Ai es una que se empieza a cuestionar muchas cosas, algunas antes que en el canon. Más que por el amor a Hachiman, es más justo decir que Ai se está volviendo más maternal en un sentido tradicional. De a poco está viviendo más como una madre, algo que, en mi opinión, nunca se permitió del todo por sus complejos.

Una cosa es amar y otra es ser una madre: van de la mano, pero no tienen porque estar juntos en todos los casos.

Y Ai, al menos lo recuerdo haber escrito, al final descarta a Hachiman porque no quiere involucrarlo demasiado: porque su relación es una que en teoría es temporal y no es que Hachiman, un universitario de ni 20 años, esté capacitado para criar hijos que no son suyos. En ese sentido Yui es una muchísima mejor opción y creeme que será algo que se tocará cuando el romance cobre fuerza.

Pero también si: esto es un fanfic, ni siquiera una novela tradicional, y desde ya aclaro que mi intención no es que Ai termine de la misma forma miserable o sola aparte de sus hijos. Pero si, los niños son un problema importante con las teorías de Hachiman y su molestia hacia él. Es una relación que también se trabajará con el tiempo de forma secundaria, pero adelantaré que incluso si Hachiman no termina siendo padrastro, sufrirá como uno XD.

En fin, gracias por comentar.

PD2: Justo cuando iba a publicar vi que hay otro comentario. Dios mio.

Guest:

Me alegro que esa esa tu opinión. Y si, esta Ruby tiene un año en su nuevo cuerpo: TIENE que ser así. Con el tiempo ella madurara de una forma, a priori, menos intensa que en el canon. Gracias por comentar.

...

Próxima Actualización: 19 de Marzo.