Hola :D este es el capitulo 2, espero que les guste, gracias por leer. Bueno en el capitulo anterior lo olvide pero aqui esta: Vampire knight y sus personajes pertenecen a Matsuri Hino. Es un AU y todos son humanos.
Capitulo 2: En la habitación 502.
Hotel Royal Fort, 9 pm.
Haruka esperaba en la habitación del hotel, donde había acordado verse con Kanata, generalmente usaba esa habitación con pacientes que pedían extrema discreción así que no había peligro de que alguien malinterpretara esa cita, ni que llegaran rumores extraños a oídos de su familia. Esperaba impaciente, nervioso y asustado, asustado porque temía volver a desarrollar ese sentimiento de atracción inevitable, que en el pasado había entrado en todo su torrente sanguíneo, envenenándolo por completo y del cual había dependido como una droga, cuando había sido infiel a su esposa con nada menos que un hombre.
¡No!, no podía permitirse pensar en eso, cada vez que recordaba era como si hubiese sido ayer, cuando sintió esas caricias..., corrió hacia el baño de la habitación, abriendo la llave del agua fría sumergió la cabeza en el chorro helado y dejo correr el agua varios minutos antes de cerrar el grifo. Agarró una toalla, se secó el cabello y decidió que pasara lo que pasara a las 9 pm no cedería a esos sentimientos otra vez, por el bien de su familia no cedería.
El teléfono de la habitación sonó y agradecido por tener una distracción contestó.
-Kuran-san, le informo que su paciente ha llegado y está yendo en este momento, ¿desea servicio a la habitación?- ¡Ah! es verdad, el siempre pedía que le informaran por teléfono cuando su paciente fuera hacia la habitación, después de todo su reputación profesional le permitía darse algunos lujos en ciertos lugares.
-Muchas gracias, solo mande agua mineral con hielos por favor- y colgó, las manos le sudaban y sentía su corazón salir de su pecho en cualquier momento, fue a la esquina a encender el aire acondicionado, se arregló el traje y se paró enfrente de la puerta, aún no sabía el porqué de aquella reunión pero debía ser importante y él debía parecer tan normal como en cualquier otra situación. Y entonces se escuchó: toc, toc, toc, en la puerta, respiró profundamente por última vez y abrió, forzándose a sonreír ligeramente.
-Kanata, cuanto tiempo...sin...vernos- Haruka notó de inmediato que algo andaba mal con él, algo andaba muy mal, no habían cruzado ni una palabra pero su apariencia lo decía todo, parecía no quedar rastro de la persona que conoció en el pasado pues en ese momento vio unas pronunciadas ojeras debajo de sus ojos y aún sobre la ropa se podía notar su delgadez, pero lo más notorio era su mirada, ese brillo único que había adornado esos hermosos ojos color amatista ya no existía más, ahora eran solo de un color opaco, casi sin vida, en ese momento si había pensado que tal vez iban a nacer esos sentimientos hacia Kanata de nuevo, todos ellos quedaron enterrados de inmediato, definitivamente él no se encontraba ahí por "esa" razón. Parecía que la voz se le había esfumado, solo estaba de pie mirándolo sin saber que hacer, sin saber que decir.
-Haruka, hola, mira que guapo sigues- dijo Kanata intentando sonreír aunque más bien eso pareció una mueca de dolor.
-Kan...Kanata pasa- lo tomó por el brazo y lo jaló hacía adentro, y como si no tuviera voluntad propia se quedó ahí hasta que Haruka lo tomó nuevamente por el brazo y lo llevó hasta la cama, donde lo sentó y se arrodilló frente a él, sus ojos se notaban un poco rojos y sus mejillas ligeramente ruborizadas, llevó una mano hasta tocar su frente y lo comprobó, tenía fiebre, le quitó su maletín y lo colocó en el sillón de la esquina de la habitación, luego le quitó también el saco, la corbata y los zapatos y lo recostó sobre la cama, mientras Kanata se dejaba hacer, como si no tuviera conciencia de lo que pasaba, y eso preocupó enormemente a Haruka, quizás necesitaba su ayuda profesional, quizás algún suceso había golpeado a su puerta recientemente, muchas posibilidades le llenaban la cabeza mientras mojaba una toalla en el baño y regresaba a la cama; apenas se había sentado e iba a ponerle la toalla en la frente cuando sonó de nuevo la puerta.
"Servicio de habitación" se escuchó al otro lado, y con algo de molestia se paró a abrir. Tomó la bandeja y cerró de inmediato, y agarrando la hielera regresó al baño y le agregó un poco de agua, volvió a mojar la toalla y entonces regresó con Kanata, quien solo miraba el techo y despegó su mirada de ahí cuando sintió el colchón hundirse a su lado, Haruka le puso la toalla y se miraron.
-Dime que pasa- demandó Haruka, sin rodeos,- ¿en que necesitas que te ayude?, ¿porqué estas así? - Kanata solo lo miraba -dime algo por favor, te ayudaré en lo que sea- prometió sin pensarlo mucho.
-No sabía a quien más acudir- su voz sonaba tan lejana, como si estuviera al borde de un precipicio. -Tu eres la última persona a quien pensé pedirle ayuda, siento haberte llamado, eres muy reconocido, no fue difícil conseguir tu número-.
-No te disculpes- volteó la toalla, rozando ligeramente su piel, -dime que sucede- su voz era amigable, animándolo a contarle que le sucedía. Kanata inhaló aire y se medio sentó en la cama para evitar que la toalla cayera y empezó a contarle lo sucedido.
-Sabías que estaba casado con Hitomi, ¿verdad?- Haruka asintió ligeramente incómodo, pero sin darlo a notar -bueno pues ella tuvo gemelos, dos niños, hasta hace unos meses todo iba bien, a pesar de que había que cuidar de cerca la salud del menor, pero todo iba bien-desvió la vista de la de Haruka e hizo una pausa al sentir un nudo en la garganta, todo era tan reciente -pero a finales de la primavera hubo un accidente- "¡oh no! por favor que no sea lo que creo" pensó Haruka empezando a atar cabos, -Zero estuvo en coma en el hospital, por un traumatismo craneal, pero...- unos sollozos se empezaban a escapar de su pecho -pero Ichiru no sobrevivió- Haruka escuchó lo que su corazón ya había advertido y se quedó helado, mirando a Kanata cerrar los ojos fuertemente e intentando contenerse, y lo abrazó, como no creyó hacerlo nunca.
Él no sabía el dolor que sentía, él no sabía lo que es perder un hijo, pero si sabía lo que es amar a un hijo, y si él llegara a perder uno, no lo soportaría, simplemente no lo soportaría. Kanata se abrazó con fuerza a Haruka, necesitaba sentir algo sólido a lo cual aferrarse, porque sentía que cada día que pasaba era más insoportable, sin embargo podía soportarlo, por su hijo, por su esposa. Abrazado aún a Haruka, recargó la mejilla en su hombro y continuó.
-Desde entonces todo a sido muy difícil, para Hitomi y para mí fue devastador, solo porque aún tenemos a Zero hemos podido seguir adelante, pero Zero...él ha cambiado mucho, no queda nada de la persona que solía ser, él estaba tan apegado a su hermano, lo amaba por completo, siempre estaban juntos, en todo, iban a la misma escuela desde siempre, muchas personas decían que era raro que siguieran teniendo los mismos gustos, que cuando los gemelos crecen cada uno empieza a tener su propia personalidad, pero ellos no, sus vidas apenas iban a comenzar y ahora no queda nada. Zero ya no nos habla como antes, es más casi no habla, es como si hubiera perdido su capacidad de comunicación, no nos ha dicho nada acerca del accidente, no estamos seguros si lo recuerda o lo olvidó, es como si fuera un robot programado para vivir cotidianamente, hace todo por inercia, su mirada se ve vacía, como si no tuviera alma-mientras hablaba no se dio cuenta que se aferraba a Haruka con tal fuerza que sus uñas le lastimaban la espalda, se separó de él y mirándolo a los ojos le suplicó.
-Por favor Haruka tienes que ayudarlo, ya no sabemos que hacer, los doctores dicen que lo más seguro es que todo esto sea producto del traumatismo, que sea algo neuronal y no pueda volver a ser normal nunca más, pero nosotros notamos que no es así, él comprende, sabe lo que le decimos, lo entiende, sin embargo hay algunas conductas extrañas...entonces pensamos en llevarlo con un psicólogo, pero él no habla con nadie y entonces nos dicen que no hay nada que puedan hacer por él y así lo hemos llevado de psicólogo en psicólogo sin resultado, hasta ahora no hemos querido internarlo en un centro para algún tratamiento, lo menos que necesita ahora es estar lejos de nosotros...tú que dices- preguntó con todas sus esperanzas puestas en Haruka, y él lo notó.
-Creo que hicieron bien, pero necesito más información, por ejemplo, ¿dejó completamente de comunicarse con ustedes?- y empezó a poner en práctica sus conocimientos profesionales, ya lo había decidido, ayudaría a Zero y no solo porque Kanata se lo pedía sino por el bien de un chico que tiene todo por delante, porque aunque no lo conocía estaba seguro de que era un muchacho excelente, sí, justo como su Kaname.
- Bueno...no, él responde en ocasiones aunque solo con monosílabos, pero otras veces parece ausente y ni siquiera escucha- aseguró recordando las ocasiones en que él o su esposa le preguntaban cosas simples y su hijo solo veía por la ventana, como si solo existiera él.
-Mmmm...pero ¿si les comunica cosas importantes como si tiene hambre, o siente dolor?- Kanata solo negó con la cabeza, la verdad era muy doloroso admitir que su hijo ni siquiera respondía a los puros instintos.
-Bien, exactamente ¿a qué te referías cuando dijiste "conductas extrañas"?- esta parte era la que más había llamado su atención, ¿que conductas extrañas podía presentar en el estado en el que ya se encontraba?.
-Pues eso es porque... al menos una vez al día lo vemos tapándose los oídos muy fuerte o golpeándose la cabeza ya sea con la mano o con lo que encuentre, no lo hace agresivamente pero no sabemos porque lo hace, pensamos que tal vez le dolía algo, pero ya no estamos tan seguros- mientras pensaba en alguna otra cosa relevante, recordó algo -por cierto te traje su expediente, esta ahí-señaló su maletín y Haruka se lo pasó, él lo sacó y se lo dio.
Haruka tenía especial curiosidad por la conducta extraña de Zero, ya había visto algo parecido en algunos pacientes, sin embargo cada persona era diferente y lo hacían por razones diferentes: herirse a si mismos, y conjugado con taparse los oídos una posibilidad era... que Zero alucinaba, tenía alucinaciones que el intentaba reprimir golpeándose la cabeza, pero era una teoría precipitada, aun debía revisar atentamente su expediente, tenía que servir de algo, mientras lo hojeaba se dio cuenta de que Kanata tenía fuertemente apretados los puños y levantó su mirada hacía él, poniendo una mano sobre su hombro.
-No te preocupes, te ayudaré, los ayudaré te doy mi palabra- y vio como su cara exhibía una sonrisa de alivio, se dejó caer en la cama y mirándolo le dijo.
-Gracias, de verdad, te lo agradezco...- y antes de que unas lágrimas traicioneras salieran de sus ojos, se tapó la cara con un brazo.
