Hola!
Bueno antes que nada en este capitulo ya incluyo algo sobre psicología, y quiero dejar claro que no sé nada sobre el tema, todo lo que escribí se basó en una pequeña investigación que hice sobre enfermedades psicológicas, hice unas deducciones que podrían estar mal, en realidad no lo sé.
Si hay alguna lectora o lector que sea psicólogo, disculpen si esta mal, no pretendo burlarme ni nada parecido.
En este capitulo hay varias notitas al final, por favor léanlas :D
Como me da flojera escribir jeje, voy a abreviar al inicio del flashback como FB, y al final como FFB, el FB es en general, no creo ser buena para escribir en primera persona.
Vampire Knight y todos sus personajes pertenecen a Matsuri Hino.
Pd. Al final encontrarán también los links de la información en la que me basé. Gracias a todos los lectores =D
Capitulo 6: Yo también lo ayudaré
9:00 pm, Centro Integral de Psicología de Kioto.
Uno de los más experimentados psicólogos de toda la prefectura de Kioto tenía un problema: un chico de cabello plateado de 17 años de edad. Quien diría que un muchacho representaría una dificultad para alguien como Kuran Haruka, aún no había iniciado el tratamiento por el cual había traído a Zero a vivir a su casa y es que simplemente varias cosas se habían juntado y no sabía como empezar, se había tomado libre una semana para vigilar a Zero en su casa, observar sus movimientos, estudiar su comportamiento y confirmar su teoría que había deducido aquella vez en el hotel, porque estaba casi seguro que Zero tenía alucinaciones, pero en el tiempo que llevaba en su casa no mostraba el comportamiento habitual que Kanata le había mencionado.
Diario se levantaba poco después de que Kaname-kun y Yuki-chan se iban y cuando él se levantaba lo encontraba sentado en la ventana que daba al jardín hasta la hora del desayuno, cuando Juri lo iba a traer y lo sentaba a comer, después durante todo el día se la pasaba como hormiga, de un lado a otro sin poner atención particular en nada hasta que regresaba Yuki-chan, quien lo jalaba de inmediato y se lo llevaba a platicar, pero entonces regresaba Kaname-kun y la cosa cambiaba porque con él parecía un chico normal, a pesar de hablar estrictamente lo necesario pero parecía de alguna forma relajado, aparte no había visto ni una sola vez que se tapara los oídos o que se golpeara la cabeza, y cuando estaba en ese estado relativamente "normal", él le había hablado y contestaba, no podía decirle cosas con respecto a su tratamiento porque era algo privado así que después tenía que arreglárselas solo.
En realidad aún no había arreglado nada y por esa razón, el no saber por donde empezar, había optado por buscar información, así que a pesar de ser ya noche estaba en la biblioteca de su centro de trabajo buscando información de todo, donde particularmente una revista en inglés llamó su atención al leer una nota publicada por la "National Head Injury Foundation", y que define el daño cerebral traumático como:
"Un daño al cerebro, de naturaleza no degenerativa, causado por una fuerza externa, que puede producir una disminución o alteración del estado de conciencia, dando como resultado un deterioro del funcionamiento de las capacidades cognitivas y físicas. Este deterioro puede ser temporal o permanente, y puede causar una alteración funcional, parcial o total, y desajuste psicosocial".
Un daño al cerebro, se repitió Haruka, en parte sus capacidades cognitivas y físicas parecían bien, podría decirse que sí tenía desajuste psicosocial y al parecer su estado de conciencia se alternaba pues parecía ido y cuando Kaname-kun estaba cerca parecía ser totalmente consciente de todo, entonces solo había una opción: Zero se obligaba a sí mismo a permanecer inconsciente por periodos debido a las alucinaciones, visiones o lo que fueran; pero ¿y si su condición tenía que remitirse a un psiquiatra? tal vez eran alucinaciones mentales y nada tenía que ver con su lesión por el accidente, no, no podía dejarlo con un psiquiatra, haría todo lo que estuviera en su poder antes de que algo así suceda.
Y entonces se dio cuenta nuevamente que todo lo que acababa de deducir eran teorías, tendría que confirmarlas pronto y además no entendía bien como Kaname-kun entraba en la ecuación. Un tanto frustrado, cerró aquella revista y se paró del suelo a regresarla a su lugar, ya era sábado por la noche y había decidido empezar el lunes con la terapia, así que regresaría a su casa a armar el procedimiento a seguir, y el primer obstáculo era mantener a Zero consciente durante la sesión, interrumpió un momento sus pensamientos mientras caminaba hacia su Mustang Shelby GT500, se subió poniendo en marcha el motor y saliendo del estacionamiento, una vez en camino continuó pensando y otro obstáculo obvio era el hacerlo hablar, si sus deducciones eran correctas entonces eso iba a ser un tanto difícil, pues para que el chico hablara tenía que estar consciente y eso significaba alucinaciones. Un momento, se dijo Haruka, poniendo todo junto había salido a su mente una nueva teoría, y... ¿si Zero se obligaba también a tener alucinaciones?, tal vez no de manera consciente pero si un sentimiento de culpa quizás o reproche lo invadían, entonces pudiera ser que se estuviera castigando él mismo, y si era correcto eso solo podía significar una cosa: que el accidente pudo haberlo provocado él.
OH DIOS ¡NO!
Fue el único pensamiento que ocupó su mente, era muy probable que se sintiera culpable de la muerte de su hermano y estuviera castigándose inconscientemente, Kanata le había dicho que eran muy unidos y que Zero le profesaba un gran amor a su hermano, oh dios, quizá todo este tiempo y aún en ese mismo instante Zero estaba culpándose por todo, pero a lo mejor está equivocado, sí, tal vez era errónea su deducción, fuera lo que fuera tendría que saber como había ocurrido el accidente, y por ende haría sufrir a Zero cuando se lo preguntara. El sonido repentino de varias bocinas de autos lo sobresaltaron y de inmediato reanudó la marcha con su mente hecha un lío, en quince minutos llegaría a su casa y estaba deseando realmente estar equivocado, sin embargo, una sofocante seguridad le decía que no lo estaba.
Mientras tanto en la residencia Kuran algo extraño pasaba con Zero, estaba a un lado de Yuki en la cocina, cortando pepino y Yuki daikon, ambos ayudando a Juri con la cena, era extraño, sí, pero le sorprendía la rapidez con la que el mundo real entraba a su mente después de cruzar unas palabras con Kaname, y cómo después de eso le era tan fácil interactuar con Yuki y Juri en cualquier momento, era tan genial. Observó de reojo a Yuki quien con el ceño fruncido debido a la concentración partía con cierta gracia el vegetal moviendo el cuchillo como si pesara mucho, mejor dicho sin ninguna gracia, los trozos estaban irregulares y de diferentes tamaños, Yuki es un desastre en la cocina, recordó de repente lo que Juri le dijo, casi se sintió sonreír.
-¿Todavía no terminas hija?- preguntó Juri asomándose entre ambos jóvenes, -mira Zero-kun ya casi acaba y tu no vas ni a la mitad, además ya tengo listo el aliño- y Yuki volteó a verla como si en vez de ayudar con la cena estuviera cumpliendo un castigo.
-Pero mamá ya sabes que la cocina no es lo mío y menos cortar- refunfuñó esperando que le perdonaran su tarea.
-Ya sé mi amor pero recuerda que algún día te casarás y tienes que aprender a cocinar por muy difícil que sea- le dio un besito tierno en la mejilla y volteó a ver a Zero, le faltaba poco y observó que las rodajas que cortaba eran tan finas que se sorprendió, además de Kaname nadie en su familia tenía el don tan excelente de la cocina, claro aparte de ella.
-¡Vaya! Zero-kun que bien te sale, supongo que estás acostumbrado a cocinar- lo alagó, de verdad lo hacía muy bien.
-Un poco- confesó, jamás pensó tener habilidades para la cocina, simplemente no le molestaba hacerlo.
-Bueno chicos, solo falta esto y ya está lista la cena, espero que Haru no tarde más, y también Kaname-kun ya se tardó, solo lo mandé a comprar salsa de soja- reflexionaba Juri empezando a sacar la vajilla.
Zero siguió haciendo rodajas con los pepinos, pero la forma en como Yuki cortaba el daikon, como si cortara acero, le estaba poniendo los nervios de punta, cada corte retumbaba en sus oídos de manera exagerada, dios es exactamente como lo hacía Ichiru. Sin darse cuenta de su pensamiento, soltó el cuchillo y extendió su mano delante de Yuki, dando a entender que se detuviera, ella lo miró extrañada mientras Zero tomaba en cuchillo de sus manos y delicadamente la hizo a un lado.
-Hazlo así- le dijo calmadamente mientras agarraba el daikon, lo colocó sobre la tabla de manera vertical, puso la punta del cuchillo al inicio del vegetal y sin despegar la punta lo bajó rápidamente unas diez veces, mientras Yuki observaba asombrada lo fácil que parecía, luego Zero agarró las finas tiritas que acababa de cortar y las colocó horizontalmente repitiendo el procedimiento.
-¡Wow Zero eres genial!- aquella exclamación hizo sonreír a Juri quien observó todo, Yuki tomó nuevamente el cuchillo e imitó los movimientos que vio, aunque no le salió tan bien como a Zero pero definitivamente lo hacía mejor, cuantas veces ella y Kaname le habían enseñado cosas de ese tipo y simplemente no le entraban, y aquí llega un chico que apenas conocía y en unos segundos ya estaba mejorando, ya había tenido el presentimiento de que Yuki y él congeniarían, como amigos de siempre aunque jamás se hubieran visto, pero ahora confirmaba su corazonada, ojalá la amigable aura de Yuki ayude a la recuperación de Zero.
En ese momento se escuchó la puerta principal abrirse, Juri dejó lo que tenía en las manos en la mesa y sigilosamente se fue al recibidor, pues ni Yuki ni Zero se percataron del sonido de la puerta. Haruka entró aún con sus pensamientos rondando su cabeza, se quitó la chaqueta y abriendo un armario al lado del recibidor, la colgó en el perchero y luego se quitó los zapatos, y entonces sintió una mirada sobre él, levantó la cabeza y como escondida trás la pared estaba su esposa mirándolo, con una sonrisita cómplice y moviendo sensualmente los labios le susurró un hola. Inmediatamente su sonrisa se ensanchó y su mente borró los pensamientos de un momento atrás y con un gesto igual de sensual le susurró hola mientras ella se escurría a su lado, lo agarró por los costados sacándole la camisa con impaciencia y arrastrando los pies empujaba suavemente a Haruka mientras lo besaba con hambre, como si no lo hubiera besado en años. Él por su parte la aferró por la cintura cuando sintió como chocaba con la puerta donde un minuto antes había metido la chaqueta y adivinó su intención, soltó una mano y con dificultad la metió detrás de él, tanteando para encontrar el pomo y cuando lo encontró lo giró, alzó unos centímetros a Juri y ambos se fundieron en la oscuridad del pequeño armario cerrando la puerta detrás de ellos. Sin decir nada se besaron apasionadamente, Juri hundió sus manos por debajo de la camisa de su esposo, disfrutando su piel, tocando con toda libertad su abdomen y subiendo por su espalda, entre tanto a Haruka aquellas caricias que sentía estaban empezando a encenderlo, deseaba llevársela a la habitación que compartían y seguir con aquel jueguito, pero ambos pararon en seco cuando escucharon gritar a Yuki.
-¡Ahhhhh, mamá!- al escucharla y deshaciéndose de su abrazo y golpeándose en el proceso por lo estrecho del sitio, salieron y echaron a correr por el pasillo, llegando a la cocina encontraron a Yuki asustada tratando de hablarle a Zero, mientras se apretaba la mano con una servilleta y le escurría sangre de ella, Haruka se acercó de inmediato y vio a Zero en el suelo, tapándose los oídos fuertemente mientras mantenía cerrados los ojos.
-¿Yuki que pasó? déjame ver tu mano- cuestionó Juri acercándose a ella e intentando abrir su mano para analizar la herida, pero Yuki apretaba muy fuerte la servilleta.
-Me corte y Zero me paso una servilleta pero enseguida se quedo como paralizado y entonces...- pequeños sollozos escapaban de sus labios mientras veía a Zero en el suelo, -entonces cerró los ojos y empezó a golpear...se...con...- los sollozos llenaron por completo su garganta mientras Juri la abrazó.
Observó a Haruka arrodillado al lado de Zero, quien en un susurro le indicó que la llevara a otro lugar y así lo hizo, una vez fuera de su campo de visión, Haruka agarró los brazos de Zero intentando separarlos de sus oídos, sin éxito, veía que respiraba agitadamente y negaba con la cabeza. Lo paró del suelo como pudo y lo llevó al estudio, lo sentó en un sillón y con los brazos cruzados únicamente se limitó a esperar a que se calmara un poco, cuando su cara pareció empezar a relajarse se despegó del escritorio donde estaba recargado y tomo sus brazos nuevamente sorprendiendo al chico.
-Zero, no hay nada aquí, ¿de acuerdo?- afirmó mirándolo a los ojos, él de inmediato volteó a varios lados con angustia y miedo en su mirada, como si buscara a alguien y para Haruka eso fue un indiscutible sí, alucina, -¿que oíste? o... ¿qué viste?- lo cuestionó aun sin soltarle los brazos.
Zero procesó las preguntas, ¿que vio?, nada, ¿que oyó?...
~~~~~~~~~~~~~~~~~~ FB ~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Zero veía que ahora Yuki cortaba el daikon emocionada, al parecer nunca le había salido tan bien, estaba tan emocionada que cada vez lo hacía más rápido y él se empezaba a preocupar, no quería que terminara lastimada, volteó buscando a Juri para que la hiciera parar, pero no estaba, tendría que decírselo él mismo.
-Yuki, te vas a...- quiso advertirle pero ella habló casi al mismo tiempo que él.
-Mira Zero ya me sale mejor, nunca podía hacerlo así, yo siempre... ¡auch!- y pasó lo inevitable, el cuchillo se fue sobre la mano que sostenía el vegetal, cortándole el dedo medio e índice, Yuki soltó el cuchillo con gesto adolorido y Zero de inmediato agarró un par de servilletas de la alacena, envolviendo los dedos malheridos mientras Yuki acercaba su mano a su pecho.
-Apriétalo- le indicó mientras una vez más buscaba a Juri con la mirada.
-Me duele- se quejó, -creo que es profundo- dijo un tanto insegura, al parecer le dolía bastante pues vio como sus ojos querían aguarse.
Entonces pensó que debía revisar su herida, y alzando una mano la acercó a Yuki, pero se detuvo, se quedó observando como las servilletas se empapaban de sangre, pronto la sangre empezó a escurrir y él no podía apartar la mirada. "¿Zero que pasa?", escuchó en la lejanía, como un eco que rebotaba en su mente y el miedo, como una niebla helada empezó a subir por sus pies, su espalda, erizando su piel y sin desear recordó cuando la sangre de su hermano escurría por una mesa de metal, haciendo un charco en el suelo.
Esa sangre fue por ti, Zero.
Escuchó por sobre su hombro, sintiéndose como si Yuki ya no estuviera ahí, solo él. Antes de ver cualquier cosa, cerró los ojos, sin querer oír nada tampoco, y de nuevo la voz de Yuki que se oía asustada, le hablaba, de pronto dejo de hablarle y escuchó un grito y nada más, nuevamente dejó su mente en blanco, desconectándose antes de que aquello fuera peor.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~ FFB ~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Como se atrevía a recordar, eso era peligroso, demasiado. Haruka se dio cuenta por su expresión que estaba recordando lo que pasó, lo observó cerrar los ojos nuevamente e iba a taparse los oídos otra vez pero lo detuvo antes de que lo hiciera, abrazándolo ligeramente y notando su cuerpo demasiado tenso.
-Está bien cálmate, no tienes que decírmelo ahora- decidió en aquel momento que no le haría más preguntas, esperaría hasta el lunes para iniciar la terapia, al menos ahora por fin había visto uno de aquellos momentos, ya tenía algo con lo cual empezar.
A varias cuadras de la residencia Kuran, Kaname volvía después de encontrar la bendita salsa de soja, parecía que todo se había puesto en su contra pues desde que salió de su casa, 45 minutos atrás, en ningún lugar había salsa de soja y justo cuando iba a regresar se encontró a Takuma, quien lo arrastró por quien sabe donde a un súper donde por fin compró la salsa y saliendo de ahí se puso a hablarle de...del chico, diablos ya se estaba volviendo cosa de todos los días.
-...también me contaron que en laboratorio de química estuviste muy callado cuando siempre participas, y además tu ensayo fue de solo 5 cuartillas cuando siempre te gusta humillar a los demás entregando un montón- ¿humillar a los demás?. -Y desde que Zero-chan llegó siempre estás en otro mundo, por cierto no me lo has presentado, ya sé que no quieres aceptarlo Kaname, pero puedes confiar en mí, ¿lo sabes no?, bueno ya dime la verdad no se lo diré a nadie- Kaname vio la mirada expectante de Takuma, casi podía ver brillar sus ojos, ¿de que rayos hablaba?.
-¿Que verdad Takuma?- en serio no tenía idea de que hablaba.
-Pues sobre tus sentimientos por Zero-chan, que más- además de que no paraba de hablar de él, empezó a llamarlo "Zero-chan".
-¿Mis sentimientos por él?, Takuma te das cuenta que desde que llegó te la pasas hablando de él como si fuera una chica, además ¿qué podría sentir por él?, solo ha estado una semana en mi casa, casi no convivimos por si no lo has notado nos pasamos casi todo el día en la universidad, solo lo veo en las noches, a veces en la tarde y además habla muy poco, solo hemos cruzado unas palabras- soltó de repente y Takuma sonrió, por fin lo hacía hablar de Zero.
-Bueno pero no decías que hablaba más contigo que con los demás y por cierto me parece que ya no te molesta tanto su presencia- lo último lo dijo un tanto bajito, no muy seguro de cuanto podía decir, no se fuera a enojar, pero él lo escuchó. Kaname lo miró un poco desconcertado, ¿como sabía eso?, diablos tal vez no debió haberle dicho que pensaba constantemente en el chico, ¡oh rayos!, eso es, él es el culpable de todo por abrir la boca.
-Bueno en realidad ahora solo me molesta en ocasiones, generalmente cuando está con Yuki y aun no sé porque, pero...creo que me he acostumbrado un poco a su presencia, además a Yuki le agrada bastante- nuevamente atisbó que le molestaba un poco cuando estaba con Yuki.
-Cuando está con Yuki-chan ¿eh?, más bien creo que es porque ella habla con él más que tú, eso no es molestia Kaname- inmediatamente se dio cuenta que habló en voz alta, se detuvo y con cierto miedo volteó a verlo, sabiendo lo que encontraría. A un totalmente enojado Kaname.
-¿Exactamente que quieres decir Ichijou?- oh sí, estaba enojado, pues solo en estas ocasiones lo llamaba Ichijou. Sintiendo su vida amenazada, dio un paso atrás, levantando las manos tratando de calmarlo, acorde a él, Kaname dio un paso al frente, adivinando sus intenciones.
-Nada, no quise decir nada, apresurémonos ya falta poco- bueno...lo intentó. Se lanzó a correr a todo lo que daba gritando "mamaaaaaaaaa", mientras Kaname no se quedó atrás, Takuma casi sintió su alma abandonar su cuerpo cuando lo agarró por su playera, ya sabía que no tenía oportunidad de escapar pues Kaname era más alto, pero valía la pena intentarlo. Estaba por usar su última arma, la que siempre funcionaba con el corazón de pollo1 de Kaname, cuando ambos oyeron una vocecita infantil gritando.
-¡Ta-kun!- gritó desde la puerta de la residencia Ichijou un niño igual de rubio que Takuma pero con unos profundos ojos color gris, ojos que le daban una apariencia felina a su carita.
-Ya estás molestando de nuevo a Kana-chan ¿verdad?- exclamó mientras bajaba las escaleras, se acercó a ambos y Takuma se escondió detrás de Kaname con cierto terror, definitivamente era mejor cuidarse de él que de su amigo.
-Ven acá de inmediato- lo llamó de manera autoritaria y Kaname sonrió, bien, le dejaría a él el castigo de Takuma. -Bien, si no quieres le diré al abuelo de aquella vez que tú...- pero no terminó la frase porque Takuma salió de inmediato rogando clemencia.
-¡Nooo! no se lo digas, yo...limpiaré tu habitación por una semana, ¿que te parece Ren?- preguntó esperanzado sabiendo que el trato aun no estaba cerrado. El chiquillo lo miró no muy convencido, pero al instante una sonrisita diabólica apareció en su cara.
-Limpiarás mi habitación y lavarás mi ropa...por dos semanas-.
-¿Qué? eso es injusto- protestó, sabiendo que solo lo hacía peor.
-¡Un mes!- dijo retándolo con la mirada a que siguiera desafiándolo, pero se dio por vencido.
-Está bien...un mes- aceptó resignado, sabiendo que tan sucia saca la ropa un niño de 10 años. -Kaname nos vemos- se despidió de su amigo y él estuvo a punto de soltar la carcajada cuando vio los ojos de Takuma al borde del llanto. Ren le tomó la mano y lo empujó a la entrada, dirigiéndose ahora a Kaname.
-Kana-chan, no te preocupes, yo me encargo de que mi hermano no te moleste más- Kaname le sonrió, admirando una vez más su madurez.
-Bien, entonces lo dejo en tus manos Renji-Kun- y se despidió revolviendo un poco su cabello, Ren odiaba que lo trataran como un niño, pero sabía que Kaname no lo veía como tal. Dio la vuelta para encaminarse a su casa pero volteó al escuchar una pequeña inhalación, se encontró con Ren, quien con sus mejillas sonrojadas y la mirada gacha quiso decirle algo, pero únicamente soltó un pequeño suspiro, bueno por más que quisiera seguía siendo un niño.
-Saludo a Yuki de tu parte ¿verdad?- Ren asintió, sin poder decir nada más y corrió de vuelta a su casa. Kaname sonrió, a veces le recordaba un poco a Yuki cuando era pequeña, si tuvieran la misma edad quizás serían los mejores amigos.
Abrió la puerta principal, teniendo la certeza de que probablemente la cena aun no estaba lista, pues cuando Yuki "ayudaba", solía estar un poco más tarde. Se encaminó a la cocina, extrañado del silencio de su hogar y estuvo a punto de tirar la salsa cuando vio un cuchillo tirado y sangre por el suelo. Yuki, pensó de inmediato y empezó a recorrer con urgencia su casa, encontrando a Yuki y a su madre en la sala, con un botiquín de primeros auxilios sobre la mesita de centro.
-Mamá ¿que pasó?- demandó al ver a Yuki con una venda en la mano, sentándose junto a ella y abrazándola.
-Kaname-kun, que bueno que ya volviste hijo, quédate con tu hermana un rato ¿si?, voy a ver a tu padre- le indicó mientras él asentía, sabiendo que era mejor preguntar después lo sucedido.
-Yuki ¿estás bien?- preguntó con evidente preocupación, pues sentía que temblaba ligeramente. La abrazó más para acariciar su cabello, tratando de consolarla, sin embargo ella empezó a sollozar nuevamente.
-Kaname-niisan- lo llamó con voz cortada, -soy una tonta despistada ¿verdad?- declaró recordando una vez más la mirada de Zero cuando vio su sangre, continuo hablando sin darle oportunidad a su hermano de refutar aquello. -Creo...que Zero ha estado sufriendo desde que llegó y yo...yo ni siquiera lo noté- ahora si empezó a llorar, cosa que hacía encogerse al corazón de Kaname. La abrazó aun más, sin saber que decirle, él también había notado algunas veces un destello de sufrimiento en Zero, pero decidió mantenerse al margen del trabajo de su papá, no intervendría más de lo necesario.
-No lo eres Yuki, tal vez no te has dado cuenta pero tu presencia hace sentir muy bien a Kiryuu-kun- era verdad, se dio cuenta desde el primer momento. -Él está aquí para que papá lo ayude, pero no tiene nada de malo que le hables, incluso si no sabes como ayudarlo, con ese simple hecho le estás haciendo bien-, ¿qué rayos decía?, se supone que el que hablara con Yuki le molestaba, y ahí estaba él, alentando a Yuki a ayudarlo.
-¿Lo ayudo solo hablándole?- preguntó alzando la cara y Kaname limpió sus lágrimas.
-Sí- le aseguró, esperando que con eso su tristeza se alejara. Yuki pareció reflexionar aquello unos minutos y alzando de nuevo la cara, preguntó.
-¿Tú también lo ayudarás nii-san?- Yuki era una niña tan noble, que solo con ver su mirada Kaname lo supo, Zero ya tenía un lugar en su corazón; y eso significaba que ahora el estado de Zero la afectaba a ella también. Y por consecuencia, por el bien de su hermanita, él haría lo que fuera necesario por su bienestar, incluso si eso significaba ayudarlo a él.
-No te preocupes Yuki yo también lo ayudaré- Yuki sonrió un poco, esa era buena señal. Aun no estaba seguro de como haría eso, pero tendría que averiguarlo pronto.
Bajo la luz de la luna que entraba por la ventana, se deshizo suavemente del agarre de Juri para no despertarla y con sumo cuidado se bajo de la cama, muy despacio avanzó hacia la puerta, la abrió y antes de cerrarla comprobó que siguiera dormida. Abrió la puerta de la habitación de Zero para asegurarse de que todo estaba en orden, y ahí estaba en su cama como cualquier chico normal, nadie que lo viera dormir creería lo que pasó unas horas antes cuando un terror abismal se apoderó de él.
En ese instante llegó a su pecho un sentimiento extraño, mirando a Zero se preguntó como pudo Kanata soportar ver así a su hijo por tanto tiempo, cuantas noches habría pasado observándolo, preguntándose si podría hacer algo por él y no tener respuesta, seguramente era la peor pesadilla de cualquier padre. Pero él lo ayudaría o dejaría de llamarse Kuran Haruka.
Se encaminó en silencio a la planta baja y abrió la puerta del estudio, respingó un poco al sentir el frío del piso de madera bajo sus pies descalzos, se sentó en una silla frente a su escritorio y encendió una lámpara que alumbraba únicamente unos cuantos papeles, de un cajón sacó unas hojas con anotaciones hechas por él. En ellas había escrito algunas cosas que leyó en el "expediente" de Zero, en realidad aquello no constituía ningún expediente, pues todas y cada una de las conclusiones de los psicólogos eran tan distintas que cuando lo había estudiado notó de inmediato lo vagas que eran las evaluaciones, resaltaba al instante que con unos pocos síntomas creyeron saber lo que Zero tenía. Es tan ridículo, se dijo una vez más leyendo sus anotaciones:
-Neurosis: el paciente presenta fobias, pánico, desorden obsesivo-compulsivo y mal funcionamiento del sistema nervioso.
-Esquizofrenia: el pensamiento y el habla del paciente es incoherente, presenta una ansiedad intensa e incontrolable, comportamiento extraño. Completa pérdida de poder e iniciativa, inhabilidad de experimentar placer o de interesarse en cosas y aislamiento de personas.
-Paranoia: individuo con alto nivel de sospecha y desconfianza muy posible a desarrollarse en paranoia esquizofrénica.
-Síndrome de estrés postraumático: presenta evasión absoluta del entorno, alejamiento, sufrimiento permanente.
-Depresión: el individuo se siente triste y vacío, sin ayuda y sin esperanza. Tiene falta de motivación y probablemente pensamientos suicidas.
-Delirio: alta confusión y desorientación, pérdida de consciencia, falta de percepción del estímulo externo.
-Demencia: paciente con deterioro generalizado de las facultades intelectuales (pérdida de memoria, atención y pensamiento abstracto).
Uno de los más ridículos era el delirio, pues es más asociada con drogas, y también la depresión, ni siquiera hacía falta ser psicólogo para darse cuenta que no era eso. Luego la demencia, dios se tenía que hacer un estricto examen antes de diagnosticar a una persona con demencia y algún idiota lo escribió y ya, ¿como puede ser esto?, se preguntó Haruka molesto. Además en ningún diagnostico se describían pesadillas y él lo había comprobado, ninguna noche que vigiló a Zero presentó pesadillas. Y algo inquietante era que también no había diagnóstico alguno de alucinaciones o en su defecto ilusiones, estaba seguro que Kanata tuvo que haberles hablado sobre la conducta de Zero, entonces ¿porqué nadie llegó a esa conclusión?, ¿cómo puede haber profesionales con tan poca ética?
Hizo a un lado las hojas pensando en descartar varios diagnósticos pero no así los síntomas, tendría que hacer su propia lista de síntomas, comprobar cuales de esa lista presentaba Zero, ya sea por observación o por interrogación directa al paciente y en base a eso hacer otra lista de posibles padecimientos, para tener bien fundamentado su propio diagnostico, probablemente aquello iba a ser un poco difícil pero no imposible.
Tenía la intención de volver a la cama, pero seguía buscando excusas para abrir aquel expediente, la conducta de su ex-paciente de hace 20 años y su paciente actual era similar, pero al mismo tiempo sabía que se decía eso solo para abrirlo. Lo tenía ahí, justo atrás de él, en un librero y a la mano ya que es importante para él y no porque haya participado Kanata con él, sino porque fue un completo reto a nivel personal. Bueno otra excusa más, pero ya estaba parado con la mano en alto a punto de sacarlo, que más da tal vez si encuentre algo de utilidad. Lo tomó y regresando al escritorio lo abrió, lo primero que vio fue la foto del pequeño Kei-kun, como solían llamarlo, y al igual que siempre que veía aquellos inocentes ojos cafés, culpa lo invadió; aquel caso dejó una astilla en su corazón que jamás podría sacar. Ante algo sin remedio, pasó rápidamente las hojas para llegar al diagnóstico del niño: síndrome de estrés postraumático. Secuelas: culpa, aislamiento, llanto incontrolable, pérdida del habla, desánimo, miedo a la oscuridad, etc. Al menos recuperó su capacidad de hablar, y así pudo escuchar con emoción la primera vez que le habló.
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CIP2 de Tokio, Japón, 8 am.
Corriendo de prisa Haruka se dirigía a la oficina del director Cross, algo de preocupación rondaba su mente pues pensaba que a lo mejor era para recibir un regaño ya que al llegar a la oficina había encontrado una nota que decía "Haruka-kun es urgente que te presentes en mi oficina a primera hora, no faltes", ese urgente no le daba buena espina. Llegó a la oficina y respiró profundo antes de tocar para prepararse en caso de regaño. Tocó la puerta y escuchó un calmado "pase".
-Director Cross, ¿me mandó a llamar?- preguntó desde la puerta asomando solo la cabeza.
-¡Ah! Haruka-kun buenos días, pasa- le indicó de lo más alegre. Haruka entró y se sentó frente al escritorio con la cabeza agachada, esperando. Sin embargo empezó a oír unos tintineos y un tarareo por parte del director, así que extrañado alzó la vista, aquel extraño ser hacía té, de repente volteó hacia él. -¿Gustas un té?- le preguntó descolocándolo por completo.
-Ahmm, no gracias, ¿no... era urgente que viniera?- estaba seguro haber leído bien la nota.
-¿Urgente?... ¡ah! no claro que no solo te mentí jeje- que diablos, ¿para eso había corrido y casi se mata en el proceso cuando tropezó en las escaleras? -En realidad quiero felicitarte- con su té listo se sentó en su escritorio mientras Haruka lo veía con confusión.
-¿Felicitarme?- si recuerda bien apenas tenía dos meses de haber llegado, no podía ser felicitado aun.
-Sí, veras he leído tus reportes y los de Kanata-kun y bueno los tuyos son muy objetivos pero los de Kanata han descrito muy detalladamente las mejorías del paciente desde que estas aquí- ¿mejorías? él no había notado ninguna aun. -Tal vez no lo hayas notado porque apenas empezaste con este caso pero...bueno ya había escuchado de Asato-san que eras muy bueno en cuanto al trato con los pacientes, Kanata-kun también lo notó, tú tienes ese...ángel3 para con las personas, de alguna manera aunque no hagas algo deliberadamente para ayudarlos tu simple presencia les hace bien, creo que naciste con el don de ayudar y que mejor manera que siendo psicólogo- Haruka pensó aquello, quizás por esa razón se le hacían tan fáciles las terapias.
-Yo...en realidad no sé que decir- cuando estudiaba en Todai4 sus profesores se lo decían con frecuencia, pero él no lo notaba, seguramente era por lo que le dijo Juri una vez: "las personas tienen todas sus cualidades escritas en la espalda, por eso todos las ven con facilidad y uno mismo no puede".
-Bueno solo haz lo tuyo, sigue con la terapia y todo irá bien, y más porque KANATA-KUN está contigo- remarcó viéndolo como idiota y en voz alta, Haruka solo lo ignoró pero le creyó, a veces el director Cross era raro pero no por nada era un erudito en psicología.
-Bueno entonces si no se le ofrece nada más me retiro- se levantó de su asiento al ver al director Cross asentir, caminó hacia la puerta y antes de salir hizo una reverencia.
Aquella "felicitación" le hizo sentir bien, él había pensado que aun no avanzaba con Kei-kun pero ahora sabía que sí. Casi bailando de felicidad llegó a la oficina que compartía con Kanata, al lado de la habitación de su paciente y ahí lo encontró, hojeando unos papeles distraídamente. Se acercó furtivamente y sin inhibición alguna lo sorprendió mordiendo su oreja.
-¡Ah!, Haruka ¿que haces?, alguien podría vernos- lo regañó silenciosamente, en el trabajo era muy estricto y ya le había prohibido más de una vez hacer ese tipo de cosas.
-Hummm ¿como en las noches no te quejas?- le dijo para hacerlo sonrojar-enojar y funcionó.
-¡Dios cállate!- le ordenó tapando su boca y volteando a los lados comprobando si alguien lo había oído. -Pon atención a lo que te voy a decir- le advirtió y una vez seguro de que tenía su atención continuó. -Tengo que ir por unos análisis de sangre de Kei-kun así que tú te encargarás de él esta mañana, aun no despierta, volveré en unas horas- le indicó recogiendo una carpeta y quitándose su bata.
-¿Qué?, pe… pero él todavía no confía en mí, que tal si entra en pánico o algo, no puedes dejarme solo con él, no sabría que hacer si pasa algo- hablaba desesperado, sin embargo Kanata volteó a verlo, muy calmado.
-Escucha no pasará nada, él ya confía en ti solo le hace falta un empujoncito para demostrarlo, no seas tan desconfiado de ti mismo además antes de que llegaras yo tenía que arreglármelas solo con él y podía, así que tú con más razón- vaya, ya lo conocía bien en tan poco tiempo, pues sabía que picando un poco su orgullo no se negaría.
-Esta bien- refunfuñó derrotado.
-Bueno nos vemos- se despidió y caminó hacia el elevador y antes de que este se cerrara le regaló una sonrisita burlona de triunfo, deleitándose con su mirada de enfado.
Una vez solo, Haruka se sentó en el escritorio y agarró unas hojas y una pluma, aprovecharía el tiempo hasta que Kei-kun despertara para hacer una detallada descripción del comportamiento de su pequeño paciente, pensando que tal vez podría especializarse en psicología infantil en el futuro o quizás después se anime a escribir un libro.
Cerca de una hora y media después de hacer anotaciones, empezó a escuchar unos sollozos que venían de la habitación de Kei-kun y recordó algo, la habitación del niño se mantenía oscura debido a las cortinas pero antes de que despertara debió haberlas corrido, maldición lo olvidé, se reprendió a sí mismo, parándose de prisa llegó a la puerta y la abrió cuidadosamente, con la luz que entraba desde la puerta pudo ver al niño acurrucado en la esquina de la habitación, llorando y con los ojos cerrados fuertemente.
-¿Kei-kun?, voy a acercarme a abrir la cortina ¿esta bien?- y con pasos cautelosos se acercó y cuando el niño se dio cuenta gritó de forma desesperada e intentó escapar pues obviamente lo había confundido con su padre, Haruka se alejó al instante optando por mejor prender la luz, cuando lo hizo pudo ver en sus ojos un pánico profundo, volvió a retroceder con la intención de salir y hacer que se calmara por si mismo pero con sorpresa lo escuchó hablar.
-¡No te vayas!- le gritó con voz quebrada por el llanto y levantándose corrió hacia él, abrazando sus piernas. Haruka se quedó quieto por un momento, incrédulo, pues jamás había demostrado que confiara en él. Salió de su estupor cuando lo sintió temblar, con cuidado lo alzó por los brazos y abrazándolo lo llevó hasta su cama, donde trato de dejarlo pero solo consiguió que se aferrara más a él. -No me dejes- le suplicó, ante tal petición Haruka no tuvo el corazón de dejarlo así que lo abrazó, acariciando su espalda empezó a hablarle.
-No te dejaré, ni dejaré tampoco que nadie te haga daño de nuevo, lo prometo- le aseguró, sintiéndose contento de repente al saber que aquel gesto lo acercaría más a él y por consecuencia a su recuperación.
Era ya de noche y Haruka estaba en la recepción del Centro, esperando a Kanata para irse juntos como se había hecho costumbre. Ese día había estado muy contento y de buen humor, aquel pequeño incidente había dado paso a un gran cambio en Kei-kun, pues por primera vez le dejó a él bañarlo, cambiarle la ropa y alimentarlo ya que no dejaba que nadie del personal del Centro lo hiciera, solo Kanata y ahora también él. Se sentía genial y aunque no habló más, aprovechó la oportunidad para incitarlo a hacer otras cosas, aunque solo le sacó un dibujo hecho de puras rayas y círculos, donde según él estaban los tres, pero bueno eso era mejor que nada. De repente un pequeño alboroto por parte del personal femenino llamó su atención, al parecer alguien conocido llamaba a recepción y se disputaban quien contestaría, observó con curiosidad.
-¿Si diga?...¡ah! Hitomi-san ¿como se encuentra?...me alegra...si claro aun no se va iré a llamarlo, por favor espere un momento...- y con una tonta sonrisa de felicidad, dejó la bocina volteada, se dirigió hacia la bolita de mujeres, hicieron un piedra papel o tijeras y la ganadora sonrió triunfal dejando a las demás decepcionadas, de inmediato se acercó a una ventana usándola como espejo y se arregló un poco, volteó encaminándose a un pasillo y respirando profundo dijo "Kanata-san, aquí voy".
¡Vaya!, todo aquel ritual para ver quien iría a darle a Kanata el recado, ahora que lo notaba era bastante popular con las mujeres, bueno no podía negar que era apuesto pero no pensó que tendría un club de fans. Un momento, se dijo al percatarse de quien había hablado, era una mujer por el nombre que escuchó, pero ¿quién sería ella?, ¿su madre?, ¿su hermana?, ¿una amiga?, o...su esposa. Una vez que pensó aquello la duda empezó a crecer en su cabeza, quería saber quien era ella, así que se levantó y camino hacia el baño que se encontraba casualmente a un lado de la recepción. Unos minutos después escuchó sus pasos y se acercó a la puerta cerrada, Kanata tomó la llamada.
-¿Hitomi-chan?...hola mi amor- algo se clavó en su corazón al oír aquello. -Estoy bien...claro que estoy comiendo bien...duermo lo suficiente no te preocupes... ¿como estás tú?...que bien, ¿y los niños?...- eso fue todo, y es que inconscientemente se tapo los oídos, algo lo lastimaba y no quiso oír más. Se acercó a los lavabos y se agachó para mojar su cara, desde aquella ocasión, cuando se besaron por primera vez, al día siguiente antes de que se fueran al trabajo, él tenía la intención de disculparse y olvidar todo, sin embargo, al estar frente a Kanata le atacó a besos, siendo correspondido. Y desde entonces cada noche cuando regresaban de trabajar se iban directamente a la cama y al despertar se iban juntos al trabajo; ni él ni Kanata hablaban sobre ello, sobre si estaba bien, simplemente lo hacían y ya, incluso a veces le jugaba bromas como esa mañana, pero ahora que había escuchado esa conversación algo empezaba a inquietarlo.
-¿Haruka? me dijeron que entraste al baño, ¿ya nos vamos?- le escuchó decir, no se dio cuenta cuando entro al baño. Se compuso en un instante y asintió, no pensaría en nada, en nada. Kanata no notó nada extraño y tampoco sospechó nada y ambos se encaminaron a la salida.
El calor encerrado en la habitación era un ambiente perfecto, nada más abrir la puerta y sin preludios Haruka acorraló a Kanata contra la pared y al ser un poco más alto le plantó un beso suave y sensual, Kanata abrió la boca permitiéndole a su compañero adentrarse y encontrar su lengua para empezar la batalla por el dominio de ese beso, casi queriendo comerse. Los besos para ambos era algo en lo que tenían experiencia y eso solo hacía la acción sumamente placentera y apenas conscientes de lo demás cerraron la puerta.
En el camino hacia la cama se separaron y se miraron, Haruka observó aquellos ojos que adoraba, y los adoraba más en la oscuridad cuando con las pupilas dilatadas solo se apreciaba un fino borde amatista alrededor, lo hacían sentirse un cervatillo acechado por un león. Volvió a besarlo y en perfecta sincronía empezaron a desvestirse mutuamente, sin pararse ni a respirar mientras caminaban lentamente y sus ropas quedaban en el camino.
Llegaron a la cama y cambiando de posición Kanata recostó a Haruka ya sin camisa sobre ella, un involuntario gemido salió de él cuando Kanata comenzó a besarle el cuello, sabiendo lo sensible que era esa zona para él, succionaba y besaba todo donde su boca podía. Haruka sentía un agradable cosquilleo que iba a parar en su miembro empezando a excitarlo, además de sentir como la cadera de su compañero se acomodaba entre sus piernas.
-No...¡ah! ...Kanata- gimió al sentir como la lengua de Kanata se apoderó de uno de sus pezones, apretándolo con los dientes, recorriéndolo con la lengua y succionándolo desesperadamente mientras él empezaba a sentir calor bajando por su pecho, quedándose en su vientre.
-¿Es agradable?- preguntó Kanata, obteniendo como respuesta un quejido por detenerse, sonrió complacido y se fue con el otro pezón y le dio el mismo tratamiento, obteniendo como recompensa sonoros gemidos.
Haruka separó de repente al otro de encima de él y ágilmente lo apresó contra la cama, sorprendiéndolo y sin darle tiempo de nada volvió a besarlo y dejó caer todo su peso sobre él, quien al sentir su pecho desnudo sobre el suyo lo abrazó, empezó a mover la cadera para sentir el miembro de su amante, en respuesta Haruka empezó a mover también su cadera y en unos instantes aquella danza placentera daba paso al deseo, el deseo de sentir al otro por completo.
El dolor de una creciente erección empezaba a incomodar a ambos, Kanata soltó el cuerpo de Haruka para desabrocharle el cinturón y sacarle el pantalón en un gesto desesperado, mientras Haruka hacía lo mismo con él, una vez fuera toda prenda se detuvo de nuevo a observar esos ojos depredadores y sin dejar de mirarlos, lentamente bajó hasta el miembro de su amante y de un solo movimiento lo encerró con su boca empezando un suave recorrido con su lengua.
Kanata gemía y temblaba bajo las atenciones de su compañero, no sabía como ni donde había aprendido a hacer eso pero era increíble, sentía...que se derretía ahí abajo. Haruka comenzó a mover su mano rápidamente sobre él mismo, consiguiendo un ritmo que lo hacía excitarse, y escuchando al otro gemir su erección se levantaba más, sacó el pene de su amante de su boca y volteándolo se recostó nuevamente sobre él, mordiendo su oreja, besando su espalda, enseguida acercó su miembro a sus nalgas, moviéndose y friccionando, no aguantaría más.
Metió su brazo por debajo del vientre del otro, levantándolo, y casi torturadoramente empezó a penetrarlo, escuchó por unos segundos un quejido y luego comenzó a moverse hacia adelante y hacia atrás, lentamente. Con una mano le volteó el rostro para besarlo y con la otra volvió a tomar su miembro, y en ese momento pasó lo de siempre: su mente quedó en blanco, solo podía percibir la indescriptible sensación física de ir llegando al orgasmo, lo sentía venir como lava ardiente y por fin llegó, con un gemido ahogado lo disfrutó, casi sintiendo que si gritaba se iría.
El contacto casi violento de Kanata le indicó que había terminado junto con él, se desplomó a un lado con los ojos cerrados y abrazando el cuerpo tembloroso del otro, salió de él con un gimoteo débil, sintiendo su pene extremadamente sensible. Era pasión pura lo que sentía al hacerlo, podía jurarlo, tanto que lo hacía adicto; era adicto a la pasión.
Aun jadeando por las sensaciones vividas se durmió al lado de Kanata, mañana sería otro día.
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-¿Papá?- oyó de repente y asustado por la intromisión quitó rápidamente su mano que ya iba a medio camino hacia su entrepierna. ¡Rayos! sabía que terminaría recordando algo así, se reprendió, cerró de golpe el expediente y levantó la vista, encontrándose a su hijo en la puerta.
-Ka...Kaname-kun, ¿que haces despierto?- solo eso se le ocurrió e interiormente rogaba a Kami-sama que no estuviera sonrojado.
-Solo baje a tomar agua- dijo pensando en aprovechar la situación para hablar con él, había pensado en eso desde que habló con Yuuki y desde que se dio cuenta de que su padre buscaba diversas maneras para que se dirigiera a Zero: Kaname-kun dile a Zero que...pregúntale si..., por lo tanto tal vez su padre accediera a su petición. -Papá, quiero pedirte algo, claro si esta a tu alcance involucrarme- declaró, acomodándose en la silla frente a su escritorio.
-¿Eh?, ¿que quieres pedirme hijo?- era extraña la expresión de Kaname, como indecisa pero decidida. Lo vio respirar profundo, al parecer no muy convencido de lo que iba a decir, pero cuando lo miró, le habló muy seguro.
-Quiero que me incluyas en la terapia de Zero- ... ¿QUEEEEÉ?
Notas entre el texto:
1: Aquí en México tener corazón de pollo significa ser muy blando en algunas situaciones, lo aclaro porque no se si donde viven se exprese de la misma manera.
2: Centro Integral de Psicología.
3: Bueno, este término no sé si solo se use en México, pero tener ángel es así como un don pero no precisamente un don, es más bien como que se nace trayendo algo, en el caso de Haruka sería su trato con las personas.
4: Universidad de Tokio.
Esas son todas, y además aquella frase que Haruka recordó que le dijo Juri la resumí, esta me la saqué del manga de Fruits Basket, donde una vez Thoru le cuenta a Kyo una historia con onigiris sobre como sabe que tiene muchas cualidades, no sé porque lo recordé pero me gustó ^^
Otra cosa que estoy segura que notaron fue que Takuma tiene un hermanito, siii quise hacerlo porque Takuma me encanta y no me gusta que esta siempre solito (en su casa) con su abuelo que no me cae muy bien, y como no se sabe que onda con sus padres pues quise darle algo de compañía, ojalá les haya gustado.
Y bueno… pasemos al lemon, déjenme decirles que es el primer lemon que escribo, como dije al inicio del fic, no lo hice muy explicito y la razón es que, a mi parecer, como que hay que dejar un poco a la imaginación, siento que siendo extremadamente detallado como que se vuelve aburrido. Pero aclaro: he leído fics en esta página y en otros sitios que son verdaderamente detallados y no me aburren, al contrario, pero yo quise escribir de esta manera, quizás porque siento que se aburrirían porque no tengo mucho talento para escribir. Bueno por favor díganme que opinan del lemon, ¿les gustó?, ¿estuvo aburrido?, ¿estuvo muy simple o corto?, ¿debería haber puesto más detalles?, la verdad quiero saberlo para que el próximo sea más a su gusto, después de todo es por ustedes que puedo seguir escribiendo, y muchas gracias por eso.
Páginas de donde obtuve la información sobre psicología:
.es/web/es/salud/problemas_de_ /
.mx/psicysalud/Psicysalud%2013_1/numero_13_
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