Hola :D
Bueno dejenme decirles que la parte de la psicología me esta costando trabajo, no se nada de nada, pero bueno espero que este bien.
Espero que este capitulo sea de su agrado y diganme que les parece como va la historia ¿ok?.
Vampire Knight y sus personajes pertenecen a Matsuri Hino.
PD Quiero agradecer a los nuevos lectores y tambien a los que dejan su review: Cana Lawliet-san, Menchu-chan, camiSXN y Naoki Hikou, muchas gracias por sus comentarios, a mi me gusta contestar los review asi que pueden encontrarme en su inbox :D
Capitulo 7: Primer "contacto"
Universidad de Kioto, Japón. 4:00 pm
Kaname salía ya de su última clase, química orgánica, bastante pensativo y reprendiéndose él mismo. Otra vez había dejado en mal al profesor explicando a todas luces y con lujo de detalle que la síntesis de compuestos era una de las partes más importantes de la química orgánica así como la síntesis del cubano y ya no le quedó nada al profesor para explicar solo los mandó a hacer unos ejercicios, tenía que quitarse esa mala costumbre pero era tan difícil, le encantaba la química y tenía decenas de libros en su casa que casi se sabía de memoria, todo lo relacionado con la química era tan claro como el agua para él. Pero bueno, se preocuparía por su mala maña después, tenía que enfocarse ahora en su ensayo de física, sería tan fácil, solo tenía que preguntarle a Aido en que libros podía encontrar cada tema que necesitaba, era una de las ventajas de tener un amigo que era prácticamente una enciclopedia de física andante, estudiaba física nuclear y era un genio.
-¡Kaname-sama!- gritó detrás de él Aido, como si lo hubiera invocado con su pensamiento. -¿Vas a la biblioteca?- preguntó entusiasmado.
-Aido, te agradecería que no me asustes así y que no grites tan alto- le advirtió con su mirada, a veces le daban ganas de sellarle la boca con cinta. -Y sí, voy a la biblioteca, ¿también tu?- quiso saber antes de que fuera a otro lado.
-Voy para allá, parece que Ichijou-san también está ahí con Seiren y Ruka- dijo algo molesto, ahora no podría disfrutar estar con Kaname, Ruka siempre se le pegaba como sanguijuela.
-Que bien necesito tu ayuda con unos temas que...- le estaba explicando pero calló de inmediato cuando una figura alta apareció frente a ellos.
-¡Akatsuki!- exclamó Aido a su primo y él y Kaname pararon de inmediato. Kain y Kaname se miraron con recelo.
-Kuran- saludó de mala gana Kain a Kaname.
-Kain- Kaname regresó el saludo por mera cortesía.
-¡Ah! Kaname-sama porque no me esperas en la biblioteca, iré para allá en un momento- dijo Aido nervioso, siempre que esos dos coincidían el ambiente se tensaba horrible, parecía que había cuchillas en el aire.
-Bien, te esperaré ahí entonces...adiós- sentenció hacia Kain queriendo irse de inmediato, no era que el tipo le desagradara le daba igual, pero entre ellos quedó un aura hostil desde que Kain le reclamó cuando rechazó a Ruka pues tenía un fuerte aprecio por ella, y es que también lo conocía desde la secundaria y lo que lo hacía aun peor era que lo veía con frecuencia, siempre estaba con Aido pues eran primos. Pero bueno, él no tenía la culpa y siempre pensó que rechazarla fue lo mejor a estarla engañando con quererla solo para cumplirle un capricho.
Llegó a la biblioteca donde se dirigió al ala derecha y al fondo de inmediato divisó a sus amigos sobre una mesa en una alejada esquina, parecían nerds pues no les gustaba el ruido y en aquella esquina también podían esquivar a las chicas locas que todo el tiempo les querían tomar fotos. Recordó lo ocurrido minutos atrás cuando Ruka volteó a verlo.
-Kaname-sama, ¿tienes tarea hoy?- preguntó muy feliz pues era raro verlo en la biblioteca, siempre tenía lo que necesitaba en su casa.
-Hola chicas...y chicos- agregó cuando Takuma lo vio de mala manera. -Sí, tengo tarea de física, un ensayo de la historia de la física- dijo sin ganas, los ensayos eran tan fáciles de hacer que lo aburrían sobremanera. -¿Y ustedes?- preguntó al ver los libros sobre la mesa y las portátiles encendidas.
-Hago una presentación sobre los procesos biológicos- dijo Takuma llevándose un lápiz a la boca mientras veía la portátil, Kaname se acercó y vio una animación 3D sobre la cual trabajaba, él estudiaba medicina veterinaria.
-Yo estoy haciendo un programa aplicado a solucionar problemas de álgebra- sentenció Ruka haciendo que los demás voltearan hacia ella. Aun era muy raro verla estudiando ingeniería en comunicaciones y electrónica cuando tenía pinta de ser una estudiante de diseño de modas, pero eso era parte de su encanto, no era la típica chica hermosa de cabeza hueca.
-Yo hago un resumen sobre las ciencias forenses- dijo Seiren sin expresión, los chicos voltearon a verla, a ella le quedaba a la perfección lo que estudiaba: criminología, criminalística y técnicas periciales, ciertamente proyectaba el porte de un detective. Ambos miraron el techo con la boca abierta mientras se la imaginaban en una escena del crimen con un arma en la cintura, encajaba totalmente. Salieron de su ensoñación cuando escucharon libros caer sobre la mesa, Ruka los dejó ahí, eran de programación. Kaname se acercó a una esquina de la mesa.
-Hmmm bueno esperare a Aido antes de empezar yo- como a él le preguntaría sobre los temas podía relajarse un poco, así que se sentó en una silla mientras sacaba su laptop para jugar un rato angry birds, un videojuego que era de lo más estúpido pero que desde que Yuki se lo mostro simplemente no podía dejar de jugar.
Un rato después Ruka se percató de que Kaname estaba conectando los auriculares a su portátil e internamente gritó de emoción, siempre que se aburría escuchaba música y empezaba a cantar, todos sabían de su gusto por la música y era tan normal para ellos cuando cantaba pero para ella era un completo placer oír su melodiosa voz que mágicamente se acoplaba a la perfección a cualquier género, siempre deseó que alguna vez le cantara al oído. Kaname empezó a cantar muy suave pues estaban en la biblioteca.
Meet me on the equinox
Meet me half way
When the sun is perched at it's highest peek
In the middle of the day
Let me give my love to you
Let me take your hand
And as we walk in the dimming light
Oh, darling understand
That everything, everything ends
That everything, everything ends...
Con los ojos cerrados, Ruka disfrutaba oír a Kaname, su voz para ella sonaba tan prodigiosa cuando cantaba en inglés, un perfecto inglés, aun amaba todo de él y aunque todavía le dolía su rechazo, lo aceptó con tal de no perder su amistad. Era en cierta forma feliz así, y además Kaname parecía no tener interés en tener otra novia por ahora, pero ni ella ni Kaname tenían idea de lo que se acercaba.
CIP de Kioto, 6:30 pm.
Haruka se encontraba en un sillón individual en el apartado de su oficina que era su área de atención al paciente, Zero estaba frente a él en un sillón idéntico, recargado totalmente en el y con la cara dando al techo. Tenía las manos apretando los brazos del sillón, los ojos cerrados y la respiración acelerada en un gesto de terror y desesperación, al menos parecía que podía controlarse un poco más que las primeras veces. Mientras esperaba que Zero se calmara y volviera a su estado consciente, revisaba su libreta de seguimiento, ya habían pasado seis sesiones de terapia y aunque el avance era poco al menos ya no se tapaba los oídos.
Las primeras cuatro sesiones fueron un completo reto, durante la hora que duraba la sesión Zero se mantuvo consciente como máximo unos veinte minutos, mostrando el gran esfuerzo que significaba para él estar así, después en los ratos en que era consciente de su alrededor le había hecho preguntas simples: sobre él, sobre su escuela, amigos, con el fin de iniciar de una manera amigable y no con recuerdos del accidente, pues corría el riesgo de que se cerrara completamente a hablar sobre ello. Las siguientes dos sesiones había tratado de establecer con Zero un "territorio neutro" para empezar a hablar sobre la razón de su comportamiento, por un momento le pareció que habían encontrado ese territorio pero al tratar Zero de decirle porque actuaba así, como ya había deducido, las alucinaciones amenazaban con venir y él se desconectaba para evitarlo.
-Zero, vamos a hacer una cosa- le propuso cuando lo vio más calmado, pero él no mostró reacción de haberlo escuchado así que se paró y dejó su libreta sobre el sillón y arrimó la mesita que los dividía hacia la pared, regresó y se hincó en el lugar donde estaba la mesita y apoyó las manos sobre las rodillas de Zero, remplazando la acción de sujetarlo por el rostro para que lo oyera, y espero, espero que Zero pudiera sentir el contacto y reaccionara a su comunicación.
Por su parte Zero estaba en un debate interno, sentía miedo de ver a su hermano si salía de su burbuja, sentía que si lo veía o lo escuchaba decirle algo se perdería por siempre. Pero al mismo tiempo quería decirle a Haruka todo lo que le pasaba, se había prometido a sí mismo hacer un esfuerzo por mejorar, por sus padres, pero cuando sentía aquel frío empezar a subir por su cuerpo simplemente se bloqueaba, ya era tan común para él hacerlo que ni siquiera se lo proponía. De repente sintió que Haruka se apoyó en sus rodillas y le pareció increíble el sentimiento de confianza que le transmitía con su tacto, podía volver a intentarlo por última vez ese día antes de darse por vencido. Lentamente abrió los ojos, dejándose relajar con el color blanco del techo y las paredes, y poco a poco se incorporó quedando sentado nuevamente en el sillón, pudiendo apreciar la mirada chocolate de su psicólogo que lo esperaba con paciencia.
-¿Mejor?- cuestionó al chico obteniendo un leve asentimiento. -Bien, escucha Zero haremos una cosa...he notado que cuando estamos en casa hay ocasiones en que estas bien, incluso puedes hablar con los chicos y Juri, así que piensa en qué es lo que te hace estar así; analízalo y cuando estemos en terapia y sientas venir cualquier cosa negativa piensa en eso- le explicó mirándolo a los ojos y pretendiendo no saber que era, pero él lo sabía. Zero lo miraba e interpretaba sus palabras, ¿lo que me hace estar así?, fácil: es Kaname, o mejor dicho su voz que se cuela hasta el fondo de mi mente, ni siquiera lo dudó.
-¿Lo tienes?- volvió a cuestionarlo pues vio confirmación en su mirada.
-Si- dijo un tanto sorprendido, pues no se le había ocurrido pensar en Kaname en aquellas ovaciones, concentrarse en él podría funcionar.
-Ok entonces intentémoslo otra vez- se levantó y regresó al sillón, volviendo a agarrar su libreta de seguimiento y quedando de frente a él. -Bien, empieza por decirme, ¿sabes cual es la razón por la que estás aquí?- aparte de las preguntas empezaría también a observar su lenguaje facial y corporal, así que espero atento su respuesta.
-Si- afirmó con dolor en su mirada, por supuesto que lo sabía.
-¿Crees que necesitas ayuda?-
-Si-
-¿Que clase de ayuda necesitas Zero?-
-Yo...mi comportamiento...es diferente-
-¿Como es tu comportamiento?-
-Hmmm...Estoy...evitando todo...me...alejo...-
-¿Crees que tu comportamiento ha afectado a las personas cercanas a ti?-
-Si-
-¿De que te alejas?-
-De...- al ver la expresión de Zero, Haruka se anticipó a lo que ocurriría.
-Recuerda pensar en eso- le recordó y lo vio respirar un par de veces, repitió la pregunta.
-Me...alejo de...cosas- sentenció no muy convencido de si en verdad funcionaría pensar en él. ¡Dios ya viene!, pensó con angustia y entonces escuchó.
-¿Te gusta el futbol?- cuestionó Haruka, descolocando por completo al chico quien lo miró confundido.
-¿Perdón?-
-Supongo que has visto futbol, ¿te gusta?- repitió esperando atento su reacción.
-Pues si- respondió, no era fanático pero le gustaba.
-¿Cual es tu equipo favorito?- siguió con su pequeño experimento.
-Bueno...supongo que Real Madrid- dijo con la mano en el mentón, solo le gustaba el uniforme.
-¡Auch! ¿No apoyas a tu propio país?- fingió decepcionarse por la confesión con una mueca de tristeza.
-Es que...- intentó excusarse pero una alarma empezó a sonar. La hora que duraba la sesión había terminado. Haruka se paró y devolvió la mesita a su lugar. Luego volteó a mirarlo.
-Lo hiciste muy bien, utiliza lo que resta del día y el fin de semana para practicar lo que hiciste hoy, estoy seguro que funcionará- le aseguró con la mano en su hombro y percibió la felicidad de Zero aun cuando no sonreía, pero su "don" le permitía saberlo. -Bueno espérame un rato voy a acabar unas cosas y volvemos a casa- le pidió pues su sesión la dejó en su última hora de trabajo para volver junto con él y no hubiera problemas. Momentos después regresó para que se fueran y antes de entrar al elevador su móvil comenzó a sonar, distraídamente observó quien llamaba pero no era una llamada, era un recordatorio, "junta directiva" decía en la pantalla, diablos lo olvidé, empezaba en exactamente diez minutos.
-¡Kaname-sama! No te vayas- gritó Aido cuando Kaname terminó de guardar su portátil y había devuelto los libros a su lugar.
-¡Cállate idiota!, ¿que parte de "estamos en la biblioteca" no entiendes?- lo reprendió Ruka soltándole un golpe en la cabeza con un libro de programación, un grito más de su parte y los sacarían a patadas de ahí. Aido le dirigió una mirada venenosa mientras se sobaba la cabeza, únicamente porque era una chica no le respondía como quería.
-Lo siento tengo que irme, ustedes tardaran un poco más y le prometí a Yuki que hoy la ayudaría a estudiar inglés- y cuando estudiaba inglés con Yuki se tardaba horas.
-No te preocupes Kaname, solo ten cuidado- le dijo Takuma con una sonrisa.
-Ten cuidado Kaname-sama- aconsejó también Ruka algo desilusionada pues no regresarían juntos.
-Hasta mañana Kaname-sama- dijo Seiren sacudiendo la mano.
-Nos vemos mañana temprano en mi casa, me toca ahora manejar, hasta luego- se despidió de sus amigos y les guiñó un ojo a sus amigas. Ruka quedó embobada viéndolo irse mientras Seiren se sonrojaba ligeramente, ella consideraba a Kaname estrictamente su amigo pero no por eso no veía lo guapo que era.
Salió de la biblioteca bostezando, que aburrida tarea le habían dejado. Él hubiera preferido cien ejercicios a un aburrido ensayo, de repente escuchó un sonido proveniente de su móvil, lo sacó y vio un letrerito: batería baja, casi se le cae de la mano cuando comenzó a sonar una llamada entrante asustándolo.
-Hola papá ¿necesitas algo?- contestó con la esperanza de que le dijera que pasaría por él.
-Kaname, ¿ya no estás ocupado?- que ya no esté ocupado, deseó Haruka.
-No ya no, justo ahora estoy saliendo ya voy a casa- le confirmó.
-Que suerte, entonces ven por favor al centro, quiero que te lleves a Zero-kun, se me olvidó que tenía junta, solo dura hora y media pero no quiero que me espere solo hasta que termine- le explicó esperando su respuesta. Kaname quedó en blanco, diablos, si le hubiera dicho eso primero hubiera pensado una excusa, ahora no podría negarse.
-Claro- contestó, que otra opción tenía.
-Gracias y ven lo más rápido que puedas, no quiero que este solo mucho tiempo, le diré que te espere en la recepción y...váyanse caminando- finalizó esperando que Kaname no lo cuestionara, pero por supuesto lo haría.
-¿Eh? ¿Caminando?- pensó en protestar pero mejor espero haber que razón le daba su padre.
-Si caminando, no puedo explicártelo pero por favor hazme caso, no puede andar en taxi o bus, solo llévatelo caminando ¿de acuerdo?- eso sería suficiente.
-Esta bien voy en camino, adiós-... ¿exactamente que le impedía al chico andar en taxi o en bus? Sin proponérselo esa información volvió a sembrar el gusanito de la curiosidad en su cabeza sobre que estaría mal con él y recordó lo que le dijo su papá cuando le pidió estar presente en las terapias de Zero.
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-Imposible- le dijo sin más. -Kaname me conmueve tu preocupación por Zero-kun, pero el que te incluya en su terapia simplemente no puede ser, tu has leído algunos de los libros que tengo, sabes que la relación terapeuta-paciente es algo delicado, no hay manera de que un tercero se involucre en algo tan personal- le explicó con calma y asombrado por tal petición, al igual que Juri, Kaname jamás se involucraba en su trabajo.
-Entiendo- asintió sintiéndose algo derrotado. Lo sabía, pero aun así pensó que tendría una oportunidad.
-Pero hay algo que puedes hacer- le dijo pensando en aprovechar la disposición de Kaname. -Solo habla con él, pregúntale sus gustos, platícale los tuyos, hablen de cosas de chicos, solo no saques temas personales como de su familia o sentimientos- le aclaró para que no resultara contraproducente en vez de ser benéfico.
-¿Hablarle?- era exactamente lo que él le había dicho a Yuki, pensándolo bien seguiría su propio consejo. -Si, lo haré- se lo había prometido, por Yuki hablaría más con él.
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Y lo había hecho, había hablado con él lo más que podía, sabía que su color favorito era el azul claro, sabía que su comida favorita era el ramen, sabía que le gustaba nadar, sabía...pensándolo bien todo aquello eran trivialidades, en realidad eso no podía decirle como era su personalidad. Esa clase de información era la que un enamorado le sacaría a una chica, pero es que su papá le había dicho que no le hiciera preguntas personales, pero la curiosidad estaba empezando a crecer en él. Pero ¿de que serviría saber más de él?, una vez terminada su terapia volvería a su casa y no lo vería más...no lo vería más.
-¡Kaname-kun!- escuchó a alguien llamarlo, interrumpiendo sus pensamientos. Ya había llegado al centro y quien le habló fue la recepcionista, una chica agradable que a diferencia de la mayoría no se lo comía con los ojos.
-Kisa-chan, que gusto verte de nuevo- la saludó y se paró frente a la recepción. -Oye de casualidad...- pero fue interrumpido.
-Estas buscando a ese chico ¿verdad?- preguntó señalando a un sillón a unos tres metros, Kaname volteó y vio a Zero con la cabeza agachada y tenía la misma expresión que cuando lo vio con Yuki en los columpios, parecía examinar el suelo.
-Si a él lo busco- le confirmo con una sonrisa.
-Tu papá me pidió cuidarlo un momento en lo que llegabas, es bastante guapo y sus ojos son increíbles- le confesó a Kaname.
-Son increíbles- reconoció, no tenía caso negarlo. Se le acercó lentamente y cuando se paró frente a él algo lo molestó, el chico no se había dado cuenta que ya estaba ahí. -Kiryuu-kun- lo llamó, obteniendo su atención. Zero alzó la mirada al instante.
-Hola Kaname- lo saludó aliviado, pensó que algo pasaría pronto, se levantó de inmediato pegándose a él y lo siguió cuando dio la vuelta para salir de ahí.
-Gracias por todo Kisa-chan, nos vemos- le dijo a la chica, notando que estaba sorprendida de escuchar a Zero hablar.
-¿Eh? ah si nos vemos, cuídense- les deseó, la verdad estaba sorprendida de escucharlo hablar, siempre lo veía pasar con Haruka pero parecía ido o algo así.
Mientras tanto Kaname caminaba apresurado, ni siquiera volteó a confirmar que Zero lo seguía, ¿porque diablos estoy molesto? se preguntó. Tras él Zero iba rápido también, se dio cuenta que algo estaba mal con Kaname, lo pudo notar en su mirada pero no veía razón alguna para ello. Durante unos cuarenta minutos caminaron bastante rápido, tiempo en el cual Kaname se calmó, no sabía la razón exacta de su molestia pero ya se le había pasado, ahora ¿que culpa tenía Zero para haberse desquitado con él?
-¿Como va todo con la terapia?- le preguntó con voz amable en un intento de disculpa.
-Ah...bien...supongo- contestó extrañado, hasta ahora no habían hablado sobre su terapia, de hecho cuando hablaban era sobre cosas superficiales, no se había propuesto hablar con Kaname sobre cosas más profundas aprovechando que estando a su lado todo era más fácil, tal vez debería...detuvo sus pensamientos cuando escuchó algo.
-Que bien, oye se me acaba de ocurrir algo, porque no vamos el sábado en la mañana a jugar tenis, le diré a Yuki que venga con nosotros, antes siempre solíamos ir pero desde que entre a la universidad ya casi no vamos, pero este sábado no tengo que ir y los exámenes de Yuki acaban esta semana, ¿te gustaría?- ¿que rayos hago?, pensó Kaname pues espontáneamente salieron todas esas palabras de su boca sin proponérselo. Ante el silencio de su interlocutor volteó con enojo.
-¡Contéstame! parezco loco hab...- pero no estaba, diablos, rápidamente regresó a la calle anterior y mientras se acercaba lo vio al pie de un árbol, viendo directamente a la copa se este. -Oye no te apartes de mi, si te pierdes papá me mata- igualmente no contestó y se acercó para saber que tanto veía. Ahí, en lo alto había un gato que maullaba asustado. Zero se acercó y colocó un pie en un hueco y buscando apoyo con su mano se alzó, pero Kaname lo detuvo.
-¿Que vas a hacer?- que pregunta más idiota.
-Lo voy a bajar, esta muy alto- Ichiru le pegó su maña de salvar toda clase de bichejos en peligro.
-Es peligroso, podrías lastimarte, yo lo haré- y lo apartó dándole a sostener su mochila.
-He hecho esto varias veces ¿sabes?, no me voy a lastimar- respondió algo molesto por ser tratado como una chica frágil.
-Lo haré yo y punto- su voz fue autoritaria y Zero no pudo rezongar. Lo vio apoyándose en el árbol como lo había hecho él y escaló un poco, cuando logró llegar al gato, acercó su mano con la intención de agarrarlo y bajarlo, pero no contaba con que el gato al verlo, se abalanzó sobre él apoyándose en su hombro para saltar y huir, aquello lo tomó por sorpresa y perdió el equilibrio.
-¡Kaname cuidado!- le gritó Zero pues había llegado a una altura considerable, pero Kaname era muy hábil y con una mano se colgó de una rama evitando caer.
-¡Vaya! eso estuvo muy cer... ¡ahh!- pero la rama no aguantó su peso y se rompió haciéndolo caer de lleno sobre su pie izquierdo, al momento Zero se acercó. -¡Maldición!, ¡idiota!- se reprendió a sí mismo con los ojos cerrados esperando a que se pasara el dolor que no era insoportable pero si significativo. Zero también esperaba para evaluar el daño y una vez más calmado, Kaname se encontró con su mirada preocupada.
-Tenías razón, es peligroso- le dijo Zero para suavizar el momento y funcionó, Kaname sonrió ligeramente por la ironía y se incorporó un poco, quedando medio sentado apoyando sus brazos sobre el piso, Zero dejó la mochila a un lado, regresó y arrodillándose subió un poco su pantalón y con mucho cuidado empezó a apretar su tobillo a lo cual Kaname hizo unas cuantas muecas de dolor.
-No hay nada roto, solo se torció pero no podrás apoyar el pie, ¿que hacemos?- dictaminó Zero como si fuera un doctor.
-¿Como sabes que no esta roto?- no le inspiró mucha confianza el "diagnóstico".
-Porque entonces estarías llorando y retorciéndote, ¿nunca te has roto un hueso? duele como el infierno- ¿acaso nunca se había tropezado, caído de las escaleras, peleado en la escuela o algo así?
-Ah, pues no- afortunadamente nunca le había pasado. -Pásame mi mochila, llamaré a mi mamá para que venga por nosotros porque de seguro papá no habrá salido aun de su junta- le pidió y cuando se la dio sacó su móvil y marcó a su casa. Por suerte le contestó Juri al primer timbre.
"Hola mi amor ¿que pasa?, tu papá me dijo que ya venías con Zero-kun, ¿donde están?"
-Si, vamos en camino, mejor dicho íbamos en camino, pasó algo y me lastimé, no es nada grave pero no puedo caminar, ¿podrías alcanzarnos? estamos por el viejo puente, el que va hacia el templo- le explicó, pero no se oía nada. -¿Mamá?- la llamó extrañado de que no le contestara así que se despegó el móvil y vio si se había cortado la llamada o algo, pero estaba muerto y recordó que la batería se agotó.
-¿Vendrá?- lo cuestionó Zero al ver su cara de pocos amigos.
-No, la batería se acabó- este no era su día. -¡Ya sé!, préstame el tuyo y volveré a llamar- le dijo con la mano extendida.
-Ahmmm...yo...no tengo- si tenía pero se quedó en su casa, llevaba meses apagado.
-¡¿Que?!- definitivamente ese día su ángel protector lo abandonó, pensó por un segundo en mandar a Zero por un taxi pero recordó lo que le dijo su papá, ¿y ahora que? Entonces sintió como Zero sacudía las manos frente a él, tratando de llamar su atención.
-¿Que pasa?-
-No te compliques la existencia, solo súbete a mi espalda y nos largamos de aquí-
-¿Estás loco?, no voy a dejar que me cargues como una chica-
-Por si no te has dado cuenta no estás en posición de negarte-
-No lo haré, además peso mucho, no me aguantaras-
-Como que no, mi hermano parecía un costal de huesos pero pesaba mucho más que yo, varias veces lo cargué a casa, no sé como lo hacía pero siempre se metía en problemas-
-No-
-Escucha, yo no me sé el camino de vuelta y tú no puedes caminar, no tienes opción-
-Si la tengo, caminaré aunque me duela-
-No podrás, solo súbete a mi espalda, ¡dios! que complicado eres-
Pero Kaname no lo escuchó, tercamente como pudo se paró, por fortuna tenía buen equilibrio, lentamente empezó a bajar su pie para apoyarlo, si no le dolía demasiado caminaría. Inesperadamente antes de que pisara el suelo, Zero lo abrazó por las rodillas y se lo hecho al hombro, como si fuera un costal, pasando el brazo por su cintura, agarró la mochila y se la puso al revés.
-¿Que rayos haces?, bájame ahora mismo- empezó a protestar.
-Nos vamos, es mejor que no hagas esto peor porque no te bajaré hasta que lleguemos- y lo sujeto con más fuerza y a pesar de que Kaname trataba de zafarse, simplemente no pudo, debía reconocer que tenía fuerza. Resignado dejó de pelear y se dedicó a rezar porque nadie los viera así. Unos veinte minutos después Kaname estaba asombrado de que Zero no se había quejado de su peso ni se había parado a descansar, tenía que reconocer su resistencia.
-Oye- lo llamó Zero.
-¿Qué?-
-Solo quiero saber... ¿porque demonios vienes agarrándome el trasero?- le preguntó incómodo.
-¡Pues vengo incómodo!, además ni creas que estas tan bueno es porque siento que me vas a tirar, me agarré a tu cadera pero mis manos resbalaron hasta ahí- se quejó Kaname a todo pulmón.
-Pues vuélvelas a subir y asunto arreglado-
-Pero me voy a caer-
-¡Dios! no te vas a caer te tengo bien sujeto-
-¡Diablos! solo apresúrate quieres, esto es tan humillante-
Ambos se callaron y continuaron el camino, Zero incomodo porque el otro tenía bien agarrado su trasero como si fuera masa para galletas y Kaname rojo como un tomate por estar en tan denigrante situación para un chico. Para su alivio a los pocos minutos por fin llegaron justo cuando en el horizonte se podían apreciar los últimos rayos de sol, en la entrada de la casa había varios autos y un pequeño alboroto.
-¡Papá mira! son ellos- gritó Yuki con evidente alivio en su voz. Kaname empezó a retorcerse para que Zero lo bajara y no pasar la vergüenza de que todos lo vieran así, Zero lo bajo pero no soltó su cintura para que se apoyara en él. Estaban sus padres, Yuki, Takuma con su hermanito y su abuelo, Aido con sus padres y su hermana y otro par de vecinos, unos corrieron hacia ellos y otros suspiraron de alivio.
-Chicos, ¡que alivio! justo ahora íbamos a salir a buscarlos, ¿que pasó?- preguntó Haruka acercándose a ellos, viendo que Kaname tenía levantada la pierna y que se sostenía en Zero.
-Solo un pequeño accidente eso es todo- declaró Kaname, no le gustaba que la atención se centrara en él. Juri llegó a su lado y les dio un beso a ambos chicos.
-Tu llamada se cortó, solo escuché que venían en camino y cuando pasó el tiempo y no llegaban me empecé a preocupar- les dijo.
-Perdón por hacerte preocupar, la batería del móvil se agotó- se disculpó Kaname al mismo tiempo que Haruka lo alzó en brazos y lo llevaba adentro, mientras Yuki corrió hacia Zero y lo abrazó, acción que lo tomó por sorpresa pero también la abrazo, sus brazos eran muy cálidos.
Una hora después y cuando habían despedido y agradecido a todos, el abuelo de Takuma vendaba el tobillo de Kaname, pues era médico, mientras él sentía el dolor pero no lo demostraba, su orgullo se vio lastimado muchas veces ese día y el colmo había sido cuando su padre lo cargó hacia adentro como un niño de cinco años.
-Con esto será suficiente, la noche de mañana vendré a cambiártelo, te hará bien y en un par de días podrás caminar normalmente- le indicó con el dedo índice apuntándolo. -Afortunadamente no te rompiste nada- le dijo mientras guardaba todo en su maletín, sin querer volteó a ver a Zero quien lo vio con cara de "te lo dije", acción que molestó a Aido quien se había quedado cuando se fueron todos.
-Bueno nos vamos, que bueno que no pasó a mayores- dijo encaminándose a la salida.
-Asato-san, ¿porque no se quedan a cenar?- le preguntó Juri para agradecerle, pues sabía que no les cobraría por atender a su hijo.
-¡Siii! abuelo vamos a quedarnos, ¿sii?- le pidió Ren colgándose de él.
-Si abuelo, ya tiene tiempo que no lo hacemos- intercedió Takuma pensando en aprovechar la oportunidad para conocer a Zero, ya que hasta ahora lo que sabía de él era por Kaname, y aunque él no tenía idea de nada, quería saber como es que había volteado el mundo de su amigo.
-Está bien, espero que no sea una molestia-
-Claro que no, por favor ponte cómodo en lo que sirvo la mesa- le indicó con amabilidad, mientras ponía manos a la obra. Yuki se fue a ayudarle y como no queriendo la cosa Ren se fue tras ella para "ayudar" también.
-¿Es él el chico de quien me hablaste?- le preguntó Asato a Haruka haciendo una seña con la cabeza en dirección a la sala, donde Kaname con Zero, Takuma y Aido estaban jugando Guitar Hero.
-Si, es él, ya llevamos seis sesiones y apenas hoy hice un avance significativo- le explicó, ya que le había comentado si le podía ayudar con él en caso de que su problema no fuera psicológico, era médico pero tenía especialidad en psiquiatría.
-¿Le hiciste las preguntas que te indique?- quiso saber para aprovechar la oportunidad si no lo había hecho.
-Si, él sabe perfectamente su nombre, su lugar de nacimiento, su edad, fecha actual, donde se encuentra, me respondió todas correctamente- le dijo, eso había sido lo primero.
-Si es consciente de todo eso no deberías tener problemas, podrás manejarlo solo- le aseguró, confiaba en su capacidad desde que lo conoció cuando iba a la universidad, fue uno de sus mejores alumnos y cada que podía lo presumía a sus colegas, podía sentirse orgulloso de él.
-Por cierto se me acaba de ocurrir una idea que estoy convencido que lo ayudara mucho, quiero pedirte tu opinión, verás...- de repente se escuchó alboroto por parte de Aido.
-¡Ja! te gané, ¡perdedor!- le gritó a Zero con aires de grandeza cuando apagaban el video juego mientras Takuma ayudaba a Kaname a ir a la mesa pues Juri ya los había llamado a cenar.
-No me importa- le respondió Zero sin alterarse y recibiendo una mirada poco amigable de él, se dio cuenta que aquel chico rubio era menos agradable que el otro, pero le tenía sin cuidado si no le caía bien. Todos se sentaron al comedor y al término estaban contentos con tan exquisita cena, Takuma y su familia así como Aido se despidieron y quedaron de pasar por Kaname al otro día pues él no podría manejar y todo quedó nuevamente en calma en la residencia Kuran.
Unas semanas después Kaname llegaba apresurado a su casa ya que debía llegar por Zero y llevarlo al centro a terapia, algo que su papá le pidió y que inesperadamente le hizo darse cuenta que estar cerca de él ya no le molestaba e incluso se le hacía agradable. No estaba seguro todavía de como era su personalidad pues notaba que no era él mismo aun, razón por la cual tal vez estaba en terapia, pero cuando empezó a acompañarlo caminando al centro se le hizo costumbre platicarle su día, justo como Yuki hacía con él, las palabras simplemente le nacían y las compartía con él. Llegó a su casa y percibió el aroma de la comida que ya estaba en la mesa, Yuki enseguida corrió hacia él.
-Kaname-niisan, que bueno que ya regresaste, no lo vas a creer, ven mira ¡tienes que ver esto!- decía Yuki mientras lo arrastraba del brazo, apenas y le dio tiempo quitarse los zapatos.
-¿Qué es tan urgente que no puede esperar Yuki?- preguntó con una risa ahogada, tenía tiempo que Yuki no se emocionaba tanto. Pero la respuesta llegó cuando se paró frente a la sala y vio a Zero. ¡Por dios! ¿Ese es Zero? y es que si no lo estuviera viendo no lo creería.
-¿Verdad que luce increíble nii-san? Mamá le cortó su cabello- exclamó Yuki, pero Kaname no podía articular palabra, solo era un simple corte de cabello pero lo hacía ver diferente en demasía, en la mañana lo vio con su cabello largo pero por sobre sus hombros y ahora parecía que era otro, sin proponérselo comenzó a examinarlo con la mirada: sus ojos resaltaban aun más, había ya notado los piercings que tenía en ambas orejas así como el tatuaje en su cuello que ahora era lo más destacable, una cruz con dagas que parecía haber sido grabada en el lugar perfecto, todo junto lo hacía ver tan...sens...corte se dijo a sí mismo quedando petrificado por lo que iba a pensar.
-¡Kaname-kun! vaya acerté con la hora de tu llegada, esto ya está chicos vayan a lavarse las manos- habló Juri sin enterarse de nada.
Después de eso Kaname pasó a otra dimensión, una dimensión donde gritaba a todo pulmón ¡¿QUE MIERDA FUE ESO?! Comió mecánicamente, fue a cambiarse mecánicamente, salió con Zero casi caminando como robot y cuando estaba por perderse en su subconsciente, la razón de todo eso lo llamó.
-¡KANAME! está sonando tu móvil, ¿no lo oyes?- le gritó Zero pues era el tercer intento.
-¿Eh? ¿El móvil?- lo sacó de su bolsillo y contestó. -¿Hmm?- fue todo lo que salió de su boca.
"Kaname-sama... ¿eres tú?" preguntó Aido completamente extrañado al otro lado de la línea, se oía muy raro para ser él.
-¡Ah! si soy yo Aido, ¿que quieres?- reaccionó mientras grababa con hierro al rojo vivo NADA PASÓ en su mente.
"Bueno, es que olvidaste tu USB en mi portátil y si no recuerdo mal ahí tienes la presentación que hiciste para tu clase de mañana"
-¿La olvide?- hizo memoria, diablos si la olvidó. -Ya recordé, ¿donde estás? o ¿puedo pasar a tu casa en la tarde?- le preguntó.
"La verdad no voy a llegar hasta la noche, papá me pidió que lo ayude con algunos asuntos y estaré con él en su oficina pero... bueno no te vayas a enojar...le pedí a Akatsuki que te la entregue, él aun esta en la universidad, te estará esperando en la puerta en diez minutos" finalizó rogando a kami-sama que no se molestara con él.
-Supongo que no tenías opción, esta bien voy para allá- dijo en un suspiro, lo último que quería era ver al tipo ese, se despidió y terminó la llamada. Guardó el móvil y se dirigió a Zero, casi olvidando por completo sus pensamientos anteriores.
-Kiryuu-kun nos desviaremos un poco, tengo que ir por algo a la universidad- le indicó y de inmediato tomó otro camino, no se retrasarían pues el centro estaba cerca de su escuela.
-Claro no hay problema-
A los pocos minutos llegaron y Kaname divisó de inmediato a Kain, estaba sentado en una banca con la cabeza apoyada en el respaldo, por lo que no lo vio hasta que le habló.
-Hola, perdón por la molestia- se disculpó. Kain giro el rostro y se encogió de hombros, solo lo había hecho porque Aido se lo pidió y le era muy difícil negarle algo al rubio. Se incorporó y giró su cuerpo para sacar el USB de su bolsillo trasero, luego se paró para dárselo e irse.
-No fue nada- dijo y extendió la mano, pero no lo soltó, se quedó viendo al chico parado junto a él, ¿vendrían juntos? Kaname esperaba que se lo diera pero no lo soltaba y lo miró, vio en sus ojos un poco de asombro mientras veía a Zero, era muy sutil su expresión pero ahí estaba, ¿acaso lo conocía?, ¿porque lo veía de esa manera?, con dudas volteo a ver a Zero para asegurarse de que no se conocían y percibió de inmediato la incomodidad de él así que decidió terminar con aquello ahora.
-Kain- lo llamó para desviar su atención de Zero.
-¡Ah! ten, agradécele a Hanabusa- y se lo entregó notando la mirada de advertencia que Kaname y que lo descolocó un poco, ¿sería su novio o algo? -Adiós- se despidió y salió hacia el estacionamiento, dejando a Zero confuso y a Kaname inquieto.
Había una vela encendida que desprendía un agradable olor a vainilla que lo relajaba completamente mientras mantenía cubierto su rostro con una toallita caliente, y las manos fuera de la tina, la vela se la había robado a Yuki. Generalmente se bañaba en veinte minutos y salía de inmediato a seguir con sus actividades, pero ese día quería desprenderse de todo aunque fuera un rato, estaba agotado de haber pasado horas intentando no pensar en el nuevo look de Zero y sobre lo que por poco pensaba de él, además de la reacción de Kain cuando vio a Zero. Fuera todo, se dijo antes de entrar en la tina y por fortuna estaba funcionando a la perfección, el suave goteo de la llave y el sonido del agua cuando se movía lo llevaron a un estado de somnolencia tan delicioso que prácticamente se recargó de energía.
-Kaname nii-san, dice mamá que cenamos en quince minutos- escuchó de Yuki mientras tocaba la puerta suavemente.
-Enseguida bajo Yuki, gracias- respondió quitándose la toallita de la cara y volteando a ver el reloj que estaba cerca de la puerta, habían pasado casi dos horas desde que entró, se incorporó y salió de la tina sintiéndose ligero, tengo que hacer esto más seguido, bajó dos escalones, alejándose del área de la bañera que era de piso y pared de mármol y caminó hacia el área seca con piso de madera hacia el armario; sacó una toalla y apagó la vela que estaba sobre el espacioso lavabo. Secó su cuerpo con movimientos flojos y después se secó el cabello, volteó un poco el torso para colgar la toalla en un perchero y periféricamente percibió un destello, giró la cabeza y a su espalda vio el espejo que abarcaba una pared entera y que reflejaba su delgada figura. Quedó así, con la cabeza volteada y apreciando su propio cuerpo, él no era vanidoso pero sabía que tenía lo suyo, sabía que era bastante atractivo a las féminas y varias veces se entretenía pensando la cara que pondrían si lo vieran sin camisa. Pero en ese momento su pensamiento se fue por otro rumbo, con un movimiento que le fue invisible colocó sus manos en su espalda, a la altura de sus pulmones y lentamente se fueron deslizando hasta que quedaron sobre sus nalgas, redondeadas y levantadas, las frotó sintiendo lo suave de su piel y en un momento las apretó, varias veces, mientras las veía. Por un momento reconoció el tacto, era casi como sintió las de Zero, bastante firmes, pero ¿se sentirían igual sin la ropa?...la próxima vez pondría más atención.
¿La próxima vez?...
Despegó sus manos al momento y se movió erráticamente, trastabillando por el baño y mirando el espejo con incredulidad ante su pensamiento, chocó con un estante fuertemente lo que lo sacudió y un frasco lleno de jabones cayó rompiéndose al instante, trató de no pisar los vidrios pero pisó un jabón y se fue de lado al piso, apoyando su mano en un vidrio roto. El horrible dolor del vidrio cortando su piel lo hizo gritar y aun con el dolor se alejó como pudo antes de que se volviera a lastimar, se sentó a un lado del desastre, viendo su sangre regada por el piso y manchando los jabones. Se oyeron pisadas apresuradas subiendo las escaleras.
-¡Kaname! ¿Estás bien?, voy a entrar- le advirtió Haruka mientras detrás de él todos se reunieron al escuchar su grito. Entró viendo a Kaname en el piso con el puño cerrado, una cara de furia y dolor y la sangre escurriendo.
-¡Juri! llama a Asato de inmediato, Yuki saca el botiquín que esta en el estudio y Zero por favor busca algo de ropa para Kaname y la vienes a dejar, pero no vayas a entrar- indicó a cada quien y salieron de prisa.
...
Una vez más la familia estaba reunida en la sala y Asato limpiaba la herida de Kaname para revisarla bien, y él nuevamente se aguantaba cualquier mueca de dolor, enfocándose en este para evitar pensar en lo que sucedió en el baño. Por otro lado Takuma observaba a su amigo con una leve sospecha de que algo pasó para que haya terminado así, esperaba cualquier señal de cualquier cosa.
-Esto es extraño, generalmente siempre que vengo es por Yuki-chan y ahora estoy aquí por Kaname-kun- observó Asato para incomodidad de Kaname, sus padres se vieron extrañados reconociendo el hecho mientras Yuki no sabía donde meter la cabeza. -Kaname-kun de casualidad... ¿no estás enamorado?- preguntó exaltando a todos.
-¡¿QUEEÉ?!- exclamaron Kaname, Yuki y Juri al mismo tiempo, las miradas se centraron en él.
-Kaname-niisan, ¿estás enamorado?- gritó Yuki escandalosamente como si ya estuviera confirmado.
-P...por supuesto que no- afirmó nervioso y Takuma sonrió para sus adentros. -¿Que le hace pensar eso Ichijou-san?- preguntó y Haruka quedó helado presintiendo el rumbo de la conversación.
-Bueno, lo digo porque cuando Haruka se enamoró de tu madre perdió su brújula, cada rato se lastimaba, se tropezaba, se caía aun cuando estuviera en un suelo completamente plano, chocaba con todo y siempre terminaba en mi consultorio, por fortuna desaparecieron sus síntomas cuando la hizo su novia- dijo como si nada, mientras todos voltearon a ver a Haruka quien intentaba no sonrojarse, sin éxito.
-No sabía nada de eso- declaró Kaname riéndose sutilmente de la vergüenza de su papá.
-Yo tampoco lo sabía- secundó Juri mirando a su esposo y sintiéndose una colegiala nuevamente ante el descubrimiento.
-¿Ah no?- entonces metí la pata, pensó Asato y volteó a ver la cara de reproche de Haruka. -Oops- exclamó con picardía haciendo reír a todos. -Bueno, les informo que el corte es largo pero no profundo, con un poco de pegamento quirúrgico sanará no es necesario coser, pero mientras tanto no puedes sobre esforzar tu mano o se abrirá la herida y puede llegar a infectarse- le advirtió sacando el pegamento pues la herida ya estaba desinfectada.
-Está bien- dijo muy obediente. Haruka se acercó a Juri y le pidió que fuera por Zero a quien había indicado que esperara en su habitación, había sangre en el baño y si veía a Kaname con la mano ensangrentada corría riesgo de que pasara algo como cuando Yuki se cortó.
Después de todo el alboroto la noche terminó nuevamente con una abundante cena, donde Juri se imaginaba a Haruka en su época de enamorado, Yuki le daba de comer a Kaname en la boca como él había hecho con ella, Takuma pensaba en el interrogatorio que le haría a su amigo, Ren miraba con cierto recelo a Kaname, Zero le preguntaba a Haruka si no había sido grave la herida de Kaname y Asato contemplaba como cada quien estaba en su mundo.
Esa misma noche y a 56 km de Kioto, en un hotel de Osaka, un chico se revolvía perezosamente entre las sábanas blancas, pronto saldría a "trabajar" y tenía que levantarse y arreglarse para que algún hombre o alguna mujer pagara muy bien por él. Como respondiendo a su desgana, su móvil comenzó a sonar insistentemente debajo de su almohada.
-Diga- respondió sin disimular su voz y sin siquiera levantarse un poco de la cama.
"¿Kaito?, no me digas que aún no te levantas" preguntó una voz muy conocida para él.
-¡Rayos¡ Kain esta noche no podemos vernos, no estoy en Kioto- le dijo algo fastidiado de no estar por ahí, era uno de los que mejor le pagaba. -¿Porque no llamas a tu primito ese para divertirte?- le propuso con la intensión de fastidiarlo, si le rogaba entonces iría.
"Ya te he dicho que Hanabusa es especial, no lo llamo solo para divertirme, además te hablo por otra razón".
-¿Que es?- respondió sin interés alguno.
"Antes de que te diga prométeme una noche gratis"
-¿Una noche gratis? por supuesto que no, tu sabes que mis servicios son de primera, si me quieres tienes que pagar- esa era su forma de vivir, jamás le entregaría una noche gratis a nadie.
"Lo que tengo para ti es información, te vas a arrepentir toda tu vida si no escuchas lo que tengo que decir, promételo, una noche gratis"
-Esta bien, escúpelo, pero si es cualquier estupidez te arrancaré el pene cuando tengas tu noche gratis- dijo enojado por dejarse manipular.
"¡Que frío! pensé que después de tantos años de vernos me tenías cierto aprecio" en realidad no le importaba si lo estimaba, "bien agárrate: acabo de encontrar a tu gemelo perdido"
-¿Que, cual gemelo perdido?, ni siquiera tengo hermanos, te lo advertí nada de estupideces Kain- le había visto la cara y ahora pagaría las consecuencias.
"No idiota, me refiero al gemelo del que me hablaste, el chico Kiryuu" si recordaba bien ese era su nombre. Al instante Kaito se levantó con los ojos abiertos de pura sorpresa, ¿Kiryuu?, ¿había escuchado bien? "Es él, estoy seguro, es idéntico al de la foto que me enseñaste, aunque este se ve menos dócil"
-¿Donde lo viste?- preguntó con la voz seria, por fin lo había encontrado.
"En la universidad, iba con Kuran Kaname, un tipo que detesto, después le pregunté a Hanabusa quien era y me dijo que esta viviendo en la casa de Kuran porque su papá es su terapeuta"
-Consígueme toda la información que puedas y me tendrás gratis cuando quieras- escuchó decir a Kaito y sonrió, conseguiría toda la información posible.
"Bien, te estaré llamando" y colgó al instante.
En el rostro de Kaito una sonrisa comenzaba a dibujarse, esto tenía que ser una señal divina, había encontrado al otro Kiryuu y lo que era mejor, estaba con Kuran Kaname, si jugaba bien sus cartas podría matar dos pájaros de un tiro. En su mente empezó a trazar el plan, Kuran y Kiryuu caerían uno después de otro, se levantó de la cama y caminó hacia la terraza, donde la luna llena asomaba imponente, y de sus labios salió una sola palabra.
-Venganza-
Sé que se vio extraño que ese tipo de música le guste a Kaname, ya que por el manga debería tener un excelente gusto y no cualquier cosa, pero en este fic yo quise retratarlo de alguna manera como un chico normal, sé que ¡¿Kaname-sama normal?! como que no checa pero no se preocupen no le quitare su porte o elegancia. Tambien se que hay una Universidad de Kioto pero no tengo idea de que carreras hay pero para el fic hagamos como que hay de todo XD
Bueno por favor dejenme un review c: ¡Onegai!
Nos vemos ;D
