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En los confines del espacio, más allá de nuestro sistema solar, en el sistema estelar de Alpha Centauri se localizan mundos tan bastos y desconocidos como el planeta Quintessia, hogar de una peligrosa, astuta, malévola y retorcida raza tecno-orgánica alienígena conocida como los Quintessons.
Los Quintessons, conquistadores y esclavistas que expanden su control y poderío en cada uno de los mundos que dominan, se vuelven señores absolutos de todos los recursos con los que cuente el planeta al que llegan y ponen bajo su yugo a sus infortunados habitantes…
Esa misma historia se repetía una y cien veces, siempre el mismo resultado, nadie podía hacerle frente al Imperio Quintesson hasta su llegada al planeta Cybertron, fue en el metálico planeta donde el Alto Comandante Quintesson, señor de las fuerzas militares del Imperio se enfrentó por primera vez contra unos dignos rivales de su mismo nivel de poder y fuerza… Los trece Primes.
Los Jueces Quintesson consideraron una afrenta a su poder la intromisión de los trece Primes, el Alto Comandante Quintesson no podía creer que ese puñado de defensores robóticos osaran hacerle frente, ¡Nadie se había atrevido a tanto! ¡Nadie! ¡Debían ser detenidos! ¡Debían ser destruidos! ¡Debían servir de ejemplo y recordatorio a las demás razas estelares de lo que les pasaría si se oponían al poder de los Quintessons! ¡Por la gloria de Quintessa!
¿Cómo era posible que esas criaturas metálicas pudieran frenar el avance del ejército Quintesson? ¡Era inaudito! ¡El Alto Comandante Quintesson estaba furioso! ¡Rugía ante cada retroceso de sus tropas! ¡Ejércitos! ¡Los Quintessons tenían ejércitos y los cybertronianos solo trece Primes! ¡Trece! ¿Cómo podían trece guerreros inclinar tanto la balanza de la guerra a su favor? ¡Debía haber una forma de acabar con ellos!
Los Jueces Quintessons, con sus cinco caras de la maldad ordenaban al Alto Comandante Quintesson que se encargara de ese problema cybertroniano de una vez por todas o habría graves, terribles y letales consecuencias…
Debía existir una forma de acabar con esos malditos trece guerreros…
Es mejor tener mil enemigos fuera de casa que uno dentro…
Continuara…
