Mientras Issei y los demás fueron a ver cómo van las cosas en la base militar de Argus, los demás fueron hasta la casa Cotta-Arc para ver si los querían ayudar con el patrullaje. Al llegar lo primero que notaron fue que faltaba María, a lo que Jaune les comento que se fue a la base de Argus para algo de una revisión o algo así. No fue muy clara.
Tras una pequeña plática los hijos de la familia Arc a excepción de Saphron se ofrecieron a ayudar a patrullar. Al final los equipos se dividieron de la siguiente forma.
El Team RWBY junto a Vermillon se dirigirán a la parte Norte de la ciudad.
El resto del Team HVNL con Jaune y Qrow por su lado irían al Sur.
Koneko y Ravel irían con las gemelas y Magenta a la zona Este.
Por último Ciel, Neo y Jade investigarían por la zona Oeste.
Veamos primero qué pasa con el grupo del Norte.
El grupo de cinco chicas estaban atentas por si notaban algo fuera de lugar o si alguien parecía actuar de forma sospechosa, pero era Blake la que se mostraba más seria y atenta a su entorno. Era claro que esto era algo personal para ella y no pueden culparla.
-Entonces… ¿Qué tal el "castigo" de Issei? – Vermillon optó por tratar de aligerar el ambiente de alguna forma. – Digo…
Las otras 4 se sonrojaron un poco por el recuerdo de la noche anterior donde a pesar del reducido espacio por la cantidad de personas, tienen que decir que fue una gran experiencia donde todas salieron más que satisfechas. Aunque igual están algo avergonzadas de que ahora todas sus amigas sepan como son en el ámbito privado.
-Estuvo bien… – Yang dijo mientras trataba de que sus mejillas regresaran a su color normal.
-¿Solo bien? – Levantó una ceja por la respuesta tan corta. – Vamos todas somos chicas y estamos en confianza, pueden ser más específicas. Es más apuesto que esto cuenta como una fantasía cumplida para Blake.
-... No negaré ni afirmare nada. – Vermillon vio con gracia el como Blake se sonrojaba más aunque esa sonrisa le indica que acertó.
-¿De dónde vino ese interés en nuestra vida privada con nuestro futuro esposo?
-Solo es curiosidad, digo todas ustedes estaban brillando cuando llegaron a pedirnos ir a patrullar.
Tienen que darle la razón, a pesar de estar en una situación seria mantuvieron una sonrisa imperturbable durante un buen rato. No dudan que todos se dieran cuenta.
-Eso explica la forma en la que Koneko y Ravel nos veían jeje. – Ruby río de forma nerviosa. – Al menos no saben que Raven nos enseñó algunas cosas cuando se nos unió.
-¡¡¡RUBY!!!
Fue el grito de las otras tres miembros del equipo hacia su líder quien se llevó las manos a la boca al caer en cuenta que hablo de más. Dirigió su mirada a la otra rubia del grupo quien tenía una expresión de shock para luego sonreír de forma forzada con un tic en una de sus cejas.
-¿Cómo es eso de que Raven también se unió? – La forma en la que lo dijo realmente les dio algo de miedo al grupo.
-Pues… Con lo que se, ella habló con Yang y Blake y la dejaron participar donde bueno… Ella junto con Rossweisse mostraron ser competitivas…
Ruby seguía hablando ante la mirada incrédula de su equipo. ¡Se supone que esas cosas no se dicen en voz alta! Suerte que no están en una zona concurrida.
Vermillon por su lado seguía con su sonrisa, solo que esta vez un aura negra la estaba cubriendo.
-¡Ya callate tarada! – Weiss le dio un zape en la cabeza a la bocona de su amiga. – ¡No tienes que estar diciendo esas cosas en la vía pública!
-¡Al menos no soy la que le pedía a Issei que la "mancillara" más fuerte!
-¡Eso es…! – El rostro de la heredera se volvió rojo puro y las risas de las otras dos no ayudaba. – ¡Lo dice la que no paraba de pedirle a mi futuro esposo que probara su "Flor"!
-¡Y me encantó, no tengo problema en aceptarlo!
Las dos se vieron con desafío, incluso estaban gruñendose la una a la otra.
-Ahm… Chicas… Quizás podamos hablar de eso en otro momento…
-Blake tiene razón. Creo que…
-Claro que ustedes dos están de acuerdo. – Weiss sonó burlona. – Después de todo, ustedes dos trabajan bien "juntas".
-¡Hey, fue Yang la que…!
-¡Ni se te ocurra tratar de echarme la culpa! – Yang señaló a su compañera Faunus. – ¡Pudiste negarte, pero no lo hiciste! ¡Te dejaste llevar de la misma forma que yo!
Ahora eran Yang y Blake las que se gruñian. Las cuatro siguieron viéndose de forma desafiante hasta que…
-Jajaja… – Escucharon la risa vacía de la rubia Arc, haciendo que la pasen a ver. – Esto es… Grandioso. Yo ni siquiera le llegue a dar un beso por qué quería ir con tranquilidad y esa… Descarada acaba en su cama sin siquiera haberlo intentado…
Las 4 chicas se vieron entre ellas un poco preocupadas por Vermillion, donde Yang fue la que decidió tratar las cosas.
-Sé que esto parece mal pero… – Se rasco la cabeza sin saber bien qué decir antes de soltar un suspiro. – Mira las cosas fueron un poco más complicadas de lo que parecen.
Vermillon vio con una ceja alzada a Yang quien con Blake comenzaron a explicar cómo pasaron las cosas.
-En resumen… – La rubia veía fijamente tanto a Yang como a Blake. – Raven se sintió atraída por Issei desde su ayuda en Mistral y que gracias a él, tú y ella… – Señaló a Yang sin cambiar su expresión. – Pudieran reconectar como madre e hija. ¿No?
-Si, eso lo resume bastante bien.
-Junto que cuando salieron a hablar al jardín de la casa de Saphron y Terra ella te dijo que si se lo pedías se alejaría de Issei. – Recibió un asentimiento por parte de Yang. – Y luego de aceptar que intente algo con él, las dos hablaron con Blake donde accedió a cambio de una… Demostración práctica con Issei.
-Ahm si… Ese fue el trato. – La Faunus se sobo un brazo ante la mirada inquisitiva de la rubia.
Un poco alejadas estaban Weiss y Ruby no queriendo quedar en el fuego cruzado. Ellas si bien accedieron a que Raven se les uniera esto era cosa de esas dos. Ellas se lavan las manos.
Vermillon por su parte solo se cubrió la cara con ambas manos, deslizando estas hacia arriba pasándolas por su cabello mientras soltaba un largo bufido… Esto era surrealista… Pero considerando quien es el que está en medio de todo esto tampoco le sorprende, ya empezó a acostumbrarse a lo extraño.
-Bien… Supongo que no puedo decir nada aquí. – Dijo mientras se llevaba las manos a las caderas. – Pero espero que entiendan que después de esto seré mucho más activa tratando de entablar una relación con Issei.
-Nos lo imaginamos… – Fue la respuesta de las cuatro chicas, rendidas ante la idea.
-Estupendo. – Ella contestó con una sonrisa. – Y solo por curiosidad… – Les dijo que se acercarán con la mano y cuando estás lo hicieron… – '¿Les importaría compartir alguno de esos trucos conmigo? Solo por curiosidad~.'
-...¿Es enserio? – Weiss preguntó con una expresión plana, misma que tenían el resto de su equipo.
-Vamos, no pueden decir que si no estuvieran en mi lugar harían la misma pregunta. – Vermillon se encogió de hombros al decir eso.
-Ella tiene razón.
-No ayudas sis… – Yang vio con los ojos en blanco a su hermana. – Mira… primero sigamos patrullando y ya luego… Vemos si te contamos algo. ¿Vale?
-Trato hecho. – Ella respondió antes de darse la vuelta y ponerse a caminar mientras tarareaba algo.
Eso fue visto por las 4 chicas del Team RWBY quienes soltaron un suspiro. Luego Blake vio con intensidad a su compañera rubia.
-Esto era lo que nos faltaba… Te culpo a ti y a tu madre por esto Yang.
-Pues anoche parecías agradecerle por…
-¡Vamos de una vez! – Weiss empezó a empujar a esas dos.
Ruby solo dio un pequeño suspiro antes de tratar de alcanzar a sus amigas. Vaya patrulla acabó resultando ser esta…
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Pasando ahora con el grupo de la zona Sur.
-Hmmm… Nada sospechoso por aquí.
-Nora… Estás mirando dentro de un cubo de basura… – Jaune vio a la chica de manera complicada.
-¿Y? No podemos fiarnos, pueden tener ojos y oídos en cualquier parte.
-Eso… es cierto.
-No le des cuerda, Jaune. – Ren habló mientras caminaba hacia su novia. – Y tú mantén tu atención en cualquier actividad sospechosa.
-Buuu. No eres divertido Renny. – Contestó mientras se cruzaban de brazos, sacándole un suspiro a ambos chicos.
-¿Cómo hace el mocoso para tenerla controlada? – Qrow le pregunto a la espartana quién reía de manera nerviosa al ver a su amiga actuar así.
-Por lo general le amenaza con castigarla sin panqueques o a obligarla a beber las bebidas energéticas de Ren.
-Oh, ¿Haces bebidas energéticas? Me gustaría probarlas. – Jaune habló con curiosidad, pero ver cómo ambas chicas se ponían verdes le hizo pensar que tal vez fue una mala idea.
-Pues con gusto te prepararé uno cuando terminemos el patrullaje Jaune. – Contestó el ninja con una pequeña sonrisa en su rostro, contento de que alguien más quiera probar sus bebidas.
Sin que Ren viera, Pyrrha y Nora le estaban haciendo señas a Jaune para que cambie de parecer. Puede que aprecien a Ren, pero si hay algo que quisieran cambiar de él es su pésimo gusto por las bebidas. Brrr hasta Pyrrha admite que saben horrible.
Por su parte Jaune veía con una ceja alzada a ese par pero en contra de sus instintos decidió ignorarlas. Después de todo, ¿Qué tan malo puede ser?
-No se queden ahí mocosos, hay trabajo que hacer. – Qrow si bien encontraba divertido ver la cara de asco de esas dos sabe que no están para perder el tiempo. – No es por sonar racista pero hay que estar atento a cualquier Faunus que parezca sospechoso.
-Lo sabemos Qrow, aunque veo difícil ver a alguien actuar sospechoso con tantos soldados inspeccionando el lugar.
Jaune tenía un punto. En prácticamente cualquier calle a la que fueran siempre veían a 3 o 4 soldados vigilando todo.
-Y por eso mismo pienso que debemos buscar en los lugares más inesperados.
-Claro y seguro que cuando trataste de entrar a esa tienda de lencería era para investigar. – Pyrrha vio con los ojos entrecerrados a su amiga.
-No escuche quejas cuando te quedaste viendo ese conjunto revelador. – Nora le regreso el ataque a su amiga quien desvió la mirada.
Por su lado los tres varones no sabían qué cara poner, en especial Qrow quien se estaba arrepintiendo de ir con ellos. Con un demonio están tratando de evitar que esta ciudad quede en ruinas.
-Debí de irme por mi cuenta. – Se llevó una mano al rostro para gruñir de fastidio. – Ustedes sigan viendo con atención a todos los que pasen… Dejemos a esas dos con sus cosas.
-De acuerdo. – Respondieron ambos chicos mientras seguían al adulto.
Siguieron caminando observando de manera disimulada a los pocos Faunus que habían por la calle. De vez en cuando paraban a hablar con algunos de los soldados si ellos habían visto algo sospechoso, recibiendo siempre una negativa con algo de cansancio. Parece que a ellos también les desespera un poco que no logren nada.
Ya después de un rato…
-Temo que al final Jaune tenía razón. – Fue el comentario de Ren mientras se apoyaba en una farola.
-Lamentablemente… – Pyrrha habló mientras soltaba un suspiro. – Hablando de Jaune. ¿Dónde…?
-Justo hay. – Nora señaló donde estaba el rubio, el cual recibió una hoya por parte de una mujer que le dio un guiño coqueto antes de marcharse. – En verdad que tiene un encanto natural para con las milf…
-Cielo santo Nora…
-Algo de razón le tengo que dar a la mocosa. – Comentó Qrow antes de ver con una sonrisa burlona al rubio que llegaba. – ¿Que tal el guiso mocoso?
-No me hace gracia. – El chico respondió con el ceño fruncido.
-Yo siento que pude acabar mal por esto y no sé por qué.
Los demás vieron a la pelirroja con una ceja alzada antes de encogerse de hombros.
-Dejando de lado todo esto de White Fang, Salem y demás, debo decir que es divertido estar con todos ustedes. – Jaune habló con una pequeña sonrisa.
-¡El sentimiento es mutuo amigo mío! – Nora habló con alegría. En eso se le ocurrió algo. – Oye, ¿Y si vienes con nosotros a Atlas?
-Eso suena bien. – A Pyrrha también parecía gustarle la idea. – ¿Qué te parece Jaune?
-No lo sé… Tendría que pensarlo.
-Yo apuesto a que por lo menos una de tus hermanas sí nos acompaña.
-Lo dice por Issei, ¿Verdad? – El rubio con un tic en el ojo a Qrow que solo desvió la mirada mientras silbaba descaradamente.
-Apuesto que es Verm. – Nora dijo mientras se cruzaba de brazos y asintió para sí misma. – Para nadie es un secreto que de todas tus hermanas parece ser la más cercana a mi hermano.
-Bueno teniendo en cuenta como pasaron las cosas en su cita en Shion…
-...¿Están disfrutando molestarme con eso no? – Jaune le preguntó a ambas chicas quienes simplemente le sonrieron. – Ugh… Son un caso.
-Como te dije, te acostumbras a la locura. – Dijo Ren mientras le daba unas palmadas en el hombro. – Y respondiendo a tu pregunta, si nos es divertido este caos… Es más fácil de esa manera.
Jaune solo pudo soltar un bufido de cansancio, vaya amigos… Aunque después de todo lo que ha vivido en casi un mes pues algo de razón le tenía que dar al ninja.
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Mientras tanto en la zona Este…
-¿Logras sentir algo Koneko?
-No… No siento nada fuera de lo normal junto a que hay demasiados olores mezclados.
Ravel dio chasqueó la lengua al escuchar la negativa de su amiga. Ella y su grupo ya llevaban un rato explorando el área, no pudieron encontrar nada fuera de lo normal. Solo personas tratando de llevar con normalidad su día a día o soldados patrullando las calles. Se puede ver que realmente las cosas están algo tensas.
Junto que Koneko, quien tenía solamente sus orejas de gato fuera, recibió malas miradas de más de una persona de seguro por creer que es una Faunus. Si bien a ella parecía no importarle, ver como sus amigas parecían a punto de lanzarse encima de esos tipos le saco una pequeña sonrisa.
-Suerte tienen esos idiotas que…
-No les pateamos el trasero.
Lin y Gris no dudaron en mostrar su disconformidad con el trato que recibía su amigo por parte de la gente. Está tratando de ayudar a salvarles el pellejo malagradecidos.
-A mí tampoco me gusta hermanas, pero por el momento tenemos que centrarnos en salvar este lugar de la locura de Adam. – Fue lo dicho por Magenta que recibió un sonido de desagrado de las gemelas. – Ya si después de eso la siguen viendo mal, les partimos la cara a esos idiotas.
-¡Hecho! – Ambas contestaron levantando el pulgar.
-Agradezco el apoyo chicas, pero en serio no pasa nada.
-Además que Koneko les puede romper los huesos a esos idiotas con solo una caricia si se pasan de la raya.
-No ayudas Ravel…
-Tu eres la de la superfuerza aquí. – La demonio solo se encogió de hombros con una pequeña sonrisa. Poco o nada le importa lo que les pasa a aquellos que se metan con su amiga.
La Nekoshou vio con los ojos en blanco a su amiga para luego suspirar un poco. Al Menos su hermana no esta aqui… Puede estar segura que ya estarían siendo llevadas a la estación de policía por causar un desastre y posiblemente por homicidio.
-Bueno cambiando de tema para despejar la mente. – Fue lo dicho por Magenta quién pasó a tener una mirada curiosa. – ¿Cuál es vuestra estrategia para que Issei se fije en ustedes?
Esa pregunta tomó con la guardia baja tanto a Koneko como a Ravel quienes se sonrojaron para diversión de las hermanas Arc.
-P-pues la cosa es que… – Ravel trataba de articular sus palabras mientras jugaba nerviosamente con sus dedos.
-...Originalmente queríamos aprovechar este tiempo para estar con Senpai… Pero…
Koneko dejó escapar un suspiro a la vez que sus orejas de gato se aplanaban sobre su cabeza y Ravel parecía desanimarse.
-No pudimos avanzar nada debido a todas las cosas inesperadas que pasaron.
-Entiendo. – Magenta sonó un poco triste por sus amigas. Parece que la suerte no estuvo de su lado por el momento. – Aún así esfuércense, con lo lindas que son no deberían tener muchos problemas.
-Cierto. Incluso alguien tan…
-Denso como Issei las notará.
Las gemelas también mostraron su apoyo hacia la demonio y la Nekoshou que se sonrojaron por ello, pero también asintieron con una pequeña sonrisa y con determinación brillando en sus ojos.
-Yo por mi parte planeo algo sutil al inicio y de ahí escalar un poco a ver qué pasa. – La rubia sonó confiada en que su plan funcionaria. – Y las gemelas de seguro tratarán de llevarlo a un Love Hotel de primeras.
-¡Hey, no estamos tan urgidas como para hacer eso! – Fue la réplica de ambas en perfecta sincronía… Increíble.
-Aja. – Magenta las vio sin creerles. – ¿Entonces qué eran esas pláticas entre ustedes de que "casualmente" se perderían con Issei en las zonas rojas?
Ambas hermanas solo pudieron sonrojarse a la par que maldecían no haber sido más cuidadosas… Se suponía que no había nadie cerca. Ahora tendrán que pensar en otra estrategia.
-Dejando de lado que ambas son unas pervertidas. – Las dos hermanas sintieron el impacto emocional de las palabras de Koneko. – Gracias por el ánimo Magenta-san.
-Meh, somos amigas, para eso estamos. – Se encogió de hombros mientras sonreía. – Y solo dime Mag, es mas facil asi y lo mismo va para ti Ravel.
Las dos asintieron con una sonrisa. Les alegra ver que tienen más amigas desde que llegaron a este mundo. Ambas pasaron a ver a las gemelas que seguían deprimidas.
-Creo que sí les afectó lo que les dijiste Koneko… – La mencionada solo se encogió de hombros. – Pero como sea ya perdimos mucho tiempo, Issei-sama cuenta con nosotras para ver si pasa algo raro aquí.
-¿Y por donde podemos seguir viendo? Digo ya nos recorrimos cada parte de la zona Este.
-Bueno… – Ravel adoptó una pose pensativa. – Teniendo en cuenta que planean atacar una ciudad que cuenta con una pequeña base militar, sería lógico que contarán con armamento pesado. ¿No?
-¿Algo así como tanques o similares? – Ravel asintió. – Pues diría que sí.
-Entonces quizás sea buena idea ir a inspeccionar la muralla. Ustedes dos, reaccionen de una vez y muevanse.
Las gemelas solo asintieron con un pequeño puchero antes de empezar a caminar. Caray qué mandona…
Así las cinco pusieron rumbo a la muralla de su zona, no notando que alguien corpulento con escamas en los brazos las veía desde un callejón.
-Aquí Killer Croc, un pequeño grupo conformado por amigas del Sekiryuutei se dirige a la zona donde atacará el grupo D.
-Aqui el grupo D, gracias por el aviso. Procede a tomar un camino alternativo para tenderles una emboscada, te enviaremos apoyo enseguida.
-Recibido. – Respondió antes de guardar su Scroll y desaparecer entre las sombras del callejón.
--
Mientras tanto en la zona Oeste…
-Es increíble que no hayamos visto nada raro.
-Considerando que las calles están llenas de soldados y que muchas personas nos vieron raro por estar revisando cada callejón… Si… Esto es frustrante.
Jade y Ciel dejaron escapar un suspiro al mismo tiempo. Habían estado ya por un buen rato haciendo un recorrido completo por el área y todo parecía en orden, lo más raro que vieron fue una pequeña discusión entre una pareja. Al parecer alguien dormirá en el sofá por una semana.
-Y a todo esto, ¿Dónde está Neo? – Jade preguntó viendo que no estaba con ellas.
-"¿Me llamaban?"
Tanto Ciel como Jade dieron un grito al escuchar la voz del Scroll de la ex-criminal tras ellas. Se dieron la vuelta y pudieron ver a la chica con una sonrisa burlona mientras las saludaba con una mano y hacía girar su paraguas con la otra.
-¡Neo casi nos matas de un maldito susto!
-"Ay qué carácter." – Escribió mientras rodaba los ojos, sacándole una vena hinchada a su compañera de equipo. – "Estaba mirando las posibles zonas donde podría espiar más fácilmente el enemigo por si se lo preguntan."
-¿Y encontraste algo?
-"Solo a dos gatos peleando." – Contestó mientras le mostraba la pelea en vídeo a la rubia. Uy ese arañazo tuvo que doler.
-Ugh esto es absurdo. – Ciel se llevó una mano al rostro visiblemente frustrada. – Esto ha sido una pérdida de tiempo.
-¿Están seguras que ese loco realmente logró infiltrar gente a la ciudad? – Jade preguntó a la vez que se cruzó de brazos. – Digo… Ya vimos que la seguridad es muy buena.
-"No hay que subestimar a Adam." – La mirada de Neo era una de seriedad total. – "Logró llevar sus operaciones en Vale frente la nariz de todos y si no logró sus planes fue todo gracias a mi amor."
-Eso es cierto… – Ciel dejó caer sus hombros al decir eso. – ¿Alguna idea de dónde podemos mirar ahora Neo? Tú eres la ex-criminal aquí.
-"Estoy pensando…" – Tras escribir eso pasó un brazo por debajo de sus pechos mientras que con la mano del otro brazo se la llevó al mentón. Tras unos segundos… – "¿Qué tal algún bar? Allí se suele reunir la basura."
-Neo, esto no es una película… – Ciel vio con reproche a su líder, la cual solo la vio como diciendo que si tenía una idea mejor. – Pero dado que no tenemos una mejor pista… Oh al demonio. Solo vamos.
-"Bien. Ahora, ¿Algún lugar así en Argus?" – Neo le pregunto a Jade quien parpadeo un par de veces. – "Vamos, no dudo que ustedes sepan mas de este lugar que nosotras, además… ¿Me dirás que no se dieron una escapada de la vista de sus padres?
-¿¡Que clase de imagen tienes de mis hermanas y de mi!? – Gritó muy ofendida para luego soltar un gruñido. – Bien, solo hay que ir a las zonas menos… Populares de la ciudad, ahí debe de haber menos vigilancia por lo que sería un buen lugar para buscar información… Solo espero que mis padres no se enteren que voy a ese lugar.
-Es por una buena causa, lo comprenderán. – Ciel movió su mano restándole importancia. – Andando que no tenemos más tiempo que perder.
A esas palabras las tres chicas comenzaron a caminar a las zonas marginadas de Argus en busca de obtener algo de información. Aunque Neo volteo a ver al sentir que estaban siendo observadas, pero vio que solo había personas caminando en su día a día. Entrecerró sus ojos y reanudó su camino.
Desde lo alto de un edificio cercano se podía ver como un Faunus ciervo se asomaba y se apresuraba a irse del lugar. Tiene que avisar a los demás que al parecer el grupo del Sekiryuutei es mucho más persistente de lo que se esperaba.
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-(Vaya, se están preparando a conciencia.) – Yu Long veía con interés como todos esos Faunus se movilizaban para lanzar un ataque masivo contra la ciudad de más adelante. – (Me pregunto a que se deberá todo esto. Esto empieza a no gustarme.)
Siguió observando al ejército, no percatándose del Faunus que estaba viendo directamente la ciudad desde la cabeza de un Atlesian Paladín. Siguió observando hasta que uno de los soldados le llamó.
-¡Señor Adam, traigo un nuevo reporte!
-Informa. – Habló sin apartar la vista de su objetivo.
-Nuestros espías nos comunican que los soldados atlesianos no sospechan nada, no sabrán cuando les saltaremos encima.
-¿Eso es todo?
-Temo que no señor. – El soldado habló con cierto temor, ya que lo siguiente tal vez no le guste. – Al parecer el grupo del Sekiryuutei se ha dividido en varios grupos y están peinando toda la ciudad. El grupo del Este parece tener una corazonada sobre uno de nuestros puntos de ataque y el grupo del Oeste no tardará en encontrar el lugar donde se reúnen nuestros espías.
Se cubrió con su Scroll en un intento vano de protegerse del posible enfado del Faunus toro, pero tras unos segundos noto que este no apartaba la vista de la ciudad con un rostro impasible.
-¿Y el Sekiryuutei? – Habló después de unos largos segundos de silencio.
-¿Q-qué?
-¿En qué grupo se encuentra Issei Hyoudou?
-Temo que no está en ninguno… – No pudo terminar su oración ya que Adam había bajado del robot de un salto, quedando cara a cara con el soldado.
-¡¿Y dónde está?! – Preguntó con clara molestia, haciendo que el Faunus se sienta intimidado.
-Pu-pues por la información que tenemos, él junto a la traidora Ilia Amitola y otros humanos están cerca del centro de la ciudad… – Respondió con algo de miedo.
-Tch. – Chasqueo la lengua con molestia ya que quería hacerse cargo del Sekiryuutei lo más pronto posible. – ¿Y qué hay sobre los que vigilan las casas de la familia Arc y Nikos?
-Siguen en su posición. – Dijo con algo más de calma. – Solo esperan a sus órdenes para atacar, señor.
Adam asintió a esas palabras. Tal vez sea mejor dejar para el final al Sekiryuutei y que este sea testigo de cómo fue incapaz de poder hacer algo para salvar esta miserable ciudad junto que claro atacarle donde más le duele al encargarse de los familiares de esas chicas.
Pero por otra parte… No sería sensato arriesgarse a dejarlo tomar las cosas por su mano.
-Una vez que comience el ataque iré directamente contra Issei Hyoudou.
El miembro de White asintió y procedió a retirarse hasta que sea la hora de iniciar el ataqué y porque no quería arriesgarse a ser blanco de la ira de Adam. Sabe al igual que todos como se pone cuando se trata del Sekiryuutei.
Adam lo vio alejarse y solo volvió a poner su vista en la ciudad de Argus.
-Muy poco… Ya falta muy poco. – Dijo antes de pasar a ver su brazo mecánico, su recordatorio perpetuo de su humillación frente a ese miserable de Issei Hyoudou. Frunció el ceño por unos segundos antes de formar una sonrisa sádica en sus labios al pasar a ver lo que sería su nueva arma en dicha mano. – Veamos si esa armadura tuya te protege de esto…
Hablo con puro odio sin filtrar, deseoso de poder acabar con la mayor de sus molestias de una vez por todas.
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-¿Le ocurre algo, Lady Sienna? – Raphtalia le pregunto a la Faunus tigre que no apartaba la vista de la ventana.
Ellas junto a Deery se encontraban en una celda dentro de la base militar de Argus, metidas aquí más por coacción de la enana esa de Cordovín que por decisión de sus vigilantes.
-La verdad… Tengo un mal presentimiento. – Dijo mientras pasaba a ver a Raphtalia. – No se como explicarlo pero… Desde la mañana siento como si algo fuese a pasar.
-¿Se refiere a Adam? – Deery preguntó con algo de miedo.
-No lo sé… Tal vez…
-¡Ustedes tres, guardar silencio! – Un guardia golpeó los barrotes con una cachiporra. – ¡Planeen todo lo que quieran, nunca lograrán escapar de aquí! ¡Así que callaos!
-¿Y quien dijo que planeamos…?
-¡¿Qué parte de guardar silencio no entendiste?!
-Oye, trata de calmarte. – Otro guardia le llamó la atención a su compañero.
-¿Qué? ¿Vas a defender a esta escoria? – Preguntó mientras apuntaba con su arma al otro guardia. – ¿¡Quieres que te encierre a ti también por traición!?
-Ni que tuvieras el cargo para hacer eso. – Dijo rodando los ojos con fastidio. – Y el que tiene que tener cuidado de no terminar encerrado eres tú. ¿O tengo que recordarte que el nuevo general dejó muy en claro que no tolerará estos comportamientos?
-Claro, como los Faunus no se defienden unos a otros… – El tipo habló con sarcasmo, pero sus palabras llamaron la atención de las tres chicas. ¿El nuevo General de Atlas era un Faunus?
-Puedes decir lo que quieras, pero el es quien da las órdenes y tú como soldado tienes que obedecer sin rechistar… Así que te lo digo de nuevo, calmate o podrías perder tu cargo o… Hacerle compañía a estas "escorias" como las llamaste y es bien sabido que los prisioneros sufren "accidentes".
-¿¡Te atreves a amenazarme!? – El tipo ya estaba alzando su cachiporra cuando…
-O tal vez el Sekiryuutei te de caza. ¿Qué prefieres? – Fue la pregunta de Sienna, parando en seco al soldado.
-Cierto cierto. Se dice que amenazó a la comandante Cordovín con mandarla con el ex-general Ironwood si algo les pasa a esas tres. – El hombre sonrió al ver cómo el sujeto frente a él comenzaba a temblar. – Me pregunto qué es lo que haría con un simple soldado como tú…
El soldado solo apretó los dientes en frustración ya que sabe las historias de lo que el Sekiryuutei es capaz de hacer, la sola idea de que este vaya por su cabeza…
Sin más que hacer procedió a irse no sin antes lanzarle una última mirada de desagrado a las Faunus.
-Tch, y por eso es que Atlas tiene mala fama. – El soldado que se quedó solo negó con la cabeza. – Perdón por eso, a diferencia de lo que pueden creer no todos los humanos somos unos imbéciles. – Eso lo dijo viendo a las tres prisioneras.
-Nah, no te preocupes. Hemos aprendido eso no hace mucho. – Sienna contestó como no dándole importancia al asunto.
-Entiendo… Oigan, sobre lo que estaban hablando antes…
-¿También te preocupa lo de Adam? – Deery le preguntó, notando como el tipo se tenso al escuchar ese nombre.
-Si… En los informes donde se cuentan las confesiones de Sienna, se menciona mucha tecnología robada de Atlas. Principalmente maquinaria de guerra e incluso algunos planos de cosas que no sabía siquiera que existieran.
-Oh eso. – La Faunus tigre asintió para sí misma al recordar eso.
Durante algunos de los ataques organizados para tomar toda esa tecnología, más de una vez se encontraban con planos de armas que en teoría no existen. Básicamente tecnología secreta. ¿Por qué algo como eso se guardaría fuera de Atlas? ¿Por seguridad? Quien sabe.
-No creo que debas preocuparte. Nunca desarrollamos alguna de esas armas aún cuando contábamos con los recursos para hacerlo, así que…
-Que nunca dieras la orden de hacerlas no significa necesariamente que no se hicieran. – Las palabras del soldado dejaron muda a la morena. – Puede que sí se crearán… Sin que fueras consciente de ello.
-Lady Sienna… – Raphtalia pasó a ver a su líder al igual que Deery. Ambas con ligero miedo.
-¿Está diciendo que…?
-Como dije, no soy crédulo al pensar que no pasan cosas bajo la mesa. – El hombre dijo eso con una seriedad absoluta. – Un ejemplo es lo que pasó en el festival Vytal, esa cosa es algo que hasta donde sé nadie sabía de su existencia. Y los que lo sabían obviamente se hicieron los desentendidos para no comprometer su imagen.
Las tres Faunus se vieron entre ellas con preocupación. Si, puede que no hace mucho fuesen parte de una organización terrorista. Pero por lo menos ellas nunca sintieron placer en lo que hacían. La sola idea de que Adam se hiciera con cosas iguales a lo que usó el difunto Ironwood… Las aterraba.
-¿No hay nada que puedan hacer? – Raphtalia preguntó al soldado que soltó un suspiro cansado.
-Hay un límite en lo que yo puedo hacer o saber, pero sí sé que tenemos desplegados a varios hombres por toda la ciudad… Lo siento si no puedo decirles más.
-Espero que eso sea suficiente… – Fue lo dicho por Sienna antes de volver a poner su vista en la ventana. – Si tan solo le hubiera puesto un límite a Adam… No, lo que tuve que hacer fue callar a los idiotas que lo alababan cada que mataba a alguien. Yo incluida.
-No sea tan dura consigo misma Lady Sienna.
-Pero es la verdad, Raphtalia. Ugh, soy un fracaso.
Ambas Faunus se vieron tristes por su líder y, por qué no decirlo a estas alturas, amiga. El soldado por su parte soltó un suspiro y…
-Bueno… Los errores son algo que nos acompañan siempre, pero no nos definen. – Se dio la vuelta para irse. – Pero nunca es tarde para tratar de arreglar dichos errores… Solo se necesita un pequeño voto de confianza.
Sin más que decir el soldado se fue, dejando pensativas a las tres Faunus.
-Vaya, me agrada ese tipo. – Raphtalia habló sintiéndose rara por sus propias palabras.
-Igual aquí… Y tiene razón. – Sienna esbozó una pequeña sonrisa. – Fue Issei quién me dio ese voto de confianza al tratar de reducir mi condena a cambio de información. Y si bien no se pudo hacer mucho, el hecho de que lo intentará es más que suficiente.
-Realmente está enamorada de él, ¿Eh? – Deery habló con diversión al ver cómo hablaba la mujer del Sekiryuutei.
Ver cómo Sienna no sólo se sonrojaba sino que la paso a ver con rabia hizo que la Faunus ciervo apartara la vista mientras trataba de aguantar la risa. Fue esa acción la que le hizo ver algo al lado de las rejas y…
-Oye Raphtalia… ¿Eso de allí es…? – Señaló con el pie lo que vio, lo cual le quedaba más cerca a la Faunus panda rojo.
-¿Hm…? No puede ser.
-¿Qué? ¿Qué pasa? – Preguntó Sienna al ver cómo la chica se agachó como pudo y de espaldas logró tomar lo que hacía ahí tirado. Cuando le mostraron que era… – ……Vaya, esto es algo que no esperaba… Pero no me quejo.
Dijo con una clara sonrisa al ver en las manos de Raphtalia… Lo que parecían ser las llaves de la celda y de las esposas.
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-Se ve que este lugar es… Pintoresco.
Ciel junto a Neo y Jade estaban en lo que sería el lado malo de la ciudad. La chica de Atlas veía cómo a diferencia de la mayoría de Argus, habían varios edificios en mal estado con varias ventanas rotas junto que la gente que caminaba por las calles se notaba de lejos no ser la clase de persona que uno quisiera molestar.
-"Lo sé, me trae tanta nostalgia." – La voz del Scroll de Neo parecía alegré, eso solo hizo que las otras dos chicas la vieran con un rostro inexpresivo.
-...A veces olvido que eras una criminal. – Ciel dijo con cansancio en su voz. – Pero como sea, tú y Jade deben de ser las que sepan a dónde ir. Una por su pasado y la otra porque de seguro quería buscar una emoción fuerte.
-¡Eso no es cierto! – Jade gruño al ver a Ciel agitar una mano para restarle importancia junto que Neo parece estar divirtiéndose. – Ugh como sea. Puede que aquí sí encontramos algo de información útil.
-"Tu guíanos y yo haré el resto."
La rubia suspiro una vez más y asintió, con eso las tres mujeres comenzaron a caminar con Jade siendo la guía. En su camino vieron como varios de las personas se le quedaron viendo de una manera indecente, cosa que las molesto pero por el momento decidieron dejarlo de lado ya que tienen algo que hacer.
-Por curiosidad, ¿Cómo llegaste aquí? – Ciel preguntó con curiosidad.
-Pues cuando estaba de fiesta con Verm nos encontramos con un par de chicos que trataron de ligar con nosotras y pues Verm estaba algo borracha, por lo que la convencieron fácil.
-En serio que Vermillon ha tenido mala suerte con los chicos…
-Mas bien todas de alguna o otra forma… – Jade puso una sonrisa triste. – Por lo general solo se nos acercan o idiotas o personas que saben de nuestro apellido.
-"Si, eso ya lo escuchamos antes." – Neo recordaba haber oído eso mismo de las demás hermanas Arc. – "¿Y qué? ¿Fuiste tú también para cuidar de tu hermana?"
-Obviamente. Cuando nos trajeron aquí jugamos un poco al billar, contamos anécdotas graciosas… Y el que trajo a Verm puso algo en nuestras bebidas cuando creía que ninguna lo veía.
Ambas chicas dieron un sonido de molestia. Por supuesto, no podía ser de otra forma.
-Claro yo me di cuenta y pues… Digamos que de milagro ese cuchitril seguía entero cuando me lleve a cuestas a mi hermana.
La rubia frunció el ceño al recordar ese día. Tuvo suerte de que pudiera salir de ese lugar con su hermana antes de que llegara la policía. No le hubiera gustado explicar a sus padres el porqué ella y su hermana estaban en una celda por destrucción a la propiedad privada… Y claro explicar el porqué estaban en un lugar de mala muerte.
-Puede que Verm sea la mayor y casi siempre actúa como tal… Hay veces que nosotras somos las que tenemos que vigilarla. Jeje no me mal entiendan, ella sería capaz de arrasar una ciudad si eso significa mantenernos a salvo.
-Me lo imagino. – Ciel dijo con una sonrisa. – Ya veo porque parece que quedaron tan… Flechadas de Issei en tan poco tiempo, digo sus virtudes pesan sobre sus defectos.
-Eso es indiscutible. – Ella contestó con una sonrisa, misma que Neo tenía mientras asentía. – Oh, ya llegamos.
Las tres chicas se pararon frente a un bar con una fachada bastante vieja y sucia. Neo y Ciel vieron el lugar con desagrado mientras que Jade…
-¡Hey, este agujero lo hice yo! – Comentó mientras señalaba un agujero del tamaño de un puño en un lado de la pared. – Aaah~ que recuerdos…
El comentario de la rubia hizo que las otras dos la vean con una expresión plana. ¿Es enserio?
-Por el amor de… Bueno Neo, tu turno.
La ex-criminal asintió y se puso delante de las puertas. Al abrirlas un fuerte aroma a tabaco y otras cosas que a Jade y Ciel les dieron ganas de vomitar, pero Neo ni se vio afectada y solo procedió a entrar con sus amigas siguiéndola de cerca.
Con eso las 3 chicas se encaminaron con dirección a la barra donde en todo momento fueron el centro de atención con varios clientes parecían reconocer a Jade ya que la veían con molestia. Cosa que no le importó a la rubia y con eso llegaron a la barra donde estaba un cantinero.
Este tenía el pelo completamente canoso y bien arreglado al igual que su barba blanca algo larga. Iba vestido con una camisa blanca completamente abotonada con una pajarita roja adornando el cuello de su camisa y pantalones negros con tirantes.
-Este no es lugar para que 3 niñas estén solas. – Dijo con una ceja alzada antes de ver a Jade. – Tu… Pensar que volvería a ver a la loca que casi destruyó mi bar.
Jade estaba por contestar, pero Ciel la callo poniendo una mano sobre su boca. No tienen tiempo que perder.
-"No estamos aquí porque queramos viejo, buscamos información que yo sé muy bien que tienes." – Neo habló a través de su Scroll mientras veía con seriedad al hombre. – "Se que en estos lugares suelen reunirse toda clase de criminales y que llegas a escuchar cosas."
-¿Y que si lo hago? Mientras tengan Liens en sus bolsillos me importa un carajo quienes sean.
-"Simple, buscamos información de actividad de White Fang en la ciudad y creeme, es mejor por tu bien que nos digas lo que sabes. Después de todo, dudo que la idea de una ciudad en ruinas y que posiblemente tu negocio se vaya al olvidó."
-Cómo dije niña, mientras tengan Liens me importa poco o nada quien entre aquí. – Contestó el tipo de nuevo, pero a diferencia de la última vez lo hizo mientras sacaba un cigarro de una cajita.
-¿Sabe que si esos tipos no son detenidos, muy probablemente lo maten a usted también? – Ciel lo miró con seriedad, no creyendo que este tipo sea tan tonto.
-Creo que sabré apañármelas. – Dijo sin parecer muy preocupado, pero cuando fue a prender el cigarro este se le cayó al otro lado de la barra. – ¿Te importaría pasármelo pequeña?
-"¿Como dice?"
-Qué si me puedes pasar ese cigarrillo que rodó justo detrás tuyo. Mi espalda ya no es lo que era, sería muy amable de tu parte.
Tanto Ciel como Jade estaban con deseos de golpear en la cara a ese tipo. ¿¡Quien se ha creído que es!? Neo por su parte se le quedó viendo por un segundo. Pensó en lo que dijo y miró disimuladamente las mesas detrás suya, notando a un gran grupo de Faunus que…
Sonrió al ver que puede que sí haya sido una buena idea ir a este lugar. Le hizo un gesto sutil al hombre agradeciendo la ayuda.
Sin perder tiempo las tres chicas fueron con los Faunus sin que estos las noten ya que parecían estar ocupados charlando entre ellos.
-¿Cuánto falta para que actuemos? – Un tipo que era una clase de Faunus reptil por las escamas en su rostro habló con fastidio. – Ya me canse de estar sin hacer nada.
-No eres el único. – Un Faunus ciervo dijo estuvo de acuerdo con su camarada. – No hay que olvidarse que el grupo del Sekiryuutei debe de estar cerca.
Las palabras de su compañero pusieron alerta al grupo. Hace unos cuantos minutos el había informado que un grupo de 3 chicas se dirigía a esta parte de la ciudad en busca de información sobre ellos.
-Ok todos, cálmense. – Los demas vieron a un Faunus perro de tez ligeramente bronceada. – No debe de faltar mucho para recibir la señal para atacar.
-Más vale… – Una Faunus oveja con el cabello negro hablo para luego poner una cara algo preocupada. – Solo espero que la obsesión de Adam con el Sekiryuutei no nos termine afectando…
-Tch, si bien ese sujeto ha sido un entrometido… Es fuerte… – Una faunus ardilla dijo con molestia y preocupación. – No quisiera estar frente a ese monstruo.
-Con suerte…
El Faunus perro estaba por hablar cuando de repente sintió algo en su nuca y vio de reojo como sus compañeros estaban por reaccionar, solo para detenerse al escuchar el sonido de un arma.
-Si saben lo que le conviene a su amigo… No se muevan. – Ciel habló con una voz fría mientras tenía su pistola justo en la nuca del Faunus y su espada apuntando al cuello a la Faunus oveja. – Junto que no creo que mi amiga sea tan paciente como yo.
Neo, quien estaba detrás del Faunus ciervo, tenía la cuchilla de su paraguas justo en su garganta mientras hacía un poco de presión sobre este.
-Así que mi consejo para ustedes es… Díganos, ¿Qué es lo que planea Adam Taurus…? – Jade se tronó los nudillos sin apartar la mirada del grupo por si intentaban algo estupido. – Y más vale que respondan, Neo no tiene mucha paciencia.
La nombrada aplicó más presión en su arma sacándole algo de sangre al Faunus y todo mientras tenía una sonrisa sádica que indicaba que no bromeaban.
Los Faunus solo pudieron maldecir por lo bajo que hayan bajado la guardia. Vaya suerte la suya.
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Por el lado del grupo del Este, las cinco chicas se encontraban llegando a lo que sería el muro que protege la ciudad por ese flanco.
-No veo cómo lograrían entrar por aquí. Digo, está ciudad solo tiene una entrada y estos muros resisten bien los ataques de los Grimm.
-No creo que se pueda comparar un Grimm con un tanque Mag. – Ravel habló mientras seguía caminando. – Bueno a menos que hablemos de Grimm grandes como esos Goliath que habitan en Vale que me contó Issei-sama.
-Supongo que tienes un punto. – La chica asintió ante ese razonamiento.
-Solo espero que no tengamos que luchar contra armamento pesado. Incluso nosotras no podemos luchar tanto solas. – Lin y Gris hablaron en perfecta sincronía.
-En serio ustedes dos son impresionantes… – Koneko tenía una gota de sudor en la frente. – Pero no os preocupéis. Ravel y yo nos haremos cargo de eso.
-Eso es. Pueden confiar en que cuidaremos sus espaldas. – Ravel habló con algo de arrogancia, ya que estaba segura que sería pan comido.
Las tres hermanas Arc se vieron entre si y solo se encogieron de hombros. Si sus amigas demonios dicen que pueden hacerlo, ellas no serán las que les den la contra.
Tras eso todas se detuvieron frente a lo que sería el muro que rodea y protege la ciudad, concretamente la que defiende la parte Este.
-Bueno ya llegamos. ¿Y ahora que Ravel?
-Subiremos y veremos el bosque. – Ravel contestó con seriedad. – Gracias a nuestra visión mejorada deberíamos ser capaces de ver algo.
-¿También tiene…?
-¿Visión mejorada?
La Nekoshou y la demonio asintieron a la pregunta de las gemelas, dejándolas sorprendidas.
-De Koneko me lo esperaba, pero es impresionante que tú también tengas sentidos mejorados Ravel.
-No es para tanto, es lógico que como una demonio que soy pueda… – Ravel se detuvo de su vanagloriarse al percibir un extraño sonido, uno que también captó Koneko y notaron que… se acercaba.
-¡Cuidado! – Ambas se apresuraron en apartar del camino a sus amigas que se sorprendieron por eso.
Pero mayor fue la sorpresa cuando estas tres vieron como una estela de color azul paso justo por donde estaban. Rápidamente las chicas se pusieron en guardia y…
-Je, buenos reflejos. Pero no os servirán de nuevo. – Fue lo que dijo un Faunus erizo que las veía con arrogancia.
-¿Así que finalmente dais la cara eh? – Magenta sacó su espada delgada mientras que sus hermanas sus dagas.
-...¿Piensas lo mismo que yo Koneko?
-...Solo esperemos que no se llame igual que ese animal de videojuegos.
Fue todo lo que contesto antes de ponerse en guardia, más al ver que más Faunus llegaban.
-¿Son estas a las que viste? – Preguntó un Faunus con alas de halcón desde lo alto de una farola.
-Si, son esas. – El Faunus reptil de antes contestó mientras se crujió los nudillos.
-Esto será fácil. – Un Faunus con cola de rata se relamió los labios mientras sacaba una pistola.
-No bajéis la guardia, son compañeras del Sekiryuutei después de todo. – Una Faunus con dientes de tiburón habló con cautela.
-¿Qué importa eso? Solo las aplastaré. – Una Faunus con orejas de oso chocó sus puños enfundados en nudilleras.
Las chicas se pusieron en círculo mientras se ponían en posición de batalla,al parecer serán las primeras en hacerle frente a los de White Fang.
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En un acantilado algo lejos de Argus se podía ver cómo un grupo enorme de Grimms comenzaba a formarse, todos alrededor de una criatura que se encontraba viendo hacia el océano. Poco a poco los Grimm se reunían en mayor nivel y estos parecían impacientarse, pero poco le importaba al que veía al océano. Pues no podrá lanzar su ataque contra esa ciudad donde sabe que está la Bestia Roja si no cuenta con toda la ayuda necesaria.
Si algo tenía que agradecer a sus predecesores, es que a pesar de fallar en su misión lograron reunir buena información. La fuerza del Minotaur, la astucia del Wendigo, la ayuda de un Grimm de rango inferior y de un ejército de estos y por último… La habilidad de los Apathy. Si lograba reunir todo eso, la victoria definitivamente sería para los Grimm y por consiguiente recuperar el lugar que les corresponde en la Cadena Alimenticia.
Salió de sus pensamientos al sentir la presencia algo grande aproximándose desde el océano. Alzó la vista y pudo ver una gigantesca aleta de color negro moviéndose en círculos, como si esperase algo. La criatura sonrió por eso.
Dirigió su mirada a la ciudad, después miró a todos los Grimm que se encontraban ahí y…
¡¡GRAAAAAAAAAAAAR!!
Su rugido, que sonaba más como un chillido ensordecedor, desencadenó el rugido de los demás Grimm que estaban ahí que empezaron a marchar hacia la ciudad a paso lento pero firme. Su objetivo era uno y solo uno… Apoyar a su líder en la batalla contra la Bestia Roja, encargándose de todos aquellos que intenten entrometerse.
El gran Grimm que los reunió sonrió con amplitud antes de empezar a moverse. Hora de cumplir con su misión.
