Hola chicas! (y chicos?) :D

Gracias por su paciencia, aquí les traigo un nuevo capitulo que espero les guste, bueno como dije en el capitulo anterior esta es la segunda parte del 4, y el título completo es:

Cuando mi mundo se tiñó de negro y cuando un rayo de luz asomó en la oscuridad.

Aclarado todo a leer!

Vampire Knight y sus personajes pertenecen a Matsuri Hino =)


Capitulo 5: Cuando un rayo de luz asomó en la oscuridad

Kioto, Japón, 8:30 pm

-Zero, ¿que te gusta de comer?, ¿cual es tu comida favorita?, mi mamá es chef ¿sabías?, es la mejor del mundo, su comida es deliciosa, cuando la comes te sientes como en el cielo, todas tus preocupaciones se van y lo único que puedes sentir es el delicioso sabor-, le hablaba Yuki a Zero muy emocionada, mientras él estaba sentado en la cama de su habitación, -tal vez pienses que soy exagerada pero ya casi cenamos y veras que te digo la verdad, bueno mi papá también cocina muy bien pero es raro que él cocine, además lo que mejor le sale a él son los postres, cada navidad hace un pastel enorme de chocolate, es nuestro favorito, a mamá y Kaname-niisan les gusta más de fresa pero para no pelear decidimos con un piedra, papel o tijeras de que sabor será, ¿te gusta el pastel, Zero?- preguntó inocentemente Yuki, volteando a verlo nuevamente.

-Si- respondió de manera simple, estaba en su habitación, o mejor dicho la habitación que le habían dado, se sentía extrañamente normal, estaba seguro de que no había bajado su guardia pero se sentía normal, ni siquiera sentía la amenaza de verlo u oir su voz y todo se debía al chico que estaba frente a él, aunque dándole la espalda, aún no lograba descifrar como se colaba su voz a su cabeza pero por donde atravesaba dejaba espacio libre para que entrara todo lo demás, por eso había podido oír a su psicólogo...¿Haruka? y su esposa darles instrucciones a sus hijos, y también pudo sentir como esa niña alegre lo tomó de la mano encaminándolo al mismo tiempo que le gritó a su hermano "Kaname nii-san tú traes las maletas de Zero", quiso taparse los oídos pero no porque lo hubiera escuchado, sino porque...la niña tenía una enérgica voz, y ahora podía hablar normalmente con ambos, bueno en realidad eran ellos quienes hablaban, estaba tan sorprendido, aliviado, esperanzado, que no quería razonar el porqué, simplemente quería disfrutar el sentirse normal aunque fuera un momento.

Kaname y Yuki se encontraban con Zero en su habitación, sus padres les habían pedido que lo llevaran ahí y lo ayudaran con sus maletas, razón por la cual los tres estaban ahí, Zero sentado en la cama, y los hermanos estaban sacando las cosas de Zero y amablemente las acomodaban en una cómoda y un armario. A diferencia de Yuki quien ni se inmutó de que aquel chico era extraño y además no dejaba de hablar con él, Kaname se sentía ligeramente incómodo, por la forma en como lo había mirado hace algunos minutos que llegó con su padre, como si fuera la única persona sobre la faz de la tierra, lo hacía preguntarse que tenía, después de todo había llegado allí para un tratamiento con su papá, si de por sí se le hizo sospechoso que ese chico viviera con ellos, ahora le intrigaba un poco saber que andaba mal con él, no era normal mirar a alguien así cuando lo conoces por primera vez y menos con esa...esperanzada voz, y además estaba también la reacción de su papá quien visiblemente se sorprendió al oírlo hablar, y luego lo miró a él diciéndole "Kaname-kun, dile otra cosa", y volvió a verlo, si que había sido raro.

-Ya acabé- anunció Yuki satisfecha y de nuevo tomó la mano de Zero, levantándolo, -mira Zero, esta será tu habitación mientras te quedes con nosotros, mi mamá y yo la decoramos y tapizamos las paredes de azul, ¿te gusta el color azul?- le lanzó otra pregunta con una sonrisa mientras lo volvía a mirar, directo a los ojos. Zero miró a su alrededor muy despacio, era una habitación amplia, ¿con quien lo había mandado su papá?, lo iba a atender en su casa y se quedaría allí ¿así como así?, ¿sería su amigo quizás?.

-Me...gusta- no sabía que otra cosa decirle, inconscientemente no quiso decepcionarla, y lo que notó también era que hablaba tan fácilmente cuando en la mañana le costó mucho trabajo simplemente decir "volveré".

-¡Genial! porque no sabía si te gustaría, bueno mira, esta es tu cama, que bueno que la compramos matrimonial porque eres alto, y por aquí está la cómoda, ya guardé tu ropa aunque sobró un cajón, por aquí está el armario, Kaname nii-san mete aquí sus maletas vacías- le ordenó al ver que solo observaba sentado en el marco de la ventana.

-Ya voy- dijo resignado, no podía negarse a nada que le pidiera su hermanita, -además Yuki, no crees que Kiryuu-kun puede ver su habitación después, no es como si fuera una chica emocionada de ver que tanto hay aquí- dijo intentando actuar normal, porque el chico de nuevo lo miraba, ¡dios! no lo conocía de nada pero de verdad le incomodaba tener esos ojos sobre él.

-Pero yo quiero enseñársela- le sacó la lengua encaprichada, era obvio que le agradó y eso molestó un poco a Kaname, quien sabe porque -no le hagas caso Zero, a veces es un aguafiestas, bueno ¿donde iba?, ah sí, aquí está un escritorio y una laptop por si quieres hablar con tus amigos después, aunque también esta el teléfono...mmm bueno no importa, y aquí está el librero, te dejé unos libros que me gustan mucho pero ya los leí varias veces así que te los presto, varios son libros de vampiros, me encantan las historias de vampiros, el año pasado en halloween Kaname-niisan y yo nos disfrazamos de vampiros y...- escuchó la risita de su hermano y volteó a verlo de manera asesina.

-Más bien tú te disfrazaste y a mí me obligaste- recalcó Kaname, le encantaba ver como se enojaba Yuki, -y además no sólo a mí también a Takuma, Aidou, papá, mamá, casi todo el vecindario Yuki- y entonces empezó una de las tantas peleas que siempre ganaba Kaname, Yuki estaba tomando bastante aire para empezar a reclamarle pero una voz los interrumpió.

-¡Chicos, la cena está lista ya bajen!- era Juri, ya hasta se habían olvidado de la cena.

-¡Ya vamos!- gritaron los hermanos.

-¡Te salvaste!- le dijo Yuki a Kaname y se lanzaron miraditas peleoneras un rato, después, Yuki que todavía le tomaba la mano a Zero tomó también la de Kaname y los arrastró hacia el comedor, en el primer piso, donde sus padres al verlos entrar a los tres juntos de la mano sonrieron, y al entrar percibieron un aroma delicioso, ese aroma solo podía ser de una cosa.

-¡Sushi!, ¡siii!- era el platillo preferido de Yuki, podía comerse 10 platos de sushi si quisiera.

-Mamá ¿porque hiciste sushi?, solo lo haces en ocasiones especiales, o en el restaurante- preguntó Kaname mientras se acomodaba en el comedor con los demás, aunque ya se imaginaba la respuesta.

-Bueno la razón es para darle la bienvenida a Zero-kun- dijo al mismo tiempo que en sus dos manos sostenía bandejas llenas de sushi y con una elegante destreza las colocaba al centro de la mesa, se paró enfrente de Zero, que estaba del otro lado con Yuki y Kaname flanqueándolo, -Zero-kun quiero que te sientas como en casa el tiempo que estés aquí- y le sonrió, Zero se sintió realmente bienvenido, porque el camino que dejaba la voz de Kaname seguía abierto, sin ningún peligro y podía oír aquella conversación alegre de una familia normal, tal vez todo iría realmente bien, tal vez sin el constante escrutinio de sus padres le sería relativamente fácil recuperar su cordura y también el estar lejos de su casa, tal vez era el lugar lo que lo hacía verlo...sólo tal vez.

-Gracias- respondió muy bajito pero aun así se oyó, alzó la vista para ver a Haruka quien aún estaba visiblemente sorprendido y pareció sorprenderse todavía más cuando enfocó la vista hacia él, luego a su esposa quien le sonrió cariñosamente al igual que...su hija, diablos ni siquiera sintió cuando se presentaron anteriormente, tenía que saber sus nombres lo antes posible, era una descortesía no saberlos con lo bien que lo estaban tratando, y por último miró a Kaname, pero se quedó un poco desconcertado cuando el desvió la mirada al tiempo exacto que él lo vio, tal vez su actitud "normal" lo molestó, pero no podía sentirse enojado con él, no cuando se había vuelto una conexión al mundo real, ¿por qué?.

-Ten Zero, este es para tí, no se cuanto comes pero te puse de todo- Yuki le dejó un plato lleno de sushi en su lugar, lo miró, se veía delicioso, tenía tiempo que solo comía y ya, era parte de la rutina, pero en ese momento que podía pensar y razonar se le hizo agua la boca pues sentía verdadero deseo de comer, escuchó un pequeño gruñido y entonces unas risitas estallaron frente a él, alzó la vista, lo veían divertidos, ¿fue su estómago?. Se comió de un solo bocado un rollito, era como probar comida por primera vez, era exquisito, digno de un chef profesional, aunque la opinión de un simple adolescente tal vez no era relevante, espera ¿estaba pensando en comida?, que increíble poder enfocarse en otra cosa que no fuera concentración absoluta, y ahora por un diferente motivo no notó pasar el tiempo, de repente el sushi desapareció, bueno, más bien se devoró el plato entero en minutos.

Haruka observaba como todos comían, pero era Zero en quien estaba enfocado, platicaba con su esposa y al mismo tiempo lo vigilaba de reojo, que increíble cambio, hasta hace menos de un par de horas parecía vivir en una burbuja aislado de todo y ahora veía que comía como si nunca hubiera probado bocado alguno, y entonces volteó a ver a quien era la causa de ese cambio: Kaname, nada menos que su hijo, comía normalmente y platicaba con Yuki-chan mientras le lanzaba una miradita a Zero de vez en cuando, estaba seguro de que kaname-kun había notado el comportamiento de Zero para con él y también estaba completamente convencido de que era por él que todo había cambiado. Desde que Kanata le había contado con detalle todo lo relacionado al comportamiento de Zero había creado en su mente la forma en la que llevaría la terapia, pero definitivamente este inusitado hecho cambiaba todo, ahora no podía dejar pasar la oportunidad de experimentar sobre la reacción de Zero con Kaname-kun, tenía que sacarle provecho de la manera más sutil, tal vez sería muy bueno para su paciente pero aun así debía ser precavido con su hijo, no sea que todo se le volteara después.

Mientras acababa de comer Kaname observaba como Yuki le ofrecía más sushi a Zero, él asentía y parecía un niño al que le ofrecen dulces sin restricciones, sintió celos, normalmente su hermanita siempre le ofrecía más a él pero ahora se había olvidado por completo de que tenía hermano, dio su último bocado, acabó su té y se paró de la mesa.

-Gracias por la comida- recogió su plato sucio y su vaso para llevarlo al fregadero, -voy a estudiar un rato y me voy a dormir, tengo un examen mañana- tenía la intención de que le dijeran ok, o algo así, pero al ver a sus padres lo miraron con cara de "despídete", lo sabía pero esperó que se lo hubieran pasado por alto, se acercó un poco a Zero, no muy seguro de como dirigirse a él.

-Kiryuu-kun- dijo algo vacilante pero sin darlo a notar, el chico levantó la mirada y lo vio de una manera inocente que lo molestó sin motivo alguno, -buenas noches- ya quería salir de ahí, por alguna razón estaba disgustado y no quería decepcionar a sus padres portándose como un mal anfitrión.

-Buenas...no...ches- contestó dándose cuenta de que Kaname se iba, ahora tendría que volver a la concentración, tembló un poco ante el pensamiento de volver a estar "solo", tal vez estar cerca de Kaname bloqueaba todo, pero si se iba corría peligro de que todo volviera, pues aún no daba con el porqué su voz era tan clara para él, por un segundo quiso detenerlo e impedir que se fuera pero que razón tenía para hacerlo, no podía actuar tan confiadamente cuando ni siquiera eran amigos, sería descortés, es más tal vez ni siquiera podían considerarse conocidos, así que solo se congeló en su lugar para de inmediato volver a la habitación vacía que era su mente y donde todo el mundo exterior estaba al otro lado de la puerta. Haruka y Juri notaron el pánico que embargó a Zero cuando contestó y Juri sintió el impulso de pararse a abrazarlo y cuando lo iba a hacer Zero recompuso su expresión, parecía que lo tenía practicado y eso la desconcertó, como puede alguien reprimir pánico en tan poco tiempo, esa era una emoción difícil de contener.

-Buenas noches Kaname nii-san, recuerda que mañana me voy tarde- se despidió Yuki ajena a lo que acontecía frente a ella y Kaname se acercó a darle un beso, al menos recordó despedirse de él, al parecer a partir de ahora tendría que pelear por la atención de Yuki cuando hasta hace menos de un día la tenía toda para él. No pensó más en eso, sonrió a todos y subió a "estudiar", la verdad solo había sido un pretexto para salir de ahí, por alguna razón ese chico empezó a despertar molestia en él, no sabía la razón pero le molestaba un poco su actitud, como lo miraba, como le hablaba, bueno se iría a dormir y mañana empezaría de nuevo con él, era la primera vez que enfrentaba una situación así y se propondría llevarse bien con él pues era lo mejor dado que iba a estar un tiempo largo en su casa.


-Amor, Zero-kun...bueno en la cena pareció como que algo lo asustó, que crees que...¿que pudo haber sido?- una taza humeante de café sostenía Haruka mientras Juri miraba interrogante a su esposo, estaba en la cocina con él tomando un poco de café antes de ir a la cama.

-Yo también lo noté, pero aún no estoy seguro- posó su mano en su mentón, meditando la reacción de Zero, era inquietante su comportamiento: primero reaccionó con sorpresa al llegar, cuando kaname-kun le habló, luego todo fue relativamente normal cuando convivió con los chicos, contestó cuando le hablaron en la cena y por último pareció asustarse cuando su hijo se despidió, y a partir de ahí volvió a ignorar todo como cuando lo recogió en Ishiyama e incluso cuando Yuki-chan se lo llevó al terminar de cenar no pareció notarlo como la primera vez, ¿que rayos pasaba?, al parecer tenía un reto mayor del que pensó por delante. Sus pensamientos se alejaron cuando sintió como lo besaba su esposa, siempre sabía como consolarlo en cualquier situación, se dejó llevar y correspondió su beso, ella lo finalizó y apartó los cabellos castaños de su frente y acarició su cara con los pulgares.

-Es mejor que vayamos a dormir, mañana pensarás en todo lo demás, ahora necesitas descansar- prácticamente fue una orden que no pudo ignorar, nunca puede, así que solo asintió sin rechistar, -ya te alcanzo, voy a recoger todo, espérame en la cama- se retiró a la segunda planta muy complacido de tener tanta atención, desde lo que había tenido con Kanata pensaba que no la merecía, y antes de que sus pensamientos se desviaran a lo inevitable chocó a propósito su pie con un escalón, eso dolió, al parecer era masoquista.

Juri guardaba todo y lavaba las tazas mientras pensaba en aquel niño, bueno ella lo veía como un niño, incluso a Kaname y era mayor que Zero, despertaba en ella algo de preocupación, tal vez preocupación maternal, algo andaba mal con él, se notaba tan fácilmente, se imaginaba que tan preocupada debía estar su madre y destrozada, ella amaba a sus hijos y el solo pensar el ver a cualquiera de ellos en una situación así le dolía.

Estuvo a punto de preguntarle a Haruka que pasaba con él, pero sabía que si ella se lo pedía él se lo diría y no quería ponerlo en un dilema pues sabía bien que tomaba muy seriamente la confidencialidad de sus pacientes, ella jamás le ha preguntado sobre ninguno pero en esta ocasión sentía empatía de madre, porque tal vez algún día sus hijos necesiten ayuda y le gustaría que alguien hiciera lo mismo por ellos, sin esperar nada a cambio, así que se propuso ayudar en lo que fuera, incluso si solo su comida ayuda a Zero a mejorar entonces la haría con mucho amor.

Ya estaba decidido, con su inquietud resuelta volvió a su habitual humor y acabó con su tarea, apagó las luces y se encaminó felizmente a la habitación donde lo esperaba su hombre, rió ante el pensamiento, divertida dio la vuelta y entró al pasillo que daba a la habitación, pero se quedó confundida al ver a Haruka parado fuera del cuarto de baño, parecía indeciso.

-¿Haru que sucede?- él no volteó y dudaba en responderle, que raro -que pasa, ¿se atoró la puerta?-.

-No, es que...bueno Zero sigue en la ducha y ya hace casi dos horas que subió con Yuki, estaba pensando si debo entrar- así que era eso, había una fácil solución.

-No te preocupes cariño, ve a la cama yo lo sacaré de ahí- dijo y Haruka volteó a verla algo descolocado con lo que dijo.

-Pe..pero Zero ya es un chico mayor, no creo que sea muy placentero para él que entres y además...- dejó de hablar cuando Juri se lo impidió posando un dedo sobre sus labios.

-No hay problema ¿sabes?, en primer lugar no es como si fuera una adolescente alborotada por las hormonas, en segundo el único cuerpo que adoro es el tuyo- le guiñó un ojo seductoramente, -y por último hay cosas que solo una madre puede hacer, tú no te preocupes, espérame ahí- y señaló su habitación. Haruka lo pensó y no encontró ningún argumento válido para rebatir sus razones, así que dio media vuelta.

Dentro de la tina Zero estaba esperando, esperando a que él apareciera ahora que Kaname ya no estaba junto a él, no sabía cuanto tiempo llevaba esperando pero no sucedía nada, como pensó no había bajado la guardia, entonces ¿que pasaba que aún podía pensar un poco en otra cosa?, tal vez era mejor no forzar las cosas, tenía que actuar como siempre para no arriesgarse a nada. De repente una mano acarició su cabeza y despacio levantó la vista, era la "mamá", le habló y escuchó muy suavemente su voz, le hablaba con cuidado.

-Te enfermarás si sigues aquí, vamos a sacarte ¿de acuerdo?- sin esperar respuesta se arrodilló junto a la tina y agarrando la regadera lo mojó con agua calientita, para evitar un resfriado pues el agua de la tina ya se había enfriado. Zero se dejó, desde que regresó a su casa del hospital hubo veces en que su madre también iba a sacarlo de la ducha, en realidad no le interesaba enfermar, al parecer las buenas madres tenían las mismas cualidades. En un instante ya no estaba en el cuarto de baño, estaba en su cama sentado y solo, una brisa entró por la ventana, causándole escalofríos en su espalda mojada, entonces entró la "mamá", cerró la ventana y con una toallita que puso sobre su cabeza, le empezó a hablar, secándolo.

-Sabes Zero-kun, espero que puedas llevarte bien con los chicos, son buenos niños, Kaname es el mayor, solo se lleva dos años con Yuki- así que aquella niña de enérgica voz es Yuki, -ella cumplió dieciséis años a la mitad de primer año de instituto y Kaname cumplió dieciocho antes de entrar a la universidad, se llevan muy bien, no pelean y se adoran- contaba Juri con una sonrisa, -cuando Yuki nació de inmediato Kaname se quedó con ella todo el tiempo, así que Yuki creció adorándolo, pasaba con él más tiempo que con su papá, de hecho Haruka anhelaba la época en que las niñas celan a su papá pero nunca llegó, ella más bien celaba a Kaname siempre iba por ella a la escuela primero y luego íbamos por Kaname y siempre se colgaba de él y nunca dejaba que ninguna niña le hablara, lo arrastraba afuera muy rápido- Zero escuchaba, oía lo que le contaban y además podía ver su alegre expresión, -a Kaname le gusta mucho estudiar, es muy bueno en la escuela y desde que estaba a la mitad del instituto ya podía entrar a la universidad, casi le dieron pase automático pero aun así el prefirió esperar porque no quería dejar a Yuki solita cuando entrara en primer año, pero además de lo académico también le fascina la música, sabe tocar la guitarra y el piano, cuando eran niños Kaname le tocaba melodías a Yuki y ella también desarrollo gusto por la música, apredió a tocar un poco el piano pero lo que se le da mejor es cantar así que hacen el dúo perfecto, de hecho tenemos un pequeño estudio de música, está al final del pasillo, antes era la sala de juego, y hay veces que graban algunas canciones, un día de estos te pongo un cd que grabaron el año pasado para que lo oigas, ahora que Kaname entró a la universidad casi ya no tiene tiempo, pero Yuki no se enoja y algunas veces hasta le hace algunos bocadillos para que lleve a la escuela, pero...bueno Yuki es un desastre en la cocina, ella no tiene muy buenas habilidades manuales que digamos, una vez incendió la cocina, lo bueno es que estaba con su papá y no pasó a mayores y todo quedó en un gracioso recuerdo- Juri observaba con curiosidad a Zero mientras lo enfundaba en su pijama, estaba segura que la escuchaba, este niño definitivamente solo podía despertar en ella amor de madre, aun cuando no lo conocía su aura era parecida a la de su hijo, ya sentía que tenía un hijo adoptivo.

Una vez que lo arropó y lo metió en su cama sintió que su trabajo del día había terminado, estaba satisfecha y salió muy sonriente de la habitación, le dio las buenas noches antes de cerrar y apagar la luz cuando escuchó su voz, serena, que le dijo "gracias" y ella lo entendió, su voz se escuchó cansada y para cuando volteó a verlo tenía los ojos cerrados.


A la mañana siguiente Kaname se levantó más temprano de lo normal, la verdad no quería toparse con...el chico, no quería indagar qué lo hacía sentirse así en su presencia así que salió más temprano de su casa, despidiéndose de todos porque para su suerte él no había bajado aún, una vez cerró la puerta se dirigió a la casa de enfrente, donde ahora el esperaría a su amigo y no al revés como siempre solía suceder, esperó alrededor de diez minutos y entonces apareció su rubio y alegre mejor amigo, ese día realmente quería escapar de su casa y que mejor que contagiarse de su habitual buen humor, lástima que el gusto le duraría poco.

-¡Kaname!- le gritó al castaño muy sonriente, agitando el brazo para saludarlo, bajó apresurado las escaleras y lo alcanzó en la banca que estaba en la entrada, -buenos días, ¿descansaste anoche? que raro que estés aquí antes, siempre te espero yo a tí- ambos empezaron a caminar.

-Buenos días Takuma, está noche si la pase mal, me costó trabajo dormirme- le confesó sin pretender entrar en detalles.

-¡Ahh! ¿es porque ya llegó tu nuevo hermanito?- preguntó emocionado Takuma, rompiendo por completo la tranquilidad de su amigo.

-Takuma...tú no, mira por ahora y mientras estemos en la universidad no quiero hablar de él ¿bien?, y además no es mi hermano- bueno, era obvio que su pequeña broma lo molestó un poco pero siguió cavando su tumba.

-Pero mientras él esté en tu casa tú serás el más grande, así que serás como su hermano mayor, tendrás que cuidarlo y vigilar que nada malo le suceda, dime ¿como se llama?- ahora si sintió que quería ahorcarlo pero se contuvo, no quería salir en el periódico del otro día por homicidio, algo reticente contestó porque sabía que sino andaría molestándolo todo el día.

-Su nombre es Kiryuu Zero y no es ni será nada mío- obviamente no sería suficiente así que siguió hablando, -es un chico raro, cuando llegó prácticamente ignoraba todo y de repente empezó a enfocarse en mí y no se por qué así que no me veas de esa manera, luego papá y mamá nos pidieron a Yuki y a mí que lo ayudáramos a desempacar y no dejaba de verme raro y me empezó a costar trabajo disimular mi incomodidad y luego en la cena dejó de mirarme pero entonces no se porque me molesté y solo quería irme de ahí así que me fui con el pretexto de estudiar para un examen y como dejé prendida mi luz no podía dormir y después de dos horas la apagué y me dormí y hoy desperté más temprano para evitar ver al chico y por eso hoy estaba esperándote yo a tí- finalizó casi sin aliento, Takuma observó como se desahogaba su amigo, que raro en él oírlo quejarse, generalmente manejaba excelentemente cualquier situación.

-Entonces te incomodó como te miraba y luego te molestaste porque dejó de mirarte, ¿acaso te gusta?- pero se arrepintió de inmediato cuando Kaname le lanzó su típica mirada serena, que él sabía perfectamente que era seña de que se iba a enojar y si apreciabas tu vida era mejor no hacer enojar a Kuran Kaname.

-¿Estas loco?, es un hombre, olvídate de eso mejor dime a donde rayos vamos- no quería salirse de sus casillas tan temprano.

-¿Como que a donde? hoy le toca a Aido llevarnos, vamos a su casa Kaname- y a los pocos minutos llegaron a la casa de su otro amigo, donde Takuma se agachó, recogió una piedrita y la lanzó a la ventana de la habitación de Aido, él de inmediato se asomó por la ventana.

-¡Kaname-sama!- gritó a los cuatro vientos como era costumbre, Kaname decidió ignorar también sus habituales niñerías, después de tanto tiempo se había vuelto relativamente fácil. Poco después de la cochera salió de un Mercedes-Benz sedán coupé negro con el chico rubio, muy emocionado, incluso más enérgico que Takuma.

-Hola Aido- lo saludó mientras él saludaba a Takuma y apresuradamente se subió de nuevo para no hacerlos esperar, a veces Aido era muy servicial con Kaname, tanto que algunas veces se sentía incómodo con tanta atención a pesar de saber la gran admiración que Aido le profesaba. Una vez adentro y cuando Aido puso en marcha el auto, Kaname se sintió más normal porque él no le había preguntado nada con respecto al chico que se quedaba en su casa, en realidad pareció molestarse cuando se enteró, casi celoso.

-Kaname-sama y Yuki-chan ¿hoy no va a la escuela?- preguntó completamente dispuesto a ignorar el hecho de que una persona desconocida se encontraba en casa de Kaname y que pasaría más tiempo con él que todos sus amigos, Kaname era una persona perfecta a sus ojos y digna de admirar, no quería aceptarlo pero los celos lo inundaron cuando escuchó de Yuki todo lo sucedido, era un paciente de su padre pero ¿porque tenía que quedarse en su casa?.

-Si va a ir pero hoy uno de sus profesores tiene permiso y entrará tarde- declaró viendo por la ventana mientras Aido conducía. Takuma observó como él ambiente se volvió raro, en un día normal irían hablando animadamente, hasta por los codos, pero por alguna razón que estaba seguro era Zero, Kaname estaba un tanto de mal humor y por lo general lo que le afectaba a él le afectaba a todos.

-¿A dónde vas?- distraído como iba, no se dio cuenta cuando Aido entró a otra calle en la exclusiva zona residencial donde ellos vivían. Sí, eran los niños ricos de los alrededores, envidiados por unos y admirados por otros, aun así ellos no tenían la culpa de que sus padres fueran profesionistas exitosos y además no se sentían mejor que nadie, Kaname y su grupo de amigos eran tan guapos que rayaban en lo hermoso, sus familias eran ricas e influyentes y además eran más conocidos por ser excelentes estudiantes, prácticamente perfectos, casi como los famosos vampiros de los libros de Yuki.

-Vamos por las chicas Kaname-sama, Seiren y Ruka- volteó a verlo extrañado y le dirigió una mirada rápida a Takuma, ¿qué le pasa?, decía claramente su expresión, era sumamente raro ver a Kaname distraído, generalmente jamás se le escapaba ni el volar de una mosca.

-¡Ah!...cierto- casi sintió vergüenza, ¿que demonios me pasa?, entonces divisó en la esquina a sus amigas, Seiren, como siempre seria y reservada, vestía un conjunto de pantalón de vestir y blusa que la hacía parecer secretaría, no le gustaba el vestuario atrevido, a diferencia de Ruka, quien llevaba un entallado vestido rojo que llegaba por arriba de la rodilla y un escote en V que dejaba apreciar su hermosa piel, ambas estaban platicando en la esquina esperándolos y cuando voltearon Kaname vio claramente la ya conocida mirada esperanzada de Ruka, al parecer nunca se daría por vencida aun cuando la rechazó desde que iban en la secundaria, era hermosa y eso no podía negarlo pero simplemente no era...su tipo.

El auto se estacionó y como ahora Aido conducía, los caballerosos Takuma y Kaname salieron a abrirle la puerta a las chicas quienes de igual manera notaron al instante que Kaname estaba raro cuando solo les regaló un simple "hola", cuando siempre las saludaba con un cumplido.

En su ida diaria a la Universidad de Kioto siempre hablaban de sus profesores, sus asignaturas, exámenes o de cine, películas, música, sobre todo de música donde siempre terminaban chicos contra chicas, pero definitivamente este era el viaje más extraño y aburrido de todos, Kaname iba completamente distraído, pensando en aquel chico, su primera impresión fue que era una especie de raro, pero después lo vió más despierto, como un niño tímido y que después entra en confianza, bueno en realidad no podía opinar nada de él por unas horas de conocerlo. De repente en un movimiento rápido como una cobra, Kaname encendió el estéreo y le subió, enojado por dedicarle sus pensamientos al chico y cuestionarse su molestia hacia él, todos se asustaron por aquel gesto y empezaron a mirarse confundidos.

-Pssst, Ichijou-san- susurró Ruka al chico rubio, -¿que le pasa hoy a Kaname-sama?- quería saber para distraer su mente con cualquier cosa, le gustaba llamar su atención y sentía que solo ella podía hacerlo sentir mejor en ocasiones, razón por la cual discutía frecuentemente con Aido.

-Lo que pasa es que ya tiene un nuevo hermano que cuidar y está estresado- dijo igualmente susurrando, Ruka lo vio confundida y entonces recordó todo el asunto del paciente de su papá, lo había borrado de su memoria por completo, detestando a un chico que no conocía pues tendría el privilegio de vivir con Kaname, cosa que ni ella podría soñar jamás. Todo el camino fue de lo más aburrido y ya nadie dijo nada, ciertamente la armonía de los amigos giraba en torno a Kaname, era de alguna manera el líder.


Ya en la tarde cuando Kaname regresaba a casa caminando para hacer un poco largo el tiempo pensaba que había pasado con él aquel día, dos profesores lo sorprendieron completamente distraído de la clase y únicamente porque era un excelente alumno se lo perdonaron, ni siquiera le llamaron la atención pero aun así él se sintió reprendido, luego en el almuerzo estaba en la luna, cuando tenía que regresar a clase se dio cuenta que no probó bocado, él no era así, distraído, era muy atento a todo por insignificante que pudiera parecer, incluso estaba seguro que sus amigos lo notaron porque todo el día se la pasaron tratando de distraerlo.

En ese momento recordó cuando fue al baño a mojarse la cara con agua fría para aclarar su mente y Takuma entró detrás de él, esperó recargado en la pared hasta que Kaname lo miró, ¿que te pasa hoy?, le preguntó pero en su cara no había preocupación, había más bien curiosidad, como si él supiera la razón de su comportamiento extraño y solo quisiera confirmarlo, pero él en realidad no tenía idea de que le pasaba así que solo negó con la cabeza , y entonces Takuma sonrió misteriosamente, él jamás había visto a su amigo con aquella expresión y lo conocía muy bien, ¿estás seguro?, le preguntó tal vez pensando que mentía, Kaname se quedó con la duda por la pregunta que le hizo, él era muy alegre y sociable y parecía un poco despistado, pero en realidad era un chico inteligente y elegía sus palabras con cuidado, de todos sus amigos llevaba una amistad con Takuma prácticamente desde que usaban pañales, se conocían perfectamente el uno al otro, de hecho lo apreciaba como a un hermano y aun así nunca había visto esa mirada en él, tenía que descifrar la verdadera intención de la pregunta porque estaba seguro que se la hizo para ponerlo a pensar.

Tenía pensado averiguar qué lo distrajo todo el día pero cuando dio vuelta a la calle para llegar a la entrada escuchó la voz de Yuki, que se hacía más fuerte conforme se acercaba y cuando apareció en su campo de visión vio que junto a ella estaba el chico, ambos estaban sentados en los columpios que estaban en el patio, donde jugaban cuando niños, Yuki le hablaba animadamente, quizás contándole su día, como suele contárselo a él y Zero miraba al suelo, apretaba con cierta fuerza las manos sobre el hierro del columpio y parecía examinar con determinación el suelo, como si algo sumamente interesante aconteciera ahí, entonces Yuki lo vio.

-¡Kaname-niisan!- lo saludó desde dentro y corriendo se dirigió a abrirle la puerta, Kaname sonrió cuando Yuki se le colgó para abrazarlo, solo un día y extrañaba su habitual cariño, lo extraño de su día de desvaneció al instante, solo Yuki era capaz de hacerlo olvidar todo.

-Hola Yuki, ¿qué haces?- ¿qué haces con él?, quiso preguntar realmente.

-Zero y yo estamos platicando, le estaba contando que me descubrieron platicando con Rima y de castigo el profesor me pasó al frente a resolver una ecuación, lo bueno es que fue una fácil- le contaba pero al instante y sin dejarlo hablar le dijo, -oye quédate con Zero un rato, voy a ayudar a mamá con la cena, te aviso cuando ya esté- Kaname trató de negarse pero de nuevo no pudo articular palabra, -no te preocupes le avisaré a todos que ya llegaste- y entró apresurada con las cosas de Kaname y él se quedó ahí parado, esta vez Yuki lo agarró de sorpresa, no pensó que le pediría algo así. Lentamente dio la vuelta y al instante vio al chico mirándolo, ¿cuanto llevaba mirándolo?, dio un paso para acercarse a él y de inmediato volvió la mirada al suelo.

-Hola Kiryuu-kun- lo saludó algo reticente sentándose en el columpio en que estaba Yuki anteriormente y entonces levantó la mirada al mismo tiempo que habló.

-Hola- seguía un poco agachado, el viento sopló, apartando los cabellos de su frente, dejando sus ojos a su vista y desde aquella perspectiva y con el sol dándoles de frente Kaname los vio, hermosos y amatistas. La noche anterior no pudo apreciarlos bien debido a que ya había oscurecido y porque evitó mirarlo a los ojos, pero ahora los tenía tan cerca y era impresionante, la luz entraba en ellos en un ángulo perfecto, haciéndolos brillar como si fueran un tesoro escondido que salía a la luz del día por primera vez y él era testigo de ello. Jamás había visto a una persona con un color de ojos así, ni siquiera había pensado que existiera tal cosa, él ciertamente sabía que los suyos eran también apreciados por los demás y las personas continuamente lo alagaban diciendo que era un bonito color vino, pero jamás había llegado a entender la admiración de ver unos ojos fuera de lo normal...hasta ahora.

-¿Ka...name?- preguntó dudoso Zero, no sabía todavía si debía tomarse tanta confianza con él, pero su mirada sobre él era rara, demasiado. Pero Kaname quedó atrapado viéndolo, admirando no sólo sus ojos, también empezó a observar su cara, bien definida por un elegante mentón cuadrado, su piel parecía de marfil, algo cremosa, sus labios entreabiertos dejaban ver sus blancos dientes, su nariz recta sólo perfeccionaba su perfil, y creyó ver algo brillar por su oreja, y entonces se dio cuenta: estuvo pensando en él...todo el día.


Bueno eso es todo, ojala lo hayan disfrutado asi como yo escribirendo, espero sus reviews, aunque sea uno porfis =)

Matta ne :D

Bye ;D